Hola, bienvenidos al Capitulo 13 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente…
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.
Capítulo: 30-33 serie Inuyasha.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Al Capone
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía
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Sus manos se empuñaron lentamente a medida que escuchaba todo lo dicho por su hija ¿Cuál era el motivo por querer traer a esas dos chicas de vuelta? El les había dado la oportunidad de iniciar de nuevo de una manera u otra pero aún así, aquellos muchachos que en algún momento habían sido de suma confianza ahora eran más que simples desconocidos, soltó un pequeño jadeo dando un par de pasos hacia su derecha volviéndose a ocultar tras ese muro que separaba la sala de se la cocina donde había recargado su espalda para tomar un poco más de aire, Ya estaba muy viejo para ese tipo de cosas.
había escuchado todo perfectamente bien y aunque también tuviera sus suposiciones no podía permitirse quedarse un segundo más atrás, su hija era tan endemoniadamente lista y si quería darle una oportunidad a la morena como a la androide debía hacer todo lo posible por comunicarse con ellas ¿En qué disparate se había metido? Nunca en lo que llevaba de vida le había pasado algo así, jamás se metía tanto en asuntos ajenos pero ahora, debía correr con esa mala suerte.
Volvió sobre sus pasos sin más procurando caminar tan tranquilo como pudiese hacia su habitación, tan pronto como se encerró allí se permitió apoyar la cabeza contra la puerta intentando organizar sus ideas ¿Qué debería hacer? Era demasiado complicado empezar a trabajar si no tenía un tipo de información segura, por ahora apenas tenía alguna coordenada pero nada serio, había perdido la señal de el Alternador hace ya mucho tiempo y no comprendía el porqué. Pero… no obstante podría aprovecharse de su supuesta ignorancia y robar datos de la computadora de su hija. ¡Eso era!
Se aplaudió por ello masajeando un poco la parte baja entre su nariz y su inconfundible bigote, camino hacia el piecero de la cama tomando su acostumbrada bata y oprimiendo un pequeño un botón debajo de la lámpara de noche al lado de su cama, las paredes de su costado se abriera revelándole una pequeña oficina donde más de un aparato tintineaba o pitaba en la pequeña habitación, desde el día que había visto por última vez a la morocha había empezado a trabar en ese lugar y de por si apenas e iba a su acostumbrado laboratorio por alguna herramienta que tuviese a la mano. Al sentarse en la única silla disponible empezó a teclear en ella escribiendo la famosa clave que el había impuesto sobre la seguridad de los trabajos de su hija hace algún tiempo. Sus dedos se movían veloces y sus ojos leía tan rápido como podían la información decodificando cual impedimento tuviera en primera mano.
—Diagonales 5-10-04 con ubicación noreste sobre la guía E19-07-53…— estaba demasiado concentrado leyendo aquello en voz alta hasta que la clave principal fue revelando de a poco toda la información que tenía su hija bajo llave, trago pesado a la vez que oprimia un par de botones en su teclado empezando a copiar todo lo que ella hubiera conseguido o estuviera trabajando en ese momento.
Tendría demasiada suerte si después de obtener toda esa información lograba dar con el paradero de la morocha antes de tiempo, debía hacer aquello costase lo que costase y de por si frenar tanto como pudiera el avance de su hija si es que no se daba cuánta de su entrometimiento, por ahora el futuro de esas dos prófugas estaba en sus manos.
—¿Papá?— un par de golpes en la puerta de su habitación le alertó ¿En qué momento había aparecido ahí? Rápido se levantó de su silla dejando que su computadora siguiera en el proceso de copeo mientras que el cerraba su acceso y se quitaba su bata ocultándola bajo el colchón —¿Papá? ¿Puedo pasar? ¿Estás despierto? — fueron esas palabras la que lo impulsaron ah abrir de insofacto la puerta de la habitación no antes de haberla escaneado rápidamente—¿Estás bien papá?— la mujer apoyo una mano en su cadera mientras que la otra se apoyaba en la pared de la habitación acercándose instintivamente más a su progenitor.
—Si, claro, de maravilla ¿Por qué?— estiró su mano hacia la perilla de la puerta cerrándola delicadamente detrás de él intentando mantener un ceño estoico frente a su primogénita— ahora voy por algo de comida ¿Quieres acompañarme?— puso con disimulo el seguro a su puerta dando dos pasos a su lado mirándola de solayo y un poco hacia arriba.
—No papá, tengo trabajo pero…— la mujer sonrió levemente como siempre solía hacerlo justo en el momento que se cruzaba de brazos restándole importancia al asustó empezando a caminar al lado de su padre— quería pedirte un favor.
—¿Cuál sería?— no demoró en contestar al estar tan cerca pero logró simular ingenuidad apenas mostrando como se movía el espeso bigote que ocultaba sus delgados y ya descuidados labios.
—Tengo un experimento en proceso pero aún no doy con los detalles, necesito que me ayudes ah armarlo lo antes posible ¿Podrías ayudarme?— una gota de sudor escurrió por la frente de el mayor y aunque mordió su mejilla interna procuro mantenerse tranquilo, ahora sabía una cosa más podría ayudar ah ambas chicas pero para eso debía engañar a su hija y lo más probable era recurrir a destrozar su invento, quisiera o no.
—Claro que si. Hija, cuenta conmigo— sonrió amargamente y aceleró su andar metiendo sus manos entre los bolsillos de su pantalón como si con ese acto finalizará la pequeña charla— Pero primero déjame ir por algo de comer.
—Esta bien papá, yo te espero— sus pasos se frenaron al girar hacia otro lado aún sin quitarse la mirada a la ahora pequeña espalda de su padre que empezaba a bajar por una escaleras, sonrió enternecida suspirando a la vez. Siempre podría contar con ese viejito, era su mano derecha en sus magníficos trabajos— confío en ti.
—Ya nos veremos en tu laboratorio entonces— no dijo nada más, no tenia ganas por ahora y aunque quisiera decirle sus cuatro verdades ese no era el momento apropiado y de por sí estaba más que seguro que ese momento se tardaría.
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Después de haber ido por algo de deliciosa comida que por ahora eran solo un par de peces y uno que otro fruto de los árboles estos se asaban y 18 iba por algo más de fruta al bosque, Milk aunque estuviera pinchando las brazas de la hoguera se mantuvo atenta hasta que su acompañante desapareció, sonrió traviesa alejándose de el fuego dándole la espalda al camino que había tomado la rubia, abrió su mano derecha con cuidado dónde un pequeño fragmento color fucsia claro se clavaba en su piel, lo tomo entre sus dedos analizándolo y admirándolo como si fuera una de las reliquias más extrañas que hubiera visto, para ser tan pequeño y apenas un fragmento de algún cristal se le hacia demasiado lindo y más por como brillaba ¿De qué material estaría hecho?
Había cerrado sus ojos permitiéndose el vago recuerdo de hace apenas un par de minutos ¿Acaso ese fragmento estaba enterrado en la piel de ese animal? Había visto algo prácticamente deslumbrarla pero ¿Podría ser ese pequeño cristal? No tenía idea alguna pero si era así, ese mundo la acababa de sorprender aún más. El sonido de las pisadas de la androide la alerto obligándola ah ocultando dicho fragmento entre un pedazo de tela en su bolsillo como si fuera su más preciado tesoro y temiera que la rubia se lo quitará.
—¿Ya podemos comer Milk?— la morocha se sobresalto dando dos largas zancadas hasta los peces agradeciendo a los Dioses por qué estos no se fuesen quemado.
—Si, ya están…— los alejo de el fuego tendiéndole uno con cuidado de no quemarse ella ni a la otra chica para que pudiera comer. Al hacerlo ingirieron tanto como sus estómagos soportarán aunque la rubia comiera menor por ser ella mitad robot. Cuando ya hubieron acabado apagaron el fuego con un poco de agua y recogieron las pocas frutas no ingeridas emprendiendo mancha de nuevo como si esa rutina la estuvieran llevando por años.
Pero su sorpresa al llegar dónde se suponía que debían estar los demás integrantes de ese grupo que momentáneamente habían ocupado ahora ya no estaban ¿Qué había pasado? Extrañadas decidieron seguir el pequeño y mínimo rastro que lo más seguro había dejado la pequeña Lin para guiarlas a ella, tardaron un par de minutos pero con gracia llegaron donde el pequeño grupito ya estando momentáneamente instalado.
—Hola, buenas tardes…— hablo la moreno captando la atención de la menor de todos allí, de aquel bicho verde que solo la miraba mal y de el enorme dragón de dos cabeza que había empezado a mover su cola cual canino.
—Señorita Milk, llegaron mucho más temprano— la pequeña corrió hacia ella esperando una pequeña caricia como un cachorro a su amo, la morena solo sonrió y lo hizo tan delicadamente como una caricia de el viento.
—Un poco Lin, te traje una manzana ¿La quieres ahora?— la morena permanecía inclinada a la altura de la pequeña mientras esculcaba uno de sus bolsillos de esa fea ropa.
—¡Si! ¡SI!— canturreaba alegre hasta que encontró la figura de la deliciosa fruta frente a sus ojos, la tomo y salió corriendo hacia Ah-Un mostrándole la comida, sonrió enternecida llegando un pequeño Flash de cuando sus pequeños retoños eran iguales y hasta más inocentes… un suspiro desganado y escaneo la zona hasta encontrar las pertenencias de la pequeña y ella misma, camino hasta un no muy grande árbol tomando su bolso y caminado hacia donde creía pasaba el río.
—¿A dónde vas?— la androide termino de lavar sus manos y rostro con un poco de agua que había en una cantimplora y de por si apenas y la miraba sobre su hombro, Quizás no le gustaba estar sola con aquellos tres individuos.
—Iré a darme un baño, ahora vuelvo— sonrió suavemente sin detenerse en ningún momento guiándose por su sentido de la orientación y supervivencia. Mientras camina había tenido que separar los frondosos arbustos para poder pasar y seguir caminando en su búsqueda hasta que el sonido fuerte de el agua la hizo acelerar, con más brusquedad se abrí paso hasta llegar a la orilla de el río donde el agua de la pequeña cascada rompía con fuerza al caer, sonrió maravillada y con lentitud empezó a sacarse la ropa mirando de lado a lado solo por precaución, cuando se halló desnudas a paso lento se metió entre las agua levemente tibias sintiendo como el cambio de temperatura no era tan violento y apenas eran sus pezones los que se erguían al ser humedecidos lentamente, sonrió fascinada por el panorama caminando por el borde de el río donde pudiera darle una rápida juagada a sus ropas, aunque sus zapatos como bolso estaban libres en una enorme roca donde pensaba dejar su ropa extendida. No tardó mucho tiempo en terminar su tarea obligándose a ella misma a salir momentáneamente dejando su ropa secar bajo los aún cálidos rayos de el sol, de un salto volvió al agua undiéndose en ella disfrutando una vez más de su cálida caricia. Nado hasta donde sus pulmones le permitieran antes de salir a la superficie por una bocarada enorme de aire, sonrió un poco más mandando todo su cabello hacia atrás dejando libre su rostro que antes había estado lleno de su propio cabello. Con suavidad empezó a brasear hasta la cascada subiéndose en una de las resbaladizas pero firmes rocas, dos pasos al frente y se metió bajo la fuerte corriente de agua alzando sus manos para que no le cayera tan directamente pero aún así disfrutando de la fuerza que está tenía, mientras más tiempo pasaba más difícil le era el respirar pero no sé arrepentía, sentía las caricias de el agua sobre su cuerpo y como sus cabellos eran ondeados por esta misma, pero en un liguero movimiento instintivo giro su cabeza hacia uno de sus costados abriendo sus ojos encontrándose una imagen borrosa gracias al agua. pegó un pequeño chillido y Se pegó como pudo al lizo y recto muro tras la pequeña cascada con las gotas de agua viajando sobre su cuerpo, apenas y corrió sus cabellos para mirar un poco mejor y eso que el agua ahora no le caía a ella directamente. Con lentitud fue deslizándose hacia ese costado descubriendo que esa figura se mantenía firme sin siquiera inmutarse ¿Acaso sería un espejismo? ¿O un extraño ser había venido por ella? ¿O quizás solo era reflejos hechos por el agua?
—¿Quién anda ahí?—Su voz apenas se había alzado un poco para dejarse oír por el ruido de el agua, estaba a escasos centímetros de salir de aquella cortina de líquido que la separaba de quién fuera que estuviera al otro lado pero ¿Por qué temía salir a investigar? ¿Quizás por qué en ese preciso instante está desnuda?—¿Q-Quién es usted?— estiro con miedo su pequeña mano como si fuera ah atrapar aquella figura que apenas parecía como si fuera un juego de imágenes hechas por su cerebro—¡Ah!— sintió el fuerte presión en su muñeca y de por si como está era tirada hacia afuera sacándola de la protección líquida que había adquirido antes, al abrir los ojos después de que el agua le cayera encima rápidamente subió sus ojos buscando al causante…
Un pequeño silencio se formó entorno a ella antes de largar un fuerte grito sintiendo como su rostro se palidecía en menos de dos segundos, se llevo su mano libre a taparse los pechos y de por si una de sus piernas subió para cubrir su intimidad además que su cuerpo se curvo un poco hacia adelante—¡Suéltame pervertido!— ahí, frente a ella, con ese ceño serio, su mano firme y fuerte lastimando su muñeca, Sesshomaru no dijo ni una sola palabra ni muchos menos mostro expresión alguna por el estado de la morena—¡Déjame Sesshomaru!— el miedo que había embargado su cuerpo estaba saliéndose de control terminando por llamar ah aquel hombre por su nombre de pila pero cosa que no noto fueron los ojos levemente abiertos y sorprendido el hombre que había escuchado claramente ese último grito pero por lo pronto solo seguía mirando el rostro de ella.
—Calla…
—¡No me pidas que me calle! ¡Si llegas de la nada ah espiarme mientas me baño! ¡Eres un maldito pervertido!— empezó a mover con violencia su mano apresada, había gritado sin verle ¿Pero como no hacerlo? Había un chico salvaje viéndola desnuda y parecía no sentir pena por ello, su cuerpo empezó a temblar y sus labios tomaron un tono amoratado —¡D-Déjame!
—Basta...— tomo la otra mano de la chica subiéndola ambas con su única mano dejándola muchas más expuesta y temblorosa pegada al muro de la cascada a un costado de ellos. Diablos, que alguien la mate en ese instante.
—¿Q-Qué me vas a hacer?— trago pesado teniendo que morderse su mejilla interna para calmar sus emociones, ¡Oh por Dios! ¿Por qué tenía que pasarle ese tipo de cosas? Lo escucho chasquear la lengua antes de poner una expresión de asco apenas un par de segundos.
—Por lo pronto nada, agradece que solo estoy haciendo esto en vez de matarte como debería ser…— ¿Agradecer? ¿¡Agradecer!? ¿¡Acaso estaba loco o que!?
—N-No me asustan tus amenazas—¡Mentira! Si le asustaba pero siempre había sido un error suyo desde pequeña, a veces en la vida era mejor huir que enfrentarse a las cosas.
«Vale más decir, Aquí corrió que aquí murió»
Era un refrán demasiado bueno para quienes preferían la paz a la violencia.
El volvió a chasquear su lengua soltando en seguida un bufido agraciado "Que tipa más tonta" sin saber por qué algo le había impulsado a bajar la mirada de ese rostro aniñado y pálido a pasarlo por su largo cuello e ir descendiendo con rapidez antes de volver ah alzar el rostro frunciendo sus cejas—Quiero ser rápido y conciso, no te quiero cerca de nosotros, lárgate con tu amiguita— frío y brutal había hablado, hasta ahora ella no se había puesto a pensar en alguna posibilidad diferente que no fuera maltrato físico pero ahora ese hombre había vuelto ah advertirla y aún peor a importunarla en el momento en el que decidió grabarse aunque fuera mínimamente su cuerpo en su mente.
—¿P-Por qué? — no había logrado sacar alguna otra oración de su boca cuando en menos de un segundo el aroma de ese sujeto se coló por sus fosas nasales y el cálido calor corporal que soltaba empezaba ah acariciarle el cuerpo.
—Son una maldita molestia—apretó el agarre que ejercía en las delgadas muñecas provocándole un pequeño quejido, frunció aún más su ceño mostrando levemente sus dientes— las quiero lejos y es mi última advertencia— un último apretón antes de alzarla un par de milímetros de el suelo tirándola a su costado sin hacerla caer.
—Maldito idiota…— gruño tan pronto se vio libre, ocultando su cuerpo como podía con sus manos y sus largas hebras negras.
—¿Quieres morir? ¿Es eso lo que quieres?— el hombre aún no se había retirado manteniéndose expectante aunque no quisiera admitirlo pero por lo pronto no le había sacado la mirada de encima a la chica ¿Qué diablos le pasaba por la cabeza?
—¿Por qué entonces no lo haces?— alzó su mirada desafiante dando un paso al frente aunque sintiera su cuerpo mucho más tembloroso que antes— ¿Qué te detiene en matarme?— un leve gruñido y al apenas moverse la hizo pegarse a la pared rocosa y húmeda y el fruncir el ceño un poco más.
—Lo que menos quiero es ensuciarse las manos con tu asquerosa sangre— alzó su mano haciendo tronar sus dedos frente a ella mostrándole sus enormes garras— tiene hasta mañana en la madrugada, no las pienso hospedar ni una hora más— estiró su mano lavándola con el pequeño hilo de agua que bajaba con rapidez detrás de la chica, está se sobresaltado con fuerza escondiéndose entre sus brazos pero aún así mirando cada acción de el hombre—Espero hallas entendido— le susurro antes de alejarse y darle la espalda ocultándola su mano entre sus ropa.
—¡imbécil!— hablo entre gruñidos mientras manoteaba agua hacia el sujeto ganándose una miraba represiva y el susurro de insolente por su parte. Sabrá Dios de dónde saco un trozo de tela blanco tirándoselo sobre la cabeza antes de dar un par de saltos alejándose de la zona, sorprendida tomo ese trozo de tela acariciándolo entre sus dedos sintiendo su suavidad y un cálido aroma que no había olido jama ¿Pero…? Sus mejillas empezaron a tomar color y la vergüenza que no había sentido antes se hizo presente empezando su mente a volar mostrándole miles de situaciones comprometedoras con ese sujeto. Sus orejas echaron humo en ese instante.
—S-Sesshomaru…— por primera vez desde que lo había conocido sus mejillas quemaban y no por qué la hubiera golpeado, sino que a pesar de todo… ¿Había sido caballeroso? De alguna manera u otra lo había sido a pesar de sus condiciones. Ahora mucho más que antes se sentía tan perdida ¿Por qué sentía algo cálido en el pecho? Si bien ese sujeto no era merecedor de eso.
Soltó un pequeño grito agitando sus húmedo cabellos envolviéndose en ese trozo de tela tan rápido como pudo y corriendo hacia su ropa sentándose a un lado hasta que estuvieran secas aunque en medio de el tiempo que estuvo ahí su mente empezó a jugarle malas pasadas recordándole una y otra vez la mirada penetrante de ese hombre… ¿Sobre su cuerpo? ¡Dios! ¡Enserio que estaba loca!
¿Por qué recordar eso? ¿Qué ganaba con ello? Solo hasta ahora sentía como su cuerpo temblaba de vez en cuando y que por obligación tenía que apretar las piernas ¿Acaso estaba excitada? ¡No! ¡Eso jamás! Solo que no sabía cómo controlar las ahora jóvenes hormonas que se empecinaban en mandarle mensajes erróneos a su cuerpo, por qué aún que ya no estuviera con su esposo ella le sería fiel, siempre lo sería hasta los últimos días. Cubrí su rostro con sus manos esperando que el desazón pasará y de por si olvidará todo aquello, aunque lo único que se lo impedía era el estar ahí con su ropa húmeda y el cálido ahora de ese hombre.
A paso largo y cansado había caminado todo ese trayecto de vuelta aún con el rubor tatuado en sus mejillas sin que esté quisiera desparecer, había tardado demasiado en la espera y de por si llego después de el atardecer donde la rubia descansaba sobre una raíz aparentemente durmiendo, la pequeña Lin jugaba con unas flores que había recogido cerca a una pequeña hoguera y el viejo Jaken… este solo admiraba los pocos colores que quedaban en las nubes. Una pequeña mueca escapó de sus labios y a tientas camino hasta la rubia procurando no llamar mucho la atención, se agachó a su altura empezando a moverla con una de sus manos recibiendo de improvisto sus ojos azules diciéndole con sola esa acción que la había estado esperando.
—¿Qué pasó entre ustedes dos?— un corrientazo paso por toda su columna volviéndose rígida y el rubor en sus mejillas incremento, Por Dios, si que tenía mala suerte.
—¿Hmm?— trago pesado desviando la mirada y mordiendo su mejilla interna para no soltarle una sonrisa de culpabilidad, después de todo ella no había planeado nada de eso.
—No te hagas la mustia, sentí tu Ki elevarse y el de ese hombre estar muy cerca tuyo ¿Qué fue lo que pasó?— la morena negó con una pequeña mueca en los labios obligándose a ver a la otra chica a los ojos en el momento en el que la rubia se sentó.
—Nos vamos 18, al llegar el amanecer nos iremos— susurro solo para ellas pero firme, como muy pocas veces la rubia la había escuchado ¿Por qué ese cambio tan radical? Por qué para ella la morena estaba demasiado cómoda en ese lugar quisiera ella o no. Se tomó su tiempo en examinarla aún extrañada, desvió la mirada al bosque escudriñando cada sombra con cuidado pero a una velocidad impalpable pero no encontró la mirada vacía pero dorada que de día y noche las había estado observando. O eso sentía.
—Si eso quieres— giro su rostro hacia la figura delgada frente a ella, no inmutándose en ningún momento— estará bien. Partiremos al amanecer.
— De acuerdo.
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Aome se encontraba sentada en una roca mirando el cielo estrellado, ese día no había pasado gran cosa solo una mini discusión con Inuyasha y ya no había pasado nada más aunque eso no dijera que le encantaba estar en apuros, solo que ya al tener cierta rutina se le hacia un poco extraño que nada más fuera pasado. Aunque a decir verdad aun no tenía el valor de revelar sus inquietudes, hace menos de un par de días había sentido algo raro en su pecho pero sólo lo había relacionado con la problemática que tuviera Sango antes de integrarse al grupo, pero ahora, con la llegada de esa otra mujer y en la manera que se sintió observaba le dejó un pequeño malestar en la boca de el estómago y no es que estuviera enferma, solo que ahora un tipo de sensación la hacia sentirse tan ansiosa y el no saber el porqué solo la estaba estresando. Soltó un pequeño bostezo apenas tapando su boca con los dedos de su mano derecha antes de entrecerrar los ojos. Se estaba durmiendo aunque su mente siguiera trabajo a toda velocidad.
—Aome— un ruido proveniente de los arbustos la alerto un poco girando su cabeza hacia la izquierda justamente en el momento que el chico de traje rojo caía en un salto— ¿Sigue enojada?— se posicionó cual canino, con sus piernas abiertas y flexionadas dejando sus manos al frente sobre el suelo para mayor soporte. Típico en él, era raro no verlo en esa posición de sumisión cuando necesitaba expresar algo que no estaba acostumbrado a hacer.
—No, no Inuyasha, eso fue un pelea muy boba— su sonrisa cándida había salidos de entre sus labios tranquilizando momentáneamente al chico como si le hubiera regalado una pequeña caricia— no se por que te reclame que te hayas comido mis dulces si yo los traje para todos— soltó un suspiro cansado volviendo su mirada al firmamento como si allí fuera a encontrar algo—después que vuelva con mi madre traeré mas…
—Aome...—la llamo apenas y rosando su hombro con ella provocando la mirada ladina de esta hacia su persona ¿Desde cuando podían hablar tan tranquilamente? Si siempre que lo hacían uno salía peleando con el otro. Maldita suerte la de ambos.
—¿Si?— un pequeño rubor cubrió ambas mejillas cuando sus miradas se entrelazaron quedando así un par de segundos.
—… ¿Podrías traer unos para mi solo?— la burbuja donde había estado ella se rompió tan pronto como él abrió la boca ¿Por qué era tan difícil lidiar con él? Odia cuando eso pasaba y aquello que sentía en el pecho no podía exteriorizarlo. Aburrida solo asintió apoyando su mejilla contra la palma de su mano que ahora estaba apoyada en una de sus piernas, el viento soplo con fuerza, el rio que corría cerca a ellos se estrelló con violencia contra sus orillas y el cielo se oscureció un poco más al ser la luna completamente cubierta por las nubes.
—Ay no, va a llover…— chillo la chica dejando caer su cabeza contra sus rodillas, el chico a su lado apenas chasqueo su lengua y sujeto la mano de ella para ayudarla a ponerse de pie, Aunque en el momento que dieron un paso hacia atrás para volver al campamento sintieron una punzada en su pecho obligándolos a tocarse esa zona exteriorizado un leve quejido. Abrieron su boca para tomar algo de aire pero de nuevo otra picada en el pecho los hizo curvarse ¿Por qué su corazón latió de esa manera? Giraron su rostro a su acompañante en el mismo momento descubriendo con horror como el otro estaba exactamente en la misma situación ¿Qué era lo que pasaba?
—¿Aome?...
—I-Inuyasha... Siento algo…— mordió su labio inferior terminando de enderezarse para tomar con agitación algo de aire— como si mi corazón… se fuera a salir del pecho…
—Yo... yo siento lo mismo... Aome...
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Bueno aquí otro capítulo…
Espero que si alguna duda quedó se halla resuelto en este capítulo o si les provoque más con gusto las respondere, Espero que les halla gustado un montón y psss comprendan que si algunos capítulos no tiene mucha gracia es por qué… bueno, es por que así lo había escrito antes xD
Mika-Chan
