Hola, bienvenidos al Capitulo 17 espero les guste la nueva editacion y nos leeremos en el siguiente…
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de AkiraToriyama al igual que los personajes de Inuyasha son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados por mera diversión.
Capítulo: 45 y 52-54 de la serie Inuyasha.
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Bad-2
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.
PD2: Agradezco un montón a Hina Uchiha Granfoy Quien me ayudo con la editacion de este capitulo.
PD3:También quiero agradecerle un monto a todos ustedes mis lectores, por votar e impulsarme a continuar, muchas gracias.
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La presencia imponente del peliblanco los había dejado mudos ¿Quién iba a pensar que el aparecería de la nada? ¡Era imposible! Pero e ahí, había llegado como si nada, observando a quienes lo miraban como si fueran bichos rastreros que amenazaban con ensuciar su pulcra ropa, típico de un engreído, con influencia de príncipe arrogante.
—¿¡Qué estás haciendo aquí!? —Totosai de un momento a otro había soltado un alarido aterrado, dando un par de vueltas frente a ellos antes de esconderse tras Inuyasha, además de sujetar sus prendas como si su vida dependiera de ello y no está errando en pensarlo.
—Lo mismo quiero saber —un paso hacia Tokijin y un pequeño gesto en su rostro como si restará importancia a la mirada furica de Inuyasha—yo solo eh venido por esta espada…
—¿¡Qué dices!?— el rostro de Inuyasha había dejado salir si sorpresa, su medio hermano había llegado a por esa arma ¿Sería el acaso la persona que solicito su creación? ¿Acaso el se había dado cuenta del pequeño desliz que había sufrido él y por ende la legendaria espada había pagado por ese error? No lo podía considerarlo, si eso era cierto, lo más probable era que supiese la condición en la que su cuerpo estaba inmiscuido en ese momento.
—¿Acaso sabe que Tokijin está hecha con los colmillos de Goshinki?— Sango le comento al monje en un susurro, si el venía por esa espada a sabiendas que ellos estaban cerca, entonces quería decir…
—Eso significa que...— Miroku no pudo evitar fruncir el ceño y sujetar la muñeca de su mano maldita preparándose para cualquier movimiento que Sesshomaru diera en falso.
—Sí, soy la persona que le pidió a Kaijinbo que forjara esta espada…— ¡Bingo! Ni que mandado a pedir, no podía estar más claro que el agua, esa era la única razón por a que Sesshomaru estaría ahí, frente a ellos ¿Qué otra deducción podrían coincidir?
—Sesshomaru...— el viejo herrero se asomó por sobre el hombro de Inuyasha intentando no carraspear el nombre del otro peliblanco— no te acerques a la Tokijin, si tienes contacto con las energías malignas que guarda esa arma quedaras poseído como Kaijinbo- la pequeña risilla que soltó cual bufido el albino apenas fue un preludio antes de estirar su mano, mucho más rápido y sin siquiera inmutarse arrancar a Tokijin de entre la hierba alzándola a los cielos.
—Pero que iluso eres— el aura roja y maligna lentamente se empezó a desvanecer como si nada, siendo el viento el que recibiera lentamente lo que quedaba de esa esencia a la vez que mecía los largos y albinos cabellos del joven—¿Con quién piensas que estás tratando? —Ni siquiera cuando Inuyasha intento tocarla pudo sujetarla más de dos segundos sin recibir una descarga y aunque Milk procuro no tocarla había sabido que alguien como ella no podría tocarla mientras esa arma sintiera odio hacia su persona, pero había que verlo a él, a ese hombre con los humos por el Aire, la miraba más refilada que ni siquiera Vegeta llegaba a compararse con el.
—Las energías de Tokijin se perdieron ante Sesshomaru, Ay, es toda una amenaza —no necesito si quiera ver más, el poder que mantenía oculto el albino era más de lo que antes había observado, si pensaba que Inuyasha podría protegerlo, en ese instante estaba totalmente inseguro de su decisión.
—Hmp, En pocas palabras, la espada me ha elegido como su dueño...— apretó mucho más fuerte la empuñadura mientras sentía el leve alivio de poder manipular esa arma, la soltó levemente haciéndola girar en su mano antes de apuntarle a su consanguíneo— desenvaina Inuyasha, quisiera comprobar algo contigo.
—¿¡Qué!?
—Espera...— antes de dar dos pasos la androide la había detenido antes de que está le diera por decir algo mas, si bien podría decirse que cuando se hallaban en esas circunstancias no podía controlar las emociones o actos de su compañera y para su bien debía imponer cierta distancia entre el panorama frente sus ojos—No volvamos a lo mismo de siempre Milk, ya me cansé de repetirlo— un buen tirón a su brazo y la mirada preocupada, alterada y confusa de la morena la observó mucho más de cerca con sus grandes ojos negros ¿Qué estaría pensando para con solo una mirada comunicarle todos esos sentimientos?
—Pero ellos van… —trago pesado volviendo al frente su mirada, si bien ninguno de los dos era de su grato deleite, pero eso no quería decir que no sintiera preocupación, después de todo había encontrado una clavé, una pista a su extraña condición que la había estado atacando y aunque esa voz no la halla impulsado en el último momento ya sabía que si permitía esa pelea nada bueno se llevaría acabo, después de todo suponía de qué podrían ser capaces esos dos y sin siquiera verlos realmente en acción, solo necesitaba sentir sus energías para empezarlas ah angustiarse.
—No seas tonta, deberías empezar a hacerme caso…—aunque su voz hubiera salido como un susurro el tono imponente había sido lo suficientemente claro, no quería verla de nuevo metiendo las narices en peleas ajenas ya habían tenido una experiencia para nada gratificante.
" Esto no está bien…"
—¿Quieres comprobar algo conmigo? Jmp, no sé qué cosa estés tramando...—Aome corrió hacia Inuyasha sujetando la manga de uno de sus brazos mientras lo jalaba hacia atrás para permitirse hablarle en susurro.
—¿Qué crees que estas haciendo? No lo hagas Inuyasha— susurro lo suficientemente suave pero audible para el chico sin dejar de mirar al otro Albino sintiendo los nervios burbujear en su estómago. Ella tampoco pensaba que eso fuera una buena idea.
—No intervengas Aome— zafo con rudeza su brazo antes de dar un paso al frente, deslizando una pequeña sonrisa en sus labios, estaba ansioso por pelear.
—¿Estás seguro de poder ganarle a tu hermano? —menciona Totosai, un tanto dudoso y aún pegado a la espalda de Inuyasha aunque no por eso bajo el tono de voz al hablar.
"¿¡Que, Que!?"
Si su boca pudiera desprenderse más de lo que creían lo hubieran permitido, la quijada de la rubia y la morena se desencajo sin querer al escuchar ese pequeño pero fuerte comentario ¿¡Esos dos eran hermanos!? ¿¡Cómo carajos podría ser eso posible!? Nunca creyeron o supusiera semejante barbaridad, Al estar en esa dimensión creyeron que era normal ver ese tipo de criaturas pero nunca se les pasó por la cabeza que hubiera una relación consanguíneos ¿Hermanos? ¡Hermanos! ¡Diablos! Eso sí que nunca se lo esperaron.
—Que mierda…— un par de gotas de sudor bajaron por la mejilla de la morena, sus ojos empezaron a bailar de un lado a otro buscando similitudes del uno al otro y diablos que si las encontraba, esperaba poder hacerles unas cuantas preguntas antes de que la situación se fuera al carajo— Son hermanos…
—¿Qué? ¿No puedes creerlo?—la rubia se llevó una mano a la frente empezando a masajearla mientras pasaba duro lo que había acumulado de saliva— con razón el genio de mierda que tienen…
—¡18!— reprendió suave la morena mientras parpadeaba repetidas veces antes de tomar una bocarada de aire, carraspeaba su garganta y dio pasos seguros al frente.
—¡Eh!—sujeto el cuello de su ropa jalándola hacia atrás de nuevo haciéndola chocar su espalda contra su pecho sin querer—Basta, deja que se arreglen como quieran.
—Pero 18, no creo que...
—Ya lo hablamos, no es nuestro problema ¿Qué cuando tus hijos se peleaban no los dejabas arreglárselas solos?— Milk dejó caer su cabeza derrotada, tenía que haberla hecho hablar.
"Maldito lata sin corazón"
—Ellos ni discutían…— alzó la miraba procurando bloquear esos recuerdos enfocándose en algo más ¿Acaso notaba algo raro? Si ¿Por qué esa escena se le parecía tanto? ¡Oh verdad! No era la primera vez que pasaba, Ya había tenido el privilegio de presenciar ese tipo de situaciones, se sentía tan extraño estar ahí y sentir que debía hacer algo.
"Como si ellos fueran unos mocosos ¿En qué estaba pensado?¡Ah! ¡Maldita sea mi cabeza!"
—Apártate Totosai, sabes que no le gusta que lo hagan esperar— Inuyasha empujó al anciano antes de sujetar el mango de su espada a la vez que separaba sus piernas para mayor apoyo.
—Prepárate para pelear Inuyasha— de igual manera se posiciono Sesshomaru anclando su pie izquierdo en la tierra— Si no atacas, Lo haré yo— su mano había posicionado de manera diagonal la espada frente a Inuyasha mientras esté se disparaba hacia el menor a una velocidad pasmosa.
"¿¡Qué!?"
—¡Espera! —Milk había gritado por inercia mientras estiraba su mano y daba un paso en falso hacia el frente, el de traje rojo no dio pie a la espera y se lanzó al ataque también, tomando su espada en su mano derecha.
—¡No te vayas ah arrepentir Sesshomaru!—Inuyasha aunque siguiera corriendo la dificultad al mover su espada lo golpeó de lleno, no podía manipular a su antojo a colmillo ni mucho menos pretender atacar como quería a su hermano. Seria imposible vencerlo en esa situación.
El primer ataque.
Una onda se expandió, deteniendo a Inuyasha y obligándolo a sujetar el arma con ambas manos pero con el simple rose de Tokijin, colmillo tembló y lo hizo derrapar en el suelo a medida que Sesshomaru empujaba, las chispas en el choque de metal les hizo retumbar los oídos más no los detuvo, se separaron un par de segundos antes de volver a atacarse, los choques iba y venía como si con varas de madera estuvieran jugando ¿Acaso no entendían la gravedad de la situación? Aunque pareciera que Inuyasha podría ganarle, Sesshomaru se mostraba cada vez más imponente e iba arrinconándolo hacia el límite de sus fuerzas ¿Qué era lo que quería comprobar?
Un golpe más y se detuvieron por un breve tiempo analizando internamente cada uno las posibles ventajas de salir victorioso o el como darle su lugar a una simple Cucaracha, El viento corrió y Sesshomaru movió su espada una vez más hacia su contrincante.
—¿Has cambiado tu estilo de pelea Inuyasha? —pregunta él, sin mostrarse sorprendido sino más bien ansioso por el resultado de su provocación—Por lo regular sueles mover tu espada con mayor libertad…
"¡Se dio cuenta!"
Siguió en la misma posición, manteniéndose firme aunque 18 tuviera mayormente su vista sobre ella, se mordió el labio nerviosa mientras que sus pulmones empezaban a exigirle más aire del normal y sus manos empezaban a temblarle por la impotencia ¿Por qué sentirse así? Si después de todo esos dos habían sido groseros con ella, como si en verdad su persona no valiera la pena siquiera mirar, pero sentía algo extraño en su cuerpo ¿Acaso era preocupación? Si era así, no sabría en que momento se había vuelto una masoquista, por qué después de todo no querría verlos lastimarse.
…Tonta…
—¡Cierra la boca! — Inuyasha grito mientras se lanza contra él albino golpeando con su enorme espada la hoja filosa de Tokijin, la fricción entre ambas espadas fue increíble, El resplandor y la fuerza del impacto lo demostraron, pero Sesshomaru era más fuerte y comenzó a tomar las riendas de la situación nuevamente haciendolo retroceder en sus ataques.
—¿Qué? ¿Colmillo de acero se volvió pesada? —puyo la herida, su pregunta había salido con tono afirmativo mientras que su rostro tomaba los rasgos de superioridad empezando a fulminar con la mirada al otro chico, ejerciendo mayor fuerza y el sonido entre ambas armas se intensificó, nunca esperaron que Sesshomaru fuera a hacer girar su espada alrededor de la mano de Inuyasha cortándole para después aprovechar ese movimiento, lanzando lejos a colmillo de Acero.
"No"
Sus nervios explotaron en su estómago recorriendo cada músculo de su cuerpo, el peligro se había vuelto inminente y ante lo inevitable sus ojos se volvieron opacos, sus manos cedieron ante la fuerza relajándose en el momento y su pecho volvió a temblar, el dolor nació tan fuerte como nunca lo había sentido haciéndola curvarse sobre ella y que de su boca saliera un par de gotas de sangre viéndose ella misma en cámara lenta ¿Qué diablos le había ocurrido?
Inuyasha se lanza al ataque sin colmillo aunque Aome intenta detenerlo al llamarlo, este siguió su rumbo totalmente encolerizado comenzando a atacar a su hermano sin ningún punto a su favor, un zarpado directo al rostro de Sesshomaru y este solo necesito dar un paso atrás antes de extender su arma hacia el moreno exponiéndolo al filo de Tokijin solo que esta vez fue una fuerte corriente de energía quien lo golpeó de lleno mandándolo lejos.
…Inuyasha…
No sabía en que momento había desaparecido de la vista ojiazul para interponerse frente a Sesshomaru, su conciencia está intacta más su cuerpo se había movido solo después de que había escupido sangre, los ojos negros chocaron con los de color miel hallando solo una milésima de segundo un rastro de sorpresa— No lo lastimes —hablo en tono bajo mientras su flequillo hacia algo de sombra sobre su rostro, su respiración se dificultaba y sus manos temblaban a sus costados, Sesshomaru frunció el ceño levemente e hizo girar de nuevo su espada.
—Apártate —le amenazó con el filo del arma alcanzando a rosar la punta de esta con el mentón de la chica, el sonido de unos pasos romper el silencio lo hizo alzar la vista encontrando la figura encorvada de Inuyasha suspendida pocos milisegundos sobre el aire teniendo sus garras listas para rebanarlo, chasqueo la lengua y bandeo su arma hacia el chico volviéndolo a mandar lejos solo que esta vez con muchísima más fuerza.
—…Inu-yasha…—otro palpitar más fuerte la hizo caer de rodillas mientras que sus manos empezaban a temblar y a tornarse de un color no muy pálido casi amoratado, su rostro se levantó con cuidado mientras sus pupilas volvían a contraerse, sus párpados pesaron y a pesar de ello alcanzo a articular apenas y algo ilegible. El viento soplo por última vez y el cuerpo pequeño y delgado se dejó ir de lado quedando inconsciente escupiendo por impulso una última bocarada de sangre.
—Demonios, Milk —dieciocho reacciono después de su estupefacción, alcanzo a llegar a la chica mientras el peliblanco quitaba la mirada de ella y empezaba a caminar hacia Inuyasha apretando el mango de la espada, la figura del chico empezó a levantarse pero el aire le ofreció algo extraño, ¿Su aroma había cambiado? el olor de su hermanastro había desaparecido dejando el mismo aroma que él ya había detectado en otro lugar, busco con sus fríos ojos algo mucho más extraño en la figura de Inuyasha, algo que le indicará que no se estaba equivocando en sus deducciones y que si bien o mal le estaba mostrando el lado que por años había creído inexistente en su persona. Acelero el paso no quedando muy lejos de su contrincante, Alcanzo a ver como el rostro de este había cambiado, la expresión fiera y demoníaca que aplacaba los suaves rasgos se empezaban a expandir haciéndolo frenar en seco y que sus ojos se abrieran en absoluta sorpresa.
"Con qué esa es la transformación"
Sus labios apenas se separaron dispuestos a decir algo pero una llamarada de fuego se lo impidió partiendo el camino entre él e Inuyasha sacándolo de su estupefacción obligando a retroceder en un salto. Un susurro y un fuerte golpe contra la tierra además del quejido de Inuyasha a lo lejos le confirmo el final de ese encuentro ¿Acaso esa mujer lograba controlarlo al estar en esa situación? No esperaba menos, no era la primera vez que su hermanito se dejaba engañar de una hembra humana.
"Que patético resultado"
No pudo evitar soltar un bufido cansado antes de girar sobre sus talones enfocando sus filosos ojos en la figura inconsciente entre los brazos de la rubia, Quizás había priorizado el tema con Inuyasha pero la situación extraña con esa mujer también venía dándole vueltas en la cabeza. Un pequeño Flash Black cruzó su mente justo cuando una gota de ese líquido precioso se deslizaba por la comisura de la boca de la morena.
¿Por qué le había parecido ver alguien conocido reflejado en ella? Lo había mirado de manera tan extraña que no pudo siquiera atacarla como lo fuera hecho normalmente, parecía como si su sola presencia lo hubiera hipnotizado, casi igual como las diosas a los humanos, Pfff ridículo, pero si bien era una tarea más en su itinerario ¿Quién diablos era esa mujer?
—Reacciona Milk, por favor…— la androide volvió a mecerla con algo de violencia pero nada pasaba, el Ki de su acompañante había descendido por los suelo y aunque sabía que estaba con vida eso no le garantizaba para nada que se fuera a recuperar pronto— Maldición...— la acomodo en sus brazos tan rápido como pudo alzándola cual muñeca dejando su cabeza colgar un poco antes de hacer un movimiento algo brusco para que está apoyará por inercia su cabeza sobre su hombro.
—Espera un momento —de un par de zancadas Sesshomaru llego a la desconfiada figura de la androide recibiendo por parte de ella un chasquido de lengua y una puñalada visual— ¿A dónde piensas llevarla? —dieciocho se mantuvo firme aunque un poco extrañada por el comentario del peliblanco, ¿Desde cuándo Ese se dignaba a hablarle? Y mucho más aún ¿Desde cuándo Ese se preocupaba por su compañera?
No pudo evitar gruñir en respuesta.
—Imbécil —le reprocho dando dos pasos atrás tomando vuelo frente a él alejándose del lugar a una velocidad pasmosa.
Sesshomaru por su parte solo abrió sus ojos en sorpresa antes de soltar un bufido y fruncir una de sus cejas, guardo su espada junto a colmillo sagrado empezó a caminar hacia el lado contrario del fuego que quemaba con Fuerza el plano llamo del bosque, tenía muchas cosas en que pensar y si perdía más tiempo seguro no progresaría en su próximo movimiento.
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—Pobre de Inuyasha —menciona el pequeño zorro al grupo que ahora se miraba entre sí. El nerviosismo aun reinaba y las respiraciones pesadas por el esfuerzo de la huida aun intentaban normalizarse.
—No sabemos cuánto tiempo pueda soportar esa transformación, pero si sigue así… podría perder la conciencia en cualquier momento…— Sango se dejó caer sobre una raíz de un árbol, habían corrido mucho para poder alejarse y aunque Totosai les fuera servido de mucha ayuda aún estaban a la espera de nuevos sucesos y una de ellos era saber que tan bien o mal reaccionaria Inuyasha al enterarse que nuevamente se había transformado en una bestia.
—Espero que todo se mantenga calmo, no quiero llegar a pensar si perdiéramos a Inuyasha en una de sus transformaciones, todo eso podria significar la derrota…— Miroku se cruzó de brazos mirando la dirección por la que había escapado para después enfocarla en el peliblanco inconsciente—Si se vuelve una bestia completamente tendremos que recurrir a soluciones drásticas…
—No diga eso Joven Miroku—Aome se arrodillo frente al peliblando corriendo los cabellos de su fleco para sentir la temperatura de esa zona.
"Le ah empezado a dar fiebre"
—Estoy segura que Inuyasha… que él nunca nos dejaría por algo como eso— trago pesado y llevo una mano al bolsillo de su falda sacando un pequeño pañuelo para limpiar un como el rostro maltratado del chico, había estado tan preocupada desde que comenzó la pelea que por poco entierra sus uñas en la palma de sus manos, sabía el riesgo y bien la pulga Myoga se lo había dicho, si Inuyasha perdía la conciencia en ese estado, seguramente lo perderían para siempre, negó con la cabeza antes de morderse uno de sus labios, no quería creer en esa posibilidad.
—¿Esta completamente segura de eso señorita Aome?— ¿Qué podría responderle? Quería mantenerse firme ante su afirmación pero había un mar de ideas y posibilidades en su cabeza que la hacia dudar a pesar de todo, a pesar que todos sus recuerdos la obligarán a confiar su subconsciente la impulsaba a lo contrario.
—No, pero…— tenso su mandíbula antes te pasar Algo de saliva y obligarse a bloquear todo pensamiento negativo— pero confío que así seara.
—Tsk…— un leve chillido de dolor escapó de los labios del peliblanco, al oírlo la mayoría se acercó a él empezando a escudriñarlo hasta que este pudo abrir sus ojos dejando que todos los recuerdos le atacarán de golpe.
—Inuyasha, qué bueno que despertaste…— Aome se obligó a sonreír queriendo trasmitirle calma y serenidad pero no lo logro, Inuyasha se sentó taciturno sobre el terroso suelo dejando bailar sus ojos sobre el suelo antes de apoyar una pierna sobre el suelo y con ayuda de sus manos empezar a ponerse de pie —¿Inuyasha?
—Vámonos…— al principio alcanzo a tambalearse antes de que Miroku lo sujetará por uno de sus brazos—¿Dónde esta colmillo?— Aome parpadeo un par de veces algo extrañada, miro a Sango y ésta se levantó con suavidad de su asiento para llevar en su mano la fusta con el arma del Albino.
—¿Estás bien Inuyasha?— este volvió a chasquear la lengua antes de raparle el arma de las manos a la exterminadora— estoy bien, dejen de preguntar estupideces— volvió a enfundarse a colmillo en su cintura para un poco más seguro alejarse del monje empezando a caminar con el rostro en alto, tal como si no fuera pasado nada.
—Que bobo— el pequeño zorrito salto al hombro de la castaña teniendo su tierno rostro fruncido— No le prestes atención Sanguito, Inuyasha siempre a sido un mal agradecido— una piedra viajo por los aires cayendo en medio de la diminuta cabecita formándome un leve chicon— ¡Ay!
—¡Cállate enano!— una pequeña gota de sudor bajo por la cabeza de Sango soltando una pequeña risilla, por lo menos con esa acción ya había bajado un poco la tención en el grupo dejando lo sucedido en segundo plano.
—¡Perro sarnoso!— grito el pequeño zorrito sobándose el golpe— Oigan, por cierto… ¿Dónde esta Milk y 18?— un pequeño sobresalto dieron los presentes empezando a mirar a sus alrededores dándose cuenta que no había ni un rastro de las dos chicas.
—¿¡Donde Están!?
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Dieciocho se había alejado demasiado, había perdido por completo el rastro del pequeño grupo en que se habían hospedado gratamente un buen manojo de horas, por el afán de alejarse de allí había tomado un rumbo totalmente diferente y por ende se hallaban a una considerable distancia, no obstante no quitaba que no pudiera buscarlos pero era lo que menos quería, seguramente debían de estar teniendo una que otra conversación no muy cómoda ¿Qué les dirían cuando se volvieran a topar? Esperaba que la morena tuviera algo ingenioso que decir, después de todo había sido ella quien se había metido en medio de la pelea. Milk aún seguía inconsciente entre sus brazos mostrándose más relajada que de costumbre ¿Por qué se tenía que desmayar tanto?
No importaba si fuera algún tipo de técnica extraña que inconsciente sometía a su cuerpo dándole algún tipo de habilidad o algo así, pero siendo lógicos nada de eso tenía que ver, sus constantes ataques la dejaban con las manos atadas, no sabía qué hacer o para donde ir, si quiera podía cavilar algo que no fuera alejarse del lugar tipo Cucaracha, esa situación era un completo bache en el camino y sino lo arreglaba enseguida Serio un tropiezo más.
Odiaba tanto eso.
Nunca sabía que esperar ante ese tipo de casos, por ahora solo le quedaba esperar y rogaba al cielo por qué cuando se volviera a topar con esas situaciones, su acompañante resistiera.
—Maldita sea…
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No pasaron muchos días cuando ya habían retomado la rutina en sus entrenamientos, el tema de la extraña transformación de Inuyasha había quedado zanjado al igual que la muy extravagante revelación de la relación consanguínea que tenían ambos peliblanco, eso había sido casi suprimido por sus cerebros al concluir una misma cosa, «No es de mi incumbencia» aunque quieran ir corriendo de un lado al otra para saber el porqué, sin embargo las cosas no habían tomando ese rumbo, por ahora se dedicaba única y exclusivamente a entrenar a pesar de las carezas y la falta de energía que últimamente iba expresando la morena.
—¡Muévete Ox! —gritaba la androide lanzando unas bolas enormes de energía,
Milk no daba abasto, aunque suponía que en cualquier momento caería al suelo no sabía cómo lograba mantenerse en pie, corría de un lado al otro, saltaba y se deslizaba por las enormes ramas de los árboles llegando a derrapar en medio del suelo justo debajo de las extrañas raíces de algunos de estos, se movía más rápido y cada vez detectaba con mayor velocidad los ataques de la rubia pero eso conllevaba que de vez en cuando callera de rodillas sin poder hacer reaccionar a su cuerpo ¿Seria el resultado de sus extraños ataques? Aunque había pasado el tiempo y no los había vuelto a tener su cuerpo estaba perdiendo cada vez más fuerza obligándola a dormir más y levemente ir perdiendo el apetito.
—…Diablos…— alcanzo a cubrir su cuerpo con una corteza antes de que el suelo donde había estado parada explotara en dos segundos, su rumbo se retomó tan pronto se vio la oportunidad de correr.
Su boca se había entreabierto, sus ojos se obligaban a no cerrarse y sus cejas se fruncían cada que sentía una gota de sudor resbalar por su rostro, sus piernas se estiraban con más fuerza y sus brazos intentaba tomar el impulso que necesitaba, un poco más y llegaría al barranco y ese tortuoso entrenamiento terminaría, solo un poco más…
—Te encontré…
Una esfera de energía dio a escasos centímetros de sus talones, impulsándola varios metros delante teniendo que cubrir su rostro con sus descubiertos antebrazos esperando el golpe que seguro daría su cuerpo contra el suelo, sus piernas se encogieron entre sí y al momento de sentir el terroso terreno se obligó a girar sobre si dando un perfecto bote y que sus piernas frenarán la posible colisión que podría tener, al alzar la mirada sus ojos hallaron la figura firme de la androide, quien tenía una sonrisa torcida en los labios y una de sus manos estirada hacia el cielo formando una enorme masa amarilla.
"Mierda"
Su cuerpo se relajo para poder incorporarme lentamente, ahora era su oportunidad, debía lucirse para que por lo menos la dejara en paz un par de horas, tenía que lograrlo aunque ese fuera uno de sus muchos intentos fallidos. Cruzó sus brazos frente a su rostro, separando sus piernas sin dejar de mirar fijamente a los ojos azules de la rubia, su ceño se frunció un poco más y sus dientes se apretaron tan pronto la oyó reír. La luz empezó a descender y el calor que este irradiaba la obligó a entrecerrados uno de sus ojos, su cabello empezó a mecerse al compás de el viento que la enorme esfera provocaba al ir directamente sobre ella, espero paciente sintiendo como su rostro lentamente tomaba un color rosa por el calor al igual que sus pies empezaban a derrapar en el suelo, chasqueo la lengua justo antes de estirar sus manos al cielo obligándose a concentrarse, había estado practicando el manejo del Ki y aunque aún no pudiera formar aunque fuera la más mínima esfera por lo menos lograba que este le rodeaba en pequeñas cantidades en alguna zona específica de su cuerpo, sus mano tomamos un leve tono azul trasparente antes de que por fin las dos energías comenzarán a tener roces ante de que ella anclara su peso en el suelo y que sus ojos se abrieran con fuerza mientras intenta expulsar aunque fuera un poco de su energía.
Sus manos ardieron Ante el tacto horriblemente calcinador ¿Qué tanto podría resistir? Si bien podía retenerlo un tiempo más aún no está a lista para ese tipo de ataques ¿Pero que más hacer? «El que no arriesga, no gana» y bien o mal a ella no le gustaba perder.
"Un poco más…"
Otra gota de sudor resbaló por su frente y sus manos habían empezado a temblar, sus piernas no podían soportar el presión de la energía empezando a deslizarse por el terreno directamente al acantilado, no tenía otra más que ceder y si por eso podría ganar ¿Qué más le daba? Se dejó arrastra el trayecto suficiente para poder amoldar toda la energía que podía en sus manos antes de que al dejar escapar de su garganta un sonoro grito pudiera cambiar sus ya no tan delgados brazos hacia uno de sus costados y que sus manos dejarán escapar la presión que habían acumulado, expulsando la enorme masa amarilla lejos a la vez se desprendía el calor agonizante de su cuerpo, observó maravillada como por primera vez después de tantos tiempo de práctica aquella esfera de energía desaparecía ante ella viajando a un velocidad moderada contra una de las muchas montañas, esperaba que esa colisión no trajera víctimas sobre sus hombros.
Sus manos cayeron a sus costados y sus piernas temblorosas la dejaron caer sentada sobre la tierra removida por sus pies, sus ojos cansados no dejaban de ver la cantidad de rocas que caían sobre el bosque, solo hasta que unos suaves aplausos la hicieron girar hacia su derecha.
—Bravo, nunca me espere eso…— la rubia aún no dejaba de aplaudir ¿Acaso ese había sido un tono sarcástico? La morena solo cerro sus ojos dejandose llevar por el viento un par de segundos—¿Has estado practicando?
—…Si…— volvió a verla antes de acomodar sus piernas como podía sobre el suelo, procurando no moverse mucho, sus brazos no estaba en condiciones de sostenerla si llegaba a caerse— eh tomado un par de horas antes de dormir, aunque no había podido hacer mucho.
—Ya veo, quizás solo lo logras cuando estás bajo presión, pero ¿Por qué no me has pedido algún concejo? Solo mírate, Cuando decidas hacer eso creo que no durarías mucho antes de que te convirtieras en un chicharrón— un tono burlón se escapó de la rubia mientras de apoyaba sobre una de sus piernas y cruzaba los brazos.
—Hmp, No pienso darte el gusto de comerme— soltó una pequeña risilla mientras acomodaba un mechón de su pelo con suma lentitud— no ahora que por lo menos alcance a desviar uno de tus ataques— un suave bufido de burla exhalo la rubia antes de acortar la distancia entre ambas pero no pudo evitar enfocar sus ojos azules en las manos de la morena, sintió como un nudo se formaba en su garganta y un malestar embargaba su estomago ¡Sus manos estaba sangrando! podía ver claramente como se formaba más de una ampolla con su propia sangre a la vez que un par ya se habían reventado, había hecho el comentario por los tenues rastros de carbón en su ropa como también el tono rosa fuerte que había marcado su piel y que ahora empezaba a desvanecerse ¡Demonios! Se había pasado esta vez en su entrenamiento. EsoEso más que nada le mostraba la razón por la que la veía temblar ¿Estaría sintiendo dolor? Por qué el estarle sonriendo como si estuvieran tomando el te no le informaba mucho.
—Dame tus manos…— soltó tranquila mientras sacaba unas tiras de alguno de los trajes que ahora se reflejaban como alguna clase de retazos.
—No tienes que hacerlo, pero lo agradezco…— estiró con lentitud sus manos mientras se mordía su mejilla interna esperando el primer roce con su carne palpitante y lastimada.
—Detecte una vereda a un par de kilómetros, si te recuperas pronto podremos ir por algo de ropa ¿Te parece?— la tela tocó la carne de las manos de la morena obligándola a cerrar con mas fuerza la boca, su cabeza asintió como si nada pero rogaba por qué la androide la vendara rápido y así sus manos descansaran un poco del molesto y para nada gratificante ardor, así más tarde se tomaría a la tarea de buscar como crear algún tipo de cicatrizante que pudiera fabricar con algunas hierbas, debía recuperarse pronto si quería avanzar un poco más.
Apenas como la androide dejo libre sus manos la morena pudo soltar un suspiro de alivio y que sus piernas ya más relajadas pudieran soportar su peso al ponerse de pie sin necesidad de apoyar sus manos, trago algo de saliva por su reseca garganta y con el dorso de su mano seco lo que había quedado de sudor.
—¿Podemos ir ahora a la vereda? Quiero darme un baño antes de volver a el entrenamiento.
—Creí que querías primero algo de ropa…
—Esa opción no se discute, vamos, ya descanse lo suficientemente— la rubia frunció los hombros restandole importancia, se acercó a ella y la hizo pasar uno de sus brazos por sobre sus hombros para así ajustar su otra mano en la cintura de la morena—Pero…
—Calla, cuando puedas caminar por ti sola te soltaré…— no dijeron más y ante ese tranquilo silencio emprendieron camino sin que nada las atormentada, no hubo algún tipo de charla ni mucho menos, solo la compañía de la otra y como ambas disfrutaban del agradable silencio. A medida que avanzaba las energías perdidas iba volviendo y las ganas de mantenerse despierta extrañamente volvían ¿No que había estado muriendo de sueño? A ese punto no sabía cómo podría llegar a reaccionar su cuerpo en esa dimensión, desde que llegó no sabía con que sorpresa podría toparse.
"Solo falta que me vuelva loca…"
—¿Hmmm? Oh ¡Mira!— los pensamientos de la morena se esfumaron tan pronto allí en medio de el horizonte la acostumbrada marca de humo salir en medio de un par de cabañas—Allá esta tu vereda— sus cejas se relajaron y no espero para jalar a la rubia en la posición en la que estaban acelerando solo un poco más el paso para llegar a esas pequeñas cabañas en medio del bosque.
—¿Crees que logremos convencerlos de que nos presten un baño?
—Eso es lo de menos, con un par de bolas de energía se podría solucionar eso— un pequeño codazo recibió la rubia haciéndola tensarse y soltar un leve jadeo por la impresión.
—No digas eso, lo peor que puede pasar es que no nos lo presten, pero seguro nos ingeniaremos algo menos violento.
—Si tú lo dices...— siguieron caminando hasta llegar a la entrada de la pequeña vereda, donde las cabañas se hacía paso en medio de un despejado valle.
—Muero por ese baño, nos caería como anillo al dedo ¿No te parece?— la morena había comenzado a hablar con mucha más fuerza y algarabía, llevaba días sin oírla de esa manera pero encontrar ese entusiasmo por tan solo un simple baño le daba un respiro, por lo pronto no debía de preocuparse por qué algo le pasará o simplemente recibiera uno de sus extraños ataques— Ojalá halla sales aromáticas, sería como estar en un Spa…
—¡Alto ahí!— se frenaron en seco y por inercia alzaron las manos como si de un atraco se tratase, media docena de hombre las habían rodeado y les apuntaban con espadas o lanzas gruñendo para verse amenazadores, ambas chicas se miraron entre sí mientras una de sus cejas se fruncían hacia arriba—Se supone que todas las mujeres de esta aldea deberían estar con el señor Gatenmaru ¿Cómo ustedes dos lograron escapar?— uno de los hombres empuñó con más fuerza su arma dejando que la punta no muy filosa rozará la yugular de la rubia.
—No conocemos a nadie llamado de esa forma— la rubia movió su mano derecha sujetando el filo de esta partiéndole apenas ejerció algo de presión. Aunque el asombro fue evidente uno de los hombres tras la rubia había tomado más coraje decidiendo empujarla haciéndola trastabillar incitando a los demás bandidos a hacer lo mismo—¿Acaso quieres morir bastardo?— la rubia no pudo evitar gruñirles en cólera eh intento golpear a uno de ellos, no obstante al sentir un fuerte estruendo en el suelo los bandidos comenzaron a empujarla con más fuerza hasta dejarlas frente a un sujeto de ropa extraña con lo que se suponía era el cuerpo de una mujer en las mano.
—¡Señor! Encontramos a estas mujeres ocultas en las cabañas…— la rubia chasqueo la lengua al arreglarse la ropa al igual que la morena, al alzar el rostro no esperaron ver a un par de capullos extraños a su alrededor como tan bien a Sango y Shippo protegiendo a una asustada Aome y a un chiquillo.
—¿¡Pero qué!? ¡Aome!
—¡Milk!— la morena no pudo evitar tensarse en su lugar y dar dos pasos al frente pero su camino se tranco al ser detenida por un par de espadas que rodeaban peligrosamente su cuello.
—¡Oh! Miren nada más, Más mujeres suculentas se unen a nuestra reunión — ese mismo y extraño hombre dejo salir de su boca una lengua larga y picuda que sin esperar más sujeto a otra mujer muy cerca de él empezando a beber de su sangre con un fervor sellado a fuego, dejándola seca igual que el otro cuerpo en menos de un minuto. Ambas chicas fruncieron el ceño con asco, dejando escapar un leve chasquido ante la escena.
—¿Quién es usted?
—Yo, oh moribunda niña, yo soy el poderoso y legendario ¡Gatenmaru!
"Con que era ese sujeto, qué tipo más desagradable"
Y esa no debió ser su primera definición, una criatura tan maligna y asquerosa no podía asemejarse ah algún humano.
—Hmp ¿Poderoso y legendario? Permítame reírme— la voz burlona de la androide se deslizó de sus labios mientras acomodaba un mechón de su pelo— No había visto nunca una sanguijuela con piernas, que innovador— gruñidos y comentarios bajos de todo se escuchaban cual murmullo, el hombre de aspecto extraño y algo afeminado no pudo evitar fruncir el ceño y dar dos pasos hacia el frente queriendo encarar más a la rubia.
—¿Eso crees?— cerro sus ojos momentáneamente antes de abrir su boca mostrando sus feroces colmillos—¡Ya lo verás!— se lanzo al ataque dejando salir así su extraña lengua, la rubia tomo impulso sobre los vándalos alejándose lo suficientemente con el sujeto, Milk no espero otro movimiento para de igualmente deshacerse de aquellos hombres que resguardaban su persona, les golpe con rapidez y agilidad dejándolos en el suelo teniendo el tiempo presido para correr hacia Sango y el pequeño Zorrito.
Esquivo una Oz que lanzó uno de estos teniendo que desviar su andar por un par de milímetros antes de saltar sobre él y caer en el rostro del sujeto pero con sus rodillas.
—¡Sango!— no dijo más antes de señalar a su compañera quien volvía a esquivar otro ataque del sujeto, la castañas exterminadores hizo girar en su mano su Hiraikotsu antes de lanzarlo con fuerza hacia la criatura provocando que este se separara de la rubia tomando bastante distancia.
—Me gusta— acomodo su largo cabello y sacudió algo su ropa por el molesto polvo— me encanta que mis presas sean difíciles de cazar— soltó una sonora carcajada mientras las uñas de sus manos empezaban a tomar un poco de largor, Milk paso duro su saliva antes de ponerse levemente en posición de alerta, dando unos pasos atrás quedando lo suficientemente cerca de Aome.
—¿Dónde está tu amigo peliblanco? —una gota de sudor bajo por su frente y las ansias por comenzar con la pelea jugueteo en los nudillos de sus dedos, desvió la mirada levemente hacia atrás topando el rostro confuso y angustiado de la chica—¿Dónde está?
—¡No deberían ignorar las encomiendas del señor Gatenmaru!— un par de sujetos corriente hacia ellas, Sango con agilidad supo para a un par de ellos mandándolos de cara contra el suelo pero uno de los hombres había corrido hacia Milk obligándola a atacar, chasqueo la lengua y espero su cercanía, apenas cómo esté lanzó su primer ataque ella sujeto brazo posicionando una de sus manos en el codo agendo para así hacerlo inclinarse hacia el suelo, apretó su mandíbula pero aún así ejerció fuerza en su mano para después hacerle un voltereta con ayuda de su pierna alcanzando a escuchar como este al caer un pequeño y suave Click lo hacía gritar de dolor. No espero para esquivar otro ataque más de otro bandido, solo que este corrió la mala suerte de no ser golpeado por ella sino que al esquivarlo el impulso de correr y el leve empujón que ella le proporciono lo mando de lleno contra el más grande de los capullos.
El grito de ese hombre no se comparaba al de ninguno de los otros, sus manos se habían empezado a derretir como si nada, al igual que gran parte de su rostro, Aome aún estando lo suficientemente cerca alcanzo a ver cómo gran parte de la piel del hombre había quedado pegada al capullo y por ende está se empezaba a desvanecerse ¿Sería algún tipo de ácido? El pobre hombre lo tardó en llamar la atención de sus compañeros haciéndolos temer por ellos mismo y que por ende dejarán de atacar a las otras dos chicas, después de todo el sujeto ya empezaba a caer de rodillas sobre el suelo, recubierto de sangre y por esta mismas sus gritos de dolor empezarán a apaciguarse.
—¡Miren que buen espectáculo!— Gatenmaru empezó a caminar hacia las chicas, dieciocho en un par de saltos se interpuso entre él y la exterminadora que era quien se hallaba más cerca— No se precipiten, tendré el deleite de beber cada gota de sangre de sus débiles cuerpos.
—¡Aléjate!— la morena chasquido los dientes y se giró sobre su eje, apretó los puños de sus manos y no pudo evitar lanzarle una mirada de malestar al sujeto. No creía estar preparada para una confrontación tan proxima, después de todo ese hombre parecía más un espectro y si no herraba sus fuerzas no podrían hacer mucho en su estado.
—Manténgase atentas, este bastardo parece tener la lengua más larga de lo que precede…— todas asintieron al tiempo empezando a preparase para el evidente encuentro. No supieron cuántos segundos estuvieron en esa situación a pesar de los bandidos que las rodeaban estos no se movían a menos que el sujeto lo solicitara y más por el ya fallecido compañero.
—Bien, no pienso posponerlo más…— no logro terminar su frase cuando una fuerte explotación sonó tras sus espaldas, Aome había reaccionado más rápido que la otra morena empujándose juntas y al pequeño a un extremo del capullo que ahora empezaba a expulsar un extraño fluido.
—¿Pero que?— el olor ácido y putrefacto empezaba a expandirse haciéndolas levantarse de un salto y cubrir sus rostros, pero de la nada de ese mismo lugar un pequeño explosión volvió a suceder y de allí un moribundo Inuyasha salía a pasos cansados casi al punto de desvanecerse, sus hombros caídos y sus cabellos tapando gran parte de su rostro.
—¿Inuyasha?— Aome extraña se permitió llamarlo ¿Quién iba a pensar que al estar tan tranquilo escondiera sus verdaderas intenciones? Además ¿Cómo es que había estado ahí dentro y aún ellas no se habían dado cuenta?—¿Inuyasha?
—¿Otra vez tú hombre bestia? ¡Aniquílenlo!— un suave sobresalto presentó el cuerpo de Aome cuando los bandidos se lanzaron de lleno contra el peliplata, más no espero que en menos de tres segundos chorros de sangre salieran disparadas por los aires manchado levemente los cuerpos cercanos o ya caídos en el suelo—¿¡Q-Que!?— el rostro oculto de Inuyasha se dejó ver por primera vez, los colmillos levemente sobresalían de su boca, lo suficientemente como para el mismo se lastimase por lo filosos que estaban, sus ojos se habían vuelto tan felinos que parecían como si fueran rasgados entre sí para tomar un tono rojizo fuerte dejando solo su iris de un tono verde esmeralda y la pupila de un extraño color blanco ¿Qué le había pasado?
Sus garras ya manchadas de sangre no esperaron más, apenas sintió un extraño olor agridulce muy llamativo para el no dudó en lanzarse al ataque, Sango como dieciocho esquivaron el ataque por inercia para tener después a primera vista los cuerpo de los demás bandidos ser desgarrador por las propias manos de Inuyasha, los gritos de auxilio y dolor era lo que bañaba el panorama siendo estos testigos del horror que las manos de Inuyasha podrían guardar.
—…Señorita… Aome…— la figura de Miroku también empezó a deslizarse entre esa extraña sustancias solo que un pequeño y diminuto campo de protección.
—¡Excelencia!— Sango corrió hacia el intentando tocarle más este negó hasta terminar de moverse para así desvanecer el campo y apenas como sus sandalias se fueron frunciendo con la sustancia, Sango lo saco de un tirón de allí para que esté pudiera retomar aire en medio del suelo donde los charcos de sangre empezaban también a deslizarse.
—¡Joven Miroku! ¿Usted estaba con Inuyasha dentro del capullo?— Aome también corrió hacia el teniendo cuidado de no pisar los ahora cadáveres.
—A-Asi es, pero lastimosamente no pude retenernos por más tiempo, el veneno de esos capullos es demasiado poderoso— al alzar la mirada la escena escalofriante de Inuyasha terminando de asesinar a los vándalos no dejaba apremio, se sentía un ambiente tan pesado y la tristeza por la escena encogía sus corazones, se estaba cumpliendo lo dicho por la pequeña pulga, el estaba perdiendo ya su humanidad.
—¡Debemos hacer algo!— Aome se puso de pie y miró a Inuyasha estando no muy lejos pero esta vez mirando fijamente al molesto hombre con lengua de Sapo.
—Inuyasha a perdido la razón, si no lo dejamos liberar presión seguro se volverse loco.
—¡Te mataré hombre bestia!— Gatenmaru había empezado a transformarse, su contextura tomo una forma extraña quedado cual capullo para luego explotar y dejarse ver como una cuchara con alas inmensa. Se podría decir que parecía una Mariposa fenómeno pero esa comparación quedaría pequeña ante su figura.
"Inuyasha"
Su corazón se contrajo no porque sus extrañas picadas hubieran llegado como siempre, esta vez no tuvo que quejarse ni nada más, solo con llevar la mano a esa zona para poder sentir la molesta palpitación y la sensación de nervios y caos aglomerar su interior ¿Sentía miedo acaso? Su cuerpo había empezado a temblar como queriéndole advertir algo, miro a su alrededor donde las mujeres se habían ocultado tras las cabañas más no habían dejado de mirar la escena, ellas al igual que su persona sentía miedo, miedo de Inuyasha.
—¡Detente por favor! —grita Aome preocupada por la situación, 18 se mantenía al margen, aun estando en estado de shock. Pero la situación se escapó del verdadero contexto, ahora no deberían preocuparse de ese monstruo con cara de animalejo sino también con el hombre mitad Bestia.
—¡18!— la morena habia despertado de su letargo y dos pasos había empezado a correr hacia la rubia, no sabía ni el cómo o el porqué había empezado a maquinar ideas extrañas, pero solo por el hecho de la situación se veía con el interés de detener al chico, no quería seguir sintiendo esa molesta desazón, el no le provocaba miedo y ella, ella no le temía. Al estar un poco más cerca le hizo un par de señales con las manos haciendo como si un mensaje textual le hubiera enviado, tanto tiempo estando juntas no eran en vano.
—¿Qué van a hacen?— Sango se había cuestionado en voz alta pero no espero que la rubia empezará a correr de misma manera quedando cada una a un extremo considerable del campo de batalla, la rubia soltó un suspiro antes de empezar a formar un par de bolas color amarillo en las palmas de sus manos, no demoró en juntarlas haciendo que incrementarán de tamaño para después empezar a dispararle de forma violenta hacia la enorme criatura. Los gritos desgarradores del animal no dejaron espera mientras manchones de sangre empezaban a dispararse a diestra y siniestra.
La confusión del momento le dio pie a la oportunidad perfecta, la velocidad con la que había corrido la morena las sorprendió de sobremanera sus manos se apretaron en puños casi como si fuera a enterrar sus uñas en sus palmas, apresurando el paso y al estar a menos de dos metros se permitió saltar dejando que sus pies golpearan de llego el rostro de Inuyasha mandándolo lejos como a la vez su cuerpo daba un giro para caer con maestría y al otro extremo de lugar el lo que quedaba de Gatenmaru caía de bruces sobre el suelo.
—¡Inuyasha! — Aome no espero para salir a correr, apretandó con fuerza la espada del chico contra su pecho mientras se acercaba a él con más rapidez—recibe a colmillo de acero por favor —comento de manera suplicante estando a pocos pasos de él.
—¡No te le acerques!— advirtió la morena.
—¡Ah!— la mano del chico viajo con violencia hacia ella alcanzando a rosar la fusta de la espada. El cuerpo de Gatenmaru se desintegró rápidamente y la silueta de Inuyasha se fue incorporando con lentitud mientras le sonreí de manera jocosa a la morena haciendo tronar sus dedos. Milk cortó la distancia que las separaban dándole un fuerte tirón de su brazo a uno de sus costado para ocultarla como podía del chico
— Intenta volver en razón, Inuyasha, no hagas algo de lo que te puedas arrepentir…— millones soltó lentamente la extremidad de la chica dejando solo pequeños parches de sangre aunque ninguna se halla fijado en ese detalle, más les interesaba la extraña criatura que tenían frente a ellas haciéndose pasar por el agradable chico bestia.
—Hueles bien…— no pudo evitar arquear una de sus cejas, la nariz del peliplata había empezado a moverse a medida que olfateaba algo, no obstante había empezado a relamerse los labios hacienda tensarse aun mas— qué bien huele tu sangre.
Un leve sobresalto la hizo llevar rápidamente sus manos frente suyo donde la tela que las había estado cubriendo había empezado a mancharse de un tono rojo carmesí ¿En qué momento se habían abierto sus heridas? Un par de pasos atrás que por copo no logra empujar a la otra morena alcanzando a sujetar las muñecas del chico que se había lanzado a ella con al intención de rebanarla.
—¡B-Basta!— anclo sus pies al suelo pero irremediablemente su cuerpo no ejercía la fuerza suficiente empezando a deslizarse en medio el terreno—¡Ya para!— apretó sus ojos e inclino su cabeza como si la acción le diera la fuerza que por obvias razones no poseía en ese momento.
"Inuyasha"
En ese instante muy pocos sintieron una extraña energía provenir de no muy lejos y que viajaba hacia ellos a una velocidad pasmosa, al parecer Inuyasha también había notado ese cambio drástico en el ambiente dejando salir un fuerte gruñido para después alejarse de la chica en un par de saltos haciéndola caer de rodillas.
—Sesshomaru...— la voz de Aome la sobresalto haciéndola girar sobre si hallando la figura del hermano del chico mitad Bestia no muy lejos, sus ojos se abrieron en sobresalto siguiendo los movimientos de este por los aires antes de caer en medio de ella e Inuyasha. Ni siquiera dijo una palabra cuando ya sus ojos habían empezado a barrer la escena que lo rodeaba, los cadáveres tirados en el suelo, lo que quedaba de esos asquerosos capullos y como también una que otra humana oculto entre las casas. Alzó el rostro y recorrió cual escáner la figura del Albino hallando los rastros de inconciencia en sus manos y rostro.
—Así que sólo es un monstruo que lo único que anhela es pelear— el tono burlón era obvio y la sonrisa alzada lo acentuaba mucho mas— entonces... peleemos Inuyasha, Quiero saber cuáles son tus poderes durante esa transformación.
—¡Estás loco!— no logro decir mas cuando el hombre mitad bestia se lanzo en una arremetida directa contra su hermano. Sesshomaru lo detuvo con la energía de Tokijin, pero no duro lo suficiente, el de traje rojo golpeaba la espada con hambre buscando quitarla de en medio de su objetivo pero al tiempo se provocaba graves heridas en sus manos y antebrazos ¿Qué tan perdido era estar en medio de esa transformación? Sesshomaru se había mantenido esquivando los ataques de Inuyasha importándole menos que nada las heridas de este, solo hasta que sintió más fuerza de la que debía y como este se había vuelto muchísimo mas agresivo decidió alejarlo del él con una ráfaga de viento, igual a su último encuentro.
—¿Qué pretendes Sesshomaru? ¿Acaso no vez su estado?— Milk había alcanzado a alzarse la voz en todo es ajetreo aunque muy cerca de la batalla de por sí, Aome se había alejado hacia Sango buscando algo de resguardo, no quería estar en medio de esa batalla, desconociendo el actuar del chico y como era Sesshomaru no saldría nada bueno.
—No molestes…— la corto con búsquedas emprendiendo camino hacia el chico empezando ah atacarlo pero esta vez sus ojos se habían vuelto más filosos como si buscará un punto quiebre en la posición del chico bestia—Si eres un hombre mitad bestia…— meneo a la Tokijin en su mano esperando el próximo ataque de Inuyasha, este salto en los aires mientras sus garras se apuntaban a la figura de Sesshomaru mientras soltaba un alarido de guerra—¡Compórtate como tal! —un resplandor los encegueció, ese mismo se mantuvo perseverante hasta que pudo lanzar al chico de traje rojo bastante lejos.
Milk había corrido hacia él para recibiéndolo en brazos arrastrándose por la fuerza con la que iba cayendo por el fuerte impacto de la espada Tokiyin, aún así pudo incorporarse un poco manteniendose de pie dejando la cabeza del chico recostado entre sus brazos y una de sus pierna.
—¡Inuyasha!—Aome grito el nombre del chico corriendo hacia él a la vez que Sesshomaru caminaba también en su dirección. Cuando llego a ella Sesshomaru la miraba achicando los ojos mientras se permitía bufar y hacer un leve movimiento con la cabeza.
—Patético, otra humana defendiendo a un hombre mitad bestia, que falta de originalidad —Milk se mantenía mirando al hombre de armadura, sus ojos demostraban sorpresa desde que sostuvo al hombre mitad bestia, sentía miedo por tener a ambos chicos cerca pero también está indecisa por las posibles acciones que fueran a tomar en algún momento alguno de los dos chicos.
Sesshomaru mantenía la espada firme en su mano y eso no apacigua los nervios de la morena, cuando Aome se permitió incorporarse más hacia Inuyasha las cosas se suavizaron un poco. Ella interponiéndose de rodillas entre la morena, Inuyasha y su hermano le daba un campo más palpable para mantener su mente fría.
—Si quieren que se detenga, desvanezcan su trasformación con colmillo de acero —esas palabras descolocaron a las dos chicas ¿Acaso pretendía ayudarlas? — Si vuelve a recuperarse, volverá a atacarlos — el Youkai peliblanco meció su espada en la mano antes de volverla a envainar en su cintura, Miroku junto con Sango llegaron a reforzar la protección contra el hombre mitad bestia anteponiendo como otra barrera humana, este solo le provino risa y soltando otro bufido se giró sobre sus talones empezando a caminar meciendo sus cabellos.
—¡E-Espera! — Milk se permitió llamarle, carraspeo la garganta y empezó a ponerse de pie aún con Inuyasha entre sus brazos, sin querer su acción llamó la atención de los presentes y la mirada tensa de dieciocho no muy lejos le advertía de sus posibles acciones. Pero mayor fue su sorpresa al ver que este se detenía a pesar de lo orgulloso que podía ser— hace… hace un momento pudiste matarlo, pero…— apretó su agarre y se permitió fruncir sus cejas— ¡Pero solo lo alejaste!—pronuncio con fuerza la morena mientras sus cejas temblaban aunque estuvieran fruncidas, dio un par de pasos al frente y por inercia Sesshomaru se giro hacia ella mirándola con una expresión aburrida— ¿Por qué no le hiciste nada? ¿¡Por qué no quisiste matarlo!? —le exigió mucho más fuerte sacando un par de gemidos de sorpresa, miedo y admiración por parte de los presentes. En cambio, Sesshomaru siguió mirándola como si nada solo que esta vez entrecerró mucho más los ojos.
—Algún día lo mataré —parpadea lento y suave permitiéndose mecer su cabello con la mano— sin embargo, ahora de nada me sirve acabar con alguien que ni siquiera sabe quién es— no dijo más, se retiró con prisa pero dejando una estela de elegancia al pasar.
"Entonces, sólo quería detenerlo"
Milk miraba la larga cabellera de quien fue su salvador en algún momento.
Un leve quejido de Inuyasha la hiso reaccionar, se volvió ah agachar apoyando su cabeza en una de sus piernas nuevamente esperando que volviera en si de una vez por todas, Aome se arrodilla junto a ella y toco el pecho del joven semiconsciente.
—Inuyasha —mencionaron los chicos al unísono teniendo que espera un par de segundos antes de volverlo a llamarlo hasta que el empezara a volver en si por sí solo—¿Inuyasha?
—…— había fruncido sus cejas antes de lentamente empezara a abrir los ojos dejando ver ese hermoso color miel de sus iris—¿Aome?
—Ya reacciono — la nombrada no pudo evitar sonreír aliviada antes de soltar un suspiro— qué alivio…— se alejó solo un paso para empezar a ayudar a poner de pie al chico de rojo sintiendo bajo sus pequeñas y delgadas manos el temblor del cuerpo masculino. El por inercia apretó con una mano la empuñadura del colmillo y la otra la llevo por sobre su hombro buscando apoyo de quién estaba al otro costado de la morena, Milk se sorprendió un poco, más no obstante se fijó inmediatamente en el, el joven ni se había preocupado de quién estaba con él, solo había buscado apoyo para no caerse. Trago pesado pero permitiéndose rodearlo con uno de sus brazos por la cintura y con la otra mano sujetar el brazo colgante que el había dejado sobre su hombro izquierdo.
—Es un monstruo…— alzaron la mirada y un grupo de mujeres no muy lejos se abrazan entre ellas mirando horrorizados al peliblanco— mato a todos esos hombres, es una bestia— el sobresalto del cuerpo a su lado la hizo tensarse, quizás al volver de su letargo podía recordar que era lo que había hecho, o eso parecía, busco un camino próximo y aunque ignoro la mirada curiosa de más de uno de los integrantes no dudó en jalarlo hacia el lado contrario de todos esos cuchicheos teniendo en primera fila el rostro del chico cerca al suyo.
—Andando —sus miradas chocaron con fuerza hasta que la batalla se vio perdida por los ojos miel que no dudaron en caer sobre el suelo terroso—Vámonos, No hay nada más que hacer aquí— dio otro jalón hacia el chico empezando a caminar hacia una pequeña brecha no muy lejos de su ubicación.
Dieciocho fue la primera en empezar a caminar detrás de su compañera mientras sus brazos se cruzaban sobre su pecho, desvió la mirada a los presentes que aún a pesar de todo seguían acongojados por los malo comentarios de las aldeanas, el pequeño zorrito no evitó soltar comentarios mordaces hacia ellas mientras le hacía malos gestos.
—Ya oyeron— giro su cuello un poco para poder mirarles por sobre el hombro— vámonos, las mujeres se encargaran de los bandidos —finalizo antes de fruncir sus hombros como si nada hubiera pasado y seguir con su camino.
A pesar que el ambiente se sintiera tan denso nadie procuro alivianarlo, Inuyasha se dejaba arrastra por la morena quien era seguida por una rubia aburrida más un pequeño grupo al final se denotaban angustiados, podrían aparentar tranquilidad pero la aspereza en sus miradas solo mostraban la angustia de la situación y si está se podría repetir. ¿Temían por sus vidas? O ¿Temían por la vida de quienes los rodeaban?
Caminaron lo suficiente como para llegar a uno de los tantos ríos que bañaban la región, era grande y esplendoroso pero un poco escondido y eso lo hacía perfecto para la situación, era más que seguro que el joven peliblanco quería permanecer solo por lo menos un rato, Milk camino con el chico hasta la orilla del rio ayudándolo a sentarse para luego retroceder lentamente sobre sus pasos sin dejar de verle hasta ya tener que pasar eso molesto arbustos que separaban ese hermoso panorama con el demás terreno del bosque. Al salir de allí los integrantes del grupo la miraron dudosa y ella apenas negó con la cabeza y soltó un suspiro antes de sentarse al lado del pequeño zorrito y apoyar su cabeza en el tronco de el árbol.
—¿Él…? ¿Él está bien?— Aome nerviosa se sentó no muy lejos de ella empezando a jugar con los dedos de sus manos, mientras mordía su mejilla interna procurando no mirar fijamente a la otra chica.
—Si, Necesita asearse…
—Si, pero si él...
—No lo agobies, ahora necesita desahogarse o por lo menos buscar algo de tranquilidad en si mismo—dieciocho interrumpió a la morena llamando su atención, aún cruzada de brazos estaba recostada en uno de los troncos mientras miraba hacia la copa de los árboles, Aome agachó la mirada un par de segundos despejando su mente de todas esas molestas preguntas que muy seguramente le hubiera encantado hacerle, negó con la cabeza y se acercó un poco más hacia Milk mientras tomaba con cuidado su mano derecha y la apretaba entre las suyas.
—También, también te agradezco que nos hayas ayudado con Inuyasha —sonrió suavemente— no sabría que hubiéramos hecho sin ti…
—No es nada. Se rasco lentamente una de sus mejillas pero el solo contacto de esa mujer le había provocado nervios, no quería llevarse otra de esas molestas descargas así que se fue parando mientras le sonreía con nerviosismo—Bueno, nosotras ya tenemos que irnos...
—¡No se vayan! — Shippo salto hacia el hombro de Milk a la vez que pegaba su mejilla con la de ella— Ustedes nos ayudan con Inuyasha ¿No?— miro ah Aome haciendo que está le asistiera— además pudiste frenar al hermano de Inuyasha y eso no lo hace cualquiera— una pequeña gota de sudor nació en las frentes de los presentes haciéndolos sonreír—lo mejor es que permanezcas con nosotros…
—Pero Shippo…
—Por favor Milk, aunque sea por un par de horas más ¿Si? —el zorrito se pegó más a ella mostrándoles sus grandes ojos verdes con pequeños rastros de lágrimas, quisiera o no esa mirada de cachorrito la enternecido demasiado y no podía negarse aunque supiera que después tendría que decir que no.
—Bueno, nos encantaría, pero hay varias razones por las cuales no es posible cumplir tu petición— intento hablar de la manera más formal posible, no le gustan ese tipo de situaciones tan incomodas— La primera es que...
—La tonta está cubierta de sangre del gritón de tu amigo y no tenemos ropa de cambio —callo apenas escucho ese tono de voz, su frente se cubrió por su fleco antes de mandarle una mirada asesina a su acompañante—A-además no queremos molestar… — le dio la espalda para no ver la escalofriante mirada de la morena y mantener firme su estoicismo como siempre.
—¡No deben preocuparse por eso! —Aome la interrumpió con una sonrisa mientras se ponía de pie y estiraba sus brazos al habérsele prendido el foco— Ya les conseguiremos algo de ropa. No se preocupen por eso—no podía negar que le entusiasmaba la idea de que su grupo creciera y más que eso las habilidades que las dos mujeres presentaban eran extraordinarias. Le ayudarían mucho en la búsqueda de los fragmentos.
—Bueno, pues no sé…— Milk miro a la espalda de la androide y está solo frunció los hombros antes de subir de un salto a una de las ramas— oh, creo que eso fue un si…
—Perfecto, ayúdame a preparar una fogata— no se habían dado en que momento había caminado hasta ella para jalarla de su brazo hacia los demás integrantes.
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Al caer la noche el grupo había decidido tomar un aire por sí solo, Miroku y Shippo fueron por leña y Aome con Sango fueron en busca de algo de comer mientras ella y la rubia cuidaban las pertenencias y el fuego.
—¿Qué te tiene tan distraída? —comenta 18 desde su lugar haciéndola sobresaltar para que girará a verla.
—¿De qué hablas?
—Te noto ida ¿Acaso en verdad querías irte?
—Pues no lo sé, me siento incómoda pero también reconfortada, es raro ¿No?
—Viniendo de ti no me sorprende…— la morena soltó un suave suspiro antes de arrojar una pequeña piedrita al fuego.
—Hay muchas cosas que me tienen confusa, lo que ha pasado hasta ahora es extraño…
—Y que lo digas…
—Sabes, no eh sentido esos molestos golpea de pecho… es como si se fueran detenido, no digo que no tanga alguna sensación molesta pero ya no es como antes..
—Entonces tomamos la decisión correcta, debemos de quedarnos con ellos…
—18…
—Piénsalo, desde que llegamos hemos estado en busca de algo y sin preverlo nos topamos con ellos ¿Quién iba a pensar que el egocéntrico tenía un medio hermano gruñón? Eso sólo significa una cosa…— salto hacia ella cayendo magistralmente tras su persona—estábamos destinados a conocernos.
La morena se sobresaltó un poco, apretó sus manos, cerrándolas tan solo un poco haciéndolas escocer ¡Diablos! era verdad, aún no se hacia la debida curación de sus manos, se estiró en su asiento y se puso de pie como si nada.
—¿A dónde vas? —inquirió la androide mirándola de soslayo.
—Necesito asearme, en un rato vuelvo— camino hacia los arbustos empezando a pasarlos siendo seguida por la mirada de la rubia, está soltó un bufido agraciada antes de alzar la mirada hacia el cielo nocturno— espero no estarme equivocando Dende.
Milk había procurado no hacer el más mínimo sonido al pisar, no quería molestar a Inuyasha a pesar que llevaba horas en esa zona y no se había dignado ah aparecer, camino los pocos pasos que la separaban del río para empezar a quitar con suma lentitud la tela de sus manos junto a la sangre seca, no pudo reprimir un chasquido de molestia pero siguió en su tarea hasta poder tener su piel viva al descubierta y así sumergirlas dentro del agua. Soltó un suspiro de alivio después del ardor esperando que la corriente del río se llevará todo el mugre e infección que pudiera tener.
—¿Qué estás haciendo?— su sobresalto casi la hacer irse de boca al agua, giro hacia uno de sus costados hallando la figura rígida y molesta del peliblanco.
—Inuyasha…
—¿Qué haces?— la morena parpadeo un par de veces antes de mirarse así misma.
—Me estoy aseando un poco…
—Apestas…
—¿¡D-Disculpa!?
—El olor de humanos, es asqueroso…
—Pues mira quien lo dice— chasqueo la lengua antes de tomar un poco de agua en sus adolorida manos y llevarla a su cara para lavarla un poco— viajas con tres humanos. Es ridículo.
—Eso no te incumbe…
—¡Ya lo sé!— rodo los ojos exasperada sacudiendo sus manos antes de sujetar la tela superior de su traje para secar un poco si rostro y así empezar a vendar sus manos con nuevos trozos de tela de una manera no muy delicada, eso le pasaría cuenta más tarde. Al cabo de un rato la morena se levantó de su asiento empezando a caminar devuelta por donde llegó, pero antes de abrir espacios para avanzar escucho un pequeño bufido, giro su rostro y hallo al chico olfateando sus manos mientras soltaba pequeño pero audibles maldiciones, no pudo evitar no recordar por lo que había pasado el chico así que retrocedió un par de pasos y empezó a buscar por alrededor alguna planta que ella pudiera usar y por ende esperaba encontrarla aunque estuvieran en penumbras.
—Oye…— el chico alzó la mirada topándose con el pequeño cuerpo de la morena, está había desviado la mirada para poder acomodarse frente a él y así mostrarle las manos que había llevado en su espalda.
—¿Qué haces? ¿No se suponía que te habías ido?—la morena no pudo evitar rodar los ojos antes de empezar a amasar con sus manos unos trozos de hierbas a pesar de la sensibilidad de estas.
—No creas que es un tipo de caridad…— levantó un poco la mirada conectándola con la ajena antes de tomar una de sus manos empezando a restregar las plantas por cada rincón de la extremidad.
—¿¡Que haces!?— intento alejarla pero ella se resistió y jalo más la mano de él hacia ella.
—Quédate quieto…— hizo más fricción hasta dejar un pequeño rastro color verde claro en la mano para si soltarla con algo de brusquedad— déjalo reposar diez minutos, después enjuágalo y así dejara de oler a sangre…— no le miró pero dejo otro manojo de plantas frente a el empezando a retirarse del lugar— por lo menos es una mejor opción que enjuagarla por horas—susurro para si misma.
—...Gracias…— se detuvo en medio camino, giro a verle notando como este tomaba las plantas, pero su rostro estaba oculto tras su cabello, negó levemente escapándosele una sonrisita, había hablado tan bajo que si no fuera sido por el viento jamás lo habría escuchado.
Cuando la oyó alejarse mucho más se permitió girar a verla, se iba recogiendo el cabello con sus manos lastimadas intentado hacerse una coleta, la había visto y escuchado quejarse ¿Cómo se abría lastimado de esa forma? Según él, no cualquier chica llega a verse en ese estado pero, sus ropas hechas jirones solo le indicaba dos cosas, o era una completa vagabunda o esa chica era algún tipo de nómada. No había otra manera para estar en esas condiciones tan deplorables, aunque su historia dijera que venía de alguna aldea dudaba de ello, después de todo su extraña energía parecía de otro mundo.
Se rasco una de sus mejillas con su mano de color verde captando el golpe agridulce que está poseía, no era incómodo, más bien era refrescante, quizás no era mala idea empezar a dejar de lado algunas cosas pero por lo pronto terminaría con eso, empezó a amasar las plantas igual como lo había hecho ella pasando esa sustancia por su otra mano y parte del cuerpo y rostro, así esperaría el momento indicado para poder darse un merecido baño, aunque no espero que su pequeño amigo saltarín cayera sobre su nariz.
—Myoga…
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Milk había llegado con alguna que otra maroma hasta el refugio, Ya todos estaba ahí estando atentos a algunos peces que por obra y gracia había logrado cazar el pequeño Shippo ¿Qué acaso no había ido por madera?
—Milk, ven y siéntate, vamos a comer...
—¿No vas a esperar a tu amigo?— señaló tras ella con su dedo pulgar haciendo el ambiente un poco tenso.
—No, yo tengo hambre…— el pequeño Shippo camino hasta ella jalándola hacia un improvisado asiento donde la androide ya estaba sentada disfrutando de una manzana.
—Está bien…— se sentó allí dejando sus rodillas un poco cerca de su pecho.
—¿Qué tal estuvo?— el suave susurro de la androide la hizo girar a verla mientras curvaba una de sus cejas.
—¿De qué hablas?
—¿Qué? ¿No hubo momento de pasión?— si hubiera tenido algo de comida en la boca la hubiera escupido, sus ojos se abrieron horrorizados y la mirada acusadora de la rubia la ponía tensa aunque no quisiera, empezó a negar cual niña pequeña mientras un extraño color se posó en sus mejillas, no podía definir si era rojo o morado por el constante movimiento de la morena, la rubia soltó una pequeña carcajada que hizo a los demás girar a verlas, Milk se escondió entre sus piernas buscando ocultar su rubor, no estaba acostumbrada a ese tipo de comentarios y aunque hubiera reaccionado de otra manera si fueran estado solas, pero en ese preciso instante estaban frente a muchas personas y su mente había empezado a maquinar cosas extrañas.
—Aome ¿Ya está la comida?— un sobresalto mucho más fuerte recibió su persona, sus hombros habían empezado a temblar cuando su cerebro había captado la voz del chico que no pasaba muy lejos de ella para sentarse cerca a la fogata.
—Aun no Inuyasha, pero… ¿Por qué estás mojado?— la morena apretó sus ojos mientras se mordía su mejilla interna, maldecía tener la mirada penetrante de la rubia encima y que su cerebro maquiavélico le recreará una imagen algo prometedora del chico entre las frías agua del río.
"Te odio dieciocho"
Al cabo de un rato la cena había finalizado y ya todos empezaban a buscar un lugar adecuado para pasar la noche, ella junto a la rubia habían encontrado un par de ramas bastante gruesas como para sostenerlas ah ambas de no caer al suelo y así poder recostarse sobre ellas y dormir un par de horas, esperaron y esperaron, la noche avanzo mucho más apenas y se escuchaba los sonidos de algún animalejo cruzar por los alrededores, para ser extraño su compañera rubia dormía como roca a su lado pero ella, llevaba toda la noche en velo, no había podido pegar el ojo por el incómodo momento que le hizo pasar la rubia además de ser la primera noche en la que dormía por su cuenta con ese grupo sin tener malestares encima ni mucho menos que la rubia la estuviera vigilando como si se fuera a escapar, al alzar el rostro la luna ya se había inclinado lo suficientemente sobre los árboles dándole una hora aproximada. Escucho un par de pisadas y con cuidado desvió el rostro un par de grados, al estar despierta a esa hora no se le hacia problema el mirar el panorama, después de todo sus ojos ya estaban acostumbrados a la oscuridad de la noche. La figura de Inuyasha había empezado a alejarse silenciosamente dejando solo una mirada de despedida a los cuerpos ya tendidos en el suelo ¿A dónde pretendía ir? Se mordió la mejilla y espero a que este se alejara lo suficientemente para así incorporarse y empezar a llamar a su acompañante.
—Despierta, dieciocho…— la meció con más violencia apenas logrando que está abriera uno de sus ojos.
—¿Qué pasa?
—Inuyasha se va…
—Déjalo, seguro va al baño…
—No creo, se llevó consigo a colmillo de acero ¿Quién se lleva su espada para orinar?
—Las personas que temen que un bicho les salte encima, ya déjame dormir…
—Dieciocho, por favor… no te molestaré más si me acompañas a ver..
—¡Cochina! — la morena la chito— vas a espiarlo mientras mea ¡Eres una puerca!
—¡Claro que no! Solo quiero asegurarme de que esté bien…
—Pues ve tú sola…
—Conste, después no me vayas a decir que no…— la morena bajo de un salto de la rama teniendo cuidado al escabullirse del campamento y empezar a seguir en un suave trote el rastro del chico. La rubia se quedó esperando un rato, pero al sentir qué no volvía no pudo evitar chasquear la lengua.
—La voy a matar cuando la vea..— un pequeño tic nació en su ceja mientras se ponía de pie estirándose un poco para con lentitud empezar a tomar vuelvo para buscar a la morena.
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El día había amanecido y el cálido sol mañanero ya golpeaba fuertemente sus rostros, pero no por eso el ambiente era ameno como se supondría que seria, para un día como ese los aires estaban demasiado bajos en algunas personas, más otros...
—¡Ush! Esto es el colmo— Shippo pateo el suelo mientras se cruzaban de brazos totalmente molesto dejando que sus pequeñas y modestas orejitas salieran pequeños chorritos de humo— ¡Ninguno de los tres siquiera se despidió!
—Es verdad...-dicen los tres restantes, negando con la cabeza mientras sus ceños estaban fruncidos ¿Acaso les costaba mucho decir que se irían delante de ello?
—¡Inuyasha idiota!
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—¿Se puede saber ahora por que salimos detrás de él? —susurro dieciocho mientras señalaba la espalda del peliblanco, no es que fueran a la par de sus movimientos, pero sí que iban a una distancia considerable, esperando que por lo más sagrado el chico no fuera a detectar sus aromas y gracias a alguna deidad el viento estaba de su parte. En un momento, llegaron cerca de la boca de una montaña donde en medio había una concentrada zona de calor, casi como si fuera parte de un volcán. Las dos deciden esperar los movimientos del chico por si algo extraño pasaba.
—Esto es molesto... —refunfuño la androide mientras se recostada sobre el tronco de un enorme árbol, Milk no había dejado de seguir con la mirada el andar del chico hasta que este se internó en esa zona perdiéndose de su vista, hasta ese momento pudo por lo menos parpadear y girar a ver a la rubia por sobre el hombro
—Deja de quejarte, puede que esto no solo signifique algo para él...— el viento soplo fuerte removiendo sus cabellos — siento como si esto fuera una pieza más de un rompecabezas...
—¿De qué hablas? ¿Acaso tu...? — el viento volvió a soplar más fuerte haciéndolas cerrar por un momento los ojos, al abrirlos el cielo les había despejado un camino con las nubes ¿Acaso sería una señal? Parpadearon un par de segundos antes de que la respiración de la morena se acelerara y que de por si su atención se posaba en un valle no muy lejano a pesar de lo diminuto que se veía.
—Mira allá — señalo por inercia, su instinto había surgido como una bocarada de vapor haciéndola comprende a donde era que debía dirigirse, comprendió que esa extraña necesidad o apego que tenía no era por ser quienes eran, había algo detrás de todo eso que la obligaba ah actuar de esa manera, no había otra respuesta coherente para ello— Tenemos que ir...
—Milk, me estas asustando...— la mirada extrañada de la rubia se enfocó los ojos color Onix después de hacerla girar a verla, no pudo evitar morderse su mejilla interna con preocupación, la morena estaba actuando de una forma tan extraña que aunque quisiera no podía dejar de sentir esa molesta desazón, después de todo nunca había vivido algo tan extraño, si sus vidas no eran comunes no sabía cómo determinar las últimas imágenes de sus vidas—¿Sabes algo que yo haya pasado por alto? Si es así, dímelo de una vez— la morena negó lentamente mientras bajaba la mirada analizando la zona de apoyo bajo sus pies para después alzarla y enfocar el cielo despejado y el valle a un par de kilómetros, quizás no fuera la persona más intuitiva del mundo, pero sentía como si algo la hubiera guiado antes por allí y que ahora sabía perfectamente bien donde hallar lo que necesitaba ¿Se habría vuelto loca tan pronto? ¿Quizás fuera un extraño Deja Vú? De pronto había vivido mucho tiempo en las montañas, pero esperaba que no y que por lo menos esa vez hallara algo más que dolores de pecho y caminos sin salida.
—¿Esperamos a Inuyasha?— pregunto mientras alzaba los hombros restándole importancia— así sabremos más concretamente a donde ir...
—No.— la mirada sorprendida de la morena enfoco el rostro impasivo de la rubia, ella se había alejado del árbol para ver a la morena más de cerca— iremos allí y sacaremos de una vez por todas esa otra pieza de rompecabezas que necesitas.
—¿Qué necesito? — no pudo evitar arque una de sus cejas mientras una sonrisa complacida empezaba a dibujarse en sus labios.
—Si, que necesitas...— se agacho frente a ella dándole la espalda antes de mirarla por sobre el hombro— vámonos.
No necesitaron otra palabra más, la morena subió sobre la espalda de la rubia empezando a suspenderse en el aire, soltó un suspiro dejando una última mirada a la zona donde Inuyasha había entrado y que ahora veía salir, trago pesado, pero no quería hacer retroceder a la androide, así que se aferró más a ella sintiendo como poco a poco el viento empezaba a golpearle el rostro al momento de tomar velocidad.
Habían tardado un poco en llegar por la vana idea de no querer acelerar su vuelo, se había mantenido constante en el trascurso más al poner los pies al comienzo de los risco empezaron a caminar con tranquilidad mirando la neblina bajo los tumultos de rocas metros bajo sus pies, cuando se hallaron más cerca de un acantilado el viento volvió a soplar removiendo sus cabellos de nuevo, en un segundo sintieron como si un rayo hubiera atravesado sus cerebros, alzaron la mirada buscando esa extraña energía y de por si la neblina empezó a desaparecer con fuerza, no obstante un extraño silbido empezó a torturar su oídos hasta que algo del fondo de acantilado salió como tentáculos aferrándose en el cuello de la morena y en sus muñecas.
—¡Milk!— el grito de la androide fue tremendo, más la morena siquiera había alcanzado a soltar un chillido cuando ya era arrastrada por el costado de la columna de piedra hacia el fondo del valle. Su ceño se frunció con fuerza y por inercia busco llevar sus manos a su cuello, alcanzando a sentir la textura de aquello que la sujetaba, era viscoso, pero pareciera como si fuera de barro, pero más que eso tenía vida propia ¿Cómo era eso posible? Intento trancar su caída con sus piernas al sentir que el suelo estaba muy cerca, entreabrió uno de sus ojos antes de que las estalactitas la amenazaran más de cerca, soltó un gritillo y jaloneo como pudo sus brazos para que sus piernas quedaran en una posición más natural pero no espero que otro par de tentáculos sujetaran sus piernas y la jalaran lejos de esa muerte segura.
"¿¡Pero Qué!?"
Su cuerpo quedó suspendido en medio de la nada siendo a un rodeada de una espesa bruma, intento zafarse más un tirón dieron sus extremidades quedando estas alzadas a sus costados, su cuello sintió más fuerte la presión de ser ahorcada, más procuro intentar regular su respiración, sino se tranquilizaba seguro se desmayaría.
—No espere verte tan pronto Kikyo...— busco con su único ojo abierto el dueño de esa voz gruesa y ronca— Quién iba a pensar que de todos los lugares posibles fuera en este dónde nos fuéramos a encontrar...— la figura de un hombre se empezó a formar por medio de la espesa neblina— es un gusto volver a verte Kikyo...— la figura se materializo no muy lejos de ella, sus manos pálidas habían subido hacia su cabeza alejando parte de la piel de mandril que estaba cubriendo en totalidad su cuerpo, un hombre de tez blanca, ojos rojos y cabello largo y ondulado la miraba con tanta profundidad casi como si quisiera matarla, y no dudaba de ello. La morena tosió un poco y busco enderezarse un poco en su lugar dándole mayor enfoque al rostro del hombre.
—U-Usted... usted esta confundido..— el tono ahogado de su voz lo hizo abrir sus ojos sorprendido, se acercó más a ella y su mano se estiraba hacia ella pero convirtiéndose en otro extraño tentáculo, no pudo evitar mostrar asco al sentir esa cosa en su rostro pero aun así se obligó a aguantar la respiración mientras lo miraba asqueada desde su posición, el hombreo no dijo nada, solo su ceño ahora fruncido la analizaba de arriba abajo como si quisiera hallar algo en el—S-Suélteme— el hombre empezó a reírse con lentitud mientras alejaba su extraña mano de ella, su carcajada se fue incrementado llevándola al punto de confusión, intento tomar un poco de aire pero antes de que el aire pudiera viajar como debía a sus pulmones la presión en el agarre subió un par de niveles más.
—No me lo puedo creer, me eh confundió con una simple campesina ¿Cómo es que has llegado a este lugar? — apretó más el agarre y de por si la morena empezaba a tomar un tono rojizo y sus labios un color morado— oh, que lastima, no puedes hablar—soltó otra carcajada. La morena no entendía la situación, esa criatura que se hacía pasar por un hombre la estaba asfixiando, cerro sus ojos intentando aguantar mientras que los dedos de sus manos se apretaban, se concentró lo que más pudo dejando que las heridas de sus manos escocieran, acumulo toda la energía que hasta ahora podía recordando las molestas y fuerte palabras de la androide en su entrenamiento, abrió sus ojos enfocando al hombre que se deleitaba mucho más con su expresión, su cabello empezó a mecerse y una leve aura blanca rodeo su cuerpo hasta que se concentró mayormente en sus manos.
—¿Pero que...? — la mirada fiera de la chica lo hizo retroceder, se había confundido al sentir su aura, pero al verla más de cerca se cercioro que no era ella más nunca espero que esa chica pudiera incrementar su aura de esa manera, busco asfixiarla mucho más pero el tiempo se había finalizado, las manos de ella se abrieron en un solo movimiento dejando que dos rayos de luz salieran disparados de sus palmas derrumbando dos colinas y que las rocas empezaran a caer sobre ellos, la criatura se alejó de un salto dejando libre sin querer a la morena quien cayó de rodillas sobre el suelo buscando recuperar el aliento sin importarle las rocas que amenazaban con aplastarla.
En un Flash la rubia había aparecido a su lado llevándola lejos de ahí quedando suspendidas en el aire de cabeza sobre el lugar donde ahora se derrumba, no dos sino seis colinas rocosas. La morena no había dejado de toser a pesar de sentirse suspender en el aire.
—Diablos...— hablo después de tomar una bocarada de aire y mirar la zona bajo sus cabezas solo que la enorme figura de un dragón la dejo anonadada ¿Qué hacia esa criatura incrustada en esos muros?
—Milk...— la morena alzo el rosto y miro a la angustiada androide— ¿Qué fue eso? ¿Fuiste tu quien destruyo los riscos? — la morena volvió su rostro sobre las ruinas hallando la extraña figura de ese hombre sobre lo que parecía una garra incrustada en el pecho de esa criatura.
—¡Naraku! —lo escucho como un susurro, pero la figura del peliblanco había llegado de un salto al risco más cercano a la criatura ¿Cómo había llegado tan rápido allí? La rubia las enderezo y empezó a descender del cielo con cuidado quedando no muy lejos de Inuyasha —Naraku ¿¡Qué demonios haces aquí!? —el hombre si quiera había hecho el intento de mirarlo, sus ojos se habían enfocado en la figura semi escondida de la morena que de igual manera le devolvía la mirada a pesar que este se había vuelto a cubrir el rostro, la observo el tiempo suficiente para después agacharse y hacer que la garra donde había estado apoyado empezara a desvanecerse, no tardando mucho para el hacer igual.
...Nos volveremos a ver...
"¿Eh?"
—¿¡Ah!? ¡Deshizo la garra! —confirma Myoga saltando en la cabeza de Inuyasha mostrando su absoluta preocupación, la garra se desvanece rápidamente sin darles tiempo de acción— ¡Ay mamacita! ¡Qué cosa tan terrible! —la pulga temblaba mirando fijo al enorme dragón. Una luz roja salió de donde había estado la garra incrustada, los latidos contundentes de ese ser se oyeron por todo el lugar. El cielo se oscureció a la vez que comenzaba da moverse con suprema lentitud mas no ocurría lo mismo con los montículos de rocas que se despegaban de su cuerpo. El viento soplo como un fuerte rugido y los ojos del monstruo se abrieron con presura.
—Espíritu dragón, ese es el hijo del odioso hombre que te aprisiono en ese lugar — la voz de Naraku invadió el espacio sonando cual eco, la criatura dejo entreabrir sus enormes fauces mientras una pequeña cabeza sobre su frente buscaba la figura del chico, que de por si se parecía bastante a la de la bestia, Inu No Taisho.
—Esto no me agrada ¡Huyamos amo! —suplico la pequeña pulguita sin dejar de saltar en el hombro del chico, El había presenciado la feria batalla de su fallecido dueño y por ende sabia a qué se iba a enfrentar, no podía permitirle arriesgarse de ese modo por simplemente no poder mover su arma, debía detenerle, pero Inuyasha no tardó en negarse dejando que una sonrisa se deslizara por sus labios.
—Olvida eso Myoga, desde un principio te dije que no es mi estilo matar a alguien mientras duerme, eso déjalo para los cobardes —desenfundo su espada listo para atacar, alineó el filo del arma hacia la criatura analizando el largos de su cuerpo y cómo sería la mejor forma de fraccionar ese montículo de piel y músculos—Lo atacare de frente, así hare más ligero el nuevo colmillo de acero— un pequeño trago de saliva y la figura ya un poco menos entumecida empezó a acercarse dejando salir un leve ronroneo al avanzar—¡Te estoy esperando!
A la distancia la figura de Naraku se materializaba queriendo ser un espectador más, aunque fuera poco tiempo deseaba estar ahí, su marioneta no duraría mucho y por ende no podría materializarse más sino hasta dentro de un par de horas y si corría con suerte esa criatura desaparecía a Inuyasha del mapa en el tiempo que le restaba, Oh si, deseaba ver eso.
Pero mas que nada, había otra pequeña razón que lo mantenía presente ahí, en ese lugar, la mujer que había visto y que había intentado asesinar lo mantenía dudoso, extasiado y hasta alterado por el simple hecho de haberse parecido aunque fuera mínimamente en aquella sacerdotisa ¿Cómo es que él se había confundido? ¿Cómo es que él había creído sentirla cerca suyo? Esa chica lo era y aún así se confundió, cometiendo un terrible error que por poco le costaba su presencia en ese lugar ¿De dónde había salido esa mujer? La imagen borrosa de Kikyo se posó sobre la de esa mujer apenas siendo una leve sobra… Se suponía que la reencarnación de Kikyo no rondaba por ahí y mucho menos tenía esa aura a pesar que en esencia eran la misma persona. Se permitió detallarla un poco más desde su posición antes de desvanecerse por completo ¿Tendría que deshacerse de ella también? Quizás algo mejor que matarla se le ocurriera, pero ese no era el momento.
La androide había dejado de lado la extraña criatura que antes había atentado contra su acompañante, ahora tenía algo mucho mejor que observar, sabía que al estar ahí debía estar atenta a cualquier locura que a Milk o al otro chico se le ocurriera, después de todo ya sabía de lo que era capaz de hacer la morena. Se rasco su mejilla y miro por el rabillo del ojo a la chica. Esta no sabía a quién enfocar, si a la criatura o al chico bestia, podía ver como sus pupilas bailaban de un lado al otro ¿Se abría preocupado de nuevo? —¿Crees que lo mate?
—¡Claro que sí!— La miro con nervios mientras apretaba una de sus manos sobre la roca que las cubría— ¡Inuyasha es muy fuerte!— paso pesado antes de volver a enfocar al chico y que una diminuta gota de sudor bajará por su mejilla.
La rubia no pudo evitar soltar una risilla, negó con la cabeza y señalo con la barbilla a Inuyasha.
—No me refería a él...—Milk la mira con brusquedad, dando un sobresalto para después volver a enfocar su vista en el chico de traje rojo rogando por que esté por lo menos no fuera a hacer alguna tontería. Esperaba no tener que ver una derrota definitiva en ese lugar.
—¿Piensas cortarme con esa espada?— La voz fuerte y ronca de la criatura les erizo la sintiendo el doble trasfondo que está poseía— no seas ridículo, serás mi diversión…
—¿Qué? ¿Piensas jugar conmigo? — las fauces de la criatura se abrieron lentamente mientras la risa estridente que salía del pequeño rostro en si frente lo hacía tensarse, sus largos colmillos se dejaron ver con un leve rastro de baba haciendo el momento mucho más expectante, de un solo tajo el enorme animal se lanzó hacia al chico quien con algo de suerte logro esquivo el ataque saltando por sobre la cabeza del enorme espíritu quedando apoyado sobre su lomo al dar un bote sobre este, sujeto con mayor fuerza la espada empezando a correr por el largor de su cuerpo en dirección a su cabeza.
—Niño insolente —el dragón abrió su hocico de nuevo empezando a formar una bola de energía de color azul claro, el chico por inercia salto de su cuerpo apoyándose un par de segundos en una columna de toca pero el rayo salió cual proyectil destruyendo la superficie donde había estado de pie Inuyasha.
—Maldito— rechino los dientes, sujetando de nuevo a colmillo lanzándose al ataque buscando el lugar exacto donde enterrar el arma, sus ojos felinos detectaron el agujero donde la garra de su padre había estado incrustada, sonrió para sí mismo alineando un poco más su habilidosa arma—¡Ah! — el contacto entre colmillo de acero y la piel del espíritu dragón fue más fuerte de lo que esperaba, el joven había sido lanzado no muy lejos quedando anonadado por el reciente choque de energías que aún después de alejarse seguía recorriendo do su cuerpo como unas molestas cosquillas, sus manos temblaban y el hormigueo en ellas lo asusto ¿Acaso había sentido una descarga eléctrica?
—No tengas tanta confianza niño, mi cuerpo es más duro que el acero...— Otro rayo de energía empezó a formarse en sus fauces tomando esa situación como una perfecta distracción para que su larga cola golpeara de lleno al desconcentrado chico mandándolo contra una de las tantas colinas rocosas. Un gemido de dolor por el impacto para después escupir un poco de saliva cuando su cuerpo rebotó cayendo hacia el suelo, al alzar el rostro descubrió como la esfera de energía estaba por terminar de formarse siendo obviamente dirigida para él, apretó el mango de colmillo levantándose de un salto y empezando a correr para así escalar por el muro rocoso apenas cómo la gravedad se lo permitiera para así poder esquivar la esfera de energía.
—¡AH!— La androide no pudo soltar un grito a la vez que sujetaba a la sorprendida morena de la cintura, saltando por poco hacia otro montículo de roca dejando que la esfera de energía destruyera el lugar donde se habían estado ocultando antes—¡Demonios! —enojada y secretamente ofendida la rubia aparto un mechón de pelo de su rostro para después estirar su mano hacia la criatura formando una bola de energía amarilla— ¡Bastardo!
— ¡18!— no alcanzo a frenarla cuando el ataque de la rubia ya había sido lanzado con fuerza y rabia hacia la criatura mas no contaron que otro ataque del espíritu dragón las fuera a hacer caer en medio del lugar donde las rocas se desvanecieron bajo sus pies y otras caían sobre ellas — ¡AHH! —De la impresión apenas y habían alcanzado a encogerse sobre ellas mismas viendo el extenso vacío con unas no muy cómodas estalactitas les esperaban—¡Salta! ¡Maldita sea!— apenas cómo la ahogada voz de la rubia las hizo reaccionar de por si ah ambas no dudaron en estirar sus manos subiendo gracias a la gravedad y su agilidad sobre otras rocas que caían con más rapidez por su peso. Sus pies buscaron rápidamente apoyo saltando hacia otras rocas un par de veces hasta terminar aferradas a el montículo rocoso que por el momento se mantenía firme y en pie al no haber recibido ningún tipo de impacto, sus cuerpos tan aferrados las hacia camuflarse entre las rocas por estar casi como algún tipo de lapa terrestre pegadas a la superficie. La habían visto negra en ese momento.
Sus respiraciones aceleradas por culpa de la adrenalina las hizo buscaron al causante del ataque, tragaron pesado y parpadean un par de veces aún sintiendo el fuerte y extraño viento sobre sus narices, la criatura se hallaba no muy lejos de ellas y por ende había empezado nuevamente a lanzar esos extraños y molestos ataques, a diestra y siniestra imposibilitando las posibles rutas de escape.
—¡Maldita lagartija! — la rubia no pudo evitar gruñir totalmente furica, el ardor en una de sus mejillas por el roce de alguna de las rocas la habían ofendido más de la cuenta, no estaba dispuesta ah aceptar que nadie, pero absolutamente nadie se metiera con su perfecto rostro— ¡Vamos! — La rubia gruño y se dejó caer sobre el acantilado empezando a saltar de un lado al otro cómo hace tiempo no lo hacia ¡Maldición!
Milk aun sujeta a la superficie refunfuño un par de maldiciones antes de sujetarse por más vehemencia al muro, tomo un largo suspiro y giro su rostro un poco más para empezar a buscar en medio del panorama la figura del chico peliplata, tardó apenas unos segundos antes de encontrarlo bajo una de las patas del espíritu dragón que lo mantenía prisionero contra una de las columnas de piedra ejerciendo cada vez más fuerza, apenas alcanzo a soltar un grito antes de ser considerado por las rocas que se desboronaban sobre su persona.
—Inuyasha...— Apretó sus ojos dándose fuerza internamente antes de soltar su agarre dejándose caer de espaldas sintiendo como su cuerpo rombos esa leve barrera de suspensión en el aire, se dejó caer apenas un par de metros antes de dar leves giros en el aire apoyándose con magistral habilidad en sus pies sobre una parte de la columna de roca antes de caer con fuerza al suelo— Inuyasha.
Al estar en el suelo se ocultó tan rápido como pudo de la figura imponente de esa criatura, emoeso a escanear el panorama hallando no muy lejos de ella el ahora débil colmillo tirado a un par de metros, Lo que faltaba ¡Había soltado el Arma! No era nada bueno, si no recuperaba su arma seguramente perdería la razón Nuevamente.
Disimuladamente se arrastró hacia donde se suponía estaría el chico, avanzó lo más rápido que pudo quedando cerca a un montículo de roca y al colmillo, una luz Provino sobre su cabeza haciéndola alzar el rostro, el espíritu dragón se preparaba para lanzar otro de sus ataques, suprimió un leve chillido antes de correr hacia las rocas y empezar a empujar, jalar o tirar de ellas buscando la figura del peliblanco.
—¡Diablos!— acelero el movimiento de sus manos hasta que hallo uno de los brazos del chico, lo sujeto y empezó a tirar de el— Inuyasha— halo un poco más pero no había podido siquiera mover el cuerpo del chico, lanzó una mirada preocupada hacia la criatura sin dejar de jalar, chasquear la lengua y apoyo ambos pies sobre la columna de roca empezando a jalar mucho más fuerte, sin dejar de apretar su mano—Inuyasha— hablo con más desespero a la vez que estiraba sus manos para jalar también parte de la roca de este. Un fuerte bufido llegó a sus oídos como a la vez la esfera azul empezaba a viajar hacia ellos—¡Inuyasha!— casi grito y en un ultimo tiró alcanzo a sacar al chico semiconsciente de allí cayendo ambos un poco lejos del montículo de roca, la morena abrazo el cuerpo del chico dando un bote sobre el cubriéndolo con su cuerpo, escondió el rostro entre su cuello y con sus manos cubrió la cabezas de ambos, más el impacto del espíritu dragón no llego a ellos, sino un par de metros a su derecha.
— ¡Oye! ¡Lagartija!— el espíritu dragón no alcanzo a girarse cuando el impacto de la técnica de la rubia le había dado de lleno mandándolo a volar. Las piernas de la morena se relajaron un poco antes de empezar a alzar su rostro quedando un poco cerca del chico, trago pesado y apoyando una de sus manos en el suelo llevo la otra para suavemente ir dándole golpecitos mientras le llamaba por su nombre.
—Ey, despierta… Inuyasha…— un par de golpes más y el chico se permitió apretar con fuerza sus ojos antes de soltar un gemido de dolor—¿Estás bien? Inuyasha— su vista algo borrosa logro enfocar el rostro de la chica tres segundos después sintiendo como el calor de su aliento le golpeaba el rostro.
—Tu…— ella no pudo evitar sonreírle negando levemente con su cabeza, estiró suano libre hacia la cabeza del chico, pasando sus dedos por sus largas hebras blancas para así ayudarlo a incorporarse por si solo—¿Cómo es que…?
—Torpe- menciona en un susurro antes de quitarse de encima de él pero aún quedando en cuclillas a su lado—no debes exponerte así en una pelea ¿Acaso no sabes cómo protegerte?— la chica hablo mirando hacia el exterior escaneando la zona hasta hallar la espada del chico, escucho un fuerte Hmp, antes de cómo esté chasqueaba su lengua, apenas lo miro por sobre su hombro antes de estirarme su mano— vamos...— dudoso y con una mirada algo afilada acepto la mano de la chica, un leve tirón de esta y empezaron a correr con sumo cuidado hacia la espada de este, no demorando en tenerla en sus manos para luego volver a ocultarse bajo una de las columnas de roca.
— ¡Lagartija! ¡Estas lenta! — la voz de la rubia la hizo alzar la mirada mientras que esta formaba varias bolas de energía que no dejaba de lanzar hacia la imponente criatura al estar sobre una enorme roca.
—¿¡Eh!? ¡Tu amiga también está Aquí!— el chico abrió sus ojos levemente asombrado antes de escabullirse del lugar por un par de rocas que ya empezaban a caer
—Ya deberías saberlo, ella nunca me deja sola…
—Esto es ridículo, lárguense...
—No deberías hablar—la chica lo corto mientras le lanzaba el arma haciendo que esté la atrapará de un solo tajo— más bien concéntrate en derrotar a esa cosa— una mirada más hacia la rubia donde está había dando un salto magistral hacia otra columna haciéndola caminar por inercia tras ella— si dieciocho no lo a hecho es por que necesitas hacerlo tu — lo miro un par de segundos antes de emprender huida de la zona roja del combate.
—¿¡Como sabes que...!?
—Eres demasiado gritón...— no pudo evitar sonreírle, un nuevo impacto los hizo tensarse y ver como se esparcía la tierra por uno de los ataque de la rubia— diablos, esta mujer no tiene cuidado...— Milk miro de nuevo al chico mientras estiraba su mano hacia la criatura que les daba la espalda estirando su dedo índice— Rápido, ve tras él, más te vale pensar las cosas antes de atacar si quieres lograr que colmillo deje de pesar. Has un plan —la morena frunció el ceño y apretó su mano contraria, este no pudo evitar bufar por lo bajo mas no dijo nada. Inuyasha chasqueo la lengua y camino hacia ella sujetándola por la cintura tomándola por sorpresa empezando a saltar por el risco hasta dejarla en un punto alto totalmente muda.
—Si te piensas quedar, no interfieras — el chico comunico sobre su oído antes de soltarla y darle la espalda, hizo que colmillo volviera a tomar ese extraordinario tamaño antes de apuntar a la criatura— dile a tu amiga que se aleje, no pienso permitir que me siga relevando— la chica asintió sin necesidad que él la viera, se alejó de él en un par de saltos mientras llevaba sus manos a los labios haciendo un fuerte pero agudo sonido, la rubia detecto su figura y como esta le hacia una señal con la mano antes de que se escondiera tras un pequeño montículo de piedra, la androide sonrió y desde su posición se permitió armar otra bola de energía lanzándola sin miramientos a la criatura, esta busco esquivarla y la rubia aprovecho para correr en dirección a la morena y por ende Inuyasha poder lanzarse al ataque. La androide volvió a lanzar otro ataque solo por si acaso, mas no espero enfurecer tanto al espíritu dragón.
—¡Ash! ¡Mocosa de mierda! ¡No interfieras! —rápidamente formo otro ataque lo suficientemente grande como para acabar con una montaña entera, para cuando lo dispara, Inuyasha había interferido cubriéndose con el colmillo, pero aun así parte del impacto le dio de lleno.
—¡Inuyasha! —las dos chicas miran de dónde provino el grito no sabiendo en qué momento esa voz había suplido el posible alarido de sorpresa por su parte, miraron por sobre sus cabezas hallando a los demás integrantes quienes habían llegado de improvisto.
—Vamos—Milk toma la mano de la androide jalándola un poco para así saltar del lugar, pero otro impacto las había logrado golpear mandándolas lejos haciéndolas caer a los acantilados—¡AHH!
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Sango junto a Miroku habían tomado por ocupación una de las tantas montañas sin darse cuenta de las presencias de las otras dos chicas, les había preocupado tanto lo que el viejo Totosai les había dicho de camino al valle del espíritu drago, que por ende había intentado llegar lo más rápido posible al lugar. No querían volver a ver al chico transformado, no sabían si serían capaces de controlar su sangre de bestia una vez que volviera a perderse por el miedo. A pesar que había llegado como un tipo de refuerzos era más que obvia la postura del chico, lo quería ayuda y por ello cada vez que intentaban intervenir desde que habían llegado el los irrumpió exigiéndoles no inmiscuirse. Por un momento en medio de la pelea creyeron ver a posibilidad de un Inuyasha infundado en el miedo convirtiéndose en esa fiera salvaje que ya habían visto un par de veces, no obstante Inuyasha luchaba de forma feroz con su colmillo a pesar del peso que esté poseía siendo una dificultad más en el proceso de controlar y esquivar los ataques, cómo igual al querer devolverlos.
—¡Vamos Inuyasha!— el pequeño zorrito había gritado con fuerza hacia el peliblanco apoyándolo de la única manera que el podía, el chico había logrado esquivar otro ataque, más esta vez sus fuerzas lo estaban empezando a traicionar, ya no sabía cómo podría vencerlo ni mucho menos como lograría cargar al pesado colmillo.
"¡Maldita sea! Estoy perdiendo, ¡No se como vencer a este demonio!"
En un último ataque el espíritu dragón alcanzo a golpear al chico obligándolo a perder la conciencia por culpa del impacto, esta vez no había llegó la chica que antes lo había auxiliado, no había llegado esa fuente de luz que había alejado esa criatura de él, no había nadie a su lado, estaba completamente Solo…
A pesar de no estar muy lejos del colmillo su cuerpo había decidido no moverse, se había frenado en cualquier intento al sentir su cuerpo desfallecer ¿Qué era aquello que lo incitaba a alejarse? ¿Sería el llamado de la sangre de esa criatura? ¿O acaso era por sentirse solo apenas siendo abrazado por el viento? ¿Sería acaso eso?
…Inuyasha…
Se incorporó como pudo sintiendo ese extraño tono de voz llamarle.
—¿Kikyo?—dio un par de pasos al frente sintiendo la pesadez en sus extremidades el aire escaparse de sus pulmones.
…Inuyasha…
—¿Aome?— dio un par de pasos más aún teniendo su vista nublada y sus manos entumidas, se obligó a retomar sus fuerzas y recuerdos a pesar de que un manto oscuro llevará la mayoría de la partida ganada ¿Por qué se resistía ah algo que también quería? Deseaba permitirse perderse en la bruma más su subconsciente le decía lo contrario.
…Inuyasha…
Sus colmillos lo lastimaban, sus dedos habían empezado a sangrar debajo de sus uñas y su visión se había nublado ¿Acaso por qué debería volver? Un palpitar retumbó en sus oídos y el dolor naciente en su pecho le permitió la imagen de una chica de tez pálida y cabello negro ¿Qué tan joven podría ser?
…Inuyasha…
"Quédate quieto… Déjalo reposar diez minutos, después enjuágalo y así dejara de oler a sangre... por lo menos es una mejor opción que enjuagarla por horas"
El señor fruncido de la mujer lo hizo detenerse, la mirada sería y algo preocupada lo hizo dudas ¿Dónde estaría ella y que estaría haciendo ahí?
"¿¡Milk!?"
Chasqueo la lengua y por inercia empezó a tantear el terreno buscando aquel objeto que lo ayudaba a mantenerse seguro, aunque no quisiera admitirlo había empezado a escuchar un molesto sumbido después de recordar esa leve conversación, había sido lo poco o mucho que le hiciera retroceder en su deseo de perderse ante su sangre de bestia.
…Inuyasha…
—C-Colmillo… necesito a Colmillo de Acero…— abrió sus ojos aún sombreados intentando visualizar alguna de las tantas sombras que se reflejaban ante sus ojos, sus nervios cambiaron a un radical tono haciéndolo temblar sin miramientos—Colmillo…—se empezó ah arrastrar a paso lento siendo de gran ayuda la posición en la que estaba haciendo su cuerpo rodar por el montículo de rocas para así estar a menos de un metro de su arma.
—Estúpido niño, Nadia a sido capaz de vencerse, ni siquiera el inútil de tu padre que se hacía llamar el demonio bestia más fuerte entre monstruos ¿Y crees poder derrotarme?— una fuerte carcajada casi desgarra la garganta del enorme dragón, empezando esté a formar una esfera de energía mas— ese un completo iluso…
—Eso, eso ya lo veremos…— termino de estirarse hasta llegar a la espada empuñando con fuerza a pesar de sus temblores— no fallaré está vez…—el ataque del espíritu dragón destruyo unas enormes montañas haciendo de los escombros rodaran casi o igual a una avalancha, deslizándose a toda velocidad arrasando con todo lo que hubiera a su paso y por ello las posibilidades de escapar se reducirán casi un 60% más de lo que podría imaginarse. El espíritu dragón era demasiado fuerte, la resistencia que oponía era de admirar a pesar del tiempo que estuvo sellado, más eso no significaba que no podía poner esa pasada situación a su favor, después de todo el correr del tiempo siempre dejaba huella.
Otra esfera más y esta vez no dudó en escapar de todo el estropicio de un feria salto, la desgastados escena bajo sus pies era lamentable y aún así el tumulto de ansias que nacían en sus manos por el simple hecho de sujetar a colmillo lo colmaba de oportunidad y esperanza, si deseaba ganar debía confiar también el cómo en si mismo.
Espero el descender por la gravedad mientras accionaba a colmillo y esperaba el futuro ataque, debía confiar en la única habilidad que poseía su arma, era de lo poco o mucho que podría hacer. De la nada la figura del monje se interponia y accionará el agujero negro de su mano.
—¡Miroku!— sorprendido por la acción del joven tardo menos de cinco segundos al basilar su posición, esa era su oportunidad para acabar con ello de una vez por todas. Afianzo su agarre de nuevo y miró a la criatura no muy lejos de el que se aferraba con fervor al suelo para no ser absorbido por el agujero negro.
—Esto debe acabar ahora…— se dijo a sí mismo mientras alzaba con proeza su arma y cerrando los ojos dejaba que el viento cortante saliera de por sí como muchas veces ya lo había hecho. Sorprendiendo por ser tan devastador y por primera vez desde que había conseguido esa espada el accionar la técnica sin necesidad de buscar las energías chocar dejando a un monje mucho más sorprendido que él y a un espíritu dragón enfurecido enterrado en el suelo.
—¡Maldito Moscoso!— chillo la criatura dejando que el joven chico diera un par de saltos lejos para poder tener una mejor percepción de él, una sonrisa torcida y el fácil movimiento del arma en su mano derecha dejo levemente sorprendido al viejo herrero no muy lejos de él.
—¿¡Viste eso viejo Totosa!? ¡Lo derrote con mi espada!— un par de segundos mantuvo silencio el hombre ojón antes de negar un par de veces.
—Te felicito por tu hazaña muchacho, pero aún es muy pronto para sentirte a salvo…
"¿Qué?"
El cuerpo del enorme dragón ya había empezado a moverse, haciendo retumbar la tierra bajo su descomunal cuerpo.
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—Esa cosa es inmortal, es una maldita cucaracha gigante…— la Androide se había mantenido al margen en el momento que el grupo maravilla había llegado, ya las probabilidades de salir muertas había disminuido bastante para su alivio más no el salir ilesas de ese lugar, a pesar de que hubieran caído al vacío las rocas que se habían posicionado sobre ellas ya estaban empezando a aplastarlas—¿Qué crees que haga? — alzó un poco más sus manos buscando una salida rápida sin necesidad de llamar la atención.
—No lo sé…— la morena llevo sus manos hacia los costados buscando un acceso válido para ellas, la Androide no resistiría por mucho ese peso y no pensaba quedarse ahí como si nada— por lo pronto hay que salir de aquí, este lugar tiene un olor desagradable, ya a empezado a fastidiarme…
—¿De qué hablas? Yo no huelo a nada…— la rubia entrecerró uno de sus ojos mientras buscaba un mejor apoyo bajo sus pies al tiempo que imponía fuerza en sus hombros.
—¿No?— empujó más fuerte una de las rocas— pues, espero que sea mi imaginación— pateó un par de veces más hasta dejar salir una de las pequeñas rocas— no quiero estar en un lugar donde huela a muerto...—se asomo por el orificio por mera curiosidad aunque no dudó en retraer su cuerpo apenas se asomó, la energía maligna que provenía del exterior le había hecho erizar todo la piel ¿Tan furiosos estaba esa criatura? Había sentido como su piel era recorrida por un molesto temblor a la vez que sus ojos empezaban a escocer.
Su energía maligna había crecido más del doble, que sin importar las rocas del suelo habían empezado a temblar y el aura al contorno de la criatura ah aumentar, su Hocico se había abierto tanto como si la piel y músculo de su mejilla se hubiera desgarrado empezando a formar una enorme esfera de energía azul con leves rayón a su alrededor.
—Oh, Por Dios— la morena empezó a empujar con más frenesí las rocas a su alrededor dejando salir pequeños y leves quejidos—¡Oh Por Dios!
—¿¡Milk!?— la rubia apenas la pateó antes de que las rocas sobre ella empezará a moverse haciéndola perder la estabilidad—¡Milk!
"...No…"
—¡INUYASHA!—a pesar que desde su posición su grito no se hubiera oído no pudo evitar retener aquel estruendoso llamado, después de todo él era quien estaba enfrentando a la criatura a un par de metros.
La enorme bola había sido lanzada cuál proyectil, las montañas a su alrededor desaparecieron por la enorme fuerza magnética que está tenía como a la vez el joven peliblanco blandeaba su espada con fuerza mientras esperaba a que está se acercara, después de todo algo extraño había visto al sentir la energía tan cerca. Alistó su arma y dejó que su energía lo rodeará, tan cual lo había hecho para poder utilizar el viento cortante hace tiempo, de la misma manera, juntando esas dos energía debía cortar en el punto exacto, o sino, sería hombre muerto.
Cuando ambas energías se juntaron cual campo de colisión un destello llegó frente al chico, aunque no era el mismo que con el viento cortante pero la partitura de este era más que obvia, había llegó el momento de cortar, llevo su espada tras su espalda por sobre su cabeza tomando el perfecto vuelo que necesitaba antes de soltar un fuerte grito y dar un par de pasos rápido al frente antes de dejar volar el filo haciendo un corte limpio y perfecto. Unos enormes remolinos se formaron de quién sabe dónde, viajando directo a la criatura ¿Qué clase de fenómeno sobrenatural era ese? El viento cortante no habían salido cómo lo había estado esperando, más sin embargo esos feroces remolinos habían salido y viajo directo al espíritu dragón desde los cielos empezandolo a destazar de mil diferentes maneras.
El suelo tembló mucho más fuerte que antes dejando un poco más sepultadas de lo que debían a las dos chicas mientras que los demás presentes buscaban un sitio seguro para resguardarse.
La morena y rubia se habían salvado por poco de morir aplastadas más sin embargo sus cuerpos adoloridos decían lo poco o mucho que habían estado al borde de sufrir un aplastamiento feroz, estaba realmente lastimadas y aunque ya no tan enterradas como antes esperaban que por lo menos un alma caritativa las ayudará a salir de ahí, Les dolía más que 10 horas de entrenamiento continuo.
El estrés no colaboraba mucho…
A lo lejos habían empezado a escuchar como los últimos surcos se desvanecían y el silencio había reinado no más de tres minutos, ese tiempo fue suficiente para empezar a escuchar a esas no tan lejanas voces felicitar al peliblanco más este se escuchaba un poco, para no decir demasiado emocionado. ¿Qué acaso se había olvidado de ellas?
—Basta, Deja de hacer eso Inuyasha —insinuó Sango cuando fragmentos de roca se lanzan a ellos, directamente al rostro al ser testigos de innumerables ataques del viento cortante al ser lanzados por el peliblanco—es enserio, ya basta.
—No conozco a nadie que pueda mover así una espada ¡Vas a lastimar ah alguien! —Miroku llevo una de sus manos para masajear su frente mientras otra roca golpeaba su mejilla, había acabado de Asesinar al espíritu dragón y a pesar de sus heridas había preferido ponerse a jugar a cuántos vientos cortantes era capaz de hacer, se suponía que ese chico era el mayor entre todos los presentes ¿Por qué mierdas no lo aparentaba?
—¡Jah! ¡Que dicen de esto! — otro ataque más hizo que una cantidad de rocas bastante considerable cayeran indirectamente sobre las chicas sepultadas sin el poder detenerse, oh no, había tomado el momento menos apropiado para jactarse de sus habilidades—¡Ya nadie podrá detenerme! —reía a más no poder, había logrado algo que su padre a pesar de las intenciones había fallado a tal punto de dejarle la brecha abierta hacia la muerte, debía suponer que esa reacción era muy racional a lo mejor y por ende debía festejar de alguna manera. La espada había cambiado su peso en los últimos segundos quedando tan ligera que en ese preciso instante se sentía igual que su nombre, cómo el viento. Debía vanagloriarse después de todo hasta el mismo Totosai lo había creído imposible de conseguir.
—Inuyasha... — el chico aún sonriente se había girado hacia Aome mientras sostenía su arma sobre uno de sus hombros, la chica tenía el ceño levemente fruncido y sus ojos había permanecido cerrados, su boca lentamente empezó a abrirse y una gota de sudor empezó a descender por el rostro del chico—¿A-Aome?— la mirada de la chica se abrió abruptamente mientras un enorme y largo rayo color dorado salía de entre las ruinas lanzando a varios metros de distancia rocas de diferentes tamaños.
—¿¡Que!?—el asombro había sobresalido casi por su poros, los nervios nacieron de nuevo quedándose pegados a sus piernas impidiéndole el movimiento.
—No puede ser…— trataron pesado mientras una gota de sudor resbalaba con más fuerza por el contorno de su rostro—aún sigue con vida… —Aome se encogió en su lugar siendo la primera en dar un paso atrás para después ser resguardada por la figura imponente del monje y el aún lastimado cuerpo de Sango.
—¡Maldición! — Inuyasha chasquido la lengua antes de estirar su mano con colmillo en ella estando listo para atacar—Este monstruo no se rinde con nada ¡Ahora vera! —Inuyasha se lanza al ataque acelerando levemente el movimiento de sus piernas estando tan cerca al punto de donde sobresalió el rayo de luz, esta vez no pensaba dejarlo escapar. Levantó su mano hacia los cielos mientras frenaba su andar preparando el momento preciso para atacar. Otra esfera de luz que esta vez salió hacia el haciéndolo dar un bote en el aire retrocediendo sin querer a la zona donde había avanzado.
—¡Milk!—la chillona pero fuerte voz del zorrito lo hizo girar a verle, este al estar sobre Miroku había sido el primero en detectar la figura de la morena que escasamente empezaba a salir de entre los escombros, el peliblanco busco su figura hasta poder apartarla de las rocas y recordar que no por nada ella había sido un punto clave al principio para poder mantenerse al margen de su sangre de bestia. Guardo su arma y dio dos pasos al frente mientras que de un fuerte empujón la roca que más molestia les causaba a la chicas había quedado no muy lejos de el para así dejar salir a la rubia de ojos azules. No dijo nada, ni mucho menos pretendía moverse, a pesar de la corta distancia que tenían, la extra aura de las chicas lo estaban poniendo nervioso ¿Acaso había hecho algo mal?
—Tú, Bastardo... —señalo la androide antes detectar rápidamente la presencia del peliblanco. La rubia tenia un labio ligeramente ensangrentado además de sus ropas sucias y desgarradas—Maldito imbécil— empezó a caminar hacia él mientras apretaba los dedos de sus manos.
—¿¡Pero que!?
—Inuyasha...—Milk, que también se había empezado a acercar mostró su rostro impulsivo además de sucio por la cantidad de tierra que le cayó encima, su condición no era diferente al de la rubia, es más, podría decirse que lo único que cambiaba eran sus largos cabellos azabaches revueltos—idiota... —gruño quedó antes de mirarle directamente, empezando sus cejas a fruncirse y sus dientes a apretarse entre sí, sus ojos destilaron rabia y sus manos lo confirmaron mucho peor— estúpido retrasado... —señalo al chico culpable de que su estado fuera más deplorable de lo que ya era. No le perdonaría haber pasado por alto su presencia siendo ella la primera en ayudarle.
—O-oye... —Inuyasha la miro sorprendido. Esa furia que demostraba podría matarlo consola mirarlo— yo creí que ustedes…— trago pesado dando un paso atrás no comprendiendo como con solo verla había sentido tanto miedo como cuando Aome desidia poner a funcionar el rosario— yo olvide que…
—¡IDIOTA! —la chica se había lanzado hacia él, dándole un fuerte golpe en el estómago sacándole el aire haciéndolo doblar. Luego levanto su puño de nuevo golpeándole la cabeza, estrellándolo contra el suelo. Todo frente a la imponente mirada de la rubia que sin más había decidió unirse a la ira incontenible de la morena.
—Se lo dijimos— el susurro de Shippo hizo que los demás suavizarán la tensión que traían encima, después de todo, si Shippo no se preocupaba ¿Por qué hacerlo ellos?
—Siempre se cree demasiado y pierdes el control —susurro de igual manera el monje haciéndose a un lado para dejar ver a la joven morena de ojos chocolate.
—¡Es cierto! Pero no creo que… —Aome no había dejado de ver la escena frente a ella, la morena después de haberlo hecho perder el aire había comenzado a golpearlo sin parar y para ello también se le había unido la rubia que no dejaba de pisotearlo y susurrarle obscenidades.
—No te preocupes Aome, Inuyasha es fuerte, seguro resistirá esto…— Sango apoyo una de sus manos sobre el hombro de la morena para que está se calmara—después de todo creo que se lo merece.
—Así es Aome, es mejor hacerlo entender ahora, por qué si sigue así será una mala influencia para mí —finaliza el pequeño zorrito haciéndoles reír levemente.
—Idiota, idiota, idiota, idiota, idiota ¡IDIOTA! —gritaban ambas jóvenes aun encima del chico bestia.
—¡Ya no por favor!
XxXxXxXxX
Bueno aquí otro capítulo… el anhelado encuentro al fin se ha hecho presente. Ojalá haya sido lo que esperaban :"V
Si tienen alguna duda quedó espero se halla resuelto en este capítulo o si les provoque más con gusto las responderé… ¿O no? xD Espero que les halla gustado un montón y psss comprendan que algunos capítulos no tiene mucha gracia es por qué… bueno, es por que así lo había escrito antes xD
Mika-Chan
