Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Cacería-
-Residencia Gremory – Fukuoka-
-¿Por qué iba a querer eso?- preguntó Issei en su forma adolescente, tirado en el suelo, haciendo múltiples repeticiones de abdominales. Sobre él había una preciosa joven pelirroja, revisando los escritos de una pequeña libreta.
-Yo creo que es obvio. Tu capacidad para la magia es prácticamente inexistente. Madre está preocupada-
-Una preocupación sin fundamento-
-No estoy de acuerdo-
-Lo compenso sobradamente con otros fenomenales aspectos de mi brillante personalidad-
-Eso no tiene nada que ver- bajándose de la espalda del demonio.
-Aneue…- gruñó Issei alzándose, secándose el sudor de la frente con una toalla de mano ofrecida por la pelirroja.
Rias le sostuvo la mirada sin dificultad.
-Necesitas magia. Has de empezar con las Alfiles, o eso o estudias en alguna academia mágica-
-Ñeeeee…-
Rias tomó el rostro del dragón entre sus manos, obligándolo a mirarla.
-Ambos sabemos cuál es tu respuesta. Por lo que pasamos directamente al plan B?-
-Sea lo que sea, si es idea tuya, adelante-
-Genial. Entonces hazle caso a Matters… Ha elegido a una buena candidata para ti…-
Resignado, la escuchó atentamente.
-Es una joven y brillante estudiante de la Orden Hermética de la Aura Dorada, MacGregor ha pedido los historiales de todas las alumnas, puedes dar gracias que sea una chica…-
-¿Pero entiende de mujeres?-
-Por eso los ha pedido todos… Ha ido a la vía fácil. Esta pertenece a la familia Real Británica por sangre, aunque no es una miembro a pleno derecho…-
-¿Me habéis buscado una princesa?-
-Alguien a tu altura, cual es el problema?-
-Solo tengo una princesa en mi corazón. Tú- envolviendo su cintura con sus brazos, pegándola a él.
-Y te lo agradezco hermanito. Pero no va a ser tu princesa. Haremos ver que es tu princesa. No voy a ceder mi trono de nacimiento a la primera que pase-
-¿Vas a cederlo?-
-Ni de broma-
-Pienso que podríais buscar candidatas más humildes, no se… A mayor categoría social mayor el ego…-
-¿Lo dices por mí?-
-Te quiero tanto que aunque fuese el caso no me importaría-
Rias sonrió orgullosa.
-Conozco tu punto de vista, pero esto viene de arriba, mama insistirá. Como no lo dejará pasar haremos ver que lo intentamos… Aquí tienes los datos… La chica en cuestión se llama Meredith Ordinton. Un año más joven que tú. Posee una reliquia que parece manipular la mente de sus víctimas…-
Issei miró fijamente a la pelirroja antes de revisar los documentos.
-Eso es una guarrada… No quiero algo así en mi equipo!-
-No tienes que tenerla-
-¿Se puede saber porque quieres que me reúna con ella si obviamente la has descartado?-
Rias bajó la mirada.
-Mama insiste en que necesitas magia, y como Matters ha declarado que tu talento mágico no existe no queda más remedio que buscar ayuda fuera… Y no es una mala idea, podrías formar un contrato con alguna de ellas y así contentar a mama durante un tiempo…-
-¿Y esa chica no sirve?-
-No destaca ni en magia ofensiva ni defensiva… Como asesora puede estar bien pero…-
-Aneue…- advirtió el chico serio -¿Por qué mí amada hermana me habla con evasivas?-
-Escucha a esa joven, haz algún trato o cumple con algún contrato, descártala y preséntale a mama tu propuesta-
-Recibido, señora mía- dijo el niño con voz aguda.
-Y tienes que atar a Lavinia Reni!-
-¿Le pongo un collar o una correa?-
Rias golpeó su pecho con la palma de su mano.
-Tu dale esa pieza, hazla tuya! En cuanto al tengamos la mandaremos a los Sombreros Grises!-
-¿La organización de Mephisto?-
-Allí obtendrá la mejor formación posible… Y tenemos que hablar de la gata-
-Otra vez… Kuro-chan es una buena chica…-
-He investigado. Las nekomata son una especie en extinción, Issei. Y si no es una nekoshou oculta del mundo… Está contigo porque esta de peregrinaje, hermanito. Tiene un deber para con su pueblo. ¿Entiendes la responsabilidad?-
-¿Tan grave es?-
-Apenas quedan cientos de ejemplares… Issei. Esa gata no puede morir… No podemos hacerle eso a su pueblo. No podemos hacernos responsables… Salvo que decidas tomar esa responsabilidad…-
-¿Lo mejor sería apartarla?-
-Mantenla lo más lejos posible del peligro-
-Mmm… ¿Cómo está la valquiria?-
-Se ha integrado bastante bien a sus nuevas circunstancias. Me llega que colabora en la taberna y que sale a dar paseos… Pero no parece que haya olvidado a sus hermanas-
-¿Y Asgard?-
-Sin novedades, ni una palabra-
-Pero sabrán que está aquí…-
-Seguro. Pero no la reclaman por algo…-
-No me preocupa mucho… Tiene a mi chica favorita vigilándola de cerca…-
-Tu chica favorita se siente sola…- abrazándolo del cuello, colgándose.
-Eso es algo imperdonable… ¿Cómo lo puedo compensar?- juntando su frente a la suya.
-Tengo algunas ideas en mente… Pero ya estas tardando en darle esa pieza y venir a verme! Baka!- separándose de un salto –Quiero tiempo de calidad contigo!-
Divertida, le lanzó un beso al aire, marchándose de un destello de luz.
Mirando los documentos que le había enviado suspiró pesadamente. La foto ilustraba a una joven castaña, de cabello rizado y una cara pecosa.
Una joven del montón, con una sorprendente afiliación a la familia Real y con un talento por descubrir… Pero nada excepcional. No le llamaba la atención lo más mínimo. Pero el plan de Rias era perfectamente válido.
Escucharía a esa joven y luego, PAM! Presentaría a Lavi a sus padres…
Tras meditarlo se tomó una ducha, se puso su traje de gala y optó por ser un poco travieso.
Se lo estaba guardando para otro momento pero… Sumando una pesada capa negra a su indumentaria se colocó unos cuernos de plástico negros. Y se sentó en su altar medieval, una burda imitación de madera barata… Activando el hechizo, se limitó a esperar la hora adecuada…
Acabando por dormirse en el sillón.
-DxD-
Recorriendo los pasillos a toda velocidad, la maga miró a ambos lados del pasillo, asegurándose de no estar sola.
No se sentía orgullosa, estaba avergonzada por sus acciones. Había robado y eso no estaba bien. Pero las tensiones entre su hermano y su padre la tenían demasiado preocupada. Sentía que necesitaba hacer algo, y ese algo pasaba por llevar a cabo una acción que no estaba en su lista de habituales.
Necesitaba soluciones contundentes, estaba dispuesta a medidas desesperadas.
Y el sello demoniaco que Meredith tenía en su escritorio podía ser una solución. Los demonios podían ser una solución.
Revisando las puertas, buscando un aula vacía desesperadamente, encerrándose en la primera puerta sin la llave echada.
Jadeando nerviosa, apartó sillas y mesas, agachándose, escribiendo unos caracteres en el interior de tres círculos perfectos.
Un círculo mágico.
Era la hora, la hora en la que Meredith había dicho que podría contactar con su enlace… Era ahora o nunca… Ahora o nunca…
Observando su obra completa, dudó unos últimos segundos antes de dejar el sello en el centro, liberando algo de poder mágico, alimentando el círculo que activó el sello, sobreescribiendo lentamente el circulo de invocación por el emblema de la casa Gremory. Una de las 72 casas…
Tragando saliva, asustada, la joven vio como una marea de humo surgió con fuerza del círculo, inundando y cubriendo el aula. La temperatura descendió alarmantemente. Un trono imponente se alzó del círculo… Y la maga se sintió empequeñecer. Un poderoso demonio estaba sentado en el trono, cruzado de piernas, con el mentón apoyado en un puño. Rostro sombrío y amenazantes cuernos negros sobresaliendo de su sien.
¿Realmente había sido una buena idea?
-B-buenos días!- exclamó la niña con su voz aguda, intentando lastimosamente aparentar que no estaba cagada de miedo.
El demonio no respondió.
-S-sé que no soy digna de su presencia… Yo solo soy una brujita sin experiencia pero…-
-…-
-¡S-sería un honor si pudiese escuchar mi petición!- chilló la bruja inclinándose con fuerza.
El demonio movió la cabeza, reaccionando levemente.
Bostezando con fuerza, Issei abrió los ojos, mirando a su alrededor confundido.
La niña empezó a jugar con su falda nerviosa. ¿Su presencia aburría tanto al demonio? ¿Cómo iba a…
El demonio se levantó de su trono, la bruja perdió todo su miedo.
Ladeando la cabeza, sus ojos azules se posaron sobre los dos rubíes que la miraban con atención. Dos focos que observaban a través de su ropa… Sentía que estaba desnuda frente a él. Que veía directamente a través de ella. Todos sus secretos, sus miedos… Al descubierto.
El demonio atravesó el campo que los separaba. Rompiendo todo protocolo. Abandonando el lugar donde fuese que estaba para acudir a su plano terrenal.
Esperaba una niña de rostro idiotesco, lleno de pecas… En su lugar había una enana de cabello rubio, corto, vestida con un uniforme negro de internado de frikis.
-Tú no eres mi contratante…- siseó el demonio alzando su mano, colocando sus dedos bajo el mentón de la niña, alzando su rostro para verla mejor.
-A-así… Así es! Y por ello le pido perdón! Pero… Pero… Pero le necesito! Señor demonio!-
¿Señor… demonio?
-¿Dónde está mi contratante? A quien se le entregó este círculo mágico…-
-Estará en clase…-
-¿Por qué lo tienes tú?-
-S-se lo he robado… Estoy desesperada!-
-Robar… ¿Conoces a mi contratante?-
-Es mi compañera de dormitorio… Mi compañera de clase-
El demonio revisó sus alrededores. Aquello debía de ser el Amanecer Dorado…
-Y te sientes con derecho de convocarme, hablarme y exigirme…-
-No! No! Solo… Solo quiero ocupar su lugar- admitió sin reparos, su mirada fija en los ojos del demonio. Hipnotizada.
-Que quieres… Y que estas dispuesta a ofrecer…-
-Quiero que mi hermano… Quiero ayudar a mi hermano-
-A tu hermano…-
-Y haré lo… Lo que sea… Si es por usted…-
El demonio intentó contener una sonora risa.
-Bueno, bueno…- susurró el castaño acariciando las mejillas de la niña lentamente.
Rostro hermoso, cabello rubio, ojos azules. Era como una versión más joven de Lavinia. Estudiante y de la Aura Hermetica del Amanecer Dorada. Era una bruja. Aunque fácilmente influenciable, demasiado joven, se había dejado llevar por su apariencia o quizás por su poder. Pero tenía valor, valor a hacer lo necesario y la meta a sus ojos era honorable. ¿Pactar con el demonio para ayudar a tu familia?
Le podía servir y por lo pronto, se antojaba mejor opción que la niña pecosa.
-¿Y cómo debo dirigirme a esta preciosa brujita?-
-Me llamo Le Fay, Le Fay Pendragon-
-Bien, Le Fay… Primero háblame de cómo podemos ayudar a ese hermano tuyo, luego discutiremos como podrás servirme-
-¿S-servirle?-
-Sean cuales sean los problemas de tu hermano los puedo solucionar, pero nadie podrá ayudarte a ti, mi querida brujita-
-¡!-
-¿Aun así estás de acuerdo?-
Parpadeando ligeramente, la niña asintió.
-Magnifico…- susurró Issei inclinándose frente a la niña, acercando su rostro al suyo -Firma el contrato y haré de tu existencia algo mucho más dulce…-
-¿Más dulce?-
-Mucho más…-
La niña olvidó porque estaba allí, porque le había llamado.
Simplemente se quedó embelesada mirando al hombre sobre ella.
Sintiendo que la cargaba en sus brazos, Issei volvió a su trono con la niña sobre sus piernas. Ofreciéndole un papel con una pluma.
La niña firmó con un garabato, no le importaba. El demonio sonrió satisfecho.
-Ahora mi dulce brujita… ¿Cómo puedo ayudarte?- susurró el demonio acariciando su rostro…
-Único Cuerno – Tokio – Japón-
Para cuando sonó el despertador su propietaria lo pudo apagar con inmediatez. Llevaba horas despierta. Lleva días sin poder dormir. Llevaba desde el día que discutió con el dragón sin poder dormir.
Levantándose, caminando hasta el baño, se miró molesta al espejo. Estaba que daba pena. Demacrada. Con ojeras y la piel seca. No sabía nada… El chico no había dado señales de vida.
Tomando su neceser con todas sus herramientas de maquillaje se recogió el pelo y empezó a arreglarse. No podía detenerse, no podía.
Se lo había prometido a Ageha…Debía de mantenerse firme.
No podía ser débil.
…
Sus zapatos de tacón resonaban con firmeza. Con un paso firme, sentía como las miradas de los hombres se centraban en ella.
En su vestido negro, en el vaivén de su falda, en el exquisito movimiento de sus pechos, en su cabello respondiendo a su caminar. Sus piernas fuertes, el contorneo de su cintura.
Deteniéndose, Suzaku se tomó unos instantes para mirarlos por encima, llevando una mano a la cintura. Algunos desviaron la mirada avergonzados, otros cohibidos… Chasqueando la lengua, la morena prosiguió su marcha.
…
Cruzándose de brazos, alzó la mirada. Las imponentes puertas de madera negra frenaban su marcha. A los lados dos estatuas. Estatuas de oni… que no eran estatuas. Sentía sus ojos fijos en ella. A los pocos segundos las puertas se abrieron, mostrando la figura de una joven vestida de sacerdotisa.
-Suzaku-dono, la esperábamos- dijo la joven inclinándose en una pronunciada reverencia.
-Es un honor ser recibida-
-Bienvenida al Único Cuerno, Suzaku-dono- apartándose para cederle el paso.
-Con permiso…- entrando en el recinto, maravillada con la parcela.
Jardines, estanques.
-No es la única que se sorprende. El Único Cuerno es un territorio neutral levantado por las Cinco Familias para vuestra convivencia cerca de la capital, pero no fue edificada pensando en las necesidades más modernas…-
-Me recuerda al templo del Oráculo- dijo Suzaku mirando la estética del edificio con nostalgia.
La sacerdotisa sonrió levemente.
-Eso se debe a que ambos son templos tradicionales…- deteniéndose unos instantes.
-¿Pasa algo?-
-Apenas tenemos miembros de las familias en el complejo-
La afirmación sorprendió a la Himejima. Parecía estar bien cuidada y equipada. El servicio estaría a la altura. Las familias destinaban recursos sin duda…
-Los jóvenes han optado por unificar esfuerzos y alquilar un inmueble en el centro de la ciudad…-
-¿Nadie más está aquí?-
-No tenemos residentes fijos…-
La morena miró sus alrededores nerviosa.
-Las Grandes Familias nos han indicado que está aquí por un encargo… Los jóvenes se han marchado al centro, quizás quiera usted hacer lo mismo…-
-No me es necesaria la compañía de nadie. Por el momento y si no es mucha molestia me quedaré aquí-
-Será un honor y un placer recibirla, Suzaku-dono- dijo la sacerdotisa con otra reverencia –Si hace el favor de acompañarme…-
…
Sus ojos rojos revisaron detenidamente el complejo desde la ventana de su dormitorio, espacioso y equipado.
Los muros, altos y bien conservados, escondían pilares en cada esquina, ocultos parcialmente por arbustos y vegetación. Pilares que servían como nexos de una barrera protectora. El complejo tenía decenas de estatuas shinto. Shikigamis de última generación.
El complejo más que una residencia parecía un fortín. ¿Qué necesidad tenía ese complejo de tales medidas defensivas?
Tras organizar sus pocos efectos personales, Suzaku abandonó la estancia, bajando a las plantas inferiores, maravillándose con el estanque zen.
-¿Va a salir?- dijo una de las sirvientas en un rincón.
¿La observaban?
-Tengo mucho material que recabar. ¿Supone algún problema?-
-En absoluto, Suzaku-dono. Solo queremos atenderla con el máximo nivel de eficiencia, para ellos tenemos que saber de sus costumbres-
-…-
-¿Puedes facilitarme la dirección de ese inmueble alquilado?-
-¿Quiere reunirse con sus homólogos de otras familias?-
-…-
-Se la facilitaremos encantados- dijo la sirvienta retirándose a paso lento.
…
Fuera de los muros del complejo, se detuvo un instante para mirarlo con detenimiento. Cuanto más lo pensaba más claro tenía que aquello era un complejo militar.
Su tatarabuelo le había dicho que la Residencia del Único Cuerno era un complejo residencial de descanso y reunión financiado por todas las familias como territorio neutral… Pero a título personal le parecía de todo menos neutral.
¿Era algún tipo de estrategia de los Nakiri?
La Familia del Dragón Dorado llevaba generaciones dirigiendo los hilos de la política unificada y tenían pocas ganas de permitir cambio alguno. Una influencia parecía que solo iba a crecer… Pese a que todas las familias habían dado con un miembro de la nueva generación poderoso… El heredero de la voluntad de los Nakiri era especialmente talentoso.
Solo se escuchaban maravillas de él.
Habiendo acabado la inspección, reemprendió el camino, ignorando con naturalidad el shikigami con forma de pájaro que la seguía. Al alejarse unas manzanas movió su dedo índice casi imperceptiblemente. El shikigami ardió en llamas.
La estaban siguiendo.
-DxD-
A pesar de que Suou siempre hablaba mal de ella… Suzaku no podía sino esbozar una cálida sonrisa al recordar a la abuela Ageha… Menuda y tranquila, la anciana nunca dejó de sonreír y cuidarla con todo el afecto de su corazón.
Solo tenía buenos recuerdos de ella. Y en honor a aquellos recuerdos, vigilaría su legado, cuidaría en la distancia de su protegido.
Ageha Himejima, una sacerdotisa de un inmenso talento, fue desplazada por librepensadora, una radical. Una radicalidad que a sus ojos de joven criada en tiempos modernos y liberales no podía evitar simpatizar con. No pensaba traicionar a la familia, Ageha no lo hizo y no lo querría así, pero si encontraría la manera de cambiar para bien el Clan y de paso, cuidar de ese chico.
Ikuse Tobio estudiaba en un centro público a las afueras de Tokio. Un joven normal con una vida normal. Una vida completamente ajena al poder sellado en su interior. Cada cierto tiempo venía a verlo, desde la distancia, no quería alterar el delicado equilibrio que Ageha había levantado a su alrededor.
Una cafetería en un edificio frente a la escuela le servía de mirador… y de punto de reunión. Ella no era el único que venía a observar al estudiante. Un hombre adulto, con una cuidada barba decorando un rostro tosco y amenazante, tomaba el café sentado junto a la barandilla.
-Baraqiel-dono-
-Suzaku-san…- la reconoció el hombre girándose para verla -¿De nuevo aquí?-
-Estaba cerca… Me quedaré una temporada-
El silencio se impuso entre ellos. No tenían una relación muy fluida…
-¿Las familias han puesto su mirada en él?-
-No… De momento no. Mi objetivo es otro- sentándose junto al hombre -¿Cómo esta Akeno-chan?-
-Crece muy rápido… Esta feliz…-
-Me alegro… ¿Y Shuri-sama?-
El hombre sonrió cálidamente, contagiando a Suzaku.
-¿Es prudente mantenerse tan alejado del templo?-
-No es problema… Hace un tiempo tomé… que adopté a un indigente, por llamarlo de algún modo-
-¿Usted? ¿Qué significa indigente?- preguntó escondiendo una sonrisa.
-Ese insolente se hizo amigo de Akeno… Al tenerlo bastante tiempo en casa empecé a darle consejos y una cosa llevó a la otra… Con él cerca sé que mi esposa e hija estarán bien. Tiene medios a su disposición. Ha colocado a siervos en el puerto, mezclándose como emprendedores, han comprado algunos locales o algo así… Si pasa algo en la isla mientras no estamos lo sabremos… Creo que sabes de quien hablo-
Con la manga de su vestido ocultó su risa.
-Me ha dicho que os conocéis… Que pese a las instrucciones del líder de tu familia sigues cuidando de mi hija… Y por ello te doy las gracias-
-¿Es por eso que ahora acepta reunirse conmigo?-
-Ese perverso bastardo es convincente… Y Akeno realmente te aprecia, no podía negarme-
-…-
-Aunque…-
-¿Pasa algo?-
-Ese merluzo debería de haberse puesto en contacto hace unas horas…- cruzándose de brazos.
-¿Puedo saber porque?-
-Le di ciertos datos que debía analizar. Recientemente hemos tenido ciertas fugas de información en Grigory, se los ofrecí porque estaba envuelto directamente con ellos, me dijo que tenía una idea. Manipular la información para desviar la atención y dar pistas falsas…-
-¡!-
El ángel caído se acarició la barba preocupado.
-¿Le preocupa que le hayan atrapado?-
-No… Sabes manejarse… Pero me comentó que tenía algo con los vampiros en el este de Europa…-
Suzaku se agarró la falda enfadada, irritada.
-Me prometió venir a la isla antes de irse, pero sé que los Gremory han viajado a Rumania, y allí hay problemas… Quizás no debería de haberle dicho nada-
-¿Por qué lo hizo entonces?-
Baraqiel pasó a mirar la distancia, serio.
-La información que se filtró mencionaba e identificaba a todas las Longinus que hay en Japón-
-¡!-
-Sí. El también- mirando en la distancia. Ambos sabían que quien hablaban -¿Las familias han dicho algo?-
Suzaku negó con la cabeza.
-Las Longinus no son un problema por ahora. Pero si les preocupa el dragón de los Gremory-
Baraqiel asintió levemente.
-El Incidente con los Shidou llamó demasiado la atención…
-¿El Inframundo nos ataca?-
-¿Qué?-
-Es cierto que los Gremory han enviado a un dragón… Eso es de dominio público-
Baraqiel abrió un ojo sorprendido.
-No me digas que Suou te ha mandado a por el dragón…-
Parpadeando nerviosa, Suzaku asintió.
El ángel caído liberó una suave carcajada, llevando a la morena a un terreno de absoluta incredulidad.
-No tienes que preocuparte por él-
-¿Trabaja para Grigory?-
-¿Trabajar? En absoluto. Aunque el Gobernador ha propuesto conocerle nunca colaborará con nosotros-
-¿Se ha movilizado el Gobernador?-
El hombre se cruzó de brazos.
-Por supuesto, el Gobernador lleva tiempo queriendo acercarse a su hermano mayor. Y no es el único… Muchos están intentando posicionarle… Fracasarán- volviendo a su café.
-Grigory es una organización importante… ¿Por qué negar vuestra amistad?-
-Es muy sencillo de entender cuando le conoces de verdad. Hablamos de un Dragón movido por la Lujuria. Con el Orgullo podemos trabajar, la Envidia, incluso la Ira pero la Lujuria… Demasiado egoístas. Son mucho más molestos que la Pereza- volviendo su atención a Suzaku –A esos dragones no los puedes convencer porque no tenemos nada que le lleve a traicionar o apartarse de los Gremory. Y lo único que tenemos, que no está a disposición de Grigory, ya lo tiene lamentablemente en su posesión. Pero no tienes que preocuparte, insisto. Me preocupa más ese joven… Aunque el ardid de ese sinvergüenza, mi estudiante no fracasará, la información falsa de Tobio Ikuse será transmitida-
-Podremos mantener la calma por un tiempo más…-
-Pero no falta mucho. El sello se romperá pronto- dijo el barbudo serio –Cuando el sello de su abuela ceda la criatura despertará, y aunque hayamos logrado despistar a la Iglesia el resto de poderes acudirán en masa-
-No podemos enfrentarlos a todos…-
-No, no podemos. Aunque no son todos. Los demonios y los ángeles están controlados-
-¿Qué? ¿Cómo?-
-… Tu principal preocupación deberían de ser las Cinco Familias-
-Eso me preocupa… Acabo de venir del Cuerno Único…-
-La organización de Hanezu…- cruzándose de brazos.
-¿?-
-La organización del Cuerno Único es una empresa creada y liderada por Hanezu Himejima, un pariente tuyo exiliado de tu familia por Suou-
-He leído de él… Exiliado por falta de talento-
-Reunió a gente como él de todas las familias y ahora trabajan para ellos haciendo todo tipo de trabajos-
-Si no pueden servir a la familia como exorcista lo hacen como civiles, honorable-
El ángel caído no parecía estar de acuerdo.
-No subestimes la oscuridad del corazón humano…-
-¿?-
Acariciándose la barba, Baraqiel pensó en voz alta.
-He visto las defensas de la residencia. ¿La organización del Cuerno Único es militar?-
-Es una organización de servicios. No es Hanezu quien se está reforzando, son las familias las que lo están haciendo-
-¡!-
-Corren rumores de extranjeros visitando los Reinos Youkai, enviados de Panteones extranjeros-
-Eso no puede ser… ¿Los Youkai conspirando?-
-Los youkai siempre han sido pacíficos… Los dioses japoneses siempre han sido introvertidos, si otros dioses quisiesen reunirse con ellos tendrían evidente problemas, los youkai deberían de estar siendo intermediarios-
-Las Grandes Familias nunca accederían a ello-
-Por eso mismo… Pero sea como sea esto no me gusta-
-…-
-Y hay algo… ese cretino me habló de algo que me carcome-
-¿Puedo preguntar por qué?-
-Me preguntó por brujas-
-¿Brujas?-
-Hechiceras, magos y encantadoras-
-No hay brujas en Japón. Ninguna organización mágica opera en estas tierras-
Aunque… ¿Y los hechizos que se convocaron en…? ¿Quizás la zorra de cabello del color del sol?
-¿Entonces porque estaba interesado?- desviando la mirada -¿Brujas? ¿Licántropos? ¿Las Cinco Casas reforzándose? Aquí hay algo, Suzaku…-
Suspirando pesadamente.
-Algo oscuro se mueve en las sombras. Azazel tiene razón. Tenemos que encontrar la manera de unificar esfuerzos…-
-No… Nunca…- admitió con tristeza.
PI PI PI PI
Baraqiel se llevó una mano a su chaqueta, sacando el teléfono.
-Si me disculpas un momento…- susurró el caído antes de aceptar la llamada –Gobernador-
"Suele pasarme que cuando voy a entrar nunca recuerdo porque vengo… Cuando salgo lo tengo muy claro…"
-…-
"Por eso te dije que no formalizar relación alguna… Luego la mujer te domina y te obliga a tomar decisiones que no quieres tomar…"
-…-
"Olvídate de tu esposa, los burdeles son lo…"
Molesto, el caído hizo el amago de finalizar la llamada.
"¿Qué padre permitiría que su hija estuviese cerca de ese mujeriego?"
-… ¿Le has conocido?-
"Salvo que fuese alguno de los clientes del burdel lo dudo… Pero he leído todos los informes que tenemos, los suficientes como para hacerme una idea de qué clase de persona es"
-¿Aceptas mi propuesta?-
"Un portador de Longinus, estrechamente relacionado con los Gremory, amante de Gabriel y con tu respeto… Ese niño puede hacer que nos sentemos en una misma mesa con Michael y Sirzechs, Baraqiel"
-¡!-
"Aunque ese era el punto interesante, el resto es para echarse a llorar… Ya he averiguado de donde salió la filtración. Y Semhaza me va a estar dando la paliza por años…"
-¿Por qué el ViceGobernador iba a cuestionarte?-
"Porque la información ha salido de mi terminal, Baraqiel"
-¿Cómo dices?-
"No me preguntes si lo he revisado, si, muchas veces. Estoy seguro"
-Pero eso no debería de ser… ¿Quién podría hacer algo así?-
"Parece que mi experimento ha fallado… Pensaba que podría contener sus ansias de lucha pero…"
-No me creo lo que oigo… Apenas es un niño!-
"Un niño que ha visto que su contraparte, con su exacta misma edad, le lleva ventaja"
-No puedes estar hablando en serio-
"Aunque si cuestiono que haya empezado él… ¿Cómo supo que en mi ordenador había información del Rojo? Imagino que Albion le habrá hablado de su némesis, pero de querer información podría haber acudido a las fuentes de sabiduría de la biblioteca… ¿Por qué mi ordenador?"
-¿Crees que eso es importante? El Rojo es un príncipe demoniaco, entiendes como podría repercutir eso en nosotros?-
"¿No has dicho que lo tienes controlado? Has entregado a tu hija en sacrificio para algo digo yo…"
Baraqiel apagó el dispositivo, enfadado.
-Demasiado a menudo me olvido de lo imbécil que es y su nulo tacto…-
Suzaku se mantuvo callada, centrándose en su bebida.
-Problemas y más problemas…- susurró el ángel caído agachando la cabeza –Hace meses me preguntó qué porque seguía en este mundo, que porque no me había mudado a Grigory… No será por falta de motivos… Pero Shuri insiste… Yo solo veo más y más sombras cada día que pasa…-
-Quienes son… ¿El Rojo y el Blanco? ¿Tiene algo que ver con…-
Baraqiel se pasó la mano por la cara, nervioso.
-Los Dragones Celestiales. Son los dos Dragones Celestiales… Enemigos mortales que llevan dándose caza desde hace milenios, encerrados en sus respectivas Longinus, llevan asesinándose… Y uno de ellos forma parte de Grigory-
-¡!-
-Azazel creyó que podría controlarlo… Puede y solo puede, que la fuente de filtración sea ese bastardo…-
-¡¿Entonces Issei es…?!-
-¿El Rojo? Eso sospechamos, no hemos podido asegurarlo, aunque él debe de saber la verdad-
-¿Por qué?-
-El Blanco puede hablar con su huésped, si Issei es el Dragón Emperador Celestial Rojo de esta generación podrá hacer lo mismo-
-¡!-
-Aunque porque iba a exponer a su enemigo a peligros… Es posible que para ponerlo a prueba, si, él haría algo así…- negó Baraqiel con la cabeza –Habrá que actuar con cautela. Si a ese pervertido le pasa algo… A Akeno se le romperá el corazón-
Suzaku la miró sorprendido.
-Ese degenerado es muchas cosas… A la que te descuidas se te mete en el interior y de ahí ya no se mueve…- sonriendo quedamente recuperó su taza de café –Tu abuelo a estas alturas ya sabrá de él. Cuando venga, que vendrá… Su encuentro con Suou Himejima será un choque de trenes-
-Todo lo que me has dicho hasta ahora… Es que es un enemigo de la familia- bajando la mirada -¿Por qué tiene que ser así?-
-Sus enemigos no son más que aquellos que quieran serlo. Conociendo a Suou… Lo serán. No quiero excusar a Issei, pero el carácter dominante y autoritario de Suou Himejima no da mucho margen a la convivencia… Aunque como dragón sea especialmente dialogante. Tendrá que ver que nació como humano o que ha sido educado a conciencia…-
-¿Por qué no podemos convivir?-
-Dios solía preguntarse lo mismo…-
-¿Llegaste a conocer a Dios?-
Baraqiel rio divertido, algo que sorprendió a la morena.
-Ese mocoso me pregunto lo mismo… Haríais buena pareja…-
-¡!-
-De eso hace tanto…- desviando la mirada –Eran otros tiempos… De ellos formalizó la lista de Pecados Capitales y encontró en lo opuesto las Virtudes que luego pregonaría por el mundo. Una lista maldita que nos condenó, a mí y a mis compañeros de Grigory-
-¿Por qué?-
-Porque no entrabamos en su lista de seres perfectos, carentes de virtudes, libres de pecados… El mío era la Ira-
-¡!-
-Una Ira que se convirtió en Paciencia gracias a Shuri… E hice de esa Ira una Virtud al usarla para defender lo que amo… Algo que él fue incapaz de entender en todo momento…- mirando al Cielo –O entendió pero quiso que lo aprendiésemos con el tiempo… Era un tipo peculiar. Nunca tenías del todo claro en que estaba pensando o porque hacia las cosas-
-…-
-El Gobernador pecó de Lujuria, Sehmhaza de Pereza… Armaros de Orgullo… Penemue de Gula… Todos caímos sin posibilidad alguna de enmendar los defectos con los que él mismo nos creó…-
-…-
-Nosotros, como los humanos, tenemos más de uno, todos incluso. Pero los dragones suelen tener un único, fuerte e intenso, insaciable. Cuanto más intenso más poderosos son, siendo esto importante de tener más de uno… Se llegó a decir que los dragones auténticos eran aquellos que habían logrado trascender ese instinto, dominarlo y controlarlo… y que los Dioses Dragones eran aquellos que los habían tenido todos y evolucionaron más allá, ascendiendo a seres trascendentales… Todo esto no son más que conjeturas. Azazel nunca pudo probarlo-
-Todo esto que me cuentas me resulta inverosímil… Los únicos dragones que conozco no son así-
-Los dragones espirituales creados por los dioses Shinto no lo son en esencia. Son espíritus basados en ellos, versiones simplificadas y perfeccionadas a la vez. Os dieron lo mejor de ellos sin sus contrapartidas-
-Entonces este sinvergüenza tuyo que pasa tanto tiempo con Akeno es… ¿Un depredador sexual o algo parecido?-
-Dicho así… Como padre me dejaría en muy mal lugar…- admitió rascándose la nuca –Ese chico se mueve por la lujuria, sí, pero tiene muy claros sus objetivos. Además Akeno tiene un anillo que parece ser un amuleto contra ese Pecado…-
-¿Un anillo?-
-Francamente no sé dónde lo obtuve ni cuando… Akeno lo encontró en mi despacho hace años y desde entonces no se ha separado de él. Y yo que me alegro, ignoraba que pudiese ser tan útil-
Suzaku se llevó una mano al pecho. Bajo toda esa ropa estaba su colgante…
-Issei me ha dicho que tiene lista la barrera…-
-¡!-
-Ven a ver a Akeno antes de ponerla…-
-¿Quieres que vea a…-
-Llevamos demasiado tiempo impidiendo que os veáis, no me parece justo-
-P-porque ahora…-
-Ese mocoso me ha convencido de que solo quieres lo mejor para mi hija. Que te lo has ganado-
Juntando sus manos, Suzaku lloró aliviada.
-M-me gustaría mucho!-
-DxD-
Regresando al complejo residencial, tras un merecido baño, Suzaku se personó en el comedor. Decenas de pequeñas mesas alineadas con algunas pocas personas comiendo en silencio.
Vestida con su tradicional kimono, Suzaku se sentó en un extremo, sonriendo al ver el cuidado alimento preparado para ella.
-Nada mejor que una buena sopa tras un día caminando…-
-¿Esta bien el perrito?- dijo un hombre sentándose junto a ella.
Suzaku no exteriorizó su molestia.
-Hanezu-dono… Debo de darle las gracias por la atención recibida-
-Cuanto tiempo sin verte, jovencita… Has crecido mucho. Suou-dono tiene que estar orgulloso-
-Ciertamente… Ha pasado tiempo. Le veo bien-
-Los negocios funcionan…- comiendo junto a ella –Aunque que tengas contratos vitalicios con las familias lo facilita bastante…-
-…-
-Si no recuerdo mal solías tener una lengua afilada… ¿Ahora no dices lo que piensas?-
-No es apropiado-
-Jajaja… No te limites como mujer. Es una gran virtud-
-¿Insinúa que me limito?-
-En ese y otros aspectos-
La morena se giró molesta.
-¿Qué es este centro?-
-¿Ahora quien insinúa que?- tomando algo de sopa –Esta residencia es una garantía de seguridad para vosotros. El futuro de las familias. Nada más, nada menos-
-¿Es necesario tanto shikigami?-
-El personal de servicio también está entrenado-
-¡!-
Una de las sirvientas se acercó a susurrarle algo al oído, entregándole una carta.
El hombre la tomó entre sus dedos, leyendo el contenido.
-Instrucciones de la sede central…-
-¡!-
-Se esperan incursiones en las tierras del norte. Pese a que no hay fecha estimada se te ordena permanecer a la espera aquí… Servirás de escolta para uno de los mayores activos de la nación-
-¿Qué dices?-
-Que tendrás el honor de trabajar con la Rompedora de la Historia. Se te ordena desplazarte a los terrenos Nakiri cuanto antes. Una lástima, aquí valoramos tu presencia…-
Suzaku se mantuvo en silencio el resto del encuentro.
-DxD-
Momoji, amistosamente, la llamaba pueblerina. El comentario hacía referencia a su estilo de vida en el sur que pese a no ser modesta, no dejaba de ser más tradicional que lo que se solía encontrar en la gran ciudad. Y lo era. El Complejo Himejima era una inmensa parcela de terreno con cientos de edificios tradicionales rodeados de caminos de piedras, estanques y jardines. Los dominios Nakiri eran más… modernos, más no menos majestuosos. Tras cruzar las puertas principales, decenas de sirvientes le hicieron un pasillo, inclinándose formalmente.
-Sukaku-chan!- chilló Momoji en la recepción del edificio principal, alzando su mano, caminando a paso ligero hacia ella –Pasa pasa!-
-Con permiso…- susurró la morena caminando entre los sirvientes.
-Me alegro de verte, por fin vienes a visitarme… ¿O vienes a por mi hermano?-
-Ni una ni otra, he venido a verte para que me digas que sabe tu hermano-
Si se ignoraban las ordenes de la Sede Central. Claro.
Divertida, la tomó del brazo, arrastrándola hasta el salón principal, sentándose en un rincón, unas sirvientas trajeron té y pastas.
La morena miraba fijamente a su amiga rubia, que permanecía sentada, sonriente.
-No he venido a tomar el té…-
-¿Te quedarás a dormir?-
-¿Qué?-
-Ya es tarde, podríamos ir de compras, cocinar algo…-
-Tu hermano no está, verdad?-
-Quiero un bolso nuevo! ¿Qué tipo de bolso usas?-
-Me has engañado…- suspiró la morena llevándose una mano a la frente.
-No te he engañado, Nakagami ha partido al norte esta mañana, temprano- admitió la rubia derrotada –Junto a otros exorcistas, una delegación completa-
-¿Una delegación completa? ¿Por qué?-
Momoji negó con su índice.
-Yo te hablo de que hace mi hermano en el norte… Y tú me hablas de ese anillo!-
-¡!-
-No te pienses que no me he dado cuenta, Suzaku. Apenas usar joyería o complementos, ni maquillas ni prestas atención a nadie, pero siempre estas ausente, siempre llevas ese anillo puesto y más aún, lo tocas constantemente… ¿hay trato?-
Suzaku desvió la mirada nerviosa.
-Tobio Ikuse es un primo segundo que mi tía abuela adoptó como hijo cuando este fue expulsado por el actual líder…-
-¿?-
-Los detalles los desconozco, pero Ageha-okaa-sama me pidió que cuidase de él, cuando puedo me acerco a ver como está. Por respeto a mi tía abuela…-
-Ah… ¿Y no es tu novio?-
-Nunca hemos hablado personalmente. Dudo que me conozca o sepa de mí…-
-¿Y ese anillo?-
-Esto… Esto no es suyo…- acariciando la pieza de bisutería –Es de… Es…-
-¿Es de tu novio?-
La morena se sonrojó, envolviendo su otra mano con sus dedos, protegiendo el anillo…
-Ajá! Lo sabía!-
-Basta! Desembucha!- exclamó Suzaku intentando quitar su atención de ella.
-Ahhhh… Un trato es un trato…- tomando algo de té –Hace unos días un barco atracó en secreto por la noche, encontraron su barco entre las rocas. Un pequeño contingente. Se han esparcido entre la población, mordiendo a algunos civiles… Mi hermano dice que la plaga se descontrola…-
-¿?-
-Han cerrado todas las líneas de transporte, pero que al no saber cuántos eran es complicado mantener un confinamiento estricto. Hay problemas para mantener la cuarentena-
-¿Tienen problemas para controlarlos? Deben de ser de facciones occidentales…-
-Ese es otro problema… No son occidentales. Todos los retenidos hasta el momento son orientales… Los han elegido muy bien. Llevaran meses buscando ciudadanos japoneses residentes en el extranjero…-
-…-
-Seguimos sin saber que quieren… Algunos afincados en el puerto, algunos presuponemos que recorren las montañas… Sin su barco no creo que puedan abandonar la isla…-
Suzaku la miró detenidamente.
-No creo que sea su objetivo-
-¿Dices que esto es una misión suicida?-
-Porque reclutar orientales… adiestrarlos… Convertirlos y devolverlos…- susurró la morena mirando por la ventanilla –Infiltración… No combate. Son pocos… ¿Expandir la epidemia? ¿Debilitar a los dioses? No… Búsqueda. Buscan algo-
Momoji la miró con una sonrisa.
-¿A tu novio?-
-¿Otra vez? Hablo en serio-
-Quien sabe…- incorporándose, recostándose en su asiento –Se está interrogando a los prisioneros en estos momentos. Nakagami y otros colaboradores de otras familias están rastreando a los demás, no queremos que lleguen a la isla principal-
-Quizás no habría que mandar a tantos recursos a la interceptación de los invasores y destinar recursos a peinar la zona… Buscar movimientos…-
-¿Crees que se infiltrarán en el país?-
La morena negó con la cabeza.
-No les conozco… No se cómo piensan, que valoran… Qué interés pueden tener en nosotros… ¿Y esa sonrisa?-
-Lo estas volviendo a hacer- mirando el anillo entre los dedos de la morena.
-Si me voy a quedar me gustaría ver mi habitación primero-
-Por supuestoooooo, ellas te llevarán- sonrió la Nakiri mirando a algunas sirvientas.
Molesta, Suzaku se levantó, optando por buscar intimidad en esa supuesta habitación.
Permaneciendo en silencio en la oscuridad, acariciando su anillo.
Tomando su teléfono, empezó a trastear con sus mensajes… Sus fotos. Centrándose en su favorita.
Un selfie con los dos en la cafetería, el chico pasaba su mano por su cintura, pegándola a él. Besando su mejilla por sorpresa. Ella misma tenía una cara de sorpresa, estaba claramente sonrojada… Aunque la siguiente era aún mejor.
Ella había respondido al beso, besándolo en los labios dulcemente mientras el dragón tomaba otra fotografía…
Cerrando los ojos con fuerza, sintió como su pecho se encogía… Le dolía…
Lo añoraba tanto…
PAMPAM PAMPAM
-¿?-
Alarmada, Suzaku bajó de su cama para caminar hasta la ventana. Las campanas en las torres exteriores estaban resonando. Alzando su mirada vio como una barrera roja se extendió cubriendo el complejo entero.
BOOOOOOM
Una fuerte explosión la sorprendió. Una de las torres había salido volando por los aires. Decenas de exorcistas se acercaron corriendo, siendo derribados por el enemigo.
Abriendo los ojos, incrédula, vio como cientos de licántropos invadían el complejo.
Sabía que hacían allí… ¡Buscaban a Momoji! Y si la buscaban a ella…
¿También habían ido a por Tobio?
Las Longinus…
Desesperada tomó su teléfono, intentando marcar, torpemente su número de teléfono…
No respondía…
¿Los licántropos habían dejado a Momoji para el final? ¿Ya habían… Ya habían…?
¿Ya habían atacado a Issei?
-Residencia Gremory – Fukuoka-
Envainando a Yamato, Issei se quitó la camisa y los zapatos, dando pequeños saltitos, ladeando el cuerpo, observando a su oponente.
Okita se colocó a su espalda, descendiendo su espada, Issei usó la vaina para desviar la hoja, desenvainando para dar un golpe horizontal. Okita usó su vaina para parar el golpe, quedando ambos espadachines con sus espadas frenadas por las vainas.
Retrocediendo a la par, los demonios avanzaron al mismo tiempo, chocando sus espadas una vez tras otra.
Issei sonrió orgulloso. Le estaba siguiendo el ritmo a Okita Shouji! El caballero de Sirzechs desvió su hoja con la vaina, dando un salto… Por encima suyo, aterrizando a su espalda. Lo había cortado por la mitad.
-Eso me pasa por capullo…- gruñó Issei deshaciendo el programa de entrenamiento.
Gruñendo irritado se encaminó a la mesa, dejando la espada, tomando una botella de agua.
CRACK
Girándose, el demonio juraría haber escuchado algo romperse… ¿Un vidrio?
Retrocediendo hasta la despensa, vio que los cristales de la sobre ventana estaban rotos… Mirando por la ventaba, no oía nada, no veía nada. Apartando los vidrios con el pie… Issei vió algo. Algo que le dejó helado.
Marcas de pisadas mojadas en el suelo. Pisadas que no eran de zapatos…
-Grrrrrr-
Girándose lentamente, esgrimió una mueca al ver a un lobo bípedo más de dos metros de alto salir de entre las sombras. Ojos brillantes, dientes bañados en saliva…
Yamato estaba sobre la mesa, en el gimnasio… ¿Debía convocarla y… Luchar abiertamente con un rival más fuerte y corpulento en un espacio cerrado?
Mirando a su costado, Issei alzó las cejas al ver a otra figura oculta en las sombras, moviéndose despacio… Se colocó junto al licano, golpeando con fuerza su costado. El hombre lobo aulló sorprendido, inclinándose, Kuroka concentró ki antes de golpear el mentón del youkai, destruyendo su cerebro con un choque de ki.
El cuerpo cayó al suelo pesadamente.
Issei liberó un soplo de aliento que no sabía que tenía dentro…
-¿Te he dicho nunca lo mucho que te quiero?-
-Nya… Tienes que estar más atent…-
-¡Grrrr!-
Otro licántropo surgió por su espalda, sorprendiéndola.
Kuroka se echó hacia atrás, acorralada. Alzando los puños en vano.
Tomando una de las sillas de la cocina Issei se la arrojó al hombre lobo. Una silla que fue apartada sin problemas.
PAM
Los ojos dorados de Kuroka se entrecerraron al ver la cabeza del licano ensartada en Ascalon, clavada en la pared. Su rostro desfigurado, su lengua colgando. Silbando, se acercó al hombre lobo, tomando la espada, retirándola. Desvaneciéndose en su sello… Acercándose a Kuroka, comprobando que estaba bien. Su camisón negro estaba intacto, no había marcas de heridas en sus brazos…
-Por esto mismo te digo que te prepares!- acariciando su rostro.
-Te acabo de salvar! Nya-
-¿Y si hubiese fallado lanzando a Ascalon?-
-Eres un oportunista!- girándose.
Molesto la tomó de la cola.
Kuroka chilló asustada, girándose alarmada.
-¡No toques mi cola! Nunca! No! Nya!-
Issei la tomó de las mejillas, subiendo a sus orejas.
Kuroka volvió a chillar.
-¡Tampoco mis orejas! Nya!-
-Escúchame y no seas cabezona!-
-¡Que no toques mi…-
-Quiero que te tomes esto en serio- indicó Issei tomando el rostro de la morena, obligándolo a mirarlo -¿Qué haría yo si te pasa algo, eh?-
-Nya…-
-Mira que te he pedido mil veces que te tomes los simulacros en serio…- susurró el dragón abrazando a la nekomata.
-¿Qué está pasando aquí, nya?-
Su cola se movía de lado a lado estando entre sus brazos.
-Buena pregunta… Por lo pronto solo puedo decir que la barrera es una mierda… Y ciertos cabrones están de cacería… Lo importante es que tenía razón! ¿Ves? Aquí tenemos a unos locos que se han atrevido a atacarnos! La barrera ha fallado y que!-
-Nya…-
-Que no se vuelva a repetir-
-¡Que no nos vuelvan a atacar, nya!-
-Eso es inevitable! Tarde o temprano volverán a hacerlo!-
-Yo no quiero problemas…-
-Quieras o no vamos a tener problemas. Eres una nekomata en peligro de extinción, tendrás que luchar por tu especie! Vives en esta casa, tendrás que pelear por ella! Vives conmigo, mis problemas son tus problemas!-
-¡Nada de eso me importa, nya!-
-Todo eso importa! Porque esta casa y yo pelearemos tanto por ti como por tu raza… porque formas parte de esto!-
Kuroka lo miró sorprendida.
-Hablaremos de eso en otro momento… Pero recuerda mis palabras…-
-¿Vas a llamar a tus padres?-
El castaño se separó, inspeccionando a los intrusos.
Dos soldados, que habían ido directamente hacia él, no había noticias de que hubiese licanos en la zona, si no llevaban tiempo y le habían encontrado tan fácilmente es que sabían dónde estaba. Si sabían dónde estaba pero la información aún no había sido entregada a Baraqiel…
¿Y solo habían enviado a dos? Se sentía profundamente ofendido…
-Creo que he cometido un error de juicio…-
-¿Nya?-
La nekomata vio como el chico se marchaba a toda prisa.
Al poco tiempo regresó, con su camisa y chaleco negro puestos, colocándose sus guantes.
-Prométeme que te quedarás aquí-
-¿Sales? ¿Adonde?-
-Voy a darles caza!-
-¿Qué vas a hacer que?- exclamó incrédula.
-Sé que están buscando… Espero llegar a tiempo…-
-¿Vas a ir a buscar a quién? ¿Estás loco, nya?-
-No voy a dejar que le pongan un dedo encima a mis chicas. A ninguna de ellas-
-¿Nya?-
-Es muy sencillo… La que está ahí afuera es como si fueses tú, una de tus hermanas, y no voy a daros por perdido, a ninguna-
Sus ojos dorados la miraron fijamente.
-Nya…-
-DxD-
Llovía a cantaros. Algo que no parecía importarle lo más mínimo.
Vestida con solo una camisa blanca, Lavinia observaba la ciudad portuaria desde lo alto del bloque de apartamentos donde se alojaba. De pie en la balconada, sin mirar nada en concreto. Sus pensamientos, dispersos. O centrados, centrados en una persona.
Extendiendo su mano, ladeándola, Lavinia miró su anillo fijamente. Recordando vivamente los sucesos en el karaoke… Su corazón latía con fuerza.
Tenía claros sus sentimientos… Lo tenía decidido, solo faltaba ver… Les diría a Glenda y las demás que no estaba interesada en formar parte del aquelarre… Que les agradecía todos los esfuerzos pero… Ella quería estar en otro lado. Amaba a Issei y quería pasar su vida con él. Ser su bruja. Sería su Alfil…
Sin darse cuenta la lluvia había empezado a ser solidificarse… Había empezado a nevar. La muñeca blanca estaba suspendida en el aire frente a ella. Cayendo lentamente…
Sorprendida, se giró a un lado y otro. En las barandillas del balcón había dos licántropos, apoyados en ambos extremos.
-Antes de que hagáis nada… Estoy maldita… No os conviene tocarme…- siseó la rubia llevándose las manos al pecho –Solo hay una persona que puede tocarme… Sufriréis las consecuencias…-
Uno de los licántropos ignoró sus palabras, acercando una garra hacia ella.
Tranquila Lavinia volvió la vista al frente.
Elevándose, con una pasmosa tranquilidad, ascendió la muñeca, seis metros más grande, hasta quedar a la altura del balcón. Sus ojos destelleantes, Lavinia cerró los ojos, no necesitaba girarse para saber que los youkai estaban congelados hasta la última molécula.
Mas ruidos se escucharon en el apartamento, alguien había tirado la puerta abajo.
La muñeca tomó a la rubia entre sus manos, empezando a descender con fuerza, aterrizando con violencia en el suelo. Girándose rápidamente sus ojos empezaron a brillar, congelando a cada uno de los licántropos que enfocaba.
Decenas de hombres lobo rodearon a la muñeca, observándola con curiosidad. Avanzando de forma individual cada pocos segundos.
Gruñendo ligeramente, esbozando algo parecido a una sonrisa.
La muñeca necesitaba unos segundos para recargar el encantamiento, una vez convocado tenía un margen amplio e infalible, pero necesitaba tiempo, un precioso y valioso tiempo…
Tras otra oleada de sacrificios, una pareja aprovechó la apertura. Una apertura que los licanos usaron para acercarse a ella, extendiendo sus garras hacia la rubia… Desarmada.
ZAS
La garra de la bestia se desprendió de su brazo. De múltiples cortes más su cuerpo se despiezó en el aire, aterrizando en el suelo como un charco de sangre.
-Ajaaaaaa! Muy grande y blanca pero no infalible, eh?- rio Issei mirando a la muñeca.
La encarnación del invierno se giró, enfocando su figura sin expresar emoción alguna.
-Y ahora la proteges… En realidad te importa, verdad?- señalándola con el dedo, sosteniendo a Yamato.
-¡Issei!- chilló Lavinia sorprendida.
-Lavi, cariño… Cuanto tiempo sin verte! ¿Estás dando un paseo en esta noche tan bonita?- preguntó Issei caminando hacia ella, alzando los brazos.
-¿Nunca has dado un paseo por la noche mientras nieva?- preguntó Lavinia aun sostenida por las manos de la muñeca.
-Juraría que estaba lloviendo… Aunque me gustan los paseos… Con menos invitados…- mirando a su alrededor.
Estaban rodeados.
-Hoy nos hemos congregado todos aquí para iniciar un nuevo servicio… La Panadería a domicilio de Issei Gremory-
-¿Te has vuelto loco, nya?-
-Este servicio consiste en el reparto de ositas como panes a todos los suscritos que en vuestro caso, sois vosotros… Y como primeros miembros de este servicio tan especial… Os daré el pase vitalicio de galletos y tortazos. ¿Verdad que os hace ilusión?-
Los licántropos respondieron abalanzándose sobre ellos.
Issei desenvainó su espada, liberando el poder de la Pieza del Rey, sintiendo como aumentaba su poder un 10 por ciento, como una ilimitada cantidad de poder demoniaco alimentaba a Yamato…
La Princesa de Hielo alzó sus manos, creando cientos de lanzas de hielo, lanzándolas como picas en todas direcciones. Distracción que el dragón no para moverse con velocidad entre los pilares, cortando a placer…
…
Sacudiendo su espada, librándola de todo rastro de sangre, envainó la hoja y la dejó desaparecer.
Otra brillante victoria sin apenas heridas. Era tan bueno que se estaba empezando a venir arriba!
Viendo como la muñeca desaparecía en un mar de nieve, se acercó con rapidez a ver a su portadora.
Lavinia se quedó de pie, descalza en el pavimento, mirando a lado y lado confundida, sonriendo al ver su rostro. Corriendo a sus brazos.
-¿Estás bien, Lavinia?-
-Estoy perfectamente… ¿Qué ha pasado? ¿Sabes que ha pasado aquí?-
-Me hago una idea… Esos puercos están buscando las Longinus preciosa. Eres tan excepcionalmente atractiva que han venido directos a por ti-
-¿Si es así como sabían que venían?-
-Porque… Entre tú y yo, prefieren mi culito al tuyo, no lo entiendo pero no vamos a cuestionar sus gustos… No?-
Lavinia rio divertida.
-Dime que estas absolutamente bien o no me quedaré tranquilo-
-Estoy bien, absolutamente bien- respondió Lavinia besándolo dulcemente.
-Bien… Entonces vuelve a tu apartamento, toma tus cosas… Quiero que te quedes en uno de los hoteles de mi familia, allí estarás a salvo-
-Pero…-
-Y ahora…- revisando los alrededores, rio divertido al tomar una gata negra agazapada en un rincón –Que valiente…-
-Nya…-
-Te he dicho claramente que te quedases en casa, idiota…-
Tomándola entre sus brazos, caminando hacia Lavinia.
-Llévatela contigo…- ordenó Issei entregándola la gata a la rubia.
-¿No vienes?-
-Negativo, tengo que ir a comprobar algo- acariciando el pelaje de la nekomata. Kuroka la miró molesta, bajando al suelo, recuperando su forma humana.
-Vamos contigo-
-Sí, vamos contigo!- exclamó Lavinia contenta.
-No, tú te vas a un lugar seguro- exclamó Issei mirando a Kuroka antes de volver a la rubia –Ahora vete a ponerte algo de ropa!-
-No te vas a ir sin mí!- protestó Lavinia cruzándose de brazos.
-N-nadie va a decir que soy una cobarde! Nya!-
-Kuro, tu especie…-
-Solo puedo estar a salvo contigo, nya!-
-Lavinia esto no…-
Alzando sus dedos, convocó un círculo al aire, cambiando su ropa por su túnica habitual.
-Ya nos podemos ir!-
-¿Alguien va a hacerme caso?-
-No!-
Tomando al chico de las manos, la morena y la rubia empezaron a tirar de él.
-DxD-
Hincando una rodilla en el suelo del tejado, Issei intentó recuperar el aliento. Estaba exhausto. Su pecho parecía que iba a explotar en cualquier momento.
Lavinia corrió a su lado, arrodillándose junto a él, acariciando su rostro.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?-
Kuroka no se dejó adelantar, imitando a la bruja, concentrando ki, insertándolo en el pecho del dragón.
-Déjale respirar, aparta, aparta… Nya, que molesta…-
-¿Qué le pasa? ¿Está enfermo?-
-Él no es un demonio corriente… Necesita usar un artefacto mágico que convierte su energía en poder demoniaco, un artefacto que le da el poder de los demonios, pero que supone mucha presión para su joven cuerpo, activarla una vez tiene pase, pero dos en apenas unas horas? Nya… ¿Y tú me dices que tengo que cuidarme?
-Para poder superar nuestros límites tenemos que tener claros cuales son…- susurró el joven caminando hasta el extremo del tejado.
Sentado en la cornisa del edificio más alto de las cercanías, Issei observó en silencio el bloque de pisos que debía de dar cobijo al más reciente de los repudiados de los Himejima. Agradeciendo que no hubiese rastros de peleas o combate, sus ojos rojos veían sin problemas en la oscuridad de la noche, apenas perturbados por la intensa lluvia que azotaba la ciudad.
En la distancia se vislumbraba una pequeña estela de luz. El complejo de los Nakiri rebosaba de energía.
-Allí se está montando una buena. Nya…- murmuró Kuroka junto al demonio, sus ojos dorados fijos en la montaña.
-Estamos de suerte, lo mejor que nos podía pasar es que centrasen sus esfuerzos en los más poderosos… Y así ha sido, han reservado el grueso de sus fuerzas al asalto más complicado…- siseó el demonio volviendo la vista al frente.
-Esta ofendido porque han enviado pocos lobitos a por él, nya-
-A sus ojos debe de ser un niño indefenso, un pequeño cachorrito…-
-Un lagartito, nya…-
-Una larvilla… Pequeña y adorable…-
-Muy gruñona, nya-
Llevándose una mano a la cara, dejó que las jóvenes hablasen de él a sus lados. Intentando ignorarlas con todas sus fuerzas. Volviendo su atención al frente, no percibía nada en el bloque de pisos. Sabía que el joven Ikuse estaba allí, pero no percibía nada destacable. Su poder estaba o dormido o sellado. Puede que ambas opciones.
-Entonces… ¿Los lobitos nos han declarado la guerra?- preguntó la nekomata abrazándose a su brazo.
-No creo que esto funcione así… ¿Tenéis lobos en vuestro Reino?-
Kuroka negó con la cabeza.
-Tenemos zorros, pero lobos no… Además, llamar a esto "youkai" es un insulto para nosotros! Nya-
-Mmm… Esta gente no tiene identificación ni en la ropa ni en la piel, no podemos relacionarlos con nadie… Son sacrificios…-
-Que cruel…- Lavinia infló los mofletes al ver a la pareja hablar demasiado cercanos para su gusto, sentándose al otro lado, tomó el brazo del dragón entre los suyos -¿Y ahora qué? Hemos detenido sus intentos de hacerse con la Canis Lykaon… ¿No?-
-Quien sabe… He cometido el error de especular una vez. Pensaba que no sabían nada, pero eso no era cierto. Puede que solo necesitasen la confirmación. Puede, incluso, que la información no saliese de Grigory, sino que entrase…-
-De eso no se nada pero… Pero si eso es cierto y saben que reliquias tenemos… ¿Por qué atacarnos a todos?- pregunto Lavinia.
-Ah… Cierto…-
-Nyaaaa… No lo vas a conseguir…-
-¿El qué?-
-Tener el control, nya. No sabes demasiado, y lo que no sabes te lo inventas! Así no se puede…-
El demonio asintió con la cabeza.
-Y no te pongas chulito… ¿Les has visto?-
Issei la miró serio.
-Son animales, nya-
-¿Qué quieres decir?- preguntó Lavinia.
-No son soldados. Son conversos. Humanos corrientes contaminados con el mutageno… Nya… Son cachorros!-
-¡!-
-No saben luchar, solo se mueven por instinto… Nya… ¿Les habéis visto? ¿De que serán capaces los licántropos que pueden pensar y controlarse…?-
Issei no respondió. Su mirada descendió. Una figura acababa de llegar, recorriendo la calle a toda prisa, sin importarle la lluvia.
Entrecerrando los ojos, su rostro se endureció.
-Lavi, cielo… ¿Nos llevas a casa?-
Lavinia bajó también la mirada, frunciendo el cejo al ver a la morena a pie de asfalto. Moviendo su varita, convocó un círculo mágico, transportándolos a todos al instante.
…
Jadeante miró a su alrededor, no se apreciaban anomalías, desperfectos, nada fuera de lo habitual. Y Tobio estaba en su casa…
Aliviada alzó la mirada. Una presencia que no tenía que estar ahí lo estaba. SU presencia.
Convocando un shikigami con forma de ave, Suzaku se subió sobre él, ignorando por completo que podía ser vista por civiles.
Desesperada alcanzó el tejado del edificio… Sintiendo que su alma caía al suelo.
La presencia había desaparecido. En el tejado no había nadie… Salvo una patrulla de licántropos empalados en estacas de hielo en la pared.
Caminando por el tejado, buscó algún indicio de la presencia que había percibido hacía apenas unos segundos. Una presencia que ahora estaba muy lejos, muy al sur… Issei había vuelto a Fukuoka.
Tobio estaba a salvo. Los hombres de Lucien habían venido a por él y ella había llegado tarde. Pero el dragón lo sabía, probablemente lo habían atacado también… Y vino a ayudarlo. Sin que ella se lo pidiese. A sabiendas de que la existencia de Tobio no le complacía… Le había ayudado… Por ella.
Por ella… A pesar de sus palabras… De no haber podido hablar con él
-DxD-
Mientras hablaba con la recepcionista, las chicas se quedaron en la lujosa recepción, siguiendo a una hermosa recepcionista por los pasillos, subiéndose a un ascensor, la mujer los guió a las suite.
Kuroka recorrió la estancia emocionada.
-¿Por qué no vivimos aquí siempre, nya?- lanzándose a la cama de matrimonio.
-Porque tenemos una casa, idiota. No pienso lanzarme a la vida fácil- respondió el demonio agradeciéndole a la recepcionista, dejando unos billetes en el bolsillo trasero de la falda.
Lavinia volvió a fruncir el cejo, mirándolo fijamente.
-¿Entonces puedo quedarme aquí?- preguntó la maga tomándolo de la mano -¿No seré mucha molestia?-
-Este hotel pertenece a mi familia, puedes quedarte el tiempo que quieras. Aquí estarás a salvo-
-Pero…- volviendo su atención a la morena –Pensaba que solo tenías relación con la chica aquella…-
-Suzu… Lavinia…- empezó el dragón sereno –Soy un… No me gusta usar ese término pero lo explica mejor, soy un príncipe demoniaco, hay y habrá algunas…-
Irritado se dirigió al mueblebar, tomando una botella y una copa con cubos de hielo.
-Hay algunas chicas en mi vida. Kuroka es una nekomata, una ciudadana del Reino Youkai del Este. Lleva conmigo algunos años… Es mi compañera, aunque me gustaría que fuese algo más obediente-
-¿Es tu… esclava?-
-No he usado ninguna de mis piezas, no-
-¿Y tú… chica?-
-¿Lo dices a nivel sentimental?-
-Si…-
-Eventualmente quiero pensar que sí. De momento no hemos encontrado… De momento no es el momento-
-Entiendo…-
-Si quieres conocer mi entorno… Tengo una amiga viviendo en un templo al sur… Una preciosa hija de sacerdotisa shinto y ángel caído… Y mi hermanita. Un encanto, cabello rojo como el fuego… Mi hermano mayor, un atractivo espécimen de masculina perfección, mis padres… Te encantarían…-
-Suena muy bien…-
-No tanto… ¿Qué opinas de la inmortalidad?-
-¿?-
-¿Y una eterna servidumbre?-
La rubia se desplazó por el salón, moviéndose bajo la atenta mirada del dragón.
-Infinidad de ocasiones, una interminable capacidad de acumular recuerdos bonitos… Y no creo que seamos simples sirvientas para ti…-
Issei rio divertido. Acabándose la copa, la dejó en la mesa.
-Estarás cansada, esta ha sido… Una noche muy movida-
-I-Issei!-
-¿Mmm?-
-L-la promesa… Lo que me dijiste en…-
-¿En?-
-Lo que me dijiste en el karaoke…- murmuró Lavinia sonrojada, mirándolo con timidez.
El demonio rio levemente.
-Sigue en pie, preciosa, sigue en pie. Aunque ahora deberías de pensar en otras cosas…- caminando hasta el dormitorio, tomando a la morena en brazos, cargándola sobre su hombro.
Protestando sonoramente, moviéndose molesta, Kuroka intentó en vano liberarse.
-Que descanses, preciosa- se despidió el dragón cerrando al salir, dejando a la belleza sola en el apartamento.
Aquello no era lo que quería.
No quería estar sola. Sabía muy bien con quien quería estar.
Tampoco quería estar allí. Ella tenía casa… Solo tenía que…
Solo tenía que reclamar su lugar.
-Continuará en el próximo capítulo-
-Quiero ser tu gata-
Espero que os guste. Nos leemos en el próximo capítulo.
