Hola, bienvenidos al Capitulo 14 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera-: Scream
Capítulos: 35-40
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía
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«Los días habían pasado con rapidez y con ellos los problemas de los cuales ya estaban acostumbrados pero aún así era una total molestia.
Quién iba pensar que al tener un pequeño altercado iba a salir envueltos en tantos problemas ¿Acaso había sido una maldición lanzada por sus ancestros? Se podría decir que si, pero por lo pronto en el momento en el que decidieron viajar todos juntos por un mismo fin acepto de por sí todo lo que conllevaba.
En primera; el ir en busca de los fragmento habían sentido esas molestas picadas en el pecho, aunque se lo hubiera revelado a Inuyasha en el mismo momento que lo vio padecer de la misma forma no quitaba que fuera un problema menor aunque el tema fuera zanjado por el momento.
En segunda; cuando al día siguiente estaban de camino ah alguna aldea donde había sentido una extraña presencia y de la nada había aparecido un chico de cabellos largos y negros sujetos a una coleta alta, sus ojos azules era profundos e intimidantes pero lo que más sorprendía era sus vestimentas con pieles de animales y como no, si era el líder de un Clan de lobos ¿No que debería ser un animal peludo, salvaje y peligroso? Si y No, este era un chico, aparte que era bastante joven y con un rostro lo suficientemente fino como para detallar su atractivo, pero eso no era todo, al ser el líder de semejante manada lo volvía una persona explosiva y para nada pacifica a la hora de querer algo y por esa misma razón todo había quedado de cabeza ¿Por qué Aome debía ser una chica tan buena? Koga, era el nombre de el chico lobo quien después de una pequeña disputa Contra Inuyasha había descubierto la habilidad que poseía la morena para detectar los fragmento de la perla, con su osadía al por mayor se había echado al hombro a la chica llevándola con él contra su voluntad y aunque lo intentaron detener este había corrido con la suerte de lograr escapar gracias a unos fragmento que tenía incrustado en sus piernas que triplicaban su capacidad para en lo que más se desenvolvía. El correr.
"¡No son mentiras! Aome es mi mujer… es más, estoy enamorado de ella"
Esas habían sido sus palabras tan pronto había llegado a conocer y convivir con la chica un par de horas ¿Cómo es que de la nada una persona puede decir aquello? Quizás por el instinto el chico lobo había determinando que esa mujer sería su pareja ya por como le gustaba su carácter y su determinación frente a él al no dejar manipular como si nada. Pero una cosa era realmente clara, Inuyasha había visto primero a la chica y no estaba para nada en sus planes perderla solo por los caprichos de el rabioso Koga como lo había apodado. Fue ahí que todo se complicó más, ambos grupos habían dado con el paradero de un par de fragmentos más y por ello se habían encontrado frente a frente reclamando que quien fuera el ganador también se quedaría con los demás fragmentos y la chica.
En tercera: Las Aves de el paraíso, unos pajarracos horribles con partes humanas, habían decidido entrar en disputa con el clan de los lobos y el grupo de Inuyasha, una vez más los fragmentos jugaban su papel, cada grupos tenían en su poder fragmento y como unos como los otros los querían para ellos mismos. ¿Egoísta? Quizás pero cada uno tenía un uso diferente para esa valiosa perla y no estaba en sus planes perder.
"¿D-Dijiste joven... Koga?"
Inuyasha podría sentir el Tick en uno de sus ojos. En medio de la pelea por los fragmentos ese chico que se había atrevido a secuestrar a Aome ahora estaba mal herido en uno de sus brazos donde había incrustado uno de los fragmento pero ahora era ella quien no le importaba correr a su auxilio, recostándole en sus piernas preocupada por su salud ¡No! ¡Eso era inaceptable! ¡No lo permitiría! Inuyasha hecho toda una furia había logrado vencer a esa Ave de el Paraíso ganándose los fragmentos pero ¿Por qué ella no se preocupaba por él? ¿¡Que tenía ese lobo rabioso que no tuviera él!?
Con fuertes sonidos guturales se había acercado con toda la intención de el mundo de cumplir el trato, Quitarle los fragmentos que tuviera y llevarse a la chica, sonrió por ello alzando su espada estando más que satisfecho por rebanarle las pierna. Oh sí, quería disfrutar el momento.
"¡Abajo!"
De nuevo uno de sus deseos había sido trancado por la misma chica ¿¡Por qué tenía que hacerle eso!? Ella más que nadie sabía cuánto aborrecía eso y parecía como si fuera su juego favorito y por ende no pensaba dejarlo. Entre gruñidos se levantó de el suelo empezando a discutir con ella… como siempre pasaba, No se terminó esa disputa como esperaban, Aome había vuelto a su dimensión totalmente molesta dejando a los demás tirados sin importarle el que. Todo gracias a Inuyasha.
"Aome… no me digas que ya te enamoraste de él…"
"Apuesto que si, se nota que piensas mucho en él…"
Ella en el tiempo que estuvo de vuelta en casa las pocas y escasa veces que se vio con sus compañeras de clase estás no dejaban de insinuarle gusto por ese misterioso chico del cual siempre les hablaba ¿Acaso ella sentía algo más que aprecio por ese peliblanco?... tuvo que cambiae el tema para que dejarán de insinuar cosas y confundieran a su mente y claro estaba que no podía darse tanto lujo si quería acabar con eso rápido y volver a esa dimensión de quinientos años atrás. En poco tiempo después hizo las pases con Inuyasha de una manera muy poco ortodoxa pero que al final resultó todo un éxito para quienes ignoraban lo que entre ellos pasaba»
Soltó un pequeño suspiro cansado al estar sentada en el suelo de la cabaña de la Vieja Kaede pocos minutos después de haber caminado por el largo sendero junto a Inuyasha. Aome recordaba cada que podía los últimos acontecimientos aunque no es que fuera de aposta solo que su mente se empecinaban en mantenerlo fresco en su memoria... Se rasco su mejilla algo incómoda queriendo prestarle mas atención a lo que el zorrito le decía y hacia frente a sus ojos pero desde primera instancia no había hecho el más mínimo intento te atender.
—¿Qué te parece Aome?— levantó la hoja de papel mostrando el pequeño dibujo que había hecho tan rápido como pudo con los lindos crayones que ella misma le había regalado— El perro y la gatita hicieron las paces ¿No te parece lindo?— volvió a preguntar con tal inocencia que provocó una risilla cándida pero incomodidad en la chica quien sin presura había adivinando en un 2x3 los verdaderos rostros tras esos tiernos y algo torcidos dibujitos.
—¡Señorita Aome! ¡Shippo! ¡Es hora de irnos!— el fuerte gritado desde el exterior de la cabaña había provenido de el joven monje quien ya estaba mas que listo e informado de uno que otro evento a los alrededores por donde se suponía visitarían está vez. Como siempre precisando a quien estafar.
El pequeño zorrito como la chica se alistaron en menos de cinco minutos, no dudando en salir de esa cabaña emprendiendo viaje con los demás integrantes de el grupo, aunque aún la incomodidad entre ella e Inuyasha era palpable cada uno se había posicionado en el extremo contrario de el grupo queriendo ignorar los posibles comentarios como también las miradas curiosos que les daban ¿Qué no podían estar pendientes de otra cosa? "Manada de chismosos" Tragaron su saliva totalmente incómodos aguardando silencio gran parte de él viajo donde gracias ah alguna deidad Aome detecto uno de los fragmentos en medio de el espeso bosque. Enserio que agradecían tal aparición.
—Para que la aventura comience necesitamos la presencia de la señorita Aome...— metió el dedo en la yaga aquel monje libidinoso mirando de solayo al y pequeño zorrito que no dudó en seguirle la corriente.
—¡Pues claro! Aome es la única que percibe si un fragmento de la perla está cerca— estando colgado en el hombro de el monje no se había atrevido a frenar sus palabras, después de todo no está diciendo algo erróneo, todos los presentes sabían aquello.
—Así es, por lo tanto, Inuyasha, no vuelvan a pelearse ¿De acuerdo?— ¿Inuyasha? ¿Solo Inuyasha? ¿Acaso el nombre de la chica no podía ser nombrado de igual forma? ¡Por qué siempre tenia que ser él el culpable!
—¡No pleitos!— enfatizo Shippo con fuerza moviendo una de sus manitas, quizás esa no era le mejor forma de dirigiré a Inuyasha, después de todo él era el mayor entre todos ellos, el más fuerte y el más experimentado en algunas cosillas.
—¡Jmp!— chasqueo la lengua ignorando cada palabra desviando su rostro a otro lado, oculto sus manos dentro de las mangas de su traje y agudizó sus sentidos, una palabra más y estaba seguro que explotaría.
—U-Un horrible oso ataco a la gente de la aldea…— hablo como si nada la castaña esperando que con eso el tema de conversación quedará zanjado, la mirada gacha de la morena era más que suficiente para hacerla sentir lo misma aunque no con la misma fuerza ¿Por qué los hombres eran tan indiscretos? Eran todos unos idiotas.
—Eso fue lo que nos contaron las personas con las que hablamos, dicen que se trataba de un pequeño oso que ocasionaba desastre en los campos pero creció rápidamente y ataco la aldea…—fingiendo demencia el moreno de ojos azules se había llevado su mano libre sobre su barbilla masajeándola levemente con la intención de trasmitir elegancia y seriedad—¿Hmm? Inuyasha —detuvo su andar observando la manera no tan común de actuar del chico—¿Que pasa? te noto preocupado...—había desviado el rostro cuando sus no tan sensibles oídos habían captado el bufido que hacia la nariz de el peliplata al estar olfateando la zona cual sabueso.
—Estoy molesto, Ya sé que es importante buscar los fragmentos que detecto Aome pero a mí me interesa más buscar a un lobo que aun oso salvaje… ¡Esto es muy aburrido!—chasqueo la lengua de nuevo siguiendo con su rastreo estresándose cada vez más por no hallar si quiera el vago olor de ese chico lobo.
"Se refiere a Koga" Aome había frenado en su andar tan pronto escucho al chico, apretó el arco en su mano soltando un leve suspiro antes de volver sobre sus pasos para estar un poco mas cerca de los demás integrantes.
"Ese lobo salvaje tiene unos fragmentos en ambas piernas y lo sé porque Aome lo menciono" Inuyasha estaba inquieto, totalmente apurado por el deseo de cobrárselas a ese tipo, después de todo había sido culpa de ese tipo que Aome y él se hubieran peleado–Creo que realizaría mejor esta búsqueda si la montaña oliera a lobo en lugar de oso…—gruño mientras daba un par de zancadas a sus costados buscando otro rastro de olor diferente.
—Ya entiendo, tus intenciones es destruir primero a Koga antes que otra otra…— la sonrisa ladina de el monje no dejaba mucho que decir, era más que obvio cual era ahora el principal objetivo después de Naraku para el peliplata, esa discusión con la chica por culpa de ese tipo había dejado levemente desorientado a Inuyasha, con un desazón que creyó no volver a sentir.
—Koga es su rival en el amor— Una cosa que olvidaba el pequeño zorrito era el excelente oído que tenía el Hanyou y de por sí hasta el más leve y suave susurro podía oírlo con total perfección y esa vez no era la excepción—¡Ah!—cayo del hombro del monje por tan fuerte golpazo en su pequeña cabecita— ¿¡Por qué me golpeaste animal!?— el montículo de carne que se formó en la parte superior de su cabeza mostraba perfectamente la presión conque había bajado ese golpe y de por sí cual era el resultado, un enorme chichón salía de ahí siendo acompañado de las pequeñas lágrimas y como los pequeños colmillos se asomaba por la boca de el Zorrito.
—¡Jmp!— de nuevo ignoro la presencia de los demas ladeando su rostro al tiempo que inflaban las mejillas haciendo un pequeño y leve puchero. Enserio que el zorrito se lo había ganado.
—Shippo... si tú lo respetaras no te golpearía de esa manera— palmeo el hombro de el pequeño mientras negaba con la cabeza lavándose las manos de esa situación, como sino fuera extraño en él también hacer ese tipo de comentarios. Sin duda ese monje era un tramposo y aprovechado y completo libidinoso.
—¡Unas calacas!—grito el pequeño zorrito despertando al monje de su estado de neutralidad haciéndolo que los ojos los demás se desviarán hacia un par de arbustos donde un pequeño número de sujetos salían de allí con una que otra arma.
—Oh, No temas Shippo son solo unos simples ladrones…
—¿Unos simples ladrones?—ofendidos habían hablado al tiempo antes de alistarse para atacar recorriendo con la mirada a los presentes.
—Te crees muy listo monje, por su apariencia se ve que no llevan nada de valor así que solo les pediremos que nos dejen a las mujeres— el mayor de toda esa banda había sonreído con superioridad dando un paso al frente comiéndose con la mirada ah ambas chicas.
—Ash, Escúchenme tontos— chasqueo la lengua dando el un paso de lado mirándolos de solayo mostrando la fusta de su espalda y sus inconfundibles garras— lo hago por su propio bien, mejor huyan si no quieren salir lastimados…—la arrogancia de Inuyasha estaba tan arraigada a su persona que para quien lo conocían eran un gesto natural pero para quienes no, solía ser un gesto demasiado petulante de su parte. Él movió sus orejas un par de veces, el monje sujeto con fuerza su cetro y Sango se alistó al separar sus piernas y sujetar con fuerza su conocida arma Exterminadora.
—¿¡Que dijiste chamaco insolente!?— grito uno de los ladrones apuntando al híbrido con su katana.
—¿Se acerca?— la pregunta había sido más que suficiente, Inuyasha asintió y Aome solo hablo con fuerza.
—Sí, ese fragmento se acerca…
—¡Agáchense!— grito sango sacando su Hiraikotsu mientras que las pequeñas piedras de el suelo empezaban a vibrar.
—¡AAHH!— El estupor era genuino y las piernas temblorosas habían sido más que ayuda en ese momento al no resistir su peso y caer de bruces cuando habían girado a ver cómo un enorme árbol iba en dirección de ellos, Sango había reacciono en el momento justo lanzando su Hiraikotsu donde ahora estaban los ladrones rendidos en el suelo alcanzando a cortar el tronco en dos provocando que cada una de las mitades pasando por los costados de Aome y Miroku alcanzando a mover sus ropas y levantar algo de polvo.
Un rugido fuerte les vibró en los tímpanos, una gran bestia salió del bosque espantando a los ladrones que no dudaron en salir corriendo dejando al pequeño grupo a cargo de esa situación, rápidamente el monstruo se acercó a los muchachos gruñendo mientras el enorme Bumerán volvía donde su dueña frenándole el paso al enorme Oso momentáneamente.
—¡El fragmento de la perla está en su frente!— aviso Aome apenas vio el inconfundible brillo púrpura del fragmento.
—¡Jmp! No importa cuánto hallas crecido— desenvainó su espalda haciendo que su figura triplicará frente a sus ojos— sigues siendo un insignificante Oso ¡Así que prepárate!—se lanzó con violencia hacia esa figura que seguramente en algún momento fue suave y tierna mientras que la espada de el chico estaba amenazándole—¡Pelea!— su salto había desviado la atención de el enorme animal, este al igual que Inuyasha estaba listo para atacar solo que cuando el chico estuvo apunto de ejercer fuerza en su ataque gran cantidad de insectos venenoso habían aparecido en una gran nube provocando que frenará su ataque y de por si se alejar hasta la rama de un árbol.
"Son los insectos de Naraku"
Gruño el peliblanco atento como uno de esos animalitos se acercaba tanto al enorme Oso, no tardando mucho en quitarle el fragmento de la frente mientras que los otros lo había distraído para facilitar ese cometido. Este pobre animal cayó con rudeza contra el suelo provocando un fuerte sonido sordo pero no tardando mucho en que su pesada piel desapareciera dejando solo sus pequeños huesos.
—Creo que era una trampa— sugirió el monje mirando con tristeza los restos de el animal dando un par de pasos cerca.
—Es lo más seguro— Sango de igual forma se acercó junto a la otra chica soltando aquellas palabras como si esa situación fuera más que mera coincidencia, alzó la mirada detectando el rumbo de los insectos y de por sí un mal presentimiento se plantó en su pecho. No por nada cada cuando hallaban algo recurrente a ese despreciable ser siempre debían ir con la vana posibilidad de que algo malo les pasaría.
—Me parece bien— el chico mitad bestia salto de esa rama quedando a su lado mientras sonreía hacia el horizonte y guardaba su colmillo en la fusta— ¡Ese tonto de Naraku no se volverá a escapar!
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¿Cuántos días llevaban caminando ya? Ni siquiera sabían que dirección tomar ¿Por qué no haber seguido de lejos el andar de el Peliplata? Hasta ahora esa abría sido una magnífica idea sino fuera por el magnífico olfato de ese sujeto y también por la tan cambiante idea de la morena por ir en dirección contraria al sujeto sin volver sobre sus mismos pasos, se habían alejado lo suficientemente de ese lugar como para no saber ahora donde estaría su paradero y por supuesto ellos tampoco el de ellas, quizás dieciocho pudiera detectarlos por saber rastrear el Ki pero no obstante parecía que para ella esa no era un opción y aunque Milk Quisiera de vez en cuando ir a ver a la pequeña Lin y hasta al bicho verde simplemente no podía, no savia el como rastrearlos y lo poco o mucho que había aprendido de el Ki no se había sentado a practicarlo nuevamente. Cansada solo pudo soltar un jadeo siguiendo perdida en sus recuerdos, aunque en ese lugar algunos las hubieran tratado mal siempre había alguien que las recibia con los brazos abiertos como si fuera un hogar.
FlashBack
El sol aun no salía y ella estaba sentada en la rama de una de las copa de de los árboles esperando el momento justo para marcharse, después de haber hablando con la androide habían acordado quedarse en silencio por las horas que les restaban. La pequeña Lin se había acostumbrado a dormí con ella y por eso había tenido que sustituirse por aquel hombrecito, feo, verde y amargado para que ella sintiera el calor de alguien y no se despertara en medio de la madrugada cuando precisamente ellas tendrían que marcharse, soltó un jadeo cansado dejando caer su cabeza contra el enorme tronco en donde se hallaba ¿Por qué se sentía triste? Si bien los únicos que la trataban bien de ese grupo era ese extraño dragón y la pequeña niña por qué de resto era preferible la peste negra que ella ¿Acaso sentía que les haría falta? Quizás sí por qué de una u otra manera había formado un lazo aunque sólo hubiera sido por su parte, así lo sentia.
"Son una molestia"
Chasqueo la lengua cerrando momentáneamente sus ojos frunciendo sin querer sus cejas ¿Molestia? ¡Pfff! Él era la molestia, sino hubiera estado preguntando y molestándola ahora ella estará durmiendo estupendamente abrazada a la pequeña niña, pero no, Había tenido que sacarlas corriendo solo por qué para él ellas eran una molestia a sabiendas que el fastidioso era otro ¡El debía ser la molestia! No ella...
"Te odio mamá
No quiero volver a verte
Me avergüenzo de ser tu hijo"
Se enderezó en ese lugar como si hubiera recibido una descarga eléctrica ¿De dónde había provenido esa voz? Eran tan endemoniadamente parecida a la de sus hijos que por poco cree que estaban ahí, sino fuera por el sorprendente silencio y de por sí su aún aceptable condición está maldiciendo mil veces por minuto ¿Acaso los extrañaba tanto como para imaginarse eso? Claro que no, si fuera así recordaría los buenos momento en vez de aquéllos que la martirizaron.
—Diablos…— hablo quedo subiendo su mano a su frente masajeándola un poco al cerrar sus ojos— ¿Ellos estarán bien?— su mente empezó a trabajar a una manera exorbitante donde justamente su cuerpo empezaba a temblar por el frío tacto de el viento y las imágenes de sus pequeños hijos jugando en el prado cerca a su casa— quisiera saber si… si ellos…— se mordió su labio inferior apretando sus ojos obligándose a suprimir aquel pensamiento, sabía que algo les había pasado pero ahora no quería investigarlo ni mucho menos recordar cosas que la dañaran— mis niños...— su mente seguía trabajando a toda velocidad formándome una imagen de cabellos alocados y negros junto a unas prendas naranjas y azules, relajo un poco su expresión hasta que ella misma en ese momento se acercó a esa figura aunque esta apenas y la volteara a mirar por encima de el hombro y fruncieron los labios "Eres realmente un fastidio"
—… G-Goku…— soltó un pequeño jadeo cansado antes de lentamente abrir sus ojos queriendo que la presión en su pecho desapareciera y que sus ojos no se humedecieran por el simple recuerdo del que para ella siempre fue el hombre perfecto.
—¿Sigues pensando en él?—Sus ojos se abrieron con tal sorpresa detectando la figura agachada de la rubia frente a ella—¿Lo extrañas?— desvió la mirada mordiendo su labio y apretando sus manos, detestaba verse débil frente a los demás y aunque ella ya la hubiera visto en peores situación aún no se acostumbraba—¿Es acaso eso?— el hueco que se había estado cerrando en su pecho volvió ah abrirse siguiendo las llagas de la traición y la infidelidad, no, no pensaba extrañarlo y mucho menos ahora aunque su mente y corazón se empecinaran a hacer lo contrario—Deja eso… no te mortifiques— levantó el rostro observando los orbes azules de la androide ¿Qué quería decir con ello?— no ganarás nada con eso, mejor entrena fuerte para volver y luchar, así recuperarás lo que has perdido…— la rubia le sonrió a la morena cuando apenas los primeros rayos de luz se hicieron presentes dándoles aquella señal que tanto esperaban, pero aún así admiraron las luces que salían de el horizonte. Ya era hora de partir— Vámonos, ya es hora...— dieciocho sujeto las muñecas de la morena jalando de ellas ayudándola a ponerse de pie en un solo tirón. Al bajar de un salto Milk apenas y desvió la mirada donde la pequeña dormía plácidamente aún siendo cubierta por el calor de las otras dos criaturas y el fuego, sonrió con ternura empezando a caminar a paso firme teniendo ya todas sus cosas en su debido lugar, al llegar al borde del bosque una presencia llamo su atención obligándola a girar a un costado y ver la figura de ese hombre frenando su andar a un par de metros de ella.
"Sabes… el mundo es un pañuelo…" se giró completamente hacia él profundizando su mirada como si éste le fuera ah entender "Algún día volveremos a vernos y está vez… me las cobraré, Sesshomaru" sonrió ladinamente antes de hacer una pequeña despedida con su mano sin importarle el ceño estoico de el hombre teniendo que correr para alcanzar la figura de la rubia que no le había importado dejarla atrás.
"Insolente"
EndFlashBack
—Milk… ¿En que piensas?—tensa apenas y entorno los ojos a su acompañante, no quería decirle en que había estado pensado quizás por las posibles reprimendas o burlas hacia su persona así que por lo pronto busco lo primero que se le ocurriera a su cerebro para decirle.
—… En nada, solo que necesito comer algo y darme un baño…— resto Importancia a sus palabras al fruncir sus hombros y acariciar uno de sus brazos con su mano libre, quizás no sería la mentira mejor formulada de el mundo pero por lo menos servía de algo si seguía manteniendo su cara tal cual.
—...Hmp…— incrédula frunciendo el ceño y alzo una de sus cejas ¿Acaso la creía tonta?—¿Enserio?— atenta se quedó mirándola pero está había dejado de verla recibido de su parte un asentimiento, muda permaneció un par de segundos mientras su cabeza trabajaba a toda máquina— ¿Entonces quieres comida y un baño con agua caliente no? — para ella el Ki de su compañera era irregular y de por sí extraño ¿Por qué no le decía todo lo que la inquietaba? Por algo estaba ahí.
—Oh… Eso suena bien... ¿Qué tienes en mente?— la rubia dejo salir una pequeña sonrisa mientras giraba su rostro hacia otro lado al tiempo que levantaba su mano— ¿Vez allá?— señaló como si nada pero mirando a la otra chica de manera retadora, se le había prendido el foco— Hay un palacio.
—N-No me convence su aspecto 18…— la morena no había detectado dicho lugar por estar metida en sus recuerdos, pero si bien, la rubia tenía razón, era un palacio y no uno pequeño y gracias a ello se podía ver desde la distancia a la que estaban… no obstante a su parecer tenía como un aura oscura y demasiado brumosa para su gusto, prefiriendo en ese momento irse a otro lugar en vez de lo que parecía ser un palacio abandonado y sino lo estaba… pobres quiebres tuvieran que vivir ahí, por qué de su parte no pensaría quedarse ni un par de segundos.
—¿Tienes miedo?— Desvió la mirada hacia sus pies mientras mordía su mejilla interna ¿Miedo? Si ¿Por qué no? pero siendo Milk Ox de quién hablaban no estaba en su vocabulario dejarse achantar por algo así. Aunque preferiría mil veces salirse por la tangente e ir ah otro lugar.
—¡N-No! No es eso...— trago pesado enfocando de nuevo ese lugar detallando como su mente formaba alrededor de ese sitio un campo de colores tan oscuros como si fuera media noche ¿Acaso llovería?—S-Solo que parece ser un lugar… donde las visitas no soy muy bien… recibidas.
—¿Y eso que? ¿No crees que solo es una fachada para que no se acerquen los ladrones?— se rio de manera tajante en su cara admirando el tono azul que ahora había en la frente de la chica— ¡Ven! ¡Vamos por ese baño caliente!— sugirió con entusiasmo jalando fuertemente la mano de la chica.
—18… no creo que…— se tropezó levemente con una piedra antes de quedar a la par con la rubia que sin importarle freno su habla antes de girar a verla.
—No seas miedosa… no hay nada que temer— jalo un poco más esa mano emprendiendo descendida tan rápido como sus pies podían.
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—Se ve que le gusta mirar el espectáculo desde un lugar alejado—Había caminado todo ese transcurso con tal mutismo y cuidado dejando que su olor guiará a más de una persona ¿Y por qué no? Si ese era su trabajo a pesar de que fuera una total molestia—bueno, eso me permitirá moverme mejor— sus pasos no se habían detenido ni un instante hasta llegar a aquella cortina que separaba su presencia de una no muy grande habitación, sonrió ladinamente y con cuidado saco de sus ropas su muy preciado abanico corriendola tela frente a sus ojos para poder ver el Interior de el cuarto—El fragmento de Shikon, el cual incrementa los poder de cualquier monstro— tan curiosa en ese momento al igual como si fuera una niña se acercó a dicho objeto que brillaba cándidamente a un par de metros de ella—… tan solo es un pequeño trozo de esa imponente perla… ¿Estas utilizando eso para atraerlos?—Como si alguien estuviera en esa habitación con ella empezó a hablarle sin dejar de mirar aquel fragmento con sus ojos grandes y rojos, tanto como si fueran el color de la sangre— ¿Hmmm?— estiró su otra mano libre teniendo el debido cuidado al tocar el borde de aquel tazón donde estaba el fragmento—Que desilusión, tenemos que hacer esto para derrotarlos…— su mano al estar tan cerca había recibido una pequeña descarga en sus dedos obligándola ah alejarla pero aún así aún con la sonrisa en sus labios—no sé si sea muy cuidadoso o es simple cobardía…— hablo un poco mas fuerte alejando su mano de el campo de protección mientras giraba hacia un costado de la habitación mirando el fragmento de solayo—pero sé que le gusta mucho tender trampas... Ahh mi querido y venerable señor— subió su abanico hasta su rostro tapándose apenas sus labios y nariz al momento de soltar una pequeña carcajada.
Dio la espalda saliendo de esa habitación caminando tan lentamente como sus pies quisieran dejando su figura perderse por la oscuridad de el palacio donde a escasos metros sus extrañas orejas de forma puntiaguda había captado el ruido de personas irrumpiendo en donde debía permanecer para la futura emboscada, la niebla empezó a cubrir el lugar y a escasos metros de salir de el palacio al amplio patio visualizo un gran número de hombres con trajes de pieles y armaduras.
"El clan de los Lobos"
Sonrió ladinamente esperando a que estos la detectaran y se lanzarán hacia ella, sonrió un poco más permitiendo por primera vez en todo ese tiempo agitar su abanico algo fuerte y por ella una oleada de viento expulsó a los intrusos un par de metros haciéndolos volar por los aires.
—Resultaron ser solo basura—chasqueo La lengua mientras dada tres pasos más al frente—¿Que esperan para llamar al más fuerte de todos?— hablo un poco más fuerte alzando su abanico de nuevo pero dejando que esta se abriera por primera vez dejando ver las líneas moradas que le decoraban junto al blanco color nieve que sobresalía de dicho artefacto, agitó con fuerza su mano y gran cantidad de cuchillas luminosas salieron de este en dirección a el grupo de hombres pertenecientes al clan Lobo.
—¡AH!
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Ginta y Hakaku habían estado de guardia ese día, estaban tan aburridos después de la pelea con las aves de el paraíso que de por sí solo esperaban que algo nuevo pasará pero no dudaban que desde ese día sus vidas habían cambiado. Se levantaron de sus puestos para no caer dormidos alcanzado apenas a bostezar antes de escuchar como unos pasos cansados y lentos se dirigía a ellos.
—¿Pero que…?— uno de sus hombres venía totalmente herido apenas logrando sostenerse en pie, estos gritaron fuerte llamando a sus demás compañeros para que auxiliaran al hombre recién llegado.
—¿¡Que paso!?— la figura imponente de Koga se abrió paso entre sus camaradas llegando hasta la figura de el hombre herido dejándose sorprender por su deplorable estado— ¿¡Dime que sucedió!?— le exigió al hombre mientras sus manos se empuñaba con fuerza.
—S-Solamente obtuvimos uno de ellos...— el hombre extendiendo su mano hacia el joven mostrándole en su interior el fragmento de la perla que habían conseguido.
—¿¡Eh!? ¡Pero es un fragmento! ¿¡De dónde lo sacaste!?
—T-Tienes que llegar al palacio…— su voz era cansada, apenas y podría articular palabra sin agitarse ¿Qué demonios había pasado en ese lugar?— O van a matar a todos nuestros… camaradas— sorpresa apareció en sus ojos mostrando el pavor de perder a uno de los suyos, soltó un fuerte gruñido no esperando a salir en mancha corriendo a toda velocidad siendo también ayudado por los fragmentos de sus piernas.
—Tendré que usar este fragmento de la perla—no espero ni siquiera a analizar bien la situación, sujetando fuerte el fragmento que su camarada había traído enterrando en su brazo derecho sin miramientos dejando a sus demás compañeros atrás siendo quienes se encargarán de el cuidado de el hombre herido.
—¿Por qué no descansas en la cueva?—la amabilidad de Hakaku era única y aunque apenas y le había extendido su mano en forma de guía Ginta se había acercado aún más al pobre hombre.
—Qué extraño… Me sorprende que hallas regresados a pesar de las heridas que tienes…— El chico extendió su manos hasta su compañero en señal de apoyo tocando su hombro pero el hombre grito de forma desgarradora dejando a la vista la espuma que salía de sus heridas para después largos chorros de sangre impulsarse de allí dejando su cuerpo cae casi desmembrado frente a sus ojos.
—¡Ah! ¡Por Dios!
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—¡Naraku!— el grito se había escuchado fuerte y claro, nadie como el podía gritar de la misma manera y menos al destrozar la puerta de ese palacio que gracias a los insectos habían encontrado, la tierra se había levantado por el golpe y el polvo había nublado la vista tan solo poco aunque la niebla que había allí no ayudaba mucho a la visualización. Después de eso los demás integrantes de el grupo se acercaron a él y para cuándo eso sus ojos se abrieron fuertemente encontrando a una gran cantidad de hombres tendidos en el suelo— ¡Que diablos es todo esto!?
—¿No son los hombre lobo?...— Sango había analizado rápidamente el panorama descifrando de la misma manera la armadura de esos sujetos cayendo en cuenta como la situación se iba poniendo mas extraña.
—Pero ¿Que estaban haciendo en este palacio? y también…— las palabras de el pervertido monje se habían frenado al sorprenderse de cómo aquellos hombres se iban poniendo de pie así sin más ¿No que se suponía estaban muertos?
—¡Uy! ¡Miren eso!— el pequeño Shippo habían confiando los pensares de los demás al tiempo que se pegaba más al hombro de Aome—¡Están vivitos y coleando!
—Qué extraño. No percibo señales de vida en estos hombres—un paso atrás por parte de el monje y el cetro que siempre llevaba consigo lo movió un poco hacia el frente detallando con su mirada azul, hombre por hombre y de igual manera no comprendía qué era lo que pasaba.
—Todos ellos son cadáveres...— enfatizo Sango al momento que estos se lanzaban encima de ellos con la intención de herirlos más el grupo que aún mantenía su corazón latente los había esquivado pero estaban con una incógnita ¿Atacarlos o no atacarlos? Después de todos ahora eran como marionetas pero no podían permitirse dañarlos por el respeto que se les debía tener.
—¡Atrás!— grito el Peliplata al darle un sonoro puñetazo a el hombre de el clan Lobo que habían intentado enterrarle sus garras—¡No puede ser! los derrotamos pero después se vuelven a levantan…
—Se suponen que ya están muertos ¿¡Porque están resucitando!?— Shippo no se había alejado de la morena en ningún momento pero aún así debían esquivar a los hombres que intentaban herirlos de alguna manera.
—De nada les servirá atacarlos, todos esos cuerpos continuaran danzando, a eso le llamo… la danza de los cadáveres… — a pesar de que solo estuviera actuando como una espectadora con su aura y esencia apenas se detectaba y todo era por no haber salido de el palacio, se tenso levemente pero su sonrisa se ensanchó un poco más pero la cubrió con su aún abierto abanicos—Ohh... No te esperaba tan pronto…— la presencia de Koga se había hecho presente en menos de un par de minutos estando a escasos metros de llegar a la fortaleza de ese palacio—y yo que quería jugar un poco más con ellos…— En ese momento los cuerpo de los hombres de el clan lobo flotaron rodeando a Inuyasha lanzándose sobre él y en ese instante esa mujer cerro su abanico dejando que de la misma forma con el hombre que había ido con el chico lobo ahora dejarán salir la espuma y los chorros de sangre manchando las manos y gran parte de el traje de el peliblanco para después caer de lleno a su alrededor.
—¿¡Que les está pasando!?—chasque la lengua un tanto molesto mirando sus manos sintiendo el aroma a esas criaturas provocando que hormigueara su nariz por su para nada apetitoso olor.
—¿¡Que les pasó!?— la voz de el pequeñito zorro apenas se había dejado oír, ver esa masacre tan cerca lo había dejado anonadado pero aún más el por qué habían manchar a su Amigo de esa manera.
—¡Fue ese maldito!—apenas había alzando a poner sus pies sobre el muro de ese palacio alzando su mirada encontrado la última imagen de un cuerpo caer frente a quien hace no muchos días había enfrentado —¡INUYASHA!— todos los presentes se habían sobresaltado por semejante grito girando por sobre su hombro encontrando la figura de el líder de el clan de los lobos a escasos metros de distancia, sus facciones estaban tan fruncidas que lo hacían ver mucho más temeraria que antes. Estaba más que enojado.
"Joven koga" Aome apenas había reaccionado a todo eso siendo traicionada por su propio cuerpo al empezar a temblar.
—Inuyasha... ¿Cómo pudiste hacer algo así?...— su voz era realmente ronca, sus manos estaba fuertemente apretadas y sus piernas firmes le sostenían aunque se tensara de la misma forma.
—Estas equivocado Koga, cuando yo llegue a este palacio todos tus amigos ya estaban muertos— había bufando como si nada, apenas sacudió levemente sus manos por inercia devolviéndole una pequeña mirada tranquila al chico lobo aunque éste se negase a creerle ¿Quién en su sano juicio le creería?
—¡No te creo nada! ¡Estas manchado de sangre! ¿¡A quien quieres engañar!?—Hasta ese momento se fijaba de ese detalle y de por sí aunque antes se hubiera sacudido las manos no lo había hecho con la intención de encubrirse en ese crimen.
"¡Demonios! caí en su trampa"
—¡Joven Koga! nosotros vinimos a este palacio a buscar a un hombre llamado Naraku y después de eso…—como siempre la morena había actuado tan rápido la situación empezó a salirse de las manos, había buscado la manera más pronta de decirle la verdad y por ello había optado por meterse en medio de la discusión aunque para ser sinceros no sabía si le creería.
"Aome…"
—Cuando llegamos los cadáveres estaban regados por todas partes y comenzaron a levantarse...
—Aome ¡No quieras proteger a tus amigos!...—Regaño tan fuerte como nunca antes en la vida había podido creer que haría, estaba tan ofendido, moribundo y encabronado que no soportaría que esa chica a la que consideraba su mujer viniera a lavarle las manos a quien ya había visto que tenía manchadas con el pecado del homicidio —¿¡Que ya estaban muertos cuando llegaron!?—Bufo agraciado mientras daba un paso al frente mirando con odio al peliblanco—¡ES INCREIBLE QUE USES UNA MENTIRA DE ESTE TIPO!
—Joven koga...
—Fuimos unos tontos—el ceño se le había fruncido un poco más al pelinegro cuando su mente le hizo deducir en menos de dos segundos que había pasado en ese lugares—¡Caímos en la trampa de Naraku! seguimos a esos insectos venenosos para llegar al palacio, tal vez los hombre lobos también fueron engañados y después los mataron—explico tan rápido como pudo a quienes tenía cerca y de por sí la situación ahora se veía mayormente afectada al ser Inuyasha el principal blanco de ese hombre lobo "Será difícil que pueda calmar ese odio que siente, esta pelea no terminara hasta ver morir a alguno de los dos"
—Koga viene a ayudar a sus camaradas mientras que Naraku mancha con sangre a Inuyasha para que Koga piense que fue obra de su rival—la chica exterminado había hecho igual que el monje, ambos habían deducido con rapidez y gracia que había pasado pero eso ya no importaba, ya era demasiado tarde como para prevenir dicho problema.
—El enojó de Koga está obligándolo a perder el control ¡Sino hacemos algo los dos pelearan hasta la muerte!— el zorrito tembló en la espalda de Aome ocultándose un poco mirando ah ambos chicos sin parar de sacudir su cuerpecito involuntariamente.
"Tengo que detenerlos, pero… ¿De qué forma?" Aome se mordió uno de sus dedos, sus cejas se había curvado preocupadas y su respiración se había acelerado ¿Qué podría hacer para frenar esa batalla? No alcanzo ni a chasquear la lengua cuando la imagen de Koga se había borrado de su posición para ahora aparecer donde se suponía debía estar Inuyasha provocando tal estruendo que hizo temblar en suelo en donde estaban.
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Ambas habían caminado con presura admirando como ese oscuro lugar estaba rodeado un poco de luz de el día ¿Cómo podría ocurrir aquello? Se supone que cosas así deberían abarcar gran cantidad de espacios casi como miles de ectareas pero está, está solo ocupaba unos pocas metros y nada más ¿Acaso sería como en los cuentos de hadas? ¿Sería que era la cueva de una malvada criatura que espera a inocentes y tontos corderos llegar para su indiscutible emboscada? Para la morena era un largo y rotundo si ¿Quién en su sano juicio entraría a un lugar así? Debería este loco para hacerlo y más si sentía lo que ella en ese instante estaba sintiendo ¿Miedo? ¿Acaso sentía eso? ¿O era más bien simple sugestión suya? La verdad no entendía. Aunque la rubia bromeara unpocosobreeselugar y lo ridícula que se veía con esa cara de Res caminando hacia el matadero no podía evitar sentir una extra curiosidad, quizás era estupidez por ir ambas a ese lugar solas aunque no dudaba de las habilidades de la rubia, si llegaba a hacerlo era por las de ella, por qué si, no estaba segura si un combate en sus condiciones tan oxidadas servirían en ese instante. El Cándido panorama aún no le convencía para nada si debía avanzar y aunque ya estuvieran un poco cerca con cada paso que daban sentía que debía retroceder diez de los que ya había dado. Alzó su rostro al cielo soltando un pequeño jadeo sintiendo el aire pesado entrar en sus pulmones, había cerrado sus ojos por inercia pero al abrirlo rápidamente y sin querer su vista había captado a un extraño animalito volar directamente al palacio, extrañada apenas y curvo su cabeza gravando en su cabeza la extra figura de el insecto con forma de avispa gigante.
—¿Milk?— la rubia giro su cabeza por sobre el hombro hallando la figura de su compañera que caminaba muchísimo más lento que antes ¿Abría sido mala idea empujarla ah algo así? No creía que un simple juego pudiera abrumar a la tan temeraria chica de cabellos Ónix—¿Seguimos o que?— La vio volver en si y asentir a su pregunta caminando hacia ella alcanzándola en un par de zancada mientras acariciaba su brazo izquierdo con la mano derecha— no te quedes atrás.
—Si…— tomo una pequeña bocarada de aire queriendo tranquilizar el frío que ahora sentía ¿Por qué estaría helando tanto? Si hace apenas un par de metros sentían todavía en calor de el día, miro un poco más fijo el lugar a donde se encaminaban y de por sí una brisa fuerte removió sus ropas y cabellos haciéndolas ah ambas cerrar uno de sus ojos —¿Pero que…?— un pequeño y suave pitido llegó a sus oídos tapándolos para después un fuerte palpitar en su pecho provoco que el aire se le cortará y que sus ojos se abrieran tan grandes como podían, sintió su mirada nublarse y de por sí sus pasos detenerse, su pecho se comprimido de nuevo regalándole otro latido de tal magnitud que la hizo jadear de dolor empezando a toser mientras sentía como si algo quisiera salir de ella por su pecho y boca provocando que cayera de rodillas al suelo y que por inercia llevará una mano hacia donde se suponía se ubicaba el dolor.
—¡Milk!— se agachó a la altura de la morena poniendo una mano sobre su espalda dándole repetidas palmaditas mientras un extraño olor llegaba a sus fosas nasales y de igual manera el viento soplaba mas fuerte ¿Qué demonios esta pasando?—Respira, respira Milk, respira. — un jadeo más fuerte y dos gotas de sangre cayeron de su boca al toser mas fuerte como si su garganta se desgarrara pero para la sorpresa de la rubia está había dejado de toser un par de segundos después como si solo hubiera estado bromeando, la vio poner sus manos ahora en el suelo apretaban la tierra como si ella estuviera aguantando algo—¿M-Milk?
Corre… Perla… Corre
La mente de la chica se perdió por completo, sus ojos se opacaron aún mas dejando un extraño color negro grisáceo y que su pupila prácticamente se hubiera desaparecido, trago algo que quería salir de la garganta antes de cambiar lentamente la posición de sus pies e inclinar su cuerpo hacia el frente de manera involuntaria.
Corre…Hanyō… Perla
—¡INUYASHA!— en ese instante un grito proveniente de el palacio hizo eco por todo el lugar de manera tan abrupta que hizo reaccionar a la morena provocándole un sobresalto y que escupiera una pequeña bocarada de sangre y que saliera corriendo de manera tempestuosa hacia donde provino el grito, contenido su respiración y que sus ojos lentamente empezara a notarse las pequeñas venas rojas que antes y normalmente no se dejaban ver.
—¡Milk!— Grito aún más fuerte la rubia que de igual manera salió detrás de la morena que para su sorpresa no lograba alcanzar ¿Cómo diablos hacía para moverse de esa manera? Quizás no había sido buena idea retarla a ir a ese lugar.
Corre…Hanyō… Perla
Apresuraba mucho más su paso corriendo como si su vida dependiera de ello, llegando en pocos segundos a las afueras de ese palacio buscando con desenfreno en su mirada vacía la forma de entra en ese lugar.
Corre…Hanyō… Perla
Un nuevo palpitar y un leve gruñido salió de su boca cuando a tientas empezó a caminar al ya no tener fuerza para saltar o correr así que su orientación la llevó a caminar hacia la entrada principal de el palacio estando a punto de entrar allí.
—¡Milk!— de un rápido y fuerte empujón la androide había tenido que recurrir en volar los escasos metros que las separaban impidiéndole semejante locura cayendo junto a la morena un par de metros más allá lejos de la entrada rodando en el suelo—¡Reacciona! ¿¡Que te pasa!?— zarandeo a la morena junto en el momento que un sonoro impacto hacia vibrar el suelo bajo sus pies, la mirada de la rubia volvió sobre la morena detallando como está ni siquiera respiraba, chasqueo la lengua y subiendo la palma de su mano decidió bajarla dándole un fuerte golpe cerrado en medio de el pecho. Para su alivio el gemido exagerado y la forma en la que tomo aire la morena al curvar su cuerpo le hizo volver el alma al cuerpo ¿Cómo es que había pasado eso?— ¿Milk? Mírame Milk ¿Estás bien?— la rubia había sujeto su rostro por ambas mejillas alzando su cabeza de el suelo esperando que reaccionara a su voz y le dijera algo. La moreno por lo pronto volvía a sentir esa molesta tos atacarla pero siendo más consiente se sentó sobre el terroso lugar después que otro estruendo hiciera vibrar el suelo, abrió los ojos asustada mirando a la rubia para luego escanear el lugar llevando su mano a la parte adolorida mientras intentaba recuperar la respiración—¿Milk?
—Yo… yo E-Estoy bien…— Cerro momentáneamente sus ojos sintiendo un pequeño pero agudo dolor recorrer su cabeza pero cuando quiso soltar un pequeño jadeo sintió la vibración de el suelo juntó a dos gritos de Guerra—¿Q-Qué es ese ruido?— la rubia apretó sus puños levantando una de sus manos abofeteando no con mucha fuerza la mejilla izquierda de la morena ¿Qué diablos le pasaba por el cerebro?
—¡A mí qué mierdas me importa! ¿¡Quiero que me digas que fue lo que acaba de pasar!?— regaño con fuera como nunca lo había hecho ¿Desde cuándo ella perdía la cordura y llegaba a ese extremo? Eran contadas la veces que había pasado eso, no todos los días prácticamente vez morir a tu camarada en tus manos—¡Escúpelo ya!
—¡No Lo sé!— chillo con fuerza levantándose de el suelo apretando su mano en el pecho cuando las palpitaciones empezaban a volverse violentas, sus piernas flaquearon y su estabilidad estuvo por perderse sino fuera por la ayuda de la androide —¡N-No sé qué diablos me pasa! — hablo fuerte estando recostada como podía en el cuerpo de la rubia sus manos solo buscaban apaciguar el dolor y sus piernas se negaban a dejarse caer. Que situación más precaria habían caído—No lo sé…
—¡Koga! ¿¡Otra vez has introducido un fragmento de la perla de Shikon en tu brazo!?— Un nuevo latir hizo jadear a la morena cuando esa ronca voz se hizo escuchar con fervor ¿Acaso la morena tendría algo que ver en la dimensión en la que habían caído? Quizás las suposiciones de la androide no eran totalmente erróneas.
—E-Espera… yo quiero…— apoyándose en el cuerpo de la rubia forzó a sus piernas a que se mantuvieran firme para así empezar a caminar como podía, la mirada estupefacta de la otra chica apenas y se dejó ver jalando a la morena de nuevo a dónde estaba.
—¿¡Estás loca!? ¿¡Qué estás haciendo!?
—Yo… yo necesito… necesito saber…— "Esa voz… esa voz acaba de nombrar… a… a la perla de Shikon…" Retomo de nuevo su andar dándole la perfecta mirada de su menuda espalda a la rubia cuando decidió apoyarse por sí misma llegando como pudo al muro de el palacio aunque el frío que sentía no se asemeja a las gotas de sudor que bajaban por su frente y como de por si empezaba a temblar. Necesitaba aire.
—Diablos…— chasqueo la lengua mientras estrellaba su pie derecho contra el suelo corriendo hasta la morena ayudándola a sostenerse y de por sí a llegar a la entrada de el palacio ¿Por qué mierdas hacia eso? ¿Qué no sería mejor irse de ese lugar lo antes posible? Si, era lo mejor, pero al igual que la morena ella también quería saber qué era lo que estaba pasando ahí dentro, Tal vez la estupidez era contagiosa—Maldición, lo que me haces hacer Ox…
—La última vez me derrotaron usando uno de los fragmento ¡Pero creo que esta vez el pedazo de cristal es mucho más poderoso!— un hombre de ropas hechas con pieles se dejó ver en medio de el polvo que se había levantado mostrándole la parte trasera de su ropa a las dos secretas espectadoras.
—Ese resplandor no proviene del fragmento de la perla— aquella voz femenina hizo desviar la mirada de las otras dos chicas aunque Milk no viera muy bien por tener los ojos entrecerrados la rubia rápidamente había reconocido ah aquella mujer. Recorrió el lugar tan rápido como pudo hallando a cada uno de los integrantes que había visto hace un par de días el la aldea donde había hallado la ropa a excepción de la anciana ¿Qué estaban haciendo en ese lugar?
"Ese tipo también está aquí" gruño para sus adentros no gustándole para nada ese panorama sujetando con más fuerza las prendas de vestir de la morena, debía sacarla de ahí, si ella se puso de esa manera por ellos no debía permitir que se encontrarán ¡Jamás!— vámonos.
—E-Espera…— ella aunque agitada intentada guardar en su mente cada rastro que hubiera ahí, cada personas, cada olor y Aunque le costara se obligaba a ello, veía a tantas personas y aunque parpadear reiteradas veces no lograba dar con sus rostro, solo podía dejarse guiar por sus demás sentidos aunque empezarán a fallarle gradualmente.
Inuyasha esquivaba los ataques de Koga pero cada vez le costaba más hacerlo. La velocidad con la que se movía gracias a los fragmentos le dificultaba esquivarle y mas cuando el fragmento en su brazo potenciaba mucho más cada golpe.
—¡Basta joven Koga! tiene que escucharnos, se trata de una sucia trampa—El desespero en su voz era tan genuino, estaba tan sorprendida de todo ese desastre que parecía que ni con su ayuda pudiera calmar ah ambos chicos ¿Qué podría hacer para lograrlo? Por ahora solo le quedaba insistir ante la verdad para que el chico lobo dejara su odio e ira de lado— ¡Inuyasha no fue quien mato a todos sus camaradas!
—No me molestes Aome ¡Yo solo creo en lo que ven mis ojos!—un ataque mucho más fuerte que el anterior, el piso se quebraba y las hondas de cada impacto había llegado hasta el punto de lastimar a uno que otro cuerpo ya tirado en el suelo ¿Qué no podían tener respeto ante los caídos?
—¡Escúcheme!— rogó de nuevo la morena caminando hacia el muchacho de cabellos negros no obstante la voz de el peliblanco la hizo parar.
—No tiene caso Aome, alguien tan tonto como él no entenderá estas cosas tan complicadas ¡La única manera de calmar alguien tan necio y tonto es usando la fuerza!— grito fuerte mientras se preparaba para pelear, si ese chico quería guerra, guerra le daría.
—¡Kya!—volvió a sentir esa compresión en el pecho obligándola a recargarse en la pared, su piel se había perlado mucho más en sudor dejándola más fría al tacto e igual se tornó más pálida de lo que era.
…Aome…
—Milk, Ya basta… — la sujeto de los hombros obligándola a girar hacia ella.
Corre…Hanyō… Perla
—18… algo me llama… algo quiere que entre ahí…— jadeaba entre cada palabra que lograba pronunciar, su cuerpo estaba tan débil que no podía reaccionar a lo que a su alrededor pasaba ¿Por qué tenía que pasarle eso? ¿Qué acaso el haber llegado ahí era un castigo por haber escapado de su destino? ¿Qué quería la vida de ella? ¿Matarla de a poco acaso?
La pelea seguí ahí dentro cada vez más tempestuosa y la androide no sabían cómo aquello terminaría ni mucho menos como ayudar si es que eran los pensares de la morena, pero de una cosa si establecimiento segura. Cualquier cosa que le pasará a Milk en ese lugar sería su total responsabilidad y no pensaba correr el riesgo de perderla
— Dieciocho… por favor…— volvió a escucharla hablar, verla de esa manera tan vulnerable la ponía entre la espada y la pared aunque a cada segundo sintiera el piso vibra por los golpes ahora no podían inmiscuirse en nada dentro de ese palacio. Esa pelea no era de ella ni para ella… No habían velas suyas en ese entierro.
—Lo siento…
XxXxXxX
¡Terminé! Al fin xD
Quizás también muchos se den cuenta que es lo que pasa pero aún así no confirmaré ni desmentir nada xD solo Sho puedo decir si es un Si o es un No xD se que me eh tardado siglos pero mis estudios me tiene loca, me están dejando tanto que apenas como salía a vacaciones de semana Santa aproveche para subir algo para ustedes pero no prometo actualizar pronto por lo mismo, espero me perdonen.
Ojala lo hallan disfrutado muchísimo, nos vemos en el siguiente capítulo. Bye.
Mika-Chan
