La Bruja en el Castillo.

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Ethan era un niño curioso, demasiado curioso para su propio bien, diría su madre que en paz descanse, cuando el rumor de que había una bruja en el bosque, llego a sus oídos, una profunda y peligrosa curiosidad lo invadió de la cual, él siempre se arrepentiría.

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Ethan era curioso, desde que puede recordar las plantas, animales y sobre todo personas lo llenaron de curiosidad, solía adentrarse en el bosque solo o en compañía de sus amigos, para cazar pájaros, ardillas, conejos y castores.

Cada día durante la mañana, Ethan salía con una mochila vacía y con un pequeño cuchillo que su padre le había dado en su cumpleaños número 10 y regresaba por la tarde para ayudar a su padre con el ganado, con una mochila llena de cosas, desde los animales pequeños que atrapo, hasta plantas y yerbas medicinales que su madre usaba.

Y para terminar su día, su padre solía llevarlo a la taberna del pueblo, en donde el compraría una cerveza para después de su día de trabajo, y le compraría a Ethan un gran tarro de jugo y pan con miel para entretenerse con las historias que contaban los mayores.

Desde vivencias en el trabajo, hasta historias de sus vidas, las cuales Ethan escuchaba con gran atención.

Le gustaba oír a los soldados narrar sus aventuras, los comerciantes que viajaban largas distantes y aquellos que simplemente habían tenido una larga vida.

Fue un borracho con las mejillas rojas que rompió el cálido ambiente que se había formado, -¡No puedo creer que estén tan tranquilos, mientras esa maldita bruja sigue ahí en el bosque!-, Todos pararon, los borrachos levantaron la vista de sus vasos y otros apartaron la mirada de sus cartas.

Mal entonado el viejo borracho que Ethan conocía como "Chris" se levantó molesto, con una botella en su mano, caminando como pudo, -Esa bruja sigue ahí afuera… en el bosque, acechando a los niños-, Agrego dándole otro trago a su botella, -Sigue ahí acechando-.

Rápidamente la gente volvió a sus cosas, ignorando al borracho y su parloteo, pero no Ethan, las palabras se quedaron con él, ¿Bruja en el bosque?

Esa noche cuando iban de camino a la casa, Ethan le pregunto a su padre sobre la "Bruja", -No le hagas caso a Chirs, hijo, él fue soldado y las cosas que hizo y vio lo dejaron mal-, Dijo su padre revolviendo su cabello, con una sonrisa, pero eso no le basto, el sentía que había algo mas.

Esa noche por primera vez en mucho tiempo, miro el bosque con otros ojos, entonces sintió que lo miraran, sintió que el bosque le devolvió la mirada, cosa que le mando un calosfrió por la espalda y lo hizo volver a su cama.

En algún lugar de un oscuro bosque, una mujer sonreía, porque había sentido que la llamaban, tan alta como algunos robles y de tez blanca, siendo absurdamente comparada con la nieve.

Su largo y negro cabello caía por su espalda y el roció nocturno caí sobre su gran sombrero negro.

Agraciada con grandes pechos y caderas, era una vendita belleza, que era envidia de las mujeres y deseo de los hombres.

Monstruo, tirana, asesina, demonio y… "Bruja", eran algunos de los nombres que lanzaron a sus espaldas, desde que la regente "Madre Miranda" le dio su bendición, dio a rienda suelta a su más bestiales deseos, hombres y mujeres pasaron por su lecho, la sangre de aquellos que compartieron su cama termino llenando su copa.

Pero ahora estaba sola… cuando sus hijas se casaron, aquel gran castillo que parecía pequeño en un principio, ahora se sentía solo y vacía.

Agradeció esta soledad, ya que le permitió volver a habitar su oscuridad, agradeció el nacimiento de sus hijas y de cierta forma agradeció el esposo que Madre Miranda puso en su vida.

Un hombre joven de piel blanca, buenos modales y que se refería a ella… como su "reina", su esposo era enérgico y más a la hora del sexo, pero al final la "fiebre negra" se lo llevo de su lado, pero le dejo a tres hermosas hijas.

Las cuales que ahora que estaban casadas se fueron de su lado, para empezar sus vidas.

Esa noche algo la llamo, la llamo al bosque, a la oscuridad de este, tomo su gran abrigo negro y sombrero con linterna en mano, salió en silencio, sin que sus guardias y criadas se dieran cuenta de su salida.

Caminaba guiándose por esa pequeña voz que le decía a donde ir, fueron segundo, minutos, horas caminando hasta que llego a las afueras de un pueblo, para ser más específicos, a una pequeña granja.

A pesar de la distancia y la oscuridad logro verlo, sus ojos que estaban acostumbrados a la oscuridad lo vio, un pequeño niño de cabellos rubios y mejillas rosadas se asomaba por una ventana.

Ese pequeño destello de juventud llamo no solo su atención, despertó su emoción, despertó al depredador hambriento dentro de ella.

La oscuridad era una buena aliada, fue esa oscuridad y las gracias de Madre Miranda lo que la llevo aquí hasta este… premio.

Ethan no se dio cuenta, hasta mucho después cuando la "bruja" extendió los brazos dentro de su habitación y lo arrebato de su cama.