Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling

Katekyo Hitman Reborn! Es propiedad de Akira Amano.

Probablemente esté actualizando este fic los días 15 del mes, intentaré que sea más de un capítulo mensual.

Advertencias: Yaoi, Slash, traición, Dumbledore malo, algunos Weasley malos, aún no sé de Hermione, discriminación, muerte, mucha muerte.

ESTE CAPÍTULO TIENE VIOLENCIA, PUEDEN SALTARSE A LA SEGUNDA UBICACIÓN SI SE SIENTEN INCÓMODOS.

Aclaración: Esta historia no tiene OC, no es importante recordar los nombres de los personajes que se presente puesto que sólo serán identidades falsas de personajes canon.

Parejas: R27, Drarry, 8059.

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XXX, XXX. Gran Bretaña.

07 de agosto de 1995.

11:12 PM

-¡Basta ya! ¡Por favor!

La voz de la mujer que imploraba se escuchaba por toda la casa, afónica. Aleksander se sorprendió de que aún tuviera las energías para seguir gritando, no tenía más de una hora que la había privado del oxígeno tantas veces que estaba seguro que, de mínimo, la garganta debía arderle cada que tragaba saliva. El collar que le había puesto para mantenerla quita al borde de la venta seguramente empeoraba el dolor que esta sentía.

-Cállate, mujer. Me irritas.

Limpió el sudor de su frente con su mano libre, estos días hacía mucho calor en Inglaterra. Incluso se sentía algo sofocado por el calor, tomó aire antes de elevar su pierna y golpear la cabeza del hombre a sus pies de nueva cuenta. Estaba tan inerte que hasta el podría creer que estaba muerto, pero podía ver su cuello inflamarse cada que luchaba por inhalar aire de nuevo.

-Solo quiero que me digas quien fue quien se lo llevó. - Dijo girándose a la mujer, apuntando de nuevo a una fotografía. - Y los dejaré en paz, podrás llevar a tu marido al hospital y después podrán ir a terapia juntos.

La mujer se ahogó en su llanto cuando trató de responderle. - Te juro que no podemos decirlo, cada que intentó hacerlo mi voz desaparece. Por favor, por favor ten piedad.

Aleksander entrecerró los ojos y se acercó a ella con un ojo atravesado por un tenedor. Era el ojo del esposo de la mujer el cual había extraído a inicios de su proceso de tortura.

-Cariño, estás a punto de perderlo todo. - Le dijo con una sonrisa ladina. - Solo te estoy pidiendo que me digas un mísero nombre.

La mujer siguió berreando, soltó un suspiro, fastidiado, desde la mañana había sido atormentado por una migraña horrible y los lloriqueos de la mujer sumados a la actividad física que había realizado ese día habían empeorado su migraña al grado que sentía que su cabeza le iba a reventar. Estaba harto, noqueó a la mujer, la desató y tomó sus cosas antes de salir de la pequeña cabaña que había rentado para la ocasión. Por supuesto que Aleksander Medvedev no podía dejar cabos sueltos. Así que desde que llegaron a la cabaña había abierto las llaves del gas de la pequeña parrilla de la cabaña. Los periódicos al día siguiente lo describirían como un crimen pasional. Podía visualizarlo, "POR AMOR: MUJER ASESINA A SANGRE FRÍA A SU MARIDO AL ENTERARSE QUE ESPERABA A SU AMANTE EN UNA ROMÁNTICA CABAÑA EN EL BOSQUE Y DESPUÉS LO ACOMPAÑA A LA OTRA VIDA".

Tal vez, en lugar de ser un hitman, Aleksander debió ser periodista.

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Comedor principal, mansión Vongola. Mimiani , Italia.

10 de agosto de 1995.

10:30 AM

Los desayunos dentro de la mansión Vongola eran definitivamente catastróficos. Las comidas eran el único momento del día donde todos los guardianes (Que no estuvieran llevando a cabo misiones) se juntaban en una misma habitación.

Si Harry había pensado que convivir con los Weasley era un momento alegre y escandaloso, definitivamente no se comparaban en lo más mínimo a lo que era convivir con los guardianes de su tío.

Habían pasado 5 días desde que había llegado a la mansión Vongola y su tío había hecho lo mejor que podía para hacerle compañía la mayor parte del tiempo, incluso se había convertido repentinamente en un guía devoto que se dedicaba a pasear a Harry por la mansión Vongola, llevando a cabo actividades como natación, equitación e incluso le había ayudado un poco en sus estudios apoyándose con los libros viejos de su madre después de admitir sonrojado y rascándose la nuca que realmente no entendía mucho de la base de los hechizos y encantamientos, pero que había visto a Lily practicarlos noches y días enteros.

Incluso con ayuda del guardián de la niebla había logrado perfeccionar el hechizo de traducción del que le había hablado Tsunayoshi en su primer encuentro, descubriendo que no solo le permitía entender lo que decían otras personas en otros idiomas si no que también le permitía responder de forma intuitiva y pulcra en ese idioma. Definitivamente era un hechizo que hubiera sido útil para comunicarse con Fleur y Krum el año pasado.

Al día siguiente de su llegada a la mansión, su tío, Gokudera y una amiga de su tío llamada Haru se habían embarcado con destino a Marianopoli con el objetivo de renovar su closet y encontrar un atuendo adecuado para su audiencia en el ministerio.

Haru era completamente opuesta a su tío y todos sus guardianes, Harry solo podía describirla como una mujer parlanchina y agradable a la que le gustaba contar historias vergonzosas de cuando su tío iba en la preparatoria de un pequeño pueblo llamado Namimori en Japón. Ni en sus pesadillas más retorcidas se hubiera imaginado que su tío tenía el pasatiempo de correr por las calles en ropa interior mientras gritaba como un desquiciado. Tsuna se había sonrojado hasta el cuello y le había explicado, entre tartamudeos, que era un efecto secundario de la bala de la última voluntad.

También le habían explicado que, aunque Gokudera era quien tenía la mayor noción de etiqueta para eventos como al que tendría que ir, Haru había destinado gran parte de su adolescencia y sus años 20 a estudiar diseño de moda, razón por la cual había sido considerada la persona apropiada para encontrar ropa al corriente con la moda de la talla y que se adecuara al gusto de Harry.

Fue un largo día, cabe aclarar. Haru y Gokudera tenían la energía de 1,000 niños de kindergarten y habían recorrido todas las tiendas de la pequeña provincia, incluso las que no tenían nada que ver con ropa. Al final del día y ya todos con el estómago adolorido por haberse saltado la comida, habían decidido cenar en un pequeño restaurante familiar llamado Il nuovo Forno di Sorce Vicenzo cuyos dueños no podían estar más que felices de atender nuevamente a Tsuna. Resultó ser que Tsuna había ayudado a los dueños (que eran hermanos) proveyéndolos de agua en alguna ocasión que la pequeña región había pasado por una sequía. Finalmente habían regresado a la mansión Vongola pasada la 1 de la mañana, razón por la que Haru permaneció en la mansión antes de regresar a Japón al día siguiente.

Tal como había mencionado su tío, le había permitido visitar el cuarto provisional de su madre. Le había explicado que si bien Lily vivía con su madre y su tía Petunia, sus visitas en la mansión eran tan frecuentes que le habían asignado ese cuarto para cuando sus estadías se prolongaban, lo cual al no tener una buena relación con Petunia, ocurría demasiado seguido. Todas las personas le habían hablado de lo buena que era como estudiante, de lo talentosa y aplicada que era. Pero estar en ese cuarto le había permitido conocer un poco más a su madre, sobre sus gustos musicales y su obsesión con un grupo llamado ABBA, de los colores de esmalte que prefería usar en sus uñas durante el otoño y sus tonos favoritos para el verano. Había visto sus prendas favoritas de la infancia y la adolescencia colgando de su closet, perfectamente conservadas y protegidas del polvo como Tsuna se lo había prometido. Había incluso un librero enorme repleto de los libros favoritos de su madre, de los cuales ninguno tenía las hojas manchadas ni maltratadas por el paso de los años, un hechizo de conservación le había dicho Tsuna.

Incluso habían aprovechado para enseñarle a Harry sobre la estructura de la famiglia Vongola, los guardianes y las cualidades de cada llama.

También había conocido la mansión a las afueras de San Leone, que aunque era mucho más pequeña que la mansión principal, era igual de magnífica, ubicada a las orillas del mar con una vista espectacular del amanecer y el atardecer acompañada de los cantos y graznidos de los pelícanos. Al principio se había mostrado reacio a sacar su varita como le había dicho su tío, pero cuando por fin lo convencieron y conjuro su primer encantamiento, comprobó que podía realizar encantamientos sin interferencia del ministerio de magia como le había prometido Tsuna.

-En la mayoría de los hogares sangre pura pueden empezar sus estudios a temprana edad gracias a sus barreras y hechizos de dispersión. - Le había explicado Tsuna mientras se encogía de hombros. - Mi padre consideró que siendo Lily tan talentosa debía tener también ella también la oportunidad de practicar su magia durante el verano y las vacaciones de invierno, contrató a los mejores rompe maldiciones que hay en Italia.

-¿Por qué rompe maldiciones?

-No hay nadie que conozca mejor la estructura de los hechizos, las maldiciones y nadie capaz de crear barreras tan poderosas, siempre recuerda eso Harry.

Harry había asentido ausente, tal vez estaba loco, pero definitivamente podía sentir la calidez de un hogar en cada habitación, como si el amor de su madre se identificara dentro de esas paredes.

Habían regresado a la mansión principal el día anterior por la noche, según le había explicado Yamamoto, partirían hoy por la noche de vuelta a Inglaterra y se alojarían en una mansión de los Vongola ubicada a los alrededores del bosque de Thetford hasta el dia de su audiencia y posteriormente hasta el día del inicio del ciclo escolar. Su tío no iría con ellos puesto que recibiría la visita de un aliado especial durante todo el mes de agosto.- Reborn-sama. - Le había dicho Gokudera.

Ryohei se había reído cuando Harry, decaído y hastiado, preguntó por qué en lugar de viajar tanto no podían haber permanecido en Gran Bretaña desde el principio, pero nadie contestó a su pregunta.

Fue así como llegó a ese momento, encontrándose apretujado entre su tío y Chrome mientras los guardianes de su tío llevaban a cabo una pelea de comida llena de insultos y sarcasmo, su tío leía tranquilamente el periódico mientras bebía de su taza de porcelana fina.

-Es chocolate con leche. - Le dijo cuando se dio cuenta de que Harry había tenido su mirada clavada en él. - No soy fan del té y detesto el café.

-Definitivamente el chocolate con leche del bossu es el mejor. - Interrumpió Chrome. - Deberías probarlo.

Tsuna le preparó una taza a Harry y no tuvo más opción que estar de acuerdo en medio de murmullos mientras recorría a todos los presentes con la mirada. En los pocos días que había estado viviendo con los Vongola había descubierto muchas cosas de los guardianes de su tío.

Para empezar, parecía que el único que tenía familia era Ryohei, el guardián del sol de su tío, él junto con su hermana, su pequeña hija y su esposa Hannah vivían en la zona de cosecha en la Azienda agricola Mimiani, Le gustaba el box y era mayor por dos años que el resto de los guardianes con excepción de Hibari y Mukuro. Era increíblemente escándaloso y parecía que su vocabulario estaba terriblemente limitado por la expresión "¡AL EXTREMO!". Caso contrario era Hibari, quien era el guardián de la nube de su tío, parecía ser una persona fuertemente arraigada a su cultura y por ende sus costumbres, aunque distinto a los estereotipos de los japoneses, Hibari era una persona violenta e impredecible a quien le gustaba pelear con Mukuro, quien era uno de los guardianes de la niebla, al contrario del serio Hibari, Mukuro parecía estar siempre de ánimos para molestar a quien se estuviera sintiendo decaído.

Mukuro incluso tenía un sub escuadrón conformado por sus aliados de cuando era un adolescente, claro que este había tenido que ser aprobado por Tsuna antes de que dichos miembros pudieran ser parte formalmente de Vongola ya que al parecer, en el pasado, habían tenido unos cuantos roces peligrosos con Tsuna y sus guardianes. También habían implicado que Chrome había sido parte de ese sub escuadrón hasta que se independizó de Mukuro, o más bien, Mukuro la obligó a independizarse. A veces pensaba que Mukuro en definitiva era un bastardo.

Chrome era la otra guardiana de la niebla, una mujer de temperamento suave pero firme y que en ocasiones podía ser algo tímida, parecía admirar de sobre manera a Mukuro aunque Harry no entendía porqué.

Había descubierto gracias a ambos guardianes de la niebla que Fran no mentía cuando dijo que era un mago, pero tampoco decía la verdad. En realidad era un poderoso ilusionista prodigio que había sido descubierto en una misión que habían tenido en el futuro y que Mukuro se había visto en la necesidad de reclutar cuando fue liberado de Vendicare. Aparentemente la "adopción" del muchacho no había sido autorizada ni por Tsuna ni por el Vongola Noveno que era quien regía a la famiglia antes de que la ceremonia de sucesión de Tsuna se viera forzosamente adelantada por el ataque de una famiglia enemiga que ahora era una famiglia aliada.

Tal vez Harry tendría que darle clases a Tsuna de porqué era malo confiar en gente que anteriormente había actuado erróneamente.

Como fuere, el reclutamiento del chico a la fecha seguía siendo un tema sensible entre Tsuna y Mukuro, puesto que cuando Mukuro había ido a reclutarlo el chico tenía 7 años. Resultaba ser que Fran era tremendamente poderoso y por eso Mukuro y el escuadrón de asesinato Varia (Tsuna le había revelado la verdad del propósito del escuadrón, Harry se sintió estúpido por creer que personas con apariencia tan peligrosa estaban ahí como un grupo de seguridad) habían decidido que era necesario reclutarlo. Chrome le contó que de inicio había estado bajo la tutela de Mukuro pero que hace dos años había solicitado permiso a Tsuna para transferirse al escuadrón de asesinato cuando el ilusionista (Quien resultó haber sido un arcobaleno) recupero un cuerpo que le permitiera independizarse de las organizaciones e irse a un pequeño pueblo en Mongolia donde decidió jubilarse.

Mukuro le había informado en medio de burlas y con mucho sarcasmo de por medio, que él era el único de los guardianes que tenía la capacidad de hacer magia.

Gokudera, Yamamoto y Tsuna habían sido compañeros de salón durante la preparatoria y se habían vuelto amigos inseparables después de que Tsuna les había salvado la vida a ambos. Gokudera había admitido que Tsuna lo había salvado de morir en una explosión tras hacer un mal uso de sus explosivos y desde entonces había aspirado a ser la mano derecha de su tío, Harry pensaba que era una persona inteligente pero también algo ridícula que creía en aliens (Si los magos existen, ¿Por qué los aliens no? Le había dicho Tsuna) y perdía el temperamento fácilmente tendiendo a insultar a sus colegas con ofensas infantiles, Tsuna lo había justificado diciendo que era parte de la influencia de la llama de la tormenta. Yamamoto, el guardián de la lluvia, se había negado mientras se avergonzaba a contarle a Harry como es que Tsuna lo había salvado, pero era uno de los guardianes más abiertos a contarle diversas cosas a Harry y siempre estaba dispuesto a hacerles compañía a su tío y a él, incluso lo cuidaba cuando Tsuna no tenía tiempo y le había enseñado a jugar béisbol.

Finalmente estaba Lambo, el guardián del rayo de su tío, un adolescente promedio, berrinchudo, fastidioso y de temperamento inestable a quien le gustaba cambiar de lugar con sus versiones del futuro o del pasado cuando perdía el control de la situación por más tonta que fuera la razón. Tsuna había admitido algo apenado que nunca pudo deshacerse de Lambo y que de haber podido hacerlo hubiera evitado que se involucrara en un mundo tan peligroso.

Descubrió, sin tanta sorpresa, que Lambo no era el único infante que la madre de Tsuna había adoptado. Fuuta, un adolescente de semblante tranquilo y que le gustaba dar datos aleatorios de todas las cosas e I-pin, una chica de la edad de Lambo con una técnica explosiva y a quien su familia había abandonado cuando era niña, también se habían integrado a la familia de Tsuna cuando este era un adolescente.

Por otro lado, había tenido la oportunidad de conocer a mayores rasgos a Tsuna. Tsuna era una persona amable que tenía el sol en su sonrisa, una persona cálida que sin preguntar y sin quejarse le había acompañado y le había contado historias de sus padres una noche que Harry se había despertado gritando por las pesadillas. Según sus guardianes, Tsuna era una persona sumamente ocupada que cuidaba de sus hermanitos menores, los trataba como adolescentes normales llevándolos él mismo a las plazas a comer helado, comprar ropa y ver películas. Constantemente hacía espacio en su agenda para llevar donativos y pasar tiempo de calidad con los niños de un orfanato ubicado al otro lado de Sicilia. Tsuna incluso le había tejido una bufanda a Harry y él había pasado esos 5 días en la mansiónb sintiéndose culpable constantemente por el mal trato que le había dado cuando recién lo había conocido.

-Quisiera acompañarte. - Llamó su atención Tsuna. - Pero no puedo cancelar esta visita, fue programada con meses de anticipación.

-No hay problema, así no verás cuando me lleven a Azkaban. - Bromeó con mucho sarcasmo, a su lado Chrome rió levemente.

-Si pudo sacar a Mukuro de Vendicare, te prometo que no tardará en sacarte de Azkaban. - Ninguno de los guardianes había querido tocar el tema del pasado de Mukuro argumentando que cuando se lo contaran tendría que ser decisión del guardián, misma razón por la que nadie le había explicado que era Vendicare, pero por la reacción que tenían todos ante su mención se imaginó que sería un lugar lúgubre y trágico como Azkaban.

Tsuna negó mientras sonreía. - No te llevarán a Azkaban. - Le aseguró. - Tengo que partir pronto, así que les pido una disculpa por tratar estos temas en la mesa. - Le dijo Tsuna a sus guardianes quienes le dijeron que no se preocupara incluso por encima de sus gritos y destrucción (En el caso de Hibari y Mukuro). - Como bien sabes te acompañarán Yamamoto, Gokudera, Chrome y Fran. - Ah, si. El molesto chico que lo había estado molestando durante su viaje a Italia se había convertido en una constante en el día a día de Harry. - Allá se encontrarán con Byakuran, sé que piensas que hago mal en confiar en él pero te prometo que es una persona muy capaz y conoce todos los protocolos del ministerio y la ley general del mundo mágico al pie de la letra. - Harry frunció el ceño, tendría bajo vigilancia extrema al tal Byakuran. - Después de tu audiencia regresarán a la mansión donde pasarás el mes de agosto. Lamento que tus amigos sigan sin contestarte Harry, pero mis guardianes harán lo mejor que puedan para que no te aburras.

-Si es que no me vuelvo el indeseable número 1. - Comenzó, medio bromeando medio hablando con la verdad. - ¿Cuándo iré a comprar mis útiles? ¿Cómo sabré que necesitaré para este año?

-Las lechuzas son entrenadas con un hechizo de rastro, pueden encontrarte donde sea. Si una lechuza no encuentra a alguien, significa que está muerto, o que tiene las barreras de discreción más poderosas del mundo. - Tsuna dejó su taza sobre el comedor. - No te preocupes Harry, yo personalmente te llevaré a comprar tus cosas. Solo que aún no sé cuando, prometo avisarte a la brevedad.

Harry asintió, no era como que pudiera quejarse. Durante los 5 días que había vivido con su tío este se había asegurado de que Harry comiera formidablemente tres veces al día, de que se ejercitara de forma correcta e incluso había comenzado la construcción de un pequeño campo de Quidditch en San Leone para que Harry pudiera afilar sus habilidades como buscador.

-Ten. - Tsuna le entregó una llave dorada y que se veía que había sido recientemente pulida. - Es la llave de la bóveda los Vongola, sé que James te ha heredado toda una fortuna pero ahora que eres mi responsabilidad preferiría que usaras ese dinero…

-¿Crees que haya más cosas de mi madre en esa bóveda? - Preguntó Harry

-No. - Le respondió casi al instante Tsuna. - Lily movió todas sus pertenencias a una bóveda propia cuando cumplió la mayoría de edad, ¿No lo sabías? - Frunció el ceño cuando Harry negó con la cabeza. - En su testamento indicó que debieron darte la llave. ¿Te dieron la llave de la bóveda de tu padre?

-No, no tenía tampoco la llave de mi bóveda. - Dijo Harry. - Hagrid me la dio cuando fui por primera vez al callejón Diagon.

Tsuna arqueó las cejas. - Hibari. - El susodicho hizo una leve reverencia en mofa antes de salir por la puerta del comedor. - No te preocupes Harry, encontraremos las llaves pronto.

Harry asintió, confundido. - Me voy entonces. - Tsuna se puso de pie y le revolvió el cabello con una mano como gesto de afecto. - Nos veremos más pronto de lo que crees Harry, cuídate mucho. Recuerda que tienes una posición importante de la famiglia, cualquier cosa no dudes en pedírselo a los empleados.

Tsuna le regaló una sonrisa como siempre antes de salir por la puerta del comedor después de que todos sus guardianes se despidieron de él, pero ¿Por qué Tsuna se veía como si acabaran de decirle que su hermana se murió?

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Número 12 de Grimmauld Place. Islington, Londres.

09 de agosto de 1995.

12:45 PM

Sirius no podía dormir, no podía comer.

Cada que cerraba los ojos podía ver a James mirándolo con decepción, reclamándole por no haber llevado la única misión que tenía post mortem de los Potter. No sabían en donde estaba Harry, había desaparecido de la casa de los muggles. Si se concentraba mucho podía sentir las delgadas manos de Lily golpeándolo por la muerte de su ahijado. Podía escuchar incluso la voz de Harry preguntándole porqué no había ido antes por él, porqué lo había abandonado.

Los muggles no se encontraban en casa cuando habían ido a buscar a Harry para llevarlo a Grimmauld Place, el único que se encontraba en casa era una enfermera que les había explicado que estaba ahí para cuidar al primo de Harry por estrés post traumático y que los señores Dursley habían salido a un viaje de campo. Tampoco habían estado dos días después cuando Tonks y Moody habían vuelto acompañados por Albus Dumbledores listos para interrogar a los muggles para encontrar la ubicación de su ahijado, una enfermera diferente les explicó que seguían sin saber cuándo volverían.. Coincidentemente, el día que Harry había desaparecido, Arabella Figg había estado fuera de casa comprando alimento para sus gatos argumentando que se había encontrado casi 1,000 peniques fuera de su casa y había tenido que aprovechar.

Al preguntar a los vecinos de los Dursley, ninguno estaba seguro de que había pasado con ellos. A excepción de una señora entrometida que no había podido evitar detenerse cuando había escuchado a Tonks preguntarle a una de sus vecinas. - Petunia alardeaba que habían conseguido un contrato millonario y que con la primera inversión se irían de vacaciones a Argentina, pobre mujer tonta, seguramente estafaron nuevamente a su marido y andan escondiendo sus feos rostros.

Tonks le había dado las gracias a la vecina metiche y lo había reportado de inmediato a Dumbledore, mismo que en persona se encargó de recorrer los destinos turísticos de Argentina en busca de los Dursley e incluso había utilizado un confundus para conseguir que una empleada de lo que los muggles llamaban aduana le diera los datos de los viajeros de los últimos días, pero los Dursley nunca habían salido de Gran Bretaña.

Uno de los peores miedos de Sirius siempre había sido que en un ataque de ira Vernon Dursley tomara por el cuello a Harry y se lo llevara a una isla remota donde nadie, ni siquiera las lechuzas podrían encontrarlo, en otras ocasiones, también imaginaba que los Dursley ignorarían su repudio por la magia solo para entregar en charola de oro al chico a Voldemort.

Nadie sabía nada de Harry tampoco, las enfermeras de los Dursley aclamaban nunca haberlo visto y no había sido avistado ni en el caldero chorreante ni en ninguna otra villa mágica. Los mortífagos y Voldemort habían estado demasiado callados, lo cual había dado pie a que la comunidad mágica de Inglaterra dudará de la palabra de Harry cuando les advirtió que había vuelto.

Sirius no, Sirius nunca se atrevería a dudar de Harry, nunca se atrevería a dudar del pequeño humanito que le quedaba como recuerdo de sus amigos. Sabía que Remus tampoco ponía en duda la palabra de Harry, pero el hombre lobo había estado demasiado callado ante la noticia de que Harry había desaparecido, Sirius sabía que su lobo interior estaba llorando la pérdida de su cachorro.

Sirius bufó, Harry no estaba muerto, no podía estarlo. Había jurado protegerlo y amarlo. Si había sido capturado por mortífagos estaba dispuesto a todo para irlo a rescatar incluso si eso alertaba a los aurores de su ubicación y lo arrastraban de nuevo a Azkaban o incluso si eso le costaba su propia vida.

Fulminó con la mirada a las personas que ahora cenaban tan felices en la casa de su familia, mientras que Hermione se veía pálida y estaba encorvada sobre el comedor comiendo en silencio, la mayoría de los Weasley se veían demasiado tranquilos.

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Subí más capítulos en 2 días que en 9 años desde que publiqué la historia jajajaja

Espero publicar uno o dos capítulos más hoy, mañana no habrá ningún capítulo y sigo en duda de si subiré alguno el lunes puesto que aún tengo que publicar la versión en inglés del fic.

¡Muchas gracias por leer!