Hola, bienvenidos al Capitulo 11 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente…

PD: en este capítulo Sesshomaru ya conoce a Lin/Rin.

Los personajes de Dragón Ball Z no me

pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.

Capítulo: _ serie Inuyasha.

Facebook: FanFiction Mikashimota Z

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Why

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía

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—¡AY!—había soltado aquel doloroso grito después de caer de bruces al suelo, ella junto a la androide habían tomando rumbo no muy lejos donde Amigablemente se hospedaban, habían comenzado primero según la rubia con un suave calentamiento, según ella sería perfecto para la morocha aunque ésta no contaba que la pusiera a trotar más de quince minutos en círculos y luego hacer un par de Duplex para estirar los músculos, no le había tomando tanta importancia solo hasta después, de un momento a otro la había lanzado al suelo de lleno sentándose sobre ella obligándola a hacer más de doscientas lagartijas, a medida que empezaba a hacerlas después de refunfuñar un poco la tención en sus músculos superiores estaba empezando a pasar factura, una pequeña gota de sudor bajo por su nariz al faltarle una lagartija más pero eso no fue hasta ahí, después de eso no pudo ni tomar más de tres bocarada de aire cuando sintió el jaloneo brusco en su cuello y después de estar de pie la rubia le había puesto en los hombros con bastante brusquedad un soga que en cada punta tenía un roca de buen tamaño amarrada, se había caído de cara ante ello pero la mirada fría de su acompañante la cayó, soltando un suspiro se puso de pie y empezó a hacer esas dolores sentadillas, lo injusto era que debía hacer la misma cantidad que había hecho con las lagartijas sin dejar que las rocas tocaran las puntas de el corto pasto, ahí si fue cuando sintió como sus músculos empezaban a pedir clemencia no obstante eso no era suficiente para la Malévola rubia, se había reído de las Tres o cuatro veces en que la morena se había ido de cara por el exagerado peso que llevaba en sus hombros pero aún así al terminar aquel calvario ella tenía la respiración completamente agitada y su rostro casi completamente rojo por el esfuerzo, escucho una pequeña risilla y después como su cuerpo era empujado hasta un enorme roble que había a un par de pasos, la rubia tomo la cuerda e hizo que la morena subiera hasta una de las fuertes ramas sentándose allí, dieciocho llego de un salto y soltando un pequeño jadeo tomo las piernas de la morena amarrando ambas piernas junto a la soga que traía las dos rocas, por poco y se cae si no fuera por qué se había tirado hacia atrás sujetándolo con sus manos de otra rama, "Empieza a hacer los abdominales, si te dejas llevar por las rocas te agregaré el doble de peso" aquellas fueron las palabras de la rubia, debía hace doscientos abdominales sin dejar que el peso de sus piernas se la llevarán, había soltado tal jadeo que era casi para llorar pero aún así tuvo que hacerlo, sus piernas quedaron raspadas por tanta fricción contra la rama para no llegar a caerce y siendo consciente de la altura no era nada favorable, al finalizar la androide le dio como último ejercicio caminar alrededor de el claro según ella para que no se le acalambraran los músculos pero la mirada oscura de la morena le hizo entender que no le creía en lo más mínimo… luego venía lo más triste para ella y era el hecho de tener una mini pelea con la rubia que parecía más que la tomaba como saco de boxeo, eso sin duda era lo mas doloroso de el día, ni siquiera había podido atinarle un golpe y sentía su cuerpo cada vez más lento aunque después de eso y aún con el sudor pegado a su cuerpo la morena se sentaba casi dolorosamente en el suelo para poder comer algo. Quizás eso era lo que más le alegraba a la morocha, el poder comer algo y disfrutar el atardecer, esa había sido la rutina a lo largo de dos semanas, siempre se levantaban antes de el alba o que aquel sujeto de cabelleras blancas les dirigiera una mirada asesina para al final volver a paso lento a ese mismo acantilado donde se habían hospedado temporalmente.

—Levántate no es hora de descansar—reprendió la ojiazul al haber apenas terminado la sección de abdominales de ese día.

—18…— tendida en el suelo solo podía boquear, había aumentado prácticamente el triple de ejercicio que está vez sus piernas habían tomado un descanso por si solas, sentía como le temblaban y como sus músculos intentaban relajarse al nulo movimiento.

—Nada de suplicas, levántate aún no termina el entrenamiento— sentenció con voz grave y autoritaria mientras apoyaba su peso en una de sus piernas.

—18.. llevo dos… dos semana así contigo… y-y no eh visto… mucho progreso que… que digamos…— jadeante y exhausta apenas y podía hablar mientras intentaba que su saliva fuera más que suficiente para hidratar su garganta.

—Deja de quejarte y ponte de pie.

—18— apoyo como pudo sus antebrazos en el suelo para poder levanta apenas su tórax de el suelo— déjame descansa ¿Si?

—NO, te levantar ahora o sino no te traeré el cambio de ropa que tanto me pides…— sentencio de un momento a otro, la frente de la morena había quedado azul al ver la expresión fría de la rubia y como sus palabras habían salido realmente espantosas.

—No puedes hacer eso, estoy apestando como un cerdo...— se terminó de sentar en el suelo dejando que sus piernas se acomodarán hacia ella casi como al estilo árabe— ¡tráeme la ropa!— señaló acusadoramente mientras una venita palpitante se dejaba ver en su sucia y raspada frente.

—Entonces levántate.

—¡Diablos…!— susurro entre dientes mientras apoyaba una de sus piernas en el verde suelo y su mano en esa misma sirviéndole de apoyo— esto es una mierda…— termino de chasqueado su lengua intentaba enderezar su espalda escuchando un par de huesos acomodarse, ahora en una nueva posición su estómago gruño, llevaba desde la noche de el día anterior sin probar bocado y para alguien que se estaba Matando practicando como hace tiempo no lo hacía no era para nada bueno en cuanto a su salud.

—Se que esto no es fácil — un pequeño suspiro salió de los labios de la androide al apenas parpadear—pero mi deber ahora Milk es ayudarte para que por lo menos puedas protegerte sola sin la necesidad de mi presencia…— la morena la miró de solayo y sus manos levemente se fueron apretando, ella no era un mujer débil, toda su vida prácticamente dependió de ella misma y aunque haya dejado ciertas cosas de lado no quitaba que había dejado de ser temeraria.

—Puedo cuidarme sola…— fría y suave salió su voz al mirar más fijamente a la androide.

—No es así, hace un par de días no te podías mover… ¿Creer poder sobrevivir a otro ataque de otro monstruo? La verdad aquí Milk es que no y no lo reputes, no podemos desviarnos por el simple panorama de hora ¿Crees que no nos están buscando? Cabe un buena posibilidad que sí y prefiero prevenir un ataque sorpresa… Además… pienso volver a por mí familia y antes… debo convertirte en una verdadera guerrera— la fuerza en sus palabras dejaron más que sorprendida a la morena, está solo pudo agachar un poco la mirada soltando un suspiro por haber hecho aquello, se había negado la posibilidad de volver y enfrentar aquello que la atormentaba, no quería volver y darse cuenta de todo lo que había perdido… era mas que doloroso pero ella… esa rubia con mirada helada tenía una meta y era volver por lo que le habían arrebatado… quizás y aunque le doliera debía enfrentar aquello antes que fuera demasiado tarde.

—Bien… comencemos…— susurró antes de posicionar sus brazos y piernas haciendo una mueca con sus labios dandole un pequeña señal a la rubia, si ella deseaba volver ella haría igual, aunque fuera una perdida de tiempo.

—De acuerdo… — de igual manera la rubia se posicionó y dejando un brazo frente a su rostro achino sus ojos enfocándolos en la morena— espero que por lo menos está vez logres darme un golpe…— hurgo en la llaga de la morena haciéndola fruncir el ceño, sonrió ladinamente y en menos de tres segundos la morena se lanzó hacia ella dando un grito de guerra antes de brincar para darle una patada en el rostro, la androide esquivo el golpe magistralmente esperando el siguiente movimiento de la morocha, está dio tres pasos al frente antes de estirar su dedos y empezar a lazar sus manos como si fueran dagas hacia la rubia intentado rosar por lo menos uno de sus brazos.

—Mas rápido, estás lenta…— un bufido por parte de la morena y otro golpe directo a su cara fue esquivado, la rubia sujeto la mano en la morena antes de lanzar su pierna contra su abdomen sacándole un poco el aire, el golpe había sido lo suficientemente fuerte para mandarla un par de pasos atrás para que esta retomará un poco su respiración, con la sonrisa torcida y las ganas de seguir burlándose la rubia volvió ah acomodarse antes de hacerle una pequeña señal con una de sus rubias cejas, un gruñido de impotencia y de nuevo se lanzó la morena, entre leves jadeos por el cansancio sus movimientos se había vuelto más rápido de lo que esperaba pero esto solo lo notaba la androide pero una forma de enseñar para ella era no halagar a su aprendiz, por eso la hacia esforzarse tanto, a cada segundo y cada día que pasaban juntas, ese era su deber. Dio un giro sobre su eje al esquivar otra patada de la morena pero sujetando uno de sus brazos la hizo perder el equilibrio y por poco caer de bruces, Milk giro a verla levemente ceñuda pero no espero que el puño de la androide se estrella contra su mejilla obligándola a retroceder por el impacto, cuando volvió su rostro de nuevo apenas y logró repeler el nuevo golpe que la rubia le dirigía a ella, otro golpe y está vez posicionó ambos brazos frente a su rostro pero no logrando ver nada más la rodilla de la androide se estrellara con su vientre mandándola a volar un par de metros, Milk chasqueo con fuerza al su cuerpo rebotar en el césped dando un par de giros antes que con ayuda de sus manos y piernas detuvieran su andar, levantó la mirada mostrando un poco sus dientes ante de lanzarse a la rubia pero esta vez en silencio como si no necesitará retomar el aire perdido, al llegar en vez de atacarla freno un nuevo golpe pero logró apoyar su pie en la pierna de la chica para poder subir la otra e intentar golpearla pero de nuevo fue un intento fallido— Más rápido, te estas alentando todavía más… — volvió a escuchar a la androide y como la palma semi-abierta de esta le daba en su pecho alejándola de ella nuevamente.

"¡Diablos!" pensó molesta, tomó aire y de nueva cuánta se lanzó a ella intentando leer sus movimientos para poder corresponderle e intentar adivinar un patrón en sus ataques, por estar haciendo aquello recibió una buena cantidad de golpes pero aún así logró aprender un poco más de el estilo de pelea de la rubia logrando después de varias horas repeler una de sus patadas lanzando su brazo izquierdo con los dedos estirados y pulcramente alineados al rostro de la chica en una reversa que aunque no logro golpearla si alcanzo a cortar dos de sus cabellos ¿Cómo había hecho eso? La rubia había abierto de tal manera sus ojos enfocando el serio rostro y como ahora las largas uñas de la morena tentaba contra ella ¿En qué momento le habían crecido? No tenía ni la más mínima idea pero una cosa más se apuntaba en sus recuerdos, debía detener las manos de esa morena si no quería salir desollada viva.

—Para… — esquivo otro ataque de la morena al agachar su cabeza e interponer sus piernas para que una de las rodillas de ella no le diera en el vientre, trago un poco de saliva e intento volver a hablar pero ahora los movimientos de la chica habían cambiado de tal manera que le costó un poco leer sus movimientos cuando está se había alzado por los cielos lanzando su mano estirada que aunque la rubia esquivo dejo que la morena enterrara en el suelo sus manos haciendo un pequeño hueco, está no tuvo de otra que de igual manera ir hacia ella inmovilizado sus manos un par de segundos antes de hacerle una barrida tirándola al suelo para ella subírsele encima y estrellar su puño en su rostros—¡Para!— grito fuerte teniendo su puño en lo alto por si tenía que volver a golpearla, la morena solo parpadeo un par de veces antes de girar a verla al sentir su pómulo un poco caliente, se miraron agitadas un par de segundos antes de que la subía cayera sentada entre las piernas de la morena y que está se incorporará para verla fijamente.

—E-Eso me.. eso me dolió… — sonrió un poco llevando su mano a su mejilla acariciándola, la rubia la miró dudosa soltando un jadeo antes de apoyar su rostro en el brazo que tenía sobre su pierna.

—Aun te falta… espero que a la próxima por lo menos escuches lo que te digo…— reprendió un leve momento antes de mostrar un pequeño puchero haciendo reír un poco a la ajetreada morena—Lo has hecho bien... solo te daré un pequeño respiro e iré a buscarte lo que te prometí— la morena parpadeo repetidas veces antes de sonreírle enormemente dejando caer su frente contra una de las rodillas ancladas de la rubia, después de todo por una milésima de segundo le había padecido haber perdido la razón.

Después de eso se tomaron un par de minutos para retomar el aliento y después cada una tomo un rumbo diferentes, la órdenes de la rutina había sido que la morena fuera hasta el refugio y que estamos allí con ayuda de la pequeña Lin se diera un baño y la espera, que no tardaría en llegar así que a paso lento empezó a caminar hacia aquel acantilado que estaba más o menos a una media hora de su ubicación, se permitió soltar un par de jadeos mientras que con ayuda de su desgastada ropa llevaba un par de frutos que encontraba a medida que caminaba, entre paso y paso sus músculos se relajan y sus pensamientos eran ocupados por los leves detalles que captaba sus sentidos haciéndola parecer que iba flotando y que el aire era más que suficiente para guiarla, cerró sus ojos tomando una buena bocarada de aire antes de que una pequeña sonrisa abriera campo en sus labios, había pasado tanto tiempo después de haber tomado un respiro para ella que ahora se le hacia lo más refrescante de la vida. Cuando llegó a ese lugar detallo a lo lejos como ese extraño animal de dos cabezas hacia una leve señal con su cola informándole a esas dos pequeñas personas su regreso.

—Oh, señorita Milk… —la pequeña se había levantado de el suelo luego de un pequeño sobresalto al verla llegar, corrió hacia ella abrazando sus piernas y jalándola de la ropa —Me alegra que hallas regresado mucho antes ¿Quieres comer? — la morena solo acarició los cabellos de la niña sonriéndole alegremente antes de empezar a caminar sentándose en la raíz que siempre ocupaba aunque ese ser verde la mirara de manera acusadora.

—No ahora Lin, primero hay que asearse… — soltó un jadeo cansada recostándose en el tronco de el árbol cerrando los ojos un momento, un pequeño movimiento y el báculo que iba dirigido a su cabeza logro ser esquivado apenas por un pequeño movimiento de su cuello, abrió los ojos levemente mirando de solayo al hombre verde ¿Qué era lo que pretendía hacer? —¿Qué te pasa?

—El amo Sesshomaru no está contento con su estadía entre nosotros— hablo rápido y sin tapujos alejando el báculo de el árbol posicionándolo muy cerca de el— me ha pedido averiguar el por qué y ahora exijo que me lo digas — amenazo con fuerza en sus palabras separando sus piernas— ahora dime de dónde vienen... — la morocha se mantuvo en silencio sin mover ni un músculo haciendo enojar al hombrecillo verde—¿Es que está sorda niña? ¡Dilo de una buena vez! — Alzo su bastón de nuevo acercándolo de nuevo a ella, un pequeño manchón naranja y la pequeña se había atravesado estirando sus brazos.

—Ya basta señor Jaken, no la obliguen a hablar…

—¡Cállate Lin!— chillo el hombre movio su báculo golpeando a la pequeña hacia un lado tirándola al suelo, la morena solo había apretado sus puños levantándose cual rayo sujetando el báculo que volvía a su lugar, el bicho verde solo la miro estupefacto y ella de un rápido movimiento se lo quito haciéndolo girar entre sus dedos antes de con ese mismo le golpeara en el rostro mandándolo un par de metros lejos.

—¿Estás bien Lin?— pregunto pero había empezado a caminar hacia ese hombre alcanzando apenas a escuchar la respuesta de la niña. Cuando llegó donde el Bicho ese que apenas se levantaba de el suelo con un Chichon en la cabeza solo apretó más ese báculo de dos cabezas levantándolo en los cielos bajándolo a toda velocidad.

—¡Ah!— el ceño fruncido de Milk solo se contrajo más al sentir su arremetida ser frenada y el viento traerle a sus fosas nasales cierto aroma diferente pero extrañamente agradable.

—¿Qué estas haciendo?— la voz fría y grave de ese hombre la hizo girar a verle y de un fuerte tirón alejar su mano tirando el báculo de paso contra el suelo, este miro al otro hombrecito con su ceño estoico— ¿Qué estabas haciendo Jaken?

—¡Amo bonito! Menos mal que llego— se levantan de el suelo empezando a dar brincos de un lado para el otro, la morena solo se cruzó de brazos torciendo sus labios— estaba hablando con esta humana insolente y solo se atrevió a golpearme sin contestar nada…

—Señor Sesshomaru, el señor Jaken fue grosero con ella…— no se había percatado en que momento la pequeña había corrido hacia ella y cómo sin querer empujaba a Jaken tirándolo al suelo.

—¡Agh! ¡Tú cállate Lin!— se levantó tan rápido había tocado el suelo encarándo a la pequeña señalando la con uno de sus verdes dedos.

—Pero si es verdad… —posiciono sus manos contra su cuerpo estirando un poco su cuello hacia el hombre mayor de pequeña estatura.

—¡Que no!

—¡Que si!

—¡Que no!

—Silencio... No estoy aquí para escuchar sus ridiculeces.— seguía cruzada de brazos mirándolos pero las palabras de el hombre la hizo levemente girar a verlo— váyanse los dos de aquí, quiero que traigan algo de beber para Ah-Un…

—Pero amo bonito… — una mirada fría y este empujó a la pequeña niña llevándosela—¡Muévete escuincla!— corrieron de manera dudosa por ese claro de el bosque y aunque la pequeña le enviará miradas suplicantes a la morena está solo se había quedado mirando al sujeto fijamente, era más que obvio que era lo que quería al estar parado frente a ella.

—Ahora que estamos solo quiero saber qué tanto te a servido ese entrenamiento que estás haciendo con la rubia..— un pequeño atisbo de sorpresa apareció en el rostro de la morena y de por si los dedos de sus manos se empuñaron, entendía que eres hombre se perdiera y que muy pocas veces lo vieja pero .. ¿Estarlas siguiendo? Eso sí que era extraño— las eh olido a kilómetros y la peste que emana de ustedes solo me provoca repulsión— ¿Oler? Acaso los sentidos de ese hombre estaban tan desarrollados, de por si un pequeño sonrojo apareció en su mejilla, entendía a que se refería con el hecho de apestar pero siempre habían intentado menguar eso y aunque tuviera que estar horas semidesnuda para que se declara su ropa había procurado no llamar la atención de nadie… pero se había equivocado.

—Nadie le está pidiendo que lo hagas, eso es cuestión tuya… — ¿Que mas podria decirle? La única manera de auto-protegerse era zanjando el tema y que de por si él se fuera como las otras veces.

—Hmp… insolente… —quizás no había tomado las palabras correctas, Ya se le iba siendo costumbre verlo serio y prácticamente matarla con la mirada pero no espero que él se acercara a ella junto a una pequeña mueca en su labios revelándole uno de sus colmillos, eso sí que era nuevo.

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Dieciocho había sobrevolado gran parte de el bosque extendiéndose por las montañas para luego divisar pequeños poblados, había sido sigilosa y lo más neutra posible para no llamar la atención de los habitantes de esa dimensión, para su sorpresa había vuelto al mismo lugar donde habían tardado bastantes horas en alejarse apenas como habían llegado, busco algún tipo de energía extraña que le advirtiera de alguna presencia, no obstante nada apareció solo pequeños y bastantes tipos de energía a su alrededor, soltando un suspiro decidió descender a la parte final de el bosque donde un poco más allá notaba las pequeñas cabañas y el poblado de esa localización. Observo como un poco más allá dos pequeños niños jugaban correteando uno al otro, trago un poco de saliva empezando a caminar.

"¿Como estarán Krillin y Maron?" desvió su andar de aquel camino por un pequeño peldaño y de árboles y hojas que perfectamente cubrían su cuerpo y de ojos curiosos. Había sacudido si cabeza al avanzar un poco más procurando olvidar la imagen de los dos miembros mas importantes de su familia, esperaba que al estar ellos ahora manipulados no estuvieran ciento torturados por culpa de ella, pero si así lo era estaría más que satisfecha de volarle la cabeza a un par de famosos peleadores llamados Guerrero Z. Termino de caminar por ese molesto lugar antes de avistar la primera cuerda de ropa.

"Quizás allá algo de ropa para mí también" sonrio suavemente corriendo pequeños tramos mirando hacia sus costados, al llegar a las Puertas delaaldea empezó a caminar entre las casa esquivando personas y pequeños animales en ese lugar, buscando el tendero que había visto de lejos, al estar allí empezó a tocar casa prenda observándola de arriba abajo. "Que horror…" chasqueo la lengua antes de empezar ah alejarse, todo lo que encontraba le provocaba fruncir el ceño ¿Qué esa gente no tiene sentido de el gusto? Era realmente frustrante no encontrar ropa de su agrado y para quienes conociéramos perfectamente bien sabíamos que la rubia era una completa aficionada a la ropa y su buen vestir y aunque no le gustará seguiría recorriendo los tendederos, lo que menos quería llevarse eran esos harapos horribles.

"Diablos..."

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—¡Ay! A la próxima no traeré tanto equipaje…— Aome subia su bicicleta con una gran maleta amarilla llena de utensilios y por que no; algunos bocadillos que les llevaba a sus amigos, al terminar de subir las cosas puso un pie en una de las rocas que conformaba al pozo, se apoyó allí y al hacer fuerza para salir esta se desprendió haciendo caer de nuevo al pozo dándose un golpe bastante fuerte en el trasero.

—¡Ayy!—se quejo la chica posando una mano en una de las enredaderas cerca al muro para ayudar ah ponerse de pie, al hacerlo, giro su cabeza hacia ese lugar palpando la superficie sintiendo algo extraño entre las hojas, se acerco mas y comenzando a quitar las matas que le dificultaban la vista encontrando un aparato redondo de color plateado que cayó por la gravedad frente a sus rodillas, al levantarlo la chica lo miro de un lado a otro solo pensando que era un tipo de radio que por alguna extraña razón se había colado de su dimensión a esa, palpó sus botones una y otra vez pero este no funcionaba.

—Quizás este dañado…—frunció los hombro y solo lo metió en el bolsillo de su falda volviendo a subir por las enredaderas teniendo esta vez mucho más cuidado de dónde pisaba, al salir como pudo subió la pesada maleta a la bicicleta teniendo que sentarse rápido para equilibrar algo el peso, soltó un suspiro y dando el primer impulso apoyo sus pies en los pedales empezando a moverse ella misma por medio de el pasto junto a esa pesada maleta…

"Cuanto pesa…"

Cuando ya hubo recorrido gran parte de el camino, estando a metros de su destino sentía las perladas gotas de sudor bajar por su rostro, el peso de su maleta era demasiado aunque le faltaba poco para llegar a la cabaña de la anciana Kaede sentía que no podría dar ni un pedalazo más, se paró en los pedales forzándose a ella misma por avanzar sintiendo como empezaban a temblar sus piernas.

"Vamos, tu… tú puedes…"

Una mueca de miedo se plantó en su labios cuando la bicicleta había dejado de moverse y ella se mantenía equilibrada sobre los pedales, maldijo internamente y de por si el peso empezó a irse de lado, cerró los ojos en el proceso soltando un pequeño chillido, Ya podía sentir el terroso suelo en sus piernas desnudas.

—¿Hm?— sus ojos se habían abierto y parpadear información rápidamente, ella estaba prácticamente flotando, se movió un poco sintiendo como algo le sujetaba la cintura e intuyo que el peliblanco había llegado ah por ella impidiéndole caer y era quien la sostenía.

—Oh gracias Inu...—al enfocar a la persona a un lado de ella sus ojos se abrieron lentamente, una chica rubia y de ojos azules penetrantes sostenía con su pie la pesada bicicleta y era también quién tenía su brazo izquierdo apoyado en su cintura. "Por Dios..."

—¡AOME!—Las mujeres dirigieron la mirada a un pequeño niño que venia hacia ellas dando pequeños brinquitos mientras corría, la rubia solo enarco una de sus cejas pero no dijo ni una sola palabra ¿Qué que era lo que tenía en su piernas?

—Shippo, llama a Inuyasha para que me ayude—hablo Aome con dulzura sonriéndole enternecida pero por el ladillo de su ojo izquierdo observaba a la chica que hasta ahora empezaba a desenvolver su brazo para que se subiera de pie.

—Si, como digas—termino de decir el zorrito alejándose de la misma manera en la que ha usado para llegado, la morena al volver a estar sola solo carraspeado su garganta mirando más fijamente a la rubia.

—Eh...— llamo Aome a la chica obtenido solo una mirada fría que le heló los huesos, la rubia solo soltó un bufido antes de darle un pequeño empujón a la bicicleta para poder sujetarla con las manos y empezar ah caminar en la misma dirección que había tomado el zorrito.

Aome sin salir de su estupor había seguido con la mirada los lentos y delicados movimientos de la chica ¿Por qué antes no había visto a esa mujer por los alrededores? Tenía ropa muy parecida a los aldeanos pero nunca la había visto, era rubia y de por sí su expresión era totalmente extraña, trago pesado dando dos pasos dudosa pero después decidió dejar eso de lado para correr hasta ella posicionándose a su lado —O-Oye ¿No te pesa?— la había mirado fijamente solo teniendo como respuesta una leve y pequeña mirada ladina antes de que está negara desviando la mirada.

—No. —seco y tajante hablo la rubia sin dejar alguna expresión en su rostro o significado en su voz, era tan mecánico que casi podría jurar que era un robot pero en la época en la que estaban lo dudaba. ¿Qué estaría pensando aquella chica?

—Emm ¿Como te llamas?— como si aquello fuera un repelente los pasos de la ojiazul se aceleraron un poco más dejando levemente rebasada a la morena, pero ¿Cómo no hacerlo? Si después de todo había algo mucho más preocupante en su cabeza. Una energía extraña se plantó frente a ella y de por si solo freno su andar alzando la mirada un poco más seria que antes. ¿Quién era ese chico?

—Aome...

—…Inuyasha...— el nombre quedó grabado en su memoria como si fuera hecho trazado con carbón, detallo cada facción de el chico con una velocidad abrumante, de arriba abajo le miró hasta que vio dos pequeñas y felpudas orejas moviéndose sobre su cabeza, sus ojos se abrieron levemente mostrando la leve sorpresa y una sonrisa interna aprecio. "Parece un cachorro…"

—¿Quien es esta tipa?—señalo el peliblanco cruzándose de brazos provocando una gota de sudor en la frente de la morena y un leve jadeo desganado de la rubia, apenas una oración y ya tenía ganas de golpearlo.

—¡Inuyasha! — reprendió suave pero regalándole una mirada fulminante— No seas grosero, ella me ayudo con mis cosas…— un pequeño silencio se formó entre los tres, la incomodidad era palpable y solo pudo ser cortada por el grito de el pequeño niño.

—¿Aome trajiste lo que te pedí?— agradeciéndole ah algún tipo de deidad Aome se acercó a su maleta abriendola y sacando una pequeña cajita tendiéndosela al infante.

—Dale un poco a los demás…— apenas como había dicho esto la rubia había soltado el manubrio de la bicicleta dejándosela a la morena que casi es alzada por esta si no es por el chico peliblanco que le ayuda a darle peso al otro extremo de esa Carroza de hierro, la rubia no le dio importancia al verlos solo que al desviar la mirada enfocando un poco más allá a otra mujer de cabellos castaños con ropas parecidas a la que ahora ella tenía puesta junto a la castaña un hombre de toga azul y cabello negro llevando un tipo de cetro en su mano, por último una anciana vestida con un traje rojo y blanco habían salido de esa pequeña cabaña. Torció los labios incómoda al sentir tantos ojos puestos sobre ella, no dijo nada solo dándose la vuelta empezando a caminar por donde había llegado, quería retirarse en ese instante, ya se había expuesto demasiado.

—Espere — Aome freno el andar de la mujer dando dos pasos hacia ella—quisiera saber cuál es su nombre, me ha ayudado y quiero darle mis agradecimientos…— todos habían estado expectantes a las palabras de la mujer, por alguna razón la presencia de la rubia provocaba curiosidad y eso que apenas y la habían mirado ¿Qué ocultaría la chica para que se viera tan misteriosa? el silencio se había prolongado por varios segundos hasta que un pequeño chasquido se dejó oír.

—…18... — un sonido de asombro y los ojos abiertos por tan extraña información revelada, un bufido de burla soltó el peliblanco pero la mujer ni se había atrevido a girará solo había hablando dándoles la espalda y luego siguiendo su camino sin prestar mayor atención o al menos eso quería dar a entender. Quizás en esa ocasión si fuera sido buena idea dar un nombre falso aunque de por si no pareciera.

—Aome...— Inuyasha se estiro a lo largo de la bicicleta quitando la enorme maleta poniéndola en su espalda soltando un pequeño suspiro—¿No crees que esa mujer es extraña?— la chica había vuelto sobre sus pasos para solo esta vez llevar su bicicleta— no deberías estar rondando con gente así…— la reprimenda por parte de él había sido suave y aunque apenas había girado a mirar la espalda de la mujer de cabellos levemente cortos lo que más le inquietaba era esa aura oscura pero a la vez tranquila que la rodeaba. ¿Quién Diablos sería esa mujer?

—No digas eso Inuyasha, solo fue una casualidad… — la chica negó suavemente meneando su mano antes de retornar su camino lleva a leves empujones su vehículo dando pequeños pero constantes pasos, pero algo levemente cruz por sus cabezas siendo ellos mismos los que por inercia se llevarán una mano al pecho y sintiera el latir de su corazón.

"¿Y si esos latidos habían tenido que ver con la llegada de esa mujeres?" tanta casualidad que habían pensado exactamente lo mismo, ella se mordió su labio y el solo chasqueo la lengua, esperaban no tener que correr con otra sorpresa más, Ya eran más que suficientes…

—¡Inuyasha!¡ Me voy a comer lo que trajo Aome!—grito Shippo, despertando a los jóvenes que rápidamente reaccionaron pero el peliblanco habia corrido con todo y mochila hasta la a cabaña.

—¡Ni se te ocurra enano del demonio!

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—¡Ya basta!—grito Lin después de haber llegado con lo pedido por su Amo para poco después derramar lo en el suelo, Sesshomaru y Milk la miraron levemente pero cada uno estando expectante ah algún movimiento de el otro ¿Por qué abría intervenido a la pequeña?—N-No peleen mas… por favor Señor Sesshomaru…— el hombre tenía su mano derecha extendía junto a dos de sus dedos donde un hilo verde salía llegando hasta un par de metros más halla donde una rama era envuelta por esta al ser prácticamente el escudo/arma de la morena, en ese pequeño descuido el peliblanco rompió está en dos gracias el veneno que ese hilo verde llevaba consigo, la morena retrocedió dos pasos y frunció su seño mirándolo con brusquedad, habían empezado a pelear desde hace un rato y no había tenido ni la primera oportunidad de sembrarle un golpe, eso sí que había sido una total desdicha ¿Dónde había quedado el esfuerzo de qu entrenamiento? Su respiración si que estaba acelerada junto a un par de gotas de sudor que resbalaban por su frente, había tenido que limpiarse como pudiera un poco de sudor para que sus ojos siguieran enfocados en ese hombre que solo soltó un pequeño bufido agitando de nuevo ese hilo verde llegando hasta la pelinegra el cual se enredo en su cintura alzándola por los aires para luego estrellarla contra el suelo, un chillido de impotencia por parte de la pequeña y una porra por parte de él ser verde.

—Espero que con esto entiendas… que nadie puede conmigo.— apenas había dicho esas palabras acomodando sus extremidades desapareciendo ese lazo verde que salía de su única mano, se dio la vueltas como últimamente habían empezado a hacer dando un salto sobre los aires alejándose de ahí.

"Esa mujer... no es como los demás humanos…"

Unapequeña mueca se formó en sus labios pero quién iba a pensar que sus cejas se fruncirían tanto y que sus labios embozaran una pequeña sonrisa…

—¿Señorita Milk? ¿Se encuentra bien?—Lin no paraba de preguntarle a Milk por su estado pero ella no le contestaba solo... sonreía, ahí, tirada en el suelo sintiendo sus músculos arder, si que había quedado mullida y más con ese último ataque, con ayuda de la niña se ayudo a sentarse sobre el césped subiendo sus manos a su cabeza apretándola un poco sintiendo como está tronaba, era un milagro que no se la hubiera roto de ese impacto.

—No te preocupes Lin, me encuentro bien— trago pesado deslizando su mano hasta su cuello empezando a masajearlo, el día había caído con fuerza y ya estaba a punto de anochecer… Si que había volado el tiempo ese día durante la pelea.

—¡Ay! no entiendo a los mayores...—exclamo la pequeña Lin tomando un trapito y una coquita pequeña con agua para limpiar el rastro de tierra y los pequeños raspones que tenía la morena, Milk rio por ello, aunque estuviera realmente molida sin duda que había disfrutado de ese encuentro, de alguna manera aquello había sido reconfortante y hasta cierto punto divertido, quizás el golpe había sido más fuerte de lo que esperaba por qué para estar pensando de esa manera debería estar loca.

Después de un buen rato Milk había convencidos a la pequeña que en vez de curar sus heridas primero fueran a darse un pequeño baño, al aceptarlo había tenido que volver a ponerse esa ropas mucho más rotas que antes ahora al tener alrededor de su cintura la quemadura de el ataque que le había propinado el peliplata, con ayuda de la pequeña se había puesto algunas vendas que conservaba en su bolso que gracias al cielo había guardado hace muchos años ahi, tenía un par de cambios pero al tener que lavarlas constantemente era un milagro tener un juego totalmente limpio.

Habían visto a lo lejos como una cabellera rubia se dejaba ver entre los árboles caminando con real prisa hasta ellas. Quizás estaban en problemas…

—Pero...que...¿¡Que fue lo que te paso!?—grito la ojiazul mirando a ambas morochas siendo consciente como una venda era terminada de poner por la pequeña niña. Ambas sonrieron cómplices y una pequeña gota de sudor bajo por sus frentes.

—Oh que bueno que llegas — la morocha mayor apenas y le sonrió, su mejilla estaba limpia pero levemente hinchada dejando ver un pequeño moretón, sus ropas estaban más destrozadas que antes y que ella recuerde no había dejado así a la pelinegra hace un par de horas.

—¿Que fue lo que paso?— se sentó a un lado de la morena deshaciendo levemente el amarre de la niña para dejarlo mucho más apretado robándole un jadeo de molestia a la OjiOnix, sujeto uno de los brazos de la morena acomodándolo en su lugar al verla quejarse cuando lo había movido.

—¡Ay! ¡Tengo cuidado 18!— chillo la chica antes de darle una palmada en la pierna ajena con su mano buena— si quieres saber las cosas no debes ser tan agresiva…— la rubia solo rodó los ojos y siguió con lo suyo no tardando mucho en terminar con su tarea soltando un suspiro mandando con una mirada a la pequeña para que fuera ah asar los peces de siempre, está no dudó en correr hasta el árbol sacando los peces que había pecado poniéndolos ah asar sobre unas pequeñas brazas.

—¿Y bien? ¿Vas a decirme que pasó?— enarco una de sus cejas acomodando su cabello dejando su rostro más despejado.

—No pasó nada… —soltó un jadeo desganado mientras intentaba mover los dedos de su mano lastimada— estaba entrenado un poco más..

—Milk... ¿Me estás mintiendo verdad? —Achico su mirada, apretó sus labios de tal manera solo dejando una línea recta de estos, la morena había quedado muda pero al final cansada de sostenerle la mirada había sonreído cual niña pequeña.

—Lo siento…

—Enserio que estás mal…— un suspiro cansado salió de los labios de la rubia antes de esculcar la parte delantera de el traje que había encontrado, gracias al cielo había encontrado un tipo de pantalón no tan ajustado y nada bombocho en la parte baja terminando este en bota recta, este era acompañado con trozo de tela que era como una falta hasta sus tobillos pero lo había cortado dejándola diez centímetros sobre la rodilla, después de esto una blusa azul marino que se ajustaba a sus lados, gracias al cielo sus zapatos aún seguían siendo útiles en sus condiciones tan precarias, aunque con lastima había sido la única muda medio desentendida que había y encontrado— no se que voy a hacer contigo, te estas volviendo sadomasoquista…

—¿¡Eh!?— la morena se sobresalto antes de que a rodillas se acercara más a la rubia— No digas eso, solo fue por esta ocasión. No volverá a pasar… — la rubia no dijo nada hasta que le tendió las prendas encontradas a la morena.

—Ponte eso… no encontré nada más por ahora…— la morena sujeto las prendas y rápidamente las abrió frente a sus ojos, un tic nació en su ceja izquierda y una sombra azul cubrió su frente y parte de sus ojos.

—¿Es enserio? ¿Solo una Hakana de color negro, un Kosode color azul y un Obi blanco? ¿Enserio no había nada mejor?— la rubia solo sonrió, frunció los hombros a la vez que cerraba los ojos. Era la mejor ropa que había encontrado.

—No había nada más..

—¡18! ¡Esto es ropa de hombre! ¡Y esta realmente vieja!—gruño molesta zarandeándola las prendas ¿Cómo era posible que no hubiera hallado algo mejor? Solo era cuestión de una neurona para ver la diferencia de trajes que ambas tenían—¿¡Por qué no me conseguiste algo parecido a lo que tienes puesto!?

—Ya te dije que no había más…— retorno su rostro a la morena sonriéndole burlona, sin querer había castigado de la mejor forma a su discípula, estiró la mano derecha a la ropa apenas rosando la con los dedos— pero si no la quieres, no hay problema...

—¡No!— zafo la mano de la chica al tirar de la ropa hacia un costado—no tengo nada más, no puedo botarla...

—Creí que no las querías..

—¡No tengo elección!— rodó los ojos antes de ponerse de pie y empezar a caminar un poco coja hacia el riachuelo para cambiarse, lo más seguro es que se viera totalmente ridícula, en ese instante realmente odiaba a la androide.

Al hallarse sola pudo soltar un largo suspiro dejándose caer sobre el césped. "Milk, se parece a la joven que vi antes" mordió su labio inferior desviando su rostro hacia el camino que había tomado la morocha, agradecía que en ese momento la oscuridad reinará mayormente y que apenas la fogata que había hecho la pequeña fuera quien las alumbrará

—Espero que no sea lo que estoy pensando…

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—¡Goku! ¡La comida esta lista!—grito Bulma desde la escalera que se dirigía por un pequeño camino hacia el comedor que de por sí estaba repleto de comida que sus robots preparaban junto a uno que otro chef que contrataba semanalmente, estaba esperando a que su amado llagara de quien diablos sabe dónde, sabía que se había ido a entrenar ah alguna parte de la casa con los demás muchachos y eso más que alegrarla la hacia enfadar ¿Qué hacia esa gente en su casa? Oh claro, la Gran Tsubaki lo había ordenado, ahora todos los Guerreros Z vivian temporalmente en su casa, gracias a esa magnífica idea la intimidad con el pelinegro había disminuido como un demonio y el por qué era mucho peor: primero debían estar todos cerca por sí algún mensaje de su superiora y dos… desde el desaparecimiento de Milk y 18 que por cierto no llevaba ni una semana era lo único que se hablaba en esa casa y pensar que ella había creído que al no estar esas dos en el juego todo sería más fácil, Pfff patrañas, había sido totalmente lo contrario.

—Bulma ¿Has logrado conseguir algo?— Yamcha había sido uno de los primeros en llegar a la mesa siendo seguido por los demás, la ojiceleste solo rodó los ojos frunciendo sus labios.

—No, aun no, no logro concebir como fue que esas dos escaparon…— bufo antes de tomar una pequeña porción de fideos en un pequeño tazón, un rechineo en una de las puerta y la figura estoica de el pelinegro de traje azul se dejó ver junto a la fornida de el hombre de traje naranja, estos caminaron hacia la mesa sentándose a cada lado de la ojiceleste —¿Goku?— miro al chico dudosa, este solo había tomado un gran plato lleno de arroz frito y verduras empezándolo a comer—Goku…

—No quiero hablar Bulma…— apenas susurro el chico antes de tomar otro bocado y sujetar una presa de pollo en su mano mordiéndola con algo de rabia.

—No lo molestes mujer, está más ansioso de lo que antes aparentaba…— Vegetales apenas había hablado haciendo exactamente lo mismo que el otro moreno.

—¿De que hablas Vegeta?

—¿Qué no entiendes?— la miro de lado embozando una sonrisa torcida antes de meter una porción de fideos a su bica, los demás seguían atentos mientras uno que otro se sentaba en la extensa mesa procurando escuchar detalladamente aquella conversación— por cada día que pasemos sin obtener frutos más problemas tendrá el idiota...

—Silencio Vegeta…— el pelinegro había dejado con fuerza el plato de comida sobre la mesa dirigiéndole una mirada asesina al otro morocho parándose amenazante con el cuerpo levemente girado hacia el mayor.

—¡A mi nadie me calma sabandija!— hizo igual que el moreno mirándole retadoramente gruñendo un poco, la ojiceleste se levanto estirando sus manos hacia sus lados sin llegar a tocarlo mientras su ceño se fruncía un poco.

—Esperen, Esperen ¿De qué están hablando?— torció los labios sintiendo un creciente enojó nacer desde su vientre.

—Tsk…— Goku volvió a su asiéndolo devorando seis platos en menos de dos minutos dándole como ganada la partida al otro moreno.

—Bulma...—Gohan se supo de pie apoyando sus manos sobre la mesa, frunció su ceño de manera sería ante la atenta mirada de los demás —Papá era el que estaba más cerca de ellas, así que es el mayor culpable de que ellas hallan escapado…

—¡Eso no es justo! —golpeo la mesa haciendo brincar algunos platos—¡Todos estaban ahí!— Bulma se había molestado con más fuerza, con razón la manera tan distantes que había tomado desde aquel día y aunque Vegeta se riera de la desdicha de su ahora pareja su enojo solo se concentraba en una mujer.

—¿Piensas decirle eso a la Gran Tsubaki? —la pregunta de Goku la tomo por sorpresa provocando un molesto frío en su menuda espalda. La chica trago pesado y por inercia llevó su mano a su rostro donde una pequeña cicatriz se formaba pero gracias a su maquillaje no se notaba.

—Bueno... yo…— boqueó un par de veces fijando su mirada en la comida para después caer rendida sobre su asiento, le temía más a esa mujer que el supuesto amor que le profesaba al chico.

—Jmp… no vuelvas a decir nada más...— el chico de cabello alborotado aminoró el problema dejando que solo se escuchará el ruido de las cucharas, tenedores y palillos chocando contra los platos.

—No digas eso— susurro antes de posar una mano sobre el hombro de el chico después de analizar la información dada por el mayor de sus Hijastros— si fuiste el último en verlas… entonces hay que volver a ese lugar…— apretó las prendas ajenas provocando que todos dejarán de comer y que apenas se escuchará el sonido que hizo la garganta de el moreno al bajar la comida—¿En dónde fue que las perdiste de vista?

—En el pozo…

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Bueno aquí otro capítulos quizás se pregunten por qué los tiempos son tan distintos y demás, según yo y pienso que al estar en otra dimensión puede funcionar de igual manera que la habitación de el tiempo oh algo parecido… oh no se si me hice explicar en el capítulo xD

Mika-Chan