Orario…

Una ciudad de misterios…

Un laberinto donde hombres y mujeres de todo el mundo se reúnen con el mero fin de probar su valía ante los seres conocidos como Dioses…

Tenkai…

El hogar de toda deidad existente en este planeta…

Otro lugar de intriga al que los simples mortales jamás podrán acceder… al menos, en vida.

Una leyenda dice que sus puertas sólo serán abiertas para aquel aventurero o aventurera afortunado de alcanzar la cúspide del poder que otorga una Faina.

Mazmorra...

La principal atracción que da vida a la tan famosa ciudadela.

Un intrincado complejo de túneles de cuyos muros y paredes emergen todo tipo de bestias y monstruos salidos de las más crueles pesadillas.

Contenido gracias a las constantes "Suplicas" del Dios Ouranos, la ciudad ha logrado prosperar haciendo uso de éste dominio, volviéndolo su principal fuente de ingresos y turismo.

Toda persona, sin importar su raza, podría probar su fuerza en los oscuros pisos de aquel calabozo.

Aunque sólo los más fuertes y sabios lograrían retornar a la superficie al finalizar el día para reclamar las recompensas que la comodidad del Gremio ofrecía…

Gremio de Aventureros.

También conocido como la Familia del Dios Ouranos.

Un grupo de personas capacitado para asesorar a incontables individuos sobre los peligros que acechan en cada rincón de la mazmorra, además de ser quienes manejan la economía de Orario.

Las piedras mágicas que se obtienen de los monstruos caídos, son convertidas en Valis, la moneda local.

Y algo es seguro: aquí, en la ciudad laberinto, no puedes lograr nada sin Valis.

Razón por la cual, aquellos menos privilegiados en el arte del combate, prefieren arriesgarse a ser devorados por bestias antes que vivir como vagabundos en las calles de Orario.

Si.

Por desgracia para muchos, todo en este lugar responde a la ley del más fuerte.

Sin una Familia... no eres capaz de obtener una Faina.

Sin una Faina... no puedes acumular Excelia (Experiencia).

Sin Excelia que potencie tu desarrollo, pues... eres débil, y, por lo tanto... a ojos del mundo... un mero don nadie.


- ¡Ahhh listo!, creo que es todo el papeleo que había para esta tarde – dije alzando mis brazos y estirando un poco los músculos.

Pensé que trabajar en el gremio sería más ventajoso. Después de todo, cada aspecto de esta realidad es similar a la de un videojuego de fantasía. ¡Diablos, incluso las personas tienen status en sus espaldas y pueden reunir EXP matando criaturas!

¿Qué más útil que tomar parte en la sede que nutre a aquellos cuyas aventuras se volverán en las leyendas del mañana?

*Sigh* Para mi mala fortuna, ese no sería mi caso...

Por varias razones, entre ellas, varias protocolares, no podía participar de aquella "bonita" dinámica de "Dios dar bendición, tú farmear Experiencia", tenía que pasar desapercibida para que nadie a mi alrededor descubriese que soy, en realidad, un ente apocalíptico que podría destruir toda la civilización en un abrir y cerrar de ojos.

¿Qué? ¿Acaso omití ese insignificante detalle? Extraño, pensé que el autor lo había especificado en la sinopsis… pero bueno, no pierdo nada dándoles un poco de contexto.

Así que, sin más pretexto, aquí les presento un breve resumen de mi… *Click*

*Click*

*Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click Click*

Ahhhh, lo olvidé, estoy en el medioevo... aquí no puedo usar la pantalla…

En fin…

Tendrá que ser a la antigua…

Antes que nada, permítanme presentarme... mi nombre es Marina, "Marina Ad Astræ".

También conocida como "El Gran Leviatán" o "La Mente de YHVH"

Y, como sé que alguien lo pensó en su casa, sí, también me sorprendí al descubrir que había una criatura con mi mismo nombre en este planeta, aunque muerto, claro. En mi humilde opinión, se lo merece, condenados copiones…

Pero mejor, continuemos…

Mis hermanos mayores y yo, conformamos "Parallaxis" una organización diseñada para observar el desenvolvimiento de la humanidad en diversos universos.

(Jaja… trafico rimas…)

Nuestro trabajo consiste, principalmente, en intervenir dentro de aquellas líneas que se hallan más alejadas del núcleo del correspondiente cosmos designado. Para no complicarles mucho la existencia con terminología compleja, nos dedicamos a regular los escenarios que puedan ser sujetos a cambios más profundos.

Como sabrán, todo universo tiene un destino trazado que debe ser cumplimentado y para el cual fue materializado. Si bien, varios de éstos planos de existencia, son de naturaleza fija y cerrada. Existen algunos capaces de generar nuevas tangentes. Es decir, pueden sufrir alteraciones que dan pie a una pluralidad de desenlaces.

Dentro de cada uno, hay eventos claves, también conocidos en nuestro rubro como "Directrices". Aquellos hechos que mantienen la estabilidad de la rama estudiada.

Cualquier anomalía en una de éstas "directrices", provocaría un efecto de bifurcación y, por lo tanto, la creación de una nueva "rama" de sucesos, como si de un gran árbol se tratase.

Y si, se que se lo estarán preguntando...

Cómo es posible monitorear todo esto, sin provocar un pandemonio...

Pues, generalmente, no es una tarea sencilla. Alguien sin preparación ni conocimiento, tan sólo causaría desdoblamientos cuánticos a diestra y siniestra.

En nuestro caso, fuimos engendrados, específicamente, para éste propósito.

Lo que hacemos es, arribar a una de las tangentes, que se encuentre lo más lejana posible del "tronco" o "canon principal" si lo quieren ver desde una perspectiva más narrativa y a partir de allí, se nos permite interactuar y conocer más del entorno.

Todo esto gracias a que las directrices en éstos sectores, son mucho más "elásticas" por así decirlo y admiten la intrusión de cambios sin generar inconvenientes.

Una vez hecho esto, tan sólo cercenamos la línea en la que hemos obtenido los resultados y se la preserva de manera artificial en un bucle infinito, para que nuestros ancestros absorban el conocimiento necesario.

Genial, ¿cierto?

Pero, bueno, volviendo al por qué de mi empleo en el dichoso gremio de aventureros…

Mi razón para ello es... un tanto graciosa...

La cuestión es... que cometí un error.

Un pequeñísimo pequeñísimo error que… básicamente, puso en peligro toda mi operación en este sitio...

...

...

¿Qué que hice que fue tan terrible?

Bueno…

En un descuido yo…

ACABÉ CON EL QUE SERÍA EL ENEMIGO FINAL DE ESTA HISTORIA…

No, no me refiero a lo que se oculta en lo profundo del Calabozo.

Tampoco de Evilus o de las Familias de Athena y Zeus…

¡Hablo del Dragón Negro de un Ojo!

Si… ESE Dragón Negro de un Ojo.

En mi defensa, ese reptil con patas se la estaba buscando, así que tuve que emparejarle la visión a base de puñetazos.

Ahora, es el Dragón Negro sin Ojos… jajajajajaja ja…ja… ja…

*Cough*

Prosigamos…

Siguiendo las pautas que expliqué con anterioridad, realísticamente, dejé a esta línea sin su enemigo final aparente, por lo que, en vista de que ninguna de las otras 2 calamidades estaba disponible como reemplazo, tuve que hacerme cargo del puesto.

Sep, como lo oyen, están viendo al nuevo Depredador Alfa de estas tierras… YO.

¡Tú el de las pancartas, agítalas o te mato!

Claro que, no podía quedarme sin hacer nada esperando que un par de tarados con espadas y varitas mágicas viniesen a mí con intenciones asesinas…

No.

Antes muerta que sencilla.

Si iba a ser la villana de esta historia, sería una villana compleja, una que se ocultase en las sombras, una que calculase cada paso que…

¡Ouch! ¡Estúpida alfombra!

Para resumir, decidí que iba a volverme en un BUEN personaje...

¡No como tu, condenado reptil color caucho!

Peeero como, en esta forma, no me gusta esforzarme demasiado... decidí utilizar uno de los cientos y cientos de tropos narrativos mal implementados propuestos en otras series.

Fue así, que acabé mudándome a la ciudad laberíntica de Orario y consiguiendo un humilde puesto en gestión y manejo integral de documentos...

O sea que firmo y archivo papeles...

Después de todo, ¿Qué mejor lugar para estar al pendiente de todo mundo, que el Gremio de Aventureros, el sitio que más certificados de defunción expide al año y que mas muertes registra por minuto?

En las manos correctas, el complejo puede ser una mina de oro informativa.

Eso sin mencionar que todo individuo que opera aquí, es considerado un civil al servicio del pueblo. Ningún Dios sabría de mis capacidades porque no dispongo de una Faina.

Mientras continuase mi papel como una simple y ordinaria escribana (con memoria fotográfica y el talento de escribir más rápido que un computador de la NASA), ¡nadie jamás se daría cuenta de mi presencia!

Jajajaja si, definitivamente, es el plan perfecto...

- ¡Señorita Ad Astræ!

- ¡Ahh! *Bam*

Recordatorio, no soñar con planes malévolos mientras se balancea uno en la silla.

- ¿Qué ocurre, jefe? – dije mientras buscaba mis lentes caídos sobre el tapete. No me servían para ver mejor o peor, pero diablos que eran estéticos.

Al notarme en el suelo, el peliblanco y trajeado elfo me miró confundido.

- ¿Qué haces en el suelo?

- Es que… creí ver un insecto, señor Mardeel. Lo lamento- contesté manteniendo mi gloriosa fachada de torpe secretaria nerd. Por cierto, ya acabé de firmar y sellar los papeles, ¿algo más que necesite?

El sujeto por un momento pareció mirar mi escritorio.

- Oh no, nada de eso, de hecho, venía a decirte que he decidido que rotarás de puesto.

- ¿Perdón…?

- Como lo oye, muchas de sus compañeras creen que se desenvuelve tan bien con los registros e informes que sienten que está lista para mayores responsabilidades.

!¿De qué responsabilidades hablas tocino?! ¡Todo lo que quieres es que trabaje más por la misma paga, lo sé, puedo leer tu mente, está todo ahí!

- ¿Y esas serían…?

- ¡Supervisar aventureros, por supuesto!

¿Ehhh? ¿Qué no tiene como a una docena de esos tarados ya?

- Con el debido respeto, jefe. ¿No hay ya suficientes supervisores mucho más capacitados para eso?

- Sí, pero una de nuestras queridas veteranas, Rose Fannett…

- ¿La sexy mujer-lobo con expresión de espanta-viejos?

El dueño del Gremio se detuvo y me observó con una ceja arqueada.

- Oh lo siento, continúe.

- Como decía, nuestra querida Rose tomará unas merecidas vacaciones y requerimos un reemplazo.

¿Soy yo o su tono contradice lo que acaba de pronunciar?

- Y, en vista de que usted fue una de las empleadas más trabajadores y preparadas de entre las de reciente ingreso, he decidido ofrecerle su puesto, temporalmente.

- Yo…

- No necesita agradecerlo, esto es mero protocolo.

- No no, lo que quería…

- Cualquier duda que tengas al respecto puede preguntársela a Rehmer. Y no se preocupe, no quedará desatendida. Nuestra joven… semi-elfa… Eina, inició hace menos de un año. Ella puede enseñarle todo para que se adapte fácilmente.

¿Acaba de crujir los dientes al mencionar su linaje mestizo?

Oiga, viejo, creo que hay un poco de frase en su racismo…

- Pero bueno, ya he perdido suficiente tiempo y ya sabe lo que dicen, el tiempo es dinero. Me retiro. Hágame el favor de llevar esos papeles al estudio de Rehmer y luego, vea que le informen sobre sus nuevos deberes. Buen día, señorita Ad Astræ.

Y dicho esto, el mantecoso, salió por la puerta de la oficina con una expresión de satisfacción en su rostro.

Yo tan sólo me quede allí pensando de si en algún momento iba a darse cuenta de que su bragueta estaba abierta…


MINUTOS MAS TARDE...


- Muy bien, Marina, conoce a quién será tu nueva supervisora y compañera de asesoría, Eina Tulle.

- Hai.

Contemplé a la semi-elfa de arriba a abajo.

Podía entender por qué algunos de los otros miembros la elevaban tanto.

Era bien sabido que los elfos eran seres de genes benditos y gran elegancia.

En el caso de la pelicastaña, su linaje mestizo le otorgaba un título de belleza exótica, complementado además con la presencia de un amplio busto y un bonito trasero.

Si, por un lado, Rose era la Sexy Queen del lugar, Eina podría ser la Nerd Onee-san.

- Es un placer, Eina-senpai – dije, cosa que ruborizó a mi nueva colaboradora. Estaré a su cuidado, desde hoy.

- H-Hai, será educativo trabajar con usted también, Marina-san.

- Además…

En un segundo, me coloqué extremadamente cerca de su rostro, amplificando su sonrojo.

- A diferencia de mí, los lentes en verdad te favorecen, s-e-n-p-a-i

Mi compañera se tornó en un manojo de nervios. Era divertido testear la sexualidad de mis asociadas.

Mientras todas aquí eran hermosas mujeres y hombres atractivos bien definidos, mi rostro era más andrógino. Producto de la naturaleza misma del Leviatán. Con el ángulo adecuado y la correcta iluminación y guardarropa podría pasar como todo un bishonen (hombre hermoso)

Mis pechos pequeños tampoco ayudaban mucho a la causa, siendo que se camuflaban perfectamente con mi atuendo de trabajo.

Aunque, quizás mi único consuelo era que gozaba de una exquisita retaguardia.

*Chef Kiss*

Después de todo, las colas lo son todo cuando eres una serpiente marina del espacio *Wink*

Pero bueno, volviendo a la avergonzada fémina a mi lado…

- M-M-Marina-san, ¡no debe molestar a la gente con la que trabaja!

- Perdón, senpai, no me pude resistir – respondí con una sonrisa.

Después de todo, ¿quién no ama un poco de Yuri?

- Mooo…

- Entonces… asesorar aventureros, ¿eh? No suena tan complicado.

- ¡LO ES! ¡REALMENTE, LO ES! –contesto la medio-elfa cambiando a un tono, totalmente, serio. De nosotros depende la seguridad de todas las personas que cruzan esa puerta. Un mal consejo podría llevarlos directo a una muerte trágica y dolorosa. Por eso es importante recordar algo importante, "Un aventurero jamás debe ir de aventuras"

Me giré lentamente en dirección a la joven de orejas puntiagudas, dedicándole una mirada de "dime que no dijiste eso"

- ¿Quieres que los aventureros… no hagan lo único para lo que se han preparado desde pequeños?

- Exacto. Sin aventuras, no hay peligros.

*Facepalm*

- Cambiando de tema, senpai. ¿Por qué has decidido trabajar aquí? Digo no es muy glamoroso que digamos y nuestro jefe aquí destila capitalismo agresivo cada vez que suda.

- Pues, es algo personal y…

- Oh vamos, prometo contarte algo mío más tarde si tú te sueltas.

- ¿Lo prometes?

- Prometido – respondí dando un saludo.

- Bueno, por dónde empezar…

Me mudé a Orario cuando tenía 14 años, en cuanto terminé mis estudios. Misha era una estudiante allí y nos hicimos amigas. Creo que en parte ella fue la que me convenció de unirme al Gremio, por desgracia, las cosas no fueron tan mágicas como pensé que serían. Vi a muchos aventureros ir y venir por esas puertas. Todos decididos a ganarse la vida, sólo para terminar…

- Perdiéndolas en el calabozo, ¿verdad?

- Si, pese a que siempre era recomendada para asesorarlos, yo me negaba. No deseaba que me pasase lo mismo que a Rose. Me sorprende que aún siga con nosotros. Ha perdido a todos con los que ha entrado en contacto.

Ambas nos quedamos viendo a la furra peliroja quien se hallaba tras el mostrador ordenando unos papeles mientras le propinaba un golpe de karate en el cráneo a cierta hiperactiva pelirosa.

- Volverse una persona tan fría… es algo que yo…

*Tik*

- ¡Itaaiii!

Dispuesta a acabar con el melodrama hice lo que cualquier persona sensible haría por alguien acongojado…

Golpear con fuerza su frente utilizando mis dedos.

- ¡Marina-san! ¿Por qué hizo eso?

- Esa melancólica mirada no te queda, senpai. Eres más linda cuando sonríes- dije con picardía. Cosa que confundió a la pelicastaña, más al instante desvió la mirada.

- Lo haces de nuevo… burlarte de mí…

- ¿Sabes qué? Retiro lo dicho, Eina. Alcanzas tu pico de lindura cuando te avergüenzas.

- ¡Mmmm!

Luego de una adorable ráfaga de "potentes" golpes por parte de mi superior, toda la "diversión" del momento se dispersó en cuanto vimos como un joven de cabello blanco y ojos como rubíes ingresaba al sitio mostrándose bastante inseguro.

- *Sigh* Mira ese chico, seguro es otra pobre alma deseando ser un aventurero. Mejor enviaré a Misha para que lo atienda.

- No te molestes, senpai – intercedí. Déjame encargarme del conejo.

- ¿Conejo?

- Pues… parece un Al-Miraj, ¿no? Ya sabes, pelaje blanco, ojos rojizos…

Eina se tomó un minuto para hacer la comparativa y luego soltó una risa.

- Jaja, lo admito fue una ingeniosa observación, pero bueno, tu encárgate, por favor.

- A la orden, capitán – agregué con un saludo.

Por su parte, el niño de exótico aspecto miraba a todas partes no sabiendo por donde comenzar a preguntar, en cuanto iba a acercarse a la cajera que hacía el intercambio de piedras yo decidí romper el hielo…

- ¡Psssssst!

- ¿Huh?

- ¡Pssssst! Tú, el de ahí- susurré alto desde detrás de unos de los mostradores.

- ¿Y-Yo?

- Si, tu, el niño que parece Al-Miraj aterrado.

Bastante inseguro de por qué, la casilla le estaba hablando, Bell procedió a acercarse a la fuente del sonido.

- Etto, sumimasen, quería hablar conmi…

- ¡AD ASTRA ABYSSOSQUE! -grité, dándole un susto de muerte al recién llegado.

- ¿Eh?

- Ah, perdón, me equivoqué de tarjeta. Veamos, esta no… esta tampoco… ¡ajá! Bienvenido al Gremio, Carne Fresca, digo, aventurero en potencia, ¿Qué podemos hacer por ti?

Bell se recompuso luego de casi el corazón se le saliese.

- Bueno… *gulp* me gustaría inscribirme como aventurero.

- Claro, no hay problema, pero antes, debo preguntar, ¿perteneces a alguna familia?

- ¿Familia?

- Necesitas ser aceptado en una, ¿de que otra forma recibirías la Bendición de alguna de las Deidades? Ningún aventurero ha sido visto sin una Faina.

- ¿Es… completamente, necesaria?

- ¿Quieres que te diga un secreto? – contesté, acercándome a su oído.

- ¿Claro?

*Inhala*

- ¡SI LO ES!

- ¡AHHHH!

Oh dios, este niño, es un tesoro. Uno para torturar, claro está.

- Pero ya en serio, joven…

- Bell, Bell Cranel.

- Muy bien, campanita.

- ¿Huh?

- Mi recomendación es que consigas una familia, no tiene que ser la mejor, ni la más grande, sólo una que te acepte con todo y defectos para que obtengas tu Faina – expliqué señalándolo de cuerpo completo. Cuando lo hagas, vuelves aquí, y yo, personalmente, me convertiré en tu asesora. Y te convertiré en el mejor aventurero que ha existido.

- ¡¿En serio?!

Wow, ¿cómo pasó de cachorro pateado a fanático en tan sólo un instante? Incluso puedo notar las estrellas brillando en sus ojos.

- Lo prometo. Pero sólo si lo logras antes de que acabe el día. Ahora ve, estás perdiendo luz solar, niño.

- Me marcho, entonces, muchas gracias señorita…

- Sólo dime Marina, chico. Vete y te deseo suerte.

En cuanto el joven desapareció por la puerta, cierta semi-elfa reapareció con una tablilla en sus manos.

- ¿Y bien? ¿Cómo te fue? ¿Lo rechazaste?

- De hecho, lo alenté.

- ¡¿Qué hiciste… qué?!

- Oh vamos, senpai, no se altere, el niño ni siquiera tenía familia. Le dije que, si lograba conseguir una para antes del final del día, yo lo supervisaría en persona.

- ¿Y crees que podrá?

- Meh, dudo que cualquier familia lo desee siendo tan alfeñique, ya verás, con suerte, habremos evitado enviar a un niño al matadero…


UNAS HORAS MAS TARDE…


- ¡¿Cómo demonios encontró una familia tan rápido?! – fue la pregunta que rondaba mi mente, en lo que veía al niño rellenar el formulario siendo sólo iluminado por el rojizo sol del ocaso.

*Sigh* Yo y mi bocota. Como sea, veamos…

- Mmm… Nombre: Bell Cranel… Edad: 14 años… Mano hábil… Signo Zodiacal… Fruta favorita... ¡ajá! Familia…

Hestia, ¿eh? Debe ser nueva.

Acabado todo el papeleo de inicio, le expliqué a mi nuevo sujeto de pruebas, digo cliente, que el Gremio podía proveerle un set de Armadura y Cuchillo básico por 6600 Valis (3600 + 3000). Trato que el muchacho aceptó al instante.

Siendo sincera, aquel equipamiento me parecía una completa basura. En sí, todo el sistema de armamento en este mundo era una porquería.

Por eso en mi tiempo libre, me di a la tarea de comenzar a probar varios materiales y, para mi fortuna, nada superaba la calidad y resistencia de mis armas personales.

Aun así, no quería que el chico fuera decapitado o algo peor un día después de su registro, por lo que, decidí intervenir un poco.

- Hey, Bell, antes que te vayas, toma, considera esto un obsequio de mi parte.

El albino se mostró confundido, pero aceptó el pequeño cubo negro de aspecto extraño y bastante futurista.

¿Un artefacto mágico, tal vez?

- Gracias, pero ¿Qué es?

- Un seguro- respondí. Si alguna vez te ves envuelto en un peligro al que no te puedes enfrentar o te vez incapacitado para huir por la vía de siempre, tan sólo arroja esto contra el suelo. Te aseguro que te salvará la vida.

El último hijo de la Familia Zeus, no comprendió del todo la indicación, pero aun así acepto el obsequio, guardándolo en su bolsa para piedras. Mañana temprano partiría rumbo al Calabozo para comenzar su aventura. Seguro que no tendría que usar tan costoso presente en su primer día… ¿cierto?

Naa, su suerte no podía ser tan mala…