Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Fiesta de cumpleaños-
-Llevo varios días viendo combates de mi hermano…- dijo Issei, tumbado en el suelo, con los brazos y piernas estirados, una estrella en el suelo. Sus ojos no veían más que blanco, el blanco impoluto e infinito de esa estancia sobrenatural.
Ddraig Gouch escuchaba atentamente, no por gusto, no tenía otra cosa que hacer. Aunque con el paso de los años sus charlas se habían tornado algo más interesantes.
-Mi hermano y su equipo son muy fuertes… El equipo más fuerte por lo que he oído. Y curioso…-
El Dragón Emperador Celestial Rojo no respondió, ni participó, entendiendo que era un monologo, la exposición abierta de sus pensamientos.
-¿Sabes que he visto?- preguntó el niño mirando a su compañero de tertulias.
-Ilústrame-
-Un concepto de poder que creía imposible… He visto a una mujer envuelta en puro poder pasar como un tren de mercancías por encima de cualquier reto, eventualidad… Y he visto a seres como Okita para ese tren con una espada en mano. SOLO UNA ESPADA-
-Ese hombre ha de ser un prodigio-
-Beowulf es un combatiente puro que domina todos los conceptos anteriores… Y eso me ha hecho reflexionar. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?-
Ddraig rio levemente.
-Creo que Beowulf alcanzó cotas elevadas de poder en todos los campos, yendo de uno a otro… Yo lo he intentado todo a la vez… ¿Por qué no me habéis dicho nada?-
-Tu adiestramiento pasa porque sepas que es lo mejor y lo peor, que te conviene y que no… Que erres, que aprendas, que caigas y te levantes…-
-Aprecio el esfuerzo de Beowulf… Pero creo que no es lo mío- levantándose de un salto.
Chasqueando los dedos con ambas manos en múltiples direcciones.
Yamato, Ascalon, los guanteletes dorados, la Pieza del Rey, la figura en miniatura de Ddraig, libros de magia, los pergaminos de hechizos de Gravedad, todos los videos visualizados, la Fruta de la Vida, la Fruta del Conocimiento, las acciones de Zinnerguza…
-Llevo demasiado asustado de… De las relaciones. Porque pensaba que la esclavitud era algo malvado… Algo que quería evitar… Pero viendo a los siervos de mi familia… A los camaradas de mi hermano… No hay malos sentimientos, o conflictos… Después de estudiar toda la teoría pensaba que… Era algo frio, artificial, impuesto… Leer que tanta modificación genética, química… No hace falta que lo aprenda todo…-
Girándose, mirando todos los artefactos a su alrededor.
-Porque no estoy solo… Las frutas me han preparado para centrarme en lo más importante de todo…- caminando hasta las frutas, desvaneciéndose tras tocarlas antes de girarse a la Pieza del Rey –Esto… Esto es lo importante… Lavinia es mi magia- apartando los volúmenes de magia, repudiándolos –Rias es mi parte Gremory –apartando los pergaminos de gravedad –Kuro es mi puño reforzado- apartando el guantelete –Con todos los respetos, Ddraig… Pero prefiero el fuego de Suzaku- apartando su miniatura.
Frente a él estaban las dos espadas.
Chasqueando los dedos una última vez. Múltiples figuras empezaron a flotar a su alrededor.
-El Poder de la Destrucción de Rias, el poder Caído de Akeno, el fuego de Suzaku, el Hielo de Serafall, el poder sagrado de Gabriel, Hauteclere de Irina, la magia de Lavinia… Tengo todo lo que necesito solo…- tomando las espadas –He de aprender a defenderlo…- chocando los pomos de las espadas –Así que primero toca aprender a blandiros como toca, a la perfección…-
-¿Cómo ese espadachín oriental?-
-No espero ese nivel de técnica… Pero tengo alguna que otra idea en mente…-
-Entonces lo dejarás todo a las piezas-
-¿No me has escuchado?- preguntó el niño girándose, cruzándose de brazos frente al dragón –Le sacaré el máximo partido a estas dos niñas y junto a mis chicas me convertiré en una fuerza imparable! Una fuerza de la naturaleza! Violenta, temida pero respetada y venerada!-
Ddraig rio levemente.
-Una fuerza de la naturaleza, eh?-
-Ahora tengo que pensar… Sirzechs convenció a los chicos con propuestas serias…-
-Déjame adivinar. Ese no es tu estilo-
-Claro que no… Las voy a seducir a todas!-
-¿Y a los hombres?-
-No habrá hombres en mi equipo, desviado!-
Ddraig rio con más fuerza.
-El primer objetivo… Lavinia Reni, chaval!- señalando a Ddraig –Siguiendo las enseñanzas de Gabriel! Estate atento chaval, vas a flipar!-
Ddraig Gouch sonrió internamente, recostándose sobre sus patas delanteras, viendo como el niño desaparecía… Despertaba.
Empezaba a entender el concepto de poder 5 años antes que sus predecesores… Si el destino lo respetaba, la vida lo acompañaba y la suerte le ofrecía su bendición, Issei Hyodo podía llegar MUY lejos… Con el tiempo…
-Fukuoka-
Sentado en el suelo, observando el hermoso paisaje frente a él. La ciudad de Fukuoka bajo la luz anaranjada del atardecer parecía una ilustración de ensueño. Algo irreal.
Jugando con unas piedras, Issei las miró preocupado.
Había subido a lo más alto de la montaña, un antiguo mirado de uso militar que ahora servía como destino turístico para excursionistas y senderistas. Pero eso no parecía haber sido un inconveniente para su acompañante.
-Perdóname la falta de interés… No te pregunté que si encontraste el animalillo… ¿El zorro?- preguntó Issei mirando a un costado.
Lavinia la miró con seriedad.
-Pobre animal…- volviendo la vista al frente.
-¿Desde cuándo lo sabes?-
-Estos…- señalándose los ojos –Ven mucho, aunque eso no significa que entienda lo que veo… En cuanto te vi, vi a una joven con poder, pero eso es tan ambiguo…- volviendo la vista al frente.
-¿Sabías para que lo queríamos?-
-Para nada-
-Nos lo comimos-
-La carne de zorro es…-
-Nos comimos su alma- lo interrumpió la joven, seria –Nos alimentamos de su alma-
El niño la miró unos instantes antes de volver al frente.
-No vas a lograr lo que quieres, Lavinia-
-¿Y qué quiero?-
-Hacer que te desprecie, buscas empatía, te sientes miserable. Quieres que yo también lo haga para que creas que es algo natural y así poder sentirte aliviada… Y no-
-¡!-
-¿Qué eres?-
-Soy una detestable bruja, Issei-
El niño la volvió a mirar, riendo libremente.
-¿Por qué detestable?-
-Soy una bruja, que otra cosa puedo ser…-
-Por favor… Mírame. Yo soy un demonio… Baja a la ciudad y pregunta que piensan de mi gente- señalando la ciudad, la bahía.
La joven no respondió.
Issei golpeó el suelo junto a él. Tímidamente la rubia se sentó a su lado, abrazándose las rodillas, escondiendo su rostro entre sus brazos.
El dragón extendió su mano, colocándola sobre su cabello.
-Perdona mi ignorancia. No entiendo el motivo de tu dolor. Habrá mucho que hayas visto y eso te duela… Pero si te sirve de algo y cuenta mi opinión… Me gustan las brujas-
-¿Qué te gustan?-
-Tienes dos opciones, preciosa. O hacemos de esto un concurso por ver quién pertenece a la raza más abominable o nos dedicamos a hablar de sus maravillas…-
-Devoramos el alma de ese inocente animal, Issei… Y no es solo eso…-
-Las brujas pueden volar!-
-¡!-
-¿Eres consciente de lo afortunada que eres? De pequeño me quedaba horas y horas mirando las nubes… Vosotras podéis tomar una escoba y con eso perderos en el cielo! Es maravilloso!-
-…-
-Y no nos olvidemos de la conveniencia de la magia… Mucho más práctica que la de los demonios… En lo personal me encanta la magia. Es eso, magia, fantasía, el poder de hacer realidad los sueños de uno, vale que hay que estudiar pero… Yo creo que compensa…-
-¿Y te han dicho como nos hacemos más poderosas?- preguntó la joven con amargura.
-¿De la misma manera que mis antepasados hacían crecer el suyo?- devolviendo la mirada –Esa práctica es solo un camino. Hay muchos… Y solo hay uno que es el tuyo, el tuyo, el que tu elijas…-
-Me juzgas…-
El niño inspiró con fuerza.
-Nada más lejos, Lavi… Este es un mundo grande, rico en cultura y en ciertas prácticas, como las de tu aquelarre-
-¡!-
-Pero yo desde luego no soy nadie para juzgarte… Y si alguien cree que eres un monstruo o alguien tan despreciable como te crees que eres… Entonces yo también lo soy-
-¿Tu? ¿Por qué?-
-Porque le debo mucho a ese ser-
Lavinia alzó la mirada, observándolo sorprendida.
-Tú fuiste la brujita que liberó los encantamientos de hielo, verdad?-
-¡!-
-¿Sabes lo que hiciste?-
-Yo… Yo lo siento…-
-Salvaste la vida de mi amiga de la infancia, salvaste la vida de mi padrastro, salvaste la vida de la familia Shidou. Gracias a ti pude hacer que se fuesen sanos y salvos. Gracias a ti-
-¡!-
-¿Qué tiene eso de abominable?-
Lavinia no sabía que decir.
-En compensación por ese favor, que no olvidaré nunca, te consideraré alguien cercano a mí. Salvaste la vida de mi amiga, yo seré el tuyo. Y como príncipe Gremory te pido que me digas como puedo agradecerte tu intervención- hincando una rodilla frente a ella.
-Yo… Yo no lo hice por conseguir algo de ti…-
-Lo sé. Pero eso no me deja a gusto. Tienes problemas con tu aquelarre, puedo ayudarte-
-¡!-
-Tienes problemas de poder mágico, puedo solucionarlo-
-P-pero…-
-Y quieres que te acaricie… Creo que puedo hacer bastante por ti- sonrió Issei, agachándose frente a la rubia –Si eres mi amiga tendrás protección demoniaca, como mi contratista, poder demoniaco a tu disposición. Y si fortalecemos los lazos… Muy probablemente acabes lamentando el que me pidas tocarte…-
-Que puedes querer tú de una bruja mise…-
Issei silenció a la chica colocando un índice en sus labios.
-Irina Shidou era mi amiga, ahora está a salvo en algún lugar gracias a ti por lo que Lavinia Reni es igualmente mi amiga y tan importante para mí. No permitiré que nadie hable mal de ti, ni siquiera tú misma-
-¡!-
La chica volvió a esconder su rostro entre sus brazos.
-Yo no merezco… No lo entiendes…-
-Oh, lo entiendo, solo que no quieres verlo…- colocándose junto a ella, pasando su brazo por encima del hombro, pegándola a él –Aunque no te falta razón, no entiendo cómo puedes estar tan decaída teniendo esos magníficos dones…- alzando la mirada.
-No son magníficos…-
-Los envidio. Yo soy muy malo con la magia…-
-¿Y qué harías si pudieses hacer magia?- mirándolo de soslayo.
-Tareas domésticas-
-¡!-
-Y los deberes… Haría que todas las plumas rellenasen los cientos de documentos que me envía Fia-okami cada día…-
-Jejejeje-
-No, Lavi, no… Eres un prodigio de la naturaleza, desde lo físico a lo intelectual o a lo mágico… Solo tienes que empezar a apreciarlo… Pero no temas! Yo me encargo!-
-¿Tú te encargas?-
-Yo me encargo, ya verás!- exclamó el chico divertido.
-Muy bien… Estoy… Estoy en tus manos- susurró Lavinia mirándolo con una cálida sonrisa.
Lamentándose, en su interior, por no poder decirle que las brujas habían pedido su alma en sacrificio.
-Residencia Gremory – Fukuoka-
Sentado en su sofá, Issei empezó a cambiar los canales de la televisión, intentando encontrar algo digerible.
-¿No crees que la televisión de hoy día está llena de basura?- preguntó sin desplazar su mirada del electrodoméstico. A los pocos segundos si lo hizo, pasando a mirar a la entrada del salón. En la misma puerta lo esperaba una figura femenina joven, vestida con un top negro y mallas ajustadas. Cruzada de brazos, sus ojos dorados lo miraban inquisidoramente.
-¿Desde cuando ves tu televisión? Nya…-
-Yo también necesito distraerme… Listilla-
-Quita… Tú de esto no entiendes! Nya- exclamó la nekomata caminando hasta el sofá, sentándose a su lado, quitándole el mando a distancia -¿Has hablado con tus padres? Nya…-
-Me he perdido por el templo… Pero luego he bajado, ha sido… curioso-
-De nuevo la sacerdotisa… ¿Tanto te gustan? Nya-
-Deja deja… Estaba su padre-
-¿El ángel caído? Nya… Que marrón-
-Menos mal que su madre es una preciosidad, porque él es más feo que pegarle a un padre minusválido con una escobilla de wáter sucia…-
-Exagerado… Nya-
-Pero ha sido interesante…-
-¿Por qué?- preguntó la morena, apoyada su cabeza en su mano, el codo contra el respaldo del sofá, sentada de lado pegado al niño. Este, con las manos en la panza, la miró fijamente.
-Kuro… Somos amigos, verdad?-
-Nya…-
-Quiero que me perdones… No te he tratado como te mereces-
-Eso es cierto, nya-
-Eres mi primera amiga, compañera… Podrías haberte ido, pero siempre has vuelto…- alzando su mano lentamente, hasta acariciar su mejilla.
-Sí, si lo somos…- cerrando sus ojos, disfrutando de la caricia.
-Pero insisto, dentro del respeto que te tengo, si puedo ayudarte…-
-¿Le estas pidiendo a una gata callejera que sea una gata domestica? Nya-
-Mala elección de palabras… Lo de gata callejera me suena mal… ¿No sería mejor decir que eres una gata libre? Y no… Sé que valoras tu libertad tanto como yo el compromiso. ¿No podemos encontrar un punto medio?-
-Nya…-
-Eres parte de mi familia… Pero no te pido que te quedes… Solo que sepas que aquí tienes una casa a la que regresar-
Abriendo los ojos, lo miró fijamente.
-No te importa… ¿No te importa que una gata callejera sea parte de tu familia? Nya…-
El niño rio levemente.
-¿Qué tontería es esa?-
-No te rías, nya… Aun tienes mucho mundo que ver… Pero pronto verás que nosotros… Los nekomata no somos gran cosa-
-¿Cómo?-
-Como príncipe demoniaco pronto conocerás a…-
El demonio silenció a la nekomata colocando un dedo en sus labios. El contacto sorprendió a la youkai.
-Eres fantástica. Única. Indomable. Insuperable. Tienes mi respeto y mi admiración. A ver quién es el guapo que me hace cambiar de parecer-
-¡!-
-Mi padre cree que la mayor de las virtudes es el honor… Una serie de reglas basadas en ideales para justificar una conducta… Una cualidad moral que lleva al sujeto a cumplir con los deberes propios respecto al prójimo y a uno mismo. Mi madre, por otro lado, cree que lo es el compromiso… Obligación contraída por una persona que se compromete o es comprometida a algo. Eso es demasiado simple para mí. Yo creo en las conexiones. En tener una conexión verdadera con una fuente. Lo vinculo a la lealtad y al cumplimiento del deber. Yo creo que lo más importante es la fidelidad. ¿Entiendes? En la firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos, por supuesto… A donde quiero ir a parar con todo esto…-
-Hablas mucho. Nya-
-Hagas lo que hagas, digas lo que digas, seas lo que seas… Esta es tu casa. Es lo que te has ganado tú como individuo. Y soy fiel a mis convicciones-
La nekomata lo miró sorprendida.
-¿Realmente no te importa?-
-Oh… Recuerda que soy un simplón con una bragueta estrecha. A la que veo una chica guapa, pam, las neuronas se van a paseo-
-Eso no es cierto… Nya- dejando el mando a distancia para devolver la caricia –Yo… Mi especie está en vías de ex…-
-¿Mmm?-
-Mi especie no es tan interesante como los dragones… Somos débiles, no somos importantes…-
-Kuro, eres la youkai más interesante que he conocido nunca-
-Kuroka… Me llamo Kuroka-
-¿En serio? Casi lo acierto… No se trabajaron mucho tu nombre, eh?-
-Me lo dice quien se llama Issei, el primero? ¿Eso es original? Nya-
La pareja rio divertida.
-Gracias, pero me quedo con Kuro, Kuro-chan…- siguiendo con su caricia. Arrancando un leve sonrojo en la joven –Me imagino que mis padres querían más hijos…-
-Nya…-
Pasando a acariciar el cabello que caía por su mejilla.
-Aunque quizás Kuro fuese lo más directo para describir este precioso cabello-
-Muchas… gracias-
-Kuro-chan… Gracias a ti pude llevar a Touji junto a su esposa y su hija… Por lo que a mí respecta eres de mi casa. Cualquier sirvienta en mi casa lo sabe-
-¡!-
-No olvidaré nunca lo que has hecho por mí y me pasaré el resto de mi vida esperando por el momento para compensarlo. Me da igual que seas una gata del montón, para mi eres de la mejor especie y estoy muy orgulloso de considerarme tu amigo-
-¿Mi amigo, nya?-
-Amigo, compañero, camarada… Como lo llaméis…-
Volviendo la vista al frente, el niño se relajó, pronto dejaría que el sueño le ganase la partida, quedándose dormido en el sofá. La nekomata, por su cuenta, se quedó a su lado, inspeccionando su rostro.
-No, I-kun… Esta ya no es una gata callejera… Tiene casa… y dueño… Nya-
-Tokio-
Sus ojos castaños claros observaron con detenimiento a la joven sentada frente a ella.
Hacía años que la conocía, no solo por pura conveniencia, eran amigas. Y como amigas, intuía que pasaba por su cabeza.
Momoji, una atractiva joven de cabello rubio, corto, vestida con una chaqueta negra, falda y botas altas, no decía nada, se limitaba observar a la preciosa Himejima en silencio. No quería remarcar el hecho que llevaba diez minutos, exactos, ni uno más ni uno menos, removiendo su café helado. Un delicioso café largo con una generosa cucharada de helado de vainilla. Un helado derretido, un café enfriado. Una bebida echada a perder. ¿La morena lo sabía? No, rotundamente.
Suzaku vestía su conjunto de calle, tejanos azules ajustados con botas marrones. Camisa amarilla y chaqueta roja, el cabello recogido en un moño improvisado y sostenido por varillas de madera multicolor. Sus ojos, hermosos rojo vino, se mantenían fijos en la distancia. Nostálgicos, relajados... Tristes.
Suzaku Himejima estaba sentada frente a ella, pero su mente no lo estaba. Miraba al sur, muy a menudo lo hacía. Hacia unos años habría pensado que miraba a su territorio, pero cuando la había visitado... Miraba al norte. No era un sentimiento hogareños de nostalgia, había algo, que se movía, que atraía su atención.
No se sentía menospreciada, no era algo que la morena hiciese a propósito. Además, la conocía, muy bien. La valoraba y apreciaba lo suficiente como para saber que Suzaku nunca le haría eso.
En esos diez minutos que hacía que estaban sentadas en su cafetería preferida, Suzaku había ignorado a su camarero múltiples veces, algunas llamadas a su teléfono y las conversaciones de una pareja de atractivos jóvenes.
Suzaku no estaba.
-Se ha ido...- susurró Suzaku cerrando los ojos.
¿Se había ido quién? ¿Era un quién o un algo?
Parpadeando repetidas veces, la joven se hizo a sus actuales circunstancias, centrando su atención en su bebida... pasada. No dijo nada, lo tomó entre sus labios, tomándolo sin quejarse.
Momoji tomó un poco de helado con su minúscula cucharilla, mirando a la morena fijamente.
-Suzaku... Dime... ¿Cómo te va con ese novio tuyo?-
Suzaku alzó la mirada al instante. La primera que la miraba en toda su estancia en el local.
-¿Que novio?-
-Ya sabes de quien hablo... Sé que viajas a menudo para observarle... ¿No le has hablado aun? No hay manera de que prospere una relación así, encanto...-
-¿Que no le ha... Ah... Hablas de...- relajándose, volviendo a su bebida -Sabes que no puedo inmiscuirse en su vida-
Momoji ladeó la cabeza.
-¿Le estas siendo infiel a Tobio-kun?-
-Por favor, Momoji-chan...- revisando su teléfono, seria -Tobio y yo no tenemos esa relación, lo sabes de sobra, por mucho que te divierta esta situación solo es algo que solo existe en tu cabeza-
-Ya veo...- echándose hacia atrás, pensativa -¿Entonces puedo presuponer que no te marcharás a escondidas para visitar a tu supuesto no-novio?-
-Tobio-kun no necesita mi constante protección...-
-Pero no has dicho que no vayas a irte-
-...-
-¿Sigues visitando a tu prima?-
-No voy a responder a eso-
-Sabes que nunca he hablado de ella con los demás, pero ten en cuenta que ahora estaremos en constante vigilancia... Estará mi hermano allí...-
Suzaku volvió a mirar a la rubia.
-Entonces es cierto...-
Momoji gruñó molesta.
-Estamos en lugar de nivel, con toda la tarde para nosotras y en lugar de querer pasártelo bien quieres que hablemos de asuntos familiares... ¿No somos demasiado jóvenes para nuestro tiempo en cosas tan serias?-
Suzaku no respondió.
-Padre no me ha dicho nada, solo se lo que me ha dicho Nakagami...- mirando a su alrededor, sonriéndole a unos chicos que pasaron a su lado -Pero hay inquietud en las tierras del Norte, los Doumon hablan de constantes incursiones-
-¿Han desembarcado?-
-No, no... Se pasean, navegan por nuestras aguas, nos observan y estudian, pero no, no ha habido un contacto directo-
La Himejima procesó la información lentamente.
-¿Licanos?-
-Difícil de decir. Barcos pesqueros, pequeñas embarcaciones... Puede que sean alucinaciones de los Doumon, vivir siempre en la frontera tiende a alimenta las teorías conspiratorias...-
-¿Y qué quieren?-
-Lamento no poder ayudarte, señorita súper responsable, pero eso no lo sé-
-Mmm...-
-Pero si sé que los youkai están muy activos… O eso me ha dicho mi hermano-
Suzaku frunció el cejo, irritada.
-La alta política me parece demasiado complicada, no entiendo porque los sacerdotes shinto y las criaturas creadas por los dioses no podemos convivir… ¿No servimos los dos a los mismos dioses?- preguntó la rubia con curiosidad –Suzaku… Eres una chica de pueblo que acaba de venir a la gran ciudad… ¿Es de esto de lo que quieres hablar?-
Suzaku apartó el café, volviendo a mirar por la ventana.
-Pensaba que querrías divertirte o algo… ¿Sabes que en cualquier momento puede estallar una guerra? ¿Estas segura de que no quieres hacer… otra cosa?-
Suzaku no respondió, se limitó a mirar por la ventana, acariciando, inconscientemente, ese anillo suyo.
-Creo que nuestra posición existe para servir a un fin, Momoji-chan…-
-No te digo que no… Pero tampoco creo que debas gastar tus días de juventud entre tanta obligación…-
-No lo sé…-
-Escucha lo que te digo. Karaoke y cine. Acompáñame y mañana te presento a mi hermano, él te pondrá al día-
-¿Me lo prometes?-
-Por supuesto!-
-… Vale… tu ganas-
Chillando divertida, Momoji se puso en pie de un salto.
-Karaoke prepárate… que allí voy!-
-Castillo Gremory-
-El traje hace al hombre- dijo Heinrich de pie en la puerta del dormitorio del demonio. Esperando pacientemente que el niño eligiese vestimenta. Sus ojos, fríos y calculadores, inspeccionaban cada uno de sus movimientos –Demasiado a menudo la señorita elige su vestimenta. Hoy eso no es posible-
-Demasiado a menudo dice… Cada día también-
-Así como usted elige su ropa… Una relación extraña que ahora no vamos a poner en duda… Abajo le espera la alta sociedad. ¿Cómo va a presentarse?-
-¿Desnudo?- preguntó Issei intrigado.
El demonio no reaccionó a su broma. Ya se conocían.
-Antes al menos decías algo… Ahora ya ni reaccionas…- dijo Issei abandonando el baño, presentándose al mayordomo.
Conjunto negro, elegante. Pantalones y camisa a juego. Un chaleco azul oscuro. Corbata gris oscura. La camisa, ligeramente arremangada, le daba un toque informal.
-¿Y para los pies?-
-Oxford. Cómodo pero elegante, de cordones-
-¿Con o sin picado?-
-Sin picado. Son Oxford, por favor…-
Heinrich sonrió contento, avanzando hacia él, colocando sus manos en los hombros del joven, mirándolo a través del espejo.
-Ahora si está preparado…-
-¿Preparado para qué?-
-Para lucir este emblema… con orgullo- colocando el índice sobre el emblema familiar del pecho del chaleco.
-La fiesta estará llena de chicas, verdad?-
-Rebosante-
-Madre y padre quieren exhibirme frente a toda la aristocracia-
-Oh siii… Su noble trasero será exhibido frente a toda la aristocracia… Imagínese que va a caminar por una pasarela y que todos los nobles serán pujantes de una subasta… Recuerde caminar con un buen contorneo de caderas- golpeando los hombros antes de salir a paso ligero.
No se molestó en ocultar su risita.
El niño no tardó en abandonar el recinto. Buscaba a su hermana, pero suponía que estaría abajo, recibiendo a los invitados. Esta, a fin de cuentas, era su fiesta de cumpleaños.
Alcanzando una de las terrazas de la planta superior del castillo, Issei dejó que la brisa nocturna acariciase su rostro. Bajando la mirada, chasqueó la lengua, molesto.
Había cientos de carruajes frente a las puertas del castillo.
-Enviados de todas las casas… La mayoría o ancianos o infantes…- dijo una voz femenina tras él. La voz de una mujer hermosa que solía llevar un trenzado cabello grisáceo, una mujer que solía vestir de sirvienta y para su sorpresa, estaba vestida de gala. Un recatado traje negro que abrazaba sus imposibles y deliciosas curvas, su cabello peinado con elegancia hacia un costado.
-Pensaba que dirías algo tranquilizador…-
La mujer se colocó a su lado, acariciando su cabello.
-Como dirías habitualmente… Estará lleno de… Ganado-
-Eso es ofensivo!- protestó el castaño arrancando una sonrisa en los labios bañados de carmín –Todo lo que hay allí abajo son trampas con sostén! Cepos zapadores para mi bragueta! No pienso acercarme a ni una sola de esas brujas!-
-Las brujas están en tu ciudad del mundo humano, no aquí-
-Ya nos entendemos!-
-No seas tan protestón. Rias no dejará que ninguna de esas chicas se acerque a ti-
-Te estas divirtiendo a mi costa!-
-Concédeme unos días de gracia. No siempre tengo la ocasión de verte fuera de tu hábitat. Donde no seas tú quien tenga el control-
El chico volvió la vista al frente.
-De bien seguro que la señorita estará complacida- susurró la peliplatino observando con orgullo al Gremory.
-¿Por qué lo dices?-
-Te estas convirtiendo en un joven muy apuesto… Y las lecciones de Heinrich están obrando milagros-
-¿Milagros? ¿Tan feo soy?- sonriendo divertido, una sonrisa que se contagió en el rostro de Grayfia -¿Milicas no está aquí? Puedo quedarme con él-
-Está con sus abuelos. No es conveniente que esté tan cerca de las cámaras…- mirando a los carruajes –No vas a tener tanta suerte, jovencito. Hoy te vamos a presentar ante la nobleza. No hay escapatoria- dijo ofreciéndole su brazo.
Entrelazándolo con el suyo, empezaron a caminar por los pasillos del castillo.
-¿Algunas palabritas para el pobre ignorante?-
Grayfia se tomó su tiempo antes de responder.
-Sé que no te gustan las fiestas de alto copete con las señoritas, y tus eventos con el joven Sairaorg son demasiado informales… Pero mantendrás el tipo, estoy seguro-
-Pijos entrenados para ser pijos… ¿Será peor que las sesiones de té de Ria-tan?-
-Las señoras Sitri, Agares y Astaroth son muy buenas chicas. Tendrás suerte si no te aborda alguna arpía enviada para seducirte-
-Matiza seducirte-
-Matiza seducirte…- repitió la albina con un deje de voz –Presentarte ante ti ligeras de ropa, con dulces y provocadoras palabras, promesas indecentes al oído…-
-Eso no suena tan mal…-
-Acosarte en el lavabo… Provocar un escándalo, hacer que te encuentren en una situación comprometedora con ella… Y lo peor, buscarán tu semen…-
-Me estas tomando el pelo…-
-En absoluto. Eres un niño así que eres susceptible a influencias hormonales. Cualquiera de ellas puede presentarte en tu dormitorio, ofrecerte una practicada felación, guardar tu semen en un recipiente y forzar un embarazo…-
El niño la miró entre fascinado y asustado.
-Ahora si te has pasado… Eso no es cierto-
-Se ha intentado, pero la tasa de embarazo es demasiado bajo… Aunque se han dado casos, los Vapula…- negando con la cabeza –Pase lo que pase, de hacer cualquier indecencia, asegúrate de que no lo están grabando…-
-¿Las jóvenes en el Inframundo son así?-
-No lo son. Las han educado, han nacido para ello. Fueron concebidas para tal. Fueron criadas para eso. Es una parte fría y cruel de esta sociedad, Issei. Jóvenes nobles cuya única función en esta vida es la de traer la gloria a su familia, y solo tienen dos cometidos-
-No sé si quiero saber cuáles son…-
-Cazar como sea un buen marido… Y procurar descendencia-
-¿Esa es su vida? ¿Por miles de años?-
-A los cinco años empiezan a recibir formación. Modales, protocolo, estética y clases de maquillaje… A los diez educación sexual. A los doce se les localiza objetivo y son enviadas a forzar un acuerdo con sus elegidos… Los siguientes miles de años se dedican a procurar descendencia y elevar el nivel de la familia…-
Sep. Rias había dicho de algo de educación sexual… Joder.
-Si tienen suerte, lo lograrán. Si pierden su virtud, fuerzan ese encuentro y pese a todo son repudiadas y fracasan… Les espera una vida aun peor. Pasan a ser simples objetos de poco valor en sus familias… Pese a que sean mujeres-objeto te recuerdo que esta es una sociedad en la que el orgullo y el honor, son importantes-
-Dime que nosotros no hacemos eso…-
-La familia Gremory no hace estas cosas, no recurre a estas prácticas. Aunque también tiene demasiados pocos miembros para hacerlo… Pero los Lucifuge si lo hacían…-
-¿Quiénes?-
-Eso no importa ahora…-
-Hemos hablado de las mujeres. ¿Qué tengo que esperar de los hombres? ¿Apuestas, habanos y coñac?-
-Ah… Esa parte es importante, gracias por mencionarla… Es de vital importancia que mantengas la compostura, no importa lo que te digan-
-Que me voy a enfadar… Soy un tipo súper majo, calmado y sereno-
-Cada día que pasa sois mayores…- empezó la peliplatino para detenerse, calmada –Y eso implica que hay cierto evento que se dará en breve y por el que muchas familias ya están empezando a moverse…-
-Demasiado ambiguo-
-La señorita, como heredera, aunque suene mal lo entenderás mejor así…-
-Habla, habla-
-La señorita fue puesta en la vitrina, al mercado-
-¿Cómo que al mercado?-
-Ella no está en una posición mucho más diferente que tú. Solo que ella no puede defenderse a sí misma-
-…-
-La familia pondrá el futuro de su hija en uno de sus hermanos, como es costumbre, o sea tu-
-…-
-Volviendo a tu pregunta… ¿Qué pueden querer una banda de buitres ansiosos de controlar a tu hermanita, preciosa, de sangre azul… A ese pichoncito pelirrojo…-
-Vale, ya me estoy enfadando. No sé si puedo acabar esta fiesta de cumpleaños sin repartir ostias…-
-Los barones querrán estudiarte. Encontrar vulnerabilidades, quizás ofrecerte algún trato. Las mujeres querrán casarse contigo. Puede que se den ambas y algún heredero envíe a su hermana a fornicar contigo en los lavabos…-
-Muy bien… Y dime, que prefieres. ¿Una foto mía sin pantalones en un dormitorio con una heredera encima o una pelea en el salón principal?-
-Depende del momento en el que me preguntes…-
-Desde luego… Puedo entender porque tenéis a Milicas escondido…-
-¿Verdad que el Inframundo no es tan maravilloso como pensabas?-
Grayfia tenía toda la razón del mundo.
-Cuanto estés de mejor humor empezaremos a hablar sobre los intereses políticos y comerciales con los que deberás lidiar en unos años-
-¿Qué?-
-¿Cómo crees que pasa el tiempo un demonio sin aptitudes para el combate? ¿Si no dedican su tiempo a los Rating Game que te crees que hacen?-
-…-
-Ejercen de empresarios, Issei. Avariciosos, crueles y despiadados empresarios…-
-Joder…-
-DxD-
-Ya os lo digo, a mí no me montéis estas fiestas…- murmuró Issei cruzando las puertas de madera, accediendo a un inmenso salón. La estancia más lujosa y amplia del hotel más prestigioso de Lucifaag. Cientos de personalidades hablando en grupos rodeando decenas de mesas repletas de todo tipo de manjares.
Gigantescas lámparas de luces ornamentadas con cristales iluminaban la sala. En el extremo opuesto de la sala unas sillas doradas colocadas en un pequeño altar tras unos pocos escalones. Los Gremory atendían con una sonrisa la llegada de todos los invitados.
Rias, sentada con elegancia, atendía con un deje de nerviosismo a todos los invitados que, saludando primero a sus padres, la felicitaban por alcanzar de nuevo la fecha de su nacimiento.
-Grayfiaaaaaaa. Esto no es un cumpleaños! Es… Es…- susurró el niño girándose hacia la albina –Parece más bien un ritual satánico…-
La demonio cubría su salida.
-Aquí cualquier cosa se celebra a lo grande…- sonrió la mujer –Ya lo sabes… Y de irte nada, jovencito-
-Por favor, huir, yo… Que poco me conoces…-
-Aprovecha para beber y comer algo mientras no te reconozcan… Mira, una ventaja, puedes beber sin que tus padres te digan nada!-
-Mira tú que ventaja…-
-¿Tienes el regalo?-
-Claro, pero se lo daré luego en…-
-Se lo darás ahora, supondrá una alegría y la relajará-
-¿Ahora? ¿Con tanta gente? ¿Qué has bebido?-
-Ve, ve. Te están esperando- gesticuló la mujer empujándolo con las manos.
Tragando saliva, el niño empezó a caminar entre los demonios. Nervioso, se relajó por un instante al ver la mirada de desdén que le ofrecían quienes se detenían a mirarlo. La mota de polvo a la que no podían relacionar su rostro con un nombre, uno que les importase.
Con libertad de movimiento, Issei tomó una de las copas de una de las mesas. Alcohol, espumoso, ligero… Pese a sentir la intensa mirada de Grayfia fija en su persona. El niño optó por pasearse y observar.
Pese a haber cientos de personas había cierto patrón, los grupos estaban divididos en sí mismos en otros grupos. Un grupo que se mantenía distante mientras el otro interaccionaba con los participantes de la fiesta. También era apreciable la falta de niños… Pensaba que los habría en enormes cantidades, pese a las palabras de Grayfia, los nobles habían optado por llevar a las niñas de sus casas, procurando crear lazos de amistad, conveniente amistad, sobre lazos o contratos matrimoniales.
Cerca de la tribuna, cerca de Rias había una niña morena, de cabello corto vestida de lila. Delgada y apariencia seria, la demonio se mantenía estoica pese a la ilusión contagiosa de la pelirroja. A una distancia prudente, pero cercana, una niña rubia miraba malhumorada a lo quien debía de ser su madre. Un par de bellezas. Estaban cerca por interés, pero evidentemente no gozaban de una buena relación. Más lejos aún demonios de cabello verdoso. Una chica emocionada sostenía aparatos electrónicos… Estaban en la fiesta por haber sido invitados.
Si la niña morena cubría una banda en la otra había demonios de incomparable poder. Muy probablemente los gobernadores o seres de rango similar. Rias hablaba alegremente con joven alto, delgado. Uno de los seres de gran poder se acercó a los Gremory, inclinándose levemente, Zeoticus y Venelana sonrieron divertidos. El hombre parecía estar presentando a la niña junto a él.
Sona Sitri. Seegvaira Agares. Sairaorg Bael. Latia Astaroth. No reconocía a la mocosa rubia.
-Ajuka Beelzebub y su sobrina. Insiste e insiste, pero no parece que en esta generación mantengan la misma relación sus casas…- dijo un hombre junto a él.
Un musculoso demonio de cabello grisáceo. No eran canas, no aparentaba ser excesivamente mayor. Era sin duda mucho más joven que Zeoticus. Sosteniendo una copa de champan, manteniendo la mirada fija en el altar.
-Ajuka es un íntimo de los Gremory, un amigo de la familia, incluso me atrevería a decir que el mejor amigo de tu hermanastro mayor...- dijo mirándolo a los ojos -Sizechs y Ajuka eran íntimos, pero las jóvenes Rias y Latia no comparten ese feeling…-
-Se parecen demasiado para eso… Ria-tan y So-tan se complementan más…-
-La hermana de Lucifer y la hermana de Leviatán… Qué curioso… ¿Quizás sea el hermano de Lucifer quien se lleve bien con la descendiente Belcebú?-
El niño esgrimió una mueca de disgusto, arrancando una sincera carcajada en el demonio.
-Reconozco esa cara… Estos eventos sociales son tan incomodos…-
-Por satán… No quiero estar aquí-
El demonio volvió a reír.
-Ya somos dos…-
El niño volvió a mirarlo, alzando una ceja.
-No a todos nos gustan están reuniones de alto copete-
-Supongo que aunque seas mazo poderoso vivimos sometidos por sus reglas…-
-Jajajaja- rio el hombre acabándose la copa –Eres muy diferente de Tannin, mas… extrovertido-
-¿Tannin?-
-Por lo menos hablas más que él-
-¿Es alguno de los invitados?-
-¿En una fiesta lleno de preadolescentes? No, no, ni en tus más bizarros sueños-
-Ah…-
-Mmmm…-
Los ojos grises del hombre permanecían fijos en su persona. Una mirada que empezó a inquietar al dragón.
-Que pasa-
-Que lastima y que suerte-
-¿Qué?-
-Mi prima tenía razón en su juicio. Aunque creo que se ha quedado corta en tus virtudes. Tienes mucho más potencial de lo que creía… Es una lástima que los Gremory te hayan encontrado antes que yo. Algo lógico dado que no subo mucho… Pero alguien de tus aptitudes le iría muy bien a mi familia. Otro brillante heredero que pudiese tomar las riendas de la familia le iría muy bien a mi padre…-
-¿Quién es tu prima dices?-
-Eso ahora no es importante…- dejando la copa en la mesa –Y gracias, esta visita ha merecido mucho la pena… Joven Gremory. Me he llevado una grata sorpresa-
-Issei, llámame Issei-
-Issei, un placer haberte conocido. Siempre me ha interesado conocer personalmente a las nuevas generaciones, estoy gratamente sorprendido con tu presencia-
-…-
-Que modales los míos… Puedes llamarme Diehauser, espero poder hablar pronto con un joven con unas circunstancias tan… peculiares-
-A…ja-
Contento, el demonio se recogió, abandonando la estancia a paso rápido.
-Empiezas fuerte, chico. De momento estas a la altura de tu reputación-
-¡!-
Girándose, Issei vió a un hombre adulto, joven, de cabello verdoso recogido hacia atrás y unos vivos ojos azules, su ropa acumulaba diversas tonalidades de verde. Quizás una broma sarcástica por el extraño tono de pelo.
Sin prestarle mucha atención, Issei tomó un plato para llenarlo de comida, empezando a comer mirando a su nuevo compañero de velada.
El hombre estaba acompañado por una niña de su edad, de evidente parentesco por el color de pelo, más su mirada desinteresada rozando el asco hacia su persona indicaba que similares en carácter o interés, no eran, cuantos menos estaban interesados en cosas diferentes.
-¿Ya has entregado a tu sobrina en sacrificio?- preguntó Issei llevándose la cuchara a la boca. La niña lo miró escandalizada antes de pasar a mirar al hombre.
-Jajajaja. Por mucho que sean amigas hay protocolos que seguir…- dijo el peliverde colocando ambas manos en sus hombros.
La niña, complaciente, realizó una leve reverencia.
-Me llamo Latia Astaroth, es un enorme placer volver a verte. Señorito Issei Gremory-
-Por favor…- gruñó Issei –Es mi hermana la demonio modelo. Ahorraos las formalidades conmigo… Bastante falsedad hay ya como para que hasta sus amigas tengan que sonreír a la fuerza también…- dijo el castaño tomando otra copa.
La niña abrió la boca incrédula.
El hombre reía divertido.
-Sirzechs estaba preocupado por tu participación o más bien respuesta, a esta fiesta. Pero veo que te está siendo muy productiva- dijo Ajuka, viendo como el demonio se llenaba la boca de dulces -¿Sabes con quien hablabas?-
Issei negó con la cabeza.
-El demonio con el que hablabas es el Campeón, uno de los demonios más poderosos y mediáticos de los tiempos modernos…- respondió Latia.
-Oh… Que fallo… Pues quizás sí tendría que haber hablado más con él…-
-Que despistado… Quizás de haber tenido más curvas y ser mujer le habrías prestado más atención- exclamó Latia divertida.
-Ahí la has dado… Aunque sus habilidades son interesantes… Como la tuya. La Formula Kankara- siseó el castaño pasando a mirarlo fijamente.
-¿Quieres saber cómo funciona?- preguntó Ajuka divertido.
-No, no… No soy tan inteligente… Pero eso no quita que me parezca fascinante que el cálculo matemático llevado al límite tenga esos… resultados. ¿Tú puedes usarla? ¿Eres hermosa e inteligente? Bueno… ¿Tan hermosa e inteligente?-
Sonrojándose levemente, desvió la mirada.
-Mira mira… Que lengua tan dulce…-
-No te creas. Heinrich lleva años intentando hacer que sea más meloso y caballeroso, pero no hay manera… Soy… Como era… ¿Un troglodita que gruñe cuando intenta hablar refinado?- rascándose la nuca.
-No le hagas demasiado caso, es muy perfeccionista… Entonces…- susurró con una perversa sonrisa -¿Mi sobrina no te disgusta?-
-Para nada. Es del tipo intelectual, es a ciencia cierta, una mujer de categoría, de alta cuna…- acabándose la copa de un trago.
-¿Lo suficiente como para aceptar una unión?-
-Creo que esto me está subiendo…- mirando la copa fijamente –Lati-tan me recuerda a mi hermana, así que movido por un extraño fetiche incestuoso podría aceptar…-
-Eso es nuevo!- exclamó Latia divertida –Y por fin lo admites…-
-La pregunta, brillante Maou, es si tu sobrina quiere esa unión. Yo no voy a forzar a nadie…-
-¿Te interesa, Latia?-
-Enormemente- viendo como el niño volvía con otra copa… para escupir su contenido de la sorpresa.
Ajuka empezó a reír divertido.
-Hay química, por lo menos os lleváis bien, eso es bueno. Me gusta que las nuevas generaciones tiendan puentes amistosos…- separándose de Latia -¿Has visto a tu hermano? Me gustaría hablar con él-
-No, no le he visto. Pero Grayfia está por allí, pregúntale a ella- señalando en la distancia.
-¿Puedo dejarte con mi sobrina?-
El castaño se encogió de hombros.
Despidiéndose con la mano, el Maou se alejó a paso rápido, mezclándose entre la gente. Dejando a los chicos solos.
-¿No deberíamos conocernos antes del matrimonio?- empezó Issei divertido.
-Por favor… Ni te imaginas la de directrices que he recibido antes de venir… Esto es agotador-
El Gremory le ofreció una copa de zumo.
Agradecía lo tomó antes de sentarse.
-¿Cuántos de estos hacéis al año?-
-Muchos, dependiendo de las expectativas de la familia…-
-Tienes mi pésame… Y gracias por venir-
-No tienes que dármelas, no es de las que no me sean pesadas de atender… Y ahora son hasta divertidas- mirándolo con una sonrisa.
-¿Otra preciosidad que se ríe a mi costa?-
-Se divierte-
-Al menos me alegras la vista…-
La rubia sonrió ante su comentario.
-¿Te van bien las piedras?-
-¿Mmm?-
-Fuimos a comprarlos con tu hermana-
-¿Si? Muchas gracias de nuevo entonces-
-No tienes que darlas… ¿Te funcionan correctamente?-
-De maravilla. Aunque mis profesores se quejan de que tengo que usar los hechizos más rápido-
-¿Qué margen quieren?-
-Varios segundos, no más de cinco-
-Eso es imposible. Demasiado procesos… Deberás de personalizar las piedras-
El castaño lo miró con cara de idiota.
-Ven a mi casa. Tráeme esas piedras, veremos qué podemos hacer con esos círculos-
-Ah, ah! Ya me advirtieron de esas trampas! No señorita! Si voy seguro que me acabas arrastrando a tu dormitorio! Que sepas que soy un tipo legal!-
Riendo se levantó acercándose a él.
-Aceptaré una buena carga en mi boca como pago por ayudarte con tus piedras-
No sabía porque Rias prefería a Sona, Latia era mucho más divertida… Sabía que sus palabras eran broma, pero que sinceramente quería ayudarle.
Latia era muy diferente a Sona, la prefería por mucho, Seegkvaira… Era también otro mundo.
Aunque tenía bastante claro que iba a acudir a casa de los Astaroth a revisar… esas piedras. Su sonrisa de felicidad prometida desapareció al sentir cierta mirada sobre su persona.
-No te atreverías…-
Latia se acabó su copa, mirándole traviesa.
-Me he tomado mis clases muy en serio… ¿Quieres una demostración? Padre y madre me han pedido que coma algo… Y de entre todos los herederos, eres la mejor opción-
-Eres una chica de confianza una amiga de Ria-tan… No me grabarías, verdad?-
-Mejor me grabas tu a mí, así lo podrás ver cuando quieras…-
-Eso… Es una buena idea… ¿Lavabo?-
-Los vestidores son más cómodos…- susurró la Astaroth relamiéndose los labios.
-¿No vas a servirme?- los interrumpió una voz aguda, femenina.
Issei miró a su costado, alguien quería hablar con él. Una niña, rubia, con el cabello recogido en dos coletas con exagerados tirabuzones, aire de superioridad y mirada desafiante. Su vestido, blanco y rosado, era tan hermoso como llamativo e incómodo. La chica irradiaba elegancia y superioridad. Una noble aristocrática perdida en el discurso de la sangre azul.
-Por favor… Estamos ocupados…-
-¿No me has escuchado? Sir-ve-me-
-Niña… no me calientes… Vete a molestar a otro-
-¿PERDONA?- chilló escandalizada –Mugriento y apestoso esclavo! ¿Quién te crees que eres?-
-¿Qué me has llamado?- preguntó Issei sorprendido -¿De dónde ha salido esta niña?- mirando a Latia.
La joven no sabía que responder.
-Esta chica no nos representa… Es…-
-¿Sirves a esta impura Astaroth y no a mí? ¿Una noble de verdad?-
-Anda, solo lo estas mejorando…-
-Ella es…- empezó Latia seria.
-No necesito presentación, Astaroth, una doncella de segunda no posee semejante derecho!-
-Mira, enana, relájate si quieres continuar manteniendo una conversación- siseó Issei molesto, volviéndose a Latia –Déjame esto, por favor, ya continuaremos en otra ocasión-
-¿Estás seguro?-
-Aquí habrá bronca en algunos segundos, mejor que estés alejada…-
La belleza se alejó a regañadientes.
-¿Sabes que ella es la sobrina del Maou Beelzebub, verdad?-
-¿Qué merito tiene ser la sobrina de un hombre dotado?-
-¿Qué merito tiene ser la hija de unos padres? Has recibido una sangre que quizás no te mereces ni te has ganado-
-Te disculpo por ser un absoluto y completo ignorante, plebeyo. Esas ropas son un desperdicio, yo te vestiría con algunos harapos…- tapándose el rostro con su abanico.
Issei liberó una ligera carcajada.
-¿Y tú me hablas de ropas? ¿Qué tal si tenemos esta conversación cuando tengas unos cuantos años más… y algo que sujete tu vestido en el frontal?-
El rostro de la hermosa niña se volvió rojo de la furia.
-Asqueroso chimpancé!- rugió la demonio furiosa -Voy a pedir que te azoten hasta que no se encuentre un centímetro de piel en tu espalda sin marcas de látigo!-
-¿Por qué no lo intentas tú, listilla? ¿O prefieres hacerlo si llevo solo un taparrabos?-
-¿Ocurre algo, Ravel?- preguntó otro demonio caminando hacia ella.
Un joven mayor que él, rubio, vestido con ropas de colores llamativos.
-Hermano Riser!- respondió la chica con una sonrisa -¡El mono me ha insultado!-
-¿Cómo dices?- gruñó el joven mirando al dragón con desprecio –¿Quién eres tú? ¿Quién te crees que eres para faltarle al respeto a mi hermana?- acercándose a él, quedando ha apenas unos centímetros.
El joven era mayor que él, mucho más alto. Se sentía superior al niño.
Cobarde.
-Eh, eh! Esto es una fiesta de cumpleaños. ¿Quieres problemas en la fiesta de cumpleaños de los Gremory?-
-¿No quieres problemas? ¿Alguien ha preguntado lo que quieres?- El demonio se pasó la mano por el cabello –Además, la cumpleañera, como la has llamado, pronto será mi zorra, así que no pasa nada. Así se irá acostumbrando…-
-¿Puedes repetir eso?-
-Que la zorra de…-
Tomando el cuchillo de la mesa, el mismo usado para cortar tarta, Issei se movió con extrema velocidad. Riser no vio nada, Ravel tampoco vio nada… Los Phenex solo vieron una mano frente al cuello del joven.
Una mano que pertenecía a un hermoso hombre pelirrojo vestido con una llamativa armadura blanca.
Sirzechs Lucifer.
-Señor L-Lucifer!- exclamó Riser incrédulo, separándose, poniéndose firme de golpe.
Ravel abrió los ojos sorprendida, mirando sin dar crédito a sus ojos el anillo que el niño tenía en su dedo anular.
El emblema de los Gremory.
-¿Madre te lo ha pedido o es por iniciativa propia?- preguntó Sirzechs aguantando la mano del niño, sin dificultad.
-La segunda, me acabo de acordar de la primera… No me arrepiento, aunque agradezco que hayas intervenido, no habría sido agradable estropear la fiesta de Ria-tan-
El Maou soltó su mano.
-Creo que la cumpleañera está esperando por tu regalo, jovencito…-
-Hermano… Ajuka te estaba buscando- dejando el cuchillo en la mesa.
-¿Hermano?- chillaron los rubios.
-Lo sé. Ya he hablado con él. Te he visto hablando antes… Y ella también. Su enfado no es pequeño… Le debes algo más que un regalo de cumpleaños si esperas calmar su enfado…- pasando a mirar el altar.
Ladeando la cabeza, pensativo, asintió levemente.
-Tienes razón, no hay nada más importante que ella, y más en el día de hoy-
Los Phenex lo miraron incrédulos.
Acabándose la copa se alejó con un ligero trote, ignorando las protestas de los demonios. Abriéndose paso entre los comensales, invitados y aduladores. Los ojos de cierta pelirroja se abrieron de par en par al verle aparecer entre los invitados. Dejando atrás todo decoro y protocolo se alejó de sus padres corriendo hasta alcanzarlo.
-Ah! Ria-tan! Qué alegría verte… Verás… Me han dicho que esto es una fiesta de cumpleaños…-
-Eso he oído…- riendo levemente, ruborizada.
-Bien, bien… Cuanta ostentación… ¿Quién necesita una fiesta así?-
-¿Una piji-preciosa?-
-Ah! Pensamos igual!-
La pelirroja rió divertida.
-Tengo algo para ella… ¿Sabes dónde puedo encontrarla?- mirando a su alrededor.
El joven alto y la morena delgada lo miraban atentos.
Ravel Phenex se abrió paso entre los invitados, mirándolos detenidamente.
-Puedo hacer algo al respecto… ¿Me lo das?- extendiendo sus manos.
-No sé, no sé… ¿Y si le pasa algo?- negándole el paquete, colocándolo contra su pecho.
-Soy una chica responsable…- susurró la pelirroja haciendo un puchero con sus labios.
-Feliz cumpleaños preciosa…- dijo Issei besando su mejilla, dejando su paquete entre las manos de la demonio.
Emocionada se lanzó a sus brazos, abrazando al dragón del cuello. Los demonios presentes en la sala empezaron a fijarse en él, susurrando entre ellos.
-¿Quién es el joven, mi señor Zeoticus?- preguntó una mujer rubia, de largo cabello recogido en una coleta alta enrollada en un interminable tirabuzón.
-Excelente y oportuna pregunta, Lady Phenex!- exclamó Zeoticus levantándose de su asiento, caminando hacia los niños –Sin ánimo de ensombrecer la fiesta de mi niña quiero aprovechar para dar un anuncio!-
Todos los presentes en la fiesta pasaron a mirarlo con atención.
Grayfia sonreía contenta colocándose junto a Venelana. Sirzechs colocó su mano en el hombro de Ajuka, contento. Ajuka se lo quitó de encima con una sonrisa.
-Mucho se ha hablado estos últimos meses… Y queremos acallar los rumores para hacerlo oficial. Os presento a nuestro hijo menor, Issei!- extendiendo una mano hacia los hermanos.
¿El chimpancé… un noble? Ravel se desmayó de la impresión.
Cientos de flashes empezaron a iluminarlo. Los chillidos de sorpresa y los susurros invadieron la sala.
Rias sonrió orgullosa, sin separarse un milímetro de él, quería que viesen, todos, que era suyo. Issei lamentó que su metabolismo hubiese eliminado todo rastro de alcohol en sangre.
-Mi hijo menor, a diferencia de sus hermanos, nació sin poder demoniaco. Ha crecido alejado de la sociedad por su bien, hasta el punto de haber compensado esa deficiencia con otras muchas virtudes. Ya está preparado para ser presentado y aquí lo tenéis!-
Los periodistas empezaron a rodearlo, haciéndole mil preguntas.
Zeoticus sonrió orgulloso… y un toque de picardía.
-No es el mejor ambiente para esto pero… Aquí tienes tu regalo- ofreciéndole una caja considerablemente grande.
-¿Un presente? Que dulce…- sentándose tomando la caja sobre su regazo, rasgando con cuidado el envoltorio, abriendo la caja –Ohh…-
-Sé que querías uno…- murmuró el castaño observando como la niña sacaba un yukata tradicional de la caja –Hecho a mano… La mejor de las telas…-
-Issei… Es precioso…- arrojándolo a un lado, Issei lo tomó al vuelo.
-¿P-precioso? ¿Y porque lo tiras?-
-¿Te lo has pasado bien hablando con la zorra de Latia?-
-¿L-la que? ¿No es una forma un poco bestia de hablar de tu amiga?-
-Ni es mi amiga ni es nada. No después de intentar alejar a mi hermano de mi con sus tetas levantadas por un push-up… Pse!-
-Que no te escuche decir eso…- dijo Sona caminando hacia ellos, riendo levemente.
Rias rio divertida.
GRAB
-¿?-
Sorprendido, Issei miró hacia abajo. Un joven pelirrojo sonreía a sus pies con un paquete en la mano.
-¿El regalo de Rias?-
El niño asintió.
Cargando con él en brazos, se acercó a la pelirroja, que sonrió aún más al verlos.
-Rias-onee-sama! Feliz cumpleaños!-
-Milicas! Muchas gracias!- dijo la pelirroja tomando la caja de las manos del Gremory -¿Puedo abrirlo?-
El joven demonio asintió enérgicamente.
Rias no tardó en empezar a separar el envoltorio, sacando un marco rojo protegiendo un elaborado dibujo.
Un dibujo familiar, de todos ellos, la familia entera.
-¡Milicas! Es precioso! ¿Lo has hecho tú?-
El niño asintió emocionado.
-Me encanta! Mañana mismo lo colgaré en mi habitación! Muchas gracias!- besando en la mejilla a su sobrino.
El pequeño Milicas sonrió divertido, mirando a sus abuelos emocionado.
-Sin miedo, id pasando por caja…- exclamó el castaño pasando a mirar al más cercano, el joven alto y espigado.
-Ya se lo he dado…-
Issei pasó a la peliverde.
-Rias! Sé que esto te encantará!- exclamó la chica colocándose las gafas, ofreciéndole un paquete de mediano tamaño.
-Seegvaria, muchas gracias…- sonrió la pelirroja empezando a abrir el paquete -¿G-Gundam?-
Issei ladeó la cabeza, buscando ver el paquete.
-¿Un Gunpla? ¿Wing Zero? Uooooo!-
-Issei, sabes qué es?-
-Una maqueta para montar y pintar basada en una serie de dibujos-
-Oh… Entiendo…- murmuró la pelirroja perpleja.
-Una serie de dibujos… japonesa- murmuró Issei sabiendo que eso despertaría su interes.
-¿Si?- preguntó más animada.
-¿Entiendes de Gunpla?- preguntó Seegvaira.
-Entre poco y nada, pero siempre me ha parecido interesante el modelismo-
-Este ejemplar es una edición de coleccionista del XXXG-00W0 Wing Gundam Zero!-
-…-
-M-muchas… gracias… Seegvaira…- sonrió forzosamente Rias dejando a un lado el paquete.
-Los gunpla son una tontería…- murmuró Latia, sentada en un rincón.
-¿Repite eso?-
-¿Para qué quieres muñecos cuando tienes tecnología para poder hacerlos?-
-¡Si no entiendes la esencia no lo juzgues!-
-Razón no le falta… En lugar de hacer maquetas podrías montar ejemplares funcionales… Eres una heredera, por lo que dinero tienes, y pareces lista… Hazte uno- dijo Issei enseñándole la caja al niño en su regazo.
Seegvaira Agares lo miró maravillado.
-¿Me ayudarías?-
Rias empezó a mirarlo fijamente, con dureza.
-¿Yo? Que vaaaaaa… Pero ella es la leche de lista- dijo Issei mirando a Latia.
-Humph!- desviando la mirada –Mis intereses van más allá de estúpidos robots…-
-¡No son estúpidos! Son arte! Cultura misma!-
-Háztelo mirar, otaku!-
-¡¿Q-que me has llamado?!- protestó la peliverde.
-Disculpa… Son tan importantes estas… Estos objetos?- preguntó Sairaorg inclinándose hacia el castaño.
-Que vaaaaa… Es algo por lo que solo un friki se molestaría…- susurró negando con la mano.
-Me preocupa seriamente estas nuevas compañías que tienes, Rias- dijo una morena dando un paso al frente.
-¿Eso va por mí?- preguntó Issei señalándose a sí mismo.
El demonio junto a él asintió.
-No seas muy duro con él, Sona. Es un buen chico-
-Tu estas muy por encima de alguien como él… Feliz cumpleaños, Rias- ofreciéndole un paquete.
-¿Cuándo dices muy por encima no hablarás de estatura, no?- preguntó el chico con una sonrisa junto a la morena.
En algún momento le había dado al niño pelirrojo al demonio que estaba junto a él para desplazarse hasta las chicas.
-Sangre caliente, impulsivo… Has tardado poco en caer en la provocación de Ravel Phenex… Estúpido- dijo Sona –Te he visto-
Rias, por su parte, abrió el regalo.
-¿Un manual de ajedrez?-
-Así podrás mejorar tus tácticas, si mejoras como jugadora me servirá como estímulo-
-Vaaaaaya… ¿La única virtud que tienes es el sarcasmo?- preguntó Issei sonriente.
-¿Cómo? Tengo muchas virtudes-
-¿De veras? ¿Alguna que no necesite ojos? Porque no veo ninguna-
Rias rió divertida.
-Sona, Issei. Quiero que os llevéis bien, por favor-
-Nah- exclamaron al unísono.
-Yo creo que os llevareis muy bien…-
Apagándose las luces, un foco se centró en Rias, iluminándola. Empezando a sonar una canción instrumental.
Contenta de ser el centro de atención, se llevó las manos al rostro, viendo como un enorme pastel de cumpleaños, cargado por Issei y Sirzechs, era dejado frente a ella.
Un enorme pastel de chocolate cubierto por velas de múltiples colores.
-No veas como te vas a poner… Unos cuantos trozos de esto y no cabes en el…-
-Feliz cumpleaños, Rias!- interrumpió Sirzechs a Issei, sonriendo contento –Sopla las velas!-
-Soplas las velas!- chillaron los jóvenes.
Ilusionada, inspiró y exhaló con fuerza, apagando todas las velas de una tirada.
Los comensales aplaudieron con más fuerza.
-Mi niña está creciendo… SNIF… Ya tiene once añitos!- lloró Zeoticus con una cámara en mano -¿Lo estáis grabando todo?-
-No temas padre, tengo cientos de cámaras grabándolo todo desde todos los ángulos…- respondió Sirzechs con una sonrisa.
Grayfia apareció como una sombra tras ellos, tirando de la mejilla del pelirrojo, el patriarca rió con fuerza antes de ser atacado por su propia esposa.
Issei se retiró lentamente, disimuladamente. Tenía que hacer copias de seguridad antes de que Grayfia las encontrase todas… De espaldas a los Gremory, Issei empezó a juguetear con el dispositivo de control.
Tomando otra copa, se giró para comprobar que ni Grayfia ni Venelana lo miraban… En su lugar vio como una mujer, hermosa, aristócrata de cabello rubio recogido en una coleta de tirabuzón le decía algo al imbécil Phenex, obligándole a marcharse. Diciéndole algo a la niña, mirándolo fijamente…
Negando con la cabeza, volvió a sus tareas, finalizando la copia de seguridad de las cámaras.
Un aroma dulce llegó a su nariz, mirando a su costado… Esgrimió una mueca. Girándose por completo, mirando a la demonio junto a él.
-Tu… ¿Qué quieres ahora?-
La joven, nerviosa, era incapaz de mirarlo a la cara.
-Yo… yo…-
Issei se cruzó de brazos.
-Una Phenex… Y mujer- subiendo su mano hasta su barbilla –Yo quería un Phenex hembra… Infinitas posibilidades…-
La chica abrió los ojos, sorprendida.
-¿E-estas interesado en m-mi?-
-No. En ti no. En tu familia. ¿Ella era tu madre?-
-¿Q-quien?-
-La mujer te ha dicho que vinieses hablar conmigo y que ha mandado bien lejos al cretino de tu hermano…-
-¡!-
La demonio no sabia que decir.
-Joder… El mundo es hermoso, pero demasiado a menudo me encuentro que insistimos en hacer que sea una mierda…- masculló Issei tomando otra copa, ofreciéndosela a la chica.
-Y-yo no puedo…-
-Te relajará, es dulce-
Resignada alzó su mano, Issei retiró su copa, impidiendo que pudiese llegar a esa, sorprendiéndola.
-Ibas a hacer algo que no quieres hacer porque te lo he dicho yo? ¿Te lo ha dicho tu madre?-
Intimidada bajó la mirada.
Sus ojos se comenzaron a aguar.
-Que una joven con tu voluntad se vea reducida a un simple objeto…- gruñó Issei dejando la copa en la mesa -¿Cuál es tu nombre?-
-R-Ravel, Ravel Phenex-
-¿Conoces a mi hermana, Ravel?-
-A-apenas-
-Mmm… Debe de ser pesado para ti venir a fiestas como estas sin conocer al anfitrión, gracias por venir, por tu tiempo y tu atención-
-¡!-
-Por lo que a mí respecta puedes venir las veces que quiera, tu hermano no-
-P-pero…-
-Rias es mía, si tu hermano insiste en hablar sin pensar te quedarás sin hermano-
-Mi hermano es…-
-Si tu hermano le pone un dedo encima, si vuelve a mirarla, si vuelve a hablar de ella es mi presencia lo abriré en canal, lo mataré, ha quedado claro?- siseó Issei acercándose a la chica.
-C-claro…-
-Perfecto…- alzando su mano, tomando a la niña del mentón –Con carácter y hermosa… Tienes un brillante futuro por delante, no dejes que tu madre te use como florero de decoración para algún gilipollas-
-¡!-
Dudando, el castaño colocó una mano en su hombro, caminando hacia la matriarca Phenex.
-¿Puede que usted sea Lady Phenex?- preguntó Issei con una sonrisa cordial.
La mujer lo miró sorprendido, pasando a mirar a su hija antes de responder.
-Eso es correcto, un placer conocerte, Issei Gremory… Muchas gracias por invitarnos a la fiesta de tu hermana, es una excelente…-
El niño alzó una mano, negando con la cabeza, interrumpiéndola.
-Dos cosas. La primera, aleja a tus hijos de mi hermana, es mía. Cualquiera de ellos que se propase y oficiaremos un entierro, se lo aseguro. Puede tomárselo como quiera-
-¡!-
-No vuelva a enviarme a Ravel como una muñeca sexual, nunca. Lista, con carácter y con su sangre es una lástima que no naciese hombre en esta sociedad machista… No la desperdicie así-
-¡!-
-Ella puede volver si mi hermana gusta, él no. Sin rencores, gracias por venir- sentenció antes de marcharse, volviendo con su familia.
-M-mama… Que…- murmuró Ravel acercándose a su madre.
Lady Phenex tardó unos segundos en recomponerse.
Tenía que hablar con su marido. Tenía que conseguir a ese joven. Ese joven tenía el potencial para guiar a su hija.
Parecía que los Gremory lo habían vuelto a hacer… Otro excelente heredero.
-Lo has hecho bien, Ravel-
-Pero…-
-Soy yo quien se ha equivocado-
-¿M-mama?-
-He cometido un grave error… Pero nos hemos dado cuenta a tiempo… Se acabaron las fiestas de alta sociedad para ti, hija mía-
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Nos vamos, hablaremos por el camino-
-Pero la fiesta no ha…-
-Volveremos, muy pronto… Ahora tenemos trabajo que hacer-
Ravel miró a su madre sorprendida, girándose para mirar al extraño demonio una última vez… ¿Qué interés tenía su madre en ese primate?
-DxD-
-Nunca lo admitirán, pero padre y madre se decepcionaron tanto cuando tomé el cargo de Maou Lucifer- dijo Sirzechs caminando por los terrenos familiares, caminando al mismo ritmo y acompañado por el castaño, su vista perdida en el horizonte.
-No creo que sea para tanto. Más bien deberías de ser el orgullo de la familia. Ria-tan siempre dice que eres el mejor de los hermanos-
Sirzechs rio levemente.
-La sociedad demoniaca no deja de ser una muy similar a la aristocracia medieval humana. Nos tomamos las cosas con tanta calma… parece que el tiempo no pasa para nosotros a pesar de tener innumerables avances tecnológicos-
-Supongo que no se quiere cambiar-
-Muy cierto- concedió el pelirrojo –Aburridas en sus monótonas vidas, los demonios de la alta sociedad compiten sanamente entre ellos fanfarroneando de los logros de sus miembros…-
-¿Por qué lo tomaste? ¿Querías huir de todo eso?-
-No, no. No me desagradaba la vida como heredero… En eso somos parecidos-
-Ya me gustaría ser tan alto y guapo-
-Jajaja. No, mi pueblo, como tú con Irina, me necesitaba-
-…-
-Michael me ha asegurado que los Shidou están bien… Aunque no sabemos nada de Gabriel… Ni siquiera sabemos si era ella de verdad…-
-Me imagino que… Sabrás que yo no busqué esto-
-Así es-
-¿Y no te parece… raro?-
-Al principio si… Este ha sido un movimiento extraño pero también me alegré-
-¿Alegrarte?-
-Esta sociedad es muy machista… Y cuando tienes una hermana tan adorable como Ria-tan te preocupas constantemente… Ahora todos los rivales de la familia tienen a un blanco nuevo al que apuntar-
-Ah, muchas gracias-
El pelirrojo sonrió cálidamente antes de colocar una mano en el hombro del castaño.
-Issei… Me alegro de que hayas venido a nuestra familia y gustoso te trataré de hermano, mi hermanito menor-
-Humph!-
Contento, Sirzechs ignoró al castaño para empezar a caminar hacia el enorme castillo.
-Seguro que será divertido tener a un dragón en casa-
-¿Ahora soy una mascota?- gruñó Issei.
El Maou Lucifer respondió con una sonora carcajada.
-¿Y qué hay de la Pieza del Rey?- murmuró el joven alzando la mirada.
-Un secreto que no puedes contarle a nadie-
-¿Por qué?- preguntó el chico jugando con la pieza, moviéndola entre sus dedos con velocidad antes de lanzarla al aire, tomándola al vuelo.
-Los demonios tienen un ratio de natividad muy bajo así que Ajuka inventó la solución a nuestra desaparición. Reencarnación mediante artefactos mágicos. Las Piezas Demoniacas-
-Algo he leído…- mirándolo de reojo.
-Pero esas piezas convierten a humanos en siervos, no es algo muy aplicable a ti… Aunque no sabemos a ciencia cierta quien te hizo esto ni como obtuvo esa pieza…-
-¿Hay muchas?-
-Solo ocho-
-¡!-
-Podemos especular, pero cualquiera de las opciones es peor que la alternativa. De todos modos no es algo por lo que debas preocuparte, hermanito-
Sirzechs sonrió cálidamente colocando sus manos en los hombros del niño.
-Issei… Estoy ansioso por ver cuál será tu influencia en nuestras vida… Que aportarás… Porque estoy convencido de que será mucho, me siento tentado de agradecértelo por adelantado!-
-Eh! Eh! Que aquí el genio eres tú… Yo con una vida tranquila hago…-
-¿Tranquila? Jajaja. Que confundido estas…-
-Oye, es un poco pronto para tener una charla fraternal?-
-Por supuesto que no-
-¿Es cierto que padre tiene un harén?-
-Jajaja. Así es-
-¿Tú también?-
-Podría haberlo tenido antes de ser Maou… Pero mi esposa no lo habría permitido…-
-Ya… Pero se supone que ya puedo tener uno… ¿No?-
El pelirrojo empezó a reír con fuerza.
-Eres demasiado joven para pensar en eso. ¿No podríamos empezar por hablar de teñirte de rojo?-
-No, no, no. Eso, por mucho, es lo mejor de aceptar esta pieza!-
-Jajajaja-
-¡Sirzechs-onii-sama! ¡Issei!-
-Ria-tan! Llegas en un buen momento!-
-Quiero abrir mis regalos! Venid! Venid!- indicó la pelirroja tirando del brazo del brazo del castaño hasta alcanzar a Sirzechs.
Radiante, entre los dos varones de los Gremory.
-¿De qué hablabais?-
-Nuestro hermanito menor está muy interesado en formar un harén como padre…-
-Así es! Creo que es… que es… ¿Rias?-
La niña se había detenido sobre sus pies, cabizbaja, envolviendo su cuerpo en poder demoniaco.
-Te dejo tener amigas! Compañeras! Pero nada de harenes! NO!-
-¿Q-que?-
-Eres mío y solo mío!-
-¿Qué? ¡¿Quién ha decidido eso?!-
-YO!-
-Pues no estoy de acuerdo!-
Desde la distancia, Venelana Gremory observaba con una sonrisa en el rostro como sus tres hijos regresaban a casa.
-Asgard-
Enterrando su rostro entre dos polvorientos libros… Cierta asgardiana anotaba con rapidez, emocionada, las fórmulas que en los ancestrales registros de su pueblo habían escrito.
Borrando, corrigiendo, reformulando… Cansada, con ojeras bajo los ojos, sonrió satisfecha. Cansada… Apoyó su frente sobre sus brazos… Tan relajada, tan cómoda…
-Disculpa…- dijo una voz junto a ella.
La albina levantó la cabeza. Una de sus compañeras de batallón, no recordaba el nombre… Win… Wun… Wundir?
-Ke pasa…-
-Rossweisse… ¿No tenías tu examen a las cinco?-
La cansada valquiria asintió con la cabeza.
-Rossweisse… Son las cinco-
Rossweisse Andersen tardó unos instantes en procesar la información.
-DxD-
-¡No! No!- exclamó la chica corriendo por las calles, esquivando a los transeúntes, sosteniendo su mochila y su sombrero con dificultad. Jadeante, alcanzó los terrenos de su familia, sonriendo al ver un rostro conocido. Su abuela, una mujer mayor de cabello canoso y llamativo traje azulado, la esperaba en la puerta.
-¡Abuela!- exclamó la chica corriendo a abrazar a la anciana.
-Rose. ¿Dónde estabas? Tu abuela estaba muy preocupada…- acariciando el cabello de la niña.
-Lo siento…-
-¿Dormida de nuevo en la biblioteca?-
-Mmm…- asintió la chica con timidez.
-¿Has estudiado mucho?-
-Abuela… Estoy lista!-
La anciana sonrió al ver a su nieta llena de energía.
-Me alegro… Entra y cámbiate, te están esperando…-
La chica, decidida, obedeció…
-Runas, gandol y seis…- indicó una hermosa mujer acercándose a la anciana -¿Eran sus pruebas, verdad?-
-Mi señora…- murmuró Gondul con una profunda reverencia.
-Esa chica…- dijo con tristeza –Esa chica no es lo que esperáis de ella, es mucho más valiosa, pero no es lo que esperáis… Y lo sabes. Hacerla pasar por esta prueba es cruel, sufrirá-
La anciana bajó la mirada.
La diosa Freya colocó su mano sobre el hombro de la valkiria.
-Respeto tu decisión. Tu familia ha servido a Asgard por tantas generaciones que estas tierras tienen una deuda impagable con vosotros… Te doy mi palabra que, pase lo que pase hoy, tu nieta no estará desamparada. Habla con Brynuldr cuando acabe la prueba si fracasa…-
-Muchas… gracias-
-DxD-
Rossweisse esperaba impaciente. Jadeando levemente, observando como la jaula que protegía su objetivo se desvanecía. Lo había bordado en artes de sellado.
Volviéndose hacia los examinadores, mirándolos fijamente. De su evaluación dependía que seguía formando parte del cuerpo regular o entrase en la academia de Walkirur y ser algo más… El primer paso para llegar a ser una Norna.
-Excelentes niveles mágicos…-
-La calidad de sus círculos es excepcional…-
-No solo su trazado es delicado sino que se ha permitido mejorarlos…-
-Es increíble…-
-Sí, sí, tenéis razón pero las bases son las bases…-
Rossweisse sintió el mundo ceder bajo sus pies.
-Destruye los objetivos móviles usando artes gandol- solicitó uno de los examinadores.
La albina se quedó quieta, callada. No podía usarlos como pedían…
-¿No?-
Rossweisse empezó a entrar en pánico.
-¿Entonces pasemos a las artes Seiz?-
La chica convocó el círculo mágico… sin éxito.
Frustrada… Cambió el círculo mágico, pasando a magia elemental.
-Es inútil… Los sellos absorben los elementos… De ahí la importancia de las artes Seiz…-
-¡Eso no es relevante si hay múltiples elementos!- respondió Rossweisse histérica. Atacando sin parar el objeto del examen. Una figura de cristal encerrada en una esfera mágica. Un objeto especial que atendía a los propósitos de la prueba. La esfera evolucionaba constantemente, sin las artes Seiz no podría romperla.
Rossweisse lo sabía. Los examinadores lo sabían.
-¡Fuego! Agua! Viento!- exclamó la chica.
Tres círculos mágicos empezaron a emanar poder mágico sobre la esfera.
La esfera no cedía.
-¡Hielo! Electricidad! Luz!-
La esfera temblaba, incapaz de adaptarse a todos los elementos atacando al mismo tiempo.
Seis círculos mágicos moviéndose aleatoriamente sobre su eje.
-Creamos una apertura… ¡Relámpago!-
Un golpe eléctrico sacudió la esfera…
-Es inútil… Tu habilidad es encomiable pero…-
-Y ahora… Desde dentro… Agur- exclamó la joven sin rendirse.
-¡!-
Dentro de la esfera, sobre la figura había un círculo mágico.
Un círculo explosivo.
Chasqueando los dedos… La esfera explotó en mil pedazos.
Rossweisse se giró orgullosa.
-¿Quién quiere artes arcaicas teniendo mi talento para crear nuevos caminos?- exclamó la albina, orgullosa de ofrecer una alternativa.
Había roto los esquemas de la prueba, había superado las insuperables bases del examen con originalidad y desempeño. Eso tenía que servir!
Los ancianos se miraron entre ellos.
-DxD-
Rossweisse lloró amargamente en el regazo de su abuela. Había fracasado.
Había decepcionado a su familia.
No era una valquiria, solo era una soldado del cuerpo regular…
-DxD-
No sabía qué hacer.
Se sentía perdida, deprimida… Rechazada por sus padres, era incapaz de mirar a su abuela a los ojos. Con los ojos rojos de llorar, Rossweisse, sentada en un rincón de la inmensa biblioteca nacional, observaba el documento entre sus manos. Gondul la había matriculado en la institución más reconocida del territorio asgardiano. Gondul pensaba que ya que no podía dirigir su familia bien podría ser una valkiria…
Ya iba para valquiria… Pero con el blasón familiar colgado con orgullo en el pecho. Ahora era una repudiada que por algún extraño motivo había logrado acceder a la institución… Extraño por decir algo, era una enchufada. La había colocado su abuela usando sus contactos divinos…
Sería la vergüenza de la escuela…
Abrazándose las rodillas con los brazos, observando el paisaje a través de la ventana, hipnotizada por la continua lluvia del exterior…
Poco a poco la chica cedió al sueño…
"Más leer y más piscina"
"Vaya tontería"
"Más ropa de baño y menos gafas de lectura"
"Me niego"
"Tener ese cuerpo encerrado todo el día en un salón es sacrilegio"
"Soy más que físico, cariño"
"No lo creo. Si fueses inteligente… Te habrías puesto ya esa ropa que encargaste…"
"¿C-como sabes eso?"
"Jojojo… En total no hay ni un palmo de tela… ¿Esperabas reservar ese traje para cuando tus hermanas se hubiesen ido de viaje la semana que viene?"
"Y-yo no he encargado nada!"
-¡!-
Ligeramente molesta, Rossweisse abrió los ojos, bostezando ligeramente, mirando a su alrededor.
No había nadie…
"Esposa mía, no cambies nunca"
"E-eres… Si cambio ya no me querrías?"
"No lo sé… Ponme a prueba"
-¿?-
Había… dos personas. En la mesa contigua a la suya, un hombre y una mujer. Adultos, de piel bronceada y poca ropa… Ropas occidentales… o de medio oriente.
La mujer, sentada con un libro entre sus manos, alzando el rostro, dejando que el hombre la besase dulcemente. Tomando el brazo masculino con una mano, profundizando el beso.
Rossweisse miró a lado y lado completamente avergonzada. Tapándose los ojos al ver como el hombre había tomado a la mujer entre sus brazos, subiéndola a la mesa, las piernas femeninas rodeando su cintura.
-¡!-
Con un leve chillido, la niña se llevó una mano a la cabeza.
Un dolor intenso, repentino y profundo había atravesado su cabeza como un rayo.
"Que te preocupa tanto…"
El mismo hombre de antes en una mesa diferente, acercándose a la misma mujer.
La niña no entendía nada… Las figuras semitransparentes interactuaban sin percatarse de su presencia, ignorándola por completo.
"Déjame, estoy ocupada!"
Con un ojo cerrado por el dolor de cabeza, levantándose lentamente.
"Cielo… Estar aquí leyendo no va a…"
"¿Acaso no escuchaste sus palabras? Ese emisario adelantó… adelantó…"
"¿La de mi familia? ¿La de mis esposas? ¿Te piensas que permitiré eso?"
"Eso me preocupa… Tengo… Tengo que encontrar una solución…"
El hombre se agachó frente a ella, apartando su libro, tomando sus manos.
"No puedo perderte… Me prometiste la eternidad…"
"No te precipites preciosa, solo nos han dicho que habrá invitados gorrones…"
"Tomate esto en serio"
-¿?-
El hombre había desaparecido.
Solo estaban ella y la mujer.
-Di-disculpe… ¿Me habla a mí?- preguntó la chica tímidamente.
La mujer se levantó, sobresaltando a la albina, acercándose a ella.
Una mujer sin rostro, de largo cabello blanquecino…
"El trabajo de mi vida… Debes recordar"
-N-no la entiendo…-
"Él te necesita…"
-¿Q-quien? M-me está asustando…- murmuró Rossweisse retrocediendo unos pasos.
La mujer colocó sus manos en la cabeza de la peliplata.
El dolor de cabeza aumentó considerablemente… Chillando de dolor, cerrando los ojos vio. La inmensidad de la Grieta Dimensional y múltiples esferas girando en círculos en perfecta harmonía, volando a una tremenda velocidad pasaron de un mundo a otro. Mostrando múltiples siluetas de sus habitantes.
Pasando de uno a otro, se trasladaban entre ellos, envolviendo los mundos en llamas. Y un barco regresando de uno de ellos, acercándose peligrosamente al barco, atravesando los mamparos... El hombre de nuevo, el hombre y la mujer… rodeados de otras más.
Un buen ambiente, familiar incluso.
El barco se desplazó a una velocidad vertiginosa hasta alcanzar el siguiente planeta, aterrizando en una isla gigantesca. La isla, fuertemente edificada… La imagen se centró en uno de los edificios, considerable, con una cúpula de cristal en el techo. Atravesando las paredes, accediendo a una biblioteca.
La mujer, de pie, acumuló una docena de papiros en la mesa principal.
Girándose para mirarla.
"El arma… La defensa… Ha sido sellada y escondida… Encuéntrala… Díselo"
-¿?-
"Debes protegerle… Tienes que alcanzar la eternidad"
-¿La eternidad?-
"Por favor… No puedes privarte de todo lo que puede ofrecerte"
-¿Qué puede darme?-
"La vida que anhelas"
La mujer alzó la mirada… el tiempo pasó rápidamente. Gente entraba y salida, llevándose los documentos, transcribiéndolo en libros, colocándolos en otras estanterías. Habían cambiado de localización.
-La información que necesito… ¿Esta aquí?-
La mujer no estaba… Pero lo sabía.
El dolor de cabeza había desaparecido, pero había imágenes… conocimientos. Tenía conocimientos que no sabía que tenía, no recordaba haberlos estudiado. Avanzando tímidamente… Rossweisse empezó a reunir una serie de libros.
Especializándose en magia de sellado, astronomía, e iniciando la escritura de un ensayo de cierta criatura fantástica.
Por fin… El primer paso se estaba dando…
Con menos pompa y festejos de lo que le gustaría, pero el paso estaba dado. Su hermano mayor se había movido rápido. Una solicitud exprés concedida bajo la poca relevancia de un hijo menor, se había permitido que el menor de los Gremory obtuviese sus Piezas Demoniacas algo antes de tiempo.
No olvidar la conveniencia del Gobierno, no podían permitirse publicitar la existencia de las Piezas Rey y si por algún motivo la Pieza no reaccionaba como se esperaba no tendrían que responder a nadie…
El Gran Salón abierto para ellos, los Maou activos en un rincón, los Gremory al otro.
El menor de los Gremory de pie frente a la inmensa Pieza del Rey. La Pieza Suprema. La pieza que daba poder a las demás. Uno de los pilares de la nueva sociedad demoniaca.
Issei se detuvo frente a la pieza, contemplándola, con respeto, sin miedo.
Ese momento marcaba un antes y un después.
Pero ahora no podía dudar. No era el momento de dudar. Necesitaba esas piezas. Ya tenía candidatas esperándolas. Él las esperaba a ellas!
Alzando su mano, tocando la pieza, este se iluminó. En su propio pecho se iluminó la Pieza del Rey.
Venelana y Ajuka lo miraron atentamente, esperando una respuesta.
Rias juntó sus manos, nerviosa.
La Pieza Suprema expulsó un juego entero de piezas. 8 peones, 2 torres, 2 alfiles, 2 caballeros, 1 Reina… y un Rey.
La pieza del Rey se difuminó en su pecho, con todas las demás formando un circulo a su alrededor, resonando con la principal.
La Pieza Suprema lo había reconocido como demonio, lo había considerado digno. Estaba preparado.
Dejando al niño, las piezas volaron al altar de mármol junto al demonio, cayendo suavemente en el estuche preparado para ello, aterciopelado, de madera negra, se cerró con la última pieza.
Chillando emocionada, Rias arrancó a correr, lanzándose sobre su hermano menor, abrazándolo del cuello.
Issei se movió sobre sí mismo, tomando a la pelirroja de la cintura.
-Las tienes Issei! Las tienes!-
-Que se preparen, aneue, que se preparen que aquí vengo!- rio el castaño dejando a la pelirroja en el suelo, sonriendo al sentir a Sirzechs abrazarlo por la espalda, como Zeoticus y Venelana los envolvían a todos.
"Ahora podré empezar a gobernarlas a todas por ti… Prepararlas para ti…"
-Continuará en el próximo capítulo-
-Un nuevo Rey-
Espero que os guste. Nos leemos en el próximo capítulo.
