Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-La frontera-
La oscuridad lo cubría todo. Pero no le protegía de nada. La nieve enfriaba sus pies descalzos, revelando sus temblorosos pasos. El frio descendía su temperatura, pero su calor corporal seguía siendo visible.
En medio de un paraje yermo y frio, cubierto por la nieve bajo tenues estrellas artificiales, el niño caminaba con torpeza, mirando hacia atrás con miedo, al frente desesperado. Su pie marcaba el camino con sangre, la sangre con la que la bestia quería darse un festín.
El inminente bocado.
Un fiero lobo gigante, un depredador de las estepas deshabitadas del lado oscuro del mundo, caminaba sin prisas. Sus ojos amarillos fijos en su presa, su olfato rastreando el reguero de sangre, sus oídos percibiendo con claridad su agitada respiración. Sus garras, letales, desgarraban el suelo al caminar.
El niño, un demonio de ocho años, intentaba sobrevivir. Aguantar una noche más. Superar la prueba que su familia le había impuesto, una prueba en la que la naturaleza seria su juez, lejos de la civilización. Lejos de su familia de toda ayuda. Una prueba salvaje, dura y cruel que buscaba exprimir su ingenio, sacar a relucir su valía.
Malherido, superado. Sabía que su arma no podía traspasar el grueso pelaje del animal, más experimentado, más rápido, fuerte e inteligente. Una bestia que ya había asesinado a su montura, y ahora buscaba el premio mayor.
La bestia esgrimió lo más parecido a una sonrisa. La respiración de su presa se aceleraba, podía oler el sudor en su piel, olía su miedo… Y como empezaba a correr.
Localizando lo que buscaba, refugio, el niño empezó a correr. Buscando la protección de su montículos de piedra. Su refugio de hacia algunos días.
La bestia empezó a trotar, avanzando con mayor rapidez. Incrementando el miedo en el demonio.
Girándose, el niño inspiró con fuerza, exhalando una llamarada de fuego anaranjado. La bestia recibió el golpe sorprendida, mas no se amedrentó, saltando a través de las llamas.
El niño saltó refugiándose entre las dos piedras, sosteniendo su espada en alto.
Sus garras perforaban el acero, sus músculos aplastaban rocas, sus dientes segaban vidas cual trigo en el campo. Los Lobos Salvajes eran la muerte personificada, unas simples rocas solo retrasarían lo inevitable. Y eso esperó el niño. Tirado en el suelo, jadeando, llorando al sentir uno de los colmillos hundirse en su pierna, siendo arrastrado entre la piedra molida y la nieve.
Su espalda mojada, el vientre lleno de saliva, mantuvo su espada en alto. Manteniendo el embate, la bestia sacudió su cabeza a lado y lado, apartando al infante. Aullando de dolor.
El niño, malherido, se incorporó. Observando al igualmente afectado animal.
No le sobrecogía el miedo. Solo era más consciente de todo cuanto le rodeaba. El aire frio en sus pulmones. El viento golpeando sus cansados músculos.
Mirando la ensangrentada espada de acero demoniaco, el niño dio un paso al frente, moviendo la espada horizontalmente.
El cráneo del lobo cayó al suelo, rodando por la nieve.
Jadeando, agotado, observó sus alrededores. Buscando más enemigos. Apartándose, lentamente, se arrancó lo que quedaba de camisa, tapando su herida, realizando un lamentable torniquete.
Intentando ladear el cuerpo de la bestia, abrió sus tripas, rajando su vientre.
Sacando algunas vísceras entró en su cuerpo, acomodándose hasta quedar solo su rostro al exterior. Relajándose en el calor del cadáver…
…
-¡Issei!-
-¡!-
Abriendo los ojos, el joven dragón de los Gremory miró al frente, confundido. Su hermano mayor estaba frente a él, moviendo su mano frente a su rostro. El hermoso joven pelirrojo, que no aparentaba más de veintipocos años, vestido con ropas cómodas pero elegantes. Sus ojos azules lo miraban con preocupación, los inteligentes y vivos ojos que habían visto tantas y tan diversas edades en ese mundo.
-¿Todo bien?-
-Sí, perdona. Estaba pensando…-
Sirzechs no lo miró muy convencido, alejándose unos pasos hasta quedar a una distancia prudente.
Desde que sus padres lo habían traído a casa lo había entrenado personalmente. Y aunque el niño apenas tenía una fracción del talento de su hermana, sus ojos lo procesaban todo, su cuerpo lo asimilaba todo, su inmenso poder lo alimentaba todo. En apenas unas décadas sería más poderoso que él mismo. Pero tanta presión le estaba pasando factura, lo veía en sus ojos. Pero nunca se había quejado. Era consciente de que Rias necesitaba fuerza, fuerza para mantenerse firme e independiente ante las crueles costumbres del Inframundo. Y por ello aceptó pasar la prueba de hombría una década antes de lo habitual… La prueba irrefutable que usó Venelana para demostrar que el niño era hijo suyo, que el linaje de los Gremory seguía siendo poderoso pese a no disponer del Poder de los Bael.
Sirzechs Gremory amaba a su hermano. Pese a no compartir sangre, lo amaba como si la tuviese. El niño acomplejado, temeroso y asustado que se escondía entre cientos de libros. Permanentemente estudiando historia, geografía, política. Siempre asustado, ocultaba en la inquietud el miedo a decepcionar a sus padres. El niño no entendía que sus padres, tras siglos esperando otro barón, no iban a renunciar a él bajo ninguna circunstancia.
Sirzechs bajó los brazos, observando a su hermanito en posición. Sus ojos rojos puestos en él, Yamato apuntando hacia su persona. Yamato, la espada que le había rechazado hacia tanto tiempo. Un legado casi tan misterioso como su primera portadora.
Runeas Gremory. De quien no se sabía nada desde hacía siglos.
Runeas Gremory, Serafall Leviatán y Gabriel Angelum. Tres existencias reales, comprobadas, que poco o nada tenían en común pero que curiosamente, llevaban siglos desaparecidas. Runeas había desaparecido hacia siglos, aunque había estado presente en su mismo nacimiento no podía decir que tuviese el placer de conocerla. Gabriel era otra existencia extraña, la había visto, recientemente, pero como Serafall, su ausencia era tal que se habían visto obligados a sustituirla de cara al público.
Lo anterior no era técnicamente cierto. No se podía decir que llevaban siglos desaparecidas, más bien era que no se sabía dónde estaban nunca, salvo en contadas ocasiones. Runeas había desaparecido tras su rebelión, delegando la gestión de la Casa Gremory en Chysis. Serafall… Iba y venía. El Ministerio de Asuntos Exteriores se sostenía por el incesante trabajo de sus empleados… A efectos prácticos estaba dormida en el Serafall Memorial, agotada tras su última batalla en la Rebelión pero se la había visto, se la había visto despierta… A pesar de estar dormida. Y Gabriel… No había querido preguntar, Michael tampoco había querido sacar el tema. Pero el que una vez fuera el ángel más hermoso del Cielo, la sublime creación de Dios… Michael había tenido que suplantarla en el mundo humano para no tener que decir que no tenía la más remota idea de donde estaba su hermana.
Fuese cual fuese el motivo en cualquiera de los tres casos había un nexo. Las tres existencias confluían en un punto; su hermano menor.
Issei tampoco parecía tener la respuesta. Aunque conociéndolo, el mismo dragón no se habría interesado ni molestado en obtener la respuesta.
-Creo que es suficiente… Estoy cansado-
Issei alzó una ceja, sorprendido.
-¿Lo cualo?-
-Cansado, hermano, cansado. Me hago mayor, sabes?- protestó Sirzechs masajeándose el hombro.
-Te estas burlando de mi…-
-Tengo casi mil años, un poco de respeto por tus mayores…- gruñó el pelirrojo dejándose caer al suelo.
Convencido, el dragón envainó la espada, caminando hacia él.
-Issei…- murmuró Sirzechs ladeando su cuerpo, apoyando su cabeza en su mano.
-¿Mmm?-
-Fabium está muy orgulloso de ti. Has mediado en el eterno conflicto entre ángeles caídos y demonios-
-No sigas por ahí…-
-No seas cabezón. Únete al cuerpo de Espectros, ahí podrías hacer carrera, llegar a ser Juez. Madre estaría muy orgullosa…-
-¡Lo sabía! Lo sabía! Ya empiezas!-
Sirzechs se tumbó en el césped riendo a pleno pulmón.
-¿Y le has dicho que hay interés en mi colaboración?-
-Puede que no lo sepa con exactitud, pero sabe que hay interés. Somos demonios, hermanito-
-No pienso volver a discutir contigo, esas discusiones teológicas, semánticas, políticas me aburren! No!-
-De acuerdo, de acuerdo… Tengo el terreno que pediste. Unas cuantas hectáreas de neutralidad política, en el lado luminoso. Edificaremos un complejo político donde convivirán emisarios caidos y demoniacos. Lo usaremos como embajada…-
-Que grande eres, hermano-
-¿Grande? ¿Yo? Más bien explícame algo-
-¿El qué?-
-¿Qué es eso de que un Cadre de Grigory quiere asilo político?-
-Tampoco es tan complicado…- sentándose junto al Maou.
-Baraqiel es un héroe de guerra, porque busca la paz de un despacho? -El Señor del Relámpago… Y no es un simple Cadre, es el tercero al mando de la organización, sabes?-
-Seas o no seas guerrero… Ahora tiene una familia. Una esposa y una preciosa hija. ¿Habrá madurado?-
-¿Cientos de años tarde?-
Ambos Gremory rieron.
-¿Lo conoces?- preguntó Issei mirando el extenso terreno frente a ellos.
-No he tenido la oportunidad. Se de él, es parte de mi obligación. Es una existencia antigua, mucho más antigua que padre o madre… Creo que padre le combatió en la Gran Guerra-
-No jodas… ¿Padre y Baraqui… No se llevan… Bien?-
-¿Preocupado porque padre y el padre de una de tus amantes sean enemigos mortales?-
-Pues… Si, para que engañarnos-
Sirzechs rio divertido.
-Ha pasado mucho tiempo, ambos son seres razonables, más razonables que pasionales al menos… Puedo hablar en nombre de padre y decir que no, no le guarda rencor alguno. La Gran Guerra se dio por motivos ajenos a cualquiera de sus voluntades, hermano… Estate tranquilo-
-Mmm…-
-¿Y cómo es?-
-¿Quién?-
-Baraqiel-
-Ah… Pues… Barba profunda, cara de permanente diarrea… Su esposa es un encanto. Su hija una bendición-
-Ese encanto es una miembro del shinto por curiosidad?—
-Ya conoces la historia!-
-Sé que un alto cargo de Grigory quiere vivir en tierras del Inframundo, que la mujer es una repudiada del shinto y que su hija es una unión prohibida…-
-¿Cuál es el problema?- rio Issei despreocupado.
-¿Ria-tan lo sabe?-
-Grosso modo… No tiene todos los detalles… Creo-
-Lllevamos décadas intentando aproximarnos a Azazel. Llevamos siglos conviviendo sin éxito, de conflicto en conflicto, quizás esta niña si sea… ¿Cómo la has llamado? ¿Una bendición?-
-Así es-
-Entiendo que quieres formalizar este acuerdo vía matrimonio-
-Eso lo entiendes tú, listillo. Yo solo quiero que mi angelito viva cerca de mí, tus historias políticas son cosa tuya-
-No pretenderás que me case con Baraqiel-
-Nadie ha dicho nada de casarse-
-Pero es tradición que…-
-No sigas por ahí, no, no. Nos conocemos Sir-tan, no- gruñó Issei señalándole.
-Bueno, bueno, no voy a insistir…- relajándose en el césped.
-¿No tenemos noticias de Asgard, verdad?-
-Hermanito, me ofendes… Te lo habría dicho de inmediato… ¿Otra boda?- preguntó Sirzechs con sorna.
Issei agachó la cabeza, derrotado.
-Te juro que a menudo me recuerdas a madre, boda aquí, boda allá… Hijas por aquí, nietas por allá… ¿Ves eso? Otra chica con la que puedes casarte! ¿Y aquello? Otra chica que me puede dar nietos!- gruñó Issei señalando en diversas direcciones.
Sirzechs rio divertido.
-Pero es que Milicas quiere primos…-
-Argh!- gruñó Issei marchándose a paso rápido, para disfrute del pelirrojo, que se quedó relajado, estirado en el césped de los terrenos de su familia.
-Nos vemos en unos días! Ve rapidito!-
-¡¿Encima con exigencias?!- protestó Issei en la distancia.
-Cómo Espectro del Consejo se espera que lo hagas rápido, hermanito!-
-¡Y dale! Que pesado el tío! Que no voy a ser eso! Joder!-
-Terrenos Sitri – Inframundo-
La vida del demonio era una aburrida. Larga, repetitiva, carente de nuevas emociones, experiencias.
Los demonios anhelan cambios, sucesos, novedades. Aman intensamente cualquier novedad, para desecharla con una rapidez insultante. El nacimiento de un infante es una noticia llamativa, fulgurante en el oscuro y aburrido cielo demoniaco… Pero los demonios no aprecian o valoran la infancia. Apenas dos décadas antes de alcanzar la madurez, apenas un suspiro para un ser que vive miles de años.
No, los demonios no valoran la vida de un niño… Tras los primeros años son enviados a frías, eficaces y disciplinadas academias, donde reciben, sin descanso, los conocimientos que se presupone deben posee. Pulen las disciplinas necesarias para empezar su andadura en el cruel mundo de los vivos.
El fenómeno Issei Gremory, Rias Gremory, los Gemelos, se había disuelto antes de superar la niñez de estos. No por la falta de insistencia del castaño.
Los pecados capitales no son el origen, son la consecuencia, la consecuencia a un milenio de aburrimiento. Miles y miles de horas productivas sin poco o nada que hacer. Un cuerpo fuerte, robusto, desconocedor de enfermedades mortales, que apenas necesitaba descanso… El nacimiento de los 7 Pecados Capitales era inevitable.
Aunque más que nacer se podría decir que era una forma de clasificar a los habitantes del Inframundo, lo más parecido a "razas" de demonios. Un demonio cualquiera, a mayor la pureza mayor la influencia, servía a un pecado de forma innata. Y desarrollar ese pecado era una forma de estimular el poder demoniaco interior… La filosofía demoniaca lo reconocía como "Sendero". Lo más cercano a un dogma religioso que se podía encontrar en el Inframundo. Los Gremory se regían por el Pecado de la Soberbia, un Sendero que les había llevado a ser los demonios con el mayor control sobre su poder demoniaco. Una línea de sangre que se había visto manchada por la sangre de los Belial, la sangre potenciada por la Ira. Un Sendero que se combinaba a la perfección con el "Poder de la Destrucción".
Los Sitri, por su parte, potenciaban sus habilidades mediante la Envidia. Copiando y superando todo lo que hacían los demás, aunque se dice que originalmente pertenecían al Sendero de la Lujuria…
Con el tiempo, los habitantes del Inframundo encontraron un curioso pasatiempo… La tierra. Tierra y tiempo, era todo lo que tenían. Así que empezaron a cultivar la tierra, levantando un vergel en la supuesta tierra del mal. Como por ejemplo los verdosos y frondosos terrenos Sitri. La envidia de todo el Inframundo.
Lady Sitri removió el té en su taza con lentitud, observando, a través de sus gafas negras, como la matriarca de la casa Gremory agradecía la escolta del animal mágico conocido como Quilín.
-Te pedí venir con cierta persona, no un sirviente de tu hijo mayor-
-¿Hiciste una petición? Pensaba que solo querías verme a mí para hablar en confianza con una amiga…- sonrió Venelana sentándose frente a ella.
La morena no respondió.
-¿Hablar? ¿Cómo por ejemplo de cómo están tus hijos?-
-¡Oh! Ese es un tema fascinante! ¿Qué madre no se complace en hablar de sus hijos?- exclamó Venelana radiante, tomando su taza emocionada –Sirzechs apenas pasa por casa, se lo perdono porque me ha dado un precioso, vivaracho y espabilado nieto…-
-¿Y los pequeños?-
-¿Los Gemelos? Como cabría esperar la niña es la más espabilada. Las chicas maduramos mucho más rápido…-
-¿Gemelos? Por favor… No insultes a mi inteligencia…-
-Pues hace apenas unos meses vino mi prima a visitarme, estuvimos hablando del porvenir de su hijo, Sairaorg-
-Conozco al hijo de Misla-
-La cuestión es que mi hija nos escuchó…-
-¿Estaba preocupada por un matrimonio entre primos o algo?-
-De preocupada nada- gesticulando con la mano -Regresó con una detallada planificación de su porvenir. Todos y enfatizo, todos, los detalles-
-Ha elegido marido deduzco-
-¿Elegir? No se detuvo hasta lograr que mi marido y yo aceptásemos a su candidato!-
-¿Logro convencerte?-
-Curiosamente era el que tenía pensado!- respondió divertida juntando sus manos -¿Puedo ser una mujer más afortunada?-
-Qué casualidad…-
-El futuro de mi casa es tan brillante…-
-Me has hablado de la niña, que hay del otro. He escuchado que está perdiendo el tiempo en el mundo superior-
-Perdiendo el tiempo, mujer… Que sepas que mi adorado y precioso niño es un soberbio estudiante!-
Lady Sitri sabia del historial, de las aptitudes académicas del niño.
-¿Y sube a la superficie a distraerse de sus estudios?-
-Mi pequeñín está explorando sus capacidades en el mundo superior, si, se lo permitimos mientras saque buenas notas, y así íntima con sus esclavas y desarrolla su carácter, pero…-
-¿Pero?-
-Él se cree que vive libre pero se cada movimiento que hace y es tan buen niño…-
-Lo dices como si fuese algo negativo-
-Por supuesto que lo es. Mi pequeñín en un caballero honrado y respetuoso… Y un cobarde demasiado cauteloso- gruñó desviando la mirada –Dos exquisitas esclavas, le he dejado dos exquisitas esclavas a punto de caramelo y ha sorteado mis trampas para optar por el camino del perfecto caballero… Las chicas están coladitas por él, pero siguen siendo vírgenes-
-Que desastre…-
-Por supuesto que lo es! A diferencia de sus hermanos él se rige por la Ira y la Lujuria! Con lo tranquilo que es y lo caballeroso… Aún no ha despertado sus poderes demoniacos!-
Ahora si había captado la atención de la matriarca Sitri.
-¿Es cierto entonces que no puede usar artes demoniacas?-
-Es cierto…-
-El orgullo de mama es demasiado buen chico- Lady Sitri sonrió divertida -Siempre lo mismo… No puedes pretender que tu hijo sea educado en las buenas maneras y querer que desarrolle su naturaleza demoniaca, Venelana. Educáis a los hijos en el bien, si el niño respeta a las mujeres no esperes que use a sus hembras a su disposición haciendo de ellas los cubos de semen que querías que fuesen para él-
Venelana gruñó con fuerza, relajándose en la silla, echando la cabeza hacia atrás, dejando caer sus brazos.
-Adorable, encantador, comprensible… Eso dicen sus esclavas cuando pregunto por él-
Lady Sitri rio con fuerza.
-Aún recuerdo los encuentros prematrimoniales con Sirzechs… Pura Soberbia. Se sabía el mejor y como lo demostraba… En los inocentes paseos por las viñas me ponía contra un árbol, me bajaba las bragas y me empotraba como un semental… Nunca llegaba a casa pudiendo caminar con decencia…-
-Que vulgar…-
-Me hablarás de vulgaridad, tu, precisamente. ¿Te recuerdo los problemas para hablar que tenías tras tus entrevistas?-
Lady Sitri se recolocó sus gafas.
-¿Tu hija ha recibido ya tus conocimiento devora rabos? ¿Le has enseñado a relajar la garganta, como se lleva enseñando en tu familia desde hace generaciones?-
-No me avergüenzo. Es una manera mucho más rápida y eficiente de satisfacer los deseos de tu esposo. No te desvistes, no sudas...-
-El infierno del peluquero-
-Eso si…-
-No sé qué hacer con mi pequeñín… En lugar de devorar a sus esclavas estudia historia. Es cierto que las viste con atrevimiento, pero me pasé siglos caminando en tanga por el castillo! Por no hablar del tiempo que estuve bajo la mesa de Sirzechs… ¿Los nuevos tiempos han cambiado?-
-¿Qué hacen las esclavas mientras Issei estudia?-
-Estudian, junto a él-
-¿Qué? Eso sí es extraño…-
-Envié familiares a ver que hacían en las termas… Hasta Sirzechs solía tener a Grayfia en cuatro… ¿Qué voy a hacer con mi hijo?-
Lady Sitri se acarició el mentón.
-Ya tiene chicas guapas en casa, obedientes y dispuestas… Solo falta que se acabe de animar… ¿Cómo hago que mi hijo use a sus esclavas cómo debe?-
-¿Y porque tanta insistencia? No veo cual es el problema. Todo llegará-
-Ira y Lujuria… Siendo tan calmado pensaba en que la Lujuria sería la solución…-
-¿No se tendría que encargar su padre de esto?-
-Zeoticus es demasiado blando… Quiere que madure un poco para apreciar los placeres del cuerpo femenino…-
La morena la miró con dureza.
¿No era eso lo que se esperaba de la MADRE?
-¿No usaste afrodisiacos con Sirzechs?-
-Mmm… Podría… Aquello resultó efectivo… Ajuka tuvo que suplir a mi hijo durante años… Nos salió más a cuenta comprar el hotel donde se alojaba que seguir pagando por la suite…-
-Un momento… Si no se deja llevar por sus Pecados… ¿Me estás diciendo que ese niño no posee poder demoniaco alguno? ¿Qué ha sido propuesto a Espectro del Consejo sin poderes demoniacos?-
Venelana rio divertida.
-No tienes por qué sorprenderte tanto, pero a eso me referia! Entre su poder latente, la instrucción, esos ojitos suyos y Yamato… Ha burlado todas mis pruebas!-
-Pero ese niño pasó la prueba… ¡Con ocho años!-
-¿Ves? ¿Ves? Yo esperaba que buscase refugio en la falda de las sirvientas pero no… Decidió irse solo al Lado Oscuro. Me tuvo en velo y muerta de preocupación dos semanas! ¿Qué clase de hijo le hace eso a su madre?-
-¿Una que intenta que un niño de ocho años viole a sus sirvientas?-
-Eso es ya una tradición en nuestro pueblo… Y tampoco creas que mi niño será mucho más fuerte con su poder demoniaco…-
-¿Los Gemelos no superarán a su hermano?-
-Sirzechs es único. Un talento insuperable con los más exquisitos dones y una voluntad para trabajarlos hasta el límite. No, no… Los gemelos no superarán a su hermano mayor-
-Ni la necesidad- añadió la matriarca Sitri.
-Mis niños solo tienen ojos el uno para el otro, serán poderosos juntos, pero dudo mucho que alcen el vuelo…-
-Asumo que el candidato que te ha pedido tu hija es… ¿La usarás para despertar el instinto de tu hijo?-
-Es demasiado joven… No, mi pequeño es un caballero, pero no es un demonio-
La matriarca Sitri endureció su mirada.
-Mi hijo recordará que significa ser demonio por la vida del dolor-
-¿Qué vas a hacer?-
-He retirado a las tropas que pidió que se desplegasen como medida de seguridad-
-¿Seguridad para quién?-
Venelana no respondió.
-Espero que tu hijo no se vuelva en tu contra…-
-Descuida. Mi pequeño es inteligente. Se enfadará pero entrará en razón-
-¿Qué te hace pensar eso?-
-Si mi niño despierta sus instintos se verá inmediatamente tentado por una exquisita consecuencia…-
Lady Sitri alzó una ceja, intrigada.
-Dime, Venelana… En tus maquinaciones no habrás incluido a mi pequeña?-
-¿De qué tienes miedo? La has blindado enviándola a esa academia para doncellas- respondió con picardía sosteniendo su taza de té –O quizás no hables de la pequeña Sona…-
La ceja de Sitri tembló visiblemente.
-Es extenuante y molesto tener que combatir los rumores que sitúan a tu niño cerca de… aquella-
-¿Cuántos siglos han pasado?-
-¿Han pasado para que exactamente?-
-Un momento… No me… ¿Me has llamado para asegurarte que mi hijo pretende a tu hija mayor y no a la menor?-
-NO TENGO HIJA MAYOR- siseó la matriarca con dureza –Aun durmiendo esa cosa me sigue atormentando…-
-Por los lazos afectivos que nos unen insistiré… Serafall…-
-Serafall abandonó a su familia por motivos que aún no tengo claros para seguir a tu hijo en su rebelión!-
-La Rebelión de Sirzechs era necesaria…-
-A costa de su familia-
-La familia Sitri nunca ha estado tan bien, discútemelo-
-No pienso gastar mi saliva en discusiones triviales. Solo quería decirte que no quiero a tu hijo menor cerca de Sona-
Las mujeres se quedaron en silencio.
-¿Cómo es ser abuela?- preguntó Lady Sitri mirándola de reojo.
-Jojojo. ¿Interesada?-
-N-no especialmente-
-Pues como diría mi niño… Tendrás que hacer otro niño porque Sona dudo que tenga descendencia… salvo que adopte-
-Tu hijo es un completo imbécil. Lo sabes, verdad?-
La castaña rio a pleno pulmón, en confianza con la matriarca Sitri.
-Ya puede darle las gracias a su sobrino, sin él…-
-Oh, sin Milicas en la familia ese jovencito estaría en casa bien controlado!-
Las mujeres rieron divertidas.
-¿El orgullo del padre?-
-Absolutamente. Zeoticus siempre se vanagloria del harén de su hijo, tienes fotos grupales de todas las chicas, no hace más que fanfarronear!-
-Debió de ser dura la relación monógama de Sirzechs-
-La preciosa relación monógama- corrigió Venelana.
-Cierto- tomándose más te –Pero dime… ¿Tu familia sabe del auténtico motivo por el que tu pequeño tiene un harén?-
-No sé de qué me hablas-
-Venelana… ¿Cuándo dejarás de usar a los demás para paliar tu aburrimiento?-
-¿Q-que?-
-Tras perder el interés en el harén de tu marido pasaste a mirar más allá… ¿Y encontraste? Algo más rápido que engendrar un hijo! Primero acogiste a ese niño porque sabias que tu hija lo amaba, al tener a un pervertido en casa sabrías que tendrías más hijas… Tu misma las has llevado a casa! Y ese infeliz se cree que su familia es indulgente y generosa cuando solo estas satisfaciendo tus deseos!-
-¿Por qué clase de madre me tomas?-
-Poca gente te conoce mejor que yo, querida, no engañas a nadie-
Venelana jugó con algunos mechones de cabello.
-¿Y tras la valquiria, a que pobre ingenua has engañado para que entre en tu familia?-
-Puessss…-
-Este de Europa – Localización indeterminada-
La lluvia azotaba la ciudad sin piedad. Golpeando con violencia los paraguas de los ajetreados ciudadanos que, bajo las nubes de una noche de tormenta, se desplazaban con rapidez. Bulliciosa rapidez.
Una figura de negro se movió con presteza entre la gente.
Sin paraguas, sin abrigo alguno, se movía tambaleándose, mirando constantemente hacia atrás.
-¿Buscas algo?- preguntó una voz, dulce y femenina.
Horrorizado el hombre miró al frente, empezando a vomitar sangre.
Una hoja, delgada, había atravesado su mentón, traspasando la boca, alcanzando su cerebro.
Sin dejar que cesase el borboteo de sangre, dejó caer el cuerpo.
Para cuando la gente empezó a chillar, la mujer se había ido.
…
La lluvia no le molestaba lo más mínimo, sus ropas, de cuero marrón, la protegían del frio y de las inclemencias del tiempo.
Su gorra, un vestigio de otro tiempo, cubría su dorada melena.
Sus ojos rojos, veían perfectamente en la oscuridad, mejor que la cámara de vigilancia que la apuntaba.
El cercado de la mansión empezó a moverse, lentamente, ofreciéndole acceso.
La vampiresa se movió con rapidez, entrando en la lujosa mansión.
Su nariz percibió el intenso aroma a perfume, perfumes.
La sala, apenas iluminada, estaba repleta de vampiros. Nuevos vampiros. Delgados, elegantes, de piel blanca y cubiertos con cuero negro y elegantes vestidos de seda.
Aristócratas absolutamente inútiles en el campo de lucha. Vampiros que poca o ninguna resistencia podían ofrecer contra los licántropos. Poco o nada podían ofrecer en su guerra particular.
Ignorando las miradas burlonas, se dirigió al despacho principal.
Sus pasos se detuvieron de golpe. Su mirada férrea titubeó.
La presencia de una absurdamente poderosa demonio la sobresaltó.
Una demonio, mujer, de largo cabello plateado. Vestida con un traje negro bajo un pesado abrigo. Porte recto y mirada firme.
Una mujer que se atrevía a entrar sola en territorio desconocido, enemigo.
-Ella es la representante de la casa Gremory, lady Grayfia- indicó el vampiro sentado tras la mesa.
Rubio, anciano, peligroso. Respetado.
El nombre de la familia la sobresaltó. Apretando los puños al ver un recipiente rojo en la mesa de caoba negra.
-Valerie Tepes- susurró la mujer mirándola fijamente –Mi nombre es Grayfia, sirvo al Maou Lucifer, uno de los cuatro gobernantes del Inframundo-
La vampiresa asintió con la cabeza, reconociendo su presencia, su autoridad y su título.
-Pero no vengo como sirvienta del gobierno, sino como miembro de la casa Gremory-
-¿?-
-Esta sangre pertenece a alguien querido para mí. Tu prometido. Se ha solicitado su sangre para formalizar algo llamado "pacto de sangre". He sido informada de los pormenores pero hablo en nombre de su madre, de tu futura madre cuando te pregunto si te consideras digna de esta sangre, de si estas dispuesta a sangrar por ella. Si te consideras digna de ser su esposa-
La vampiresa no respondió. El anciano endureció la mirada, desaprobando su actitud.
Para sorpresa de la vampiresa, la demonio sonrió.
-Os parecéis. Mirada desafiante, una fuerte predisposición a oponerse a la voluntad impuesta… Aunque su lengua es más afilada… Y predispuesta a hacerse escuchar…-
-¿?-
-Estará satisfecho, si- tomando la botella, el pequeño frasco, ofreciéndoselo a la vampiresa.
Valerie lo tomó entre sus dedos, furiosa, atrapada, impotente.
-Como acordamos y por el pago realizado, Valerie tomará su sangre, vinculándose a él hasta formalizar completamente el pacto tomando su sangre directamente… Adelante, niña. Tómala frente a la emisaria de la prestigiosa casa Gremory-
-¡!-
-Déjela que se tome su tiempo, por favor- propuso Grayfia, sin dejar de mirarla.
-¿Ese niño sabe a qué clase de monstruo se está vinculando?- preguntó Valerie seria.
Grayfia sonrió aún más.
-¿Sabes tú acaso a que monstruo te estas vinculando?- respondió al albina.
-Un demonio para mi… No es nada-
La mujer rio divertida.
-¿No quieres saber nada de él?- preguntó la demonio mirando el frasco.
-No creo que obtener información sea relevante para…- intervino el vampiro, nervioso, inquieto por el margen que le estaba dando la demonio a la vampiresa.
-Silencio, por favor- ordenó Grayfia sin girarse.
-¿Puedo preguntar?-
-Por supuesto-
-¿Le conoces?-
-Es el hermano de mi esposo, por supuesto que le conozco. He cuidado de él desde que era un niño. Y le quiero como a un hijo-
-¿Me mentirías por él?-
-Le ofendería si te mintiese por él-
La vampiresa dudó unos instantes, manteniendo la mirada firme en la albina.
-No tengo fotos, no sé nada, ni siquiera su nombre… Pero no es eso lo que quiero saber-
-¿Qué quieres saber entonces? ¿Qué quieres que te diga?-
-Soy una guerrera, una amante de la muerte… ¿Él lo es?-
Grayfia bajó la mirada, pensativa.
-No es una persona violenta. Pero tampoco es alguien a quien convenga provocar-
-¿Es un cobarde?-
-Es el menor de tres hermanos, sus hermanos mayores han recibido dones, una inigualable habilidad que les desmarca del resto de demonios… Creo saber que tenéis una prueba o ritual para probar la valía de los soldados… ¿Estoy en lo correcto?-
-Enviamos a los guerreros a buscar las cabezas de los líderes tribales de los licántropos en territorio enemigo… Suele significar su muerte. Los supervivientes son declarados Ángeles de la Muerte, son la fuerza de elite-
-¿A qué edad suele realizarse?-
-La mayoría, veinte de nuestros años… Yo la pasé con trece-
-Increíble… Él con ocho-
-¡!-
-Hay mejores demonios, más fuertes, más ricos… Pero créeme, no ha mayor apuesta- mirando de nuevo el frasco –Lo que contiene ese frasco seguramente exceda tus expectativas… para mal-
Destapando el frasco, observó el contenido. Aquella sangre era un antes y un después. Los vampiros solo podían tomar un compañero. Ese sería el suyo, alguien a quien no conocía. Pero vivía en el extranjero, lejos de todo lo que conformaba su vida actual.
Si podía lograr que Gasper la acompañase…
Llevándose el frasco a los labios introdujo el líquido en su boca.
Valerie abrió los ojos completamente. El líquido, dulce y empalagoso, fuerte y aromático, destrozó, sometió y abrumó sus papilas gustativas. Un torrente de dopamina conquistó su cerebro al recorrer dicha sangre su garganta, posándose en su vientre. Explotando en mil direcciones. Su cuerpo empezó a asimilar al instante la sangre ajena, tomándola como suya, mezclándose, adaptándose.
Y nada. Toda sensación desapareció.
-Con esto podemos dar el ritual por acabado, lady Gremory- indicó el demonio, incorporándose, mirando con fingida preocupación a la vampiresa.
-Joven Tepes… Espero que nos veamos pronto, esta vez en circunstancias más agradables. Y como familia- sonrió la albina dándole la espalda, marchándose a paso rápido.
Tras su marcha, Valerie no esperó a que nadie le dijese nada.
Asqueada. Humillada, abandonó la mansión sin mediar palabra, subiéndose a una de las berlinas que esperaban en la entrada.
Esta arrancó, rodando por el asfalto. Empezando el largo trayecto hasta los terrenos principales.
Tiempo que la rubia usó para pensar. Luchando para que los malos pensamientos invadiese su mente.
Por qué su padre no se había dignado a estar presente en semejante momento. Porque su emparejamiento había sido un evento tan frio, miserable y cruel. Carente de toda emoción u afecto.
Uno de los momentos más importantes para una mujer vampiro.
¿Acaso era demasiado sentimental?
…
La tierna sonrisa de Gasper alejó todos los malos espíritus, todo oscuro pensamiento que pudiese haber en su mente.
El fuerte abrazo de su hermanado le había devuelto la ilusión y el calor al cuerpo.
Regresando a sus estancias, la joven retiró sus ropas victorianas, alcanzando su baño.
Llenando la bañera, se introdujo en ella, ronroneando al sentir el agua caliente masajear sus cansados músculos.
Sus delgados dedos, blancos, recorriendo sus tonificados brazos.
Ladeando la cabeza, curiosa, acabó por levantarse, sin preocuparse en secarse caminó hasta el dormitorio principal, quedando frente al espejo.
Una joven entrada en la adolescencia, hermosa, de apreciables curvas, algo huesuda. No se consideraba deseable. El rostro, heredado de su madre, era de dominio público que si era "hermoso", pero ella no poseía ese concepto de sí misma.
Curiosa, buscó algún cambio en su cuerpo. No encontró ninguno. Esperaba alguna reacción a la unión. Llevaba tanto leyendo sobre ello que se esperaba… algo más.
Decepcionada, cansada. Secó su cabello y caminó a su armario. Desechando sus vestimentas habituales optó por algo más atrevido.
Un camisón blanco, transparente. No recordaba de donde había salido. Era la primera vez que lo usaba.
Satisfecha se introdujo en la cama, cubriéndose con las pesadas mantas… Se sumió en un merecido descanso.
…
Una luna, inmensa y roja, la iluminó por completo.
Una esfera carmesí resplandeciente en un cielo libre de nubes. Lo único destacable en un espacio vacío, con apenas unos dedos de agua cubriendo sus desnudos pies.
Aquello era un sueño, pero no entendía porque estaba soñando, tampoco que significaba esa luna.
-¡!-
Girándose, alerta, la vampiresa reaccionó a una presencia. Abriendo los ojos sorprendida.
Una enorme criatura se hallaba junto a ella.
Un dragón. Un enorme dragón rojo, de ojos carmesís.
¿Qué hacia esa criatura ahí? Era el primer dragón que veía. Se creían extintos. ¿Acaso era alguna señal?
La mirada de la criatura la estremeció.
Abriendo sus fauces, enseñando unos imponentes colmillos blancos.
Valerie no se dejó intimidar. Tampoco pudo reaccionar a la explosión de fuego que la sorprendió. El cuerpo del dragón se convirtió en un mar de fuego. Cubriéndose con los brazos, la vampiresa se vió envuelta en un mar de llamas. Horrorizada intentó alejarse, cayendo de rodillas… Chillando de placer.
El fuego la consumía, quemaba su carne de una forma exquisita, embriagadora y deliciosa.
Cesando de golpe, la joven exhaló con fuerza. Protestando visiblemente al verse librada de ese fuego… Deseaba más.
Una mano tomó su cuello, alzando hasta alcanzar su mandíbula. Levantando su rostro, obligando a enfocar a su lado.
Los ojos rojos, en forma humana, la observaron.
Un rostro que no podía enfocar, solo veía esos ojos… Mirando al dragón, mordiéndose el labio inferior al ver la mirada burlona de la criatura.
"Desde hoy y para siempre… Mia"
-¡!-
La joven no pudo balbucear nada. Descendiendo su rostro, tomando sus labios.
La vampiresa ahogó un gemido, sorprendida.
-¡!-
No sabía cómo, pero se vió en brazos del desconocido. De su compañero de sangre.
Una guerrera, una asesina, una amante de la muerte y la crueldad. Gimiendo de placer al ser tocada por un absoluto desconocido y pese a todo…
Quería más, mucho más.
Más.
Más.
Más…
…
Jadeando exaltada, Valerie se encontró en su cama, jadeando.
Acalorada.
Excitada.
¿Qué había sido eso?
-Una semana más tarde-
Tomando las riendas con firmeza, cierto dromedario se movía con una sorprendente velocidad por los interminables campos de arena, levantando una nube de polvo y tierra a su paso. El animal demoniaco cargaba con dos sendos y pesados fajos a sus costados, compensando el peso de sus tres ocupantes.
Dos jóvenes cubiertos por completo con ropajes color crema y un gato negro.
A través de sus gruesas gafas de sol, el domador redirigió al animal, desviándolo de su ruta recta, forzándolo a desviarse. El constante movimiento del animal no molestó a la joven que dormía plácidamente entre los brazos de su amo, así como tampoco molestaba a la gata que descansaba en el regazo de esta.
-¿Chicas?-
-…-
-Hemos llegado-
La gata empezó a desperezarse, incorporándose lentamente, mirando confundida a su alrededor.
-¿Seguimos aquí, nya? Pensaba que era una pesadilla…-
-Cuando dijiste que haríamos un viaje por el hermoso desierto del Inframundo me esperaba otra cosa, Issei…- murmuró Lavinia somnolienta, mirando al frente, a un lado, a otro… Finalmente alzando la mirada, buscando el rostro de su amor.
-El mundo es grande, que queréis que le haga…-
-¡Viajar en círculo mágico, nya! Lo he estudiado, sé qué hay de esos!-
-Que buena estudiante… ¿Y has estudiado donde están colocados?-
-Pues… no-
-Pues ya te digo que hasta aquí no llegan-
-Que fastidio… ¿Y porque hace tanto calorrrrrrrrrrrrr?-
-¿Lavi?-
-El Inframundo es un planeta con enormes reservas energéticas. De ahí que se puedan extraer cristales que canalicen el poder demoniaco y que las artes mágicas estén tan presentes en la naturaleza…- empezó Lavinia divertida –La intensa presencia de poder en la naturaleza provoca que en ciertos puntos se encuentren auténticas manifestaciones de estos, por ejemplo, en el incomparable calor de este… Desierto… Issei, hace demasiado calor!-
-Este desierto se lleva usando desde hace milenios como frontera natural-
-¿Frontera de que, nya? ¡Aquí no hay nada!-
-Issei… ¿Falta mucho?-
-Ya estamos-
-¿Qué? ¿En serio? ¿Cuándo ibas a decirlo, nya?- exclamó Kuroka incorporándose de golpe, mirando a lado y lado, moviendo su cola.
-¿Dónde está la ciudad?- preguntó la bruja confundida.
No veía nada.
-No he dicho que hayamos llegado a la ciudad…-
-Nyaaaaaaaaaaaaaaaaa!- protestó Kuroka molesta, subiéndose por el pecho de la rubia hasta posarse en su cabeza, mirando al demonio con dureza.
Divertido, Issei tomó a la gata del pelaje… Y la lanzó en la distancia.
-¡NYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-
SPLASH
-¡Kuroka!- chilló Lavinia incrédula -¿Pero qué…!-
Horrorizada, se vió en las manos del dragón, que la alzó sin dificultad, arrojándola también en la distancia.
Tapándose la cara con las manos se temió lo peor.
SPLASH
-¡!-
Abriendo los ojos lentamente, estaba fría, fresquita… Mojada!
-Nyaaaaa… Esto está mucho mejor…- ronroneó Kuroka, en su forma humana, desnuda, flotando en lo que parecía ser un oasis.
Un considerable oasis, rodeado de palmeras, con una especie de caverna en un rincón.
Descendiendo caminando, con el camello a su lado, Issei las alcanzó, atando al animal a una palmera, retirando parte de su vestimenta.
-¿Qué es este lugar, nya?- preguntó Kuroka mirando a su dueño mientras Lavinia se desnudaba, nadando emocionada en el agua fría.
-Hace unos años me enteré que como hijo Gremory tenía derechos sobre esta tierra… Me dijeron que todos los seres que vivían en ella me debían obediencia, que toda la tierra era mía… Y sentí que debía corresponder esa obediencia con conocimiento… En cuanto aprendí a montar a camello empecé a hacer viajes por el Dominio Gremory, yendo incluso más lejos…-
-¿Te lo conoces todo, nya?-
-Jajajaja… No preciosa, necesitaría decenas de años para conocerme solo el Dominio… Es algo que haremos juntos-
-¿Qué es ir más allá?-
Issei señaló a la distancia. A lo lejos se divisaba una línea negra en el firmamento…
-Este terreno no es Gremory, pertenece a una familia extinta, pero los Gremory supervisan la gestión del Gobernador, su administrador. Es a quien venimos a ver. Esa línea es donde empieza en este lado, la parte Oscura del Mundo Demoniaco-
-¡!-
-Lo habréis estudiado. Todo lo que baña la luz artificial es territorio controlado por el Gobierno de los Cuatro Maou, el resto es territorio salvaje, inexplorado, peligroso-
-¿Cómo de peligroso?-
-He visto perros múltiples veces más grandes que este camello… Serpientes que enrocadas tendrían el tamaño de este lago…-
-¡!-
-No os confundáis, este mundo es extremadamente peligroso, solo pasa que vivimos en el lado controlado, asegurado-
-¿Estuviste allí?-
-En mi prueba de iniciación… Los aristócratas envían a sus varones a pruebas crueles y duras al lado oscuro del mundo para saber si son merecedores o no del honor…-
-Pero si eres un crio, nya…-
Issei rio divertido.
Lavinia miró la cueva, saliendo del agua sin impórtale su desnudez, investigando el interior.
Una esterilla, algo de ropa desgastada, enseres polvorientos.
Un refugio improvisado.
-Estuve aquí hace unos años, veo que nadie más ha venido…-
-Issei!-
-No estamos lejos de la ciudad, podemos entretenernos un poco… La compañía es mucho que la última vez que estuve en un oasis!- exclamó Issei abrazando por la espalda a Lavinia, alzándola.
-No! No! Nooo!- chilló Lavinia viéndose volando de nuevo, cayendo al lago con un sonoro chapuzón.
-Nyahahahahaha!-
-¡Mouuuu! Issei!- protestó Lavinia asomando la cabeza, con un manto de cabello rubio flotando en el agua.
-Tenemos tiempo, todo lo necesario para tomarnos un buen descanso, un oasis para nosotros y estoy acompañado por dos absolutas bellezas! ¿Qué más se puede pedir?-
-Un bañador, nya!- exclamó la morena tras él, bajándole los calzoncillos.
…
Tatareando una canción, Lavinia preparaba unos platillos con fruta variada, bajo la sombra, mientras el castaño se dedicaba a untar en protector solar a su gata doméstica.
Pasando sus manos por TODO su cuerpo.
-¿Y viniste solo?-
-¿Con quién querías que viniese?-
-A cuatro días del punto de transporte más cercano… Es demasiado peligroso- gruñó Lavinia.
-¿Estas preocupada?-
-Nya!- protestó Kuroka apartando las manos de Issei, sonrojada, excitada –Tanto que presumís de esa red de transporte, porque no hay un punto más cercano?-
-Estamos demasiado cerca de la frontera, no quieren gastar demasiado recursos supongo…- extendiendo su mano, Kuroka se acercó tímidamente, sonrojándose al sentir la mano del chico tomar su rostro, introduciendo lascivamente su pulgar en su boca.
Moviendo la cola en círculos, sinuosa, abrazándolo del cuello.
Issei miró a la distancia, centrándose en la línea negra.
-Es muy sencillo olvidarlo pero…-
-¿Pero?- preguntó Lavinia sentándose junto al dragón, dejando la bandeja en el suelo.
El dragón no respondió, solo acarició el rostro de la morena, luego el de la rubia, besando sus frentes.
-¿Qué pasa?-
-Que me preguntéis que pasa, si no lo sabéis, me alegra. Eso significa que se están haciendo bien las cosas-
-No lo entendemos…-
-Eso para mañana!- Tomando un trozo de fruta, llevándoselo a los labios –Ahora solo quiero disfrutar de este precioso oasis con mis dos chicas favoritas.
Mirándose entre ellas, asintiendo con la cabeza… Se lanzaron sobre él.
…
La ciudad… No era lo que Lavinia esperaba. No era el bullicioso puesto mercantil lleno de tiendas de lona y gente paseando con camellos. El puesto, de piedra y madera, era una fortificación levantada en una duna a unos cientos de metros de otro oasis, considerablemente más grande.
No se dejó intimidar por la dura mirada de Lavinia. Dura por decir algo, semejante bellezon inocente era incapaz de imponer respeto y menos miedo en nadie.
-Me prometiste una ciudad en el desierto, eso es un fortín-
Liberando una carcajada, ordenó al animal avanzar unos metros más, sobrepasando la duna.
Las chicas abrieron los ojos sorprendidas al ver un gigantesco campamento levantado alrededor de una inmensa roca en la distancia. Cientos de edificaciones de barro y paja, tiendas de campaña y polvo.
-¿En serio?-
-Yo prometo lo que cumplo-
-Eso es un mugriento campamento de refugiados roñosos, nya…-
-No insultemos a la población local, respeta por favor-
-No es lo que me prometiste!-
Las demonios se quedaron esperando en la arena a que el dragón respondiese. Ya se había ido caminando…
…
Kuroka miró a lado y lado, las manos en la cintura, moviendo sus orejas, nerviosa.
-Kuroka! No te alejes tanto!- protestó Lavinia intentando avanzar entre la multitud.
-Nyaaaa… Mira como lo hago, nya-
-¿Se puede saber qué te pasa? Sé que el calor te irrita pero tampoco puedes actuar de esa manera! Y entre nosotras, esta arena es mucho más moles…-
-¡Amo! Amo! Mira esto!- exclamó la morena señalando una tienda.
Issei las seguía a paso lento, con las manos en los bolsillos.
-Lo veo, lo veo… ¿Te gusta?-
Cerámica, cerámica con colores. ¿Eso era del agrado de la nekomata?
-En mi aldea teníamos cosas parecidas a estas… Pero no me gustan!- exclamó la morena arrancando a correr.
-¡Kuroka! Espera! Mooooo! Kuroka! Eres insufrible! ¿Qué vamos a hacer con… ¿Qué está comiendo?-
-No se… Lo vendían ahí… ¿Y la gata?-
-¡De eso quería hablarte! Kuroka está desatada! Tienes que…-
-¿Tengo que que?-
-Tienes que atarla en corto y…-
CHOP
Issei metió su cuchara en la boca de la bruja.
-Mango y algo parecido a una manzana… O algo así, esta rico, eh?-
-¡Iggei!-
…
-No quiero eso… Nya-
-No es eso, son cortinas, y quedarán genial en casa!- exclamó Lavinia acariciando las telas.
-Me llevo esas… Y las del fondo. Estas a esta dirección, las otras a esta… ¿Puedo añadir dedicatorias?-
-Lo que usted desee- respondió el mercante, maravillado, viendo como estaba vendiendo su mejor género, frotándose las manos con una gigantesca sonrisa en su rostro.
-¿Quién es eso, nya?-
-Esto es para madre… Y esto para mi angelito, a Shuri le encantarán-
-Siempre comprándole regalos a esa niña… Nyaaaa-
-¿Celosa?- preguntó Issei girándose.
-¡Para nada, nya!-
-¿Y qué me dices de esto?- preguntó el dragón alzando una sedosa tela negra con grabados rojos.
-¿Para qué quiero eso?-
-Pensaba mandarlo a tu tierra para que te hagan un kimono nuevo?-
-¿Eso es para mí, nya?-
-Le aseguro que es la mejor tela que pueda encontrar. Se obtiene de las cabras del otro extremo del muro, en el Lado Oscuro. Al peinar la capa inferior de la piel de las cabras oscuras entre la primavera y el verano y tras un extenso y delicado tratamiento obtener esto… Resistente, suave, exquisita…-
Kuroka se acercó curiosa, moviendo la cola de lado a lado.
-Te haremos un precioso kimono con esto… Y me llevo el resto también. A Lavinia le haremos una capa nueva-
-La que tengo está en muy buen estado…-
-Y los cosméticos, también me los llevo… ¿Eso son perfumes?-
-Los más delicados y exquisitos, mi señor-
-Chicas, escoged los que más os gusten-
-¡Nya!- chilló la nekomata contenta.
…
-¡No abuses de la buena voluntad de Issei, Kuro!-
-¿Me lo dice quien lleva ese pedrusco en brazos, nya?-
-¡Esta piedra es única de esta tierra, con la arena que se obtiene se puede hacer alquimia muy especial!-
-Es un pedrusco! Y caro!-
La morena se detuvo, mirando algo en la distancia antes de girarse, dejándole las bolsas al dragón, quitándole la piedra a la rubia, dejándola en manos del castaño.
-¿Qué haces, Kuro?-
-¡Nya! Tú tienes otra de esas reuniones aburridas, no?-
-Si… ¿Por?-
-¡Nos vamos!-
-¿Qué?-
-¡Que nos vamos solas, nya! No me he pasado una semana tumbada encima de un camello para meterme en una habitación y escuchar como habláis de temas aburridos, nya!- protestó Kuroka molesta, empezando a caminar por el pueblo.
-¡E-espera, Kuroka!- exclamó Lavinia asustada, mirando a la nekomata, luego al dragón.
Issei asintió levemente, permitiéndole ir tras la youkai.
-Pues nada… Reunión aburrida al canto…-
…
-Quiero eso! ¿Dónde crees que lo pueden vender?-
-¿?-
Mirando a donde señalaba la nekomata, alzó las cejas, sorprendida.
Interesada.
Tomadas de la mano, las chicas avanzaron a paso rápido, entrando en una considerable tienda de campaña cubierta de gruesas telas multicolor. El olor a incienso saturó su sentido olfativo.
-Que es… ¿Todo esto?- murmuró Lavinia acariciando las ropas que había colgadas en los estantes.
-¡Bienvenidas jóvenes Gremory!- exclamó un demonio, anciano, de larga barba vestido con ropas orientales -¡Infinitas gracias por elegir mi tienda!- acercándose a ellas.
-¿Nos conoces?-
-La llegada del joven señor es de dominio público… Me llamo Kedira, un humilde mercader de la frontera. En mi tienda tengo las mejores prendas fabricadas con sedas importadas del otro lado de la frontera. Le aseguro que no hay seda mejor, se confecciona del pelaje de animales extintos a este lado del mundo…-
-¿En serio, nya?- inspeccionando la tienda con ligereza -¿Qué vendes?-
-Te respondo con otra pregunta mucho más importante… ¿Qué buscas?-
-Quiero los vestidos que usan en el edificio grande!-
-¿Las ropas que usan las empleadas?-
-Esas ropas transparentes, de colores! Nya-
-Entiendo… ¿Para vuestro amo?-
-Sí, sí!-
-Ya veo… ¿Y seria para lo mismo, para labores del hogar?-
-¿Qué?-
-Que si lo queremos para trabajar haciendo la casa, Kuroka-
-¿Y eso que es, nya?-
-Limpiar, cocinar y esas cosas-
Kuroka ladeó la cabeza confundida.
-Vuestro amo no os hace hacer… El menor de los Gremory, el pecado de la Lujuria…- hablando consigo mismo, el vendedor alzó las cejas, separando sus labios –Entiendo!- tomando dos perchas con sus manos ofreciéndoselas a las chicas –Con esto… Haréis que vuestro señor este contento-
-¿Contento, nya?- preguntó Kuroka emocionada, moviendo su cola -¿Cómo de contento?-
-Loco de contento!-
-¿Tan contento?- alzando sus orejas, abriendo sus ojos emocionada.
-¡Loooooco de contento!-
-Lo quiero! Lo quiero! Nya!-
-Pero esto no cubre nada… Y estas telas no ocultan…-
-No deja de ser un bañador con telas insinuantes, a vuestro entender, pero te aseguro que vuestro amo no ha visto cosa semejante…-
-¿Y cuánto cuesta?-
-Veinte mil cada uno-
-¿Qué?- chilló la rubia –Es carísimo!-
-Joven, estas prendas son…-
-Lavi! Piensa, piensa! Issei estará contento!-
-Siempre está contento cuando estamos nosotras!-
-Pero con esto…- susurró Kuroka acercándose a Lavinia –Imagina como nos agradecerá el amo, dejando que tu prieta garganta reciba su enorme rabo…-
El anciano miró a la nekomata con incredulidad.
-Cuando digo contento…-
-Sus manos enredadas en tu pelo, usando tu boca como un juguete… Y buen facial antes de tirarte en la cama, apartar esa prenda y metértela de un empujón! Lo recuerdas, verdad?- golpeando su trasero con la mano –Como te llena, obligándote a estirarte, haciéndote chillar como una yegua…-
-Me la llevo, las dos! Y… ¿Qué más tienes que le pueda gustar a mi amo?-
…
-Ha pasado un tiempo…- murmuró Issei observando el firmamento. La línea negra en la distancia.
La frontera con el Mundo Oscuro.
-Vamos camino de los tres años…- susurró una voz, dulce como la miel, fresca como la brisa matutina.
Una voz que solo él podía escuchar. Una presencia que solo él podía ver. Una figura que llevaba sintiendo a su lado desde que nació.
La figura del Arcángel Gabriel, su Arcángel Guardián.
-¿Un suspiro para ti?- sonrió Issei girándose levemente, observando a la belleza rubia flotar a su lado.
-Un agradable suspiro-
-Mmmm…-
-Pero mucho ha cambiado desde entonces…-
-¿Tú crees? ¿Qué ha cambiado?-
-Hace dos años aquí estaba un niño inocente, deseoso de conocer el mundo conocido… Ahora hay un joven cuyos ojos conocen el horror-
Volviendo la vista al frente, el demonio no respondió.
-También ese niño ya no viaja solo-
-Eso es cierto… Aunque prefiero el hecho de que ahora ya me hables libremente-
-¡!-
-El mayor premio de esa experiencia es tenerte a mi lado…- alzando su mano, tocando lo que ningún otro ser podía tocar.
Un privilegio divino. Una pesada maldición.
La interacción permanente, la apertura del canal de comunicación, la nueva relación con la divina presencia había supuesto, asimismo, la liberación de información. Información medida, censurada y contenida.
Las Magias Ancestrales o una vaga descripción de quien era. Que se esperaba de él y cuáles eran las luces y sombras de su futuro. Gabriel lo advirtió de su mayor enemigo. El tiempo. El tiempo…
Dejando que el niño acariciase su rostro, cerrando los ojos lentamente, sintiendo su calor en su piel.
Dejando de flotar, Gabriel tocó el suelo con sus pies, iluminando el suelo… La luz se interpuso entre ellos. Nada podía tocarla. Solo alguien podía hacerlo… Así lo había decidido su padre. El Gran Creador, el Gran Serafita. La Guardiana del Cielo, la guardiana frente a la Gran Destrucción. La guardiana que protegería el Cielo con el poder del amor. Estaba por ver si el mal que tanto temía ese divino ser perdonaría que se tomase el alma de sus esposas para imponerla en un nuevo contenedor. La Estrella del Alba era una de las estrellas más brillantes del firmamento, pero ni era la única ni la más resplandeciente. La Mujer más Hermosa del Cielo tenía una mayor responsabilidad si cabe…
-No pienses en eso…-
-¿Mmm?-
-No te hablé de mis orígenes para entristecerte…-
-No pensaba en…-
-¿No tomáis esposas en el Inframundo para asegurar el acuerdo entre pueblos?-
-Te secuestraron-
-Eso no es cierto… Tengo el cuerpo que deseas con los sentimientos que más deseo tener. Una vida interminable con todas las herramientas necesarias… Puedo verte, puedo sentirte, amarte, protegerte… ¿No debo dar gracias por eso?-
Issei se rascó la nuca, confundido.
-Necesito tiempo para entender esas palabras…-
Gabriel rió ligeramente. Una risa ligera, una risa divina.
Levantándose del suelo ligeramente, pasó sus brazos por el cuello del dragón, pegando su pecho al suyo.
-Mi pequeño niño…-
-¿Niño? ¿De qué niño hablas?-
-Mi dulce y amado niño…- susurró Gabriel besando al castaño dulcemente –Mi niño al que amo tanto…-
Nadie podía tocarla. Excepto él.
Sus manos se colaron por su vestido divino, acariciando su espalda desnuda. Deshaciendo sus nudos, dejando que esta cayese al suelo, revelando la desnudez de la Arcángel Gabriel.
Un cuerpo que ningún ser, divino o mortal podía presencia. Mucho menos alcanzar a tocar.
La ofrenda del Gran Serafita al Dragón del Apocalipsis. El ángel diseñado y creado para la paz. El sacrificio supremo.
-No tienes que tener miedo. Nosotras te protegeremos del tiempo, amor mío-
-¡!-
-La Emperatriz y las Pléyades cuidarán de ti, por siempre… Juntos desafiaremos al tiempo de nuevo. Ya hemos vencido a la muerte… En cuanto venzamos al tiempo, la Eternidad será nuestra…-
Toc toc
-Adelante- respondió Issei.
-El Gobernador ya puede atenderle- informó uno de los sirvientes mirando al niño de pie en la barandilla.
Solo.
-DxD-
De pie, en el pasillo, Issei esperaba con paciencia. Alzando la mirada al sentir una sombra sobre él.
Una figura considerable, musculada, de facciones toscas, poblada y salvaje barba decorado un rostro con un ojo tapado por un parche. Su ojo, violeta, se enfocó en su menuda figura.
-¿Puedo ayudarte en algo?-
El hombre escupió a un lado. El menor no le prestó atención a su respuesta.
-Es la primera vez que conozco a uno de esos supuestos "Espectros"…-
-¿En serio? Yo también quiero conocerlos. ¿Has visto alguno?-
El corpulento ángel caído se inclinó frente al niño.
-¿El zurullo que veo frente a mí no es uno?-
-Creo que me confundes con otro y aunque lo fuese… ¿Cumpliría con las expectativas?-
-No- gruñó el hombre.
-Qué mal…-
-Tampoco veo en ti la dignidad y el porte de tu hermano mayor…-
-Es el pelo, él ha heredado el color pelirrojo de mi padre… Pero no soy menos guapo-
-Perdona que discrepe… ¿Qué encuentra exactamente la hija de Baraqiel en alguien como tú?-
La sonrisa del dragón desapareció. Una sonrisa que apareció en el rostro del caído.
-Esa niña pertenece a Grigory-
El menor de los Gremory endureció la mirada.
-Ella me pertenece a mí-
-¿Te atreves a reclamar a uno de los pocos ángeles caídos que quedan?-
-No sé si eres increíblemente estúpido o extremadamente valiente al afirmar que MI Akeno forma parte de vuestro… Colectivo-
El hombre se inclinó aún más, bloqueando toda visión del niño.
-¿TU Akeno?-
-Olvidad su existencia. Olvidaos de ella. Haced planes con ella y fracasareis. Haced planes con ella y lograreis cabrearme. Cabreadme y considerad vuestra raza extinta. ¿Me he explicado con suficiente claridad?-
-¿Acabas de amenazarme con acabar con mi especie?-
-¿Has insinuado que vas a llevarte a mi Akeno?-
-Mi señor Armaros. Ya que hemos dado por concluida nuestro encuentro y habiendo zanjado nuestros asuntos puedo pedir que no intimide a mis invitados?-
Gruñendo con fuerza, el musculado ángel caído se alejó a paso lento.
Issei lo siguió con la mirada antes de pasar a mirar al recién llegado.
-Te pido disculpas, ya sabes, Ángeles Caídos y su curiosidad…- dijo un demonio. Anciano. Vestido de uniforme militar, sobrio, sereno pero duro. Un hombre curtido que se inclinó levemente ante su presencia.
-No hay nada que tengas que disculpar, estás en tu casa- caminando hacia el hombre, entrando en el despacho –Y tengo cierta experiencia con los angelitos… El padre de una de mis novias es uno, no es el tipo más simpático precisamente…-
-Es un alivio, pues-
-Gobernador… Muchas gracias por recibirme, sé que está ocupado-
-Podría decirle que no puedo decirle que no al hermano menor del Maou Lucifer, pero sabemos que usted ya tiene nombre propio-
-No sé de qué me habla…-
-Ha pasado un tiempo desde que aquel niño andrajoso llamó a las puertas de mi casa… El niño al que confundimos con un indigente regresa acompañado de dos bellezas jóvenes y con el título de Espectro bajo el brazo. Y hablando de ellas. No tienes que preocuparte. He preparado un curioso tour por la ciudad, no es gran cosa, los recursos son limitados-
-No dudo en que pese a que los recursos lo puedan ser, será interesante. Me veo en la obligación de decirle que en la familia están orgullosos de su gestión-
El hombre asintió levemente, esgrimiendo una ligera sonrisa.
-Estamos en medio del desierto, lejos de toda civilización…-
-Pero sigo siendo un Gremory, imagen ante todo y del cargo… Muy pocas personas lo saben. Más que trabajo en si solo hago encargos para mi hermano y sus amigos, es sorprendentemente difícil moverse cuando eres el demonio más conocido del Inframundo-
-Es duro ser Maou… ¿Te con miel?-
-La banca decide- respondió Issei –La especialidad, por favor, a poder ser-
Sonriendo, el demonio dejó una taza en la mesa, frente al castaño.
-Déjeme decirle que sus esclavas son magníficos ejemplares, felicidades-
-Cuidan más de mí que yo de ellas, he tenido mucha suerte…-
-¿Cómo está su hermana?- sentándose frente a él, el Gremory lo imitó.
-Cada día más hermosa- respondió Issei, sacando un sobre del interior de su ropa, dejándolo sobre la mesa.
El Gobernador tomó el papel, inspirando antes de abrirlo, se tomó su tiempo para estudiar el documento.
-¿Se respira tranquilidad en la capital?- preguntó el demonio, sereno.
-Absolutamente. Pocos recuerdan que estamos en guerra. Mis chicas ni siquiera lo saben. Las escuelas no la estudian, los medios de comunicación no lo recuerdan-
Dejando la carta en la mesa, enfocó su atención en la ventana.
-Eso es tranquilizador… Dile a tu hermano que no. Apenas hemos tenido contacto alguno con los residentes de Lucifaag. Ni siquiera los caídos han sabido de ellos desde hace años. La ciudad está prosperando, la caza es buena, el comercio con Grigory también y las relaciones con los asentamientos cercanos a la frontera también, son difíciles, pero cordiales…-
El Gremory no dijo nada.
-Que esas sean buenas noticias es algo más cuestionable. Si tu hermano me pide mi opinión diré que no. Que no creo que sea una buena noticia. Los descendientes de los Maou son seres peligrosamente orgullosos. Si no están centrados en nosotros… ¿En que ocupan su tiempo?- tomando su taza –Su objetivo es Lilith, la capital, siempre lo ha sido, siempre lo será-
-Espectros, Jueces… ¿Tu hermano va a invadir el Lado Oscuro?-
-Hay guerra porque ellos la quieren, mi hermano no desea conflictos, ni con los Descendientes ni con nadie… Pero eso no significa que no se tengan que tomar medidas. Lilith está plagada de ratas-
-La Facción Satánica-
-Así es, cuentan con recursos e influencia-
El menor de los Gremory empezó a golpear rítmicamente con sus dedos, golpeando sus rodillas, pensativo.
-Mi recomendación, joven señor…- dijo el gobernador inclinándose hacia adelante –Viaje a Lilith e inste a su hermano a invadir el Lado Oscuro. Hay que someter a esos rebeldes. No matarlos, integrarlos a la fuerza si es necesario pero joven… Esa sombra no me hace gracia. Dudo mucho que ningún ejército cruce estas fronteras. El ataque no vendrá de aquí-
-¿De dónde vendrá entonces?-
-Eso es lo que me preocupa…- dejando otro sobre sobre la mesa -¿Te lo puedo confiar?-
-Es mi trabajo- respondió el niño tomándolo, guardándolo en el lugar del anterior.
…
Parpadeando repetidas veces, ladeó su cuerpo, sentándose en la orilla del lago, abrazándose las piernas.
En la distancia, tropas regresaban del desierto, del lado oscuro. Decenas de soldados heridos, cargados en carros arrastrados por camellos. Mujeres, ancianos y niños corrían a recibirlos. Soldados que volvían de la guerra…
-Somos chicas afortunadas…- murmuró Lavinia sentándose junto a ella.
-¿Tu sabias algo, nya?-
-Lo hemos estudiado… Pero daba por hecho que Sirzechs Lucifer acabó con la guerra hace siglos- negando con la cabeza –Pensaba que… Nadie lo menciona, el ambiente es tan… ¡Ni siquiera en los periódicos dicen nada!-
-¿Cómo puede ser?... ¿Quién combate?-
-No hay ejército, son las casas las que ponen las tropas a cambio de contratos u honor…-
-Nya… ¿El amo ha estado viajando solo? ¿Por aquí?-
-Creo que hace mucho, hace años… Ya no-
-¿Pero irá, allí?-
-¿A la guerra?-
-Sí, nya-
-Eso me temo…-
-Pero es un niño… Un cachorrito!-
-Pero ya has visto… Creo que irá- respondió con tristeza.
Frunciendo el cejo, afianzó el abrazo, escondiendo su rostro entre sus rodillas.
-Eso es peligroso… Nya… No quiero que vaya allí-
Lavinia pasó su brazo por encima de su hombro, empezando a acariciar su cabello.
-Eso que sientes ahora… Es lo mismo que siente él cada vez que te vas a algún lugar peligroso…-
-¡!-
-Él se preocupa por nosotras… Y trabaja para que podamos estar en casa, tranquilas y a salvo… En lugar de estar aquí, luchando… O allí-
-¡!-
Los ojos amarillos de Kuroka miraron el fuerte, las tropas que entraban y salían.
-¿Por eso quieres ser fuerte, nya?-
Lavinia sonrió suavemente.
-Quiero estar a su lado, de verdad… No puedo impedir que Issei vaya a lugares peligrosos… Pero me aseguraré de que este siempre a salvo. Yo estaré allí para asegurarme-
-¡!-
-En el poblado la anciana siempre decía que tenía que ser fuerte para cuidar de los débiles… Nya… Pero que había muchos tipos de fuerza, que si estábamos todos juntos seriamos fuertes… Que teníamos que cuidar… ¿Kuroka es una molestia, nya?-
-¿Por qué dices eso?-
-Kuroka no obedece, no aprende, no hace lo que su amo le dice… ¿Soy una molestia para ti, nya?-
-No, nunca lo has sido…-
La nekomata miró con determinación el fuerte.
Kuroka se había decidido.
-Continuará-
Bueeeeeeno.
Hace la vida que no subo nada. Que voy a decir. No es que haya parado de escribir. Este es un pequeño fragmento de un documento de casi cien mil palabras. ¿No es lo que debería? Sep. Apenas compensa lo que deberían de haber sido los casi treinta capítulos y pico que debería pero… Que le vamos a hacer, de lunes a domingo ocupado, sumado al cansancio doy para lo que doy.
Esto no está parado, las ideas llegan y llegan, tengo decenas de páginas de apuntes a mano pero lo que me falta es el tiempo y la energía para desarrollarlas…
Quiero pensar que durante un tiempo al menos podré recuperar el ritmo de capitulo por semana.
Crucémonos de dedos…
Espero que os guste el capítulo, nos leemos en el siguiente.
