La tierra ha caído bajo el poder devastador del imperio Viltrumita.
Nadie puede detenerlos, ningún héroe tenía la fuerza para siquiera ser tomado en cuenta por los guerreros invasores de Viltrum.
Las ciudades yacen en ruinas mientras millones de vidas se apagan sin que nadie pueda evitarlo.
Uzumaki Naruto intentaba levantarse pero las heridas en su cuerpo se lo complicaban.
Intentó un par de veces más ponerse de pie pero pronto se rindió, quedó de rodillas mientras sus ojos azules miraban su entorno sin saber qué pensar.
—Han cumplido con sus palabras—pensó Naruto.
Amargos recuerdos inundaron su mente, recuerdos sobre viejas interacciones qué tuvo con soldados de élite Viltrumitas qué habían profetizado este resultado que él tanto había querido evitar.
—No importa cuanto te hayas preparado para vencernos, al final, este sería el resultado sin importar que hicieras.
Fuerte y llena de poder, la voz del gobernante de los Viltrumitas corto el frío silencio del lugar hasta llegar a los oídos de Naruto.
—Aun no logro entenderlo—dijo el regente Viltrumita mientras descendía poco a poco—. No logro entender tus pensamientos y mucho menos comprendo el porqué seguirías luchando sabiendo que no tenías oportunidad luego de la caída de Thaedus y su coalición.
Aunque su pensamiento era lógico, el regente no comprende la determinación de Naruto.
—El imperio no los salvaría—dijo Naruto, mirando al regente directamente a los ojos sin una pizca de miedo—. Ofrecen salvación y un mejor estilo de vida, pero solo los utilizan, exprimen sus recursos y luego los desechan como basura. No podía permitir que mi hogar sufriera tal destinó.
El regente por fin descendió, se paró erguido frente a Naruto mirandalo hacia abajo con un ápice de decepción brillando en sus ojos.
—¿Te crees un héroe?—cuestionó el gobernante de los Viltrumitas—. Entonces estoy sorprendido hasta donde llevo tu heroísmo a este mundo.
Naruto guardó silenció mientras seguía escuchando.
—Te ofrecí más de una vez una solución fácil, te ofrecí muchos beneficios para ti y tu planeta pero te negaste y me empujaste a hacer esto—el regente hizo un gesto de menos a su alrededor qué solo era escombros y cadáveres—. Yo no quería hacer esto, de verdad no lo quería.
—Lo hecho, hecho está...
Thragg miro a Naruto, su mirada intentando ver su alma a través de sus ojos.
—Cierto, nada puede cambiar tu fracasó.
—¿Podrías dejarte de palabrerías y acabar con esto?—Naruto dijo, incapaz de soportar un minuto más viendo el rostro del regente Viltrumita.
—¿Tanto deseas la muerte?—Thragg sonrió—. La muerte es un regalo que no mereces. Vivirás para presenciar la decadencia de tu mundo, un recordatorio constante de tu fracaso en detener el avance del imperio Viltrumita.
—¡COBARDE!—gritó Naruto viendo como Thragg se alejaba volando—. ¡Ven y acaba con todo ésto! ¡Se un hombre y acaba con lo qué comenzaste! ¡MATAME!
Su grito resuena, lleno de desesperación por encontrar descanso en una lucha perdida desde el principio.
—¿Es plausible dejarlo vivir?
Thragg abordó el crucero de batalla principal Viltrumita y al instante fue recibido por uno de sus soldados más leales.
—¿Qué puede hacer él solo contra nosotros?—devolvió Thragg la pregunta, pasando de largo al soldado—. Thaedus ya no está, la coalición de planetas se ha desmoronado y cada rincón del universo se esconde con el miedo constante de tener que enfrentarse a nosotros, así que, ¿qué podría hacer un solo mestizo contra todo el Imperio Viltrumita?
Las heridas en todo su cuerpo estaban haciendo efecto lentamente, la pérdida de sangre se hacía cada vez más notoria y luchó por mantenerse consciente.
Miró hacia el cielo y vio varias naves de guerra del imperio Viltrum cerca de la atmósfera de la tierra.
Apretó los dientes mientras forzaba a su cuerpo a levantarse, la determinación y el odió funcionando como combustible para querer seguir luchando.
—Si moriré, entonces moriré luchando hasta el final—declaró Naruto débilmente, su cuerpo apenas era capaz de mantenerse en pie.
—¿Morir? No es necesario que mueras aún, Kinslayer.
Naruto se estremeció ante la nueva voz que lo sorprendió hasta la médula, sus sentidos fueron incapaces de escucharlo acercarse.
La tonalidad de sus ojos azules fue reemplazada lentamente por un rojo carmesí.
—¿Quien eres?—preguntó Naruto, dándose la vuelta encarando al hombre a sus espaldas.
Era un hombre alto y delgado, de piel morena y cabello afro, vestía una larga gabardina blanca y bufanda morada alrededor de su cuello.
En su hombro derecho descanso un pequeño zorro de color naranja qué lo miraba con curiosidad.
—Tu ángel guardián.
Aun en su estado debilitado Naruto cerró la distancia entre ambos y cerró su mano en su cuello con firmeza.
—No juegues conmigo—siseo Naruto peligrosamente.
El moreno se rió entre dientes mientras alzaba las manos en señal de rendición.
El pequeño zorro en su hombro le gruñó a Naruto, listo para saltar sobre él y atacarlo.
—Cálmate Kurama, él no es el enemigo—aseguró el moreno con confianza en sus palabras—. En cuanto a tu pregunta, soy Angstrom Levy, tu aliado.
Naruto lo empujó casi provocando su caída, lo miró con el ceño fruncido y sus ojos brillaron en confusión y desconfianza.
—¿Angstrom Levy?—cuestionó Naruto—. Vi tu nombre en las bajas qué ocurrieron cuando luche contra Conquest.
—No soy el Angstrom de tu dimisión—dijo el moreno con calma mientras se masajeaba el cuello—. Soy único entre mis variantes dimensionales, soy el elegido por Dios para salvar el mundo de las garras del Imperio Viltrumita.
—¿Salvador del mundo? ¿Dónde habré escuchado eso antes?—preguntó Naruto en un tono burlón recordando viejos enemigos qué se escondían tras dichas palabras.
Debería matar a este sujeto y no dejar cabos sueltos, ya era suficiente con el Imperio Viltrumita y el mundo de Avalon como amenazas latentes para el universo.
Preparó su puño para atravesar el pecho de Angstrom de un golpe sólido y directo.
El zorro de nombre Kurama se alarmó al ver aquello pero Angstrom lo acarició, su toque le transmitía al zorro la tranquilidad y confianza que todo estaba bien.
—Puedes matarme—Angstrom se acercó a Naruto a paso tranquilo—. Pero, ¿eso no te haría igual a ellos?—cuestionó el moreno colocando una mano en el hombro del pelirrojo.
El puño de Naruto tembló ante sus palabras.
—¿Que he hecho yo para merecer la muerte? ¿Que mal te he provocado para que desees matarme? Dime, anomalía, ¿seguirás el ciclo sin fin que tu gente sigue ciegamente?
Naruto bajo el brazo y desvío la mirada, no dijo nada, el hombre frente suyo era bueno con las palabras sin duda.
—Si eres un salvador... Entonces ayúdame a salvar mi mundo—dijo Naruto después de que la idea le viniera a la mente al instante.
—No puedo hacerlo—respondió Angstrom pero rápidamente siguió hablando al ver la molestia en los ojos de Naruto—. Actualmente no tengo el poder o los recursos necesarios para enfrentar al Imperio Viltrumita, de hecho, dudo que alguien en esta dimensión pueda detenerlos.
—Piérdete—dijo Naruto empujando la mano de Angstrom fuera de su hombro—. No eres de ayuda en esta dimensión.
Naruto le dio la espalda a Angstrom pero lo que vio cuando lo hizo lo dejó sin palabras.
—¿Qué es esto?—pregunto Naruto viendo alguna clase de portal verde.
—Pero tu si eres de ayuda para la mía—dijo Angstrom.
Aprovechando que Naruto estaba descuidado, se lanzó contra su espalda empujándolo con todas sus fuerzas dentro del portal.
—¡Bastardo!—gritó Naruto atravesando el portal.
Naruto cayó del otro lado del portal, se levantó como pudo e ignoró el dolor que sus heridas le transmitían.
—...
Naruto miró a su alrededor en silenciosa incredulidad.
Podía escuchar el ruido de los autos circulando por las calles.
El bullicio de la gente.
El cantar de las aves.
—¿Todo... Está bien?
—Te ofrezco la oportunidad de hacerte más fuerte en esta dimensión.
Naruto miró hacia el portal donde la cabeza de Angstrom sobresalía.
—Podrás prepararte y evitar que este mundo caiga en las manos del Imperio Viltrumita como lo hizo el tuyo.
—No me interesa—dijo Naruto tajante—. No pelearé por este mundo, este no es mi hogar y no tengo ninguna responsabilidad con él.
—No estoy hablando de que luches las batallas de la tierra—dijo Angstrom—. Hablo qué tienes la oportunidad de adelantarte a los planes del Imperio y puedas detenerlos con la ayuda de aquellos que fueron tus aliados en tu mundo.
Naruto pensó en sus palabras uniendo todo en un mismo punto.
—Ya veo... ¿Qué quieres de mi?—pregunto Naruto.
—Te contactaré cuando necesite tu ayuda, por ahora, eres libre de hacer lo que quieras, anomalía—dijo Angstrom volviendo al portal y este cerrándose al instante.
Ahora esto era algo interesante a los ojos del pelirrojo, sin duda tenía una nueva oportunidad de prepararse mejor y reunir viejos aliados en este mundo.
—Thragg... Pondré tu cabeza en mi pared como trofeo, solo espéralo—pensó Naruto antes de derrumbarse y desmayarse en la azotea del edificio.
