Año 20 - Miro la vida pasar
Royce Maserati, 17 años
Distrito 1
"Pasado el tiempo sigo igual. A veces pienso que he perdido la cabeza y algunos días sin razón ya ni me late el corazón."
La cantidad de suerte que tenía de mi lado no era mucha. Sin embargo, yo era fuerte. Al menos físicamente lo era pues los acontecimientos se encargaron de quebrar mi alma en mil pedazos.
¿Y ahora qué?
Es lo que me pregunto cada día. ¿Cómo puede Radiance llevarlo tan bien? ¿Cómo lo hace Glory? ¿Sienten ellas lo mismo que yo y lo esconden?
Recuerdo cuando Radiance empezó a anunciar los servicios de su centro de entrenamiento para los Juegos del Hambre. Les dije a mis padre que me apuntaran y ellos no quisieron. Les pedí y supliqué con insistencia que lo hicieran y al final les convencí.
La idea no era presentarme voluntario, sino tener algo de experiencia en caso de que saliera cosechado y nadie lo hiciera, porque al igual que en el Distrito 2 y en el 4, aquí también va por el camino de convertirse en algo común.
Al menos eso fue lo que les dije, que era algo preventivo. Yo pensaba hacerlo igualmente. Salirme con la mía, igual que siempre... y lo he logrado. Aquí estoy. Y mis padres aún no me hablan.
Mi madre perdió los nervios en la despedida, y mi padre ni siquiera quiso entrar. Tampoco dejó a mis hermanos hacerlo.
Partí hacia el Capitolio con un mal sabor de boca. Ahí, en el tren fue cuando empecé a sentirme como el niño que ha hecho una travesura y se da cuenta después que la ha llevado demasiado lejos.
Cyan fue un gran apoyo, allá donde todo lo demás me fallaba. La conocí hace dos años cuando empezamos juntos. Ella tenía muy claro que quería presentarse voluntaria y su familia, al contrario que la mía, la apoyaba. Eso me producía envidia sana. No entendía cómo mi familia me daba la espalda en algo que era mi afición y me hacía feliz. ¿Matar? Eso pasaba todos los años. Siempre, al final queda uno. No importaba quién lo hiciera, porque al final del día, esos chicos ya estaban condenados desde que su nombre salió de la urna. Es lo que Radiance repetía.
No importaba, eso es lo que creía. En verdad si importa y la muerte no es como la pintan en televisión. Rápida y certera. Es lenta, torpe, dolorosa y tarda mucho en llegar.
Y luego los oyes gritar y cuando sabes que es por ti, importa. Los sientes tener miedo y cuando sientes que es por ti, importa. A no ser que tengas el corazón de piedra, importa.
Sobre todo si son cercanos a ti.
Primero fue Aaron, nunca supimos como. Se fue a investigar y de repente... boom. Luego Renette. Consiguió vencer a su rival pero las heridas se la llevaron después de pasar toda la noche agonizando y delirando, con fiebre alta. Jerion y Cathy murieron juntos en aquel banquete. ¿Quién iba a decir que el chico del Distrito 3 conseguiría quemarlos vivos con el combustible que había dentro de su mochila? Nadie vio el paquete de cerillas que tenía guardado. Todos pensamos que nuestro acero llegaría a su garganta más rápido de lo que él era capaz de hacer en los veinte metros que nos separaban. Pero cuando el olor del líquido arrojado, camuflado en una botella de jugo de manzana llegó a nuestra nariz, y él encendió su cerilla, y atamos cabos... para entonces la llama ya había comenzado.
Por Jerion y Cathy no pudimos hacer nada mas que vengarlos. Para entonces quedábamos tan solo tres personas.
Cyan y yo nos miramos y yo rompí a llorar y la abracé. La abracé porque era lo único que tenía y no quería perderla. Porque pensé que si la abrazaba fuerte y no la soltaba, los vigilantes no podrían arrebatármela.
No fue así. Porque cuando quedan pocos tributos y éstos se niegan a matarse entre ellos, entonces es cuando los vigilantes mueven ficha. A nosotros nos enviaron a Aaron, sus globos oculares completamente negros y una serpiente enroscada en su pierna, también a Renette con una daga atravesando su estómago y a Cathy con su piel derretida, enrojecida y chamuscada. Verlos de nuevo convertdos en mutaciones fue una de las cosas más repugnantes y terroríficas de mi vida.
Se escuchó un cañón en la distancia. Y en ese instante se hizo claro que estábamos solos. Únicamente ella se interponía ahora entre yo y el resto de mi vida. Podría haber terminado con todo si hubiera tenido las agallas de atravesarla con mi espada y aún así no lo hice. ¿Cómo iba a hacerlo? Era Cyan. Mi amiga y aliada y no quería que muriera.
Así que luchamos codo con codo, contra unos mutos que no parecían cansarse nunca a diferencia de nosotros. Luchamos sin tregua hasta que el muto de la chica del Distrito 8 se sacó el dardo clavado en el dentro de su frente y lo hundió en el pecho de Cyan.
En ese instante, los mutos se desvanecieron en el aire y yo sentí que me moría. Grité, supliqué a Radiance o Glory que me enviaran algo para salvarla. No lo hicieron y Cyan murió en mis manos mientras la música triunfal y épica retumbaba en la Arena y yo lloraba de rabia y desesperación, aún abrazándola. Me anunciaron vencedor y cuando la escalerilla descendió a mi lado, yo la ignoré, hasta que alguien bajó y me inyectó un somnífero que me fue aturdiendo poco a poco. En mis últimos momentos de consciencia, acaricié la manga de mi camisa, empapada de la sangre aún fresca y tibia de mi amiga que se quedaba ahí abajo con sus ojos aún abiertos, ensangrentada y muerta.
Ha pasado un mes, y mentiría si dijera que hay momentos en los que desearía no haber regresado. No sé qué me espera ahora en el resto de mi vida. Nadie me ha visitado a parte de mi mentora, Glory y algunos periodistas del Capitolio. A nadie le importo mas que a ella y unos pocos curiosos.
Y cuando sin venir a cuento, Cyan vuelve a mi mente todo empieza de nuevo. Ansiedad, lágrimas y noches en vela en las que me pregunto una y otra vez si ésto no es mas que un escarmiento del destino.
Uno muy cruel y desproporcionado.
Canción: "Miro la vida pasar" de Fangoria.
Ha habido un importante lapso de tiempo desde la última vez que publiqué, y es que me he estado centrando en mis otros proyectos para cumplir un objetivo que estaba deseando alcanzar desde hace tiempo.
Bueno, una historia post juegos, creo que ya tocaba y la canción le iba perfecta.
Elenear, sí hay una razón por la que los chicos del capítulo anterior tienen nombres japoneses. La canción habla sobre la bomba atómica de Hiroshima, siendo "Enola gay" el nombre del avión que lanzó la bomba atómica sobre la ciudad. Y de ahí la Arena y todo. :D Y sí, la máscara era realmente así como la describes, con una de esas trompas jaja.
Pink, los chicos de 13 lo tienen muy dificil para ganar una pelea, y bueno he decidido ser fiel al canon en el que Finnick con 14 es el ganador más joven. De momento, tal vez más adelante cambie de opinión y haga un vencedor joven. Me gustaría de verdad hacer uno ya que nadie apuesta por ellos. Y los paracaídas fue como una forma de "caridad" en un lugar sumido en la catástrofe nuclear, además de hacer a los tributos salir de sus madrigueras y encontrarse.
Ale, aw la pobre Akari sí que tenía mucho nervio y ganas de vivir me duele que no ganase. Es una de las que más me duelen en realidad. Aún no he pensado al vencedor de esa edición aunque supongo que sería algún profesional. Al chico le daba lástima matar a una niña tan pequeña pues él tenía una sobrinita de esa edad. Y el chico acabó gustándome mucho. Solo se le veían los ojos por la máscara y eran azules y esa visión me encantó.
Phoenix, también me gusta que los tributos acaben "callando bocas" xD y Glory es toda una estratega sí, espero que te guste su cameo en éste episodio. Con tan solo dos años de mentora y ya trajo a su primer vencedor. Radiance debe estar celosilla. xD
Me voy de vacaciones en una semana así que no se cuándo volveré a actualizar, si nos veremos antes de vacaciones o después. Sea como sea disfruten del final del verano, o del principio de la primavera a los que me leen desde el hemisferio sur.
¡Gracias a todos por leerme y hasta la próxima!
