Muy buen día a todas y cada una de ustedes que dedican un poco de su tiempo para leer cada capítulo, muchas gracias a cada una de ustedes por estar al pendiente de cada actualización.
Como autora me es imprescindible decirles que la historia NO es para menores de edad o para personas sensibles al tema adulto, espero lo comprendan. Los personajes no me pertenecen, sin embargo la historia es completamente mía basada única y exclusivamente en la original, lo hago sin fines de lucro, solo por diversión y entretenimiento.
¡COMENZAMOS!
LÍNEAS DEL TIEMPO
42
LÍNEA 2
Archie había llegado por Axel y Alexander al salón de juegos, ambos niños se divertían como nunca entre ellos, habían logrado una gran mancuerna y eso era algo que a Archie le fascinaba.
-¡Papá! – Gritó Axel al ver que su padre los miraba desde el marco de la puerta.
-¡Hola hijo! – Le dijo Archie al verse descubierto observándolos jugar en su mundo de aventuras y batallas. – Hola Alexander. – Dijo al pequeño rubio quien se levantaba del suelo para ir también a saludarlo.
-Hola tío, ¿Te vas a llevar a Axel? – Preguntó el pequeño rubio preocupado, ya que él acababa de pedir más tiempo de juego con su primo y no quería quedarse solo.
-Por supuesto que no. – Le respondió Archie a su sobrino.
-¡Qué bien! – Gritó Alexander feliz de que no se llevaran a su primo, sin embargo aún tenía duda del porqué su tío los estaba observando con tanto detenimiento.
-Pero sí necesito que me ayuden a algo. – Dijo Archie mirando a los dos con complicidad al percatarse de la duda reflejada en su dulce mirada.
Los dos pequeños siguieron a Archie uno de cada lado, hasta una de las habitaciones en las que tenía guardados materiales que utilizaba en sus diseños.
-¿Qué es lo que haremos tío? – Preguntó Alexander con esa chispa que se encendía en sus ojos al darse cuenta que habría oportunidad de divertirse.
-Me ayudarán a preparar una sorpresa para Annie. – Dijo Archie mirando a los dos pequeños, quienes al momento de escuchar la palabra "sorpresa" abrieron los ojos emocionados al mismo tiempo que se les iluminaban.
-¡Una sorpresa para mami! – Dijo Axel aplaudiendo y brincando en su sitio demostrando su emoción.
-Sí hijo, pero creo que sería mejor si no llamamos tanto la atención. – Dijo Archie intentando que los pequeños no hicieran más ruido del recomendado y pusieran en alerta a la joven influencer. Los pequeños asintieron con su rostro reflejando la emoción y la obediencia que rara vez manifestaban.
Archie se dedicó a buscar lo necesario para hacer la propuesta que tenía en mente, mientras las traviesas manos de Alexander y Axel se dedicaban a escribir con letras descuadradas y tiernas la tan anhelada propuesta que rondaba por su mente. – La propuesta se podía leer entre estrellas, corazones y figuras de colores que brillaban por la brillantina utilizada para darle más color a la gran manta que entre los tres armaban.
El diseñador se tomó un tiempo para grabar con su teléfono el momento en que ambos niños se divertían con la idea que había tenido, mientras sus ojos se desviaban a la vestimenta de ambos herederos, ninguno de los dos había puesto un especial cuidado en sus finas ropas y las manchaban sin preocupación con la pintura y la brillantina que utilizaban.
-Este par se parecerá mucho a Anthony y a mí, pero definitivamente en su forma de ser se parecen mucho a Stear. – Se dijo para sí mismo Archie, pensando divertido en que tanto su hijo como su sobrino no tenían el más mínimo cuidado en su arreglo personal.
-¡Listo tío! – Gritó Alexander terminando la última estrella que había dibujado mientras Axel colocaba los últimos toques de color.
-¡Sí! – Decía Archie emocionado, aplaudiendo sin hacer mucho ruido para demostrar su entusiasmo. – Ahora es mejor que se cambien de ropa para que podamos sorprender a Annie antes de que sea más tarde. - Les dijo como recomendación para que Candy se diera cuenta del predicamento en el que la había enredado.
-¡Vamos Axel, hay que decirle a mi mami que nos ayude! - Dijo Alexander seguro que su madre en esos momentos sería la más indicada para vestirlos adecuadamente.
-Aquí los espero. – Dijo Archie mientras el par de chiquillos impacientes corría por el corredor en dirección de la habitación de Anthony y Candy.
-¡Papá! ¡Mamá! ¡El tío Archie se va a casar con Annie! – Gritó Alexander una vez que llegó frente a la puerta de la habitación de sus padres intentándola abrir una y otra vez moviendo la manija para arriba y para abajo.
-¡Sí tía! ¡Y necesitamos nos cambies de ropa! – Decía Axel con la voz un poco más bajita, mientas las manitas de Alexander intentaban abrir la puerta con insistencia.
-Un momento Alexander. – Dijo Candy al escuchar que su hijo tenía mucha prisa por entrar a la habitación.
-Otra vez están encerrados. – Dijo Alexander a su primo, quien levantó los hombros en señal de que no sabía el motivo por el cual la puerta estaba bajo llave.
-Cuando mamá vivía con Jhon él también cerraba la puerta con llave y no me dejaba entrar a su cuarto cuando él estaba. – Decía Axel a su primo. Alexander lo miró sorprendido por lo que decía.
-Mi papi y mi mami si me dejan entrar a su cuarto. – Dijo el pequeño rubio seguro que así era.
-Tal vez también están preparando una sorpresa. – Dijo Axel con inocencia, pensando en que su padre horas antes había cerrado con llave la puerta del cuarto donde preparaban la sorpresa para su madre.
-A lo mejor. – Dijo Alexander pensativo, ya que en otras ocasiones también se habían encerrado y no había visto ninguna sorpresa por ningún lado.
Ambos rubios se colocaron su salto de cama para poder atender el llamado de su hijo, se acomodaron sus cabellos y Anthony fue el encargado de abrir para permitir el paso de las pequeñas alegrías de la mansión.
-¿Pero qué les pasó a ustedes dos? – Preguntó Anthony al ver que tanto su hijo como su sobrino estaban totalmente manchados de pintura tanto del rostro como de su ropa.
-¡Santo Dios! – Dijo Candy cuando observó a los dos traviesos frente a ella.
-¿Por qué estaban encerrados? – Preguntó Alexander a sus padres ignorando sus expresiones. – ¿También preparaban una sorpresa para mí? – Preguntó de nuevo buscando una respuesta para su pregunta. Candy y Anthony se observaron por unos momentos.
-¿Una sorpresa? - Preguntó Anthony para obtener más información.
-Mi tío Archie cerró la puerta de la habitación donde estábamos para que Annie no se diera cuenta que estábamos preparado una sorpresa. – Dijo el pequeño rubio con perspicacia, mirando a su mamá para que lo alejara de su duda.
-Tú papá y yo estábamos platicando. – Dijo Candy con ternura a su hijo. Alexander la miró a los ojos y después a su papá.
-¿Y para eso se han cambiado para dormir? Aún es temprano. – Dijo de nuevo Alexander, limitando las respuestas a sus progenitores. Anthony sonrió y miró a su esposa.
-Aún no es hora de dormir, pero queríamos tomar un baño para celebrar con tú tío Archie. – Dijo Anthony con tranquilidad.
-¡También nos tenemos que cambiar! – Dijo Axel de pronto sorprendido porque no estaban listos para continuar con la sorpresa para su madre.
-¡Es verdad! Mami ¿Nos cambias? – Preguntó Alexander a Candy, olvidando por completo la situación con sus padres.
-Por supuesto mi amor. – Le dijo Candy a su hijo para después ponerse de pie y buscar entre las pertenencias de su hijo algo que pudiera servir para los dos.
La ventaja que tenían era que Alexander y Axel eran casi de la misma talla, eso aunado a que su tío el gran diseñador de las "Ciudad de los vientos" se encargaba de tener siempre un guardarropa de última moda para su sobrino.
-¡Perfecto! – Dijo Candy al ver lo guapos que se veían los niños y su apuesto príncipe quien ya estaba presentable para todos.
-Solo falta usted señora Brower. – Dijo Anthony a su esposa, quien asintió para que Anthony saliera de la habitación con los niños y le permitiera cambiarse. – Te espero abajo. – Le dijo dando un beso en los labios antes de salir.
Anthony llegó con los dos niños al lado de Archie, quien se mostraba muy nervioso caminar de un lado a otro.
-¡Hasta que llegan! Ya se me hace que Annie sale de un momento a otro y adiós sorpresa. – Decía impaciente.
-Calma Archie, en un momento Candy irá por Annie, no te preocupes. – Decía Anthony a su primo para tranquilizarlo.
-¿Ya saben lo que tienen qué hacer verdad? – Preguntó Archie a su hijo y a su sobrino, quienes asintieron con una gran sonrisa en sus labios.
Ambos niños tomaron un extremo de la manta que estaba enrollada, un ramo de rosas estaba oculto en una mesita junto al corredor y unas copas con jugo de manzana y champagne estaban listas para ser utilizadas en el brindis.
-Adelante. – Dijo Annie al escuchar el sonido de la puerta. – Pasa Candy. – Dijo la ojiazul con una sonrisa. - ¿Sucede algo? ¿Axel está bien? – Preguntó impaciente al extrañarse porque la doctora volviera a su habitación.
-No es nada Annie. – Dijo Candy intentando calmar la ansiedad de la joven, no era bueno para su salud tanta tensión y podía ver que seguía inquieta. – Tranquila, te dije que no es bueno tanta inquietud para el bebé. – Le dijo nuevamente para calmarla.
-No puedo tranquilizarme Candy. – Dijo la joven nerviosa. – Archie se fue a hablar con Terry y me siento muy nerviosa. – Dijo de nuevo mientras se ponía de pie para caminar de un lado a otro.
-Archie ya llegó. – Le dijo Candy para logar que se calmara. Annie abrió los ojos sorprendida por la noticia que le daba su hermana.
-¿Ya volvió? ¿Cómo está? ¿Te dijo algo? – Preguntaba la joven una y otra vez para saber si Candy sabía algo de lo sucedido.
-Tranquila Annie ¿Qué te parece si mejor te calmas y te arreglas un poco y tú misma lo averiguas? – Le preguntó Candy con una gran sonrisa. Annie la observó sin estar segura de hacerlo.
-¿De verdad no dijo nada…? - Preguntó Annie con nerviosismo. Candy la miró y le sonrió con ternura negando a su pregunta.
-Pero te aseguro que todo está bien. – Dijo una vez más la rubia comenzando a buscar algo en el armario que pudiera usar para ese momento tan especial.
-No lo sé Candy… tengo un presentimiento que no me deja quieta… - Dijo Annie con la inquietud en su interior. Candy le sonrió una vez más.
-No creo que sea algo malo, pero será mejor que nos apuremos para que hables con Archie lo antes posible y aclares de una vez por todas lo que quieres saber. – Le dijo de nuevo la rubia llevándola frente al espejo de la habitación.
Annie se dejó llevar por su hermana y sin poner mucha objeción dejó que cepillara su cabello y lo acomodara con algunas horquillas para sostenerlo. Le ayudó con el maquillaje y algo de perfume, para después tomar un vestido del closet.
-¿Te gusta este? – Preguntó Candy con una gran sonrisa. Annie miró a Candy con extrañeza.
-Es un vestido muy elegante para hoy ¿No te parece? – Preguntó Annie con una sonrisa.
-Lo sé, pero creo que muy pronto ya no lo podrás usar y tal vez para ese momento ya esté pasado de moda. – Dijo la rubia con sutileza, sabía bien que su hermana era fiel seguidora de la moda y que no dejaría pasar la oportunidad de vestir algo que a ella le gustaba y más si había posibilidad de ya no poder usarlo de nuevo.
-¿No será demasiado? – Preguntó aún insegura. Candy negó a su pregunta y se acercó a ella con una emoción que no pasó desapercibida para Annie, sin embargo la ojiazul no prestó tanta importancia a la actitud de la rubia.
Candy ayudó a Annie a colocarse el vestido, el cual calzaba a la perfección en el esbelto cuerpo de la ojiazul. Annie siempre había preferido vestir de color azul, era un color que resaltaba el color de sus ojos, algo que sabía bien Archie adoraba.
-¡Te ves hermosa! – Dijo Candy observando a su hermana.
-¿No es demasiado? – Preguntó Annie una vez más, observando su figura ante el espejo, el cual le devolvía una imagen sensual y atractiva, una imagen que ella no había sabido apreciar por algún tiempo a pesar de que las miradas de los caballeros la seguían cuando pasaba cerca de ellos. El escote del vestido era discreto, era un escote palabra de honor que resaltaba los atributos de Annie, los cuales estaban favorecidos por su embarazo, sin embargo su cintura seguía estrecha y el vuelo del vestido le daba un toque elegante y sofisticado como lo era ella.
-¡Para nada! ¡Es justo lo que necesitamos! – Dijo Candy con una emoción muy especial, una emoción que a Annie pareció exagerada, no tenía idea alguna de lo que Archie había preparado solo para ella. – Ven, ahora bajemos que Archie te debe estar esperando. – Dijo Candy con impaciencia, tomando de la mano a su hermana para llevarla hasta su futuro esposo.
Mientras tanto en el salón principal un ansioso Archie se paseaba de un lado a otro, se sentía ansioso, nervioso, impaciente por hacer esa propuesta de la que algún día había huido sin pensarlo. Sus manos sudaban como si su vida misma dependiera de ello, mientras los pequeños Alexander y Axel tomaban la manta que habían hecho ellos mismos con sus manitas, practicando quién sostendría qué lado.
-Tranquilo Archie, todo va salir bien. – Dijo Anthony al ver que su primo no podía mantenerse quieto por ningún motivo.
-¡Lo sé! ¡Lo sé de verdad! Todo saldrá bien ¿Verdad? – Preguntaba con nervios mientras se llevaba la mano a la boca e intentaba morderse las uñas.
-No… - Le dijo Anthony para evitar que lo hiciera. – Es un hábito feo y sucio. – Le dijo el rubio con seriedad, como buen médico sabía las infecciones que se escondían debajo de las uñas.
-Lo siento. – Dijo Archie desistiendo de su intento. – Es la costumbre de hacerlo. – Dijo nuevamente mirando que sus uñas habían crecido y no las había recortado. Anthony sonrió negando por el comentario de su primo.
-Entiendo. – Le dijo con una sonrisa de lado.
El caminar de Candy y Annie pronto se dejó escuchar por el eco de sus tacones, ambas caminaban una al lado de la otra, el vestido de Annie se movía al compás de su caminar cuando de pronto notó que era solo ella la que avanzaba.
-¿Qué sucede Candy? – Preguntó al ver que la rubia quedaba detrás de ella con una sonrisa misteriosa y sus ojos al borde del llanto.
-Nada Annie… - Decía Candy totalmente conmovida por lo que sucedería, y al mismo tiempo se reprochaba porque las hormonas la tenían tan sensible que no podía seguir evitando sus ganas de llorar por la emoción que la embargaba. – Adelántate tú, en un momento te alcanzo. – Le dijo una vez más intentando cubrir lo más que podía su llanto. Annie asintió y continuó caminando creyendo que su hermana necesitaría un momento a solas.
Annie continuó caminando por el largo corredor para después llegar hasta lo alto de las escaleras, ahí parado frente al pie de la escalera estaba un Archie vestido elegantemente, él siempre vestía de manera elegante, sin embargo en esta ocasión había algo diferente, su mirada era diferente, su porte se veía diferente. Annie se detuvo unos momentos al ver que él extendía su mano para invitarla a llegar hacia él.
-¿Qué sucede Archie? – Preguntó Annie con nerviosismo, no sabía qué esperar de esa actitud de él. Lo admiró por varios segundos y sus pulmones se quedaron sin aire, lucía verdaderamente guapo esa noche y temía lo que le diría.
-Te estoy esperando. – Le dijo Archie con una gran sonrisa. Annie sonrió al ver que la mirada de su amante era de felicidad y no de tristeza o enojo.
Annie comenzó a bajar las escaleras asegurando no dar un paso en falso, sosteniéndose en todo momento de la barandilla que adornaba la escalinata, sus ojos seguían fijos sobre su hombre y este los tenía puestos en ella. Archie también la veía muy hermosa, sus atributos habían aumentado y eso lo hizo estremecer recriminándose todo el tiempo que se privó de disfrutarlos.
-¿Qué sucede? ¿Estás bien? – Preguntó Annie una vez más, olvidando por completo que él estaba vestido de gala y ella también. Todo está bien damita. – Le dijo besando el dorso de su mano en cuanto la tuvo a su alcance.
-No entiendo qué sucede… - Dijo Annie mirando a su alrededor. Alexander y Axel habían llegado cargando algo entre sus manos mientras Anthony les ayudaba a colocarse detrás de ellos.
Los pequeños comenzaron a desdoblar cada uno por su lado la gran manta que tenían preparada, dejando ver en cuestión de segundos la lectura que podía apreciarse con la letra de los pequeños.
-¿Mami Te quieres casar con mi papi? – Se leía en el cartel decorado de manera infantil por Axel y su primo. Annie estaba sin poder creer lo que leía frente a ella, fijando sus hermosos azules en los pequeños que lo sostenían, para después mirar a Anthony como buscando que él le confirmara si era o no una broma. Anthony asintió y al mismo tiempo Archie se puso en una sola rodilla para esperar una respuesta de su novia.
-Annie… ¿Qué dices? – Le preguntó aun con los nervios a flor de piel. Annie lo miraba desde arriba, frente a ella, hincado en una sola rodilla mostrando una sortija de compromiso que podía verse valía mucho dinero. - ¿Te quieres casar conmigo? – Preguntó Archie con una sonrisa nerviosa. Annie comenzó a llorar frente a él de la emoción.
-¿Qué dices Axel? – Preguntó Annie a su pequeño quien veía a su mamá totalmente emocionada. - ¿Le decimos que si? – Preguntó la joven con dificultad una vez más.
-¡Sí mami! ¡Dile que sí! – Decía Axel brincando emocionado.
-¡Sí…! – Dijo Annie apenas audible a Archie, quien sintió un vuelco en su corazón al obtener la respuesta, sabía que lo aceptaría, sabía que era imposible que lo rechazara después de todo lo que habían vivido, sin embargo aun así existía la mínima posibilidad que ella se negara a que la desposara.
Archie se levantó de su posición y colocó el anillo en su mano para después alcanzar el ramo de flores que esperaba llegar a las manos de su dueña.
-Muchas gracias Annie… - Le dijo Archie totalmente conmovido por haber sido aceptado. – Gracias por perdonar todas mis tonterías. – Le dijo besando su frente con verdadera devoción.
-Eso no quiere decir que seguiré haciéndolo. – Le dijo Annie como advertencia ya que seguía temiendo que él no hubiese aprendido la lección, ella había madurado antes que él y deseaba fervientemente que él también hubiera llegado a ese punto al que ella había llegado en cuanto se supo embarazada de su pequeño Axel.
-Lo sé amor, y te prometo que me esforzaré cada día por ser digno de ti… de Axel y de nuestra pequeña… - Le dijo sobando su vientre con ternura. Annie sentía que el corazón le saldría del pecho por la felicidad que la embargaba en esos momentos.
Candy caminó hasta en silencio hasta su esposo, quien la veía totalmente conmovida, se acercó a sus brazos y la abrazó con fuerza para reconfortarla por el llanto que aún no podía controlar.
-¿Estás bien pecosa? – Le preguntó al ver que no podía controlarse.
-Estoy bien… - Decía Candy sollozando. Anthony la veía con ternura y pronto tuvo la atención de Annie y Archie.
-¿Qué sucede? – Preguntó Archie al ver a su prima en ese estado.
-Candy está muy emocionada ¿No es así Candy? – Le dijo la ojiazul con una sonrisa. Candy sonrió asintiendo que estaba en lo cierto.
-¡El embarazo me tiene así! – Decía Candy sin poder controlarse. Annie sonrió y se acercó a ella para consolarla.
-No llores Candy, que me vas a hacer llorar a mí también y este día es uno de los más felices de toda mi vida. – Le dijo Annie comenzando a llorar de la emoción también. Anthony y Archie se miraban uno al otro sin saber qué hacer.
-¿Qué tiene mi mami papi? – Preguntó Alexander a su padre, observando que su madre estaba demasiado sensible.
-Está emocionada por la boda de tú tío y tú tía Annie. – Le respondió Anthony al pequeño Alexander.
Alexander se acercó a su mamá y la abrazó por la cintura con amor, Axel hizo lo mismo con Annie.
-No llores mami el tío ya prometió que se iba a portar bien. – Dijo Alexander para sorpresa de todos, provocando que los cuatro adultos comenzaran a reír, las dos jóvenes con el llanto de por medio.
Anthony miró a Archie por un momento y este asintió, como siempre la complicidad de los primos se daba no solo en una línea del tiempo, sino que en los tiempos modernos también la habían desarrollado.
-¿Qué les parece si nos vamos a cenar? – Dijo Anthony a Alexander ya a Axel después del brindis que habían hecho en honor a los futuros esposos.
Candy se abrazó a su esposo sabía que era el momento de Annie y Archie y era tiempo de dejarlos a solas para que celebraran su compromiso entre ellos.
-¡Sí! – Dijo Alexander junto Axel, quienes levantaban sus manos emocionados por que los llevaran a cenar a un lugar de hamburguesas. – Yo quiero una hamburguesa con tocino. – Dijo el pequeño rubio emocionado.
-Yo quiero Nuggets de pollo. – Dijo Axel mencionando su preferencia.
-Gracias. – Dijo Annie a su futuro primo y a Candy, estos le sonrieron a ambos con alegría.
-Axel se quedará esta noche con nosotros. – Dijo Candy a los futuros esposos y estos agradecieron aún más por su ayuda.
Anthony salió de la mano de Candy, mientras el par de primos salían corriendo retándose entre ellos a una carrera por llegar primero al automóvil del joven doctor.
-Con cuidado. – Decía Candy para evitar que se lastimaran en el intento.
-Se ven tan felices. – Dijo Anthony feliz de ver a su hijo convivir con otro niño de su edad, ya que desde que Axel había llegado a su vida hacía más cosas de niño y no tantas de adulto como cuando era el conejillo de indias de su tío Stear.
-Pronto tendrás a otro más corriendo por aquí. – Dijo Candy poniendo sus manos sobre su vientre para recordarle que ahí estaba otro ser que crecía pacientemente.
-Ella será más tranquila. – Dijo Anthony con una gran sonrisa, seguro que tendría esta vez a una pequeña pecosa entre sus brazos.
-Creo que eso lo dirá la ecografía en unos días. – Le dijo Candy con una gran sonrisa, recordándole que ya no faltaba mucho para que el estudio que se realizaría le revelara el sexo de su bebé.
-¿Crees que sería mejor cómo antes? – Preguntó Anthony recordando que en la línea del tiempo uno aún no había ese tipo de avances médicos.
-¿Te refieres a esperar hasta el nacimiento para saber el sexo del bebé? – Preguntó Candy con una sonrisa. Anthony asintió en respuesta a su pregunta. - ¿Quieres esperar? – Preguntó Candy con impaciencia, ella para nada era una mujer con la paciencia suficiente para esperar cinco meses más para conocer el sexo de su bebé.
-La verdad es que no podría. – Dijo Anthony con una sonrisa radiante, podía imaginarse que su próximo hijo sería una niña, y agradecía enormemente no tener que esperar hasta el final para averiguarlo.
-Yo tampoco. – Dijo Candy emocionada por saber el sexo de su futuro hijo. – Además nosotros ya les revelamos a Candy y a Anthony que tendrán un niño. – Dijo la rubia segura de que había sido como un "ultrasonido" para la joven pareja de principios de siglo XX.
-Tal vez si o tal vez no. – Dijo Anthony mientras conducía hasta el restaurante que habían elegido los niños.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Candy con curiosidad.
-A que Alexander reveló que en una de las muchas líneas el tiempo que visitó era una niña. – Dijo Anthony bajando la voz para que su vástago no escuchara sus palabras, sabía bien que aquello se lo había confesado con mucha dificultad.
-¿Te imaginas a ti como mujer? – Preguntó Candy con travesura. Anthony la miró de la misma forma. – Yo digo que serías una mujer espectacularmente hermosa. – Dijo la rubia sin dejar de reír por imaginarse a su esposo como una rubia sensual.
-Definitivamente. – Le dijo Anthony con una sonrisa traviesa provocando la risa de su esposa.
Los días iban pasando en Chicago y el día de la boda de Annie y Archie había llegado, Stear y Patty se habían trasladado desde Lakewood junto con la tía abuela, quien llegaba emocionada porque por fin el más joven de sus nietos sentaría cabeza y atrás dejaría aquella absurda relación malsana como ella la llamaba.
Los padres de Annie habían viajado exclusivamente para la boda, sin embargo los medios de comunicación presentes en los aeropuertos se dieron cuenta de la visita de tan importantes personajes, haciendo sonar las alarmas de que algo sucedería con la exitosa influencer Annie Britter, no tardaron mucho los medios en sacar la conclusión del motivo de su regreso a Chicago después de años de ausencia.
La noticia salió en todos los medios, la boda del diseñador más famoso de América con la joven Annie Britter salió en cada página virtual de revista que se encargaba de hacer escándalos de la vida íntima de las personas.
-Ha sido un caos llegar hasta aquí. – Dijo Anthony sorprendido por el espectáculo que había resultado la boda del diseñador.
-Y qué lo digas, cuando George quería entrar a la mansión los reporteros golpeaban los vidrios del auto para pedirme unas palabras para mi hermano. – Decía Stear sorprendido aún por la manera en la que habían sido abordados al llegar. Incluso la tía abuela estaba sorprendida por tanto relajo que se había armado, sin embargo ella siempre estaba lista para reaccionar ante este tipo de noticia, su rostro frío y fijo al frente era su mejor arma para que nadie se le acercara a pedir su opinión.
Después de que los pocos invitados que habían recibido llegaron y de que el juez estuviera dentro de la mansión, inició la ceremonia civil, donde una elegante Annie y un perfecto Archie escuchaban las palabras del juez que oficiaba su unión. La firma de cada uno de ellos se plasmó en el libro matrimonial quedando asentado legalmente su matrimonio.
-Estoy tan feliz Archie. – Dijo Annie con una gran sonrisa, no podía creer que por fin legalmente era la esposa de Archivald Cornwell Andrew, un sueño que tenía desde que era una adolescente.
-Yo también Annie, soy el hombre más feliz en estos momentos, perdona por no haberlo hecho antes. – Dijo Archie conmovido por la felicidad que se reflejaba en los ojos azules de su esposa.
-No… no te disculpes… este es nuestro momento, este preciso momento es perfecto para estar juntos. – Dijo Annie segura que todo lo que habían vivido les había servido a ambos para madurar y para estar completamente convencidos que lo que querían era estar juntos para toda la vida.
-Tienes razón mi amor. – Le dijo Archie besando sus manos con suavidad.
-Creo que ya es hora de pasar a la capilla. – Dijo Isabella la esposa de Albert, quien llegaba con sus dos pequeñas que serían las encargadas de llevar el velo de Annie junto con Axel y Alexander.
-¿Vamos? – Preguntó Archie ofreciendo su brazo para que la joven se uniera a él y ambos caminaran hasta la parte trasera de la mansión en donde estaba la capilla de la familia Andrew.
La boda religiosa comenzó y mientras los drones volaban por encima de la mansión buscando obtener la mejor fotografía, algunos reporteros transmitían en vivo lo que se vivía fuera de la mansión.
Candy se encontraba hasta el frente junto a Anthony, sin embargo su emoción no se reducía cuando días atrás habían obtenido el resultado de la ecografía.
-¿Estás bien pecosa? – Le preguntó Anthony en medio del discurso del sacerdote.
-Estoy bien. – Decía Candy con las lágrimas a punto de salir una vez más de sus ojos. Anthony tomó su mano con delicadeza y la llevó a sus labios para besarla con cuidado en repetidas ocasiones. – Este embarazo me tiene más sensible que nunca. – Dijo Candy con una sonrisa. Anthony le sonrió y acarició su rostro.
-Lo sé mi amor. – Le dijo Anthony con un volumen de voz apenas audible. – Pero sé que el resultado del ultrasonido es lo que te tiene más sentimental. – Le dijo acercándola a él para reconfortarla.
-Jamás me imaginé que algo así nos pudiera pasar a nosotros. – Dijo la rubia abrazándose con fuerza a su esposo, mientras el padre continuaba con la unió de los Cornwell.
-Tampoco yo princesa. – Le decía abrazándola a su pecho, sin importar que eran los padrinos de anillos. La mantuvo así a su lado hasta que fueron llamados para llevar las alianzas que debían entregar a los novios.
-Los anillos. – Dijo el sacerdote sacando a los rubios de su burbuja.
Anthony y Candy comenzaron a caminar juntos para entregar a su primo y a Annie las argollas con las que sellarían su enlace. Patty y Stear eran los encargados de poner el lazo a los recién casados y con ello llegaba la bendición para la nueva pareja.
La salida de la capilla Andrew comenzó para los nuevos esposos, quienes sonreían radiantes de felicidad en medio de los pétalos de rosas que se lanzaban sobre ellos.
-¡Que vivan los novios! – Se escuchaba con emoción.
-¿Cómo estás Candy? – Preguntó Patricia a la rubia, ella también había tenido su ecografía el mismo día que Candy.
-Estoy bien, solo que todavía no lo asimilo. – Dijo la rubia con una sonrisa de agradecimiento a su amiga. Patricia le sonrió con alegría.
-Todo estará bien, ya lo verás. – Le dijo con verdadero ánimo.
-Patricia tiene razón Candy, ¿Qué tan difícil podrá ser cuidar a tres en lugar de uno? – Preguntó Stear con tranquilidad.
-Lo dices porque tú solo tendrás uno. – Dijo Candy mirando a su primo con travesura.
-Yo me podré llevar a Alexander y a Axel para que me ayuden con la reconstrucción de la máquina de saltos cuánticos mientras ustedes se ocupan de los mellizos. – Dijo de nuevo el inventor como si hubiera encontrado la solución a todos los problemas que Candy encontraba con su nuevo embarazo.
-Ese no es el problema Stear. – Dijo Candy con una sonrisa. – El problema es que yo soy la que los llevo cargando y no podré trabajar por mucho tiempo. – Decía Candy con falso pesar.
-Entonces reclámale a mi querido primo quien fue él, el que te dejó en esa situación. – Dijo una vez más a Stear mirando a su primo. Anthony comenzó a reír por lo dicho por el inventor. – Yo solo te puedo ayudar a cuidar a mi conejillo de indias. – Dijo Stear con travesura.
-Pero solo hasta que nuestro hijo haya crecido. – Le dijo Patricia con reclamo a su esposo, ya que lo tenía bajo amenaza de que no permitiría que se encerrara más de lo necesario en su laboratorio porque sabía bien que podía perderse días sin saber de él.
-Solo hasta que el pequeño Stear haya crecido. – Dijo Stear levantando su mano a manera de promesa.
-¿El pequeño Stear? – Preguntó Archie quien se acercaba a su primo y su hermano. – Creo que tienes que trabajar en el nombre. – Le dijo extendiendo sus brazos para recibir sus felicitaciones.
-¡Es un bonito nombre! – Decía Stear ofendido.
-Sí, seguro… - Decía Archie con ironía.
-¿¡Qué vas a saber tú nombre de cómic!? – Le dijo Stear con la misma travesura que caracterizaba su sentido del humor.
-Tranquilos, tranquilos, recuerden que los hermanos no deben pelear. – Decía Anthony haciéndola de réferi una vez más entre ellos.
Candy, Annie y Patricia veían divertidas a los tres atractivos jóvenes que reían molestándose entre ellos, para después sumársele el mayor y no menos atractivo de todos, Albert, quien había viajado desde Dubai para estar con ellos en ese día tan importante.
-¿Qué está pasando aquí? – Preguntó Albert con una gran sonrisa, abrazando a los tres al mismo tiempo.
-Aquí decidiendo cómo se llamarán nuestros hijos. – Dijo Anthony con una gran sonrisa.
-Es verdad ¿Ya tienen nombre para los mellizos? – Preguntó el rubio mayor a su sobrino.
-Ya tío… ya los tenemos… - Respondió el menor a su tío. Anthony sonrió con una sonrisa muy especial en sus labios y un brillo muy particular apareció en sus ojos al fijarse en las esmeraldas de su esposa, quien lo miraba con la misma complicidad que compartían.
-¡Anthony nos ganó a todos! – Decía Stear, mientras el rubio permanecía sin escuchar claramente los comentarios de burla en torno a él.
-Me dejó atrás de un solo disparo. – Decía Archie queriendo burlarse también del rubio, sin embargo ninguno de los dos doctores hacían caso de la mofa de la cual eran objeto, ellos se mantenían mirándose uno al otro, felices por haber recibido la noticia por parte del radiólogo de que tendrían no uno sino dos bebés dentro de algunos meses.
-¿Decían? – Preguntó Anthony una vez que escuchó que lo llamaban por tercera vez.
-¡Olvídalo! – Decía Archie con travesura. – Será mejor que vaya a ver cómo están los invitados. – Dijo Archie para volver a la celebración de su boda junto a su ahora esposa.
-Anda ve y colócate el mandil o Verónica te va a pegar. – Le decía Stear para molestarlo. La risa de los jóvenes se escuchaba nuevamente pero Anthony se acercaba a su pecosa para abrazarla con toda la ternura que solo ella podía provocarle.
Continuará…
Por hoy es todo, nos acercamos al final de esta historia, espero que les esté gustando y espero más que les haya gustado este capítulo.
Quiero pedir una disculpa por mi ausencia, fue fin de semana largo y con mis hijos cerca no tengo tiempo de nada, así que me obligaron a "descansar" y pues no toqué la computadora para nada estos días, gracias por esperar con paciencia el capítulo.
TeamColombia:
Hola hermosas, me enorgullece su paciencia, siento mucho no haber actualizado, pero aquí está ya el capítulo para que lo lean y me digan qué les pareció, espero que les haya gustado y como siempre espero el comentario. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Rose1404:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que estés muy bien y por supuesto que también espero que tu guapo caballerito esté creciendo como es debido. Tienes razón, también los recién llegados tienen sus recuerdos de la otra línea del tiempo pero ellos a manera de sueños, o así creen que son. Los Leagan tienen mucho para dar (sobre todo maldad) sin embargo desarrollar sus personajes implica alargar la historia. Me alegra mucho leer tú comentario amiga, te mando un fuerte abrazo.
Mayely León:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, fíjate que si me gustaría hacer una historia en donde esta familia tenga mayor importancia, sin embargo no sé cómo podría resultar, vamos a ver si continúo escribiendo. Te mando un fuerte abrazo amiga, muchas gracias por estar al pendiente de mí. Saludos hermosa!
lemh2001:
Hola hermosa¡ ¿Cómo estás? Espero que estés muy bien. Creo que la historia original tiene muchos matices y faltan muchos complementos, sin embargo debemos admitir que es una historia hermosa que si no terminó como lo hubiésemos deseado sí nos dio la oportunidad de soñar con la aventura y el amor de Candy, algo que hoy es día es difícil de encontrar. Muchas gracias como siempre por leer, espero que estés muy bien, te mando un fuerte abrazo!
María José M:
Hola hermosa, cómo estás? Espero que muy bien, así es todos salieron juntos en familia solo faltó la vieja Elroy, pero me imaginé que los juanetes no la dejarían caminar jijijiji. Pero por supuesto que el martillo es un juego de estrategia hay que saber dónde golpear, si fallas un poco no suena la campana jajaja (dijo la experta) yo no sé, pero Stear lo dijo jajajaja. Podría haber hecho un capítulo entero de la discusión entre Elroy y Vincent, sin embargo ese no es el tema central de la historia, por eso solo lo resumí para que avanzara, me alegra que te haya gustado. Eres la segunda persona que me dice esto, créeme que lo tomaré en cuenta. Te mando un fuerte abrazo amiga, espero que estés muy bien te leo el próximo sábado.
Guest:
Hola hermosa estoy bien, gracias por preguntar.
Mayely León:
Estoy bien hermosa, gracias por preocuparte por mi o por la historia? a ver! aclárame!? jajajaja. Te mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias a todas y cada una de las personas que están al pendiente de mi historia, muchas gracias por leer y hacer un pequeño espacio para su lectura, gracias por dejarme entrar por este medio a su vida, espero que les sirva para distraer su mente. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
GeoMtzR
22/11/2023.
