¡Hola Corazones Míos! ¡Amores de Otros!
Me alegra volver con este extraño y a la vez, para mí, hermoso Crossover que tanto tiempo me ha costado actualizar... sé que para ustedes esto no tiene de un porque, o una excusa, pero creo que ustedes merecen una explicación y deseo aclararlo de una vez.
1° Como se darán cuenta, eso espero, eh decidido Re-Editar esta historia por varias razones:
Era horrible.
La redacción era kk pura, aunque no haya cambiado mucho.
No entendía como cojones había plasmado la historia.
Me surgieron mejores ideas para arreglarla
Y así lo hice XD
2° Como eh estado estudiando mi tiempo se ha reducido casi un 80% y muy poco tiempo me queda para hacerlo.
3° Me fui a viajar :"V y donde estaba no había inter así que... me jodi más XD
4° Como había informado antes, las historias tienen sus turnos en medio de las actualizaciones. Y pues hasta ahora llego el turno de esta. Sorry. TT...TT
5° y última y la más grave ... antes de comenzar con la Re-Edición de esta historia había dejado plasmado el siguiente capítulo que como tal seria "este" no obstante no sé qué diablos paso con OneDrive ¡El capítulo se perdió estando totalmente terminado! y ya de eso más de un año, por ende, debí remplazar el capítulo de 43 página que había escrito en el portátil de mi hermana en ese entonces. ¡Pero no me lo van a creer! ¡Este tiene un total de 50 paginas! Ósea más de 25,900 palabras, eso sí es darse garra xD por poco y completo las 26,000 7u7
En fin, Creo que esas son todas las razones que les debía explicar. Enserio lamento haber tardado tanto y ruego por su perdón, espero puedan disculparme y si desean releer la historia, porque enserio cambie muchas cosas, estaría eternamente agradecida. Espero no les moleste y que bueno, este encabezado no se pierda.
Sin más preámbulo. Empecemos.
Los personajes de Dragón Ball Z e INUYASHA no me pertenecen, son propiedad de AKIRA TORIYAMA y RUMIKO TAKAHASHI. Yo solo los tomo prestados para entretenimiento.
Facebook: FanFiction Mikashimota Z
Wattpad: MikashimotaZ
Capítulos: 59 de la serie de INUYASHA
PD: Perdón por si tengo errores de ortografía.
PD2: Perdón por demorar tanto
PD3: Se me olvidaba, no duden en seguirme tanto el Facebook o en Wattpad, estoy procurando hacer un dibujo por cada actualización como recompensa y pues... espero sean de su agrado, aunque... no dibuje muy bien XD
MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Blood On The Dance Floor
XxXxXxXxX
A pesar que el viaje había sido largo había disfrutar de él más de lo que esperaban, las montañas se mesclaban perfectamente con los valles, los ríos bañaban la región siendo un brote de vida natural para los bosques o riveras a su alrededor, desde la altura a la que habían viajado admiraron más el panorama de lo que lo hubieran hecho antes al caminar, era más que sorprendente ver la inmensa cantidad de colores y formas crearse al avanzar por los cielos.
—Que hermoso paisaje...—apenas habían susurrado para sí misma mientras no muy lejos de ella se formaba una enorme muralla de gigantescos troncos de árboles posicionados estratégicamente como una enorme zanja, resguardando una pequeña aldea en su interior. La emoción surgía dentro de sus cuerpos y la sonrisa picaresca por poder conocer más ese lugar, trago pesado y tan pronto como la enorme gata rodeo mejor el lugar dejándolas en plena entrada del sitio, no pudio evitar dar un par de saltitos de emoción, pero el aura triste de la chica exterminadora la detuvo, miro a la rubia a su lado, pero esta solo llevo un dedo a sus labios antes de volver a mirar al frente del lugar en donde la castaña ya había movido un par de enormes troncos para dejar un gran espacio por donde poder ingresar.
—Bien... pueden entrar...—la chica apenas las miro por sobre el hombro ingresando en la muralla, un par de miradas cómplices y de igual manera entraron a ese lugar donde la destrucción se habría paso a lo largo de la aldea, la boca de la pelinegra se abría y se cerraba como un pez fuera del agua sin poder asimilar lo que veía.
"¿Qué pasó en ese lugar?"
—Eh...— su comentario se vio frenado al sentir el codo de la rubia moverla y señalarle su costado izquierdo donde unos montículos de tierra se alzaban con un par de flores marchitas sobre ellos, un gesto de horror curvo sus labios sin poder creer lo que veía ¿Ese era el afán de querer ir con ella? ¿Para eso se había emocionado tanto con el paisaje? Había prometido no preguntar, pero sin dudas las palabras estaban por salírsele de la boca ¿Qué diablos había pasado en ese lugar?
—Vengan, les mostrare donde podrán instalarse, pasaremos un par de días aquí y lo mejor será estar cómodas— a pesar de sus posiciones sus cuerpos habían dado un leve brinco en sorpresa mientras parpadeaban repetidas veces antes de correr hacia la castaña quien ya había emprendido camino entre las cabañas destruidas y la sangre seca del lugar. Al pasar por un par de casas las marcas de lo que seguramente fue alguna masacre no estaban tan difusas como imaginaba, podría jugar que no llevaba menos de un mes de ello, pero aun así la situación se le hacía demasiado incómoda como para no tener insomnio en las noches ¿Qué tanto habría pasado ahí? El lugar era una piltrafa, completamente lúgubre, destrozado por donde se mirase, como si un huracán hubiera pasado llevándose consigo la belleza del lugar.
"Ya para"
Se regaño internamente al tiempo que mordía su mejilla interna y enfocaba la mirada en la pequeña espalda de la castaña, no quería pensar en ello por más tiempo, perdería su tiempo formando situaciones fuera de lugar y a pesar que había decidido ir a ese lugar en primera instancia por instinto, en ese momento lo tomaba como una posible oportunidad de conocer más esas tierras y como desenvolverse con mayor rapidez, Era lo mejor que podía hacer. Después de un par de minutos donde habían decidido hacerse de la vista gorda, ignorando su alrededor llegaron a una cabaña muchísimo más grande que las anteriores donde sus paredes se hallaban más rígidas y en mejores condiciones, la castaña subió el par de escalones junto a la pequeña gatita antes de pararse en medio del umbral de la puerta para girar a verlas.
—Esta es mi casa, espero no sea un inconveniente dormir aquí, por favor, sigan— la castaña se hizo a un lado dándoles espacio a las dos mujeres quiénes con lentitud retomaron su andar algo dudosas, ingresando a la casa siendo la rubia la segunda en entrar mientras inconscientemente resguardaba la espalda de la morena, topándose un no muy largo corredor de paredes no muy altas de un color verde fango, donde al final de este se hallaba lo que parecía ser una pequeña sala donde dos caminos se habrían, no muy lejos de allí además de un pequeño cuarto a un costado.
—Ammm ¿Por dónde? — la morena volteo sobre sus talones a ver a la exterminadora caminar sin soltar su gigantesco Boomerang, Sango ya les había dado alcance antes de pararse a su lado mientras les señalaba uno de los caminos sin mostrar alguna reacción en su pálido rostro, sin embargo, no duro mucho antes de volver al frente de ellas caminando por el pasillo designado hasta llegar a una de las puertas corredizas del pasillo.
—Esta será su habitación mientras estemos aquí, los futones están dentro del clóset y el baño está por este corredor al fondo y giran a la derecha— señaló la chica estando frente a las dos mujeres mientras abría dicha habitación mostrando un cuarto levemente acogedor donde las paredes de color pálido se mesclaban con la luz entrante de media tarde, ambas chicas ingresaron un poco mientras admiraban la habitación sin importarle quitarse el calzado por el momento.
—Es perfecta, gracias…—La morena con una pequeña sonrisa en los labios miro por sobre el hombro a la castaña ofreciendo su agradecimiento sin la necesidad de hablar un poco más.
—Bueno — desvió la mirada mientras apretaba una de sus manos —mi habitación no está muy lejos, pueden descansar lo que resta de la tarde, necesitare de su ayuda el día de mañana sino es mucha molestia— las dos chicas asintieron sin prestarle mucha atención, estando distraída en la amplia habitación.
—Claro, claro... —la rubia camino hacia la puerta corrediza contraria donde al abrirla el patio no tan demacrado le saludaba —Milk, ven y mira esto... — la castaña solo soltó un leve jadeo y sin importar más se alejó de esa habitación cerrando la puerta de su costado, tomo rumbo a la que en su momento fue su habitación donde a pesar de todo traía buenos recuerdos, donde su infancia se abría hermosa ante su juventud y el cariño de sus allegados, su padre y hermano no le hacían necesitar nada más, pero los recuerdos más recientes se le hacían endemoniadamente dolorosos y por más que quisiera, un nudo se formaba en su corazón, ahogándola cada que pretendía respirar, el sufrimiento que había tenido que manejar tan repentino le había costado demasiado aunque su persona no lo demostrase.
"Todo estará bien"
Las palabras de consuelo que había recibido por parte de Aome le habían ayudado mucho a superar esa difícil situación y ahora que volvía sentía algo de vacío oprimiéndole el pecho a pesar de la compañía que había traído con ella, de cierto modo le daba algo de calma no estar completamente sola en ese lugar pero la confianza no existía como para olvidar lo vivido por lo menos un par de segundos, no obstante sentía mucha empatía por ambas inquilinas a pesar de que no llevaban mucho tiempo juntas, era como si el apenas verlas fuera sido más que suficiente o el aura fuerte pero calma le ayudara, le permitiera confiar otras veces. Sin darse cuenta llego al final del pasillo pondo la pequeña cocina y la sala seguían igual como la última vez que habían estado ahí. Vacía y sin nada que le ayudara a sobrellevar la angustia, las lágrimas abarcaron sus ojos sin poder pensarlo, sus mejillas palidecieron un poco más, pero su nariz se tornó con leves tonos rojizos al intentar calmar la ola de frustración que deseaba escapársele por los ojos. si tan solo no hubiera perdido a todos sus seres queridos...
...Naraku...
Limpio sus mejillas antes de girar a ver el pasillo a sus espaldas antes de avanzar hacia su habitación mientras tomaba una bocarada de aire, debía de recomponerse pronto. Tenía que reparar su Hiraikotsu antes de volver con sus amigos.
.
.
.
La tarde había concurrido con rapidez a pesar que el viaje había sido largo y no quedaba mucho para que la noche cayera, las dos nuevas inquilinas, habían limpiado su cuarto asignado con algunas herramientas de aseo que habían encontrado cerca del discreto patio, el polvo había quedado inexistente y los pequeños bichitos que pretendían compartir cuarto se habían alejado lo suficiente de ellas, los futones en sus lugares y el ambiente cálido para descansar en esa noche, se estiraron con pereza mientras veían el sol ya completamente oculto entre las montañas.
—Iré a buscar a Sango — la morena se estiro en su posición antes de encaminarse hacia la puerta corrediza interna mientras que la androide apartaba el cabello de su rostro pensando en cómo sujetarlo con alguna de las ligas que la morena había hecho para el propio o quizás cortarlo de nuevo.
—¿Y eso? — la morena la miro por sobre su hombro buscando la mirada azulada más esta estaba enfocada en hacer un par de nudos con sus propias hebras rubias en algún tipo de peinado improvisado.
—Necesito ir al baño, además —acomodo un mechón de cabello y abriendo dicha puerta apenas un par de centímetros —de seguro ella tendrá hambre, sería bueno compartir la comida que traemos ¿No?
—Si tú lo dices —dejo caer sus brazos ante un bufido mirando momentáneamente los ojos oscuros antes de tomar un par de retazos de tela y empezar a hacer nu en busca de una posible moña para su cabello — mientras no tenga que ir a buscarte no habrá problema.
—18... — torció sus labios antes de negar con pereza y salir de la habitación, caminando por el oscuro corredor mientras sus cabellos se interponían a su vista haciéndola cruzar un par de mechones por detrás de sus orejas y reacomodar su largo flequillo, una leve brisa cruzo frente ella formándole una extra sensación de calor y frio en el vientre obligándola a tocar dicha área, sus pies se habían detenido pero sus ojos que habían mirado el suelo por reflejo rápidamente empezaron a mirar sus costados solo hallando puertas cerradas y grandes muros, rápidamente bufo y negando con la cabeza siguió su camino en busca de la chica exterminadora—¿Sango? — hablo a la nada antes de detectar un suave aroma a carne cocida con vegetales — ¿Hmm? — siguiendo el olor llego a la diminuta sala donde a un extremo se hallaba la castaña revolviendo un enorme cuenco con un guisado de carne y una olla con arroz cerca del fuego, sin percatarse de su presencia —Thmm — carraspeo su garganta antes de acercarse a la chica mientras se sentaba en el leve murito que la alzaba del resto del suelo —¿Sango? — la castaña reacciono en un leve brinquito mientras la miraba con los ojos bien abiertos haciendo resbalar una gota de sudor incomoda a la morena —¿Qué haces? —como si no fuera evidente las acciones de la castaña.
—No... Nada —volvió su vista a la olla recibiendo el vapor golpear sus mejillas —Bueno, solo estoy preparando la cena — dejo el cucharon metálico a un lado antes de alejarse un poco de la burbujeante olla para agregar un poco de sal —¿Necesitas algo? — Le miro con curiosidad sin despegar los ojos en las acciones de la chica, mas esta solo negó un par de veces antes de deslizarse un poco más sobre la superficie dejando sus pies colgando apenas rosando el suelo quedando más cerca de ella.
—Solo venía a verte — frunció sus hombros restándole importancia a la par que cerraba los ojos un par de segundos antes de abrirlos —Quería hablar un poco contigo, después de todo no nos conocemos lo suficiente ¿No?
—Pues... tú lo has dicho, pero no hay problema —retomo su acidad, volviendo a revolver el contenido de la olla antes de taparla y alejarla un poco del fuego con un gancho que tenía al lado —Todo ha estado muy bien, ya llegara el momento de tratarnos con más confianza— por inercia la castaña se acomodó mejor en su posición para así tener una mejor imagen de la morena, más sus ojos de fijaron de modo instintivo en la pierna vendada de la chica — se han portado muy bien desde que llegamos —señalo con su cabeza la zona, desconcertando momentáneamente a la morena pero no tanto como para que no soltara una pequeña carcajada al recordar la bochornosa situación con ese molesto chico lobo.
—Lamento que presenciaras eso — llevo sus manos a su pierna masajeándola levemente sintiendo la sangre seca que está ya tenía — no soy alguien fácil de tratar, lo siento — la castaña negó sonriendo divertida, llevando su mano izquierda al hombro de la chica.
—No te preocupes, pero debes limpiar la herida... — llevo su mano a su mentón mientras que escaneaba el suelo bajo ellas y las tenues paredes —deberías darte un baño antes de que este la cena ¿No te parece?
—Si, me parecería bien, Gracias... — apretó los labios un par de segundos antes de dar un pequeño brinquito hacia la superficie inferior con algo de energía para así estirar un poco se espalda— entonces nos veríamos mañana al alba ¿Te parece? Así empezaremos con tiempo a trabajar...
—Si, pero ¿No piensas comer algo? Prepare la cena —La morena dudo un par de segundos antes de escuchar un bufido divertido y ver como la castaña servia una porción de arroz con carne y verduras y se la tendía — come de una vez, así tendrás tiempo de reposar y bañarte mientras llega tu amiga.
—Muchas gracias —se acercó a ella, tomando el cuenco y con unos palillos tomar una porción y soplarla un par de veces antes de darle la primera bocada —ah, ah, está caliente, ah, ah —hablaba con la boca abierta mientras movía su mano frente su boca haciendo algo de viento.
—¡Milk! — desde el fondo del pasillo se escuchó el grito de la androide mientras la morena aún seguía abanicando la comida de su boca —¡Milk!
—¡18! —grito como pudo antes de pasar con pesarse la comida de su boca —¡Ven! ¡La comida está lista! — apenas como bajo sus manos la risa agraciada de la castaña amaino el tenso ambiente, escuchando los levemente apresurados pasos de la rubia irrumpir en la habitación.
—¿Para decirme eso debías de gritarme? — bufo con malicia llevando las manos en los bolsillos de su píntalos — Eres una escandalosa — chasqueo la lengua la rubia antes de acercarse a la castaña y sentarse frente a ella sin mirar a la morena de pie frente a ella.
—Pero mira nada más, si bien viniste corriendo — rio la morena retomando su posición anterior mientras Sango alistaba los pequeños platos para servirle a la rubia.
—Ni en tus mejores sueños, niñata — bufo acomodando un mechón de cabello y desviando la mirada fingiendo ignorarla.
—¿¡A quien le dices niñata!? —Así con tonos de burlar e insultos entre las dos extranjeras, la castaña pudo olvidar por un par de horas en donde se encontraba y el porqué, dejando que la envolviera el ambiente ameno y disfrutando de la comida fresca y casera, prácticamente vaciando ambas ollas de comida antes de irse a la cama. Los platos sucios quedaron amontonados en el mesón de la pequeña habitación que según la castaña se trataba de la cocina —¡Gracias por la comida! estuvo deliciosa.
—No fue nada, hace mucho que no cocinaba y fue bueno experimentarlo de nuevo...
—Milk, ve a bañarte... —el sonido demandante de la voz de la ojiazul la hizo fruncir los ojos mientras su boca se torcía ¿Por qué sentía que la estaba tratando como una chiquilla de 15 años? Rodo los ojos y apoyo una mano en la espalda de la castaña guiándola fuera de la pequeña cocina.
—Ujmm...Sango, vamos a dormir, mañana tenemos trabajo ¿No? — la castaña asintió un poco, pero se frenó en medio de la pequeña sala.
— Milk, acompáñame... —susurro la castaña retomando la vista de la morena sobre ella, este curvo una ceja, pero aun así asintió y dejo que la guiara, no muy lejos en el otro pasillo la chica deslizaba la puerta de la habitación —Espera aquí... — inquirió mientras que corría a su propio closet y sacaba un pequeño manojo de vendas y volvía con paso presuroso hacia la morena —Vamos... —La castaña de nuevo empezó a caminar llevando a la morena por el pasillo donde ella tenía la habitación que les había asignado, caminando hasta el fondo de este donde una enorme puerta se hallaba al apenas girar a la derecha. La abrió y con suma normalidad dejo que la morena ingresara tras de ella mientras buscaba algunas toallas limpias y algo de jabón—no será mucho, pero podrás darte un baño sin problema... —el enrome cuarto de baño está compuesto por muebles tradicionales en bambú o madera, pero el suelo y bañera estaban cubiertos por las suaves y lisas rocas de rio de tonos marrones y verdes, además del par de ventanas que dejaba la luz de la luna filtrase por estas para alumbrar el lugar, dejando una brisa fría y refrescante a su paso. Camino hacia una tubería improvisada con bambú, alejando un pequeño tapón donde de inmediato empezaba el agua a caer llenando la bañera con las frías aguas — espera un poco y te podrás bañar... — afirmo la castaña dando un par de pasos atrás sin legar a darle la espalda a la chica mientras esta seguía observando el correr del agua, pero aun así asintió con una leve sonrisa.
— Se ve exquisito, gracias... —susurro con cautela mientras con cuidado sacaba con sus propios pies el calzado que Aome le había prestado.
—Toma — la castaña estiro las manos dándole el juego de toallas, el jabón y las vendas que había tomado de su habitación —Descansa, no veremos mañana, le miro por última vez en ese día antes de salir del cuarto de baño, cerrando las puertas tras de sí cambiando en dirección a su recamara.
La morena no pronuncio palabra, tan pronto se halló sola, empezó a deshacerse de sus ropas agradeciendo la filtración de luz lunar para poder ver claramente por donde se movía en aquel cubículo, las prendas quedaron en uno de los bordes de la gigantesca bañera, siendo su cuerpo tapado por una de las desdobladas toallas, con lentitud empezó a descender por los fríos escalones sintiendo el temple del agua atravesarle la piel, su cuerpo tembló ante su tacto y el respirar forzarse a medida que su cuerpo se hundía entre el helado líquido llegando a erizarle la piel en cuestión de milisegundos. Tan pronto como la mitad de su cuerpo quedo bajo el agua pudo lanzar la toalla a un costado para que no se mojara y así empezar a tomar leves tramos de agua con sus dedos para así deslizarlos por sus hombros y pecho, tembló de nuevo, pero relajando su mente se dejó ir de espaldas mientras su cuerpo recibía el impacto del líquido por completo no dejándole ni un solo cabello seco, las hebras empezaron a moverse libremente por medio del líquido molestándole un poco su visión, sin embargo logro palpar su pierna herida y empezó a desenrollar el vendaje que con sumo cuidado le había colocado la exterminadora, tan pronto como sintió el agua golpear directamente su herida no pudo aguantar más la respiración saliendo rápidamente de entre el agua sintiendo como sus hebras negras se pegan a su curvilínea figura despejándole el rostro y como su boca exhalaba un ahogado gemido al retomar el aire que sentía había perdido, dejo escapar un bufido de cansancio mientras se deslizaba hasta el borde de la bañera y toma el trozo de jabón y empezaba a deslizarlo con ayuda del líquido con lentitud sin darse cuenta en qué momento había optado por cerrar sus ojos.
Las caricias del jabón la relajaban al estar en medio de sus dedos, la espuma cubría su cuerpo y el aroma a plantas se impregnaba a su piel, paso sus manos por parte de su espalda y su pecho, bajo por su abdomen y a pesar de que estaba en medio del agua con rapidez lo pasaba por el largo de sus piernas y su sexo sin importar que, soltó un bufido y llevo la misma barra de jabón a su cabeza tomando gran parte de la espuma y en jabonando su cuero cabelludo, mas no se percató cuanto tiempo se tardó en terminar tal proceso, tanto así que no le importo cuando este mismo resbalo de sus manos que se detenían al tiempo que su respiración se había ralentizado y sintiera como su cabeza se inclinada hacia abajo empezando a sentir un extraño mareo, donde en vez de sentirse incomoda sentía como si le ayudara aflatar en medio del agua, la resistencia en sus piernas se debilitaba y el rose del viento externo pasar le empujaba cuidadosamente llegando a el desequilibrio de su ser cayendo cuidadosamente hacia atrás donde el agua empezaba a quitar el rastro del jabón a medida que descendía alejándola se si por una pequeña corriente que llevaba el agua fuera de dicha bañera. No obstante, su cuerpo en vez de flotar se había empezado a hundido con la misma lentitud en la que su cuerpo había dejado de funcionar sin siquiera darle tiempo a pesar el porqué.
Al tocar el fondo de la bañera, sus cabellos empero a moverse con supresa lentitud sobre su rostro y sus manos sentir por primera vez el suelo rocoso y frio que antes había estado bajo sus pies, sintió paz, tranquilidad absoluta donde el aire se ple olvidaba que era necesario ¿En qué momento había empezado a aguantar la respiración? ¿En verdad estaría aguantándola? O su cuerpo habría empezado a creer que no necesitaba de dicha condición básica para los demás seres humanos. Se había alejado a tal punto de la realidad que a pesar de haberse negado una necesidad como esa su cuerpo no parecía reaccionar, su mente en menos de un par de segundos la había orillado a tal acción, donde nadie existía, donde solo la paz estaba junto a ella permitiéndole ser nada en medio del agua.
"¡Mami!"
La imagen de un sonriente Goten girar a verla paso por su cabeza haciéndola entreabrir sus labios.
"¿Vamos a entrenar junto' ¡Genial!"
El mismo pequeño subido sobre su regazo al haberse interpuesto entre el televisor y ella pegaba su nariz con ella mientras sus pequeños ojitos negros brillaban ante la emoción.
"¡Mami! ¡Estuvo exquisito el desayuno"
Volvió a chistar el chiquillo mientras mordía un trozo de tostada con mantequilla y sujetaba su pequeña mochila para la escuela.
"¡Prepararemos el mejor parte de cumpleaños! ¡A Gohan le va a encantar!"
Su ceño se frunció y una pequeña bocarada de aire escapo de entre sus labios
"¡Mamá! ¡Ya llegué!"
La figura del chico alto y de cabellos negros camino con ánimo hacia ella con una mano en alto en forma de saludo.
"¡Mira las calificaciones que tuve en el examen de admisión! ¡Al fin poder entrar a la universidad!"
Una sonrisa mucho más grande se formaba en los labios del chico mientras le mostraba con ambas manos la hoja de papel.
"Ya no tienes que preocuparte más por mí, Mamá"
Su mano cálida la había jalado hacia él, abrazándola con cariño mientras besaba su frente.
Su cuerpo se tensó y la presión en su pecho apareció sin esperar provocándole un movimiento brusco donde sus pulmones empezaban a obligarle respirar.
"Mamá, quiero participar en este torneo... Papá también lo hará"
Su boca se abrió precipitada y de su garganta escapo un lamento y sus manos empezaron a cosquillearle al intentar moverlas.
"Milk, al fin eh vuelto a casa..."
La figura masculina se abría paso entre sus dos pequeños hijos, mientras estiraba su mano intentando tocar su mejilla.
"No..."
Se removió con más violencia empezando a agitar sus piernas y gruñir donde el agua lentamente filtraba su boca.
"Milk, ya nada nos volverá a separar"
No pudo soportarlo, su corazón vatio por primera vez haciéndola sentir la desazón de tales recuerdos, donde sus ojos se empecinaban en querer llorar y su cuerpo salir de la supuesta paz que la había empezado a atormentar
"Milk"
Una sonrisa grande se empezaba a ver borrosa.
"Mamá"
La calidez de su hijo mayor desvanecerse.
"Mami"
La voz de pequeño cambiar a una fría y severa.
…
Sus ojos se abrieron de golpe y su boca buscar el aire que necesitaba sus pulmones, sus piernas la ayudaron a reincorporarse e impulsarse hacia la superficie donde a penas logro dar una bocarada de aire sin poder ver claramente por el exceso de agua, mas no pudo hacer mucho cuando algo la empujo de nuevo al fondo de la enorme bañera, un golpe seco la hizo curvarse, pero al buscar rápidamente que le había atacado nada había hallado. Con un último impulso salió del agua sintiendo como su cabeza empezaba a darle vueltas y su cuerpo buscaba el modo de volver a la orilla de piedra, sus pulmones golpeaban sus costillas con fuerza mientras su cuerpo instintivamente le hacía toser expulsando el agua que había ingresado mientras había permanecido bajo el agua, sus manos se aferraron a las rocas del exterior mientras sus paradero se apresuraban en alejar el rastro de agua para así escanear el área que por el momento había ocupado en dicha bañera.
Al mirar al exterior se fijó como las nubes ya se habían agrupado tapándole el acceso a la luz natural de la noche, turbándola y provocándole un deseo irracional por salir corriendo de dicho lugar. Se obligo a tomar aire y relajar los latidos desenfrenados de su corazón, llevo una mano a su pecho buscando relajarse y autoconvencerse que todo había sido obra de su imaginación.
—Tranquila... —Un par de segundos después, se permitió mirar de nuevo el lugar dejando que sus ojos lentamente se acostumbrar a la poca luz que se filtraba sintiendo como sus pupilas se dilataban y el ambiren se volvía más familiar para sus ojos en ese momento ¿Qué demonios había sido eso? Siguió buscando mirando su eje, más el agua al desbordarse por uno de los bordes era lo único que rompía el inmutable silencio además de su agitada respiración, trago pesado y miro a la puerta por donde tiempo antes había entrado y sin despegar los ojos de allí empezó a ejercer fuerza con sus brazos, sacando su cuerpo del agua quedando arrodillada sobre el borde de la bañera, pero lentamente las nubes que habían opacado la luz externa empezaron a deslizarse con lentitud dejando libre la vía lumínica donde con la misma lentitud que se filtraba su sombra frente suyo, expandiéndose varios metros lejos viéndose más grande al estar en esa posición, instintivamente trago pesado fue cuando lo sintió, fue realmente consciente como ese mismo sentimiento extraño en si vientre volvía mucho más fuerte, entumiéndole las manos y quemándole la garganta. Para si misma, sin dejar de ver su sombra sintió una extraña presencia formarse justo a sus espaldas deformando la silueta que ya formaba su cuerpo agregando una totalmente indescifrable, con su cuerpo frio por el agua y los sentidos trabajándole al 100% intento girar su cabeza sin despegar la mirada de la extraña sombra que se había formado
...Milk...
La voz gruesa y rasposa resonó en sus oídos mientras sentía como aquella cosa que estaba en medio del agua se lanzaba a ella intentando alcanzarla, sus hombros se fruncieron y sus piernas rápidamente la alejaron del borde la bañera, dando pasos torpes antes de girar sobre sus talones y mirar a su alrededor dejando escapar jadeos de su boca al no poder controlar su respiración.
"Pero ¿Qué? No hay nada..."
Sus ojos se movieron con más violencia buscando la fuente de esa voz extraña, con los desniveles que le confundían, sin saber en verdad a quien pertenecía ¿Seria acaso a un hombre o a una mujer? Miro un poco más acelerada la habitación mientras de nuevo, la luz que se filtraba empezaba a cubrirse con las nubes al volver a pasar frente la luna.
"No puedo seguir aquí"
Soltó un jadeo frustrado y con rapidez corrió hacia donde había dejado sus cosas, tomando la enorme toalla enrollándola en su cuerpo y sujetando las demás prendas que había dejado tiradas en el suelo antes de girarse hacia la puerta y dar un solo paso.
—¡Ahmm! — sus pies se congelaron, sus manos soltaron las prendas y sus ojos se abrieron con violencia mientras sus pupilas bailaban ante la sorpresa, apenas había soltado un grito ahogado donde parecía haberse tragado todas las ganas de irse de ese lugar mientras su mano tapaba su boca, la figura delgada frente a ella con cabellos largos hasta el suelo y de heridas profundas en su cuerpo vestía un manto blanco y corto, no podía ver su rostro, pero sabía que esta intentaba levantar la mirada de entre sus cabellos húmedos para verla. Su mano sin dejar de apresar su boca enterró sus dedos en ambas mejillas buscando acallar cualquier grito que quisiera escapar impulsivamente de su interior, pero a medida que divisaba el rostro pálido sus hombros se fruncían y el pánico invadía su cuerpo empezando a temblar descontroladamente. En tan solo un parpadeo sintió como esa persona se lanzaba hacia ella y sin llegar a tocarla logro divisar unos enormes ojos rojos con pupilas verdes atravesaba su pecho ahogándola mucho peor que antes, sintiendo como en tan solo un segundo su corazón dejaba de funcionar antes de que el viento golpeara escandalosamente fuerte las ventanas al abrirlas y la obligara a tomar una bochara de aire para así retomar el ritmo que había perdido su corazón.
—Ah ...— Balbuceo antes de caer de bruces al suelo mientras sentía que algo quería escapar de su boca, pero a la vez no podía expulsarlo. Como pudo se ayudó con sus extremidades temblorosas avanzar hacia la salida de la habitación, raspando sus rodillas por el esfuerzo que hacía, sin llegar a comprender como sentía que algo oprimía su ser por completo —¡Cof! —tosió sin éxito intentando recuperar su respiración más apenas y lograba sujetarse al enorme portón para ponerse de pie. Al abrir su cuerpo volvió a colapsar buscando tomar el aire que su cuerpo necesitaba, más con lo que fuera que estuviera taponando su garganta se lo impedía.
"18"
"Sango"
"Alguien"
Su cuerpo siguió arrastrándose hasta llegar a la curva que la alejaba medio corredor hasta la habitación donde dormía el androide, apretó sus ojos sintiendo como estos descocían y las lágrimas salían con frustración, un paso más y su cuerpo empezó a entumecerse mientras las fuerzas se desvanecían al no poder respirar.
"Un poco más"
Se obligo a ponerse de pie a pesar de saber que en cualquier momento volvería a caer inconsciente, se obligó mentalmente y en un par de zancadas torpes donde su cuerpo se estrelló contra las paredes de los costados de dicho corredor logrando llegar a la habitación donde apenas había un pequeño espacio por donde entrar y sin tener más fuerza logro meterse allí antes de caer de lleno sobre sus piernas y sujetar su garganta ante el ultimo vano intento de expulsar lo que le impedía respirar, metió los dedos por su boca, mientras divisaba la tranquila imagen dormida de la rubia a dos metros de ella.
"Ya no puedo más..."
Palpo el interior de su boca hasta donde sus dedos se lo permitieran, sin embargo, no hallo nada extraño en su interior, sus ojos se aguaron una última vez y sin resistir más tiempo su cuerpo cayo con violencia al costado derecho, perdiendo la conciencia definitivamente.
.
.
.
El ambiente había cambiado sin razón aparente y su cuerpo parecía estar flotando en algún lugar, el frio líquido correr por su cuerpo le hizo reaccionar pero con tal lentitud que apenas como se había sentado en la superficie húmeda en la que estaba su estado cambiaba drásticamente ahora estando sobre un pastizal cálido por lo que parecía ser el final del día donde la noche ya había hecho estragos en el lugar, su cuerpo apenas se levantó dejándose llevar por el arrullo del viento, paso a paso su cuerpo se sentía más diminuto por los enormes árboles en los que se infiltraba, miro a su al redor sin razón aparente, como si ya supiera que hacer, su andar algo torpe se internó aún más en la espesura del bosque llegando a tardar tanto para salir, que parecieras horas sin apenas descansar, cuando un fuerte zumbido arrumaco su ser, su mente apenas se nublo y su vista se volvió borrosa además del incomodo zumbido en sus oídos ¿Qué estaba pasando? Las imágenes empezaban a cruzar su mente sin llegar a entender que le mostraban. Su cuerpo se detuvo abruptamente lanzándola contra el suelo, un dolor agudo acuno su hombro izquierdo, soltando un chillido y sentándose con fuerza dirigió su mirada al área afectada hallando una delgada barita de madera con un extremo lleno de plumas ¿Acaso eso era una flecha? Su cuerpo soltó un fuerte temblor y el deseo por agua le golpeo de lleno, se levantó con dificultad observando que pasaba, pero lo único que captaron sus oídos fueron los pasos acelerados correr en su dirección y sin llegar a entender que había pasado, emprendió carrera lejos de esos tupidos pasos ¿Que estaba pasando? Sin detenerse llevo su mano derecha a su brazo herido sintiendo el líquido escurrir por la manga de lo que parecía ser el traje que llevaba, soltó otro quejido cuando el zumbido de algo acercarse alerto su cuerpo antes de que se incrustase no muy lejos de su figura obligándola a ir mucho más rápido, acelerando el paso mucho más preocupada y angustiada que antes, sintiendo mucho más cerca el temple de algo amenazar su cuerpo.
—¡Deténganla! — como si fuera una clase de impulso sus pasos se volvieron violentos, forzándose a respirar por la boca mientras el sudor empezaba a resbalar por sus mejillas, su cabello empezó a molestarle y el ambiente a tomar un extraño color rojizo, siguió avanzando hasta estar a tan solo metros de lo que parecía una pequeña aldea, donde los cuerpos inertes le daban la bienvenida, un sollozo de desesperación y los pasos acercarse aún más le hicieron avanzar a pesar del panorama, sus pasos ya cansados se tropezaban entre sí pero su mente le decía que debía avanzar sin saber realmente porque, solo hasta que algo al caer frente a ella frenando su andar empezando a encender a su al redor, donde las cabaña cambiaran de ser cafés opacas a ser naranjas brillantes, los gritos de desespero aparecer de la nada y las personas correr de un lado para el otro, cayendo sin entender a tan solo unos metros suyo, miedo, miedo profundo, pánico intenso embargo su persona sin comprender del todo bien, un chillido volvió a escapar de su boca antes de correr más lejos de ese lugar, mas no alcanzo a llegar al otro extremo de la aldea cuando una horda de personas se pararon frente suyo gritándole cosas inentendibles y amenazándolas con hachas, antorchas y Oz de campo, sus figurar enormes ante la propia la extraño aún más y sus pasos al retroceder pareciera más cortos que antes, su garganta seca y el miedo recorrer su persona la orillo al pánico haciéndola temblar —¡Mátenla! — las figuras se lanzaron sobre ella sin tener miramientos de azotarla contra el suelo y golpear su rostro haciendo su visión totalmente oscura con tan solo un golpe.
"Yo no eh hecho nada malo... Mamá..."
—¿Milk? —sus ojos se apretaron ante la luz golpeándole el rostro, sus manos se empuñaron y su cuerpo se levantó cual resorte mientras su boca se abría para tomar una bocarada gigante de aire sin llegar a necesitarla realmente —¿Milk?— aun con la mente en ese extraño sueño su cuerpo se había quedao inerte en esa posición mientras buscaba organizar sus pensamientos —¡Milk! —alzo la mirada asustada mientras los ojos azules de la androide la miraban preocupada, sus cejas se fruncieron y su boca no pudo evitar curvarse ante la pequeña mueca de llanto que humedeció sus ojos antes de lanzarse sobre la confundido androide y llorar a saco tendido sobre su hombro sin dejar de apretar su cuerpo contra el suyo —¿Milk?¿Qué pasa? Me estas asustando — la morena negó y sin dejas de llorar se pegó más a ella mientras negaba con fuerza mientras su cuerpo helado y entumido empezaba a temblar sin razón aparente —¿Milk?
—Tuve mucho miedo 18, ya no quiero estar más aquí... — soltó mientras estiraba un poco su cuerpo sintiendo el dolor de sus extremidades haciéndola gruñir, pero en ese momento no le importaba, solo necesitaba ahogar su alma para poder así aclarara su mente y poder darle un significado a lo que había pasado ¿Qué significa todo eso?
—¿Que te paso? ¿Porque estabas durmiendo en el suelo? — la morena frunció el ceño y sin abrir aun sus ojos volvió a negar y su llanto se intensifico aún más —Milk, háblame por favor...
—...Tengo miedo... — rindiendo ante el shock al que se hallaba la morena, la rubia solo pudo abrazar la desolada figura semidesnuda y fría, la pego a ella mientras sentía un nudo formarse en su garganta y las ganas también de llorar ¿Qué había pasado? No tenía respuestas que ofrecerle a la morena ni mucho menos como protegerla de todo lo que le había pasado.
"Kami-Sama, te suplico... ayúdame a salvarla, necesito ayudarla... para que ella me pueda ayude a mí. Por favor, Kami-sama, ayúdame"
.
.
.
Al poco rato la rubia logro calmar a la morena, ofreciéndole un poco de agua que había traído en un cuenco la noche anterior, acariciando su cabeza dejo que ella se terminara de desahogar y así ella misma empezara a retomar la conciencia y su compostura, con pequeñas palabras logro calmarla para que así cubriera su desnudo pecho y poder moverla de donde la había encontrado hasta el aun tibio futón que ella había utilizado en la noche, con cuidado espero a que el sol calentara la habitación y así la morena dejara de temblar para poder hablar con ella, a pesar de los hipidos que había apretante el cuenco en sus manos.
—¿Estas bien? — la morena llevo una mano hacia su rostro, alejando el rastro de lágrimas con sus dedos y sorber por la nariz para poder respirar, apretó su mandíbula y con lentitud alzo su mirada hacia la azul oscuro —¿Milk? — esta se mantuvo en silencio, sin mover un musculo dejando que su mente ya tranquila por desahogarse pudiera pensar con mayor claridad, pero había un inconveniente. Ni ella mima estaba segura de lo que había vivido, no había algo que le explicara a ciencia cierta qué había pasado, solo la extra ocasión donde algo similar a la criatura que había visto en la noche había intentado de igual manera hacerle daño, pero ¿Por qué? No entendía porque de un momento a otro le pasaba ese tipo de cosas, al estar bien, realmente bien, tranquila, con un solo propósito en su mente. Ganar. Volver a donde perdió todo y volver a reconquistarlo, más en ese momento sentía su espíritu tan débil que podría jurar que en cualquier momento se quebraría. Como poder demostrar quién es si cada vez que creía avanzar, retrocedía abruptamente, volviendo a quedar en cero. Una lagrima más rodo por sus ojos y dejando escapar un jadeo solo negó. Debía buscar aluna respuesta lógica y si lo que había vivido era 100% real.
—Yo... — mordió su mejilla interna y a pesar de quererle contar todo a la rubia, aun no sentía ser capaz de revivir aquellas sensaciones. ¡Dios! Como odiaba estar en esa situación —Yo eh...
—Milk, háblame...
—Eh tenido una pesadilla horrible y aun siento que no logro despertar de ella... —Volvió a derrumbarse comenzando a llorar de nuevo, pero llevando sus manos a su rostro, tapando su inmunda realidad, el cómo ahora se encontraba, el cómo ahora había perdido todo lo que la mantenía como un ser fuerte y la dejaba como una pequeña niña rodeada de feroces bestias
—No digas tonterías... — escucho decir a la rubia antes de que esta alejara el cuenco de agua y se sentara a su costado para abrazarla de nuevo — yo estoy aquí, para traerte siempre a la realidad, no dudes de eso — sollozo de nuevo la morena sin ya saber cómo poder comunicarse con numero dieciocho —Deja de llorar, acuérdate que estamos aquí por Sango ¿Recuerdas? — la morena afirmo lentamente y con un par de palmaditas en la cabeza y un par de caricias en su espalda la androide retomo una bocarada gigante aire para asi ella darse fuerza por ambas —Entonces levántate, el día de hoy, tenemos mucho trabajo — comento sin más mientras levantaba el rostro de la morena y quitaba las lágrimas del rostro levemente hinchado por tanto llorar — Quiero que me escuches bien, el estar aquí es una batalla constante, un campo minado que debemos de cruzar, asi que solo tenemos esta oportunidad para vences, no te dejes vences por cada vez que caes al suelo. la realidad está más allá de lo que captan nuestros ojos — frunció el ceño e intentando no llorar volvió a tomar un poco de aire —así que debemos vences y ganar. Eso es lo que debes hacer. Lucha, lucha por todo lo que te causa dolor y vuélvelo tu fortaleza, es la única forma de vences — finalizo la androide derramando por primera vez desde que llegaba a ese lugar un par de lágrimas, donde podía dejar salir la frustración que también había estado interna en su corazón—Bueno y... ¿Dónde está tu ropa? — soltó después de alejarse de la morena y secar las lágrimas traicioneras que había soltado sus ojos. La morena, dejo escapar un jadeo de cansancio y mirando un poco el lugar señalo con lentitud la salida de la habitación.
—Las deje en el baño... —La androide asintió y con rapidez salió de la habitación rumbo al cuarto de baño, pero mientras iba y volvía la morena sintió frio en la habitación, rápidamente se puso de pie sintiendo aun la debilidad de sus piernas, pero sabiendo que por lo menos no la dejarían caer, camino con cuidad hacia la puerta que daba al exterior, sintiendo el sol filtrarse por entre la tela y abriéndola de golpe recibió el calor del sol en todo su cuerpo tembloroso, suspirando cansada esperando en dicha posición mientras tomaba buenos tramos de aire a su rubia amiga.
—Milk —La chica la llamo mientras acortaba la distancia a paso rápido y le tendía todas las prendas que había dejado tiradas la noche anterior — alístate, te espero fuera de la habitación para que te vistas ¿De acuerdo? — la morena asintió, tomando sus cosas dejándolas sobre uno de los futones. Dieciocho salió de la habitación y ella con cuidado empezó a vestirse lentamente sin dejar de sentir la calidad en su espalda a diferencia de las frías prendas. Al terminar, con algo más de prisa vendo su pierna lastimada, quitando la piel muerta de esta como también de sus raspadas rodillas, acomoda sus cabellos en un improvisado moño para así empezar a recoger los futones tan rápido como su cuerpo debilitado se lo permitiera, los guardo y dejando el área limpia y libre camino hasta la salida de la misma donde al abrir la puerta la espalda de la rubia se lograba ver apenas una cuarta parte —¿Lista? — mientras ocultaba un mechón de pelo.
—Si, lista... —aseguro la morena tomando una bocarada de aire y emprendiendo camino tras la rubia sin siquiera permitirse mirar el pasillo por había tenido que arrastrarse. Con rapidez llegaron a la pequeña ala donde el fue apenas y había sido prendido sin nada que calentar, la morena camino hacia el tatami alto donde se preparaba los alimentos y sentándose allí empezó a acercar sus manos a la cálida llama de calor.
—Preparare Té ¿Quieres?
—Si, por favor... —soltó sin más, mientras frotaba sus manos entre sí y volvía a acercarlas al fuego—¿Sabes dónde está Sango? — pregunto sin mirarla, pero cuando pretendía responderle la puerta principal se abrió asomarse la figura de la castaña traer a cuestas un costal de pequeñas ramas dejándolas sobre el tatami cerca a la diminuta hoguera.
—¡Oh! Buenos días... —la castaña saludo brevemente sacudiendo sus manos polvorientas antes de tomar un par de varas, partiéndolas en trozos más pequeños para así avivar el fuego de la hornilla
—Buenos días —sonrió nerviosa intentando parecer normal, obligándose a despejar su mente y crear un mundo alterno donde simplemente durmió en la noche anterior, nada más, dirigió una leve mirada a la rubia a sus espaldas sin que esta le importara girar a verlas lo suficiente, apenas haciéndole un leve gesto de asentimiento, Milk rasco levemente la parte trasera de su cabeza y sin más solo dejo escapar algo de aire —M-Me preguntaba si... si necesitas que te ayude en algo en especial, 18 va a preparar algo de Té y pues no creo que me necesite... — susurro lento, atenta a la expresión confundida de la castaña, solo hasta que la pequeña Kirara subió a su hombro sobresaltando a la morena ella pudo permitirse sonreír un poco.
—Oh... —la castaña llevo su mano derecha bajo su mentón, frunció los labios un par de segundos mientras miraba el techo y su cuerpo se inclinaba levemente sobre una de sus piernas, un leve gemido y la chispa en su mente le alumbro lo suficiente para volver a mirar a la morena —tengo algo de problema con los escombros que están fuera de la casa, bloquean muchos caminos y me gustaría despejar esas zonas ¿Podrías ayudarme?
—C-Claro — la morena asintió levemente mientras hacían tronar los huesos de sus manos, sintiendo como si esa acción relajara sus tensos músculos —Tenlo por hecho — susurro algo desganada dejando a la castaña desconcertada, la noche anterior se veía eufórica, feliz de estar en su hogar, pero mientras más se permitía analizarla en ese momento, la chica se veía con el aura decaída y los rastros de malestar en su rostro la delataban.
—¿Estas bien? — rápidamente la chica se ergio en su lugar y asintió rápidamente mientras se paraba de un salto e intentar salir de la enorme cabaña—Espera — la castaña la freno en seco mientras la analizaba de arriba abajo sin evitar entrecerrar sus ojos, incomodando a la menuda morena —Bueno, ya que no me quieres decir, te prestare algo de ropa, no sería bueno que dañaras la ropa de Aome por mi culpa —la morena se analizó apenas un par de segundos, frunciendo una de sus cejas, pero no ´pudo evitar sonreír avergonzada, sin necesidad de más palabras acompaño a la castaña dentro de la habitación que había visitado la noche anterior, donde apenas se hallaba un futón en una esquina de la habitación y un enorme closet a un costado, apenas dio un par de pasos en su interior mirando fijamente la figura a un par de metros, no necesito más de un par de segundos antes de que esta le mostrara un conjunto de dos piezas color verde fango, cuello tortuga y de bota no muy larga —Espero te quede, era lo que usábamos para los cultivos, es mejor que estropear esas ropas — retorno los pasos a la morena pasándole las prendas mientras salía de la habitación, no sin antes regalarle un pequeño apretón en el hombro con una leve sonrisa en los labios —no te quito más tiempo, puedes cambiarte aquí —se alejó de nuevo rumbo a la salida sin importarle la presencia de la chica en la habitación.
Con cuidado la morena miro el camino que había tomado la castaña e internándose en esa habitación empezó a desvestirse, quitándose las prendas que con tanta lentitud se había puesto para dejarlas debidamente dobladas sobre el suelo, solo permaneciendo el short bajo su cuerpo y los zapatos colegiales, tomando la camisa entre sus manos no pudo evitar torcer el gesto de su rostro antes de mirar tras ella por si había alguien, más al hallarse paso la prenda por sobre su cabeza pero se detuvo antes de pasar sus brazos, con cuidado camino hacia el enorme closet abriéndolo lentamente buscando un trozo de tela lo suficientemente largo y ancho, más una venda a una esquina fue más que suficiente, la sujeto y la enrollo con cuidado sobre su busto para así continuar con la vestimenta y dejar el lugar tal cual la castaña lo había dejado. A excepción de la venda extra que había tomado prestada. Sujeto el traje que antes había utilizado y camino de vuelta donde la rubia, dejo ls pendas sobre el tatami en una esquina y espero a que el Té que preparaba dieciocho estuviera listas. No podía permitirse consumir nada más, la boca de su estómago estaba completamente cerrada. Así que apenas como lo termino, dio gracias por el y salió con cuidado de la cabaña, cambiando hacia la derecha donde no muy lejos los escombros se abrían paso a ella. Tomo una gran bocarada de aire, para tranquilizarse y bloquear sus pensamientos, debía de concentrarse, para poder cumplir con lo que dieciocho le había dicho. Debía de poder ganar.
—Bien, hagamos esto... —estiro sus manos con pereza hacia el frente teniendo sus dedos entrelazados para luego extenderlos hacia el cielo mientras aguantaban apenas un par de segundos la respiración antes de soltarlo en un tosco bufido, acorto la distancia con un enorme tronco empezando a dar leves tirones por uno de sus extremos, arrastrarlo hacia ella teniendo cuidado en da largo pasos y así apoyar el tronco contra su cuerpo y ejercer presión para poder levantarlo en un tirón, no alcanzando a sobrepasar por más de treinta centímetros sobre su cabeza —bien... — con cuidado camino un poco más hacia su izquierda llegando a una parte de la muralla de madera, donde creyó poder dejar esos troncos para convertirlos en leña para la cabaña. Lo soltó y en seguida el ruido alerto su presencia en el lugar como también la pequeña nube de polvo presentarse, entrecerró sus ojos esquivando la tierra, alzando una de sus manos para alejar el molesto polvo y retomar su tare, siendo un poco más cuidadosa en el momento de alejar escombros, rocas y hasta material de trabajo agricultor. Al ritmo que empezó a despejar, podía sentir como sus brazos se tensaban para ser seguido de los músculos de su abdomen y espalda. La presión en esas zonas le estaba ayudando a estimular sus músculos haciendo algo tan sencillo de por sí acostumbrando su cuerpo a los diferentes tipos de peso y el manejo correcto de su velocidad y resistencia. al ya sobrepasar media tarde uno de los enormes troncos se resistía a salir de donde estaba incrustado—Maldita sea... sal de una... vez... — chasqueo la lengua y enterrando levemente sus pies en la tierra suelta logro anclarse con más fuerza sacando dicho tronco soltando un fuerte alarido —¡Ahh! — al salir su equilibrio se perdió por la nula solides del terreno cayendo el tronco sobre su cabeza llevándola al suelo—Diablos...
—¿Sera que a la señora le incomodaría prestarme atención? — aun en medio del suelo giro su cabeza hacia su izquierda hallando la figura molesta de la rubia a pocos pasos suyos, enarco una de sus cejas mientras se apoyaba en sus para poder levantarse, pero frunciendo sus parpados para poder verla sin que los molestos rayos del sol le afectaran la visión.
—¿Qué? —la rubia buso sin dejar de rodar los ojos, acercándose a ella estirando una de sus manos para ayudarla a levantar, la morena sujeto su mano y en un leve impulso quedo de pie, sacudió sus ropas llenas de suciedad y pasando su brazo por la frente, alejando el tibio sudor —¿Qué pasa?
—No desayunaste y ahora cuando te llamo para el almuerzo tampoco respondes, No cocino para las paredes ¿Sabes? —el ceño de la rubia no había dejado de fruncirse en ningún momento y la risa nerviosa de la morena hizo que se acentuara mucho más —¿De qué demonios te ríes? — la chica rápidamente negó con sus manos sin dejar de sonreír y una gota de sudor resbalar por su barbilla.
—Lo siento, el tiempo se pasó volando y ni cuenta me di que me estabas llamando — trago pesado y quitando la gota de sudor de su rostro se estiro un poco en su lugar —¿Qué hiciste de comer? — paso por su lado en dirección a la residencia dejando a la rubia tras de ella a una considerable distancia donde su trasero estaría sano y salvo de cualquier posible golpe.
—Sopa, solo había verduras y pescado, no había mucho que preparar... —apresuro su paso metiendo sus manos a sus bolsillos, como de costumbre lo hacía mientras caminaba cerca de la sombra que daban las cabañas.
—No importa, seguro estará delicioso, muero por comer algo —su estómago gruño al empezar a subir los escalones de la enorme cabaña —¿Sango ya está adentro? —la rubia a pesar de estar tras ella agradecía volver a ver ese tono alegre en ella, ese donde se olvidaba de todo lo que había vivido y volvía a ser una persona tranquila y sin preocupaciones, trabajadora y hasta cierto punto estresante, le gustaba más ver esa Milk que la que había visto en la mañana, aun así, no estaba segura de lo que había pasado y aunque el sentimiento de empatía crecía un poco más, sentía como si algo aun no estuviera totalmente claro.
—Eh, Si — subió los escalones tras ella, resguardándose del molesto sol y relajándose entre la frescura de las paredes — por lo menos ella no me dejo el desayuno tirado —sin responder al comentario la morena siguió su camino por el pasillo llegando a al entizar su andar casi un 50% dejando a la rubia alcanzarla y resguardar su persona al entrar en esa cabaña. Hasta que la figura de la castaña con la adorable gatita le diera más confianza para avanzar.
—Hola — alzo levemente su mano mientras los ojos castaños de _Sango la miraban un par de segundos, sonriéndole con amabilidad.
—Ve a lavarte las manos, ya voy a empezar a servir... — la morena miro a la rubia y asintiendo se dirigió a la pequeña cocina donde el cuenco con agua limpia esperaba, saco un poco de agua lavando sus manos y brazos y quedando lo que quedaba en sus manos llevarlo a su rostro para poder refrescarse un poco más y alejar los mechones de cabello que ya le habían empezado a estorbar. Sintió la brisa colarse y los vellos de su nuca erizarse, trago pesado y secándose con el cuello de la misma blusa salió de la cocina para sentarse en el alto tatami, acomodo sus sueltos cabellos y fijo sus ojos en los platos que con cuidado empezaba a servir la androide junto a los trozos de pescado asado
—Me alivia que hallas decidido almorzar— la morena levanto la mirada hacia la castaña que ya recibía un pequeño cuenco con la sopa hasta el borde —te has esforzado mucho desde esta mañana.
—Eh si, ya me había entrado algo de hambre...
—Se te escuchaba muy enérgica... —comento de nuevo, desviando su atención al cálido liquido mientras que las mejillas de la morena tomaban algo de color.
—Lo siento, seré más cuidadosa —la androide estiro otro cuenco de comida hacia la morena que apenas le sonrió y sujetando unos palillos empezó a degustar el plato sin más, a pesar de que la rubia no fuera una experta en el arte culinario no había quedado para nada mal, los trocitos de pescado le ayudaba mucho al revuelto de verduras, aunque la papa aun estuviera levemente cruda, pero aquello no fue un impedimento para seguir devorando su contenido, llegando a repetir cuatro porciones más ante la atenta mirada desconcertada de la castaña—Si que tenías hambre... — sin obtener respuesta miro a la androide que seguía comiendo sin aun dejar de lo que aún quedaba en el cuenco ya fuera del fuego.
—No tienes idea, en su familia comen mucho, aunque no lo creas ella es la que menos come... — soltó la rubia en leves susurros mientras tomaba un leve sorbo a lo que le quedaba en su cuenco y servia un poco a la pequeña gatita que no había dejado de mirarla.
—Aun así, me sorprende mucho... — la castaña dejo su plato a un lado y poniéndose de pie agradeció por la comida en una pequeña reverencia —Gracias por la comida, estaba deliciosa, me retiro, nos veremos en un par de horas... — se dio la vuelta sin más dejando a las otras dos chicas solas, la rubia miro de vuelta a la morena, pero esta aún seguía devorando su alimento.
Al pasar el rato Milk ya había acabado de comer y estaba descansado sus músculos lo suficiente antes de retomar sus labores, esta vez en acompañada de la rubia que, aunque la siguiera había tomado su acidad como un ejercicio más elevado del que ya había hecho por su lado, obligándola a exigirse mucho más y doblar la velocidad de sus acciones, donde debía de trotar cada que llevaba a cuestas alguna roca o escombro, obligarla a romper grandes grosos de leños o ejercer fuerza con tan solo una extremidad.
A ese ritmo finiquito el resto de día, donde el sol empezaba a caer y solo el montículo de madera que había formado a un costado de la muralla rapaba el paisaje, la primera helada de la noche le erizo la piel, golpeando su cansado rostro y las ampolladas manos.
—Dejémoslo hasta aquí, ya mañana seguiremos con esto — la rubia camino hasta la chica quitándole de las manos la mitad de un destruido techo, lanzándolo por fuera de la enorme muralla escuchando el fuerte impacto un par de segundos después.
—No hagas eso 18— chisto la morena mientras sacaba el par de astillas que tenía en sus manos sin llegar a romper las bolsas de agua que se le habían formado — Sango parecido molestarle el ruido que hice en la mañana, no deberíamos hacer más — la morena le riño un poco más calmo, alejando momentáneamente la mirada de sus manos. sin embargo, dejó caer los brazos a sus costados sintiendo el cansancio de su cuerpo. Había trabajado con mayor empeño y sentía que en cualquier momento caería rendida.
—Da igual — frunció los hombros y pasando a su costado sacudió un poco sus manos a pesar de no haber hecho mucho el resto de la tarde, solo gritarle a Milk o indicarle que hacer mientras la morena trabajaba al ritmo que le ejercía — iré a darme un baño... — susurro para sí misma mientras estiraba sus manos y bostezaba suavemente. Los hombros de la morena se fruncieron y con miedo miro a la rubia mientras su cuerpo extrañamente volvía a temblar, recorrido una extraña sensación todo su cuerpo mientras el flash de la noche anterior pasaba por su cabeza.
—¡18! ¡Espera! — la morena estiro la mano hacia ella mientras corría para acortar la distancia en un par de zancadas.
—¿Qué? — le miro con duda, esperando alguna respuesta más, sin embargo, la morena solo agachaba ña mirada y apretaba su brazo como si buscara la manera de expresar con mayor facilidad —¿Qué pasa?
—No sé si te molestaría... —susurro mientras escondía su cabeza entre sus hombros, la vio temblar antes de mirarla con determinación, donde su rostro pálido se veía fruncido pero el temblor de sus labios parecía mostrarle un significado diferente al que quería demostrar —¿podríamos bañarnos juntas?
—¿Cómo? —su ceja derecha se curvo ante la sorpresa mientras analizaba rápidamente en su cerebro —¿Hablas enserio? O ¿Estas jugando?
—¿Qué? ¡No! ¡No! — rápidamente negó con una de sus manos, si bien era consciente que el pudor que le había mostrado a la rubia era muy típico de ella y era muy extraño sugerir tal acción, demasiado extraño siendo quien era, pero no podía arriesgarse a vivir la misma extraña situación del día anterior, no creía poder soportar lo mismo de nuevo — No quisiera que me diera un calambre mientras me aseo, la bañera es muy profunda...
—¿Hablas enserio? — la androide no pudo evitar soltar un bufido agraciado, mientras rodaba los ojos, entendía el no querer bañarse sola, quizás por lo que había pasado en la noche, pero habría sido más sencillo decir la verdad en vez de decir semejante idiotez. Pero debía esperar a ver qué pasaba, si ella no quería estar sola era por que algo había pasado allí. Sus ojos se achicaron y la mirada acusadora atravesó el cuerpo de la morena como cuchillos.
—Espero no me estés ocultando nada — Milk volvió a negar con sus manos dejando escapar una sonrisa nerviosa casi angustiosa de sus labios —Esta bien, pero no vayas a hacer nada raro — los ojos oscuros se contrajeron y el tono azul de su frente se hizo presente, de su parte la rubia no pudo evitar soltar ese comentario, por lo menos debía de intentar amenguar el ambiente en ese momento.
—No digas estupideces, no eres de mi tipo — una sonrisa juguetona escapo de los labios rosas de la rubia antes de continuar con su andar. Cruzándose en su camino a la castaña que a diferencia de ellas ya había cambiado sus ropas y ahora era quien se dedicaba a preparar algo para cenar.
—Sango, iremos a tomar una ducha, no nos demoraremos muchos — comento la morena con normalidad mientras caminaba hacia la esquina del tatami donde había dejado las ropas con las que había llegado.
—De acuerdo, solo no se demoren, ya casi va a estar listo — la morena asintió y corrió de vuelta hacia la rubia, emprendiendo camino juntas hacia la habitación que compartían.
—Espera, Traeré el cambio de ropa que medio Sango —comento la rubia, dejando a la morena en medio del pasillo, está a pesar de ver claramente la figura de la rubia frente a ella, sabía que el recorrido hasta donde la bañera seria caótico, se había esforzado mucha en aparentar normalidad al caminar hasta allí, pero no sabía hasta cuándo podría mantener esa postura frente a sus ojos. La rubia salió de la habitación y retomaron el camino, con más lentitud que antes la morena se empezó a mover, mientras una capa de sudor extra se acumulaba sobre su frente y el temblor en sus manos se hacía más evidente, su respirar forzarse y el pasar saliva más automática que antes —¿Hey? — la rubia se detuvo al girar la esquina —¿Estas bien? —la morena la miro siendo más consciente de su estado y obligándose a calmar su cuerpo, tomo una bochara de aire antes de asentir y ser ella quien empezara a caminar, sin adelantarse a la rubia.
Apenas como llegaron a las enormes puertas, la rubia se permitió ser quien diera acceso a dicho lugar, la imagen del cuarto de baño, la enorme bañera y el tranquilo correr del agua les dieron la bienvenida, la luz de la luna igual que la noche anterior era quien iluminaban la habitación. Milk tomo otra bochara de aire y entrando junto a la rubia apenas y entrecerraron las puertas para tener más privacidad. Sin decir nada se dieron la espalda quedando un metro lejos de la otra donde con cuidado empezaron a sacar las ropas de su cuerpo, dejándolas estas veces tiradas a la horilla de la bañera para lavarlas una vez terminado su baño, totalmente desnudas y con la muda limpia y la enorme toalla bajo el brazo se encaminaron al borde de la bañera, bajando por los pequeños escalones solo fijándose en el chapoteo al ingresar en las aguas. Dejaron sus ropas limpias en el borde, donde el agua no le mojara junto a la toalla, sus músculos empezaron a tensarse al contacto mientras más se sumergían.
Sus piernas cosquilleaban a lo largo de sus pantorrillas, el nudo en su pecho se formaba tan solo unos segundos antes de desaparecer y después volver a tener formarse, empezando a serle molesto el estar allí, sin embargo, se obligó a soportar la molestia y el cambio de temperatura, soltando un par de suspiros y sin llegar a siquiera tocarse empezaron a enjuagar sus cuerpos. Alejando cualquier rasgo de sudor o tierra que pudieran tener, el sonido del agua era lo único que se oía alrededor de ellas aun así no se permitía siquiera cerrar sus ojos y cada vez que podía alzaba la mirada por sobre su hombro asegurándose de que fuera la figura de la rubia quien estaba cerca suyo y no otra criatura. Sujetaba el agua entre sus manos llevándola sobre sus hombros metódicamente sin dejar de concentrarse en su alrededor, llevo una puñada más de agua, pero al acercarla a su cuerpo observo como las gotas de agua empezaban a caer más lentamente a pesar de que ella la movía naturalmente contra sí, una gota de agua más sonó en eco y parecido el tiempo detenerse, su respiración colmarse y el ahogo dejarla inmóvil en su posición donde apenas podía bajar sus brazos y girara su cabeza hacia el fondo de la enorme bañera. Un goteo más y el movimiento que creía provenir del movimiento del agua era de su acompañante y por ello se permitió hablar a pesar que su garganta se lo impedía.
—¿1-18? —susurro quedo, apenas audible para ella misma pero el gruñido sobre el borde de la enorme bañera le detuvo en seguir moviéndose y por inercia apretó sus ojos con desespero, sus ojos escanearon la zona que había volteado a mirar, pero sabía muy bien que ya no era ese lugar, sus dientes empezaron a castañear ante el imparable temblor de su mandíbula, con mayor lentitud giro su cara tomar apenas un poco de aire, la figura escurridiza de cabellos largos y negros cubriendo la mayoría de su cuerpo volvió a estar frente a ella, escudriñándola sin parar de soltar gorgojeos, siendo observada con esos ojos rojizos con pupilas verdes brillantes donde las uñas largas de sus manos rayaban el borde de la bañera mientras su cuerpo lentamente se empezaba a mover dejándola en shock—...No... — el gruñido aumento y de un salto la figura la había hundido en el agua sin darle oportunidad de reaccionar ni de si quiera interponer alguna barrera, sus brazos se hallaban estirados contra el fondo de la bañera, sus piernas apenas y se habían curvado hacia ella, pero el peso sobre su abdomen y la cantidad inimaginable de cabello le impedía ver algo más halla que esa silueta, se removió tanto como su cuerpo se lo permitiera y el poco aire en sus pulmones aguantar de sobre manera las inmensas ganas de gritar, sin prever una primera bocarada de aire escapo de su boca y sus ojos se cerraron, buscando la fuerza suficiente para alejar a ese ser de ella.
"¿Qué es lo que está pasando"
Su persona se preguntaba el porqué de la situación ¿Por qué debía de vivir eso? ¿Por qué tenía que sufrir de esa manera? ¿Por qué? Se removió más violentamente apenas moviendo el peso sobre ella le hacía y apretando su mandíbula ante la desesperación.
"18"
Un golpe seco en su estómago le saco el poco aire que había estado resguardando en su interior mientras su cuerpo se empezaba a entumecer ante el pánico y el ya eventual dolor de músculos
...Milk...
Apretó sus ojos aún más y removiendo su cabeza de un lado para otro empezó a escuchar el latido de su corazón en sus oídos y como una opresión el pecho le empezaba a hundir más su cuerpo de lo que ya estaba.
...Milk...
Sus ojos a pesar de la situación se enfocaron en la imagen frente a ella, una mujer con un rastro lastimado y fiero la miraba con rabia, sin embargo, no tenía más que fruncir su ceño en pena y gritar como pudo bajo el agua.
—¿¡Por qué!? — escuchándose ahogado expulsando el aire que no tenía y rogando internamente por que la liberara, rogando por una segunda oportunidad antes de dejarse vences sin intentar hacer nada, apretó los ojos antes de volver a mirarla, quedando sus narices a la par donde el maltratado rostro empezaba a tomar algo de color y lentamente sus ojos carmesí cambiar a ébano sin llegar a dejar alguna parte blanca en su proceso, el rostro de la criatura se acercó a ella aún más
...Milk...
Una luz empezó a formarse en los pálidos y partidos labios de la criatura, curvando su rostro y el rose de labios en ese momento, sin movimientos para defenderse el terror de sentir como esa energía extrañamente cálida entrar en su boca empezando a deslizarse por su cavidad hasta llegar a la garganta como si su boca fuera un conducto vacío, listo para y receptor ignorando el enorme contenido de agua que las cubría. Intento negar con la mirada más el calor empezaba a quemar su interior y de su cuerpo meciéndose ante el dolor sin poder evitar el reaccionar, buscando nuevamente el causante de esa penuria después de apretar sus ojos, le miro una vez captando en primera plana como la imagen en el agua se difuminaba en tan solo un parpadeo, mostrando un paisaje de otoño en medio del cielo rojizo y naranja donde una mujer hermosa de hebras largas se mostraba entre el desorden de hebras negras, sonriente, alegre a pesar de las lágrimas en sus ojos chocolate, mostrando sus labios rosas y brillosos donde apenas se movían sin decirle alguna frase en sí, pero logrando entender el movimiento de sus labios, dejándola peor de sorprendida, atónita ante la conocida imagen mientras ese calor desaparecía de su garganta hacia su pecho antes de volverla a la realidad sin saber cómo su cuerpo fue impulsado hacia la superficie desde el fondo del agua
…Hija...
El sodio fuerte de su jadeo al retomar el aire y caer sobre el borde de la bañera con medio cuerpo aun sumergido hizo tensar a la rubia, que apenas había girado a verla ante el abrupto jadeo dado por ella y el violento movimiento del agua, llevándose la imagen desconcertante del cuerpo de la morena, desprendiendo leves hilos de humo y respirando dificultosamente, donde el agua se rebosaba con fuerza un par de segundos más antes de volver a la calma.
—¿Milk? — la chica tosió un par de veces mientras intentaba retomar el aire de nuevo, pero aun así no se movía del lugar en el que estaba, asustando mucho más a la rubia quien dudaba en acercarse y aunque sentía curiosidad por saber que pasaba el nudo en su garganta le seguida deteniendo reaccionar como normalmente lo haría. unos fuertes pasos correr al exterior cada vez más cerca la sorprendiera y el gruñido de la ahora enorme gata irrumpir el lugar la sobresalto, la castaña había llegado con cuchillo en mano, sin dejar escapar el aire de su boca, pero con el ceño fruncido sin saber qué pasaba. Kirara rugió fuerte y de un salto llego donde la ya no tan humeante chica mientras empezaba a removerla con su rostro y soltar uno que otro gruñido.
—¿Qué ha pasado? — la castaña no espero para cuestionar a la rubia aun en medio del agua, sin embargo, esta solo frunció los hombros sin saber que responderle, ambas se dirigieron una última mirada antes de acercarse a la morena a paso lento por parte de la rubia. Sango sujeto la enorme toalla que resguardaba la horilla más cercana a Milk para poder cubrir su desnudes, se inclinó al lado de ella, apartando levemente a la enorme gata y con apenas sujetar una de las manos de la morena esta reaccionar bruscamente haciéndola agitar más poco después esta solo empezó a relajarse sobre la rígida superficie.
—¿Milk?—el sonido de la voz de la androide la hizo volver a la realidad pero aun así se sentía demasiado débil para poder moverse, solo sus lágrimas salían de sus cansados ojos sin poder detenerlos.
—¿Milk? —la castaña volvió a acercarse, sujetando su mano derecha para si tirar de ella y alzar a la morena hacia su cuerpo donde la rubia tras Milk le ayudaba al alzar sus caderas y dejar el cuerpo de la chica sobre el borde de la bañera para así ella cubrirla con la enorme toalla antes de desvanecerse sobre ella.
—¿Estas bien? — la castaña ayudo a la morena a inclinarse mejor sobre su regazo y así tomar el aire que le hacía falta entre sus débiles sollozos—¿Milk? — un chapoteo a lo lejos le hizo desconcentrarse apenas un par de segundos, la figura entre sus brazos se hallaba temblorosa y renuente a contestar siquiera una oración —Háblame — le llamo de nuevo, pero esta apenas y dejo salir un jadeo de entre sus labios, a los pocos segundos los pasos rápidos de la rubia se acercaron quedando levemente arrodillada frente a la asustada castaña. De un tirón alejo a la morena de los brazos a la vez que esta se ocultaba en su pecho de la misma manera que lo había hecho en la mañana empezando a llorar más fuerte —¿¡Qué es lo que le ha pasado!? — la rubia la miro preocupada y negando con la cabeza se permitió buscar alguna respuesta, pero su garganta seca le impedía formular alguna oración que pudiera dar algún indicio de la situación.
—N-No tengo ni la más remota idea — miro a la morena un par de segundos después y sin más la alzo en brazos empezando a caminar hacia la salida del enorme baño.
.
.
.
La rubia cubrió con la cálida colcha del futón el cuerpo inerte de la ya vestida y profundamente dormida morena, quien apenas como la había sacado del baño la chica no había podido dejado de llorar hasta bien entrada la noche, con ayuda de la joven exterminadora consiguieron vestirla y calmarla con un poco de Té que la castaña había preparado, ambas habían tenido que consolar a la chica sin llegar a decirle una palabra, hasta que el cansancio la venció y le permitió descansar. La dura y cansada noche ya empezaba a hacer estragos en ambas chicas quien aún buscaban darle una explicación realista a lo que había pasado y visto con sus propios ojos, a pesar de estar tan cansadas sus cuerpos se resentía a querer descansar en ese instante.
—¿No entiendo que paso? — la rubia le miro por el costado de su rostro antes de asentirle y soltar un jadeo cansado —Creo que deberíamos hablar más concretamente de que fue lo que paso — la chica miro al cuerpo inconsciente y en un leve movimiento de su cabeza le fue más suficiente a la androide para saber que quería que la siguiera fuera del lugar, se pusieron ambas de pie y empezaron a alejarse de la morena —Kirara, quédate con ella y abrigada del frio — susurro la castaña a la gatita antes de seguir caminando, ante la evidente mirada de la rubia el animalito se volvió a transformar en la enorme gata y correr hasta la figura dormida y envolverla con su cuerpo y colas. Un poco más tranquila salió del lugar y entrecerrando la puerta empezando a seguir a la castaña, llegando a la improvisada cocina y con una tetera llena de té caliente se sentaron alrededor de las cenizas que aun brindaban algo de calor.
—¿Y bien? — un sorbo a su taza y los ojos azules se clavaron en los ojos chocolate a un metro de distancia —¿Qué quieres saber?
—Todo. — afirmo en un tono severo mientras su ceño se fruncía apenas un par de segundos —¿Qué es lo que ha pasado? ¿Significa algo el haber venido a mi casa?
—No lo sé, muchas veces no sé cómo ira a reaccionar— negó apenas perceptible el cansancio sobre sus hombros, su persona no se hallaba para irse por las ramas y su estado emocional se había ido a otro lugar — y con lo que acaba de pasa, yo estoy igual de conmocionada que tú, no sé qué paso y mataría por saber que le ha pasado — apretó el vaso en sus manos y su ceño se frunció ante la impotencia — desde que llegamos aquí las cosas se han vuelto más extrañas, no sé lo que le pasa, hasta hay ocasiones en el que no logro saber qué es lo que piensa... — un suspiro ahogado y el incómodo silencio se situó por un par de segundos donde ambas chicas estudiaban los posibles peros y contras, una se hallaba con miles de preguntas y la otra se empecinaba en saber que era lo que le había sucedió a su compañera de viaje.
—Creo que lo mejor es empezar a sincerarnos — la voz cándida de la castaña le hizo a la rubia mirarla y de por si drenar el tren de sus pensamientos — por mi parte, cuando la escuché gritar pensé que le habías hecho algo a Milk, pero cuando abrí la puerta tu mirada me dijo lo contrario, así que necesito saber ¿Qué fue lo que paso? — La rubia apenas y había alzado sus cejas sorprendidas ante lo directa que la chica había sido pero una sonrisa torcida adorno sus labios antes de bufas y mirar a un costado de su cuerpo mientras negaba para al final mirar a la castaña fijamente.
—Te has equivocado, eso sin duda — un trago a su vaso y el aire entrar por su boca — desde que toda esta mierda empezó eh sido quien más ha arriesgado el cuero, eh puesto mi vida en juego por Milk y nunca le haría daño —No algo que la pueda dañar severamente.
—¿A qué te refieres con eso? —curvo su ceja izquierda y a diferencia ella ni siquiera había probado parte de su te.
—Fácil, me refiero al estarla entrenando, yo soy más fuerte que ella y tengo más habilidades, soy quien la está preparando, seria natural golpearla mientras entrenamos — soltó el aire al dejar en claro su punto de vista sin que la exterminadora la culpara de algo más.
— ¿Entonces? ¿Qué fue lo que paso?
—Ya te lo dije, no lo sé. Solo me dijo que si podíamos bañarnos juntas y de un momento para el otro salió así del agua —apretó sus manos y el ceño se frunció más bruscamente, la castaña sin inmutarse la miro un par de segundos antes de desviar su mirada hacia el pasillo.
—Pero... yo la escuche gritar... — miro el tatami bajo ellas empezando a sentir dolor en una de sus sienes —la escuche claramente pedir auxilio... —la volvió a mirar y los ojos estupefactos de la rubia la recibieron.
— ¿Disculpa? —torció el ceño ofendida antes de dejar fuertemente el baso en el tatami — ¡En ningún momento grito! ¡Yo lo habría escuchado! —extrañada frunció el ceño la castaña y su boca apenas se abrió intentado decir algo, pero no sabía el que, cuando había estado preparando la cena había sentido algo extraño provenir del pasillo pero lo había pasado por alto hasta que su fiel compañera se había erizado hasta el punto de transformarse y gruñir en esa dirección, tan pronto como dejo de lado lo que había estado revolviendo tomo el cuchillo en modo de defensa hasta que escucho la aguda voz femenina salir del pasillo, ni siquiera lo pensó y al correr por el lugar hasta la habitación de las dos jóvenes no logro hallar nada pero la ruta que había tomado Kirara la advirtió del camino correcto y por ello llegaron juntas al enorme baño donde una rubia sorprendida la miraba a ella y a la morena a un par de metros recostada sobre el borde de la bañera desprendiendo hilos de valor como si se hubiera estado quemando. Miro de nuevo a la rubia, pero no sabía que decirle — ¿S-Sabes algo que yo ignore?
—...No, para nada... ¿Y tú? — un nuevo silencio se interpuso, más los ojos cansados de la androide empezaban a moverse extrañamente de un lado para el otro con suma discreción —¿Y Bien? — la chica no le contesto, más la mirada de frustración no le daba cabida a la duda, de algo se había acordado
—anoche — freno ante sus palabras, el revelar ese tipo de información no era algo que siempre hiciera, pero el suceso había ocurrido de un momento para el otro y no podía sacar una conclusión sin una segunda opinión — en la madrugada encontré a Milk tirada en la entrada de la habitación —paso saliva antes de verla fijamente a los ojos mientras sus puños se aferraban al vaso en sus manos — pero cuando yo me había acostar la vi entre en futón, no sé cómo hizo para estar semi desnuda, mojada de pies a cabeza en medio de la puerta — apretó su mandíbula sin saber que más decir, sus acciones se hallaban frenadas y sin la versión de lo que pasaba de la morena, se podía imaginar lo peor, en cualquiera de la situaciones diría que tenía que ver con esa aldea, pero desde que habían llegado a esa dimensión todo en lo que había creído en algún momento, cambio en un giro de 180º
"Tengo miedo 18"
Habían sido sus palabras, ella le había advertido de que algo le había pasado ya antes de irse a dar una ducha pudo deducirlo, se maldecía por no haberse quedado vigilándola, aunque le incomodase, se arrepentía de ello, ahora, había vuelto a vivir lo mismo que antes, estaba segura ¿Entonces porque ponerse en ese estado? Era evidente que no era la primera vez.
—¿Estás hablando enserio? — la rubia asintió y a diferencia de lo que pudiera imaginar, no comprendía nada de lo que pasaba, si la morena no constaba que sucedía, nada que hacer al respecto, solo suposiciones llegaban a sus cabezas.
—Aunque... — levanto su vista y la rubia llevo una mano a su boca mientras mordía una de sus uñas — hoy en la tarde me dijo algo raro, no quería bañarse sola y desde que la conozco siempre ha preferido hacerlo sola, sin la presencia de nadie, pero estaba vez hizo todo lo contrario, pretendí no darle importancia, pero ya vez lo que ha pasado.
—¿Entonces?
—Nada, debemos hablar con ella, esto ya no me afecta solo a mí, ahora te ah inmiscuido a ti también — retomo su Té dándole un gran sorbo antes de dejarlo de nuevo en el suelo y ponerse de pie — sacándole la verdad es la única manera de aclarar esto... — la castaña asintió y haciendo lo mismo que la castaña se levantó de su lugar y se encaminaron a la habitación donde se hallaba la morena, pero al llegar y verla tan rendida no pudieron irrumpir el merecido descanso, al igual que al de la enorme gata, con un suspiro pesado la castaña revolvió parte de su fleco antes de dar dos pasos atrás.
—Lo mejor será hablarlo mañana con ella, está muy agotada...
.
.
.
Al legar el alba del nuevo amanecer ambas chicas ya se habían levantado, la castaña había optado por darse un baño rápido antes de emprender camino hacia la cocina y poner a hervir un poco de agua, al pasar el rato el sol ya no se escondía en la frontera sino ya estaba al filo de las montañas permitiendo la filtración del luz por las vareadas ventanas y puertas de aquella casa, unos pasos no muy lejanos llamaron su atención mientras sacaba del fuego la tetera y vaciaba su contenido en un par de vasos, más al giraba su cuerpo solo la figura curvilínea de la rubia hacia presencia, enarco una de sus cejas y esta solo frunció los ojos y dejo escapar un poco de aire por su boca.
—Parece que hubiera caído en un coma, no pude despertarla — la mirada más extrañada de la castaña incomodo más a la rubia de lo que esperaba ¿Coma? El termino no se le hacía lo suficientemente claro para interpretarlo como algo peligroso—Esta profunda, no pude levantarla por más que insistí — la rubia sujeto una de las tasas que la castaña le extendía dejándose llevar por el cálido sabor de las plantas al mezclarse con el agua caliente. No dijeron mucho más que eso, cada una retomo la tarea que había dejado a medias el día anterior sin chistar, sin comunicarse más, no sentían la necesidad de hacerlo si la morena no se hallaba en medio de ambas.
Salieron de la cabaña con cuidado, separándose de la una a la otra dedicándose fieramente a sus actividades, aunque no con la energía que en verdad deberían tomar, no con los recuerdos de la noche anterior atiborrándose en sus cabezas. Dieciocho alejo de una de las cabañas un pequeño trozo de lo que creía podía ser metal, sin embargo, al sacarlo un pequeño corte se formó en la palma de su mano haciéndola soltar el material para ver la zona afectada, apenas y la sangre se asomaba con lentitud sin llegar a resbalar por su mano, un corte tan simple y superficial... pero sabía que si llegaba a sumergirlo en algún liquido le herida, por ello no había que tomarse tales accidentes a la liguera, con pereza camino hacia la sombra de cabaña mientras sacaba un pequeño trozo de tela envolviendo su mano. Tomo una bocarada de aire y dejando caer su cabeza contra el muro se permitió cerrar los ojos sintiendo el calor del dia apenas calentar su persona.
—¿Qué se supone que debo de hacer? —susurro al viento sin emperra una verdadera respuesta, a pesar que estuviera sentada en ese lugar, con ropa que jamás hubiera usado y con una mano lastimada la dejaba vacía, no sabía a qué lado debería tomar realmente, si se suponía que la tarea que le había dado el Dios de la tierra era fácil, sin embargo... ahora notaba la complejidad, después de tanta mierda recorrida y sin pensar realmente que hacer, quisiera arrepentirse de ser quien era y no haber tomado una responsabilidad que parecía deslizarse de sus manos. Si tan complejo se volvía el avanzar, hubiera preferido dejar todo en el limbo y empezar de nuevo, no obstante, las imágenes de sus seres queridos volvían a ella, haciendo mella ante el deseo de abandonar y le revolvían los intestinos — Desearía poder hacer algo más... — exhalo profundo mientras cerraba los ojos cuidadosamente sin darse cuenta en qué momento se volvía a dormir.
El dolor de su espalda y las ganar de ir al baño la tensaron en esa posición, sus ojos se abrieron con pereza mientras sentía la rigidez en los músculos de su trasero, espalda y piernas, tallo sus parpados antes de mirar a su alrededor donde el sol había cambiado drásticamente de posición, casi siendo alrededor de las cuatro de la tarde.
—Diablos — chasqueo la lengua antes de apoyar las manos en el suelo para asi empezar a levantarse y despertar los músculos dormidos ¿Cuánto tiempo habrá perdido al quedarse dormida? Sacudió la tierra su pantalón, caminando hacia donde seguía tirado el metal con el que se había cortado, sujetándolo con su mano aun vendada y curvando su cuerpo a sus costados hizo tronar sus huesos empezando a arreglar la zona que había dejado de lado desde temprano en la mañana, no tardando más de una hora en dejar limpia el área optando por volar fuera de la aldea un par de veces antes de retornar su cuerpo a la cabaña donde seguramente la morena aun seguiría dormida —¡Milk! —chisto conmocionada al percatarse que se había olvidado de la chica mientras ella dormía y perdía el tiempo con estupideces, con presura corrió hasta la entrada principal de la cabaña, pero debió frenar con violencia al casi chocar con la castaña exterminadora.
—Ehh ¿Qué tal tu día? — hablo como si nada la castaña al salir de la impresión de ver a la chica aparecer prácticamente de la nada.
—Normal ¿Qué tal el tuyo?
—Normal, desde que salimos me mantuve ocupada arreglando mi Hiraikotsu, así que hasta ahora vuelvo— la rubia asintió por inercia antes de mirar la puerta donde el pasillo levemente iluminado la dejaba ver algo del interior —¿Pasa algo? ¿Milk está bien? —la rubia volvió a mirarla, pero no supo que contestarle, lamo por reflejo sus labios y rasco la parte trasera de su cabeza.
—No sé, no eh venido a verla en todo el día...
—Seguro está bien, Kirara esta con ella desde anoche y si hubiera pasado algo, ella no hubiera avisado — la chica asintió con prisa empezando a subir los escalones seguida de la castaña, pero al ir en medio pasillo el cálido olor de la comida las recibía acariciando sus sentidos, curvaron una de sus cejas y siguieron avanzando hasta llegar a la pequeña sala y ver la pelinegra revolver con cuidado el cuenco en el fuego mientras agregaba un par de especias a la comida.
—Milk... — la morena giro a verlas serie, sin demostrar algún sentimiento en su rostro, solo simple y nítida rigidez—¿Qué haces levantada? Deberías estar durmiendo... — con parsi cismo los ojos de la morena tomaron un leve brillo antes de curvar sus cejas en un gesto de ternura, el maullido de la ahora pequeña gatita y el cómo su diminuto cuerpo se apoyaba en la cabeza de la morena, mostrándoles también sus cándidos ojos grandes y su pequeña nariz.
—¿Kirara? — la castaña también se acercó y aunque la rubia no hubiera alejado la mirada de la morena sentía el ambiente extraño y con un aire misterioso, con ganas de resolver algún tipo de enigma —¿Todo bien? — un maullido de respuesta por parte de la gatita y el cuerpo dudoso de la rubia se modo de nuevo, caminando con duda hacia la chica en compañía de la también curiosa castaña.
—Lamento las incomodidades —hablo la chica por primera vez en apenas un susurro, alejando rápidamente la mirada de ellas, volviendo a fijarla en la enorme olla — Pero ahora estoy un poco mejor, gracias...
—Tenemos que hablar... —espeto la androide con fuerza, más la morena siquiera se inmuto, siguió con lo suyo, dándole vueltas a la comida en el cuenco.
—Está bien, mientras tanto vayan a asearse, la comida esta casi lista — sin una palabra más, ambas chicas aun extrañadas se miraron entre sí y con una rapidez jamás vista se asearon apenas lo necesario volviendo en un par de minutos a la pequeña cocina aun dudando si acercarse totalmente a la pelinegra—Siéntense, ya les sirvo, deben de tener hambre — comento mientras se levantaba con lentitud e iba por los cuencos limpios y la jarra de limonada que había preparado. Volvió a arrodillarse y empezó a servir las porciones con sumo cuidado dejándolos frente a cada una de las chicas y la pequeña gatita que saltaba al tatami esperando ansiosa la porción para ella, sirvió la propia en menor cantidad y luego la bebida, más ninguna de las tres tomo la iniciativa, no podían comer si la situación no les daba una respuesta. La primera en alejar el plato un par de centímetros fue la castaña, soltó un bufido y carraspeado la garganta llamo a la morena.
—No puedo comer si no hablamos claramente... —miro a la rubia, quien asintió y haciendo lo mismo llevo ambas manos a su rostro apenas unos segundos mientras también soltaba un jadeo.
—Milk, lo que paso anoche...
—¿Estas seguras de querer hablarlo ahora? —miro a la rubia sin cambiar la expresión que hasta ahora había tenido —¿Quieres que diga lo que ha pasado aquí y ahora? —la ojiazul abrió sus ojos en sorpresa, su boca se secó y sus brazos se tensaron. Había entendido con tan solo la mirada que le daba la morena ¿Estaría bien hablarlo frente a la exterminadora? ¿No habían quedado en mantener eso para solo las dos? Entonces ¿Estaría dispuesta a exhibir su verdad?
—No es algo que competa ahora a ustedes dos — la castaña hablo un poco más fuerte, mientras su ceño se fruncía levemente, alzando un poco más la mirada sacando levemente el pecho. La morena, asintió y regalándole una última mirada a la rubia dejo escapar un suspiro y relajo su tenso rostro.
—Sango, estoy segura que lo que ha pasado aquí no es más que un mensaje —cerro sus ojos mientras los recuerdos golpeaban su memoria
FlashBack
Tan pronto como las chicas se habían ido esa mañana su cuerpo había vuelto a la realidad, no había soñado nada y vuelto a sentir cosas extras, solo ella y un manchón negro sobre su cabeza, nada había pasado y aunque había escuchado entre su descanso la voz de la androide llamarla no había sido capaz de abrir los ojos, si no poco tiempo después, donde el gruñido de la gata parecido un arrullo para su persona, con lentitud se había levantado y mirado su alrededor, su cuerpo vestido de nuevo con esas incomodas prendas, sus cabellos sueltos resbalar sus costados y la figura que la acompaño toda la noche hacerle frente, la enorme gata la escudriñaba pero ni ella misma entendía por qué le parecía entender lo que el animalito quería decirle. Sonrió sin en verdad quererlo y estiro su mano hacia la frente de la gata, acariciándola con cuidado mientras esta lentamente volvía a ser ese pequeño y adorable animalito. Sin embargo, su cuerpo aliviado por el descanso empezaba a molestarle la postura, así que se volvió a levantar y acomodando la simple habitación volvió a sentarse, pero esta vez en medio del suelo.
—Kirara, dime tu, si lo que vi en realidad fue real... —Comento mientras cruzaba sus piernas y llevaba sus manos sobre sus músculos y se permitía cerra los ojos sintiendo como la gatita se subía sobre si, acurrucándose para descansar. Sus mentes volvieron a traer los recuerdos y las sensaciones que había experimentado, la imagen de esa mujer semejante a ella, que hasta la noche anterior se había dado cuenta que no era simple casualidad, la voz de su madre siempre había estado en su cabeza como para confundirla por que sí. La criatura que la había atacado era su madre, después de tantos años, volvía a verla, de una u otra manera, junto a ella, pero ¿Porque en esas condiciones? No entendía que significaba esa aparición. Su cuerpo inmediatamente se tensó y el gruñido de la gatita la hizo abrir los ojos, la miro curiosa y luego a la puerta que la pequeña señalaba con sus pequeños colmillos, una sombra paso en un parpadeo y por esa vez no sintió el mío que antes había experimentado, con calma sujeto a la pequeña gata y dejándola sobre el suelo, se puso de pie, descalza con apenas esa corta falda y la blusa colegial, camino hasta la puerta corrediza y dejándose ver sintió un frio guiarla en la dirección del enorme baño, a pesar que sintió los latidos de su corazón acelerarse no era como si el miedo la invadiera, al contrario, era más emoción que incertidumbre, era más pacífico ir en ese momento, siguió cambiando mientras al ras de su ojo derecho detectaba la figura de la gatita seguirle el paso con presura, siguió avanzando y con un solo golpe abrir una de las puertas del baño, internándose hasta quedad un metro lejos del borde de la bañera.
— Aquí me tienes... —trago pesado y escaneo el lugar al estar muchísimo más iluminado que las veces que había venido —¿Qué es lo que quieres de mí? —soltó aún más fuerte mas solo el correr del viento movió las aguas y sus sueltos cabellos — ¿Y Bien? — susurro, lamio sus labios mientras giraba su cabeza de un lado al otro, pero nada pasaba, no hasta que avanzo hacia la bañera y por inercia sumergió uno de sus pies en el escalón bajo el agua. Una corriente mucho más fuerte revolvió el lugar, mientras la gatita gruñía en desespero no dudando en transformarse y correr hasta la morena, jalándola por la ropa hacia atrás. El ambiente se enfrió a pesar de la luz que entraba y un pequeño remolino formarse en medio de la bañera donde a medida que se iba haciendo más grande un hueco dejaba ver el fondo de pueda, donde la figura de una pequeña niña de cabellos y ropas tradicionales se mostraba con las piernas encogidas para asi esconder su cabeza en medio de ellas. Sollozos se escucharon y el temblor de su menudo cuerpo provocarle el deseo de ir a por ella.
—Mamá... —chillo la pequeña, levantando su cabeza con lentitud y girando su cabeza por sobre su hombro, mostrando una marca rojiza y torcida en su mejilla más un hilo de sangre escapar de entre sus labios —Papá... —no alcanzo a verla mucho más antes de que el agua la golpeara con fuerza, tapándola de nuevo mientras ella soltaba un chillido de impotencia intentado acercarse, más una fuerte honda de aire golpeo su cuerpo lanzándola fuera de la enorme habitación dejándola tumbada en medio del pasillo al estrellar su cuerpo con la pared antes de caer sobre el suelo. Un par de segundos después volvió a recuperar el aire, tosiendo al incorporarse mientras la enorme gata llegaba a ella, lamiendo su mejilla en señal de consuelo.
"¿Qué diablos fue eso?"
EndFlashBack
Después de ese extraño encuentro, volvió con ayuda de la gata a la enorme habitación, donde se lanzó al suelo mirando el alto techo, analizando, buscando respuestas, deduciendo que había pasado y porque, después de la extraña aparición de la noche, donde esa luz ingreso a su cuerpo y de la que había acabado de vivir, sentía como si su cuerpo estuviera más pesado que antes, como una carga más en su interior, pero no comprendía del todo porque... así estuvo hasta que la tarde golpeo la habitación, con pereza, se levantó y acomodo a la pequeña gatita que había dormido sobre su estómago todo ese tiempo, estiro su cuerpo y se encamino a la cocina a preparar algo, más sin embargo su mente se puso en blanco hasta que Sango y numero Dieciocho llegaron. Ni ella misma fue consciente cuanto tiempo había pasado ni que era lo que había estado haciendo. Todo fue totalmente mecánico mas no la conclusión que saco después de todo eso. Había algo ahí que quería comunicarse con ella.
—¿A qué te refieres con eso? — la mirada extrañada de la castaña junto a la rubia le observaban sin llegar a parpadear ¿Tanto tiempo se habría perdido en sus pensamientos? —¿Un mensaje?
—¿Estas de broma? — la rubia se acomodó mejor en su posición y dejando escapar un leve jadeo estirando su mano apenas al vaso de limoná, sin llegar a beberlo —¿Qué diablos fue lo que paso anoche? — la mirada ónix se desvió de la azul, optando por enfocarse en el suelo de madera y en cómo sus pies impasibles levemente se empezaban a mover.
—Yo... —sus manos temblaron y un escalofrió recorrer el largo de su columna tomándola el miedo en ese instante ¿Qué tanto explicar? Si después de todo lo que había pensado su conclusión la dejaba más confundida que antes — Creo, que... —mordió su labio por mero reflejo antes de alzar el rostro tomando una porción larga de aire —Creo que algo me ha venido persiguiendo... —soltó suave, saboreando su paladar en busca de líquido —y No es como si lo sintiera siempre, pero no es la primera vez que vivo esto. Creí que lo que había pasado antes no se repetiría —Soltó como si nada mirando fijamente a la rubia, quien sin dudar frunció el ceño y su boca se torció ante la confesión — pero al llegar aquí, a la aldea de Sango —desvió la mirada captando la chocolate no muy lejos — volví a vivir algo parecido, además de anoche...
—¿Quieres decir que el detonante está aquí? ¿En mi casa? —la voz salió más fuerte de lo que pretendía y a pesar que quería darle la prioridad a la duda el sentirse señalada le afecto más que nada. Había decidido llevarlas con ella, más por compañía que por simplemente alejarlas del tenso ambiente que Koga había dejado entre ambas morenas.
—¡No! No es eso... — la morena rápidamente intervino, negando con las manos y sus ojos más abiertos que los de costumbre.
—¿Entonces?
—18 y yo llevamos mucho tiempo en este lugar y en ningún momento algo así había pasado...
—No exactamente, pero pasaron muchas más cosas extrañas que aún no acabo de entender—La rubia la corto antes de sujetar una de sus manos y tirar de ella hacia su cuerpo, su rostro estaba pálido pero el enojo que demostraba era evidente, la frustración salía por sus poros, cansada de tantos misterios —Dime de una maldita vez... ¿Qué diablos fue lo que paso?— la morena soltó un jadeo cansado y con cuidado empezó a zafar los dedos de la rubia de ella, pero no por ello soltó su mano.
—Eh visto a mi madre... — soltó en voz baja, apretando la mano de la rubia y alzo la mirada con el ceño fruncido —¡La eh visto en este lugar! — con más fuerza que antes soltó esa frase dejando estupefacta a la androide.
—Pero ¿Qué? —Milk negó con la cabeza y mirando a la castaña decidido darle fin a tan extraña conversación.
—Sango... — soltó suave mientras pasaba algo de saliva por su boca — Eh visto en ese enorme baño a una mujer, parecida a mí madre, tanto que hasta la oí llamarme, pero se me presento como una criatura sacada de un cuento de terror... —miro a la rubia y negando con la cabeza paso una de sus manos por sus cabellos, despeinándola por un par de segundos —Tanto en la casa de Bulma como aquí... eh visto a la misma cosa y siempre es como si quisiera decirme algo — ante un último suspiro la morena solo dejo caer su cabeza rendida, con los ojos nublados y los hombros entumecidos, harta de seguir en contra de esa extraña corriente ¿Qué le querían decir? —Se que es poco creíble, pero es la absoluta verdad.
—Espera... — Llevo una de sus manos hacia su frente, acariciando delicadamente la piel por debajo del fleco marrón, intentando formar una sensación de descanso y permitirle replantear sus pensamientos — Cuándo dices aquí Te refieres a la aldea o...
—Es algo que nosotras también nos preguntamos — irrumpió la androide sin dejar de fruncir su ceño, dejando escapar un bufido antes de negar y curvar una de sus cejas apenas un par de segundos, volviendo a encarar a la castaña—Desde que llegamos aquí, todo se ha ido volviendo cada vez más extraño —miro a la morena — y siempre alrededor tuyo...
—Eso quieres decir que... —La castaña no podía comprender las palabras, sabía que era algo importante, sin embargo, ella en ese momento era la única persona sin entender ¿En verdad que había pasado algo grave? ¿Cómo podría ella dar una opinión de algo que ni sabia como había pasado? Lo poco o mucho que ella sabía o había entendido no era totalmente acorde con lo que la chica intentaba contarle, había una parte que no encajaba en toda esa verdad. Sabía de ante mano que las dos jóvenes eran extrañas, tanto en su comportamiento como en la forma en la que se desenvolvían, no era estúpida, sabía que contaban una fuerza sobrenatural, técnicas que quizás nunca haya visto, que ocultaban cosas. Pero deseaban con realmente fuera saber por qué ¿Qué motivo las había traído ahí? Y si en verdad podía confiar en ellas —¿Eres tú la causante de las cosas extrañas que les suceden? —la chica negó en cierta forma, pero a la vez el gesto que mostraba su rostro afirmaba la pregunta, aun no sabía si en verdad era algo que siempre sucediese, pero sí podrían anudar cabos conforme a las situaciones.
—Sea el lugar donde este siempre es la primera implicada y por ahora solo eh podido sacar conclusiones mucho más extrañas de lo que en realidad pasa, creo —¿Mas extrañas? El hablar tan enredado ya se le hacía extraño de por sí, sin claridad, sin bases en las palabras como si pretendieran ponerla a adivinar en ese momento, quería comprender, quería ayudarlas a pesar de no conocerlas, porque le caían bien, sin aun haber llegado a tener una relación realmente cercana, pero no podía hacerlo si ellas no eran claras al hablar.
—Es la primera vez que lo hablamos con alguien — susurro la morena, haciéndola curvo una de sus cejas, como si con ese acto le permitiera abrirse más ella — Sango, esto no es por estar aquí en tu casa... es por estar aquí, en tu mundo.
—¿Qué? — sus ojos se abrieron de par en par dejando su boca seca mientras buscaba en ambas figuras la afirmación o negación que necesitaba ¡Estaba hablando enserio? ¿Acaso se referían a un universo paralelo? ¿Igual al de su compañera de viaje, Aome?
—Al igual que tú, También necesitamos respuestas... —Susurro de nuevo la morena mientras su pálido rostro mostraba la frustración y el desconcierto de no poder darle un nombre a la situación, un fuerte estruendo arrullo el lugar y las gotas de agua golpear ascendentemente el tejado irrumpiendo el extraño ambiente situado alrededor de ellas, sus ojos cafés desviaron la mirada, y soltado el aire reprimido, relajándose un poco más en su asiento mientras tomaba el cuenco con la comida mirándolo un par de segundos más sin poder procesar la información — no sabemos a quién recurrir Sango — esta de la misma manera negó y exhalando fuertemente mirando hacia el pasillo que llevaba al exterior de la enorme cabaña. Necesitaba tiempo para poder asimilarlo. Mas personas de otro mundo...
—Se avecina una tormenta... —miro a sus huéspedes y frunciendo uno de sus hombros en signo de cansancio mientras su otra mano masajeaba la zona intentando suavizar la corta pero tensa conversación — lo mejor será descansar por ahora, ya hablaremos de esto después, con... —se levantó de su lugar, con plato en mano y bajando del tatami — más calma ¿De acuerdo? — apretó el cuenco en sus manos y se alejó de ellas a pasos calmos hacia su habitación, siendo seguida poco de pues por la pequeña gatita.
Tanto Milk como dieciocho apenas y se miraron antes de devolver los cuencos de comida a la olla y caminar hacia su habitación, juntando ambos futones para así estar segura la androide de la estabilidad emocional de la morena en medio de la noche. Al pasar un par de minutos la morena logro conciliar el sueño, tardando un poco más la rubia, al haber dormido toda la tarde en el exterior de la casa, miro el respirar calmo de la chica y como esta apenas entreabrió sus labios mientras sus ojos eran cubiertos por las tupidas pestañas.
"Milk ¿Qué voy a hacer contigo?"
A la mañana siguiente la morena se levantó junto a la rubia, ambas alistando su cuerpo para la actividad del día, dejando la habitación limpia y ordenada antes de ir juntas al baño y volver juntas a la cocina, calentando la comida casi completa que dejaron el día anterior, para así comer ellas y dejar para la castaña que al parecer seguía en la cama a esa hora de la mañana, su tercer día en ese lugar había llegado y con ello debían de apresurar su tarea, con pasos torpes se dieron cuenta del agua que se había filtrado a una parte de la casa gracias a un considerable agujero que no habían notado al llegar, así que ambas decidieron dividir sus tareas, la morena acumular la leña cortada y mojada en la parte más ceca del techado al costado de la cabaña y luego la seca y la ojiazul se encargaría de reparar el techo dañado y llego de escombros además de secar las filtraciones que dejo el agua.
Con pereza camino hasta la zona que había despejado hacia dos días, tomo el hacha y dos leños, uno como base para cortar y el otro para ser cortado, vendo sus manos con los trozos de tela que guardaba antes de estirara los músculos de sus brazos, sujeto el arma y alzándola por sobre su cabeza, hallo el punto exacto antes de bajar el filo con fuerza contándolo en dos con gran velocidad en apenas un sonido sordo.
Mamá
Sus brazos que habían vuelto a subir bajaron con fuerza partiendo la mitad que había quedao del primer tajo antes de sentir un corrientazo en su espalda haciéndola girar como si algo se hubiera movido atrás, pero solo el respaldo de otra cabaña era lo que encontraba, extrañada, negó con la cabeza mientras respiraba para calmar sus sentidos, acomodo el nuevo trozo de leña volviendo a cortarla y amontonarla no muy lejos de ella. Trajo del enorme montón un considerable tronco, donde empezaba a buscarle el quiebre por donde cortarle, más unos pasos cruzar tras zuño la hizo girar a ver por sobre su hombro hallando una figura pequeña correr hacia la cabaña a sus espaldas, frunció el ceño y dudando de lo que veían apenas y se movió dos pasos a ver si podía detectar alguna figura, mas no hallo nada. Tomo un grajo de aire esperando que los sucesos extraños no se repitieran volvió sobre si, alzando el hecha y cortando a lo largo el tronco en un par de golpes.
Papá
El hacha se le escapó de las manos clavándose en la tierra a un par de metros de ella, giro su cuerpo con violencia buscando la aniñada voz, pero no había más que la soledad y el sol asomarse por el nublado cielo, calentando el húmedo panorama.
"No sé si podre acostumbrarme a estas cosas"
Chasqueo la lengua desechando la absurda idea que había formado su cabeza antes de seguir con su tarea. Ya esta vez sin interrumpiesen, solo ella y el hacha, cortando la leña, ejerciendo presión en sus músculos y el cómo sus manos se aferraban a el tronco de madera para partir los leños con más rapidez, pero al estar algunos más mojados que otros se le dificultaba, no porque el sol no calentara el lugar, sino al salpicarle parte del tronco al cuerpo, ensuciando el uniforme que le habían prestado, incomodándole peor que nunca estar vestida de esa manera.
—Diablos... —exclamo antes de limpiar sus resbalosas manos con la falda verdosa antes de volver por un par de leños más para así continuar con esa exhaustiva tardea antes de tomarse un descanso para volver a seguir. Con ritmos pausados después de cierta cantidad cortada, la morena se dio por bien servida ese día, había avanzado con la mitad de la enorme montaña que había formado al despejar el lugar, dejando los leños más secos para el día siguiente, dejando el hacha en un lugar sombreado por si en la noche volvía a llover. Empezó a llevar la leña hacia el costado de la cabaña pasándosele el resto de horas del día en esa acción, volviendo antes de la seis al interior de esta, encontrándose a la rubia en medio del pasillo —¿Lograste terminar de arreglar el techo?
—No, apenas logre terminar de limpiar la casa, aunque no lo creas, este lugar es inmenso — susurro la rubia igual de cansada a la morena, sudada y con la ropa hecha un estropicio —¿Crees poder entrar esta vez al baño sin ahogarte? — la morena golpe su hombro mientras negaba con la cabeza, sin haberle dado ni la más mínima gracia aquel comentario.
—Vamos mejor, quiero cambiarme de ropa... — al llegar a la cocina, no hallaron a la castaña por ningún lugar, por ello siguieron de largo hasta su habitación, donde la rubia le paso la muda de ropa limpia y seca —Gracias — comento mientras volvían hacia el baño, esta vez sin la necesidad de caminar lento, más por precaución la morena, solo tomo un par de baldes que había, llenándolos de agua y llevándolos a una esquina del baño para poder asearse.
—Que buena idea, así no te pasara nada raro... —comento la rubia, quitándose la parte superior de la ropa dejándola tirada al borde de la bañera.
—Prefiero evitar... —comento, dándole la espalda para así ella misma comenzar a quitarse la ropa sucia dejándola dentro de una de las tinas para que mientras se bañaba la tierra y mugre se ablandara, con calma se sentó en uno de los bancos y empezó a enjuagarse sintiendo la fría agua erizarle la piel, pero por esa vez estar totalmente tranquila a sabiendas que la rubia estaba allí y que, por su parte, nada saldría del agua para atacarla. Sujeto un trozo de jabón que encontró sobre uno de los tarros, lo enjuago y empezó a formar espuma para enjabonar su cuerpo y su largo cabello.
—¿Puedo sentarme? — los hombros de la morena se tensaron mientras ocultaba sus pechos por instinto sintiendo sus mejillas arder antes de mirar a su costado, donde la exterminadora la miraba mientras su cuerpo era envuelto por una de las toallas.
—Eh, si... — comento mientras desviaba la mirada y seguía enjabonando su cuerpo, vio por el costado de sus ojos, como esta se quitaba la toalla dejándola colgada frente a ellas y al igual que ella tomaba una de las cubetas de agua extras que había traído para empezar a bañarse también, enjabonándose rápidamente sin mirarla o hablarle.
—¿Qué tal el día? Comento la castaña mientras masajeaba su cabeza, la morena tomo un balde de agua y la tiro con algo de rapidez por sobre su cabeza, sacando el exceso de jabón de su cuerpo.
—Nada mal, estuve rajando leña — tomo otro balde de agua haciendo lo mismo, pero con mayor lentitud.
—Ya veo... te deje en la habitación un par de pomadas para las ampollas, en un par de horas te las quitara — comento la exterminadora siendo esta vez quien tomara uno de los baldes de agua y enjuagar su cuerpo. La ojinegra asintió y siguió con su baño, sin hablar en lo que quedaba, siendo la castaña la primera en irse al tener ropa de repuesto mientras ella tuvo que secarse y vestirse con las prendas prestadas antes de ir de nuevo por unos baldes de agua y lavar las ropas sucias junto a las de la androide. Al finalizar ambas volvieron al cuarto de baño correspondiente, donde colgaron en una delgada cuerda, las mudas de ropa y las toallas para la mañana siguiente. Por suerte para la morena, podía usar el short cuando usara el uniforme y su ropa interior común y corriente con el pantalón, más la rubia había tenido que experimentar con un trozo de tela como calzones.
—Mientras nadie te vea usándolas, no correrás vergüenza — bromeo la morena mientras que la rubia solo ocultaba su rostro entre sus cabellos húmedo por la vergüenza.
—Calla, mejor duerme — sin más, volviendo a acomodar los futones iguala a la noche anterior para así descansar de la misma manera. Mientras la rubia ya se hallaba acostada, la morena había envuelto sus manos con un vendaje nuevo con las pomadas hechas por la castaña, pudo sentir la frescura de estas al impregnar sus dedos. Así que lo agradecía, con calma también había revisado la herida de su pierna, pero esta cada día parecía no haber existido. Con eso último en mente dejo libre sus cabellos para que se secaran con el viento de la noche y ella poder descansar una vez más. El tiempo en ese lugar parecía haberse terminado demasiado pronto y lo agradecía.
.
.
.
En la mañana habían comenzado con sus deberes antes de poder irse, pero la morena en esa mañana había escuchado por primera vez desde hace días el constante golpeteo proveniente del taller donde la castaña se había emergido desde que llegaron, con curiosidad corrió en busca de un par de leños secos y volvió a la cabaña para así cambiar con lentitud hacia la entrada de dicho taller, apenas asomando su cabeza por el marco de la puerta antes de mostrarse a pesar de que la chica se hallase de espaldas a ella, un paso al frente dudosa no pudo evitar morder uno de sus labios, mientras recorría su alrededor en busca de alguna excusa para poder entrar pero sin hallar nada solo ingreso esperando la mejor reacción, un montón de armas se abrieron a ella dejándola bastante sorprendida, además de los extraños huesos de monstruo sobre el mesón. Observo a la castaña avivar la llama de la hoguera donde el fuego ardía para calentar el arma que la chica recurrentemente siempre utilizaba. Carraspeo la garganta y se acercó un par de pasos más.
—¿Sango? — la castaña apenas la miro por sobre el hombro, extrañándose por su presencia —Te traje un par de leños— Mil dejo los trozos de madera al costado derecho del horno donde una pequeña rendija ocultaba la madera en llamas.
—Eh, si, Gracias, no debiste molestarte... —tomando unas enormes pinzas de hierro sujeto con cuidado parte del arma y la empezó a deslizar hacia afuera para golpearla con una especia de martillo empezar a fundir las partes agrietadas que esta pudiera tener.
—No es nada... —Con cuidado empezó a recorrer la sala manteniendo sus manos sujetas tras su espalda, sus ojos ávidos iban de un lado para el otro hasta que se le hizo necesario caminar para checar más de cerca cada uno de los objetos, acercando su rostro a un par de ellos intentando adivinar para que servia, elementos de diferentes formas y tamaños la hacían caminar más rápido procurando no hacer ruido al dar cada uno de sus pasos, una lanza no muy lejos de ella con un bonito adorno casi a plumado de color rojo en uno de sus extremos la distrajo, haciéndola acercarse más llegando a reflejarse en la punta metálica.
—No te le acerques tanto — un pequeño sobresalto la hizo dar dos pasos atrás volvió su vista a la risueña castaña que la mirada burlona ante su actuar, que aunque intento hablar apenas simples balbuceos salieron de su boca y optando por una reverenciarse en disculpa —No hagas eso, no fue para tanto —La castaña volvió a ingresar el conocido boomerang al horno y mientras avivaba el fuego de nuevo dejo que este calentara mucho más el material solo por precaución, agregando algunos de los leños para asegurarse de que este no se fuera a apagar estropear su trabajo.
—Hay muchas armas en este lugar... —volvió su vista a la lanza que antes había estado mirando, pero con un leve movimiento de su cabeza se acercó de nuevo a la chica, pero recostándose en una de las enormes mesas guardando algo de distancia con la castaña
—Si, antes había quienes las pudieran utilizar — un nudo en la garganta le impidió pasar la saliva, miro a otro lugar y rascando su mejilla sintiendo la incomodidad de aquella respuesta.
—Se que me dijiste que no dijera nada... pero — miro a la castaña apenas un par de segundos antes de hacerle una pequeña reverencia en memoria de las personas caídas en batalla — mi sentido pésame...
—Gracias — ni una palabra más, esta había optado por mirar fijamente el fuego que se escapaba del enorme horno iluminando su cándido rostro, el dolor se reflejaba en sus ojos y sus labios apretados indicaban su impotencia, la morena a pesar de no entender del todo por lo que había pasado sentía algo de empatía por lo que había vivido y no podía permitirse que de por si ella siguiera martirizándose por algo así. No al punto de desean dar su vida por solo cobrar venganza.
—Y... ¿Qué harás con todo esto? — pregunto sin más, sacando a la castaña de sus pensamientos vacíos, esta le miro apenas un par de segundos mientras fruncía los hombros.
—No lo sé, quizás pueda venir después por algunas y utilizarlas o venderla, todo depende de cómo vayan las cosas...
—Y... ¿Me prestarías una de esas? — levanto la mirada hacia la castaña mostrándole con uno de sus dedos sin saber exactamente que señalaba, pero por ello sacándole una sonrisa a la castaña.
—No creo que el cráneo de un ogro rojo sirva de algo exactamente — el cuerpo de la morena se tensó al escuchar el tono burlón de la chica, devolvió la mirada y con ello hallo el enorme cráneo de una criatura cornuda no muy lejos de ella, no pudo evitar sonreír torpemente mientras una gota de sudor bajaba por un costado de su rostro—Milk... hay algo quisiera preguntarte... — la exterminadora se acercó a la morena recostándose sobre otra mesa frente a ella, mientras frotaba sus manos dándole un par de miradas al horno, pero luego a ella, dejándola en suspenso un par de segundos —Si en verdad ustedes son de... Un mundo externo, paralelo a este... ¿Porque creer que aquí hay algo que quiere comunicarse contigo? — una ceja curvada dejo a la morena muda, sus ojos parpadeaban confundida y su boca apenas se abría mientras buscaba las palabras, pero la risa nerviosa le gano antes de poder hablar, sin evitarlo rio mientras sus ojos buscaban algún punto de inspiración para su boca en ese lugar.
—Bueno — trago pesado y apretando sus manos al borde de la mesa dejando sus labios cerrados un par de segundos antes de mojarlos con su lengua — cuando llegamos —un leve flash paso por su mente al estar encerradas en ese extraño poso con calaveras y el cuerpo de la rubia pegado al suyo, un temblor recorrido su piel y un leve sacudón dio sus hombros al reaccionar instintivamente ante dicha situación — Cuando llegamos a esta lugar empezaron a pasarnos cosas raras, desde ataques de criaturas a las que nunca habíamos visto como una extraña condición en mi —alzo su mano derecha llevándola a pecho sujetando la camisa de trabajo que la castaña le había dado — de un momento a otro me daban esas molestas picadas en el pecho imposibilitándome de muchas maneras y como sabes, nosotras tenemos una misión que cumplir y por eso procurábamos ser lo mayormente discretas posibles, pero con todo lo que ha pasado, las cosas no han tomado un rubo fácil —dejo escapar un suspiro ahogado mientras su cabeza se dejaba caer rendida un par de milisegundos atrás antes de volver a mirar a la castaña al rostro — a pesar de que hemos podido conocer mucho, no sé si podamos ser capaz de dar todo si aún no se nos facilita el contexto de las cosas, sé que algo ocurre conmigo, pero no sé cómo deba interpretarlo completamente.
—Entiendo. — la castaña mordió apenas sus labios quitando un poco de piel muerta que estos —¿Y cómo harán para resolver ese problema?
—Aún no sabemos, pero para cuando eso pase, espero poder ser lo suficientemente fuertes para hacerle frente a aquellos que nos hicieron daño — apretó mucho más sus manos mientras su ceño se fruncía con rabia y sus dientes parecían enterrarse entre sí.
—Calma, seguro lo harán muy bien... —Sango sonrió con empatía y caminando de vuelta a la hornilla y tomando las enormes pinzas saco su arma del fuego dándole un par de golpes más antes de sumergirla en un enorme valde de agua helada para que así este volviera a su estado natural, dándole los últimos toques para ya ser utilizado, afilando sus bordes y cubriéndolo con las fundas que necesitaba para poder llevarlo a cuestas en su camino.
—Te quedo muy bien, no más mira el filo de esa cosa... —comento sin importancia la morena mientras soltaba una leve sonrisa y pasaba con cuidado uno de sus dedos por el borde del Hiraikotsu.
—Si, no soy una experta como mi padre, pero no puedo quejarme... no me quedo nada mal —sonrió de vuelta, dejando reposar el arma sobre el mesón mientras arreglaba de nuevo sus prendas de vestir en compañía de la morena —Bien, vamos a mirar que necesita 18 para así prepara algo de comer antes irnos ¿Te parece? — la morena si quiera respondió, solo asintió enérgicamente, saliendo del taller con pasos lentos y calmos, pero antes de cerra el lugar la morena detuvo a la castaña un par de segundos.
—Sango... — e posiciono frente a ella y apretando levemente su hombro tomo un poco de aire para poder hablar —Me gustaría que esto lo mantuviéramos entre nosotras, no me gustaría angustiar a los muchachos... — la exterminadora le miró fijamente un par de segundos, buscando alguna intención diferente pero solo hallo angustia, soltó un leve bufido y asintió sujetándole la mano a la ojionix.
—Tenlo por hecho — le asintió de vuelta y con un último apretón siguieron su camino, disfrutando los rayos del sol que escapaban de entre las nubes, Al tomar rumbo frente a la cabaña donde la imagen de la rubia se mostraba sobre el tejando, removiendo los escombros y así cerrar el enorme agujero que este tenía, pero antes de poder decir algo la pequeña gatita que había permanecido recostada sobre uno de los escalones de la cabaña empezó a gruñir en dirección a la entrada de la aldea, haciéndolas mirarse extrañadas entre ellas, dudando un par de segundos si quedarse o ir a mirar esperaron a ver si la actitud de la gatita cambiaba, pero esta seguía gruñendo así que con lentitud se encaminaron hacia allí buscando que le podría estarle causar dicha reacciona a la tierna gatita, pero de la nada y tan pronto se acercaron empezaron a arrojarles rocas, que con obviedad pudieron esquivar o atrapar al ir en dirección a su cuerpo pero no por ello se excluía como un ataque —¡Kirara! —Grito la castaña, donde en un rápido movimiento se transformó la gatita y salto en dirección donde se hallaban los atacantes, atrapando en el movimiento a uno de ellos, apresando su cuerpo con sus enormes patas y amenazando su vida con sus afilados colmillos.
—¡No! ¡Por favor! —una roca más salió en dirección a ellas, donde la morena logro sujetarla con un rápido movimiento, pero la figura pequeña de una niña de no más de nueve años corría con desespero a donde la enorme gata estaba — ¡Perdónale la vida a mi hermana Serina! —la chiquilla de kimono tradicional color amarillo con cinturón rojo y de piernas descubiertas se lanzó sobre el cuerpo de la otra chica haciendo tensar mucho más a la enorme gata quien se acercó con intención de morderla.
—¡Kirara! —la castaña la freno mientras corría para quedar frente a las dos intrusas con el ceño realmente fruncido y sus brazos cruzados —¿Quiénes son ustedes y que hacen aquí? —las dos pequeñas la miraron asustadas y empezaron a arrastras sus cuerpos hacia atrás intentando pararse en el proceso, pero la mayor de ellas, no pudo sostenerse y cayo desmaya en el suelo y ante la angustia de la pequeña no pudo evitar mirarlas con pena —Pero ¿Qué?
—Es que... llevamos tres días sin probar alimento... —susurro la pequeña mientras su estómago rugía en el proceso, la castaña miro a la morena y esta apenas frunció sus brazos y de igual manera se acercó a las pequeñas niñas.
—Quizás podamos darles algo de comer, deben estar asustadas ¿No? — cuestiono la morena en un susurro a la castaña, pero esta no contesto hasta un par de segundos después, dejando escapar un poco de aire al asentir.
—Si, así sabremos el porque nos estaban atacando — la castaña sujeto el brazo de la menor, ayudándola a levantar, mientras la morena sujetaba a la más grande y la subía al hombro para si caminar hacia la gatita y ponerla en su lomo.
—Me adelantare para prepararles algo ¿De acuerdo? — la castaña asintió y la morena solo miro una última vez a la aun consciente chica, antes de correr en dirección a la cabaña mientras Sango dirigía a sus nuevas inquilinas a un mejor lugar para descansar.
Apenas como la comida había estado las dos chiquillas se habían puesto alerta al aroma y tan pronto como les brindaron sus primeras porciones empezaron a devorar todo el alimento llegando a repetir más de tres veces en menos de cinco minutos.
—Aun sobra un poco... —comento sueltamente la morena mirando el fondo de la olla ya casi vacía.
—¿Quieren que les sirva un poco más? —Sango algo sorprendía comento sueltamente, al darle una mirada rápida a la olla y al par de chiquillas.
—¡Si, por favor! — un grito unisonomo ante el apetito de las jovencitas, pero en rápido movimiento la mayor dejo el plato a un lado haciendo una reverencia para poder presentarse
—Disculpen, me llamo Serina...
—Y yo Susuna, la menor... — la pequeña a diferencia me mantuvo relajada y sonriente pero no demoro antes de que la mayor la obligara a inclinarse igual que ella.
—Salimos de nuestra aldea, para encontrar el escondite secreto de los exterminadores de monstruos —la morena enarco una de sus cejas antes de empujar levemente a la castaña por el hombro.
—Una aldea secreta ¿eh? —la castaña negó de vuelta y tomando saliva miro a las dos jovencitas de nuevo
—Me imagino que por eso nos atacaron, querían saber si éramos exterminadoras ¿No es así?
—Solo queríamos ponerlas aprueba, no lo haces nada mal amiga... — la gota de sudor que resbalo por la cabeza de las dos chicas mayores no se pudo detener, la más pequeña de las niñas parecía no impórtale hablarles con suma confianza, a diferencia de la mayor que al ver el error de su hermana no dudo en golpearle la cabeza.
—Por favor, conviértanos en sus discípulas... —Shock, las dos chicas curvaron sus cejas mientras sus bocas se abrían apenas un par de segundos.
—¿Qué? — Sango miro a Milk mientras su ceño sorprendido le causo gracia a la morena, mientras fruncía los brazos divertida mientras se alejaba un poco de ella, no buscando ser parte de dicha petición—¡Milk! —en menos de su segundo ambas chiquillas habían corrido hacia ellas, rodeándolas con sus brazos mientras masajeaban partes de su cuerpo —No hagas eso...
—Debo de aclarar que yo no soy exterminadora... —comento la morena, antes de que las dos chiquillas se alejaran y solo le hicieran mimos a la castaña, quien aún no salía de su estupor.
—Tienes muy tensa la espalda amiga...
—Maestra, enséñenos lo que sabe —ante el desconcierto la castaña rápidamente se alejó de las menores y frunció el ceño mirando esta vez a las tres chicas.
— No lo hare.
— Por favor, no sea mala, maestra
— Ya dije que no — se paró de su lugar y con rapidez emprendió camino de vuelta a la salida del lugar seguida por las dos pequeñas y una morena agraciada por saber el desenlace de la situación.
—¡Por favor! — las pequeñas se abalanzaron sobre el cuerpo de la castaña haciéndola tropezar, una sonrisa ahogada por parte de la morena y una mirada fúrica por la exterminadora —¡Por favor maestra! — con dificultan la castaña empezó a arrastrar el cuerpo de las chicas a medida que caminaba hacia la salida del lugar.
—Sango, no seas así, enséñales algo... —dijo burlona la morena, mas esta bufo y siguió avanzando lentamente gracias al peso extra.
—Por favor maestra, no sea así ¡Enseños! — dijeron al tiempo y sin importar golpearse con los escalones de la entrada se aferraron más fuerte a la castaña mientras las risas ahogadas intentaban escapar de la boca de la morena
—Yo no soy su maestra, si les digo esto es porque no lo hare... —siguió avanzando ejerciendo más fuerza en sus pisadas, pero la figura de la morena la alcanzo y toco su hombro apenas un par de segundos para detenerla.
—Niñas... ¿Por qué quieren ser disimulas de Sango? ¿Qué propósito tienen? — la morena hizo de ambas chiquillas alzaran la mirada del suelo y con ojos de cachorro se miraron entre si antes contestar.
—N-Nuestra aldea está situada en el declive de la montaña, allí nos dedicamos a cultivar las tierras, pero cada vez que intentamos expandir nuestros cultivos el dios del campo envía monstruos — la chica empezó a ceder el agarre mientras su cabeza se inclinaba hacia el suelo — muchos aldeanos han sido sacrificador, sin importar si son niños o ancianos... — con lentitud las dos pequeñas se alejaron de la castaña y arrodillándose frente a ellas en suplica, Sango decidido sentarse y escucharlas en frente del terreno de la enorme cabaña a pesar de que la morena aun estuviera en pie a su lado.
—Nuestra aldea se mantiene con mucha inseguridad... —susurro la pequeña mientras apretaba la tela de su kimono entre sus manos.
—Justo en ese momento nos comentaron que existía una aldea de exterminadores de monstruos... —la mayor de las chicas sonrió apenas un poco mirando más fieramente al suelo antes de mirar a la castaña, pero esta solo agacho la mirada y negó con un suspiro ahogado al viento.
—Pero... Como ven, aquí ya no hay exterminadores... — rasco la parte externa de su mano derecha — ¿No sería mejor ir yo para solucionar el problema...?
—Lo sentimos pero no tenemos los medios para pagar por sus servicios, además, no estamos aquí para contratar alguno — se inclinó la mayor mientras tomaba una puñada de césped y tierra entre sus manos, permitiéndose seguir hablando en tono fuerte para que fuese escuchada —aunque usted nos ayude esos monstruos seguirán amenazándonos, por eso queremos aprender todos los medios para que esos monstruos no nos ataquen más — un carraspeo hizo girar a la castaña, donde la morena la miraba con suplica y señalaba a las pequeñas mientras ponía sus palmas juntas en modo de súplica, a pesar que no tenía algún motivo, se le hacía enternecedor los motivos de las pequeñas, así que ¿Porque no darles una pequeña mano? Seguro estarían muy preocupadas sino conseguían algo, además de la notoria persistencia que estas tenían ante la castaña. Un suspiro ahogado y la rendición ante la voz de la exterminadora.
—Las técnicas de un exterminador no son fáciles de aprender, no de la noche a la mañana, pero podría enseñarles lo básico para que eliminen criaturas pequeñas — miro a Milk un par de segundos antes de ver los rostros sonrientes de las pequeñas mirarla con emoción.
—¡Muchas gracias maestra! — la castaña se puso de pie y rascándose la cabeza miro a la morena, pero esta no le dio tiempo a responder.
—No te preocupes Sango, 18 y yo nos encargaremos de todo, tu ayuda a las pequeñas — sonrió de nuevo y está asintió corriendo al taller de las armas dejando a las dos pequeñas ante la presencia de la morena que si bien no llego a decirles nada les ayudo aponerse de pie mientras Sango volvía —Aprendan mucho hoy niñas — las menores enarcaron una de sus cejas, pero la castaña ya les había dado alcance con algunos utensilios en las manos.
—Bien, vamos fuera de la aldea, Kirara — emprendió camino la castaña y las pequeñas tras ella corrieron hacia la enorme entrada de esta misma. A diferencia de la morena que giro sobre sus talones y camino hacia la enorme cabaña.
—¡Oye! ¡Milk! — desde la altura de la casa la androide se asomó, alzando un enorme trozo de madera para tapar al fin la filtración que este tenía.
—¿¡Qué!? — ubico una de sus manos sobre su frente, agudizando la mirada con la sombra lejos del sol.
—¿Ya terminaste?
—No, me falta terminar con un par de troncos...
—¿Y Sango?
—Esta con unas niñas que se volvieron sus aprendices
—¿Aprendices? —la rubia se asomó por sobre el tejado mientras sacudía sus manos para alejar el polvo y rastros de tierra.
—Si, venían pidiéndole ayuda, así que Sango no se pudo negar... —la mujer empezó a mirar su alrededor desde su ubicación, no hallando la figura de las dos supuestas aprendices de la exterminadora.
—¿Entonces se fueron? —se asomó de nuevo recibiendo una afirmación por parte de la morena.
—Si, estamos a cargo ahora... — con pasos lento empezó a alejarse sin dejar de mirar a la rubia cuidando que los rayos del sol no se filtraran a sus ojos.
—¿No se supone que hoy nos iríamos?
—Si, pero porque nos esperen un día más o dos no va a pasar nada ¿No? —la rubia torció un poco sus labios no estando muy segura de las palabras de la morena, desde su posición se notaba el incómodo hecho, pero por lo menos no había vuelto a pasar nada, por ahora.
—De acuerdo, ve y termina eso, ahorita te alcanzo.
—¡Si! — sin más, la morena corrió hacia los troncos, tomando el hacha empezando con su trabajo, a una gran velocidad para después ser acompañada por el androide quien se encargaba de llevar los leños hacia el montón, tomando ese ritmo todo el día, hasta que el sol empezó a ocultarse en el horizonte—Ah, estoy muerta... —seco el sudor de su frente, dejando el hacha recostada en la cabaña y de por si estirar sus músculos escuchándolos tronar un par de segundos después. Hasta que la rubia sacudió sus manos también cansada de estarse agachando.
—Vamos a preparar algo de comer, estoy muriendo de hambre... —se quejó la rubia haciendo reír a la morena.
—¿Cómo dices eso? Si tu ni casi comes...
—Desde ayer no pruebo bocado, tengo hambre —la morena bufa incrédula soltando una carcajada al aire empezando a caminar juntas hacia la enorme cabaña.
.
.
.
La noche cayo más rápido de lo que esperaban, las chicas habían llegado apenas el sol se había ocultado y por ello habían tenido que volar para preparar algo de comida, para las hambrientas chiquillas y ellas mismas quien miraban con algo de miedo a la seria y para nada sonriente rubia, terminaron la cena y después de un baño rápido Sango decidido que las pequeñas dormirían con ella en su habitación y así lo hicieron a los pocos minutos donde el viento fresco invadió la instalación, meciéndolas en su sueño quedando profundamente dormidas poco minutos después, más al pasar la madrugada, a lo lejos la rubia escucho algunos ruidos y voces a lo lejos. Intento ignorarlas, pero los pasos al correr y de un lado para el otro las alerto, despertando a la morena también.
—¿Qué pasa? — rasco uno de sus ojos mientras bostezaba cansada al tiempo que la rubia abría la puerta de su habitación viendo a la castaña llegar de improviso a esta, con su uniforme puesto junto al enorme Hiraikotsu—¿¡Que paso!? — se levantó de un salto la morena mientras Sango ajustaba parte de su traje al haberse vestido con rapidez.
—Las chiquillas, resultaron ser unas Ninjas ladronas, se llevaron todas las armas del taller... —chisto preocupada mientras guardaba la espada en el cinturón de su traje
—¿¡Qué!?
—El problema es que esas armas no han sido purificadas, y al sacarlas de aquí los monstruos empezaran a perseguirlas — de prisa ambas chicas se calzaron rápidamente y salieron junto a la castaña de la enorme cabaña aun portando las ropas del día anterior.
—¿¡Por qué hicieron eso!? —pregunto angustiada la morena, ni siquiera ella sabía de qué al sacar algo así podría ser perseguida por una criatura del bosque y si se llevaron todas las armas que sango decía, lo más seguro seria que una horda de demonios deberían estarlas persiguiendo.
—Según ellas, para cobrar venganza, su aldea fue destruida por los monstruos así que vinieron por armas para acabar con ellos, pero no saben el riesgo que eso conlleva — corrieron más de prima y con un nudo en su garganta se dispusieron a ir por ella, decidiendo salvarla de morir por esas criaturas. A pesar de que en la noche no sería tan fácil dar con ellas.
—Sango, adelántate, debes alcanzarlas antes que bajen la montaña — Grito la morena mientras aceleraba el paso junto a la androide, la castaña asintió y subiendo sobre la ahora enorme gata empezó a alejarse de forma vertiginosa —Bien — miro a la rubia y mientras ataban sus cabellos saltaron hacia el pequeño barranco en dirección al bosque para cortar camino y así alcanzar a las pequeñas antes de que algo malo les pasase —Apurémonos 18, no deben de haber ido muy lejos — un asentimiento como repuesta y siguieron saltando entre las rocas, buscando el camino que las pequeñas habrían tomado. Mas al llegar al comienzo del bosque el insonoro aspecto las golpeo, ni un grillo se escuchaba haciendo el lugar molestamente tenebroso.
—Qué lugar más horrible — comento la rubia mientras formaba una esfera de energía para iluminar parte del lugar al no tener mucha luz lunar en ese lugar. Un zumbido las hizo fruncir el ceño y de la nada la esfera de energía desaparecer gracias a la enorme cantidad de sombras pasar alrededor de ellas, obligándolas a estar en alerta, cada una pegada a la espalda de la otra — Pero ¿¡Qué demonios!? —sus ojos siguieron observando las sombras cruzar hasta que los gruñidos alzarse por sobre sus cabezas donde una horda de criaturas empezaba a acumularse.
—¡Maldita sea! — exclamo la morena, sus puños se apretaron y sus ojos se abrieron con violencia —¡Deshazte de la esfera! ¡Los estas guiando hacia nosotros! —grito al identificar como una especia de calavera con un cuerpo cubierto de pelo se lanzaba a ella.
—¡Agáchate! —chisto la rubia mientras expulsa la esfera de energía desintegrando a aquella criatura antes de sujetar a la morena de uno de sus brazos y emprender escape del lugar —No podemos salir volando, si esas cosas nos ven no podremos hacer mucho — aceleraron el paso sintiendo como tras de ellas las criaturas seguían avanzando, llegando a traspasarlas para querer atacarlas, llegando a retrasarse para poder golpear a alguno de ellos.
—Lanza una esfera lejos, así se confundieran — sugirió la morena mientras cruzaba por el costado de un enorme árbol, separándose de la rubia un par de segundos pero sin perder el ritmo de su correr, la rubia alzo ambas manos y expulsando una esfera a cada costado de su cuerpo habría un enorme camino mientras la luz de la luna golpeaba con fuerza el terreno y ellas podían librarse de un par de ellos ante de encontrarse en medio del camino—No deben de estar muy lejos... — acelero la morena para saltar sobre unos altos arbustos para retomar un nuevo camino entre la espesura del monte procurando no tropezarse con las enormes raíces de los arboles — ¿Sientes el Ki de Sango? — la miro por sobre el hombro a esta alcanzarla y seguirle la par.
—Si, no está muy lejos, pero si no vamos más rápido esas criaturas nos van a volver a alcanzar... —onde la espesura del bosque no le dejaba mirar, apenas podía distinguir un metro frente a ella para no tropezar con algo, pero nada más, los enormes arboles estaban impidiendo el acceso de la luz nocturna.
— Tienes razón... pero ¿Puedes sentir el Ki de las niñas? —la androide negó volviendo a mirar hacia atrás un par de segundos —¡Diablos!
—No es por lo que crees, al no reconozco su Ki´s se me hace difícil, son muy bajos y se confunden con las criaturas del bosque... —Chasqueo la lengua y una fuerte brisa las golpeo de lleno haciéndolas frenar en su correr mientras cubrían sus rostros, se miraron extrañadas, pero no había tiempo de detenerse, debían de continuar, lejos de los murmullos de la noche y el sonido de alas moverse sobre sus cabezas.
—Debemos seguir, esas criaturas deben ir directamente donde las pequeñas —soltó la morena mientras las sombras volvían a sobrepasarlas de nuevo — esa es una buena señal, vamos por el camino correcto — chisto antes de reiniciar su marcha a la par de la ojiazul. Las criaturas chillaban y rasguñaban los arboles a su alrededor, además de los enormes gruñidor que soltaban al ser una enorme cantidad de ellos. Pasan otro par de arbustos y los arboles pasaron a abrirse dejando más acceso a la luz de la noche y al camino que cada una tomaba, pasaron por dos enormes robes y la figura de cabellos blancos y de piernas cortas por su estatura correr entre los arboles por la misma dirección en la que ellas iban hizo reaccionar a la pelinegra. la imagen de la pequeña niña que había visto en la bañera estaba corriendo no muy lejos de ella, sus ojos se despegaron el camino y giraron a verla a ella, donde sus pequeñas mejillas se dejaban ver sucias y con rastros de lágrimas, sin darse cuanta le parecido ver el movimiento en cámara lenta donde la figura de la niña lentamente giraba su cabeza hacia ella donde una marca rojiza y deforme cruzaba media mejilla al tiempo que la pequeña intentaba darle la cara al girar su rostro hacia ella.
—¡Milk!— miro al frente de ella donde una criatura de largos colmillos estaba a punto de morderla, su cuerpo por inercia se fue hacia atrás donde sus piernas derraparon en el suelo, haciéndola rodar un par de metros más adelante.
—¡Susuna! —El grito de la mayor la hizo levanta el rostro buscando a la dueña de la voz, una de las criaturas había tomado a la menor intentando llevarla consigo más en un rápido movimiento la androide desapareció de donde estaba, llegando tras la criatura formando una esfera de energía desapareciéndola sin llegar a dañar a la pequeña niña que empezó a caer desde varios metros de altura —¡Susuna! —la morena se levantó de un salto, no teniendo tiempo para el estupor sabiendo en que delicada situación estaban, corrió hacia la pequeña logrando atraparla en el aire al brincar con ayuda de una de las criaturas.
—¡Rápido! —Cayo con maestría al suelo dejando a la pequeña a su costado — Suelten esas maletas — gruño con fuerza la morena, mientras les quitaba las maletas y buscaba con la mirada a la castaña quien ya se había puesto frente de ellas, eliminando una manotada de criaturas con su boomerang.
—¡Muchachas! — Atrapo su Hiraikotsu y los miro por sobre el hombro — ¡Debemos poner a estas niñas a salvo! ¡Debemos regresar a la aldea lo antes posible!
—¡De acuerdo! — con rapidez ambas chicas sujetaron a las pequeñas, subiéndolas al enorme lomo de la gata quien apenas gruño en advertencia al ver más criaturas acercarse a ellas.
—¡Esperen! Nosotras también podemos luchar — la pequeña se removió en su lugar llegando a una de las maletas sujetando la lanza que había traído consigo —¡Prepárate Serina! — la mayor no logro contestarle, pero no pudo evitar soltar un gemido de sorpresa ante el golpe que la morena le había dado en la cabeza a la pequeña mientras arrebataba la lanza de sus manos sintiendo como una pequeña corriente le surcaba la mano, mas esta solo la proto un poco más fuerte eliminando dicha sensación.
—¡Deja de decir estupideces! ¡Este no es el momento de creerse una heroína! —giro el arma en su mano detectando el lindo adorno rojizo que había visto en el taller en la aldea, pero no lo observo detenidamente — ¡Ahora súbete a Kirara y vámonos de aquí! — gruño de nuevo y volviendo a subir a la chiquilla en la gata, empezaron a correr en la dirección que la castaña con su Hiraikotsu libraba, pero el avanzar parecía cada vez ser más complicado por la enorme cantidad de criaturas que se apelmazaban en ese sector no tardando mucho en quedar completamente rodeadas.
—Son demasiado — chillo la rubia mientras decapitaba a uno de ellos con un rápido movimiento de su mano manchando su brazo de sangre y parte de su rostro.
—No tenemos de otras... — la morena hizo girar la enorme lanza en sus manos con velocidad y destreza —¡Kiara! ¡Protege a las niñas! — ordeno antes correr un par de paso al frente golpeando a un par de criaturas, contándoles partes de su cuerpo con la afilada hoja de la lanza mientras cubría en un rango mayor el bienestar de las chiquillas. En un rápido movimiento una horda de esas criaturas aparecieron sobre ellas obligando a la androide a expandir una ola de esferas de energía mientras estos se quemaban al tacto para luego destruir parte del bosque al no tener mucho cuidado con su técnica. Sango por su parte seguía lanzando su boomerang intentando abrir camino a pesar de los fuertes temblores del suelo del suelo y como las criaturas arremetían con mayor violencia. Siendo esta vez de tamaños no muy grandes como para deshacerse rápidamente de ellas.
—¡Sango! — la castaña miro a uno de sus costados donde la figura de la morena corría hacia ella teniendo la afilada lanza en alto —¡Quítate! —chisto antes de ver como una criatura extremadamente larga aparecía, pero al apenas correrse sintió como algo pasaba a gran velocidad a su costado derecho destruyendo a la criatura al abrirla a lo largo de cuerpo y dejarla ensarta en uno de los enormes árboles. Los pasos aumentaron y en segundo el grito entre los arbustos las alerto, la figura del monje se hizo presente llamando en un grito a la castaña deshaciéndose con un par de golpes de algunas criaturas, más aún los monstruos rodearon a las presentes, pero el inconfundible grito de Inuyasha las tranquilizo.
—¡Viento Cortante! —la luz amarilla destrozo el suelo donde la castaña y Milk habían estado ocupando, haciéndolas dar un salto atrás mientras una gota de sudor bajaban por un costado de sus mejillas ante el estupor, si no hubieran tenido reflejos seguramente también serian picadillo de para monstruo—¡Rápido Miroku! — el monje solo desenrollo el rosario que cubría su mano derecha dejando al descubierto una abertura en él.
—¡Agujero Negro! — las criaturas inmediatamente empezaron a ser absorbidas por la técnica del monje haciendo que las presentes ejercieran presión en sus piernas para tampoco ser absorbida y poder mantenerse a salvo de los monstruos, quedando el cielo y gran parte del bosque libre de alguna criatura.
—¡Muchachas! — se escuchó el grito de una morena correr hacia ella mientras su arco se templaba y una flecha se lanzaba al costado de la exterminadora matando a una de las pocas criaturas que aún quedaban.
—Aome... —comento con cuidado la muchacha mientras estos se acercaban a ellas, totalmente exhaustas por el esfuerzo se permitieron suspirar y quizás quitar lo que pudieran tener de sangre en el rostro — ¿Cómo es que llegaron aquí?
—Como no llegaban decidimos venir por ustedes... —comento con pereza el peliblanco mientras guardaba en la fusta su colmillo de acero.
—Gracias... —susurro la exterminadora mientras sonreía alegremente y el sol se filtraba en medio del bosque indicando su amanecer. Poco tiempo después ambas pequeñas se disculparon por su acción y se marcharon con suma rapidez sin esperar reprimendas, solo disculpándose corriendo lejos de ellas.
—Menos mal vinimos a buscarlas, llegamos a muy buen tiempo — comento el pequeño zorrito, mientras bufaba con preocupación.
—Bueno, ya que estamos aquí, démonos prisa —exclamo el peliblanco mientras se cruzaba de brazos y bufaba con molestia —Aome prometió ir a su época por algunos bocadillos y debe volver al final del día...
—¿Qué? — comento la rubia por primera vez desde que el grupo llego, pero la risa nerviosa de la morena de ojos chocolates la distrajo.
—Vamos inuyasha, tenemos mucho tiempo...
—Pero... —Milk corrió hasta Sango y en voz baja susurro de cerca mientras tomaba una de sus manos — debemos volver a la al de, dejamos todas nuestras cosas... ¿Podriamos volver? —la castaña sonrió aliviada y devolviéndole el apretón a la chica también agradecida por llegar justo en el momento más crítico de la situación, así que solo a sitio antes de mirar a los demás integrantes del grupo.
—Iremos rápido, así dejaremos la aldea sellada para que nadie más pueda entrar en ella...
—Pero iremos con ustedes — inuyasha se acercó rápidamente a la morena sujetándola de la mano mientras le daba un tirón antes de soltarla — no vamos a dejar que nos dejen esperando de nuevo, se tardaron muchos más tiempos del que nos pidieron... — se cruzó de brazos mirando a la rubia que al darse cuenta de su reproche solo bufo irritada.
—Deja de ladrar si no quieres que te ponga a comer tierra —comento la rubia cruzándose de brazos aun teniendo manchones de sangre en sus ropas.
—¡Jah! Me gustaría poder ver eso... — un paso hacia la androide y esta estiro una mano hacia el peliblanco con la palma de su mano abierta.
—¡Inuyasha!—Milk fue esta vez quien lo jalo mientras su ceño se fruncía y se paraba de puntas para quedar a su misma altura si poder evitar gruñir antes de hablar —No empieces a pelear, nos acabamos de reencontrar ¿Puedes estar tranquilo cinco minutos? — enarco su ceja derecha pero cuando se dio cuenta de su cercanía, rápidamente se alejó sintiendo sus mejillas arder y corriendo prácticamente hacia la rubia mientras sujetaba su mano —vamos rápido, así podremos irnos pronto... —sin más los demás integrantes empezaron a seguirla en dirección a la aldea de los exterminadores.
XxXxXxXxX
¿Y bien?... ¿Qué les parecido? Esto fue todo lo que pude escribir para ustedes, asi que hay más relleno que lo acostumbrado y no lo voy a negar, esta vez me excedí casi por veinte paginas extras, no sé cómo hice para poder hablar tanta kk en este capítulo. Pero espero que les guste así que espero ver sus Reviews pronto, por ahora no sé qué más decir ya que dije bastante en la nota principal del episodio, así que solo espero me sigan en mis redes sociales (Que no son muchas, por cierto) donde pueden contactarme más rápidamente cada vez que quieran saber algo con respecto a las historias XD... sin más, nos veremos hasta el siguiente capítulo. Bye.
Mika-Chan
