Este es para Rebeca


Año 56 - Traje de neopreno

Sublime "Lim" Glittergold - 18 años

Distrito 1

"Por el amor de dios, déjanos ser jóvenes."


Siete. Siete chicos y chicas aparecen en el cielo uno detrás de otro mientras suena el himno de nuestra nación. Se me escapa un suspiro y miro pendiente abajo, atento a cualquier ruido. Todo está en calma.

Me esfuerzo por quitarme de la cabeza las caras de los niños que acabo de ver y con los que coincidí en el centro de entrenamiento días atrás. No entablé conversación con ninguno de ellos, pero de las entrevistas y muy a mi pesar, me quedé con algo de información.

Así supe que la chica morena del flequillo recto había comenzado a salir con su novio dos semanas antes de la cosecha, que el chico de las gafas llevaba toda su vida viendo algo borroso porque las había heredado de su difunto abuelo, o que para el que perdió varios dedos en un accidente laboral no había sido problema en su vida y no lo iba a ser en los Juegos del Hambre.

No sé por qué todos esos datos vienen a mí ahora. Pero no puedo dejar de repasarlos. Al menos, hasta que no me fijo en North, que está ahí mirando el fuego sin pestañear.

—Hey —digo.

Él no me mira y yo sacudo la cabeza. No se si hice bien al salvarlo. No sé muy bien como actuar la verdad. Nadie se pensaba que iba a acabar así. Nadie que después de más de dos décadas entrenando a profesionales para los juegos, este año precisamente todo el mundo se echara atrás y acabara yendo yo.

A veces me da la sensación de que aún no he asimilado esto del todo.

—¿Quién ha muerto? —pregunta North, las llamas bailan en sus ojos verdes.

—¿Estás de broma? ¡Acaba de pasar el himno! —respondo.

—No he mirado —dice él.

—Oye —mi tono de voz cambia a otro más serio y hago una pausa para pensar en qué decirle y como hacerlo—. No llevamos ni un día aquí pero deberías... Deberíamos empezar a formar una estrategia. Y para eso tenemos que enterarnos de quienes están muriendo.

—Ya —y por un instante, creo que el monosílabo es lo único que va a decirme—. ¿Pero quién ha muerto?

Se oye un ulular de alguna lechuza o algo. North se pone recto y mira los alrededores.

—Nadie fuerte —digo resoplando—. Solo niños.

Como siempre.

—Mm —North asiente con desgana—. Mi madre me pidió que no matara niños pequeños.

Estoy aquí atrapado con alguien que no parece querer luchar por su vida. Bien.

—No vas a salir de aquí si te prohibes hacer cosas poco éticas —le recuerdo.

No seré profesional, pero tengo sentido común. Algo que tampoco me va a llevar tan lejos por sí solo. Eso lo sé. Tenemos agua y comida para un par de días. Me gustaría encontrar algo más pero no lo he logrado. Sin la información que un profesional aprende en la academia, o el conocimiento de los chicos de distritos rurales, a veces pienso que no voy a lograrlo.

Tampoco es que me agrade la idea de darme por vencido, sino que cuando hago recuento de nuestros puntos fuertes y débiles, no veo en una de las listas tantos como en la otra. La Arena es básicamente una planicie muy extensa con alguna que otra colina de vez en cuando. Las únicas plantas que he encontrado son matorrales sin fruto. Los únicos animales, una serpiente, una especie de cabra o ciervo o lo que fuera de color blanco y marrón y algunos pájaros.

Algo tienen que estar comiendo y bebiendo los animales de aquí... ¿No?

¿Dónde está la comida? ¿Y los profesionales? ¿Y los otros tributos?

Además, dudo que podamos matar a ese ciervo raro, al menos con nuestros cuchillos. Al revés, si se pone agresivo nos cornearía y nos mataría él a nosotros. Me dan arcadas sólo de pensar en comer cosas de por ahí, cosas que hay que despellejar y desplumar o cosas asquerosas. Será que no me ha apretado el hambre aún.

Por enésima vez desde que subí a ese escenario, en mi cabeza me pregunto qué va a ser de mí.

—North —lo intento de nuevo—. A nadie le gusta cuando matan niños y menos que lo haga gente que nos importa pero... Seguro que tu madre prefiere verte vivo, sea lo que sea que tengas que hacer.

—Me hizo prometérselo —responde—. Tengo hermanas pequeñas... Si lo hago sería como matarlas a ellas. Yo no soy así. ¡Yo no mato a críos asustados!

Y ahí pienso que discutir por eso no merece la pena. Ninguno de los dos vamos a dar nuestro brazo a torcer. Me levanto y me doy un paseo por los alrededores y empiezo a darme cuenta de lo idiota que he sido trayéndomelo. Debería irme por ahí cuando se descuide, llevármelo todo y que se apañe como sea. Hasta uno de los críos del Distrito 11 o el Distrito 12 me podría haber sido más útil que él.

Pensar en ser yo solo contra todos los demás, yo solo contra la Arena y lo que nos quieran mandar los vigilantes no contribuye a animarme. Mejor lo consulto con la almohada. O con la piedra.

Qué mierda de noche voy a pasar pero con que no nos encuentre la Alianza Primaria o un león de montaña, me doy por satisfecho.

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo, Lim? —dice North, en una de esas escasas veces en las que toma la iniciativa para hacer conversación.

Vuelvo a la hoguera y me siento justo donde estaba antes.

—Ni yo mismo lo sé. Imagino que por la misma razón por la que no he sacado la soga y me he colgado ahí en uno de esos árboles —y como me parece la ocasión perfecta para hacerle saber lo que no me gusta de su actitud, prosigo—. Y tú deberías también dejar los lloros para otra ocasión y pensar en progresar. Piénsalo. Uno de los dos puede lograrlo si lo hacemos bien.

—¿Te has parado a pensar seriamente en la vida que nos espera?

—Voy a intentarlo una vez más —digo, porque lo que menos necesito en esto es más negatividad—. Puedes pensar que tuvimos mala suerte saliendo sorteados... O puedes pensar que tuvimos buena suerte, porque ambos estamos sanos y somos fuertes. Y nadie se presentó voluntario por ninguno de los dos en distritos donde es tradición. Y esa es una coincidencia demasiado grande como para ser ignorada.

—No creo en esas cosas —responde con un gesto de indiferencia.

Al menos lo he intentado. Otra vez considero irme. No le diré nada de momento, estoy demasiado cansado, no se ve nada y no conozco los alrededores. Puede ser, que lo único que necesita North para reaccionar sea un susto. Que nos ataquen o que pase algo. Pero no sé si deba esperar a que eso suceda. No queda tiempo. No vamos a ganar ambos de todos modos. Y cada vez la lista de razones por las que irme se hace más larga.

Mañana lo haré.

Si tan desanimado está no debería importarle.

Abro la mochila, saco una barrita de cereales y se la lanzo. Él no la recoge.

—Al menos come algo —digo, y le doy la espalda.


BOOM

Cuando abro los ojos, noto que ya ha amanecido o está a punto de hacerlo.

—Ya se está empezando a morir la gente —digo, el susto me despierta del todo.

La barrita sigue sin abrir en el mismo sitio donde cayó anoche. La hoguera está apagada pero aún humea. Mi aliado no está.

—¿North?

Mi mochila está abierta y al mirar dentro, veo que falta la cuerda. El mal presentimiento hace que mi corazón se salte un latido. Giro la cabeza un poco, sólo un poco hacia los árboles. No veo nada. La giro un poco más y en cuanto veo el par de botas que se balancean con suavidad suspendidas en el aire, vuelvo la vista hacia el valle. Su familia, sus hermanas, debieron oírme darle aquella idea. Hay sangre en mis manos.

Debí haberme ido anoche.


"Wetsuit" de The Vaccines

Esta edición la gana Beretta, la chica del Distrito 2. Por tanto, Sublime morirá en algún punto de los juegos. Quise basar esta Arena en un lugar en Nevada llamado "Hualapai Flat" no encontré mucho en Español. Lo pensé después de ver por ahí unas fotos de el géiser de la mosca. O ese creo que es su nombre. Fly Geiser. No entiendo como algo tan impresionante puede tener un nombre tan... FEO. No pude ubicar el geiser en la Arena al final pero debe estar por ahí, quizá. Al final, la trama se me fue por otros derroteros y no supe como implementarlo por lo que ni lo intenté.

La idea para este fic me la dio Rebeca en una de sus reviews sobre los estereotipos del Distrito 1. Así que hice un chico del Distrito 1 que no fuera profesional. La saga no nos da mucho con lo que trabajar. Y dudo si en este nuevo libro que va a salir nos lo va a dar (lo dudo). Pero si en el Capitolio había gente como Cinna o Cressida, o Plutarch, seguro que en el D1 no son todos clones de Gloss y Cashmere. Gracias por la idea!

Lybra, gracias por dejarme comentario ^^ aunque no sepas nada del tema. No se sabe mucho de Cecelia en el canon y es poco más que un nombre. Que le tenían cariño en el Capitolio y tenía tres niños pequeños. Y seguro sí, era el completo ejemplo para la propaganda capitolina de una vida descarriada que se reforma y se convierte en ciudadana de bien (muy a su pesar, ya que al ganar los juegos te dan un sueldo de por vida y una mansión, quién no se reforma así?). No he escrito a nadie intersex, ya que en un universo donde todos se están matando de hambre y siendo sorteados para una competición a muerte, no sé cuanto juego me van a dar esas cuestiones. Como ya te dije, sí que tenía una idea para un personaje transexual pero aún no toca. Gracias por recordarme la idea igual :D

Ana88, la suerte de Shine no fue buena, aunque tampoco terrible. Y así es, tal y como tú dices. Perdió todo ese toque con los años. Ahora era rica, se casó, tuvo niños y subía a Instacapitol fotos de su vida perfecta que todos envidiaban. Creo que a ella no le molestaba tanto jugar a ese juego, pero me gusta pensar que no perdió nunca su lado rebelde y se sacrificó para que "el fuego se extendiera". Gracias por tu fiel apoyo.

Dani, pues no lo había pensado antes de que tú lo dijeras, pero la verdad sí me recuerda a Selia! Pobres niños. También espero que la hayan sobrevivido y aunque hayan perdido a su madre, al menos viven en una sociedad mejor. En el Distrito 8 hubo muchísima batalla!

Rebe, me quedé por contestarte por el de Adonis. Gracias por todo el currazo que te has dado de dejar comentarios capítulo a capítulo. Ese en concreto me gustó escribirlo mucho. También el de Lyme. No recordaba que Muse eran de tus favoritos. Es una gran banda y Bellamy un tipo que sabe lo indecible de música. Me reí mucho con lo que dijiste de Altea, me gusta saber que te cayó bien. La idea era meter POV de Haymitch también pero aún se puede escribir en otra ocasión. Los 50 juegos del hambre quedaron ahí infravalorados. Pobres chicos. Maysilee también tiene algo Katniss sip. Será que inconscientemente las comparo, por el pin.

Anius, la verdad me encanta cuando los tributos se ponen a gritar improperios en la televisión. Son de mis momentos favoritos, aunque no suelen acabar bien. A veces les toca a algunos tributos que me ensañe con ellos xD Lo de maternal, Cecelia lo adquirió después, sip. Veo que Shine gustó en general, me siento mal por matarlo jaja. Un abrazo. No conozco tanto de García Marquez fuera de lo más popular.

¡Quedan 19 oneshots! :D Pocos no son. Pero ahí vamos. #algúnañodeestos. Fui a mirar la chuleta. Tengo un lío muy grande ahí. Ya no hay nadie canon hasta Elia (Edición 60), aunque bueno la de la 58 es semicanon.

¡Gracias por leer y hasta el siguiente!