Este fragmento lo escribí yo, aquí conocerán al hermano de en medio Satoshi Yamamoto y el comienzo de su acoso con Soi-Fong. Ese man quiere morirse lo sé.
Sinopsis: Haruki acompaña a su hermano Satoshi para pedirle a la capitana de la segunda que lo ayudara a entrenar más su Hakuda y shunpo pero esta se niega. Claro que Satoshi esto lo tomo como un reto personal.
Encuentro de Satoshi con la capitana Soi-fong
Entrenar con la capitana de la segunda división. ¿En que estaba pensando su hermano al proponerle ir con esa mujer para pedirle que lo ayudara a mejorar en su Hakuda y en su velocidad? En fin, ni hablar, aquí iban, directo a la división dos a ver a aquella fría capitana.
-tranquilo Satoshi - habla su hermano a punto de entrar a la oficina de la capitana - lo peor que puede pasar es que diga que no
-el problema será como lo diga, esa mujer es una soberbia y engreída - asegura esperando a fuera de la oficina con las manos en la nuca
-lo dices como si ya la conocieras - dice Haruki tocando la puerta
-se ha hecho de fama -
Detrás de la puerta se pudo escuchar un apagado "adelante", encontrando a la capitana centrada en sus reportes, ni siquiera se dignó a dirigirles la mirada cuando Haruki le dice que trajo el reporte de su división, solo un asentimiento con gesto frívolo de parte de aquella capitana, algo por lo cual Satoshi bufo indignado y mirando a otra parte. Como detestaba que algunos capitanes tuvieran tal actitud solo por su puesto.
Haruki comienza a hablar diplomáticamente dando todas las explicaciones a Soi-fong para convencerla de darle un rápido entrenamiento a su mejor soldado, pero ella solo lo mira de pies a cabeza con actitud despectiva y con desprecio.
Un simple shinigami sin puesto alguno, solo un soldado que, por su postura con las manos en la nuca y gesto destendido, daba la clara impresión de que no se tomaba nada enserio. Soi-fong lo miro detenidamente, bien dicen que la primera impresión basta para conocer a alguien. Cabello negro revoltoso cuyas puntas estaban totalmente alborotadas, de un lado un poco más corto sobresaliendo un grueso mechón que caía desorganizadamente sobre un costado de su rostro y el cual tenía teñido de rojo sangre, dándole un aspecto rebelde e insubordinado. No del todo alto, aunque si más que ella, su hermano lo rebasaba por varios centímetros, pero su complexión era robusta, aunque sin exagerar, tenia el cuerpo de un atleta disciplinado. Ojos grises claros, piel no tan clara como la del teniente, la tenía levemente bronceada. Su haori dejaba mostrar toda la musculatura de sus brazos, así como el tatuaje del dragón que rodeaba la mitad de su brazo derecho. La sola imagen de ese soldado le decía una sola palabra "problemas" y ella no estaba para perder el tiempo con alguien así.
- no perderé mi tiempo en entrenar a un shinigami de bajo rango - dice despreciativa siguiendo con sus informes - si no ha subido de puesto es porque sus habilidades son insuficientes y no estoy para entrenar a un novato
-capitana con todo respeto - habla Haruki con diplomacia - Satoshi es el mejor de los soldados le aseguro que...
-no insista teniente, la respuesta es no, ya pueden retirarse
Haruki estaba por apelar, pero entonces Satoshi toma primero la palabra
-ja claro, obvio que no quiere arriesgarse a perder contra un simple soldado - desafía con sonrisa altanera y desafiante, lo que hizo levantar la mirada a Soi-fong - ¿en qué posición la dejaría a usted?
-si su Hakuda fuera tan rápido como su lengua, soldado, lo consideraría - vuelve su atención a sus informes - pero no es más que pura charlatanería
- ¿de verdad lo crees linda? - a Soi-fon se le salta una vena en la cien ante tal falta de respeto con la que le hablo - si fueras tan hábil como lo eres de linda si estuviera preocupado, pero dudo que seas tan buena - ladea la cabeza - aunque si sonrieras más te verías mucho más bonita
Los ojos de Haruki se abren desmesuradamente. Conocía perfectamente a su hermano y lo descaradamente coqueto que podía llegar a ser con las shinigamis, aunque lo hacía solamente por bromear con ellas, jamás ha jugado con los sentimientos de ninguna mujer.
Pero ¿Comportarse así ante una capitana? Y no cualquier capitana, con alguien como Soi-fong que no toleraba este tipo de confianzas. En ese momento estaba rezando por la vida de su hermano.
En menos de lo que dura un parpadeo, Soi-fong se puso frente a Satoshi tomando de las solapas de su haori con amenaza en los ojos. Claro que el shinigami trago pesado en ese momento y abrió con temor los ojos. Haruki no sabía ni como reaccionar en ese momento.
-no pienso caer ante las absurdas provocaciones de un soldado impertinente como tu – dice firme y más que amenazante – váyanse ahora mismo o hare que mis hombres los saquen a la fuerza – y en lo que a Haruki le pareció una eternidad, capitana y soldado se sostienen la mirada, pero Satoshi volvió a sonreír con socarronería y desafío
-de cerca te vez más linda, pero no te quedaría mal sonreír un poco – Soi-fong aprieta la mandíbula, y no pudiendo contenerse más, le da aquel soldado un violento puñetazo en la cara que lo manda volando fuera de su oficina.
La amenaza visual al teniente le dio a entender que si el no se retiraba por su propio pie le depararía lo mismo, así que este hizo una reverencia a modo de disculpa y despedida y se retiro de la zona de peligro.
Encontró al soquete de su hermano tirado de cara en el suelo fuera de la oficina de la capitana, suspiro para no darle otro golpe el mismo, aunque con el de la capitana ya le haya bastado.
-estas consciente que eres un completo idiota ¿verdad? – le reclama cuando este se pone de pie limpiándose la tierra, lo peor es que Satoshi continuaba con su sonrisa divertida – por lo menos eres un idiota con suerte, antes y la capitana no te mato en ese mismo instante
-si que golpea fuerte esa mujer – exclama prácticamente fascinado sobándose el mentón
-no tienes remedio alguno – le da un golpe en la nuca – tendrás que encontrar a otra persona que te ayude a mejorar tu hakuda y shunpo
-¿otra persona? ¿mejor que Soi-fong? Imposible – empieza a caminar llevándose las manos a la nuca – fue entrenada por la misma diosa de la velocidad, he oído cosas asombrosas de su forma de pelear y no me rendiré hasta que acepte tener un combate conmigo – y es que no era broma al decirle que era linda pese a su gesto frívolo y déspota, y entrenar con alguien quien decían que era experta en hakuda y la más veloz de las shinigamis y que además eran tan atractiva, eso era todo un bonus extra que no perdería.
