Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8

Por edwinguerrave

Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008

El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.

Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".


La Frontera Final (1)

Capítulo 3: Sinfonía de Destrucción (2)

—Abuelo —dijo Hugo—, no nos vas a dejar con el suspenso de no saber qué pasó.

—No es mi culpa —se defendió Arthur, especialmente por la mirada que le daba Molly—, el relato se corta ahí.

—Bueno —intervino Rose—, la verdad es que el pergamino era bastante más pequeño que otros que han leído.

—Sí, pero si no se lee que pasó —protestó Freddie—, no voy a estar tranquilo.

—Yo no creo que haya pasado nada malo —dijo Louis—, porque si no, no existiera La Madriguera.

—Esperemos a ver que nos indica el señor Jordan —comentó Dumbledore, mientras Lee tomaba el pergamino del atril delante de su asiento.

—Pues parece que seguimos con las sinfonías —comentó Lee, al ver el título del pergamino—. Este capítulo de llama Sinfonía de Destrucción.

—¿Destrucción? —preguntó Molls con voz aguda.

—Espera, hija —le pidió Percy, tomándole la mano. Lee suspiró antes de comenzar a leer.

Los chicos se asomaron por las ventanillas. De la casa de los Weasleys no quedaba sino escombros, ruinas y un aroma a destrucción insoportable. Todos bajaron a toda velocidad del vehículo, y corrieron detrás del señor Weasley. Este entró como un vendaval en los terrenos de la familia, intentando evaluar los daños.

—Pero —insistió Freddie—, ¿qué pasó?

—¿Te puedes esperar un momento? —reclamó Roxanne—. Deja que tío Lee lea.

Lee sonrió tristemente, pero continuó la lectura.

¡Por las barbas de Merlín! ¿Qué pasó aquí? —gritó el señor Weasley, mirando para todos lados. Los chicos atrás de él no decían nada, ni se movían. Nadie dijo nada. De pronto, las tres lechuzas de la familia, Hermes, Errol, y la alborotosa Pig, bajaron de las copas de los árboles, y Errol, la vieja mensajera de la familia, traía una nota amarrada en su pata.

Percy tomó la nota, la leyó, palideció y se la entregó al papá, quien la leyó en silencio, roto por la voz angustiada de la señora Weasley:

Arthur, ¿qué dice esa nota? ¿Quién fue?

Ellos, los mortífagos… los que se salvaron luego de la batalla, en represalia por nuestro apoyo a Harry…

—Miserables —gruñó Dom, siendo aprobada por varios en la Sala.

La señora Weasley no decía ni palabra. Solo sollozaba, mirando alternativamente a cada uno de sus hijos, a su marido y a las ruinas de La Madriguera. Estaba desconsolada, tenía los ojos rojos.

Eso es culpa mía —dijo Harry, retrocediendo hasta la camioneta—. No hubiera pasado sí…

No, querido. No te eches la culpa —dijo la señora Molly, hablando mientras abrazaba a Ginny. La voz le temblaba.

—Nunca hemos dicho eso —confirmó Arthur—, y nunca lo diremos, Harry.

—Lo sé —reconoció Harry, mientras Ginny le tomaba la mano—, lo sé.

Harry no respondió, sólo veía al señor Weasley, junto a Charlie, Percy, George y Ron caminar de un lado a otro, viendo las ruinas de lo que para Harry era "el mejor hogar que había conocido". Luego de un rato, atinó a decir:

Les sugiero algo… —luego de agarrar aire, y algo de confianza, continuó—. Vengan conmigo a Grimmauld Place, allí pueden vivir mientras reconstruyen la casa, y pueden quedarse todo el tiempo que necesiten.

Comenzaron a sonar algunos aplausos, pero Lee no interrumpió su lectura.

Oh, Harry, no queremos incomodarte… —comenzó a decir la señora Weasley, pero fue interrumpida por Harry:

No, no acepto un "no" como respuesta. Ustedes son como una verdadera familia para mí, la familia que nunca tuve, y no voy a permitir que esa familia se desintegre si puedo ayudarles. Además, ustedes saben que la casa de Sirius es muy grande para mí solo, hay suficiente espacio para todos, y necesitaré ayuda yo también para volverla a hacer habitable.

La señora Weasley abrazó a Harry, llorando como cuando la vio al lado del cuerpo de Fred, hacía apenas unos días.

—Bien hecho, Harry —aplaudió Sirius.

—No esperaría menos de ti, hijo —comentó James, haciendo sonreir a Harry.

El señor Weasley dijo, suspirando fuertemente:

Creo que lo que dice Harry es correcto, tratemos de ver que podemos rescatar, para ir al pueblo a enterrar a Fred y regresar a Londres. No hay problemas, ¿verdad, Alex? —preguntó al chofer del Ministerio, quien respondió calmadamente:

Ninguno, Arthur, estoy totalmente disponible para sus necesidades, pero supongo que debería avisar al ministro Shacklebolt, creo que debe enterarse de lo que pasó.

—Bien pensado —comentó Frank—, porque se supone que los aurores debían investigar.

—El tema es saber cuántos aurores no estaban comprometidos, siendo parte de las filas de los mortífagos —intervino Moody. Remus, Alice y James asintieron gravemente.

Luego de enviar a Hermes con una carta y la nota dejada por los mortífagos, los Weasley comenzaron a buscar entre las ruinas algo que pudieran salvar, como el reloj familiar, que tanto llamó la atención de Harry en su primera visita a La Madriguera, o algún cachivache muggle, lo que encendía la furia de la señora Molly. Sólo pudieron rescatar pocas cosas, aparte del reloj, por lo que Ron comentó sombríamente mientras él, Harry, Hermione y Ginny regresaban a la camioneta, unas dos horas después:

Si ya éramos pobres, ahora si es verdad que quedamos en la miseria…

Aunque no interrumpieron a Lee, las miradas de los Weasley mayores a Ron fueron significativas.

No, Ron, quiero que cuenten conmigo, tanto como yo conté, y sé que cuento, con ustedes —respondió Harry, colocando la mano en el hombro del abatido Ron, gustoso de compartir parte de la pequeña fortuna heredada de sus padres, la cual se incrementó sustancialmente al heredar la de su padrino Sirius (tanto James como Sirius asintieron con orgullo)—. No quiero que se cohíban en nada. Yo les cubriré los gastos de reconstrucción de la casa —les dijo a todos antes de subir a la camioneta—. Le pediré a Bill que me ayude a transferir parte de lo que tengo en Gringotts a la bóveda de ustedes, para que puedan reconstruir el mejor hogar que he conocido…

No pudo completar la idea pues fue absorbido en un fuerte abrazo por la señora Molly, mientras los demás le daban un caluroso aplauso. Ron tenía la piel tan roja como su cabello, y Hermione lloraba de emoción por el gesto de su amigo.

En la Sala, fue Lily quien abrazó a Harry con emoción, mientras se oía un gran aplauso entre los asistentes.

Reiniciaron el camino hacia el pueblo de Ottery Saint Catchpole, al cual llegaron al filo de las seis de la tarde, entrando sigilosamente al cementerio, hasta acercarse a un panteón bastante antiguo cerca de los límites del camposanto. Ahí, Harry, Ron, Bill (que los esperaba junto a Fleur), Percy, George (quien había permanecido en silencio todo el viaje) y Charlie, tomaron el ataúd de Fred y lo depositaron suavemente en el suelo, al lado de una fosa que el señor Weasley había cavado mágicamente. Mientras tanto, Hermione invocaba una corona de flores, especialmente girasoles, para colocarla en la tumba.

—Ufff, que lindo —comentó Fred, sonriendo tristemente—, no sé si te lo dijeron, pero a mí siempre me gustaron los gitasoles.

—Yo sé —reconoció Hermione—. George me lo dijo antes que llegáramos a la casa.

—O a lo que había quedado de ella —comentó sombríamente Ron. Lee suspiró dos veces antes de continuar leyendo.

Hijo —comenzó a decir el señor Weasley—, siempre quisiste hacer las cosas a tu estilo, y eso siempre estará en nuestros recuerdos… Freddie, ¡nunca te olvidaremos!

Con cada intervención de los Weasley, Fred asentía gravemente, señalando a quien Lee refería que hablaba para agradecerle sus palabras.

Hijo —habló la señora Weasley, aún abrazando a Ginny—, fuiste mi agradable dolor de cabeza, junto a tu hermano me mantenías al borde de los nervios… No sé si nunca supe comprenderlos, pero sé que donde estés, estarás mejor… Hijo, ¡te amo! —gritó desgarradoramente, lo que arreció el llanto de Ginny y las lágrimas silenciosas de todos los demás.

—Mamá —habló Fred, ante los ruidos de emoción contenida de varios en la Sala—, te pido perdón por no dejarte saber comprendernos.

—Ustedes —dijo Molly, levantándose para abrazar a Fred y a George una vez más—, y todos mis hijos —los señaló con un gesto—. Le doy gracias a los Grandes Magos por haberme permitido ser su madre, haberme elegido para darles la vida en el plano terrenal.

Volvió a abrazar a los gemelos mientras los demás Weasley, y otros de los asistentes, aplaudían con efusividad.

Hermano —empezó a hablar Bill, el mayor de los hermanos Weasley—, te destacaste en la batalla, tanto como en la alegría que nos distes, y si te has ido es porque ya habías causado suficientes problemas. ¡Nos veremos, hermano! —aulló al final.

Bill miró a Harry con algo de confusión.

—Así me pareció —comentó Harry, a lo que Fleur asintió ante la mirada inquisitiva de Bill.

Hermano —habló Charlie, con voz ronca y clara—, nuestra vida de familia estará incompleta sin tus chistes e inventos, pero honraremos tu memoria todos los días.

—No esperaba menos de ti —comentó Fred, haciendo reir levemente a Nadia.

—Así es papá, dice sólo lo necesario —ratificó la joven, haciendo sonreir a Charlie.

Hermano —comenzó a hablar Percy, lo que hizo que Harry y Ron cruzaran una mirada de "aquí vamos a estar hasta medianoche" —, lamento profundamente que te hayas ido, sé que nunca supe apreciar sus chistes, y te pido me perdones por eso… —decía mientras caía de rodillas y comenzaba un llanto silencioso, que partió el corazón de todos, incluso Alex, el chofer del ministerio, no pudo reprimir las lágrimas.

—¡Vamos, Perce! —exclamó Fred, halando a Percy y obligándolo a levantarse—, tú apreciabas nuestras bromas a tu estilo, te gustaban, aunque siempre nos reclamaste por "interrumpir tus ocupaciones".

—Por eso... —reconoció Percy, pero no pudo seguir hablando, porque Fred lo volvió a abrazar, permitiendo a Lee seguir leyendo.

Mi querido hermano, colega transgresor de las normas, y socio —George comenzó a hablar con la voz quebrada por el llanto—, "Sortilegios Weasley" ha perdido una parte de su esencia, pero no dejaré que nuestro sueño muera contigo, lucharé para lograr lo que juntos soñamos… ¡descansa en paz, hermano!

Fred sólo puso la mano sobre el hombro de George, quien volteó a verlo y sonrió en silencio.

Hermano —Le tocaba el turno a Ron, quien respiró profundamente varias veces antes de seguir—, yo tampoco dejaré que el sueño que George y tú iniciaron llegue a decaer, siempre decías que el "pequeño Ronnie" tendría pasta de jefe, quiero demostrarte que tenías razón…

—Claro que lo demostraste, Ronnie —indicó Fred, haciendo sonreir al aludido.

Oh, hermano —ahora era Ginny la que intentaba mostrar seguridad, aunque temblaba como si estuviera empapada (Ginny volteó a ver a Harry, quien sólo encogió los hombros)—, quiero que sepas que nunca me olvidaré de ti, de tus burlas, tus extraños consejos de "hermano mayor", y de cuanto me hiciste reír… ¡Te quiero, hermanito! —dijo mientras iniciaba nuevamente un llanto convulso en los brazos amorosos de la señora Weasley.

—De verdad, mamá —comentó Al, volteando a ver a su madre—, ahí no eras tú.

—Ya se los dije —insistió Ginny—, esos días me cambiaron por completo.

—¿De verdad? —preguntó JS, haciendo bufar a Ginny—. Porque a veces me parece que eres como siempre nos comentan tío Ron o tío George.

—¿Ah, sí? —Ginny puso su brazo derecho en jarra, para luego señalar a JS con la mano izquierda y decirle—: Más tarde lo vamos a hablar, ¿te parece?

JS sólo pudo inclinar levemente la cabeza, lo que Harry aprovechó para indicarle a Lee que continuara.

Todos, a excepción de Ginny, voltearon a ver a Harry, quien con cara de "¿y por qué yo?" dudaba en articular palabra.

Anda, Harry, se que quieres decirle algo —dijo con voz ronca el señor Weasley.

Esteee… Bueno… En alguna parte leí o escuché, no recuerdo exactamente donde, que "La Muerte no es el fin", por eso hoy nos reunimos para despedirnos de ti y seguir nuestro camino.(3) Creo que nos reuniremos, y volveremos a recordar las buenas cosas que vivimos, tengo confianza que así será. Por lo pronto, quiero que sepas que cuidaré a tu familia hasta donde mis fuerzas aguanten…

—Palabras sabias, hijo —celebró James. Sirius estuvo da acuerdo, al asentir con firmeza.

Hermione, ¿quieres decir algo? —preguntó respetuosamente Charlie, a lo que Hermione respondió con un rápido movimiento de cabeza, declinando ese honor—. ¿Y tú, cuñada? —preguntó a Fleur, quien respondió educadamente:

No, "Chaglie, pgefiego" que ese honor "gecaiga" en ustedes.

—Creía en ese momento —dijo Hermione ante la mirada escrutadora de varios de los Weasley más jóvenes— que aún no me había ganado el derecho a intervenir en asuntos de la familia. Sí, ya sé —replicó al oir algunas protestas—, casi todos sabían que Ron y yo sentíamos algo, pero no lo habíamos dicho formalmente.

—Así me sentía yo —concordó Fleur—, aunque ya era la señora Weasley, sentía que ese momento les pertenecía a ustedes.

Bueno, muchachos, coloquemos a Fred en su morada final —indicó gravemente el señor Weasley.

Todos los hombres de la casa Weasley sacaron sus varitas y al unísono, y en silencio, elevaron suavemente el ataúd de Fred y lo colocaron en la fosa, con el sordo sonido del llanto de la señora Weasley, Ginny, Hermione y Fleur, mientras Harry y Alex veían en silencio la escena. Al quedar ubicado en el fondo de la fosa, el señor Weasley movió suavemente el montón de tierra colocado al lado de la fosa, cubriendo limpiamente el ataúd. Bill, usando la varita, movió un bloque de piedra, y esculpió el epitafio de la tumba:

Fred Fabian Weasley: hijo, hermano, vivió a su manera, y falleció defendiendo la vida en libertad.

Un alma libre nunca será encadenada.

—Me gusta, hermano —comentó Fred—, representa mi vida.

—Por eso lo escribí —reconoció Bill.

Luego de depositar la corona de flores que conjuró Hermione, y otras que invocaron la señora Weasley y Fleur, ésta última y Bill se despidieron de todos, para desaparecerse rumbo a su casa, mientras el resto, con lágrimas en los ojos, emprendían el regreso a Londres, a la casa de Harry.

—Y así termina este funeral —indicó Lee, quien luego de dejar el pergamino en el atril, se levantó a abrazar a Fred, y le dijo—: Siempre que voy a Ottery St. Catchpole paso por el cementerio y te llevo unos girasoles. No serán tan perfectos como los que te lleva Hermione.

—¡Hombre! ¡Por favor! —exclamó Fred, mirando a su amigo a los ojos—. El gesto es lo que vale, ¿eh?

—Claro, claro —dijo Lee, volviendo a abrazar a su entrañable amigo.

—Lo mejor es que se mantiene colaborando con el negocio —comentó George con orgullo, acercándose al par—, siempre que puede nos echa una mano, si Roxie tiene juego con las Arpías.

La aludida sonrió, emocionada al ver a su padre, su tío biológico y su "tío adoptivo". Mientras tanto, Vic miraba preocupada a la vez que interesada el pergamino delante de su asiento.


Notas al pie:

(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings

(2) Megadeth (Dave Mustaine): "Symphony of Destruction", editado en elálbum "Countdown to Extinction", de 1992 © Megadeth. Disponible en: watch?v=48MeH7ihuUw

(3) Metallica (James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett, Robert Trujillo): "Death is not the End (The New Song)", interpretado el 06/06/2006 en Berlin, Alemania (durante el "Sick of the Studio Tour"); no editado como "single oficial", sirvió de base para algunas canciones del album "Death Magnetic", de 2008 © Metallica, Inc. Disponible en: watch?v=HKCAkKe_YhI En el original en inglés: "We gathered here today, To say goodbye to our old selves"; Por eso las frases que se incluyan de canciones, se presentarán en negrita y cursiva.

Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Estamos de regreso, como cada domingo, con un nuevo capítulo de esta "aventura astral de tres generaciones y ocho libros", con este capítulo, también corto para los estándares de la saga, pero muy emocional, porque es el sepelio de Fred, matizado con el descubrimiento de lo que había pasado en La Madriguera (sí, una situación que está inspirada en lo que se vio en la película del Príncipe Mestizo, que como sabemos es la que "menos" se ciñe al canon de los libros). Esta creo que fue una de las secuencias que tuve más clara desde el momento que comencé a escribir "La Frontera Final", y espero haber cumplido con esa expectativa... Como es usual, no puedo dejar de agradecerles "el favor de su atención" con sus visitas, sus alertas activadas, sus marcas de favoritos y sus comentarios, como los dejaron esta semana creativo (Sí, normalmente los funerales y entierros me generan esa vibra, y Teddy trata de hacer lo que puede; Y sí, Arthur no esperaba que en la huida, los mortis aplicaran eso de "tierra arrasada"), HpGw6 (Pues sí, ya lo comenté que me acordé de esa escena de la película; pero como todo en la vida, no todo puede ser derrota tras derrota, no?), y KariPM (Qué bueno que te acordaste, así no te toma por sorpresa, jejejejeje)... Espero que sigan acompañándome en esta aventura! Saludos y bendiciones!