Al fin pudo surgir el tercer hermano Yamamoto. Me encanto el bodoque jajaja es super lindo y verlo convivir con su melliza estuvo genial, amo a esos dos juntos.

Ahora que Asahi a salido a la luz, espero que Faty nos de más fragmentos de él, el siguiente capitulo estuvo a cargo de ella, cuyo nombre en fanfiction es Kami Inuzuka 120. Hasta ahora ha sido el fragmento más largo de las tres. Asahi quería a darse a conocer lo mejor posible

Sinopsis: en una de sus misiones al mundo humano, Asahi Yamamoto conoce a una de las hermanas de Ichigo. ¿Qué causara una humana en este shinigami?

Asahi podía ser un joven talentoso, virtuoso, al igual que sus hermanos y melliza, pero si algo tenía de malo, es que solía ser un poco distraído al momento de combatir, solía perder noción de su espacio, de sus movimientos, la tierra lo llamaba, por lo que solía aparecer y desaparecer una y otra vez.

¿Quién diría que terminaría protegiendo a una humana de un genzanki? Bueno, justo en ese momento se encontraba en esa situación, una muy complicada.

-Escucha tonto, no soy una indefensa y pobre niña, se cuidarme sola- Exclamo la chica, alejándole los brazos de alrededor de su cuerpo - ¿Quién te crees que eres para tocarme?

-No creí que existieran humanos que pudieran vernos- Comentó, con los brazos alzados mientras se alejaba para asegurarse de que le Genzanki no los había seguido -No tienes un gran poder espiritual, pero es suficiente para ver espíritus y demás cosas

-Ja, novato- Murmuró la pelinegra, tomando su maletín escolar y sacudiéndose el uniforme -Para tu información, soy hermana de Ichigo Kurosaki, el shinigami sustituto

Vaya, ahora todo tenía sentido, pero de todas formas debía asegurarse de mantenerla a salvo.

-Escucha, un monstruo esta siguiéndome, cuando veas que me alejo con él, tu corres a tu hogar, sin demoras ¿Entendiste? – Asahi la miró con el entrecejo fruncido, como si no quisiera verlo, pero ahí estaba la chica, con su cara molesta y algo confundida -Vete, ahora…

Asahi desapareció, los genzanki lo siguieron, por lo que la joven obedeció, corriendo a su hogar, justo a donde su hermano se encontraba.

No había vuelto a ver a ese chico, lo cierto, es que probablemente su hermano lo conociera, aunque tampoco se atrevía a preguntárselo, probablemente su sobrino, pero era tan chismoso, que temía que le dijera algo a su padre o a su hermana.

Ese fin de semana se encontraba descansando junto con su sobrino y su hermana, por lo que una tarde de videojuegos era perfecta para la ocasión. Sin embargo, su hermano apareció, seguido de sus amigos shinigamis, quienes se encontraban en sus gigai.

-Asahi-san, Asami-san- El chico brinco del sofá al ver a los mellizos, invitándolos a jugar, sin embargo, Karin observó a detalle al chico, pero Yoshio presentó a ambos.

-Ah, así que eres tú- Dijo la pelinegra al ver al chico tomar asiento junto con su hermana a un lado de ella y Yuzu -No tuve oportunidad de agradecerte ese día por haberme salvado, así que, gracias

-Bueno, me alegra que hayas logrado escapar ilesa, Karin- Asami le dio un codazo, como si hubiera olvidado algo, por lo que comenzó a pelear con su hermana -¿Qué te pasa?

-Karin-san, bruto- Le dijo su hermana, sonriéndole a la chica -Lamento la torpeza de mi hermano, Asahi suele ser un poco irrespetuoso a veces

- ¿Irrespetuoso? Esa será tú, muñeca de trapo…

- ¿A quién llamas muñeca de trapo? ¡Eh! Mayordomo de segunda

Una pequeña riña se desato entre los mellizos, por lo que, antes de que la cosa pasara a mayores, el capitán de la novena, el encargado de esa misión los tomo a ambos por sus ropas y los alzo en el aire, poniéndoles un alto.

Luego de un rato en calma y de comer, el grupo de shinigamis se retiro de la casa de Kurosaki, pero era el joven Asahi el que se había marchado con dudas e intrigas. La fiereza y valentía de la joven le habían llamado mucho la atención, pero eso no podía ser posible.

Su ronda de patrullaje apenas había iniciado, pero había muchas dudas en su interior, ¿Cómo una chica humana podía causarle tantos conflictos internos? Bueno, no era una chica común y corriente ¿seria eso lo que llamaba su atención?

Se había desviado de su ruta, había vuelto a la casa de los Kurosaki, por lo que se encontraba sobre el techo de una casa aledaña y, aunque no podía verla, podía sentir su presencia, su reiatsu, mas fuerte que el de un humano normal.

- ¡Oye, Yamamoto! – La voz del capitán a cargo lo estremeció o, mejor dicho, lo petrifico -Esta no es tu ruta, deberías estar con tu hermana

-Ca-capi… capitán Muguruma- No tenia excusa, no había nada que hacer, ni porque tenía que estar ahí ¿Cómo podía defenderse? -Yo… este… vera… adiós…

Y desapareció, pero a pesar de tener la oportunidad de perseguirle y reñirle como debería, la curiosidad lo movió, dándose cuenta del lugar al que había vuelto, sonriendo, aunque no podía sacar conclusiones ni adelantarse a los hechos, mantendría al mas joven de sus hombres vigilado.

- ¿A dónde demonios fuiste? – Pregunto su hermana al sentir el reiatsu de su hermano llegar hasta donde ella -Deberías estar concentrado en la misión, a menos, de que estés nervioso por estar en el mundo humano

- ¿Nervioso? ¿Yo? Disculpa, hoy vine a aprender cosas nuevas- Soltó, no dándole más reclamos a su hermana.

-Estas raro de que saliste de casa de Ichigo- Murmuró la chica, desplegando más diamantes por la ciudad, pero sintió un cube tazo de agua helada, un retintín en su cabeza la alerto o, mejor dicho, le hizo reaccionar -Espera… las hermanas Kurosaki… es una de ellas ¿verdad?

Y si Asami había sentido una cubeta de agua helada, el sintió la tormenta en su cuerpo, porque su hermana lo miraba con interés, buscando algo en él, como si pudiera leerle la mente. No, ella no sabía leerle la mente, pero era muy buena leyendo su dinámica corporal, al igual que con el resto de sus hermanos.

-Por supuesto que no, son humanas ¿Por qué debería gustarme una humana?

-Por que se puede, si no, ¿Qué hace Kurosaki en la sociedad de almas con un hijo con una capitana? – Campanitas en sus oídos, pero, no… eso no iba a ser posible con ella ¿o sí? No tenía poderes, y tampoco deseaba convertirla en contra de su voluntad -No sé, aunque no me gustan las relaciones a distancia

Concentrarse en la misión había sido difícil, por lo que, luego de unos días más de estar en la tierra, el grupo volvió a la sociedad de almas, pero aun tenía la espinita clavada.

Cabizbajo, pensativo, soñador, todo esto podía notarlo su hermano mayor, había evitado a Asami y Satoshi durante muchos días, pero ¿Quién podía negarse a la sonrisa silente de su hermano? Claro, Haruki se había acercado a el con un budín de chocolate, leche tibia para el y un té que su hermano consumía con habitualidad.

-No empieces por favor…

-Bueno, entonces empieza tu- Respondió el mayor, partiendo el budín y dándole una rebanada a su peque -Te escucho

Un bufido, un resoplido, un gruñido… más gruñidos… Haruki solo podía sonreír, esperando que la frustración de su hermano pequeño pasara.

-Vaya, si que es muy grave el asunto- Dio una probada a su té, mirando como el menor se recargaba en su asiento, cruzándose de brazos, recordándole a los pucheros de Asami -Entonces, voy yo, ¿es una chica?

-Por eso no quería que empezaras tú, tú pareces leernos la mente a todos- Ah, claro, si Asami no podía leerles la mente, Haruki si, sobre todo a él y a su hermana -Llevo escondiéndome de Asami y Satoshi para que no me molesten, pero no se si quiero hablar de esto

- ¿Y por qué no? Todos necesitamos hablarlo alguna vez, sobre todo, si algo no anda bien- Agregó el mayor, llevándose una bocanada de budín a la boca -Escucha, si no hablas ahora, ellos van a darse cuenta, así que dime, ¿Quién es?

-No- Dijo secamente, mirando su budín, con una mueca de molestia en el rostro -De seguro vas a burlarte de mi

- ¿Por qué me burlaría? Digo, soy tu hermano, pero no soy Satoshi- Punto, y esto lo reconoció el propio Asahi.

-Una de las hermanas de Kurosaki-san- Los ojos de Haruki lo miraron, pasmado por sus palabras - ¿Lo ves? Argh, sabía qué harías eso

-Bueno, es obvio que tengo la oportunidad de burlarme, pero no tengo porque hacerlo, porque es verdad que si es un lio esto- Dejo su taza sobre la mesa antes de que otra cosa sucediera -Pero ¿estás seguro de lo que sientes o, aún no lo descifras?

- ¿Cómo voy a saberlo si solo la he visto dos veces? – Rodo los ojos, recordando que, en la segunda vez, por culpa de Asami, les llamaron la atención a ambos -Claro, y Asami nos pateo el trasero a todos en los videojuegos

-Esa no es novedad- Suspiró -En fin, veras Asahi, creo que deberías verla un par de veces de más, en tus próximas misiones, ¿Por qué no sales con ella?

- ¡No! ¿Quieres que me maten? – Solo de pensar en que Ichigo era un shinigami tan fuerte… -No gracias, prefiero seguir vivo

-Bueno, técnicamente podrían matarte, pero será necesario si quieres aclarar tus sentimientos- Asahi termino por alborotarse la mohicana, no iba a hacer caso a los consejos de su hermano -Asahi, no deberías desesperarte, hay tiempo para todo

-No quiero hacerle caso a lo que siento, puede que no funcione…

-Vaya, si que eres pesimista- Haruki dejo el plato vació sobre la mesa, había terminado su parte del budín -No puedo ayudarte si no te dejas, pero entiende que estamos para apoyarte

Dejar a su hermano en la mesa, pensativo, preocupado, era la opción más viable por el momento, porque sabía lo que él tenia que hacer, pero no iba a ponerle la situación en bandeja de plata.

Desde que los amigos de su hermano se fueron aquel día, un extraño hueco había quedado en su pecho, sentía tristeza y añoranza, pero ¿Por qué? Varias veces había venido a su mente aquel joven de cabellos negros, peinado mohicano, ojos miel, y sacudió la cabeza.

-Absurdo…- Murmuró, apagando el televisor, como si hubiera algo que no la hiciera feliz, por suerte, estaba sola, así que no había problema si se quejaba en voz alta -Yuzu no dejó nada, muero de hambre…

No tenia otra opción, ella no iba a cocinar esa tarde, así que salió de casa, iría a ver que encontraba por ahí, tal vez una hamburguesa estaría bien ¿Pizza? Probablemente, aunque no contaba con tanto dinero como para comprar para toda su familia, ya pensaría en algo.

No sabía si estaba seguro de querer ir a esa misión, temía afirmar las palabras de su hermano, temía estar enamorado de una humana, de la hermana del shinigami sustituto que había ayudado a salvar la sociedad de almas.

Al final, con resignación y sin tener otra opción, Asahi ya se encontraba de vuelta al mundo humano, hacia unas semanas que había hablado con su hermano, pero él aún no se sentía con la valentía de decirle a una chica "oye, me gustas"; sacudió la cabeza, alejando la idea de su cabeza, queriendo escapar.

Se encontraba vagabundeando por ahí, solo debía asegurarse de no sentir la presencia de los genzanki, así que decidió caminar por esos rumbos, esperanzado con verla de nuevo y vaya que el destino era cruel; Karin llevaba un short, una blusa que llegaba poco más arriba de su ombligo y tennis negros.

- ¡Oye! – La voz de la chica lo alertó, algo que hace que casi tire el celular que llevaba en la mano, que, en realidad, era como un detector de genzankis -Tu eres el chico de aquella vez ¿cierto?

Asahi se señalo así mismo, por lo que miró hacia otro lado, luego viendo la afirmación en el asentimiento de la chica. ¡Qué difícil era pasar saliva en ese momento!

-Si, soy yo…

-Tu nombre es Asahi ¿verdad? – El chico asintió, por lo que ella extrañamente sonrió - ¿Por qué no me acompañas?

Si tenia cara de bobo como su hermano Satoshi, ese era el momento, porque la verdad y sin saberlo, había durado petrificado unos segundos en su sitio, hasta que la chica sonriera, sacándolo de su shock interno y caminando a su lado.

Obviamente que esperaba que el hermano de esta o alguien de su equipo los viera, pero fue inevitable toparse con Renji en el camino ¿Cuánta burla podría hacerle? Bueno, no había habido burla, entonces pensó en que Renji era lo bastante lento como para darse cuenta.

Probablemente para quien no pasaría desapercibido, sería para el capitán Hitsugaya, quien mirara al joven a lo lejos con una ceja arqueada, pero, sin decirle absolutamente nada.

Esa tarde había salido invicto, agradecía el hecho de que Asami no asistiera a esa misión, Renji era un bruto ciego y su capitán no había dicho nada, el resto del equipo ni siquiera se había enterado de su "cita" con la peli negra.

-Gracias por acompañarme- Habían llegado a la casa de la chica, y aunque la suerte había estado del lado de él, no parecía estarlo del de ella, no cuando su padre asomara la cabeza detrás de la puerta y viera al muchacho con el entrecejo fruncido -Mas te vale que no empieces con estupideces…

- ¿Quién eres y porque estabas acompañando a mi pequeña Karin?

-Ah… yo… este… bueno pues… emmmmmm

-Viejo, vuelve adentro- Comenzó a forcejear la chica con su padre, lo cual termino en una pequeña disputa entre padre e hija, la cual, finalizó con el hombre golpeado -Perdona a mi padre, cree que Yuzu y yo aun somos unas bebes que necesitan ser protegidas

-Bueno, algo así son mis hermanos mayores conmigo y mi hermana, así que te comprendo- Sonrieron, pero fueron las mejillas de Asahi las que se tornaron un poco rosas -Al menos desde que nuestros padres murieron

-El también es volvió muy sobreprotector desde que mama murió, Ichi-nii también lo es, pero creo que nos entiende mejor- Una sonrisa que le acelero el corazón, no podía creer que algo tan insignificante valiera tanto ¿Por qué? ¿Por qué a él? -Disculpa de lo pregunte, pero ¿te iras pronto?

-No lo sé, todo depende como vaya la misión- Respondió, rascándose la nuca, sintiendo que estaba por darle un infarto - ¿Por qué lo preguntas?

-Ammmm, quería ver si podíamos salir otro día- Miró a la chica, quien tenia las mejillas sonrojadas esta vez, bueno, él también las sentía arder -Fue divertido el día de hoy

-Si no me he ido para mañana o pasado, vendré a buscarte ¿te parece?

-Si, me agrada- Y el momento que lo marco todo, aquel acto de la peli negra le dio la respuesta que necesitaba, avivando la llama que había nacido y crecido en su pecho; aquel beso de despedida en su mejilla podía ser el inicio de todo -Adiós, Asahi

Y los gritos y golpes al cerrar la puerta no se hicieron esperar, pero ahí estaba el, soñador y esperanzado, luego, asustado ¿Cómo les explicaría a sus hermanos que estaba enamorado de una humana? ¡Que demonios!

Admitirlo ya no era difícil, sin embargo, su hermano Satoshi no era un sujeto fácil de disuadir de sus locas ideas, tratar con su hermana, quien se encontraba prendida del brazo de su capitán tampoco era opción, por lo que, nuevamente volvía a recurrir a su hermano mayor.

Esa tarde, fue Asahi el que había preparado algo tradicional, manjū, un postre tradicional que había aprendido a hacer para su hermana y ahora, lo utilizaría para aminorar la charla con su hermano.

-Es extraño que ahora seas tu el que comience- Dijo burlón el mayor mientras tomaba el manjū y miraba intrigado a su bodoque -No me quieres chantajear, ¿verdad?

-No, solo quiero responder a tu pregunta de la ultima charla que tuvimos- Dejo la taza preferida de su hermano con su infusión favorita, y el se había servido algo de leche tibia nuevamente -Tú me preguntaste que si sabía que era lo que sentía, pero en ese entonces, no entendía nada, ni siquiera el ver a Asami colgada del brazo de mini capitán me ayudaba a aclarar mis ideas, pero…- Suspiró, guardó silencio unos segundos mientras golpeteaba su vaso, agachando la mirada, haciendo muecas que hacían sonreír a su hermano pero, quien no se atrevía a decir nada -Salí con ella, y nunca me había divertido tanto con alguien que no fueran ustedes, la plática, el tiempo, conocerla, su sonrisa… creo que si estoy enamorado de ella…

-Ay bodoque- Su voz había salido sin pensarlo, tenía el te a medio beber, por lo que instantáneamente dejo la taza sobre la mesa, tomando las manos de su hermano y viendo algo en sus ojos que le dolió -Podría ser el romance más trillado de los tres, pero es tan hermoso ver que mi pequeño retoño ha crecido lo suficiente para llegar a este punto

Y suspiro, Asahi parecía desesperanzado, desmoralizado, porque no tenía como llenar el hueco que dejaba la separación, el no poder ver a quien ocupaba su corazón, su mente.

-Se lo difícil que puede ser, pero no estoy seguro de querer hacerle daño- Sonrió, Haruki entendió que su pequeño no deseaba romperle el corazón a una chica -Sería lo más difícil del mundo, no es que tenga planeado convertirla en shinigami, es una chica dura, como nuestra Asami, pero no la veo enfrentándose a nuestros enemigos

-Y ¿Cómo sabes que a ella no le gustaría? – Una mueca, un resoplido -Asahi, nunca sabemos que es lo que las mujeres desean, ellas son todo un enigma

-Algún día tal vez se lo pregunte…

Y ahí quedo la charla ente hermanos, porque a parte de eso, eran amigos, eran cómplices, y dejarían al tiempo hacer lo que creyera mejor.

Pero Asahi no era el único que sufría, en la casa Kurosaki, Karin pasaba las tardes aburrida, encerrada, distante, incluso se había encerrado en su habitación luego de las clases y, aunque su padre tratara de hablar con ella, esta no le permitía ni siquiera asomarse a su habitación.

-Hey– La voz de su hermano asomó por la puerta, ella le miró con curiosidad, aunque algo adormilada, había estado soñando despierta - ¿Podemos hablar?

Karin solo se encogió de hombros, haciéndole un espacio en la cama, pero no, Ichigo se sentó en la silla, tomando al revés y sentándose con el respaldo hacia su pecho y apoyando los brazos ahí.

- ¿Esta todo bien? Has estado evitando a papa y a Yuzu las últimas semanas- Un suspiro, esto lo preocupo -Sabes que lejos de ser tu hermano, soy tu amigo ¿verdad?

-Lo sé, pero es que es algo difícil de procesar, nunca me había pasado y…- Silenció, un silencio que ni el mismo Ichigo se atrevió a quebrantar -Podría ser algo que no funcione en absoluto

-Bueno, si me explicas un poco… tal vez entienda a lo que te refieres…

-Recuerdas a Asahi, el chico que tiene una melliza- Lo decía como afirmación, no como pregunta, Ichigo miró a su hermana con suspicacia, no quería adelantarse y tampoco alterarse -Salí con el otro día, estaba sola y lo vi, lo invite a ir conmigo y… creo que me gusta

Algo en la mirada de su hermana le hizo apaciguar las aguas, porque no podía ver la completa felicidad que el sentía al ver a su esposa, la añoranza de un primer amor ¿Qué era lo que frenaba los sentimientos de su hermana?

- ¿Y cuál es el problema? Digo, no pareces muy feliz…- Karin desvió la mirada -Es porque es un shinigami ¿acaso?

-Tal vez…- Pausa, le dio vuelta a algo, y aunque trato de controlar sus emociones, le fue imposible hacerlo -No quiero ilusionarme con algo que no puede ser, no sé si el siente lo mismo que yo, además… ¿Cuántas posibilidades hay de que yo entre a su mundo?

-Muchas, pero esa es una decisión que yo no puedo ayudarte a tomar- Ichigo tomo el rostro de su hermana por el mentón, necesitaba verla a los ojos -Es algo que tú y tu corazón deben decidir, si realmente lo amas, tomaras la mejor decisión para ambos…

Interiormente, Ichigo moría de celos, su rol de hermano mayor y casi padre de sus hermanas lo hacía entrar en conflicto, pero nunca en su vida había visto a su hermana así, enamorada, soñadora; ahora deseaba que fuera feliz con quien ella decidiera y eligiera.