06. Ojos. Tabla Random IV.
Los ojos de Arima
—¿Por qué te uniste al CCG? Eres el primero en tu familia. No es una carrera conocida aún.
Take se encoge de hombros. La pregunta de Arima es animosa para él. Han bebido. Festejan o algo así.
Otro año. Otro ascenso. Siguen siendo compañeros pero están cerca de dejar de serlo. Tal vez hay miedo en esa pregunta.
El Ángel de la Muerte teme. Take piensa que es hasta enternecedor, curioso. Extraño. Hermoso.
—Mis abuelos tienen una funeraria. Ellos me criaron. Te vi ahí, varias veces.
Arima desvía la mirada. Take puede apreciar un leve sonrojo en sus mejillas.
—¿Pensaste que era una carrera glamourosa? ¿Que al menos tendrías una ceremonia lujosa?
Hay dureza en su voz. Pero también un hambre que fascina a Take Hirako. Es como si las personas como Take fueran un misterio para Arima Kishou y quisiera entenderlas pero estuviera obligado a servir como un límite entre ellas y lo que pueden saber.
Take es serio.
—No.
—¿Entonces?
No tiene caso guardárselo. Cuando ellos hablan, aunque estén en público, es como si estuvieran a solas. Tienen una intimidad que tal vez solo se da entre hermanos y amantes.
—Tú. Te vi a ti. Tenías ojos tristes. Era el funeral de uno de tus colegas. Y luego, de otro. Odiabas estar ahí. Era como si quisieras desaparecer pero no te dejaban. Tenías que cumplir, mandar...y también querías enojarte con los muertos. Pero era como si no hubiera un gran espacio entre ellos y tú.
Arima toma un sorbo de la bebida que no ha tocado hasta entonces. Mientras que Take va por su tercer trago. Porque solo así puede convencer a Arima de que puede decir la verdad y que esta no tendrá una repercusión, ya que Take no la recordará. Hay un acuerdo mutuo en fingir, en continuar.
—¿Te uniste...por mí?
Take asiente. No tiene caso mentir ni escapar. Es como caer al vacío cuando alguien en quien confías dice "avanza".
—Pensé que si estaba cerca tuyo, podría hacer algo para que te sintieras mejor. O al menos, te obedecería. Y podría entender tus enigmas.
—¿Y los entendiste? Luego de trabajar años conmigo.
Take se encogió de hombros.
—Dejaron de importarme.
Arima observa a su alrededor. Como si reparara en el bar, en que no están solos. Y regresara su miedo de siempre.
—¿Y por qué sigues aquí? —murmuró, atónito.
—Es obvio.
Los ojos de Arima puede que ya no vean como antes, siguen estando tristes pero al menos se enternecen un poco cuando mira a Take.
A veces.
