Año 1 - Piezas defectuosas

Jarvis Sonstein, 18 Años

Distrito 6

"Ya no habrá más lucha en las calles. Creían que podían con nosotros, pero la venganza va a ser dulce."


—¡Caminen!

—¡Por última vez! ¡A dónde v-!

La chica no termina la frase pues uno de los Agentes le da una bofetada.

—Cállate zorra y ve más deprisa o te doy otra.

Hay veintitrés de nosotros, doce chicas y doce chicos. Uno de cada distrito exceptuando el trece que ha sido erradicado del mapa a base de bombas.

Desde que mi nombre fue elegido en la llamada Cosecha he tenido un mal presentimiento. La sensación de que todo es una farsa. No es posible que el Capitolio perdone así tan rápido, más que organicen una competición entre distritos con un premio tan sumamente jugoso.

Inicialmente éramos veinticuatro, dos de cada distrito, pero uno de los chicos se abalanzó a estrangular a la mujer capitolina que enviaron a por nosotros y fue abatido a tiros. Ayer mismo nos hicieron vestir elegantes y nos mostraron a todos en televisión, dando datos de nuestras vidas y nuestras familias, pero tras eso volvieron a encerrarnos en nuestras mazmorras individuales y aisladas hasta que esta mañana nos han conducido a un aerodeslizador y ahora estamos dando un paseo por el campo escoltados por ellos.

No lo entiendo. Para ejecutarnos no tendrían por qué haber montado tanta parafernalia. ¿Qué se proponen hacer?

Llegamos al final a una gigantesca muralla de piedra con musgo y hierbas creciendo entre los sillares. Dos Agentes de la Paz abren las gigantescas puertas. Otros a los lados nos apuntan con metralletas, al igual que los que nos cierran el paso. Eso convence a cualquiera para no tratar de rebelarse.

—Adentro todos, más rápido. La retransmisión comienza a las doce.

—¿Retransmisión...? —susurro.

Las puertas se cierran cuando todos hemos pasado. Un estrecho pasadizo de muros de piedra nos recibe tras el cual parece haber un claro. Una gran plaza redondeada sin nada especial mas que unas cámaras colocadas aquí y allá. El suelo es de adoquines en tonos terrosos cuyo distinto coloreado forma dibujos. Cuando el último de nosotros ha pasado, el muro se corre y la entrada desaparece.

"¡Bienvenidos tributos a nuestra primera competición anual cuyo fabuloso premio ya saben bien!" dice una voz por megafonía "Lo primero de todo... ¡Sonrían, están en televisión! Todo Panem al completo les está viendo ahora mismo incluyendo sus amigos y seres queridos, y me apuesto mi peluca favorita a que ellos se mueren por saber de qué se trata nuestro concurso tanto como ustedes. Si quieren echarle el guante a esa mansión sólo deben ser los últimos en quedar en pie. 24 vinieron aquí, uno ya está fuera así que quedan 22 más por ser eliminados. Matar o morir. ¿Qué prefieren? ¡Felices Juegos del Hambre!"

Se oyen gritos y el grupo entero comienza a agitarse. ¿Juegos del Hambre? ¿Matar o morir? Tenemos que... ¿Matarnos entre nosotros? ¿Es esa su venganza?

—¿¡No tuvieron suficiente con tomar represalias tras el armisticio!? —grita la chica de la bofetada— ¿¡ESAS REPRESALIAS TAMBIÉN VAN A CONTINUAR A TRAVÉS DEL TIEMPO!?

De esto sirvió... perder nuestras vidas, perder nuestra libertad, perderlo todo. Teníamos espíritu y sed de lucha, pero ellos estaban mejor organizados. Ahora, irónicamente, el Capitolio nos ha lanzado los unos contra los otros. Los Distritos que antes peleaban juntos contra un enemigo común deben luchar entre ellos. Es parte de las represalias del bando vencedor y a pesar de que oigo a algunos a mi alrededor gritar que se niegan a jugar, no creo que eso nos salve. Vuelvo a ser un soldado y la guerra continúa, y aunque es una artificial y programada, he decidido luchar por mi vida.

Un agujero se abre en el suelo a través del cual un gran cuerno de la abundancia repleto de armas de distintas clases asciende. En unos minutos, muchos de nosotros estaremos muertos, la chica que nos insta a parar, el niño que llora y el chico cuyo rostro denota estupor. Deben estarlo porque no quiero morir. Debo ser yo el que sobreviva.

Soy uno de los que se abalanzan sobre las armas en cuanto pueden y dan comienzo a la masacre. Mi primera víctima es una niña desarmada. Debería sentir remordimientos pero tan solo me llegan ecos muy lejanos de culpabilidad. La guerra me ha dejado insensible.

Y si su sangre paga por mi vida estoy dispuesto a hacer el trato.


Canción: "Mis-shapes" de Pulp.

Un capítulo de los primeros juegos más adaptado al Alphaverse. Fueron cosas que se me ocurrieron después. Estaba tan ansiosa por escribir que no pensé en las diferencias que pudo haber sufrido la competición a lo largo del tiempo.

Esta versión me parece mucho más fiel a lo que ahora tengo en mi cabeza. Los comienzos de los juegos en el Alphaverse. Sin lanzamientos, sin cuenta atrás, sin festejos ni entrevistas, los chicos tratados como prisioneros o criminales.

¡Saludos y gracias por leer!