Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

La Pirata de los Cielos

Capítulo 59: Batalla en Glasgow y dos Horrocruxes.

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Albus Dumbledore, estaba recostado en su cama, en una habitación que había separado en la Casa Black, desde hace ya muchos años, para cuando tuvieran lugar, las reuniones de la Orden del Fénix. Estaba mirando al techo y preguntándose, qué hacer... Céline Volkova, quien fue señalada por Voldemort, tal y como decía la profecía... ya conocía el contenido de esta profecía. Y aparentemente, había sabido por años. Una voz fantasmal, su consciencia le habló. —A lo largo de cinco años, la ha sabido. —frunció el ceño. No le gustaba esta nueva situación. Céline claramente, contaba con mucha información, que él mismo desconocía. Para empeorarlo todo: No sabía de donde o desde cuándo, había adquirido Céline aquellos conocimientos, ni los conocía todos. Así que su plan, para guiar al (a LA) Niña-Que-Vivió, era (aparentemente) inútil, pues posiblemente, él estaría por otorgarle, conocimiento que ella ya conocía y, en consecuencia, sería inútil, para ella. Un conocimiento que Dumbledore había guardado por tantas décadas, estaba siendo convertido en barro inútil, entre sus dedos y él ni siquiera se había percatado de esto. — ¿Cómo se supone que deba de guiarla, cuando no está dispuesta a escucharme o ya sabe lo que voy a decirle? —se preguntó el anciano, frustrado. Esto era malo para sus propios planes, pues claramente Céline, ya tenía su propia agenda y su propio plan, en el cual obviamente, él no estaba inmiscuido.

Saber que la-Niña-Que-Vivió, aquella sobre quien él, había depositado tantas expectativas y en quien él había planeado otorgarle el título de la Casa menor Dumbledore, no lo necesitaba, era frustrante y molesto.

Necesitaba retomar el control, ¿Cómo? Ella conocía todo. Tenía los conocimientos de décadas, que Dumbledore hubiera querido otorgarle, así que ya no tenía eso, para hacer que confiara en él. Como una buena Slytherin, Céline estaba un paso por delante suyo.

En eso, la voz de Kingsley se escuchó, recorriendo la casa. «¡MORTÍFAGOS EN GLASGOW!» Eso hizo, que todos se pusieran de pie rápidamente, se vistieran tan rápido como podían y se dirigieran hacía la chimenea de la mansión Black, para ir y hacerse cargo del inconveniente.

Céline los siguió, con la Capa Invisible de los Peverell y escuchó el lugar, en el cual se iban a aparecer, gracias a la red Flu, así que los siguió y al igual que ellos, usó el Flu, para llegar.

Se deslizó entre los miembros de la Orden del Fénix, pero ella supo al instante, que Ojo Loco la vio, pues giró la cabeza y pareció quedarse absorto en otra cosa, antes de regresar a prestar atención a Kingsley.

Y si lo hizo, ¿Por qué no alertó a los demás?

Ella salió por la ventana abierta y se dirigió hacia los Mortífagos.

La Capa de Invisibilidad Peverell, no era como las demás Capas de Invisibilidad, hechas a partir de Demiguise o eran capas que tenían el Encantamiento Deslumbrador encima; pues ella estaba corriendo hacía los Mortífagos y ellos ni la escucharon. Desenfundó en una mano su sable pirata y en la otra su hacha vikinga. Se posicionó entre ellos, clavando el hacha en la frente de uno y decapitando al otro.

Los Mortífagos se pusieron alerta, cuando vieron a dos de los suyos, ser asesinados, por... el viento, pero no vieron las armas, que acabaron con sus vidas. Asustados, se pusieron unos a espaldas de otros, formando un círculo. Céline gateó entre sus piernas, cuidando que ningún Mortífago, pisara su capa y se colocó alejada de los Mortífagos, quienes estaban alerta y cuando la Orden del Fénix apareció, entonces los Mortífagos contraatacaron. Ella se alejó y desenfundó su varita mágica, solo para detenerse y guárdala. En cambio, empuñó su sable.

Su sable, el cual estaba hecho de un metal que, al igual que la madera de esta dimensión, podía permitirse que la magia la recorriera. Concentró magia en la punta de la espada y la movió, como si fuera su varita. — "Bombarda" —Susurró, mientras que la esfera anaranjada, volaba hacía las espaldas de los Mortífagos, matando a varios de ellos y mandando a otros a volar.

Los miembros de la Orden del Fénix, salieron en ese momento de la casa, al escuchar la explosión, con varitas en alto. Se sorprendieron al ver lo que alguien, había causado con una explosión mágica. Dumbledore frunció el ceño, preguntándose quien había sido y de qué lado estaba ¿Estaba con ellos o era un Mortífago, quien saldría por todo lo alto de alguna forma inesperada? — ¡DUMBLEDORE Y SUS POLLUELOS DEL FÉNIX, ESTÁN AQUÍ! —Gritó algún Mortífago superviviente y una batalla empezó, de lado y lado.

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Y mientras que la Orden del Fénix, se encargaba de los Mortífagos sobrevivientes, Céline volvió a la chimenea, regresó a la Casa Black, agarró su Saeta de Fuego y voló, hasta Pequeño Hangleton, hasta la mansión Ryddle y luego de mucho trabajo, consiguió deshacerse de las barreras, incendió la mansión Ryddle con el Fuego Demoniaco, hasta escuchar un grito y ver el rostro de Voldemort en humo.

Una sonrisa apareció en sus labios, cuando su ojo Draconiano, le dijo que se había librado de otro Horrocrux.

Volvió a la casa Black y cuando todos los miembros de la Orden regresaron, la vieron agarrar el Guardapelo de Salazar y destruir el Horrocrux.