Continuación De Beso De La Buena Suerte

Casa Del Árbol.

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Edward estaba en la cocina preparando el desayuno cuando su hija mayor, se acercó a él.

–¡Hola papá! Buenos días. –Saludó Lottie acercándose a su padre, le dio un beso en la mejilla, era su manera de comenzar el día, siempre lo hacía desde pequeña.

–Buenos días mi amor. – Edward sonrió mientras veía a Lottie tomar asiento en la mesa – ¿Vas a desayunar con nosotros hoy?

–Si, papá. Me gusta convivir con mi amada familia.

–Tus abuelos vendrán de visita en dos días, quieren conocer a tu novio, podrías pedirle que venga a casa. Matt nos ha comentado que las veces que ha estado acá no nos hemos encontrado.

–Esta bien, papá. Le diré a Albus que venga, creo que es una extraña coincidencia que solo en la boda de Matt hayamos estado todos, pero nadie habló con quién en realidad debían.

–Si, es verdad. Aun así, pídele que venga. Mamá está ansiosa por conocerlo, no ha dejado de preguntar cuando tendrá bisnietos.

Lottie observó a su padre mientras se sonrojaba, a veces la abuela Charlotte, sin estar presente le hacía sentirse apenada por su solicitud.

–Pues hay más posibilidades que Matt tenga hijos antes que yo. –Los dos rieron, Carrie llegó finalmente, los tres desayunaron pensando en que había empezado bien la mañana.

Lottie salía a caminar por el vecindario, le traía recuerdos de su niñez, cuando jugaba a las muñecas con Amelia, con quién había estado hablando recientemente de juntarse a tomar un café en el centro comercial, Richard las había invitado con la excusa de ponerse al día de lo que había sido su vida en los últimos meses, ya de los tres solo Lottie había permanecido soltera.

Vio a unos niños jugar en una pequeña casa del árbol, recordaba que a Matt le gustaba mucho la idea de tener una casa propia, pero ellos no tenían un árbol en casa, así que la casita la construyó papá Edward con cartón, al ser su hermano un pequeñito en aquel entonces ponían la casa sobre la cama para dar la impresión que estaba en el árbol.

¿Los magos alguna vez hicieron este tipo de cosas? Hasta donde había notado en algunos aspectos eran brillantes, las pociones eran más eficaces que las inyecciones pero en tecnología aún debían aprender.

A Albus aún le costaba mucho usar el teléfono celular, a ella le ayudó mucho con las clases de español al menos ya podía decir "Buenos días mi nombre es"

Y con ese pensamiento regresó a casa.

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Albus notó que su novia estaba pensativa.

Por primera vez desde que estudiaban español ella no estaba poniendo atención a la clase, incluso Scorpius estaba atento a la gramática de la clase.

Pero ella no.

Debía averiguar qué estaba pasando.

Lottie seguía pensando en que el único sueño frustrado de su hermano fue tener su casita del árbol en uno real. Bueno Matt ya era un adulto quizás ya no entraría en una.

¿Debía construirle una casa o esperarse si es que tenía un sobrino?

–Lottie, mi amor. ¿Sucede algo?

–¿Eh? ¡Eh! Oh lo siento Albus. No es nada serio en realidad.

–¿Puedo ayudarte? He notado que algo te está distrayendo.– Aun recordaba cuando James en broma le dijo que podía ser un alguien en realidad, Albus no supo que gesto le dirigió a su hermano solo recordaba ver su rostro asustado después que lo observó directamente.

–Estaba recordando que cuando éramos niños a Matt hubiera querido tener una casita del árbol. Papá le hizo una de cartón y la ponía sobre la cama. No tenemos árboles en el patio de la casa. Solo pensaba en que si no sería tarde hacer una o esperar. De igual manera no hay un árbol para hacerlo. – Lottie notó que Albus suspiró con tranquilidad al escucharla.

¿Qué había pensado su prometido?

En ese momento Albus hizo un plan. James y Scorpius no podían negarse a ayudarlo, está vez usarían magia y la amenaza de que Lottie se enojaría si no colaboraban.

Era mentira, pero ellos no lo sabrían.

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Lottie no entendía porque Albus le había puesto el vendaje en los ojos a Matt, hasta que vio la casa en la copa del árbol.

Sonrió con ternura sabiendo que el niño interior de Matt sería feliz, incluso se atrevía a pensar que Scorpius y James se subirían con su hermano, ya que los dos observaban con curiosidad la casita.

Matt sonrió con alegría cuando notó la sorpresa que le había preparado Albus, sus ojos marrones brillaron con ilusión, preguntó si podía subirse, Albus le dijo que si, Scorpius lo siguió, James también.

Los tres estaban emocionados de jugar en la casita.

Lottie se acercó a Albus besando su mejilla.

–Muchas gracias por hacer feliz a mi hermano con este presente. ¿Cómo le hiciste para que el árbol creciera de la noche a la mañana?

–Te explicaré después. Iré a traer limonada. –Dijo mientras se dirigía a la cocina.

–¡Oye Lottie! ¿Puede subir tu novio a jugar? –Preguntó Scorpius Malfoy mientras Lottie los veía pensando a que se debía esa pregunta.

–Si ahora que regrese le digo.

–¿Pasó algo? – Dijo apareciendo con una jarra llena y varios vasos en sus brazos.

–Si, que si puedes subir a jugar dicen los niños. – Así los veía en aquel momento.

–¿Puedo?

–Pues si, ve.

–¡Wii! – Dijo y salió corriendo uniéndose a los demás varones.

Lottie sonrió al verlos felices, tomó un sorbo del vaso hasta que vio llegar a Harry, el padre de Albus y por primera vez en mucho tiempo los dos sonrieron sin sentir tensión por la situación.