¡Hola Chicas/os!

Me alegra volver con este extraño y a la vez, para mí, hermoso Crossover que tanto tiempo me ha costado actualizar...

Sin más preámbulo. Empecemos.

Los personajes de Dragón Ball Z e INUYASHA no me pertenecen, son propiedad de AKIRA TORIYAMA y RUMIKO TAKAHASHI. Yo solo los tomo prestados para entretenimiento.

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Capítulo: 60 de la serie de INUYASHA

PD: Perdón por si tengo errores de ortografía.

PD2: Perdón por demorar tanto

MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Remember The Time

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Habían marchado lento, sin apurarse y a su propio ritmo, unos más adelante que otros, pero sin separarse, casi como una marcha en medio del bosque, a pesar de que en algunos puntos podían ver la devastación que habían ocasionado, aunque nadie quiso comentar, tanto Sango como Milk eran conocedoras de los actos que había cometido la rubia para dar con el par de chiquillas, un simple ataque había sido suficiente para arrasar al punto del exterminio aquella multitud de criaturas más parecían duplicarse cada que uno fallecía, agradeciendo la intervención oportuna que había hecho el pequeño grupo. A pesar de todo, el camino estaba tranquilo y el sol apenas se alzaba en los cielos acariciándoles la piel, brindándoles una acogedora calidez a medida que seguían en dirección a la aldea y aun que por solicitud de la castaña habían recogido las armas que habían quedado tiradas en medio del claro de batalla y llevándolas a cuestas los dos hombres que las acompañaban con la excusa de ser mucho más fuerte que el grupo de mujeres, si quiera se negaron y los dejaron hacerlo, siguiendo el camino terroso que se había formado a la marcha de los poblados cercanos, llegando a ver no muy lejos los enormes troncos que rodeaban la pequeña aldea.

—Al fin... —susurro el zorrito en el hombro de Aome mientras esta le asentía acelerando el paso donde el camino de roca se veía más despejado y los árboles parecían renacer desde la última vez que estuvieron en ese lugar —¡Oh! ¡Miren eso! —al llegar a la aldea lo cambiado eran realmente notorios, los escombros habían desaparecido y el terreno parecía lentamente tomar vida con alguna que otra hierba creciendo en los ya no transitados caminos, las cabañas lentamente arregladas y el espacio perdido por el ataque de los monstruos. Inuyasha y Miroku habían ayudado en lo que podían cuando el ataque se había efectuado y por inercia la castaña los había atacado al haber creído las mentiras de Naraku, pero habían podido salir victorioso y ganar a una compañera idónea, que les mostro lo que sabían de la perla y como agradecimiento los cadáveres de su aldea fueron enterrados, pero de esa ocasión a esta podían ver la diferencia en el ambiente, No habían desperdiciado aquellos días, incluso la enorme cabaña en medio de la aldea se veía con mejor aspecto a pesar de estar completamente vacía —¡Esta todo reparado! — de un salto había sobrepasado un par de metros de suelo admirando desde su posición las nuevas imágenes que alejaban tan desastroso primer encuentro.

—Es verdad... — el pelinegro dejo caer un poco las cuerdas sobre sus hombros sin dejar que las armas se resbalaran, pero ayudando con el incómodo talle que están ejercían sobre su piel y a paso tranquilo siguieron internándose en la aldea—Han hecho un buen trabajo, Sango. —la mencionado solo negó y mucho más relajada que antes los encamino al taller en el que había estado arreglando su Hiraikotsu.

—Gracias a las muchachas, no he tenido mucho tiempo para arreglar la aldea, ellas se han encargado por mi — abrió las puertas dándole acceso a los dos hombres, quedando junto a Aome y Shippo en la entrada del taller.

—… Entonces, fue buena idea que ellas vinieran, creí que no se lo permitirías... —la morena se apoyó en la madera y la castaña bajo su arma posicionándola sobre la mesa más cercana.

—También pensé eso, pero no pude negarme a final de cuentas... —una pequeña mirada a la morena y los leves murmullos de los chicos al empezar a ordenar las armas solo amenizaba el ambiente, más una grieta en su arma la hizo acercarse más y remover parte del equipo con el que lo sujetaba para ver una pequeña grieta que se había formado en uno de los costados haciéndola exhalar un bufido cansado, y tanto que había trabajado en ello —No puede ser...

—¿Qué sucede? —el zorrito salto del hombro de la morena acortando la distancia y subiendo al mesón.

—Mi Hiraikotsu se estropeo de nuevo, creo que no lo deje reposar lo suficiente y volvió a fisurarse... —el chasquido sonó algo fuerte y el leve golpe con la superficie sobresalto un poco al menor

—¿¡No lo hiciste bien!? — alego a la distancia el peliblanco mientras dejaba un lazo colgado en una de las paredes, más al voltear la cara de Aome y Sango parecían haberse transformado, casi como quisieran asesinarlo a distancia, carraspeo la garganta y miro hacia otro punto del cuarto —¿Puedes arreglarlo ahora?

—...Si —había desviado la mirada del chico mientras sus manos se posicionaban sobre su cintura — pero me tomara un día terminar de arreglarlo por lo menos—miro a la morena de soslayo y esta solo asintió.

—Tsk, perderemos más tiempo... —volvió a gruñir un poco más bajo mientras volvía hacia las maletas que habían cargado junto al monje.

—No seas inconsciente Inuyasha, solo será un día, lo mejor será que le eche una mano... —el monje le había susurrado al chico mientras la castaña empezaba a desenvolver las cuerdas del bumerán, dejándolo listo para procesar y caminar a la hornilla para encender el fuego y avivar el fuego que el día anterior había estado encendido, sujetando un par de leños —además, lo creas o no me hizo falta todos estos días... —termino de acomodar el morral que él había cargado y acariciando uno de sus hombros empezó a acercarse a la castaña, pero la chica parecido escapar de su presencia encaminándolos a el exterior.

—Mientras calienta la hornilla permítanme ofrecerles un té —comento la exterminadora empezando a caminar.

—¿Dónde está la señorita Milk y 18? —comento el monje al salir del taller y mirar los costados de la aldea, buscando las nombradas — Creí que nos estaban esperando...

—Seguramente fueron a recoger sus cosas, no fueron con nosotros al taller, quizás al entrar se separaron —la morena acomodo uno de sus mechones y aun siguiendo a la castaña llegaron a la entrada de la enorme cabaña, donde un suave aroma a manzanilla los acobijo hasta llegar a la pequeña cocineta, guiándoles por todo el largo pasillo. La rubia fue la primera en ser detectada, de rodillas sobre el tatami de la cocineta y una mano revolvía un par de hierbas dentro de un cuenco y luego la morena de pie un metro más allá terminando de lavar un par de cuencos en el pequeño cuarto — aquí están.

—Sango... —pronuncio Milk mientras dejaba un par de cucharas dentro de un gabinete y sacudía sus manos para después secarlas con su ropa — esto... — con lentitud sujeto un par de vasos con sus dedos mientras se acerca al fuego a paso lento.

—No te preocupes Milk —levanto su mano y se acercó sentándose en el tatami donde el fuego calentaba su cuerpo—hubo un pequeño problema con mi Hiraikotsu así que nos quedaremos un día más.

—Oh, bueno, entonces creo que debemos preparar algo más —dejo la mayoría de los recipientes sobre el suelo acercando el primer vaso a la androide para que esta sirviera el primero, mientras los demás empezaba a acercarse y se sentaban en los espacios libre sobre el suelo —Pero por ahora un Té será suficiente ¿Sí? —uno a uno fuero rotando los frascos de porcelana, sintiendo la calidez que traspasaba desde su interior, el frio que habían agarrado al viajar al ritmo que lo hicieron en la madrugada había hecho mella en ellos, pero lentamente empezaba a salir, dándole la mayoría el primer trago a la bebida.

—Esta delicioso — en el primer sorbo Aome no pudo evitar comentarlo mientras soltaba un leve suspiro y volvía a darle otro sorbo — ¿Cómo lo hiciste? — la rubia la miro un par de segundos antes de volver a servir Te en su vaso.

—Milk sabe algo hierbas, así que con ellas preparamos un poco de Té —un par de miradas se posaron sobre la morena y a pesar de haber sido fugases no pudo evitar sentirse acongojada por el exceso de atención, pero se hizo la desentendida mientras sujetaba su vaso de bebida y soplaba un par de veces antes de darle un trago

—¿Qué tal te parecido los alrededores de la aldea Milk? — de un brinquito el zorrito se había acercado a la morena también con su vaso de té caliente ¿Cómo es que no se le había regado? Había sido un moviente un tanto brusco —¿Te parecido bonito?

—Ammm, Es acogedor —los ojos de la castaña se cruzaron con los suyos un par de segundos antes de volver a los ojos verdes del chiquillo —Hemos trabajado duro para que la aldea vuela a ser parte del ambiente y no se pierda —una leve sonrisa y volvió a darle un trago largo a su Té.

—Pero no has sido cuidadosa —Milk alzo la mirada y vio como la joven morena se acercaba a gatas para poder sujetar una de sus manos —Debes cambiar esos vendajes —Milk asintió un poco mientras apretaba su mano un poco —traje algunas gasas, eso no ayudara para desinfectarlo...

—No creo que este tan mal... —tiro un poco de su mano, pero la chica había jalado de nuevo hacia ella con la intención de quitar lo vendajes —Espera, aun no, voy a arreglar un par de cosas más en la aldea y ahí si podríamos... — su voz parecía cada vez más baja y sus ojos bailaban mirando su mano y el suelo que las separaba a ambas.

—¡Que buena idea! Podríamos bañarnos todas juntas después ¿No? —Milk no pudo evitar un rubor mientras miraba a la castaña y a la rubia por ayuda

—Pero antes de irnos a dormir, así podría ser un baño de agua caliente... —la castaña se unió también a la conversación mientras se acercaba a la rubia y le sonreía a la morena. —¿Verdad 18?

—Si, por que no.

—18... —la morena sintió sus hombros algo tensos sin poder evitar reír. Mas un bufido las hizo callar.

—Dejen de estar pensando en tonterías, Sango a un no termina de reparar su Hiraikotsu y ustedes están pensando en darse un baño juntas, no estamos para eso, debemos irnos rápido o Naraku nos tomara ventaja.

—No seas aguafiestas Inuyasha —el monje apoyo una mano en el hombro del peliblanco —las muchachas necesitas relajarse y nosotros también podríamos ¿Qué tal un baño mixto? Todos podríamos disfrutarlo. —sus cejas de había levantado un par de veces mientras una sonrisa torcida curvaba sus labios.

—¡Claro que No! —alegaron al unisonó las cuatro chicas mientras a su arredor un Aura roja las cubría.

—Miroku no aprende.

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Al terminar de beber él Té, el pequeño grupo se fracciono, siendo las extranjeras las primeras en irse directo a la habitación asignada por la castaña, en segunda, la castaña se había encamino al taller y aunque a regañadientes tuvo que aceptar la ayuda del monje no discutió después de que este le ganara en la discusión, en tercera y no por último ambos pequeños habían salido a jugar por los alrededores dejando a una sola pareja, inuyasha y Aome, eran los únicos que seguían en medio de la habitación aun con los vasos de Té ya vacíos, se miraron, sus ojos parecían conectarse y aunque en otras circunstancias se hubiesen sonrojados, ahí estaban, quietos, inmóviles sin decir que debían hacer, después de todo aun tenían un día en medio de sus planes... un suspiro unisonó y los ojos de ambos se desviaron al camino que habían tomado las dos chicas, no sabían si era curiosidad o soló querían no quedarse solo en la cocina, un mal sabor de boca provino del fondo de su pecho y una sensación rara invadió sus cuerpos, pero aún quedaba la opción de ir con la exterminadora y ayudarle, aprender de sus técnicas y hasta ponerla al tanto de lo que ellos pasaron en los días de ausencia, pero de inmediato se les hizo más aburrido que simplemente seguir el instinto de sus cuerpos. Un carraspeo y las dos figuras se acercaron empezando a hablar demasiado bajo como si el temor a ser escuchados fuera la única cosa que se interponía en su sentir.

—¿También tienes curiosidad? —Aome asintió mientras mordía una de sus uñas y sus ojos volvían a escaparse hacia el pasillo interno de la casa.

—Si, siento que están más raras de lo que parecían ¿Te pasa igual? ¿Qué crees que les haya pasado? —el chico soltaba aun leve bufido y siguiéndole la mirada sintió como un pequeño tic nacía sobre su ceja izquierda.

—No te lo voy a negar, creí que en ellas seria normal, pero Sango, parece que se lleva mejor con ellas de lo que parece, además... ahora siento como una energía extraña en este lugar ¿Tu no? —la morena tardo un poco en asentir mientras apretaba los pliegues de su falda y volvía a mirarlo

—¿Y si fue por las chiquillas? Quizás se siente a conmovidas... o tal vez nos estamos haciendo ideas erróneas y están bien y los raros somos nosotros, después de todo quienes llegaron de improvisto no fueron ellas —un leve suspiro escapo de sus labios y una leve piquiña nació en su cabeza —siento al extraño, pero no es como que lo sienta, solo sé que hay algo... ¿Raro? no es como si le temiera, es más... incomodidad que otra cosa.

—No tenemos de otra —un jadeo apenas se había oído y los pies del chico ya estaban firmes sobre el suelo mientras acomodaba la espada en su cintura —Podemos confiar en que si Miroku detecta algo raro se lo hará saber a Sango y se cuidaran, pero esas dos, aún no logro comprenderlas del todo... —desde que las había conocido o las vio por primera vez una sensación en su cuerpo no parecía querer desaparecer y aunque de alguna u otra manera confiaba en las habilidades que mostraban las chicas, podía asegurar casi un 100% que no eran seres humanos ordinarios y bien había sido testigo de eso en el enfrentamiento con el espíritu dragón, pudo ver un lado de ellas que no conocía como también el acercamiento con esa morena que si bien o mal no podía sacarse de la cabeza.

—¿Qué propones? —la voz de la morena lo trajo a la realidad y el nudo en su estómago no parecía querer desaparecer ¿Acaso quería estar cerca de aquellas chicas? —¿Inuyasha?

—Espiarlas —trago pesado al ver la cara de desconcierto de la morena, como si de algún lado de su cuerpo hubiese salido alguna nueva extremidad — están cerca y el lugar es grande, solo tendremos que acercarnos y podremos oírlas — a pesar de que la idea no fuera la más inteligente él podía deducir rápidamente que la curiosidad de ambos podría ser saciada con solo escuchar algo, aunque sea la mínima información que pudiesen recolectar. La morena agacho la mirada sin aun levantarse del suelo, apretando de nuevo sus ropas queriendo formar los pros y contras de semejante acto, ella misma sabía que la curiosidad en temas que no les concernían era delicado, pero como podría negarse a conocer un poco más de sus nuevas integrantes, aunque aún no podía saber mucho de la chica exterminadora le era más fácil leerla a ella que a esas dos, que a pesar de empezar a viajar con ellos seguían como un misterio y sin contar el fragmento que ellas portaban y que aún no había tenido el valor de pedirles, pero quería conocer, solo un poco más...

—Bueno, pero que sea rápido, si nos descubren se me caería la cara de vergüenza —sus manos habían subido rápido a sus mejillas imaginándose fugazmente como seria aquel panorama y sintiendo un leve rubor, pero el peliblanco solo soltó un bufido empezando a caminar por el pasillo siendo rápidamente alcanzado por la morena que había optado por correr con las puntas de sus pies, un par de olfateos fue suficiente para captar el aroma que las dos jóvenes despedían, un leve olor aroma a lavanda y jazmín combinado con Canela ¿Serian las hierbas que habrían usado para el Té? Sus pasos siguieron alejándolos de la entrada hasta quedar no muy lejos de un pasillo en medio de un par de cuartos.

¿Vas a salir? — la voz de la rubia fue la primera en captar el peliblanco mientras la morena a su costado supervisaba el pasillo sin lograr captar algún sonido.

No, creo que hasta que Sango termine lo mejor será quedarnos aquí, me siento un poco incomoda... —Milk había sido la siguiente y a pesar de no estar a una considerable distancia no podía oírlas como quisiera.

¿Enserio? ¿Incomoda? O ¿Mas bien sientes pena? — el tono juguetón captado por el muchacho le parecido confuso más la presencia de Aome a su lado tirando de su traje lo desconcentro un poco.

—¿Están en alguna habitación? ¿Qué están diciendo? —los ojos miel buscaron los castaños, miro por sobre su hombro antes de llevar un dedo a su boca en señal de silencio —¿Qué?

Claro que no, solo quería tomar espacio... sabes que al estar aquí hay cosas que me han inquietado.

Si claro, ha sido eso, Milk, sabes que no es por eso —el tono sarcástico de la rubia era realmente notorio y el tono de voz parecido aumentar un poco

Calla, más bien aprovechemos el tiempo ¿Qué tal si practiquemos el manejo de energía? Aun no aprendo a sentir el Ki... —el rostro del chico parecido fruncirse y el tirón en su manga fue mucho más fuerte que el anterior ¿Qué era el KI?

...Jmp... bueno, es mejor que nada, no sirve que entrenes así y puedas repelar esferas de energía si no puedes detectar a tu enemigo — un leve carraspeo y las respiraciones de ambas chicas parecían acompasarse a medida que regulaban el aire que entraba en sus pulmones.

— ¿Y bien Inuyasha? No me has querido decir nada, Inuyasha—susurro Aome posicionándose frente a él viendo su ceño levemente fruncido —¿Qué dicen? —jalo su manga un poco más brusco no teniendo cuidado con su tono de voz

Ya sabes cómo es esto, concéntrate y busca la energía de tu interior, al hacerlo podrás clasificar las de tu alrededor y así entenderlas mejor... —el chico frunció el ceño sin entender realmente de que hablaban, parecía ser algún registro de energía, mas no lograba entenderlo del todo.

Ambas chicas seguir confinadas en su habitación y la tensa morena parecía no comprender como era posible el poder repelar energías y poder incluso controlar parte de ella, mas no poder sentir e identificar las externas, más la rubia solo se mantenía al tanto de las acciones de su "pupila" y como las energías externas parecían no darse por vencidas ¿Que pretendían al espiarlas? Desde el inicio los había sentido llegar más pretendía solo hacerse de la vista gorda y esperar a que la morena pudiese sentirlo al igual que ella, sería un plus en su entrenamiento.

—...Tsk, esto es frustrante... —alego el peliplata al no escuchar ninguna palabra más optando por emprender camino a pesar de los llamados y tirones que recibía de Aome a sus espaldas al haberla rebasado.

Vas bien... ¿Sientes algo? —la voz de la rubia parecido aumentar de tono para el peliplata y sus pasos acelerarse, más la chica ahora mantenía la vista desviada a la puerta que poco a poco parecía ser lo único que los separaría ¿Entraría al cuarto?

—… Si... siento... — otro intento fallido de la morena por frenarlo, y ya era demasiado tarde, el brazo del chico ya se había estirado hacia la hendidura de la puerta abriéndola de un tajo mostrando como ambas chicas estaban sentadas en medio de la habitación con las piernas cruzadas y los brazos sobre las mismas, pero con sus manos abiertas casi rosándose dejando un espacio en medio, que para sorpresa del chico la rubia mantenía una esfera levemente amarilla en medio de las manos y su mirada fija en ellos.

—¡Abajo! —el golpe desestabilizo la concentración en el cuarto dejando a ambas chicas sorprendidas mirando hacia la puerta corrediza, donde Inuyasha había quedado de cara al suelo y Aome con su ceño fruncido —¿¡Que te pasa Inuyasha!? —reprendió mientras su pierna parecía hacerle presión sobre la espalda —Sentimos mucho la intromisión — su expresión cambio rápidamente al sentir las miradas de las jóvenes más fijas, sonriéndoles avergonzada intentando amainar la incomodidad de tan abrupta intromisión.

—Aome... —susurro Milk saliendo de su sorpresa parpadeando un par de veces mirando de soslayo a la rubia mientras unía sus manos en mera reacción —Amm ¿Sucedió algo? —relajo sus piernas cambiando de posición quedando estas a su costado para poder arrodillarse con mayor calma, captando la mirada moribunda del peliplata mientras se incorporaba para poder sentarse mejor en la entrada de la habitación sin dejar un refunfuño por haber caído de cara dentro del cuarto.

—No, no es eso Milk, solo queríamos venir a saludar... —igual que la morena frente a ella también se acomodó en el suelo mirándose un tanto incomodas a pesar de haberse dado espacio en esos días después de la discusión con Loga, sentía raras y aunque lo ignoraron, de cierta manera se sentía extraño su presencia.

—Amm.. Está bien —Un leve hormigueo apareció en el brazo izquierdo de Milk haciendo que esta abriera y cerrara su mano un par de veces llevando por inercia hacer tronar uno de sus dedos dirigiendo su mirada al tatami bajo ellos.

—Tu... —la voz del peliblanco llamo la atención de las tres chicas y a pesar que este seguía mirando la nada en esa habitación volvió a hablar esta vez mirando a la rubia —Tu estabas haciendo esa esfera de energía de nuevo... —su voz se había vuelto realmente suave, sorprendiendo a la rubia que apenas y había relamido sus labios con la intención de responder, pero la acción del chico la volvió a silenciar cuando acerco sus manos en medio de sus piernas de la misma manera en las que ellas lo habían estado haciendo antes, moviendo apenas sus dedos, tomando una bocarada de aire y ocultando sus manos mirando esta vez a la morena— y tú quieres aprenderlo ¿No?. — sus ojos no pudieron ocultar la sorpresa, sintiendo brevemente como su corazón daba un par de golpes en su pecho, pero nada que no pudiese soportar, tomando la respiración adecuada para calmar esa molestia, realmente no entendían el comportamiento del chico, correspondiendo su mirada mientras sus labios se curvaban en una sonrisa volviendo a posicionarse como antes, también jugando con sus dedos antes de volver a hablarle

—De hecho, ya pude hacerlo una vez, pero necesito practicar... —lo miro de soslayo antes de cerrar los ojos y juntar un poco más sus manos ¿Estaría bien hacerlo frente a ellos? En ese momento no tenía ni la menor idea, pero solo creía que ellos podrían entenderlo sin necesidad de hablar de más—pero estábamos practicando en como sentir el Ki... —su ceño se frunció un poco y al soltar suavemente el aire que había guardado en sus pulmones lentamente ante los ojos castaños y miel una capa se formó entre sus manos teniendo como centro una pequeña luz azulada iluminando brevemente su rostro.

—¿Qué es el Ki? —susurro Aome mientras deslizaba la puerta tras ellos y junto al peliblanco se acercaba a gatas a ambas chicas.

—No te desconcentres... —susurro la androide mientras estiraba su mano a la morena y masajeaba su entrecejo para así hacerla relajarse un poco más — el Ki... —volvió a pronunciar mirando a ambos chicos mientras también formaba la pequeña esfera casi transparente, pero de un tono amarillo —Es el flujo de energía natural de todo ser vivo, siendo maximizado por aquellos que practican algún tipo de arte marcial —sus manos se alzaron hacia inuyasha y Aome dejando que su calidez y brillo iluminara sus rostros, tentando a la morena querer tocarlo —No lo hagas... —alejo un poco sus manos mientras acumulaba un poco más de energía haciendo la esfera mucho más brillosa y pareciéndole desprender algo de sonido para el desarrollado sentido auditivo del peliblanco —si lo tocas podrías lastimarte, esta simple esfera puede destruir una montaña entera, por eso se debe manejar con cuidado.

—Si, lo siento —bajo sus manos apretando el borde de su falda mientras la androide deshacía la esfera que había formado hace un momento —Pero, dijiste que es una energía de todo ser vivo, eso quiere decir que nosotros también podemos hacerlo...

—Así es, pero en tu caso te costaría demasiado trabajo, de pronto a él no tanto

—¿Por qué? —su voz se alzó un par de niveles sin evitar curvar sus cejas por tan sorprendente afirmación, una técnica así no le vendría mal.

—Tienes más acercamientos con la lucha, así que podrías manejar la energía interior con facilidad para crear estas esferas, hay innumerables técnicas, pero tú —volviendo la mirada a la morena — no conocer el manejo del Ki, para eso tendrías que acondicionar tu cuerpo y empezar al igual que Milk, siendo esa esfera de energía el segundo paso para conocer el manejo del mismo —una pequeña mirada a la chica y esta había aumentado la luminosidad de la esfera —pero, ustedes tienen un conocimiento distinto sobre energías ¿No?

—Nosotros reconocemos las energías malignas de humanos, demonios o cualquier criatura —respondió altivo el peliblanco, más la rubia solo asintió y miro de vuelta a la morena, a pesar de estar muy familiarizada con esa sensación podía distinguirlo y había practicado por su cuenta mientras la chica seguía con su entrenamiento, el sentir las energías de los aldeanos y bosques, eran muy diferentes y casi con un tono agrio podía clasificarlas, en su momento supo que la chica identificaba una que otro, más la mayoría pasaba imperceptible y por su parte no sabía cómo enseñarle el cómo identificar esas energías, ni ella misma lograba entenderlo. Solo habían tenido una en común, una sola energía, maligna e inmensa, siendo el de esa mujer de cabellos oscuros.

—Sería bueno que también lo supiera manejar—miro a Inuyasha y Aome mientras aclaraba su garganta —¿Podrían enseñarla a sentir las energías malignas? —el brillo aumento un grado más casi siendo una esfera completamente lumínica ¿En qué momento aumento de esa manera? La mente de la chica había profundizado demasiado expulsando más energía que la necesaria—Milk, para... —más la chica solo incremento la masa de energía haciendo que la androide estirara una mano hacia ella sujetando su hombro derecho, haciéndola sobresaltar expulsando la esfera de energía casi cayendo sobre sus espaldas —Ejh —se escuchó de los labios de la rubia desapareciendo de su lugar para llegar a la pared de la habitación frenando la esfera de energía en su mano en menos de un segundo.

—Ah... — alego la morena sintiendo el dolor bajar de su cabeza a la cadera por tan brusco golpe — L-lo siento... —susurro estirando sus piernas y apoyando ambas manos en el suelo tras sus espaldas escondiendo la cabeza entre sus hombros —creo que me pase un poco... —susurro limpiándose el par de gotas de sudor que habían bajado por su frente.

—No estas teniendo cuidado Milk, pudiste lastimar a alguien —alego la rubia deshaciendo la esfera de energía en sus manos para caminar hacia ella y sujetar las suyas —volviste a lastimarte —las tres personas miraron las manos que sostenía la rubia percatándose de las manchas rojas que lentamente se expandían sobre las manchas ya secas.

—Están muy lastimadas —Inuyasha bufo exasperado mientras la miraba fijamente haciéndola encogerse —¿Cómo es que logras hacerlo? Cada vez estas peor

—Perdón...

—Inuyasha —la voz de Aome lo había sobresaltado y aunque su ceño estaba fruncido esta no dijo ninguna palabra, como con solo el hecho de llamarlo fuese suficiente

—Es una descuidada, Aome...

—Ella ya lo sabe, con un poco de descanso y curación podrá mejorarlo, además... Es asombroso poder formar esas esferas —la morena se acercó sacando un paño y un pequeño frasco de sus faldas, empezando a desenvolver la tela de las manos para así ver la gravedad de las quemaduras.

—No hace falta...

—Cuando vaya a mi casa traeré más medicamento y vendas para sanar tus manos Milk — susurro la ojicafe sonriendo a la morena para después ver la carne rosácea de sus manos, y como de entre la piel la sangre salía —Dolerá un poco —comento al vaciar parte de la sustancia sobre sus manos, siendo testigo del temblor de esta y como el Alcohol parecía sumergirse entre su carne lastimada, empando a oprimir el paño sobre sus manos secando el líquido y los hilos de sangre que amenazaban con seguir su cauce, un poco más y al final pudo verla mejor, sus manos eran pequeñas y aun así no había ni un solo cayo por el sobreesfuerzo que la joven ejercía, más las heridas eran notorias, pero para su alivio no había rastro de infección —Es bueno que limpies tus heridas, solo debes esperar a que sanen completamente — seco de nuevo el líquido y con cuidado recibió el trozo de tela oscura que le pasaba la androide para así empezar a vendar ambas manos dejando esas heridas fuera de cualquier mirada curiosa.

—Agradezco tu favor Aome... — sonrió a la joven a pesar de que cada que la piel de la chica rosaba con la suya sentía su pecho comprimido y las palpitaciones parecían dolerle, optando por al ya tener una mano vendada llevarla a su pecho y apretar disimuladamente la tela que la cubría.

—No es nada, te debemos mucho...—el hombro de la chica empujo el del peliblanco haciendo a este bufar al terminar de vendar la otra mano de la chica —Es más, también traeré algo de ropa para ustedes dos, algo que en verdad puedan usar.

—Oh, es cierto... —la morena se levantó un poco tambaleante del suelo y camino hacia el rincón donde habían acomodado las colchas, allí sujetando las prendas que la morena le había prestado —Sango me dio esta ropa y así se me hace más fácil movilizarme —volvió sobre sus pasos sentándose frente a ellos, tendiéndole a la chica el uniforme perfectamente doblando junto a los zapatos y medias —espero no te moleste que me quede con el Short...

—No, no, para nada Milk, puedes quedártelo —extendió también sus manos, sujetando las prendas sintiendo esta vez un leve corrientazo al rosar sus manos, pero ambas prefirieron ignorarlo.

—Es mejor así, no llamaremos tanto la atención si solo tu usas esas ropas Aome, procura traerle algo más normal...

—¿Qué quieres decir con normal? Mi ropa no está mal —la tención ente ambos chicos parecido relajar el ambiente haciendo sentir a la morena un poco más relajada, a pesar de todo, le gustaba estar rodeada de esas personas.

—Bueno, si no es mucho problema —llamo la atención de ambos mientras ajustaba parte de las vendas de sus manos, asegurándose que no se fuesen a zafar —¿podría encargarte un traje Cheongsam o Qipao corto? es lo mismo, pero es un excelente traje para entrenamientos.

—Oh, bueno, podría buscar alguno, no te preocupes —Milk asintió en agradecimiento —Pero mientras tanto ¿Te parece bien que te ayudemos a entrenar?

—Aome —El pelinegro fue esta vez quien jalo la manga del uniforme del chico, pero esta lo ignoro igual.

—Estaremos aquí un buen rato y no queremos aburrirnos ni molestar a Sango ¿Les parece bien?

—Bueno... — los ojos de la morena miraron a los azulados antes de ver a los dos chicos, rascando su cabeza suavemente — quisiera practicando un poco más el sentir el Ki...

—¿Qué se supone que podemos hacer? —la sonrisa amplia de la morena no saca del asombro al par de chicas, pero la rubia no parecido molestarle, porque de alguna manera, esa era la idea que había planeado en un inicio al saber que rondaban cerca de su cuarto.

—Debe conocer sus Ki´s, tenerlos grabados en su cabeza —miro a la morocha que apenas había curvado una de sus cejas —si lo hace, podrá reconocerlo donde sea que estén, necesita aprender a sentir la energía de los demás seres... —se explicó mientras acomodaba un mechón de cabello por sobre su oído.

—¿Cómo planeas que hagamos eso? —el peliplata apoyo su espada con la fusta en el suelo para poder incorporarse, estando interesado en cooperar, mas no pensaba decirlo directamente. Jamás lo haría.

—Bueno... seria cerrando los ojos y concentrarme hasta sentir su energía y saber en qué parte de la habitación están ¿No? —la chica bajo la mirada mientras buscaba las palabras correctas ocultando su barbilla entre sus dedos mientras el joven la miraba desde su posición.

—Es una buena idea, pero para asegurarnos te taparemos los ojos, así se te haría más fácil y hasta divertido — la morena también se levantó y se posiciono tras la chica tomando la tela que sobro para el vendaje, alcanzado apenas para taparle los ojos —bien ¿Estas listas? — la morena asintió y tomando un poco de aire se permitió poner su mente en negro y así concentrar su energía esta vez no agrupándola en medio de sus manos.

La androide se levantó también, haciéndoles unas señas a los otros dos para que la siguieran, apenas deslizando la puerta hacia el exterior con tal velocidad que ni ellos mismo lograron escuchar como esta se abría, saliendo en un leve brinquito, buscando un par de ramas largas mientras la morena se concentraba aun sentada el suelo, dejando en los trozos madera una que otra hoja en la punta y entregándoselas a Inuyasha y Aome.

—Ya que esta con los ojos vendados, será nuestra oportunidad, deberemos atacarla de vez en cuanto para desorientarla, ella ya sabe en teoría el manejo del Ki, tan pronto como lo sienta podrá practicar mucho más fácil los ataques ¿De acuerdo? —El peliblanco con la rama en mano apenas había curvado la ceja izquierda pero la risa divertida de Aome lo animo a seguir la dinámica, volviendo a la habitación dejando esta vez la puerta del exterior abierta para que la luz del sol se filtrar en la habitación haciendo está un poco más difícil la concentración de la chica. Un par de pasos y cada uno se acomodado en la habitación, él en frente de ella y las dos chicas a sus costados, pero cada uno guardando su distancia mientras la rama ya se hacía lista para su cometido. Debían ser lo más silenciosos posibles —¿Lista? —pronuncio la androide mientras Aome acercaba la rama y acariciaba el cuello de la morena provocándole un brinco. Frunció sus hombros y atreves de la venda se visualizó su ceño fruncido.

—Si —comento desganada soltando un suspiro y así sentir como su cuerpo se volvía más liviano y su alrededor tomaba un color menos negro permitiéndole seguir el sonido del aire y como el aroma a leña filtraba su nariz ¿Acaso era sauce? una leve caricia en su nariz la hizo alzar el brazo queriendo sujetar la molestia mas no pudo hacerlo, pero no bajo su mano esperando oír los pasos a su alrededor, sin embargo, no lograba captar más que el sonido externo de la habitación ¿Dónde se habían metido? Un leve pinchazo en la parte baja de su espalda la hizo removerse en su lugar y así apretar sus dientes, sus manos se apoyaron en el suelo mientras sus piernas se desenrollaban para darle apoyo para así quedar acuclillada en el suelo, sus brazos se extendieron y su mente lentamente capto algunos movimientos a su alrededor como el olor a hierbas y canela no muy lejos de ella, giro sobre su eje y de nuevo un rose paso por sobre su hombro izquierdo no alcanzando a estirar su mano.

—No te centres en tus sentidos, busca la energía, como lo haces contigo búscala en el exterior. —esta vez un golpecito algo fuerte cayó sobre su brazo derecho perdiendo levemente el equilibrio al intentar sujetar aquel objeto, sin duda había sido la rubia esa vez —diferéncianos, sin utilizar tus sentidos, vamos — de nuevo otro golpecito esta vez en su tobillo haciéndola levantarse y dar un par de pasos al frente estirando sus brazos como campo de protección por si se resbalaba, escuchando un leve crujido a su izquierda un poco atrás de su ubicación girando rápidamente allí con la intención de sujetar a quien estuviera ahí, pero apenas fue un leve chillido de la ojicafe que había logrado escapar de su agarre, recibiendo otro golpecito en su espalda por su falla —concéntrate —soltó un leve jadeo y tomando aire con la ayuda de sus manos como mecanismo de tranquilización, alzando esta hacia su pecho con la palma hacia ella como si con esa acción recogiera el oxígeno para después dejarlo salir con las palmas esta vez hacia abajo alejándose de si mientras que exhalaba. Otro sonido a su derecha y sus pasos se movieron por inercia a ese lugar no calculando correctamente tropezando con los futones cayendo sobre estos, escuchando una risilla burlona masculina a un par de pasos suyo, sintiendo la frustración en su acción apretando sus manos y así sentir la vara de la escoba con la que habían estado limpiando la habitación, jadeo y saco está, zafando rápidamente la parte con las ramas y así solo dejar el palo de madera, un par de pasos al frente y dándole unos pequeños giros a lo que ahora sería su bastón, posiciono sus piernas con una distancia prudente y el arma apoyada apenas sobre el suelo mientras era sujetada por su mano casi a la mitad de este quedando el resto tras su brazo y espalda.

"¿De qué color será?"

Pensó mientras su mente parecía recuperar esa oscurecía perdida y el Ki de su interior parecido incrementar, siendo este de un leve tono azul con morado cubriendo su figura, los pasos volvieron a escucharse más su mente se mantuvo en su lugar sintiendo como lentamente unas flamas a su alrededor empezaban a formarse al compás del viento que entraba al cuarto, casi mareándola, teniendo que chasquear la lengua antes de poder ver una flama violácea, otra dorada clara y la otra de un tenue color rojo con rasgos amarillos que empezaban a formarse uno tras del otro, sus ojos se movieron en desconcierto viendo como estas lentamente empezaban a crecer y a rodear cada figura, optando por acercarse a una que al moverse bruscamente desapareció de su rango de visión desconcertándola para después lentamente formarse en otro espacio de la habitación

—Tsk.. —chasqueo la lengua intentando llegar a la figura dorada teniendo como resultado lo mismo que con la anterior, no había si quiera alcanzado a dar dos pasos cuando volvía a empezar —No... se muevan —susurro mientras la vara en su mano se movía en la dirección de la energía violácea y su cuerpo volvía hacia la energía dorada para poco de dos segundos volver a desaparecer, frustrándola de nuevo haciéndola gruñir.

—Un poco más —la voz de la rubia parecido provenir de la energía dorada que empezaba a desplazarse de nuevo haciéndola atacar a está recibiendo un golpe mucho más fuerte en el hueco de sus rodillas obligándola a caer de bruces — concéntrate de nuevo — alego la rubia mientras la chica apenas y volvía a ponerse de pie, alzando la vara y girándola a su costado la apoyo en el suelo empezando a caminar tras de ella mientras los tres "instructores" caminaban alrededor de la habitación moviéndose a cada paso que daba la chica, tenido apenas la rama sujeta en su mano mientras aceleraban el paso a medida que la morena parecía darles alcance, desorientándola cuando se esparcían en la habitación y dejaban de seguir una línea recta.

—Se está volviendo aburrido, hazlo rápido —comento el peliblanco sin esperar que la chica girara rápidamente en su dirección como si en verdad lograra verlo, pero para ella, la energía rojiza había mostrado la figura correcta, siendo rápidamente reconocida para ella, donde la única que quedaba era la violácea siendo esta obviamente de la pelinegra, no pudo evitar sonreír mientras la vara esta vez se alzaba cual espada y en un par de giros al compás de su cuerpo se acercó rápidamente a la figura del chico apenas rosando la manga de su traje poco antes de que se alejara, para de nuevo ella volver a su posición anterior, siguiendo a la vara mientras sus movimientos parecían ser mucho más rápidos, sin embargo al notar esto la rubia apenas y les hizo una seña, "Atacar" siendo apenas la morena la única en no estar muy segura, pero la rubia fue la primera en propinarle un leve golpe a la chica haciendo a esta frenarse antes de recibir otro por parte de la rubia, dando un par de pasos atrás mientras bloqueaba otro ataque siendo así en varias ocasiones.

—Rápido —les dijo a los otros dos chicos estos alargando la rapa apenas como su cuerpo no saliera comprometido, golpeándola sin dañarla haciendo evidente en enfado por parte de la chica al enfrentarla enserio, hasta el sentía la frustración que la chica está viviendo, más sin embargo ella apenas y se movía frenando los ataques más débiles que al parecer parecían ser de Aome —Vamos Milk —el sonido del viento romperse la tenso para después exhalar grito de sorpresa y dolor llevaba una de sus manos por inercia a su trasero, escuchando como el peliblanco retenía una risilla que había intentado escaparse.

"Maldita"

Pensó la morena antes de esta vez ver como sus sentidos parecían alinearse y así ver la escena un poco más clara, casi al punto de imaginar la posición de cada uno de los presentes que pareciendo coordinarse para acercarse a ella.

"Mamá, si sientes el Ki de un ser vivo podrás adivinar sus movimientos"

La voz de su pequeño Goten llego a su mente mientras recordaba uno de los entrenamientos en los que ambos se habían centrado desde que él era pequeño, aprendiendo este de su pequeño amigo de juego, siendo esa pequeña técnica la que lo llevara a esquivarla y mejorar tan rápido hasta el punto de alcanzar la fase de Ssj y vencerla, aun en ese momento el recuerdo de ese cabello rubio y esos ojos verdes la hizo sentir algo de orgullo en su interior, después de todo, el pequeño sabia el cómo defenderse por ella.

"Solo debes sentirlo y tan pronto como lo reconozcas podrás darle una paliza a tu enemigo"

De nuevo el tono de esa voz parecido estar a su costado casi arrancándole un suspiro al darse cuenta de la falta que le hacía, las bromas, los juegos y el cómo le era esencial... ¿Hace cuando no sabía de su pequeño? ¿Cuánto ya llevaba lejos de su hogar?

"Mami, si aprendo a manejar mejor mi Ki podre proteger esta vez yo"

— Goten... — En su momento no entendió la frase que su pequeño le había dicho en medio del entrenamiento, pero esa vez tuvo que ayudar a uno de los residentes de las montañas cercanas por la invasión de un grupo de lobos salvajes, quedando esa tarde con un brazo dislocado y un extraño pero divertido regaño por parte de Gohan, pero el rostro descompuesto de su hijo mayor se lo hizo entender.

"Nadie volverá a hacerte daño, Mamá"

Su brazo se alzó frenando otro golpe esta vez sintiendo la fuerza de se ejercía sintiendo con su olfato el olor a madera fresca y la figura de sus dos hijos curando sus heridas.

—Inuyasha... —su ceño se frunció y en un empujas escucho como lo que parecía ser una rama se partía y el bastón viajaba hacia el cuerpo de su contrincante escuchando el rose de este con su cabello, pero a sus espaldas pudo sentir la energía dorada correr hacia ella haciendo las imágenes mucho más rápidas en el fondo negro que su mente parecía expandirle como si le mostrara las dimensiones del cuarto hasta incluso el de la enorme cabaña, detectando no muy lejos un par de energías más. Freno el golpe de la rubia y al igual que con el peliblanco partió la rama, quedando apenas el de la morena, más aún no lograba alejar la figura de la rubia, optando por presionar la vara en su abdomen y con su palma golpear la punta contraria para que la rubia en un par de pasos retrocediera.

La mirada de la rubia se posiciono sobre la joven estudiante que al ver en los dos anteriores movimientos dudaba de siquiera acercarse optando por lanzar la rama con todas sus fuerzas hacia la morena, que apenas giro a verla apoyando la punta de la vara en el suelo para así dar un salto y con su pierna derecha lanzar la rama de vuelta al lugar de donde fue lanzada haciendo a Aome agacharse. Se acomodo de nuevo y esta vez llego la vara tras su espalda quedando esta entre sus brazos siendo apenas sujeta por sus antebrazos mientras sus piernas se flexionaban quedando en posición de defensa estando expectante a cualquier movimiento.

Mas para su agudizado sentido solo capto una energía externa en tonos azulados y verdes que se acercaba llevando por instinto su cuerpo a dar un par de giros y mover la vara sobre su cabeza y alrededor de su cuerpo para después lanzar hacia el exterior de la habitación incrustándose en la tierra a solo centímetros de rostro del monje que había ido a buscar un poco de leña, pero su curiosidad lo llevo hasta allí, quedando sorprendido de ver como de la nada esa vara había aparecido sin darle oportunidad a gritar o moverse, girando a su derecha al salir de su estupor observando como los presentes en aquel cuarto miraban hacia su ubicación.

—¿Monje Miroku? —la suave voz de la morena lo trajo a tierra quedando extrañado de ver sus ojos vendado, mas esta rápidamente bajo la tela quedándole en el cuello antes de sonreír —sí, si era usted.

—¿Eh?

.

.

.

—No lo hiciste nada mal Milk, enserio me sorprendió que ya puedas controlarlo —comento la rubia estando la tarde un poco avanzada.

—Bueno, aunque no lo creas algunos recuerdos me ayudaron, pero por poco y me rindo —comento la morena riendo mientras daba los últimos giros al cuenco de la olla junto a Aome que terminaba de picar algunas hierbas. Al finalizar el entrenamiento habían decidido ir a preparar algo para comer y ninguno de los cuatro se había dado cuenta que tanto había avanzado el día al estar tan concentrados, parecía haber pasado tan solo un par de minutos, pero en el ajetreo de esquivar a la chica y desconcentrarla se había consumido gran parte del día, no quedando más que un par de horas para que el cielo se oscureciera.

—Es verdad, estuviste fenomenal, hasta inuyasha se asustó cuando lo atacaste —Aome vertió lo picado en la olla y saco el pequeño cuenco de arroz del fuego que habían preparado, siendo de nuevo solo ellos cuatro en la cocineta, ya que de nuevo el monje había preferido ir con Sango.

—¡Jmp! No digas tonterías Aome, aunque quisiera no podría golpearme, aún le falta mucho por alcanzarme —comento el peliblanco con sus brazos y piernas cruzadas estando apoyado en una de las paredes mirando a las tres chicas preparar la comida, no antes de regalarle una mirada burlona, siendo Milk la primera en volver su vista al cuenco en el fuego.

—Ya te he golpeado inuyasha ¿Lo recuerdas? —apunto un par de veces a su cien haciendo que este formara en su cabeza las figuras de ambas extrañas pisotearlo cuando había mejorado el viento cortante.

—¡Jmp! eso fue porque me tomaste desprevenido y débil, luchar con el espíritu Dragon no fue tarea fácil.

—Y dímelo a mi —volvió a comentar la morena sin poder borrar la leve sonrisa en sus labios incomodando al peliblanco, recordando como esta en sus inicios había intentado ser amable con él, más su carácter no se lo permitía mucho, aún más, cuando perdió el control de su cuerpo al partir a colmillo de acero ella había estado allí, cuidando de él, hasta enfrentando a su medio hermano para que este no lo atacara, ella había estado ahí, había permanecido de alguna manera en su entorno... Esa era la ventaja de tener a un zorrito parlanchín a cuesta, donde no perdía oportunidad para explicarle o mofarse de las pocas veces en las que no había podido defenderse.

—Tsk — parpadeo un par de veces el chico apoyando su cabeza contra la pared y por un momento la voz de la chica resonó en su cabeza.

"¡Inuyasha! No empieces a pelear, nos acabamos de reencontrar ¿Puedes estar tranquilo cinco minutos?"

En ese momento no había podido si quiera reaccionar, el abrupto acercamiento lo había dejado helado y sin habla, agradeciendo que esta se alejara para el poder bufar como siempre lo hacía desviando su rostro, sintiendo un leve color en las mejillas y un nudo en el pecho como si algo no estuviera encajando como debería ser ¿Qué tenía esa chica que lo ponía tenso? Y siendo más así, hace menos de una hora había sido interesante practicar con ella, conocer más de sí y experimentar algo nuevo, como si su cuerpo se hubiese llenado de orgullo al verla superar una actividad difícil, que según las palabras de la rubia sería complicado hasta para ellos lograrlo, pero la morena había logrado ubicarlo, ya sea por su presencia o por un descuido, pero de alguna u otra manera se le había hecho reconfortante pero también extraño, cuando con su voz levemente rota había hablado antes de atacarlo y por poco dejarlo sin cabeza.

"Goten"

Quizás un conocido, un novio o tal vez un hermano, según entendía de ellas, también tenían una familia, que, a pesar de haberlas atacado y exiliado por así decirlo, el corazón de esa mujer aún permanecía el cariño a su familia, pero no espero que su boca se moviera sola, teniendo simplemente la curiosidad de saber un poco más.

—Oye... ¿Quién es Goten? — los hombros de la chica se tensaron y la cuchara con la que había probado el estofado se cayó de su mano manchando apenas la madera donde se apoyaba.

—¿Qué? —la mirada de la morena había viajado con rapidez al peliblanco y la sonrisa que había estado sobre sus labios desapareció tan rápido como sus pulmones empezaban a pedirle aire ¿Acaso había hablado en voz alta? Según ella creía haber pensado su nombre, el de su pequeño y tierno hijo, más nunca espero que este saliera de su boca, trago pesado y con un trapo a su lado limpio el desastre que había hecho mientras sujetaba la cuchara en su mano libre.

—Si, dijiste hace un rato Goten ¿Quién es? —la mirada del chico se posó más fuerte sobre ella al igual que la de Aome, que, aunque no quisiera se le hacía curioso el nombre además de nunca haberlo escuchado, el conocer algo nuevo de la joven se le hacía tentador.

—Era un niño de nuestra aldea, era muy cercano a Milk —comento la rubia mientras dejaba la tetera sobre el fuego regalándole una mirada fugas, pero cómplice a la morena.

—Si, el pequeño entrenaba conmigo... incluso mucho más fuerte que yo... —su rostro parecido suavizarse y sus mejillas tomaron un leve color mientras sus labios secos apenas y se apretaban.

—No exageres —su voz fuerte hizo que la chica lo mirara — ¿Como podría un mocoso ser más hábil que tú? —su ceja derecha se curvo y una leve sonrisa curvo sus labios

—Bueno... tenía unos padres muy habilidosos —comento de nuevo sin dejar de sonreír, pero con una expresión triste sobre sus ojos, volviendo a concentrase en la olla quedando nuevamente en silencio.

—En fin, mejor cuando volvamos a la aldea te enseñaremos el cómo sentir las energías malignas y como diferenciarlas.

—Tienes razón —alego la joven chica juntando sus manos antes de volver a tocar a la morena sintiendo esta vez solo un leve cosquilleo en la palma de su mano y un leve apretón en su pecho, pero nada que le preocupase —yo te enseñare a manejar el arco, no soy una experta, pero seguro sería bueno para tu puntería ¿No? —Milk solo pudo sonreír mucho más abierto, aceptando su oferta a pesar de ya ser conocedora de ese tipo de energías ¿Qué más daba un poco de ayuda extra? esta vez no solo sería la androide sino aquellas nuevas personas que había conocido.

Poco después tanto Sango como el monje y las dos pequeñas criaturitas entraron a la cabaña, un tanto cansados pero aliviados que el Hiraikotsu de la castaña ya estuviera listo, e incluso con un acabado mejor del que había hecho inicialmente y no había podido negarse, el monje aparte de ser un pervertido tenía habilidad para el trajo pesado, siendo este la mano derecha de la castaña para terminar su arma de exterminación antes de lo que esperaba, pero la noche ya había caído y estaban muy cansados como para emprender regreso a la aldea de la vieja Kaede. Sin embargo, el estar la cocina con mucha más persona que la noche anterior aliviaba la desazón de la castaña siendo esta vez una de las que no dudaran en repetir porción, quedando encantados con la comida que las tres féminas habían preparado, con un te realmente sabroso y un estofado digno de feudales, siendo el zorrito la mayor expresión en satisfacción quedando recostado en el suelo de lo lleno que estaba arrancándole un par de risas de los presentes.

—Bueno, ya es un poco tarde, así que les mostrare las habitaciones donde podrán dormir —noto la castaña dejando el ultimo cuenco lavado dentro del gabinete de la cocina, dejando remojar las dos ollas para dejarlos limpios y guardados la mañana siguiente antes de partir —Aome, puedes dormir conmigo o con Milk y 18, tu dirás —susurro secando las manos en la falda baja de su traje —ustedes muchachos estarán en la habitación continua a las de las chicas, para que estén más cómodos —susurro la castaña empezando a guiarlos, quedando esta vez Inuyasha, Miroku y Shippo en la habitación al lado de ambas forasteras, quedando Aome y Kirara en la habitación de la castaña —El baño está al fondo del pasillo, pueden ustedes muchachos ir primero, nosotras tomaremos el baño afuera ¿Les parece bien? —todos asintieron y sin más los tres jóvenes se encaminaron al enorme baño que contaba la cabaña, quedando el grupo de cuatro y una gatita alistando los utensilios de baño que irían a usar.

—Démonos prisa Inuyasha, es un espectáculo que no podemos perdernos... —un par de golpes en su hombro izquierdo y su voz seria desconcertó al muchacho semi bestia.

—¡Deja las estupideces Miroku! —el brazo del peliblanco rodeo la cabeza del moreno llevándolo a rastras hasta el baño.

—Pero Inuyasha...

La voz del par de jóvenes se fue alejando con rapidez y la figura del zorrito seguirlos a regañadientas, pero la castaña al no verlos cerca junto sus manos en un leve golpe y ya teniendo listo lo que necesitaban las llevo hasta la parte trasera de la cabaña donde una enorme tina estaba recostada contra el muro de madera y un par de bloques rodeaban lo que en su momento había tenido carbón.

—Bien Muchachas, prendamos esto... —la castaña con ayuda de Kirara trajo rápidamente la leña que la morena había partido y encendiendo la fogata con un par de piedras dejo una red metálica sobre el fuego para que esta le diera espacio a la tina de madera antes de con ayuda de la rubia ponerla al fuego —Vamos por el agua —todas cuatro fueron al estanque llenando baldes de agua cargándolos rápidamente para que este se empezara a calentar, tomándolo como una leve competencia, dejando a la pobre Aome rebasada.

—No es justo, son más rápidas...

—Y fuertes —el tono burlón de Milk al llevar rápidamente el cuenco de agua la hizo bufar, pero aun así terminaron de llenar la tina, esperando a que el agua calentara con ayuda de una tapa también de madera y al haber tantos leños, no demoro más de media hora.

—Bien, es hora... —cada una empezó a desvestirse dándose la respectiva espalda enrollándose con rapidez cada una en una toalla y dejando libres sus cabellos, la castaña sumergió una mano en el agua sintiendo su tibieza y apagando un poco del fuego se sumergió en las agua ayudándose a entrar con uno de los bloques bajo la tina, en seguida se sumergió la rubia y luego ambas morenas, teniendo el cuidado de no mojar la toalla que las envolvía empezando a sacarla de su cuerpo a medida que se sentaban en la tina, dejando estas en la orilla de la tina pero lejos de que el fuego las quemase

—Que relajante... —Aome dejo escapar un pequeño jadeo mientras el frio del exterior golpeaba sus hombros, pero el calor bajo estos la relajaran —Ya me hacía falta un baño así...

—Es verdad... —Milk por inercia se había estirado más al fondo del agua tibia mintiendo la relajación de sus músculos bajo el agua y que sus ojos por inercia se cerraran ante tal sensación quedando apenas su nariz hacia arriba fuera del agua.

—¿Milk? —Aome apenas la llamo mirando como en esa posición y lejos de ser reconocible podía ver los rasgos de la que en su momento fue su antepasado, teniendo que parpadear un par de veces sintiendo el horror subir por su vientre ¿En qué diablos estaba pensando? —¡Milk! —volvió a llamarla apenas detectando como esta se removía en el agua para volver a sentarse para poder verla.

—¿Dime? —no pudo evitar el suspiro relajado al verla nuevamente fuera del agua, refrescando su cuerpo al una vez más fijarse que no era esa mujer, sino solo una chica que se parecía endemoniadamente a ella, incluso a sí misma.

—Permiteme ayudarte con tu cabello —se deslizo por la tina incomodando a la otra morena que no pudo hacer mucho cuando está ya tenía su largo cabello entre sus manos

"Que vergonzoso"

Sus mejillas tomaron algo de color mientras la chica ayudaba a mojar su cabello y sin querer rosaban sus piernas para así Milk se diera la vuelta para mejor acceso a sus hebras negras, sintiendo como suavemente la morena tomaba algo de su Champú y lo esparcía por su cabello para después con ayuda de un cuenco enjuagar estas fuera del tanque.

—Tengan cuidado, no se vayan a caer... —alego la castaña pareciéndole graciosa la escena entre ellas, además de ver gran parte de la espalda de la moren al tener que sacar su cabeza de la tina con agua caliente.

—Si, no te preocupes Sango —Aome movió su mano hacia la chica restándole importancia antes de volver a sujetar los cabellos ya limpios de la morena para poder acomodarlos sobre su cabeza `para que estos no les estorbara de más, fijándose en esa leve acción donde la otra chica se dejaba hacer sin decir palabra por lo apenada que estaba, una cicatriz con una forma algo obvia sobre su hombro izquierdo, con un tono un poco más oscuro que su propia piel, pero casi imperceptible si no fuera por la distancia en la que estaban, dejando ir su mano apenas tocando la marca de esa mordida no esperando el leve sobresalto de la chica —Lo siento...

—Eh, no, no pasa nada —susurro la morena al sentir un cosquilleo incómodo sobre su hombro, pero solo lo asemejo a los malestares que le daban al estar cerca de Aome. Pero la joven chica aún tenía su mano cerca de su hombro y su curiosidad le había ganado a pesar de haberse mordido uno de los labios para no hablar.

—¿Q-Que te paso aquí? ¿Quién te mordió?...

—¿Mordió? —susurro antes de mirar sobre su costado no logrando ver por el Angulo de su cabeza más llevo su mano a la zona empezando a acariciarla, sintiendo su forma llegándole rápidamente el recuerdo de su primera vez, con su inocente "esposo" este prácticamente había enloquecido hasta el punto de morderla al haberse dejado llevar, provocándole un dolor doble esa noche, teniendo la intención de regañarlo a la mañana siguiente, pero el joven Goku se la había pasado haciéndole mimos por el simple hecho de haberla marcado de esa manera "Perdóname Milk" aunque después había podido cobrárselas. Apretó sus ojos queriendo agitar su cabeza, pero solo alejo un poco su cuerpo para poder tocar su piel con más lentitud—No recuerdo muy bien que paso, supongo que algo me ataco, no lo sé... —comento suave quedando por un momento sin moverse, pero luego entre las aguas dejando una maraña de cabello flotar sobre el agua, aguantando la respiración un par de segundos antes de volver a salir con las hebras pegadas a su piel cubriendo sus hombros y parte del pecho —gracias por ayudarme Aome, eres muy amable —susurro ella, más la morena solo sonrió y con lentitud se alejó de ella volviendo a su lugar para terminar de bañarse y ser una de las primera en salir sintiendo que al parecer había hecho algo que no debía, sin embargo, solo sacudió su cabeza y se encamino al cuarto de la exterminadora, quedando solo las tres chicas en el lugar. La morena termino de disfrutar de las ya no tan calientes aguas al haberse extinguido el fuego por el agua que había resbalado por los costados de la tina, espero un par de segundos a que las otras chicas también fueran a salir para ella cubrirse con la toalla y de un salto volviendo a sentir el frio suelo bajo sus pies.

—Milk —llamo la castaña que a diferencia llevaba puesta una Yucata blanca y su ropa sucia a un costado de su cuerpo —traje un poco más de ropa, así tendrás con que cambiarte ahora —comento la chica extendiendo otro juego de camisa y pantalón, siendo este esta vez azul opaco, o eso creía por la ahora escasa luz que les ofrecía la luna, para con un empujón dejar caer la tina de agua y que esta se esparciera sobre sus pies y así acomodarla de nuevo contra el muro de troncos.

—Gracias Sango —se miraron sonrientes, despidiéndose en un leve movimiento de manos, quedando la rubia a su costado con una toalla que le había prestado la castaña y su ropa bajo su brazo.

—Vamos —susurro encaminándose casi en fila india hasta sus habitaciones, pero contando con esa ubicación pudieron ingresar al cuarto por la puerta externa y vigilando que no las espiraran poder vestirse con tranquilidad —¿Qué te pregunto la niña? —susurro la rubia mientras aun con la toalla en su cabeza empezaba a extender los futones.

—Me pregunto por una cicatriz que tengo, nada importante... —comento la chica haciendo igual que la rubia, pero antes de entrar en las cobijas dejo colgada la toalla en una pequeña puntilla en la habitación —Descansa 18—una última mirada y ambas se internaron en la colcha de suave textura.

—Tú también Milk...

Así la noche no dudo en avanzar, escuchando a los grillos cantar y los árboles mecerse por el viento, la luna apenas se mostraba ´por el par de nueves que pasaban frente suyo oscureciendo un par de segundos el panorama, siendo esa leve acción la que por un segundo intentara arrastrara a la morena de su sueño reparador, encogiéndose en su posición sintiendo la brisa colarse por la puerta no tardando mucho para volver a relajar su cuerpo, sintiendo como lentamente sus ojos empezaban a cerrarse, no tardando mucho en sentir un vacío en su mente antes de simplemente empezar a despertar...

Al abrirlos con algo de pereza empezó a mirar a sus costados, soltando un gran bostezo mientras se estiraba en aquel futón viendo como lentamente la oscuridad en el exterior parecía aclararse, giro sobre si y mirando como pudo hacia afuera estiro su mano hacia la rubia apenas meciéndola para que se levantase de su lugar y así ir a preparar algo de comer, porque si, tenía esa necesidad que ir a la cocina por algo caliente que tomar.

Levántate 18... —susurro volviendo a bostezar poniéndose de pie con algo de pereza y caminando hacia esa puerta corrediza donde la luz parecía ya anunciar la mañana, con pasos torpes llego allí y al abrir la puerta su rostro paso de estar relajado a uno tenso, casi distorsionándose, donde frente suyo ya no estaba ese enorme patio ni la pared de leños gigante sino un montón de cabañas encendidas y los gritos de las personas ir en aumento, mientras intentaban huir de las llamas que arrasaban el lugar —Pero que... —comento al salir del cuarto y dar un par de pasos y ver a un par de personas ya tendidas en el suelo con graves heridas en su cuerpo, haciéndola retroceder los leves pasos que había avanzado —¡18! —grito fuerte mientras corría al interior de la habitación, mostrando esta vez esa cabellera rubia ensangrentada y su cuerpo desacomodado como si hubiera intentado escapar de su futón —-No... 18... —las lágrimas en sus ojos amenazaron con querer salir, pero sus pies ya habían llegado a ese mal herido cuerpo, donde la escasa respiración de la rubia le alentaba al saber que seguía con vida, pero su cuerpo estaba manchado de sangre y las heridas en su cuerpo parecían no querer frenar el flujo de sangre —Resiste 18. —agito su cuerpo antes de rasgar parte de la tela del futón para así oprimir las heridas de la rubia a pesar de los gritos fuera de la cabaña y como el calor del fuego ya había empezado a afectarla —Maldita sea —susurro casi en el desespero mientras rasgaba otro trozo de tela para hacerle un torniquete a la chica, más una sombra la freno en ese lugar, viendo como la forma se reflejaba casi gigante sobre ella y la puerta del otro costado de la habitación, su respiración se agito y sus cejas fruncidas la hicieron apretar sus ojos y girar sobre su cuerpo en protección a la mal herida rubia, más una pequeña figura bloqueaba la entrada, siendo en verdad un pequeño de cabellos blancos y ropas claras quien se mostraba con sus manos y cuerpo manchado en sangre.

Lo siento... —susurro mientras las lágrimas resbalaban por sus pequeñas mejillas y sus colmillos se asomaban por sobre sus labios —Lo siento —sus ojos color miel se mostraron adoloridos y la marca casi fucsia en su mejilla parecía expandirse —lo siento —volvió a susurra antes de correr hacia ella y enterrar su diminuto brazo en su pecho, haciéndola curvarse por la impresión del ataque y sentir como rápidamente la sangre empezaba a ahogarla, sus manos apenas se movieron hacia el pequeño apretando sus prendas y viendo como una manga blanca había cubierto su brazo como si su ropa hubiera desaparecido para ser sustituida por algún tipo de yukata—lo siento —un par de leños del techo cayeron frente a ella obligándola a escupir una bocarada de sangre, mas no se dio cuenta cuando el suelo se quebró y de la nada un enorme abismo se abría bajo suyo no tardando mucho en hundirse en ese lugar junto a los escombros.

"... ¡No! ..."

—¡AJH! —su cuerpo se tensó y sus ojos se abrieron de golpe mientras sus pulmones empezaban a trabajar a toda máquina recuperando el aire que había perdido, levantando su cuerpo del mullido colchón mirando agitada a su alrededor, siendo recibida por la oscuridad de la noche y los leves suspiros que hacia su compañera al dormir —...Fue... un sueño... —susurro la chica mientras llevaba una mano a su pecho y dejaba escapar un suspiro de alivio para después alejar los cabellos de su rostro, levantándose del suelo caminando solo por precaución hacia la rubia confirmando que estaba estuviera bien y luego hacia la puerta corrediza del exterior, abriéndola para asegurarse de no seguir dormida donde la noche fresca la recibía y un leve sonido de agua la llamaba, salió del cuarto soltando un suspiro y caminando un par de metros hacia una pequeña llave de bambú con flujo de agua, acomodo sus cabellos hacia atrás antes de tomar un poco de agua en sus manos y enjuagar su rostro un par de veces, sintiendo la frescura del agua cristalina.

—¿Qué haces despierta? —la voz masculina la sobresalto arrancándole un pequeño grito volteando rápidamente llevando una mano a su pecho.

—Casi me matas del Susto —alego mientras reprendía al peliblanco y secaba sus manos con su ropa para después tomar el cuello de la camiseta y secar su rostro —¿Qué haces afuera Inuyasha?

—Te oí salir, pensé que algo te había pasado, no dejabas de moverte, hacías mucho ruido —alego el chico acariciando una de sus orejitas, mientras la chica curvaba una de sus cejas y miraba hacia la otra puerta corrediza del cuarto donde sabía que ellos dormían.

—Claro, por eso eres el único despierto —apoyo sus manos sobre su cadera en su típica posición de jarra.

—Tengo mejor oído que ellos, por eso no me dejabas dormir.

—Pues bien, vuelve a la cama —alego mientras volvía al lavado para tomar un poco de agua y así dar un par de pasos hacia la cabaña, pero el chico también avanzo esta ves a su costado.

—Se supone que aprendiste a sentir las energías de los demás...

—Esto no cuenta, lo aprendí hace poco, necesito acostumbrarme —bufo rodando los ojos.

—Jmp, como sea... ¿Estas bien? Te note alterada —el rostro del chico miro hacia otro lugar, más la chica solo atino a darle un pequeño golpe en el brazo haciéndolo tensar, sintiendo un apretón en su pecho.

—No te preocupes, estoy bien —una leve sonrisa y ambos caminaron sin decir más hacia la cabaña, pero al llegar a sus respectivas habitaciones el chico volvió a bufar haciéndola mirar hacia su dirección.

—Intenta esta vez dormir mejor, no falta mucho para que amanezca —el rostro de la chica miro sobre el muro y viendo el cielo apenas iluminado por la luna, pero aun así solo asintió, sujetando los extremos de la puerta.

—Vale, tú también descansa —finalizo cerrando la puerta, caminando un poco más relajada hacia el futón, esta vez quedando rápidamente dormida.

...Mamá...

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.

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Tan pronto el día había llegado, no tardaron mucho en dejar todo en su lugar y llevando su equipaje a cuestas, dejaron la aldea debidamente cerrada emprendiendo camino rápidamente, quedando la morena aun con algo de sueño después de tan molesto sueño que tuvo en medio de la noche, pero siguiendo los pasos del pequeño grupo... no sabían a donde se dirigían y de todas maneras no decidieron preguntar, solo siguieron el paso, unas veces rápido y otras lento, pero nada que no pudieran sobrepasar, la mañana avanzaba rápido y el sol en su momento ya se le hacía algo molesto, pero rápidamente captaron los bosques entre las montañas que a la morena le había gustado tanto ver al ir sobre Kirara a la aldea de la exterminadora.

—Muero de Hambre... — susurro la morena mientras apretaba el bolsito najo su blusa —No tenemos nada guardado —miro a la rubia más esta solo negó mientras pasaban un par de robles que les refrescaba la piel gracias a su sombra.

—Nos gastamos todo —se recostó con una mano sobre uno de los robles acomodando el cordón de uno de sus zapatos —Pero ya conseguiremos algo, esta zona está rodeada de árboles, algo habrá para comer —retomaron el paso hasta llegar sobre un pequeño acantilado donde un puente en cuerda no muy sólido unía ambas partes, pasando apenas de dos en dos solo por precaución hasta llegar a una enorme pared de roca que ocultaba el acantilado, donde tendría que cruzarlo a pie o rodeándolo, llevándoles un par de horas para lograrlo.

—Rápido Aome, sube a mi espalda —el chico no recibió reproche empezando a subir en varios saltos por la pared de roca caliza para acortar el camino, siendo seguida de la ahora enorme gata llevando a la castaña junto al monje y el pequeño zorrito.

—Milk, Dieciocho — comento al ya estar un par de metros sobre el suelo, pero ambas chicas ya habían empezado a subir casi con la misma velocidad del peliblanco, alargando sus piernas y brazos para saltar por la roca casi como si estuvieran compitiendo ambas jóvenes, dejando sorprendido al joven monje y zorrito.

—Que agiles —dijo el pequeño recordando rápidamente el momento en el que él y la morena se conocieron, donde había caído del árbol con tanta facilidad.

—En verdad que son buenas —dijo el monje afirmando las palabras del chiquillo mientras la castaña ya no sabía si sorprenderse o no, después de todo no conocía nada de donde ambas jóvenes provenían y lo poco o mucho que había visto la había dejado anonadada, un par de palmadas sobre el lomo de la gata y esta rápidamente empezó a subir la enorme pared de roca.

—-Bien, espera aquí Aome —dijo el peliblanco bajando a la morena al haber llegado a la sima de esta donde un nuevo bosque les daba la bienvenida, ya faltando poco para llegar a la aldea de la sacerdotisa Kaede, pero aún tenía que ayudar a las otras dos forasteras —iré a subir a esas dos...

—Está bien Inuyasha pero no vayas a ser grosero, por favor

—¿Cómo que grosero? Si las voy a traer...

—Ya lo sé Inuyasha, pero por si se niegan no vayas a discutir

—¿Por quién me tomas Aome? —se alejó de la morocha caminando al filo de la pared de roca donde la castaña ya empezaba a asomarse y poco después ambas chicas saltar sobre el peliblanco sorprendiéndolo antes caer un par de metros adelante, casi frente Aome —¿¡Pero que!? —una gota de sudor ya había caído por su cien, parpadeando un par de veces.

—¿Qué creías Inuyasha? —el monje bajo de la espalda de la enorme gatita acomodando su toga —Ellas no necesitan de ti —se le acerco coqueto mientras lo empujaba por el hombro, sacándole de antemano al chico mitad bestia un gruñido.

—-Tonterías —alego mientras que volvía hacia la colegiala —Iremos más rápido, Aome debe volver antes del anochecer, así que prepárense.

—Inuyasha —llamo la chica sin evitar fruncir el ceño ante las palabras toscas del chico, sabía que no era buena idea negarse a la ayuda del chico, pero entendía que las dos chicas eran mucho más independientes que ella misma, que habían subido la pared de piedra por sí solas, apenas ensuciando sus manos del polvo de la misma y eso solo para la morena, la rubia parecía estar mucho más intacta.

—¿Podremos buscar algo en el bosque mientras avanzamos? —comento la otra morena mientras sacudía las palmas de sus manos —ya es tarde y no hemos comido nada y ya tengo hambre —el pequeño grupo la miro fijamente haciéndola incomodarse optando por fruncir los hombros y alzar ambas cejas —¿Qué?

—Bien, pero será en el centro del bosque —dijo el chico volviendo a agacharse frente a la colegiala —sube Aome —la chica solo rodo los ojos y volviendo sobre sus espaldas vieron como el chico emprendía rápidamente huida.

—Señorita Milk ¿Cree poder seguirnos el paso? —comento el monje posicionando una mano sobre el hombro de la chica, esta miro la dirección por donde aún se apreciaba la espalda del albino y luego volvió a mirar al chico ojiazul asintiendo.

—Estará bien —miro cómplice a la rubia mientras sujetaba uno de sus pies por la espalda haciendo leves estiramientos —Pero a como encuentre algo frenamos —alego para así tomar una bocarada de aire y emprender camino tras el peliblanco seguida de la rubia y el monje, ya que sango seguía sobre Kirara y llevando a Shippo.

Sus piernas se tensaron con un leve calambre casi gustoso donde sus piernas parecían ir a juego entre el bosque, esquivando algunas raíces y arbustos que se atravesaban en su camino, teniendo como meta alcanzar al peliblanco y no dejarse rebasar por la rubia o el moreno a su costado, pero no pasado más de quince minutos el aire empezó a faltarle y el sudor cubrir su frente ¿Seria por no haber comido nada? O quizás no tenía la resistencia para correr tanto tiempo.

"Tonterías"

Pensó mientras observaba las dos personas a sus costados y como la sombra de la enorme gata los rebasaba, alcanzando apenas a ver la espalda de la castaña, su ceño se frunció y poco más adelante hallo un árbol con una rama lo suficientemente baja, para así apoyarse sobre su tronco y alcanzar esta con sus brazos, dando una leve voltereta para caer sobre está empezando a saltar entre las ramas al haber tantos arboles rodeándolos, haciéndosele más fácil viajar de esa manera al no tener constante contacto con la superficie, mientras manteniendo el equilibrio y la agilidad de poder alcanzar cada rama, un pequeño claro se le hizo frente pero no por eso lo dejo pasar, dando un gran salto para poder caer sobre otro árbol y seguir el camino, donde de vez en cuando una rama aparecía taparle el camino, más con rapidez la esquivaba y la brisa al cruzar las hojas verdosas refrescando su cuerpo, no tardando mucho para encontrar un manzano y un mandarino casi juntos.

—Bien —hablo un poco fuerte para alentar el paso y quedar mucho más arriba de lo que había estado para alcanzar los frutos, sujetando un par de ramas y respirando entrecortadamente para hacerle una seña a la castaña.

—¡Muévete! —escucho bajo sus pies, bajando la mirada donde Inuyasha y Aome ya estaban tranquilamente sentados ¿Hace cuánto habían llegado? Alzo su brazo izquierdo para secar el sudor y empezó a moverse por las ramas de ambos árboles, tomando las suficientes frutas que pudiera llevar entre su camiseta y sus brazos.

—Milk ama las manzanas ¿No? —pregunto el zorrito a la rubia que a diferencia de la morena ni una sola gota de sudor había cubierto su piel.

—Si, es su fruta favorita... —miro rápidamente a los árboles viendo las ramas agitarse y una que otra hoja caer desde la superficie.

—Me lo imaginaba, cuando nos conocimos estaba comiendo manzanas.

—¿Cuándo la conociste? —dijo el peliblanco recordando como esa vez había dejado de lado el cómo el chico zorrito había reconocido a la chica y más cuando su colmillo había terminado partido en dos.

—Si, Inuyasha ¿Recuerdas cuando Kana devolvió el Ataque de Colmillo de Acero? En ese momento estabas tan mal herido que Aome me envió por algunas plantas medicinales y fue ahí que la vi, estaba comiendo manzanas en un árbol enorme —los labios del zorrito se habían curvado en una pequeña sonrisa, mientras el recuerdo pasaba de nuevo en su cabeza —Fue muy amable en ayudarme con las hierbas medicinales.

—¿Las que? —no termino de hablar el peliblanco cuando la sombra de la morena apareció sobre ellos antes de caer al suelo con los brazos y blusa llenos de fruta.

—Traje para todos —comento sonriente estirando la parte baja de su ropa para mayor acceso.

—Oh, muchas gracias Milk —salto el zorrito tomando un manzana y dos mandarinas —también muero de hambre —Los demás también se acercaron a comer, sobrando un par para el camino, dejando los residuos amontonados junto a las raíces de un árbol para que en su momento se convirtieran en abono, no tardando mucho en retomar el rumbo del viaje esta vez un poco más tranquilo, pero sin dejar caer el paso, corriendo tras el peliblanco y Aome, no obstante la morena volvió rápido sobre los árboles, haciéndosele más fácil seguirles el paso no tardando para estar la rubia a su lado esta vez empezando a volar aprovechando que no la estaban observando.

—¿Ya te cansaste? —comento la morena dando otro salto, sintiendo el viento esta vez golpearla mucho más fuerte.

—No estoy a costumbrada a correr así, supongo que es por eso...

—Estas muy acostumbrada a Volar, por eso será...

—-Prefiero hacerlo cuando ellos no me ven, ya es más que suficiente que sepan que podemos crear esferas de energía —esquivo un árbol y alcanzo rápidamente a la morena.

—Deberías enseñarme eso también...

—Primero aprende a manejar el Ki, volar vendrá después... —la morena asintió y en un nuevo salto se sujetó de una rama con sus brazos para columpiarse y poder caer en una rama mucho más lejana, volviendo a sentir la brisa sobre su cuerpo antes de salir de aquel enorme bosque y ver una llanura completa de siembras de arroz y trigo y gran cantidad de cabañas, sintiendo por un momento algo de molestia en pecho desde que empezaron el viaje y como un nudo se formaba en su garganta, mientras caía de nuevo al suelo, al no haber más árboles.

—Este lugar... —susurro la rubia descendiendo a su lado mientras el pequeño grupo volvía a tomarles ventaja.

—¡Vamos! —grito la morena que apenas había soltado el traje del peliblanco para poder llamarlas con uno de sus brazos, Milk miro por un segundo a la rubia antes de emprender camino, disfrutando el paisaje y como los aldeanos empezaban a mirarlos un tanto sorprendidos, pero no por ello se asustaron o se extrañaran de su presencia, parecía ser todo lo contrario, un par de metros más adelante sintió como la presencia de la rubia empezaba a quedar atrás obligándola a girar a verla mientras sus pasos parecían frenarse.

—¿18? —la llamo empezando a caminar de nuevo hacia ella pero la rubia solo había bajado la mirada un poco donde sus ojos apenas se turbaban como si estuviera obligándose a recordar algo, la morena miro al frente viendo como no muy lejos el grupo se frenaba para así poder llegar a una pequeña cabaña, más un par de metros más adelante veía como un arco rojo típico de los templos, casi inmenso como si les diera la bienvenida a un templo, volvió a mirar a la rubia y esta solo llevo una de sus manos a su frente mientras empezaba a caminar y miraba un tanto preocupada a la morena —¿Qué te pasa? —la rubia solo negó y arrebazo a la morena regalándole una mirada al bosque que estaba al otro costado de la aldea sintiendo su piel erizarse.

—Vamos Milk —susurro de nuevo y retomando el paso viendo como al pasar todas esas cabañas, unos escalones las separaban de donde se hallaban al parecer esa última cabaña frente al rio y al costado el arco que llevaba a un templo, lo observaron momentáneamente antes de avanzar hasta este, sintiendo que al apenas cruzarlo el viento golpeo sus cuerpos y la morena se sintió ahogarse, donde sus ojos se caldearon por un par de segundos y su boca apenas se abrió, llegándole la imagen de una mujer herida con un arco templado en sus manos, como si acabara de lanzar una flecha al compás de las hojas caer de los árboles, un paso más al frente y la imagen del peliblanco clavado en un árbol casi la saco de su ensoñamiento, teniendo que parpadear un par de veces para así poder ubicar aquel enorme árbol que arriba de la pequeña colina se veía a lo lejos.

—¡Muchachas! —grito Aome haciéndolas avanzar de nuevo sin poder cambiar la expresión seria de sus rostros, donde su cuerpo se sentía tenso y una gota de sudor bajaba por cada una de sus mejillas.

"Quiero irme"

Pensaron ambas antes de llegar frente al pequeño grupito y de donde la pequeña cabaña salía una mujer de aproximados 60 años de edad, quien apenas al verlas se frenó en seco haciendo un incómodo silencio entre ellos mismo ¿Cuántas veces pasaría por lo mismo? ¿Debió haberse sujetado de otra manera el cabello entonces?—muchachas, ella es la sacerdotisa de esta aldea, la señora Kaede —la mujer de mayor edad se acercó a ellas con lentitud, mirándolas fijamente mientras estiraba una mano a la rubia como si con esa acción pudiera sentir su ser, para después hacerlo con la morena viendo como momentáneamente entre la distancia que las separaba unas delgadas líneas de energía cosquillearon los dedos de la mayor, haciéndola retroceder su mano para así permitirles ingresar, no sin antes regalarles otra mirada seria.

"¿Qué le pasa a esta abuela?"

—Sigan por favor... —susurro mientras la rubia apenas se había movido y la morena había tenido que apretar sus manos y morder el interior de su mejilla dando apenas un paso, su cuerpo tembló en frio y de la nada unas ansias enormes de vomitar había golpeado su cuerpo, sentía algo querer salir mucho más fuerte por su garganta, pero se resistía a pasar semejante vergüenza y más cuando parecía haber sido obvio ese nudo para la anciana mujer, sintió que al apenas rosarla algo parecía burbujear y por ello no había podido dejar de mirarse y aunque intento disimularlo, al solo dar ese otro paso fue como si hubiera recibido un golpe tras sus rodillas haciéndola caer al suelo y llevando una mano a su abdomen antes de no poder resistir más y dejar salir ese nudo de su boca, volcando una sustancia oscura sobre el suelo, sintiendo como esa horcada parecía aumentar expulsando un poco más de ese líquido negro, como si no hubiese consumido nada desde hace días.

—¡Milk! —la sorpresa los tomo desprevenidos a todos teniendo que rodearla preocupados, más la anciana solo estiro su mano para frenarlos.

—Como lo suponía... esta mujer tiene una maldición dentro de su cuerpo —aseguro la mujer posicionando una mano sobre la espalda de la chica haciendo que esta soltara una horcada mucho más fuerte —Aome, préstame una de tus flechas —comento la mujer recibiendo el arma rápidamente —Aleja el mal de este espíritu perturbado... —susurro enterrando la flecha en el suelo donde el líquido negro se encontraba viendo como una tenue luz violácea cubría la flecha y así el color negro del vomito desaparecía y la flecha se deshacía.

—¿Milk? —escucho su nombre, pero su mente solo se había quedado en blanco mientras admiraba lo que esa mujer había hecho y el recuerdo del primer encuentro con Tsubaki en la Corporación capsule y como esa sombra negra había sido quien la había mantenido cautiva ¿Seria acaso en ese momento? O quizás ¿La criatura que vio en la aldea de los exterminadores? Apretó sus ojos y sus manos que habían buscado apoyo en el suelo para no caer de bruces apretaron la tierra entre sus dedos.

—¿Puedes ponerte de pie? —el tacto de la mujer la hizo tomar algo de aire para después asentir y con lentitud ponerse de pie, no esperando que las manos de aquellos que había acompañado la sostuvieran además de la rubia que había estado cuidando de ella ¿Acaso quería llorar? Sus ojos habían acumulado algo de líquido sobre su lagrimal —Debes tener cuidado, aunque te haya hecho expulsar esa energía aun cuentas con esa maldición sobre tuyo, debes lograr romperla pronto o seguramente te consumirá... —la morena con el aliento descompasado, solo asintió y se dejó guiar por el pequeño grupo que la dejo dentro de la cabaña sobre el tatami para poder descansar sus levemente temblorosas extremidades.

—¿Estas bien? —susurro Aome recibiendo una mirada algo vacía pero un asentimiento por parte de la chica, la morena la escaneo levemente volviendo a ver sus manos vendadas y la conversación que tuvieron antes de llegar a la aldea... sabía que tenía que hacer algo para ayudarla... ya el medio día había pasado, así que no tenía mucho tiempo que perder —No te preocupes, te traeré algo para que te sientas mejor —alego la chica mientras miraba a los demás —Volveré mañana en la tarde, tengo que conseguir algunas cosas.

—¿¡Que!?Aome, no podemos... —el peliblanco fue silenciado por una mirada severa de la chica, y soltando un jadeo la siguió para acompañarla hasta el poso que unía esa dimensión con la de la chica.

—Estarás bien —comento Sango dejando su Hiraikotsu sobre una de las paredes y pasándole un poco de agua en la cantinflera que traía —ya lo veras.

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La noche llego y una sopa burbujeante calentaba la fría cabaña, donde solo la presencia de la joven estudiante hacía falta, donde solo relatos graciosos del pequeño zorro y sus malas jugarretas con él hombre mitad bestia y el joven monje amainaba el ambiente, más al estar lista la cena, la vieja sacerdotisa sirvió el alimento, donde apenas la morena y la rubia probaron bocado, pero no fue algo que llamara la atención, no hasta ya entrada la noche donde la mayoría ya se halla dormida, incluso su compañera androide, que había caído exhausta por la extraña sensación de opresión en su cuerpo, más la morena se había despertado con el chispeo del fuego, sintiendo su garganta seca y aun cansancio en su cuerpo ¿Cómo era posible? Quizás esa energía la había hecho de alguna extraña manera más pesada, porque lo liviana que se sentía en ese momento solo se asemejaba a las continuas veces que la rubia el hecho viajar por los cielos, más ese no era el momento, acaricio su frente con el costado de su manos incorporándose para beber algo de la cantimplora de Sango sintiendo el escalo liquido bajar por su garganta haciéndose insuficiente para calmar su sed, levantarse de donde había estado recostada y sin llegar a calzarse camino hacia el exterior en completo silencio, en dirección al rio que bañaba los cultivos de la aldea, no teniendo que alejarse, solo un par de metros con uno de los cuencos que había tomado prestado del interior, miro con cuidado las aguas del rio y agachándose en la orilla tomo un poco del agua más lejana de la hierba que cubría el borde, admirando el cristalino liquido antes de empezar a beberlo con lentitud, refrescando su garganta y admirando la noche.

—Ni siquiera en la montaña se veía un cielo así... —susurro para sí misma, admirando la belleza del firmamento, lejos de contaminación o luces artificiales en donde su época estaba acostumbrada, en ese lugar la noche parecía más brillante y la luna parecía tener el doble de tamaño, soltó un leve suspiro carraspeando su garganta y tomando otro trago de agua giro sobre sus pasos volviendo hacia la cabaña, pero el Torri sobre esos escalones la freno en ir en esa dirección, el arco del templo en la sima la hizo desviar su camino, subiendo lentamente cada pieza de roca sintiendo el leve relieve bajo sus pies descalzos sin dejar de darle tragos al cuenco de agua, esperando saciar rápidamente su curiosidad. Al llegar un pequeño tembló se abría frente a ella y el viento solo atinaba a hacerlo algo tenebroso a pesar de las antorchas que iluminaban el lugar —que tenebroso...—se acercó un poco más al templo dejando el cuenco de agua sobre uno de los escalones y juntando sus manos frente a su pecho se permitió cerrar los ojos y hacer una pequeña clemencia frente a este, como si esperara que este lograra escucharla.

"Todo debe salir bien..."

El viento corrió de nuevo y el sonido de la piel contra el suelo la hizo mirar tras suyo llevándose un sobresalto realmente fuerte cuando el peliblanco había aparecido frente suyo al haber saltado para darle alcance quedando demasiado cerca para su gusto, haciéndola trastabillar y teniendo que llevar sus manos a la boca para no exclamar un grito de horror, no frenando el desequilibro de su cuerpo al caer de espalda por el sobresalto.

—¿Qué estás haciendo? —la chica soltó el aire antes de ponerse de pie y sacudir el pantalón mirándolo molesta.

—¡A ti que te da! ¿¡Qué haces fuera!?

—Eso mismo te pregunto ¿No estabas convaleciente? La anciana Kaede dijo...

—¡Ya se! Se lo que dijo ella, solo...—le corto alzando un poco el tono de voz, llevando una mano hacia al frente para que él no fuese a decir nada, soltó un suspiro y dando un parpadeo largo lo volvió a mirar —Salí a tomar agua y el templo llamo mi atención, solo subí a ver...

—… ¿No pudiste hacerlo en la mañana? —el bufido que había soltado parecía irritarla y que se cruzara de brazos como si pretendiera reñirle incomodándolo de alguna manera.

—La oportunidad se dio y lo hice ¿Cuál es tu problema? —el joven chasqueo la lengua, quedando en silencio un par de segundos exasperándola empezando a alejarse del lugar. Mas su cuerpo y boca actuaron nuevamente sin pensar, queriendo retenerla un poco más.

—¿Quieres saber cómo sentir las energías? —la chica freno en seco mirándolo incrédula por sobre el hombro —Es si quieres, de todas maneras, podrás pedírselo a quien quieras... —la mirada del chico se desvió un poco de su cuerpo, pero siguió mirándola no tan fijamente

—Para tu información se lo que son las energías malignas, pero aun así ¿Quieres hacerlo tú? ¿Vas a enseñarme lo que yo no sé? —el chico la miro más fijamente y solo soltó un bufido, la chica retorno un par de pasos y cruzada de brazos lo miro de igual manera que el —si vas a hacerlo debes comprender que hay cosas que entiendo ¿De acuerdo? —enarco una de sus cejas y sentándose frente a él con los brazos y piernas cruzados mirándolo desde su posición, esperando a que el chico solo bufara y la dejara sola en medio del templo, por la burla que le había hecho —¿Y bien? —el joven dejo a un lado su inseparable espada y se sentó igual que la chica, sorprendiéndola.

—Antes que nada, debes saber, que las energías malignas o benignas nos difieren, los seres humanos, monstruos, demonios y hasta espíritus, todos son diferentes, pero tienen algo en común, esa sensación de su ser que nos hace entender si son malos o no —la chica lo escucho en silencio sin realmente esperar a que el chico se tomara el momento, en medio de la noche, sentados en ese lugar y con el frio calarles los huesos, se lo había tomado muy enserio. Más había algo que había suprimido de alguna manera en su cabeza... ella como la rubia habían sentido lo que era una energía maligna, esa que las había hecho no pensar dos veces antes de hacer algún movimiento en su dimensión, habían sentido estremecimientos en su cuerpo, siendo estos totalmente naturales pero que rápidamente asociaron a un ser, como esa peste que la persiguió por muchos años en su vida en lo lejano del bosque —¿Óyeme? ¿Estas prestándome atención?

La chica parpadeo un par de veces para en si solo relamer sus labios, mirando a su alrededor como si buscara una sensación parecida a las que ya había sentido, pero solo podía sentir las energías calmas dentro de las cabañas y la que se hallaba algo tensa frente suyo.

—Inuyasha... — mordió su mejilla interna antes de volver a hablar —las energías malignas ¿Te pueden hacer temer de siquiera dar un paso? —el chico la miro extrañado, no comprendiendo al principio su pregunta, más sin embargo, el en muchas ocasiones había quedado inmóvil por las fuerzas de las criaturas que lo habían intentado capar en años anteriores, pero para darse un alivio, la chica parecía entender más de lo que demostraba, así que la única manera que tenía para enseñarle era como había aprendido el de pequeño, viviéndolo en carne propia... así que incorporo un poco jalando uno de los brazos de la chica para así posicionarla sobre su espalda —¿¡Que haces!?

—Sujétate, te mostrare como se hace... —alego el chico empezando a correr en dirección al bosque detrás del templo, donde la joven apenas y había sujetado sus ropas y cerrado los ojos para así no ser lastimada por las ramas de los árboles, sintiendo la corriente de aire y ver sobre el cabello plateado la inmensidad de esa tierra, donde el bosque se veía como una sombra y las aguas de los ríos o lagos eran las luces que iluminaban los caminos. Las ramas volvieron a aparecer cuando el chico empezó a caer sobre el bosque, llevándola casi a lo más profundo de este dónde si quiera la luna les permitía ver más allá de dos metros.

—¿Qué hacemos aquí? —susurro sobre su cabeza antes de bajar de la espalda del chico, sintiendo el suelo casi fangoso bajo sus pies —iugh... ¿¡Que hay aquí abajo!?

—Monstruos, en este costado del bosque los humanos tienen prohibido entrar, solo las bestias rondan este lugar —susurro para ambos mientras sus sentidos despertaban y sus orejas empezaban a captar el sonido de las criaturas que ya habían empezado a captar sus presencias —podrás sentir sus energías, incluso verlos y sentirlos, como ellos a nosotros.

—¿¡Que!? Pero no he llegado a entenderlo del todo —su mano viajo rápidamente a la manga del chico apretando su tela dándole un tirón —¿¡Como se supone que voy a hacer eso!?

—Te guías demasiado por tus ojos, en verdad debes dejar de verlos —la chica parpadeo un poco y a pesar de no saber de su presencia no se sentía segura en tanta oscuridad, odiaba la oscuridad, incluso más que los monstruos, pero algunos sonidos empezaron a ser audibles para su oído, escuchando como garras, aleteos e incluso risas empezaban a resonar entre los árboles y arbustos.

—Inuyasha... ¿Qué cosas son esas? — trago pesado empezando a respirar entrecortado, mientras sus cejas se fruncían y su agarre se apretaba mientras su cabeza no dejaba de captar sonidos y sobras haciéndola mirar despavorida a cada costado de su cuerpo intentando vislumbrar alguna figura, aunque fuera solo eso.

—Demonios, bestias y monstruos de este bosque, debes sentir su energía —la chica negó un par de veces dando un paso más hacia el chico aguantando las ganas de ejercer algún sonido de asco por la desagradable sensación del suelo, mas solo cerro sus ojos y apretó mucho más fuerte su agarre, sintiendo como algo rosaba sus tobillos haciéndola dar un brinco y soltar un gemido ahogado —¡Date prisa!

—¡Maldita sea! — empujo un poco a joven para que este avanzara un poco más hacia el frente para alejar sus pies descalzos de lo que fuese que la toco para así cerrar sus ojos y comenzar a buscar las energías que en su momento pensó que eran Ki´s apareciendo lentamente pero no tan tardío como cuando lo intento con ellos, siendo de colores mucho más intensos, casi oscuros, como si fueran colores en sangre, luces opacas donde el olor y las sensaciones parecían unirse y cada segundo que pasaba acumularse mucho más las ganas de salir de ese lugar, la sensación sobre su cuerpo era detestable y solo quería sentirlos lejos

—¿¡Ya los viste!? —gruño el chico sujetando la empuñadura de su espada antes de sacarla de su fusta. Sus ojos se negaban a abrirse intentando sentir con mayor rapidez y agilidad las energías que amenazaban con devorarlos a medida que los rodeaban, los nervios en su cuerpo no se frenaban y sus piernas habían tentado en caer sobre el suelo al obligarse a no defenderse, sino solo sentir lo que era maligno, pareciendo colores y figuras casi repugnantes cubrir el espacio en negro a su alrededor.

...Mamá...

Una voz joven, casi de un pequeño apareció a lo lejos de su ubicación, haciéndola mover su cuerpo un par de grados para poder detectar su presencia.

...Papá...

Trago pesado y su cuerpo volvió a moverse buscando la dirección de su voz antes de que algo nuevamente le rosara esta vez en la pantorrilla

...Hija...

La voz parecida aumentar de tono haciéndose mucho más grave, pero sin perder el tono haciéndose un poco más femenino empezando a formarse en la profundidad de ese bosque...

...Milk...

No supo en qué momento algo revoloteo sus cabellos haciéndola gritar y de por si jalar la manga que aun sostenía, mas no supo cómo esta se resbalo de su mano como si algo más también hubiese jalado al chico al extremo contario y la voz a lo lejos que la llamo empezara a acercarse con pasos fuertes y casi retumbantes sobre el suelo.

...Tsubaki...

Sus ojos no lo resistieron más y se abrieron en pánico siendo golpeada por una oleada de criaturas que rodeando su cuerpo hicieron que sus cabellos se alborotaran y que de por si perdiera la orientación en donde se encontraba, a medida que estos rosaban sus extremidades consigo misma.

—¡Inuyasha! —grito mientras se agachaba esquivando por inercia un par de garras que habían intentado sujetar su cabeza y su cuerpo giro un par de veces sobre su eje buscando al peliblanco más este parecía no estar por allí y el movimiento bruco de sus cabellos no le ayudaba hasta que de un tirón quedaron libres, el desespero de no saber dónde estaba la hizo nuevamente gritar, sino que esta vez mucho más fuerte mientras una de sus manos se estiraba hacia el exterior sintiendo una luz clara casi salir de su cuerpo y que de por si las criatura parecieran perder el ritmo de su ataque gritando como si quisieran desgarrarle los tímpanos peor tan pronto como vio ese desconcierto sobre las criaturas y ella, sintió una mano rosar la suya y su cuerpo salir de aquel enorme remolino quedando pegada al pecho del chico aferrándose a su cuerpo por inercia mientras este blandeaba su espada.

—¡Viento Cortante! —grito fuerte y claro deshaciéndose de tales criaturas iluminando aquel enorme bosque con la luz dorada de aquella majestuosa técnica, pero algo con el que ella no previo fue ver el tiempo momentáneamente frenarse y al alzar el rostro con la misma lentitud en el que el tiempo se frenaba veía a escasos pasos la pequeña figura, de cabellos blancos y revueltos por el movimiento y ropas tradicionales estirando una de sus manos hacia su rostro apenas llegado a rosarla y así desvanecerse en medio de la nada, antes de sentir el silbido en sus oídos y de golpe volver a la realidad cayendo al suelo por tan brusco movimiento que había ejercido el chico.

(Imagen)

Las fracciones de carne y piel quemada empezaron a caer alrededor de ellos y la luna alumbrar un poco más al tener un nuevo acceso al bosque que no había podido soportar tan abrupta técnica, sus cuerpos se hallaban estupefactos y aunque el aliento de ambos estaba agitado el saber que el otro estaba bien los tranquilizaba, la chica apretó un poco la ropa del chico sintiendo su suave textura antes de levantarse cuidado el no lastimarlo, empezar a incorporarse y darse cuenta que la mano izquierda del chico que la había jalado hacia si había viajado hacia su espalda en algún momento del ataque, así que mientras se sentaban ambos quedaron uno frente al otro, mirándose sorprendidos y a la vez aliviados, por aquella para nada gratificante experiencia. Fue horroroso

—Lo siento Milk, creí que sería una buena idea... —alego el muchacho mientras su mano viaja a la mejilla lastimada de la chica intentando frenar el hilo de sangre que ya había recorrido parte de su rostro, la chica miro por reflejo su acción llevando también su mano hacia donde el joven tocaba, no antes de negar y soltar un suspiro.

—A-Admito que no fue nada ortodoxo, pero... creo que ya comprendo la esencia de esto —susurro mientras llevaba la mano frente suyo admirando la sangre y el recuerdo de aquel diminuto peliblanco— lo agradezco...—lo volvió a mirar exhalando una vez más, el chico la miro asombrado y aunque no estaba del todo aliviado por la cortada de su mejilla, solo se incorporó del suelo y guardando su arma estiro su mano a la joven chica para ayudarla a levantarse.

—Volvamos a la aldea —Milk toco su mano sintiendo el tirón que le daba, viendo atentamente como este le daba la espalda y se acuclillaba para que esta volviera a subir a sus espaldas, esta vez por iniciativa propia llevándola a sus cuestas, Llegando a la aldea antes del amaneces, permitiéndose por el camino repasar más tranquilamente el extraño suceso y como este de alguna manera los había hecho más cercanos.

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El nuevo día había llegado y en espera de la joven estudiante el grupo se había quedado tranquilo en la aldea, dando pequeños paseos o descansando en la acogedora casa de la sacerdotisa, que aunque aún seguía algo extra en presencia de las dos jóvenes, se había mantenido al margen, observándolas a la distancia y como estas decidieron sentarse a la orilla del y meditar después de comer algo ofrecido por la anciana Kaede, siendo esa rutina por lo que quedara de día, no tardando mucho en oír al peliblanco subir al tejado de la cabaña y empezar a mirar el bosque, desesperado de que la morena aun no daba avistamiento en el horizonte. La estaba extrañando

—Aome ya se demoró mucho, creí que iba a llegar antes del atardecer —el pequeño zorrito subió al tejado junto al peliblanco, mas este solo le golpeó la cabeza un tanto irritado saltando del tejado empezando a correr hacia el bosque.

...Aome...

El cuerpo de la morena se tensó y sus ojos se abrieron de golpe mientras el viento golpe su cuerpo, y ese extraño calambre recorrer su columna como hace tiempo no sucedía y como el miedo inundaba su estómago haciéndola incorporarse de golpe, buscando rápidamente en el panorama por donde provenía tal extraña sensación. ¿Porque lo estaba sintiendo ahora?

—Lo sentiste...verdad... —la morena miro a la rubia a su lado, su seño estaba fruncido en colera y sus ojos brotaban un sentimiento que nunca había visto tan vivo en ella ¿Acaso también tenía miedo? —Ya están aquí... —la morena negó un par de veces —sabía que ya había estado en ese lugar antes pero no podía cavilar que fueran sido descubiertas tan rápido, no podía volver a su dimensión con el nivel que ahora tenia, así no podría darles frente, los ojos de la chica se clavaron en su persona mientras sus puños se cerraban —volvimos al principio Milk, estamos cerca de ese extraño poso —la nombrada solo se sobresaltó y sus cejas solo se fruncieron más antes de salir corriendo de ese lugar, no dando por sentadas esas palabras, dejando a la estupefacta rubia aun parada frente al rio sin poder moverse, ahora se daba cuenta que no estaba realmente lista para darle frente a esos guerreros.

Sus piernas se aceleraron y su instinto empezaron a llevarla en dirección al bosque por donde Inuyasha la había llevado la noche anterior, viendo como los arbustos y arboles hacían un camino amplio y la energía de un conocido parecía atravesarse en su dirección no siendo tan lejos como su nada novedoso entrenamiento con el peliplata.

—Inuyasha... él está por aquí —alego mientras continuaba el camino que el bosque le mostraba, sin bajar el ritmo de sus piernas estando segura que podria alcanzarlo.

Pero la ventaja que el peliblanco le llevaba estaba en otro nivel, siendo este conocer de la energía que rondaba al apenas haber tocado el bosque teniendo que acelerar el paso para llegar al conocido poso.

"Percibo un extraño olor"

Siguió avanzando hasta no ver muy lejos como la figura de la chica estudiantes estaba sentada en el poso mientras masajeaba una de sus piernas, sorprendida y algo atemorizada mientras sus ojos buscaban algo en el suelo. Algo le había pasado

—Aome, llegas tarde ¿Estas bien? —comento, pero el rostro de la chica solo se frunció más.

—Inuyasha, algo me mordió... —apretó su tobillo derecho donde había sentido la hendidura de algo sujetarla fuertemente cuando había llegado a la época, trayendo su amplio maletín lleno de cosas que necesitaba para su búsqueda, pero aún no comprendía como de la nada algo la había atacado sin dejar más que un leve movimiento en el césped —se fue por allá —comentó la chica guiando al joven por donde había visto el movimiento, no esperando este para ir en busca del atacante internándose momentáneamente entre el bosque antes de ver una sombra avanzar y preparando sus garras desgarrándolo al escaso tacto, llevándose la sorpresa de ser solo trozos de papel caer sobre el suelo.

—¿Qué demonios? —con cuidado recogió los trozos y volviendo rápido al poso aun viendo a la morena sentada allí, esperándolo —Vi algo extraño, pero solo conseguí esto al hacerlo pedazos —estiro su mano dejando ver varios trozos de papel con rastros de tinta sobre ellos.

—Esto es muy extraño Inuyasha —alego ella mientras aun apretaba su tobillo.

—¿Puedes caminar? —la chica asintió y el tomando la enorme maleta empezaron a cambiar tan rápido como la chica pudiese en dirección a la aldea en busca de la vieja sacerdotisa, mas no se fijaron del cuerpo inmóvil tras un árbol con una mano sobre sus labios y las pupilas dilatadas al recordar esa primera vez que rondaron ese lugar ¡Maldita sea! la rubia había tenido razón y aunque decidido verlo con sus propios ojos aun no salía del estupor al suponer que esa joven salió del pozo por donde ellas también habían llegado ¿Por dónde más podría haber llegado con semejante morral? Era más que obvio, Con cuidado salió de su escondite caminado como podía hacia aquel poso que había visto al llegar a esa dimensión y no hace menos cinco minutos, su respiración se había agitado de sobremanera y sentía que caería de bruces, más se obligó a calmarse y de por si tocar la entrada de este, apretando sus ojos y dejando que su ser sintiera la energía de ese lugar, no hallando más que el viento correr, miro su interior y no pudo evitar soltar un jadeo de alivio al hallarlo vacío, ahora entendía porque esa joven vestía de esa manera, ella también provenía de otra dimensión. Era lo más obvio

"Aome"

Apretó de nuevo sus manos y el viento volvió a soplar, pero esta vez desde el interior del pozo haciéndola alejarse de un sobresalto cayendo de bruces al suelo, empezando a respirar por la boca y que de por si algo entre el bosque y los árboles los agitara y de la nada sobre el cielo rojizo se viera dos cuerpos volar sobre una pluma.

—K-Kagura... —recordó rápidamente el nombre de esa mujer, más la silueta de la otra persona la dejo casi helada, pareciéndole casi reconocer la espalda de esa mujer de cabelleras blancas con un animal sobre sus hombros a la perfección, sintiendo como su corazón bombeaba con mayor violencia y sus pupilas encogerse casi al punto de llevarla a un estado de shock —N-No... no puede...ser... —su respiración se aceleró y la falta de aire parecía arrebozar su resistencia en tan solo segundos — Tsubaki... —apretó sus ojos cubriendo su rostro con sus manos, sintiendo algo de dolor por la fuerza que ejercía antes de soltar un jadeo y volver su rostro a los cielos donde la figura de ambas mujeres ya le eran casi imperceptibles —No puede ser cierto... —chasqueo la lengua y levantándose con algo de dificultan se obligó a retomar el aire antes de empezar a correr de golpe en dirección a la aldea, debía de poder confirmarlo con la rubia, debía de poder...

"No puede ser ella, no puede ser"

.

.

.

El retorno a la aldea había sido mucho más rápido que cuando había llegado corriendo hasta ese lugar, pero la noche le había ganado dejando su camino solo ilumino por la escasa luz del sol y la no tan brillante luna pero sus jadeos al correr le secaron la garganta, estando a tan solo metros de llegar se permitió descender un poco el ritmo para poder tener el suficiente aire para hablar, vio la figura de la rubia aun a la orilla del rio, sentada como si estuviera meditando más al llegar allí pudo ver como algo levemente luminoso caía de su rostro sobre sus ropas.

—¿18? —su voz la sobresalto y parándose de salto mostro su rostro descompuesto y las lágrimas que cruzaban sus ojos, había aguardado allí como una estúpida al dejarse llevar por el estupor y el miedo a pesar que el peliblanco había llegado con la otra morena y está la había saludado solo atino a asentir y continuar simulando su meditación para ser salvada del interrogatorio por el zorrito que aunque no quisiera había visto el extraño actuar de ellas y había sido testigo de la huida de la morena, inventando la primera escusa que le llego a la mente. "Fue al baño" pero aun así su cuerpo se había obligado a estar ahí esperando que sucediera lo que fuera, más al saber que estaba sana y salva no pudo evitar abrazarla y dejar caer otro par de lágrimas al no saber cómo tenía que actuar. Se sentirá realmente estúpida

—Creí que no te vería más... —los brazos de la morena correspondieron su abrazo, pero para su sorpresa se separó rápido mostrando también sus ojos levemente húmedos y llenos de pánico.

—Creí lo mismo, pero debes saberlo, creo que la vi 18...—apretó las prendas sobre la piel de la chica sintiendo el nudo subir por la garganta —Creo que vi a Tsubaki... —los ojos de la rubia se abrieron mucho más sorprendidos y la frustración parecido salir más a flote, quebrándose frente a la morena cayendo de rodillas, arrastrando su cuerpo consigo.

—No puede ser... —tembló y la verdad parecido golpearle el rostro

—No estoy segura, pero me parecido verla... —posiciono sus manos sobre sus hombros apretándolos levemente, intentando mentirse a sí misma, deseando no tener tan buena vista como la que había desarrollado en su extraño viaje —Pero si es ella, debemos estar listas —tragaron pesado mirándose fijamente sintiendo el mismo miedo de hace un par de meses en la plataforma de Kami-Sama había sentido.

"...Dende, ayúdanos..."

—¡Milk! —giraron sus cuerpos con sorpresa hacia el pequeño zorrito que se había asomado desde el interior con una caja de galletas en sus manos —menos mal que llegas, Aome ya volvió, ven a ver lo que nos trajo —dijo el pequeño tragando otro trozo de galleta sin notar el estupor en ambos rostros. La joven asintió lentamente y mirándose por última vez con la rubia se incorporaron para a paso lento caminar al interior de aquella cabaña despejando sus compungidos rostros, por lo menos debían actuar con normalidad, recibiendo las miradas de los demás sobre sus cuerpos al ingresar a la cabaña.

—Que gusto verte ¿Ya terminaste de meditar 18? —pregunto la morena mientras le tendía una bandeja gris a la exterminadora que había sacado de su enorme morral amarillo — esto es para compartir —ambas chicas miraron al grupo un par de segundos, pero la morena se alejó de la rubia haciendo espacio entre ellos para poder darle alcance a su bolso, actuando con normalidad.

—Qué bueno Aome... —su mano se estiro para poder tomarlo, pero una honda parecido salir del interior de este haciéndola alejar su mano mientras una gota de sudor baja por su mejilla ¿Qué fue eso?

—¡Los fragmentos se oscurecieron! —Milk giro sorprendida a ver a la joven chica, sorprendiéndose al ver dentro de un pequeño frasco de cristal un par de fisuras color negra que despedían un aura extra, la misma que al parecer había salido de su bolso también ¿Entonces esta es una energía maligna? Nunca espero verla entre unos trozos de cristal, pero su sorpresa fue mayor cuando el frasco del fragmento parecido fisurarse y de la nada explotar su contenedor y clavarse en el cuello de la joven muy cerca de su clavícula izquierda.

—¡Aome! —grito horrorizado antes de que esta callera sobre el suelo —No puede ser... —se acercó rápido intentando sacar los fragmentos de su cuello, pero una descarga hizo que se alejara y una picada atacara su cien, más aun así volvió sobre su piel, pero ya era muy tarde —Esos fragmentos están dentro de su cuerpo...

...No podrán ayudarla...

—Reacciona, Aome —el zorrito apretó una de sus piernas mientras intentaba moverla.

—Anciana Kaede ¿Qué significa esto? —el monje apretó el cetro que llevaba en su mano mirando sorprendido a la mujer, pero esta solo negó al también acercarse al cuerpo tembloroso de la joven.

—Quizás allá sido esa presencia quien le lanzo una maldición a Aome —los hombros de la morena se tensaron y por inercia volteo a mirar a la rubia que al igual que ella había abierto sus ojos en sorpresa mirando de vuelta a la anciana mujer.

"No, no puede estar pasando"

Volvió a mirar a la chica acercando su mano de nuevo mientras la otra subía a su frente, sintiendo como de la nada su piel empezaba a arder y el sudor perlar su frente, chasqueando la lengua volvió sobre sus pasos, tomando un poco de agua y un trapo blanco, pero a dirigirle una mirada rápida a la esquina de la cabaña donde se ubicaba su bolso pudo ver como una luz morada iluminaba lo que parecía ser el cristal que ella guardaba allí teniendo la intención de ir a tocarlo, pero el gemido de dolor de la chica la hizo alejarse y mojando la prenda posicionándola sobre su frente ¿Qué significaba todo eso?

"Sera posible que yo también tenga un fragmento de la perla de la que han hablado"

Sus ojos volvieron al cuerpo de la chica no dándole mucha cabida a razonamientos, intentando comprender como de la nada la chica había terminado así.

—Esto fue obra de una sacerdotisa mala, un espíritu, al que llamaron con un conjuro de pergamino la mordió —sus ojos miraron momentáneamente a la mujer sin esperar que esta le correspondiera la mirada obligándola a alejarla.

—¿La mordió? —pronuncio sin mucha gana, pero extrañamente su frente también empezó a perlarse en sudor.

—Si, al llegar me dijo que algo la mordió, pero no vimos nada y solo encontré trozos de papel —el Peliblanco le comunico dirigiéndole una mirada, igual o mucho más preocupado que ella.

—Los fragmentos tomaron ese color y están dentro suyo lo más seguro es que quieran asesinarla —su cuerpo se tensó — hay sacerdotisas que son contratadas para hacer maldiciones, seguramente esa energía era suya y uso sus poderes para infectar esos fragmentos —dijo la anciana mientras pasaba su mano derecha sobre el cuerpo de la chica sintiendo la energía maligna apoderarse de la joven. El rostro de Milk estaba fruncido sin saber que más hacer, si estaba en lo correcto y era Tsubaki ¿Por qué atacarlos a ellos y no directamente a ellas? ¿Qué pretendía hacer?

—Hay que encontrar a esa sacerdotisa... —Dieciocho se posiciono frente a ellos con sus manos igual de empuñadas y su rostro realmente serio —si es detenida, ella seguro se salvará... — y por su parte se asegurarse si era la misma mujer y que hacía en esa dimensión, era la única oportunidad para poder deshacerse de ella si de esa mujer se trataba.

—Pero 18... —la voz de la morena pareció quebradiza sintiendo el leve temblor en su cuerpo, pensando en todas las posibilidades e incluso los peores escenarios.

—Es verdad, acompáñanos Sango, con nosotros tres podremos detenerla —la rubia le regalo una mirada rápida al monje y luego a la castaña que solo asintió más Milk apenas y pudo ponerse de pie.

—Pero... —su voz fue cortada por su propia saliva y su mano empuñada parecía volverla a tierra.

—Debemos hacerlo, si algo sale mal, ustedes podrán solucionarlo —intento negarse, pero el choque de ambas miradas la venció, entendiendo que, si una fracasaba, la otra tendría la oportunidad de vencer, aprovechando ese momento para poder saber si estaban listas o no.

—Inuyasha... —la apenas audible voz de la chica la había vuelto en sí, viéndola temblar en el suelo y sintiendo el dolor ajeno abarcar su cuerpo. Debía de quedarse le gustara o no.

—Aome...

—Protejan a la señorita Aome —alego el monje empezó a caminar hacia la salida quedando ambas chicas a sus costados, no tardando mucho en llegar la enorme gata para así subir sobre esta y emprender camino hacia el bosque.

"Debes Cuidarte... Milk"

.

.

.

La noche ya había avanzado gran parte y Aome solo temblaba de dolor, su cuerpo ardía en fiebre, pero estaba demasiado fría, siendo ese veneno demasiado fuerte para ella al parecer.

—Se han tardado mucho ¿Crees que se recupere? —el zorrito se apoyó un poco sobre el tatami intentando ver más de cerca a la chica mientras por el momento su única fuente de confianza era aquella vieja sacerdotisa.

—Deben ser pacientes —Esta limpio parte del sudor de la joven enjuagando el trapo en agua fría del riachuelo —mientras no logren encontrar a esa sacerdotisa no se podrá hacer mucho —soltó un suspiro antes de ver a la joven a su costado que por el momento no se había alejado la chica, pero su rostro estaba casi más descompuesto que el de los dos jóvenes —Acompáñame a cambiar el agua —la chica parecido desconcentrarse al sentirse observada y parpadeando un poco comprendido la situación poniéndose de pie y caminando junto a la mujer llevando ella el cuenco de agua, al salir el pequeño zorrito parecido intentar sacarle conversación al chico mitad bestia más este al igual que la joven solo se quedaba observando. La morena lanzo el agua sobre el césped mientras se agachaba para tomar el agua fresca de la corriente —¿Estas preocupada por Aome o por tu Amiga? —la joven apenas y recogió sus brazos mientras aspiraba un poco de aire por la boca, trago pesado sintiendo su garganta seca y sacando el cuenco de agua fresca pudo mirar a la mujer frente a ella a pesar de ser la anciana más baja.

—Por ambas... —desde que la rubia se había marchado su mente se había bloqueado teniendo que concentrar todo lo que podía para poder sentir la energía de su compañera, pero no podía dejar de ver a la joven y por ello se le hacía mucho más difícil, pero había logrado seguirla a pesar de la lejanía.

—¿Temes que tu compañera muera? —la anciana la miro mucho más fiera buscando algo en ese rostro, donde los cabellos semi sueltos de la chica parecían enmarcar más su rostro dándole una imagen casi asombrosa de la figura de su hermana, podía verla sobre ella, como también a Aome, más su rasgos tenían algo que no cuadraba y aunque el parecido era enorme, aun había algo distinto y su energía le intentaba decir algo, mas no era consciente de eso, no sentía miedo, ni desconfianza y eso era permitir demasiado, esa extraña tenía algo que no la había dejado estar tranquila desde que la vio el día anterior ¿Quién era realmente esa mujer?

—Mas que cualquier otra cosa... podríamos sacarle los fragmentos a Aome, aunque fuera doloroso, pero 18... —sus manos se apretaron en el cuenco del agua y su mandíbula se tensó —si es lo que creo, podría nunca más volver a verla...

—¿A qué te refieres? —al igual que la joven apretó sus manos, pero esta vez dentro de sus mangas del traje que portaba desde hace años — ¿Acaso tienes conocimiento de quien maldijo a Aome? —la morena se sorprendió por las palabras de la anciana haciendo que sus labios se separaran —Contéstame —soltó un bufido y mirando rápidamente hacia la cabaña tuvo que bajar la mirada, no estando 100% segura de que fuera esa mujer, pero si lo era... por algo la rubia se había ido en busca de esa información.

—No lo sé, creí ver algo, pero no sé si es quien conozco...

—Dime su nombre — la joven la miro dudosa — conozco a muchas sacerdotisas, pero solo hay muy pocas que puedan afectar a tan larga distancia.

—No sé si es una sacerdotisa, pero, la energía que sentí y lo que vi en el bosque... —el recuerdo de las figuras sobre las plumas volvió a su mente y sus ojos parecieron buscar algo entre el cuenco del agua.

—Habla niña —sus hombros de fruncieron y sus ojos buscaron al único descubierto sobre el rostro de la mujer regordeta con el parche sobre su ojo derecho.

—Tsubaki... es la mujer que me parecido ver en el bosque...

—No puede ser — el ojo de la mujer se abrió horrorizada y su mandíbula tensar su piel.

—¿Qué pasa? Usted no sabe si la mujer de la que hablo sea la misma que usted conoce...

—Tendremos que confirmarlo, pero si es la misma mujer estamos en problemas.

—¿Por qué? ¿Qué sabe? —un silencio incomodo apareció entre ambas mujeres teniendo una guerra de miradas, esta vez no dejándose intimidar por la anciana, haciéndola suspirar por su derrota, no sabiendo por que iba a soltar tal información a aquella joven.

—Hace muchos años, mi hermana Kikyo competía por el cuidado de la perla de Shikon con la discípula de un maestro monje, y esa mujer se llamaba Tsubaki... — ¿¡Que!? Los ojos de la morena se abrieron en sorpresa quedando completamente sorprendida por la semejanza del nombre que había escuchado hace ya varias semanas — mi hermana fue bruscamente revivida por una malvada bruja no hace mucho, así que si vez a una mujer parecida a Aome con un traje de sacerdotisa... es mi hermana muerta —sus ojos por poco salen de sus cuencas ¿¡Era la hermana de esa mujer!? El recuerdo de ver a la chica con las mismas ropas de la anciana sobre un árbol charlando con inuyasha llego a su mente al igual que la presencia que en ese momento reconoció como la de la tal Kagura —En fin, al fina mi hermana termino ganándole a esa mujer teniendo bajo su supervisión el cuidado de la perla, pero la avaricia de Tsubaki la llevo a cometer venganza sobre mi hermana, decidiendo robarle tan valiosa joya con un conjuro de pergamino, pero mi hermana le devolvió tal maldición, mas no pudo salvarse del destino que esa mujer predijo para ella, muriendo no mucho después de eso... pero ahora que Aome está aquí, siendo la reencarnación de mi hermana, puede ser la razón por la que fue atacada y seguramente esa mujer allá sido la atacante, aunque siendo sincera creí que ya no seguía con vida —sus ojos se cerraron y sus cejas se fruncieron llevando uno de sus dedos a su nariz apretando el puente de esta no pudiendo soportar tanta información conjunta, esa mujer había hablado de más, dejando su boca desencajada.

"Kikyo... es el antepasado de Aome... y ella, su reencarnación"

—Lo que usted dice... ¿Es todo verdad? — la chica apenas y podía gesticular alguna palabra.

—Cada frase niña, no tengo la necesidad de mentir... —su cabeza no lo podía procesar, su mente parecía hacer una extra conexión con lo que había descubierto y los recuerdos que había captado al llegar a ese lugar provocándole algo de migraña, queriendo simplemente fingir que era mentira, pero todo lo que había visto y vivido la hacía simplemente creerlo.

—Usted... ¿Usted conoce a una tal Kagura? —la mujer se tensó y asintiendo rápidamente frunció el ceño.

—Es una extensión de un monstruo que se hace llamar Naraku, pero en verdad su verdadero nombre es Onigumo... —la chica dio un par de pasos atrás y su cabeza casi parecía darle vueltas, la criatura que había visto y quién la ataco cuando fueron al valle del espíritu dragón... —esa criatura su el verdadero culpable de la muerte de mi hermana y que inuyasha fuera sido sellado por ella, los engaño a ambos para que se matasen mutuamente, más mi hermana solo pudo sellarlo... hasta que llego Aome...

—Por el poso... —susurro para sí misma

—Ese poso es el que conecta el mundo de Aome con el nuestro, por eso ella cayo aquí hace ya un tiempo con la ayuda de la perla de Shikon —sintió una energía lejana tensarse y su cuerpo sentir como los Ki´s que había grabado en su memoria tenían una leve perturbación, haciéndola perder el hilo de pensamientos para así dejar todo en un tipo de Stand by. Confiaba el la rubia, pero no podía simplemente dejarla sola.

—Tengo que decirle a Inuyasha—Un par de pasos fue suficiente para también hacer reaccionar a la anciana mujer, está también empezando a seguirla— Kagura estaba con la mujer que vi en el bosque, deben detenerla —camino hacia la cabaña mucho más rápido moviendo apenas la cortina de la entra no antes de ver como algo iba en su dirección, clavándose en la madera de la entrada, donde Inuyasha también había estado de pie al parecer escuchando su conversación o tal vez estaba con la decisión de ir a buscar a esa Sacerdotisa, mas las palabras y pensamientos de ambos se habían frenado con la flecha entre ellos y como la figura de Aome estaba levantada y le apuntaba al chico de traje rojo.

...Mátalo, asesina a Inuyasha

—Aome... —la joven lentamente tenso en su arco otra flecha mientras una gota de sudor bajaba por su mejilla —¿Por qué estás haciendo esto? —susurro el chico en desconcierto al no comprender el actuar de la chica ¿Qué le estaba pasando?

"¡Inuyasha!"

Intento dar un paso, pero el arco de la joven volvió a dispar esta vez rosando su cabello blanco arrastrando con la fuerza del disparo la cortina de la entrada dejando entrever a la anciana mujer que sería miraba a la joven estudiante.

—Aome, parecer ser que está siendo controlada—Los ojos desubicados y con falta de vida en la chica se lo confirmaba, al notar la pupila de estos totalmente reducida y como su ceño parecía fruncirse más de la cuenta como si el esfuerzo de estar parada frente a ellos con el arco y flechas en mano fuera una tarea titánica.

...Destrúyelo... mata a Inuyasha...

"¡Huye!"

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Hola mis preciosos ¿Qué tal les parecido el capítulo de hoy? Espero les haya gustado y el acercamiento entre ellos, espero leernos en el siguiente, bye

Mika-Chan