Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-El ángel de las risas-
-Reino Youkai del Este-
Cuando Nunarihyon llamó a su puerta siglos atrás pidiéndole que se hiciese cargo de los últimos nekomata tuvo sus dudas. Con muchos siglos a sus espaldas, Magari había viajado, vivido, reído y llorado mucho. Tanto como para comprender el valor de la vida, comprender los entresijos del ciclo de la vida y saber cuál era su posición en el mundo. Sabia de la obra del youkai desde hacía ya un tiempo. En sus tiempos jóvenes, Nunarihyon se hizo famoso, infame para los exorcistas, y las lenguas contaban que había levantado un territorio por y para los youkai en algún lugar de la región de Kanto. Una región debidamente oculta y protegida que se había convertido en un refugio para su especie.
Sabiendo esto no le sorprendió cuando el anciano acudió a su puerta. Estaba buscando y reuniendo a ancianos de todas las razas, buscaba educar a los suyos en sus propias culturas, quería que un anciano de los nekomata educase a los últimos supervivientes en sus raíces culturales. Quería que su territorio fuese una especie de arca temporal que protegería la historia de sus protegidos, quería cultivar y conservar la cultura, las costumbres, las tradiciones…
Magari no estaba en contra de ello. Era muy consciente de la delicada situación de su especie, venida a menos en los últimos años. La creciente expansión de los humanos, la falta de fe en los dioses shinto y la industrialización estaban masacrando su estilo de vida. Diezmando su especie. Y finalmente estaba la caza de los exorcistas.
Dos bastiones, dos reinos se habían formado para esconder a lo último que quedaba de los youkai que deseaban vivir en sociedad. Podría haber acudido a la casa de Yasaka pero Nunarihyon apareció primero… Y con una legión de cachorros a sus pies no pudo decir que no. Renunciar a su libertad para liderar a los últimos nekomata implicaba muchas cosas. Sabía que sus días de paz habían acabado, tarde o temprano el mal se ceñiría sobre ese reino, que tendría que volver a pelear. Que sufriría viendo a las crías que iba a educar pelear… y morir. Pero ver a todos los cachorros correr con inocencia por las calles de la aldea reconfortaba toda duda y pesar. Ver como los pequeños crecían sanos y fuertes, con todos los conocimientos de su raza en sus mentes, libres y preparados para tomar sus propias decisiones… Algunos crecían y colaboraban con la aldea, otros marchaban a otros rincones del Reino, otros incluso abandonaban el territorio…
Todo esfuerzo se veía recompensado con la llegada de una nueva cría… Y aunque todas eran igual de importantes a sus hijos naturalmente había diferencias. No todos somos iguales ni para los individuos ni para la comunidad. Una de esas crías fue Fujimai.
Fujimai fue una nekomata que llegó a sus brazos apenas siendo una cachorro. Una nekomata única. Una descendiente de la perdida variante Nekoshou. Unos nekomata especialmente sensibles al ki ya la energía natural. Desde bien pequeña mostró aptitudes excepcionales, bondadosa y con un carácter extrovertido se ganó la amistad y el respeto de la comunidad. Como el suyo propio, era una hija para ella.
Las nekoshou estaban en peligro de extinción. La selección natural había sido cruel con ellos. Solo nacían hembras, lo que limitaba mucho su capacidad reproductiva en una aldea, es un emplazamiento colectivo. A sumar que una hembra solo reconocía a un hombre y no compartía con otra nekoshou, por lo que tenían que traer tantos hombres como mujeres fértiles hubiese. Pero no todo eran malas noticias. Las nekoshou eran fértiles con cualquier especie, eran madres universales. Lo que daba paso al peregrinaje.
La acuciante necesidad de población empujaba a las nekoshou a emprender un peligroso viaje al exterior de los muros en búsqueda de un marido con la fuerza genética de engendrar a una hija que aporte a la sociedad. Un cruel y peligroso ritual por el que todas las nekoshou han de pasar. Incluida Fujimai. En su peregrinaje al mundo exterior conoció a su hombre, un humano, un investigador que tenía especial interés en su especie. Lo que inicio como una colaboración entre los nekomata y la ciencia exterior acabó en un dulce romance. Un dulce romance que duró lo que la investigación del hombre. El final fue como no podía ser de otra manera, una tragedia.
La culpabilidad la perseguía en sus sueños. No podía evitar pensar si la hubiese educado mejor, incluso si hubiese evitado que viajase al mundo exterior… Aunque sabía que todo aquello eran falacias. Que poco podía haber hecho para cambiar su destino… Y ahora se encontraba con su descendencia. La herencia de Fujimai… Su última oportunidad. Su redención.
Aunque tal parecía que la historia de Fujimai se iba a repetir… Kuroka era un espíritu libre, indomable. Pese a su experiencia e insistencia, se le hizo imposible redirigir la conducta de la nekomata. Kuroka seguía con la mirada puesta en el exterior. Algo en el exterior le llamaba… Sabía que esa pequeña acabaría escapando más allá de los protectores muros del Reino.
Eso la aterrorizaba. Sentía que Kuroka seguiría la desdicha de Fujimai. Que se marcharía lejos, fuera del alcance de su protección. Sentía que la perdía. Sentía que perdería a la hija de Fujimai… Que Kuroka seguiría a Fujimai en su desdicha… ¿Pero cómo detener lo que en su día no pudo hacer? Si no podía evitar que se marchase… Si no podía evitar que… Si ese investigador no la hubiese…
-Kuroka…- dijo la anciana mirando a la despreocupada joven. Estirada en el suelo con la cabeza apoyada en una palma. Mirando a la nada, ausente.
Ausente, esa era la palabra idónea para describirla últimamente. Desde hacía algunos años, desde que había dado los primeros pasos de su ritual de madurez, la niña alocada y traviesa había calmado su ánimo, o eso se podría llegar a pensar. Lo cierto era que la morena estaba más calmada porque estaba ausente. Su cuerpo estaba en la aldea sí, pero su mente estaba muy lejos. Y eso ya lo había visto antes.
Abatida, Magari se disculpó mentalmente con Fujimai. Aunque una llama de esperanza ardía en su interior. El peregrinaje impedía que las nekoshou regresasen a casa, las empujaba al exilio si era necesario. Las nekoshou estaban en un serio peligro de extinción, no había excepciones… Excepto Kuroka. Algo le había tenido que decir Kuroka a Nunarihyon para convencerle de poder quedarse. Kuroka había encontrado a su varón, uno lo suficientemente importante como para que el excéntrico pero sabio líder de los youkai le permitiese ir y venir… ¿Quién era ese hombre? ¿Y porque no podían formalizar la unión?
¿Quién había domado a Kuroka?
-Isla Ikki-
El ambiente estaba tenso. MUY tenso.
Sentado en el césped, secándose, sentado de rodillas, con las manos en las piernas con Akeno abrazada a su brazo. Por nunca general nunca le diría que no, pero creía firmemente que su cercanía ponía en riesgo a su vida. El hombre, fornido, barbudo y con cara de muy pocos amigos, lo miraba intensamente. Podía sentir, con claridad, su hostilidad. Una hostilidad que al parecer, no afectaba lo más mínimo a la niña, que risueña, miraba a su… padre. El tipo era uno serio. Y callado. Increíblemente silencioso. Ignoraba si es que era un hombre de pocas palabras o es que se estaba conteniendo en darle una paliza… O enviarlo al otro barrio directamente.
-Entonces… Eres…-
-…-
-Baraqiel. Es mi papa!- exclamó Akeno sonriente, contenta… Sin soltarlo. Una unión a la que el hombre parecía prestar mucha atención.
-Ah… El padrazo. Es un placer conocerle… Me llamo Issei- sonrió el niño extendiendo su mano libre.
El hombre ni se inmutó. En su lugar pasó a mirar a su hija.
-Akeno. Estas mojada. Ve a casa y sécate. Ayuda a tu madre con la comida cuando acabes-
-¿No puedo regresar?-
-Nosotros te seguiremos enseguida-
Al demonio eso no le gustó nada de nada.
No muy convencida, besó al niño en la mejilla antes de alejarse… Sentía como el castaño pedía a gritos su presencia allí… Pero tampoco quería contradecir a su padre y… Se verían enseguida, no?
Alejándose a paso rápido… No vio como la mano del ángel caído se colocaba sobre su cabeza, levantándolo sin dificultad.
-¿Qué hace un demonio de la Casa Gremory revoloteando cerca de mi hija?-
-¿Ya lo sabes? Bueeeno… Es una larga historia… ¿Te he dicho que los hombres con barba creo que son muyyyy elegantes?-
El agarre sobre su cráneo se endureció.
-¿Pretendes convertir a mi hija en una de tus esclavas? Antes de mataré…-
-¿A quién dices que vas a matar?- preguntó una voz tras él.
-¿?-
PAM
Su cabeza se inclinó varios centímetros, incorporándose, molesto.
-¡Shuri, ahora no es..!-
-¡Me prometiste que serias considerado!-
-Y lo estoy siendo! Este niño es el diablo! Es…!
PAM
Shuri se estaba quedando a gusto, intentando convencer al ángel caído a base de collejones.
-Este niño es un chico educado y atento que no solo ha controlado los ataques de tu hija sino que también ha mantenido a la familia lejos de ella!-
-¡!-
-¡Suéltalo!-
A regañadientes, Baraqiel dejó al niño en el suelo. El ojirrojo cayó al suelo de pie, sorprendentemente intacto. Este se agachó, acariciándose el cráneo.
-Si ya lo digo yo… Lo de Akeno es un milagro divino… Con este padre…-
-¿Repite eso?- susurró Baraqiel mirándolo fijamente.
-Yo… No he dicho nada-
-Akeno, llegado el debido momento, se marchará de casa, Baraqiel. Se irá con él. Si es con Pieza o sin Pieza dependerá de ella- espetó la mujer cruzándose de brazos, seria.
-¿Sabes lo que…?-
PAM
-Entiendo lo que dices…- anunció el ángel caído adolorido.
-Ahora tu- mirando al niño –Vas a ir a casa a secarte y cambiarte de ropa y tu –mirando a su marido –Vendrás conmigo… Estamos a punto de comer-
-Sí, señora…- murmuraron los dos varones al mismo tiempo.
-DxD-
Sentados en el suelo del tatami. Los hombres permanecían callados, esperando a las mujeres.
-Un Gremory… No lo pareces- dijo el hombre, hablándole por primera vez desde que había regresado al templo.
-Eso es porque no lo soy…- dijo el niño rascándose la nuca –Soy adoptado. Mis padres son de aquí… Murieron hace algunos años-
El hombre no mostró signo alguno de empatía. No le creía. No confiaba en él.
-Lamento la perdida… ¿Los demonios te adoptaron? Eso es inusual-
-Mucho… Aunque la formalización es algo muy reciente…- mirando a lado y lado –Entonces tu… ¿Grigory?-
El ángel caído no respondió.
-Increíble… He leído mucho sobre vosotros… La humanidad os debe mucho… Desde la lengua hasta la creación de herramientas…-
-Eso fue hace mucho tiempo. Y deber es cuestionable. Juzgamos a la ligera las decisiones de Padre, nuestra intervención sumió al mundo antiguo en el caos…-
-¿Cómo es eso?-
-Creó desequilibrio entre los pueblos. El desequilibrio, poder, el poder control, el control rebelión, la rebelión la guerra, la guerra la muerte-
-Vaya…-
-…-
-Tenía entendido que apenas salíais de vuestros dominios… ¿Qué hace un caído de Grigory en el mundo humano… conviviendo con una humana? Quizás no estáis tan arrepentidos de vuestros actos…- sonriendo divertido –O solo hayáis mantenido algunas conductas-
-Hablas demasiado, niño-
-Mmm-
-…-
-¿Saben que tienes descendencia?-
El caído suspiró. ¿Qué había visto su hija en este elemento?
-¿Eso importa?-
-Curiosidad…-
-¿Te importa que mi hija lleve mi sangre?-
-Nada más lejos! Mientras lleven la sangre de Shuri y herede su belleza…-
-Tienes valor niño…-
-Pues tú no has respondido…-
-¿Sabe tu hermano que vienes aquí?-
-Soy un buen chico, por supuesto que lo saben!- exclamó el niño cruzándose de brazos –Pero no es que les importe mucho. Saben que lo que hay aquí es un angelito precioso…-
-¿?-
-Obviamente no dejan de mencionar eso de responsabilidades políticas, insistiendo en que mi presencia aquí puede traerle problemas a tenshi…-
-¿Quién es tenshi?-
-Akeno-
-¡!-
-Y digo… Lo ocurrido en la isla principal… ¿No ha habido consecuencias colaterales aquí, verdad?- mirando a sus alrededores preocupado.
-¿Sabes que pasó allí?- inquirió el ángel caído.
El niño miró a un lado y al otro.
-Quería hablar con esto con Shuri-san cuando no estuviese Akeno...-
-¿Con mi esposa? ¿Porque?-
-Como decirlo... Tuve mis más y mis menos con ellos... Hace unos días- mirando al hombre serio.
-¿Cómo dices?-
Pasándose la mano por el cabello, dudó antes de continuar.
-Mi educación no pertenecía solo a los Gremory, también vivía con los Shidou... Unos exorcistas... Resulta que uno de los exorcistas tenía una relación con demonios, no sabemos con quién... Los religiosos se unieron a los Shinto... Fue una carnicería-
-!-
-Yo venía a hablar con Shuri-san... Quería disculparme...-
-Niño. ¿Qué hiciste?-
-Mi amiga de la infancia fue a buscar a su padre... No podía dejar que muriese... Me fui directo a la Iglesia, extraje a Irina-chan pero entonces vi a Touji... Pero había muchos sacerdotes shinto...-
-¿Los mataste?-
-A alguno... No sé cómo decírselo a Shuri-san...-
El hombre barbudo relajó su semblante.
-Shuri es una Himejima... Pero a pesar de que los sigue amando, no es una radical, niño. Ama a su familia, pero no aprueba sus acciones. Suou Himejima es un radical, un tirano que la desterró a esta isla a su bisnieta...-
El niño lo miró tímidamente.
-¿Suou Himejima es un hombre peligroso?-
-Por supuesto. Es inteligente, es cruel, está convencido en sus convicciones, no descansará hasta cumplir sus objetivos y tiene a una familia poderosa cumpliendo cada uno de sus deseos-
GLUP
-Suou Himejima es el principal enemigo que puedes tener en este mundo, como mínimo en este país. Si descartamos a la Iglesia Católica por tu naturaleza-
-Estará contento conmigo...-
-Quien sabe. Por lo que me has contado esto podría ser una operación menor realizada por algún miembro de la familia... Puede que tu participación no sea anunciada y no llegue a sus oídos-
El niño suspiró tranquilo.
-Señor Baraqiel...-
-No me llames señor, me hace parecer mayor... Y sin comentarios al respecto-
-Mmm... Pues... Baraqiel...- dijo inquieto -Este templo... ¿Es seguro?-
Baraqiel lo miró sorprendido.
-No es que cuestione tu autoridad pero... Podríamos colaborar...-
-¿Colaborar cómo?-
-Tengo recursos que ofrecer. Puedes contar con los Gremory para defender esta montaña. Te doy mi palabra-
El ángel caído lo miró detenidamente, agachándose para mirarlo más de cerca.
-¿Realmente eres un demonio?- alzando una ceja, curioso.
-Tengo todos los papeles en regla!- llevándose una mano al cinturón, sacando una pequeña piedra. Apretando su puño, rompiendo el cristal. Sintiendo el poder fluir por su cuerpo, activando el círculo de los Gremory bajo sus pies.
Llevaba tiempo queriendo usarlo. Molaba mazo.
-Naciste humano, es correcto?-
-Eres más inteligente de lo que…- el niño no acabó la frase –Así es, si-
-Pero no tienes poder… ¿A quién sirves?-
-¿Qué?-
-Eras humano. Ahora demonio. ¿A quién sirves?-
-No sirvo a nadie-
-¿De quién eres esclavo?-
El niño se encogió de brazos.
Inspeccionando el círculo bajo el niño… Era propio. Usaba el emblema familiar, pero era propio, su firma. El circulo personal de un Gremory. No era algo que un esclavo tuviese. Tampoco se podía vislumbrar un dueño o cualquier símbolo de vasallaje.
Y más prueba aun, el niño tenía un anillo de oro en su mano. El anillo de los Gremory.
-Piedras de energía… ¿Las necesitas para algo tan simple?-
-Las necesito para cualquier cosa que no sea humanamente posible… Es lo que tiene ser yo-
-Pero te he visto volar… Antes, en el estanque-
-Más piedras-
-Tienes alas pero no puedes usarlas… Curioso-
-¿Qué? ¿Las alas no se crean mágicamente?-
-La magia, los conjuros no hacen crecer extremidades o alas. Flotarías directamente… Las alas las tienes, pero no puedes o no quieres usarlas-
-¿Cómo no voy a querer usarlas? Siempre he querido alas, como tenshi!-
-¡!-
-Eso si es envidia…- girándose, mirando a la morena en la puerta del salón –Preciosas alas con las que surcar el cielo…-
Sonrojada, la niña se sentó obedientemente a su lado.
-¿Y tus padres te han dejado regresar? Las noticias que llegaron de la isla…- dijo Shuri entrando en el comedor.
-No estaban muy contentos… Pero puedo regresar a cambio de hacerme responsable de algunos asuntos políticos… Saben que tengo lazos aquí. De momento puedo seguir viniendo…- tomando la mano de Akeno.
-¿Eso puede cambiar algún día?- preguntó la niña preocupada.
-Seguramente… Por eso mismo estoy tomando medidas!-
-¿Y qué vas a hacer?-
-Primero demostrar que soy útil aquí… Quiero empezar con algunas labores diplomáticas básicas… Entablar conversaciones con los youkai, es algo que no se ha logrado antes… Y para eso debería de hablar con la noble Belial… Después demostrar mi independencia… Estoy formando un equipo! Así no tendrán que preocuparse por mí!-
-¿Y ya tienes las Piezas necesarias?-
-Aun no. Pero pronto las tendré…-
-¿No hay una edad para eso? ¿Cuántos años tienes?-
-10-
-Entonces te faltan unos dos o tres...-
-He pedido una excepción. Espero tenerlas en una semana como mucho-
-!-
-Y ya… ¿Has encontrado a alguien?- preguntó Akeno tímidamente.
-Hay un par de candida… tos-
-Candidatas- rectificó la ángel caído.
-Candidatos, daaaaatos-
-Estas buscando solo mujeres- insistió la morena.
-A ver, eso es algo subjetivo y…-
-¡Lo estoy viendo! Claramente en tu cabezota!- exclamó Akeno, claramente celosa.
-¿Cómo puedes saber eso, Akeno?- preguntó Baraqiel curioso.
-Porque lo veo, claramente, lo que ve, siento lo que siente y escucho lo que piensa! Y solo piensa en mujeres!-
-No me culpes… Tengo que reunir a…-
-¡No me vengas con esas jovencito!- exclamó Akeno levantándose, firme, colocando las manos en su cintura -¡¿Con quién te crees que estás hablando?!-
Shuri los miró divertida.
Baraqiel sorprendido.
-Pero…-
-Nada de peros! Ahora ve a lavarte las manos! Vamos a comer! Ya hablaremos de esto en otro momento!-
-Pero…-
-¡No, Issei! Haz lo que te digo… YA!- ordenó la niña extendiendo su mano, señalando a un rincón.
El Gremory… obedeció en silencio.
-DxD-
Baraqiel estaba molesto. Muy molesto.
Sirviéndose otra copa de sake, ojeó a su costado. Mirando con desagrado como su hija dormía relajadamente con su cabeza apoyada en la pierna del demonio. El extraño niño de ojos rojos, demonio sin poder, humano con aura de dragón, miraba al cielo acariciando el cabello de la Himejima.
Shuri los miraba afectuosamente.
-No entiendo… No entiendo cómo es que tenéis ese vínculo…- gruñó el caído sirviéndose otra copa -¿Entonces sabes qué piensa? ¿Qué siente?-
-Y donde esta… vagamente. Todo es proporcional a la cercanía…- bajando la mirada –Sueña con… Vosotros, un campo de flores… Una excursión. Tiene un vestido azul y un sombrero de paja…-
-Es una excursión que hicimos por su cumpleaños cuando era pequeña…- respondió Shuri.
-Está contenta… Es un recuerdo que le gusta mucho-
Baraqiel gruñó molesto.
-¡Ah! Una cosa que quería preguntar…- volviendo su atención a la madre –Las termas… Las termas que hay en lo alto de la montaña… ¿No tienen propiedades purificadoras?-
-¿Las termas antiguas? Así es, las usamos para los rituales. Absorben el poder a purgar y lo expulsan como vapor, pero solo es efectivo si se usa de la forma correcta- mirándolo con curiosidad -¿Cómo sabes de esas termas?-
-Suzaku me lo dijo-
La morena lo miró sorprendida. Baraqiel dejó la copa enfadado.
-¿Esa niña sigue viniendo por aquí?-
-Vino cuando nuestra hija… Tuvo pesadillas de nuevo-le explicó su mujer.
Baraqiel la miró sorprendido, sin decir nada.
-Sep, las estaba pasando canutas con ese bicho…-
-¿Logró derrotarlo? Sí que ha crecido… ¿Qué tendrá, 14 años?-
-Nop, fui yo… ¿14? ¿Has dicho que tiene 14? Uaaaa… Pues no lo aparenta…- murmuró el niño con una sonrisa perversa, acariciándose la barbilla.
Akeno se movió levemente, frunciendo el cejo, para seguir durmiendo.
-¿Con tus limitadas posibilidades… le derrotaste?- preguntó Baraqiel retomando su bebida.
-Mi rostro inocente esconde unos cuantos secretos… Pero volviendo al tema, que secreto es ese?-
-¿Entonces Suzaku-chan te habló de las termas?-
La mujer no estaba dispuesta a dejar pasar el tema.
-¿Allí es donde estabais?-
-Si, después de despachar a esa cosa necesitaba tratamiento…-
-¿De mis termas?-
El niño balbuceó algunas palabras antes de bajar los hombros.
-Tengo mucho poder en mi interior… Pero es dragontino y no parece tener mucho uso… Debido a un… Vamos a llamarlo incidente. Tengo una Pieza del Rey en mi interior-
Baraqiel tosió su sake, incrédulo.
-Esa pieza parece alimentarse de mi poder y convertirlo en poder demoniaco, algo muy útil saaaaaaalvo porque deja atrás un rastro… Vamos a llamarlo… Residuo-
-Un poder dragontino. Se de lo que hablas, es un poder natural. Visceral. Sirve a la naturaleza, a la vida, por lo que se alimenta de un instinto básico. Al usarlo libera esa emoción que llamas residuo, no es algo negativo ni mucho menos. Dime… ¿A qué sentimiento atiende? ¿Avaricia? No… Si te preocupa es que es algo más problemático… ¿Ira quizás?- tanteó Shuri intentando adivinarlo.
El joven Gremory desvió la mirada.
-Es algo más vergonzoso… Te avergüenza… Gula!- exclamó Shuri, señalándolo, convencida de su respuesta.
-¿Ha de ser un pecado?- se informó el caído.
-Un sentimiento primigenio, sep, básico. Los registros arcanos los catalogaron como primigenios, las religiones, pecados…-
-La Pereza, que se quede tirado en el suelo sin poder hacer nada!- exclamo Baraqiel animado –Como la ameba que es!-
-No, le da vergüenza decirlo… Le da vergüenza decírnoslo!...- exclamó la mujer divertida -¡Es la Lujuria!-
Baraqiel giró su cabeza lentamente, enfocando al niño con toda la dureza posible.
GLUP
-Aja! Acerté!- chilló Shuri emocionada, bailando sin moverse de su sitio.
-Pues sí, si… No es que me sienta muy orgulloso- masculló pasándose la mano por el pelo –Aunque eso es algo que pronto dejará de importar-
-Usa ese poder, acércate a mi hija y no respondo a mis acciones- advirtió Baraqiel.
-Por eso mismo hablo de esas termas!- volviendo a Shuri –Al menos hasta que pase por el ritual y tenga… Bueno… Quien atienda esas necesidades… ¿En serio tenemos que hablar de esto?-
-¿Qué es ese ritual?- preguntó Shuri mirando a su marido.
-Los demonios de alta cuna sellan los acuerdos con matrimonios políticos, por lo que la pureza y la fidelidad son fundamentales. Para evitar líos de faldas entregan a sus primogénitos una serie de concubinas oficiales, portadoras de bafomet. Sus cuerpos dejan de ser capaces de sentirse atraídos sexualmente por nada ni por nadie que no sea el dueño de esa reliquia, a cambio los varones quedan relegados a disponer de esas mujeres, saltárselo supondría una irreparable deshonra para la familia. Si se hiciese público seria incluso expulsado de la familia… Es un método de control y contención de los sangre pura. Si este crio recibe sus piezas y obtiene algún bafomet, tocar a nuestra hija supondría su expulsión de la familia-
-¡!-
-Y es algo que preferiría que Akeno no supiese… ¿Podemos volver a las termas?-
Shuri sonrió mordazmente, divertida, mirándolo con picardía.
-¿Y aquellas que no tienen esa reliquia?-
-Piezas Demoniacas. No se contempla que un noble se mezcle con una plebeya- respondió Issei.
-Ya veo… Y respondiendo a tu pregunta… Las aguas reaccionan a unas plantas de la zona. Si no te tomas cierta infusión primero, apenas tienen efecto. Dado que son particulares de esta montaña, es muy posible que Suzaku-chan no lo supiese…-
Issei se llevó una mano a la cara.
-¿Usaste ese poder para derrotar al oni?-
-Si…-
-¿Sin consecuencias?-
-No demasiadas…- suspirando pesadamente -¿Puedo tener algunas de esas plantas en caso de necesitarlo eventualmente?-
-Por supuesto, Issei-kun-
-Lo agradezco…- dijo Issei agradecido. Mirando fijamente al hombre.
-Si tienes algo que decir… Dilo-
-Es solo que me parece extraño…- cruzándose de brazos, ladeando la cabeza.
Baraqiel no quería preguntar…
-Se de ti, tu nombre aparece registrado en el Libro Menor de Salomón…-
-¡!-
Shuri miró a su marido, intentando ocultar su risa.
-Arcángel. El Tercer Libro de Enoch te cataloga como uno de los príncipes angelicales, tenías a tu servicio a 496 mil ángeles… Uno de los principales ángeles de la primera y cuarta cora si no recuerdo mal… Pero es extraño…- murmuró el niño acariciándose la barbilla –Se te representa con pétalos de flores… Como el ángel de la risa… "Donde haya risa, estará Baraqiel"- recitó el castaño con tono solemne –No me cuadra, la verdad-
Shuri estalló en risas incapaz de contenerse.
Baraqiel gruñía con fuerza.
-¿Qué pasa? ¿Por qué tanta risa?-
-Ese es Barachiel… Una asociación indebida de la Iglesia Ortodoxa Oriental… Un mito y una vergonzosa… referencia-
-¿Entonces no cuentas chistes y haces bromas?-
Shuri rió con más fuerza, inclinándose agarrándose la barriga.
-N-no, yo no hago… Esas cosas!- respondió el hombre desviando la mirada, avergonzado.
-Mi marido es Baraqiel, el ángel del rayo…-
-Ah… Uno de los custodios… Ah! Ya lo entiendo! El noveno custodio de los 20 líderes de los 200 ángeles caídos… De Grigory!-
El hombre lo miró interesado.
-Entiendo entiendo…-
-Sabes mucho de ángeles… ¿Lo estudiáis en el Inframundo?-
-Estoooo… No. Tenía una… amiga, si una amiga muy cercana que me habló del Cielo, de la Ciudad de Plata… Tú tienes que tener más de 3 mil años entonces! Viviste en la Ciudad de Plata! ¿Es tan hermosa como dicen?-
-¿La Ciudad de Plata?- preguntó Shuri curiosa, mirando a su marido.
-Así es como se llamaba a la capital del Cielo, hacía tiempo que no escuchaba ese nombre…-
-Los Grigory solían ser llamados los hijos de Elohim… Fuisteis creados por él, por lo que lo conocíais… ¿Cómo era?-
-Posees mucha información… Cosas que no salieron de allí… ¿Tu amiga era un ángel?-
Shuri los miró sorprendida.
-¿Supondría un problema?-
-¿Un demonio codeándose con ángeles? Si-
-Mmm… Mi amiga es el ángel más hermoso del Cielo-
La copa tocó el suelo, el hombre lo miró anonadado. A los pocos segundos empezó a reír con fuerza.
Shuri no entendía porque este cambio.
-¿Ahora te ríes tú? Pues sí que soy gracioso oye…- protestó el niño desviando la mirada.
-Shuri… Este niño dice que conoce a Gabriel… Gabriel es una arcángel, una mujer tan hermosa que cientos de ángeles cayeron al despertar sentimientos de lujuria hacia ella… Lleva siglos desaparecida. Se dice que el Cielo prohibió que se apareciese ante los humanos…-
-Así es. Rubia, hermosa sonrisa, siempre descalza…-
-¡!-
-Nunca se mostró a los Shidou… Pero no tenía otra manera de hacer que estuviesen a salvo-
-¿Cómo dices?-
-Le pedí a Gabriel que sacase a los Shidou de Japón… A los pocos segundos se desvaneció… Creo que la llamaron a la fuerza o algo así, no he vuelto a saber de ella… Quiero pensar que está bien…- alzando la mirada, enfocándose en las nubes.
-¿No has podido hablar con tu amiga desde entonces?-
-Y no solo Gabriel… Irina-chan… Bueno… Sé que está bien…- volviendo a mirar al ángel caído –Mi hermano y mis padres a menudo hablan de…- mirando a su alrededor –Has vivido mucho tiempo… ¿Es ahora cuando tienes una familia?-
Baraqiel no respondió.
-Mi marido nunca ha sido de hablar mucho del pasado- intervino Shuri en su lugar.
-Una lástima… Debe de haber visto el mundo muy diferente a como es ahora… En mi casa tampoco podemos hablar de eso. Poder, podemos. Pero no le dan tanta importancia… Para ellos cien años no son más que un suspiro…-
-El Inframundo debe de ser un lugar fascinante, Issei-kun-
-Yo también lo creo… Por eso me gustaría conocer más de él, de los secretos que se esconden aquí… Y la Ciudad de Plata, me encantaría verla!-
-Dios no le tiene aprecio a tu especie, ninguna de las dos-
-Para mi suerte él ya no está…- pasando a mirar a uno, luego al otro para finalmente mirar a Akeno. Seguía durmiendo –Otra pregunta…-
-Posee mi longevidad, si- respondió Baraqiel serio.
Sobreviviría a Shuri… Por mucho.
-Entiendo…- sin dejar de acariciar el cabello de la morena.
-Sí que eres humano…- dijo el barbudo serio –Piensas en cosas en las que un ser de tu categoría no gasta su tiempo…-
-Pero tú ahora te has asentado…-
-…-
-¿Por qué ahora?-
Shuri sonrió divertida.
-Hay cosas que pasan, inesperadas, no previstas… La vida… Se abre paso, Issei-kun- dijo Shuri mirando a su hija.
-Entiendo…- mirando a la niña en sus piernas –Cosas inesperadas… Eso lo entiendo…-
-Issei-kun, eres libre de venir a usar las termas cuando quieras, cuando las necesites… Y te daré hierbas suficientes para unos cuantos tratamientos, te enseñaré a usarlas…-
-Muchas gracias, Shuri-san… Las necesitaré un tiempo, hasta que encuentre alguna forma de controlar…- mirándose las manos –Aunque no entiendo porque Suzaku me mintió…-
-Eso me intriga… ¿De que conoces a Suzaku-chan?-
-Pues…- llevándose una mano al mentón -¿Pasa algo con ella?-
-Los Himejima no son bien recibidos en esta casa, niño-
-¿No?- exclamó sorprendido, mirando a la mujer.
Shuri parecía dudar, pero no desacreditó a su esposo.
Issei, ante la rigidez del hombre, decidió no continuar con la conversación.
-Pues es una lástima, porque es guapísima, me recuerda a ti, Shuri-san-
-Mmmm…-
Akeno se movió molesta.
-Me pregunto si podría convencerla de venir al Inframundo… Una miembro menor de la familia si podría venir con nosotros… Una especie de alianza…-
Akeno se volvió a mover.
-¿Dónde has oído que es una miembro menor?- preguntó Shuri con cautela.
-Si viaja hasta aquí no creo que sea muy importante… ¿Me equivoco?-
Ni Baraqiel ni Shuri respondieron.
-Me pregunto cómo se lo podría proponer…-
Shuri bajó la mirada, extrañada al ver como su hija sufría una alteración en su descanso… A la par que el niño había empezado a hablar de su prima.
-Verás… Suzaku-chan es pariente mía, y de Akeno. Es hija de mi hermana… Es la prima de Akeno-
-Ohhhh! Entiendo… Por eso se parecen tanto…-
Baraqiel miró extrañado a su esposa. Esa era información que no solía dar.
-Quizás debas pasar más tiempo con ella, imagina… Que es como una Akeno adulta!-
Baraqiel no creía lo que escuchaba… Aunque si eso servía para alejarle de su hija…
-Pues no sería mal plan… Conocer más a esa precio…-
Akeno abrió los ojos, incorporándose de golpe, sorprendiendo a los hombres… Su madre lo había previsto. Ocultando una sonrisa tras su manga.
-¿De qué preciosidad hablas?-
-¿Ya te has despertado?- pregunto Issei.
-¿De qué preciosidad hablas?-
-Pues…-
-¿De qué preciosidad hablas?-
-¿Se puede saber porque te preocupa…-
Enganchándolo de las mejillas, Akeno se le echó encima…
Shuri volvió a reír contenta…
-DxD-
De pie, frente a las termas, Issei miraba la bolsa de tela con las plantas en su interior.
El sonido de un caminar llamó su atención. Volviéndose hacia atrás vió al ángel caído caminar hacia él, vestido con su yukata marrón, serio, como siempre.
-En seguida me iré… Solo estaba…-
-Puedes quedarte y venir cuanto quieras…-
-¡!-
-Shuri me ha dicho lo que hiciste por Akeno, lo que estás haciendo por mi hija-
-Oh…-
-Eres un niño extraño… Incluso alguien no muy brillante como yo puede verlo. Entiendo que han visto los Gremory en ti…-
-Pues yo no mucho…- volviendo la mirada al agua.
-Nací en la Ciudad de Plata hace más de tres mil años… Sería más exacto decir que Elohim me creó hace más de tres mil años…-
-¡!-
-Me crié y maduré en el Paraíso… Hice amigos, y por una serie de… Escapamos del Cielo. Caímos. Fundamos una sociedad, creamos nuestra propia casa… Luego vino la guerra… Muchos de mis amigos murieron…-
-…-
-Un día, luchando contra demonios, me hirieron. Me escondí en esta montaña… Shuri me encontró. Cuidó de mí-
-…-
-Ella cambió mi mundo. Como solo Azazel había podido hacer hasta entonces… Al conocerla a ella entendí que llevaba milenios equivocado…- negando con la cabeza –Lo que quiero decir… Una vida inmortal es una cantidad ilimitada de experiencias. Positivas y negativas. La pérdida de esos humanos y la ruptura con la Arcángel son fortuitas-
-¿Por qué fortuitas?-
-Porque son temporales. Solo la muerte las puede hacer definitivas…-
-…-
-Lo que tienes que hacer es aprender. Adaptarte. Mejorar… ¿Se llamaban Shidou?-
-Si…-
-Que lo que les ha pasado a los Shidou… No nos pase a nosotros-
-¡Pero tú eres fuerte!-
-Pero no estoy mucho tiempo aquí-
-¿Por qué no?-
-Tengo responsabilidades…-
-Pero aunque ese fuese el caso… Soy muy débil. No pude ganarle a esos exorcistas… Si no me hubiesen ayudado-
El caído se colocó a su lado.
-Que necesites un agente externo para controlar tu poder implica que no es algo natural que debas usar…-
-¿Entonces necesito algo más? ¿No es suficiente con Yamato y Ascalon?-
El hombre alzó una ceja al escuchar esos nombres.
-También puede significar que el problema esté aquí- colocando su índice en su frente –Tienes la cabeza llena de ruido. Demasiadas dudas. Demasiado caos-
-¡!-
-Cuando caí… Accedí a un nuevo poder en mi cuerpo… Durante mucho tiempo fui incapaz de usar el poder de la luz. El poder que padre me había dado-
-¿Cómo lo recuperaste?-
-No lo hice. Nunca se marchó-
-No lo entiendo…-
-Quizás no puedas usar tu poder porque tengas miedo a hacerlo, Issei-
-¿Cómo voy a tenerle miedo si lo necesito?-
-Es solo una teoría… Esa es una respuesta que deberás encontrar tu solo-
-Mmm-
-Pero que tengas esas inquietudes es positivo…-
-Quiero hacerme fuerte… No quiero que separen a Akeno de mí como han hecho con Irina… No quiero ofenderte!-
El hombre no respondió.
-En eso puedo ayudarte… La próxima vez que vengas te daré algunas clases… A cambio de algo-
-¿De qué?-
-De que cuides de mis chicas mientras yo esté fuera-
El niño lo miró extrañado.
-Cuídate tú también, de los Himejima-
-Si necesitáis protección puedo arreglar…-
-Hablo de ti-
Parpadeando repetidamente, el niño asintió.
-Me comprometo, como hijo menor de los Gremory, a proteger a Shuri-san y Akeno-chan haciendo uso de todo mi tiempo y recursos…-
-Eso me servirá-
-Aunque podemos formalizarlo con una alianza… ¿Te interesa hacer un…-
Agarrándolo por el cuello de la chaqueta… Baraqiel tiró al niño a las termas.
-Terrenos Gremory-
La casa noble de los Gremory poseía un vasto ejército. Una cantidad importante de demonios que recibían constante formación militar. Una formación que atendía a dos propósitos, impartir disciplina y mantener activos a sus ciudadanos. Bajo la estricta supervisión de Surtr Second y Beowulf, todos los demonios con potencial para la guerra eran formados a conciencia.
De pie, observando los enormes campos de entrenamiento de la casa Gremory, Zeoticus miraba como cientos de demonios formaban y realizaban cientos de maniobras diferentes. El ejercito de demonios, que, comandados por su hijo, cuidaría y velaría por todos los residentes de sus terrenos. Ese era el ejército que cuidaría por los intereses de la familia. Por su integridad física y mental…
Un entrenamiento duro, constante y sin misericordia. Muy a menudo los soldados acababan heridos de gravedad, pese a que eso fuese algo que los avanzados estudios de sanación podía remediar con relativa rapidez, los daños eran reales, el dolor, intenso. Pese a todo, el menor de sus hijos había insistido en recibir la misma formación. Cruel, dura y directa. Sin consideraciones, edulcorantes o preferencias. Su sinceridad, predisposición y carácter abierto, pronto se ganó el respeto de sus sirvientes, pasando a ser no solo un soldado más, sino uno valorado. Un dueño con el que poder relacionarse, alguien cercano. No un ser desconocido viviendo en frio y alejado castillo.
Sonriente vio cómo su hijo derrotaba a otro de sus siervos. Un combatiente más experimentado… Un buen progreso.
Pasando a mirar a Beowulf este lo entendió, dando un paso al frente, caminando hacia el terreno de lucha. Un pequeño cuadrilátero de tierra batida.
El joven demonio, vestido con sus rasgados ropajes de entrenamiento, aseguró su agarre sobre la espada, ladeando su cuerpo. Estirando los dedos, colocó su mano sobre el mango de la katana sin llegar a tomarla. Conocía a su enemigo. Beowulf. Un descendiente del héroe que asesino a Grendel. Uno de los cinco mejores peones del Inframundo. Poderoso, pero su valor radicaba en su valor como apoyo. Era un luchador de segunda fila… Pero poderoso de todos modos. Mucho más que él.
-Yamato mide 110 centímetros de largo. Sumados unos 50 centímetros de tu brazo. A más de metro sesenta sin poder mágico, eres inofensivo. Dentro de ese ángulo, con esa hoja, eres letal… ¿Cómo vas a solucionar eso?- preguntó Beowulf blandiendo una espada de práctica.
Inclinándose hacia adelante… Issei se desplazó con velocidad hacia él, esgrimiendo su espada en un corte horizontal.
Beowulf lo esquivó sin problemas.
-Pese a no tener poder si eres un demonio por la vía biológica. Tus músculos te permiten increíbles hazañas… Pero cualquiera que sabe que esa espada lo corta prácticamente todo no arriesgará su hoja…- extendiendo su mano, creando un círculo mágico.
Issei se apartó su suficientemente rápido como para esquivar una explosión.
Tanto Beowulf como Zeoticus sonrieron tenuemente.
-Lord Zeoticus te ha enseñado las artes de la familia… ¿Cuántos segundos necesitas para convocarlos?-
-Unos… cinco-
-Demasiado tiempo!- colocándose frente al niño de un paso, blandiendo su espada.
Issei colocó a Yamato, deteniendo el golpe… saliendo volando. Antes de llegar a tocar el suelo la espada volvió a atacar… Perforando su hombro.
Conteniendo un alarido, Issei se alejó unos pasos, uno de los sanadores curó al instante la engorrosa herida. Pese a haber dejado de sangrar, la herida seguía doliendo en su subconsciente.
-Automatismos. Tienes que se capaz de poder lanzar ciertos conjuros de forma instantánea- blandiendo su espada, arrojándosela.
No había acabado de lanzarla que chasqueó los dedos, liberando un hechizo de fuego.
Desviando la espada, se hizo a un lado, esquivando por poco la llamarada.
Mirando a su costado vio cómo su manga ardía… Si le había dado.
-No tienes defensas, así que has de ser rápido. Tus ojos ven más que nadie… Crees que tu poder de dragón no sirve. Te equivocas. Si revisas tu historia verás que, al ser tan poderosos, no requerían de cosas como la magia, usaban sus poderes para reforzar sus cualidades innatas-
-¿O sea?-
-Refuerzo. Magia de refuerzo. Algo que ya haces con tu espada…- señalando la hoja –Puedes ver… Reacciona a lo que ves!- alzando las manos, creando múltiples círculos mágicos.
Zeoticus miraba con seriedad, suspirando con fuerza. El niño había acabado con una daga de energía en un muslo y en su hombro… Si Rias llegaba a ver esto estallaría en furia. Tras múltiples encantamientos de sanación, el niño seguía recibiendo ataques.
-Te centras en todos los ataques… Céntrate en los que son una amenaza, calcula distancias, tiempos… Eres inteligente. Ya debes de saber que los cálculos en la magia lo son todo. Tienes que hacer los cálculos al vuelo, sobre la marcha-
-Pero…-
Alzando las manos volvió a convocar cientos de estacas de energía.
El niño empezó a moverse con rapidez por el suelo, desviando solo aquellas que podrían tocarle… Llevándose una mano al estuche del cinturón lanzó la piedra al aire, convocando un agujero de vacío donde estaba el demonio.
Algunos metros demasiado pronto… Y con una estaca en un brazo.
Zeoticus sonrió orgulloso. El niño mejoraba. Y muy rápido.
-DxD-
Venelana estaba contenta. O más bien divertida. Divertida a costa de su hijo menor. Sabía que le preocupaba.
Dentro de los terrenos era una persona respetada. Tanto por lo ganado por lo impuesto, pero más allá de las fronteras de sus terrenos…
-Madre!-
Sin dejar de leer su periódico, Venelana se hizo la ocupada.
-Que quieres, Issei-
-¿Tú tienes varios miles de años, no?-
CLICK
Un tic nervioso apareció en su frente.
-Estás jugando con fuego, hijo-
-Pero tienes esa edad, no?-
¿De nuevo con eso?
-Yo también quiero hacerlo. Pero a la inversa!-
La mujer lo miró extrañada.
-Quiero aprender esa habilidad, magia o lo que sea!-
-¿Y para que podías querer eso? Eres un niño, Issei…-
-Por eso mismo no me toman en serio!-
La castaña lo miró fijamente.
-Entonces… ¿Quieres aparentar ser adulto?- mirándolo fijamente -¿Para qué te tomen en serio?-
-¡Así es!-
-Podrías aparentar ser un adulto… para ser alguien infantil por dentro-
-Madre!-
-Te estas adelantando cientos de años, Issei-
-Pero…-
-No es no, hijo mío- dijo Venelana firme.
El castaño refunfuñó molesto, pero no añadió más. Simplemente optó por volver a sus pensamientos.
La demonio volvió a hablar pasados unos minutos.
-Digamos… Que podemos hacer que tomes una apariencia mayor… Algo parecido… A la adolescencia. ¿Para que la usarías?-
-¿Me enseñarás?- exclamo Issei emocionado.
-Responde a mi pregunta, jovencito-
-Pues… ¡Para deberes políticos! Obviamente!-
-Mmm… Eso no me interesa-
El dragón la miró sorprendido. ¿Acaso no era la respuesta correcta?
-¿Entonces para que debería usar esa magia?-
-Es muy simple hijo mío!- exclamó la mujer dejando a un lado su periódico -Para que encuentres a tus sirvientas!-
-De nuevo con eso…- murmuró el niño bajando la cabeza.
-Quiero que te busques unas cuantas chicas mayores, buenas y atentas que cuiden de ti!-
-Mama…-
-Sé que los hombres sois como sois, las queréis siempre jovencitas y maleables… Pero hazle caso a tu madre! Mayores, te consentirán y te cuidarán!-
-Mama…-
-Repite conmigo! Mayores, te consentirán y cuidarán! Palabra de madre!-
-Chicas… Mayores, me… consentirán y cuidarán... Supuesta palabra de madre…-
-Muy bien! Ahora que lo has entendido… Esta magia hará que no te tomen por un crio y puedas dejar que te conozcan antes de decirles la verdad… No puedes firmar el pacto sin haberles dicho la verdad! No puedes mentirles!-
-¿Entrarles con magia de cambio de apariencia no es mentir?-
-Es una mentira piadosa, un mal menos para alcanzar un bien mayor!-
-Esta doble moralidad a veces da miedo…-
Animada sacó un estuche de su bolso de mano.
¿En serio? ¿Lo tenía preparado?
-He pensado que una pulsera más moderna te llamaría más la atención… A ver qué te parece-
Levemente arrepentido, el niño tomó el estuche, abriéndolo, vio una pulsera de cuero, múltiples capas unidas por una placa con una joya investida. Juvenil pero elegante.
-Se debería de alimentar de tu aura… Bastaría con tocar la piedra para que se active…-
-¿Y cómo funciona?-
-No has de hacer nada… Solo toca la piedra-
-Madre… ¿Desde cuando llevas planeando esto?-
-Eso que importa!... He pensado que los 18 es la edad perfecta!-
-¿Qué?-
-Recuerda. Mayores que tú, pero no de lo que vas a aparentar… Las seduces con tu madurez y tus buenas palabras… Les explicas todo lo que les puedes ofrecer como heredero de nuestra gran familia, les cuentas el pequeño detalle de tu edad y ZAS, que firmen sin pensárselo dos veces!-
-¿Perdona?-
-Esta maravilla debería de modificar tu ropa… Pruébatelo! Vamos-
-No, si quien se lo está pensando dos veces soy yo…-
-No seas gallina, hijo mío. Pruébatelo!-
Dudoso, el joven heredero se colocó la pulsera, sorprendiéndose al ver como se ajustaba automáticamente a su diámetro. Sin mucha confianza tocó la piedra con su índice opuesto…
Una luz lo envolvió, sintiendo como se alzaba.
Confundido, se miró las manos. Más grandes, los dedos más largos… Su brazo más largo.
Venelana aplaudía emocionada.
-Por los cuernos de Lucifer! Que alto! Y mira que guapo! Tu hermana estará tan contenta…-
-He de reconocer… Que esto esta… mucho mejor!- realizando algunos estiramientos -¿Por qué Ria-tan iba a estar contenta?-
-Tener a semejante espécimen… La Fruta de la Vida realmente ha hecho milagros, alimentada por tu propia energía…-
-¿Es para tanto? Seguro que tu imparcialidad es inexistente, tu visión de madre condiciona tu opinión…-
-¿Llamamos a Rias? Ohhhh… Adorará lo que va a ver…-
-Alguien aún más imparcial!... No, no… Me fio…- mirando su brazalete –No siento nada… ¿Es seguro?-
-Con tu aura prácticamente ilimitada podrías vivir el resto de tu vida con eso puesto y ni te enterarías… Ahora bien… ¿Has entendido el trato? ¿A cambio de que te doy este obsequio?-
El ahora adolescente se cruzó de brazos.
-Mama… ¿Por qué tanta insistencia en el tema?-
-Por tu bien obviamente, cariño. Tu madre está muy preocupada por tu futuro y el de tu hermana…-
-¿Segura? ¿Solo eso?-
-¿Qué más podría ser?- preguntó la castaña con una enorme sonrisa.
-…-
-Y ya que estamos con el tema… ¿Habéis estado buscando novias a mis espaldas?-
-¿Qué? Noooooo! Acordamos que serían tus elecciones…- respondió desviando la mirada…
Mentira. Una absoluta y completa mentira… Pero era algo que iba a dejar estar por ahora…
-DxD-
Café y donuts. Libros y conocimiento por aprender… ¿Podía haber algo mejor?
Revisando las anotaciones de la guía en su mano, Issei arrastró la escalera con ruedas hasta el punto indicado. Usando los posamanos para equilibrarse, Issei subió y subió hasta dar con la estantería deseada. Eligiendo un libro en concreto descendió y lo dejó junto a la montaña seleccionada. Los libros, papiros y otros elementos escritos habían sido objeto de persecución a lo largo de la historia, humana cuanto menos. Todo registro escrito era una potencial prueba, arma o peligro de cara a enemigos, espías u opositores. Asimismo era un punto crítico a atacar si se deseaba asestar un duro golpe a largo plazo. El eliminar la biblioteca y atacando a los ancianos uno podía prácticamente eliminar una civilización, o en su defecto, distorsionar sin remedio la evolución de dicha sociedad. Múltiples registros a lo largo de la historia revelaban, de facto, la destrucción de grandes bibliotecas para asestar un golpe mortal a una civilización o cultura al respecto. Por ejemplo, la Iglesia sin ir más lejos, la Iglesia a lo largo de la historia había buscado y dado caza cualquier registro escrito existente. Buscando eliminar la ciencia para sustituirla con religión. Al menos de cara a la galería. En secreto había reunido una de las mayores colecciones del mundo, pero eso estaba fuera de su alcance. En su lugar tenía acceso a una de las bibliotecas privadas de una de las más antiguas, poderosas y ricas familias demoniacas. Cientos de miles de volúmenes catalogados y conservados a la perfección. Una fuente de incalculable valor técnico que le aportaban una cantidad ilimitada de valiosa información… Exempli gratia, Lucifer no fue Lucifiel, el hijo de Dios.
La Iglesia había pregonado que Dios tenía dos hijos, sus ángeles favoritos, su mayor creación y su mayor orgullo. Miguel y Lucifiel. El hijo mayor, la estrella del amanecer, el ángel más hermoso y poderoso se rebeló contra su padre, alzándose con miles de seguidores. Dios no pudo enfrentarse a su hijo, Miguel le combatió y le expulso del Cielo. Finalmente encontró cobijo en el Inframundo donde se pudrió en las tinieblas y su hermoso cuerpo y el de sus seguidores sufrió una horrible mutación… Dando paso a los demonios. La historia del Inframundo decía algo bastante diferente… Según los registros de los Gremory, de los cuales no tenía por qué desconfiar, afirmaban que los demonios y los ángeles si bien podían tener un ancestro común sus especies se habían separado evolutivamente mucho antes.
Momento para un inciso.
Los ángeles no evolucionaron, fueron creados. Creados por Dios como las mayores de sus herramientas… Entonces no podían tener ancestros comunes. Si los demonios no eran el fruto de la escisión evolutiva de los ángeles, como los ángeles caídos… ¿Qué eran? La gran pregunta residía entonces en el origen de aquel que creó los ángeles. ¿De dónde procedía Dios? Porque dependiendo de la respuesta puede que los demonios en si fuesen los auténticos nativos del planeta. Aunque eso no fuese algo especialmente relevante. Ni fiable puesto que había más seres que habían visto los primeros amaneceres del mundo… O eso hacían creer. Según el Inframundo, Dios murió en la Gran Guerra junto a los Satanes originales y millones de combatientes de ambas facciones… Brutal. Unas pérdidas que pese a haber pasado más de medio milenio las partes apenas podido compensarlas. Con Dios muerto el Cielo no podía producir más ángeles y el ratio de nacimiento de los demonios era ridículamente bajo. ¿Una especie evolucionada con un ratio bajo de reproducción? ¿Se buscaba compensar la extensa longevidad? ¿Evitar una superpoblación quizás? Pero el Inframundo… Los Clanes extintos de Lucifer, Beelzebub, Asmodeus y Leviatán… Convertidos en posiciones políticas en el gobierno actual… No quedaban herederos directos de los grandes poderes del Inframundo. Los grandes linajes se habían perdido y con ellos sus habilidades. De nuevo poniendo un ejemplo, el del Rey de las Moscas de los Beelzebub. Pese a todo la militarización y el poder de desarrollo de los Satanes Originales no se perdió por completo. Alimentados por unas capacidades mágicas enormes y una notable capacidad ingeniera se habían creado auténticas maravillas.
[Poder de la Destrucción] del Clan Bael. Una fórmula mágica que a cuanto mayor pureza mayor desintegración. La fórmula en dosis reducidas poseía un innato poder destructivo. En dosis completas "desintegraba". Una habilidad tan poderosa que tras el vacío de los grandes demonios, la Casa Bael se había hecho con el poder del Inframundo. Un poder que había acabado en la Casa Gremory a través de la llegada de Venelana a la familia… Un poder tan grande que había impulsado a un demonio de capacidad excepcional como Sirzechs a la categoría de uno de los más grandes demonios.
-Las Seis Casas de Lucifer… Lucifuge, Satanachia, Agaliarept, Fleurety, Sargantanas Y Nebiros… Nada interesante- murmuró Issei cerrando ese libro, apartándolo.
Muchos de los poderes residían en manipulaciones elementales… Nimiedades, habilidades poco originales como las que Dios había dotado a sus hijos. Tras revisar la enorme lista que tenía delante por encima concluyó que Lucifer triunfó creando dos habilidades.
El Poder de la Destrucción de los Bael e Inutilidad, en poder de los Belial.
Había algunas cosas interesantes como el control del Tiempo de los Agares, pero al ser de un nivel elemental… Pero esas dos… Que joyitas!
La habilidad para desintegrar y el hacer de cualquier habilidad una inutilidad. Las dos en si eran dos formas de manipular la energía, dos maneras de entender su funcionamiento. La Destrucción lo desintegraba, Inutilidad las desconectaba. Dos magníficas formas de alterar con las fórmulas mágicas y de la manipulación de la energía. Si bien las dos tenían que tener severas limitaciones o condiciones lo más destacable era la ausencia de manipulación de leyes naturales o de creación. Algo que los de arriba si dominaban. Se podría añadir a la lista la Inmortalidad de los Phenex, la capacidad de preservar e incluso restituir energía, pero no permitía crear. El Lucifer Original, pese a toda su insistencia, no había logrado ahondar en los terrenos de Dios, la fórmula de la Vida se le escapaba. Había logrado crear, potenciar, sí, pero ninguna de sus habilidades creaba de la nada. Los Phenex no podían dar la vida. Solo extender y sanar. Demiurgo. Michael tenía el poder de crear, Lucifiel el de moldear. Si ambos eran hijos del ser que lo había creado todo de cero, cosa que no se creía, pero se presuponía. Era previsible entender asimismo que el ser dotado de la habilidad de moldear tenía que hacerlo de manera excepcional. ¿Pero cómo lo hacía? ¿De dónde sacó el poder? ¿En que se basaba? El poder del creador. Se decía que Dios había creado a sus hijos con su mismo poder. Miguel habría recibido el poder del artista, el poder de la creación. Lucifiel el de la destrucción. Y por mucho que lo desease parecía que jamás pudo desvincularse de ese camino trazado al nacer… Y hablando de fórmulas. No había registros de la Formula de la Vida, también llamado Leyes de la Vida… ¿Qué eran? Había constancia de ellas pero no registros directos. Y si algo había aprendido de los demonios era a no subestimar dichas leyes, formulas. Por una fórmula más que conocida en el Inframundo. Una fórmula que había elevado a un simple demonio al mayor rango de todos.
La Fórmula Kankara. La fórmula del control. La fórmula que entendía, explicaba y manipulaba el mundo.
-Mmm…- tomando los archivos de los demás Satanes los puso en paralelo –Poder de la Destrucción, Defensa Absoluta, Formula Kankara… Destrucción, defensa y creación… Increíble combinación-
Intrigado tomó el archivo del último Maou, el relevo de Leviatán. Se había emocionado de golpe… Sera, Sera, Sera… Quería saber que decían los registros de la Maou de la loli tetuda…
…
-Serafall… ¿Nada admirable?- revisando los documentos una y otra vez.
Serafall Leviatán, previamente conocida como Serafall Sitri. La casa de rango Principe. Casa que manipula el agua… Serafall, la mujer más poderosa del Inframundo. Inmensos poderes de manipulación del hielo.
-No puede ser tan sencillo… O simple- apoyando su mentón en la palma de su mano –No hay menciones a su condición…- dejando los documentos a un lado. Pasando a centrarse en las habilidades creadas por Lucifer.
Fuego Infernal, una habilidad reconocida como el fuego más poderoso entre todos los demonios, otra de las creaciones de Lucifer entregada a los Phenex como sistema de defensa. Phenex… ¿Un derivado del vocablo fénix? La inmortalidad debía de ser como tantos otros términos absolutos. No podía existir. ¿Se puede estar en todos los lugares al mismo tiempo? Eso era imposible. La omnipresencia era un cuento. La inmortalidad es un concepto que persigue una existencia eterna. Nada es eterno porque todo es cambio. La eternidad es la parálisis, el cero absoluto, la conservación perpetua. Algo que tampoco es viable. Algunos eruditos incluso creían que ni siquiera el tiempo es eterno. La vida, desde luego no podía serlo. Pero era algo que los dioses dragones habían logrado. Los demonios y otros seres habían logrado vidas tan extensas que el simple recuerdo era incapaz de abarcarlo todo. No podías recordar cuando había nacido un demonio, tenías que estudiarlo.
Lucifer parecía tener en gran estima a su fundador. O no. Dada la habilidad de la conservación de la forma mediante el poder demoniaco quizás buscaba crear un soldado perfecto. Tendría sentido. Partiendo de la base que creía que un Phenex servía de prototipo para un soldado perfecto sería posible empezar a añadirle habilidades. Aunque no sabía cómo funcionaba entendía que Lucifer buscaba la perfección. Quizás no pudo dotar de múltiples habilidades a los seres creados, pero era innegable que dichas habilidades se podían obtener de otra manera.
Líneas genéticas. Las modificaciones son modificaciones genéticas, solo eso. Quizás fuese el plan B. Con el tiempo crear una nueva vida, un nuevo cuerpo que pudiese albergar o soportar esas capacidades. Los Gremory y los Bael eran el vivo ejemplo de ello…
Era eso lo que querían realmente los nobles. Por eso cuidaban las líneas de sangre… Siglos después de la muerte del ingeniero sus creaciones seguían, sabiéndolo o no, su plan. Era algo sumamente interesante.
-Eso hizo Lucifer, tomó el cuerpo de un demonio y lo convirtió en fuego, mientras ese demonio posea poder demoniaco podrá alimentar su fuego y por lo tanto…- susurró leyendo el libro -Regenerar su cuerpo. Pero qué pasaría si por ejemplo, Sir-onii creaba una esfera de poder de la destrucción en su vientre? La esfera devoraría su cuerpo constantemente mientras que el cuerpo se regeneraría en un continuo cíclico. Si las velocidades eran las mismas sería una pelea de desgaste-
Quería un Phenex. Quería a UNA Phenex. ¿Qué pasaría si su hija heredaba la conversión de energía de los Phenex y el poder de Infinito que tenía dentro? Si eran compatibles crearía autentica inmortalidad.
¿Qué más había?
Agujero, de los Abbadon. Rotura, de los Belphegor.
Agujero era interesante. Magia dimensional, espacial. Creaba vórtices que absorbían y liberaban materia o energía. Una ciencia que se había extendido y popularizado en todo el mundo. Tenía entendido que la propia Iglesia había trabajado al respecto. Los magos recurrían a ella con asiduidad, por ejemplo, con las dimensiones bolsillo. Seria curioso ver a donde daban esos agujeros.
Más allá de eso, no veía referencia alguna a la Grieta Dimensional. Curiosamente tampoco había mención alguna a dragones. Los dragones eran siervos del diablo, su emisario o incluso el mismo diablo. Pero para los demonios no eran más que una raza destructiva de la que había que cuidar las distancias.
Sonriendo maquiavélicamente el chico revisó los datos.
Primer punto, los dragones prácticamente eran una raza en peligro de extinción. Segundo punto, los seres más poderosos del mundo eran dragones. Tercer punto, había colonias menores de dragones en el Inframundo.
¿Reliquias divinas? Dejando a un lado los documentos de los dragones volvió a las reliquias sagradas. Sacred Gear y Longinus. Las herramientas divinas que el Señor había creado para que sus creyentes pudiesen defender del mal que habitaba en el Inframundo…
"Las Sacred Gear son herramientas creadas por el Dios de la Biblia, controladas por el Sistema contribuyendo y complementando la realización de milagros"
-¿Qué? ¿Sistema?- curioso anotó el concepto en una pequeña libreta.
Las reliquias albergaban fórmulas mágicas de lo más variopinto. Parecían estar comunicadas, únicas, al alma, a las emociones. Siendo controladas y potenciadas por las emociones humanas. Humanos, solo los humanos podían controlarlas, poseerlas. Los registros hablaban de que eran un regalo a la humanidad, otros teorizaban sobre la necesidad de ser defendidos. Otros hablaban sobre la potencial capacidad militar de la raza humana en los planes divinos. Algo que a día de hoy no era tan descabellado. No solo el Cielo estaba contra el Inframundo, la Iglesia también. Lo relevante es que gran parte de los personajes más relevantes de la historia humana habían tenido una de esas reliquias. Las reliquias prometían ser artefactos sumamente complejos, no solo ofrecían poderes únicos sino que tenían estadios de poder. Bajo ciertas circunstancias podían alcanzar niveles de poder imposibles para un humano convencional. Algo entendible si la intención de Dios era que pudiesen defenderse de lo sobrehumano.
Las Longinus…
-¿13 reliquias diseñadas para asesinar dioses?- el chico sorprendido.
¿Por qué Dios iba a crear algo así? Y por último estaban las Malebranche… Objetos creados por los Satanes Originales siguiendo la estela de las Sacred Gear…
(Los registros hablaban de armas sapientes, corporales, tan poderosas que hasta los 4 Satanes Originales las temían, llegando a renunciar a ganar la guerra con tal de que dichas armas no estuviesen activas… ¿Tenían miedo de que en caso de ganar las armas se girasen contra ellos al no tener rivales?)
El castaño se acomodó en su asiento acariciándose la barbilla.
Doce estatuas de piedra en paradero desconocido…
-Poder de la Destrucción, tres volúmenes… Sacred Gear y Longinus, veinte volúmenes… Tendré bastante para estar ocupado una temporada…- Dejando la carpeta a un lado, Issei continuó con los libros.
Poniendo en paralelo los que hablaban de poder sagrado y demoniaco.
El poder sagrado, que no divino, manipula la luz… Pero el demoniaco no usa el de la oscuridad… Por lo de facto, no son opuestos… Ergo no son antagonistas y muy probablemente, tampoco posean un origen común.
"El poder demoniaco es la contraposición a los poderes sagrados usados por los ángeles así como los milagros de los dioses. También es la energía usada en sus artes por los magos"
-Que cojones…-
Molesto tomó los volúmenes de magia, abriéndolos en una mesa separada.
"El poder sagrado es una habilidad única creada por el dios de la Biblia e implementada para usarse por los ángeles. Una variante menos poderosa de la magia de luz. Letal para seres impuros o vulnerables a la luz tales como Vampiros, Youkai o Demonios"
"La magia de luz es aquella que manipula y emana Luz. La contraposición de la magia de oscuridad"
"La magia de oscuridad es aquella que emana y manipula las sombras. Permite el uso de maldiciones. Llegando al extremo de disolver energía y seres vivos… La contraposición a la magia de luz"
Intrigado abrió el volumen de poder demoniaco. Grueso, lleno de anotaciones.
-¿El poder de la imaginación? ¿El poder de crear?- exclamó incrédulo.
El poder de la creación no les fue entregado a los demonios. Es un dominio que Dios agarra y mantiene con fiereza…
-A ver…- susurró Issei levantándose, caminando hasta la cafetera en un rincón de la biblioteca, esperando pacientemente a que el adorado liquido oscuro cubriese media taza –La Iglesia dice que Dios, onmipotente y omnisciente creó a dos ángeles a su imagen y semejanza… Un seguro, una garantía… Por lo que tendrían que tener un poder similar. Sería lógico pensar que replicó y dividió su poder en dos…- volviendo a la mesa, observando los archivos de Michael y Lucifer.
-Michael Demiurgo, en nombre del poder que Dios le concedió, posee una energía sagrada casi ilimitada que le permite crear cualquier cosa, como su padre- intervino una mujer de media melena castaña, ataviada con un vestido blanco que le llegaba a las rodillas, acercándose a él, observando la pila de libros sobre la mesa –Su hermano mayor, poseía la habilidad de dar forma a ese poder-
Venelana Gremory había llegado a la biblioteca.
-Pero Lucifer no podía crear nada de la nada, así que usó el poder inconmensurable de su esposa, Lilith, para alimentar todos sus proyectos y dar vida a millones de seres a lo largo de miles de años de existencia…-
-¡!-
-¿Crees que los ángeles y los demonios no poseen el mismo origen sin tener en cuenta el poder de la manipulación de Lucifer?-
-¿Dices que se aplicaría ese poder en sí mismo?-
La mujer se encogió de hombros.
-Y aunque Lucifer se revelase, Dios sabía que podía contar con Michael, me resulta muy extraño que no se las ingeniase para dejar alguna manera, algún salvoconducto, para que este pudiese dar rienda a su poder si alguna vez le pasaba algo a él-
-¿Dios cediendo el trono?-
-La existencia de Dios es más compleja de lo que crees, no debe de ser simplificada a la ligera, Issei. El mayor ejemplo es…- dijo la demonio revisando en la mesa, tomando un libro en concreto.
-¿Sacred Gear y Longinus?-
-Es un tema fascinante que puede llevarte un siglo antes de poder considerarte un experto… No en vano los Ángeles Caídos llevan milenios tras su entendimiento-
El demonio convocó un círculo mágico en su dedo índice, tocando la montaña de libros. Los ejemplares se elevaron mágicamente, volviendo a sus puestos con velocidad.
-No había acabado con ellos…-
-Eso es bueno en su debido momento, lugar y cantidad-
Issei alzó una ceja.
-¿Es… bueno?-
-No he venido hasta aquí para discutir sobre Dios, Issei. Tras acabar nuestra conversación me he dado cuenta de que había algo que no te había dicho…- colocando las manos sobre la mesa –No he sido responsable como madre… Perdóname, hijo mío-
Al castaño le sorprendió la actitud de su madre. La eternamente sonriente Venelana Bael se había encogido, ensombreciendo su rostro con duda y culpabilidad.
-¿De qué se trata, madre?-
-Nunca he querido compararos, pero a veces me recuerdas tanto a él que olvido que no sois el mismo…- acercándose a él –Issei. La edad legal para los demonios se alcanza a los diez años, lo sabes, verdad?-
-Peligrosamente pronto, pero no es que cuente mucho mi opinión-
-¿Te ha sido difícil vivir solo este tiempo?-
-¿Es eso? ¿Te sientes culpable por eso?-
-Sí, pero no lo pregunto por eso…-
El niño suspiró pesadamente, volviendo la vista al frente.
-Por puntos… No ha sido fácil… Pero creo que ha sido muy productiva y que ha cumplido con su cometido… Parto con mucha desventaja, al estar lejos de aquí, formándome constantemente he adelantado terreno perdido… En dos años debería de recibir mis piezas y no sé si estaré preparado… Menos para ayudar a Ria-tan a liderar la familia en 8… Si es lo que queréis…-
Venelana pasó a acariciar su cabello.
-Por mucho que me empape de conocimiento sigo sin saber cómo hablar con chicas, ignoro como haré para convencer a nadie de ser mi esclavo… Y tampoco creo que sea un buen señor… No se ponerme firme con las sirvientas y…-
-Las sirvientas te adoran, los esclavos te ven como a un Gremory más, y no lo digo como madre para complacerte…-
-¿En serio? Eso es un alivio…-
-Esta no es una conversación que vaya a tener con Rias, ella tiene otras tareas y otra forma de abordar…-
-¿Abordar el que?-
-La sexualidad, Issei-
-¿Qué?-
-¿Has tenido relaciones, Issei?-
La mandíbula del niño empezó a temblar con violencia, sudando frio, completamente sonrojado.
-¿Q-q-que pregunta es esa?-
-Te pregunto si has tenido sexo-
-P-p-p-pero…-
-¿Has tenido sexo con alguna de las sirvientas quizás? No hay de que avergonzarse. Tu padre desvirgó a todo su servicio antes de conocerme a mí. Una de ellas fue su primer encuentro…-
Llevándose las manos a la cara, el demonio se vió incapaz de mirar a su madre a la cara.
-Los hombres para estas cosas lo tenéis tan fácil… Recuerdo a Sirzechs con los pantalones bajados en…-
-N-NO QUIERO SABERLO!- exclamó el niño levantándose, separándose unos pasos.
-Tenía unos meses más que tú ahora… Por tus respuestas entiendo que no. Cosa que me sorprende. Pensaba que querías el encantamiento para eso…-
-Eso sería muy irresponsable mama!-
-En absoluto, hijo mío- respondió la mujer alzándose –Eres un aristócrata. Tus acciones no se miden igual que al resto. ¿Cuántos años llevas leyendo sobre las condiciones y particularidades de los contratos sexuales? Ya te debes de saber todas las clausulas pero aun no has entendido lo más importante-
-¿El qué?-
-Que son una realidad a tu absoluta disposición, Issei- dijo Venelana seria –Eres dulce, inocente, modesto y sigues tus convicciones. Y eso es adorable. Pero me preocupa que con tus diez años ni hayas matado a nadie ni hayas practicado el sexo. A todos los efectos sigues siendo puro. Y eso, para un demonio de sangre azul, es un problema-
-¡!-
-No malinterpretes mis palabras, Issei. Los Gremory somos benevolentes y más tolerantes que las demás casas, tratamos mejor a quienes apreciamos o con quien mantenemos acuerdos o contratos, siempre partiendo de que la norma común es lo que hacen todas las casas… Pero seguimos siendo demonios. Somos crueles, avariciosos y seguimos nuestros instintos. El Cielo se reprime, el Inframundo no-
-¿Me pides que salga a la calle y mate a placer?-
-Por eso te he pedido cautela con mis palabras. Te pido que seas lo que debes de ser. Siguiendo tus valores y los de la familia. Que dejes de esconderte y hagas lo que deseas hacer, hijo mío!-
-Pero matar… ¿Eso es necesario?-
-Lo es. Es autoridad, no placer, es poder, no un capricho. Por ejemplo, si alguien se propasa con tu hermana, la acosa, la toca inapropiadamente… Debes matar al malnacido-
-¿Cómo dices?-
-Es una orden Issei. Tanto para ti como para tus siervos y los de Rias en su debido momento. Todo acercamiento, comentario, mirada incluso, inapropiada… Fuera-
-No puedes estar hablando en serio…- susurró Issei mirando a su madre incrédulo.
-¿Te parece que esté haciendo una broma? ¿Qué no hable en serio? ¿Ves una sonrisa en mi rostro?-
GLUP
-Tampoco has tocado a ninguna de las sirvientas. Tanto la niña Shidou como la Himejima son demasiado jóvenes, no hemos podido descubrir si tienes algún contacto en edad adecuada para mantener relaciones…-
-…-
-¿Sigues siendo virgen?-
-Gabriel…-
-¿Gabriel que?-
-Gabriel… Hubo tocamientos, ella quería que diese el paso… Aunque fuese con otras chicas…- admitió el chico desviando la mirada –Ella opinaba algo parecido… Que tenía que dejarme llevar, liberar… Liberarme!- confesó acariciando su frente.
-La Arcángel Gabriel… Me cuesta de entender pero…- parpadeando perpleja –No tengo el placer de conocerla…- caminando hacia él, agachándose frente a él –La familia respaldará cualquier decisión que tomes. Cualquier acción que tomes. Prefiero que tengamos que defenderte porque hagas un uso demasiado ligero de tu espada a que no la uses cuando se necesite-
-Pero…-
-Issei. Insistes en prepararte. Estudiarte. Practicar la espada… ¿Para qué? ¿Un duelo justo en un estadio deportivo?-
-…-
-Eres un demonio. Eres nuestro primogénito, el varón, has de madurar. Empezar a actuar como tal. Como aristócrata, como demonio, eres superior. Empieza a actuar como tal-
-¿Y no me juzgareis?-
-¿Por ser lo que debes ser? Eres mi hijo, nunca te juzgaré, puede que me enfade contigo, pero nunca serás una decepción…-
-¡!-
-¿Recordarás lo que te he dicho?-
-¿Sobre Ria-tan?-
Venelana asintió.
Issei… la imitó tímidamente.
-Bien…- levantándose –Hay más de cien sirvientas en este castillo…-
Issei levantó la mirada cohibido.
-Miles de mujeres en nuestros dominios… O si prefieres, humanas en el mundo superior… Tienes tres meses, Issei-
-¡!-
-¿O prefieres la asistencia de tu padre?-
-¿Q-q-que?-
-Tu padre tiene un harén, un harén que yo gestiono. ¿Dónde te piensas que esta sino casi todo el tiempo?-
La mandíbula del castaño tocó el suelo.
-Podemos llamarlo y buscarte algún club o algo más privado…
-¡N-N-N-N-N-N-N-NOOOOOOOOOOOOOOOO!-
-Eso lo veremos si no cumples en menos de tres meses…- sonriendo divertida –Recuerda, respeta a las mujeres casadas y a aquellas que tengan contrato…-
El joven Gremory era incapaz de articular palabra.
-Si prefieres algo más de confianza e intimidad… Seguro que tu hermana no te dice que no!-
-¡MAMA!- protestó el castaño avergonzado.
Divertida, Venelana se marchó, libre de cargas. Su hijo ya sabía lo que tenía que hacer.
Issei, por su parte, tenía mucho en lo que pensar.
-¿Papa tiene un puto harén?-
-DxD-
Rias sonría contenta. Con su cabeza apoyada en el muslo del dragón, observando detenidamente el rostro del castaño, concentrado en un libro mientras acariciaba su cabello rojo.
-¿Cómo ha ido el día?-
-Aburrido… ¡Me gustaría que estuvieses ahí!-
-Imposible, imposible. Es un colegio para chicas seguro-
-¡¿Cómo lo sabes?!-
-No imagino a padre llevándote a un colegio con chicos…-
-¿Por qué?-
-Cosas mías…-
-¿Y el tuyo?-
-Cejos fruncidos. Miradas serias. Mucho silencio. Estreñimiento masivo. Muchas tablas de planchar. Bien podría pasar por un colegio solo para chicos…-
La pelirroja rio divertida.
-Pero bueno… ¿Qué os enseñan en ese piji-colegio?-
-Nosotras estudiamos ciencias, química, matemáticas, filosofía…-
-Vaya con la piji-preciosa…-
-Son disciplinas esenciales para el desarrollo de la magia!-
-Vaya con la piji-preciosa-
-Nosotras somos flores delicadas que merecen ser cuidadas, las tareas físicas se las dejamos a los brutos como tu…- tomando su mano, inspeccionándola –Son más grandes que las mías…-
Sonrojada, besó sus dedos, chillando sorprendida al ver su nariz pinzada por los dedos del dragón.
-¿Cómo que brutos?-
-¡Issei!-
-Ah, ah! Exijo explicaciones!- dijo Issei tomando a la pelirroja en brazos, colocándola sobre su regazo.
-Mi profesora dice que los hombres deben de ser obedientes y caballerosos con las damas-
-Eso lo entiendo- acomodando sus brazos sobre el vientre de la chica.
-No es tan difícil de entender- rio divertida.
-Lo que pasa es que no veo a la dama-
Rias se levantó molesta, quedando de rodillas frente a él, llevándose las manos a la cintura.
-¿Eso es algo?-
-Aquí tienes una!-
-¿Una dama es lo mismo que una piji-preciosa?-
-¡No soy una piji-preciosa!-
-Entonces no eres preciosa!-
-¡Issei!- protestó la pelirroja volviendo a sus brazos.
-Mi Rias es lo más hermoso del mundo entero- susurró el castaño besando su cabello.
-Eso está mejor…- alzando su mirada, buscando la del dragón -¿Por qué no has adelantado cursos?-
-No me gusta llamar la atención-
-Ya llamas mucho la atención-
-Pero por guapo no cuenta…-
-Tienes que estar donde mereces! No en una clase rodeado de paletos!-
-Eh! Eh! Relájate! Que mis compañeros son muy majos… O eso creo-
-Issei!-
-A menor exigencia más tiempo para mis cositas… Como venir a ver a cierta piji-preciosa-
-ESE es un motivo convincente- asintió Rias contenta.
-Ria-tan…-
-¿Si?-
-…-
-¿Issei?-
-No… Nada, nada…-
-¿Qué te preocupa?-
-Sabes… Creo que llamamos demasiado la atención…-
-¿Por qué?-
-Es más… Creo que más que nunca!-
-¿Más que nunca?-
-Los Gremory son más famosos que nunca…-
-¿Tu hermano?-
Rias asintió suavemente.
-No creo que eso sea un problema-
-¿No lo crees? Yo si…-
-Una joven sana… Inteligente… Con el precioso pelo rojo de su padre… Ahora si heredas los dones de tu madre… Serás una mujer 10! Superarás la marca de Sirzechs!-
-¿Heredar el Poder de la Destrucción?-
-No, sus curvas-
-¿Qué curvas de mama?- preguntó la pelirroja ladeando la cabeza.
-Naaaaada…-
La pelirroja lo miró sin creerse sus palabras.
-No tienes que pensar en las curvas de mama!-
-Es un ejemplo, un dato… Digo que si juntas el talento de…-
-Solo tienes que pensar en las mías!-
-Sirzechs con la… ¿Qué dices?-
-Dame algo de tiempo y verás que espectáculo te doy!- sentándose frente a él.
-Ahora mismo no tengo del todo claro de que me hablas…-
Apartándose el vestido, dejándolo caer levemente.
-Sé que no hay nada… Pero pronto lo habrá! Y te dejaré jugar todo lo que quieras!-
-Esto… ¿Qué bicho te ha picado, aneue?-
"Chicosssss… Hora de cenarrrr!"
-Pse!- protestó Rias molesta.
-¿Pse?-
-Pronto, hermanito, pronto!- exclamó la pelirroja colocándose bien la prenda, levantándose.
-Mmm…-
-Issei…- susurró la chica de espaldas, girándose lentamente.
El castaño no sabía si responder. Su voz estaba inusualmente… diferente.
-¿S-si?-
-¿Mama… Te ha mencionado algo… de clases de sexualidad?-
Retrocediendo como los cangrejos, Issei poco menos que se subió al tronco del árbol que tenía detrás.
-Eso es un si…-
-Lo hemos hablado! Nada más!-
-¿Hablar el que?- acercándose a él.
-Perder la virginidad, dejarse llevar, cortar cabezas, un poco de todo! Charlas inocentes madre hijo! Lo juro! Lo juro! Soy inocente!- exclamó el castaño poco menos que chillando.
-Es algo natural… Eres el varón… Madre me ha dicho que en breve deberé de empezar mi formación…-
-B-bien! Bien! Estudiar es bueno! Es muy bueno!-
-Y dime… ¿Podrías ayudarme?- acercándose a él, pegándose a su pecho.
-C-CLARO! Claro! En lo que pueda!-
-Bien… Necesitaré practicar todo lo que me enseñen…-
-¡R-RIA-TAN!- chilló Issei intentando echarse más para atrás, sintiéndose atrapado entre el árbol y su hermana.
-Y yo no soy como esas chicas humanas… Si quieres perder jugar un poco… Llámame…- besando su mejilla, Rias se alejó a paso ligero.
El chico, sin fuerzas, se dejó caer al suelo.
Si antes creía que como demonio, como aristócrata y como Gremory estaba verde… Ahora tenía muy claro no estaba verde, estaba CRUDO. No estaba poco preparado, no estaba preparado en absoluto.
Ni siquiera había empezado a prepararse para esto…
-Continuará en el próximo capítulo-
-2000-
