Y nuevamente tenemos noticias de Asahi
Se tarda un poco de dejar salir al bodoque, pero siempre vale la pena esperarlo. Este fragmento lo escribió Kami Inuzuka 120, que siempre nos hace morir de amor con lo que escribe.
Sinopsis: Un día de nieve con los hermanos y sus respectivas parejas, además de dos hermosas sorpresas que le dará más alegría a la familia Yamamoto.
Esa mañana se habían despertado con mucho frío, pero no había sido por el reiatsu o habilidades de su cuñado, la nieve había caído durante la noche, por lo que no podían contener la emoción que mostraba la pequeña Arashi, quien, apenas terminara su desayuno, tomo la mano de su tio Haruki para llevarlo hacia afuera.
-Oye, Arashi- Llamo su madre mientras trataba de darle alcance con una bufanda en las manos -La… bufanda…
Pero sintió una mano sobre su hombro, su hermano le había dado alcance, tomando la bufanda de entre sus manos.
-Ya sabes que no debes esforzarte así, yo me hare cargo de ella- Le dijo Asahi, sonriente, mirando hacia abajo -Esos dos necesitan más de ti que Arashi en estos momentos, nosotros podemos hacernos cargo de ella
-No sé qué haría sin ustedes…- Murmuró la chica, viendo a Haruki y Sato lanzarse bolas de nieve entre ellos mientras Arashi los observaba, curiosa -Gracias…
Asahi sonrió, saliendo de casa y colocándole la bufanda a su sobrina, uniéndose a la guerra de bolas de nieve con sus hermanos, de pronto, de la parte superior del tejado, una avalancha cayó, una sombra y luego dejó ver al hermano mayor; Takeshi.
-Ugh, no sé si esto es bueno o malo- Murmuró, preocupándose por que los cuatro estuvieran reunidos, mientras Arashi comenzaba a lanzarle bolas de nieve a Satoshi -Esto va a terminar muy mal…
-Te preocupas demasiado, Arashi podrá ser pequeña, pero es un dolor de cabeza seguro- Se había acercado a su esposa, rodeando su vientre mientras apoyaba su mentón sobre su cabeza -Ah aprendido a ser tan ruda como ellos
-Claro, le hace honor a su nombre- Dijo sarcástica mientras hacia un puchero - ¿No iras a defenderla?
- ¿Es obligatorio? – Cuestiono el albino, besándole la frente -Veré que puedo hacer por ella…
Tōshirō salió al rescate de su princesa, quien lo tomara inmediatamente de la mano y lo llevara hasta su trinchera, comenzando a reír sonoramente mientras era atacada por sus tíos.
-El capitán Hitsugaya sí que ha sido un hombre dedicado- Comento Nanao mientras terminaba de darle de desayunar a una niña de dos años y a un pequeño de año y medio que yacía sentado en la silla que alguna vez fue de Arashi.
-Quien hubiera creído que el mini capitán sería tan buen padre- Comento Karin, terminando su té -Pero no me quejo, todos han sido buenos novios y a la fecha, esposos
- ¿Cuándo piensa Asahi casarse contigo? – Pregunto Soi-Fong, esa duda venia carcomiéndola desde hace rato y, es que si algo tenia de contagioso de su esposo, era cierta ansiedad por las cosas -No es que me quiera meter, pero es el único que falta
-Bueno, luego de la llegada de Takeshi, creo que sigue siendo el que falta- Comento Nanao, limpiando la cara de Naoki -Dicen los rumores que está detrás de Matsumoto
-Pues no creo que sean solo rumores- Sentenció Asami, haciendo que los ojos de sus dos cuñadas casadas mostraran la sorpresa -Ya han tenido un par de citas ¿no se han enterado? Bueno, ese no es el punto…
-Yo solo estoy feliz de estar aquí, no importa si no me lo pide aún- Esto las tomo por sorpresa, mirando a una Karin sonriente, que miraba por la puerta como los hermanos jugaban con la nieve -Quiero que se tome su tiempo, no es algo que me esté carcomiendo todavía
-Tal vez aún le falte valor para hacerlo- Comento Nanao, arropando a Hana mientras Naoki pataleaba en la silla -Digo, son hermanos…
-Lo que menos le falta a Asahi es valor- Comento su hermana, cruzándose de brazos, viendo como Takeshi atacaba a Satoshi con una bola gigante de nieve -El busca el mejor momento para hacer las cosas, solo eso…
Y las cuatro mujeres se quedaron ahí, mirando a los hombres jugar en la nieve y, aunque Hana se había unido a ellos, Arashi y ella parecieron hacer mancuerna junto con el albino, atacando a todos por donde mejor podían hacerlo.
La diversión termino cuando todos debían ir a sus respectivas divisiones, a excepción de Nanao, Asami y Karin, quienes se quedaban en casa a cuidar de los niños. Pero era la mujer de lentes quien refutaba la orden de su comandante para ir a darle algunas vueltas a su división para no atrasarse en su trabajo, por otro lado, Asami estaba obligada a estar en reposo.
…
El día había finalizado, Asahi se dirigía a su hogar, entre la nieve y los copos de nieve que seguían cayendo, no le sorprendió ver a las afueras a su novia jugar con sus sobrinas, sus hermanos estaban dentro junto con sus parejas.
- ¡Hey!, pequeñas diablillas- Las niñas voltearon a verlo, por lo que dejaron a la azabache sola y corrieron hacia los brazos de su tío, derribándolo -Que bien se siente ser recibido con tanta efusividad
-Andando niñas, deben volver dentro- Les dijo Karin mientras les quitaba la nieve de encima, sacudiéndoles un poco sus ropas y ayudando a Hana a pisar la cerámica limpia que conducía a la casa -Y cámbiense de ropa
- ¿Todo bien dentro? – Karin lo miro con curiosidad -Es raro que estés afuera, digo, el clima…
-Te recuerdo que tengo una zanpaku-tō de tipo nieve- Respondió la chica, acercándose a su novio y rodeándole la cintura con ambos brazos -Estoy acostumbrada
-Discúlpeme señora de las nieves, no quise ofenderla- Pero con una sonrisa se agacho ligeramente para besar dulcemente los labios de su novia - ¿Podemos hablar antes de entrar a la casa?
-Ah, claro- Esto la había llenado de curiosidad, miró el brazo de Asahi, tenía incluso hasta miedo, su fuerte intuición le decía de algo, pero, aun así, tomo a su novio y caminaron hacia la parte trasera del jardín sin atravesar la casa por dentro.
Los árboles estaban llenos de nieve, algunos eran perennes, otros mostraban sus ramas secas cubiertas por nieve, igual algunas flores, solo podía haber un solo hombre en la sociedad de almas que pudiera cuidar de ese jardín; y es que Haruki le dedicaba buena parte de la tarde a sus plantas.
Extrañamente, había una banquita de madera bajo algunos árboles, estaba intacta, no tenía un solo copo de nieve o rastro, esto era curioso; pero eso no quito el hecho de que ambos tomaron asiento ahí.
-Es extraña la calidez que se siente en este lugar- Comento ella, apoyando la cabeza sobre el hombro del chico -Es como si Haruki estuviera cerca
-La tierra también guarda calidez, me sorprende que aún no me conozcas del todo- Dijo burlón, con una mueca de satisfacción en su rostro, derritiendo un poco la nieve a su alrededor, haciendo un poco más cálido el clima que los rodeaba -Haruki no es el único que puede hacer a sus enemigos entrar en calor
-Que rudo señor de la tierra- Respondió ella, igual de sarcástica y sonriente - ¿Y bien? ¿De qué querías hablar?
Pudo notar una pequeña tensión sobre los hombros de su novio, quien pasara saliva de manera pesada, sintiendo que se le atoraba en la garganta ¿De verdad eran sus poderes o el calor de sus nervios?
Claro, que mejor momento para recordar la charla que había tenido con su cuñado y su suegro. Ichigo había estado más que feliz de saber que iba a pedirle matrimonio a su hermana, sin embargo, le había amenazado con dejarlo invalido si algo malo le llegaba a pasar a ella, o si solo se enteraba de que le había hecho daño ¿Cómo podía pensar el pelirrojo en algo como eso? Ni siquiera sus hermanos se lo permitirían, nunca lo perdonarían, ellos no habían sido educados de esa manera.
Por otro lado, Isshin había llorado desconsolado mientras el pobre Asahi lo miraba, esperando por su bendición y sus buenos deseos; algo que llego con retardo y un fuerte apretón por parte del hombre.
-Karin, quiero ser muy claro contigo- Asahi se había movido en la banca, mirando de frente a la azabache mientras trataba de encontrar las palabras correctas, aquellas que había estado digiriendo por días, semanas, inclusive meses - ¿De verdad eres feliz aquí? Estás lejos de tu hogar, del lugar en que naciste, donde creciste, lejos de tu hermana, de tu padre…
Las primeras palabras del chico la sorprendieron, pero no entendía porque había tanta seriedad en su voz, en sus palabras, como si quisiera encontrar alguna señal de disgusto; pero no, ella no le daría ese gusto.
-No sé a qué viene esa pregunta, llevo viviendo aquí más de seis años contigo, con tu familia y no sabes cuan feliz me hacen, todos- Aquellas palabras lo hicieron relajarse lentamente, porque ella parecía molesta porque el dudara de ella, pero no dijo nada, siguió escuchándola -Te amo Asahi, y sí, me dolió separarme de mi familia, pero una parte de ella también está aquí, mi hermano, Rukia, Yoshio, Sayuri, creo que tengo más que perder estando como mortal que aquí, a tu lado, y quiero quedarme aquí por el resto de mi vida
Valor, necesitaba valor suficiente para hacerlo, porque llevaba esperando una ocasión especial para hacerlo, para decirlo, y la nieve, que era el elemento de ella, era la mejor de las ocasiones.
Simulo acercarse a ella para besarla, pero no era así, termino por arrodillarse en una sola pierna y mirar a Karin de frente, seguro, mientras su corazón latía a mil por hora, mientras sus manos sostenían la caja de terciopelo blanco y se abría lentamente.
-Karin, deseo que seas mi compañera por toda la eternidad, prometo hacerte feliz con cada nuevo amanecer y, de ser posible, proteger a nuestra familia de todo aquello que lo amenace- Karin miró el anillo, asintiendo con lentitud, viendo como el chico, con dedos temblorosos y lleno de nervios, tomaba con delicadeza aquella pieza tan fina y la colocaba en su dedo anular -Gracias
Un abrazo era suficiente en ese momento, porque ambos parecían no caer en la cuenta de que aquello estaba haciéndose realidad, pero ambos terminaron por ponerse de pie y besarse, bajo los efusivos aplausos de sus hermanos.
Pero Nanao y Asami se habían perdido la escena, aquello que Asahi había estado planeando por mucho tiempo, porque la más joven de los Yamamoto no se había sentido bien, no en ese momento.
Y si, Asahi lo sintió, porque era su hermana, su melliza, su pequeña…
- ¿Dónde está Asami? – Pregunto el chico, buscando con la mirada a su hermana y a su cuñada -Oigan, par de idiotas…
Y entonces Haruki, Satoshi y Takeshi se miraron entre sí, Tōshirō no estaba, por lo que entonces, no había quien se ocupara de la más pequeña.
Todos corrieron a la casa, donde encontraron a la peque en compañía de Nano y los niños, pero no fue lo que los hizo alarmarse.
-Lamento interrumpir su bello momento, pero creo que los gemelos no pueden esperar más- Dijo la chica entre quejidos mientras Nanao le recogía el cabello en un moño flojo -No voy a alcanzar a llegar a la cuatro…
Claro, si Asahi había estado esperando una ocasión especial, los gemelos habían esperado por un mejor momento. Haruki y Takeshi se habían hecho cargo de llevar a su hermana a su cama en su lado de la mansión, Satoshi quedó a cargo de ir por Kotetsu, Soi-Fong había ido por su colega y, Karin y Asahi se habían quedado con los niños.
El tiempo pareció detenerse, porque cuando Kotetsu llegó todos debieron salir de la habitación, así que Haruki se dedicó a preparar algo de té para todos, un poco de hierbas tranquilizadoras para Tōshirō, quien más nervioso estaba.
La desesperación y la tensión podían palparse, todos daban vueltas por aquí y por allá, hasta que sintieron el reiatsu de la teniente que había acompañado a su capitana.
-La capitana dice que pueden subir, en calma y silencio- Dijo la hermana y teniente de la capitana, dándoles oportunidad de subir.
Cuando estuvieron arriba y vieron la luz salir de la habitación de la chica, solo podían vislumbrar algunas sombras provenientes de la capitana. Cuando el albino asomara a la puerta, Kotetsu estaba lista para arremeter contra ellos, sorprendiéndose por el hecho de ver ahí a su colega.
-Está cansada, traer dos nuevas almas es una tarea pesada, necesita descansar- Procedió con calma, viendo a los hermanos asomarse tras el albino -Les recomiendo que le den algo de comer, necesita recuperar energía y ellos van a consumir todo de ella… y de ustedes…
Kotetsu hizo una reverencia, retirándose de la habitación mientras Tōshirō se acercaba a su esposa, mirando a ambos bebes a un lado de ella.
- ¿Qué son? – Pregunto Satoshi con intriga, aun desde la puerta, mirando como Takeshi y Asahi entraban a la habitación -Oigan…
-La capitana lo dijo, ellos, niños, varones- Le contesto su esposa, quien le diera un golpe leve en la cabeza -Vamos…
Soi-Fong tomo la mano de Sato, acercándose juntos hacia la menor, y todos hicieron lo mismo, acercando a Arashi y a los hijos de Haruki.
-Muchas felicidades- Dijo Nanao, sonriéndole a su cuñada, mirando con devoción a sus nuevos sobrinos -No por eso haremos menos el hecho de que se han comprometido este día Asahi…
-No importa, mejor día no podía ser especial- Comento el chico, abrazando a Karin por la espalda, sonriendo enternecido mientras miraba a sus sobrinos -De momento estamos bien nosotros solos, disfrutaremos de los sobrinos un rato y luego veremos
-Estoy de acuerdo, esperaremos un poco- Confirmo Karin, alborotando el cabello de Arashi, quien lucía fascinada con sus hermanos -El clan Yamamoto aún tiene mucho que crecer
Los días no volverían a ser iguales, no con Kenji y Renzo, quien sabe, tal vez luego el destino les traería nuevas sorpresas
