Hola, bienvenidos al Capitulo 15 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente…

Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.

Capítulo: 40 serie Inuyasha.

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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Heal The World.

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía

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La batalla continuaba sin querer dar tregua, uno contra el otro estrellando sus manos en el cuerpo ajeno solo para causarle un poco más de daño que el golpe anterior, los manchones rojos y cafés se esparcía a lo largo de el palacio abarcando los suelos terrosos y los techos ya no tan bien alineado por el ajetreo que tenían que soportar, los golpes iban y venían sin reparo alguno destruyendo casi todo a su paso ¿Cómo habían llegado a esa situación? Sin duda debían recalcar el hecho de uno ser cegado por la ira y el desasosiego y él otro simplemente aprovecho la oportunidad para vengarse, Hombres… todos idiotas y ninguna que por lo menos pensará antes de actuar, quizás era exagerada la afirmación pero nadie podía negar que entre esos dos sus característica más predominante era la violencia.

—No me explico de dónde saca esos increíbles poderes— susurro para sí mismo Inuyasha al haber alcanzado a esquivar el golpe de el pelinegro que de por si, solo produjo más destrucción con apenas haber movido su brazo derecho. Aunque había deducido que quizás era por un Fragmento de la perla aún no estaba seguro, era demasiado poder como para que tan solo fuera un pequeño trozo de la perla. Si tan solo Aome se atreviera a hablar…

Shippo por su lado había afirmado para él y la morena a su lado el poderío que ahora demostraba Koga al haber destruido el techo con tan solo un golpe ¿Qué cosa tendría en su brazo derecho para hacer semejante desastre? Quizás por el momento la morena no había dejado salir la verdadera información de el por qué duplicaba en agilidad y fuerza al peliblanco.

—¿Que haremos? necesitamos detenerlo o no sabrá la verdad…— su estupefacción era tangible, no había visto tanta violencia de golpe desde hace ya bastante tiempo y eso que andar de un lado para el otro con Inuyasha conllevaba a ver muchos casos de ese tipo, pero… ¿Y ahora? se podría decir que desde el momento en el que ella se unió a Inuyasha su agresividad e impulso asesino había disminuido en demasía y lo agradecía de por si, pero no sabía si detener la pelea con su acostumbrado Abajo o planear algo más ingenioso, no quería malas interpretaciones de su actuar ni mucho menos darle la posibilidad de ganar al moreno de traje de pieles. Jamás se lo perdonaría.

Completamente embargado por la ira se lanzó con muchísima más rabia hacia el Ojidorado plantándole con mucha más violencia su puño que de nuevo fue esquivado terminando este clavado en ese fuerte techo sintiendo como los trozos de tejado y madera salían a volar lastimando levemente su carne dura y bronceada provocando que él mismo se hundiera en ese lugar siendo levemente oculto por los escombros, Quizás el ser tan impulsivo no ayudara en ese instante aunque no podía negar, le satisfacía mucho tener mas poder que Inuyasha. No obstante, el tener que bloquear su vista un par de segundos era pérdidas de oportunidades en las que el chico bestia aprovechaba para escapar ¿Qué hacer para ser más rápido que sus propios golpes? Aún no sabía cómo lograr aquello, El odio corría fuerte por su torrente sanguíneo pasándole una y otra vez las imágenes de sus compañeros cayendo de bruces al suelo, donde Inuyasha era rodeado por ellos y con las manos y garras completamente bañadas en sangre, solo se necesitaba eso para hacerlo gruñir con más ímpetu obligándolo a salir de un gran salto de los escombros, escaneo la zona tan rápido como pudo hallando el cuerpo firme y tenso de él Peliplata no muy lejos de suyo.

—Bestia del demonio ¡Nunca te lo perdonare!— repitió de nuevo desgarrando su garganta al gritar cuando su mano había alcanzado a tocar a su objetivo mandándolo un par de metros lejos, ¡Oh! Eso lo llenaba de gozo. Se volvió a lanzar a su oponente estrellando cada puño siguiente en el suelo al ser apenas esquivado por un par de centímetros gracias a los ahora escasos reflejos de Inuyasha ¿Por qué no lo atacaba como debía hacerlo? ¿Acaso aún no podía controlar de manera correcta su colmillo de acero? Se suponía que con tanto tiempo con esa poderosa arma ya debía de usarla más que bien... no obstante quizás esa fuera más bien una excelente respuesta. No tendría que preocuparse por ello—¡Ah!—lanzo otro golpe duro y cerrado, su visión se había nublado apenas una milésima de segundo cuando el peliblanco había escapado de su rango de visión apareciendo ahora la que se suponía era su pareja junto a dos criaturas pequeñas, no pudo frenarlo, no pudo detenerse, no pudo suavidad la magnitud de su impacto aunque quisiera y todo por culpa de el Idiota deInuyasha.

—¡Ah!— el estruendo había sido inminente, el suelo totalmente destruido dejando un enorme cráter donde nuevamente el cuerpo de Koga había sido tragado por las ruinas ¿Dónde había quedado el cuerpo de su mujer? Fue lo primero que busco quizás para auxiliarla, si había logrado matarla jamás se lo perdonaría por esa acción, alzó la vista obteniendo de primera mano la figura de una enorme gata de dos colas que dejaba sana y salta a Aome y al pequeño Shippo sobre un tejado. Un respiro para su alma… Por lo menos en ese segundo se permitió soltar un leve Suspiro.

—Buen trabajo bonita— felicito el zorrito dejando escapar un sonoro jadeó de alivio, la había visto demasiado cerca para su corta edad y aunque había pasado ya por muchas situaciones parecidas aún no lograba acostumbrarse al estar tan cerca de las manos frías, huesudas y lúgubres de la muerte.

—¡Aome!—Inuyasha detuvo su andar al escuchar ese conocido grito girando a ver qué había paso, la escena paso rápidamente por sus ojos descubriendo que estuvo tan cerca de perder en la tarea que se había auto-comandado desde que despertó de ese letargo en el que lo había sumido la sacerdotisa Kikyo. Proteger a Aome—¡Eres un infeliz!— espeto Inuyasha furioso, no pensaba permitir eso ni un segundo más, estaba intentando calmar al idiota de Koga pero el estar esquivándole no era la mejor opción y menos cuando en cualquier segundo alguien podría salir herido por ese ridículo juego de el gato y el ratón. Ya no seria más condescendiente con él.

—Cobarde— dos pasos hacia el frente y subió el pequeño montículo de tierra de apenas un salto volviendo a quedar sobre la parte sólida de el suelo donde su fuerte golpe no había logrado desquebrajar el terreno— solo vez la manera de huir…— apretó sus puños casi enterrando sus uñas, frunciendo mucho más el ceño y temblando de paso ¿Por qué le costaba tanto vencerle? Siendo a comparación de ese sujeto muchísimo más fuerte por qué… ¿Por qué no podía vencerlo? Que era esa extraña habilidad de conseguirse salirse con la suya aún a pesar que estuviera al borde de su juicio — si Aome sale lastimada será tu culpa ¿¡Me oíste!?— ¿Qué? Lo ¿Culpa de quién? ¿De Inuyasha? ¿Enserio? ¡Que idiota! Esas simples palabras habían sido la peor y más estúpida lavada de manos que alguien hubiera visto. Ni siquiera Poncio Pilato había sido tan descarado.

—Pelearemos hasta que uno de los dos muera ¿No?…— hizo sonar los huesos de su cuello suavemente antes de separar más sus piernas y sonreír de manera burlona—No tengo ningún interés en caer en la trampa de Naraku pero, ya es muy tarde... — apretó sus manos en el mango de la espada sacando aquel peligroso filo en el que se convertía Colmillo de hacerlo, apuntando en dirección al moreno mientras sus cejas se fruncían un poco mas—¡Y tampoco me dejare vencer!

—¡Prepárate Bestia!—Ambos en una sincronía monstruosa se lanzaron al ataqué teniendo que frenar con sus pies descalzos al estar uno mas cerca de el otro y no chocar para así poder atinar aunque fuera un solo golpe. Si aquello se hubiera visto en cámara lenta se notaría cada uno de sus movimientos, como él uno se cubría con el antebrazo mientras que el otro intentaba hallar alguna abertura en su posición para acertuar su poderoso ataque y así de una vez por todas darle baja pero siendo quienes eran no estaba en las mentes de ambos perder contra el otro. En el trascurso de un par de golpes mas Koga había alcanzado a frenar un ataque de colmillo teniendo como resultado que está volará muy lejos de su dueño dejándole totalmente descubierto, Inuyasha no tuvo otra que esquivar los siguientes ataques para por lo menos agotar algo de la energía al chico antes de atacarle con sus garras.

"Es muy veloz"

Gruño, ese sería el problema, cansarlo no sería pan comido y menos si el se cansaba primero y en su notable desventaja lo veía demasiado probable, gruño de nuevo dando un par de giros en el aire antes de caer a un par de metros lejos de él moreno para volver a alistarse aunque ¿Cómo poder hacerlo si se movía tan endemoniadamente rápido? Él era mucho más fuerte y lo sabía pero la velocidad que esos dos fragmentos le daban a sus piernas le dificultaba una y otra vez el poder salir victorioso de esa pelea, no tendría de otra, tendría que recurrir a sus viejas técnicas de autodefensa. Estiró las manos a sus costados apenas moviendo sus dedos alineando sus garras tanto como podía, de pequeño siempre se había cuidado con ellas y ahora esperaba que sucediera exactamente lo mismo, o sino... ya sería hombre muerto—¡Garras de acero!— grito fuerte cuando empezar a atacar al otro chico con sus manos, era ágil, veloz y sumamente preciso en girar su cuerpo cuando debía al momento de esquivarlo, tantos años de experiencia eran más que perfectos en ese arte pero aún así parecía no ser suficiente ¿Por qué no volvía a por su colmillo? ¿Por qué no lograba golpearlo?¿Que más podría hacer? Parecía que algo le estuviera haciendo dudar de sus propias capacidades, no obstante antes de que Koga se escabullera en medio de su ataque vio tan cerca de él ese brazo derecho que tantos estragos había hecho, Algo extraño levemente sobresalió de su bronceada piel apenas un par de segundos antes de volver a desaparecer cuando el puño de Koga se clavó en el suelo ¿Acaso eso era…? Sonrió, sonrió malicioso por ello y no dudando de su ataque lanzó su mano derecha hacia el con tal intención de rebanarle por lo menos el trozo de carne donde estuviera incrustado ese fragmento de la perla que había notado antes, por que si no deducía bien podría salir mal parado de esa pero a sus ojos está vez no podría ser engañado, esa sería la mejor opción, así mataría dos pájaros de un solo tiro. Obtención esa preciosa fracción de vidrio y a la vez dejaría imposibilitado al chico lobo ¿Qué mas se podría pedir? Pero no contó de nuevo con su extraña velocidad y por ello no esquivo el golpe lanzado por el moreno a su brazo haciendo que se tensara y de por sí diera un par de saltos lejos ¡Demonios! Quiso gritar cuando dejó descolgar el brazo herido y empezaba a sentir un líquido caliente resbalar por el ¿Acaso le había partido el brazo? ¿Qué demonios tenía en su brazo derecho como para dañarlo de esa manera Todo su futuro plan se había ido por el caño.

—...No…— Dieciocho sujeto el brazo de la morena antes de girarla hacia ella y arrinconarla con el otro brazo mirando por el reducido campo que había tomando por visión, habían apreciado casi toda la pelea hasta ahora y para ella no era conveniente meter mano en ese lugar, su Amiga estaba sufriendo en ese sitio y parecía no importarle ¿Por qué ahora quería ayudar a esos extraños? Siempre pensó que la única racional en esa familia de locos era ella, que no se dejaba llevar más de lo que podría controlar y que menos sería tan estúpida de quedarse a ver el desenlace de esa pelea. Ahora entendía por qué Krillin se le había salido una que otra vez que la mujer de ese Saiyajin Goku está mucho más loca que el mismísimo Doctor Gero. Y hasta ahora comprendía el por qué. Quizás comprendería si fuera el caso de el Egocéntrico peliblanco con armadura pero ¿Y Ahí? ¿Ella que tenía que ver? Ninguno de ellos les habían colaborado en algo, entonces ¿Por qué hacerlo ellas? echo una última mirada a ese lugar hallando la inconfundible escena de como el peliblanco ahora estaba en problemas por el moreno, retorno su mirada a su acompañante y con ojos serios volvió a hablarle— no nos inmiscuiremos en esto.

—P-Pero…Tsk... 18…— ahogo otro gemido de dolor dejando caer su rostro hacia el frente mientras sus piernas perdían estabilidad y la dejaban escasamente con algo de apoyo, no entendía el anhelo de querer ayudarlos, esa idea crecía en su cerebro mientras su corazón la estaba matando de por sí ¿Por qué pensaba y sentía cosas tan diferente? Uno le decía que se fuera y el otro le decía que debía permanecer allí como si fuera algo mucho más que una simple colaboración ¿Qué estaba pasando con ella? ¿Estaría volviéndose loca? ¿Oh algo que comió la tenía en ese estado? Jamás en su vida había actuado con tanta estupidez, Quizás se estaba volviendo Masoquista. Temblorosa y con el corazón a mil por hora se permitió ver un poco más la situación dentro de ese lugar donde la pelea había reiniciado de nuevo, cerró sus ojos cansada apretando sus párpados obligándose a si misma por hacer lo correcto, giro su rostro con lentitud alzando la cabeza para poder enfocar los ojos de su acompañante, su fleco se pego completamente a su frente pero aún así logro unir su mirada oscura a aquella azulada. Espera que la androide dedujera algo con su mirada, fuera súplica o paciencia, necesitaba que la convenciera o la dejara hacer por qué por su cuenta dudaba hacer algo estando en su estado.

—No hay de otra, este problema no es nuestro— Dieciocho Finalizó de por sí aquella conversación que para ella era más que absurda ¿Por qué no simplemente tomarla y largarse de ahí? Quizás por el hecho que en algún momento de esos días a su lado había empezado a verla más que a una compañera, la escucho gemir de nuevo de dolor y no espero más, la sujeto con cuidado por las piernas y su media espalda dando un par de pasos atrás antes de salir volando con suma discreción aunque por ello no disimulada su velocidad al volar. No escucho una queja, no escucho algún bufido, solo sentía el tembloroso cuerpo bajo sus manos y como la morena solo gemía de dolor cuando algún golpe en su pecho se hacía evidente.

La morena solo se había dejado recaer en el hombro de la rubia mientras apretaba un poco más fuerte la tela de su ropa en sus manos, espera que por lo menos al alejarse de ese ambiente tan hostil el comportamiento de su cuerpo volviera a la normalidad. ¿Qué diablos había pasado? Había ignorado todas esas voces que le hablaban y ese sentimiento extraño en su pecho, lo había hecho solo por lógica y por ende no se había opuesto a que dieciocho se la llevará de allí, a medida que los metros las separaban de ese lugar sentía como el intervalo de sus fuertes palpitaciones disminuía y de por sí podría relajarse un poco más cerrando los ojos y dejando que el viento meciera sus cabellos largos y sueltos.

"Inuyasha"

El estar tan pendiente de la morena había perdido la noción de el tiempo, el día ya comenzaba a oscurecer y en si no sabía cuánto había volado ¿Horas? Quizás sí por el cambio tan brusco en el cielo ¿Minutos? Obvio si, debía llevar los suficientes por qué ahora que dejaba de mirar a la morena sintiera sus brazos acalambrados ¿Segundos? llevaba un centenar de ello pero por ahora lo primordial era ella, esa mujer de suaves facciones y cabello tan oscuro que por lo pronto era una de las primeras cosas que había llegado a impresionarla de su imagen, tampoco se dio cuenta cuando Milk había dejado de quejarse y ahora parecía que disfrutaba de la caricia del viento al estar sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos ¿Acaso estaría muerta? No, o sino su cuerpo ya estaría frío y de por si no tendría ese cálido color rosa en sus mejillas aunque podría ser por el golpeteo constante de el aire o por qué quizás se había enfermado.

—¿Milk?— llamo con suavidad y ni ella misma se dio cuenta cuando dejó de levitar para estar suspendida en el aire ¿Acaso abría volado a una velocidad inmemoriales apenas un par de minutos y luego había volado lento para solo estar pendiente de ella? Quizás era la pregunta más larga que se abría hecho pero si, no estaba totalmente descartada esa posible opción siendo que ahora se preocupaba más por ella como si fuera su pequeña hija de cabellos rubios.

—¿En que piensas?—susurro suave aún con sus ojos cerrados y su mejilla recostada en uno de los hombros de la androide, hace menos de veinte minutos podía decir que ese molesto dolor había desaparecido por completo, tanto que era como si nunca algo así le hubiera pasado aunque claro, aún estaba la duda de por qué algo como eso le había tenido que pasar a ella. Por un momento pensó que todas las cosas extrañas que había vivido en esos últimos meses habían empeorado desde que vio a esa extraña criatura y a la mujer de ropas oscuro ¿Cómo era que se llamaba? ¡Ah, si!

"Tsubaki"

—No… nada… ¿Estás mejor ahora?— desvió el rostro como si esta la estuviera mirando y aunque no se sintió descubierta prefiero hacer tosca su voz como para así disimular el estado catatónico en el que estaba ¿Por qué ahora sentía que las cosas se estaban complicando mucho más que antes? Quizás las palabras de Dende tuvieran mucho más peso ahora, ese chiquillo feo y verde no se iba con tantos rodeos a la hora de hablar, había aprendido eso en todos los años que había vivido como Kami-Sama pero seguía siendo todo un dolor de Culo esa situación.

—Si….— soltó un leve suspiro antes de estirarse un poco entre sus brazos como si fuera un niño acunándose cual recién nacido— solo que el viento está cálido ¿No te parece?— susurro suave mientras levemente dejaba ver sus ojos negros y brillantes.

—¿Hmm?— enarco una de sus rubias cejas, alzó el rostro disfrutando de igual manera de el viento soltando un suave suspiro "Necesito unas vacaciones"— Si, está algo Cálido… ¿Te duele aún el pecho?—Ella negó en seguida esbozando algo parecido a una sonrisa antes de desaparecerla de sus labios, se sentía tan atrapada, no por qué la rubia la estuviera cargando, sino por el hecho de no poderse sentirse tranquila en ese lugar, aún no comprendía por qué el alternador las había traído ahí cuando ella había sido más que clara "Llévame a Casa" pero aún así habían terminado perdidas en medio de quién sabe que dimensión y con el doble de problemas amarrados al cuello ¿Acaso su vida estaría ligada a infortunios desde que nación? No podría darle otra explicación a eso. Sin duda había nacido con la mala suerte pegada a la espalda.

— Estoy bien— no dudaba que por algún momento temiera que aquello que le había provocado ese dolor reaparecerá ¿Abría sido esa extraña bruma en ese lugar? Quizás sí, quizás no, por un lado sus defensas no estaban tan bien desarrolladas y por ellos el ambiente levemente hostil de ese lugar le hacia dañado o eso suponía pero por el otro lado, llevaba años viviendo en las montañas y nunca le había pasado algo así ¿Por qué si le pasaba en ese lugar? Sería acaso por qué no pertenecía a esa dimensión o tal vez volvía a lo mismo. Tenía mala suerte—¿Buscaremos donde acampar?— la morena hizo despertar a la rubia de su ensoñación al cambiar tan brusco el tema de conversación, Milk volteo su cabeza hacia el vacío que sino fuera por los brazos de la androide esa imagen sería lo último que vería antes de quedar como plasta contra el suelo.

—Si, solo que…— parpadeo repetidas veces para borrar esa imagen de su mente.

—¿Qué pasa?— inclinó levemente su rostro mostrando esos ojos oscuro y su piel pálida… ¿Cómo decirle que en algún momento mientras que la veía había visto el reflejo de la chica con uniforme? Seguro la mataría por compararla pero su cerebro había actuado por sí solo recreando un leve y suave parentesco entre ellas como si tuvieran algo que ver ¿Qué le pasaba a su cerebro? ¿Acaso pretendía volverla loca? Ni en un millón de años algo así sería posible y menos cuando lo único parecido que tenía la una con la otra era el cabello color azabache, nada más…

—No, nada, cosas mías…— soltó una rápida disculpa entre un leve jadeo sobrevolando un par de montañas mirando quizás un buen lugar para acampar, espera que por lo menos dieran con algo decente que comer que no fuera fruta y pescado. Por qué si, aunque no comiera mucho sentía que podría comerse hasta un elefante.

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Ya habían pasado por lo menos 5 días, la pelea que había tenia Inuyasha junto con Koga había salido bien después de tantos golpes y arrebatos de ira por parte de ambos, habían logrado sacar a la luz la verdad dejando como resultado el descubrimiento una nueva creación de Naraku, como también el odio y rencor que Koga había intentado sacar al culpar a Inuyasha, ese fragmento que le había dado tanto poder había sido una falsificación que a cada segundo que transcurría dentro suyo lo iba envenenado, gracias a Aome eso no ocurrió pero el sentimiento de recelo que entre ambos chicos habían no se había disipado y dudaban que se perdiera tan pronto de sus memorias, quedando un poco más enterrado en sus pechos el sentimiento de odio contra el otro.

El chico lobo se prometió ir en busca de Naraku para poder vengarse y aunque los demás lo habían tomando con calma Inuyasha había tomado aquello como una competencia más, ahora no solo era su medio hermano Sesshomaru sino que el pulgoso lobo rabioso de Koga también. Ese día no había podido ser peor.

Cansados decidieron dejar esa pelea por el momento pero no obstante mientras seguían con su camino lejos de ese palacio que no dudó en desaparecer justo después de descubrir la verdad, no esperaron toparse con algo mucho más extraño que aquella chica Kagura quien había sido la responsable de el asesinato de los integrantes de el clan lobo.

No, Kana… una pequeña niña de cabellos y ropas blancas, junto a unos extraños pero profundos ojos perla color negro había aparecido de la nada. Quizás algunos la tacharían de inocente y tranquila no obstante era raro ver una niña tan pequeña andar por ahí y llevando consigo un pequeño pero algo novedoso espejo entre sus brazos ¿Para que lo necesitaría? Aunque no lo creyeran aquello podía ser mucho más peligroso de lo que parecía. Había aparecido de improvisto llevando consigo miles de sucesos extraños, entre ellos las ocultas mañas de el monje por pedirle a una niña estar con él y darle hijos como también una extraña manera de actuar de las mujeres en la aldea a la que habían llegado, había oscurecido lo suficientemente y con ellos todo transcurrió tan rápido que sino fuera por qué ellos lo vivieron no lo entenderían.

Esa pequeña niña había logrado devolver el ataque de el imponente Inuyasha hiriéndolo de tal manera dejándolo fuera de combate en menos de veinte segundos ¿Cómo había logrado aquello? Aquel extraño espejo había sido el responsable, era capas de absorber cualquier tipo de energía y devolverla como ataques y entre ellos las almas de los aldeanos había sido absorbidas. También había sido devuelto el ataque de Sango dejándola igualmente fuera de combate aunque por esta vez la heroína había sido aquella chica morena de mal carácter, Aome y no había tenido que ser rescatada como siempre por el peliblanco.

Había hecho lo impensable y había salido victoriosa ¿Cómo podría una simple flecha y tantas Almas de una misma mujer ganarle a semejante espectro? Solo la reencarnación de la poderosa sacerdotisa Kikyo podría haber logrado aquello, De por sí cuando la batalla se vio finalizaba tuvieron que llevar a los dos heridos a una pequeña cabaña para sanar sus heridas y aunque se recuperaban satisfactoriamente aún faltaba bastante para que estuvieran completamente ilesos, en ese momento el pequeño Shippo había salido corriendo con la pequeña Kirara por un par de plantas medicinales solicitadas por el joven monje. Esperaban por lo menos hallarlas pronto, de verdad que las necesitaban. Si Naraku se había atrevido a crear dos seres de su esencia significaba que en vez de avanzar estaban retrocediendo a pasos agigantados, no podrían ganarle aunque quisieran y por eso debían ponerse al corriente lo antes posible entrenando entre ellos si hacía falta para así conseguir los fragmentos restantes con mayor rapidez y ganarle a esa criatura de una vez por todas.

—¡Ay Kirara! ¡No encuentro nada!— habían corrido un gran arbusto buscando entre este alguna de las pocas plantas medicinales que conocía o que Aome la había explicado su fisionomía para ayudar con la recuperación de Sango e Inuyasha, no obstante hasta el momento no había encontrado alguna y eso que iba con ayuda de la extraña gatita que si mal no recordaba también sabía de aquellas plantas, ya llevaban bastante tiempo y no habían dado si quiera con un rastro o algo que les sirviera por lo menos para desinfectar y suturar, habían tomado la opción de alejarse un poco más halla de la aldea adentrándose al bosque tanto como pudieran para hallar las medicinas naturales que necesitaba Aome y el monje para curar a los dos heridos—¿Que hacemos?— soltó un bufido de cansancio dejándose recostar en el tronco de un gran árbol de cerezos, por lo menos había algo en el que recuperar energías con el molesto sol sobre sus cabezas, la gatita apenas había soltado un maullido y agitó sus colas un par de veces, el zorrito la miro agraciado pero por solo reflejo descubrió algo que apenas se había movido entre los árboles logrando asustarlo ¿Podría ser algún animal que estaba en asecho? ¿O quizás una de las extrañas criaturas que por esos tiempos estaban rondando cerca a ellos? ¡No! ¡No quería tener que enfrentarse a eso! Era tan solo un pequeño, eso debía ser el trabajo de Inuyasha no de él. Trago pesado y aun con las piernitas temblorosas escaneo la zona hallándola por el momento Sin muros en la costa. Soltó un leve jadeo al viento para volver sobre sus pasos aunque la pequeña gatita halla emprendido camino por el lado contrario, justo donde había creído ver algo moverse. —¡Pss! Oye… ¡Kirara!— susurro con fuerza mientras movía sus mano llamando a el animalito pero este ni siquiera se inmuto —¡No! ¡No me hagas esto Kirara!— susurro de nuevo pero lo mismo había pasado, parecía que la Gatita había encontrado algo mucho más llamativo que los ojos Jade de su compañero, Shippo trago pesado de nuevo y apretando sus manitas empezó a dar cortos pasos por el mismo rumbo que había tomado aquel animalito, si Kirara no se había inmutado entonces No habría nada malo allí ¿Verdad? Si ella no había gruñido eso era por qué estaba buscando las plantas medicinales ¿Verdad? Esperaban que no fuera uno de sus extraños juegos, no estaba para eso en ese momento.

—Kirara...

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Después de haber zanjado aquella conversación habían retomado su rutina aunque por el momento se enfocaban más en la concentración y eficacia mental de la morena que en forzarla físicamente, no quería arriesgarse a nada por ahora. Dieciocho había tomado cartas en el asustó y mientras buscaba alejar las suposiciones de su mente entrenaba tanto como podía a la morena aunque ésta se hallará inquieta y sedienta por los entrenamiento forzoso "Por ahora estaba mejor así" era lo que más se repetía mentalmente la rubia teniendo solo aquello en mente en los apenas cortos días que había pasado después de el incidente en aquel extraño lugar ¿Por qué no habrán vuelto a hablar de aquello? Quizás por el simple hecho que la androide lo había tomando con más recelo y por lo tanto no lo veía pertinente.

—18…— llamo su atención como si nada mientras sujetaba su cabello en un moño improvisado que se sujetaba con su propio cabello — yo iré a buscar algo de comer y tu ve a buscar algo de ropa para las dos ¿Si?—de nuevo había sugerido mientras pasaban por alto la escasa comunicación que la otra chica tenía con ella, habían acabado de practicar y aunque no se había esforzado mucho aún así se sentía extrañamente pegajosa, Esperaba no derretirse en ese lugar. No sabía si era el calor o alguna extraña secreción de su cuerpo pero parar esas instancias un cambio de ropa no le vendría para nada mal.

—¿Que te hace pensar que haré eso?— la rubia apoyo su brazo sobre el tronco en el que estaba recostada al tiempo que apoyaba su mejilla en su propia mano, la miro taciturna y con el señor indescifrable apenas y movió la esquina de uno de sus labios.

—Pues…— Milk empezó a mover una de sus manos cerca a su cuello y rostro como si está fuera una especia de Abanico, sintiendo la suave brisa que esos movimientos provocaban— yo no me estaba quejando hace veinte minutos de la ropa que traes puesta— soltó una pequeña risilla y sus pasos cortos pero agiles llegaron hacia la figura por ahora más pequeña de la androide, se cruzó de brazos y curvo una de sus cejas permitiendo sonreír más abiertamente— ¿Por qué no vas y buscas algo mejor? Así traes algo para ambas— la sonrisa ladina que tenía en su rostro mostraba la satisfacción de haber hecho fruncir el ceño a la rubia y que de por sí inflara algo sus Cachetes como si le ofendiera de sobre manera sus simples palabrasAyer dijiste que había una aldea cercana ¿Acaso no era así?— ladeó el rostro como si con eso le restará importancia al asunto Quizás tanto tiempo juntas les había enseñado el como fastidiar a la otra ¿No? — ¿Me estabas mintiendo 18?— está chasqueo la lengua y se levantó como si nada llevando sus manos a la parte baja de su cadera sosteniéndose ahí un par de segundos antes de ensombrecer un poco su rostro y debidamente alejarse un par de pasos de ella.

—No hago esto por ti— giro a verla por sobre el hombro sin mostrarle gran expresión alguna— solo iré a echar un ojo ¿De acuerdo?— resto importancia frunciendo sus hombros y empezando a caminar en dirección donde suponía estaba la aldea, no quería exagerar con alguna rústica inspección ni mucho menos llegar armando alboroto, por ahora se dedicaría a pasar y ver qué tan buenas prendas de vestir tenían y si hacía falta hacer alguna modificación, eso sería lo único que haría por ese corto trascurso lejos de la guarida.

—¡De acuerdo!— se felicito internamente la morocha y de por sí solo alzó su mano en forma de despedida moviéndola un par de ves, había logrado alejarla de ahí con éxito, Quizás su suerte estaba cambiando ahora— ¡Aquí te espero!— aunque no hubo necesidad de gritar había alzado la voz lo suficientemente como para que la rubia la escucharás, después de un par de minutos en los que tanto en perder de vista la figura de la androide soltó un pequeño jadeo y por inercia llevó su mano derecha a rascar un poco de su cuerpo cabelludo.

"Quizás sigue preocupada"

Analizó rápidamente mientras daba vuelta a su cuerpo buscando por qué lado de ese bosque empezar a caminar, la rubia se habías mostrado en esos pocos días indispuesta ah algún tipo de charla o comentario de su parte, apenas y hablaban si era aparte de los regaños y golpes con insulto incluido qué a veces solía darle su compañera, había intentado preguntar si había deducido algo de la batalla campal que hubo en ese palacio pero solo consigo una mirada represiva y 100 abdominales extra por fuera de su rutina. También había intentando hacerla hablara de algo de su familia y en vez de enojarse se había levantado de el supuesto refugio para luego salir volando y regresar hasta bien entrada la madrugada ¿Podría ser que ella extrañará tanto a su familia con ella lo hacía con la suya? Procuraba no mostrarse muy charladora para no molestarle pero parecía todo lo contrario, solo llegaban a un punto de discusión antes de recibir un golpe o ser ella la que finalizará la charla dándose vuelta en el suelo y fingir dormir. Sin duda una de las semanas más frustrante de su vida.

—¡Oh! ¡Es cierto!— golpe levemente su mano izquierda con el puño derecho al recordar que no muy lejos de ella habían encontrado una pequeña quebrada dónde podría darse un rápido baño, había olvidado en menos de un segundo lo pegajosa que se sentía y gracias al cielo lo había recordado pronto, sonrió agraciada consigo misma y empezó a caminar hacia ese lugar con algo de sigilo llevando consigo el acostumbrado bolso que por ese momento había decidido no soltar.

Cuando se halló frente a la escasa corriente de agua se permitió soltar un jadeo y sin importar nada se quitó las ropas dejándolas sobre unas ramas para que el aire las hondeara aunque unas pequeñas plantas a los pies de ese árbol llamo su atención, se cuestiona momentáneamente antes de alzar la mirada recorriendo el lugar con sigilo, había tantas clases de plantas que si no fuera por qué tenía leves conocimiento de ellas por no decir bastante habría pensado que todas ellas eran de una misma clase, soltó un leve jadeo y de por sí siguió con aquella tarea que se había encomendado ella misma y así entro a las templadas aguas, estás apenas le llegaban a la rodilla en lo que se suponía era lo más hondo así que solo se sentó sobre sus talones tomando entre sus manos pequeñas porciones de agua empezando a bañar las partes secas que el agua no tocaba. Disfruto de su tacto y como si llevará años con un bulto de tierra encima sintiendo la deliciosa sensación de liberación y como tal se dejó caer hasta que su nariz tocó el fondo de el riachuelo, sus cabellos negros apenas y flotaban hacia la superficial pero eso no le importó mientras que el agua hiciera lo suyo y se llevará las malas energías y suciedad que sentía llevaba sobre su cuerpo, después de un par de segundos se permitió salir de allí dejando que las hebras negras se pegaran a su cuerpo relajándola aún mas, miro el cielo degustando los cálidos rayos de el sol y el suave firmamento color celeste permitiendo el tiempo correr levemente—Creo que ya es suficiente…—sonrió con calidez al momento de levantarse de allí dejando los hilos de agua correr por su cuerpo tan solo los segundos suficiente para así ella poder salí rectificando el tiempo que estuvo sumergida en el agua por lo arrugado que tenia las yemas de sus dedos.

Cuando se halló al lado de sus pertenencias se quedó allí los primeros diez segundos, trago pesado y después sintió algo extraño cubrir sus mejillas ¿Acaso se había sonrojado? Aunque sonará extraño cada vez que decidía darse un baño su cerebro siempre le recreaba la escena vivida hace ya bastante en esa enorme cascada, Dios, debía estar mal de la cabeza para no haber supera ese incidente y seguir con esas sensaciones a flor de piel ¿Quién Diablos la entendería? No sabía si al recordar eso debía sentir miedo o vergüenza. Eran dos cosas que para ella no deberían estar ligadas para nada ¿Quién carajos se siente avergonzada después de que un idiota la morbosea descaradamente? Seguramente solo ella por qué hasta donde recordaba después de ello cada vez que recordaba ese momento no llegaba la emoción de el Miedo, solo el calor de la vergüenza en sus redondas mejillas, solo calor.

Sacudió su cabeza cansada de esa molesta rutina, sujeto su bolso y haciendo todo aquello mecánicamente escarbo en su interior sacando de allí ese trozo de tela blanco, Apretó esta misma en sus manos y el rostro inexpresivo de ese hombre cruzó como un Flash en su cerebro.

"¡Diablos! ¡Otras vez no!

Negó repetidas veces antes de encogerse en su lugar apretando la tela en su pecho, Se sentía tan avergonzada…

—¡Ya basta!— se regaño ella misma mientras sujetaba su mejilla izquierda y tiraba de ella para que por lo menos su cuerpo sintiera algo diferente que no fuera Calor. Chasqueo la lengua antes de sujetar más fuerte esa tela y con los ojos cerrados imaginándose al maestro Roshi, empezó a secar su cuerpo tan rápido como pudo, al terminar de hacerlo arrojo el trapo sobre la rama donde estaban sus ropas, no tardando mucho en vestirse pero aun si su cabello largo y oscuros debía de secarse pero no quería tener tan cerca aquella prensa que hace poco absorbió el agua de su cuerpo, se mordió el labio sin lograr comprender que pasaba ¿Y si no fuera la tela la que había secado su cuerpo…? —ya para Milk, no es momento para estas estupideces— se reprendió nuevamente, sujetando el trozo de tela y la escurrió como si nada antes de meterla a su bolso, calzo sus valetas y prácticamente corrió hacia el bosque alejando esa extraña sensación como si estar cerca de el agua le hiciera revivir aquella incómoda situación y más si tenía que secarse con una prenda dada por él.

"Estúpida Ox y sus pensamientos retrógrados"

Sin comprender aún muy bien lo que pensaba se permitió apoyarse en la corteza de un árbol para retomar aire después de el carreron que pegó hace menos de cinco minutos, dejo salir un leve jadeo y alzando la mirada encontrando a un par de metros de ella un enorme y majestuoso manzano con sus frutas rojas y grandes adornando sus hojas ¿Desde hace cuánto no probaba unas deliciosas manzanas? Sin duda era bastante el tiempo y lo que escasamente había tenido de provisiones había caído uno que otro fruto cítrico o algunas bayas, pero nada era comparable con la delicia de una sabrosa manzana perfectamente madura. Ahora bien y aprovechando el lugar se permitió dejar su bolso sobre el suelo antes de buscar la forma de saltar hasta allá, por lo menos su mente se había desviado notablemente de los indecoroso pensamiento que vivían absorbiéndola cada vez que podían. Se relamió los labios e hizo tronar un par de sus hueso, un par de pasos atrás y la mirada fija en una de las primeras ramas, serían movimiento rápidos y si no se equivocaba estaría en la sima de el árbol comiendo de esos frutos en menos de 20 segundos, sonrió para sí misma y sin demora acortó los metros que la separaban de ese enorme Manzano antes de lanzarse a este y trepar por el tronco cual felino sujetándose en cada rama gruesa que encontraba hasta llegar a una de las más altas donde los frutos se veían más amontonados y rojos que los que había en las ramas inferiores. Cuando se vio frente a frente con los frutos no espero para sujetar un par en sus manos y dejarlos entre uno de sus brazos y pecho, se sentó tranquila en esa misma rama mientras sujetaba una de las manzanas más grande que había tomado, la refregó contra su ropa antes de darle la primera mordida. No pudo evitar soltar un gemido de satisfacción para enseguida darle un par de mordida más hasta solo dejar el corazón de esta. Ansiosa no dudó en tomar otra y así como dos mas, el sabor dulce y levemente cítrico le provocaba un suave cosquilleo y más cuando su vació estómago empezaba a llenarse de su fruta favorita.

—Están deliciosas…— lanzó a un par de metros lo que quedó de el corazón de la manzana que había acabo de ingerir para volver a tomar otra pero está vez dio una mordida mucho más moderada y pequeña que las anteriores que había dado ¿Dónde había quedado sus clases de etiqueta? Seguro en la basura por qué después de tantos años algo se había logrado pegar a ella y eso esa la insana desesperación de querer algo y en eso entraba la comida, aunque sonará irónico siempre fue su persona la que molestaba por los modales en la mesa y ahora era ella quien rompía esa regla. Soltó una pequeña carcajada antes de darle otra mordida a la roja fruta, apenas trago el bocado que había en su boca y una sutil sombra paso por su lado izquierdo logrando tensarse apenas un par de segundos antes de retornar la mirada junto a su rostro con tal lentitud hasta hallar a su costado un extraño animalito, cuando apenas lo vio se permitió soltar un leve jadeo, se había asustado un por nada, sonrió levemente y dando otra mordida giro un poco más su cuerpo hacia el animalito aunque claro, teniendo el debido cuidado de no asustarlo pero… ¿Cómo es que había llegado ahí? Ellos están por encima de seis metros sobre el suelo ¿Como ese animalito había llegado ahí sin ayuda?

—Hola… ¿Quieres venir?— estiró la mano que tenía aún la fruta apenas un par de centímetros mientras que movía dos de sus dedos en señal de acercamiento— Ven, aquí chiquito, ven— Milk se relajado un poco cuando esté dio un par de pasos hacia ella permitiéndole que apenas con los dedos que había retirado pudiera sentir su suave pelaje, ella sonrió enternecida y con el revés de su mano empezó a acariciar su diminuta cabecita escuchando un par y extraños maullido ¿Desde cuándo los gatos hacían así? Por qué si, para ella esa cosita tan pequeñita parecía un adorable gatito de felpa— qué raro…— el animalito había empezado a mover sus dos colitas sorprendiendo a la morena provocándole que parpadear reiteradas veces ¿Acaso eso sería una broma?— eres un animalito con dos colas…— sonrió extrañada antes de estirar otro de sus dedos para acariciarlo mejor, rascando su suave cabecita y luego bajar por su lomo, el animalito abrió sus enormes ojos mostrándole de nuevo ese extraño color que aún así a la morena le parecía cálido y muy estrafalario pero que sin duda le había encantado — tus ojos son rojos…— sonrió aun mas sintiéndose mas confiada dejando que la extraña sensación de precaución desapareciera— que lindo eres, eres muy bonito ¿Verdad?

—¡Kirara!—Milk escucho una voz algo chillona que la hizo sobresaltarse por el grito tan imprevisto cosa que la hizo soltar la fruta que se había estado comiendo, giro su rostro hacia el costado izquierdo de la rama dejando caer un poco la mirada hallando en el suelo a un pequeño niño de cabellos cobrizos. Este de igual manera había alzado la mirada pero ella solo giro a ver al animalito que al igual que ella había desviado la vista, no dudó en tomarlo con su mano libre y acomodar piernas logrando saltar de allí cayendo frente al pequeño de manera elegante y suave. Sus cabellos se movieron junto a las partes más holgadas de su ropa por la repentina caída pero no le importaba eso luego de incorporarse de el suelo.

—Etto… ¿Es tuyo?— le pregunto al pequeño estirando el animalito aún así sin despegar su otro brazo del pecho que sostenía las deliciosas manzanas, rápido y sin querer analizó al niño de arriba a abajo hallando con sorpresa como éste tenía algo extraño en su parte baja— O-Oye… ¿Que tienen tus piernitas?— pregunto curiosa señalando sus patitas con la mano que sujetaba al animalito.

—No tienen nada malo— el pequeño había enarcado una de sus cejas cuando había agachado a mirarse así mismo no hallando nada extraño en ellas, al alzar la mirada solo frunció un par de segundos sus hombros restando importancia— soy un zorrito.

—¿Un zorro?— parpadeo sorprendida mientras se agachaba para tener mejor ángulo para verle esas extrañas patitas, sonrió entusiasmada antes de alzar el rostro y verle con ojos brillosos llenos de emoción, sin duda sus patitas eran una de las cosas mas lindas y acogedoras que hubiera visto en su vida—nunca había visto uno— le sonrió con ternura atenta a la mirada curiosa de el pequeño, de nuevo estiró el animalito que tenía en su mano hacia el mientras curvaba una de sus cejas— ¿Este pequeño animalito es tuyo?— no logro recibir respuesta alguna cuando esté mismo ya había saltado hacia la cabeza de el pequeño niño zorro aunque de nuevo volvió a maullarle de esa extraña manera.

—No, ella es de Sango y se llama Kirara—hablo como si nada y en su total inocencia podría entenderse, aunque no entendía por qué la miraba tan fijamente el pequeño ¿Acaso tendría algo raro en la cara? ¿Un moco tal vez?

—¿Sango?— desvió sus ojos al cielo buscando ah alguien llamado así pero por ahora su conciencia le daba la nula respuesta así que no dudo en descartar el nombre rápidamente antes de sacudir la cabeza y sujetar otra manzana dándole una pequeña mordida—Y tu ¿Cómo te llamas?— sus piernas seguían flexionadas para estar a la altura de el pequeño, pudo descifrar sus grandes ojos verdes, como sus extrañas ropitas que se imaginan que en esa época en la que estaba sería una de las cosas más normales y comunes de ver.

—Soy Shippo ¿Y tú?

—¿Yo?— mordió de nuevo su manzana sin dejar de sonreírle suavemente y pasar el bocado—Soy Milk, un placer —tendió la mano estirando un dedo para que el pequeño la tomara, este río divertido y al igual que ella estiró su mano y acepto el gesto pero poco antes de soltarla un leve Flash paso por la mente de ella llevándola al pasado en donde ella y dieciocho habían estado de chismosas en ese extraño palacio. ¿La aparición de ese niño zorro tendría que ver con algo en los hechos vividos en ese lugar? Lo dudaba pero había un extraño Deja Vu' en todo eso y aunque no quisiera su voz también le parecía tan conocida.

"Ya para, estás desvariando Ox"

—¿Qué haces en este bosque tan solo?— dejó su boca semi-abierta un par de segundos antes que una pequeña gota resbalarse por su frente, se golpearía sí pudiera ¿Cómo se le ocurría aquella frase? ¿Era acaso una asesina o violadora en serie? ¿Qué acaso no había aprendido nada de los programas de televisión que escasamente veía o en los pocos libros que había leído? ¡Qué torpe! Todo Psicópata comienza un diálogo de ese modo cuando tiene una víctima escogida ¡Qué tonta! Se reincorporo mirando desde su altura a las dos pequeñas bolitas vivientes frente a ella procurando no tener alguna cara bizarra con la que pudiera espantarlos —Podría haber por ahí algún Jabalí o algún animal peligroso— si, eso sonaba mucho mejor, así no la malinterpretarían.

—¡Ay! ¡Es cierto!— el sobresalto de el pequeño la extraño un poco obligándola a dar un paso atrás ¿Por qué había gritado así? Será que alguna de sus frases dichas lo habían espantado ¡No! ¡No quería dar ah entender eso! ¡Tengo que buscar unas plantas medicinales para Inuyasha!— Apenas como ese nombre había llegado a sus oídos todo pensamiento irracional quedó frenado y sus recuerdos la golpearon con fuerza sintiendo como con tan solo escuchar ese nombre los latidos de su corazón se empezaba ah acelerar.

"N-No puede ser…"

Sus ojos estaban más que abiertos casi como si fueran a salir de sus cuencas, un nudo se formó en su estómago y su mano apretó con más fuerza de la que necesitaba lo que ahora parecía un frágil fruto de árbol ¿Quién era ese tal Inuyasha? ¿Por qué ahora su cuerpo reaccionaba de esa manera al solo escuchar su nombre? ¿Acaso en verdad esa persona tendría algo que ver con lo que le paso en aquel palacio? Mortificada trago pesado y su mente seguía trabajando a mil por segundo ¿Qué diablos estaba pasando? Entonces no era negativo lo que había pensado en un principio, ese chiquillo si lo había visto antes y lo más seguro es que esa mujer llamada Sango fuera una de las figuras borrosas que había visto aquel día, pero… ¿Cuál de todos ellos sería el famosos Inuyasha?— ¡Vámonos Kirara!—Milk se sobresalto y como si ese simple vamos fuera su pena de muerte no dudo en estirar la mano que sostenía su comida ya espichada para frenar el andar de el pequeño. No podía dejarlo ir así como así, antes de eso por lo menos debía saber algo más de su Enemigo, por lo pronto no podía llamarlo de otra manera, esa voz que a veces la molestaba le había dado ese nombre y era extraño que precisamente cuando lo escuchara su cuerpo colapsa de alguna manera, debía saber, debía averiguar quién era ese sujeto.

—¡E-Espera!— hablo más duro de lo que esperaba pero aún así el resultado había sido el mismo, sacudió su mano para dejarla libre de lo que seguramente era papilla de manzana y dio dos pasos hacia el pequeño— te ayudare a buscar algunas— camino hacia el árbol donde había dejado su bolso tirando allí con algo de cuidado las manzanas que aún no había digerido en su letargo de barril sin fondo— sígueme, por este lado vi unas— camino hacia la dirección de el riachuelo y de por sí le hizo una pequeña señal al niño con su dedo pulga, Este pareció dudar un par de segundos pero la sonrisa amable de la chica le dio tranquilidad y asintiéndole a la pequeña gatita ambos empezaron a seguir a la mayor por un estrelló camino.

—Y dime Shippo…— giro su rostro por encima del hombro mirándolo momentáneamente antes de esquivar una rama baja con facilidad antes que le diera en el rostro sin lograr inmutarse— tu amigo… Inuyasha — se mordió la mejilla interna como si decir el nombre de ese sujeto fuera uno de los mayores pecado y si alguien la escuchara sería castigada de la peor manera, apretó sus ojos obligándose a relajar su respiración y así los latidos de su corazones no se descompasaran— ¿Acaso está enfermo?— no escucho una reacción extraña por el pequeño ni mucho menos que esté se sobresaltarse, solo escucho como este caminaba un poco más cerca de ella y a la vez soltaba un leve jadeo cansado.

—No, está herido…— sus pasos se frenaron apenas un par de segundos antes de retomar camino pero girando su rostro con cuidado hacia el niño para poder verle ¿Había escuchado bien? Ese hombre estaba herido y lo más probable es que fuera una de las dos personas que había visto pelear dentro de ese palacio, ahora solo debía averiguar cuando de los dos era.

—¿Herido? ¿Acaso alguien lo lastimó?— bajo las pequeñas escaleras que unas raíces formaban antes de desviar un poco su camino a la derecha encontrando un par de árboles más delgados que empezaban a hacer un sendero muchísimo más marcado.

—…No, se podría decir que fue el mismo…— está vez si se detuvo por más tiempo antes de girarse a verlo y flexionar sus rodillas un poco hacia el suelo.

—¿Él se lastimó? ¿Cómo podría pasar algo así?— enarco una de sus cejas y el pequeño solo llevó su mano a su cabecita rascándose un poco y riendo nervioso, aunque quisiera negarlo ese gesto se le hacía tan conocido que por un segundo sintió algo mucho más que curiosidad en ese pequeño Zorrito. Nostalgia.

—Bueno, no sé si me vayas a crees pero…— trago pesado y dejó caer un poco su rostro sintiendo algo de bochorno por la mirada suave y potente de la morena ¿Por qué se sentía incómodo? Sentía como si le estuviera mintiendo y necesitaré decirle la verdad—Inuyasha tiene una poderosa espada y está tiene una técnica muy asombrosa…— desvió un poco la mirada buscando como si en los extremos de ese camino estuviera alguien espiándolos, alzó la mirada y con una manita le hizo una señal a la chica para que se acercara, este sin dudar obedeció pero lo hizo tan lento como si buscará en la mirada de el pequeño lo que quería decirle en secreto—No le vayas a contar a nadie ¿De acuerdo?— por inercia la joven mujer asintió y se acercó un poco más dejando levemente expuesto su cuello— la técnica de Inuyasha se llama Viento Cortante y esta es capaz de desaparecer a 100 monstruos en un solo movimiento…— una pequeña gota de sudor resbaló por la frente de la chica ¿100 monstruos? ¿No era exagerada aquella cifra? No sé notaba muy creíble después de todo.

—¿Y-Y eso? ¿Que tiene que ver? ¿Acaso se lastimó al ejercer dicha técnica?— se había alejado de el niño un par de centímetros para ver sus facciones muchísimo más compactas.

—No exactamente, una niña le devolvió el ataque a Inuyasha dejándolo sumamente herido— está vez no pudo disimular su incredulidad ¿Una niña hacerle eso a un hombre? ¿Qué acaso la creía idiota o algo así?—¿Qué pasa?—cambio rápido la expresión de su rostro mientras movía sus manos de una lado a otro antes de ponerse de pie y acelerar su andar hacia el riachuelo no muy lejos de ahí.

—Nada, nada —soltó una risilla nerviosa, no podía decirle de buenas a primeras que no le creía, después de todo era tan solo un niño—Etto… ¿Puedo saber cómo es tu amigo Shippo?— aceleró un poco más su andar pasando por un par de frondosos arbustos antes de llegar a donde hace menos de media hora se había está martirizado por un simple pedazo de tela.

—¿Qué como es?—el pequeño chasqueo la lengua mientras se movía con violencia para pasar por entre los arbustos— pues es un grosero, patán, abusivo, pelmazo y además de eso un gritón. No entiendo cómo hace Aome para aguantarlo…— no pudo evitar ahogar un pequeño quejido que salió sin esperarlo de su boca.

"E-Ese nombre… ese nombre también…"

Sacudió su cabeza mientras sus cejas se fruncían y sus manos se volvían puños a los costados de su cuerpo ¿Qué relación había entre Inuyasha y Aome? ¿Por qué antes había escuchado sus nombres y sentido que su cuerpo convulsionaba? ¿Por qué ahora no lo sentía? A cada paso que creía dar al frente parecía que iba dándolo hacia atrás, no comprendía nada de lo que estaba pasando y cada vez que creía tener algo, siempre se le escapaba.

—¡Oh! ¡Mira Kirara! ¡Hay muchas plantas medicinales!— Milk alzó el rostro dando rápidos parpadeos, tomo una bocarada de aire y se obligó a alejar esos extraños pensamiento de su cabeza, carraspeo un poco y se agachó a la altura de el pequeño.

—¿Y bien? ¿Crees que son suficientes para curar a tu amigo?— pregunto tranquila forzando a su mente a estar totalmente en blanco y solo concentrase en esa obra caritativa que había decidido hacer.

—¡Por supuesto! ¡Seguro Inuyasha y Sango se recuperarán mucho más rápido ahora!— sin más el pequeño zorrito empezó ah arrancar con rapidez grandes tajos de plantas sin importarle la maleza que también se iba con ellos, sonrió sin darle importancia y carraspeado llamo su atención mientras que sus ágiles manos empezaban a mover un poco la tierra y sacar un par de plantas.

—Debes tener cuidado Shippo, no cualquier planta sirve para sanar— siguió removiendo la tierra hasta sacar la raíz de una pequeña planta con hojas pequeñas y verdes pero con pigmentos rosas a lo largo de la hoja— está sirve para la coagulación, si tú amigo está perdiendo sangre o tiene una herida interna está ayudará a que frente y por ende se recuperará rápido ¿De acuerdo?— saco un par mas y las puso sobre los brazos extendidos de el pequeño— está otra sirve cuando tenemos algún tipo de infección, sea para una herida causada por un golpe a propia de una bacteria interna— de la misma manera arrancó un par y se las entrego, mantenido a el pequeño en profundo silencio atendiendo exactamente a todo lo que ella le decía, ella se había concentrado en recolectar las suficientes plantas que hubieran allí, arrancando solo las necesarias para poco después caminar hasta un gran árbol parecido al de cerezo solo que a este no le nacían aquellos perfectos botones que a muchos le gustaban —la corteza de este árbol sirve para calmar el dolor, si por alguna circunstancias te llegas a torcer una mano y necesita ser reacomoda puedes tomar un té con la corteza de este árbol, verás como te adormece los sentidos y no sentirás dolor…Aunque claro, no debes abusar por que seguro podrías intoxicarte ¿De acuerdo?— le entrego el trozo de madera al pequeño que de por si tenía más que llenas sus manitas pero aún así se esforzó por no dejar caer mi una sola planta al suelo.

—¡Claro! Lo tendremos en cuenta ¿Verdad Kirara?— la pequeña gatita Maulló de esa forma tan tierna que enterneció a la morena, está les sonrió de paso y empezó a caminar de vuelta al camino por el que habían llegado.

—¿No quieres que te ayude? Vamos en la misma dirección…

—No te preocupes, yo puedo solo y con todas estas plantas no tendremos que salir a buscar más...— la morena no pudo evitar reír al escucharlo hablar con tanta dificultad, con cuidado se acercó a él y con tan solo una mano sujeto los largos racimos que había hecho, le dio un pequeño golpecito en la nariz y empezó a caminar como si nada para poco tiempo después ser alcanzada por el pequeño que se había atrevido a saltar sobre el hombro de su brazo libre.

—¿Estás cómodo?— jugueteo con el provocándole un leve sonrojo pero ella solo rio y siguió el camino un poco más rápido al ir con su propio paso ya que extrañamente Kirara en ningún momento se había quedado atrás, es más, era quien lideraba la caminata de regreso—¿Puedo hacerte otra pregunta?— el pequeñito asintió suavemente mirando de solayo a la morocha— tú… ¿Qué relación tienes con tu amigo…?— chasqueo la lengua y dejo una pequeña gota de sudor resbalar por su mejilla, no le había gustado para nada como había formulado la pregunta.

—¿A qué te refieres?

—Ósea— se rasco su mejilla y espero un par de segundos antes de volver a hablar, no quería darle a entender cosas que no eran al pequeño— quiero decir… ¿Qué vinculo tienen? ¿Cómo se conocieron?

—¡Ahhh! Eso… pues…— sintió el cambio brusco en la voz de el pequeño, cuando giro a verle vio la triste mueca que tenía sus jóvenes facciones y como también soltaba un jadeo cansado y algo adolorido— verás, yo ahora soy Huérfano.

—¿Qué…?— se mordió el labio, avergonzada por esa pregunta solo pudo hacer mucha más presión de la debida llegando a sentí algo de sabor metálico entre sus labios— lo lamento mucho.

—No te preocupes, mis papitos ahora están en un mejor lugar, o eso es lo que me dice Aome ¿Tú qué crees?— no pudo sostenerle la mirada, sólo podía acelerar el paso y desviar la mirada como si con ellos pudiera limpiar el desgaste emocional que le había formando al infante, con razón muchos decían que ella era demasiado imprudente a la hora de hablar.

—Pues dicen que cuando una persona Muere joven es por qué sus pecados han sido pagados y su tiempo en este mundo al igual ah finalizado, solo aquellos que tenerlos algo que deber o que hemos sido malos perduramos en este mundo…— había soltado sin anestesia, lo había dicho tan brusco que para un niño como el que iba en su hombro seria demasiado tozco para que comprendiera ¿Por qué más bien no sé mordía la lengua en vez de los labios? Así dejaría de ser irresponsable a la hora de hablar.

—¿Quieres decir que mis papitos se fueron al cielo por qué ellos terminaron su etapa aquí?— soltó un suave suspiro, por lo menos había interpretado la parte positiva de lo que había dicho y no que cualquiera que fuera a morir se perdonarían sus pecados sin juzgar solo por ese simple hecho, esa era la parte compleja de lo que se le había salido de la boca sin reparo. Pensar que con acabar con una vida sus pecados habrían sido resueltos, que equivocados estaban aquellos que pensaban así.

—Hmmm, algo así, esta vida es tan extraña que aún para los que han vivido bastante tiempo todavía les cuenta comprender en qué sentido se mueven las cosas que los rodean — sonrió cálida mientras volvió a subir los escalones hechos por raíces de uno de los arboles— pero bueno, sígueme contando ¿Si?

—Pues… mi papá fue asesinado por los hermosa relámpago, en ese entonces eran dos criaturas demasiado fuertes para mí y por eso estaba buscando los fragmentos de perla…— sus ojos se abrieron asombrados, giraron a ver al chiquillo pero este mantenía su vista oculta bajo su flequillo ¡Maldición! Cómo le gustaría preguntarle sobre esa famosa perla, si él había estar buscando algún fragmento, que aún no entendía el por qué, seguramente podría darle alguna Luz de lo que había estado viviendo— y fue ahí donde me tope con Inuyasha y Aome, ellos también estaban recolectando los fragmentos y yo… buenos yo quería robarle unos para volverme más fuerte…

—¿Quieres decir que aquellos que tengan un fragmento de la perla aumenta sus poderes tanto como quieran?— si eso era verdad sería más que perfecto para ella Podría utilizar alguno ¿No?

—Si, pero cuando lo usas para cosas malas el fragmento se oscurece y por ello siempre pasa cosas malas…

—Explícate por favor.

—Si tienes sentimientos de odio, irá y venganza el fragmento de la perla se volverá maligno y con ello quien lo porte en vez de hacer cosas buenas será malo y se transformará en un monstruo…

—Quieres decir que si el fragmento o la perla no se usan para cosas justas… ¿Este se infecta y eventos devastadores vendrán después?

—Si, así es…— "Diablos, entonces yo no podría usarlo, no podría tomar ventaja de la perla si es para vengarme…"— cuando me tope con Inuyasha y Aome ellos no se llevaban tan bien como ahora, es más parecían que en cualquier momento el uno fuera a matar al otro, ciertamente era muy gracioso verlos, pero cuando se pasan daban mucho miedo— no pudieron evitar ambos soltar una pequeña carcajada, el pequeño se veía un poco mejor después de todo.

—Sígueme contando…

—Pues… yo quería enfrentar a esos hermanos para vengarme de la muerte de mi papá, pero al final lo pude por qué eran más fuerte que yo aún si llegaba a usar un fragmento de la perla—Milk seguía escuchando atentamente solo teniendo cuidad de no dejar caer el racimo de plantas medicinales— entonces ellos secuestraron a Aome e Inuyasha fue en su búsqueda, yo también fui por qué quería vengarme de ellos pero a la final salió siendo Inuyasha quien lo hiciera por mi, el los derrotó y pude despedirme de mi papi por última vez…

—Ósea que… Inuyasha te ayudo para que tú y tu padre descansarán tranquilos… eso es muy valeroso ¿No lo crees?

—Si, pero lo que Inuyasha hace con las manos lo arruina con las patas, es un tonto— una pequeña pero sonora carcajada salió de los labios de la morena, no podía crees que ese chiquillo cambiará el tema de conversación tan de repente dejando sus emociones revueltas y por ende provocándole reír y una pequeña lágrima asomar uno de sus ojos.

—Eres un niño muy divertido— este se sonrojo un poco pero tan rápido como alzó el rostro se dio cuenta que la morena había frenado su andar estaban en el mismo punto donde se habían conocido.

—Oh vaya, tenemos que irnos ya...— bajo de un saltito al suelo y luego estiró sus manos para sujetar el enorme racimo de plantas, Milk le tendió la corteza de el árbol a Kirara que no dudó en sujetarla.

—Bien, querido Shippo, fue un gusto conocerte— estiró su mano y acaricio con cuidado sus algo largos cabellos— espero reencontrarnos pronto.

—A mi también Milk, muchas gracias por tu ayuda.

—No hay de que, anda, ven con tu amigo— levemente presionó su hombro antes de que este hiciera una pequeña reverencia y saliera corriendo de allí junto a la gatita.

—¡Adiós! ¡Muchas gracias!—grito el pequeño girando a verla un par de segundos antes de perderse de su vista.

—Adiós...

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Tan pronto como Kirara y Shippo llegaran a la pequeña cabaña donde estaba recluido por el momento Inuyasha mal herido; después de todo sus heridas eran las más graves y por ello debian de tener tanto cuidado—Kirara… ¿Tú crees que estuvo mal hablar de nosotros con esa muchacha?—susurro el pequeño mientras soltaba un suspiro cansado y caminaba lo que le quedaba de distancia entre la cabaña y ellos. Kirara por su lado había inclinado su cabeza hacia un costado como sino comprendiera a que se refería el chico Zorro pero aun así no había aminorado su paso, ella en ningún momento se sintió intimidado por la chica o sintió alguna aura negativa, todo lo contrario, por ellos se le había acercado tan cariñosamente—No me entendiste ¿Verdad?

—¿De quien hablas Shippo?— un leve sobresalto y tan rápido como descubrir el dueño de la voz giro sobre el eje de sus patitas analizando el maduro pero suave rostro de el monje, Miroku había apareció de la nada con un balde de agua fresca en una de sus manos que seguramente sería para alguno de los dos heridos reclusos en la cabaña.

—Es que…— dudó un par de segundos, si bien entre ellos había quedado la regla de no confiar en desconocidos pero esa vez no había podido frenar su lengua y había decidido contar aunque fuera un poco de su actual grupo de amigos, si bien podía censurar esa parte no creía conveniente mentirles pero por otro lado, no quería ser reprendido por eso, después de todo seguía siendo un niño—Es que cuando fuimos a buscar las plantas medicinales nos… nos encontramos con una muchacha que nos ayudó a encontrarlas— resumió tanto como pudo esa casi media hora que estuvo con la chica, lo dijo tan rápido que esperaba que ese hombre no encontramos baches en su versión.

—¿Que pasa con eso?—se agacho un poco hacia el pequeño Shippo escudriñándolo con la mirada—¿Acaso les dijo algo extraño?—El pequeño rápidamente negó con la cabeza mientras que el color pálido se planteaba en sus sonrojadas y aniñadas mejillas— entonces no hay problema ¿Verdad?— el más que nadie sabía que nunca se podría fiar de algún desconocido y menos cuando más enemigo que no esperaban aparecían… bien quedaba el como ejemplo cuando apenas se había encontrado con el pequeño grupo que conformaba, Aome, Inuyasha y el pequeño Shippo. El sobrenombre de Monje Pervertido no era algo que le gustará estar escuchando ni mucho menos que lo reconocieran por algo así. Dejo una gotita de sudor resbalar por si frente mientras una sonrisa tonta y nerviosa se dibujaba en sus labios. Tenía que limpiar su reputación.

—¡Claro, Claro!—Volvió a reír un poco más pero lentamente se fue deteniendo, apretó sus manos al fajo de plantas y en un pequeño susurró volvió a hablarle al monje, solo que esta vez con el nerviosismo reflejado levemente en su colita— Es que ella… ella se parecía a Aome.

—¿A la señorita Aome?— frunció el ceño y su mano se apretó en el arco de el balde que llevaba— ¿No habrá sido la señorita Kikyo?

—No, no era ella… pero si se parecía o bueno, me pareció...—el pequeño había puesto a trabajar a mil por hora su cerebro, sabía que apenas como la había visto esa piel blanca y sus cabellos negros y largos le recordaba a su compañera y amiga de viaje pero aún así no entendía por qué se le hizo parecida si de por sí solo pocas cosas superficiales tenían en común, cuando intento explicarle de mejor manera su deducción al monje fue interrumpido por Aome que lo llamaba desde la entrada de la cabaña— oh, es ella… hablamos después Miroku— el zorrito corrió con Kirara dentro de el lugar, el monje solo se quedó analizando sus palabras aunque podría surgir la posibilidad que ese malvado de Naraku hubiera clonado o creado alguna criatura parecida a la morena pero no estaba seguro y aunque fuera sí… estarían en graves problema…

¿A quien habrá visto el Zorrito en medio de el bosque?

—¡Toma Aome!— corrió hacia la chica sujetando el ramo un poco más suave antes de entregárselo junto a la corteza que traía la gatita.

—Son bastantes, gracias Shippo— la pelinegra teniendo todo lo necesario empezó a preparar los ungüentos que le había enseñado la anciana Kaede mientras que estaban en su cabaña, aunque habían un par de plantas que no recordaba para que servían así que las dejaba aparte, aquello le tomo un par de minutos más de los que creía tardar en preparar aquellas recetas. Inuyasha estaba muy herido aparte que la fiebre era muy alta, Ni el mismo se había librado de aquel poderoso ataque, quizás debía entrenar para que cosas como esa no volvieran a suceder o al menos eso pensaba ella.

—¡Tsk!— chasqueo El chico en medio de el sueño cuando la chica terminaba de vedarle su torso después de aplicarle suficiente pomada y un par de hojas pegadas a su piel.

—Inuyasha ¿Te duele mucho?— el pequeñito se acercó a él y tiro de uno de sus mechones de cabello levemente—supongo que si, en lugar de ser protegido por tu espada recibiste el ataque del viento cortante— soltó un leve jadeo cansado y aunque no quisiera decirlo estaba preocupado, después de todo ese hombre mitad bestia era parte de su vida ahora y no quería perderlo al igual que sus padres, Aunque suene egoísta y peleen a cada momento. Giro su rostro donde la castaña descansaba dándole la espalda al peliblanco—Sango también está mal, será mejor que permanezca así por un tiempo—torció los labios pero aún así no quiso hacer mucho énfasis en lo vivido— dice que no le pasó nada pero también recibió directamente su ataque— miro a la morena a su lado y está solo negó suavemente y tomando lo poco que le quedó de las plantas salió de allí no sin antes susurrarle al pequeño Shippo a dónde iría, este asintió y se sentó un par de minutos solo volviendo a la realidad cuando vio a Inuyasha moverse.

—¿Y Aome?— pregunto cansado dando un bote para quedar boca arriba y así tomar un par de bocaradas de aire.

—Fue con Miroku a recolectar algo de comida y más hiervas medicinales—explico el pequeño zorrito aun que en ese instante escucho gemir de dolor a Sango, preocupado tomo una pequeña cubeta de madera completamente vacía— Kirara, tu cuídalos mientras yo voy y traigo algo de agua fría para Sango— salió tan deprisa dejando una leve brisa correr al dejar la cortina de la puerta levemente abierta, bajo los pocos escalones y siguió corriendo en dirección al riachuelo que pasaba muy cerca de la cabaña—Inuyasha y Sango están gravemente heridos y Naraku creo a dos seres poderosos de su mismo cuerpo…—suspiro el pequeño al recordar todo esto soltando un jadeo cansados era demasiado joven como para vivir todo aquello. La brisa corrió un poco más suave de lo habitual dejando un extraño ambiente frío aunque el sol estuviera brillando con fuerza, trago pesado y al girar su rostro una extra serpiente que flotaba en los aires de color blanco se aferró a su pequeño cuerpo inmovilizándolo rápidamente.

—¿¡Pero que estás haciendo!? ¡Suéltenme! ¡Suéltenme!— gritaba el pequeño y se removía con violencia, no entendía por qué eso le pasaba a él y justamente cuando no había nadie que le ayudara—¡Ya déjenme!— Giro su rostro al sentir lentos pero firmes pasos muy cerca de él, Inuyasha había salió de la cabaña siguiendo a otras de esas mismas serpientes —¡Inu…!— la serpiente había tapado su boca obligándolo a caer de cara contra la orilla de el río teniendo el frío líquido muy cerca de su rostro, de nuevo se cuestionaba el por qué eso debía pasarle.

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Ya había recogido gran cantidad de frutas y raíces, había utilizado un trozo de tela de uno de los pocos trajes que la rubia conseguía para ella y quedaban hechos trizas el primer día después de su arduo entrenamiento ¿Por qué siempre pasaba eso? Tenía Fe que por lo menos una sola vez pudiera encontrar algo que le durará completo en las primeras horas de el día, con el trozo de tela había envuelto los pescados en unas gruesas y grandes hojas que los ayudaba a mantenerse frescos y que de por sí no se dañará al paso de las horas e hizo igual con las frutas y tallos frágiles pero jugosos que llevaba consigo, envolviendo cada fruto en la tela guardándola en su bolso, aunque aún no entendía como es que ese magnífico artefacto femenino servía en aquella dimensiones como si el cambio de tiempo no hiciera mella en el. Le resto importancia soltando un leve bufido y negando con la cabeza, termino de guardar todo ahí dentro mientras daba un par de pasos lejos dejando el bolsito en un nuevo árbol lejos de los animales y de la vista de quizás algún curioso. Espero un par de minutos y al alzar la mirada se dio cuenta que ya era más de medio día ¿Dónde se abría metido la androide? ¿Debería buscarla? Quizás no fuera la idea más brillante pero por ahora Ya había hecho todo lo que pudiese distraerla por ahora y no quería seguir perdiendo el tiempo estando en ese lugar,Sabía que si se iba por sí sola eso sería problemático si la androide llegaba a descubrirla pero mientras tanto… no encontraba problema ¿Cierto? así que dejó el bolso allí y empezó a caminar donde suponía estaba la aldea que la rubia le había dicho hace ya bastante no está muy lejos de su ubicación, no obstante caminaba rápido pero por partes bajaba la velocidad quizás solo por precaución aunque al pasar el tiempo descubrió un diminuto claro. Se vio entre unos grandes y frondosos árboles aunque estos no tuvieran frutos en sus ramas, soltó un jadeo decepcionada y enfocó sus ojos hacia la superficie de una colina a un par de metros de ella, no alzando a dar un paso cuando la figura de un chico se asomó por allí, sus ojos se abrieron en sorpresa al apreciar aquellos cabellos blancos siendo hondeados por la fuerte brisa, se apoyó en el tronco de un árbol y miro más atentamente al joven que aunque no fue demasiado velos se observaba con perfecta claridad el empeño que ejercía al arrastrarse como podía por ese lugar, quizás pudo decir algo, o quizás pudo prevenir ese leve accidente pero no, se quedó totalmente congelada ahí guardando cada facción de el joven hombre en su memoria y por supuesto no podía negar su buen parecido y la similitud que tenía con ese otro hombre amargado que se había encontrado de las maneras menos pensables hace ya bastantes días. Solo apretó los dedos de sus puños y se permitió escuchar los jadeos de dolor de el hombre que por su propio peso y cero control motriz no pudo frenar la caída que lo esperaba y qué tan atentamente no ayudo a prevenir.

"Pobre… eso debió dolerle"

—Inuyasha… Inuyasha— busco con la mirada rápidamente la dueña de esa suave y delicada voz, un nudo se formo en su estómago y de por sí un leve calambre subió por su columna hasta su cabeza provocándome un leve jadeo y que uno de sus ojos se cerrará por el repentino malestar. Cuando volvió ah alzar la vista recorrió solo un par de árboles más hallando una figura femenina no muy lejana, una chica de cabellos largos y negros estaba sentada a lo largo de una de las rama de un árbol cerca al leve valle que separaba la pequeña colina de el inicio de los enormes arboles, incómoda solo se pegó más a la cortesía de el árbol estando totalmente atenta a cualquier movimiento como si ellos al notar su presencia la fueran a herir. Pero había algo más que la dejaba extrañada ¿Le había parecido Oír el nombre de Inuyasha? Si era así. Su extraña búsqueda había terminado.

—Kikyo…—el susurro tan quedó de el chico por poco se hace inaudible ¿Quién pensaría que alguien como ella lograría oírlo? Era impresionante, se obligó ah agudizar un poco mas el oído dando apenas un par de pasos al frente, quizás lo que estaba haciendo se vería feo e irrespetuoso pero no se podía negar la curiosidad de saber más de ese chico de cabellos blancos, extrañamente solo distinguía una persona con ese mismo detalle pero ese chico a unos metros de ella tenía algo que la hacia prestar más atención y no era por qué estuviera sin camisa y con vendajes por todo su tórax, eso era lo de menos, solo que extrañamente había un parecido entre él y él egocéntrico abusivo que le había regalado eso trozo de tela blanco.

—Aun sigues con vida Inuyasha… que alivio—en ese instante siento un leve pero moles latido en su pecho, se maldijo por eso pero aún así intento regular su descompasada respiración "Todo estará bien, tranquila, tranquila" trago pesado y empezó a analizar con lentitud la imagen frente a ella, la chica de ropas extrañas y el hombre que por ahora permanecía en el suelo.

—Kikyo… ¿Qué diablos tramas? —Cómo pudo él se apoyó en sus antebrazos para levemente incorporarse de el suelo teniendo su ceño levemente fruncido, no era idiota, sabía de antemano que por culpa de esa mujer ahora se vendrían más de un problema ¿Por qué siempre tenia que ser tan complicada?—¿¡Es cierto que tú fuiste quien le entrego los fragmentos de la perla de Shikon al odioso de Naraku!?— una picada más atacó a la morena, un Flash volvió a pasar por su cabeza regalándole esas difusas imágenes, ese nombre, esa voz, ese aspecto aunque antes no lo hubiera detallado bien ahora era consciente de algo más. Ese era el sujeto que aquella extraña voz buscaba, no se había equivocado. "Él es… Inuyasha" apretó su mano derecha en la zona izquierda superior donde se ubicaba su corazón, arrugó las prendas oscuras y viejas que vestía y mordiendo uno de sus labios se obligó a acercarse un poco más con tal sigilo para que no la notarán. Necesitaba, debía saber un poco más.

—Se los entregue—afirmo con cuidado apenas dando un sutil parpadeo dejando que el aire acariciara sus largas pestañas—lo hice para darle muerte.

"¿N-Naraku? ¿Quien es ese tipo?" Llegó a otro árbol un poco más grueso que el anterior y desde allí pudo distinguir mucho mejor la silueta de esa mujer, delgada, un poco alta y con piel blanca casi lechosa, como la suya.

—Pero… ¿A que te estas refiriendo con eso?— chasqueo la lengua el chico sujetando su espada para después apoyarla en el suelo e irse incorporando lentamente— al contrario, Naraku se ha vuelto más poderoso, él a creado dos espíritus mas de su esencia— gruño por el esfuerzo que esos leves movimientos le causaba, apenas logró apoyar uno de sus pies antes de mirar represiva a la mujer frente a el ¿Por qué diablos no entendía?—uno Kagura quien controla los vientos y el otro Kana que representa a la nada.

Un extraño olor llegó a las fosas nasales de la morena, está no sabía cómo clasificarlo ni mucho menos decir si olía bien o mal, era molesto sin duda pero había algo especial en ese aroma, con cuidado se apoyó en el tronco de espaldas girando al otro costado como si con ello pudiera seguir aquel aroma, al hacerlo una pequeña gota de sudor resbaló por su frente pero eso no la detuvo a mirar lo que había por el costado contrario de él tronco y para su sorpresa un par de árboles al frente una mujer vestida con una extravagante Yukata tenían en su mano un abanico que apenas y tapaba parte de su cuello y pecho, está al igual que ella había decidido espiar a esos otros dos individuos, ¿Acaso eso sería normal? Quizás eso le abría causado gracias pero había algo mucho más llamativo que sus ropas, cabello o hasta sus manos. Sus oídos estaban levemente alargado y sus ojos eran de un profundo color rojo sangre ¿Acaso en esa época sería normal ver aquellos rasgos en una persona? Sin duda alguna dudaba por montones algo así. Un leve temblor invadió sus piernas y de por sí su mente le dijo sutilmente que espiar a esas personas quizás no había sido una muy buena idea.

—Tu querías verme muerto…— de nuevo esa voz ronca la hizo sobresaltarse provocando que su mirada oscura volviera a posar sobre ellos aunque tuvo que asomarse un poco más para tener a la vista a esa extra mujer y a la pareja un par de árboles más allá—por eso le entregaste los fragmentos de la perla de Shikon a Naraku ¿No?

—¿Crees que soy capaz de entregarle tu vida a ese espíritu repugnante?— el tono de voz de Kikyo había cambiado, Ya no era suave ni relajada ahora se oía enojada y más que nada asqueada ¿Acaso aborrecía tanto a ese ser llamado Naraku? "No entiendo de que hablan…" —que no se te olvide Inuyasha…— Milk alzo más la mirada buscando el rostro de esa mujer, chasqueo la lengua y giro sobre su cuerpo de nuevo para enfocarla por el otro lado de él enorme tronco, no servía de nada exponerle tanto por solo estar parada ahí de chismosa— nosotros… vengaremos nuestra muerte injusta algún día— se frenó en medio de su acción "¿¡Muerte!?" ¿Acaso había oído bien? ¿Muerte fue lo que dijo esa mujer? Su cuerpo tembló aún más y un golpe seco dio su pecho dejando que el dolor se expandiera por varios segundos disminuyendo de la misma forma el dolor para luego volveré a repetir, chasqueo la lengua de nuevo y se asomó como pudo por el primer costado de ese árbol "No entiendo… ¿Acaso ellos murieron en algún momento? Que conversación más extraña" chasqueo la lengua y soltó dos jadeos para poder así tomar algo de aire.

Un leve gemido de protesta salió de los labios de esa mujer de cabellos negros pero Milk jamás espero que esa misma chica que durante todo ese tiempo le había dado la espalda ahora estuviera de pie tenido un arco fuertemente agarrado y como el nailon de este vibraba, había sido en cuestión de segundos donde sus ojos habían captado la velocidad de la flecha que había lanzado pero más aún quedó estupefacta al notar como está por sí sola había desvió su dirección llegando a el árbol donde esa otra extraña mujer estaba ¿¡Pero qué diablos!?

Esa mujer de ojos rojos había quedando igual de atónita a ella por la reacción de esa chica, apenas se había movido analizando toda la escena pero aún así sus piernas ganaron batalla dejándola caer de bruces al suelo contra unos arbustos ocultándola de la vista de esa tal Kikyo, su boca estaba desencajada y sus ojos tan abiertos que seguro se saldrían de sus cuencas "¿¡Cómo diablos había hecho eso!?" se cuestiono ella misma mientras que su mano izquierda temblaba desenfrenadamente.

—¡Kagura! —lo escucho gritar, su mente voló a tal grado que una pieza de esa extra conversación se unía "Así que ella se llama Kagura" la mujer que había observado apenas hace unos momento era la supuesta creación de ese tal Naraku, un rostro menos que recrear. A gatas se arrastró por ahí teniendo que tomar ahora aire por su boca, no entendía en que momento dicha acción había afectado tanto en su estado de salud ¿Sería por que ella venía de otra dimensión? Si era así estaba en muchos problemas. No tenía ni la más mínima idea de cómo volver además que el alternador de dimensiones había desaparecido de sus manos.

—Te daré su cabeza— amenazo en el mismo momento que sacaba de su carcaj otra de sus flechas apuntándole a la ahora expuesta figura de la chica, Kagura chasqueo la lengua y sujeto una de las plumas de su excéntrico peinado tirándola al cielo para después ágilmente subir a esta que maravillosamente se había transformado en una gigantesca pluma.

—Escapo…—informo Kikyo en un suave susurró, Milk por su lado solo se recostó intentando tomar el suficiente aire para alejarse de allí, por lo menos sabía que cuando eso le pasaba debía alejarse lo antes posible y más ahora que su condición había empeorado, cerró sus ojos como si aquella acción le regalará la tranquilidad que su cuerpo le exigía, una corriente extraña de aire y el aroma a tierra mojada inundó sus fosas nasales, con lentitud se permitió exponer sus ojos descubriendo que a primera imagen algo de color blanco verdoso se posaba frente a ella, su respiración se detuvo y sus ojos se abrieron mucho más de lo que esperaba. Un extraño animal tan parecido a una serpiente pero con pequeñas extremidades cerca a su cabeza como si fueran unas pinzas, estaba ahí, frente a ella, analizándola de arriba abajo, trago pesado y aunque sus oídos se enfocaban en escuchar lo que quedara de esa conversación ajena, sus ojos no dejaban de ver a esa extraña criatura de ojos llamativos, trago pesado e intenso subir su temblorosa mano izquierda con la intención de tocar a esa criatura— Inuyasha… prepárate por que Naraku incrementara sus poderes…— Kikyo solo estiraba levemente su mano libre y un zumbido casi arrullarte se empezó a oír—no dejes que te maten Inuyasha, hasta que algún día logre destruir a Naraku junto con la perla de Shikon. Recuerda que tu vida me pertenece y no pienso entregársela nadie...—Milk trago un poco de saliva, antes de apenas hacer un poco de contacto con esa criatura una pequeña descarga paso por sus dedos y creyó escuchar un susurro muy cerca suyo pero estaba más que segura que no había nada, parpadeo un par de veces más e intento tocar nuevamente a la criatura pero se detuvo, una pequeña ola de calor invadió su muñeca y una pequeña esfera de luz se desprendía de ella iluminando tenuemente su piel, la criatura la suelto con lentitud con sus pequeñas garras.

Tan pronto eso pasó su cuerpo se sintió tan cansado que por ende su mano cayó con brusquedad al suelo, su cabeza se inclinó un poco, sus ojos se entrecerrados y su respiración extrañamente empezó a pausarse y volver a la normalidad, la extraña criatura solo dejo salir un sonido extraño y se alejó de ella no sin antes rosar una parte de si con el cuerpo de la morena ¿Desde cuándo animales como eso no le provocaba pavor? ¿¡Acaso estaría loca!? Lo último que deslumbró en ese momento fue la delgada figura de el animal alejarse en medio de el bosque.

No tuvo idea de que había pasado, en ese mismo lugar se había quedado, sentada, esperando a que su cuerpo se relajara y su mente quedara en blanco, tanto que parecía como si su cuerpo hubiera quedado sin vida, sintió poco tiempo después algo cálido sujetar una de sus manos pero hasta entonces no había enfocado nada más, un leve tirón la hizo ponerse de pie y de por si su cuerpo empezó a reaccionar tan rápido como había caído en ese estado, todo como si hubiera despertado abruptamente de un mal sueño.

—¿Qué haces?—alzo temerosa el rostro y la mirada extrañada de dieciocho la escudriñan algo preocupada, la encontró algo pálida pero desde la posición en el que la vio solo le pareció que se había quedado dormida ¿Acaso había deducido mal? Milk trago pesado y empezó a respirar más fuerte y obligó a sus pies ah apoyarse en el suelo para alejarse de la rubia.

—¿Y-Ya trajiste la ropa?— le hizo esa pregunta sin importarle responde a la que ella le hizo, giro su rostro viendo como a la distancia el chico de cabellos blanco subía la colina con dificultad prácticamente no dejándole mucho que ver. La rubia se extraño aún más así que miro el lugar que la morena observaba, sus ojos se abrieron desmesuradamente y su respiración se corto un par de segundos ¿¡Qué diablos hacía ese chico ahí!? Chasqueo la lengua y se llevó a rastras la morena, jalándola con fuerza obligándola a seguirla aunque este hubiera soltado un gritillos de molestia.

—Muévete.

—¿18?— tropezó levemente un par de veces por estar girando el rostro para no perder la figura de él chico peliblanco aunque a la velocidad a la que iban no duró mucho la imagen—18.

—Escúchame bien— se frenó en seco girando a ver a la morena sujetando su rostro y apretando sus mejillas— no quiero que te vuelva a alejar así y mucho menos sola ¿Entendiste?— no estaba ejerciendo fuerza pero aún así ese actuar extraño desequilibraba a la morena ¿Qué le está pasando? ¿Acaso había hecho algo malo?

—Eh... ¿Si?—no dijo más y tan solo con eso la rubia le soltó y siguieron caminado aunque hora lo que no podía sacarse de la cabeza era la imagen de es chico y esa mujer, esperaba volver a encontraremos porque tenía una que otra pregunta por hacerles—¿Conseguiste buena ropa?

—No— la morena dejó caer una gota de sudor y tragando pesado llevando su mano al pecho sobando la zona con cuidado.

—¿Vamos a buscar algunas entre las dos?— intento acelerar el paso pero no pudo quedando dos metros rebasada por la rubia.

—Si— trago pesado algo incómoda y se obligó a hablarle de nuevo.

—Pero… la aldea queda hacia el otro lado...

—Ya lo sé— ese juego no le estaba gustando para nada a la morena

—¿Entonces?

—Iremos a otra aldea— rodo los ojos cansada antes de agacharse y tomar una pequeña piedrita tirándosela en la cabeza haciendo que está frenara.

—Deja de hacer eso, es molesto— llegó hasta ella y le dio un leve golpe en el hombro— si quieres que vayamos juntas tendrás que hacerlo a mi ritmo, estoy cansada— renegó sin más retomando el paso camino al árbol donde había dejado guardado su bolso, la escucho chasquear la lengua pero a final de cuenta la rubia no dijo nada y agradeció que fuera así, su mente estaba siendo un nudo completo en ese preciso instante.

"Inuyasha, Kikyo, Kagura y Naraku…. Que nombres más extraños"

Después de todo ese lugar se le asemejaba tanto como cuando empezó a vivir por en la montaña Paoz, tan extraño y lleno de criaturas que nunca llegó a creer poder ver, no sabía cómo poder volver ah asimilar dicha sensación, por lo pronto solo le quedaba intentar encajar y mantener su cabeza fría. Un par de segundos después y ya estaba entre los brazos de la rubia alzando vuelo, sobrevolando un par de minutos aquel bosque y un par de cabañas al alrededor de esa aldea que había visitado la androide un poco antes. Llegaron a la aldea vecina donde no tardaron en descender, un poco lejos para no llamar la atención pero aún así podían divisar con perfección la entrada y parte de su interior, solo un par de pasos y por instinto se detuvieron cuando el ambiente había tomado un extraño ¿Olor? Milk sujeto por inercia la manga de la ropa de la androide y tiro de ella apenas un poco, se miraron y no pudieron entender por qué sus gargantas se secaron tan repentinamente.

—¿Sientes algo extraño Milk?—la rubia frunció sus cejas, ahora que lo analizaba con más cuidado no hallaba muchas fuente de Vida alrededor pero si encontró dos Kis muy extraños para su gusto, una pequeña gota de sudor resbaló de su rostro, Milk había asentir con bastante lentitud y nerviosismo. Se mordieron sus mejillas internas y retomando el aire empezaron a caminar con mucho más cuidado de el debido, apenas habían pasado un par de cabañas cuando de golpe ese olor metálico de antes las ataco mucho más fuerte provocándoles unas leves muecas en sus labios.

—¿Pero qué diablos…?— la androide no dudó en frenarse y empujara a la morena tras ella y dar un par de pasos a atrás— tenemos que irnos…— la morena empezó a escanear la zona, la manera nerviosa con la que la androide la había empujado le daba escalofríos y en pocos segundos entendió el por qué, manchas, charcos e hilos de sangre se abrían paso en las cabañas cercanas, horrorizada de igual manera retrocedió aunque una sombra pasando sobre ella hizo reaccionar a la rubia.

—¡Cuidado!— logro empujar a la morena cayendo ambas un par de metros atrás, un sonido sordo y dos de las chozas manchadas quedaron en el suelo.

—18…— se pusieron en pie y el grito desgarrador de una personas las hizo dar un leve brinco y sin esperar un segundo más arrancaron a correr hacia el interior de la aldea teniendo que frenarse cuando una enorme criatura se alzaba frente a ellas a un par de metros— santo cielo…— dieciocho le tapó la boca a la morocha y giro con ella sobre su eje ocultándose tras una cabaña dejando apenas un leve espació de visión.

—U-Un demonio— sus acostumbrados cuernos y las enormes garras era lo que mas llamaba la atención además de su extraño color púrpura aunque sus enormes fauces no quedaban atrás.

—Esto es asqueroso…— el ceño de la rubia se había desencajado por el sádico y para nada agradable panorama ¿Desde cuándo la edad antigua era tan grotesca? Para alguien que siempre había tenido una perspectiva diferente de el mundo antiguo aquello le resultaba a veces tan vivido como cuando en un tiempo había tenido la necesidad de desbastar el mundo llevando caos y sangre a su paso. Pero ahora aquello era totalmente contrario a lo que en algún momento había sentido.

—¡E-Esa mujer!— la sorpresa no paso desapercibida por la rubia, su compañera se había expuesto tan solo unos centímetros al detectar con su mirada una figura conocida, ella por su lado no lograba reconocerla pero sin embargo si su compañera la conocía eso no le daba buenas ideas. Sería otro problemas más que acarrear.

—¿Qué pasa con ella?— chasqueo la lengua asomándose de la misma manera que la morena viendo como esa mujer de extrañas ropas y ojos color carmesí desaparecía en medio de una enorme pluma volando por los cielos.

—Ella estaba hace un rato donde el chico de rojo… ella… lo estaba espiando— no supo cómo sacar de su boca lo que había vivido no hace más de una hora, quizás por que ella misma no entendía pero de por sí estaba segura que esa mujer no era de fiar y menos con la extraña aura que la rodeaba. Miraron un poco más al frente y en menos de dos minutos ese enorme animal había empezado a caminar a paso lento y constante hacia una pequeña cabaña repleta de paja, extrañadas dieron un par de pasos en falso al frente teniendo cuidado de no ser detectadas pero aún así para su sorpresa un sonoro y desgarrador gruñido salió de el hocicó de esa criatura. Ambas no tardaron en cubrir sus oídos y cerrar uno de sus ojos por el fuerte grito, la enorme criatura había arrancado con sus largos y gruesos dedos el techo de el acogedor establo mientras su gruñido finalizaba.

—Creyeron que escondidos en la paja no los encontraría ¿Verdad?— sus colmillos se mostraron con más ímpetu dejando escapar entre ellos algo de saliva, los dos pequeños quienes habían permanecido ocultos se abrazaron entre sí apretando unos trozos de tela entre las manos. Un leve gritillos más, un jadeo cansado y en menos de nada una esfera de energía ya nacía en la palma de la mano derecha de la rubia mientras está mantenía la mirada fija en la criatura, al mismo tiempo que esté bajo su mano hacia los pequeños dieciocho disparo la esfera amarilla directo al monstruo. Pero, extrañamente este esquivo el ataque de la rubia como si nada para solo girarse a ver a las otras dos mujeres con sus fieros ojos carmesís.

—¿Qué creen que hacen?— sus fauces vibraron en advertencia haciéndolas retroceder, su atención se centro de nuevo en los pequeños retoños a un par de metros debajo de una de sus garras— no interrumpan mi cena— un paso más y su brazo derecho se estiro donde los niños, quizás para ese entonces ya estaban más que sincronizadas y sin necesidad de verse ambas corrieron en su dirección, una contra la criatura y la otra al rescate de los niños.

Dieciocho había llegado rápido a su objetivo lanzado puños y patadas logrando alejarlo un par de pasos de el establo pero aún así mantenía la extraña desazón de sentirse en desventaja ¿Cómo era posible que hasta ese momento no había podido atinarle ni un solo golpe? ¡Era malditamente sorprendente!

"Diablos, necesito alejarlo un poco más" —¡Ah!— un fuerte grito de guerra y su puño izquierdo se estrelló en los antebrazos que la criatura había interpuesto en su camino pero aún así arrastrándolo un poco más hacia atrás.

Milk totalmente atenta había esperado a que dieciocho alejara lo suficiente a la criatura dándole más que espacio de movimiento para adentrarse al establo logrando asustar un poco a los pequeños pero aún así logró sujetarlos a cada uno por un brazo y sacarlos de un par de tirones de ahí.

—¡Grr! Me estás estorbando— bloqueo otro golpe de la rubia con su brazo derecho mientras lanzaba de la misma manera su extremidad contraria hacia la cabeza de la chica, la mujer se impulsó un par de metros hacia atrás, sus dientes se apretaron mucho más y de nuevo se lanzó hacia la criatura con su puño izquierdo fuertemente apretado, en tan solo un parpadeo la criatura de color extraño estaba justo a sus espaldas donde una sonrisa mucho más marcada demostraba sus intenciones al igual que su brazo extendido sobre su pecho hacia el brazo contrario—Largo— no alcanzo a girar a verlo cuando el fuerte revés que le dio la mando directamente a una de las cabañas aún en pie.

—¡18!— la morena se detuvo en su andar, desde su ubicación podía ver claramente el sorpresivo y fiero ataque a su compañera, mordió su labio y jalo a los pequeños había una pequeña cabaña junto a un enorme árbol— quédense aquí, no vayan a salir— advirtió antes de salir corriendo recibiendo un imperceptible asentimiento de su parte, retomo con más fuerza su marcha hacia la rubia que escasamente empezaba a salir de los escombros pero aún así ese monstruo había tomado como objetivo no permitirle salir de allí o eso había deducido en su presura por llegar mucho antes.

"¡Demonios!"

Aceleró un poco más y estiró su mano hacia una azada junto a una caneca con agua, lo sujeto fuerte por el mango agitándolo un par de veces antes de lanzarlo contra la cabeza de el demonio solo que este lo esquivo mucho antes de que siquiera lo rosará.

—Oh, ahora son dos…— la morena se interpuso en medio de su andar sin dejar de mirar a la criatura, sus dientes se apretaron unos contra los otros y su ceño se hizo aún más serio, posicionando sus brazos a sus costados en posición de defensa aunque no muy elaborada— ¿A quien me comeré primero?— apretó sus puños justo cuando su adversario soltaba una sonora carcajada Que criatura más Asquerosa, un paso hacia ella y sus piernas se forzaron a mantenerla inmóvil, no quería aparentar debilidad pero no sabía que sentimiento la regia en ese momento, si Irá o un profundo Miedo— no me espere ver a dos jovencitas con tantas agallas, retar de esta manera al gran Goshinki… Solo podría ser un acto de Valentía o de Estupidez— otra risilla salió de sus enormes fauces y está vez no se frenó en lanzar su brazo derecho contra la chica haciendo un pequeño agujero en el suelo, una nube no muy gruesa de polvo se levantó por el impacto pero gracia a esta la morocha logro ocultarse los segundos necesario para llegar de un par de saltos a la Rubia después de haber esquivado el ataque de Goshinki.

—Rápido…— sujeto uno de sus brazos y jalo de el sacando con mayor facilidad a la androide de los escombros, echaron una leve ojeada a la criatura y de un impulso saltaron ambas hacia el con un puño fuerte y flexionado lo suficientemente para alcanzar a golpearlo con mayor fuerza. Una sombra escurridiza se dejó ver frente a ellas antes de retomar el panorama deplorable de la aldea, un aliento golpe sus nucas en menos de dos segundos y aún siquiera llegar al suelo, giraron el rostro con parte de el cuerpo pero ya el revés de Goshinki venía hacia ellas, apenas observaron sus filosos dientes en una sonrisa torcida antes de salir expedidas hacia una cabaña destruyéndola apenas como hicieron contacto.

—¡Diablos!— chillaron junto en medio de la corriente que pasaba por cada hueso y músculo de su cuerpo, había sido un golpe demasiado fuerte y mientras pasaba el repentino dolor apenas se les notaba el temblor en su cuerpo y sus ojos cerrados junto a la mueca de sus labios duraron más de lo que esperaban, las pisadas de esa criatura habían dejado de sonar para ahora sentir apenas el aire romper, Milk alcanzo a alzar el rostro y con ayuda de sus piernas impulsarse hacia atrás esquivando unos de los golpes, busco rápidamente con la mirada y halló a la rubia a un par de metros suspendida en el cielo juntando en una de sus manos una pequeña bola de energía. Frunció los labios y dando un par de saltos más salió de las ruinas de la cabaña para empezar a correr y llamar la atención de la criatura.

"No puedo creerlo, soy la carnada"

Apenas giro su cabeza hacia atrás encontrando la sombra de el enorme monstruo perseguirla, aceleró un poco y derrapo en el suelo antes de volver por sobre sus pasos corriendo por medio de las piernas de la fiera criatura, escucho el grito de guerra y a la vez el sonido de las esferas de energía estallar contra la tierra bajo sus pies, corrió lo suficiente antes de frenar, la nube espesa de tierra la golpeó en la cara obligándola a cubrirse el rostro y cerrar los ojos dejando que la presión de el aire empolvado moviera sus mechones largos y sueltos, espero y espero hasta que su alrededor empezó a descender la nula visibilidad aunque el grito ahogado que llegó a sus oídos la hizo tensar lo poco que se habían relajado sus músculo, no podía negarlo y es que conocía esa voz perfectamente bien. "Algo Anda mal…" una carcajada pareció rodearla y en menos de dos segundos ya tenía a menos de un metro el rostro de Goshinki, con su boca a medio abrir y una línea de saliva descendiendo de entre sus dientes.

"Ay Dios" apenas su cerebro le mando esa señal a los escasos segundos de ventaja que el movimiento le otorgó ¿Acaso pensaba comerla? ¡Sí! esa criatura no había mentido en pensar a cual de las dos comería primero.

—¡No!— escucho ese grito tan lejano justo cuando la nublosa tierra desapareció de el aire. Antes de qué por inercia su cuerpo se moviera hacía atrás para tomar distancia entre ambos, los ojos rojos de Goshinki brillaron fuerte y poderoso dejándola totalmente pérdida como si con solo mirarla pudiera ver mucho más allá de lo que parecía externamente y por ende la inmovilizara de ese modo, sino reaccionaba está vez no podría ser salvada por su compañera y terminaría derramando toda su sangre entre esas enormes fauces.

—¡Garras de acero!— la caída fue más que inminente, le pareció ver cuatro líneas de luz cortar la imagen frente a ella para después sentir la brisa de el aire mover sus cabellos.

"Es él… E-Esta aquí…" ¿Cómo no sorprenderse si el chico peliblanco que había visto antes ahora estaba ahí? La había salvado de ser partida en dos y tragada por esa criatura ¿Qué tenia los hombre con la cabello de ese color para ir hacia su rescate?— huyan— Sobresaltada miro rápidamente a la rubia a un par de metros de ella notando la mayor de las sorpresas en su rostro ¿Acaso algo había logrado ponerla de esa manera? No alcanzo a cavilar mucho cuando un molesto golpe nacido desde el lado izquierdo de su pecho, llevo la mano allí y no tardó en mostrar una mueca de dolor, empezó a trotar suavemente hacia la rubia, sujeto su mano y corrió más rápido en dirección a los pequeños niños, no había sentido la mirada de ese hombre en ningún momento sobre sí pero aún así había alcanzado a grabar mucho mejor el perfil de su rostro al tenerlo tan cerca.

—Oh, eres tú Inuyasha…— escucho la voz ronca de esa criatura, giro sobre sus pasos y ahora el peliblanco le daba la espalda dándole su total atención a ese demonio, chasqueo la lengua y apretó de nuevo las ropas sobre su pecho llegando donde los niños quienes las miraban con miedo y con unas prendas ensangrentadas en sus manos.

—No puede ser—espeto la morena cuando se posicionó a sus lado y miro a la rubia que hasta ese momento no había dejado de mostrar una mueca de asombro en su cara— ¿18?— le llamo y está solo parpadeo un par de veces antes de girar a verla.

—Tenemos que irnos…— sintió la mano de Milk tira de ella y de por si los niños que se habían aferrado a sus prendas también fueron jalados.

—¿Estás loca?— apretó el puño sobre su pecho—No pienso dejarlos solos con esa cosa suelta— tiro de su otra mano zafándose de ella y mirando por sobre sus hombros a esa horrenda criatura que levemente levantaba el rostro hacia ellas.

—Este no es el momento, los llevaremos con nosotros y los dejaremos en otra aldea— estiro su mano queriendo tomar la muñeca ajena—pero vamos ya.

—No— la apartó y dio dos pasos tras— no me iré hasta estar segura de algo…— apretó un poco más su pecho mostrando sus blancos dientes y sin esperar giro hacia la escena entre esas dos "Criaturas" si bien ese hombre que la había salvado de morir devorada tenía algo que ver con sus constantes dolores de pecho y su extraño actuar, quería saberlo ahora y no se iría sin una respuesta.

"Diablos, me está doliendo aún más" un par de gotas de sudor bajaron por su frente y de nuevo ese martirio por el que ya había pasado dos veces volvía a empezar ¿Qué era lo que le estaba pasando?

Aun par de metros de distancia, justamente en el lado opuesto en el que dieciocho y Milk estaban, había llegado Miroku y los demás y por ende no dejaban de lado su sorpresa ¿Qué clase de criatura era esa?

—Ese monstruo—sus ojos temblaban y su boca tembló mínimamente, aquel rastro que desde que lo habían visto era más que un indicio de esa silenciosa pero monstruosa cadena que creaba Naraku entorno a ellos.

—Tiene una araña en la espalda…—el apretaba la mano que por obligación tenía que llevar oculta por ese trozo de tela y el rosario que contenía la maldición que ese mismo hombre lanzó hacia su familia varias décadas atrás. Esa enorme criatura de color llamativo y fuertes colmillos tenía la misma marca que identificaba a el hombre de pieles, el la portaba al igual que Kagura y los más seguro es que la pequeña Kana… entonces aquello solo tenía una explicación.

—Eres el tercer monstruo de Naraku— Inuyasha saco la espada de su fusta meciéndola frente a ese monstruo en una de sus manos. Un leve segundo y el peliblanco ya se había lanzado al ataque dispuesto a partir en dos a ese repugnante ser que tanto para el y los demás presentes era una escoria más, para su sorpresa y asombro de sus compañeros este la esquivo como si nada, no una sino tres veces burlándose de el chico obligándolo a gruñir.

—Esquive a colmillo de acero—rio dando una rápida pero jugosa vista de los demás presentes antes de inclinar un poco si cabeza a uno de los costado— entiendo, pensaste que yo era un monstruo demasiado lento— Inuyasha no pudo evitar tensarse aunque fuera un poco y sujetar con más fuerza a su colmillo mientras que separaba más las piernas y su ceño se fruncía aún más.

"Lee mis pensamientos" gruño internamente, parpadeando una y otra vez buscando la manera más rápida y fácil de deshacerse de esa criatura.

—Así es Inuyasha—Volvió a tensarse al oírlo pronunciar su nombre—tengo la capacidad de leer la mente de mis enemigos, a comparación de mis hermanas mayores, Kana y Kagura, el gran Goshinki es el espectáculo principal— ¿¡Hermanas!? Más que una simple creación compartían un lado mucho más fuerte según parecía, entre comillas Naraku sería como un padre al crear a esos seres y mantenerlos fijos a el aunque no le gustará aquella cicatriz en forma de araña en medio de su espalda.

—¡Jah!— bufo molesto antes de posicionar la espada a uno de sus costados— ¡Y el más hablador!— Un elevado salto para alcanzar a ese monstruo fue suficiente para estar en la misma altura, su movimiento fue rápido estando a milímetros de cortarle una parte de el cuerpo, pero esa criatura había actuado de la misma forma, esquivándolo y por ende atacándolo igual aunque por suerte Inuyasha logro librarse de el potente golpe que iba hacia su persona.

—Ya te lo dije, tengo la habilidad de leer el pensamiento— bufo engreído hablando de nuevo la criatura, Inuyasha más ofendido a cada minuto se lanzaba hacia el con la intención de atacarle, rebanarle y si era posible matarle pero no lo logro, el desespero era enorme y estaba más que dispuesto a continuar pero de por sí era humano y el cansancio había llegado después de tanto intentar dejando expectantes a los presentes.

—Se ve cansado…— Milk apretó sus puños, uno en el pecho y el otro a su costado, si seguía a ese ritmo el no podría vencerle y ella… estaba más que segura que no podría ayudarle estando en su condición actual— no creo que…

—Puedo leer cada movimiento que realices con la espada—un nuevo gruñido por parte de el peliblanco y los ataques seguían fallando y ahora no podía lograr nada cuando recibido un impacto directo en toda su espalda.

—¡Inuyasha!— Aome había dado un paso al frente, su rostro fruncido por la preocupación y las manos tensas estando dispuesta a usar su arco. Milk al oírla rápidamente la enfocó buscando en su persona algo sin saber que ¿Desde cuándo en esa época las jovencitas tenían uniformes escolares? Que ella recordara no había visto ni la primer aldeana que vistiera así y por ende eso solo le daba una explicación.

—¿Quién es esa niña?— susurro para sí mientras se pegaba a la corteza de el árbol apenas unos segundos antes de dar un paso lejos de ella como si con esas leves acciones pudiera ver mucho mejor que ese escondite. Otra de las acciones que le extrañó fue ver como ese joven monje gritaba algo y extendía su mano en dirección a Goshinki ¿Acaso el también podría hacer esferas de energía al igual que la androide? Atenta se permitió inmiscuirse solo que la misma chica de antes lo interceptaba y señalaba algo en el aire, al ella alzar la mirada ese mismo animal que había visto días antes en el palacio la hizo sobresaltarse ¿Qué hacia ese animalitos ahí? Torció un poco sus labios y dio otro paso fuera de el resguardo que le daba el árbol. ¿Qué estaba pasando ahí? Estaba demasiado confundida.

—Ahh, pensabas adsorberme con tu agujero negro monje—¿Agujero negro? ¿Acaso eso era lo que el llevaba en la mano? Otro paso más y aunque escucho el leve resoplido de la androide prefirió ignorarlo—No tiene caso, conozco los puntos vulnerables de cada uno…— ¿Puntos vulnerables? Mordió su labio inferior y sus cejas se fruncieron obligando a sus oídos a captar mucho mejor el sonido de sus palabras—Aome, ni se te ocurra lanzarme una de tus flechas, puedo matarte antes que lo hagas.

"Aome"

Su pulso se agitó en menos de cinco segundos provocando en su cuerpo una ligera suspensión y que sus extremidades empezarán a temblar con suavidad. Esa voz había aparecido en el lugar menos indicado.

Matar

Una extraña sensación de desazón inundó su cuerpo y su mente empezó a nublarse, esa criatura quería matar a la morena. Quería asesinar a la chica llamada Aome. Intento ir hacia ese lugar pero la androide la freno al sujetarla de un brazo, aunque no se giro a verla la rubia sabía más que nada que tan solo aquello sería momentáneo, después de todo no conocía a la morena como ella creía conocer.

—Sango, tú no puedes pelear, después de haber recibido el ataque con tu bumerán no puedes moverte—amenazo el monstruo de nuevo señalado a la castaña y que está solo chasqueara la lengua por impotencia, nervioso el pequeño Shippo espero que este lo amenazara pero, no lo hizo, solo lo ignoro como si fuera un árbol más de el panorama.

—¡Oye!— furioso salto al hombro de el monje— ¿¡Por qué me ignoras monstruo asqueroso!?— ofendido y alterado el pequeño solo manoteaba sobre el pelinegro dejando que sus pequeñas orejas cándidos hilos de humo salieran.

—No hagas eso Shippo—sonrió incomodo pero a la vez algo enternecida, aunque el zorrito fuera mayormente un pequeño miedoso siempre sacaba algo más que gritos cuando en verdad algo le molestaba—podría matarte.

Inuyasha se levantaba tan lento de el suelo que de por sí pareciera que lo hacía solo con las pocas energías que le quedaban, al alzar el rostro su mirada se enfocó en esa extraña criatura pero de por sí el costado de su vista enfocó ah alguien más, al girar apenas su rostro sus ojos se abrieron tan grande como pudo, sacudió su cabeza y se permitió parpadear más de una vez para en si poder enfocar mejor a esas personas, una morena que por unos segundos le había parecido reconocer miraba fijamente y con el señor fruncido al lugar donde estaban sus demás compañeros, esa rubia que había visto ya hace unos días también estaba ahí y de por sí, algo le empezaba a oler mal y una opresión en el pecho creció, siguió escudriñando a los presentes ajenos y fue cuando los halló, dos pequeños que en ningún momento habían dejado de apretar las prendas de lo que suponía eran sus padres completamente manchadas en ese líquido rojo y de olor metálico. Un nudo fuerte en su vientre y las ganas de asesinar a ese monstruo aumentó un escalón más, está vez no pensaba fallar.

—No piensas perdonarme Inuyasha— la criatura giro su rostro a verle burlándose de lo que había pensado el chico mitad bestia— ¿Quieres matarme? No me hagas reír— se giró levemente hacia el mientras sus brazos largos y musculosos suspendían a sus costados— eres un hombre mitad bestia Inuyasha, por tus venas corre sangre de nuestra raza y aun así quieres estar del lado de los humanos…

Hanyõu

Una vez más la sorpresa no desapareció de los ojos de la chica, esa voz había vuelto de nuevo y ahora entendía el por qué, el famosos Hanyõu que le obligaba a buscar al fin estaba frente a sus ojos, su corazón se aceleró y la necesidad de acercarse empezó ah aumentar comenzando a tirar de el brazo que la mantenía en su lugar.

—Cierra la boca— gruño furioso—te hare pedazos…— Se paró firme frente a esa criatura apuntándole con la espada buscando que el viento le trajera ese extraño olor y que sus ojos captarán lo que en verdad debía buscar en ese instante, el choque de ambas energías sería más que suficiente para derrotarle con la única técnica que podría hacerlo. El viento cortante.

—Inuyasha ¿Estás pensando realizar el viento cortante?—sorpresa e irá sé mesclaron, quiso golpearse por ser tan idiota e ignorar ese pequeño detalle, había olvidado lo molesto que era que leyeran su mente de improvisto— ¿Verdad?

—Pues si ya lo sabes...— ¿Viento cortante? Se suponía que esa técnica era de una leyenda de hace muchos años que anduvo por sus tierras, nunca creyó que las historias que en un principio le contara su madre y después su padre pudieran ser verdad… ¿Acaso sería Inuyasha ese famoso guerrero? No, no podría creerlo, eso tan solo eran mitos que la gente se obligaba a creer que eran leyendas como para justificarlos—¡Prepárate para esto!— volvió de su ensoñamiento cuando el movimiento brusco de el chico hizo efecto y de por sí la androide la soltó por el asombro. Goshinki había atrapado a su espada con sus fauces deteniendo de insofacto en golpe.

—Tu espada solo es un colmillo dé bestia—la mordió más fuerte ante la atenta mirada de todos, sus fuertes colmillos se fueron enterrando en la hoja de el arma y por primera vez en ese momento dos personas sintieron algo tan parecido justamente en el pecho y de por sí la respiración se les corto cuando ese monstruo partió en dos a colmillo de acero.

Hanyõu… perla… Inuyasha.

Sitio una extraña arcada y en sus ojos una nuble oscura se interpuso, las palpitaciones que sentía hace pocos instantes habían quedado tan desiguales con esa sensación que nublo su cuerpo y mente, convirtiéndolas en otra persona por completo.

—Parece que los colmillos de demonio son más resistentes— escupió el pedazo de espada de su boca mientras un hilo de saliva bajaba por la comisura de su hocico.

"Partió en dos a colmillo… destruyo a colmillo de acero" el estado de Shock de el joven parecía no querer desaparecer, su cuerpo estaba inmóvil y su mirada fija y completamente pérdida, ni siquiera el golpe que recibió lo saco de el estupor en el que había entrado casi como si estuviese inconsciente.

—Inuyasha…— la criatura camino hasta el cuerpo de el chico poniendo uno de sus enormes pies sobre su cabeza—tu mente está casi en blanco— hizo peso en su extremidad hundiendo levemente el rostro de el hombre en la tierra— te sientes abrumado al perder a colmillo de acero o tal vez ya estés muerto.

—¡INUYASHA!—la sencilla voz de Aome fue más que suficiente para hacerlos reaccionar, casi como si fuera un bálsamo para su herida o una botella de agua para el sediento, tan imponente fue su llamado que la potente palpitación Les hizo abrir apenas sus ojos tan opacos en ese momento, el tono un poco carmesí en él y el nulo brillo en los ojos color carbón de ella más no significa que sus demás sentidos hubieran sufrido exactamente lo mismo, todo lo contrario, sus sentidos se volvieron mucho más agudos tanto como los de un felino.

Goshinki tal como lo dijo se dispuso a atacar a aquellos espectadores, quienes atentos a la desventaja que se abría paso a ellos mostraban su preocupación y nervios, sin Inuyasha dudaban poder estar parejos en la pelea y más si Sango tampoco podía ayudarles por sus heridas.

En un par de pasos Goshinki ya había llegado a ellos y su mano se había estirado con rapidez estando a escasos centímetros de sujetar a la morena de uniforme, el monje se interpuso siendo el quien recibiendo el impacto de ese golpe, sorprendidos llamarán al chico tendido en el suelo pero al escuchar los pasos de el enorme monstruo con sonrisa de tiburón dieron un par de pasos atrás al escuchar sus muy lentad pisadas disfrutando los segundos que lo separaban de su cometido.

—No se apresuren por morir, después de todo tengo pensado comerme uno por uno...—gruño tan fuerte que era como si su garganta se fuera a desgarrar, sin preverlo el grito de la Aome llegó a Milk a un par de metros de distancia cuando el monstruo apenas empezó a rodear su cuerpo para aplastarla.

Aome

No dudó, su ceño se frunció y sus dientes se apretaron entre sí, sus brazos se relajaron levemente y ni la androide se dio cuenta cuando esta había desaparecido de los escasos centímetros que las separaban, estando ya sobre el enorme cuerpo de el demonio ¿Cómo diablos se había movido tan rápido? estiro sus dedos con sus largas uñas por sobre su cabeza hacia atrás para después lanzar esa zarpada hacia el demonio con una fuerza brutal.

—¡Milk!— el grito de 18 hizo despertar al demonio obligándolo a esquivar por poco el ataque que iba directo a él, este no se había fijado en qué momento la morena se había acercado ni mucho menos como había logrado estar a punto de golpearle, el golpe que la morena provoco hizo que la otra chica escalara pero que cayera contra el suelo al ser empujada hacia atrás por el impacto. Milk inclinada al frente con la mano enterrada en la tierra y sus cabellos cubriendo su rostro que fueron hondeados por el aire.

—¡Maldita mujer!— gruño el demonio— ¡No te interpongan!— se lanzo hacia ella con uno de sus ataques, la morena al igual que él apenas y lo esquivo tomando como puente el mismo brazo de esa criatura para llegar a su rostro girando un segundo en aire antes de estampar su pie derecho en la mejilla izquierda de la criatura alejándolo de los demás obligándolo a derrapar en el suelo—¡Ah! ¿¡Pero…!? ¿¡Cómo te atreves a atacar al gran Goshinki!? ¡Me las pagarás!—los metro que corto para atacar a la chica fueron borrados por sus largas piernas mientras miraba a la morena frente a él que apenas y dejaba ver sus brazos tensos pero lo que más le llegó a extrañar en ese momento fue el saber que en ese momento la mente de ella al igual que la de Inuyasha permanecía en blanco, como si solo actuará por instinto ¿Acaso no hace menos de media hora el había leído sus pensamientos con perfecta claridad? ¿Qué diablos le había pasado? Estuvo hace poco apunto de matarla y ahora por extraño que sonara no sabía si temer por ese extraño actuar y seguir con el plan, pero siendo quiero era no se rendidos dando lo que fuera para ganar y si era necesario la engañaría de la forma que fuera.

—Es mejor que te alejes de aquí—Milk apenas había logrado exteriorizar sus palabras en un pequeño susurro lo suficientemente audible hacia la joven chica. Intento girar a verla dejando rotar su cabeza con lentitud hacia atrás, no obstante otra palpitación le atacó en ese instante expandiéndose por su pecho sólo recordarle que era lo que la empujaba a actuar, se obligó a apretar los puños de sus manos enterrándose parte de sus uñas no sintiendo dolor alguno sino un extraño alivio de mantener su mente vacía como para guardar en cámara lenta en alguna parte de su cerebro las escenas vividas una por una, aunque eso no le quitaba el deseo insano de empezar a cortar carne o sentir el líquido levemente tibio deslizarse por sus manos.

¿Quieres herirlo? Hazlo, está a un par de pasos ¿No?.

Sonrió para sí misma cuando esa extraña voz por primera vez se hacía más nítida y concisa en sus oídos que las veces anteriores.

—¿Qué?— estupefacta y tirada en el suelo aún no lograba entender cómo es que había pasado aquello, en su segundo está a punto de ser aplastada por esa criatura y al otro estaba siendo lanzada al suelo de golpe por el fiero movimiento que esa mujer había hecho, estaba ahí, parada sin decir nada y sin siquiera verla ¿Quién era esa mujer? Sus ojos se obligaron a escudriñarla por completa hallándola como una aldeana más solo que un brillo extraño entre sus ropas hizo más que sorprenderla. "¡Un fragmento de la perla!" sus ojos se abrieron tan grande que sino fuera por lo delicado de la situación ya se abría levantado a pedirle dicho objeto.

—¡Muere!— Se lanzó el demonio a ella sin miramiento, de la misma manera ella lo hizo, esquivando su ataque y con tal fuerza plantándole un golpe en el vientre con la palma semi-abierta mandándole lejos de ella con una sola diferencia, algo extraño se había movido rápido cerca a su enorme cuerpo llegado antes que el al volver a derrapar en el suelo, no había pensado que ignorar ese movimiento algo malo caería sobre su persona sintiendo como el fuerte impacto contra él cercenaba un trozo de su brazo izquierdo cayendo con rudeza sobre el suelo obligándolo a soltar un sonoro alarido de dolor.

—¿Que ocurre Goshinki? se supone que sabias todos mi movimiento— Inuyasha se incorporaba frente a él después de cercenar esa extremidad quedamos casi frente a frente de la morena a excepción de los metros que los separaban.

—Inuyasha—la sorpresa de Miroku se reflejó en su voz con fuerza siendo ayudado a incorporarse por la exterminadores y el pequeño Shippo.

—¿Te atreves a olvidándote de nuestra pelea?—se giro hacia el— ¿Y por una insignificante mujer? Me das lástima—en el estado tan catatónico de ambos el demonio apenas y podía mirarlos ah ambos ¿Por qué a ninguno de los dos podía leer sus mente? Escasamente entendía el deseo enfermizo que por sus mentes pasaba y eso que era lo poco que encontraba en la cabeza de esos individuos—No te creí tan idiota.

"¿Que les sucede? el rostro de Inuyasha a cambiado y ella… parece muerta en vida…"

—No lo entiendo ¿En que se transformaron?

—Jmp, No me interesa saberlo…— el peliblanco estiro sus manos haciendo tronar su dedos y de por sí una sonrisa torcida adorno su rostro— en lugar de preocuparte por mí di tus últimas oraciones Goshinki— el demonio se irguió un poco mas y se le lanzó a Inuyasha, este le esquivo saltando magistralmente sobre él cayendo a sus espaldas aúnque este no freno su ataque pero por poco y golpea a la morena que de nuevo le esquivo dando unos pasos a un lado y por primera vez sonriéndole al demonio, "¿Por qué sonríe? Es enfermizo verlo" Su fleco tapaba sus ojos y sus colmillos escasamente habían crecido. Ambos en una extraña sincronía estiraron sus manos a sus costados tensando su dedos como si los alinearán antes de salir corriendo hacia el demonio dando un largo salto. Había sido todo tan rápido que escasamente pudieron escuchar el grito de dolor de el demonio cuando sus dos extremidades mayores cayeron a sus pies hechas añicos y que ambos chicos quedarán ahora en el puesto que el otro había ocupado momentos antes.

—¡Malditos!— grito con fuerza, se dispuso a lanzarse de lleno a Inuyasha, corrió rápido pero no lo suficiente para escapar. Su enorme figura tapaba la imagen de la morena llena de sangre en sus manos y de por sí como una extraña actitud se apoderaba de su persona, dieciocho jamás se imagino verla tan deseosa de matar, sus uñas parecían haberse endurecido por qué cuando el peliblanco estiró sus propias garras para destrozar al demonio ella hizo igual ensuciándose y de igual manera rasgando la carne púrpura dejándola en pequeña partes.

El demonio se volví a lanzar más feroz dispuesto a matar alguno de los dos levantando una nube de polvo a su paso y por ende lo inimaginable paso, líneas iban y venían y su cuerpo desgarrándose lo empujaban a gritar hasta que alcanzo a ver una sombra sobre el y una risa suave y femenina tras el siendo aquello lo último que sus sentidos captarían antes de desaparecer, había desaparecido tan rápido que ninguno de los presentes cavilaba lo que había pasado, tanto Inuyasha como Milk cayeron sobre el suelo, él de pie mirando sus manos y ella agachada a su lado disfrutando de manera morbosa las gotas de sangre gotear de sus dedos ¿Cómo es que ella podía disfrutar de algo así? Para segundos después la nube de polvo desaparecer y los trozos de carne caer sobre ellos como una extraña lluvia de carne y gotas rojizas a excepción de su cabeza que cayó un par de metros lejos ya sin vida.

—Que…— silencio rotundo, no se escuchaba ni el aire y la falta de oxígeno empezaba a hacer falta en el ambiente, las pequeñas manchas rojas se habían terminado de esparcir y los pocos charcos que había provocado el ataque empezaban a coagularse.

—¿Q-Que te paso… Inuyasha?— Aome se acercaba no muy rápido mirando como su rostro se había transformado de una manera extraña, su mente solo le mostraba la escena de ese monstruo prácticamente explorar frente a sus ojos y nada más, tenía miedo de siquiera decirle algo pero ya se había arriesgado no podía acobardarse ahora.

Dieciocho después de ver aquello y como todo se había reducido a nada reacciono empezando a correr hacia la dirección de la morena solo que esta veces seguidas de los dos pequeños que la veían como su protectora, a ella y a la morena a unos metros de ellos, necesitaba aclara una que otra duda como de igual manera irse de ahí antes de que todo se fuera al caño.

—Inuyasha— Aome llamo de nuevo tomando como respuesta un gruñido y el extraño ceño fruncido hacia ella pero algo a su costado llamo más su atención, una sensación de burbujeo crecía en sus manos y el aroma extraño de esa chica le incitaba a cortarla también, deseando saborear el momento pero esta vez mucho mas lento. Ella al igual que el reaccionaron al movimiento, el alzaba su mano con una sonrisa torcida en su boca dispuesto a llevar acabó su cometido más ella apenas alzaba su rostro mostrando sus labios entreabiertos y donde apenas unos puntos rojos teñían su tez.

—¡Ox!

—¡Inuyasha Abajo!—un fuerte impacto se expandió sobre la zona logrando espantar un par de aves de los árboles, la imagen de Inuyasha con el rostro oculto en el suelo pero sobre la otra chica gracias al rosario en su cuello ¿Cuál de los dos tenía el rostro más enterrado en el suelo?

—¡Ay! — gruño cuando desenterró su rostro y miro molesto a su acompañante—¿¡Por qué hiciste eso!?— gruño frente a los ojos de la chica, la extraña apariencia había desaparecía sin dejar rastro alguno dejando al mismo Inuyasha gruñón de siempre, Aome se arrodillo junto a él mirando a los ojos y abrazándolo con fuerza.

—¡Ya estás bien Inuyasha!— festejo la chica más tranquila que nunca, hace tanto había dejando de temerle que al verlo convertido en otra cosa la había preocupado de sobremanera y agradecía tenerlo ahora en su manera natural, no como esa bestia sedienta de sangre y muerte, este la miraba sorprendido y sonrojado aunque procuraba no demostrar haciendo que Aome se separó de él aun estando arrodillada y en la misma posición un tanto roja—¿Q-Que te paso? Explícame.

—¿Que me paso? Pues yo...— Inuyasha miro a colmillo de acero a un par de metros y no pudo evitar soltar un suspiro de resignación, cuándo iba a volver a hablar sintieron como algo se movía debajo de ellos—¿¡Que!?

—¡Usshh! ¿¡Será que ya se pueden quitar de encima de mi!?—gruño Milk teniendo aun su cabeza gacha y cabellos regados, levantándolos con su espalda apoyándose en sus antebrazos y piernas, Inuyasha como Aome se quitaron de encima de ella enseguida algo apenados por su actuar, Milk se levantó lentamente apoyando sus manos en su espalda para enderezarse como si fuera una anciana, permitiéndoles ver su rostro después de esa acción mirarlos con reprochable mientras sus pies empezaban a recuperar la fuerza que extrañamente había pedido.

"¿¡Qué!?"

—¡Oh! ¡Es ella!— el pequeño Shippo corrió hacia ellos jalando con el a los otros dos mayores—¡Vamos!

—¡Milk! ¿¡Estas bien!?— dieciocho llegó rápido tomándola de la mano para que diera vuelta y empezará a examinarla como si fuera una cría pequeña, Milk sonrisa apenada y divertida pero aún así solo se dejaba hacer después de todo se sentía muy cansada como para discutir o algo con su compañera obligada de viaje—¿¡Estos idiotas no te lastimaron!?

—¡Oye! ¿¡A quien llamas idiotas!?— gruño Aome viendo el rostro de la androide reconociéndola en seguida—T-Tu eres la chica que me ayudo aquella vez en la aldea...

—¿Y eso que?— jalo la morena tras ella bloqueando su figura con su cuerpo dejándola oculta de los demás presentes— no estoy para fraternizar.

—18…— regaño la pelinegra.

—Calla, hay que mirar si estás dos vacas no te partieron algún hueso— hablo por sobre su hombro mirando a la chica aunque el grito de enojo y ofensa no tardó en llegar.

—¿¡A quien llamas vacas!? ¡No estoy tan gorda!— gruño Aome ofendida.

—¿Por qué? ¡Fácil! son los únicos idiotas que se sientan cómodamente encima de una persona—la demora fue recordar eso y ambos chicos quedaron sin hablo, solo bufando como sino les importará. "Tiene razón" pensaron en unisonomo.

—Señorita…—hablo la pequeña jalado el pantalla de Milk, está solo se agacho para estar a su altura y quedó sorprendida cuando los pequeños pusieron las ropas sobre sus manos y las limpiaron—se manchó de sangre—finaliza la niña descubriendo las manos de Milk para suelo limpiar su rostro con suma suavidad dejándola pocos segundos después totalmente limpia aunque sus uñas dolían y seguían largas y con algo de sangre. Agradecía ese pequeño acto ocultando sus manos en sus bolsillos y por esa vez agradecía la discusión que sostenía la rubia con los otros dos individuos para que los demás no la notaran, les Sonrió agradecida y acaricio los cabello de estos justo cuando la rubia se giraba a verla.

—Nos vamos Milk—la morena asintió y se alejó de los niños pero estos solo les dedicaron una leve inclinación y se fueron corriendo de allí quizás a otra aldea cercana.

—¡Esperen!— intento detenerlos la morena de uniforme pero estos no se detuvieron en su andar, giro a ver a las otras dos nuevas chicas y al capturar la mirada oscura de una de ella, no pudo evitar desviar la mirada incómoda y está le regalo una pequeña inclinación con la cabeza.

—Vamos…— hablo suave antes de girar sobre sus talones dando dos pasos al frente. La rubia solo frunció el rostro eh hizo igual aunque Aome se movió rápido y sujeto parte de la manga de su ropa.

—Suéltame— hablo fría la rubia mirando por sobre su hombro a la morena, Aome solo giro a ver a la otra chica agachando un poco su cabeza enfocando un extraño bolso que ella cargaba.

—Por favor chicas, no nos hemos presentado de la mejor manera…

—No hace falta— de zafo de el agarre girando su cuerpo completamente como si con su figura tapara la figura de la inmóvil morena tras de ella sintiéndose como una niña al cuidado de una hermana mayor algo celosa de la cercanía de los demás.

—Por favor, aún no te agradezco tu ayuda de aquella vez…

—¿Aquella vez?— por primera vez en esa extraña conversación se giro a ver a la androide mientras curvaba una de sus cejas y se cruzaba de brazos recargando el peso en una de sus piernas— ¿Cómo que aquella vez? — acortó más la distancia enfrentando la mirada SemiOscura de la rubia sonriéndole algo lascivo— No me habías dicho que ya los conocías 18.

—No los conozco Milk...— afirmó rápidamente antes de verlos por última vez a todos y girar a sujetar la mano de la chica dándole un leve jalón.

—Espera 18 ¿Qué haces?— regaño suavemente caminando de espaldas mientras que su vista no sabía si enfocarse en la rubia o en la otra morena.

—No se vayan por favor— rápido Aome corrió hasta ella sujetando a Milk de el otro brazo, tan pronto como sus manos hicieron contacto una extraña corriendo recorrió el cuerpo de las tres chicas obligándose a soltarse entre ellas—¡Ay!

—Diablos, eso dolió— susurro la morena mientras agitaba sus manos y daba pequeñas vueltas sobre su eje mientras sentía sus manos levemente evaporarse y no era por nada, pequeños hilos de humo salían de sus dedos. La rubia solo miro su mano de la misma manera y de por sí solo pudo tragar pesado, quizás no había sido buena idea guardarle secretos a la morena.

Aome levantó su mirada de su manos hacia la otra chica, repitió esa acción dos veces más y decidió acercarse con la intención de tocarla de nuevo, no obstante la rubia se interpuso empujando a Milk algo brusco hacia atrás haciéndola tropezar, y que se resbalara con un trozo de carne cayendo completamente de espaldas sobre un charco de sangre. No logró suprimir el gemido de dolor y sorpresa llamando la atención de los demás que no dudaron en mostrar una queja de asco, Milk sacudió sus manos de nuevo manchadas de sangre y su seño se sombreo al nota el extraño olor. Chasqueo la lengua cansada mientras limpiaba sus manos con lo que le quedaba de su ropa limpia y golpeaba la parte trasera de la cabeza de la androide, está giro a verla por sobre el hombro y sintió una gota bajar por su cabeza.

—¿Milk?— el ceño serio la hizo dudar un par de segundos de ella pero está solo le mostró el dedo medio de su mano antes de empezar a caminar como si nada sujetando entre sus manos uno de los trozos de lo que era una vieja y dañada espada.

—O-Oye…— no termino de llamarla Aome cuando Milk busco rápidamente el otro trozo y volvió sobre sus pasos.

—Esto es de alguno de ustedes ¿No?— miro al chico de rojo que hasta ahora no había dejado de mirarla pero que se mantenía totalmente serio ante su actuar, espero un par de segundos antes de caminar hasta ella y soltarle un leve gruñido— creo que aún se puede reparar así que...— estiro sus manos hacia el chico y permaneciendo estoica ante su sería mirada no dejándose intimidar ante los pocos centímetros que los diferenciaba en altura.

—Aléjate de el Milk, puede ser peligroso— un paso al frente por parte de la rubia y la mirada oscura de ella la detuvo antes de que dijera algo más.

—¿Se puede saber por qué?— giro su rostro hacia Inuyasha de nuevo— espero que disculpes nuestro comportamiento, no somos de por aquí…— Aome se interpuso entre los dos sujetando los dos trozos de el arma, Milk dio un paso atrás y en una pequeña reverencia se despidio sujetando la manga de la androide regalándole una mirada enojada — me debes otra muda de ropa, andando.

—¡Alto ahí!— sitio el tirón en su brazo y la ronca voz hablarle en el oído— Tú… ¿Quién eres?

—Suélteme…— ejerció fuerza en sus piernas y miro de nuevo al chico, apretó la ropa de la androide en su otra mano antes de empezar a fruncir sus cejas— hágalo ahora.

—¿Y que si no quiero? ¡Ahora responde!— un fuerte tirón dio la chica antes de empujarlo con las dos manos sintiendo de nuevo esa corriente rosar sus dedos aunque esta vez más levemente.

—¡No me toque! ¿¡Quién se cree usted!?— apenas alcanzo a alzar su mano cuando una honda extraña se expandió desde lo profundo de su pecho y sus ojos se opacaron en menos de dos segundos, apenas logró soltar un gritillos de dolor antes de dejarse caer de rodillas.

—¡Milk!— dieciocho Fue la primera en girarse a ella maldiciéndose internamente.

—¿¡Que le pasa!?— el zorrito salto al hombro de el Inuyasha que igual de sorprendido solo la sujeto de la mano con la que quería golpearlo para que no cayera de bruces aunque la rubia al darle alcance se la arrebato de un tajo.

—No tengo ni idea…— los demás se reunieron a su alrededor apreciando en primera fila como la Chica lograba apretar sus ojos antes de curvarse por el dolor y sujetar la zona izquierda de su pecho.

—Parece como si estuviera presentando una falla cardiaca—Sango se agachó a su altura y empezó a revisarle lo signos vitales aunque cuando se curvaba por las fuerte palpitaciones se le hacia difícil volver a revisarla.

—¿Qué tan mal está Sango?— la morena logro que está se apoyará por completo sobre la rubia para así regular su respiración pero aún así los gemidos de dolor no bajan de intensidad.

—No lo sé Aome, sus latidos son normales pero parece que son demasiado fuerte para ella. Lo mejor será mantenerla en reposo— la castaña miro a Aome y a la rubia y con sólo eso les informo ah ambas que debían hacer. Milk por el momento estaría con ellos hasta que su cuerpo volviera a la normalidad, la androide esperaba que al estar cerca de ese grupo los problemas de salud de su compañera desaparecieran al igual como habían aparecido.

"¿¡Por qué nos está pasando esto!?"

"¿Quién diablos son estas mujeres?"

"Nada de esto me da buena espina"

XxXxXxXxX

Bueno aquí otro capítulo… el anhelado encuentro al fin se ha hecho presente. Ojalá haya sido que esperaban :"V

Si tienen alguna duda quedó espero se halla resuelto en este capítulo o si les provoque más con gusto las responderé r no xD Espero que les halla gust4ado un montón y psss comprendan que syr4fi algunos capítulos no ftiene mucha gracia es por qué… bueno, es por que así lo había 4rr antes xD4r4ggt yr4

Rr-Chan