Versión de Ran:

Llevamos más de dos horas dándolo todo en el karaoke, estábamos pasándolo genial hasta que de pronto escuchamos un grito al fondo del pasillo. De acto reflejo, salí corriendo en dirección al sonido, donde me encontré a un hombre de unos 28 años tirado en el suelo mientras le salía espuma de la boca y a una mujer de unos 26 años que fue la que nos alertó.

-Masao… MASAO- chillaba la mujer arrodillada al lado de el cuerpo.

-Mierda, llamad a una ambulancia- gritó Yasaru detrás de mí.

-No es necesario que llames a una ambulancia, esta muerto- dijo Ran tras intentar tomar el pulso a Masao.

-De acuerdo Ran, entonces llamaré yo a la policía.

Al cabo de 20 minutos aparecieron los detectives Takagi y Sato, de la policía metropolitana. Según llegaron al lugar de el crimen se encontraron con Ran, quien fue la que les contó toda la información que había recopilado rato antes.

-Muchas gracias Ran por la información. ¿Estabais cerca de esta sala?

-Sí, estábamos a dos puertas de distancia. ¿Sospecha que haya podido ser alguien que estaba conmigo?

-Nos gustaría hablar con ellos y saber que hacían momentos antes de la hora de el crimen.

-De acuerdo, hablaré con ellos y vendremos aquí en un momento.

Versión de Shinichi:

Me encontraba con un inspector de la policía metropolitana y varios policías e inspectores. Estábamos visitando los lugares de los casos que atormentaban a la población de Tokio.

-Este es el último sitio donde encontramos un cadáver de el asesino fantasma.- Musitó el inspector Megure.

-Entiendo inspector, podrías decirme la causa de muerte de esta última persona.

-Se llama Kumigo Kenji, de 37 años de edad. Trabajaba en una cafetería cerca de su domicilio y era voluntaria en un refugio de animales de Beika. La causa de muerte fue por envenenamiento de semillas de Ricino, que se encontraba dentro de la taza de café que tomaba la víctima.

-Entiendo. Todas las personas que ha matado ese asesino ha sido con el mismo veneno. ¿Tenemos alguna pista sobre él?

-Sabemos que es una persona joven, de entre 21-26 años de edad. El sexo aún lo hemos podido identificar.

-Inspector- dijo de pronto un policía mientras se acercaba a nosotros dos -que es lo que pasa, estoy hablando con Kudo.

-Hemos recibido un caso de asesinato en un karaoke en el barrio de Beika. La causa de muerte a sido por envenenamiento… -¿Sabemos que clase de veneno ha sido?- preguntó Shinichi intrigado a el policía que les informaban.

-De momento no sabemos que veneno ha sido. Los detectives Sato y Takagi están atendiendo el caso.

-Vamos a ese Karaoke inspector, puede que nos sirva de ayuda para el caso.

-De acuerdo Shinichi, iremos en mi coche.

Versión de Ran:

Nos encontrábamos siendo interrogados por los detectives. Mientras intentaban encontrar al culpable, comenzamos a escuchar que acababan de llegar a las instalaciones más detectives para ayudar a Sato y Takagi, ya que parecía un caso difícil.

-¿Ha venido el inspector Megure?

-Sí, ha venido con él, estaban cerca de aquí visitando los lugares de los asesinatos de el asesino fantasma.

-Me alegra mucho que podamos volver a verlo, hace muchos años que no sabemos nada de el.

-Ran, ¿van a seguir reteniéndonos para haciéndonos preguntas? ¿Sospechan de uno se nosotros?

-No lo se chicos, tenemos que esperar a que nos digan algo los detectives.

Estaba comenzando a preocuparme, ya que los detectives estaban tardando un poco en volver después de que nos terminaran de interrogar, cuando aparecieron por la puerta para darnos noticias cuando de repente lo vi.

Era él, Shinichi estaba aquí. No podía creérmelo, después de tantos años no podía creerme que le volviera ver. Estaba más guapo que la última vez que nos habíamos visto, su cuerpo estaba más tonificado y musculoso, pero seguía siendo él a la hora de resolver un caso.

-Hola Kudo, cuanto tiempo- dijo la detective Sato mientras extendía la mano para saludar al recién llegado.

-Hola, encantado-respondió con brusquedad. Estaba cansado de no recordar su pasado, ya que parecía que toda la gente con la que había estado pasando la tarde habían sido buenos compañeros suyos en el pasado.

-Hola Kudo, ¿que tal estas? Ahí está Ran, en cuanto puedas te comentamos lo que hemos recabado de el caso.

-¿Ran? No se de quien me hablas, lo siento.

Escuchar esas palabras de nuevo me hicieron recordar las heridas de el pasado. El seguía sin recordar quien era ella, ese dolor tan grande volvió a inundar en su pecho.