—La primera reunión del consejo no salió como esperaba.— Musitó Yamato con una mano en su frente intentando sostener el horrible dolor que sentía.
—Era de esperarse.—Comentó Taichi— Tú bien sabes que dejar a Takeru con vida es contra las reglas.
—Sí, lo sé.— Respondió el rubio— Pero yo soy el nuevo sultán puedo cambiarlas ¿no?
El moreno simplemente guardó silencio— Considero que un sultán puede implantar nuevas reglas, sin embargo, cambiar reglas antiguas que están estípuladas hace años es diferente.
—No debería serlo.— Comentó Yamato.
—Pero yo sé que sí lo es.— Musitó Taichi— Al menos eso ocurrió con mi tío en Crimea.
Lamentablemente existían tradiciones que marcaban su gobernar, eso no era bueno. No quería matar a Takeru, él merecía vivir, apenas era un niño cuando comenzó toda esta guerra. No queríaser un sultán cruel como su padre.
—Bueno, ahora lo importante no es la ley.— Habló el Ishida— Debemos centrarnos por completo en el consejo de guerra.
—¿Tiene pensado su majestad si hará cambios en el ejército?
El oji-azul asintió— Haré un cambio radical.— Muchos de los jefes militares le ofrecieron ayuda, mas, aún existían algunos que apoyaron a sus hermanos y significaban un riesgo.
—Su majestad.— Un Aga llamó al rubio.
Yamato volteo.
El Aga hizo una reverencia— La sultana madre quiere verlo.
—Que entre.— Respondió el rubio.
Fue así como a los pocos segundos la puerta se abrió y en el lugar apareció la Valide Sultan.
Taichi rápidamente inclinó su cabeza en señal de reverencia.
—Madre.— Yamato se acercó a la mujer y besó su mano.
—Buenos días hijo.— Contestó Natsuko y luego dirigió su mirada hacia el guarda espalda— Buenos días Taichi.
—Buenos días reina sultana.— Musitó el moreno.
—Al parecer el consejo real acabó.— Comentó Natsuko.
—Si madre.— Respondió Yamato— Los pashás se acabaron de ir.
—¿Y? ¿Cómo estuvo?— Preguntó la mujer.
—Bastante intenso.— Contestó el rubio.
—¿Les dijiste a los pashás que no ejecutarás a tu hermano?
Yamato asintió— Lamentablemente esa fue razón por la que tuve algunos problemas.— Musitó— A los pashás no les gustó mucho saber que mi hermano continuará viviendo.
—¿Qué?— Preguntó Natsuko— ¿No la aceptaron?
—No digo que no, pero no les agradó.— Respondió el sultán.
—Pe-pero ¿no cediste ante la presión?— Cuestionó la mujer— ¿Cierto?
—No madre.— Contestó Yamato— No cedí.
Taichi mantuvo cabeza baja— Su majestad supo lidiar con los pashás del consejo y quedó claro que nadie lo hará cambiar de opinión.
La Valide suspiró— Me alegra escuchar eso, Taichi pashá.— Musitó— Aunque, me preocupa que perjudique todo lo demás.
—No se preocupe mi sultana por el resto.— Musitó el castaño.
—A pesar que hubo problemas con el tema de mi hermano, todo lo demás estuvo bien. Mañana comenzará el consejo de guerra para distribuir al ejército y administrar todo económicamente.— Respondió Yamato.
—¿A sí? ¿Significa que te apoyaran tanto en asistencia como en dinero?— Cuestionó Natsuko.
—Sí, la gran mayoría aceptó, aunque también hubo algunos pashás que no estuvieron muy convencido, mas, Taichi y yo planeamos presentar una buena estrategia para mañana, y así convencerlos para que participen.— Contestó el rubio.
—Me alegra escuchar eso.—Musitó Natsuko—Justamente venía a hablarte sobre el financiamiento de la guerra y de todo lo que se viene.
—¿A sí?— Preguntó Yamato.
Natsuko asintió—Esta mañana me llegó un mensaje de la provincia de Transilvania.—Sacó de su espalda un pergamino— Para ser más precisa de la sultana Rika.
¿De la Sultana Rika?
Tanto Yamato como Taichi se sorprendieron a escuchar ese nombre. Hace tiempo la hija predilecta del sultán Hiroaki, se encontraba desligada y alejada del Imperio Otomano, por respeto al luto que vivía luego de la muerte de sus hermanos y sobrinos.
—¿Y qué dice mi hermana?— Preguntó el oji-azul antes de recibir el pergamino.
Natsuko sonrió— Gracias al cielo trae buenas noticias.— Comentó— Como bien ella dijo, apoyaría al próximo sultan que estuviera en el trono, independiente de quien fuera. En representación de su apoyo envió un pequeño aporte para financiar la guerra contra aquellos que quieren apoderarse de la parte Norte.
—¿Aporte?
La sultana volteo hacia la puerta— Aga, puede entrar.
Fue así como a los pocos segundos ingresó un guardia con un cofre en las manos. Al llegar frente al sultán hizo una reverencia y abrió el cofré dejando a todos los presentes maravillados por la gran cantidad de oro, monedas, joyas y piedras preciosas que se encontraban dentro.
Yamato observó el cofre y sonrió, era bueno tener el financiamiento económico de su hermana, después de todo, de todas las hijas del sultán Hiroaki, Rika fue la más favorecida por este.
—Su hermana espera que con esto, las relaciones continuen de manera estable entre usted y ella.
—Sin duda lo estarán.— Ahora más que nunca necesitaba el apoyo de todos, en especial de aquellas hijas de las dinastía junto a sus esposos. Teniendo a Davud Pashá, gobernante de Transilvania de su lado significaba ganancia a su favor.
—¿Quién es la sultana Rika?— Preguntó el pequeño Kiriha a su madre.
—Es la hermana de tu padre.— Respondió Sora.
—¿Hermana de mi padre?— Cuestionó el pequeño rubio.
—Sí su majestad.— Musitó Miyako antes de alzar la cuchara y darle un bocado de puré de zanahoria.
Takeru bajó su mirada—Me pregunto como estará mi hermana, hace años no la veo.— La nostalgia en su voz era palpable.
El último recuerdo que tenía de ella era de su matrimonio con el gobernador de Transilvania.
Su mirada triste jamás la olvidaría, era evidente que su matrimonio no fue por amor, si no por obedecer a su madre, Rumiko Hatun, y sobre todo del sultán, Hiroaki, su padre, quién quería darle el mejor matrimonio a su hija favorita.
—Mi madre antes de morir compartió cartas con ella.— Comentó Hikari.
—¿A sí?— Preguntó Tk— ¿Y qué dijo?
—Al parecer su poder político aumentó gracias a las influencias de Davud Pashá.— Musitó la castaña— Hizo alianza con el ejército Austro-Hungaro.
—Escuché algo al respecto.— Musitó Sora.
—¿A sí?— Cuestionó el rubio sorprendido.
La pelirroja asintió— El príncipe Kouji tuvo apoyo de ese ejército y todos sabemos que Rika siempre lo apoyo para que ascendiera al trono.
Este comentario no sorprendió a los jóvenes, después de todo, Rika jamás se llevó con Sora (Ni con ninguna concubina, mas, que la sultana Haruna) Era de esperarse que creyera que apoyó al príncipe Kouji, sin embargo, era un error.
—Creo que se equivoca mi sultana.— Musitó Hikari— El apoyo Austro-Hungaro se debió a la alianza que formó mi primo, Takuya Bey.
—¿Takuya Bey tuvo alianzas con ellos?— Preguntó Sora.
La hermana de Taichi asintió— Sí, pocos sabían de esto, yo lo supe por mera casualidad.
—Lo cual tendría sentido.— Respondió el rubio— Rika siempre se mantuvo al margen de la guerra por el trono. Jamás tuvo preferencia entre nuestros hermanos.
La pelirroja hija del sultán Hiroaki se distinguía por ser una persona neutral, preocupada solo por el bien del estado, independiente de que príncipe llegara al trono, le interesaba que su dinastía continuara en el poder.
—Bueno, ahora no le queda de otra más que apoyar a Yamato.— Comentó la pelirroja.
Y a su hijo, Kiriha, el futuro heredero al trono.
—Mi sultana.— Miyako llamó a Sora— Es hora que el príncipe vaya a clases.
—¡No quiero clases!— Musitó Kiriha— Quiero jugar.
—Ya tendrá tiempo para eso.— Contestó la kalfa.
—Ahora es necesario que estudies mi niño.— Sora besó su mejilla.
Kiriha simplemente refunfuñó y ambos se levantaron de su asiento.
Sora hizo una reverencia frente a Tk— Permiso, príncipe.— Dirigió su mirada hacia la castaña— Hikari.
—Ve Sora.— Respondió el oji-azul.
Fue así como madre, hijo y kalfa abandonaron el lugar dejando solo a ambos jóvenes.
—Creo que también llegó mi momento de retirarme.— Comentó Hikari, debía hablar con Juri acerca de unas organizaciones del harem.
Takeru dirigió su mirada hacia la Yagami— Espera.— La tomó de la mano suavemente—Quería saber si tienes esta tarde libre.
—¿Esta tarde? — Preguntó Hikari— ¿Por qué?
—Porque quiero comenzar nuestras clases. — Respondió el rubio— Supongo que no olvidaste que ayer quedamos en eso.
—¿E? N-no, no se me olvidó mi príncipe. — Contestó la castaña— Pero, no pensé que comenzaríamos tan luego.
—Mientras antes mejor ¿no? — Habló el oji-azul. Quería recuperar su talento para la música, per sobre todo anhelaba estar más tiempo con su amiga de la infancia.
Hikari asintió.
Mientras tanto en el harem.
Mimi junto a las demás concubinas se encontraban en su clase de danza.
—Muy bien señoritas, así se me mueven las caderas.— Habló Gennai.
La Tachikawa rodó los ojos, era divertido sin duda, esta forma de bailar era muy inusual en Venecia, la ropa y movimientos eran algo nuevo. Sin embargo, aprender este baile era de cero importancia, ella no quería impresionar al sultán, al contrario, quería estar lo más lejos posible.
Dirigió su mirada hacia el balcón sobre ellas donde se encontaban "Las favoritas del sultán"
Hizo una mueca, era como si se burlasen de ellas por estar ahí.
—¿Qué tanto miran esas engreídas?— Preguntó Mimi molesta.
Airu dirigió su mirada ellas— Supongo que para ellas ser favoritas significa "superioridad"
La castaña hizo una mueca— Ellas no son superiores a mí.— Quizás, era un esclava, pero eso no les daba derecho a mirarla en menos.
—No te preocupes ¿quién sabe? Algún día podríamos estar nosotras ahí.— Musitó la rubia.
—¡Ni loca!— Exclamó la oji-miel.
—Hey, señoritas.— Gennai se acercó a ellas— ¿Qué tanto hablan?
—Nada.— Airu bajó rápidamente la mirada.
El oji-azul simplemente hizo una mueca y dirigió su mirada hacia Mimi, quién también bajó la mirada.
—Gennai Aga.— Juri Kalfa ingresó en el lugar llamando la atención— Señoritas.
El Aga volteo hacia la castaña y se acercó— Juri ¿qué ocurre?
—Vengo a dar una información importante.—Respondió la kalfa.
—¿A sí?— Preguntó Gennai.
—¿Cuál?
Juri dirigió su mirada hacia las señoritas—Hoy todas conocerán a nuestro sultán.
¡Oh no!
—¿Q-qué?— Cuestionó el oji-azul—¿Por qué?
—Porque nuestra sultana madre lo ordena, no tengo mucha explicación al respecto.— Respondió Juri— El sultán caminará por el pasillo principal de harem, como inspección. Así que, deben comportarse.
¿Comportarse? ¡Ni en broma! Lo único que quería hacer era lanzarle un balde de agua encima.
—Sobre todo tú.—Gennai se dirigió a Mimi— Fiera salvaje que simplemente nos has dado problemas.
La castaña hizo una mueca— Sí me dejaran ir, no tendrían que soportar mis escándalos.
—¡Olvídalo! ¡Nadie abandona el palacio de nuestro sultán!— Respondió el oji-azul.
Por el momento, próximamente, ella lo haría.
—¡Todas deben comportarse!— Exclamó Gennai— Es una orden.
Taichi salió de la sala del trono y caminó a través de un pasillo en dirección a su apartamento. La reunión con los pashás lo dejó exhausto necesitaba comer algo, ver si Hikari estaba bien y luego volver rápidamente a sus labores de guarda espalda. Gracias al cielo, Ryo Bey se encontraba entre ellos y podía cubrirlo unos minutos. Agradecía el puesto de guardia, sin embargo, Yamato conocía que él también debía preocuparse por su hermana Hikari, sobre todo en este cambio tan repentino.
—Taichi Pashá.— Una voz lo sacó de sus pensamientos.
El castaño reconoció al instante esa voz que simplemente ignoró.
—¡Hey! Taichi Pashá.
Continuo su caminar, sin parar.
—¡Dentengase!— Aquella mujer alzó la voz— ¡Es una orden!
El hermano de Hikari se detuvo y apretó su puño. No quería hablar con ella, mas, no podía negarse a obedecer una orden, después de todo, ella era una sultana y debía obedecer. Si no quería tener problemas.
Volteo hacia ella y efectivamente ahí se encontraba aquella joven de cabello rojizo.
Inclinó su cabeza.
—¿Qué necesita sultana?
Sora se acercó hacia ella—Hablar contigo.— Respondió— ¿Tienes unos momentos?
No. Para ella no.
—Usted y yo no tenemos de qué hablar.— Declaró Taichi serio— Al contrario, debemos estar lo más lejos posible.
Que un pashá intercambiara palabras con una mujer del harem era mal visto, salvo si había una razón como la crianza del príncipe heredero o temas políticos.
—Taichi, entiendo que estés enojado y que no quieras hablar conmigo, pero...
—Le rogaría que por favor, no me hable de "tú"— Interrumpió el Yagami— Soy un caballero de la corte con un puesto importante y usted una sultana, debemos hablarnos formalmente.
Sora hizo una mueca.
A él jamás le interesó la formalidad, dolía que quisiera cambiarlo, pero lo entendía.
—Disculpe.— Respondió la pelirroja— Le hablaré de usted.
Taichi asintió— Es lo que corresponde.
Sora bajó la mirada y suspiró— Así como corrresponde que usted me escuche. Quiero hablar con un usted para arreglar nuestra relación.
—¿Nuestra relación?— Cuestionó el castaño— No hay ningún tipo de relación entre usted y yo.
—Claro que sí.
—Claro que no.— Respondió Taichi.
—Aunque no le guste sí.— Sora alzó la mirada— Usted es el guardia real del sultán y su familia. Yo soy parte de su familia junto a mi hijo.
Lamentablemente. Algunas veces olvidaba ese detalle.
El castaño se mordió el labio inferior.
—¿Qué quiere sultana?
—Quiero tener seguridad que cuidarás de mi hijo.
Taichi alzó la mirada— ¿Perdón? ¿Usted quién se cree que es para cuestionar mi trabajo?
—No lo cuestiono, simplemente quiero seguridad.— Respondió Sora— Entiendo que suted esté enojado conmigo, pero a través de ese enojo nace la desconfianza. Ahora usted es el guardia imperial, el guarda espalda del sultán y sus hijos. Quiero tener la seguridad que cuidará a tanto a Yamato como a Kiriha independiente de su odio hacia a mí.
—Mi lealtad hacia el sultán va independiente hacia usted, así como también mi lealtad a los príncipes.— Habló Taichi— Elimine su miedo al creer que dejaré a Kiriha, como guarda espalda real es mi deber cuidarlo, aunque trate de su hijo.
—¿Cómo puedo asegurarlo?
—Me da lo mismo si lo cree o no.— Respondió el castaño— Ya le di la respuesta. Cuidaré tanto del sultán como de su hijo.— El desprecio en su mirada era evidente.
Sora hizo una mueca ante esto, evidentemente el chico no quería estar relacionado con ella. Pero era bueno saber que cuidaría de Kiriha.
Suspiró.
Lo mejor sería confiar en su palabra y cortar esta conversación.
—Bu-bueno, te lo agradezco.— La pelirroja bajó la mirada.
—No me lo agradezcas, no lo hago por ti.— Respondió el castaño. Esto lo hacia por el bien del imperio, su amigo y suyo principalmente, si quería él estar bien, debía ser de fiar para la familia real.
~Horas más tarde~
Hikari llegó junto al príncipe Takeru que se encontraba a las afueras del harem e hizo una reverencia—Mi príncipe, buenas tardes.
—Buenas tardes, Hikari.—Contestó el hermano de Yamato con una sonrisa al ver llegar a la castaña.
—¿Está listo para nuestra clase?
—Sí.— Respondió el rubio.
—¿La haremos en el harem o tu apartamento?
El oji-azul negó— En ninguno de los dos.— Contestó— Tengo un lugar especial.
—¿Especial?— Cuestionó la castaña.
El chico asintió— Antes de ir a él necesito que te cubras los ojos?
—¿Que me cubra los ojos?
—Sí.— Tk alzó una venda.
Hikari alzó una ceja sorprendida— ¿Dónde vas a llevarme?
—Es una sorpresa.— Respondió el rubio.
—¿Por qué no puedo ir con los ojos abiertos?— Cuestionó Hikari.
—Porque es secreto, ya lo dije.— Contestó Takeru—¿Confias en mí?
—Sí, pero...
—Confía.— Musitó el chico y tomó su mano.
Hikari ante esto observó su mano e inevitable fue para ella sentirse nerviosa— E-está bien.
Fue así como el príncipe depositó la venda sobre sus ojos y la amarró en un nudo.
—¡Señoritas! ¡Por favor! ¡Formarse!— Gennai alzó la voz aplaudiendo a su vez.
Todas las jóvenes del harem, incluyendo Mimi, se posicionaron en fila al lado del gran pasillo a las afueras del harem.
—Ya saben señoritas.— El Aga caminó frente a ellas— Mantengan la compostura, no hablen si no se los pide y sobre todo...—Alzó la voz—¡No lo miren a los ojos!
—¿Por qué no?— Preguntó Mimi.
—Porque sería como una frente.— Respondió Juri— Ustedes deben mantener compostura.
Mejor así.
—¡Yo no quiero conocerlo!— Exclamó la oji-miel molesta.
—¡No grites!— Juri la regañó tomando su brazo.
—¡No!— Mimi se soltó— Quiero irme.
—¡Oh no!— Exclamó Gennai— ¡No hagas escándalo de nuevo niña! ¡Y formate!
—¡No!— Gritó Mimi y se dispuso a correr, mas, no alcanzó a salir por la grandes puertas, ya que alguien apareció en su camino tropezando con ella.
¡Rayos!
—¡Atención! ¡Su majestad el sultán Yamato!
Mimi hizo una mueca y levantó levemente su mirada grande fue sorpresa, ya que, en vez de encontrarse con aquel feo anciano se encontró con cierto chico rubio de ojos azules.
Alzó una ceja al reconocer a aquel sujeto.
—¡Hey! ¿Tú?— Preguntó la castaña
Yamato hizo una mueca y observó a la chica fijamente a los ojos.
Al parecer llegó el momento de la verdad.
Aunque...
—Me alegra verte, por favor, ayúdame a escapar.— Mimi lo tomó de las manos.
Todos observaron a la castaña horrorizados ante esto, sobre todo Gennai.
Yamato alzó una ceja sorprendido.
—¡Por favor! ¡Ayúdame a escapar!— Rogó la castaña— ¡No quiero conocer al sultán!
¿Qué?
—¡Por favor!— La mirada suplicante de la chica literalmente dejó al rubio petrificado sin poder reaccionar o decir algo.
—¿E? Se-señorita, yo...
Mimi simplemente observó expectante al oji-azul.
¡Necesitaba salir de ahí!
Aunque...
—¡Mal educada!— La voz de Gennai la sacó de sus pensamientos y la jaló fuertemente del brazo.
—¡Auch! ¡No me jale!— Exclamó Mimi.
—¡Es lo que te mereces!— Gritó Gennai.
—¿Cómo te atreves a hablarle así?— Regañó Juri.
—¿A-así?— Mimi alzó una ceja sorprendida ante esto— ¿A él?
Gennai asintió.
—¿Por qué no puedo? Yo lo conozco y...
—¡Él es nuestro sultán!— Declaró el hombre de ojos azules.
¿Qué?
—¿Dónde vamos príncipe?— Preguntó la castaña mientras caminaba a ciegas siendo guiada por el rubio.
—Ya lo verás.— Respondió el oji-azul mientras caminaba.
Hikari hizo una mueca, no desconfiaba de él, pero le daba inseguridad caminar a ojos cerrados.
—¿Puedo saber una pista?
—¡Que impaciente! ¿e?—Musitó Takeru— No recordaba ese lado de tí.
La castaña rio—Disculpe mi príncipe, pero tengo curiosidad.
—Tranquila.— Respondió el hermano de Yamato— Ya vamos a llegar.
Fue así como ambos continuaron subiendo las escaleras, al llegar al final caminaron unos metros y finalmente llegaron a su objetivo.
—Llegamos.— Musitó el príncipe antes de aflojar la venda, esta cayó e Hikari pudo ver donde estaban.
Era un jardin hermoso, lleno de flores, árboles, una fuente, rodeada de una murralla, mas, en el cielo no había techo, así que, la luz entraba en todo su esplendor.
—¡Wow!— Exclamó la castaña— Este lugar es hermoso.— Dirigió su mirada hacia los arbustos donde habían unos liliums, a su costado unas rosas, claveles, margaritas, Dalias, Hortensias, entre muchas otras, sin embargo, sobretodo sobresalía un árbol en particular con flores blancas— ¿Ese es un árbol de Sakura?
Tk asintió.
—¡Wow!— La castaña se acercó al árbol y tocó las flores.
Takeru sonrió— ¿Te gusta?
—¡Me encanta!
—Me alegra que guste.— Respondió Tk.
—No recuerdo haber estado aquí.— Musitó la Yagami.
—No me sorprendería. — Contestó el rubio— Es el jardín privado del palacio, nadie puede entrar aquí más que el sultán o sus hijos. — Respondió— O también, personas que ellos mismos inviten, como tú.
Hikari sonrió y observó el lugar—Eso lo explica.— Comentó.
Sin duda era un lugar hermoso, especial para aquellas nobles con sangre real.
—Hay muchas flores.— Comentó la castaña— Y plantas.— Sonrió— ¡Me encata!
—Sí, hay muchas flores de diferentes especies. — Musitó Takeru— Todas traídas de tierras lejanas hasta el palacio por orden de mi abuela Lariet, que en paz descanse.
—Mi madre me comentó una vez que la sultana Lariet amaba las flores, pero, no pensé que tuviera un jardín así. — Habló Hikari.
—Ella amaba este lugar, lo cuidaba con su vida. — Respondió el rubio— Por eso es secreto y muy protegido, porque no muchos llegan a conocer este lugar.
—¡Vaya! Me siento honrada que me dé esta oportunidad mi príncipe. — Hikari hizo una reverencia.
Takeru hizo una mueca, había algo que hace bastante lo molestaba— ¿Por qué me hablas así?
—¿Así? — Preguntó la castaña—¿Así como?
—Con tanta formalidad, Hika. — Respondió el rubio— ¿Acaso no somos amigos?
—Sí lo somos, pero eso no me da atribuciones extra para faltarle el respeto, usted es un príncipe de nuestra noble dinastía Otomana. — Contestó la hermana de Taichi con la mirada baja.
Takeru hizo una mueca— No es una atribución extra que me trates como siempre lo hicimos. — Llevó una mano a su mentón y alzó su mirada— Después de todo nos conocemos hace años y nos tenemos cariño ¿no?
—¿Ca-cariño? — Preguntó la castaña sorprendida.
—¿E? — El rubio se sonrojó a más no poder ante esto, rápidamente alejó su mano de la castaña— Di-digo, cariño d-de amigos, ya sabes. — Aclaró su garganta— Un cariño de amigos.
Hikari suspiró, por unos minutos pensó que trataba de algo más.
—Porque somos amigos ¿no?
—¿E? S-si. — Respondió la castaña— Lo somos.
—Por eso no tendrías que hablarme con tanta formalidad. — Retomó el tema.
—Debo hacerlo, frente a los demás no sería muy bien visto. — Contestó Hikari— Después de todo, usted es importante.
Sí, lamentablemente ante los demás debían mantener su comportamiento.
—Sí, pero entre amigos no me gusta tener formalidades.— Habló el rubio— Créeme, me sentiré mil veces mejor si me dices Takeru...—Musitó— O Tk.
Tk
Ese fue el diminutivo con el cual ella se refería a él cuando eran niños. Ella misma lo apodo de ese modo.
—¿Está seguro de esto?
El rubio asintió.
Hikari sonrió—Bueno, está bien prín…
—Takeru. — El rubio la interrumpió.
La castaña sonrió— Takeru.
¿Sultán?
Mimi observó a Gennai, Juri y luego al chico rubio que "prometió ayudarla"
No, él no podía ser el sultán ¡Claro que no!
—¿Sultán?— Preguntó la oji-miel— ¿É-el es el sultán?
—Sí, él es el sultán.— Respondió Juri.
¡No! Esto no.
—¡Inclinate!— Exigió Gennai empujando su cabeza para una reverencia.
—Pe-pero...—Mimi dirigió su mirada hacia el oji-azul sin saber exactamente que decir o hacer.
Yamato simplemente observó a la chica con algo de pena, jamás pensó que le dolería ver al decepción en los ojos de una extraña hacia él. Su mirada en vez de brillar se oscureció como la noche y dejó de brillar.
Bajó la mirada.
Mimi dirigió su mirada hacia el florero que estaba junto a ella, rápidamente extendió su mano, lo tomó y lanzó el líquido contra el rubio.
—Pero ¿qué rayos haces?— Preguntó Yamato.
—¡Insolente!— Gennai le gritó a Mimi y rápidamente tomó su brazo con brusquedad— Disculpe mi sultán, le enseñaré a comportarse.
—¡Pues tomela!— Respondió la castaña— ¡No me arrepiento!— Dirigió su mirada hacia el rubio— Usted es idiota.
¿Qué?
—¡Cuida tus palabras!— Juri alzó la voz.
—No.— Respondió Mimi.
Yamato frunció el ceño, no le gustaba que plebeyos se tomaran atribuciones como estas y lo riduculizaran. Debía tomar cartas en el asunto, aunque no sabía como hacerlo esta vez.
—Agas.— Gennai llamó a sus guardias— Lleven a esta joven a...
Sin embargo, el jefe del harem no pudo terminar su orden, ya que un pequeño niño se lo impidió.
—¡Padre!
En el lugar apareció el pequeño príncipe rubio, hijo de Yamato, quién corrió hacia el sultán.
—Padre, me alegra verte.
Yamato dirigió su mirada hacia su hijo todavía desconcentrado por la situación— Kiriha ¿qu-qué haces aquí?
—Vine a jugar.
—¿Jugar?— Cuestionó el sultán.
Kiriha asintió y volteo hacia la castaña— Hola Mimi.
—Ho-hola.— Saludó la castaña.
—¡Que bueno verte!— Musitó el pequeño.
—Padre, ella es mi nueva amiga, juega conmigo.— Musitó Kiriha.
¿Qué?
Yamato pasó su mirada por su hijo y luego por la joven.
—¿Tu amiga?
Kiriha asintió.
Yamato observó sorprendido a su hijo, luego ala joven y a contiuación a Gennai. No entendía qué rayos estaba ocurriendo.
—Disculpe mi sultán.— Musitó Gennai— Sin querer llevamos a esta joven donde la sultana Sora para entretener al príncipe. Grave error. Lo solucionaré lo antes posible.
—¡Por favor, vamos a jugar!— Rogó el pequeño jalándo a la castaña de la mano.
—Disculpe mi príncipe, pero no será posible.— Respondió Juri.
—¿Por qué?— Cuestionó Kiriha— ¡Yo quiero jugar!
Gennai pasó una mirada por el sultán y se acercó al niño— ¿E? Mi príncipe, no creo que sea buena idea.
—¡Claro que sí!— Elevó la voz Kiriha— ¡Ella juega conmigo!
—Sí, pero no es seguro.
—¡Cállate!— El pequeño alzó la voz— Tú no eres quién para darme órdenes.
Esto sorprendido a todos a su alrededor, sobre todo a Mimi.
—¡Ella será mi nueva dama! ¡Y jugará conmigo! ¡Es una orden!
+Cuando se habla de hijos de un sultán no se mencionana las mujeres, osea Yamato puede tener 12 medias hermanas o más y no se nombrarán lamentablemente.
marii02: Hola jsjsjs sí, fue un balde de agua fría para Sora saber aquello, después de todo, Taichi asciende y eso le traerá mayores beneficios, es consciente que lo hizo sufrir por ser "menos" que Yamato, así que, mientras más ascienda más difícil será. Sí, de a poco le toma cariño, ya que es la prmera mujer que le habla de "igual" al desconocer su puesto. Yes, Yamato puso todo en la mesa por su hermano, más, deben ser consciente que el consejo lo es TODO en el imperio, muchas cosas pueden pasar jsjsj Sí, es genial que a Kiriha le agrade, así de alguna forma se acerca más a Yamato, aunque dudo que a Sora le agrade esto un futuro. Sí, Rika es sultana, pero a diferencia de Natsuko y Sora, es sultana de nacimiento, pero aún no aparecerá, en algún minuto comprenderán más de su existencia. Ojalá te haya gustado esta historia y continues leyendo, te mando un abrazo a la distancia, bye.
mimato bombon kou: Jsjsjs hola, aquí estoy con este nuevo jsjsjs bueno, he querido soltar muchos spoilers más, esta historia tendrá momentos emocionantes desde ahora que Mimi sabe que Yamato es el sultán. Bueno, Kiriha en su ternura se unirá a Yamato, aunque también debemos ser conscientes que fácilmente podría ser rival con Mimi si esta llega a ser sultana, por Sora jsjs Sí, Hikari y Takeru son un amor, en esta historia será lo más hermoso que leerán. Ya veremos como será ahora la reacción de Mimi, ya que sabe que Yamato es el sultán. Ojalá te haya gustado esta historia y continues leyendo, te mando un abrazo a la distancia, cariños.
DespinaMoon2210: Hola, gracias jjijiji Espero que te guste esta historia jsjsjsj Aquí tienes un nuevo capítulo, ya veremos lo que ocurre entre estos dos y si Mimi logra tocar sus células jiji Ojalá te haya este capítulo y continues leyendo, te mando un abrazo a la distancia, cariños.
+Siempre he dicho que los protagonistas de otras temporadas participarán, entre ellos, Takuya, Kouji, Kiriha, Nene, etc. Pero tomará su tiempo.
Kızlar Ağası Es el jefe del harem, es eunuco, también se conoce como maestro de las niñas, en este caso Gennai tiene este título.
Kapuji-bashi Guardia principal del Sultán, en este caso Taichi, quién también es Pashá.
Haré una dinámica, se supone que en el imperio otomano utilizaban dos nombres las mujeres, así que me gustaría a las protagonistas mujeres colocarle un nombre Turco aparte de su nombre original. La primera persona será la madre sultana:
Hafsa Natsuko Valide Sultan.
