La Bruja en el Castillo
Capítulo 3:
Ethan se sentó, puso una sonrisa falsa y comió la carne de los conejos que había cazado, junto a sus padres con una sonrisa en su rostro.
"Alcina" ese nombre se repetía en su cabeza, la extraña mujer gigante que lo toco de una manera que nadie lo había tocado antes, porque se sentía tan sucio… porque sentía la necesidad de decírselo a alguien, pero al mismo tiempo que no.
-¿Pasa algo Ethan?-, Pregunto su madre sacándolo de su trance.
-Todo está bien, eso solo que… mire un ciervo en el bosque y me gustaría cazarlo-, Dijo rápidamente, aunque no sabe porque les mintió.
-Eso es un poco difícil, si planeas hacerlo solo con un cuchillo y tu mochila-, Dijo su padre con una sonrisa, a lo que su madre lo miro con precaución.
-¿Cariño que estas planeando?-, Pregunto su madre con audible precaución en su voz.
-Bueno, Ethan es curioso y creo que es lo suficientemente mayor y responsable, como para que le enseñe a usar un arma de fuego-, Respondió su padre con una sonrisa y frotando su barba.
Esto empezó una discusión entre sus padres que termino en que no le compraría un rifle o pistola, pero si un arco y que le pediría el favor al alguacil Krauser que le enseñara a usar.
Esa noche Ethan no miro por la ventana, se envolvió en sus cobijas y trato de dormir, pero el mismo sueño lo invadió, la misma mujer, que ahora sabía que era Alcina entro por su ventana y lo ataco en sus sueños, para despertar a la mañana siguiente con una nueva mordida, ahora esta su muslo interno derecho.
La misma rutina se repitió, sus padres fueron con la doctora Rebbeca, quien dio el mismo diagnóstico además de decir que sea lo que sea que había mordido al niño fue lo mismo.
Esta vez en vez de seguir con su rutina la familia fue directamente con el alguacil Krauser, para pedir ayuda con estos problemas, al llegar el oficial de la ley estaba sentado revisando algunos papeles que rápidamente dejo para atender a la familia.
-Buenas días sheriff, esperamos no molestar ni interrumpirlo-, Dijo su padre quitándose su sombrero.
-Para nada, por favor díganme en que ayudarlos-, Pregunto el sin apartar la mirada, cosa que mis padres explicaron señalando las cosas que habían estado pasando en especial las marcas de mordidas, Krauser entonces pidió ver las marcas.
Las contemplo con visible molestia, desagrado o algo así que Ethan no podía entender.
Después de eso Krauser dijo que era muy raro que alguien realizara este ataque mientras yo "dormía" sin hacer ruido, en aquel momento Ethan se enojó porque sonaba tan acusatorio, pero sus padres rápidamente saltaron en su defensa; -Por favor sheriff no nos insulte así, sé que piensa que es nuestra culpa, que nosotros realizamos algún especia de acto de depravación con nuestro hijo, todo esto es sospechoso y si estamos asustados, pero por eso acudimos por su ayuda–, Dijo su padre firmemente sonando sumamente insultado.
-Además sheriff la doctora ha dicho que la marca de dientes es perfecta, ninguno tiene bien los dientes, a mi espeso le faltan algunos y mis dientes no están bien después de un incidente, puede revisarnos si quiere-, Agrego su madre, también molesta.
Krauser se levantó de su lugar y como su madre dijo el los reviso, dándose cuenta de inmediato que era cierto, los dientes de su madre no estaban en alineados y a su padre le hacían falta algunos, el solamente suspiro y se disculpó, -Disculpen mis acusaciones, pero es demasiado sospechoso, 2 mordidas sin que nadie escuche nada o vea algo es muy raro, y lo más lógico es señalar a los que están más cerca-, Agrego lo último mirándome fijamente, -¿A menos que tengas algo que decirnos?-, Le pregunto esta vez a Ethan.
-No… no señor-, Dijo rápidamente Ethan ante su dura mirada, Krauser lanzo un gruñido y volvió a sentarse.
-No creo que haya nada que pueda hacer, con la evidencia que tengo simplemente no puedo tomar alguna acción, aconsejaría cerrar la puerta y ventanas con llave y candado, conseguir algún perro, si logran ver a alguien o me dan más pruebas que unas misteriosas mordidas que simplemente aparecen, podría hacer algo mas-, Dijo soltando un suspiro de resignación.
Sus padres simplemente asintieron, le dieron las gracias por atenderlos y se marcharon.
Al dejar la oficina del sheriff, parecían molestos de cierta manera, sentía que era con él, no hablaron nada, no se dijo nada, solo caminaron en silencio.
