Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-La nueva generación-
-Entonces esos dones son regalos…- murmuró Issei estirado en el suelo, mirando al insondable firmamento blanco.
-No, no. No me estas escuchando… Si es gratuito, si es un regalo no tiene ningún valor-
-Entonces… El que un receptáculo herede un poder, obtenga un don sin habérselo ganado deriva en caos…-
-Así es. La gran mayoría de los portadores de Reliquias o descendientes de Héroes bendecidos han acabado suponiendo un problema para su entorno. De ahí que los dioses eligiesen a personas adultas, formadas y preparadas-
-¿Por qué darle un don a un individuo? ¿No podemos hablarlo?-
-Negativo. En un mundo de vida o muerte no hay espacio para la negociación. Este mundo está gobernado por el poder. No importa si practicas un deporte o como pasa en tu sociedad, votas a un político. La acción de votar es violencia, una imposición sobre otra acción y otra persona. En un evento deportivo se usa la fuerza, la fuerza es violencia, la suprema autoridad de la que proceden todas las autoridades-
-En clase hemos dado clases de historia, mis profesores opinan que la violencia no arregla nada-
-Tus profesores no sufrieron los efectos de las bombas nucleares que aniquilaron a sus conciudadanos un siglo atrás y que impuso la paz tras una larga guerra en el mundo superior… Y tu hermano impuso su voluntad, su gobierno, en el Inframundo tras hacer uso de una imparable violencia sobre los demonios rebeldes seguidores del viejo régimen…-
-…-
-La fuerza ha resuelto mucho más a lo largo de la historia que cualquier otro factor. La opinión de que la violencia nunca resuelve nada es la expresión de un deseo inútil, aquel que lo olvida siempre paga por ello-
-¿Entonces lo hemos de resolver todo con violencia?-
-He dicho que la fuerza es la suprema autoridad que da poder a las demás autoridades, no que sea la única ni la que siempre deba usarse. La autoridad es una imagen a temer y respetar. El uso constante de esa imagen hace que ese temor y respeto se disuelva. Tu hermano hizo uso de ese poder pero no está constantemente luchando contra sus enemigos-
-Eso es cierto-
-Pero no significa que sea débil. Hace uso de otros poderes, de otro tipo de violencia. Violencia política-
-¿Estás seguro de que todo es violencia?-
-Lo puedes enmascarar como gustes. Lo puedes endulzar todo lo que quieras. Pero todo en la vida son conflictos, en mayor o menor escala, el que te salgas con la tuya o no depende de tu voluntad, de tu autoridad, de tu fuerza…-
-Control…-
-El Control es un nivel elevado de fuerza, niño-
-¿Por qué?-
-Consiste en no solo imposición, sino en la manipulación de terceros. Poder físico, político, económico… Es algo que se puede encontrar en los panteones…-
-¿Los dioses tienen panteones?-
-Negativo. Somos demasiado…- alzando la cabeza –Es la hora. Niño-
-¿?-
-Ya está amaneciendo…-
-Una lástima… ¿Nos vemos mañana entonces?-
-Ya sabes dónde encontrarme…-
-Casa Gremory - Fukuoka-
Zinnerguza Gremory había sido un animal. No tenía otra manera de describirlo.
El ancestro de la Casa Gremory había sido un hombre alto, como todos los varones de la misma, de igualmente largo cabello rojo y a diferencia de todo lo visto hasta la fecha, un armario empotrado. Se imaginaba que crecer en tiempos más agresivos se podía traducir en necesidades físicas más trabajadas. Fuese como fuese, la familia tenía registros, no muchos, pero tenía alguno que otro… Rudimentarios juegos de duelo. Directos, encontronazos simples. Equipo contra equipo. Un choque de trenes. Un conflicto de egos.
Sentado en su sofá, el joven demonio visualizaba los materiales que su padre adoptivo, su figura paterna artificial, le había proporcionado.
Zeoticus le había prestado los documentos que se habían transmitido desde hacía miles de años en la familia, unos registros que se decían que habían sido escritos de puño y letra, por el mismo cometa rojo. Un armario pelirrojo vestido con un pesado abrigo, ropa de otra época, armado con una simple katana, correr como un descerebrado hacia sus enemigos. El niño dejó la libreta a un lado, no tenía muchas cosas que apuntar. No compartía los gustos de su antepasado… No tenía nada que aprender de semejante pirado.
Hacia unos años había escuchado, de boca de los sirvientes, que Zinnerguza gustaba de pelear mano a mano con grandes animales, una especie de toros de esas tierras… Su antepasado no era un tipo técnico. No tenía un estilo determinado con el arte de la espada, eso sería algo que se puliría con el paso del tiempo, con la influencia de alguna escuela lo más probable. Tras cientos o miles de años combatiendo alguna evolución habría…
Lo único destacable o mencionable para sus intereses pasaba por el uso de la magia… La magia de la que había hablado su padre. Gravedad básica. Dos conceptos, atracción y repulsión. No veía nada más. Quizás así como el arte, el propio Zeoticus desarrollase algo más esa magia… Aunque veía a que se refería.
Zinnerguza había sido conocido por su capacidad para no ser herido. Un loco apasionado del combate que se adentraba en territorio enemigo…
Acercándose a la pantalla, Issei lo miró fijamente…
El hombre recibía los ataques, físicos y mágicos por igual… No veía círculos mágicos. No veía un escudo ni nada… Pero era indudable, no había margen a la discusión. Los ataques no conectaban.
Neko se sentó a su lado, mirando la pantalla con curiosidad.
-¿Tu que dices?- preguntó Issei agachándose, acariciando su pelaje.
-Nyaaa…-
-Tiene que tener algo… Pero la gravedad es compleja… Demasiada teoría… ¿No sería más sencillo decir que envuelve su cuerpo con una barrera gravitatoria? No… Resulta que eso haría imposible el siquiera caminar…-
-Nyaa…-
Tomando a la gata en brazos, Issei volvió al sofá.
-¿Soy el único que piensa que esa espada es pequeña para él?-
La gata ronroneó contenta.
-Esa espada la he visto… La tienen colgada en el salón principal… Es como una especie de reliquia familiar…-
Los ojos dorados de Kuro se posaron en la imagen congelada del demonio.
-Una espada forjada con un metal encontrado en un meteoro… Se alimenta del poder del portador, en las manos adecuadas, puede atravesarlo todo…-
Kuro se giró hacia el castaño.
El niño había vuelto a centrarse en los documentos. Moviendo su lápiz rítmicamente, desvió la atención de los papeles al sentir a la gata moverse entre sus brazos.
-Si ese hombre estaba tan orgulloso que diría de ver a su estirpe siendo conocida y temida por usuarios del Poder de la Destrucción…- murmuró Issei tomando a la gata en brazos, alzándola levemente -¿Estaría orgulloso de que su bisnieto sea un Maou o estaría molesto porque no sea un traidor al estilo?-
-Nyaaa…-
-También puede ser que fuese un creyente del concepto de los purasagre… De serlo no estaría muy contento conmigo…-
-Nyaaaaaaaa-
Neko movía la cola de lado a lado.
-Neko… No sé a dónde vas pero… Mientras Irina esté aquí no pero… Puede que no pero…-
-Nya…-
-Puede que me acabe yendo a vivir al Inframundo… ¿Vendrías conmigo?-
-…-
-No… Quizás deberías quedarte donde sueles ir… No se si el mundo de los demonios sería un buen lugar para…-
-¡Nya!-
Aparentemente enfadada, la gata forzó su libertad, apartándose del castaño, enseñándole los dientes, acurrucándose en un rincón del sofá.
-¿Mientras este aquí?-
-¿?-
Alzando la mirada, Issei vió a su amiga de la infancia en la entrada del salón.
La niña, con el cabello suelto, vestida con su camisón blanco que usaba como pijama. Su oso de peluche en mano. Había salido de casa directamente para visitar la suya. Si bien eso no era algo extraño si lo eran las horas.
¿La niña no estaba en cama aun?
-Irina-chan… Es tarde-
-¿Vas a irte?-
-…-
Dejando su osito de peluche a un lado, la joven Shidou se sentó en el sofá.
-¡Nya!- chilló la gata extendiendo sus zarpas, sorprendiendo a Irina.
-Issei-kun… No le caigo bien a Kuro…- murmuró Irina acercándose a la gata, ofreciéndole su mano lentamente.
-Nya!- lanzando un zarpazo, la Shidou apartó la mano a tiempo.
Molesta, la gata se bajó del sofá, alejándose lentamente.
-Kuro siempre ha sido bastante…-
-¿Estúpida?-
-Quiero pensar que es una gata caprichosa…- dijo Issei palmeando el asiento contiguo. Al instante la chica, sonriente, se lanzó sobre él, sentándose en su regazo.
Igualmente satisfecho con el resultado, dejó que la niña se acomodase sobre él, tomando los brazos del chico, Irina se envolvió con ellos. Egoísta, tomó el mando de la televisión, pasando a cambiar de canal, poniendo una película aleatoria.
-¿Te irás?-
Issei afianzó su abrazo sobre la castaña, apoyando el mentón en su hombro.
-Mmm… Puede-
-¡No puedes!-
-… ¿Por qué no?-
-No puedes dejarme!-
Issei rio levemente.
-¡No me estas tomando en serio!-
-Lo hago…-
-S-si te vas…-
-¿Mmm?-
-S-si te vas… ¡Quiero ir contigo!-
El niño cerró los ojos.
-Irina-chan… Si estoy aquí para que no tengas que…-
-¡¿Por qué no me escuchas?!- protestó girándose, quedando frente a él.
-Te estoy escuchando… Pero tienes que entender…-
-Y-yo iré donde vayas tú! Y-yo no… Yo no quiero separarme de ti!- exclamó llorosa, colocando las manos contra su pecho, apretando su camisa con fuerza.
-Tienes que entender que quizás Touji y Karen quizás no quieran venirse al Inframundo…-
-P-papa y mama saben que cuidarás de mí!- exclamo sin dudar.
-Irina… ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?-
-Claro que sí!-
Issei la miró sorprendido.
Decir que estaba sorprendido era poco.
-T-tú has podido… Tú vives solo! Si tú puedes… Si estoy contigo, yo también!-
Los brazos del niño cayeron al sofá.
-Irina…- pasando sus manos al rostro de la niña –Yo… Tengo la suerte de tener dos familias que me quieren… Pero no tengo padres… Tu si…-
-T-tampoco no es que no vaya a volver…- bajando la mirada, llorando abiertamente –No quiero que te vayas…-
El niño tomó la nariz de Irina entre sus nudillo, moviéndola ligeramente.
-Tontita… ¿Qué te crees que hago aquí?-
-¿?-
-Mientras mi preciosa Irina este aquí… Yo no me voy a ningún lado…-
Con una sonrisa, empezó a recoger sus lágrimas, que lejos de parar, parecían ir en aumento.
-Irina… Se te caen los mocos de la nariz…-
-¡Issei-kun! Eres un idiota!- protestó la castaña girándose, tumbándose sobre él.
-¿Ahora qué te pasa?-
Negando con la cabeza, la niña empezó a cambiar los canales de la televisión.
Distraído, el joven Hyodo empezó a jugar con su cabello.
-Te lo estas dejando largo…-
-¡N-no lo hago por ti!-
-Lo sé…- tomándolo en dos puñados -¿Has probado haciéndote unas coletas?-
-Las coletas son infantiles!-
-Eres una niña…-
-Humph! ¿Por qué siempre me lo recuerdas?-
-Irina… Estas especialmente irritada hoy…-
-¡Eso no es cierto!-
-Si tú lo dices…- volviendo a abrazarla.
Sonriendo de verdad. La pareja se centró en la televisión.
-P-padre ha dicho…-
-¿Qué te ha dicho?-
-Los demonios… Tienen algo llamado Piezas Malvadas…-
-Piezas Demoniacas-
-¿Tú tienes de eso?-
-No, aun no-
-Con eso… ¿Podría estar siempre contigo?-
-…-
-Issei-kun!- protestó moviéndose con fuerza, buscando la deseada respuesta.
-Sí, si… Es cierto… Aunque también…-
-¡Yo quiero una!-
El niño la miró sorprendido.
-No sabes lo que…-
-Q-quiero una! C-cuando te las den m-me t-tienes que dar u-una!- volviéndose a girar hacia él.
-Irina… Los mocos de nuevo…-
-¡O-olvídate de eso!- apartando sus manos nerviosa -¿M-me estas e-escuchando?-
-Sí, si…-
-P-por f-favor… N-no…-
-¿No?-
-N-no v-vayas a donde no p-pueda s-seguirte…-
Issei se pasó una mano por el cabello. Pensativo.
-Las piezas se suelen dar con la mayoría de edad…-
-¿C-cuando es eso?-
-Aún faltan unos años… Irina-
-¿Falta mucho?-
-Pues…- alzando la mirada –Tienes que ser más alta… Y crecer-
-Si soy alta es que he crecido, idiota-
-Crecer aquí- dijo Issei llevando sus dos índice al pecho de la niña.
Sonrojándose violentamente… El rostro de Issei impactó contra la cabecera del sofá, una marca de una mano en su mejilla.
Furiosa la Shidou se marchó por la puerta, asomándose levemente, llorosa.
-Venía a decirte que papá ha dicho que este fin de semana nos iremos a ver a la tía a la isla principal!-
-Que vaya bien…-
-Mama decía que viniese a pedirte si querías venir… Pero como eres un cochino le diré que no!-
-Madura, Irina-
-Yo soy una niña! Eres tú el idiota que lo olvida!-
Mirándola fijamente… Issei le lanzó un beso.
Molesta se marchó a toda prisa. Riendo divertido, el niño volvió a la televisión.
-¡Y recuerda que quiero mi pieza!- exclamó Irina volviendo a entrar en la casa.
-Yo también te quiero, preciosa-
Sonrojándose hasta las orejas, Irina se marchó chillando.
-¡ISSEI-KUN! BAKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-
Soltando una ligera carcajada, el joven volvió a sus inusuales estudios.
-Muy bien Kuro… Tenemos el fin de semana entero para nosotros… ¿Qué podemos hacer? Se aceptan apuestas…-
-Nyaaaaa…-
-Tu aportación es como siempre… inestimable- estirándose en la silla –No puedo estar haciendo el manta todo el día…-
-Nyaaaaaaaa-
-No, no… Nada de estar todo el día viendo la tele…-
FLIP
Curioso, Issei vio como un círculo mágico apareció sobre la mesa, dejando caer un trozo de papel antes de desvanecerse.
¿Heinrich le mandaba más deberes?
Dudoso, meditó en si tomar o no tomar el papel.
La gata subió a la mesa, sentándose junto al papel. Sus ojos dorados fijos en él. Maullando levemente apartó el papel con una de sus patas.
-Espera, espera… Quizás sea importante- gruñó Issei quitándole el papel.
La gata se desplazó hasta su regazo, intentando ver que ponía el papel.
-Ohhhh…-
Kuro lo miró curiosa.
-Kuro… Tenemos planes!- dejando a la gata en la mesa, marchándose a la habitación.
La gata esperó pacientemente.
PAM
Sus ojos dorados se posaron sobre una mochila. La gata pasó a mirarlo con escepticismo.
-Tu regalo de cumpleaños-
-¿Nya?-
-Confía en mí…- sonrió Issei frente a la gata.
La gata maulló con fuerza, enseñando los dientes, alzando su garra…
NYAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
-DxD-
-Eres una gata cabezona…- dijo Issei cerrando la puerta de la casa. Asegurando la mochila en su espalda.
La gata negra asomó la cabeza, posando sus patas delanteras en el hombro del niño.
-¿Verdad que no está mal?-
-Nyaaaaa…-
-Ya podrías ser más considerada… Papeo gratis… Cama gratis… Ahora paseos… Y sin castraje-
-¡Nya!- gruñó la gata hundiendo sus garras en el hombro del castaño.
-¡Joder! Kuro!- lloró Issei dando un salto –Los vecinos me presionan… Vete a saber si cualquier día te marchas en celo y te pones a…-
-¡NYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-
-¡LA CARA NO! LA CARA NOOOOOOOOOOOOO!-
-DxD-
Recorriendo la ladera del rio, tatareando ligeramente, se detuvo al sentir a la gata lamer su mejilla, al mirarla vió que la pequeña miraba un puesto de comida rápida. Siguiendo su camino, cada ciertos pasos le ofrecía un trozo de comida a la gata negra. Tras un rato caminando el castaño se detuvo en seco, sonriendo divertido.
-¿Nyaaaaa?-
-Seguro que te has preguntado que estamos haciendo… A donde vamos…-
Deteniéndose en seco, Issei aseguró la posición de la mochila a su espalda. Inquieto, sus ojos rastrearon el terreno. Moviendo los labios nervioso. A unos cuantos metros frente a él, a la izquierda del sendero, un matrimonio había colocado con su debido permiso municipal una food truck, un puesto de comida ambulante. Estandartes de colores llamativos y kanjis escritos con brocha gruesa buscaban llamar la atención de los viandantes como él.
-¿Nya?-
-No, no venimos a por mas papeo… No seas gula, que luego engordas-
-¡Nya!-
ZAS
-¡Deja de darme con tus garras!-
El puesto ambulante no le decía nada, tampoco tenía nada contra los dueños del mismo pero… Uno de los clientes, a unos cuantos turnos de ser atendido, poseía una inmensa aura. Era un demonio. Sin miedo a equivocarse, el joven podía asegurar que era uno de los seres vivos más poderosos con los que jamás se había cruzado. Un hombre occidental, sin duda. Un armario empotrado. Corto cabello anaranjado encrespado. Vestido despreocupado e informal.
De origen ni siquiera era demonio. Era un poderoso ser reencarnado en un demonio, reencarnado por alguien aún más poderoso y por ende, peligroso.
Un matón.
Espalda recta, manos cruzadas al frente… Una actitud defensiva. Destacaba enormemente de los demás. No era el único hombre trajeado, la riera estaba cerca del sector comercial y los asalariados frecuentaban esa zona en búsqueda de como él, aire libre, quedar libres del estrés de la ciudad. Pero ese porte distaba mucho de ser el de un hombre corriente.
Curioso observó la menuda figura de una niña arrodillada en el césped, su contorno iluminado por luces intermitentes.
¿Bengalas?
Ladeando la cabeza, Issei vió que la niña llevaba un kimono puesto… Algo extraño, no recordaba que hubiese alguna festividad cerca. Aunque tampoco se podía decir que fuese el tipo más versado en festividades, no recordaba ni su propio cumpleaños…
-¡!-
La gata pegó un salto, alejándose a trote rápido. Extrañado se giró… Tragando saliva. Un par de ojos estaban fijos en su persona. Una mirada dura y agresiva… Que acabó decorada con una perversa sonrisa. El demonio lo había localizado. No tenía escapatoria.
Surtr Second!
Un tiarron de dos metros de alto, cabello anaranjado puntiagudo… Musculado hasta decir basta, siempre vestido con un pesado abrigo de piel, unas manos capaces de cogerlo de la cabeza con facilidad… sosteniendo una interminable botella de sake.
Su aura era de lo más intimidante que había visto nunca. Un miembro de la familia Gremory, lo reconocería en cualquier lugar. Y si uno de los siervos de Sizechs estaba allí…
-Que cojones…- girándose, mirando en la distancia.
Acariciándose la barbilla, el chico sonrió divertido.
-Solo conozco una friki que se pueda poner a encender bengalas en la riera y esté acompañada por un demonio…-
-DxD-
La princesa de los Gremory sonreía a medias.
De cuclillas, con su adorable yukata rosa y una bengala en mano, la niña se encontraba en lo que su joven mente consideraba la situación perfecta. El momento ideal. Pasando el momento en una rivera japonesa, con un excelente tiempo, vistiendo un yukata, disfrutando de bengalas tradicionales y con Surtr yendo a buscarle un aperitivo. Todo muy japonés, todo perfecto. Surtr no es que fuese muy japonés, pero Okita se había negado… Tenía cosas más importantes que hacer…
¿Qué hacia allí? Un pequeño regalo de sus padres por su brillante trayectoria académica. Que pese a que es su obligación moral como estudiante, era su obligación como aristócrata.
Un deje de tristeza se asomó por los exquisitos ojos de la demonio. El único problema era… que estaba sola. Estaba sola… No tenía a nadie con quien compartir estos momentos.
Los Gremory eran conocidos por su mente abierta y una mentalidad más tolerante hacia los demás seres vivos, menos estrictos, egocéntricos… racistas y supremacistas que las demás familias. Su pureza de sangre lo alejaba de las clases sociales inferiores y sus valores familiares la alejaban de sus compañeros de clase, de sociedad… Los niños y niñas de su edad, que simplemente no podían entender que quisiese pasar sus vacaciones en el sucio mundo medio.
No podían entender que buscaba en el sucio mundo humano porque no podían entender la razón de latir de su corazón. Una razón que no estaba en casa… Una compañía que no estaba con ella en ese momento.
-Issei…-
BABUM BABUM
La brisa trajo consigo un aroma dulce, una brizna de aire caliente que acarició su mejilla, meciendo suavemente su cabello.
Cerrando los ojos, sonriendo cálidamente, disfrutando del contacto… desvaneciéndose tan rápido como había llegado. Rias se llevó los dedos a su mejilla instintivamente, buscando la fuente de calor.
Molesta al ser privada de esa sensación placentera se giró a lado y lado, buscando desesperada la procedencia… Corriendo hasta el sendero, observando todos los transeúntes disfrutando del buen tiempo, como ella.
Surtr haciendo cola en el food truck… No había nada remarcable.
FIUUU
Su precioso cabello rojo se meció hacia delante, cual mano tomando con cuidado algunos mechones.
Girándose 180 grados, con las manos unidas contra su pecho, mirando suplicante a la distancia.
-Por favor… Issei… Ven a mí…- murmuró para sí misma, sin saber a qué o quién se lo decía.
Tras unos instantes la niña pareció recuperar la compostura, girándose para mirar su pequeño rincón con una cubeta con bengalas y otros fuegos de artificio. Una fantasía ideal que ya no se le antojaba tan ideal… Maldiciendo ese extraño sentimiento que la había invadido sin permiso. Inclinándose de nuevo, abrazando sus rodillas encendiendo otra bengala, mirando fijamente las chispas abandonar ferozmente el delgado bastón de madera. Ensimismada en sus pensamientos.
-Pensaba que estaría aquí…-
La chica se estremeció con fuerza, sintiendo un dedo recorrer su desnuda nuca. Gimiendo con fuerza, echándose hacia adelante, cayendo al suelo mirando hacia atrás cubriéndose la nuca completamente roja.
-¡Issei!- protestó la pelirroja avergonzada.
-Hola preciosa- sonrió el chico divertido.
Acumulando algunas lágrimas en sus ojos, la chica se abalanzó contra él, abrazándolo del cuello, desestabilizándolo, cayendo al suelo con él.
Rodando por el suelo se vió en el suelo con el niño encima.
-Mi preciosa hermana… Que alegri… Mmmm!-
Dándole la vuelta, Rias se colocó sobre él, besándolo con intensidad. Separándose tras unos interminables segundos.
-¡Issei! Issei! Has venido!- susurró la niña acariciando su rostro sin parar.
-Ria-tan… Tu precioso yukata…- se lamentó el castaño inspeccionando sus arrugados ropajes.
-Eso que importa… Oh, hermanito… Lamento haber tardado tanto…- apoyando su cabeza en su pecho –Mama no me ha dejado venir antes…-
-Sabes que tenía que bajar hoy…-
-No podía esperar más…-
-Princesaaaaa-
-No seas malo conmigo…-
-Ria-tan… ¿En serio estas encendiendo fuegos de artificio aquí?-
-¿Qué problema hay?-
-Tenemos autorización- gruñó Surtr tras ellos.
PLANC
Ni corto ni perezoso, el demonio dejó caer un cubo con agua en el césped.
La niña ni se inmutó por el ruido, su mirada estaba fija en el castaño.
-Si vais a encender fuegos… Hay cubos junto a las fuentes… Un poco de civismo…- espetó el demonio de fuego alejándose a paso lento.
-Pero que te crees que…-
Rias lo silenció colocando un dedo en sus labios.
-Ria-tan…-
Rias no podía dejar de sonreír. Contagiada. Contagiada por la estúpida sonrisa. El estúpido castaño sonriendo con su encantadoramente estúpida sonrisa. La estúpida sonrisa del estúpido castaño que la tenía completamente ensimismada.
PUM PUM
Cuando sus ojos azules se toparon con los rojos del chico el tiempo se detuvo para ella. Como cada vez que lo veía… La presencia que la había perturbado hacía apenas unos minutos… Una presencia dulce, poderosa, relajante, embriagadora.
-Sabía que eras tú…-
-No se… Yo te he visto sorprendida…-
-¡N-no! Solo te lo ha parecido!-
-No sé, no sé…- envolviendo su cintura, sonriendo… estúpidamente. -¿Qué hace una princesita sola en la riera?-
Pegándose a su cuerpo al instante, abrazándolo con fuerza.
-E-estoy sola porque no estabas!-
Sonriente, la Gremory olvidó por completo las bengalas, separándose para mirarlo a la cara.
-Pensaba en ir a buscarte…-
-¿Por qué no lo has hecho?- exclamó sorprendido.
Rias asintió avergonzada.
-Heinrich se enfadó la última vez…-
-Mi hermana es lo más importante del mundo… Tu sitio está a mi lado… No lo dudes…- susurró Issei acariciando el hermoso rostro de la demonio.
-Pero has venido…-
-Curiosamente yo también te estaba buscando…-
-¿Me estabas buscando?-
Rias bajó su mirada, temiendo que el chico pudiese escuchar los intensos latidos de su corazón.
-Cierto pajarito me ha dicho que cierta chica guapa estaba en la zona…-
-Mama…- protestó inflando los mofletes.
-He oído… Que cierta princesa ha estudiado mucho y le han dejado hacer una excursión y encender algunos fuegos de artificio…-
Rias asintió nerviosamente.
-Fuera de fechas de festivales…-
Rias volvió a asentir.
-Que princesón… Haciendo lo que quiere cuando quiere…-
-¡Issei!- protestó la ojiazul –No soy una mala chica!-
-No sé yo…-
-Y-yo… Yo soy considerada!-
-Nah…-
-¡Y pienso en los demás, por debajo que estén!-
-Anda… Que ahora estoy por debajo…-
-¡Yo soy… Issei!- exclamó la chica escondiendo su rostro en el pecho del chico.
-Ale, ale… Era broma, preciosa…- besando su cabello, acariciando su espalda.
-Si fuese una princesa… No te dejaría irte… Estarías siempre conmigo!-
-Bueno, bueno. Siempre estaré con mi hermanita menor… ¿Para eso está la familia?-
-¿Cómo que hermana menor?-
-Imoutooooo-
-¡Soy mayor que tú!-
-Soy más alto-
-¡Soy un año mayor que tú!
-No sé yo…-
-No tienes que saber nada, listillo!-
Rias sonrió hermosamente.
-Pero muy mal…- respondió Issei.
-¿El qué?-
-Si vas a usar fuegos de artificio ten siempre agua a mano, puedes provocar un fuegecito…- dijo Issei intentando imitar el tono severo de Surtr.
-¿Después del susto que me has dado te atreves a darme lecciones?-
-Buuu-
La chica infló los mofletes.
-Yo no sabía que había cubos!-
-Pues los hay-
-Tu tampoco lo sabias!-
-Ahhhhh…-
La niña, molesta, desvió la mirada, pero no se separó.
-¿Qué?-
-¿No vas a decir nada?-
-¿Nada sobre qué?-
La chica se pasó la mano por su cabello.
Su precioso cabello rojo, una media melena que abrazaba suavemente sus hombros.
-Ahhhh…- separándose un poco, mirando a la chica de arriba abajo –Pues…-
-¿Pues?-
-Que estas horrible… Despeinada… Con el pelo lleno de césped… Y el yukata… que pena…-
-Uffff!-
Molesta, la pelirroja se levantó, volviendo al suelo para sentarse en el regazo del Hyodo, dándole la espalda.
-Cierta preciosidad se ha arreglado el cabello… O lo ha intentado… Estas adorable… A esta chica tan guapa todo le sienta bien!-
Tan roja como su cabello, Rias se dejó abrazar desde atrás.
-He traído bengalas… ¿Quieres encenderlas conmigo?- murmuró la pelirroja cambiando de tema de conversación.
-¿En serio me lo preguntas?-
Satisfecha, la chica se recostó contra él, asegurando sus brazos cruzados en su vientre.
-¿Por qué una yukata?- encendiendo una bengala, ofreciéndosela a la pelirroja.
-Pensaba… que te gustaría-
-Te queda precioso…-
-Grrrrrrrr-
Sorprendido, Issei se giró, el demonio de cabello anaranjado lo miraba furioso antes de volver a mirar el fuego… y girarse de nuevo.
-No le hagas caso…- susurró Rias tomando su mano –Grayfia-onee-sama le ha obligado a venir… Se ha enfadado porque tenía algo que hacer- volviéndose a mirar a su escolta.
-Una timba de póker… Seguro-
Surtr cambió su rostro agresivo para pasar a sonreír a la princesa, señalando con la cabeza al dragón, guiñando el ojo varias veces.
-¿?-
El demonio se abrazó a sí mismo, fingiendo un beso apasionado.
(SURTRRRRRRRR!)
-¿Pasa algo?- preguntó Issei.
Rias estaba roja.
Issei no dijo nada, solo preparó más bengalas.
-¿Tanto te gusta la cultura japonesa? Este es un paso importante en tu frikismo, Ria-tan-
-Bueno… La cultura… Si… Un japonés…- farfulló la chica nerviosa.
-Pues no sé cuánto de japonés queda en mí…-
-Quizás no lo decía por ti… Lo decía por… Okita!-
-Y a mí la tuya…Y una demonio en concreto- guiñándole un ojo.
Radiante, besó al chico en la mejilla antes de tomar la bengala ofrecida. La pareja se volvió a centrar en los fuegos de artificio. En silencio, escuchando el chispeo del fuego…
-¿Te gusta mi cultura?-
-¿Miles de años de evolución ininterrumpida? Es un auténtico lujo poder conocerla… Mira que bien que me ha salido el discurso! Para que luego digan que las lecciones de Heinrich no sirven de nada-
-¿En serio?-
-A mi aneue no le mentiría… Aunque no se lo digas a Heinrich… Se volvería aún más insoportable…-
-¿Te gustaría conocer más mi cultura?- preguntó la Gremory.
Issei asintió con la cabeza.
-Ya la conozco algo. Y cada día un poco más, por suerte… Pero miles de años de historia tienen que dar para más… ¿No?-
-Puedes necesitar mucho tiempo…-
-Que prisa tengo…-
-Que prisa tenemos…-
-Ahora que lo pienso… Tú vivirás mucho, yo si tengo prisa…-
-Tontito… Eso no es cierto… Y no dejaré que te alejes de mí…-
-No, en serio…-
-Issei… Cállate-
Rias apoyó su cabeza en su hombro. Sentía que tenía la obligación de estar a su lado… Antes de poder decir nada sus dedos se habían entrelazado con los del invitado, su cabeza se había apoyado contra su hombro…
El corte en su respiración, el suspiro, su rostro sorprendido… Todas las señales que emitía el chico le decían que ese deseo no era solo de ella. Avergonzada pero sorprendentemente decidida, mantuvo su posición.
-Los festivales… No se pueden disfrutar solos…-
La chica asintió con la cabeza.
-Suelen ser todos en verano… ¿Estas familiarizada con la geografía local?-
La chica volvió a asentir.
-Vaya pregunta la mía… Pues… Los de Nagaoka son especialmente chulos… Si lo pienso… Nunca he visto algo así en el Inframundo… Bueno… Al margen de los de la familia… ¿Cómo son los de allí abajo? Porque… ¿Por qué tenéis festivales así, no?-
-Si se lo cuento a Heinrich, implosiona. ¿Qué estudias con él?-
-Responde, responde-
-Los tenemos… Aunque… Más fríos… Estos son cultura, vuestra cultura… El simbolismo, el respeto a los muertos…-
-Los festivales son una herencia de la segunda guerra mundial… Suelen ser bellos espectáculos que simbolizan la recuperación económica y según las regiones se les añadió ciertos vínculos religiosos e incluso tecnología…- explicó el chico pasando la mano por el fuego.
-Siempre he querido ver algunos… Y algún día los veré todos-
-Seguro que lo harás… Un día-
-¿Tú crees?-
-Seguro!-
Sonriente se giró para mirarlo. Asombrada, inspeccionando con su rostro. Fascinada con los dos rubíes que se iluminaban con el fuego de las bengalas. Y lo vio…
Un hombre sentado a su lado, alto, moreno, con dos cuernos apuntando al frente y múltiples alas a su espalda. Un rostro firme que la miraba con dulzura antes de volver la mirada al frente.
Ella misma estaba más cambiada, crecida.
Su corazón bombeaba con fuerza, su pecho estaba a punto de estallar, incapaz de contener sus sentimientos. Girándose de nuevo para continuar mirando al hombre… vio al niño. El niño que despertaba tanto en ella, que emanaba ese aura especial, ese olor dulce. El niño que había conocido aquel día hacia años… La atraía, la atraía como nada más en el mundo y no quería soltarlo. Y los vio fijos en ella, esos ojos rojos. Intensos, ardientes. Despertando esos sentimientos... Siempre presentes, constantes desde el mismo instante en que le vio en aquel accidente de coche…
-Que… bonita…- susurró el chico.
Rias se sorprendió, parpadeando perpleja, bajando la mirada. Dejando la bengala en el cubo de agua, alisando el kimono con una sonrisa.
-Me gustó nada más verlo… ¿Me queda bien?-
-Prefiero tu pelo…-
Coqueta, sonrió orgullosa.
-Es precioso- alzando su mano libre para tomar uno de los mechones que se habían escapado a las horquillas que recogían su cabello. El rostro de la pelirroja alcanzó la misma tonalidad que su cabello. Por alguna razón le dejó hacer, dejando que acariciase su pelo. Nunca le había dejado a ninguna otra persona, aún más un chico, llegar a este nivel de intimidad.
-Lo se… Siempre te ha gustado mi pelo…-
-Sería una lástima si hubieses heredado el precioso castaño de tu madre…-
-¡Deja de mirar así a mama!-
-Solo hablaba de su pelo…-
-Pues no! He heredado el rojo de mi familia… ¿Decepcionado?-
-Para nada… Es un rojo tan intenso… Hermoso… Te favorece y mucho…-
-G-gracias…-
-No hay de que…- dijo el castaño apartando su bengala apagada, tomando la bolsa… vacía.
Las bengalas se habían acabado.
Era hora de acabar…
El chico recogió su mochila, levantándose, sorprendiendo a la pelirroja.
-¿T-te vas?-
-Se hace tarde, padre y madre se preocuparán…-
-¡!-
La chica se levantó, pero no le soltó.
-Muchas gracias por compartir tus fuegos conmigo… Espero que logres ver los festivales… Aunque no los visites todos el mismo año!- sonrió divertido, liberando su mano, inclinándose en una reverencia –Dile a papa y mama que iré… No tardaré…-
Rias extendió sus dedos, buscando cogerla de nuevo, pero el chico se movió con agilidad, poniendo distancia entre ellos.
-Eso no es satisfactorio!- exclamó la pelirroja avanzando unos pasos.
La energía sorprendió al chico, se giró, mirándola con atención.
Sonriendo enigmáticamente. Tomando su rostro, besando su mejilla con fuerza. Rias sintió sus fuerzas flaquear.
-Es lo que toooooocaaaaaaaaaaaaaa. Nos vemos en dos días, o dos horas… o dos meses, aneue!- se despidió el niño despidiéndose con la mano enérgicamente… Chocando con el armario empotrado de Surtr.
-No tan deprisa…-
-¿Pasa algo?-
-Antes de irte… Ve a por los dulces de la señorita- dijo Surtr mirando la food truck.
Curioso, Issei se percató que pese a haber estado haciendo cola, el demonio había vuelto con las manos vacías.
-¿Qué pasa? ¿Tengo monos en la cara?- gruñó molesto.
Alerta… El chico se acercó con una carrera ligera al puesto de comida ambulante.
-Vaya preparándose…- tomando la cubeta de agua, asegurándose de tener todos los fuegos apagados.
El antiguo guerrero encaró a la chica, mirándola con toda la amabilidad y afecto que le procesaba a la hermana pequeña de su señor, no se sentía intimidado por la mirada de la niña.
El demonio sonrió con picardía.
-Alguien le tiene cariñito a la largartija… Pensaba que los rumores eran falsos… Pero resulta que son mucho más certeros de lo esperado…-
El rostro de la chica se encendió como las luces de un árbol de navidad.
-M-me gustan l-los dragones!-
-Dragones-
-Y-y… Los japoneses! La cultura japonesa!-
-Si… Ya… Los dragones japoneses…-
-¡E-eso mismo!-
-¿Entonces eso que dice Sirzechs de que el próximo patriarca de la familia será un dragón es solo una broma?-
-¡Surtr!- protestó la pelirroja.
-Sí, si… A otros con ese cuento, jovencita…- dijo el demonio volviéndose para recibir al dragón –Mocoso. ¿Sabes porque he venido yo?-
-¿Por ser un armario empotrado y asustar a cualquier que quiera acercarse a ella?- respondió el chico.
-No… Porque de mí no sospecharías…-
El niño abrió los ojos sorprendido.
-¡No!-
Chasqueando los dedos… un enorme círculo mágico los engulló a todos.
-DxD-
Issei bajó los brazos derrotado, mirando al demonio enfadado.
-Eh! A mí no me mires así, este servilleta solo cumple órdenes… Llévale esa comida a la señora, os espera en el patio… Yo me voy a echar unos tragos, estoy harto de tener que hacer de niñera!- rugió el hombre alejándose con un andar desgarbado, mano en bolsillo y la otra dedicándoles una peineta.
-Si siempre estas bebiendo…-
Rias rio divertida, abrazada a su brazo.
-Secuestro… A esto se le llama secuestro- pasando a mirar a la pelirroja –Aunque bastante dulce…- acariciando su rostro –Y con inmejorable compañía…-
-Esta compañía está muy sucia… Tiene el vestido en mal estado… Esta despeinada… Y los dos, realmente, no cumplís con la etiqueta que se espera de sus ilustres…-
Rias sonrió enormemente.
Issei gruñó enormemente.
Una sirvienta de figura voluptuosa y sonrisa amable caminaba por el pasillo. Su largo cabello plateado trenzado a la espalda. Su belleza, digna de admiración, relucía con un toque de barra de labios, el único maquillaje que portada y que necesitaba realmente.
La joven pelirroja se emocionó al ver a su adorada y admirada cuñada, su ejemplo a seguir.
-¡Grayfia-onee-sama!- exclamó Rias antes de lanzarse a sus brazos.
La mujer la recibió con igual entusiasmo, abrazándola con fuerza.
-¿Cómo ha estado su visita al mundo humano?-
-Excelente! Tendrías que haber estado ahí, Grayfia-onee-sama!-
-Ya me lo contará todo… Ahora súbase a cambiarse, la esperamos en el patio-
Rias se giró hacia el chico, expectante.
-¿Me esperarás?-
-Me han secuestrado, que remedio-
Besando su mejilla, Rias arrancó a correr hacia sus aposentos.
-¡No corra por los pasillos, jovencita!-
Deteniéndose en seco… extendió sus alas y se marchó volando.
-Tampoco se vaya volando…- murmuró la sirvienta suspirando molesta antes de mirar al castaño.
-A mí no me mires, yo no vuelo-
-Miedo me da que puedas hacerlo…- rio la mujer antes de inclinarse, arrodillándose frente al niño.
Abrazándolo con fuerza.
-Me alegro de tenerte de vuelta…-
-Grayfia… Me alegro de estar en casa…-
La mujer se separó para mirarlo al rostro, apartando algunos mechones de cabello.
-¿El señor está siendo muy estricto?-
-Padre está especialmente entusiasmado… Procuro darlo todo de mí…-
Grayfia sonrió satisfecha.
-¿Y esa sonrisa?-
-Cuando llegaste siempre te negabas a llamarle padre…-
Issei se sonrojó levemente.
-Darlo todo de ti… Eres un buen chico…- acariciando su cabello.
-Matters creo que no opina lo mismo…-
-MacGregor es… Especial-
-Jejeje…-
-Yo sí que lo creo… Y estoy muy orgullosa de llamarte señorito…- levantándose –Y por eso mismo…-
-Quieres que me cambie de ropa…-
-Así es, señorito-
-¿Qué hago con esto?- preguntó Issei enseñando los envases de comida.
-¿Dulces? A la señora le encantarán- sonrió Grayfia –La habitación está preparada. ¿No quiere cambiarse y ponerse algo más cómodo?-
El niño respondió con la mirada.
-Ria-tan se está cambiando…-
-No creo que eso le incomode…-
-¿Dónde está el viejo? Me gustaría hablar con él…-
-Eso no va a ser posible. El orden no es el correcto-
-¿Qué?-
-Señorito… Ya estas subiendo a cambiarte. No pensarás que puedes ir a ver a los señores con esas pintas-
El chico se miró las ropas, alzando levemente las manos, confundido.
-¿Qué tienen de malo?-
-A tu habitación, ya-
-¿Me estas llamando pobre y cutre? ¿Un doble insulto en uno?-
-A tu habitación, ya!-
-DxD-
Issei alcanzó su habitación con lentitud, deteniéndose frente a la puerta. Tragando saliva. Chasqueando los dedos nervioso, palmeándose las mejillas, concentrándose.
-Es tu hermana… Es tu hermana…-
Motivado, decidido, Issei abrió la puerta de su dormitorio. Un dormitorio que no era solo suyo…
Nunca había acabado de entender como teniendo un, ejem, castillo, no podía tener su propio dormitorio.
Enorme, tenía cabida para los dos. De facto había armarios para darle cabida a los enseres de muchas más personas. Lleno de carmesí, la cama de matrimonio estaba cubierta por prendas sueltas de ropa.
Zapatos en el suelo… medias… Y…
Negando con la cabeza, el chico recogió las prendas para dejarlas en un cesto.
-No pensarás bañarte con la ropa puesta…- exclamó la heredera Gremory, una niña de preciosos ojos azules cubiertos por una mata desaliñada de cabello rojo.
Desnuda, con sus manos en la cintura.
El cabello, siempre peinado, se habría desbaratado al quitarse la ropa.
-No pienso bañarme, voy a cambiarme de ropa y listo…-
-Ah no! Eso no servirá!- exclamó la pelirroja abrazándolo por la espalda.
-¡Eh! Estas mojada! Suelta!-
-No, no! Ven a bañarte!- empujándolo contra el baño.
-A ti te encantan las duchas y los baños, pero a mi… Rias!- protestó el castaño al sentir un cubo de agua caliente caer sobre su cara, mojando su ropa.
La pelirroja rió con fuerza.
-¿Contenta?-
-Si!- exclamó antes de entrar en los baños. Unos exageradamente enormes baños, más grandes que su inusual habitación. Un fiel reflejo de su pasión por el agua caliente.
-Ahora te vas a enterar…- tomando a la pelirroja en brazos… antes de lanzarse a la bañera.
-¡ISSEIIIIIIIIIIIII!-
-DxD-
Reuniendo una considerable cantidad de jabón en sus manos, Issei empezó a masajear la cabellera de su hermanastra.
La pelirroja cerró los ojos, ronroneando contenta.
Baño, su amado hermano… su amado hermano lavando su cabello en el baño… Rias era feliz.
-Podría hacer esto cada día…-
-Ya te das baños cada día…-
-Darme baños contigo cada día…-
-Soy más de duchas, demasiada agua-
-Tacaño-
-Ecologista-
-Reciclamos el agua-
-…-
Acabando de enjabonar el cabello, llenó un cuenco de madera de agua caliente, aclarando su cabello.
-¿Quieres mascarilla?-
-Acondicionador-
-Fresa o menta-
-Lo que tú quieras-
-¿No tienes preferencias?-
-Claro. Las tuyas-
Observando los envases…
-Fresa. Dulce, como mi aneue…- llenando sus manos del líquido rosado. Recogió su cabello, cubriéndolo en el producto antes de recogerlo en un moño.
-Mmm!-
-¿?-
Rias se mantuvo en silencio.
-¿Pasa algo?-
-N-no, nada!-
-Mmmm…-
Issei bajó los brazos, alzando una ceja.
Sentado en un cubículo tras la pelirroja, observando su cuerpo desnudo, analizando lo ocurrido detalle a detalle. Sentía un obsceno interés por saber que había provocado ese curioso sonido. Alzando el dedo índice… Issei lo pasó por el hombro de la pelirroja.
La belleza se estremeció pero nada más.
No satisfecho con el resultado lo acercó a la espalda. Rias se estremeció de nuevo.
Issei se estaba empezando a impacientar… Su última opción era… Sabía que había tocado algo, había tocado algo mientras lavaba el pelo… Y al recogerlo había tocado su…
-Ah!-
Alzando las cejas, sonriendo perversamente. Su índice acabó sobre la nuca de la pelirroja.
-¡Issei!- chilló Rias avergonzada, cubriéndose la nuca con sus manos.
-Je jeeee…-
-Ah, no! Aléjate!-
-Ria-tannnnnn!-
-No, no! Noooooo!-
-Vale, vale… ¿Me dejaste quitarte el acondicionador?- preguntó Issei sosteniendo un cuenco con agua caliente.
Rias lo miró temerosa.
Incapaz de decirle que no, bajó sus manos, dándole la espalda. Issei se esforzó en eliminar todo rastro de producto químico del hermoso cabello de la demonio.
-Ya estamos…- acariciando el cabello, apartándolo de un movimiento, plantando sus labios en la nuca de la pelirroja.
-AH!- gimió Rias con fuerza.
-DxD-
Con su rostro parcialmente hundido en el agua, sus ojos azules se mantenían fijos en él.
Bufando suavemente el agua, Rias demostraba de una manera infantil, su enfado. Un enfado que solo aumentaba el buen humor del castaño.
-Padre me envió los videos del Padre Fundador…- dijo el candidato a Gremory reposando su cabeza contra la pared –Me esperaba… otra cosa-
Blublublu
-Al ver a padre… Los registros de Sirzechs… Me pensaba que sería algo más… elegante… Pero padre tenía razón, Zinnerguza usaba un arte desconocido…-
El niño sonrió divertido al sentir como el agua se movía. Sin decir nada la pelirroja se había desplazado hasta recostarse contra su pecho. Una mancha de cabello rojizo flotando en el agua.
Apoyando su cabeza contra su pecho, relajándose al sentir los latidos de su corazón.
-¿Papa te ha estado enseñando las artes familiares?-
-Alguna que otra cosa… Si-
Rias lo abrazó con más fuerza.
-¿Pasa algo?-
La niña negó con la cabeza.
-¿Desde cuándo mi preciosa hermanita me miente?-
-¡!-
Tomando su mentón, alzándolo con los dedos, mirándola a los ojos antes de besarla repetidamente en la cara. La pelirroja rio divertida, respondiendo a los besos contenta.
-Qué te pasa…-
-Issei…-
-No quiero que te guardes nada… No a mi…- susurró el castaño.
-¿Nada?-
-Nada de nada… Por feo o malo que sea…-
-Pero…-
-Somos hermanos, no nos tenemos que tener secretos, no?-
-¿No tendremos secretos entre nosotros?-
-No, nunca. Seremos sinceros-
-¿Aunque duela?-
-Aunque duela… Eso nos hará más fuertes!-
-¿Dónde has escuchado eso?-
-Es de una película… Pero eso no importa!-
La pelirroja lo miró sonriente.
-Sin secretos… Nunca…-
-Así es…- respondió Issei acariciando su mejilla, besando su frente –Ahora me gustaría saber cómo te ha ido recientemente…-
-¿A qué te refieres?-
-La última vez que estuve aquí me pasé la noche sin dormir para ayudarte en un trabajo…-
-¡Ah! Es cierto!- exclamó animada -¡Barriiiiiii el suelo con Sona-chan!-
-¿Quién es Sona-chan? ¿Una amiga?-
-¿Cómo que quien es Sona-chan? Te he hablado mil veces de ella!-
El castaño se rascó la cabeza, negando no muy convencido.
-¿Entonces qué haces cuando hablo? ¿Duermes despierto?-
-Pues te miro…- bajando descaradamente la mirada.
-Ya. ¿Y? Escúchame mientras miras!-
-Pero es que no puedo hacer dos cosas a la vez…-
-Dímelo tontito, en cuanto acabes de mirar hablaré…-
-Vaaaaale… Recuérdame quien era esa tal Pota-chan-
-¡Sona-chan! Y es mi mejor amiga! Así que espero que seas su amigo!-
-La mejor amiga de mí amada hermana…-
-Es una buena chica! Tranquila y lista, muy lista! Quizás no sea tan fuerte como su onee-sama pero por eso nos llevamos tan bien!-
-¿Tiene una hermana mayor, haber empezado por ahí!-
-Su hermana no te importa!- exclamó Rias tirando de su mejilla.
-Muy bien, nos centramos en Sona-tan…-
-A pesar de que somos amigas somos rivales!-
-No hace falta, eres más guapa-
-Eso ya lo sé… Y tu opinión no vale!-
-Puede que no la conozca pero…-
-Soy tu favorita! No eres parcial-
-Un momento… Estas orgullosa?-
-Claro que sí!- exclamó inflando su pecho.
-Entonces gracias a mi brillante ayuda lo hiciste mejor que ella…-
-No te lo creas tanto…- ronroneó la pelirroja estirándose en el agua, rodeando el cuello con sus brazos hacia atrás, suspirando al sentir al chico acariciar su vientre –Solo hiciste el trabajo físico…-
-Has dicho que ambas sois… ¿Quién es su hermana?-
-Serafall Leviatán-
-…-
El chico se quedó congelado en su sitio.
-Es como nosotros, Issei… Una niña que vive bajo la sombra de su hermana… He oído esa expresión de Grayfia-onee-sama… ¿Sabes qué significa?-
-Sep… Debe de ser duro…-
-Su mama no es como la nuestra… Ella lo tiene más difícil…-
-Ria-tan… ¿El nombre de Serafall… Es muy común?-
-Para nada-
-Mmm… Y esa chica… Sona Sitri… ¿Es tu única amiga?-
-Noooooo! Tengo muchas amigas!- extendiendo sus manos -¡Seegvaira! Latia!-
-Tienes tres amigas-
-Solo he nombrado a tres! ¿Cuántos tienes tú?-
-…-
-Irina-chan, solo, seguro!-
-Es mejor una buena amiga que decenas de falsos…-
-Eres un vago, como Irina es una chica guapa que te presta atención ya tienes bastante…-
-Para que vamos a negarlo…-
-Issei…-
-¿Mmm?-
-Eres un desastre-
-Ya…-
-Pero te quiero igualmente-
-Mi aneue es la mejor!-
-Y no lo olvides… Ahora si has acabado de hablar podrías hacer algo mas interesante con tu boca…-
-¿Cómo qué?-
-Besar a tu hermana…-
Sonriente, Issei cubrió los labios de Rias con los suyos, recorriendo el desnudo cuerpo de la niña con sus manos…
-DxD-
Quieta en medio de su habitación, Rias sonreía contenta. Mirando como su hermano menor secaba con detenimiento su cuerpo.
Toc toc
La pareja vio como una mujer se asomó por la puerta.
Una doncella, una sirvienta.
-Oh… No sabía que el señorito estaba aquí…- murmuró la mujer tapándose la boca con una mano, ocultando la sonrisa. Observando al niño arrodillado frente a su hermana, ambos desnudos –Me retiro entonces…-
-¿Se va?- preguntó Issei.
-Si estás tú, tú te encargas de mí-
El castaño sonrió tímidamente.
-Tarde o temprano tendrás que empezar a lavarte, secarte y vestirte tú sola-
-No quiero!-
-Ria-tan…-
Cruzándose de brazos, Rias desvió la mirada.
Negando con la cabeza, Issei caminó hasta el armario, revisando el fondo de armario de la pelirroja. Eligiendo todo el conjunto de ropa, desde ropa interior hasta los zapatos, el joven procedió a vestir a la pelirroja.
La chica gustaba de ser consentida.
-DxD-
Bajando los niños tomados de la mano, descendiendo por las escaleras.
-Hijos míos…- reconoció el patriarca, esperando en el rellano del gran salón -¿De nuevo en los baños, Ria-tan?-
Sonrojada, desvió la mirada.
-Ria-tan es una sirena…- dijo Issei.
-¿Por hermosa?- preguntó Rias contenta.
-Por pescado-
-¡Humph!- soltando la mano del castaño, caminando hasta su padre, abrazándolo afectuosamente.
-Padre…-
-Ria-tan… Tu madre debería de estar en los jardines traseros. ¿Podrías ir a buscarla y decirle que tu hermano está en casa?-
-Ya que Issei no valora mi compañía iré a buscar a mama!-
-Yo no he dicho…-
Rias le sacó la lengua caminando marcha atrás.
Zeoticus rio levemente, pasando un brazo por encima del hombro de Issei, empezando a caminar hacia el patio exterior.
-No pensaba que se enfadaría-
-No se ha enfadado-
-Me lo ha parecido…-
-Oh, hijo mío. El corazón de una mujer es complicado… Uno nunca sabe en qué piensan, y si crees y tienes la certeza de que ya lo sabes entonces y solo entonces estas completamente perdido…-
-Pero Ria-tan ha dicho que sería sincera…-
-¿Sincera? ¿Cómo es eso?-
-Nos hemos prometido decírnoslo todo-
-Curioso…- conmovido –Quizás partas con algo de ventaja…-
-Sigo sin acostumbrarme…- dijo Issei con la mirada puesta en el cielo.
-¿No te gusta?- preguntó Zeoticus tras el chico.
-No he dicho eso… Es solo que… Son muy diferentes…-
-¿Prefieres el azul?- mirando al cielo.
-¿El cielo es azul por el reflejo del mar?-
El demonio rio divertido.
-¿Por qué dices eso?-
-Explicaría porque el cielo se ve diferente… Aquí no hay mares… O eso me ha dicho Ria-tan…-
-En absoluto… La luz del sol contiene todos los colores del arcoíris… Pero no todos viajan al mismo tiempo… Eso sumado a que la atmosfera juega con algunos de ellos nos deja el cielo azulado… Con tonalidades rojas o naranjas en amaneceres y atardeceres…-
-¿Los colores del arcoíris?-
-Y explica porque la luna es blanca…-
-Pero… ¿El Cielo no está arriba?-
-¿Quién te ha dicho eso? Supongo que es natural creer en ello-
El niño negó con la cabeza.
-El Cielo está arriba y el Infierno abajo… ¿No?-
-Por suerte el mundo no están sencillo…- colocando su mano en su hombro –Las leyendas dicen que hace miles de años… Hace mucho mucho tiempo, hubo una gran guerra. Una guerra que amenazó con acabar con toda la vida del planeta… El ser más poderoso de aquel entonces, desolado por la desesperación y consumido por el dolor, decidió separar a estas especies en guerra… Y dividió el mundo en tres…-
-¿Eso es posible?-
-Incluso para el mundo sobrenatural me parece algo inverosímil… Pero quien sabe. Hay seres muy poderosos con increíbles poderes caminando por el mundo… Que no sea capaz o que no crea que pueda serlo no implica que no pueda ser posible-
-Ohhh… Entiendo-
-Midgard, la tierra Media, con Caelum por encima e Infernum por debajo… Tres planetas superpuestos sin tocarse entre ellos…-
-¿Cómo puede ser?-
-Cuando seas mayor puedes preguntarse a Matters más sobre el tema, aunque la última vez que lo pregunté aún seguían investigándolo-
-¿Sigue siendo necesario el que estén separados?-
El pelirrojo se sentó en una de las sillas.
-¿Tu qué crees?-
-Que tras tantos años… Hayan aprendido-
-¿Qué podría haber pasado?- preguntó Zeoticus, mirando fijamente a su hijastro.
Interesado en escuchar su respuesta.
El niño le devolvió la mirada tímidamente.
-Adelante, Issei. Te escucho, que piensas, habla sin miedo-
Issei se tomó unos instantes.
-Puede… Puede que estar tanto tiempo separados… ¿Hayan olvidado lo que les separó?-
Zeoticus sonrió satisfecho.
-Sí, Issei, sí. Lamentablemente, encontramos la manera de unir esos mundos y lejos de hallar la paz tras siglos separados… El encuentro solo sirvió para reavivar las llamas de la guerra… Murieron tantos de los nuestros que miles de años después aun lo estamos sufriendo…-
El niño había leído de eso…
-Ria-tan me ha hablado de su colegio…-
-Es una buena estudiante… ¿Te gustaría ir con ella?-
Issei negó con la cabeza.
-Me ha dicho que no tiene muchos amigos…-
-Rias es extrovertida y popular… Quizás fuese ella la que quisiese estudiar contigo…-
-¿Por qué?-
-Las escuelas en el Inframundo son pocas…-
-…-
-Hay pocas porque apenas hay niños… La educación para adultos es mayoritaria…-
-Los demonios crecen rápidamente hasta la adolescencia…-
-Así es-
-Como os gusta aparentar ser jóvenes…-
Zeoticus liberó una carcajada.
-¿Entonces no hay niños?-
-Los niños demonios nacen muy de tanto en tanto… No suele ser común que las generaciones estén muy pobladas… Ria-tan puede dar gracias por tener algunos amigos de su edad…-
-¿Por eso estoy aquí? ¿Por qué no hay niños demonio?-
Zeoticus lo miró sorprendido antes de volver la mirada al frente.
-Sí y no- palmeando la base de la silla contigua junto al niño, instándole a sentarse junto a él.
-¿Por qué no?-
-Porque estamos aquí hablando por un encuentro fortuito. De tener más hijos estarías jugando con ellos, probablemente. Pero no te habríamos dejado en la nieve de estar ellos-
El castaño asintió levemente.
Zeoticus pasó su brazo por encima de su hombro.
-Independientemente, ahora eres uno de nosotros, un orgulloso Gremory. Los Gremory somos hombres elegantes y guapos con ganas-
-Yo no tengo sangre…- empezó el niño.
-Desde luego si sigues pensando así no lo serás nunca…-
-¿?-
-Nosotros podemos aceptarte, pero eres tú, a fin de cuentas, quien tiene que aceptarlo en su corazón…-
-…-
-Piensa en ello- sentenció el demonio levantándose, alejándose a paso lento…
El niño se quedó sentado en el césped, meditando en silencio. Pensando en el futuro de la familia…
-¿DÓNDE ESTA?-
Levantándose al instante, Issei miró a lado y lado.
Alerta, se preparó para evadir… Dispuesto a moverse a la menor percepción de movimiento en su área…
PAM
Su cuerpo fue embestido por la más poderosa de las fuerzas de la naturaleza. El abrazo de oso de una madre.
Por la diferencia de altura y de fuerza, el niño parecía un saco a merced de la demonio, pegado a su pecho, moviéndose a lado y lado. El chico no se quejó, poder enterrar su rostro en semejante par de montículos era un absoluto privilegio.
-Mi pequeñín!- exclamó Venelana pegando al chico contra su pecho con fuerza –Cuanto de he echado de menos… ¿Por qué has tardado tanto en venir a visitarnos?-
-Estaba… ocupado. El colegio y esas cosas…-
-Me prometiste venir más a menudo…-
-Uno hace lo que puede…-
Zeoticus los observaba desde la distancia con una mirada llena de orgullo en los ojos.
-Mi pequeñín… Has vuelto a crecer…- dijo la castaña acariciando el cabello del chico –Cada vez que dejo que te marches vuelves más alto… ¿Dónde está mi pequeñín?-
Despeinándolo completamente.
-Te he traído unos presentes… Para compensar mi retraso…- dijo el castaño alzando las bandejas de comida.
-¡Ohhhh! Comida del mundo humano! Tu sí que sabes complacer a una dama! Rias tiene tanta suerte!-
-La suerte de Rias es tener una madre tan buena…-
-Que dulce…- sonrió la castaña tomando las bandejas del chico –Justo lo que quería! Que buen chico!- caminando hacia el edificio principal con elegancia.
Su vestido blanco y rosado meciéndose en el viento a su paso, dejando al niño con su marido… y su hija. Rias tomó la mano del castaño como si fuese un imán, quedándose a su lado como siempre hacia. El patriarca Gremory no podía estar más contento con su cercanía… Aunque le extrañase algunas veces, prefería que estuviesen juntos a estar enemistados.
-Aprovechando que tu madre no está… Tenemos que hablar, Issei-
-¿Pasa algo?-
-¿Quieres que hablemos del cumpleaños de mama?- preguntó Rias.
-¿Qué cumpleaños?- exclamaron los varones al unísono.
-¿Pero cómo podéis ser tan insensibles? ¡Se acerca el cumpleaños de mama!- protestó Rias.
-Querida hija… Cuando van miles de esos ya no tienen importancia-
-Nah…- gruñó Issei –No creo que sea verdad-
-¿Dudas de mí?-
-Creo que tras miles de cumpleaños ya no sabes que regalarle!- le increpó Rias.
-Eso también… Pero no quiero hablar de eso. Issei!-
-¡¿S-si?!-
-Permíteme que te explique la situación de tus actuales circunstancias… Mi esposa, tu madre adoptiva, pertenece a un club de cocina…- empezó el demonio sirviéndose una generosa cantidad de algún tipo de bebida, tomándola de un trago.
-Del que me ha hablado con mucha alegría… ¿Qué tiene que ver conmigo?-
-Que cocina que da pena- dijo Zeoticus ignorando el berrinche de su hija.
-Que no te oiga diciendo eso-
-Mi hijo ha logrado algo importante y ella está contenta, quiere cocinar algo que ha aprendido…-
-Que venga Sirzechs-
-No puede y no se lo dirá, pero no quiere-
Rias volvió a berrear, nadie hablaba mal de Sirzechs en su presencia.
-Pues tienes un problema- dijo Issei.
-Para este tipo de situaciones me guardé un comodín, un sacrificio prescindible-
-¿Lo conozco?-
-Un amado niño al que hemos tomado como miembro de la familia-
-Repito. ¿Lo conozco?-
-Te devuelvo tu comentario y te lo mejoro… Issei, tienes un problema… estomacal-
-Problema tuyo, no mío-
-Diarreas intensas-
-No, no es problema mío-
-Esta es mi familia, y como perteneces a ella, hago de mi problema, tu problema-
-Prohíbale que vaya a ese curso-
-Le vas a llevar tú la contraria, porque yo no-
-Pero eres tu quien manda aquí-
-Sí, y repito, por eso hago de mi problema, tu problema-
-Primero me secuestras y ahora me usas como sacrificio…-
-Culpa a mi hijo mayor, era él quien tendría que haber venido…-
-¿Y dónde está? Me gustaría tener unas palabras con él…-
-No te quejes… Así te haces a la comida del Inframundo-
Issei le dedicó una mirada no muy amistosa.
-Soy un niño, puede que no sobreviva-
-Vamos, no me dirás que esto te matará… ¿No?-
-Ya soy un demonio. Por si intentas matarme para resucitarme como tal-
El hombre sonrió perversamente.
-¡BASTA! Mama no cocina tan mal! Y Sirzechs-onii-sama vendría si pudiese!-
-Que poco conoces a tu hermano… Tiene fuertes instintos de supervivencia… Te saca quinientos años de experiencia culinaria maternal, Rias- volviéndose a su hijo –Esta es la maldición de los Gremory. Su hado. Su destino maldito e ineludible… Es el fatídico momento en el que los varones Gremory mueren por intensas diarreas. Si yo muero tú mueres conmigo-
-¿Morir? ¿Quién ha de morir?- pregunto Venelana volviendo con Grayfia, está empujando un carrito con bebidas y la comida dividida en raciones.
-El mocoso vio una película con la que se moría de risa… ¿Cómo decías que se llamaba?-
-Era un documental… Marido intoxicado-
Zeoticus palmeó la espalda del chico con fuerza.
-¿Ves? Para morirse de risa…-
Las mujeres se miraron entre ellas confundidas.
Rias, molesta, apretó la mano del chico, abrazándolo con fuerza, buscando quitarse el malestar de encima.
-Bienvenido a casa, hijo mío- exclamó Zeoticus pasando el brazo por encima de su hombro, atrayendo al chico contra su figura.
-Me alegro de volver…-
-Terrenos Gremory-
Rias estaba claramente intranquila. Jugando con algunos mechones de su cabellera roja, apartó la mirada de su taza de té con demasiada insistencia para el gusto de su madre. La estaba poniendo nerviosa.
-Relájate…-
-Pero mama!-
-Déjalos…-
-No lo entiendo!- protestó la niña golpeando sus muslos, inflando sus mofletes.
-¿El que no entiendes cariño?-
-¿Qué necesidad tienen de hacerse daño?-
-No se hacen daño…-
-Entonces no lo entiendo-
-Los hombres y las mujeres son diferentes… Mientras que nosotras tenemos inquietudes más elegantes ellos son más…-
-¿Primitivos?-
Venelana ocultó una ligera risa tras su mano.
-Podríamos decirlo así, si- desviando la mirada a la distancia. Su marido y el niño sostenían espadas de madera, simulando un combate descalzos en la hierba.
Zeoticus sonreía contento.
-Papa sonríe mucho-
La castaña asintió tomando su taza de té.
-Así es, hacía mucho que quería hacer algo así-
-No recuerdo haberle visto hacer eso con Sirzechs-onii-sama-
-Eres muy joven, tu hermano es mucho años mayor que tú…- sorbiendo algo de infusión –Tu hermano heredó demasiado de mí, en sus tiempos fui yo quien estuvo ahí con él, enseñándole a usar el poder familiar-
Rias ladeó la cabeza confundida.
-Tu padre… Lleva queriendo enseñar las artes familiares que a él se enseñó su padre de su abuelo… Sirzechs es tan brillante que nunca lo necesitó para llegar a lo más alto. Y aunque tu padre no lo demuestra estaba triste por ello…-
-¿Yo podría aprender las artes familiares?-
-Tu padre no quiere que su niña preciosa se vea envuelta en disciplinas tan… arriesgadas. Está muy contento de que hayas heredado mis poderes, Rias-
-Entonces…-
-Ambos recibiréis formación, pero diferente. Yo te enseñaré a usar mis poderes, tu padre le enseñará a usar el poder de tus ancestros… Así mi próximo nieto tendrás ambos conocimientos…-
-¿Nieto?-
-Nada, hija mía…-
-¿Qué poderes me enseñarás?- volviendo a enfocar a los barones –Issei no aguantará ese entrenamiento!-
-Sí que lo hará-
-Es un niño! Si papa es demasiado estricto…-
-Tu padre cuidará de él, nunca le haría daño… y no lo subestimes… Issei es increíblemente resiliente…-
-Mmm…-
-Lady Venelana…- anunció su presencia una de las sirvientas con una reverencia junto a ellas.
-¿Qué ocurre?-
-Han llegado los invitados… La esperan en recepción…-
-¿Quién…?-
-¿Han llegado?- exclamó Rias emocionada, levantándose de la mesa.
Venelana parpadeó sorprendida. Semejante entusiasmo solo podía significar…
-Emisarios de la casa Bael, Sitri y Astaroth, señora. Una comitiva encabezada por el hijo de Misla…-
-¿Sairaorg? Rias, he venido tu primo. ¿A qué esperas?- preguntó divertida.
Ilusionada, salió corriendo por el patio hasta entrar en el castillo.
Venelana se quedó mirando a la pareja en silencio. Los siervos de su hijo y el mismo Heinrich habían dicho que el niño avanzaba lentamente… No era eso lo que estaba viendo.
-DxD-
Desviando la espada de madera, Zeoticus dio un paso al frente, golpeando el trasero del niño, haciéndole avanzar unos pasos.
Algo había cambiado en el niño. Su poder fluía libremente por su cuerpo. Sus ojos brillaban más que nunca y sus reacciones cada vez eran más rápidas.
Algo había cambiado desde la última sesión. El castaño parecía haber cambiado. Ahora estaba… motivado.
-Mal-
-¿Qué está mal? Yo creo que está bien-
-Lo que tu creas es irrelevante, Issei-
-Soy un niño peleando con un ser milenario!-
-Solo escucho excusas… ¿Las oyes?- llevándose una mano al oído, fingiendo escuchar algo.
-Grrrr!-
-¿Crees que con complejas artes marciales podrías ganarme?-
-Puede…-
-Falso-
-¿Cómo que falso? ¿Por qué?- apoyando la espada en el suelo.
-Las artes marciales marcan la diferencia entre humanos, seres con una relativa capacidad física y mental… Con los demonios es diferente. Las capacidades en nuestra especie son muy dispares. Hay demonios que puedes romper montañas de un puñetazo, otros son inexplicablemente rápidos… Algunos conjuran letales hechizos a kilómetros de distancia… A la capacidad superior física debemos sumarle la capacidad mágica… Las artes marciales no suponen mucho ante un mago que puede acertar a diana con el diámetro de un anillo con una lanza de hielo a kilómetros de distancia…-
-¿Entonces ser un mago es lo más?-
-No he dicho eso… Solo te estoy diciendo que no necesitas complejas artes marciales para derrotarme-
-Mmm…-
-Los Gremory hemos sido hábiles combatientes. De los más afamados, pero no los mejores espadachines, ni los mejores magos… Esos honores se los dejamos a otras familias… Nuestra familia decidió ser… de las más fiables-
-Muy de noble… Caballeroso-
-Exacto-
-Intenta atacarme-
-Pero…-
-Haz lo que te digo-
Concentrándose, colocando la espada frente a él, Issei lanzó un golpe descendente.
Zeoticus se apartó lo justo para evitar el golpe.
-De nuevo- ordenó el pelirrojo.
Probando otra cosa… Issei colocó su espada a un lazo, horizontal antes de avanzar y detenerse para desplazarse al mismo lado al que se había movido su padrastro hacia unos segundos.
El demonio retrocedió con facilidad evitando el golpe.
-Otra vez-
Chasqueando la lengua relajó la respiración. Bajando la espada, corriendo hacia el hombre, lanzando un golpe ascendente.
PAM
Simulando tener la espada envainada, sostenida por la misma, desvió el golpe del niño, fingiendo desenvainar y propinar un golpe descendente que se detuvo a centímetros de la frente del niño.
-Aprenderás, te enseñaré no más de una docena de movimientos. Movimientos que deberás perfeccionar-
-¿Doce? ¿No es muy poco?-
-Es que doce no es el número a tener en cuenta, Issei. Doce son los movimientos a aprender y combinar-
-¿Combinar?-
-Esos movimientos de combinan entre ellos creando interminables combinaciones… ¿Cuál sería el numero resultante…?-
-Pues…- mirando sus dedos –Serian…-
-Los suficientes como para hacer que nadie a quien te veas obligado a enfrentarte pueda predecir tus movimientos…-
-Oh… ¿Si son tantos como los voy a recordar?-
-Jajajaja- acariciando su cabello –Te falta mucho por aprender-
-Humph!- molesto apartó la mano de su cabeza.
-¿Cómo pueden artes sencillas ganarle a un combatiente que use artes avanzadas?-
-¿No crees que eso sea posible?-
-No… Por mucho que me esfuerce en aprender a leer los movimientos de mis enemigos… A esquivar o desviar ataques… ¿Eso no lo hacen todos a mayor dificultad?-
Zeoticus sonrió orgulloso.
-Así es. Pero también te he dicho que no es lo único que hacemos…-
-¿La gravedad?-
-Somos los más fiables, no los más poderosos ni los mejores en ninguna disciplina… porque las tocamos todas-
-¿?-
-Usamos la espada contra los magos y la magia contra los artistas marciales… Los combatientes están clasificados por Técnica o por Poder… Los Gremory nos posicionamos en medio-
-… ¿Y eso funciona?-
-Es lo que nos ha caracterizado… Y lo que hace que seamos excelentes Reyes y tengamos equipos de primer nivel-
-¿Cómo puede ser eso?-
-Un Rey ha de serlo todo. Líder, técnico, poderoso, combatiente a larga y corta distancia, estratega, templado y temerario… Solo así se logra la empatía que forja grandes vínculos con tus siervos y te ofrece una amplia visión del campo de combate…-
El castaño bajó la mirada, pensativo.
-Estas avanzando muy rápidamente… Muy por encima de mis expectativas de facto-
-¿A la altura de Sirzechs?- preguntó con ironía.
-Clavado a él-
Ambos Gremory rieron divertidos.
-Igualmente no tienes que preocuparte por ello- lo tranquilizó el demonio acariciando su cabello –Tengo algo pensado que te irá de maravilla-
-¿Otro entrenador?-
-Algo así. Volvamos-
-¿Ya?-
-Ya-
Encogiéndose de hombros, el niño siguió a su padrastro.
Al llegar al castillo vio una estampa peculiar.
Había cinco personas en la terraza.
Cinco mujeres, un hombre.
Cuatro niñas, una adulta y un joven.
Reconocía a Rias y a Venelana… Ignoraba quienes eran los demás.
-¡Issei!- exclamó Rias levantándose de su asiento, llamando al instante la atención de los demás jóvenes.
Caminando hacia él, lo abrazó del brazo, tirando de él.
-¡Es él! Es él!- exclamó contenta –Mi adorable hermano pequeño!-
Issei sintió como cuatro pares de ojos se posaban sobre él, inspeccionándolo al detalle.
-Aun no es algo público, hemos querido mantenerlo en secreto, confío en que podáis mantener el secreto- dijo Zeoticus colocando una mano sobre el hombro del niño.
-Lord Zeoticus, te damos las gracias por permitir nuestra presencia en sus dominios- exclamaron los niños bajando levemente la cabeza.
-Yo os doy las gracias por venir a visitar a mi hija…-
-Issei, deja que te presente a mis amigas… ¡Sona Sitri! Ya te he hablado de ella… Latia Astaroth! Es muy inteligente, le encanta la ciencia, es la mejor de clase!... Seekvaria Agares! Un prodigio con todo tipo de aparatos de luces y piezas mecánicas… y nuestro primo, Sairaorg!-
-Electrónica, se llama electrónica, Rias…- protestó Seegvaira cruzándose de brazos –Aprende a valorar ese…-
Una joven de cabello verde, corto, enfrascada en un traje ostentoso a juego y un hermoso y joven rostro decorado por unas gafas de pasta amarillas.
-Entonces tú eres el supuesto hermano del que tanto habla…- murmuró Sona seria, ladeando la cabeza –No os parecéis mucho…-
Sona era una chica menuda, delgada y de corto cabello negro. Vestida con un traje aristocrático azul claro… No se parecía mucho a Serafall.
-Tiene el cabello y los ojos de Venelana-dono!- exclamó el joven. Alto, delgaducho y bastante corriente. De cabello corto y castaño oscuro, el chico, algo mayor que él mismo, esgrimía una confiada sonrisa –Sairaorg Bael, un placer conocerte!-
-El placer es mío…-
-Que va a tener los ojos de Venelana-dono…- murmuró Latia. Una joven rubia, hermosa, vestida con un traje purpura, acercándose al chico, mirándolo fijamente a la cara –Pero esos ojos rojos… Son adorables-
-¡No te acerques tanto a mi hermano!- exclamó Rias interponiéndose entre ellos.
-¿Ria-tan se ha puesto protectora?- preguntó Seegvaria divertida.
-¡Es mi hermano! No os acerquéis demasiado a él!-
-Desde luego es mejor opción que el feo de los Glasya-Labolas…-
-¿Qué insinúas?- protestó Rias enfadada.
-No es solo que no tengas su color de pelo… Tampoco tienes su poder…- murmuró Sona secamente -¿Por eso no te han presentado?-
-Jajaja. Tan aguda como siempre, joven Sitri- exclamó Zeoticus sonriente –Sairaorg, tenía especial interés en que conocieses a mi hijo… Ambos podéis aprender mucho juntos-
-¿Por qué?- preguntó Issei.
-Porque ambos sois unos perjudicados por la maldición de los Bael…-
-¿?-
Sairaorg lo miró sorprendido.
-¿Qué maldición?-
-La sangre de los Bael ha dado a grandes demonios… Y ha dado, asimismo, a demonios sin apenas poder-
-¿?-
-Tu, hijo mío, así como tu primo… No tenéis poder mágico-
-¡!-
-¿Tu tampoco…?- Sairaorg sonrió con fuerza, extendiendo la mano al demonio menor -¡Será un placer enfrentar las adversidades que la vida nos ha puesto en el camino de la superación juntos!-
-Que… que?-
-Sairaorg siempre ha sido un chico… motivado. Pero tienes que darle una oportunidad…- susurró Rias en su oído.
-Ya…- extendiendo su mano –Un placer… conocerte-
El joven Bael tomó su mano, apretándola y sacudiéndola con fuerza.
Issei sintió que perfectamente, le podría haber arrancado el brazo.
-DxD-
-Entonces estas estudiando en el mundo humano…- murmuró Sona sosteniendo su taza de té.
Mirando fijamente a los Gremory. Los dos hermanos estaban excesivamente apegados para su gusto… y el de cualquier persona con cierto grado de sentido común.
-Claramente una maniobra para evitar que la sociedad se le eche encima como lo han hecho con Sairaorg…- respondió Latia mirándolo fijamente.
-Perfectamente entendible, solo aquellos con una fuerte disposición mental pueden soportarlo…-
-¿Y tú puedes?-
Sairaorg bajó la cabeza deprimido.
-Seegvaira! No te pases!- protestó Rias.
Sentados en un círculo… Issei se sintió como un mono de feria, rodeado de extranjeros que lo veían como una atracción novedosa y llamativa.
-Debe de ser duro para ti vivir sin poder demoniaco…- dijo la peliverde mirándolo con curiosidad.
-En absoluto… Al vivir entre humanos no lo puedo apreciar…-
-¿Y cómo es eso de vivir entre humanos?- preguntó su primo.
-No hay mucha diferencia… Tengo amigas y hacemos cosas parecidas… a esto- mirando su taza de té.
-Hincharte a chocolate y ver películas no es "esto", Issei- rectificó Rias divertida.
-Más o menos…-
-¿Te gusta el cine?-
-Estudio mucho… Mi tiempo libre lo uso viendo ciencia ficción…-
-Mmm… Eres un hombre de cultura!- exclamó Seegvaira –La ciencia ficción es lo mejor!-
-Perdónala… Le encantan las películas de robots y esas cosas… Yo prefiero películas más realistas…-
-La exploración espacial no es realista!-
-Lo es!- respondió Latia.
-Perdónala a ella, es una friki de la ciencia!-
-¡A mí una obsesa de figuritas y robots no me llama friki!-
-¡Cul-tu-ra! Es cultura!-
-Jajaja… Siempre igual…- rio Sairaorg divertido.
-¿Tu qué opinas? ¿Ciencia o mecánica?- preguntó Seegvaria mirándolo directamente. Seria.
Issei buscó ayuda en Rias.
-Traducido. Exploración espacial o robots gigantes- resumió Sona serena.
-Ah… Prefiero la exploración espacial- respondió Issei –Los misterios que pueden ocultar las estrellas… Es fascinante…- respondió el Hyodo intentando calmar la situación.
-Ahhhhh! Noble, humilde, guapo y culto…- exclamó Latia acercando su silla a la suya –Soy la sobrina de Ajuka… Latia Astaroth… Es un placer conocerte…-
-¿La sobrina de Ajuka-dono? No habrá sido fácil-
-Me esfuerzo en cumplir con lo que se pide de mi…- murmuró levantándose, inclinándose levemente levantando unos centímetros su extensa falda –Seria un placer poder mantener relaciones para poder conocernos más, Issei-sama-
Rias la miró con la mirada perdida.
-Las amigas de Rias son mis amigas… y en especial aquellos cuyos familiares también son amigos de mi hermano mayor, así que si, será un placer y un honor hablar contigo- sonrió el castaño amistosamente -¿Serafall-dono no es tu hermana?-
Sona desvió la mirada seria.
-Y no quiero parecer descortés… Será un placer hablar contigo también, Seegvaira-san… Quiero que sepas que toda innovación tecnológica me parece fascinante… Estoy especialmente interesado en toda la tecnología de Asgard-
-Eres un tipo de cultura, será interesante!-
-Sairaorg-sa…-
-Dime Issei!... ¿Puedo llamarte Issei? Dime, Issei! ¿Qué tipo de entrenamiento haces?-
-¿Qué quieres que te responda primero?-
-¿Haces pesas? ¿Mancuerdas o pesas rusas? ¿Cuántas horas entrenas?-
-¿Q-que?-
-No veo que hagas mucho entrenamiento…- murmuró el demonio tocando su brazo –Blando blando…-
-Eh, sin tocar!-
-Si no tienes poder mágico creo que deberías de entrenar el físico. ¿No crees?-
-Pues…-
-¿Entrenas en gimnasio o por tu cuenta?-
-Yo no… Yo solo corro…-
-¿Solo?- alzando las cejas –Para ser un Gremory te lo tomas con calma…-
-Solo tengo…-
-Entrenaremos juntos!-
-¿Qué dices?-
-Mi hijo es tímido… Estar entre tanta hermosa joven lo tiene distraído… Pero te aseguro que es un buen aprendiz. Ya he empezado a transmitirle las artes familiares- dijo Zeoticus tras ellos.
-¿Lo ha hecho señor? ¿Y es talentoso?-
-Encontrarás en él un buen contrincante- colocando sus manos sobre sus hombros –Te lo aseguro-
Issei lo miró como si estuviese loco.
-Entonces… ¿Aprenderá de las artes de los Gremory? Eso es algo que ni Rias ni Lucifer-sama hicieron…- murmuró Seegvaira divertida.
-Mejor él que el puerco de Zephyrdoll…- dijeron las chicas al unísono.
-DxD-
-Padre…-
-Nada de padre, un duelo de prueba, nada más-
-Pero… Yo apenas he recibido…-
-A tu edad tu abuelo me lanzaba contra toros…-
-¿Qué?-
-Que tienes ocho años y aun sigues siendo un niño-
-¡Soy un niño!-
-No pasa nada. Es tu primo-
-Que no es…-
-Es el hijo de la esposa del hermano de tu madre… Trátalo bien que ya nos conocemos-
Sairaorg los miró con curiosidad.
-Mi hijo aquí es un poco cazurro… Y no atiende como debería mis indicaciones, quizás practicando con alguien más cercano a su edad…-
-¿Qué soy qué?- preguntó Issei -¿Y que son tantos espectadores?- mirando a las chicas de pie en un rincón del jardín.
Alejándose unos pasos, caminando junto a su hija, sentándose en una silla blanca… Mirándolos de frente.
-¿En serio? ¿Te sientas?-
-Ambos sois muy parecidos, si entrenáis el uno con el otro podréis mejorar mucho-
-¿Qué somos parecidos? ¿Dónde ves el parecido?- protestó Issei.
-En el carácter seguro que no… Sairaorg. Este protestón hijo mío tampoco posee poder mágico alguno que demostrar por eso le enseño el camino de la espada…-
-Lo lamento, Lord Zeoticus-
-¿Lamentas el que?- exclamó Issei volviéndose hacia el demonio.
-Issei. Tu primo, como tú, no ha nacido con el don del Poder de la Destrucción- indicó Zeoticus acompañando la silla con una mesa, una mesa con bebida –Así que estáis en las mismas condiciones-
-Él entrena con bancos de pesas, padre-
-Te lleva un par de años, no debería de haber una significativa diferencia…-
-Me va a destrozar- auguró Issei.
-MacGregor dice que tienes una salud excepcional-
-Que puede verse seriamente… exterminada- mirando al joven demonio junto a él.
-Lord Zeoticus…- dijo Sairaorg no muy convencido.
-Mi hijo habla demasiado… Ha sido educado en el extranjero y es… Demasiado blando-
-Yo no soy el joven más poderoso, quizás debería de buscar a alguien más adecuado-
Zeoticus dejó su copa en la mesa.
-Issei, el joven Sairaorg necesita de algo de tus agallas. Sairaorg, mi hijo necesita algo de tu disciplina… Adelante-
-Adelante que- dijo Issei incrédulo.
-Como usted ordenes… Si cuento con su permiso…-
-¿Su permiso para qué?- exclamó Issei girándose… Viendo como su puño impactaba con su rostro.
Rodando como una pelota, Issei chilló enfadado, levantándose de un salto.
Llevando su mano a la nariz vió una mancha de sangre en sus dedos.
-Me cago en todo lo cagable!-
Las chicas se llevaron las manos a la cara, sorprendidas por la expresión.
Rias se desmayó al ver la sangre brotar de la sangre de Issei.
-¿Lord Zeoticus?- preguntó Sairaorg confundido.
-Ni caso. Lo estás haciendo de maravilla- llenándose la copa.
Furioso, Issei tomó su espada de madera, mirando al demonio con furia.
Sairaorg lanzó otro puñetazo, sorprendiéndose al ver como Issei lo esquivaba, golpeando su rodilla, obligándolo a arrodillarse. Abriendo los ojos… vio como el bastón impactaba contra su frente.
-DxD-
Ambos jóvenes permanecían tumbados en el suelo, sobre el césped, jadeando con fuerza.
Los cuerpos llenos de moratones y magulladuras… pero sonrientes.
-¿Entonces no tienes el poder de tu familia?- preguntó Issei mirándolo por encima del hombro.
El joven no respondió.
-Pues vas en serio con eso de entrenar para compensar…-
-No tengo otra alternativa…- devolviéndole la mirada –No puedo percibir el poder mágico de nadie… Y como demonio me pareces muy poca cosa… Pero reconozco el talento de tu familia…-
-Nah… Sairaorg…-
-¿Pasa algo?-
-No tengo ningún talento de los Gremory…- incorporándose –Solo me queda trabajar… Ahora entiendo las palabras de padre… Ese poder… ¿Lo has logrado entrenando?-
-Esto no es nada… Es solo el principio de un largo camino…-
-¿Por qué esforzarse tanto, Sairaorg?-
El joven lo miró en silencio unos segundos antes de responder.
-Mi madre pertenece a la casa Vapula… Y no goza de la mejor de las saludes… Eso sumado a mi fracaso…-
-¿Qué fracaso?-
-Mi nacimiento-
Issei lo miró entre incrédulo y asustado.
-No hablas en serio-
Sairaorg sonrió tristemente.
El castaño se rascó la cabeza confundido.
ZOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
Ambos varones se giraron sorprendidos, frente a ellos, a varios metros sobre el suelo había una figura envuelta en poder mágico.
La heredera Gremory se había despertado.
-Issei… ¿Qué es esa cara?-
-Rias… ¿Qué haces aquí?-
-¿Quién ha osado ponerte una mano encima?-
-¿Quién pues…?...- mirándola intrigado -¿Para qué quieres saberlo?-
-Necesito saber… A quien tengo que exterminar…-
-No lo dice en serio… ¿Verdad?- preguntó Sairaorg mirando a su "primo".
-No lo sé… Es la primera vez que la veo así…-
Rias aterrizó frente al niño, inclinándose frente a él, acariciando su rostro llorosa.
-¿Quién te ha hecho esto? Que salvaje podría hacerle daño a…-
-Estábamos entrenando Rias-
La pelirroja agachó la cabeza.
-¿Has sido tú, Sairaorg?-
-Son marcas de hombre y…-
La demonio se volvió a envolver en furioso poder mágico.
-¡NADIE LE PONE ENCIMA LA MANO A MI ISSEI!-
Horrorizado, Issei tomó a la pelirroja en brazos.
-¡Vete!- exclamó asustado.
-Suéltame! Sueltameeeeeee!- chilló Rias juntando sus manos, concentrando poder mágico.
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM
-DxD-
-Estoy tan avergonzada…- exclamó Rias escondiendo su rostro en el cuello de Issei.
-No pasa nada… O eso creo…- murmuró Issei acariciando la espalda de la niña, observando como Grayfia atendía el cuerpo humeante de Sairaorg Bael.
-DxD-
Cierto pelirrojo reía divertido.
-¿Así es como ha despertado el Poder de la Destrucción?-
-Increíble pero cierto…- corroboró su padre.
-¿Entonces ha ido bien con la nueva generación?-
-Ha hecho migas con su primo, se llevarán bien. La joven Sitri recela-
-Es cierto, madre ha dicho que Issei ha mencionado a Serafall antes…-
-Precisamente eso quería preguntarte… ¿Serafall sigue…-
-Serafall sigue dormida, padre…-
-…-
-Es imposible que Issei y Serafall se conozcan…-
Zeoticus alzó las cejas sorprendido.
-Supongo que le habrá sorprendido ver que hay alguien de su edad que está más cerca de ella que ella misma…- dijo Zeoticus cambiando de tema.
-¿Su figura de mejor amiga se ve amenazada?-
-Yo creo que es positivo. Sona Sitri valora la amistad de Rias y le preocupa su bienestar…-
-Es una buena chica, una buena hermana de su hermana… ¿Y las demás?-
-Por favor, que le ha dicho Ajuka a su sobrina-
-Jajajajaja-
-No tengo a Latia Astaroth por una mujer de presa pero tendrías que haber visto como lo miraba…-
-Tanto Serafall como Ajuka tienen una chica de su edad pendiente de colocar, no me extrañaría lo más mínimo que hubiese algún tipo de rivalidad y que Ajuka esté tomando partido de la somnolencia de Serafall… Su hermana estará preocupada por la familia-
-¿Le preocupa que Latia acabe igual?-
-No es un secreto que la niña adora a su tío y parece estar siguiendo sus pasos. Ajuka nunca ha tenido una pareja conocida. Su amor y devoción se encuentra en la ciencia… Ha descuidado tanto sus obligaciones familiares que su hermano menor recibió la responsabilidad de engendrar descendencia… Nadie lo consideraba apto, si el hermano mayor era un prodigio el menor era un inútil. La hermana menor pero mayor que el menor seria quien recibiese más. Se hablaba en secreto de las intenciones de desheredar a Diodora para darle poderes a la sobrina… La hija de su hermana. Pese a todo la mala suerte abundaba en la familia. La sobrina de Ajuka, era una hija brillante que al contrario que sus amigas, tiene cero interés en los rituales aristocráticos y parece estar más interesada en la ciencia que en su familia-
-Que se olviden de ser la esposa legal… Es una aristócrata menor-
-Ajuka me ha mencionado que con ser una concubina le bastaría. Ella desea libertad. Ajuka usó el rango para evadir la responsabilidad. Latia debe querer algo parecido-
-Lady Astaroth no estará muy contenta…-
-Son tiempos extraños… En mis tiempos mozos las jóvenes se peleaban por un buen acuerdo matrimonial… Ahora todas son introvertidas y son los hombres los que van persiguiendo faldas a lo loco…-
-Hemos oído del hijo menor de los Glasya-Labolas…-
-Como no lo metan en cintura acabará en prisión… Estamos siendo demasiado benevolentes con sus impertinencias… Padre. Que no se acerque a Ria-tan-
El patriarca asintió, procesando la información.
-¿Vas a quedarte?-
-A eso he venido… ¿Esta aquí?-
Zeoticus extendió su mano hasta el pomo de la puerta, abriéndola para que su hijo pudiese acceder al Gran Salón.
En su interior lo esperaba una persona.
Sonriendo, Sirzechs Gremory entró paso lento, sin quitarle el ojo al menor de espaldas a él.
Al percibir su presencia, la figura se giró.
-Hemos tardado en conocernos y lamento mucho la tardanza, pero espero que entiendas que soy una persona ocupada. Aunque eso suene a excusa... Prometo no volver a ausentarme tanto tiempo, hermanito pequeño. De ahora en adelante podrás contar con tu hermano siempre que lo necesites-
Issei se sorprendió al ver frente a él a un joven adulto, pelirrojo, de sonrisa afable.
-Puede parecer un poco extraño... Pero me llamo Sirzechs y soy tu hermano mayor-
Issei parpadeó repetidas veces.
!¿Sirzechs Lucifer?!
-Continuará en el próximo capítulo-
-Hermandad-
