Año 30 - Morir de viejo
Zephyr Callahan, 14 años
Distrito 3
"Ella me ha llevado a lugares a los que nunca debería haber ido. Ella me ha mostrado rostros que nunca debería haber visto. Qué tiempos tan extraños nos ha tocado vivir."
Mis pasos resuenan por el pasillo oscuro iluminado por la luz de las antorchas mientras miro atrás por enésima vez para ver si esas cosas aún me siguen. Las piernas me arden de la fatiga y los pulmones cada vez me exigen más y más aire pero sé que si me detengo podría morir.
Ni siquiera puedo hacerme a la idea del tipo de construcción en la que estoy.
No se parece a ningún edificio en el que he estado antes. No he visto la luz del sol desde que entramos hace dos días y hay otra cosa más; cuantos más pisos subimos, menos tardamos en explorarlos, más estrecho se vuelve todo. Es por eso que tengo la teoría que la estructura es cónica y por lo mismo, yo y mi aliado decidimos permanecer abajo pues si yo estaba en lo cierto, eso significaba que cuanto más asciendes más posibilidades hay de encontrarte con alguien.
Suenan dos cañonazos uno detrás del otro.
¿Habrán sido causados por las horribles mutaciones? ¿Será Talus uno de ellos?
La idea de que muy posiblemente tenga que seguir adelante en los Juegos yo solo me llena de desesperanza. Lo necesito. Ir solo me va a complicar mucho las cosas a la hora de montar guardia.
Cuando llego al pasillo donde está nuestra guarida miro una última vez hacia atrás. No hay nadie, lo cual es importante porque nadie nos debe ver entrando aquí.
Las paredes de los pasillos están todas llenas de extraños dibujos e interruptores. Algunos de esos interruptores te dan premios y otros activan una trampa mortífera. No hay manera de saber cuales son los buenos y los malos excepto por el mapa de interruptores que sólo tiene una persona en la Arena.
Al comienzo de los Juegos del Hambre los Vigilantes anunciaron que le mandarían la lista de interruptores a un tributo al azar como premio por sobrevivir al baño de sangre. Ni yo ni Talus fuimos los afortunados y ayer descubrimos que era la niña del 8 la que había recibido el pequeño manual y nos dejó mirarlo por un minuto a cambio de dejarla ir con vida. Nos pareció un intercambio justo.
Ahí estaban todos. Las trampas horribles que te matarían en segundos y los premios maravillosos que podrían salvarte la vida e incluso darte la victoria. Talus y yo memorizamos la entrada a una cámara oculta, cuyo interruptor está en la segunda planta, situado entre otros dos que activan trampas. El primero hace que el suelo se abra y caigas, el tercero hace que una lanza en el techo te empale de arriba a abajo. Mejor no equivocarnos.
Justo cuando lo voy a apretar oigo pasos a mis espaldas. Me giro sobre mis talones, blandiendo el cuchillo en posición defensiva. Dos centímetros más allá de la hoja, está la cara de Talus.
—¡Soy yo! Soy yo Zeph —dice con los brazos en alto.
Bajo el arma, a la vez que me apoyo contra la pared jadeando.
—Me has dado un susto de muerte.
—Tú a mí también.
—Supongo que estamos en paz —contesto.
Él sonríe también tratando de normalizar su agitada respiración.
—Pensé que habrías muerto. Creía que ibas corriendo detrás de mí y de repente miré hacia atrás y no te vi. Luego esos cañonazos... ¿Qué pasó?
—Fue porque di media vuelta. Celise estaba allí. N—no pude dejarla...
Eso ya me gusta menos. Celise es la companera de distrito de Talus, y comprendo que él sienta un vínculo con ella, pero yo soy su aliado y me molesta que haya arriesgado su vida por esa chica, pudiéndome haber dejado solo por su desfachatez.
No le digo nada.
—Bueno ya pasó. Todo está bien. Vayamos a nuestra guarida ahora antes de que alguien nos vea.
—¡Espera! —dice Talus, deteniéndome en mitad del acto de pulsar el interruptor—. Celise aún está viva.
—Y me estás pidiendo que la acojamos y la protejamos. Talus, no...
—No. Sólo ayudarla. Sólo por ésta vez. Esa chica va a mi escuela, debes comprenderlo.
—¿Ayudarla cómo? Si no puede resolver su problema ella sola entonces quizá no está hecha para ésto. ¿No crees?
—Está refugiada dentro de uno de esos recipientes huecos con forma de persona de donde salieron los mutos. Atrapada. Los mutos no pueden abrirlo pero mientras estén ahí tampoco puede escapar.
Medito mi respuesta. No puedo creer que Talus me esté pidiendo ésto. ¿Se cree que somos los héroes de algún cuento o algo así? No lo somos. Somos tributos y sólo uno de nosotros lo logrará.
—Talus, escucha. Lo siento por ella. Lo siento de verdad pero no quiero morir aquí, quiero salir, vivir mi vida y llegar a viejo.
Y que ella muera me deja un poco más cerca de esa meta.
—Había pensado que podríamos entre tú y yo distraer a los mutos para que ella pueda huír —murmura sin molestarse en ocultar su decepción.
—Lo siento. Sigue pareciéndome un suicidio. No puedo hacer nada por Celise.
¿Haría ella algo por mí?
—Bueno pues iré yo solo.
Lo ha dicho. Talus va a poner sus sentimientos personales por encima de nuestro plan de supervivencia. Y yo que había pensado que podríamos asociarnos por más tiempo.
—Pues buena suerte —digo, presionando el interruptor y pasando a la cámara oculta.
Estoy molesto, como siempre lo estoy cuando mis previsiones se echan a perder.
Cuando las paredes se cierran de nuevo veo que Talus está a punto de decir algo pero nunca alcanzo a oírlo. Más tarde me mudaré de aquí ahora que un enemigo sabe dónde me escondo.
Unos segundos más tarde oigo los pasos de Talus alejándose camino de su muerte. Siento un nudo en el estómago. Quizá debería haberlo detenido, haber tratado de hacerlo entrar en razón. Tal vez hubiera acabado yéndose igual, pero existía una posibilidad de que hubiera acabado entendiendo que salvar a esa chica no merece la pena al final del día.
Y aún más confuso que antes me dispongo a recoger las provisiones.
Quizá yo, al igual que Cerise tampoco merezca llegar a viejo. Yo también acabo de meterme en un callejón sin salida demostrando que no puedo pelear para que mis recursos no me abandonen.
Canción: "Old before I die" de Robbie Williams.
Ha pasado más de un mes desde mi última actualización. En verdad ha sido un lío, porque tengo capítulos de más adelante escritos pero éste se me resistía. La razón es por varios sucesos que están pasando a la vez en Panem. Ya hablé de la investidura de Coriolanus la cual tenía programada para la edición 31, además también está la muerte de un vencedor que iba a suceder éste año pero lo he pospuesto. Y también quiero presentar a una vencedora canon que a penas sale en los libros. Me inspiré mucho para esos oneshots y los escribí pero sentí como que para el 30 no encajaba así que después de escribir tres futuros tuve que ponerme a pensar sobre otro para los 30º Juegos del Hambre.
A veces me gusta tener un hilo conductor.
Elenear, siii sabía que lo reconocerías. Me estaba muriendo por sacarlo, él fue mi primer OC y por supuesto tenía que estar aquí. Con Reno me pasé mucho. Él en verdad se merecía esa victoria por cómo luchó, pero Kernel también la merecía por supuesto.
Guest, gracias por seguir ambas historias, me alegra saber que te gustan y que lo reconociste también. Kernel estaba en muy buena forma y la razón era una sorpresa para todos, hasta para los propios Vigilantes mientras que Reno estaba muy desgastado por el gran esfuerzo físico que estaba realizando. En verdad Kernel es un tirillas, en condiciones normales el empujón quizá ni lo habría movido del sitio, pero todo jugaba a su favor.
Stelle, hola! :D ésto que pasó en la edición es algo que no había pasado nunca antes. Los Vigilantes cometieron muchos errores y no solo eso, uno de ellos también los estaba saboteando y manipulándolos para que tomasen decisiones malas. Kernel sale en la historia de Wiress, es el otro vencedor del Distrito 3, aunque en esa historia la mentora de Kernel es Beatrix el personaje de un amigo y en el Alphaverse ella no existe. Lo hice así porque era más simplificado tener solo vencedores míos, así puedo matarlos en cualquier momento y sin remordimientos.
Ale, siempre quise explorar ese nexo de hermanos mellizos, por eso me encantó escribir a Haas. Fue eso lo que terminó de moldear a Orissa para que fuera la persona que fuera en los juegos donde participó. Aunque como este es el Alphaverse Orissa no irá a los juegos sino que vivirá odiando a todos y cada uno de los tributos del Distrito 4 habidos y por haber. Coriolanus saldrá pronto asdjfds. Él va a ser muy diferente a Aufidius aunque ya pondré por qué y en cómo. Sobre los vigilantes, ellos sí cometieron muchos errores y como ya dije había alguien saboteándolos por lo que erraron mucho más. La cabeza del Vigilante Jefe sí rodó, junto a la de un par más. La persona saboteadora se libró pero le vio las orejas al lobo y presentó su dimisión. Ser Vigilante es un deporte de riesgo :D.
Aquí dejo la historia de Kernel para quien le interese.
Él fue cosechado a los 17 años como tributo masculino del Distrito 3. Un chico alto y muy delgado, moreno con los ojos azules muy claros, cínico, burlón y deslenguado cosa que le trajo enemigos antes de entrar a la Arena. Ni más ni menos que la Alianza Primaria al completo. Porque Kernel tiene la mala costumbre de devolver por tres cualquier ofensa a su persona, lo hace sin perder la calma ni mostrar signos de nerviosismo, porque le gusta causar reacciones en la gente, le divierte y más si son reaciones adversas. Kernel sabía que ellos se meterían en problemas si lo lastimaban físicamente antes de entrar a la Arena, y llegó a la conclusión de que un puñetazo valía la pena. Al final fueron descubiertos antes de que pudieran hacerle algo, y sólo se llevaron una reprimenda, pero Kernel se fue de ahí amenazado de muerte y con un aliado del que él no tenía ni idea.
Llegó el baño de sangre. La Arena era muy montañosa. La cornucopia estaba situada en una gran cornisa redondeada. La mitad de los pedestales mirando hacia un barranco y Kernel en el mejor lugar que le podía haber tocado pues la mayoría de los profesionales estaban justo en el lado contrario en la zona del barranco. Él sabía que después de haber sido amenazado de muerte, meterse en el baño era suicidarse por eso decidió aprovechar que la suerte estaba de su lado y se dio media vuelta en cuanto el gong sonó. Kernel escogió cuidadosamente una de las numerosas cuevas del lugar, una que estaba justo enfrente de un desfiladero, ahí podría esperar a que un tributo pasara y tenderles una emboscada. También pasó el día falseando las estalactitas del techo, debilitando su base para poder usarlas como trampa, haciéndolas caer sobre alguien si era necesario con tan solo lanzarles una piedra más. Sin embargo esa noche, los profesionales lo encontraron. Él se hizo el dormido, preparado para actuar en cualquier momento y hacer caer la trampa del techo sobre ellos. Pero el líder de la Alianza Primaria decidió que matarlo mientras duerme no era la muerte lenta y dolorosa que el gusano que atentó contra su honor merecía. Él ya sabía del peligro de desprendimiento. El Distrito 2 también tiene algunas montañas y colinas y utilizó sus conocimientos para que las piedras de la cima de la montaña cayeran provocando un desprendimiento. Kernel no tenía provisiones y acabaría muriendo de hambre y sed.
Pero en la cueva había algo más y los vigilantes lo sabían. Sin embargo, ninguna de las cámaras del interior de la cueva quedó operativa. Estaban instaladas en las mismas estalactitas, que con el pequeño temblor que ocasionó el desprendimiento cayeron. Kernel quedó a oscuras, sin provisiones y privado del sentido de la vista y todo se complicó cuando los mutos aparecieron. Porque en la cueva había una trampa y esa trampa era un lago de agua dulce guardado por murciélagos vampiros. Los Vigilantes estaban convencidos de que Kernel no duraría mucho, sin embargo sus funciones vitales a penas se resintieron y nunca le encontraron explicación. Los días pasaban, y Kernel seguía fresco como una rosa. Todos en el Capitolio esperaban de un momento a otro un cañonazo que nunca vino. Y en verdad, Kernel había logrado una manera de deshacerse de los mutos, sí a oscuras como iba y todo. Se alimentó de ellos según la leyenda urbana, hasta que oyó que estaban quitando las piedras y esperó. Porque sabía que cabía la posibilidad de que al otro lado hubiera una trampa. Esperó y en cuanto vio al tributo del 7 ahí parado, supo que era el momento perfecto para retomar su plan inicial de las emboscadas.
¡Saludos a todos y gracias por seguir el fic!
