Año 23 - Lobo con piel de oveja

Brock Clifford, 18 años

Distrito 9

"Todo el mundo le dijo desde el principio, nada de nada iba a salir bien. Ella no escuchó."


Ahí está la pequeña ardillita. Escondida entre las ramas del árbol a unos seis metros del suelo. Quizá más, o menos, no soy bueno calculando alturas.

Lo que sí se es que ella es una de las catorce personas interponiéndose entre yo y la victoria, así que tarde o temprano deberá ser eliminada. Prefiero no dejar nada al azar. ¿Quién sabe? No hay que subestimar a nada ni a nadie, y Ariella ganó sus juegos escondida en un árbol. Se le atribuye una víctima, pero el chico que trepó al árbol para intentar matarla cayó de una patada de ella que ni siquiera iba dirigida a derribarlo, simplemente pataleaba sin ton ni son porque estaba aterrorizada. Demostrando que aunque pocos, también hay gente débil física y mentalmente que gana los Juegos del Hambre. Y nadie dice que no me pueda pasar a mí también algo así, que un cúmulo de casualidades acaben en mi muerte.

Pero ya no hay marcha atrás, ella sabe que la he visto y yo sé que está ahí así que miro hacia arriba y sonrío.

—¡Hola! —digo— ¿Cómo estás?

En respuesta, ella se agarra más fuerte al tronco. Yo paso la mano por la corteza rugosa. Ni aún estirando el brazo podría si quiera rozar la rama más baja. Me pregunto cómo llegó ahí ésta criatura.

—Es un árbol muy alto. ¿Cómo te subiste ahí? Estoy impresionado. Nada más que de pensar en estar ahí arriba me entran mareos.

Tampoco contesta. Ésto no va bien. Tengo que ganarme su confianza.

—¿De qué distrito eres? —pregunto. Sé que es del 7 pero necesito hacer conversación de algún modo— ¿Distrito 5?

Ella niega con la cabeza.

—¿Distrito 6?

Vuelve a negar.

—¿Distrito 7?

Ésta vez asiente.

—Vaya... eso explicaría todo. ¿Es bonito ese Distrito 7? ¿Te gusta vivir ahí?

Asiente de nuevo. Si salgo de éste lugar podré verlo con mis propios ojos.

—Sabes... estaba pensando que te ves hambrienta. ¿No tienes hambre? Tengo un poco de comida aquí. Podríamos compartirla.

Niega con la cabeza de nuevo. Ésto es desesperante. Baja ya, maldita mocosa.

—Lo decía porque yo tengo una hermana pequeña, debe tener tu edad. Y cada vez que tiene hambre frunce el entrecejo así, igual que tú.

En realidad no tengo ninguna hermana pequeña, tan solo dos hermanos mayores. La chica me mira con curiosidad.

—Cómo me gustaría poder verla ahora. Lloró tanto cuando la hicieron pasar al Edificio de Justicia a despedirme... fue la última imagen que tengo de ella. Gritando mi nombre una y otra vez. Siendo arrastrada a la fuerza por dos Agentes de la Paz...

Miro al sueño y finjo que las emociones están a punto de desbordarme.

—Lo siento. Lo siento... me puse un poco nostálgico. Entonces ¿Qué dices? ¿No quieres comer nada? Tengo fruta, pan y cecina, queda poca pero podemos compartirla.

La niña entonces parece reaccionar y con cuidado se agarra al tronco y pone un pie en la rama inferior.

—Eso es... —murmuro.

Meto la mano en el bolsillo de mi chaqueta y me aseguro de que el puñal sigue ahí. Lo que estoy a punto de hacer va a significar un antes y un después en mi vida. Sin embargo, no puedo dejarla ir. Así no son las reglas. Además, el crimen no está en mis manos, yo no quiero estar aquí, no soy como esos voluntarios que se apuntan a matar por decisión propia.

No.

El crimen es cosa del Capitolio. De los que nos obligan a venir aquí.

Yo tan sólo hago lo que tengo que hacer.


Canción: "Sheepskin Tearaway" de Pete Doherty.

Éste chico es muy diferente a los que estoy acostumbrada a hacer, pero desde hace mucho tiempo quería hacer a alguien de moralidad más dudosa y ver cómo todo termina.

Phoenix, sí en parte estoy contenta de haber regresado, pasé mucho calor. No me había dado cuenta de ese detalle pero ahora que lo dices es curioso, en la final de los chicos ellos van de frente y las chicas son más sutiles. Te alegrará saber que Doka ganó por muy poco. Una de las chicas murió al acto al beber de la fuente. La otra bebió menos y consiguió avanzar hasta Doka, pero comenzó a convulsionarse y finalmente murió.

Elenear, creo que sí, Layla y Larius podrían formar un buen equipo y escribir canciones juntos. Ella ha sacado éste año un libro de poesía que ha causado furor en el Capitolio, y donde habla de cosas que vivió en la Arena, gente que vio morir, mató y esperanza en el futuro. En los distritos donde aún no hay mentor, un vigilante capitolino se presenta voluntario para hacerles de mentor y si su tributo sobrevive ganan un premio. Así se aseguran de que sean parciales y se esfuercen. El veneno sí que era potente, era extracto de aconitina. Una gota es suficiente para inhibir los procesos enzimáticos del cuerpo y ocasionar parada respiratoria. El individuo muere por asfixia realmente.

Ale, también me cae super bien Larius, al principio lo creé para rellenar y ahora le tengo mucho cariño. No había pensado en eso del talento, pero es interesante. Te conviertes en una figura pública en todos los sentidos. El mentor de Doka es un vigilante capitolino que voluntarió para ayudarla por el premio. Su cuenta bancaria acaba de crecer generosamente. Y con lo de la pierna diste en el clavo. Doka tendrá que usar bastón por el resto de su vida pues su pierna perdió sensibilidad.

Pink, lo sé, escribir desde el celular es fastidioso, comparto ese sentimiento. Me gusta ir cambiando las cosas, que a veces intervengan los vigilantes y a veces no lo hagan, porque es interesante también ver como un tributo se las arregla para acabar con su competencia sin ayuda de arriba. Ella tenía ese plan preparado desde hace mucho y las atrajo a él. Estaba ya en sus últimos momentos pero afortunadamente lo logró. Me encantó Doka y fue un dilema si matarla o no, pero al final el dejarla viva me tentó demasiado. Así que felicidades al Distrito 3 por su primer vencedor.

¡Dos para vasallaje! ¡Muchas gracias por leerme y hasta la próxima!