Año 67 - Fiesta Pagana
Bud Halshall, 16 años
Distrito 11
"Si no hay pan para los tuyos y ves muy gordo al abad, si su virgen viste de oro, desnúdala."
Un día y medio es lo que he conseguido darle esquinazo a Augustus hasta que estuvo de nuevo sobre mi pista. Desgraciadamente, no parece que me vaya a librar de él pronto a no ser que lo mate.
Es de noche, pero la visibilidad es buena. El bosque está lleno de luciérnagas que emiten luces de todos los colores. No ayuda pensar que se han molestado en crear un lugar tan hermoso para vernos matarnos.
Es difícil moverme agazapado sin hacer ruido. No veo a Augustus ya pero sé que está ahí, el árbol bajo el cual estaba descansando me lo susurró. Los profesionales saben como rastrear a otros tributos, así que sigo huyendo. No entiendo por qué el árbol me ha ayudado, pero no me da buena impresión. Pienso en un gato jugueteando con su presa y me identifico con la presa más de lo que debería.
Se supone que cuando uno entra a la Arena su pasado no importa, solo que el mío parece hacerlo y tengo la teoría que es precisamente por eso por lo que Augustus me persigue, solo y sin el resto de su alianza.
Llego a un lugar donde una pequeña hada toca una guitarra en miniatura y otra a su lado hace tintinear unas flores fluorescentes que parecen campanillas.
—¡No hay salida, tributo! —dice una de ellas, risueña.
Pronto descubro que es verdad. El camino se corta en un gigantesco árbol con el tronco casi tan grueso como la plaza de la justicia de mi distrito. Detrás hay un barranco cuya bajada es demasiado abrupta como para intentarlo de noche. No tengo nada para enfrentar a Augustus ahí y entro en pánico hasta que me doy cuenta que pegado al tronco hay unos peldaños que sobresalen y que suben en una espiral ascendente. Son cortos y pequeños, diseñados para pies pequeños y no para pies humanos pero es mi única esperanza para salvarme.
Miro para atrás. Augustus está lejos aún pero acercándose más y más por el mismo sendero por el que yo he venido. Sin pensarlo más, comienzo a subir. Cada vez que paso por el lado del barranco y mis ojos se pierden en la caída, mis piernas se debilitan y el ligero mareo me obliga a dejar de mirar y seguir subiendo. Augustus ya está bajo el árbol, mirando en mi dirección.
Posiblemente se haya cruzado con otros tributos por ahí, pero no ha habido cañonazos últimamente. Es como si hubiera cruzado la Arena para encontrarme a mí y sólo a mí. Mi teoría se refuerza.
—¿¡Por qué estás obsesionado conmigo!? —grito y estas son en realidad las primeras palabras que le dirijo.
—Sabes por qué —dice Augustus, con una calma que me eriza la piel—. Rebelde.
Lo sabía. Esas grabaciones de los mini drones voladores que acabaron saliendo a la luz. Ahí aparecía yo, con mi cabello hecho trenzas, tan reconocible. Chaff me dijo que me podría perjudicar, a pesar de que el historial delictivo se borra al ser cosechado. Lo que nunca imaginé es que otro tributo me convertiría en un blanco por eso.
—¡Yo no... Yo no soy eso! —digo, subiendo más y más—. Sólo tenía hambre. Nada más.
Me tiemblan las manos y a cada rato tengo la sensación de que me voy a caer al vacío.
—Cállate —espeta Augustus, cada vez más cerca—. Traidor.
—¡Nos daban una miseria de gano por cada tesela! ¡Decían que hubo una mala cosecha! —grito, recordando la protesta que llevó al saqueo del almacén—. ¡Lo tenían todo ahí bien guardado!
Al fin llego a lo alto de la pequeña escalera y hay una puertita y un felpudo frente a ella. Tan pequeños que sólo podría caberme la cabeza ahí dentro. Cuanto más se acerca Augustus más nervioso me pongo y por alguna razón abro la puerta. Encuentro dentro una pequeña casa decorada con muebles diminutos, hay varias criaturas dentro.
—¡Estoy aquí para asegurarme de basura como tú no regresa con vida!
Las criaturas comienzan a gritar, asustadas por mi presencia. Algunas de ellas toman pequeños cuchillos. Desesperado, tomo los muebles y se los arrojo a Augustus. También le arrojo algunas de esas criaturas, que parecen humanos muy pequeños vestidos con un sombrero cónico. Los muebles lo distraen un momento, y esos seres se pegan a su cara y lo apuñalan. Para mi sorpresa, él no grita, sólo sigue subiendo. Le arrojo más cosas y aunque más torpemente, él nunca se detiene. Se arranca una criatura de la cara justo cuando va a apuñalarle un ojo y la tira al vacío.
Debo tirarlo. Debo arrojarlo al abismo antes de que él me arroje a mí. Me dejo resbalar unos escalones y le envío una patada a la cara. Él me intenta dar con la espada, pero después de patearla varias veces y casi hacerlo perder el equilibrio, la arroja al vacío y me agarra el pie. Grito y me intento soltar sin moverme mucho. Más criaturas están salieno de esa pequeña casa en el árbol y se nos suben por el cuerpo. Nos atacan a ambos. Las siento morderme, pero a penas me molesta el dolor. Todos mis esfuerzos están en no caerme, en tirar a Augustus.
En un descuido, mi pierna se queda colgando y Augustus me empuja. Yo me agarro a él.
—¡Suéltame, rebelde!
Chillo de nuevo cuando me encuentro más y más cerca del borde, pero sólo me abrazo a su cuerpo con más fuerzas. Ni siquiera cuando los seres me muerden los dedos con dientecillos puntiagudos lo suelto. La sangre corre por mi brazo. Me estoy fatigando de estar agarrado a él, hasta que me resbalo más y quedo colgando de su pierna. Trago tanto aire como puedo. Es imposible subir y comprendo que no voy a salir de esta pero al menos me lo intentaré llevar a él y a todos los mutos. Augustus sacude la pierna, yo me resbalo más y más, pero él también.
Mientras caigo al vacío, lo veo ahí colgando a duras penas y le pido a cualquier dios que exista, si es que existe alguno, que por favor haga justicia.
Que por favor no deje que Augustus salga de esta.
Canción: "Fiesta pagana" de Mägo de Oz.
Corrigiendo Causa y Efecto hace un tiempo, Paulys me recordó una Arena fantástica que Francine menciona en su POV como Arena favorita y si no hubiera sido por eso no la habría tenido en cuenta, pero me venía genial para mis planes así que todo salió mejor de lo esperado. Esta fue la segunda Arena fantástica de la serie de Arenas de fantasía después de que la ciudad en las nubes de las hadas causase furor en el Capitolio.
Como fiesta pagana habla de los privilegios de los poderosos, esa fue la razón por la que incluí el saqueo, y la opresión con el sistema de teselas donde los encargados tenían un chanchullo para dar menos a los solicitantes y vender el resto en el mercado negro. La última línea también la agregué por el sentimiento anti religioso de la canción. Bud desea que haya un dios, que haga justicia y que Augustus se caiga. Pero no hubo justicia divina porque no hay dios. No hubo justicia poética. Augustus salió de ahí y ganó los juegos.
Augustus Braun es un vencedor presentado en uno de los números de la revista Capitol Couture que subieron a la web oficial de las películas. Así que lo adopté para el Alphaverse. En la Wikipedia de los Juegos del Hambre pone que Braun fue nombrado "Hijo predilecto de Panem" y que se le conoce como "the cavalier career" (el profesional caballero). Esa fue la razón por la que decidí hacerlo un justiciero. A él eso en realidad no le importa, es sólo un papel, pero le sirvió y se hizo muy popular con el público, aunque sus compañeros vencedores no lo aman demasiado. Como recompensa a su fama de justiciero, Snow le da privilegios y lo deja fuera de sus tejemanejes de prostitución y demás. Otra razón por la cual hay quienes lo resienten.
Dani, sí fue una arena muy específica. Quería que los tributos se sintieran aún más vulnerables por la ropa inadecuada. Y en cuanto a los estilistas, algunos solo son simpáticos con los tributos que tienen oportunidad. Nadie daba un duro por ese tributo bajito y flaco, hasta que ganó xD Gracias por comentar.
En el siguiente capítulo toca Irina. Ella ya apareció en uno de mis fics. En esta década los pro están teniendo mucho protagonismo. El Distrito 1 ganará 4 veces. Luego está Enobaria y Pyro. Finnick que es distrito pro, pero no es pro y Glitch ahí hecho un sandwichito entre tantos pro. Intentaba evitarlo, pero así son ellos, te descuidas y se roban el foco.
¡Gracias por leer y hasta el siguiente!
