Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Espectro-
-Complejo Himejima-
PI PI PI PI
Algo se movió bajó las pesadas mantas de una de las estancias del inmenso y tradicional complejo Himejima. Una mano delgada, de piel blanca y uñas cuidadas se asomó, tanteando la cabecera de la cama hasta dar con el ruidoso despertador. Un gruñido resonó en la estancia. La mano recorrió un extremo de la cama, luego el otro. De repente se apartaron las mantas, la sabana, mostrando el rostro poco amistoso de una belleza morena.
Una joven tan hermosa como irritada.
Largo cabello negro completamente enredado, con mechones pegados al somnoliento rostro, mirada perdida y un hilo de baba cayendo por la cornisura de sus labios.
Los ojos rojos de la chica se movieron por la estancia. Su mano se desplazó instintivamente a su costado. No había nada.
Malhumorada se giró, buscando algo junto a ella… La cama estaba vacía.
Suzaku golpeó el colchón, llevándose las manos al rostro, enfadada. Había soñado con su amante, se había convencido de que estaba con él, como tantas otras veces en su casa, en algún hotel… Despertando en sus brazos pero no… Aquella no era una de esas veces.
Estaba sola, en esa cama, en esa habitación, en esa casa. En el Complejo Himejima. Insultantemente sola, en una cama que estaba fría, en una habitación que apenas representaba su persona, una casa que cada vez le decía menos, un complejo con el que no se identificaba. Una familia que se le antojaba extraña.
Su casa estaba a cientos de kilómetros al norte, cruzando el estrecho, o en otro mundo más bien.
Se estaba cansando, se estaba cansando de estar sola. Rodeada de desconocidos. De esconderse, de fingir. De ser la muñeca obediente fiel a los dogmas shinto. De obedecer a su abuelo, de ser una exorcista… De ser Suzaku Himejima.
Quería volar, como el ave carmesí, alzarse en los cielos, arder y quemarse, descendiendo a los infiernos y renacer, renacer como un ave de fuego junto a su amor.
Quería irse, quería irse.
Pensaba que podría soportarlo. Realmente lo pensaba. Como una doncella japonesa había sido educada en el estoicismo, en la disciplina. Aparcar el deseo, mantener la cordura y seguir la razón. Estaba fracasando. Cada día se le hacía más complicado regresar esa casa. Cada vez que le visitaba deseaba no marcharse. Cada instante que pasaba con él quería que no tuviese fin. Quería despertarse con él, sentir sus manos en su cintura, su aliento en su cabello mientras escuchaba el latido de su corazón descansando en su pecho. Quería escuchar sus desvergonzados comentarios mientras se vestía, sentir sus besos de disculpa intentando hacer que la personase. Recibir sus besos de buenos días, preparar el desayuno, caminar juntos tomados de la mano… Bañarse con él. Leer juntos en el sofá, dormirse en su pecho viendo una película. Chillar su nombre en su cama…
No quería estar allí. No quería ser una Himejima.
Pensaba que podría mantenerse firme, pero lejos de aguantar sentía que un odio estaba despertando en su pecho… Un odio hacia ese mundo. Hacia la familia Himejima.
No era su familia, aquello era una cárcel… Una cárcel que la retenía, que le robaba su tiempo, su felicidad mientras otras tomaban lo que era suyo. Como esas esclavas vivían la vida que le pertenecía por derecho. SU VIDA!
¿Por qué estaba allí? ¿Por Akeno? Se podía venir con ellos, había sitio de sobra en su casa… ¿Tobio?-
Tobio…
Le había prometido a Ageha que… Pero lo sentía mucho, no había nada, nada, que estuviese por encima de su amante en su lista de prioridades.
Quería estar a su lado, exigía estar a su lado… Y no tendría piedad con nadie que osase interponerse en su camino… Mataría si era necesario. Y su paciencia se acababa… Se acababa…
"Pipipipim! Buenos y preciosos días para mis novias, para el resto no… Al habla el maravilloso servicio de despertador de pechonalidades Gremory! Son las 6 de la mañana y toca despertarseeeeeee"
El espejo de mano en la mesa junto a la cama se iluminó levemente, elevándose en el aire, volando hacia ella.
"Esta… Esta es la imagen! Mucha peluquería, mucha mascarilla hidratante, polvitos, sombra de ojos y pintalabios pero esta… Esta es la auténtica imagen! Al natural, sin filtros! La auténtica Suzu!"
Bajando la cabeza, Suzaku sonrió contenta. Viendo todo pensamiento negativo desaparecer de su mente.
-Buenos días, anata-
"Buenos días, cariño. ¿Cómo has amanecido, preciosa?" preguntó Issei a través del espejo.
-Sola-
"Y vestida, con pijama, que desperdicio… ¿Pesadillas?"
Suzaku no respondió.
"¿Suzu?"
-Me he despertado sola…- mirando de reojo a su amante.
"Oh… Entiendo. Pobrecita. Una joven estudiante, sin responsabilidades, despertándose cuando quiere… En su camita, calentita, llorando porque no tiene rabo que llevarse a la…"
Una de las almohadas acabó estrellándose contra el espejo.
Inmediatamente la morena lo recogió, dejándolo frente a ella.
-¿Has levantado a Akeno?-
"Por supuesto. Me ofendes!"
-Estaba preocupada… hoy empezaba sus actividades extraescolares, tenía muchas cosas que preparar-
"Tenshi es un encanto la mar de organizado y disciplinado… Aunque me preocupa que ya no use su pijama de ositos…"
-¿Dónde estás?-
"El tirano me ha mandado al desierto…"
-Tu hermano es una buena persona, quejica. ¿Y qué desierto? ¿Aquí o abajo? ¿El interior o la frontera?-
"Lo último"
Suzaku bajó la mirada, seria.
-No me gusta que regreses a la frontera-
"Tranquila… Nos quedaremos en la zona luminosa. No la cruzaremos. Mi hermano quería información y la traslado. Ir y volver"
-Que vaya otro-
"Favor por favor"
-¿Qué ganas tú?-
Issei sonrió diabólicamente.
"¿Que puede ser…? Te concedo tres intentos, aunque imagino que acertarás a la primera… Un barco flotante lleno de chicas en bikini, la segunda opción es…"
-¿Al fin tienes la documentación?-
"Joder… No tiene gracia esto…"
-Responde, responde-
"Tengo los documentos y la autorización. Por parte del Inframundo Demoniaco se puede levantar el consulado… Ahora depende de que Baraqiel convenza al Gobernador"
La morena la miró emocionada.
-¿Entonces podrán marcharse al Inframundo?-
"Un terreno espacioso, neutral, en el lado iluminado bajo la protección de ambas partes. Baraqiel podrá estar con su familia como embajador. Shuri podrá levantar otro templo manteniendo su credo y Akeno tendrá la oportunidad de estudiar en lo más potente del Inframundo… Le conseguiré plaza en el mismo centro que mi hermana, no hay educación mejor… Eso dicen"
-¿Ahora eres promotor inmobiliario? Que bien que lo vendes…-
"Si con ello consigo que Akeno esté aquí conmigo, le vendo el Cielo a un demonio!"
-Vaaaaya… Mira que bien-
"No después de venderle el culo de tu abuelo a los curas de la Iglesia Católica para traerte a mi cama, digo casa"
Suzaku rio divertida.
-Eso es maravilloso, son excelentes noticias… Y no pongas esa cara. Si haces lo que dice tu hermano sacarás provecho de más situaciones-
"Neeeeee…"
-Niño caprichoso y perezoso… Deja de lloriquear- murmuró Suzaku levantándose, retirando su pijama… El espejó se elevó en el aire, sostenido mágicamente, siguiendo a la belleza haya donde iba.
Suzaku le ofreció un dedicado y lento espectáculo. Quería volverlo loco.
No sería muy difícil.
-¿Cómo progresan tus esclavas?- palmeando su trasero con ambas manos -¿Cumplen con los tiempos?-
"Que tiempos… Por los cuernos de Lucifer, mataría por poder poner mi cara en ese culo…"
-He trabajado muchas horas para prepararte ese programa de entrenamiento para tus esclavas! Tómatelo en serio, anata-
"Cosa que me sigue sorprendiendo… ¿Por qué ese interés en la competencia? Te podrías estar saboteando a ti misma… ¿Y si alguna de las chicas te supera, preciosa?"
-¿Superarme? ¿A mí? ¿A tus ojos? Jajajajajaja- Suzaku empezó a reír enérgicamente –Que lo intenten…-
"¿La confianza de la novia?"
-No me desvíes el tema de conversación, anata. Tus esclavas-
"Más o menos… La valquiria les ha enseñado lo que le pedí…"
-¿Pero ellas lo saben?-
"…"
-Anata. ¿Lo has trabajado con ellas?-
"Ñeeeee"
-¡Anata! ¿Quién trabaja a esas chicas?-
"Yo me las trabajo"
El cojín volvió a salir volando contra el espejo.
"Que irascible… Suzu, no tengo personal, hacemos lo que podemos con el personal que tenemos al menos hasta que haya una [Reina]. No les voy a exigir mas"
-Eso significa que tú trabajarás más-
"No veo el problema"
-Tú eres el amo, ellas las esclavas-
"Sabes que no las veo así… Pero estate tranquila, te aseguro que lo haremos todo lo mejor posible aprovechando tu esfuerzo, te lo aseguro"
-Más te vale… Tienes que ser más responsable!-
"¿Mama? ¿Eres tú?"
Suzaku lo miró gélidamente.
"Es lo que me dice, y que más… ¿Dónde está tu sentido de la responsabilidad? ¿Qué podría salir mal si le dan tanto poder y autoridad a un niño caprichoso y perezoso?"
-A uno travieso… Algo podría salir mal. ¿Si te lo dan a ti? Nada. Eres un niño absolutamente inofensivo-
"¿Inofensivo? Eso me ofende…"
-¿Qué?-
"Si algún día llegó a poseer semejante autoridad deberías preocuparte… Porque irrumpiré en este templo de mierda, te atraparé para llevarte a mi cama de donde no saldrás nunca! Y si alguien se interpone se irán directos al infierno!"
Suzaku jadeó pesadamente, sintiendo el aliento del dragón en su cuello, susurrándole al oído.
-S-si… Hazlo…-
-¿Hacer que?- preguntó una voz femenina.
-¡!-
Parpadeando incrédula, confundida, alarmada.
Estaba sola, el espejo en el suelo, sobre la alfombra, con una belleza rubia asomada en la puerta.
-¿Con quién hablabas?-
-No estaba hablando- respondió Suzaku tomando su ropa.
-Hablabas, te he escuchado, por eso he abierto-
-Estaba… Repitiendo lo que estudié anoche-
-¿Qué hacías que?-
-No importa lo que yo haga, lo que importa es que haces tú aquí!- exclamó la morena señalándola con el índice.
-¿No es evidente? Habíamos quedado para vernos y eso hago, verte-
Desviando la mirada, la Himejima se acabó de vestir.
Momoji entró por completo en la estancia, revisando cada mínimo detalle de la estoica habitación de la heredera. Tradicional, japonesa, apenas había elementos decorativos salvo algunas fotos en el escritorio. Una decepción. Pero la joven no engañaba a sus ojos, podía burlar la atención de los ancianos pero no la mirada de otra joven. Momoji veía a través de ella. Todos los signos estaban en ella. La cinta del cabello, era nueva. Negra con adornos rojos, no le decía nada, pero no era algo que ella compraría. Dos anillos, uno dorado, fino, los dos en el anular. El otro más elaborado… Con una piedra roja, quizás un rubí. Una pieza de orfebrería que iba a juego con algo más inusual. Un collar, delgado, fino… Con un corazón rojo en un costado.
Suou Himejima y los ancianos podían no verlo, pero ella sí. Suzaku estaba tomada. Era una mujer que se exhibía abiertamente portando los regalos que la marcaban como propiedad de alguien.
Momoji intentó ocultar el dolor en su corazón.
-¿Qué haces tan al sur de tu territorio? Pensaba que a una chica de ciudad el aburrido, polvoriento y sucio campo no le gustaba…-
-Pero aun así hay cosas que una puede llegar a amar en el campo, para que te quedes aquí tiene que haber algo…-
La libertad para marcharme cuando quiera… Si no hay nadie, nadie me puede ver irme…
-¿?-
Curiosa se giró, mirando a la rubia sin entender.
-Además… Padre esta tannnnnn pesado!- protestó la Nakiri sentándose en la cama de la morena.
-Sal de mi cama-
-Pero huele a ti…-
-Largo, pervertida!- gruñó Suzaku acabándose de hacer la coleta alta, mirándose el espejo satisfecha –Semejante degenerada es algo indigno de tu familia, me sabe mal por tu padre-
-Mi hermano quería verte, sabes?-
-Tu hermano ya sabe que nunca tendrá lo que desea-
-¿Aunque los ancianos lo acordasen?- preguntó la Nakiri semiacostada.
Como si eso me importase mucho ya…
-Mi abuelo no soporta vuestro liderazgo, que te hace pensar que permitiría una unión?-
-Diiiiiana!- exclamó la joven dejándose caer en la cama.
-Te veo radiante de energía… El tratamiento funciona-
-Mmmm… ¿Estas preocupada por mí? ¿Eh? ¿Eh?-
-Eres mi amiga, por supuesto que me preocupo…- golpeando su pierna son suavidad –Como va esa reliquia-
-Calla! Que se supone que es un secreto!- protestó la rubia incorporándose, mirando a lado y lado –Si se enteran mi hermano o mi padre…-
-Responde- repitiendo el golpe.
-La información que tenemos de las Longinus es limitada, forman parte del folklore y la cultura extranjera, algo de lo que no hemos querido saber nada en siglos… Solo sé que tengo una reliquia en mi interior que consume mis fuerzas… Me agoto con facilidad, y como mucho, soy una máquina de quemar comida basura… Por suerte no engordo…-
La morena se apartó, caminando hasta el escritorio, tomando un libro de la estantería, dejándolo en el regazo de Momoji Nakiri.
-¿Esto es una empalagosa novela romántica? ¿Alguna subidita de tono? Me encantaría leer una novela erótica…-
-No me preguntes de donde lo he sacado. Es un favor personal y punto. ¿Me escuchas?-
-Sí, sí. ¿Pero qué es?- mirando el libro con curiosidad.
-Ahí están registradas todas las reliquias conocidas, incluidas las Longinus…-
-S-Suzaku! ¿Has… Has buscado… Has hecho esto por mí?-
-Si-
-Pero esto es muy peligroso… ¿Por qué… Porque te arriesgas tanto por mí?-
-Las Longinus, son peligrosas, deberíamos de descartarlas primero. Son posesivas, manipuladoras, tienen un destino funesto según el libro…-
-¿Posesivas?-
-Condicionan tu pensamiento, haciéndote creer que muchas ideas o pensamientos son tuyos cuando no es así…-
La rubia bajó la mirada preocupada.
-Es importante la disciplina y una buena fortaleza mental…-
-Que jodida estttttooooooyyyyyyyy- estirándose en la cama de nuevo.
-No seas idiota… Eres una Nakiri, has entrenado desde pequeña, si alguien debería de estar preparada eres tú! ¿Dónde está el orgullo de la familia Nakiri? ¿Y la fortaleza del Dragón de Tierra?-
-Eso son clichés! Yo tengo la resiliencia del Dragón de la Tierra como tú la pasión del Ave de Fuego-
-¿Por qué me metes a mí?-
-No, vamos, donde está tu pasión? El fuego de la vida, la intensidad de la pasión!-
Para pasión la que tengo cuando monto a mi dragón.
-Aún no se ha despertado, está durmiendo-
-¿Está durmiendo? ¿Aquí?- girándose, empezando a arrastrarse por la cama.
-¡Sal de mi cama, degenerada!-
PAM
Autoritaria, mas irritada de lo normal, Suzaku se marchó a paso rápido. Volviendo a revisar el volumen, Momoji se percató de un detalle… El volumen escrito tenía la estampa del sello familiar en la última página, en una esquina.
El sello de los Gremory.
…
-Te digo que no-
-Y yo que si-
-Nadie entra en la habitación de nadie sin autorización expresa!-
-Que sepas que en la gran ciudad es algo normal…- protestó la rubia caminando por los pasillos.
Suspirando pesadamente, la morena cambió de tema.
-Aun no me has dicho que haces aquí, Momoji-
-Esa es una pregunta con una respuesta muy sencilla, nieta mía-
-¡!-
Suzaku se detuvo, seria.
Suou Himejima estaba de pie, en el centro del jardín zen, observando el estanque. No se habían dado cuenta que con tanto caminar y parloteo, habían llegado al jardín principal.
Acabando de dar de comer a los peces del estanque, el anciano caminó hacia ellas, pasando de largo. Entrando en el dojo, las chicas lo siguieron.
Suzaku vio una espada envainada, larga, una nodachi quizás.
-¿Qué es…-
-Las joyas del panteón Shinto son artefactos entregados por los dioses para defender esta nuestra nación. Desde el inicio de los tiempos un miembro de la línea sucesora de alguna de las familias es elegido como emisario de la voluntad de los dioses. Cada generación esos objetos son entregados a los candidatos. Es tu turno-
-Las reliquias… ¿Hablamos de esas reliquias?- observando la espada interesada.
-El Relicario, el Bastón, la Espada- respondió Suou caminando hasta la hoja –El Relicario fortalece los conjuros. El Bastón acceso a todos los familiares. La Espada atraviesa todo lo sobrenatural. Esta es Reiki, la Espada Ceremonial. La herramienta que los dioses nos enviaron para exterminar toda amenaza sobrenatural… No debes confundirlas con los tesoros nacionales. Esas espadas están diseñadas para gobernar a los hombres, esta espada fue forjada para exorcizar… Pero hace siglos que no se usa. Los requisitos para poder usarse se perdieron. Puede que nos esté rechazando… La mente moderna no hace más que alejarse de los valores del pasado-
Era cierto que Suzaku había entrenado con espadas, pero no podía decir que fuesen su especialidad. ¿Una espada que podía cortar lo sobrenatural? Una espada demasiado similar a Yamato. Aunque suponía que esa no era la única espada que se había forjado basándose…
Absorbía poder, se alimentaba con poder. Un poder especial, algo capaz de superar la pureza de aquello que se pretendía atravesar…
Acercándose a la espada, Suzaku se agachó, sentándose al estilo seizo frente al arma.
-Ningún Suzaku lo ha logrado en generaciones, pero es un protocolo que no podemos ignorar. La joven Nakiri se ha tomado la molestia de escoltar a la reliquia, responderemos con respeto. Adelante, intenta tomar la nodachi-
Tragando saliva, alzó su mano, deteniéndose.
La joven conocía la respuesta. Sentía que algo se movía en su interior, como si la espada atrajese algo en ella.
-¡!-
La morena lo entendió. La espada reaccionaba al poder de Issei en ella. Si la tocaba…
-¿Ocurre algo, Suzaku?-
-Como favor excepcional, una muestra de buena voluntad, he aceptado que esta joven visite al Oráculo-
-¡!-
-El Oráculo es un ser antiguo, sabio y poderoso, joven Nakiri. Ella sabrá orientarte. Con suerte podremos identificar la anomalía que se da en ti y como tratarla-
-¡!-
-Pero es tan excepcional como excéntrica. Suele dormir largos periodos de tiempo, aún faltan unos días para que despierte… Suzaku cuidará de ti y te asistirá en lo necesario-
-E-es un honor, mi señor Himejima-
-Hasta entonces espero que sepáis hacer un buen uso de vuestro tiempo… Siéntete como en casa, literalmente-
-…-
Con las manos a la espalda, el anciano se marchó en dirección contraria, desapareciendo en la distancia.
-Joder… Como en casa me siento, que tensión… ¿Siempre es así?
Suzaku Himejima no respondió.
…
Vestidas como sacerdotisas, ambas jóvenes juntaron sus manos en señal de respeto, ojos cerrados frente al altar rojizo en la ladera de la montaña.
-Suzume- susurró Momoji acabando con la horacion -¿Me dejas pedirte perdón?-
-No me llames asi-
-Pero es tu nombre!-
-Ya no. Soy la próxima Suzaku-
-DxD-
-Ostia puta… ¿Quién era esa?- gruñó Issei viendo como el hechizo cesaba.
Malhumorado volvió a sus asuntos… Extrañado, confundido, el dragón recorrió con la mirada la estancia reservada a ellos. Pesadas cortinas, gruesas alfombras. La estancia estaba fuertemente decorada con vivas telas de intensos colores. –Incienso y mirra en el aire… No había mujer alguna. Caminando hasta la terraza, sus ojos rojos se posaron en el firmamento. La notoria línea negra en el horizonte. El Lado Oscuro del Inframundo en cuyo epicentro se encontraba Lucifaag. Siglos atrás su hermano respondió a la revuelta de los Descendientes, los herederos de los antiguos gobernantes, con tropas y violencia. Diez días tardó Serafall en calmar los ánimos de los rebeldes. Diez días de intensos combates entre Grayfia y Serafall. Inquieto, el mismo Lucifer se desplazó hasta Lucifaag, acabando con el conflicto. Los rebeldes cesaron el conflicto, Grayfia abandonó la casa Lucifuge y Serafall entró en un sueño profundo del que despertaba puntual y circunstancialmente… Sirzechs siempre había sido partidario de la paz, no era un tipo violento. Los demonios se contaban por miles, no por millones. El Gobernador lo entendía.
¿Cómo acabar con el conflicto? La respuesta era sencilla. Había que acabar con los líderes, los instigadores. Acabar con las líneas de sangre. Los Herederos debían morir. Y lo mejor era organizar equipos reducidos, grupos reducidos que pudiesen enfrentarse a los Herederos sin grandes intervenciones. ¿Por eso había creado el nuevo Gobierno a los Espectros y a los Jueces?
-¡!-
Una melodía empezó a sonar en la estancia. Algo exótico, desconocido a su oído. Girándose volvió a entrar en el apartamento. Sonriendo. Había dos mujeres, dos jóvenes, espalda con espalda, vestidas con transparencias lilas atadas a ínfimas prendas interiores negras. Brazaletes, sandalias doradas. Sus rostros cubiertos por un ligero velo. Sombra de ojos, barra de labios… Nunca las había visto maquilladas así. Con sus brazos extendidos, empezaron a moverse sinuosamente.
El incienso, dulce, lo envolvía con contundencia, nublando su mente, al son de la sinuosa melodía. Sonriendo travieso, observó a las dos chicas moverse hacia él. Torpes y erráticas, sus sonrisas traviesas ocultaban su nerviosismo y vergüenza. Alcanzándolo, se movieron a su alrededor, acariciando su brazos, manos, espalda, vientre…
Rechazando sus intentos por tocarlas, empezaron a desvestirlo.
Riendo se dejó hacer.
-De donde habéis…-
Lavinia lo silenció con un beso. Dejando que la tocase… Issei deslizó su mano por su espalda.
Lavinia ronroneó complacida, estremeciéndose en sus manos.
-Nya…-
Separándose de Lavinia se giró, tomando a la morena de la nuca la besó con intensidad. La nekomata separó sus labios gustosa, dejando que su amo hiciese lo que quisiese con su boca. Lavinia acabó de desnudarlo, empezando a besar su pecho, tomando el miembro del dragón con sus manos.
El baile había acabado. La música ya no estaba siendo acompañada por ningún movimiento. El plan de complacer a su amo también había pasado a segundo plano. Traspasando las suaves telas, colándose por la prenda femenina, sus hábiles dedos recorrieron con lentitud la feminidad de las esclavas. Respirando con fuerza, ligeramente inclinadas, apoyándose en sus brazos. Issei se relamió al ver a Lavinia y Kuroka gemir su nombre, mirándolo sonrojadas. Sorprendentemente ambidiestro, sus dedos se hundieron en las cavernas de las chicas. Divertido retiró sus manos, sonriendo aún más al sentir y escuchar las protestas de las chicas.
Introduciendo sus dedos en sus bocas, dejando que saboreasen sus propios líquidos, jugando con sus lenguas.
-A la cama, desnudas-
-¡!-
-Y abríos de piernas… Esto no ha acabado-
Asintiendo al instante, la morena y la rubia se desvistieron con rapidez, rozando la histeria, para correr hasta la cama, tumbándose, girándose, separando sus piernas, suspirando su nombre.
Una visión espectacular…
…
Acomodándose ligeramente, intentó en vano escapar de los molestos rayos de luz que interrumpían con violencia su merecido descanso. Intentando apartar la luz solar con su mano abrió los ojos molesta, gruñendo, incorporándose, somnolienta.
No reconocía donde estaba.
Tapices, cortinas, estaba descansando en una cama baja, llena de almohadas de múltiples tonalidades de color.
-Nyaaaaaaa- ronroneó la nekomata rascándose la oreja, moviendo lentamente su cola.
Desnuda como su madre la trajo al mundo, solo con un collar en su cuello, miró a su costado, sintiendo un brazo rodear su estrecha cintura. Sus agudos ojos se suavizaron al instante, enfocando a su amo y señor, igualmente desnudo junto a ella, una belleza rubia durmiendo a su lado con su cabeza en su pecho, el brazo de él en su espalda, acercándola a él. Acurrucándose en su pecho, dejando caer su cola sobre sus muslos, Kuroka cerró los ojos, relajada.
-Qué hora es…-
-Mierda, nya-
-Kuroooo… ¿Qué hora es?-
-…-
-Sé que estas despierta…- murmuró Issei golpeando el trasero de la morena.
-Nya!-
-Es pronto… Muy pronto…- susurró Lavinia pegándose aún más a él.
-Estamos en la quinta mierda de cualquier lado, Lavi… Tenemos que irnos…-
-Que prisa tienes… Nos tienes a nosotras, un oasis… ¿Qué más quieres?-
-… Ahí la has dado-
…
Dejando algunas bandejas en la mesa circular, Lavinia se sentó contenta.
Satisfecha.
Issei se mantenía estirado en la cama. Reventado.
-Estoy hambrienta… Siempre me entra hambre tras hacer ejercicio, nya!- exclamó la morena contenta, tomando algunos cuencos de fruta –Aunque esto… ¿Es lo que se come aquí?-
-Esta bueno…-
-Quiero pescado! Nya!-
-Esto es un desierto, Kuroka-
-Y ella una gatita, una dulce gatita- susurró Issei acariciando el cabello de Kuroka.
La morena ronroneó agradecida, cerrando sus ojos.
Tomándola del mentón, se inclinó para tomar sus labios. Degustando sus labios, su boca, sin restricciones, sin oposición. Separándose de ella, con un puente de saliva entre sus lenguas. Lavinia frunció el cejo, dejando el cuenco en la mesa. Issei la miró divertido. Semidesnuda con solo sus braguitas, su largo cabello rubio cayendo como una cascada por su cuerpo desnudo. Sus jóvenes senos apretados por sus brazos. Irresistiblemente adorable se inclinó frente a ella, acariciando su rostro, apartando sus mechones… tomando sus labios.
…
-Estoy de acuerdo con ella- respondió Issei señalando vagamente a la rubia.
-¡¿Lo ves?! Me apoya, nya!- exclamó Kuroka tomándolo del brazo, colocándolo entre sus pechos.
-¡Issei!-
-Hace calor, demasiado calor para que haya agua, sin agua no hay verde… No me apetece vivir en un desierto… Y la arena… Se me mete en los calzoncillos y…- explicó Lavinia.
-¿Y qué me dices del calor?-
-Me encanta. Hace que vistáis ropas ligeras, o directamente vayáis desnudas. No hay clima mejor-
-¡Traidor!- protestó Kuroka viendo como Lavinia le sacaba la lengua.
-¿Estáis seguras de que no queréis nada más? ¿Algún recuerdo o algo?-
Las chicas negaron con la cabeza.
-Pues nada, nos marchamos, gobernador-
Kuroka alzó una ceja, sorprendida.
-¿No nos vamos en ese incordio de camello?-
-Dromedario, no camello y no, era necesario llegar de incognito, el regresar puede ser directo-
-¿Cuándo nos lo ibas a decir?- chillaron las bellezas.
-¿No lo dije?-
-¡NO!-
-Que despistado soy… Entonces solo encargo yo. Lo que hay en la lista al templo Himejima en el archipiélago al sur de Japón… Esto va a mi casa en el mismo país y esto de abajo… Al castillo Gremory, que pregunten por mi hermana. La comida va a mi madre… El paquete grande es para padre-
-Entendido- respondió una sirvienta algo superada.
-De nuevo esa niña…- gruñó la nekomata -¿No estas contento con tu gatita?-
-No podría tener mejor gatita-
-Entonces porque…-
-Ejem- interrumpió el Gobernador, el anciano militar.
-¿Qué quieres nya? Interrumpes, nya-
-Esa es mi intención… Les deseo buen viaje, dele recuerdos a su hermano de mi parte. Procederemos pues a activar el conjuro…- chasqueando sus dedos, un círculo mágico apareció bajo los pies de los demonios. Haciéndoles desaparecer en un haz de luz.
Pasaron de ver el rostro anciano del Gobernador a uno sonriente y jovial.
Ingvild los saludó con energía.
-Bienvenidos de vuelta! ¿Cómo ha ido el viaje?-
-Agotador! Nya! Una pesadilla! Demasiado calor!-
-Vaaaaya… ¿Y esas ropas? Son muy bonitas!- exclamó la pelirrosa acercándose a ellos.
-He traído para ti- alzando una bolsa.
-¿Para mí? ¿En serio? ¡Muchas gracias!-
-Gracias a ti por aceptarlo y no hablamos de ponértelo…- empezando a caminar -¿Mi hermano…-
Issei se detuvo. ¿Se lo había parecido o caminaba solo?
Girándose, sorprendido… Las chicas no se habían movido.
-¿Pasa algo?-
-Ve tirando…- empezó Lavinia sonriente.
-Tenemos planes, nya-
-¿Qué?-
Issei alzó una ceja, cruzándose de brazos.
-No queréis venir-
-Estamos cansadas, nya-
Issei miró a Lavinia. Esta asintió con la cabeza.
-No queréis venir a la capital-
-Vas a reunirte con tu hermano, será un evento privado…-
-Queremos ir… Ir a dormir, nya! Que te vaya bien con el Maou… Nos vemos en casa!-
Tomándose de la mano, ambas demonios se alejaron unos pasos antes de convocar un círculo de transporte.
El dragón negó con la cabeza, pasando a mirar a su costado.
Ingvild lo miraba confundida.
-¿Sabes de que va esto?-
-Estoooo, no-
Acariciándose la sien, se volvió hacia ella.
Una joven belleza, de mirada ausente, vestida con el uniforme de su familia. Un entallado traje de chaquetilla y minifalda adornadas con medias blancas, la media melena rosada recogida en un moño tapado por una gorra militar.
La chica no imponía un carajo.
Suspirando pesadamente, el demonio empezó a caminar.
-Eh! Eh… No se va por ahí…-
-No vamos a ver a mi hermano-
-Ah, vale. ¿Qué? ¿No? ¿Por qué no?- empezando a correr ligeramente, poniéndose tras él.
Issei se detuvo, mirándola con dureza.
-Camina junto a mí-
-Pero…-
-Junto. a. mí-
-Entendido…-
Caminando a la par, los demonios se perdieron por la capital del Dominio Gremory.
Ingvild no sabía a donde iban, solo tenía claro que si buscaban el circulo de transporte que comunicaba con Lilith, iban en dirección contraria…
…
Observando cómo se alejaban, las demonio se separaron de la pared desde donde veían a su amo alejarse.
-Muy bien, y ahora qué?- preguntó Lavinia –Porque tú me has metido en esto!-
-Nyaaaa… No chilles, me duelen las orejas…-
-¿Qué vamos a hacer? Porque te recuerdo que hemos dejado a nuestro amo solo!-
-Solo no, va la… la… esa con él- gesticulando con el dedo índice vagamente –Vamos a ver a la valquiria!-
-¿A Rossweisse? ¿Para qué? ¿Qué estas planeando Kuroka?- cruzándose de brazos.
-La indocumentada, ella es una princesa de combate no?-
-Doncella del campo de batalla…-
-Lo que sea, nya. Ella tiene experiencia-
-¿Y para que quieres esa experiencia?-
-¡Para entrenar!-
-¿Quieres entrenar? ¿Tu?-
-¡Nya!- respondió la nekomata llevándose las manos a la cintura, hinchando el pecho.
-¿Estas enferma? ¿Estás bien?- colocando su mano en su frente.
-¡Quita nya! No me toques! Solo mi amo me puede tocar!- exclamó la nekomata apartando su mano.
-Entonces quieres entrenar en secreto usando a la valquiria… ¿Y la escuela?-
-S-supongo que me la tomaré-é más en serio…-
Sollozando, Lavinia fingió recogerse algunas lágrimas.
-¿P-porque hace eso? ¿Sabes? Pasas mucho tiempo con el idiota del amo! D-deja de hacer eso! Y-yo no soy una mala gata! N-NO!-
-Estoy tan orgullosa de ti… Mi querida hermana…- abrazándola con fuerza.
-¡S-suéltame! Suéltame!-
Liberada, la morena le enseñó los dientes, irritada.
-Encuentra a esa indocumentada! No me gusta estar en la calle sin el amo cerca…- mirando a lado y lado.
-¿Le sigues teniendo miedo a que te capturen?- preguntó la rubia convocando un circulo sobre la palma de su mano –Rossweisse debería de estar… ¿Cómo sabes que se dónde está?-
-Esa idiota es una indocumentada, si no es esclava podrá moverse libremente pero la madre del amo te habrá dicho como encontrarla porque el amo pasa de esas cosas… La única responsable eres tú, nya-
-…-
La rubia se encogió de hombros, convencida con la explicación.
-No me has respondido…-
Inquieta se acarició el brazo. Desviando la mirada.
-Le tengo miedo a… Si perdiese mi libertad, nya…-
-Pero si eres esclava…-
-Pero el amo me da la libertad que quiero-
-¿?-
-P-puede que sea complicado de explicar, pero… ¿Qué pasa, nya?-
Lavinia estaba pálida.
-¿Lavi?-
-R-Rossweisse está aquí-
-¿Qué es "está aquí?"-
-Que está aquí, en Lilith!-
-Ah, eso es practi… co… ¿Tiene autorización?-
-¡¿Por qué te crees que la llamamos indocumentada?!-
…
Sorbiendo el contenido de su vaso de plástico a través de su pajita, Rossweisse avanzó con los ojos llenos de ilusión. Vestida con una chaqueta azul con capucha, escondiendo unos auriculares blancos. Tatareando una rítmica melodía, inspeccionó su mapa. Intentando divisar en la distancia el ansiado edificio.
La Biblioteca Demoniaca.
Según los registros, millones de pergaminos, papiros y libros estaban allí almacenados. Milenios de conocimiento a su alcance… Solo el Padre de Todos sabía que podría lograr con semejante conocimiento entre sus manos!
Contenta, subió los escalones a base de saltitos.
Dos lanzas se cruzaron en su camino. Los guardas, demonios sorprendentemente fuerte armados, impidieron su paso. Nerviosa sacó un documento de su chaqueta, enseñándoselo a los guardias.
El Inframundo no tenía ejércitos ni siquiera policía, la seguridad pública dependía de las fuerzas armadas de las familias nobles que empleaban en su mayoría a familias vasallas para realizar las tareas más mundanas y desagradables. El Gobierno firmaba contratos con familias para realizar taras de vigilancia o custodia.
El encontrarse a personal armado en ese edificio indicaba que en su interior había alguien importante. Aquella era una guardia personal. Dudaba que fuese un contratista… ¿Quién se dejaba escoltar por personas con llamativas armaduras medievales?
Devolviéndole el documento, los guardias la dejaron pasar.
-Eso era…-
-Sí, una valquiria. Pero era de los Gremory-
-Pero no era demonio, no es una reencarnada…-
-…-
-¿Tenemos que informar? Me sabría mal por la niña…-
-Si ese cerdo endogámico le pone la mano encima…-
-Pero nos haría la vida algo más sencilla, por un tiempo…-
-Eso estaría bien-
Los guardias se miraron fijamente unos instantes.
…
Sumamente satisfecha, la valquiria dejó múltiples volúmenes sobre la mesa. Una tranquila, apartada de toda mirada indiscreta.
Tenía muchas preguntas y quería respuestas.
"Issei Gremory. Nacido el 1988 en el Castillo Primaveral. En el Dominio Gremory. Hijo del Patriarca Zeoticus Gremory y su esposa Venelana Bael. Hermano menor de Sirzechs Lucifer. Hermano gemelo de Rias Gremory"
Inspeccionando la fotografía adjunta, los tres hijos de los Gremory. Un joven adulto sonriendo con sus manos en los hombros de dos niños tomados de la mano.
"Durante siglos los Gremory han gozado de privilegios genéticos a costa de los Bael, hasta la llegada de este infante pues lejos de tener la mutación genética de los Bael el niño es portador de algo más antiguo. El gen draconiano"
-Gen draconiano…- murmuró la chica tomando otro volumen, pasando páginas.
"… La campaña del Dragón supuso la franca desaparición de esta especie. La especie dominante que gobernaba con mano de hierro este planeta. Aunque se presupone que ganaron la guerra a vida cuenta de que no hay registros de supervivientes de la otra facción…"
Eso no le interesaba, buscaba otra cosa…
"Con el único representante en tierras demoniacas Tannin, Reina del demonio Mephisto. Se han podido obtener muestras con las que se han atribuido características. La línea de sangre, diluida, presenta los siguientes síntomas en los sujetos cuyo poder ha sido despertado…"
-Escamas. Bajo la piel… Instintos primarios…- acariciando las ilustraciones. Una segunda capa de piel, escamas –Un potencial físico del más alto nivel. No presentan síntomas de mejora intelectual, tampoco son grandes conjuradores… Pero poseen de forma innata acceso a las Puertas del Dragón-
Tomando otro volumen, inspeccionó las páginas que hablaban de esas puertas.
No dejaban de ser una forma alternativa del concepto de los 7 chakras. Enseñanzas divinas para potenciar ciertos aspectos del cuerpo humano. En Asgard existían enseñanzas similares, en todas las culturas había algo así. No había registros de nada de sus ojos. Los registros achacaban la influencia de los Gremory en su cabello castaño, aunque lo maquillaban con conjuros para teñir su cabello. Y aquellos documentos eran falsos. La partida de nacimiento podía no ser real y tampoco había fotografías que pudiesen atestiguar ese hecho. ¿Pero porque iban a mentir los Gremory? Fuese como fuese, esos ojos tenían que ser eso. Una de las Puertas del Dragón… Irónico y entendible. Un dragón por definición tendría que tener acceso a todas esas técnicas… Los ojos del Dragón. Los ojos de cristal en la cultura china, se decía que podían ver el pasado distante, el futuro probable…
Absorta en sus pensamientos la albina visualizó la imagen de Rias e Issei, acariciándola.
"A los 8 años se somete al ritual de mayoría de edad. Superando las expectativas de sus instructores, superando a su superdotado hermano mayor"
"A pesar de sus excelentes calificaciones, el hijo menor de los Gremory no ha dado muestras de haber despertado su innato poder demoniaco. Su demonidad, a la edad de 10 años registrados, sigue siendo nula. Por dicho motivo sus estudios se dieron en el extranjero, ingresando en Abrazo de Lilith con tal de poder formarle en otras disciplinas con otras perspectivas"
Rossweisse se acarició el mentón.
¿Era un pervertido pero no había despertado su poder demoniaco? Era un demonio de la Lujuria pero aun no… ¿Issei no había liberado sus sentimientos? A sus ojos era un pervertido y resultaba que estaba siendo "considerado"? La vida de ese niño estaba llena de incógnitas. Tampoco se habían menciones a como había logrado sobrepasar sus pruebas… Los documentos oficiales decían que era el hijo menor, que su existencia compensaba los excelsos dones de su hermano menor siendo un demonio pobremente dotado. Que como draconiano tenía una fisionomía única, una enfermedad sin cura. Que como paria habían enviado al niño al mundo superior, regresando ahora que poseía esclavos… La prensa rosa, más sensacionalista, le vinculaba a Serafall Leviatán. Sus continuas visitas al extranjero la relacionaban con la Maou que gestionaba los vínculos exteriores. Pero la demonio llevaba siglos enferma. La enfermedad del sueño.
Conocía la enfermedad del sueño. La habían estudiado en Asgard. Una enfermedad sin cura. Neuronal. Nada que ver con continuos desgastes de energía. ¿Qué Serafall dormía porque consumía demasiado poder demoniaco? Eso no era la enfermedad del sueño. Un enfermo por dicha dolencia no despertaba para caer dormida al poco tiempo… ¿También mentían en eso?
Todo. Todo era mentira. La identidad del niño. El gen draconiano no afectaba a los demonios, no con semejante intensidad.
-Jodidos demonios…-
-¿Por qué una sirviente de los Gremory estudia a los Gremory?- preguntó una voz tras ella.
Girándose, alarmada, la niña se levantó viendo a los guardias tras ella. No los había escuchado llegar.
-La respuesta obvia es… Que no es una Gremory!-
-¡!-
-No! Os equivocáis! M-me llamo…-
-No te hemos preguntado tu nombre-
-¡!-
-A qué casa perteneces. Porque a los Gremory no-
-¡!-
-Ya te respondo yo, a ninguna- dijo el otro demonio.
-¿Q-que?-
-No perteneces a ninguna casa porque no eres una demonio-
La albina se horrorizó, empezando a buscar un documento en los bolsillos interiores de su chaqueta, guardado a buen recaudo.
Asustada ofreció el papel de nuevo. Uno de los guardas lo miró, sin mucho interés. Ya lo había visto.
-Los Gremory, un contrato con el hijo menor-
-Los rumores dicen que adora a las jovencitas… Y siendo ellos…-
-Los Gremory siempre han sido unos blandos, pero es que ese niño…-
-El niño pasó su prueba con ocho años-
-Habladurías-
-Yo lo vi. Como volvía con su cuerpo cubierto de sangre… Tú te quedarás aquí- ordenó el demonio señalando a la joven.
-P-pero yo estoy con Issei Gremory! Preguntadle!-
-El hermano menor del Maou Lucifer seguro que no quiere que le interrumpan…-
-Seguro que tiene mejores cosas que hacer-
-P-pero…-
Tomándola del brazo, se la llevaron a rastras…
…
Mirando sus manos, temblorosa, la valquiria no despegó sus ojos de sus guantes. Incapaz de procesar la información que llegaba a sus oídos.
-Los Gremory… Eh?-
-Eso dice. Estamos esperando respuesta, hemos enviado una notificación-
-No es necesario…- intervino otro demonio, corpulento, vestido con una pesada capa azulada, acariciando su poblado mostacho.
-¿Señor?-
-Es una valquiria. Una vez vi una, siempre he querido una-
-Esta joven pertenece a los Gremory, mi señor-
-¿Ah, sí? Que lo demuestre-
Los presentes pasaron a mirar a Rossweisse, que solo tenía su papel arrugado…
-Vamos niña, demuéstralo- insistió el noble -¿Y tú marca mágica? ¿Y el emblema de la familia?-
-Y-yo no…-
-¿Dónde estaba?- girándose hacia los guardias.
-En la Biblioteca Demoniaca, investigando al menor de los Gremory-
El noble rio divertido.
-Ya veo… Que gran día! ¿Sabes? He venido a comprar algunas esclavas, me llevaré esta también… La fortuna esta de mi lado hoy!-
-¡!-
-Ahora es mía. La Casa Stolas la reclama-
-Pero señor…-
-Quizás me haya confundido. ¿Os pago para que me hagáis de consejeros?-
-Sí, pero…-
-Esa demonio es una "perdida" y por mi autoridad la "reclamo". Vamos, no me hagáis perder el tiempo que tengo que educarla. ¿Así me agradecéis mi consideración? ¿Queréis perder vuestros privilegios?-
-Pero aun no…-
-¡Esa niña le pertenece a mi amo!- chilló una voz aguda, femenina, juvenil. Una voz que Rossweisse reconoció de inmediato. Alzando sus ojos enfocó a Kuroka, con Lavinia tras ella, empezando a llorar emocionada.
-¡L-Lavinia! E-estoy aquí! Y-yo… Yo…-
-¿Quiénes sois vosotras?- preguntó el hombre, con desdén.
-¡Kuroka! Torre de Issei Gremory, nya!- exclamó la nekomata caminando hacia el hombre, orgullosa.
El símbolo mágico convocado bajo sus pies la reconocía como tal. Un logotipo que el hombre reconoció, mas no al miembro de la familia en sí.
Esta si era una esclava de verdad.
- Me parece que no me has escuchado… Esa niña es mía, la acabo de reclamar-
-Tu no me has escuchado a mí! Nya!-
Markosias Stolas no era conocido precisamente por su paciencia, y el ser inferior, la monstruo, la había agotado toda. Retirándose el guante, el demonio alzó la mano, cruzándole la cara a la nekomata.
Malhumorada, los ojos amarillos de la nekomata lo miraron desafiante.
-¿Sabes que acabas de hacer, nya?- siseó la nekomata acariciándose la mejilla.
-Una miserable esclava como tu debe aprender a respetar a los seres a los que rinde obediencia-
-Yo solo le debo obediencia a una persona, nya. Y no es un miretable como tú-
-Miserable- rectificó la rubia.
-Lo que sea, nya-
-Si tu amo tiene la correa demasiado floja quizás deba ser yo quien… ¿?-
Kuroka señaló con su dedo al suelo, con su labio goteando sangre, sangre que tocó el suelo. Mojando el círculo mágico, contaminándolo.
El círculo había cambiado.
Uno menor apareció tras ellos, un círculo de transporte.
-¡!-
Kuroka sonrió orgullosa, escuchando un leve sonido agudo, vislumbrando un destello.
Enseñando sus dientes a través de una orgullosa sonrisa al ver el cuerpo del demonio partirse en dos, por la mitad, de arriba abajo. Un chorro de sangre salpicando toda la estancia. Los guardias negaron con la cabeza, sin mover un solo musculo.
La nekomata chilló emocionada al ver la inconfundible katana demoniaca chorrear sangre noble…
-Nadie toca a mis chicas…- siseó Issei limpiando la sangre de Yamato sacudiéndola a un costado, mirando el cuerpo sin vida del noble demonio Stolas. El líder de su casa.
Ingvild se llevó las manos al rostro, negando ligeramente.
-Esa valquiria es mía- volviéndose hacia los sirvientes del fallecido.
Los guardias se miraron entre ellos, ligeramente nerviosos.
-Mis padres sabrán de esto, ella es propiedad de mi familia, no quedará así- indicó Issei, serio.
-Lo entendemos, lo sentimos, joven señor-
Sin decir nada más, el joven señor se marchó a paso rápido.
…
Ingvild y Lavinia abrazaron con fuerza a Rossweisse, que recibió el fuerte abrazo agradecida. Sus ojos azules se posaron sobre el demonio, que hablaba con los guardias. Cohibida se separó de las demonios, avanzando unos pasos hacia él.
-L-lo siento…-
Issei la ignoró, pasando a ver detenidamente a Kuroka. Acariciando su rostro.
-¿Estás bien?-
-Nyaaaaa… He dejado que me golpease, ese idiota no era nada para mí, una poderosa youkai!-
-Que no se repita, no dejes que nadie te toque-
-Lo sé, nya… Y me siento sucia! No se volverá a repetir! Pero he sido inteligente! Es mejor que lo hicieses tú, no?-
Alzando ligeramente las cejas, Issei sonrió.
-Tienes toda la razón, has sido una brillante nekomata, Kuro-
La nekomata rio contenta, moviendo su cola de lado a lado.
Besando su frente, se volvió hacia la albina.
Rossweisse pensó que su momento había llegado… Aterrorizada bajó su mirada, esperando el cruel final.
-Los contratos de servicio solo son válidos si estas con aquel a quien sirves o a un autorizado! Pensaba que una cerebrito como tú lo habría recordado!- gruñó Issei tocando su frente con el índice repetidas veces.
La albina se abrazó asustada.
-¿Qué somos Lavi?- preguntó el castaño mirando a su costado.
-Somos demonios. Seres malvados. Manipuladores y malévolos- respondió la rubia al instante.
-Exacto! ¿Entiendes esas palabras?-
-Pero…-
-Recuerda la teoría. Nunca la olvides…-
-Pero…-
-Eres una joven que ha acabado en el Inframundo y con mucha suerte te has topado con los Gremory. No solo somos conocidos por mi hermano, también somos conocidos por la benevolencia… Y esa benevolencia la tenemos que compensar con…-
-¿T-tendrás problemas por esto? ¿E-es…?-
-Eso no es asunto tuyo!- respondió Issei golpeando de nuevo la frente con su índice.
-¡!-
Acariciando su rostro, masajeando sus mejillas, besando su frente.
-Vamos, vamos, esto lo arreglamos con una taza de chocolate caliente… Solo recuerda, eres libre porque nosotros queremos que te muevas así, pero eso solo funciona en nuestro Dominio, afuera has de ir acompañada, de alguna de estas preciosidades sirve. Id juntas, así haréis lacitos, haréis tijeritas y cosas de esas-
-¿Tijeritas?-
-Cosas mías… ¿Estas bien?-
-Mucho mejor-
-Bien, bien- acariciando su rostro, su cabello.
-¿C-como puedo agradecerte…-
-Con una chupadita servirá-
-¿El qué? No entiendo… ¿Chupadita?-
-Oh, sí. Verás, quiero sentir esos labios asgardianos, como tu boquita de fresa lo envuelve, tu garganta apretando con fuerza mientras me abro paso…- moviendo su cintura hacia adelante.
Lavinia golpeó levemente la nuca del dragón, frunciendo el cejo con suavidad.
-Ah… Mierda. Me he dejado llevar, gracias preciosa- gruñó Issei mirando hacia Lavinia antes de volver a la asgardiana.
-Dice que es su obligación y que no hay nada que agradecer-
-Tampoco nos pasemos, tampoco es eso-
-Has dicho eso, nya!- apartando a la albina del dragón –Nos la llevamos a casa!-
-Tiene que descansar- añadió Lavinia –Tu creo que tienes asuntos- besando sus labios con dulzura.
Despidiéndose con la mano, la pareja se llevó a Rossweisse, que lo miró fijamente hasta el último momento. Las esclavas se llevaron a la valquiria antes de que el dragón pudiese protestar.
-¿Realmente no pasará nada?- preguntó Ingvild caminando hacia él.
-El Inframundo tiene un código moral y legal retorcido y complicado, pero firme y estricto. Ese cerdo la ha cagado al pretender a Rose y se ha sentenciado al tocar a Kuro…-
-¿Entonces?-
-Tenemos un problema burocrático del carajo- admitió Issei.
-Lo suponía… ¿Estarás bien?-
-Lo estaré, tranquila-
La pelirrosa asintió levemente.
-¿Vamos a hablar con tu hermano?-
-Sí y no-
-¿No porque?-
-Primero haremos una parada, si no hay más interrupciones claro-
-¿Adónde iremos?-
-La pregunta es a donde iban esas con tanta prisa…- gruñó Issei mirando hacia hasta hacia unos segundos estaban sus chicas -¿Cómo es que Lavinia y Kuroka estaban cerca de Rossweisse si esta se había perdido en la biblioteca?-
-¿Y no te resulta curioso que buscase información sobre ti?-
-Eso me indigna. Si me preguntase desnuda se lo diría todo-
-… ¿Si te pregunto desnuda me responder lo que sea?-
-¿Lo ponemos a prueba?-
…
Sorprendida alzó la mirada, reconociendo el letrero del local que probablemente Issei Gremory visitaba con mayor frecuencia.
La Guarida del Dragón.
Adelantándose, el niño entró en el interior. A los pocos segundos se escuchó un clamor de vitoreos y silbidos.
Ingvild bajó la mirada. Nunca la habían recibido así. Los demonios era bien conocido que valoraban y respetaban el poder, la valentía y el peligro. Y aunque el niño no tenía muchas andaduras, se intuía potencial. Además, por supuesto, de ser el supuesto Espectro más joven de la historia.
Una historia muy corta, todo sea dicho.
Imitándolo, entró en el local, viendo como el niño era arrastrado por decenas de soldados, alzándolo en brazos y ofreciéndole jarras de cerveza entre risas.
-No pienses en eso, no. No lo hagas- dijo la rechoncha demonio tras la barra, secando incontables jarras de grueso cristal.
-Lo adoran…-
-Llevamos muchos siglos de tranquilidad, ese capullo parece tener un brillante futuro, déjalos que se emocionen… Y no te compares, tú has trabajado a esta gente mucho más que ese idiota-
-Pero a mí no me respetan…-
-Son como chimpancés, hasta que no te vean pelear no te respetarán…-
-¿A él le han visto?-
La demonio no respondió.
-¿Le han visto pelear?-
La hostelera dejó la pesada jarra de cristal en la mesa, pasando a mirar a la joven, luego al niño en la distancia.
-Los demonios respetan el poder. Ese niño… Demostró su valía por la vía más directa-
-Es… ¿Es la Prueba?-
-¿Lo has estudiado?-
-He oído hablar de ello… En mis tiempos se hacían pruebas de hombría… ¿Es algo parecido?-
-A los dieciséis años envían a los aristócratas al Lado Oscuro, deben sobrevivir una semana. La mayoría mueren. Es una práctica no aprobada por el nuevo Gobierno. Estos niños no están preparados para los peligros que esperan más allá de las fronteras…-
La joven bajó la mirada, mirando la jarra con su bebida, sin tocar. Cortesía de la hostelera.
-Pero Issei es un niño…-
-La cumplió con ocho años…- tomando otra jarra, empezando a secarla con ritmo –El mocoso no posee el Poder de la Destrucción, buscando desacreditar a su familia, se insinuó que el niño era un bastardo, una aventura de Venelana Gremory…-
-Pero no es Lady Venelana la que…-
-El mocoso es una mezcla absurda de valentía e insensatez. La cosa esa que esta por ahí refutó las acusaciones… Demostrando que quizás no tenga el poder pero si tiene el talento de la familia-
-¡!-
-Se aventuró por su cuenta, viajando en dromedario, entrando en el Lado Oscuro… Lady Venelana insistió en ir a buscarlo, pero Sirzechs Lucifer denegó la petición. No se supo nada de él durante una semana y media, más de la mitad de lo requerido… Pero regresó, su cuerpo bañado de sangre, arrastrando una cabeza de ejemplar de uno de los mayores depredadores del mundo…-
-¡!-
-Nadie supo que pasó, él tampoco lo ha dicho, pero pasó la prueba. Se le reconoció como Gremory a pleno derecho y ganó fama mundial. Estos lerdos le respetan por ello… Aunque aún tiene mucho que hacer, como has dicho el niño no ha pisado el campo de batalla aunque siendo sinceras, estos tampoco-
-Escúchala, sabe lo que se dice- exclamó Issei aterrizando en la silla contigua a la de Ingvild –Le debes de caer bien, no suele hablar tanto-
-Tú hablas por todos, no paras, bocazas-
-Dime… Tenemos claro que es buena hablando de otros, pero que te ha dicho de ella?
-Tu… Mocoso engreído!- protestó la mujer furiosa –Como…-
-Ah! Ah! No me mires así! ¿Tu vida es un secreto?- preguntó Issei alzando el índice, sonriente.
-Metete ese dedo por el culo, niñato- dejando la jarra en la mesa, con fuerza, amenazando con romperla.
-Sea cual sea el nombre que te ha dado, miente. Pero ella es una demonio antigua, muy antigua, poderosa como pocas, comandó una legión de demonios contra el Cielo. Perdió, cayó en desgracia y se escondió en el Inframundo…-
-¡!-
-Sigue hablando y te pasarás los próximos meses comiendo sopas y purés-
-La condición que impuso esta rechoncha demonio, que se ha dejado bastante con el paso del tiempo… Es no tener nada que ver con lo militar-
La demonio destrozó la jarra con sus manos, enfureciéndose por segundos.
-Pero mi madre no es estúpida precisamente, le buscó un empleo… cerca de la milicia. Con el paso de los siglos se ha ido involucrando con el personal militar, cuando estableces lazos con esta gente es natural preocuparse por ellos…-
-Pero nunca los he dirigido, no pienso hacerlo, nunca-
-Ahí discrepamos- exclamó Issei señalándola con el dedo –He venido a convencerte de que lideres a esta gente-
-¡No voy a volver al campo de batalla, te lo tengo dicho! Y ti a tu madre! No!-
-¿No dejarás a estos valerosos soldados abandonados, verdad?-
-Sé que tu madre asignó su gestión a esta chica, no me tomes por idiota-
-Ah, cierto. Y eso me recuerda a que he venido…-
-Sorpréndeme- lo desafió cruzándose de brazos.
-He venido a decirte que me llevo a Ingvild-
-¿?-
-Te dejo la Guarida a ti. La voy a trasladar a mi equipo personal-
La jarra acabó volando contra la pared. La corpulenta mujer se inclinó hacia adelante, intimidante.
Ingvild ladeó la cabeza, confundida.
-¿Qué significa eso?-
-Que te quiere para él, exclusivamente-
-¿No lo hago ya?-
-Su novia, su amante, serás eso y más-
-Preciosa, a efectos prácticos, a mi manera de ya eres mi esposa-
-¿Q-q-que dices?-
-Pero dejemos eso por ahora-
-¿C-c-como que por ahora? ¿Eso es cierto?- chilló la pelirrosa mirando a ambos demonios.
-Ingvild no sirve como comandante de tropas, ese trabajo es tuyo-
-Te lo dije hace años, te lo repito ahora. Tanto a ti como a tu hermano, a tu madre y al mismísimo Satanás. Estoy retirada y no volveré…-
-Por escrito. Cierra este tugurio, llévate a las tropas a las instalaciones que he mandado construir y ponlos firmes. En unos años los necesitaré…-
Mirando los papeles sobre la mesa.
-No pisarás el campo de batalla, está reflejado por escrito. Solo prepararlos-
La demonio no se dio por convencida.
-Ingvild se vendrá conmigo, se unirá a Rose y…-
-¿Cómo está la valquiria? ¿La has hecho llorar?-
-Yo no he hecho llorar a una chica en…-
Tomándolo del cuello de la camisa, lo arrojó contra la pared, al otro extremo de la sala con extrema facilidad.
Ingvild se levantó al instante, haciendo el amago de ir a buscarle.
-Quieta- ordenó la hostelera.
Intimidada, regresó a su asiento.
-¿Le quieres?-
-¿Q-que?-
-Niña… ¿Estas bien con él?-
Jugando con sus dedos asintió nerviosa.
-M-me cuida bien…-
-¿Y la valquiria? ¿Está bien?-
-Rose está teniendo problemas… Problemas para adaptarse… Pero creo que está bien. Issei se está esforzando…-
-Entiendo… ¿Y las demás?-
-Yo… Yo quiero ser como ellas-
-¿Fuerte? ¿Famosa?-
-No… Yo quiero tener ese tipo de relación con él…- mirándolo de soslayo –Lavi y Kuro son esclavas, pero libres… Más felices de lo que recuerdo haber visto en ningún demonio-
-¿Realmente sabes lo que dices? ¿Lo que te espera?-
-El futuro a su lado es infinitamente mejor que él me desea Katerea-
-¿K-Katerea?-
La mujer la miró sorprendida.
-¿Entonces no te niegas a sus intenciones?-
-No es por… No iré con él para huir o esconderme… Quiero ser su Alfil, quiero ser otra Lavinia… Quiero que me trate como la trata… Unirme a los Gremory… ¿Puede una Leviatán unirse a los Gremory?-
-Quien diga que no que me lo diga a la cara- respondió Issei tras ella, colocando su mano en su hombro, dejándola caer por su frente hasta casi alcanzar sus senos –Mírala a la cara y dile que no-
-Eres un cerdo manipulador! Un miserable!-
-¡CHUSMA!- rugió Issei girándose -¿ESTAIS CONTENTOS CON SER LIDERADOS POR UNA NIÑA?-
-¡!-
-TENGO BUENAS NOTICIAS, SOLDADOS DE FORTUNA! LA VIEJA HA DECIDIDO VOLVER A LOS CAMPOS DE ENTRENAMIENTO!-
-UOOOOOOOOOOOOOOO!-
-SEÑORAS, LA VIEJA ADRAMELECH ESTA HARTA DE VEROS GOOOOORDOS, DEEEEEEEBILES… SUS VAIS A CAGAR MARICONAS! CELEBRADLO, YO PAGO ESTA RONDA! Y DISFRUTAD PORQUE SERÁ LA ULTIMA QUE TOMAREIS EN PAZ!-
-UOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-
De un guantazo, Issei Gremory atravesó la pared, rodando por el suelo de la calle.
…
Issei amaba a sus chicas. No solo por el hecho biológico de ser mujeres, también por cómo eran y sobretodo, que aportaban a su día a día. Ingvild era una demonio, una joven que se conformaba con algo sencillo, una vida sencilla. Contenta tomó su taza de chocolate entre sus manos mientras caminaban por la ciudad, sin prestar especial atención a donde iban o que hacían…
-Dime… ¿Es muy diferente al tuyo?-
-¿El qué?-
-Este mundo… ¿Es muy diferente?-
Ingvild alzó su mirada, separándola de su taza, mirando al dragón.
-Si… Mucho-
Asintiendo con la cabeza se detuvo, mirando las calles, la bulliciosa ciudad. La capital del Inframundo, Lilith.
-Pero a veces pienso que no tanto-
-¿Por qué?-
-La guerra… Eso nunca se acaba?-
-La guerra… No lo he vivido. ¿Combatiste?-
Ingvild negó con la cabeza.
-Escapé-
Aceptando su respuesta continuó caminando.
-¿Es mejor o peor?-
-¿Este mundo?-
Issei asintió.
-Es diferente… Pero a mis ojos es mucho mejor…-
-Eso es suficiente… Me imagino- sentenció Issei observando la ciudad en la distancia -¿Te importaría quedarte este siglo conmigo?-
La pelirrosa se detuvo de golpe, mirándolo sorprendida.
-¿Q-que?-
-Me gustaría aprender más de ti, del mundo del que vienes y sobretodo… Integrarte en este-
-¡!-
Inspirando, miró al cielo antes de girarse.
-Vamos a hablar con franqueza… No os miento. No a vosotras. Lo que dicho antes… Quiero que seas una de mis novias-
-¡!-
-La faena que te asignó Runi… Eso es una mierda. No quiero que estés al cargo de tener que preparar a esos mendrugos… Eres una flor, de las más hermosas, y te quiero cerca para poder cuidarte y atesorarte como mereces… Aunque sospecho que su intención era esa desde el principio…- rascándose la nuca.
-N-nunca nadie me había dicho…-
-¿El qué?-
-Esas cosas…-
Esgrimiendo una mueca, el niño entrelazó los dedos tras su nuca, mirándolo con curiosidad.
-Pues con lo buena que estas es raro que…-
-¿Mmm?-
-Como sea… Piénsatelo… Ahora vamos a ver al manta- señalando con el pulgar el inmenso edificio junto a ellos.
Ingvild no se había dado cuenta de que habían llegado a la sede del Gobierno del Inframundo. El Palacio de las Voluntades.
-Que hacemos…-
-La visita a la frontera, llevamos un mensaje, y de allí traemos un mensaje-
-¡!-
-Bueno, bueno… Ahora toca hablar con el calzonazos, aunque con Grayfia-okami-sama como esposa… Cabron afortunado. Por no hablar de Milicas… Haber disfrutado de esos melones… Qué envidia…-
-¡A-acepto!-
-¿Qué? ¿Aceptar que?- preguntó Issei confundido, girándose. Mirando extrañado como la pelirrosa convocaba un círculo, personal, con el emblema Leviatán bajo sus pies.
El emblema cambió… Al símbolo particular de Issei.
El ahora propietario abrió la boca, descolocado.
-¡¿Pero qué haces?!-
-Someterme a ti-
-P-pero… ¡¿Pero qué haces?!-
-Mi señor, desde ahora en adelante me someto a su voluntad como su humilde esclava, sírvase de mi cuerpo como le plazca cuando le plazca cuanto le plazca. Soy suya para su uso, conveniencia y disfrute!- dijo la demonio inclinándose levemente, alzando unos centímetros su falda con nobleza y elegancia.
-Hay que joderse…- gruñó Issei acariciándose la sien –Hablaremos de esto… En otro momento. Hemos venido a otra cosa…-
-Lo que usted ordene, señorito-
-Ingi… No me fastidies, ya sabes cómo tienes que llamarme…- ofreciéndole su mano -¿Vamos?-
Ingvild la tomó con seguridad.
Nunca la soltaría. Estaría a su lado por toda la eternidad. No si de ella dependía.
…
-Issei Gremory, hijo menor de la casa Gremory… ¿Quién es la chica?- murmuró uno de los guardias inspeccionando sus acreditaciones, los círculos mágicos bajo los pies de los demonios.
-Una esclava de la familia, está autorizada- respondió Issei con respeto y un deje de monotonía.
Los soldados asintieron, apartándose.
El inmenso vestíbulo se volvió accesible. La entrada principal del edificio más concurrido del nuevo Inframundo. Marchando con las manos en los bolsillos, Issei atravesó el vestíbulo, alcanzando los ascensores, subiendo y subiendo.
Una secretaria los recibió. Abriendo ligeramente los ojos, lo había reconocido. Caminando y caminando, los jóvenes atravesaron unas pesadas puertas de madera accediendo a un enorme despacho. Una pesada mesa de madera negra repleta de documentos y libros. Retratos de pelirrojos, una mujer de brillante cabello plateado.
Un hombre de larga cabellera roja lo saludó enérgicamente.
-Mi adorado hermanitoooooo! Que alegría verteeeeeee!- exclamó Sirzechs pasando por encima de la mesa, corriendo a abrazarlo.
Ingvild vio con asombro como el niño era movido de lado a lado en los brazos del Maou Lucifer.
-Quita, quiiiiita!- protestó el castaño intentando liberarse del abrazo fraternal.
Divertido lo dejó en el suelo antes de caminar al mueblebar.
-¿Te? ¿Refresco? ¿Quizás un café?-
-Nunca le digo que no al café… ¿Ingvi?-
-Te, por favor-
-Me alegro de volver a verte, Ingvild-
-Es un placer volver a verlo, Maou-sama y un honor que me reciba…-
-¿Mi hermanito te trata bien?-
El pelirrojo la interrumpió con una sonrisa.
-Si mi señor-
-Llámame Sirzechs por favor… ¿Y las chicas?-
-Querían irse a casa-
-¿Traman algo?-
-Seguro- respondió Issei.
-¿Cómo ha ido el viaje?-
-Sin contratiempos- sentándose en el sofá.
-¿Le acompañaste?- preguntó Sirzechs mirando a Ingvild.
-No señor…-
-Como cierta persona la asignó a… Argh… No, no vino-
-Hay mejores lugares a los que ir, créeme- dándole su taza, sentándose frente a su hermano menor -¿Pudiste hablar con él?-
-La frontera está bien, hermano… Demasiado bien- sacando un sobre de su chaqueta, dejándolo sobre la mesa.
Sirzechs lo ignoró.
-No vas a leer la carta-
-Se lo que pone ahí-
-¿Y para que me haces ir?-
-Necesitábamos confirmarlo-
-Arghhh…- gruñó Issei llevándose las manos a la cabeza -¿Qué está pasando Sir?-
El Maou se cruzó de piernas, entrelazando sus dedos.
-Oficialmente nada. Pero sabemos que en las sombras del Lado Oscuro maquinan algo… Los Herederos están vivos, tienen recursos, los rebeldes en las ciudades han prácticamente desaparecido-
-Concentran recursos en otro lugar-
-Así es…- tomando su taza –Gracias a las negociaciones con Michael y Azazel estamos progresando, hablamos más que nunca, intercambiamos información más que nunca… Pero ellos tampoco saben nada-
El dragón permaneció en silencio.
-Ajuka pensaba que los Herederos atacarían el Limbo o el Purgatorio… Quizás reclutar soldados de Cocytus… Pero no ha habido actividad-
-Issei…- susurró Ingvild inclinándose hacia el dragón –Que son…-
-¿No las conoces?- preguntó Issei sorprendido –Son de tu época-
-¿El que es de mi época?-
-Ella no participó en la guerra, Issei… Seguramente escuchases hablar de los "terrores del Cielo", verdad?-
-¿?-
-El Dios de la Biblia por encima de todo era un brillante científico. Aunque se le conoce como el creador de los ángeles, su trabajo en el campo de la mecánica también era brillante. Desde la creación de robots a las grande amenazas del Cielo… Las Semillas, inmensos barcos voladores o las estructuras flotantes llamadas Tronos. Si has visto la Ciudad Flotante de Agreas podrás hacerte a una idea de cómo son… El Dios de la Biblia tomó algunas de las islas flotantes del Paraíso y las descendió al mundo medio, como en su día hiciese con el Edén… Muchas de esas islas eran fortalezas usadas en la guerra, otras tenían objetivos académicos y funcionales… Purgatorio y Limbo son dos instalaciones que tiene el Cielo en el Lado Oscuro del Inframundo. El Cocytus es una cárcel gobernada por los principales dioses de la muerte con la colaboración de Grigory…-
-¿El Cielo tiene instalaciones en…-
-El Limbo es una estación aérea que recepcionan las almas de los muertos en Midgard enviándolos al Purgatorio. Que es una fortaleza enclavada en el suelo… Ambas instalaciones están controladas por ángeles. Tienen nuestra autorización… Aunque muchas de las Semillas o Tronos hayan caído, las supervivientes están en el Cielo, guardándolo, con alguna excepción en el mundo, dando soporte a la Iglesia de Roma…-
-¡!-
-Pero no han movido ficha- prosiguió Issei, serio.
-No. No han atacado a los ángeles, los caídos tampoco saben de ellos y ahora me confirmas que las fronteras tampoco saben de ellos…-
Ingvild asintió levemente, pasando a mirar al dragón.
Encogiéndose, el castaño se mantuvo en silencio.
-Creemos que su atención radica en el mundo medio, en Midgard-
Acariciándose la barbilla, pensando unos instantes.
-Hay muchas opciones posibles, pero los problemas se concentran en Europa- levantándose, caminando hasta un mapa colgado en una de las paredes. Un mapa colocado frente a una mesa repleta de papeles y anotaciones en pergaminos.
El mismo mapa estaba lleno de garabatos.
Ingvild lo miró repleta de curiosidad. Había fotografías y nombres por todo el globo, pero el mapa no era el mismo que conocía, no era el que había visto en las librerías del mundo humano. Había cosas que no reconocía… Un continente perdido, un inmenso terreno en medio del Pacifico… Islas, múltiples, una en el Mediterráneo. Otra al norte de Inglaterra. Otra bajo la india.
El mapa estaba pintado en diferentes tonos, cubriendo un terreno, entendía que eran los panteones y sus áreas de influencia.
La Iglesia Católica, con sede en el Vaticano. La Iglesia Anglicana, Londres…
Más cosas que no entendía… Arcadia, esa palabra estaba grabada sobre todo lo que pensaba que era Rusia. Oz, sobre Australia. Libertalia sobre Madagascar. Luna Superior en Estados Unidos, Luna Inferior sobre Rumania…
Ingvild se fijó en que Issei señaló la parte superior del mapa antes de pasar a señalar el este de Europa. Arcadia y la Luna Inferior, Rusia y Rumania. Dos fotos clavadas en un costado. Un hombre tosco, de larga barba pelirroja, ojos oscurecidos por pronunciadas ojeras. El otro albino, de ojos gélidos, inexpresivo.
Lucien, el líder licántropo. Vlad Tepes, el Rey Vampiro.
-Llevamos años monitorizando al Rey Licano, aunque no se le considera un monarca, es más bien un líder tribal. Rusia es una democracia, tiene un presidente electo y es más, la Iglesia Ortodoxa opera con puño de hierro…-
-Todo una farsa-
-Por completo, Rusia no es más que una imagen. Los licántropos no necesitan de la oscuridad, resisten bien las bajas temperaturas, son resilientes y resistentes. ¿Qué sabes de las Primeras Pestes?-
-No mucho… ¿Hablas de la liberación de los múgatenos?- respondió el dragón subiéndose a la mesa.
-Antes de que se prohibiesen las acciones no controladas y supervisadas en el mundo superior demonios como Mephisto Pheles hicieron de las suyas. Este brillante científico desarrolló y liberó dos patógenos en el mundo de los hombres… Creando dos monstruos. Alucard y Lykaon. Alucard causó estragos por Europa, al norte, llegando a encontrarse con los dragones nórdicos… Las pocas escrituras que quedan hablan de una bestia carente de raciocinio, una bestia abominable que solo cazaba y cazaba, dejando regueros de sangre, interminables campos de cadáveres que emergían como vampiros… Las leyendas dicen que sus propios descendientes acabaron con él… Lykaon por su cuenta acabó más al este, el Panteón Griego lo tomó en custodia, curiosos supongo, hasta que se demostró que era una bestia indomable y lo liquidaron. El mito de Lykaon es mentira... Ambos líderes murieron pero no así su maldición… Ignoramos si el patógeno les induce a pelear, pero estas dos maldiciones llevan siglos peleando… Una guerra silenciosa que lleva azotando el continente desde hace mucho…-
-Pero mira… Asgardianos al Oeste, los vampiros al sur y los Hindús y Chinos al este… Lucien no tiene espacio para expandirse…-
-No subestimes a Lucien. Hablamos de un granjero humilde, un granjero que recibió su mutación de adolescente. Al contrario que el resto ha logrado controlar su instinto y lo que es peor, ha logrado que el resto lo hagan. Controla Rusia hermano, su población entera está infectada…-
-Arcadia…-
-En honor a su líder caído…- trasladando el dedo hasta tocar la otra punta del mapa –Que lleva cien años en guerra con Amelia, la líder femenina de los vampiros, que controla los Estados Unidos de América-
-Cientos de millones de miembros entre unos y otros… ¿Y dices que no tienen potencial para invadirnos? Y déjate de historias… No me interesa Amelia o como se llame, el otro el líder masculino-
-Vlad Tepes IV. Gobernante de un imperio subterráneo… Y se ha aliado con padre-
-¿Qué? ¿Padre? ¿Qué tiene que ver padre en esto?-
Golpeando la pared con el dedo índice, señalando Montenegro, recorriendo la zona.
-Padre firmó un acuerdo con el Rey Vampiro, el terreno de Montenegro por la mano de su hija… Aproximadamente 600 mil ciudadanos han sido convertidos a la fuerza, los montenegrinos han recibido la maldición sin cuidado y sin atención, derivando en monstruos sin ninguna capacidad de razonar… Pero que cumplen su propósito-
-¿Cuál?-
-Los han liberado, sin la menor de las preocupaciones, por toda Europa-
-Un momento, un momento… Los vampiros no operan así… Tienen cientos de fortificaciones por todo el continente, porque soltar a los bichos a lo loco?-
-¿Le tienen miedo a los lobos?- intervino Ingvild curiosa.
-Los conversos de vampiros salvajes no son controlables- respondió Issei.
-Pero tampoco pueden ser licántropos…- apuntó la pelirrosa.
Los demonios se quedaron callados, pasando a mirar el mapa.
-Y también está el proceso… El proceso de incubación tarda… ¿Cuánto tarda?-
-De una a cuatro semanas- respondió Ingvild.
-¿Pretenden eliminar potenciales soldados?- preguntó Sirzechs.
-O complicarle la vida a los lobos sin bajan tan al sur… ¿La Iglesia puede frenarlos?-
-Michael asegura que no…-
-Argh…- gruñó Issei molesto –Pero aun con todo… ¿Qué pintan los Herederos aquí?-
-¿Una guerra entre lobos y vampiros llegaría a alcanzar a los demonios?- preguntó Ingvild llevándose el índice al mentón, pensativa.
-En mano de obra quizás… No todas las familias operan con humanos…- respondió Issei –Interrumpiría el mercado, pero poco más…-
-¿Los licántropos y los vampiros tienen alguna causa pendiente contra los demonios?-
-¿Por qué preguntas eso?-
-Pensaba que si contaminan y convierten al grueso de población humana… Si deciden invadir el Inframundo… ¿Podrían viajar hasta aquí?-
-La frontera está vigilada, aunque contaminasen a los magos necesarios no podrían cruzar a la ligera. Y aunque fuese el caso una legión de lobos cabezahuecas no nos pondría en jaque, y se necesitarían… décadas para formar y domar a todos esos sabuesos- respondió Issei.
Sirzechs se quedó mirando el mapa, en silencio.
-Hay que estudiar esa posibilidad- sentenció el pelirrojo.
-¿Qué?- exclamó Issei, incrédulo, con la boca abierta en una enorme mueca -¿Pero qué dices?-
-Los Descendientes están maquinando algo y sabemos que Vlad Tepes ha negociado algo con ellos-
-Ya, pero…-
-Quiero que averigües que quieren- volviendo a su escritorio –Aprovechando que tienes una cita concertada con los Tepes-
-Eh, eh! ¿De nuevo con eso? Sabes que eso es una trampa, verdad? ¿Expondrás a tu único hermano a semejante peligro?-
-Mi hermano es una persona muy capaz, lleva toda su vida desafiando peligros superiores… ¿Sabes que esa joven prometida tuya dicen que es una belleza entre bellezas?-
-Como si fuesen a admitir que su hija es un troll de las cavernas, no saboteas tu producto cuando intentas venderlo, Sir-
-Las mujeres del este de Europa dicen que son muy hermosas…- indicó Ingvild.
-Ingvi, por favor-
-Escucha a tu chica, visita a tu prometida-
-Estoy liado. Y mis chicas están progresando en sus estudios-
-Quédate en el hotel, estate una temporada, conoce la cultura de tu prometida. Así ellas podrán ir y venir-
-Sir, no me toques los…-
Sirzechs dejó una pequeña placa frente a él.
El emblema del cuerpo privado de los Maou, Espectro.
Seres que no existían, solo eran rumores, autorizados por los mismos Maou solo respondían ante ellos o sus empleados directos, los Jueces. Un Juez para cada ministerio, tres jueces en activo. Serafall, al estar dormida, no tenía ninguno asignado.
-La información que buscas la tienes aquí, hermanito- sonrió Sirzechs perversamente.
A desgana, Issei la tomó.
-¿Y cómo vamos a ir?-
-Por eso te doy algo de tiempo… Hay un juguetito que me gustaría desempolvar, pero necesita cuidados…-
¿Juguetito?
-Me lo pensaré- sentenció Issei marchándose a paso rápido.
-¡Milicas y Grayfia quieren que vengas a cenar este fin de semana!- chilló el pelirrojo animado -¿Vendrás?-
-Continuará-
Oli
Espero que os guste el capítulo, nos leemos en el siguiente.
