Hola, bienvenidos al Capitulo 12 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera-: D.C
Capítulos: 28-30
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía
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Sus palabras habían sido tan solo un susurro después de haber tenido la respuesta en la punta de la lengua, se había golpeado mentalmente por ser tan idiota y no haber hecho lo obvio ¿Tal vez el miedo de hablar con la Gran Tsubaki lo había nublado? Quizás ¿Oh tal vez solo había sido las ansias de alejarse de ese lugar? No sabía, no tenía ni la mínima idea de el como o el por qué había ondulado esa información automáticamente de su cerebro, se levantó de la mesa dejando toda la comida de lado tirando de paso la silla en que había estado sentado, dio dos pasos de lado y camino en dirección a el corredor ¿Desde cuando se recrimina por su actuar o dejaba una exquisita cena lejos de sus veloces manos? ¡Nunca! nunca había pasado aquello y no comprendía por qué ahora sí ese tema no era tan delicado como los que antes había vivido, o al menos eso parecía.
—¿Goku? ¿Piensas ir ahora? ¿Goku?— la PeliAzul se puso de pie tan pronto lo sintió moverse, su cuerpo había temblado levemente y el frío que recorrió su columna la hizo dudar de haber abierto la boca ¿Abría hecho acaso mal? ¿Por qué se comportaba de esa manera? Esperaba que no fuera por esa morena y que sólo se interesará de dicha forma por su trabajo. Recibió un asentimiento por parte de el moreno provocándole una desazón en el pecho, trago pesado y dio un paso atrás, su ojos bailaban por todo el rededor de la sala mirando con rapidez a cada integrante para al final solo agachar la mirada detallando las baldosas bajo sus pies. —Entonces… espérame aquí, traeré un par de cosas, ya… ya vuelvo… — fue lo único que se le paso por la cabeza antes de salir corriendo, debía averiguar todo lo que pudiera pero sin quitarle un ojo de encima al moreno, una duda había nacido en el fondo de su corazón ¿Y si ellos volvían a verse? Quizás Goku actuaria como hasta ahora pero… no estaba segura de nada, no había tomado tiempo en conocerle como quizás esa otra morena lo había hecho y solo por una milésima de segundo cavilo la posibilidad de que él se pusiera de parte de la que oficialmente es su esposa— No, no permitiré aquello…— corrió por los largos pasillos hasta su laboratorio empujando la segunda puerta que frenaba su andar, al entrar tomo una caja que tenía al rincón de una de las mesa como también un par de cápsulas que quizás necesitaría. No tardó mucho volviendo sobre sus pasos llegando a la figura que le daba la espalda pero que hablaba con el mayor de los morenos y el primogénito de los Son —ya podemos irnos Goku…—le tendió la pesada caja al moreno a la vez que se abrazaba a uno de sus brazos, los otros morenos apenas y lesc tocaron los hombros cuando lo vieron poner dos de sus dedos en su frente— ustedes terminen la comida muchachos, no tardamos en volver… — les dijo la ojiceleste cuando su cuerpo empezó a tornare distorsionado al estar en medio de esa técnica, un par de segundos después y como si fuera un parpadeos ya no estaban en el enorme comedor de la chica sino en medio de un claro y enormes y frondosos árboles.
—Bien Bulma, Encárgate de esto… —el moreno devolvió aquella caja tomando rumbo mecánicamente hacia donde se hallaba aquel pozo seguido por Vegeta, la chica había dejado entreabrir su boca con la intención de reputará, un leve jalon la hizo callar y la mirada sería de el chico menor entre los presentes le advirtió, Por ese momento no era bueno exigirle nada. Bien o mal el chico conocía a su padre más que su actual pareja.
—¿Kakarotto?— le hablo a su distraído compañero obtenido de este apenas y una mueca y el fruncir de sus oscuras cejas— si vas a estar aquí debes ser imparcial, si tienes sentimientos encontrados es mejor que te vayas…— una expresión desconcierto y la profunda mirada de el chico fue a dar a la de el mayor, enarco una de sus cejas mientras ladeaba su rostro expresándole su nula comprensión a sus palabras.
—¿De que estás hablando?— ¿Sentimientos encontrados? ¿Qué quería decir? El estar en ese momento y en ese lugar no le expresaba más que una absoluta y genuina molestia.
—No te hagas el idiota, si la señora Tsubaki se da cuenta que lo hiciste apropósito te matara…— Sus ojos se abrieron de tal manera mostrándole al mayor la total sorpresa y la duda revuelta con algo de ¿veracidad?
—No entiendo a qué te refieres, explicaté…— había apretado de tal manera sus puños llegando a sentir las uñas clavarse en su piel pero… ¿Por qué le decía aquello? No comprendía por qué pensaba eso de él, en ningún momento mientras quería atrapar a las mujeres pensó en dejarlas huir ¿Por qué ahora le culpaba de ello?
—Bien señores, necesito espacio, esto tomara algo de tiempo— la llegada de Bulma había dejado cualquier disputa pausada y enterrada de por si, estaban más que seguros que por ahora ese tema quedaría zanjado pero desde luego que en algún momento podría llegar a surgir, soltador un pequeño chasquido mirando al lado contrario de su acompañante dejando un pequeño espacio entre ellos para que la PeliAzul pasará—Gohan, toma esas antenas de cobre y clávalas alrededor de el pozo…— señaló la chica al menor y este asintiendo lo hizo al tiempo que la chica iba poniendo unos pequeños dispositivos en cada tuvo enterrado en el suelo. Después de eso saco una de sus cápsulas ante la atenta mirada de los tres hombre accionandola en su mano para lazarla a menos de dos metros donde una enorme mesa salió llena de aparatos y una computadora bastante grande a decir verdad, donde un par de antenas sobresalían de un extraño apartó suponiendo que aquello captaría las ondas que en ese lugar existieran o a su alrededor.
Se puso un par de audífonos buscando escuchar algo al empezar a teclear y mover un tipo de botón, al hacerlo los aparatos que estaban rodeando el pozo empezaron a zumbar y a dar un tenue brillo que fue iluminando el Interior de el pozo, ese proceso tardó media hora en terminar aunque la paciencia no era la virtud de una de los integrantes, en ese transcurso no hubo momento en el que no molestara a la mujer y de por si se ganará un par de gritos de ella, los otros dos morenos, padre e hijo se sentaron a un metro de distancia esperando a que todo terminará recostandose uno contra el otro dándose la espalda.
—Papá… ¿Crees que sea buena idea traer a Mamá?— una pregunta algo extraña para el otro moreno, llevaba días en el que no había escuchado nombrar a esa mujer por parte de sus hijos ¿Y si ellos la extrañaban? Bien o mal era su madre y aunque a simple vista ellos la aborrecieran al igual que él no se quitaba la espina que el moreno mayor le había sembrado. ¿Y si en verdad la había dejado escapar? No quería ni imaginarme que pasaría si esos rumores llegarán a los oídos de su superiora.
—… Sabes que es nuestro trabajo, la Gran Tsubaki la necesita.
—Me gustaría saber para que…— habían hablado quedamente entre ellos, el viento meció sus cortas hebras negras y la imponente imagen de el moreno mayor se clavó a un lado de ellos—¿Vegeta?
—Ya lo ha conseguido, es hora— no esperaron ni un segundo más antes de ponerse de pie y a pasos presurosos llegar a la figura curbilienta de la Brief.
— Está hecho… —ante la atenta mirada de los tres varones dejo los cascos que tenía en sus oídos y camino con un radar entre sus manos de forma cuadrada haciendo que una pequeña antena girará en la parte superior—Gohan, ayúdame a bajar…— el chico se miró entre los otros dos varones exhalando un quejido para luego llegar hasta donde Bulma, sujeto su cintura y levitando levemente se posicionó sobre esa entrada/salida de el pozo empezando a descender cuidadosamente, las manos de la chica se movían de un lado a otro captando pequeñas señales que a medida que descendían se iban tornando mas abundantes. Una pequeña mueca se formó en sus labios y la mirada extrañada de el menor apenas se podía divisar desde el interior, apenas como sus pies tocaron el terroso suelo Bulma se alejó de él empezando a caminar en círculos y de una lado para otro.
—¿Todo bien Bulma?— pregunto intentando ver por sobre su hombro cuando ella pasaba por su lado pero escasamente podía ver los movimientos de la antena que se iban acelerando y de por si como la chica soltaba un par de bufidos ¿Qué etaria deduciendo?
—Hay ondas electromagnéticas dentro de este pozo, como si fuera... una antena parabólica— torció los labios aún mas haciendo girar una perillita a un costado de el aparato donde un tenue pitido se hizo presente—… de gran magnitud por lo que veo, demasiado exagerado para un lugar tan pequeño…— desde afuera los dos mayores apenas y sobrevolaban la boquilla de el pozo mirando ambas figuras en su interior, no se habían atrevido a caminar atreves de los aparatos que rodeaba el lugar pero tan solo por mera precaución, por lo pronto desde su lugar apenas y captaban uno que otro sonido proveniente de dónde se mantenían suspendidos, pero algo empezó a molestarles, un sonido casi como un putido empezó a sonar tan suavemente que apenas los oídos de los perros podría captarlo pero al tener un oído tan desarrollado No tanto como Piccoro podían oír ese molesto sonido que a cada segundo iba aumentas ¿Qué ere lo que lo provoca? Una pequeña mueca se formó en sus labios obligándolos ah alejarse teniendo una considerable distancia.
"¿Qué demonios es ese sonido?" pensaron ambos al mismo tiempo antes de que sus manos comenzarán a coquillear.
Por lo pronto Bulma como Gohan estaban más atentos a la información que pudiesen recolectar pero el primero en empezar a sentir molestia fue el chico y pocos minutos después fue la chica.
—¿Escuchas eso Gohan?— la PeliAzul se giró hacia el chico que sin poder disimular tenía la mueca de disgusto en sus labios.
—Si ¿Por qué suena así?
—No es el rastreador…— torció sus labios llevando una mano a su oído izquierdo tapándolo un par de segundos.
—¡Bulma! ¡Sal de ahí maldita sea!— la voz fuerte de el moreno mayor los hizo temblar, el joven la sujeto por la cintura alzando vuelo rápidamente pero la demora fue salir y él no tuvo de otra que soltar a la chica y llevar sus manos a sus oídos, el pitido se escuchaba mucho más fuerte en el exterior de el pozo asiéndolo menos soportable, la chica había soltando un pequeño grito y miro de manera asustada hacia los barrotes que había clavado en el suelo, los vio brillar y sin más corrió hacia la computadora y el pequeño satélite que tenía sobre la mera, estos estaba. Soltando algo de humo y pequeñas Chiapas salían de su interior, oprimo de un solo golpe un par de teclas quemándose superficialmente las llenas de sus dedos aunque no fue lo suficientemente rápida para ellos teniendo en primera fila como los barrotes explotaron frente a sus ojos mandándola contra el suelo aun par de metros por la fuerte onda que de este salió.
Con los ojos más que abierto la chica solo enfocaba el levemente nublado cielo antes que soltar un gemido de sorpresa y esperar un par de segundos a hasta que su cuerpo le respondiera. El molesto sonido había empezado a mermar hasta poco después desaparecer por completo dejando realmente aturdidos a los tres hombres que apenas y se sostenían en pie.
—…Diablos… ¿¡Qué fue eso Bulma!?— Gohan dio un par de pasos hasta la chica ayudándola a ponerse de pie, unas gotas de sudor resbalaron por la piel de ella provocándole un escalofrío ¿Y quién no? Sentía que había sido electrocutada.
—Eso fue realmente horrible… mis oídos..— chillo la chica tocando como podía en interior de su oreja buscando algún rastro sanguíneo pero por lo pronto nada había— Demonios, fue demasiado para los radares…— Chasqueo la lengua caminando cual tortuga hacia su improvisado sitio de trabajo.
—¿Se puede saber que fue lo que pasó ahí dentro?— el morocho de Gi naranja se acercó a ellos levitando un poco antes de posar sus pies sobre el pasto—¿Por qué ese molesto sonido? —se cruzó de brazos y muro molesto ah ambas figuras mientras subía su mano derecha para también examinar el Interior de su oído.
—¡Confiesa mujer! —Vegeta de igual forma se había acercado pero este solo le fruncía el ceño a la mujer y le señalaba con una mano de manera acusadora—¡Querías dejarnos sordos!
—¡No seas idiota Vegeta! La única razón por la que ese pitido apareció fue por las fuertes ondas que rodean este pozo…— trago pesado girando a ver a ese lugar donde escasamente se podía ver el pasto quemado y el constante humo salir de lo que quedaba de esas Varillas. Ya están dicho, ahora tenía una fuertísimo migraña.
—…¿Que quieres decir Bulma?—Goku apenas y se cruzó de brazos mirando la pequeña espalda de la chica como si de esta salieran letreros de lo que pensaba la ojiceleste. Quizás sería buena idea aprender esa técnica de Piccoro.
—¿Qué no es obvio?—Apretó el puño de su mano izquierda negando levemente— Este pozo tiene algún tipo de conexión externa. Cómo si fuera un enorme satélite interestelar…— podría sonar realmente absurdo si se le analizaba pero en la situación en la que estaba no se podían permitir jugar con ese tipo de información y menos si uno de ellos corría más peligro que los demás.
—Estás sugiriendo que ellas…— unas gotas traicioneras de sudor resbalaron por el rostro de el menor antes de acariciar su frente ante la situación, ya eran dos que tenían migraña— Quieres decir que Mamá y 18… Diablos, esto no es una buena noticia.
—Así es, ellas han escapado al abrir un portal…—giro sobre su eje enfocando a Goku mirando atentamente a sus ojos ¿Qué quieres esconder?— no me explico como lo abran logrado… —sin dejar de verle llevo una mano a su mentón acariciándolo con suavidad intentando inmiscuirse dentro de esos ojos oscuros ¿Acaso él le ocultaba algo?—Goku…— chasqueo la lengua obligando al nombrado verla de la misma manera cuando ella camina hacia él, sujeto parte de su Gi jalandolo hacia ella— ¿Qué fue lo que viste cuando ellas escaparon?— sus cejas se fruncieron con fuerza y el desazón en su pecho empezaba a crecer ¿Por qué está ahora empezaba a dudar de él?
—Yo… yo solo vi un gran Resplandor… —frunció su ceño tomando la mano de la chica alejándola de un solo tirón ¿Qué pretendía con esa acción?— un resplandor que no dudó en envolverlas ah ambas y cegándome de paso ¿Tienes otra duda?— advirtió con una pequeña sonrisa, ella la ignoro olímpicamente dando dos pasos a un costado llegando hasta donde quedaba la enorme mesa en donde había estado trabajando.
—Si es asi— presiono un pequeño botón guardando esos aparatos en una cápsula, la tomo en su manos y la guardo en su bolsillo pero sin girar a ver al moreno— es mejor que volvamos a casa, hay cosas que debo comenzar a trabajar...
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—Despierta…— la brisa era suave pero su tacto le hacia levemente erizar la piel, estar a la intemperie no era cualquier cosa pero aun si no quería abrir sus ojos, sentía el suave tacto de una mano apenas tibia en su brazo que aunque estuviera cubierto por la tela sentía la calidez de esa otra extremidad— Ey, Despierta…— de nuevo esa voz lejana volvía ah arrullarle un poco más fuerte escasamente despertando un poco sus sentidos ¿Quien iba a pensar que eres duro suelo la obligará a quedarse ahí como si fuera la cama más acolchada de el mundo?—Ya es tarde 18, despierta…— frunció las cejas mientras torcía sus labios, sus piernas habían subido más hacia su vientre casi quedando como una Bolita en el suelo. Escasamente escucho un jadeo desganado y al cabo de un par de segundos empezó a sentir el goteo de algo sobre su mejilla y parte de la sien. Chasqueo la lengua y entre más gotas cayeran mas sus piernas se iban moviendo al igual que sus manos para poder levantarse de el suelo, al hacerlo y con los ojos entrecerrados divisó la distorsionada figura de la morena.
—¿Milk?— enarco una de sus cejas antes de que la chica le chispeara el rostro con apenas un par de gotas de agua que suspendían en la punta de sus dedos.
—Hasta que despiertas, tienes el suelo más pesado que el mío…— sonrió levemente dejando a su lado una pequeña coquita con la que había traído el agua— debes estar realmente cansada— la pequeña sonrisa que le dedicó la morena la dejó algo consternada ¿No que estaba herida? Era tan sorpréndete verla tan bien en menos de un par de horas ¿Qué cosa se echaba esa chica encima?
—¿Qué hora es?— estiró sus manos hacia el cielo mientras cerraba sus ojos soltando un pequeño quejido al estirar sus músculos, si seguía sin hacer eso seguramente volvería a caer dormida.
—Son las seis de la mañana o al menos eso parece…— alzó la mirada al cielo para confirmar sus palabras encontrando apenas uno que otra rayo de sol pero aún se podía sentir el frío de la madrugada aunque las escasas llamas que aún existían lograrán calentarlas un poco. Un pequeño bostezo y los brazos de la rubia se estiraron hacia la morena en señal de ayuda, está solo ladeó un poco el rostro con una pequeña sonrisa, sujeto sus manos y la ayudo a levantar escúchanos otro bostezo por parte de la rubia.
—Bien, me echare algo de agua en la cara y nos iremos ¿De acuerdo?— estiró un poco sus brazos hacia el cielo tomando camino hacia el riachuelo, o tal vez un pequeño baño le ayudará a despejar esas sombras de sueño.
Tan pronto como termino su momento de aseo ambas chicas emprendieron camino hacia el bosque dejando un par de peces cortesía Milk Ox asando lentamente cerca a las pequeñas llamas para cuando la pequeña se despertara estos estuvieran listos para comer. En el camino no cruzaron palabra alguna, cada una tenía la cabeza en un lugar diferente, la morena se cuestionaba una y otra vez el por qué no estaba molesta por la pelea que había tenido el día anterior con el peliplata y al contrario, estaba expectante de otro encuentro ¿Acaso estaba loca? Nunca en lo que llevaba de vida había sentido algo así a excepción de el torneo de artes marciales #23 pero de resto todo golpe o situación riesgosa era para problemas y nunca se volvía a repetir pero.. ahora no era la primera vez que ese hombre intentaba amedrentarla por medio de golpes, su interior asimilaba eso como si fuera un juego entre dos crías de algún animal salvaje y aunque no quisiera eso le molestaba como a la vez no.
"Creo que perdí la cabeza" No comprendía el porqué de su ahora actuar, se quejaba de los entrenamientos con la androide pero no por los golpes hechos por ese sujeto ¿Qué tenia en la cabeza?
Y la androide, ella había retomado los pensamientos que había tenido antes de caer dormida hace varias horas, la chica que de por si traía una ropa que no era común en esa época en la que habian caído tenía algo mucho más llamativo que eso, aunque Milk fuera mucho más pálida compartía gran parentescos, una con la otra, los ojos grandes y expresivos, ese cabello largo y azabache con pequeños destellos azulados, también tenía esa aura que trasmitía tranquilidad como también severidad y aunque lo dudará por un momento podría confundí a una con la otra ¿Podría ser posible que hubieran caído en la vida pasada de su acompañante? O ¿Quizás eso había sido mera coincidencia? Por lo pronto solo le quedaba esperar y no sacar conclusiones precipitadamente. Aunque eso no la obliga a dejar el tema de lado ni asumir una ignorancia que no tenía.
Desganada llegaron al lugar que habían tomado para su entrenamiento, cada una frente a la otras con tres metros de distancia solo para preparase para la actividad de ese día, esperaba la morocha que no fuera la rutina de calentamiento de siempre pero con la mirada que le regalaba la rubia le quedaba algo complicado.
—brazos al frente y piernas separadas, una pelea cuerpo a cuerpo será más que suficiente para calentar—¿Lo ven? Quien iba a pensar que de un día para otro cambiará en su manera de calentar los músculos de la morena. Esta solo había abierto un poco más sus ojos algo sorprendía pero no dudó en ponerse en posición aunque le molestará uno que otro golpe que aún conservaba en su cuerpo.
—¿Por qué hoy será diferente?— sus manos y piernas se mantenían firmes en una posición algo más sencilla pero no por eso errónea. Se mantuvieron en silencio quien sabe cuántos segundos, la androide no había respondido a su pregunta y poco antes que se lanzará sobre ella había hecho una pequeña mueca antes de desaparecer de su vista y reaparecer a uno de sus costados sembrándole un puñetazo que apenas y fue medio frenado aunque el impacto había logrado mandarla un par de metros lejos.
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—¡Ay! ¡Aome! ¡Inuyasha se comió mi paleta!—los lloriqueos de el pequeño zorrito se escuchaba desde las afuera de la pequeña cabaña, sus gritos y quejas llevaban ya un rato y la paciencia de los presentes se deterioraba cada vez más.
—Ash, no sea llorón solo fue un dulce—Inuyasha, el chico mitad bestia había tomado desde hace ya bastante molestar al pequeño niño sin importarle que alguien más lo viera o si fuera regañado, no quería aceptar que el hecho que a él no le prestarán tanta atención como a la adorable criatura le molestaba y más si era por parte de la morena que venía de otra dimensión, no, no estaba en sus planes que ellos se enteraran. Eso jamás.
—¡No! eres un garoso Inuyasha, ¡AOME!— Sango como Miroku se miraban entre ellos teniendo sus palillos en la punta de los labios sin alimento alguno, solo dejaban que una gota de sudor resbalara y que el aura tan neutral de la otra chica los asustarla, es que era demasiado extraño, para ese momento ya debería estar regalando a Inuyasha, todos sabian de su temperamento pero era tan extraño verla tan tranquila ignorando la situación y que comiera como si nada ¿Acaso estaría enferma?
—Inuyasha...— los hombros de los chicos se fruncieron expectantes, el chico bestia ni siquiera se había inmutado al igual que el zorrito y ella apenas había acercado sus cejas, una a la otra a la vez que dejaba su plato vacío sobre el tatami, sus ojos cerrados y sus manos apretando la falda verde de su uniforme apenas dejaba que ella mostrará alguna emoción, abrió sus ojos poniéndose de pie y calzando sus zapatos ante la mirada atenta de Sango, Miroku y la abuela Kaede— ¡ABAJO!—Grito a todo pulmón provocando un gran estruendo en toda la aldea por así decirlo espantando a las aves que allí estuvieran siendo seguido de un fuerte estruendo contra el suelo... una vez más el chico peliblanco había sido enterrado en la tierra contra su voluntad.
—¡AY!—había sido muy pronto el pensar que ella no haría nada, la extraña sonrisa en la cara de el Monje y la Exterminadora junto a esa hora Enorme gota de sudor resbalando por su cabeza solo les provino un pensamiento "Otra vez" habían presenciado aquel acto de violencia justificada, habían visto eso tantas veces que no sabían cómo le harían para acostumbraste, aún era muy poco común y eso que no llevaban mucho tiempo conviviendo entre aquellas otras tres personas.
—Ahora que ya todos acabamos, es hora de irnos, tenemos que seguir buscando los fragmentos de la perla— salió con su mochila amarilla al hombro para poder ponerla sobre su bicicleta, Sango y Miroku rieron entre ellos dejando sus platos a medio comer sobre el tatami y correr a ponerse sus cosas, al hacerlo salieron cual rayo de ahí dejando a un Inuyasha adolorido y aún Shippo sentado sobre el.
—Eso te pasa por tonto…— reprendió el pequeño niño recibiendo por ende un golpe al haberse levantado Inuyasha abruptamente.
—Maldicion...
—¡Espérenos señorita Aome!—grito Miroku corriendo junto a la Exterminadora, Aome al ir en su bicicleta ya llevaba gran parte recorrida y aunque su paso fuera veloz no podían alcanzarla por la indudable ventaja que le dieron aunque a un par de metros atrás corriera el chico bestia su prioridad era alcanzar a la chica ¿Por qué seguiría tan molesta?
—Si no se apuran los dejare atrás, dehesen prisa—acelero su pedalear dejando una pequeña estela de tierra a su paso, los otros dos morenos soltaron un gemido desganado dejaron caer su cabeza hacia adelante aún sin dejar de correr.
—Vez Inuyasha lo que haces—regaño Miroku tan pronto el peliplata había dado un salto para alcanzarles trayendo como a un tiré al pequeño zorrito.
—¿Yo que hice? ¡No tenia nada de culpa! ¡El culpable es Shippo por estar gritando como niña!—un pequeño golpe en su cabeza de Inuyasha y el pequeño brinco al hombro de la Exterminadora encarándolo.
—¡No soy ninguna niña! tu que eres un goloso que me quita mi comida, por que te da envidia que Aome me quiera mas a mi que a ti— palabras erróneas, palabras injustas, todo habría sido tomado de mejor manera a excepción de eso, la expresión de el peliplata era única, tanto era su cambio de color de piel que podría pasar a ser un Namek sin duda alguna, su boca empezó a boquear para luego soltar un fuerte gruñido levantando su brazo plantándole un golpe a Shippo en la cabeza formándome un enorme Chichón al caer al suelo.
—Ya cállate chaparro insolente.
—Uy... le dio donde era—susurro Miroku a Sango quienes miraban la escena con gracia, la chica asintió y soltó una pequeña risilla antes de apresurar el paso.
—Tal parece que el punto débil de Inuyasha es Aome…
—¿¡De que están hablando ustedes dos!?—aceleraron tanto el paso que sus huellas quedaron profundamente marcadas junto a la estela de tierra.
—Si, Le dio donde era—repitieron de nuevo asintiéndose entre ellos.
—¡Oigan! ¡Les estoy hablando!
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—¡Kya!— una de las explosiones la mando a un par de metros raspándose las manos al intentar amortiguar su caída, el destello amarillo roso nuevamente con ella y no teniendo otra opción tuvo que retomar su andar zigzagueando en medio de el prado por donde le había obligado la rubia a correr, otra explosión cerca de ella y apenas Iban en la mitad de el claro ¿Qué había hecho para merecer eso?
"Corre, no te detengas por nada, solo corre"
"¡Vas muy lento! ¡Acelera!"
Eran las únicas frases que escuchaba por parte de su Sensei, desde que habían dejado de lado su pelea cuerpo a cuerpo en el momento que no tuvo de otra que huir ante la bola de energía que le fue lanzada, desde ahí venía correteándola desde hace bastante ya y aún no contaba con la suerte de frenarla o de ganar en alguno de sus intentos por atacarla. ¿Cuánto le tomaría volver al refugio? Quizás un par de horas si la rubia no la llevaba consigo.
En un abrir y cerrar de ojos una enorme sombra cubrió el cuerpo de la rubia por un par de segundos al igual que la morena, por instinto ambas frenaron y alzaron la mirada, solo que no contaron con ver un enorme pajarraco bajar en picada hacia la pelinegra.
—¡Cuidado!— la androide formó una esfera en su mano disparandola al animal, este cayó a tierra provocándole un grito a la morocha que giro a verlo a sentirlo tan cerca, había corrido con la suerte de tan solo dos metros de diferencia la alejaba de una dolorosa muerte aplastante. Dio dos pasos al frente y de la nada este se levantó soltando un fuerte alarido obligando a la morena a retroceder rápidamente aunque un extraño brillo logro divisar en medio de la frente de ese animal. La herida provocada por la rubia rápidamente empezó a regenerarse y en menos de un segundo el pico de el animal ya se había clavado en el suelo donde había estado parada la morena, gracias a sus reflejos logro esquivarlo pero tan pronto tocó suelo a un par de metros de nuevo el animal se lanzó a ella persiguiéndola enterrando a cada tramo su pico por donde ella pisaba.
—¡Ah! ¡18 haz algo!— esquivo otro ataque de el animal derrapando el suelo desgastando aún más sus débiles zapatos, el Ave había estirado su cuello intentando sujetar alguna de sus extremidades pero al moverse tan rápido no se lo permitía. En un gesto de superioridad el gigantesco pajaro extendió sus alas alzando vuelo alcanzando a sujetar la ropa que cubría los hombros de la chica llevándola consigo—¡18!— otro ataque al animalejo cuando ya había tomado altura por parte de la androide hizo que este empezará a caer de nuevo y que de por si aflojara su agarre.
Milk salvo sus viejas vestiduras de las garras de el animal pero al haber sido libre su cuerpo intento eyectarse de algún modo así que tuvo que aferrarse a las fuertes plumas de el Ave subiendo por estas por sí en algún momento ese animal llegase a girar y no la aplastara, estaba a metros de volver a tierra así que solo eran cuestión de segundos, su cabello se movía con violencia obligándola a cerrar uno de sus ojos y que una de sus manos ayudará ah frenar la fuerte brisa que golpeaban su piel.
"Perla Shikon"
Sus ojos se abrieron como platos y de un movimiento brusco el ave detuvo su caída mandándola hacia el frente apenas ella logrando sujetarse de las plumas que tenía sobre la frente aunque de nuevo había retomado vuelo llevándola a lo más alto de el cielo, el corazón de ella latía con fuera hasta el punto de ser algo doloroso ¿De dónde había provenido aquella voz? Asustadatrago pesado y sus oídos zumbaron ante el grito de el animal.
—Diablos…— la androide acelero su vuelo rodeando un poco el ave captando la pequeña figura de la chica, al mirar frente a ella se dio cuenta que habían ido mucho más allá de lo que esperaban y que si no hacia algo la morocha moriría aplastada por ese animal contra las enormes rocas de una montaña a un par de kilómetros, chasqueo la lengua acelerando aún más pero subiendo de manera recta entre las nubes, sería un ataque directo pero poderoso, acumuló la energía suficiente y al soltar un sonoro grito el rayo azul que había formado con sus manos salió disparado contra ese animal.
La morena había alzado el rostro hacia la luz que empezaba a iluminarlos, maldijo su suerte y cerrando sus ojos se aferró mucho más al animal como si este le fuera a salvar de una muerte inminente, cuando sintió el calor de el poderoso impacto perdió su fuerza sintió como entre sus manos el animal prácticamente se desintegrada y ella caía desde esa altura aún mantenido sus ojos cerrador.
"Sujeta… la perla… Sujeta"
Una extraña calidez abrazo su cuerpo obligando a su ojos vacíos entreabrirse al igual que sus manos y que estás se estiraran hacia el cielo, su cuerpo se movió por instinto y aunque sus cabellos taparan algo su vista aún pudo detectar de nuevo ese color fucsia brillante que caía sobre ella, sus labios se separaron para tomar una bocarada de aire en el instante que se estiraba más apenas sujetando esa luz y como su caída se frenaba de golpe.
—¿¡Milk!?— sintió la voz lejana de la rubia y como su cuerpo se movía con algo de brusquedad—¿¡Milk!— volvió a sentir esa calidez para después sentir el aire entrar en sus pulmones y curvarse un poco intentando sentarse entre los brazos de la chica tosiendo un poco— ¿¡Estás bien!? ¿¡Te hice daño!?— su voz aunque firme se oía sumamente preocupada, la morena llevo una de sus manos empuñadas a su pecho sintiendo el palpitar acelerado de su corazón.
—C-Casi me matas… —Trago pesado parpadeando repetidas veces hasta que la sensación de ensueño se borro por completo—¿Por qué lo hiciste?—la miro algo dudosa dándole una pobre y degradante imagen a la rubia al tener sus cabellos revueltos, la androide sonrió un poco, levito un par de metros hacia el cielo para poder apoyar sus piernas al borde de ese acantilado caminado un poco disfrutando de la vista un par de segundos.
—Casi te mueres… ¿Por qué siempre tengo que salvarte el pellejo?— bromeó al dejar a la morena en el suelo.
—No lo sé, quizás esa será tu tarea hasta que seas una anciana…— soltó una pequeña risilla caminado hasta el borde observando el vacío—¿No crees que va siendo horas que me enseñes a volar?
—Cuando aprendas a manejar mejor tu Ki lo haré, antes no, además… — camino hacia ella apoyando una mano sobre su hombro— me gustaría saber por qué en este lugar hay ese tipo de criaturas…— quizás la rubia ignorara el hecho que en su dimensión también habían aunque no con esa gravedad, además que hasta dinosaurios habían y por lo pronto no había visto ninguno por ahí. En ese lado tenían suerte.
—Creo que en este tiempo hay más libertad en la naturaleza, en nuestro tiempo ya no es así a excepción de alguno lugares…— recordó su pequeño casa ubicada en la cima de la montaña Paoz, allí siempre había algo nuevo por ver todos los días, aunque le haya sido difícil los primero meses en los que llegó a instalarse en ese lugar… sacudió suavemente su cabeza olvidado aquellos recuerdos.
—Si tú lo dices… vamos por algo de comer, que esto cuente cómo entrenamiento también...— deslizó su mano hasta la cintura de la chica alzando vuelo apenas un par de metros.
—Creo que no es justo la comparación, esta vez hubo un tercero— llevo sus lastimadas manos hacia los hombros de la chica sujetándose de sus ropas mirando un poco el vacío debajo de sus pies.
—Siempre puede haber alguien que nos ayude ¿No?— enarco una de sus cejas sonriéndole suavemente posicionando su cuerpo para emprender partida.
—No, quiero vivir un poco mas— soltaron una carcajada mientras sobrevolaban con lentitud sobre el bosque ocultándose entre las copas de los árboles.
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Expectantes todos esperaban en la sala de la enorme corporación Cápsula, la PeliAzul se había encerrado desde hace días allí y no había salido a excepción de dormí un poco y comer algo, extrañados todos solo se miraban los unos a los otros al recibir una llamada por parte de una de las criadas que los necesitaba a todos en ese lugar aunque vivieran temporalmente ahí, llevaban alrededor de una hora esperando y aún no se hallaban señales de vida por parte de la chica.
—Goku ¿Cuánto se demorara Bulma? ya me duele el trasero de estar sentado— Yamcha había comentado justo en el momento en el que se levantó de el cómodo sofá acariciando su trasero al sentirlo entumecido.
—No lo sé, desde que llegamos de el pozo no me ha permitido entrar con ella, se encierra ahí sola… ni siquiera ha llamado al Señor Brief.
—Diablos, esto es estresante…— esperaron al redor de quince minutos mas hasta que el golpeteo de unos tacones se escuchó desde el fondo de el pasillo, todos se pusieron de pie e hicieron un pequeño semicírculo expectantes a la nueva información, fuera errónea o acertada.
—¿Bulma?— Un paso al frente por parte de Goku y la figura oscura de su superiora salió de entre la pared al lado de él pasillo en el momento que la PeliAzul hizo presencia— G-Gran Tsubaki…
—No me gusta espera tanto tiempo, prefiero llegar en el momento justo… ¿Y bien?— hizo una seña con la mano izquierda a la chica quien apenas asintió con cuidado dando otro par de pasos mirando a los presentes. Trago pesado y soltó un gemido lastimero.
—Como sabrán muchachos… llevo horas Metida en mi laboratorio y ahora se que mi esfuerzo dejo sus frutos—su sonrisa torcida abrió paso a una mirada orgullosa y llena de ego, dio un par de pasos a sus costados para luego volver sobre ellos—ahora sé que pasó con Milk y el día en el que desapareció…— giro a ver a su superior recibiendo un asentimiento de su parte y de por si una sonrisa ladina como si aquello fuera un premio por su buena trabajo— aunque esto no quiere decir que sea una situación fácil…— si hubiera girado a ver de nuevo a Tsubaki se abría dado cuenta de la expresión nada relajada que tenía.
—Explícate ya, déjate de rodeos mujer— Vegeta golpe el suelo con uno de sus pies chasqueando la lengua fusilado a la chica con la mirada.
—¡Cállate! — subió su mano derecha enseñándole el dedo medio ganándose un gruñido por parte de él moreno— bien, el pozo en donde cayeron las prófugas es un tipo de conector, por ende ellas fueron a caer a otra dimensión quizás paralela a la nuestra…— el sonido de asombro salió de las bocas de los presentes empezando a cuchichear entre ellos, pero… la sonrisa que había tenido la mujer se borró dejando su ceño más que serio— no obstante... Surgió un problema.
—¿Cuál?— la severa voz de Tsubaki los dejo a todos mudos y de por si un aura negra rojiza cubrió su cuerpo— cuál es niña, no tengo todo el tiempo para ti— Bulma trago pesado pero se obligó a encararlo ocultando sus manos temblorosas tras su espalda.
—Gran Tsubaki… Hay algún dispositivo que mantiene sellado ese portal y de por si sino lo destruimos no podremos ir a por ellas...
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¡Terminé! ¡Oh Dios! No puedo creer que yo hubiera escrito esto… es horrible xD e intentado darle la mayor parte de mejoras posible sin dañar la idea principal que tenía de esto. Quizás se pregunten por qué el cambio brusco de tiempo pero es que no me acordaba que así lo había tenido desde el comienzo, bueno, otra parte de esto es que quiero que desde antes Milk tenga en sus manos Ya un poco de conocimiento de sus raíces así que es bueno y malo a la vez así que ya pueden ir a sacando sus conclusiones… que Cliche xD
Espero que les haya gustado un montón este capítulo, los leemos en el siguiente ¡Bye!
Mika-Chan
