Fic

Historias de Albert y Candy

Allá en el Rancho Grande

Por Mayra Exitosa

La mujer demasiado ofendida le colgaba el teléfono, sin ganas de responder llamaba al mayordomo y le contaba lo equivocados que estaban y como habían empeorado la situación con William, las cosas no podían estar yendo de mal en peor, pues según los comentarios de su sobrino, Martin había hablado de todo y lo que dijo, fue vergonzoso y ofensivo, pero ya sabía que tarde o temprano todo saldría a la luz, al final ya era agua pasada y eso había sido hacía muchos años.

El mayordomo en la habitación de la señora la consolaba a solas, mientras ella se dejaba atender por este, quien le aseguraba que hiciera lo que hiciese su sobrino, ya no tenía vuelta atrás, debían mantenerse en silencio para que no fueran echados de la mansión principal así ambos podrían continuar juntos. Elroy sentía que Louis la amaba de verdad, tenían años juntos y siempre la hacía sentir una jovenzuela con su trato y atenciones, por lo que ella había aumentado en varias ocasiones su sueldo, ya no podía viajar sin él, cada que salía de vacaciones, se lo llevaba y la atendía como reina.

Para Albert buscar que la mujer se fuera del rancho, fue toda una odisea, pues ella había recibido su pago y no tenía su regreso si no se quedaba a atenderlo, eso definitivamente sacaba de sus cabales al rubio quien le dijo que no era la primera vez que la veía y que si ya la había echado antes ahora con mayor razón.

Candy por su parte, no había podido ver a Tom, quien estaba con los traslados de Martin a Chicago, por lo que solo le dejaba un sobre y se marchaba, tomando el primer autobús que alcanzaba y ya iba de salida, dejando claro que había espacio disponible.

La rubia trataba de cerrar los ojos y recordaba algunas conversaciones con Albert, antes de ser informada que era el propietario del todo el rancho grande, así como de otra serie de hectáreas que daban cantidades estrafalarias de verduras diferentes a las que se cosechaban en el rancho grande de Lakewood. La tristeza, fue más cuando recordaba aquella noche en la que agotados de hacer guardia, se habían abrazado y besado suavemente, dejando claro que no eran indiferentes el uno al otro, había una química entre ambos que jamás había imaginado que existiría y aunque no se había dado la posibilidad de tener un noviazgo, con ese beso, pensaba que lo daban por hecho. Las lágrimas no tardaron en brotar, salir de su Lakewood querido rumbo a Chicago, en definitiva era lo mejor, más con la llegada, apenas veía los anuncios de empleo, se daba cuenta que había mucho más trabajo en New York, así que volvía a jugársela y esta vez buscaría irse por mejor sueldo, estaba segura que allá ganaría más y habría mucha mayor distancia con el rancho para poder sobre ponerse a ser el juguete de un hombre rico que solo quiso tomarse un desliz de diversión con ella, quien se había puesto en sus manos sin darse cuenta que todo era un terrible engaño.

La búsqueda de la rubia por todo el pueblo, el rancho, las parcelas y oficinas, cuestionando a todo el que había visto hablando con ella, lo cual eran demasiados, incluso llegó hasta el hogar de pony, que no sabían que ella había dejado rancho grande tan pronto, pues siempre estaba buscando un lugar estable para trabajar y si no la habían corrido de ese lugar, con que motivo se iría, si no tenía casa, ni a donde llegar.

- Entonces, ¿no tiene una habitación aquí, en el Orfanato? - No, nunca ha tenido un lugar, Tom le prestaba una de las celdas en ocasiones para quedarse y así evitar gastar de más en renta para ayudarnos, cuando no teníamos los pagos de rancho grande. - Comprendo, gracias, si la llega a ver, dígale que la estoy buscando. - Por supuesto.

Tom luego de un ajetreado día llegaba a llenar formatos y reportes de todo cuanto había realizado de pronto veía el sobre con la letra de Candy. - ¿vino Candy, John? - Si, Sheriff, a media tarde estuvo aquí, lo andaba buscando, traía sus maletas, parece que ocupara de nuevo la celda. Tom abría el sobre y leía, "Tom, me tengo que ir, me siento un poco enferma, defraudada y sobre todo de ti, no me dijiste nunca que Albert era realmente William Andrew, me lo ocultaste y ahora sé que después de todo, es tu trabajo, yo no soy nadie importante a quien deba gozar de la confianza, supongo. Sabes llegó la novia del tipo, definitivamente es de armas tomar, muy filosa y abusada, no se parece en nada a él, es más creo que ni hacen buena pareja, pero a quien le dan pan que llore, dijo que venía a atenderlo vigorosamente. Me voy a buscar de nuevo trabajo, no te llamare en un buen tiempo, ando enojada contigo, cuando se me pase, veo si te marco, si no vengo, estaré bien, debo buscar rentar un lugar, una celda no puede ser lo mejor que complete, así que cuida a los chicos, al final siempre serán nuestra única familia, cuídate Tom y no me busques, porque luego, si me vas a encontrar y te pondré en tu lugar, no te va a gustar. Tu ex hermana, Candy" ;9

Doblaba el papel y apenas se iba a levantar cuando el susodicho entraba. - Ni me preguntes por Candy, no se dónde está, en serio, ¡tenías novia! - No, esa mujer no es mi novia, ya la sacaron del rancho, ¿a dónde se fue? Tom. Necesito hablar con ella. - No lo sé, esta enojada también conmigo y eso es gracias a ti. Así que, por favor, márchate, no tengo nada que decirte, respecto a Candy. Sobre Martin, ya esta en Chicago, hice la transferencia y me pasé casi todo el día allá, mientras tu aquí te las gastabas feo con Candy. - ¡Tom! - Déjalo así, ya de ese tamaño es suficiente, pensé que eras diferente a tu familia, ya veo que no.

El sheriff salía molesto, Candy era la única a la que consideraba familia, ambos se refugiaban en apoyarse siempre, ahora resulta que ese la había regado y para colmo a él te tocaba pagar los platos rotos.

Continuará…


Gracias por darle una oportunidad a nuevas historias, leerlas y comentarlas, espero pueda actualizar lo antes posible.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa