Este capitulo lo escribí yo, narrando un poco la convivencia de los tres hermanos junto a Asami y su cuñado, agregando un pequeño fragmento de Satoshi con Soi-Fong

La junta de capitanes había sido demasiado estresante. Ahora estaban nuevamente en guerra y contra un enemigo que apenas estaba dándose a conocer, y la desventaja era lo errático de sus ataques, y lo poco constantes que eran ¿Qué prendía al estar atacando de esa manera? Su día no podía llegar a ser más estresante que aquella inminente posibilidad.

-hola linda – retiraba lo dicho, si podía ser más estresante al escuchar a sus espaldas el fastidioso tono de ese soldado que no la ha parado de acosar desde que se negó a entrenar con el - ¿Qué tal estuvo la junta? ¿hay nuevas noticias? – camina junto a ella con las manos en la nuca

-en primer lugar, ya te dije que me trates con respeto y me llames capitana – habla con voz apagada y rostro lo más sereno que pudiera, no estaba de humor ni para golpearlo – y en segundo lugar, lo tratado en la junta de capitanes es confidencial

-puedes decírmelo a mi lindura – se pone frente a ella caminando de espaldas – será nuestro secreto – le guiña un ojo con coquetería, lo que provoca que se le salte una vena en la frente a la capitana

-mucho menos le revelaría información confidencial a un simple soldado – se abre paso, adelantándose al soldado, pero él se vuelve a poner ante en ella mediante un shunpo

-si me ayudaras a entrenar incluso aceptaría ser tu teniente, sabes que sería mucho más eficaz que el mastodonte que solo come y duerme – Soi-fong no negaría eso, cualquiera sería de más ayuda que el inútil de Omaeda – y sé que te encantaría tenerme todo el tiempo a tu lado linda

-ya te he dicho miles de veces que no me llames linda – desaparece tras un shunpo, y con una radiante sonrisa emocionada, Satoshi la sigue por los tejados del Gotei – te lo advierto Yamamoto – le mira con fiereza – no estoy de humor para soportarte, fue una junta muy agotadora

-pero lo único que estoy intentando hacer es aminorarte el día con mi encantadora presencia – se peina el cabello hacia atrás

-te aseguro que estás haciendo todo lo contrario – murmura apretando la mandíbula y desapareciendo nuevamente tras un shunpo, llegando a la entrada de su división.

Pero justo cuando creyó que se liberaría del fastidio de ese soldado, este apareció justo delante de ella con una expresión juguetona y cruzado de brazos. Soi-fong estaba al punto de ebullición, de hecho, ya estaba preparando su puño para mandar a volar de un golpe a ese shinigami que era mil veces peor que un hollow, pero se detuvo en cuanto puso ante ella una pequeña flor de lavanda, acompañada de un coqueto guiño.

-dejare de abrumarte con mi presencia si aceptas tener un combate conmigo – le entrega la flor – si después de eso no me consideras digno de ti, no me veras ni a mil kilómetros cerca tuyo. Piénsalo – emprende el camino de retirada a pasos calmados – oh…. Y recuerda…. – se detiene dándole la espalda – trata de sonreír un poco – le mira por encima de su hombro, dándole una sonrisa brillante para luego desaparecer tras un shunpo.

Era rápido, de eso no cabía duda, no tardo nada en alcanzarla. Ignoraba sus habilidades en combate, aunque era bien conocido que tuvo un entrenamiento exhaustivo con el viejo Genryusai.

Lo pensaría, con tal de sacárselo de encima le daría el combate que tanto insistía, pero no se contendría en lo absoluto, le daría una severa lección a ese impertinente soldado. Estaba por tirar la flor de lavanda que le dio, pero por alguna razón su mano no pudo soltarla y entro con ella a su divicion.

.

.

.

Satoshi llego a la casa yendo directamente a la cocina buscando algo que comer en el refrigerador. Después del entrenamiento usual con Ikkaku y Yumichika moría de hambre, aunque también iba algo inmerso en las burlas de sus amigos respecto a estar constantemente detrás de la capitana de la segunda división:

-estas totalmente enamorado – soltó Ikkaku con sorna – no es solo que quieras medir fuerzas con la capitana

-me duele reconocerlo, pero Ikkaku tiene razón – secunda Yumichika – debes admitir que ya no solo es tu capricho porque te entrene, quedaste fascinado por aquella mujer

Claro que estaba fascinado con la capitana, lo reconocía, tenía algo que lo atraía fuertemente. Pero ¿estar enamorado de ella? No estaba seguro, es decir, a penas la conocía realmente, Soi-Fong no lo dejaba acercarse.

Dejo ese debate por el momento y siguió en su búsqueda de algo que comer, encontrándose con un generoso trozo de dulce de limón que prácticamente le gritaba "cómeme". Miro a su alrededor, claro que sabía que ese postre lo estaba reservando su hermano menor para comérselo más tarde, pero al parecer no había moros en la costa, podía inventar algo cuando se diera cuenta que su postre ya no estaba.

Sin pena ni vergüenza tomo el plato con el postre dispuesto a devorárselo de un bocado.

-¡Satoshi! – el grito del peque así que casi se atragante con el primer bocado – baja eso en este instante – ordena

Se quedan mirando desde lejos lanzándose rayos con los ojos, Asahi mirándolo amenazante si su hermano se atrevía a dar un bocado más a su postre, y Satoshi sonriendo de forma ladina dándole a entender que, si era capaz de atreverse, y lo haría.

El menor de los hermanos entonces se abalanza hacia Satoshi, y una riña por quitarse su postre empieza. Gritos y reclamos se empiezan a escuchar junto al forcejeo de esos dos, llamando la atención del mayor de ellos que baja para ver que sucedía, encontrándose con Satoshi alejando a Asahi empujándolo de la cara y este a su vez estirando su brazo tratando de alcanzar su postre.

-otra vez ustedes dos peleándose por la comida – exclama frustrado

-ese es mi postre – reclama Asahi

-el que se fue a la villa perdió su postre – alardea Satoshi alejando el dulce de limón todo lo posible

Empiezan nuevos forcejeos y reclamos, ante lo cual Haruki intenta intervenir, pero debido a estar moviendo el plato de un lado para otro, sale volando directo a la cara del mayor, embarrándolo todo.

-¡mira lo que hiciste! – exclama furioso Asahi – ya no podre comérmelo

-eso te pasa por envidioso y no querer compartir con tu hermano mayor – lo encara estrellando su frente contra su hermano

Se enfrasca una absurda discusión mientras Haruki se limpia el postre de su cara apretando la mandíbula y palpitándole una vena de enfado en la frente.

La única mujercita de la casa llega junto a su novio, ambos llevando algunas bolsas con comida que compraron para cenar en la casa Yamamoto, encontrándose al abrir la puerta a sus tres hermanos enfrascados en un pleito por toda la sala en la que solo se veían puños y rostros furiosos saliendo de una nube de tierra combinando con gritos.

-otra vez – suelta resignada y con pena ajena Asami

-algo me dice que esta escena es cotidiana – dice Toushiro con una gota resbalándose por un costado

-más de lo que me gustaría reconocer –

Y remangándose las mangas de su uniforme, se acerca con decisión a esos brutos, agarrando con destreza las orejas de Satoshi y Asahi para terminar aquel absurdo pleito, llevándoselos al centro de la sala mientras que Haruki observaba aquella escena casi con temor de la peque, que podía ser atemorizante cuando se lo proponía.

-no lo puedo creer – reclama soltando las orejas de sus hermanos, que se soban haciendo un puchero – invito a Toushiro a cenar para que los conozca mejor y nos encontramos con semejante escena – recrimina con las manos en la cintura

-él empezó – dicen Satoshi y Asahi señalándose uno al otro

-y tu – mira ahora a Haruki, quien se tensa en su lugar – se supone que eres el más sensato de los tres y resulta que también te encuentro peleando con ellos

Haruki tan solo baja la mirada, sin poder argumentar nada, ya que su peque tenía toda la razón. Y mientras el regaño a sus hermanos mayores continuaba, Toushiro miraba sorprendido el enorme carácter que poseía su novia, dándole verdadero sentido a lo que el teniente Abarai decía de ella: "cara de ángel, alma de demonio".

Llevaban poco saliendo formalmente, así que casi no conocía a sus cuñados, tan solo lo que Asami le platicaba de ellos y las ocasionales veces que ha entablado alguna charla casual con ellos al topárselos por su divicion. Los tres eran diferentes en cierta manera; Haruki era más tranquilo y diplomático, podía hablar con el hermano mayor de forma civilizada y refrescante. Satoshi parecía ser el más parlanchín y enérgico de los tres, rápidamente le tomo una asfixiante confianza y no paraba de hacerle comentarios sobre su altura y demás cosas. Asahi parecía ser alguien bastante serio y reservado, aunque eso no le impedía sumarse a la conversación durante la cena.

-no me imagino cuando lleguen a tener hijos – suelta socarrón Satoshi, ganándose miradas desaprobatorias de sus dos hermanos y cuñado en lo que a Asami se le subían los colores al rostro – a los seis años estará a tu misma altura mini capi – esto hace que se le salte una vena al albino, ya su novia le había advertido sobre el hermano de en medio, pero aun así no le gusto para nada su comentario

-¡Satoshi! – le reprende Asami, no sabiendo si estaba más molesta o avergonzada

-disculpa al soquete de mi hermano, Toushiro – habla Haruki dando un fuerte golpe en la nuca a Sato, quien se sobe haciendo un puchero – nunca aprendió a ser prudente de decir lo que se le cruza por la cabeza

-oh vamos solo estaba bromeando – se defiende alzando de hombros

-tu sentido del humor es muy cuestionable hermano – comenta Asahi tomándose tranquilamente su té

-tienes envidia porque soy el más gracioso, encantador y guapo de los tres – alardea peinándose el cabello hacia atrás con una sonrisa brillante – prácticamente lo tengo todo

-claro, y por eso tienes a la capitana Soi-Fong a tus pies – suelta Haruki con disimulado sarcasmo, comentario que le cayo cual piedra a Satoshi

-Asami me contó sobre tu interés por la capitana de la segunda – dice Toushiro a penas con una sombra de sonrisa divertida – debo reconocer que eres valiente al acercarte de esa forma tan imprudente a ella, nunca nadie se ha atrevido a tal cosa con la capitana – Satoshi se cruza de brazos orgulloso por su proeza – pero terminaras muerto si sigues acosándola de esa manera – una nueva roca cae sobre la cabeza de Satoshi, desencadenando risas burlonas de sus hermanos, incluso Toushiro se unió disimuladamente a ellos.

-mi hermano no tiene temor alguno por perder su vida – dice divertido Haruki dándole un sorbo a su té

-por lo menos no olvido mi propio nombre cuando estoy cerca de cierta shinigami de anteojos – tal descarada insinuación hace a Haruki escupir su té justo en la cara del albino, a quien nuevamente le aparece una vena en la cabeza

-iré a preparar más té – se pone de pie en movimientos robóticos yéndose a la cocina

El resto de la tarde transcurrió entre más risas y platicas triviales, en las que poco a poco el capitán de la décima se sentía más desenvuelto, olvidándose por varias horas la tensión en la que constantemente se sometía por su puesto y la situación en la que estaba entrando el Gotei. Sus cuñados eran un trio bastante peculiar, a los que pese a sus diferentes personalidades podría recurrir para pedir una mano amiga en cualquier momento, ya que sin duda tenía la certeza que se la brindarían sin condición alguna. Además, era muy reconfortante ver la relación que su novia tenía con esos tres hombres, con los que parecía ser una niña pequeña al enojarse o jugar con ellos.