Capítulo 47

No había vuelta atrás. Todo podía depender de su actuación, con lo que Sally trató de ignorar su miedo y nerviosismo para centrarse en su papel, acercándose hasta la barra para posicionarse tras el hombre.

-Hola, Billy.

El mentado se giró, aún con el móvil en la mano, y contempló a la morena unos breves segundos antes de sonreír.

-Sally Pinkman… Me sorprende ver que sigues viva, enhorabuena.

-Lo mismo digo. Veo que no te va nada mal. Dicen que esto es en parte tuyo. -Agregó mientras echaba un ojo alrededor, consciente de que él no dejaba de escudriñarla.

-Sí, no puedo quejarme. Ya sabes que siempre he sido un tipo de negocios. ¿Qué haces aquí? Hace años que te largaste. ¿Baton Rouge era? La gente habló mucho después de lo que pasó con tu hermana.

-Sí, sigo allí, pero voy a volver a Shreveport. Las cosas no van del todo bien; el dinero, ya sabes… por eso he venido hasta aquí: quiero trabajar para ti.

Billy no pudo evitar una mueca de sorpresa, pasando después a reír levemente antes de fijar sus ojos en los de ella, con una nueva mirada que preocupó a la camarera.

-Tendría que ver un poco más para ver si sería rentable subirte a esa barra, Sally.

-No me refiero a ser una de tus putas. Me refería más bien a negocios del pasado, Billy.

-Me da la sensación de que has estudiado antes de venir a visitarme, Sally; eso no me gusta. -Su tono y expresión cambió pronto, volviéndose amenazante, pero la mujer siguió serena, hablando para calmarlo.

-Ya te he dicho que necesito dinero. He pensado en ti porque supe que te iba bien y continúas con la meta. Me enteré por Jackson hace unos meses, antes de que acabara en la cárcel otra vez, no sé si lo sabes, está en Texas.

-Yo no habló con él desde hace años, ni siquiera sabía eso. -Agregó extrañado, escuchándola con interés.

-Ya, pero sí que te conoce D, y él a Jackson. En un principio pensé en trabajar para ese tío, pero como tuvo movidas con Jackson no pude acercarme mucho… aunque sí lo suficiente como para que saliera tu nombre y mencionara que trabaja contigo, que tú eres su distribuidor. Ya sabes la historia.

-No necesito más cocineros, Sally, ya tengo a los mejores. -Dijo tras asegurarse de que nadie les prestaba atención cerca.

-Puedo pasar, y no hablo de forma pequeña como camello de barrio. Tengo un contacto cojonudo que tiene relación con un cartel de Texas, el más importante. Puedo buscarte un nuevo socio, Billy. ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? Que ya no soy una drogadicta y no te robaré nada. Me conoces y sabes que puedes fiarte de mí.

-Lo que cuentas suena tentador, pero ha pasado mucho tiempo, Sally; no te conozco ya. Un adicto lo es para siempre, y tú estabas muy enganchada.

-Puedo demostrarte que estoy limpia, no tengo problemas. Mi caso es especial, lo de Jessica me hizo cambiar. Busco respuestas a lo que pasó para zanjar el tema, porque Jackson no mató a Jessica. Saber quién fue es mi meta en la vida, Billy; esa es mi droga ahora.

-Puedo darte un voto de confianza, por los viejos tiempos. ¿Quién es tu contacto? En esto no se puede cometer errores, ni fiarte de cualquiera.

-Lo conozco muy bien, y es de total confianza. Trabajó durante un tiempo para la gente del cartel, así que tiene muchos contactos. Lo mejor de todo, es que también sabe cómo se mueve la policía en todo esto, Billy, porque estuvo en el cuerpo hace años. Es la gallina de los huevos de oro; te convertirá en el tío más importante de Luisiana con la droga.

El hombre se mostró pensativo durante unos segundos, desviando la mirada mientras pensaba, antes de hablar de nuevo.

-Antes de decidir nada tengo que investigar, ya sabes.

-Bien, no hay problema, Billy.

-¿De qué lo conoces, cómo se llama?

-Estamos juntos, por eso te digo que lo conozco bien. Puedes preguntarle tú mismo lo que quieras, está ahí.

Billy siguió con la vista el dedo de Sally, contemplando a Rust observarlos desde otra de las barras bebiendo. Ante el gesto de la mujer con la mano, el rubio se levantó para acercarse.

-¿No es muy mayor? ¿Cuántos años tiene?

-Billy, todos esos años son la experiencia que te va a hacer muy rico.

El mentado no volvió a añadir nada más, contemplando acercarse a Cohle con calma y seguridad hasta colocarse junto a Sally y tenerlo frente a frente.

-Billy, Rust; Rust, Billy. -Los presentó escuetamente la camarera, quien vio como ambos hacían un leve gesto con la cabeza para saludarse. Finalmente el dueño del local habló, directo al grano, mostrando sus dudas internas.

-Así que fuiste poli… eso no es muy buena carta de presentación para trabajar con un cártel, tío. Si esa gente sabe la verdad, no me valdrás de nada.

-Eso no va a pasar, Billy -respondió Rust a la par que sacaba su tabaco. – Estuve infiltrado hace muchos años, y todo quedó bien atado con esa gente; no saben nada de lo que realmente era, y los que han podido saber algo están muertos ya. En lo que debes centrarte es en que conozco ese mundo, cómo funciona y la forma de evadir problemas con la poli. Piénsatelo, pregunta por ahí y habla con quien tengas que hacerlo. Vendremos el viernes que viene para que nos des una respuesta.

Acto seguido, Rust se dio la vuelta para alejarse, haciendo un gesto a la mujer para que le siguiera tras despedirse escuetamente. Billy quedó contemplándolos marchar, sumergido en sus dudas y preguntas.

No fue hasta que la pareja estuvo metida en el coche cuando el silencio terminó, haciendo que Rust hablara al encender el motor.

-¿Estás bien?

-Sí, claro. -Respondió la camarera, saliendo de sus pensamientos.

-¿Qué te ha dicho? ¿Hay algo que hayas visto raro?

-No, la conversación ha ido por donde esperábamos: He contado todo lo que acordamos, palabra por palabra. Si aún se junta con Carson le hablará de mí y que lo busco; eso pareció interesarle, aunque no preguntara más. De lo que no estoy tan segura es de que acepte a trabajar con nosotros.

-Lo hará, ya lo verás. -Respondió de forma segura, haciendo que ella frunciera el ceño mientras lo observaba.

-¿Cómo estás tan seguro? No lo conoces.

-Personalmente no, pero sí cómo funciona esa gente, Sally; me he dedicado a ser como ellos mucho tiempo cuando me infiltraba. La avaricia es una cualidad más que destacable, no perderá la oportunidad de hacerse rico y juntarse con gente importante. El vienes aceptará, y entonces podremos seguir con lo que nos interesa de verdad.

-Espero que no nos equivoquemos. -Susurró, más para ella misma que para su interlocutor.

-No sucederá; esa gente es predecible, no te preocupes. Haremos lo que sea necesario. Ahora céntrate en conseguir esos días en el trabajo para venirnos a Shreveport. Tanto como para el asunto de la droga como para lo de Carson, Billy mandará vigilarnos, o quizás sólo a ti; tenemos que estar preparados y tenderles todas las oportunidades posibles.

-¿Qué vamos a hacer con Marty? No va a estar nada de acuerdo cuando se entere de todo mañana…

-Yo me encargaré de eso, aceptará. No tenemos otro plan, y este no es malo.

-Sólo peligroso; nada a lo que no estemos acostumbrados ¿no?

-No se puede cambiar la naturaleza de las cosas.

-¿Es que a ti nada te asusta? -Preguntó Sally, contemplándolo con aquella actitud siempre fría, sorprendiéndose una vez más de su forma de ser.

-Más cosas de las que me permito siquiera meditar, Sally.

La chica sonrió ante su respuesta, aceptando el cigarro que le pasaba para fumar.