Leve gore
Año 53 - No sé qué me das
Claude Valentine - 18 años
Distrito 10
"Puede que todo sea artificial. Puede que a mi manera me sirva para olvidar."
El timbre de mi mansión suena sin parar y no consigo oír lo que Wiress me dice. Nada fuera de lo normal, a veces tampoco la entiendo en condiciones normales. El Capitolio quiere que trabajemos juntas en un nuevo muto para la edición cincuenta y cuatro. Honestamente, quiero ver lo que sale de ahí.
—¿Qué dijiste? Hay alguien tirándome la puerta abajo.
Le doy un trago a mi café. Mis habituales saben que me gusta despertarme tarde. ¿Para qué madrugar si no lo necesito ya? Sólo son las doce del medio día, a esa hora a veces ni siquiera me he levantado.
—Cuando pases por el Distrito 3 durante tu gira de la Victoria hablamos sobre la —dice.
—Ah, de acuerdo —esta vez, creo que la entiendo a pesar de la frase inconclusa—. Tengo unas cuantas ideas ya. Aquí en este distrito, inspiración nunca falta.
Lo primero que comprendí de ella es que se frustra cuando no se hace entender y le hacen repetir varias veces la frase. Entonces se lía aún más y a veces acaba tartamudeando cosas con menos sentido. Tendremos que trabajar juntas al menos unos meses así que mejor me voy acostumbrando.
Quien sea que esté ahí fuera no parece estar cansándose de de darle al botoncito una y otra vez. No gané para vivir el resto de mi vida con un eterno dolor de cabeza.
—¡YA OÍ! —grito, apartando el teléfono de mi cara y cubriendo el micrófono con la mano—. Oye mira, tengo que irme. Ya me están tocando las narices mucho esta mañana... Tarde... Lo que sea. Luego te llamo.
Cuelgo sin darle tiempo a despedirse y dejo con demasiada fuerza la taza en la mesa, derramando un poco de café.
—¡Mierda! ¡Dije que ya oí!
Subo a por una bata a mi habitación, ya que aún no me he vestido y no esperaba a nadie. Me tomo mi tiempo en bajar de nuevo y abrir la puerta para dejar de escuchar ese ruido endemoniado.
—¿¡Qué!? —espeto abriéndola de sopetón.
La niña quita el dedo del timbre, avergonzada. Ya la conozco, viene de vez en cuando a traerme mercancía. Al niño que hay detrás de ella es la primera vez que lo veo.
—¡Lo siento, pero tenemos prisa! —explica ella, olvidé su nombre.
—¿Qué me traes? —digo echándole el ojo al saco marrón que lleva al hombro.
En los distritos está prohibido cazar, pero su familia tiene un permiso especial para deshacerse de depredadores salvajes que traspasan la valla electrificada para probar suerte.
—Una serpiente, ha estado robando huevos en el sector de los criaderos por semanas. ¿Te interesa? Es grande, azul y verde.
Con que una serpiente. Nunca he tenido una de esas, no sé si podré hacer algo, pero todo es intentarlo.
—¿Quién viene contigo? —digo mirando al crío pecoso que no ha abierto aún la boca pero me mira como si tuviera delante de él a una celebridad. Me ha venido pasando desde que gané. Es como si vieran en mí la prueba de que es posible salir vivo de esa mierda. Como si no se sintiera tan condenado en caso de salir cosechado.
—Oh, es mi primo Bunny, él me ayudó.
Qué horror de nombre, una pena porque el mocoso se ve simpático. Ya me cae mal.
—¡H-hola! —balbucea.
—Como sea, adentro —digo haciéndoles una seña—. ¿No dicen que tienen prisa?
Miro a Bunny con atención mientras cruzamos el vestíbulo. Tal y como imaginé, compone una mueca de horror cuando se da cuenta que las paredes del mismo están recubiertas de mariposas disecadas de diversos colores y tamaños.
Sonrío, viendo la incredulidad reflejada en su cara. A todos les pasa lo mismo. A la mocosa también, la primera vez que vino.
—Tienes buen ojo —digo con orgullo, él traga saliva mirando una polilla del tamaño de un gato que hay enmarcada—. Atla gigante. ¿Sabías que las larvas eclosionan dentro del cuerpo de la madre y la van devorando poco a poco?
Él no contesta, se le debe haber trabado la lengua de la impresión.
—¿Hay alguna nueva? —pregunta la niña.
Junto a la puerta del salón hay una mariposa negra con manchas rojas alargadas en las alas. La señalo.
—Edición cuarenta y ocho. ¿Recuerdan las mariposas vampiro diseñadas por Wiress para su debut como ingeniera genética? Esta es una, directamente sacada de la Arena. La sangre de los tributos a los que picó aún sigue en su estómago.
Ninguno de los dos parece tener ganas de conversación ya. El niño incluso se ve ligeramente verde. En lo primero que se fija su prima es en las tres crías de zorro que hay sobre la mesa tan monas y abrazables como si estuvieran vivas aún. La cola fue todo un reto. La piel de la madre aún está arriba curtiéndose, junto con el resto de mis trabajos a medias.
—Aún deben secarse, no las toquen —digo, a pesar de que ya deberían saber de sobra que no tolero que nadie toque mis cosas sin permiso. Ella al menos. Aparto al coyote en el rincón y abro la trampilla del sótano—. ¿Cuánto quieres por la serpiente?
Me apoyo en la escalerilla para empezar a bajar.
—Cien dorados —los chicos me siguen.
Caro. Pero nunca regateo. Ya no sé ni el dinero que tengo en el banco, nunca voy a poder gastarlo en mi vida, y no se nos permite hacer caridad, a pesar de que la mayoría de las familias aquí viven en la pobreza. Hay que encontrar otros medios y este es uno.
Abro uno de los arcones congeladores que poseo y tomo el saco, tomando a la serpiente de la cabeza. Está algo rígida, con la mandíbula abierta. No la voy a poder cerrar hasta que se pase el rigor mortis, pero no hay tiempo para eso. Es verdad que es un ejemplar magnífico, ojos y lengua negros, y cada escama va de un degradado turquesa a verde manzana con unos leves destellos magenta. Depende del ángulo de la luz.
—¿Cómo la mataron? —pregunto.
—Se asfixió en una de las trampas para las ratas —contesta la mocosa.
Examino el cuello, viendo que es cierto, está un poco aplastado, puede que alguna vértebra rota, pero podré arreglarlo. La devuelvo al saco y la echo al congelador antes de cerrarlo. Luego rebusco en la pequeña caja de seguridad que siempre tengo a mano y saco los cien dorados.
—Toma —se los tiendo y ellos comienzan a repartírselos delante de mí.
A ver si se van pronto, debería darme un baño. Llevo el pelo grasiento ya, no he tenido ganas de lavármelo estos días, pero soy una vencedora, me da igual lo que piensen de mi higiene.
—Gracias, Claude Valentine —dice el crío.
—¿Alguna cosa más? —pregunto, extrañamente irritada.
—¡Fue una buena victoria! —exclama—. ¡Estábamos animándote desde casa!
Ruedo los ojos sin importarme ser grosera.
—No lo fue. Fue del montón de abajo.
Palabras de los expertos.
¿La isla Donut, redonda con un lago en el centro? Del montón de abajo. La menos carismática de mi alianza. Victoria anticlimática. Les jode no haber tenido espectáculo, pero estoy viva le pese a quien le pese. Lo bueno es que se olvidarán de mí y me dejarán en paz con mis bichos disecados. Si tengo que ir a una fiesta capitolina más voy a potarle encima a mi estilista.
—No digas eso, la "sonrisa de Claude" pasará a la historia, eso dijeron en la televisión.
—¡Piglette! —la regaña el chico.
Mierda, si el nombre de él es odioso, el de ella es patético. Me dan pena, pero detesto ese tema de "la sonrisa de Claude" y deben pagarlo. Los torturaré un poco.
—¿Están seguros de que no empezaron a animarme cuando Irving murió? —exijo saber.
—¡N-no! ¡Claro que no! —dicen a la vez, entre tartamudeos.
Pura palabrería. Seguro que así es como fue. Mi compañero de distrito encandiló a Panem entero. Me reajusto las gafas antes de apoyarme contra el arcón.
—Hablé con Irving por primera vez en el tren. Según nuestra escolta, yo no era más que una friki rara que se escondía tras una cortina de greñas grasientas, pero él tenía madera de estrella. Estaba preparándome para odiarlo cuando salió en mi defensa y me pidió alianza sin ni siquiera consultar a los mentores antes —comienzo a contar, él me hacía sentir segura, extraño que cuando muriera siempre le reproché que me dejase sola aún sabiendo que de su muerte dependía mi supervivencia—. A todo el mundo le parecía que Irving era perfecto, a mí también. Su optimismo era contagioso.
Valiente, guapo, rápido con las armas, don de gentes. Qué mal repartido está el mundo.
—Fue cuando murió cuando encontré un defecto en él.
Reclutamos a la chica del Distrito 7 una vez en la Arena. Ella iba sola y no quería alianzas, pero nadie puede decirle que no a Irving. Durante unos días, los tres juntos estuvimos bien, hasta que se nos apareció aquel bicho blanco parecido a un conejo delante nuestro. Tuve que haber sospechado que algo pasaba cuando no salió huyendo de nosotros. Pero Irving dijo que ya teníamos cena, así que desenvainó su florete derrochando confianza y dio un paso al frente.
Nadie se esperaba que la criatura fuera a crecer de repente hasta alcanzar varios metros. Tampoco que se comiese a Irving de cintura para arriba, dejando que el resto de su cuerpo cayera al suelo, tripas y sangre saliendo de él, manchando el camino de tierra.
Siempre pensé que el Capitolio quiso probar hasta donde llegaba su valentía temeraria. El muto se fue sin molestarnos más.
—¿Qué defecto? —preguntan con curiosidad.
—De la escena de su muerte, no fue el rojo de la sangre lo que más se me grabó en la memoria, tampoco ver el cuerpo mutilado o el sonido de su columna al romperse. Fue el olor. ¿Tienen alguna idea de a qué olía?
La niña sacude la cabeza.
—¿A sangre?
Trato de que mi sonrisa no sea muy obvia. Benditos mocosos del sector de los criaderos.
—No. A mierda —digo, vocalizando más de lo normal, hago una pausa para saborear sus expresiones de asco—. Irving olía a mierda por dentro. Todos lo hacemos. Tú, yo, tu madre, tu padre, Coriolanus Snow, los animales que diseco... La mierda solo huele así porque ha estado ahí dentro. No. Al. Revés.
Vivir apesta, literalmente.
Me han puesto de mal humor los críos estos, haciéndome hablar de mis juegos. Por suerte deciden irse en ese momento. Al cerrar la puerta de entrada, oigo al niño decirle a la niña sobre lo desordenada que tengo la casa. Bueno, ¿y qué? Resisto la tentación de abrir la puerta y gritarles que soy una vencedora y tengo la casa como me da la puta gana y vuelvo a la cocina. Me tomo de un trago el resto del café frío, enciendo un cigarrillo y le doy una calada, exhalando una bocanada de humo mientras me siento.
Puede que tenga de tributo algún día a alguno de ellos. Ganas me dan de repudiarlos. Me gustaría poder decir que no me importa, pero tienen razón, pasaré a la historia como la vencedora que le rajó las comisuras del labio a su aliada. Ya puedo imaginar a Claudius Templesmith usando ese término para cualquiera que lo haga en el futuro.
La sonrisa de Claude.
Me hierve la sangre cuando recuerdo que hasta los mocosos lo mencionan como si fuera algo de lo que estar orgulloso. ¿Hasta dónde les han comido el coco? Sí es verdad que los críos suelen ser imbéciles, pero ya deberían darse cuenta de las implicaciones de sus palabras.
No es algo propio de mí, pero la Arena saca lo peor que llevamos dentro. Después de la muerte de Irving, todo se volvió muy raro entre mi aliada y yo. La noche que la pillé hurgando en mi mochila ya no pude más. O bien me estaba robando o bien me estaba echando algo en el agua sus insultos fueron mi detonante...
Y de repente ya no me importa tanto. Ella empezó y la mataría otra vez.
"No... Vuelvas... A... Insultarme... En... Tu... Vida..."
Una puñalada por cada palabra. En televisión pasaron ese fragmento hasta la saciedad. Me repitieron las palabras con mi voz, incluso me pidieron que lo dijera yo de nuevo. A la gente debió gustarle, porque me llegó un paracaídas después de la pelea.
Sobre la mesa hay un suricata, uno de mis primeros trabajos.
—Soy un mono de feria. ¿No crees? —le digo.
Apago el cigarrillo en la mesa sin molestarme en quitar la ceniza y subo al piso de arriba rumbo a mi taller. Tengo los nervios de punta, pero trabajar me relajará.
Otro día más sin lavarme el pelo.
Canción "No sé qué me das" de Alaska y Dinarama.
Más bien le pega por el videoclip con animales disecados. Como dije en el oneshot anterior creé a Claude para un SYOT, un tercer vasallaje de los 75 alternativo sin personajes canon para el SYOT de "La última Perseida", el cual no pasó del prólogo. Me gustó como quedó su formulario al final, y no quería desperdiciarlo, sé que ya llevo tres chicas en el D10 con ella. Ella es la tributo del vasallaje por el D10, murió en el baño a manos de Gloss. Claude es hija única y no se llevaba bien con sus padres así que no los invitó a su mansión, vive sola. Sí que invitará a la madre y la hermana de Irving tras su primer año de mentora.
Habrá sólo un vencedor más en el D10. Su nombre es Bradley y ganó la edición 72, por lo que el D10 quedará así:
Año 6: Clayton
Año 15: Ariella
Año 26: Kim
Año 53: Claude
Año 58: Dalla
Año 72: Bradley
Su talento es la taxidermia como ya vieron, y su mentora fue Kim. :D
Claude mató a tres tributos. La chica del 7, y los chicos del D4 y el D6. Lo que sucedió fue que los vigilantes comenzaron el acorralamiento cuando quedaban tres tributos. Pero Claude estaba más alejada por lo que el encuentro no fue simultáneo. El pro del 4 y el chico del 6 lucharon y para cuando ella llegó, ellos ya estaban hechos un poco mierda, así que con un poco de sigilo los mató a ambos por la espalda. Irrumpió en la pelea, y muchos fans se quejaron porque el pro era favorito. Más después del año pasado, dado que Misha ganó escondiéndose prácticamente y como vencedor no les satisface.
Ana88, buena pregunta esa, estoy entre dos cosas. Dado el modelo capitalista de estado, puede que los que no consideren aptos para trabajar los dejen a su aire, si es que no falta mano de obra. Si falta mano de obra podrían readoctrinarlos sino creo que para el estado dejarían de importar, mientras no se metan en la delincuencia. El D6 es diferente, porque los señores de la droga tienen mucho poder ahí y las fuerzas del orden están corruptas. El resto de la delincuencia sí es perseguida, latigazos y cárcel, incluso ejecución en determinados casos. Es algo así como Haymitch sí. Solo que Haymitch era más fuerte y tardó varios años en hundirse. Lo puedo imaginar positivo unos años más, después gradualmente perder la esperanza y darse a los vicios. Con Misha fue desde el principio, porque era un chico mentalmente débil. No es frecuente pero de vez en cuando gana alguien así.
Dani, tienes razón con lo de las familias, los juegos tocan a mucha más gente que los tributos que tienen que ver como sus seres queridos sufren y ya nunca vuelven a ser los mismos. Creo que después de traer a la otra chica de vuelta, le irá mejor, un poco al menos ya que se hacen pintores ambos. Más que seguir degradándose, él mejora, un poco al menos, ya era tarde para volver a ser el mismo.
Stelle, yay gracias por esa review número 300! De verdad tenia muchas ganas de ponerle voz a Maysilee, siempre quise escribirla. Si no has visto la película fan que hay sobre el vasallaje, te la recomiendo. El vídeo se llama "HUNGER GAMES: THE SECOND QUARTER QUELL" de MainstayPro. El vídeo está en inglés, pero no es necesario entender mucho ya que casi todo es acción y peleas. Muy bien hecho para no ser una producción profesional. Los diálogos son los del libro. La verdad es una de las victorias más guapas XD No he leído Coraline, pero mucha gente en cuyo criterio confío me lo ha recomendado. Lo tengo apuntado en la lista para leer ya mucho tiempo. Me alegra que te gustase Misha :D ya te dedicaré algo más alegre xDDD Quizá era algo raro para dedicar, tan depresivo.
Nada previsto para el siguiente, creo, ya veré qué se me ocurre.
¡Hasta pronto y gracias por leer!
