Hola, bienvenidos al Capitulo 16 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente..
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera: Whatever Happens.
Capítulos: 43-45
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía
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—Inuyasha, ayúdala a llevarla a la cabaña…
—No es necesario señorita Aome, Inuyasha aún se encuentra delicado y más con esta batalla, yo me encargaré de ayudarla— la actitud relajada y tranquila de Miroku ante el tema, mostraba seriedad y respeto sin ninguna clase de artimañas que pudiera evidenciar algún comportamiento extraño para las forasteras, se acercó con sigilo y apenas alcanzo a tomar uno de los brazos de la chica adolorida.
—18…— soltó otro gemido de dolor y busco la mano de su compañera apretándola mientras un par de gotas de sudor resbalaban por su frente.
—Milk, no te preocupes, si Miroku te hace algo cuenta con que lo golpearlos ¿Verdad Sango?— el monje apenas había pasado un brazo por debajo de las piernas de la chica cuando el pequeño Shippo se había acercado con la imponente imagen de la castaña quien sujetaba su Hiraikotsu con fuerza y asentía a las palabras del pequeño.
—No digas eso Shippo, me estás haciendo quedar mal con las señoritas…
—¡Ah!— un alarido más fuerte removiéndose con mayor violencia la morena en los brazos del chico, por suerte 18 logro sujetarla también detectando un pequeño hilo de sangre que se asomaba por la nariz de la azabache ¡Diablos! No podía soportar verla en ese estado ¿Tan grave sería? Ya habia empezando a sangrar y eso la asustaba, no podía ni imaginarse que ella muriera en esa dimensión donde ni siquiera podría ayudarla a volver a casa y de paso perder el objetivo que Dende le había encomendado. Antes de soltarla deslizo una mano por su espalda acertándole un pequeño golpe en su nuca sumiéndola en la inconciencia quedando totalmente expuesta en los brazos del moreno, descolgando su cabeza y extremidades permitiendo a su rostro relajarse y que sus cabellos se ondearan cerca del suelo.
—¿¡Pero que!?— antes de que se quejaran por su acto acomodo a la morena sobre el chico para que esté la cargará con cuidado acunándola en el pecho.
—Parece que al estar inconsciente no sufre de dolor, es mejor mantenerla así mientras encuentro la manera de que esto no le siga sucediendo— susurro la rubia poniendo una mano en el hombro del monje haciéndolo girar para después apoyar esa misma mano en su espalda dándole un leve empujón indicándole que empezara a caminar.
—Si, pero…— antes que avanzará Aome se les había acercado y aunque tenía la intención de preguntar por el fragmento que la chica inconsciente tenía escondido, prefirió callar y poner una mano en el hombro de la preocupada rubia—No te preocupes, yo te ayudare a que ella esté bien, después de todo ella me salvó la vida— una suave sonrisa curso los labios de la morena antes de hacer igual que dieciocho al chico y empujarla con suavidad para que caminara en busca de un refugio.
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La noche había avanzado con gala en todo el territorio llevando consigo a la mayoría de personas a que retomarán de un merecido descanso después de un arduo día de trabajo, las nubes habían descendido del cielo lo suficiente para comenzar a recolectar el agua necesaria para las próximas lluvias que ayudarían al crecimiento de los cultivos, entre la penumbra de ese lugar las imágenes de una pequeña correr y un hombre extraño perseguirla se iban haciendo visibles hasta quedar en medio de un escenario de batalla.
—¡Yo gane!— Lin celebró eufórica dando un par de saltitos y leves aplausos sin borrar la sonrisa de su boca.
—¡Tonta! Esto no es una competencia— la cansada figura de Jaken jadeaba intentando retomar el aire perdido por haber participado de manera silenciosa en la carrera con la pequeña niña, pero el esfuerzo no le había sentado muy bien teniendo como resultado un peso enorme en sus pulmones, estaba perdiendo su condición física.
—¡Oh! Mire eso señor Jaken— espeto la pequeña al cambiar su vista a otro lugar hallando para su sorpresa un rastro sangriento en el suelo y una enorme cabeza tirada no muy lejos de ellos— el señor Sesshomaru tenía razón ¡Encontramos un demonio muerto! Pero ¿Quien pudo haberlo matado?...
—Fue Inuyasha— Sesshomaru había salido de improvisar de entre la neblina dando leves pasos mostrándose altivo aún sin que lo vieran, más internamente mantenía una batalla campal buscando en su interior mil de respuestas para los acontecimientos que le habían traído el viento, apenas detecto esos extraños aromas no dudo en ir en su búsqueda, había algo mucho más interesante en ese lugar y la única forma de saberlo era yendo hasta el.
—A-Amo bonito...
—Puedo asegurar que salió lastimado de esta batalla…— acomodo un mechón de cabello antes de estirar su mano derecha sujetando uno de los cuernos que sobresalía de la cabeza de Goshinki acercándolo a su persona.
"Puedo olerlo, en los colmillos de este demonio quedo impregnado el aroma del acero… tal como lo supuse, estos colmillos rompieron esa poderosa espada"
—Vámonos— soltó un leve bufido antes de girar sobre sus talones empezando a buscar aquel otro extraño olor que lo había traído curioso a ese lugar, sus ojos claros y ávidos empezaron a barrer con la escena aunque la bruma quisiera impedirle tal tarea.
"Puedo detectar lo que paso en este lugar con solo oler el aire, sin embargo hay algo que no me queda claro, la sangre de Inuyasha cambio por completo… no olía a humano, Es más, tenía un gran parecido a la sangre de mi padre y la mía"
Un aroma suave y levemente silvestre lo hizo detenerse, al fin había encontrado ese olor tan familiar a flores que había guardado sin querer en su memoria.
—Esa mujer…— "Estuvo aquí"— acortó la distancia que había entre él y una de las cabañas destruidas encontrando el pequeño trozo de tela con apenas dos leves gotas de sangre, no dudó en tomarlo y sin necesidad de olerlo detecto el aroma de esa mujer morena, se quedó un segundo más mirando ese trozo de tela para después arrojarla en ese mismo lugar "El mundo es un maldito pañuelo" torció un poco sus labios sujetando de nuevo la cabeza de Goshinki y alejarse de el lugar, tenía mejores cosas que pensar pero aún quedaba una duda en su cabeza ¿Qué diablos hacia ella ahí?
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Las horas habían pasado y ya eran alrededor de la nueve de la mañana, la mayoría estaban sentados alrededor en una fogata esperando a que una improvisada sopa estuviera para poder llenar sus estómagos.
Milk se hallaba dentro de la bolsa de dormir de Aome con un paño húmedo en su frente procurando mantener su calor corporal a un mismo nivel y bajar los pocos grados que habían subido, dieciocho a su lado revisaba cada vez que notaba un cambio no habiendo pegado un ojo en toda la noche, en primera por precaución, no es que confiara de a mucho en esas persona pero tan pronto como habían encontrado un buen claro y sabrá Dios de dónde la morena trajo una enorme mochila amarilla saco de allí esa colcha de dormir, dejandosela a la morena para después entre ellas y la castaña empezar a revisar a Milk quitando las manchas de sangre que tuviera por culpa de la caída al charco, después de ello le hicieron beber un tibio té de algunas plantas que por supuesto había exigido su origen mucho antes de que se lo hicieran beber a su compañera, en segunda había estado despierta toda la noche esperando alguna reacción por parte de su compañera pero hasta esa hora de la mañana ella no había dado el brazo a torcer para levantarse.
Alzó la mirada ubicando a dos figuras sentadas cerca a una pequeña colina, no alcanzaba a oír de que hablaban pero no obstante antes de simplemente ignorarlos, de la nada el cielo sobre ellos se había oscurecido y un rayo amarillo golpeó la tierra dejando después de una suave estela de humo una vaca de color marrón oscuro pero con un extraño y extravagante detalle, tenia Tres Ojos "Qué bicho más horrible" chasqueo la lengua y bajo la guardia un poco más dejándose recostar su cabeza y espalda contra el árbol a su lado donde vigilaba a los demás con sus ojos levemente cerrados.
Inuyasha escasamente se despidió de la otra chica subiendo sobre ese extraño animal marchándose de allí "Uno menos" soltó un leve jadeo antes de cerrar los ojos y permitirse descansar aunque fuera unos cuantos minutos.
—¿Dieciocho?— de un pequeño sobresalto la rubia abrió los ojos y busco con la mirada la ronca voz femenina— Dieciocho— los ojos de Milk estaban levemente abiertos y dos de sus dedos jalaban suavemente la tela de su pantalón.
—¡Milk!— hablo algo fuerte mientras se arrodillaba más cerca de ella—¿Ya estas mejor?—esta asintió lento girando su cuerpo después de tanto rato hacia la chica sintiendo el calambre recorrer cada uno de sus músculos—¿Estás segura?— enarco una de sus cejas después de que la vio fruncir sus labios un poco.
—Si, solo estoy algo incómoda…— susurro aún muy bajo, tragando lo que le quedaba de saliva y utilizo su brazo izquierdo como almohada—¿Podrías traerme algo de beber?
—Esta bien— se levantó rápido siendo seguida por la mirada de la morena, está sin apuros llegó hasta los demás presentes y tomo una de las vasijas vacías y corrió hasta el pequeño arrollo trayéndole un poco de agua fría y fresca a la morena, los presentes abrieron sus ojos al notar como la rubia ayudaba a la morena a sentarse y la había recargarse en ella para que pudiera beber un poco de agua.
—¡Milk!— un pequeño sobresalto por parte de la morena que la hizo girar a verle al pequeño zorrito que había dejado su comida de lado corriendo hacia ella y lanzándose hacia sus brazos sorprendiendo a todos, los grandes ojos Onix le miraban extrañada para poco después sonreírle y responder al abrazo acariciar sus cortos cabellos cobrizos.
—Hola Shippo.
La pequeña gatita se había levantado de el suelo caminando también hacia la morena y aunque Sango la llamara está hizo caso omiso acostándose sobre el regazo aún cubierto de la forastera.
—Hola a ti también…— una gota de sudor resbaló por su cabeza por la extraña escena y aunque dieciocho puso los ojos en blanco la ayudo a terminar de beber el agua—Lamento preocuparlos, espero que esto no vuelva a pasar.
—Eso espero….
—¿¡Tienes alguna enfermedad grave Milk!? ¡Nos asustaste mucho ayer! ¡Creímos que te iba a morir!— Milk río de nuevo acariciando la cabeza del pequeño zorrito, quizás era la primera vez que veía algo así y por eso se lanzo hacia ella para confirmar su bienestar.
—No es para tanto, quizás es la reacción a alguna alergia o algo, ya me las apañare para que esto no vuelva a suceder…
—Aun así…— los tres presentes alzaron el rostro hallando las otras tres presencias que se acercaban para sentarse a su alrededor utilizando las raíces de los árboles como asiento, Milk se encogió en su lugar apretando una de sus manos a su costado oculta de las miradas curiosas, se sentía extraña, más que nerviosa— Es mejor que sigas descansando, no sabes cuándo vuelvas a sufrí uno de esos ataques.
—¡Si! Sango tiene razón Milk, deberías quedarte con nosotros ¿Verdad?— la ancha sonrisa del zorrito la extraño a un más ¿Por qué estaba tan emocionado por ella? Apenas y se habían visto una sola vez.
—No te precipites...
—No la molestes Shippo, aún debe estar débil— Aome se arrodilló frente a la chica apoyando una mano sobre su frente y otra en la mano que sostenía al pequeño Shippo—qué bueno que te encuentres mejor…— un fuerte golpe en el pecho de la morena la hizo fruncir el ceño y que apretara un poco mas su otra mano antes de que un corrientazo alejara el tacto de la otra chica aunque esta vez apenas y había parecido como un calambre.
—Eh si, gracias…— desvió el rostro sintiendo algo de jaqueca y como al tiempo dejaba de sostener al zorrito para llevar su mano a su cabeza, sus ojos se cerraron y levemente sus hombros empezaron a temblar.
—Es suficiente— la rubia llamo su atención cuando la escucho, Casquero la lengua y metío sus manos entre la frazada gruesa dispuesta a sacar a la morena de allí y llevarla a otro lugar.
—E-Espera dieciocho— la morena apenas se quejó pero Aome la había jalado igual enfrentando su rostro a la rubia.
—No te la puedes llevar, no en esta en condiciones.
—No te metas, ella ya está más que bien...
—Aun está débil, déjala descansar un poco mas
—Muchachas, por favor— una sonrisa nerviosa y se obligó a tocarlas a cada una por el hombro para alejarlas como a la vez ella tenía más espacio entre las dos— No es para tanto—le mostró una mirada suplicante a la morena —solo necesito dormir un poquito mas— soltó una risilla nerviosa a la rubia mientras que posaba sus manos sobre su pecho en manera de suplica— no te preocupes más.
—…Esta bien…— soltó un bufido cansado antes de empezar a rebuscar en el bolso que le quitó a la morena después de acostarla allí—Pero come— antes de que está dijera algo ya tenía una roja y grande manzana en su boca.
—… ¡18!— le regaño después de morder la fruta, se sentía tan extraña estando rodeada de más de una mirada donde apenas y podía comer tranquila teniendo que ignorarlos a todos, aunque el pequeño Shippo se tomará el atrevimiento de sentarse con su espalda apoyada contra ella y le pidiera un poco de fruta—Etto… —no había podido aguantar tanto tiempo en silencia y busco la manera de sacar algo de información, y estando en esas circunstancia… ¿Por qué no?— y… ¿Y su amigo de rojo?
—¿Ah? ¿Te refieres a Inuyasha?— el monje apoyo uno de sus brazos sobre su pierna para descansar el rostro mirándola de solayo— El se fue hace un rato.
—Ya veo…— no pudo morder ni un trozo más cuando los recuerdos de antes cae inconsciente empezaban a repetirse, ¿Por qué el la había mirado de esa manera? ¿Por qué esa actitud tan tosca si había sido amable? ¿Por qué no simplemente iba al grano y los empezaba a bombardear con preguntas? ¡Ah claro! No tenía ni idea que preguntarles en ese momento, estaba tan en blanco que apenas y podía decir algo antes de fingir dormirse, eso seria mejor si el ambiente tenso no desaparecía.
—¡AHH! ¡No puede ser!— se escuchó un grito que provino de la nada donde escasamente se dejó ver una pulga saltar a la nariz de Milk sin que está pudiera reaccionar, dieciocho por su lado si lo hizo, cuanto se arrepentía la morena por no haberlo hecho ella, la androide que estaba tan cerca lanzó un fuerte manotazo por impulso estampando la pulga en el rostro de la morena mandándola hacia atrás.
—¡AY!—una gota de sudor bajo por las cabezas de los presentes aún permaneciendo en silencio.
—¿Milk? ¿Estás bien?— Aome se había inclinado para hablarle antes de que está se reincorporará hecha una furia y con la marca de la manos de la rubia en medio del rostro.
—¡No seas bruta 18! ¡Eso me dolió!— la pequeña pulga callo sobre la cabeza del pequeño zorrito totalmente aplastada.
—Amm ¿Pulga Myoga? ¿Se encuentra usted bien?— pregunto Aome estando algo incomoda, no era la primera vez que pasaba después de todo Inuyasha más de una vez lo había hecho con el pequeño anciano pero ellas, había sido apenas un movimiento instintivo que llevo a la rubia a matar al animalito llevando consigo la molestia de la pelinegra por haber sido golpeada de esa manera, aún podía jurar que veía los cinco dedos de la rubia en medio del rostro de la morena.
—¡Pero que muchacha más agresiva! ¡Deberías respetar más a tus mayores!— el bichito señalo a dieciocho dando pequeños brinquitos mientras alzaba la voz para que le escucharán. La androide lo miro entre extrañada y sorprendida estirando su mano tan lentamente que ni cuenta se dio cuando la morena había dejado de regañarle para mirar que llamaba su absoluta concentración.
—... Bicho...— su tono de voz había sido tan suave que el viento se le hubiera asemejado, no obstante la pulguita tampoco reacciono por estar exaltado recibiendo de llego un golpecito de el dedo medio de la rubia, mando un poco lejos—Mmm... es de verdad— le dijo la rubia a Milk con sus ojos algo abiertos.
—Por supuesto que es de verdad ¿¡No viste que era una pulga!?— se cruzó de brazos la morocha mientras torcía levemente los labios al momento de fruncir un poco más las cejas.
—No me refiero a eso ¿Lo Oíste hablar?
—¿Hablar? ¿A quien?
—¡A la pulga tonta!
—¡No me grites!— miradas asesinas iban de la una a la otra tomándolo como una batalla a ver quién era la primera en retirar la mirada dejando a la otra como vencedora—No tengo idea de lo que hablas, estás loca.
—¿¡Loca!? ¡Te voy a dejar calva!— la morena alcanzo a descruzarse de brazos antes de sujetar con sus manos las muñecas de la rubia quien ya iba a por su cabello largo color carbón.
—¡Muchachas!— Aome logro frenarlas tan pronto como las vio lanzarse la una a la otra ¿Qué clase de tipas eran esas? Actuaban como un par de niñas de prescolar—Creo que deben prestar más atención, quizás no lo sepan pero la pulga Myoga es un conocido de nosotros— se alejó de ellas para después señalar su hombro donde la pulguita saltaba y unos ojos realmente grandes y enojados se dejaban ver—¿Ven?
—Oye…— las miradas curiosas y los ojos abiertos con sorpresa era lo que más demostraban las dos forasteros, Milk llevo una mano a su pecho en forma de puño antes de señalar con su dedo índice de su otra mano— tienes un animalejo en el hombro— un pequeño alarido y los demás habían caído de espaldas de sus asientos por la escena ¿Qué no habían escuchado nada de lo que la otra morena dijo? Qué falta de atención.
Después de ese extraño acontecimiento la rubia había obligado a dormir a la morena, por no decir que la volvió a dejar inconsciente por todo un día entero hasta la siguiente mañana pero aun así Se permitieron tomar bastante tiempo de ese día para explicarle a las dos forasteras que esa cosa a lo que había llamado bicho o animalejo era una pulguita muy sabia, y esta llevaba décadas viviendo con el único objetivo de cuidar de sus amos y por ende las dos chicas descubrieron un poco más de esa época, después de que Milk le suplicará que la dejara un par de horas consciente, llevaban por decir casi dos días sin que ella pudiera conocer de ese grupo y era una de lo que más quería descubrí pero con sus constantes siestas no había podido cumplir ese objetivo. Milk encontró otro dato mucho más curioso de lo que creía, esa cosita de aspecto no muy atrayente había sido un sirviente a mucho honor del padre de Inuyasha Inu No Taisho.
Aunque después de eso la rubia la hubiera obligado a descansar un poco más «de nuevo» costándole bastante poder reconciliar el sueño, Extrañamente mientras más tiempo pasaba allí cada vez iba desmintiendo las molestas contracciones que el tacto de Aome le provocaba cada vez que había aunque fuera un contacto mínimo entre ellas.al rato de estar metida en ese lugar la tarde ya se había avanzado mucho y el calor del día le daba de lleno, agradecía haber dormido un poco más pero ya era demasiado sofocante estar reclusa en esa caliente frazada, no pudiendo más espero tortuosos minutos para ir desacalorándose para de improvisto salir de allí tan rápido como pudo envolviendo con maestría el saco de dormir dejando a un lado de un árbol para después subir cual gato espantado a un árbol, teniendo como testigo al pequeño zorrito que solo río por su acción. Apenas como llegó a una de las ramas altas soltó un suspiro de relajación sintiendo como la brisa bailaba con su cabellos antes de tener que taparse los oídos.
—¡Milk!— el grito había sido largo y fuerte, la rubia apenas la había perdido de vista un par de minutos y ya está había desaparecido donde la había dejado hallándola en una de las ramas gruesas de un árbol—¡Baja de ahí ahora mismo!—la morena solo le sonrió agraciada antes de fruncir sus hombros y negarle con la cabeza—¡Que bajes te digo! ¡O voy por ti! ¡Y sabes que te arrepentirás!— la morena solo la ignoro disfrutando de la sombra que le hacía las hojas de los árboles mientras empezaba a disfrutar el caer de el sol desde su posición—Coste…— antes de que se diera cuenta la rubia con maestría había llegado a ella regalándole un buen susto que apenas pudo ahogar antes de deslizarse de la rama cayendo en otra empezando con eso el juego del gato y el ratón demorando en ese trascurso quien sabe cuánto tiempo y aunque la morena se diera a la fuga la rubia iba a cada momento aumentado su preocupación a que se cayera y por ende está se trasformaba en cólera.
—¡No 18!— le alcanzó a sujetar del pie jalándola hacia ella llevándose consigo un par de ramas frágiles.
—Te atrapé— la sonrisa sádica de la rubia asusto un poco a la morena quien sentada en la rama donde estaba la rubia empezaba a temblar y no sabía si por el viento que ahora soplaba más fuerte o por la postura temeraria que le regalaba la androide, antes de que siquiera pensará escucho un crujido y luego como sus cabellos empezaban a alzarse gracias a la gravedad. La rama donde habían estado apoyadas se había quebrado y el peso de ambas chicas las había hecho caer los pocos metros que las separaban del suelo con rapidez.
—¡Ah!— su cuerpo se había girado en el aire teniendo la horrible escena a primera vista del suelo donde su cara seguramente se incrustaría, había visto leves siluetas moverse pero a tan solo un par de centímetros del suelo su caída se había frenado siendo solo su largo cabello lo que tocará el terroso terreno.
—Torpe, de que te sirve entrenar si en situaciones cómo está te dejas vencer por la impresión— alzó la mirada en medio de su pelo donde la figura de la rubia estaba cómodamente recostada de espaldas en la primera rama del árbol donde apenas había sujetado su tobillo con tres dedos.
—1-18…— un pequeño tic nació en su ojo izquierdo antes de soltar un pequeño suspiro cansado dejándose sostener por la otra chica, después de un par de segundos donde suficiente sangre viajo hasta su cerebro decidió reincorporarse, colocando sus manos en el suelo tomando de apoyo un par de raíces tirando un poco de su pierna para que la rubia la dejara libre y viendo la posibilidad de movimiento se dejó ir al frente sus piernas quienes no resistieron mucho antes de dejarla de rodillas mientras que el mareo momentáneo al incorporarse de esa posición pasaba. Al girar su cabeza poco después descubrió como los testigos la miraban disimuladamente hasta que ella presentó palidez en su sonrojado rostro.
"Idiota, has hecho el ridículo desde que te levantaste de la bolsa de dormir… que vergüenza"
No pudo evitar reprenderse tomando asiento en la raiz que estaba detrás de ella dejando escapar el aire por su boca como un bufido de molestia.
"Todo por no hacerle caso a 18… Tonta"
—¿Milk?— su mirada había buscado con facilidad a la dueña de esa voz hallándola un par de metros delante suyo—Vamos a hacer una fogata— Aome se rasco su mejilla con una de sus dedos antes de pasar la saliva un poco pesado desviando la mirada hacia la rubia —N-No se si quieren a-acompañarnos…— Milk enarco una de sus cejas por el repentino tartamudeo de la chica, siguiente el trayecto de la mirada y hasta alzar el rostro hallo el ceño fruncido de su acompañante.
—Ey — se puso de pie lanzando una pequeña piedrita a la cabeza de la androide—No la mires así, la asustas— se cruzó de brazos recargando su peso en una pierna.
—No es mi culpa que se asuste…— la rubia cerro sus ojos frunciendo un poco sus labios antes de escuchar un muy audible Ajam por parte de la morena, mordió su mejilla antes de sentarse en la rama para verla con sus ojos azules y fríos—¿Qué?
—Baja— la morena seguía exactamente igual a excepción de uno de sus dedos que se movía sobre su brazo—Esta haciendo frío, baja rápido— una última mirada antes de darle la espalda moviendo con algo de violencia sus cabellos, está chasqueo la lengua para en menos de tres segundos bajar de un salto y sujetar el hombro de la morena girandola hacia ella.
"Kami, dame fuerzas para no matarla"
—No te acostumbres mucho a esto, apenas como sepa que te hallas mejor nos iremos ¿Me entiendes?— susurro quedó apretando un poco mas su agarre mientras que sus rostros estaban levemente más cerca.
—No debes por qué repetirlo, lo sé muy bien y si quieres que nos vayamos lo hubiéramos hecho antes de que empezara a anochecer….
—No, aún no sé si esas extrañas picadas no te volverán a dar...
—Da igual, me siento mucho mejor ahora…— la rubia se permitió negar antes de soltar un bufido y girarla sobre su eje empezando a tomar su cabello haciendo una cola de caballo para después irlo enrollando haciendo ese típico peinado que la morena siempre se hacía solo que esta vez más poco cabello quedaba a los costados de su cara por lo largo que lo tenía.
—Así estás mucho mejor…— escondió las puntas de su cabello en el mismo peinado para que esté se sujetará consigo mismo, dejando a la morena algo sorprendida y con las palabras en la boca, no pudo decir un pequeño gracias, en primera por qué la rubia se adelantó dejándola atrás y en segunda por el extraño actuar de ella, su mente había quedado en blanco por el momento.
Poco después la fogata se hallaba grande frente a ellos donde un par de peces se asaban y en el cielo empezaba a crecer el rastro naranja con púrpura indicándoles la casi llegada de la noche sobre sus cabezas, de la nada la pulguita había vuelto a aparecer saltando al hombro de Aome logrando apenas sorprender a las otras dos chicas solo que esta vez tuvo más precaución de no morir aplastado por la no tan liviana mano de la rubia.
—Bien ¿Quién me va a contar que fue lo que pasó con el amo Inuyasha?— la morena había apoyado sus codos en sus rodillas mientras que una de sus manos acunaba su cabeza, estaba algo aburrida pero apenas la suave mención del anciano pulga la hizo poner alerta sus oídos aunque su postura se viera de la misma manera, sus ojos con lentitud se habían desviado a la rubia notando como esta había hecho exactamente igual, sonrió para sus adentros desviando de nuevo su mirada a la fuente de conversación— si bien no me equivoco, por el olor me pareció que el amo Inuyasha se había transformado...
—¿Transformado? ¿Cómo? El ser un hombre mitad bestia tiene algo que ver?— Miroku había hablado suave, mirando atentamente a la pulguita que sin más había afirmado con la cabeza— entonces, quiere decir que… ¿Su transformación tuvo algo que ver con la ruptura de colmillo de acero?
—Así es, como ustedes saben la espada es un recuerdo de gran valor que le dejo su padre al morir— la posturas de los presente se había movido de su lugar apenas un par de milímetros, quizás aunque la información fuera poca era más relevante que muchas y por ende la sorpresa para aquellas que no tenían idea de que era lo que pasaba, las espada de una Bestia heredada a su Cría, sonaba gracioso de algún modo—Esta sirve para defenderlo de los enemigos y… por otra razón más…—el suspenso invadió momentáneamente la zona, ni los grillos se oían solo a la espera de que aquella pequeña pulga abriera su pico y soltara aquel dato ante el caso ¿Tantos secretos podría guardar aquel colmillo?—le sirve para mantener sellada la sangre de bestia que lleva en sus venas.
"¿Que?"
No pudo evitar parpadear repetidas veces ante la última oración, si era así las afirmaciones de Goshinki ahora corroboradas por la pulguita volvían una y otra vez, Inuyasha es un hombre mitad Bestia, en todo el sentido de la palabra así que era más que obvio que él… él había nacido de una mujer Humana, no había otra explicación si el legítimo dueño de esa espada partida en dos era del padre de este ¿Qué humano tiene en su poder una arma como esa? Por su continúa Experiencia sabía más que nadie que si había algún tipo de habilidad extraña en una persona era por qué algún tipo de origen alienígena o algo parecido. No había ninguna otra posibilidad de que alguien forzará esas habilidades sin más.
—No importa si colmillo de acero es reparada, la felicidad que le provoca destazar a sus enemigos no podrá estar oculta
—Entonces al romperse la espada al perrito le quedó gustando matar y destacar a cuánto ser vivo que vea de frente…—la androide arrojó una pequeña rama a las brazas del fuego frente a ella sin siquiera tomarse la molestia de alzar el rostro, Milk por su parte se había tensado al escucharla y no había podido ocultar la sorpresa en su rostro. Imprudente— qué interesante…
—¡18!
—¿Qué? Es lógico, no hay manera de que este errada— una pequeña gota de sudor resbaló por su cabeza antes de revolver los cabellos de su fleco con una de sus manos.
—No lo digo por eso…—soltó un suave suspiro girando hacia los demás presentes haciendo una pequeña reverencia—mil disculpas.
—No te preocupes, en fin de cuentas creo que todos habíamos pensado exactamente lo mismo— Aome negó con sus manos regalándole una suave sonrisa, después de todo ella aunque no lo había soltado al aire como la rubia había pensado igual, incluso peor pero siendo ella quien era y como consideraba a Inuyasha no podía aceptar dicha posibilidad, debía encontrar un modo de prevenir una situación como la que su mente se había obligado a planear.
—Oye niña...
—¿Eh?— tanto Milk como Aome habían levantado el rostro buscando a la pequeña pulga como si este las llamara precisamente a una de ellas, y no había errado de por sí.
—Tu... ¿De dónde saliste?— Aome no dudó en arquear una de sus cejas al ser la otra morena la única persona cuestionada en el momento, la pulguita había saltado con tal rapidez para quedar a tan solo un metro de distancia de Milk y aunque ésta se había erguido en su posición lo primero que hizo fue girar a ver a su acompañante antes de volver a mirar a Myoga.
—Etto… yo… ¿Me repite la pregunta?— si fuera sido por los presente se hubieran dejado caer de nuevo hacia atrás, quizás la chica estaba en otro mundo por lo extraño de su enfermedad.
—Hmmm ¡Ya se! Eres la hermana de Aome—Silencio rotundo.
—Este, no, no soy su hermana...—corto su oración cuando el Animalito volvía a hablar, para ser tan pequeño hablaba bastante fuerte, tal como si fuera una persona.
—Entonces eres su prima—una gota de sudor bajo por su mejilla.
—Tampoco, se equivoca señor, yo…— volvió a cortarla mientras la señalaba con una de sus tantas patitas.
—¡AY NO! No me digas que eres su hija o peor, su madre…
—¡Ya cállese!— esta vez fue ella quién se permitió cortarlo mientras se golpeaba sus muslos con sus manos sin querer espantando un poco a Myoga haciéndolo caer sentado—¿¡Cómo se le ocurre que yo seria hija de ella!? ¡Mucho menos ser su madre! ¿¡Es que no se fija anciano!?—Milk se había levantado a la vez que alzaba una de sus piernas intentando aplastar al anciano cosa que no logro por mero Descache, la pulga había alcanzado a esquivarla.
—¡Ay mamá! ¡No me culpes! es que se parecen— antes de que Milk volviera a bajar su pie para aplastarlo logro detenerla esa pequeña frase ¿Parecerse? No, claro que no, alzó la mirada topándose con los ojos color chocolate de la morena mientras que por inercia inclinaba su rostro a un lado mientras buscaba algún parecido pero para ella no halló algo que la ligara aparte del cabello oscuro.
—Claro que no...
—¡Eso es verdad!— el monje ahora era quien la interrumpía ¿¡Es que acaso lo habían tomado de deporte!? no pudo evitar achicar sus ojos al mirarlo mientras se volvía a sentar en el tronco algo irritada escuchando una pequeña risilla burlona de la androide aunque ésta se estuviera muriendo de nervios por dentro ¿Qué más hacer? No podían huir de lo obvio—¿Es usted algo de la señorita Aome?
La campana de alerta se había estallado de tanto sonar ¿En qué momento se había encendido? Si bien estaba muy nerviosa por el tema que ahora se trataba en la pequeña reunión pero eso no quería decir que iba a dejar a la deriva un tema tan delicado como ese, había deducido que la morena a un par de metros no era de su dimensión por el simple y vano hecho de como vestía pero no podían tratar a la ligera de dónde habían salido ellas ni el por qué, simplemente esa idea no está aprobada en su cabeza.
—Ella no es nada de esa chiquilla— la androide había estirado su mano hacia el moño improvisado que le había hecho a Milk y con este logro empujarla hacia el frente ocultando su rostro casi entre sus piernas escuchando un no muy claro Ay por respuesta.
—Bueno, Ya aclarando eso… ¿Por qué no nos hablan de ustedes? Quizás con eso podamos ayudarlas en algo ¿No?— Aome había interrumpido el tema al ponerse de pie y dar un par de pasos para probar si los peces en el fuego no se habían quemado ya, al estar tanto tiempo expuestos al fuego.
—Si, díganos, me encantaría escuchar esa historia— un leve sobresalto sintió el cuerpo de Milk antes de alzar el rostro al manotear la mano de la rubia, sus ojos se engancharon en los dorados del chico de rojo notando esos suaves movimiento al dar cada paso antes de sentarse justamente frente a ella pero al otro extremo del fuego, ah, como agradeció que esa llamarada de candela los separara.
—Inuyasha, al fin llegas, tardaste mucho—el monje apenas soltó palabra distrayendo momentáneamente al peliblanco.
—Si, Totosai me pidió que lo acompañará pero me aburrí, así que lo deje solo— soltó sin ganas volviendo a mirar a las dos forasteras con su ceño fruncido—¿Y bien? ¿Van a hablar?
—Oh bueno…— trago pesado antes de mirar de lado a la rubia aprovechando para empujarla con su hombro en busca de alguna señal antes de volver a mirar al chico de cabello blanco ¿Pero que decirles? Por su parte ella no está lista para soltar la lengua y menos si ese ceño fruncido le está molestando.
—No es una historia muy larga…— la rubia había apartado un mechón de cabello de su rostro ocultándolo tras su oreja pero su otro lado del rostro ahora era cubierto con gran parte del cabello dejando apenas uno de sus ojos fríos y azules al descubierto.
—18…
—No importa, estamos dispuestos a oírla— Sango había arrojando algo de parto húmedo al fuego haciéndolo sonar para que la molesta mirada de Inuyasha se alejara de los ojos nerviosos de la morena.
—Esta bien, nosotras venimos de un lugar muy lejano, tan alejado que parecería que fuera de otro mundo…—un pequeño sobresalto donde sintió como su alma escapaba lentamente de su cuerpo, su cabeza empezó a girar tan lento hacia la rubia como si en cada movimiento una de sus vértebras se desencajada, la mirada fría y sería que le regalo podría decía más de mil palabras solo que no unas muy bellas.
"Aplaudo a tu ingenio 18"
—En ese lugar teníamos nuestra familia, un hogar donde volver siendo nosotras la cabeza para que ese se sostuviese…— se mordió su labio en la parte interna intentando acallar otra cursilería que quisiera escapar de su boca— pero por culpa de unos malditos bastardos… todo se fue a la mierda— Milk no pudo evitar tragar pesado, su mirada se desvió al lado contrario de su acompañante mirando fijamente el suelo como si en la oscura tierra fuera a encontrar la solución a aquel sentimiento manchado de deshonra y dolor que ah ambas embargaba— nuestros conocidos arremetieron contra nosotras, queriéndonos desaparecer…— los puños de la androide se apretaron fuerte enterrando sus uñas en la palma de sus manos— No nos quedó de otra que escapar— cerro sus ojos justo cuando ese recuerdo la atacó de lleno, frustrada y llena de cólera no pudo contener un chasquido y que sus hombros temblará de la ira, todo lo contrario a su acompañante que se vean acongojada y pareciera que cada vez se hacía más pequeña en su asiento.
—¿Que mas paso? ¿No lograron convencerlos?— un bufido de burla recibió la morena ante su pregunta, dieciocho no pudo retener aquella exclamación y Milk solo dejos caer su cabeza antes de llevar una mano a su frente como si sintiera el comienzo de una horrible jaqueca.
—Pues nada, simplemente, no podemos volver— los ojos azules absorbieron por completo el intento de ayuda que Aome quería ofrecerles, no sabía en qué momento ese mar azul cambiaria a uno rojo— nos ven como enemigas y su prioridad es deshacerse de nosotras.
—…Pero, pero eso no importa ¿Verdad?— el suave susurro de Milk llamo su atención, aunque no pudieran ver su cara podían sentir las firmezas de sus palabras en ese suave susurro— No importa por qué lo arreglaremos, lucharemos por reparar ese daño y todo será como antes…— levantó el rostro con el ceño fruncido y apretó una de las manos de la rubia que no dudó en devolverle el apretón— por algo estamos entrenando hasta el cansancio 18, no podemos rendirnos ¿Verdad?— se había forzado por no oírse ridícula y más bien demostrar el coraje que hasta ahora las había llevado a donde estaban, a pesar de sus falencias y los contratiempos, ahora era más rápida y fuerte de lo que recordaba y si seguía ese ritmo lo más seguro era obtener por lo menos un pequeño porcentaje de Victoria y para ellas eso era más que suficiente.
—Si...Tienes razón.
—Ósea que su aldea está siendo manipulada…— la voz de Miroku las trajo de vuelta a la realidad, una pequeña gota de sudor bajo por sus cabezas antes de retomar sus posturas y acomodarse en sus asientos como si nada hubiera pasado.
—S-Si, se podría decir, pero creo que ya es mucho sobre nosotras… ¿Q-Que tal ustedes?— Milk había devuelto la misma pregunta evasiva que antes Aome había hecho y por ende recibió un pequeño empujón en su hombro por uno de los brazos de la rubia, quizás había sido buena idea desubicarlos de ese tema.
—Es verdad, no nos hemos presentado. Mi nombre es Aome Higurashi y soy estudiante de…— el fuerte carraspeo de Inuyasha la hizo silenciar como a la vez la figura imponente de este se alzaba frente a ellas escondiendo sus manos entre las mangas de su traje.
—Aome, no creo que sea correcto que estas mujeres sepan de nosotros…— una mirada de solayo junto al chasquido de su lengua, los ceños de las dos chicas se reunieron en molestia y no dudaron en desviar sus rostros a otro lado a la vez que soltaban un bufido— son unas completas extrañas.
—Abajo— lo inesperado llego realmente pronto, antes de lo que la mayoría se lo esperaba, el tema de conversación entre ellos y las dos forasteras por extraño que sonara no era muy sólido y aunque Aome lo hubiera intentado no había sido reciproco como también el leve sentimiento de Deja Vu como cuando tocaba a la morena ¿Si tocaba a la rubia le pasaría exactamente lo mismo? recibiría esa descarga eléctrica que sabrá Dios de dónde salia. Todos sabían lo bocazas que podía ser Inuyasha pero mostrarse dominado y débil frente a las dos chicas bajaba su ego mucho más de lo que pensaba, su cara enterrada en la tierra era más que suficiente para humillarlo por mucho rato.
"Eso debió dolerle"
Milk y la androide habían parpadeando sorprendidas reiteradas veces ¿Cómo carajos había logrado aquello Aome? Para ellas esa demostración de dominio les dijo mucho pero más que nada sintieron su garganta refrescarse como si hubieran tomado un vaso de agua helada después de días de sequía.
—No seas grosero Inuyasha, ellas ya nos contaron sobre ellas y ahora faltamos nosotros.
—Pues no me parece Aome, además ¡No debiste de activar el collar!
—Pues tampoco me importa— bufo al darle la espalda esperando a que su cabeza volviera a centrarse en el tema anterior— bien, como decía, yo me llamo Aome, este de aquí— giro su cabeza hacia atrás mientras fruncía una ceja y señalaba de mala forma al chico que terminaba de sentarse sobre el césped y sacudía su rostro— es el gruñón de Inuyasha, ella es Sango, el Miroku y estos dos últimos son Shippo y Kirara— la chica había señalado a cada uno de los integrantes y estos habían respondido con un leve saludo o una pequeña sonrisa.
—Un gusto conocerlos— se adelantó Milk antes de que la rubia soltara algún comentario mordaz o simplemente bufara ante sus saludos—Como ya saben, mi Nombre es Milk y ella es 18— no pudo evitar sonreír de nuevo, el viento soplo algo fuerte y los pocos rayos de sol se perdieron en el horizonte dejando el lugar en penumbra— Vaya, hoy es noche de luna nueva…— no había esperado el sobresalto del peliblanco ni mucho menos cuando esté se había levantado y corrido hacia uno de los enormes árboles—Pero… ¿Qué le pasa? — se puso de pie alcanzando a dar un par de pasos hacia el chico con la mera intención de quejarse por su falta de respeto, no espero que al alejarse quien la retuviera fuera la otra morena que al tocar su brazo ese molesto calambre que recorría su columna volviera y que su pecho volviera a doler, aparte del molesto corrientazo que recorrió las dos extremidades mayores que se habían unido por el tacto de Aome, no pudieron evitar quejarse y dar dos pasos atrás para alejarse, Aome hacia la fogata y Milk hacia el árbol que ocultaba la figura del peliblanco, se miraron extrañas estaban más que seguras que eso sí que no era una mera coincidencia ¿Por qué cada vez que se tocan les pasaba algo como eso? El ceño de Milk se frunció un poco más por otro palpitar fuerte optando por morder uno de sus labios para apaciguar la molestia—Yo… Lo lamento…— la brisa volvió a correr mucho más fuerte que antes haciendo que su cabello perdiera resistencia y que lentamente se fuera deslizando su peinado hasta dejar sus cabellos negros sueltos. La respiración de Milk se acelera, sus ojos comenzan a bailar en sus cuentas y la falta de aire empezara a molestarle.
—No te preocupes… Pero… ¿Estas bien?— Aome dio un paso al frente, Milk escucha como algo cais a su lado pero su cabello tapaba su rostro, no pudo evitar llevar una mano a su frente y soltar un pequeño jadeo, apretó los ojos y líneas rojas empezaron a aparecer en su cabeza, tales como si fueran cortadas sobre algún mantel negro, un pequeño jadeo más y aunque escucho la voz lejana de la rubia llamarla sus ojos se habían abierto apenas unos milímetros antes de que su pupila se dilata y sintiera como una honda salía de su cuerpo para darle ahora camino a sus piernas qué empezaron a guiarla de manera velos por medio del bosque.
—¡Milk!— la rubia junto a los presentes empezaron a seguirla tan pronto la vieron correr—¡No de nuevo!
Para la morena apenas había sido una pequeña marcha donde su subconsciente la guiaba a escenas en las que nunca había pensado que estaría, en medio del camino escucho una risa tenebrosa como también la imagen de una fuerte mandíbula acercándose con la intención de morderla.
Reacciona
Sus sentidos volvieron como un golpe donde el frío del acero paso de una ilusiones a ser real, no entendió como logro curvar su cuerpo hacia atrás y derrapar en el césped antes de que su cabeza fuera decapitada.
"Santo Dios"
Al girar sobre su eje no pudo evitar soltar un fuerte alarido de sorpresa, un hombre Chaparro y un poco robusto, con un collar de cráneos pequeños y en sus manos una enorme espada con un extraño brillo a su alrededor la miraba un tanto perturbante, dio un paso hacia atrás y no dudó en tragar pesado ¿Quién era ese tipo?
—¡Milk!— Aome y dieciocho frenaron en seco antes de que los demás las alcanzarán y sus ojos buscarán a la chica de cabello suelto, el sujeto soltó un gruñido para después girar su cabeza de una manera extraña antes de soltar una fuerte carcajada.
—¿Quien de ustedes es Inuyasha?— el silencio se presentó aunque la miradas de los presentes se unieran y dos posturas se volvieran firmes y desconfiadas.
—¿Quien demonios eres tu?— la gruesa voz de Inuyasha se escucho pero su figura era nula ante la morena que aunque veía perfectamente hacia los presentes no podía distinguir el cuerpo del peliblanco de entre los presentes aunque el rango de voz le indicaba su ubicación… ¿Por qué no se dejaba ver?
—Mi nombre es Kaijinbo y mi especialidad es forjar espadas…
—¿Forjas espadas? ¿Y eso a nosotros que?—nuevamente la voz de Inuyasha se hizo presente más su figura parecía ser lo único ausente en el lugar y eso era más que decir.
—La espada que eh creado se llama Tokijin y llora por beber la sangre de Inuyasha— un bufido y el cuerpo del chico salio de entre Sango y Miroku con brusquedad, Milk no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa, el chico de rojo había perdido ese extraño color de cabello tan llamativo, sus ebras ahora eran negras, sus extrañas orejitas habían desaparecido junto a ese no muy comun color de ojos dejando un color chocolate bastante oscuro casi de un color negro ¿Dónde había quedado ese chico de aspecto extraño? Ya no había rastro de él, apenas el de un humano común y corriente.
—Tu eres Inuyasha ¿No? Esta espada me lo dice— un extraño palpitar rojizo cubrió con más fuerza el filo de la espada haciendo que los ojos de Kaijinbo tintinearan en tonos rojos— Si, eres tú. Pensé que eras un monstruo pero solo eres un pequeño insecto.
—Inuyasha—Miroku apoyo una mano sobre el hombro del chico apretándole un poco la zona—¿Recuerdas haberle hecho algo a ese herrero?— Inuyasha negó lentamente sin dejar de mirar al sujeto frente a él.
—Tal vez no fue al herrero—en un pequeño susurro Milk empezó a caminar alrededor del sujeto analizándolo a cada uno de sus pasos, grabando en su memoria las facciones del sujeto sintiendo de paso unos extraños escalofríos y más por la manera en que este no dejaba de gruñir.
—¿A qué te refieres?—Milk desvió la mirada apenas un segundo antes de volver a ponerla sobre el hombre de baja estatura, no se había acostumbrado a ver su apariencia extrañaría y ahora que era humano se le hacía más extraño y sabrá Dios el por que, trago pesado y se obligó a buscar las palabras que habían llegado a su mente de golpe aunque en manera desordenada ¿Cómo decirles que sentía el aura de un demonio que el de un humano? No podía, en fin de cuentas aún no aprendía bien a sentir y diferenciar los Kis— Es ilógico que yo le haya hecho algo a este tipo.
—Esta espada desea partirte en dos—su risa extraña se escapó por su garganta antes de hacer girar entre sus dedos el arma antes de volverle a apuntarle—esta espada fue creada con los colmillos de aquel demonio que fue el único capaz de partir en dos a colmillo de acero, arma forjada por el viejo Totosai — la mirada de ambos morochos se volvieron a unir mostrando la autentica sorpresa por lo dicho, en primera por qué ese enano fue capaz de crear una espada y en segunda por ser precisamente con los colmillos de ese demonio de extraño color.
—Seguramente esa espada guarda el rencor del espíritu de Goshinki— tan pronto como Sango aclaro el por qué esa aura roja envolvía la espada Milk no tuvo dudas de su deducción, había acertado en que esa esencia era auténtica de un demonio. Sango tomo su Hiraikotsu y separó levemente sus piernas al igual que el monje apretaba con más fuerza el cetro que siempre llevaba.
—Maldito, no eres más que un charlatán…— un paso al frente y las manos de Aome habían detenido al moreno empujándolo hacia atrás a la vez que Sango y el monje corrían hacia Kaijinbo empezando a atacarlo—¿¡Pero!? ¡Aome!
—No Inuyasha, estando como humano no podrás hacer mucho y menos si no tienes a colmillo contigo—La verdad atacó de golpe al ojo onix antes de soltar un bufido de molestia y cruzar sus brazos mirando con enfado a la pelea frente a él.
La androide llegó hasta la morena jalándola de un brazo empezando a escudriñarla buscando alguno de los signos extraños que ya había visto una vez.
—¿Qué fue eso?— susurro con disimulo mientras que alzaba una de sus cejas, la morena aún confundida solo trago en seco y deslizo sus cabellos por sus dedos al pasarlos por sus hebras negras, frunció sus hombros antes de verla y negar aún sin comprender que acababa de pasar—esto es una mierda…
"Tienes mucha razón…"
—¡Maldición!— el Hiraikotsu había sido esquivado pero al volver sobre el rango que había marcado al ser lanzado Kaijinbo no dudó en partirlo en dos, provocando el asombro en el grupo de Aome, Miroku corrió tan pronto los dos trozos de Bumerán quedaron tendidos en el suelo golpeando con su cetro al herrero dejando un gran hueco en medio del cráneo sin embargo este logro cortarle un poco su brazo derecho.
—Esto no nos va a servir— la voz de la androide resonó fuerte y clara, apoyo una mano en su cadera mientras que fulmina con la mirada al monje— ese tipo ya está muerto, solo miren la herida en su cabeza, ni una gota de sangre a salido.
—¿Entonces como podremos ganarle?—Aome apretó sus manos cerca a su pecho quedando muy cerca de la rubia, está sonrió y soltó un pequeño jadeo antes de golpear la espalda de la morena haciéndola dar un par de pasos al frente.
"¿¡Qué!?"
—¡Estás loca!— Inuyasha alterado jalo de vuelta a la chica por uno de los brazos aunque no sintieron para nada el leve corrientazo en su mano—¿¡Como crees que podrá derrotar a ese tipo!?
—Sera bueno para ella…
—18…—un grito de dolor interrumpió su hablar y la figura del monje cayendo sobre los pies de la rubia los hizo callar. Alzaron la vista al sujeto y este nuevamente volví a alzar su espada hacia ellos.
—Tu…— señala a la morena haciéndola sobresaltarse y sus ojos se vieran un poco más grandes—Tu también tuviste que ver en la muerte de este demonio ¡El también me pide tu Sangre!
—¡Ay!—Kaijinbo se lanzo hacia ella estando a punto de rebanarle el cuello aunque ella se alcanzará ah agachar, un par de cabellos no tuvieron la misma suerte en ese movimiento. Gateo por el suelo hacia la parte abierta del claro mientras que con una mano intentaba quitar el cabello de su cara.
—¡Quieta! ¡Quiero rebanar cada extremidad de tu cuerpo!— Milk se giro sobre su eje levantándose con lentitud y dando unos pasos atrás buscando más distancia entre ellos, posicionar sus brazos como pudo frente a su cuerpo y busco con la mirada la presencia de la rubia que solo había atinado ah asentirle.
"¡Maldita!"
—Esto no es una buena idea, déjanos esto a nosotros…— Sango intento dar un paso al frente pero aún estaba algo débil por lo que le quedaba de sus heridas y el monje se levantó del piso algo agitado mientras apoyaba su cetro en el suelo para sostenerse y retomar el aire.
—No, déjenla a ella.
—¿Por qué?—Aome se oía preocupada y aunque la imagen serena de la rubia no les dijera mucho la expresión tranquila les daba algo de esperanzas aunque no confiaban mucho.
—Por que ella…— una sonrisa de la androide se dejó ver antes de que otro grito de guerra se oyera y la espada viajará directamente a la cabeza de la chica—Es una guerrera.
—¡Ah!— Aome se cubrió los ojos pero no espero que la morena lo esquivarla al último momento y que girará tras este sosteniendo la mano con la espada para poder darle un codazo en su oído izquierdo desequilibrado al hombre y aunque no pudo quitarle el arma por la sensación de carne quemada en su palma logró girar de vuelta para estrellar su puño en medio del rostro lanzándolo un par de metros lejos.
La sorpresa se vio en los ojos y la boca desencajada del pequeño zorrito, Kaijinbo se puso de pie comenzado a correr hacia ella, Milk había mirado su mano analizando el por qué al tocarla había sentido esa molesta sensación, a medida que se acercaba mas lo detallaba encontrando cómo está se adelgazaba a medida que apretaba la empuñadura de la espada empezado a notarse cada vez mas el hueso de su muñeca. Quiso volver a sentir el aura del tipo, su ceño se frunció más y dando un salto hacia adelante logro esquivarlo de vuelta antes de correr hacia el dándole una patada en la parte trasera de la rodilla haciéndolo caer para después recibir una patada en una de sus mejillas haciéndolo deslizarse por el suelo.
"Esto no está bien, se mueve demasiado lento como para que la espada se mueva tan rápido"
Milk chasqueo la lengua antes de quitarse una línea de sangre de su mejilla ¿En que momento logro cortarla? antes de subirse las mangas de su traje y alinear sus manos y dedos cual navajas en modo de defensa analizó las posible oportunidad de partirle ese brazo ¿Podría arrancarle esa espada? Seria interesante intentarlo, su ceño se frunció antes de salir corriendo hacia el sujeto que apenas se ponía de pie, lanzo una de sus manos hacia ese brazo aunque por poco este mismo le corta uno de sus dedos.
—¡No me subestimes niña!— volvió a atacarla una y otra vez hasta el punto que en uno de sus ataques la espada se quedó enterrada en el suelo y por esto la morena se aprovecho corriendo hacia el apoyando sus rodillas en sus hombros para a la vez apretar su cabeza antes dar un bote sobre este alzándolo por los aires y que su cabeza se estrellara contra el suelo partiéndole el cuello, se alejó un par de pasos mirando la escena mientras ocultaba un mechón de cabello tras su oreja pero grande fue su sorpresa al ver como este tipo se levantaba y aunque su cabeza estuviera prácticamente pegada a su hombro y que un pequeño tumulto se hiciera en la parte expuesta de la carne este no le importó siquiera, priorizando el querer volver a atacarla.
Un enorme rayo se interpuso en el andar de el hombre alejándolo de la morena y que está se tapara el rostro por el molesto y ruidoso impacto. Al alzar la cabeza vio frente a ella a un anciano sentado sobre una vaca de tres ojos.
"Qué horror O.o"
No tuvo tiempo de reacción solo cuando la figura de Inuyasha caminaba hacia este y le arrebata la espada de las manos al viejo ¿Acaso ese no era Colmillo de Acero?
—Creí que te tardarían los tres días que me pediste Totosai…
—No hizo falta, la termine lo antes posible, el colmillo que me diste fue fácil adaptarlo a colmillo de acero.
—Excelente, al fin así podré pelear…— una aura azul oscura rodeo al joven mientras apretaba con fuerza la fusta de el arma soltando una pequeña sonrisa burlona. No está bien.
—Estas como humano…—Milk camino hacia ellos teniendo el debido cuidado entre los dos sujetos y el estrafalario animal, se cruzó de brazos mientras apoyaba su peso en una de sus piernas— ¿Cómo pretendes pelear de esa manera?—al chico le nació un tic en una de sus cejas soltándole un fuerte gruñido antes de gritarla haciéndola cerrar sus ojos por el estruendoso alarido.
—¡Cállate! ¡Esto no te incumbe!—sus hombros temblaban y sus manos apretaban fuerte la funda de el arma, ella solo lo miraba de ladillo antes de poner los ojos en blanco, Es incorregible. Y eso que no llevaban mucho tiempo conociéndose y ya la exasperada.
—Como quieras— movió una de sus mano como si nada empezando a caminar hacia el hombre a un par de metros
—¿¡Qué haces!?— corrió alcanzándola interponiendo su espada en medio de su andar, está lo miro reprochante antes de simplemente desviar los pocos centímetros que la fusta tapaba en su camino.
—Lo que tú no…— al ya estar a menos de un metro del sujeto se obligó a guardar un par de mechones de cabello tras sus orejas para posicionar sus brazos de la manera indicada. Inuyasha se posicionó con todo y fusta y fue el comienzo de la pelea, ella esquivaba los ataques aprovechando para golpear el cuerpo de Kaijinbo mientras Inuyasha se encargaba de única y exclusivamente de esa mano que se movía con violencia hacia su persona, el tiempo empezó a correr, se habían mantenido en ese ritmo un par de minutos solo escuchando de el golpe de ambas armas y los leves jadeos que soltaban al atacar pero ya se habían atrasado, ella tomo unos pasos de distancia esperando que con suerte el pelinegro se acercara aunque fuera un poco a ella.
—Oye…— la chica lo hizo girar a verla aprovechando la distancia que había entre ese hombre y ellos— tengo una idea, procura detener su espada en alto por cierto tiempo, creo que se cómo acabar con esto.
—¿Estas segura?— ella asintió y dio un paso al frente—Esta bien, mantente preparada— Inuyasha y Milk salieron a correr en direcciones contrarias solo un lapso antes de derrapar levemente en el suelo en dirección a Kaijinbo y Tokijin, antes de que el viejo pudiera atacar a alguno de los dos Inuyasha se había interpuesto empezaba a atacarlo con constancia y fuerza con la fusta de su espada no dándole oportunidad de defenderse.
—¡Hazlo rápido!—apenas como Tokijin había quedado en alto la morena corrió hacia ella no dudando en apoyar su pie derecho en el muslo del hombre para después con su pierna izquierda golpeara la parte baja de la muñeca escuchando el chasquido del ¿Vidrio? Romperse mandando lejos la mano y la espada de Kaijinbo, volando está por los aires hasta caer a una distancia considerable.
—¡Ah!— se alejo del pequeño hombre en una simple voltereta sobre el suelo, al quedar en cunclillas logro admirar como este caía de rodillas y empezaba a desvanecerse al paso del correr del viento. Cielos...
—Pero… ¿Cómo?— Milk miro al moreno al ponerse de pie y después a los demás que corrían hacia ellos.
—Fue fácil—Frunció los hombros restando le importancia— solo era ver sus movimientos— desvió la mirada hacia la espada empezando a caminar hacia esta con toda la curiosidad del mundo— parecía como si la espada manipularla al sujeto y por cada minuto que pasara en su mano… está parecía quemar su extremidad hasta el punto de calcinarla, creo— llegaron a ella y el aura roja además de lo que quedaba de la mano de Kaijinbo se mantenían brillosas casi como si estuvieron bajo el calor de mil hornos— aunque no sé por qué se escucho como si fuera un cristal…—estiro su mano hacia esta pero el aura no la dejo acercarse haciéndola retroceder por el intenso ardor.
—Aparecer que no se puede tocar— el monje se acercó también e intento lo mismo pero le pasó exactamente igual— es como si quemará en forma de protección ¿Quién abra pedido que forjarán está espada?
—Quien le halla dado a Kaijinbo los colmillos de Goshinki es quien desea está arma— Sango sujeto los trozos de su Hiraikotsu con más fuerza en su espalda antes de dar un paso atrás.
—Pobre de mi muchacho— lloriqueo Totosai al arrodillarse frente a la espada donde simulaba un mar de lágrimas.
—Cállate ¡Tú no querías a tu aprendiz!— regaño Inuyasha al poner un pie sobre la cabeza del viejo cómo si lo pisará.
—Ah pues si…
—¡Usted fue quien le enseñó a Kaijinbo a forjar espadas!— Milk no pudo evitar hablarle mientras sus ojos se abrían con sorpresa—¿¡Cómo lo hace!?— dio un paso hacia este agachándose un poco para estar más cerca de él.
—Oh, no es nada niña, solo grandes pueden decir que el gran Totosai fue su mentor algún día…— el tono de ego se le noto a leguas al viejo engreído, Inuyasha chasqueo la lengua antes de alzar al viejo y dejarlo a otro lado lejos de la chica.
—Tsk, eso ya no importa— se sentó frente a la espada sin dejar de fruncir el ceño—no se ustedes pero yo me quedaré a esperar al dueño de está espada
—¿¡Qué!? ¿Estás loco?—Gritaron más de uno al unisonomo.
—Claro que no, así que se pueden retirar— se miraron entre ellos soltando un pequeño jadeo cansado mientras se alejaba un poco pero también curiosos de que pasaba, Milk y 18 se había sentado en otro lugar por objeción de la rubia quien había empezado a molestar con el cabello de la morena. Raro ¿No?
—¡Ay 18!— Milk tiro de su cabeza mientras que una pequeña lágrima salía de sus ojos—Me duele…
—Calla, quiero hacerte una bonita trenza pero no te dejas, mantén la cabeza quieta— volvió a jalar de el cabello negro haciendo chillar a la morena.
—Pobrecita— susurro Shippo solo recibiendo una afirmación por las femeninas del grupo.
Así paso bastante rato hasta que los primeros rayos de el sol se dejaron ver comenzando a transformar al hombre bestia de siempre, dieciocho y Milk se habían detenido en el vigésimo intento de hacer el peinado para apreciar la transformación quedando algo maravilladas.
El ambiente empezó a tornarse extraño y el cielo se oscureció aunque el sol hubiera salido sus nubes se tornaron espesas y brumosas, la morena junto a la rubia se pusieron de pie con violencia empezando a buscar en su rango de visión aquello que se empezaba a acercarse.
—Esa presencia… esa aura es de…— la rubia apretó sus manos y chasqueo la lengua, Milk la veía algo conmocionada, no esperaba verlo tan pronto ni mucho menos en esas condiciones. Una esfera de Luz se abrió paso por medio del cielo, dieron varios pasos al frente hasta que este cayo frente a ellas, muy cerca de un sorprendido y ansioso Inuyasha.
—No puede ser— cuando el cuerpo de el hombre empezó a hacerse visible sus ojos confirmaron su suposiciones dejándolas sin aire en los pulmones—Es… Sesshomaru.
XxXxXxX
¡Terminé! Al fin xD
Espero que este capítulo deje muchas expectativas con respecto a la historia, Ya casi acabo con las esditaciones así que muy pronto abra un nuevo capítulo en la historia.
Ojala lo hallan disfrutado muchísimo, nos vemos en el siguiente capítulo. Bye.
Mika-Chan
