Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Fyrebyrd, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Fyrebyrd. I'm only translating with her permission. Thank you so much again, April! :3


Capítulo 3

La tensión entre las estrellas en aprietos de Cullen Corp ha causado que el valor de las acciones caiga, costándoles dos billones en patrimonio neto justo hoy.

¡Momentos aterradores!

Alice Lo Sabe Todo


—¿Estás segura que estarás bien el resto del camino sola? —pregunta Rose, pausando en los escalones de su complejo de apartamentos—. Puedo hacer que Jasper te acompañe.

Resoplo con una risita, cerrando mi chaqueta más fuerte a mi alrededor para protegerme del frío.

—Está bien. Lo hago todas las noches.

—Pero no haces que echen a alguien por regañarte todas las noches —insiste, y eso me está poniendo nerviosa. Rose sabría mejor que yo si me encuentro en peligro ya que ha trabajado en la cafetería Charlie's por siete años. Baja la voz—. Y tienes mucho dinero contigo.

Miro a mi alrededor para asegurarme que no haya nadie a la vista antes de fulminarla con la mirada.

—Nadie sabría de eso si te callaras.

Ella suspira.

—Está bien, Bella. Pero será mejor que tu trasero llegue al trabajo mañana o te mataré, si no estás muerta ya.

—Un poco dramática, ¿no? —Pongo los ojos en blanco.

—Solo ten cuidado.

—Lo prometo.

Ella permanece en la entrada todo el tiempo que estoy a la vista, y probablemente después atenta a escuchar un grito, pero hago este camino todas las noches. La distancia entre su apartamento y mi cuarto de motel de mierda es exactamente mil ciento veintidós pasos. Es un número que he contado demasiadas veces durante mis primeros días de trabajo, pero ahora caminar este recorrido es como trabajar en la cafetería—una costumbre.

Los faros de un coche se reflejan en una señal frente a mí, así que bajo la cabeza y me concentro en mis pies. No es inusual ver a un coche a esta hora de la noche, así que no comienzo a preocuparme hasta que nunca pasa por mi lado. Mi corazón se acelera, y mis pies se mueven más rápido, las luces hace que el cartel amarillo frente a mí brille a las primeras horas de la mañana.

Cierro mi chaqueta con más firmeza a mi alrededor, el viento de noviembre azota y me deja sintiéndome vulnerable y expuesta. Echo un vistazo por encima de mi hombro, y una máquina negra y elegante se acerca por la carretera a tres coches de distancia.

En vez de hacerme sentir mejor, me saca de quicio. Me detengo abruptamente y me doy la vuelta, marchando hacia el coche. Es casi cómico como pisa el acelerador solo para detenerse casi inmediatamente después y permite que me acerque.

Paso por la puerta del conductor en busca del que se encuentra a tres metros atrás. Golpeo en la ventana hasta que esta baja. Me aparto ni bien lo veo, asombrada de nuevo con lo hermoso que él realmente es.

—Bella —dice, y es casi una invitación íntima, las palabras llamándome a que caiga bajo su hechizo—. Me disculpo si te molesto. Intenté ser tan discreto como era posible.

—Casi me matas del susto —espeto, mirándolo con enfado. Es díficil no permitir que mis ojos bajen al fino traje negro que abraza su cuerpo o el cálido y cómodo interior de la costosa limusina.

—Esa no fue mi intención —se apresura a decir, espantado si juzgo por su expresión—. Todo lo contrario, de hecho.

Envuelvo mis brazos a mi alrededor con más firmeza, el frío colándose en mis huesos.

—La caminata ya es suficientemente tensa —digo, un temblor recorriéndome—. Añade un coche siguiéndome y tienes un episodio perfecto para Misterios sin Resolver.

—Me disculpo por asustarte —dice, jalando de la manija para abrir la puerta. Doy un paso atrás por instinto—. Quizás deberíamos continuar esta conversación dentro del coche.

—No lo creo —digo, dando otro paso atrás. El cartel del motel resplandece al final de la calle, y por tan desagradable sea mi cuarto, muero por la fachada de seguridad que provee—. Ahora, si me disculpas.

Regreso de nuevo a la acera y comienzo a dar la vuelta, pero él se baja del coche.

—Por favor, Bella. —Su voz provoca un estremecimiento cálido sobre mi piel—. Te pagaré por tu tiempo.

La ira me invade, cierro mi puño alrededor del dinero de antes, y giro hacia él. Doy cuatro pasos y me encuentro frente a él, teniendo que levantar la mirada para encontrar la suya. Si fuera a tomarme un tiempo para examinar mis acciones, probablemente vería que estoy tan molesta por los sentimientos que él provoca como con la insinuación barata.

—Puede que sea una camarera arruinada —digo, sacando los billetes de cien dólares y estampándolos contra su pecho—. Pero estaba bien antes de que tú entraras a la cafetería, y seguiré estando bien cuando no vuelva a verte jamás.

Me doy la vuelta y comienzo a caminar, ignorándolo durante el resto de la caminata a casa. Porque sí, él permanece cerca hasta que azoto la puerta de mi cuarto detrás de mí. Considero llamar a la administración, pero lo último que necesito es que Pervertido James tenga una razón para "estar atento" a mí.

La última vez que reviso, después de haberme duchado y cambiado, el coche permanece quieto fuera de mi cuarto. Casi salgo allí y lo obligo a irse, pero eso implicaría hablar con él de nuevo, y no tengo intenciones de hacer eso.

Jamás.