Este va para Anius. ¡Mucha suerte en todo!
Año 52 - Un poco de muerte alrededor de los ojos
Misha Simmons, 17 años
Distrito 6
"En una habitación de hotel te tomas la medicina. ¿Te sientes mejor ahora, hijo? Sólo estás rellenando las grietas de la vaga idea del hombre que solías ser."
Me quiero morir.
No quería allí en la Arena. Ahora sí, tras ver que el resto de mi vida no merecerá la pena con estas imágenes que se niegan a salir de mi cabeza. Pero si todo va bien, sucederá un día de estos.
Andar así se siente raro. El síndrome de abstinencia de la morflina hace que me tiemblen las piernas. Siento un hormigueo por todo el cuerpo, cubierto en un sudor frío mientras pienso, que tal vez el Triki no esté en su casa y no la pueda conseguir. O tal vez no quiera venderme. O no le quede...
Todos en el Sector K me miran cuando paso por su lado, o asomados a las ventanas de sus casas cubiertas con sábanas viejas. No es un sitio al que hubiera venido nunca, no antes de los juegos, y ya esta es mi tercera vez por aquí. El barrio estaba a medio construir cuando estalló la guerra y las obras nunca se reanudaron tras la misma. Más de cincuenta años después, mucha gente se ha instalado en los edificios a medio hacer, sin recubrir, que muestran los ladrillos o la estructura de vigas.
—¡Misha el vencedor! —oigo decir a alguien—. ¡Escurridizo cual ratón, silencioso cual sombra!
Y a los pocos segundos, una chica de cara y pelo sucios me agarra del brazo, tiene mi edad. Se me acerca mucho y me susurra una proposición indecente al oído. Dice que me va a gustar y me cobrará barato. Asustado, saco un fajo de billetes de mi bolsillo y lo pongo en sus manos. Es calderilla ahora para mí.
—Vete a tu casa —le respondo.
Ella agarra el dinero sin poder creerlo. Mala decisión. No pasa mucho hasta que no estoy rodeado de gente extendiendo sus manos hacia mí. No me dejan avanzar y yo no puedo darles más. Es para el Triki. Es para mi morflina. Voy a paso ligero con ellos pisándome los talones. No puedo ayudarlos a todos. Es como echar un vaso de agua a un incendio. Me hablan de hijos, de nietos, de gente enferma. No los escucho. No puedo escucharlos. Y deben saber que se van a meter en problemas si me hacen algo. Los Agentes de la Paz no suelen venir por aquí, muchos son cómplices del narcotráfico incluso, pero no se van a quedar de brazos cruzados si alguno de ellos le hace algo al segundo vencedor que ha tenido el Distrito 6. Ojalá no lo hagan. No quiero que tengan que lastimar a nadie.
Aprieto la marcha. Necesito la droga. Necesito huír. Necesito dejar de sentir o voy a perder la cabeza. Corro, preso del pánico. Nadie parece perseguirme ahora. Al mirar hacia atrás, veo que me miran con lástima.
—¡Misha!
Mi madre está ahí junto a su furgoneta blanca. Quiere llevarme a casa pero no pienso dejarla.
—¡No! —grito cuando ella me agarra el brazo—. ¡Tengo que ver al Triki! ¡Tengo que verlo!
Noto que estoy llorando, temblando. Tengo miedo. No sé de qué exactamente.
—Misha, volvamos a casa. Este lugar es peligroso.
—¡No! ¡Necesito verlo...! ¡Necesito verlo...! —por su trabajo, ella siempre se mantuvo en forma, consigue inmovilizarle mientras yo repito la frase una y otra vez entre sollozos. Me tiro al suelo para dificultarle la tarea, agarrándome al suelo irregular. No puedo irme. No puedo. Sin la morflina no me voy.
Ella parece acceder al fin. Me dice que me llevará con el Triki. No la creo, por lo que vamos caminando. Él me recibe con cordialidad. Está con varias personas que me observan sonrientes. Una mujer con un notable vientre de embarazada está desmontando un rifle de asalto de agente de la paz. Que tengan ahí un arma así dice muchas cosas.
Le pongo el dinero arrugado en las manos y él me pasa la heroína metida en una bolsa. La mera visión de la misma sube mis ánimos. El Triki me da consejos sobre como prepararla e inyectármela, mi madre sonríe, pero en sus ojos veo horror. Como aún no sé muy bien como hacerlo, él se ofrece a inyectarme una dosis ahí mismo. Dice que me veo un poco tembloroso. Me dice que preste atención y yo lo miro mientras disuelve el polvo en una cucharilla con agua y la pone al fuego de una vela.
Cuando veo el líquido ámbar en la jeringa, sonrío. Por fin las imágenes van a dejar de tener sentido. Mi expresión no se va mientras la fina aguja se adentra en la piel de mi brazo. Deberé recordar como se hace para la próxima vez. Es un pinchazo que se aguanta con gusto.
Estamos de nuevo en el auto, y me comienzo a sentir como si estuviera envuelto en plástico de burbujas. La desesperación ya no me afecta. Sé que sigue ahí, pero el plástico que me envuelve me mantiene protegido. Puedo dejar que la visión de la chica asesinada por los profesionales a escasos metros de mí mientras yo rezaba todo lo que me sabía para que no me descubrieran me asalte. Ya no puedo sentir. Puedo verme estrangulando a uno de dichos profesionales con una liana, cuando no quedaba ya nadie más. Puedo pensar en el frenético agitar de sus extremidades mientras intentaba pasar algo de aire por su tráquea bloqueada. Ya no puedo sentir.
Aunque sólo sea por unas breves horas.
Mi madre me habla. Me dice que todo está bien. Que ahora que he vuelto a casa todo volverá a la normalidad.
Dejo que me conduzca al sofá de mi nueva casa. Me sienta y pone un CD en el lector. En la pantalla aparezco yo, pero no me reconozco. Yo ya no soy esa persona, no sé por qué se empeña en que lo vea. Estoy jugando al futbol con mi prima y mi tía. Ella hace de portera. Estoy a punto de meter un gol cuando mi perro se interpone y nos roba el balón. Todos reímos y yo no entiendo.
"Podríamos hacer un equipo los cuatro."
Recuerdo que dije eso. Me echo hacia atrás en el sofá. El tiempo se siente como si pasase muy lento y lo agradezco. Cuanto más lento pase, más tardará en llegar la realidad.
Veo al presentador de los Juegos del Hambre pasearse por la escena. Debería sorprenderme ver a Caesar Flickerman ahí. Pero no lo hace. Están en todas partes. Se han metido en cada rincón de mi vida, incluso los pasados. El hombre mira a la pantalla.
"¡Y no olvidemos darle otra vez a Misha Simmons la enhorabuena por su merecida victoria!" Avanza, hasta que lo único que se ve es él. Él y la hilera de dientes blancos que me muestra al sonreír. "Eso es, Misha. Escurridizo cual ratón. Silencioso cual sombra. Sé que nos estás viendo ahora mismo. Disfruta del resto de tu vida. Te la has ganado."
Te la has ganado...
Cierro los ojos. No sé por cuánto tiempo. Pero cuando los abro mi madre ya no está, y el vídeo ha acabado. Entonces, poco a poco, empiezo a creer que veo algo en la negra pantalla. Al principio creo que podía ser un reflejo, una pareidolia. No estoy seguro. Parece una cara. Bajo del sofá y gateo por el suelo, hasta que tengo la pantalla a mi alcance. Veo la cara en relieve, pero cuando deslizo mis dedos por la superficie lisa, no noto nada. El tacto también se siente como tener los dedos envueltos en algo.
De inmediato, sé que soy yo, pero tampoco me reconozco. Soy yo, solo que con los ojos mucho más hundidos, y los huesos de los pómulos marcados en la piel. Me decepciona saber que aún no moriré.
No se cuanto tiempo permanezco mirándome a mí mismo pero al final, mi madre regresa. La escandaliza verme en esa postura así que me vuelve a sentar en el sofá y pone de nuevo el vídeo. Me da la sensación de que lo voy a ver mucho estos días, ella lo ve conmigo y me habla. Creo que la hace feliz pensar que algún día todo volverá a ser como antes.
Yo sé que no. Pero estaré bien. Mientras siga envuelto en plástico de burbujas, estaré bien.
Canción: "A little death around the eyes" de Peter Doherty.
Otra canción sobre su adicción, donde habla de ella como si estuviera con la misma en una relación de pareja abusiva. Es una canción bastante claustrofóbica donde él plasma su falta de voluntad por salir de ahí a pesar del daño que sabe que le hace. Lo demás inspirado un poco en la escena del mono de tranispotting.
Dani, cierto que al final me quedó bastante siniestra la Arena. La verdad es que esas infantilonas son las que más miedo dan. El lobo aparece en el video clip es todo como que tan colorido, y luego está el lobo poniendo esa nota discordante ahí.
Ana, sorry por quitarte el sueño! Quizá debí haber puesto una advertencia. Así es, Krista no ganó, aún no tengo quien gana esa. Necesito pensar mi propio verse un poco más.
Rebeca, gracias por tomarte tu tiempo en ir comentando todo, de veras lo aprecio. Qué bien que te gustasen los juegos de Douglas, creo que es una bonita puesta en escena para una final de juegos jajaj. El hijo de Ariella y Clayton murió en los juegos. Perdieron a Ariella por ello, pero como Marian ganó y tal vez así Clayton encuentre un consuelo en haber perdido a su familia. La verdad, para el de Titus estaba inspirada jajaj sé que en el canon es más como un trastornado que ha perdido la razón y posiblemente se alimentase de los caídos por hambre. No especifica. Tampoco cambiaría mi versión xD
Anius como este capi va dedicado a ti, déjame decirte que te deseo mucha suerte en todo lo que te está por venir. Un abrazo.
Para el siguiente vendrá una vencedora mía. Es una chica que mandé hace muchos años (sería 2014) a un amigo que iba a hacer un SYOT con la premisa del tercer vasallaje, pero con todo tributos originales. Él nunca lo desarrolló más allá del prólogo por falta de tiempo, pero tras pensar un poco, decidí adoptarla al Alphaverse, ya que le tomé cariño y porque me da pena que quedase ahí sin escribir.
¡Gracias por leerme y hasta el siguiente!
