Año 28 - La casa del sol naciente

Douglas Mosshart, 17 años

Distrito 1

"Mi padre era un apostador, allí en Nueva Orleans. Lo único que un apostador necesita, es una maleta y un baúl, y el único momento en que están satisfechos es cuando están bebidos."


—¡Douglas no huyas! Recuerda que sólo quedamos tú y yo. ¡Enfréntame!

Varios metros por debajo de mí, Tethis me mira enojada.

—No huyo. Tranquila, ellos tendrán su vencedor tarde o temprano. ¿Qué prisa hay?

Una ráfaga de viento sopla, alborotándonos el cabello. Me agarro más fuerte a la estructura metálica sólo para estar más seguro. Según el panel de abajo, ésta torre tiene trescientos metros de alto, y estamos casi en la cima. Una caída sería fatal.

Tethis por su parte, aprieta los dientes y sigue subiendo.

—A decir verdad, sí que tengo prisa. Estoy harta de estar aquí, quiero salir de aquí ya y terminar con ésto.

—Oh vamos... llevamos aquí cerca de dos semanas. Una hora más que menos no va a hacer mucha diferencia.

Sigo subiendo a la par que ella, hasta que con un poco de esfuerzo consigo llegar a la plataforma superior. Lo primero que hago es mirar para abajo, siento algo de vértigo y me mareo un poco, agarrándome a la antena que señala el pináculo de la torre. Es un lugar fabuloso, una ciudad que resplandece como una joya antre las primeras luces de la mañana, a pesar de la masacre que ha tenido lugar en ella. A mis pies puedo ver la carretera que pasa frente al extraño monumento, que ahora parece una delgada línea gris.

Veo los jardines a ambos lados, el lago que parecía tan grande ahora es sólo un charco y abajo en el pie, los mutos que nos juntaron aquí que ahora no son más que puntitos rojos. Esas enormes ranas rojizas, bípedas y gordas con pinchos en la espalda parecidos a la aleta de un tiburón, afilados, igual que sus dientes. Las vi destrozar a un tributo ante mis ojos. En ese momento supe que lo mejor era correr.

Tethis sigue a su ritmo, llega a la plataforma pero el desnivel no la deja trepar a la misma. Siempre fui mejor trepador que ella.

Me acerco a ella, y me arrodillo, ella desciende un poco, desconfiando de mí.

—No te voy a hacer nada. Sólo te pido una tregua. Unos minutos más. Ven a la plataforma conmigo, charlemos un poco, como un par de amigos haciendo turismo, seguro que puedes fingir eso, disfrutemos del paisaje y del amanecer, retrasemos un poco lo inevitable y después, luchemos, aquí mismo en la cima del mundo. ¿Qué mejor lugar? Démosle a Panem el espectáculo que quieren... y que gane el mejor.

Ella aún no se mueve.

—No creas que voy a caer en eso.

—Podría haberte derribado abajo si hubiese querido, sin embargo no lo he hecho —digo mientras me encojo de hombros—. Si no te fías de mí lo entiendo, después de todo, quiero ganar tanto como tú. Pero ahora mismo estoy en ventaja sobre ti. Yo puedo sentarme aquí un tiempo más, tú no puedes quedarte ahí enganchada todo el día. Creo que en una batalla de desgaste soy yo quien tiene las de ganar.

La mirada que me dedica podría haberme matado, si las miradas matasen. Le tiendo la mano y ésta vez ella la toma. Tiro de ella, ayudándola a incorporarse y subirse a la plataforma.

—¿Satisfecho? Eres idiota si has dejado escapar tu única ventaja sobre mí.

—Supongo que por eso estoy aquí, voluntario en una competición en la que sólo uno de veinticuatro regresan con vida.

Ella roza la empuñadura de una de sus dagas, envainada en su cinturón.

—Aún estoy pensando lo de respetar la tregua que propones o matarte ahora mismo.

—Confío en mis reflejos. Que quiera una tregua no me hace olvidarme de dónde estoy y el peligro que corro —contesto señalando la espada que cuelga de mi espalda—. Pero no te hagas la digna, no me digas que tú no eres como yo. Tú también estás aquí porque quieres.

—¡No! Estoy aquí por el premio, mi familia necesita ese dinero. Mi padre pasa meses y meses en alta mar, mi madre no da abasto con su propio trabajo. Estoy aquí para acabar con eso, para que mi padre vuelva a casa y esté con nosotros y mi madre tenga que dejar de partirse la espalda por mantenernos a todos. Estoy aquí para ganar o morir intentándolo, no para vivir emociones fuertes como tú.

Sus razones me parecen buenas, porque yo también comprendo eso del padre ausente, solo que el mío no sale del casino, apostando el dinero familiar, hipotecando su futuro con tapetes verdes, dados y copas. Y aquí estoy yo, su hijo, jugando a ésta ruleta rusa a gran escala.

Apostando mi propia vida al doble o nada.

—Siento lo de tu familia. De veras lo hago. Pero relájate, pronto acabará todo. Mira.

El sol comienza a salir por encima de la silueta del horizonte que dibujan los edificios a contraluz, tiñendo el cielo de un resplandor dorado que se va degradando poco a poco a rosa, morado y luego azul. Hasta Tethis se olvida por un momento que está enojada, y que tiene que matarme para volver a casa. Símplemente mira el enorme círculo naranja ascender. Veo los múltiples tonos ambar del mismo reflejados en sus ojos, mientras la brisa mece su cabello con una suavidad casi delicada.

—Bonito. ¿Verdad? Si ganas podrás contarle ésto a tus nietos. Que fuiste a los Juegos del Hambre y que venciste, pero antes de eso miraste el amanecer junto a tu oponente —hago una pausa para ver si ella responde pero no lo hace— ¿Puedo tocarte el cabello?

—¿¡Qué!? -dice girándo la cabeza y mirándome como si estuviera loco.

—Es un color bonito, un marrón muy cálido, como chocolate con miel por encima. Aunque ahora necesita un lavado, supongo que el mío debe estar igual...

Cuando acaricio uno de los mechones cercanos a su oreja, ella no dice nada. Se queda mirando el sol un momento más, ambos en silencio.

—Douglas —dice al fin—. No comprendo por qué me diste la mano, pero te lo agradezco, por eso he accedido a sentarme un rato contigo tal y como querías. Pero en treinta segundos... en treinta segundos me voy a levantar, voy a desenfundar mis dagas y te voy a rebanar el pescuezo con ellas. Y si no te defiendes, es tan sólo problema tuyo. ¿Entendiste?

—Entendido, jefa —murmuro, disfrutando del paisaje por unos segundos más.

Qué impacientes son las mujeres.


Canción: "The house of the rising sun" de The Animals.

Un clásico.

¡Feliz día de San Valentín a todos! Por ser éste día decidí hacer ésta "parejita". Ellos dos estaban juntos en la Alianza Primaria, se llevaban muy bien e incluso hicieron su propia alianza interna cuando ya quedaban menos. Ella lo eligió a él porque pensó que era el más débil de todos y no le sería problema acabar con él por sí misma. Pero Douglas podría no ser lo que aparenta. Otro fin de juegos o casi fin de juegos, decidí dejar la acción ahí. El próximo capítulo también será una final. Me gusta variar pero es necesario.

Elenear, sí a ellas dos las veo parecidas, Arcady es muy tierna aunque obvio tiene fortaleza interior, no habría ganado los juegos de no ser así. Seeder es más bien al revés, dura por fuera, e interiormente más gentil. El talento de Arcady es la botánica, que combinado con el de Seeder van a hacer un buen equipo. Me gusta que el D11 tenga a alguien como ellas.

Paula, ohh yo también he visto ese vídeo de Pocoyo, hace ya mucho tiempo cuando el Gangnam style era trendy. Como curiosidad, la letra en español está por ahí, la letra es muy al estilo Kpop, son canciones de amor "ligeras", después de todo la popularidad de esa se debía al vídeo tan raro y bueno al estribillo pegadizo. Sobre la edad de Seeder, yo calculé la edición en base a la información de los libros. En los libros pone que tiene alrededor de 60. Yo le di 63 en el tercer vasallaje, lo que significa que nació en el año de la edición número 12, y si le sumamos 15 años que tenía cuando la cosecharon, da 27. La información es sacada de una de las wikis, la vi fiable por los detalles que dan en el libro, aunque sí es cierto que no sé de dónde sacaron que ambos adictos del D6 debieron haber ganado entre Woof y ella. Eso no está muy claro así que no lo voy a hacer así porque en la película se ven bastante jóvenes, y no me los imagino con 60 años ambos. Me lo imagino con 30 y tantos él y 20 y tantos ella. Qué interesante lo de Suiza. ¿Poisson no significa pez? Me da curiosidad esa denominación "el pez de abril". Y el fic troll iba a ser algo en plan Perla Shumajer, no se si estás familiarizada con sus fanfics, lee alguno si quieres echarte unas risas, son terribles, te recomiendo un llamado "Mario Bros se casa en matrimonio obligatoriamente".

Oh y el blog de la historia es los75 punto blogspot punto com

Fin de la transmicion. -ok no-