Bueno ¿a quién no le gusta ver a sus personajes favoritos sufrir?

Esta escena es después de la primera sesión de tortura, pero antes de que Crosshair se escape para enviar su mensaje.


Acostado sobre la cama de metal, la aguja en su cuello no le permitía enfocarse en nada más que el dolor recorriendo sus nervios.

Los clones eran resistentes, y la tolerancia a la tortura había sido parte de su entrenamiento. Los Kaminianos solo creaban cosas perfectas, después de todo. Pero como solía ser la inmensa mayoría de las veces, el entrenamiento y las simulaciones no le hacían justicia a la realidad.

Quería gritar, pedir que parara, pero aún le quedaba una pizca de lucidez para saber que eso no funcionaría. Lo único que podía hacer era recordar su entrenamiento "Bajo ninguna circunstancia deben dar información".

"Lo más importante es resistir hasta que la información que tienen sea inútil"

No tenía idea de cómo el doctor se había enterado de que sus hermanos estaban vivos, y no era de mucha ayuda que genuinamente no supiese su paradero, porque por más pequeño que fuera, cualquier detalle de cómo operaban sus hermanos podía darle entendimiento al doctor para cazarlos. Y ya había visto de lo que el imperio era capaz.

"Si son capturados será notificado, y la información sensible será destruida o cambiada si es posible" Información... Información... Sus hermanos no saben que el imperio los tiene en la mira.

"No lo saben... la información... no lo saben..."

La agonizante sensación no lo dejaba pensar con claridad. Ni siquiera logra registrar el sonido de la suave voz del doctor. De un momento a otro, el droide emite un leve chirrido y se detiene.

El intenso dolor desaparece casi instantáneamente, dando paso a uno residual, su respiración es acelerada pero sus músculos se empiezan a destensar, y a pesar de la niebla de desorientación en su mente, nuevamente logra enfocar la oscura y pequeña habitación donde se encuentra y a la persona en frente suyo.

Crosshair no tarda en notar que solo el doctor estaba presente. Ni la mujer ni los dos guardias que lo habían traído aquí estaban ¿Cuánto tiempo había pasado?

—¿Listo para hablar? —dijo una voz borrosa.

Tardó unos segundos en entender lo que decía el doctor, aún afectado por el suero del droide.

—Te lo voy a repetir: si me das la información que necesito te dejaré ir. Todos tus registros serán borrados, serás libre de hacer e irte a dónde quieras.

El doctor lo hacía sonar casi amigable. Casi. Pero incluso antes de la tortura, ya Crosshair podía detectar un veneno en cada una de sus palabras. "Irte a dónde quieras" Incluso si la oferta fuera a cambio de nada, él era un clon, no tenía a dónde ir.

El doctor parece esperar una respuesta, pero lo único que obtiene es una mirada desafiante, haciéndolo suspirar.

—Si no hablas, esto solo empeorará cada vez más para ti.

Nuevamente, silencio es lo único que se escucha de parte del clon, y la expresión tranquila del doctor empieza a convertirse en frustración.

—La verdad no puedo decir que me sorprenda tu estoicismo. Los clones Kaminianos son productos de la más alta calidad. Pero te aseguro... todos se rompen.

Su voz tan calmada era desesperante, y esas últimas palabras, dichas más lenta y amenazadoramente, tenían otra connotación.

Durante la guerra no era nada habitual rescatar clones que habían sido tomados prisioneros, pero las pocas excepciones solían venir acompañadas de historias de terror, y la de los captores que torturaban a los clones solo porque si eran las más comunes. La fuerza clon 99 no acostumbraba a juntarse con los regs como para oír estás historias, pero Echo sí que tenía mucho que contar.

A pesar de las amenazas, Crosshair permaneció inerte. Ya no es un soldado de la república, ni del imperio.

Ya no tenía propósito. No tenía nada.

Excepto... El único bastión de sanidad que le quedaba era saber o imaginar que sus hermanos estaban bien y a salvo en algún lugar, y piensa aferrarse a eso hasta su muy posible muerte en este lugar.

"Pero... ¿Están a salvo...? El imperio los busca y ellos no lo saben."

El doctor lo miraba fijamente, aún esperando una respuesta. Sus ojos también parecen estar llenos de veneno.

—¿Sabes...? puedo seguir con esto todo el día, y la verdad... me gustaría saber cuánto hace falta para que grites.

"Bajo ninguna circunstancia deben dar información" Enfocarse en el entrenamiento. Nada que este sujeto le dijera le iba a hacer cambiar de opinión.

A pesar de no poder mover mucho la cabeza, vio como el doctor se dirigía hacia el droide. No pudo distinguir que hizo, pero a juzgar por lo que dijo, lo estaba preparando para otra sesión. Observó con horror como el doctor se apartaba y el droide se acercaba hacia él. Instintivamente intento levantar los brazos y apartar la cabeza, ambas acciones detenidas por las correas que lo sujetaban a la camilla.

Tan pronto como la aguja atravesó su piel, cada nervio en su cuerpo empezó a gritar. Se sentía ligeramente más intenso que la última vez. Era parecido a una electrocución. Nuevamente invadido por las ganas de rogar que se detuviera, lo único para lo que tenía conciencia era para apretar los dientes y resistir.

"Lo más importante es resistir hasta que la información que tienen sea inútil" Y ciertamente su información podía clasificarse como inútil para la mayoría. Pero hasta un porcentaje ínfimo tiene chance de acertar.

—Me pregunto si notas la diferencia —preguntó con una sonrisa—. Es otra fórmula. Ligeramente más potente.

El clon escuchaba la voz su captor junto con el pitido en sus oídos, pero no registraba palabra.

—Para algunos tan solo este pequeño cambio es suficiente. Y a mí... pues me gusta ir lento.

Con una pequeña sonrisa marcada en su rostro, el doctor veía con satisfacción como el clon trataba desesperadamente de moverse. Casi parecía convulsionar, y sus gemidos de dolor estaban empezando a tener efecto sobre él.

Crosshair no tenía idea de si estaba logrando contener su voz, bajo el efecto del suero no distinguía que era y que no.

"¿Cuánto tiempo ha pasado?"

"Mí información es inútil"

"No debo hablar... no debo hablar..."

Sus pensamientos eran caóticos, circulaban en medio del la niebla en su cabeza, hasta que repentinamente sintió el fugaz alivio del droide sacando la aguja ¿El doctor le indicó que se detuviera?

Sus ojos medio abiertos, afectados por el dolor y el cansancio, divisaron al doctor más cerca de lo que le gustaría, observando con una mirada hambrienta.

—Es fascinante como reaccionas diferente a los otros clones ¿Es por tus modificaciones genéticas? —cuestionó con interés—. Nala Se hizo un excelente trabajo con su pequeño proyecto extra. Y bueno... tenemos tiempo.

El pitido en sus oídos no le dejaba entender la mayoría de lo que decía, pero definitivamente si sentía algo siniestro en su entonación.

—Me gusta como reaccionas.

Posiblemente era por el efecto del suero, pero no se percató de en qué momento el doctor apartó el panel conectado a la cama que estaba sobre él.

La presión que ejercían las correas sosteniendo sus tobillos se aflojó y vio que se las estaban quitando. Y antes de que pudiera pensar en patearlo, sintió unas manos sobre su cadera, agarrando su ropa, quitándole el pantalón.

No era ningún ingenuo, ya sabía lo que pasaría. Otras de las historias de clones prisioneros sobrevivientes, o al menos las que Echo había oído. De este tipo en particular no eran comunes, pero las había. Pero parecía algo tan ajeno, la clase de cosas que daba la impresión de ocurrir una vez cada mil.

"¿De verdad esto me va a pasar?"

Sus sentidos aturdidos se exaltaron al ver cómo el doctor trepaba a la cama de metal.

"Aquí no hay espacio para esto" Pensó intrusivamente el clon.

Estaba sobre él. El maldito doctor estaba sobre él, abriéndolo de piernas, no dejando ninguna duda de sus intenciones.

Si la sesión de inyecciones con el droide no le habían causado ya suficiente agonía, ahora también sentía un peso terrible en el estómago. No quería ver al sujeto sobre él. Dirigió su mirada hacia la entrada de la habitación, sellada por el láser rojo.

"¿A este tipo no le preocupa que lo vean haciendo esto?"

Todo se podía ver a través del filtro rojo desde adentro hacia afuera y viceversa.

"¿Por esto la mujer y los guardias no estaban?" Su mente estaba llena de preguntas irrelevantes "¿Ya lo tenía planeado?"

No tenía idea de que estaba haciendo el doctor, suponía lo obvio; sentía sus manos en una de sus piernas, pero no quería mirarlo, se limitó a esperar a que pasara lo que tenía que pasar.

Finalmente, empezó a sentir la intrusión. No quería dejar en evidencia que lo mucho que le dolía, pero si había podido con el droide, podría con esto. No le sorprendía en lo absoluto que no lo preparara para nada. Era evidente que solo quería hacerlo sufrir más, y el maldito sádico seguramente ya tenía una erección desde hace rato por verlo a merced del suero de tortura.

El clon no notaba que estaba frunciendo el ceño, ni que su respiración empezaba a acelerarse, pero el doctor sí.

—¿Primera vez? —preguntó con malicia, reclinándose ligeramente hacia adelante—. Porque me … ah... me parece que sí —dijo mientras comenzaba a dar estocadas sin cuidado.

Lo más importante es resistir..." Mantener sus pensamientos enfocados en cualquier otra cosa era primordial. Sus ojos estaban totalmente fijos en la entrada y su tinte rojo, pero un movimiento especialmente rudo le hizo soltar un gruñido sin darse cuenta, cosa que evidentemente le gustó al sujeto sobre si por la pequeña risa que escuchó. Era como si lo hubiera tomado como señal para comenzar a penetrarlo más bruscamente.

Sosteniéndolo de la cintura, el doctor mantenía un ritmo constante, y el clon solo podía dejar los puños cerrados fuertemente y aguantar. El efecto residual de la inyección solo hacia todo aún peor. Tenía una sensación de punzadas constantes dentro de su piel, pero no pensaba demostrar nada. No le daría lo que quería, ni su dolor, ni su información.

—Ah, los clones, siempre tan resilientes.

Había una parte de él que se estaba recluyendo en sí mismo, una parte que no sentía nada de lo que le estaba pasando y solo contemplaba como sus decisiones lo habían traído hasta aquí.

Decisiones.

Algo casi ajeno a los clones, pero que pensó que tenía, y hasta en eso había errado. La supuesta "superioridad" que desesperadamente quería creer que poseía por encima de los clones regulares no significaba nada para el imperio.

Su único propósito, para lo que había sido creado, era pisoteado por los mismos en los que creyó que lo respetarían. En los que creyó que le seguirían dando sentido a su vida, y por los que decidió abandonar a su escuadra.

"Fuimos buenos soldados, seguimos órdenes... ¿y para qué?" Mayday tenía razón, sus hermanos tenían razón. Y ahora estaba pagando el precio de sus equivocaciones.

Una cachetada le hizo salirse repentinamente de sus pensamientos, incluso rompió su propia regla y clavó la mirada en el hombre encima suyo.

—¿Problemas para escuchar, clon? —su voz, normalmente calmada, se había agitado ligeramente por la actividad.

Crosshair no estaba seguro de que había estado diciendo, pero no le importaba, no le daría su atención. Nuevamente dirigió la mirada hacia otro punto de la habitación. Pero el doctor igual se reclinó hacia él, su rostro cerca de su oído. Podía sentir su respiración.

—Hagámoslo más divertido —le susurró.

Inmediatamente el chirrido del droide lo alertó.

Volteó su mirada hacia el droide y lo vio acercarse.

"No..."

No le dio tiempo ni de procesar su miedo, cuando otra vez la aguja atravesaba su piel y su visión pasó a tener puntos negros.

El clon, nuevamente tratando de moverse y apartarse instintivamente, causó que el doctor lo sostuviera de las piernas y continuara su asalto.

—Aah... ¿Es la inyección? Te pusiste más apretado... Ah...

Crosshair no le estaba escuchando en lo absoluto. No podía enfocarse en nada.

—Estos espasmos que estás teniendo... se sienten tan bien —dijo sin detenerse.

"Basta, por favor basta" El dolor que sentía el clon no le dejaba saber si sus pensamientos estaban dentro o fuera de su cabeza.

"¡Por favor detente!" Solo podía esperar que, en medio de ese mar de agonía y desconcierto, no estuviese exteriorizando sus pensamientos.

"No debo hablar... no debo hablar... no debo hablar"

Punzadas, punzadas por todas partes.

"Bajo ninguna circunstancia..."

El malnacido doctor no dejaba de moverse y sentía como si el interior de su piel se quemara.

"Ninguna... ninguna"

Le retumbaba la cabeza, los oídos. Estaba tan agotado ¿Cuándo iba a parar esto?

"Los buscan... buscan a la niña... ellos no lo saben"

Si atrapan a su escuadra los traerán aquí. Estarán en manos de este enfermo. No podía permitir que eso pasara. Tenía que resistir.

Sus sentidos estaban tan atacados que no podía notar el acelerado ritmo del doctor. Habría estado aliviado de que seguramente ya estaba por terminar.

Y aunque no fuera alivio lo que recorría su cuerpo, el inmediato cese del dolor intenso le hizo soltar un aliento ahogado. Su rápida respiración que lentamente se estabilizaba hacía eco en las paredes. El droide se alejaba lentamente.

El palpitar en su cabeza era demasiado fuerte, apenas podía enfocar la mirada. Los sonidos se escuchaban como si tuviera un par de tapones en las orejas. Estaba tan adolorido, cansado y desorientado. No lo sabía, pero estaba temblando.

La voz del doctor sonaba en la habitación, pero para Crosshair era una verborrea inentendible. En ningún momento notó cuando se bajó de la camilla, el suero hacía que hasta el tiempo fuera difícil de discernir. Su único "consuelo" sería que no supo cuando el hombre acabó, solo terminó de un momento a otro. Pero si pudo ver, a través de su visión borrosa, como le estaba volviendo a colocar los pantalones, volviendo a colocar las correas, dejar el panel de la camilla en su lugar, como si nada hubiera pasado.

"Soy un clon en manos del imperio, para nadie ha pasado nada"

Le tomó unos momentos, pero ya estaba logrando escuchar con más claridad.

—Emerie, necesito que vengas —habló el doctor a un comunicador en su mano.

Mientras esperaba por ella, colocó su mirada en el clon, realmente era fascinante. Y nunca se cansaba de ver el efecto del suero. De verdad no había quien superara a los Kaminianos en el área de la clonación. Al menos no hasta que él mismo lo hiciera.

Se acercó a la camilla, viendo como el clon, con su mirada fija en el techo, no le prestaban atención. Aunque no tenía importancia.

—Eso estuvo bastante bien. Pero ahora tengo otras cosas de las que ocuparme —le dijo con desinterés—. Si hablas, todo esto se detendrá. No volverás a verme a mi o a estas instalaciones, y nadie te perseguirá.

Una oferta muy generosa, y más para un clon, desde su punto de vista.

—Pero si no... bueno, nos seguiremos viendo. Aunque ciertamente me gustaría repetir esta sesión... quizá con otro suero, o algo más rudimentario.

Se acercó a su oído, bajando un poco la voz.

—Siempre estoy ansioso de experimentar diferentes variables con mis sujetos de prueba —le confesó con aquel tono venenoso.

Una parte de Crosshair realmente quería hacerle caso. Salir de allí, no volver a verlo, no tener que seguir pasando por esto. Y su cuerpo intensamente adolorido apoyaba esta idea.

Pero otra parte, una más fuerte, ya estaba decidida. No diría absolutamente nada. Sus hermanos era lo único que le quedaba, e incluso con sus choques de opiniones y elección de caminos, él los amaba, y prefería seguir aguantando antes que entregarlos o si quiera dar una pista de donde pensaba que pudieran estar.

No importa que ya no existiera la república, o que el imperio no fuera lo que pensó, él era un soldado con una misión. "Los buenos soldados siguen órdenes" Y sus órdenes ahora provenían de su propia convicción.

Lo que sea que el doctor le dijese tendría la misma respuesta. Silencio.

Múltiples pasos sonaron en el pasillo. La mujer y unos guardias estaban de pie fuera de la habitación, oscurecidos por el láser de la entrada.

Crosshair vio que el doctor los dejaba entrar y empezaba a hablar algo con la mujer.

—Tengo que ocuparme de una llamada. Te lo dejo encargado.

El doctor iba en su camino de salida, cuando se volteó hacia ella.

—Y Emerie, no pares hasta que hable —le ordenó tajantemente.

—Si, doctor —contestó con frialdad.

El clon escuchó como los pasos del doctor se alejaban, y cualquier alivio que pudiera sentir era opacado por la mujer, que solo había venido a reemplazarlo.

—¿Y bien? ¿Tienes algo que decirme? —preguntó calmadamente, pero al ver que el clon permanecía en silencio, suspiró—. Última advertencia, Crosshair. Él no se detendrá, no hay nada que hacer.

Era raro, pero había algo extraño sobre esta mujer. Casi sonaba tan atrapada como él. Pero no le importaba. Recibiría las mismas respuestas que el doctor. Su indiferente mirada hacia el techo.

Otro suspiro, pero a diferencia de su otro captor, este suspiro esbozaba más decepción y hasta tristeza que frustración.

El chirrido del droide indicaba que en efecto esto no pararía, y antes de que el líquido empezara a navegar por sus nervios, recordó otra frase de su entrenamiento.

"No hay nada más importante que la lealtad. Una muerte digna es morir en cumplimiento de su deber."