Notes:
Perdón por no haber actualizado antes
Tuve unos días pesados (trámites con la Universidad y cuestiones personales)
Nombre de la canción del inicio
Un pedacito de Edgar Oceransky
19. Día Uno
Tengo una hadita en la cama,
Un pedacito de edén,
Una flor recién plantada,
Un cantarito de miel.
Todo lo que ni soñando
Me podría merecer.
[...]
Martes 22 de febrero
Primer día en su nuevo hogar ... cerca de las siete a.m.
Aquella cama era un desastre...
Todo aquello era la evidencia de que dos personas habían tenido una larga noche de sueño después de un largo viaje
La mujer estaba aún dormida, acostada de lado mientras el hombre de cabellos blancos acariciaba la mejilla y el brazo desnudo de esta
Poco a poco aquel hombre posó su mano en el abultado vientre de aquella mujer que se asomaba bajo las sabanas
Aquella escena se sentía muy familiar ...
Quien diría que hace seis meses atrás el habían despertado a lado de aquella mujer de cabellos oscuros después de pasar una apasionada noche
Y ahora de nuevo estaba despertando a lado de aquella misma mujer, pero en esta ocasión ambos estaban esperando a su primer hijo y eso lo hacía muy feliz
—Utahime... — pronunció en voz baja el albino con una gran sonrisa
Por un momento miro aquella habitación donde apenas la luz del sol estaba entrando entre las cortinas
El albino se sentía feliz de estar en aquel lugar, el cual era como su pequeño edén que el mismo creó para su nueva vida en familia
Regreso su vista a la mujer que seguía dormida a su lado
La admiro, era muy hermosa bajo aquella tenue luz del amanecer
Se veía como en aquella ocasión hace seis meses atrás y eso hacía que su corazón latiera muy rápido
Aquel hechicero sentía que "amaba" a aquella mujer
¿Acaso la palabra amar estaba en su vocabulario?
Aquel era un sentimiento que no podía explicar ... ¿Acaso era amor lo que sentía por ella? ¿Euforia? ¿O solo era el momento en aquel despertar? ¿Por qué seguía deseándola? Era algo a lo que aún no tenía respuestas
Pero ¿Acaso ella sentía algo por él? ¿Se supone que estaban solo "jugando a la casita" no? ¿Acaso ella lo amaba?
Fueron algunas preguntas que le cruzaron por la mente mientras acariciaba un mechón de cabello de aquella mujer y acercaba su rostro para mirarla de cerca
No importaban esas cuestiones en aquel momento, él era feliz con ella
De nuevo, Gojo bajo su vista al vientre de Utahime y lo acarició levemente
Sintió como su pequeño se movía un poco bajo aquellas sábanas...
Gojo se imaginó que en aquel lugar pronto se escucharía los pasitos, las risas, los llantos y la palabra "papá" de su hijo o hija por todas las partes de aquel departamento y eso le ilusionaba demasiado
Realmente no se quería levantar de aquella cama
Era su paraíso en aquel mundo de hechiceros
¿Acaso así se sintió Adán el primer día que despertó a lado de Eva?
Era como si hubiera encontrado su complemento
Y cuando iba a volver a cerrar los ojos...
En aquel instante un mensaje de texto le había llegado a su celular
—Gojo Satoru, tenemos una misión especial para ti...—
Era un mensaje de los altos mandos y como siempre, trabajo era trabajo
Gojo se levantó de aquella cama, le dio un tierno beso a Utahime en la frente y fue a darse una ducha
Después empezó a vestirse con su típica ropa negra de hechicero mientras aquella mujer seguía dormida
—¡Hey Utahime!— empezó a decir Gojo mientras se acostaba un momento en la cama
Utahime solo se movió un poco debajo de las sábanas y poco a poco trataba de abrir sus ojos
—¡Buenos días Utahime! ¡Buenos días mi bebé! — musito el hechicero acariciando la mejilla de la azabache y un poco su vientre
—¿Qué pasa Gojo? Aún es muy temprano...— decía Utahime tratando de abrir sus ojos, su voz sonaba adormilada
—Solo te despertaba para avisarte que ya me voy, los peces gordos me han llamado desde muy temprano para trabajar así que decidí avisarte... dormilona— decía Gojo sentándose en la cama
Utahime se movió debajo de las sábanas, aún quería dormir
—Así que, si no te despertabas a la primera, te iba a dejar sola y me iba a ir sin decirte nada y por ahí te escuche decir que si no te avisaba a donde había ido lo más seguro es que ibas a llorar — decía Gojo sonriendo y levantándose de la cama para ir a la puerta
—¡Sabes que NO lloraría por algo como eso!— dijo Utahime un tanto molesta pero aun con voz adormilada
Gojo solo río un poco mientras Utahime se empezaba a sentar con cuidado apoyándose en las almohadas y tallaba sus ojos
Tener ya seis meses de embarazo era un reto para moverse después de despertar y el sueño era algo apreciado antes del último trimestre
—Jajaja eso no fue lo que me dijo una borracha— dijo burlándose un poco
—¡Ya cállate y déjanos dormir! — dijo Utahime quejándose un poco —Apenas son las 8 a.m...— sentía demasiado sueño aun
—¡Debilucha!— sonrió Gojo
En aquel momento una almohada salió volando hacia él, pero esta se estrelló contra su barrera
—¡No hagas enojar a la embarazada! ¡Respeta a tu mujer!— decía Utahime sobando su vientre
Gojo se sorprendió al escuchar aquella palabra un sonrojo se hizo presente en el rostro del albino
No iba a admitirlo abiertamente, pero le encanto oír aquello
—¡El mal humor siempre lo has tenido! ¡No culpes a tu embarazo por eso!— se burló Gojo dándose media vuelta hacia la puerta evitando con su barrera una almohada más
En ese momento, Utahime noto que este no se movía de ahí ni abría la puerta de aquella habitación... pareciera que el hechicero estaba esperando algo
—¿Qué pasa? ¿Acaso se te olvida algo?— pregunto Utahime sentada en la cama
Gojo se giró hacia ella
—Pudiera ser o tal vez solo estoy esperando a que logres levantarte de la cama para "asegurarme" de que todo esté bien, Utahime — Gojo parecía retarla con aquellas palabras
Aquello se le hacía tan familiar a la azabache así que solo sonrió un poco
—Entonces... ¿No te irás hasta que me levante?— cuestionó Utahime
—Así es, No me moveré de aquí hasta que ambos se levanten de la cama— el hechicero la estaba retando
Utahime suspiro y rodo los ojos
—No es justo que hagas levantar a la embarazada, tengo hinchados los pies— sonrió un poco
—Anda debilucha o ¿Acaso no puedes?— sonrió Gojo retándola aún más
Utahime hizo una leve mueca
—De acuerdo, deja mínimo me pongo mis pantuflas — dijo está bajando sus pies al suelo y acomodo un poco su despeinado cabello
Una vez que se puso aquellas cómodas pantuflas con cuidado se empezó a ponerse de pie
Gojo solo admiro un poco más aquella mujer... la seguía viendo tan atractiva aun estando embarazada
Y sobre todo, admiraba como acariciaba con ternura su vientre... en definitiva Utahime sería una gran madre
Utahime dio unos pasos hacia el hechicero, se puso frente a él y cruzó los brazos... todo aquello le recordaba a aquel día después de su "noche de amantes"
—Ahora que lo recuerdo Utahime, tu te quedaste con mi camiseta negra después de "aquella noche" ¿Recuerdas? — dijo Gojo ante tal recuerdo
— Que, por cierto, te hacía ver muy sexy en aquella ocasión — en sus labios se dibujó una gran sonrisa mientras acercaba un poco su rostro al de ella
Utahime sonrió levemente ante tal recuerdo
—Creo que por ahí la traje o quizás ya la habré tirado a la basura... no lo sé, no recuerdo en este momento — se burló un poco
Gojo río un poco ante aquellas palabras y se quitó su venda negra para admirar a aquella mujer
—¡Auch! Esa camiseta valía mucho dinero— presumió el hechicero mientras veía de pies a cabeza a aquella mujer
Utahime solo lo miraba con sus brazos cruzados
—¡Listo! ¡Ya tienes a la embarazada frente a ti! Ahora puedes irte o ¿Acaso se te olvida algo mas?—
—Veamos, llaves, cartera, celular, dulces mmmm parece que todo está en orden — dijo Gojo buscando en sus bolsillos
—¡Oh ya sé qué me falta!— dijo este sonriendo
—¿Y qué es?— dijo Utahime mirándolo aún
—Un beso de despedida para "papá"— dijo Gojo sonriendo y apuntando a sus labios
Utahime ya sabía por dónde iba Gojo con aquella petición... así que con cuidado acercó sus manos al rostro de Gojo
Este solo se agachó un poco más y ambos se hundieron en un apasionante beso
Gojo paso sus manos a la cintura de Utahime y la fue acercando hacia él, mientras esta solo recargaba sus manos en el pecho de este para que no la fuera a aplastar
Así duraron unos segundos más hasta que Gojo al fin la soltó... en el fondo él no se quería ir de su paraíso, pero el deber lo llamaba
Utahime estaba muy sonrojada ante aquello... ¿Realmente estaban actuando como una familia?
—Gojo... Ve con cuidado en tu misión de hoy— dijo la azabache con un toque de cariño mientras volvía a poner sus manos en su vientre por los movimientos de su bebé
—¿Por quién me tomas? Soy el más fuerte y puedo ir sin cuidado — río un poco
Gojo se agachó por un momento para hablarle a su bebé
—Regresare por la noche, así que también ustedes dos no hagan locuras mientras papá no está— dijo sintiendo a su pequeño dar una patada
Utahime acompañó a Gojo hasta la entrada de aquel departamento
—Siéntete como en tu casa, así que eres libre de andar por todo el lugar y también hay de todo en el refrigerador, Shoko me pidió que vigilara que comieras bien y tomaras tus vitaminas — decía Gojo mientras se detenía en la puerta
De un tiempo acá Gojo se había vuelto más "preocupon" con Utahime y su bebé
Utahime sonrió y bromeo un poco
—Tranquilo, prometo no devorarme todo lo del refrigerador —
Se detuvo cerca de la puerta y cruzo los brazos de nuevo
Pero Gojo siguió dando instrucciones
—¡Ah! Y si piensas salir quiero que me mandes tu ubicación cada 30 minutos, también aléjate de personas que se vean misteriosas o sospechosas y si ves alguna maldición No pelees contra ellas, mejor llama a una ventana o me llamas a mi—
Utahime levantó una ceja al oír todo aquello
—También evita comer en la calle o en lugares que no se vean saludables y...— Gojo fue interrumpido
—¿Desde cuándo te volviste tan paranoico?— cuestión la azabache por la actitud del albino
Gojo sonrió levemente
—Solo no quiero que de nuevo te pase nada malo... de ahora en adelante seré un papá precavido y responsable —
Utahime se sorprendió por aquello
¿Gojo preocupándose por ella? ¿Gojo tratando de ser precavido? ¿Gojo tratando de ser responsable?
Este debería ser un sueño o alguna técnica maldita de alguna maldición pensó la azabache
Utahime seguía sin creer todo aquello
—Está bien... si pasa algo yo te avisare Satoru— dijo está sonriendo un poco
Gojo junto sus manos alegremente
—¡Perfecto!— dijo dándose la vuelta para al fin salir de ahí
Pero de nuevo no se movía ni abría la puerta y mucho menos se ponía su venda negra
—Gojo ¿Todo bien?— cuestiono la azabache
En eso Gojo se giró hacia ella de nuevo
—¿Puedes repetir el beso de despedida? Por fisss— Gojo hizo ojos de cachorro por aquella petición
Utahime suspiro fastidiada
—Pareces un niño pequeño... pero está bien, solo uno más y ya, porque se te hizo tarde— de nuevo se acercó a él
En aquel momento, Gojo la tomó de nuevo de la cintura y se la acercó con cuidado para llenarle de besos en los labios y en la cara
Utahime estaba muy sonrojada por todo aquello mientras sus recuerdos de hace casi seis meses atrás la invadían ante aquellos besos
¿Acaso que somos?... aquella pregunta cruzó por la cabeza de la azabache mientras correspondía a los besos
—¿Amantes? ¿Farsantes? ¿Algo más? — se preguntaba entre cada beso
Ella estaba convencida de que una vez en que naciera el bebé, ambos se regresarían a Kioto para críalo allá
Gojo la fue soltando con cuidado
—¡Ahora sí! Debo irme que ya voy tarde — dijo Gojo tomando el picaporte —¡Ah y no te vuelvas a acostar!—
—¡Se supone que debo estar en reposo, así puedo dormir todo el día si eso es lo que quiero!— dijo Utahime con una leve mueca
Gojo se despidió de nuevo antes de salir
—¡Nos vemos hasta la noche, Utahime!— salió corriendo de ahí
En aquel momento la azabache se quedó sola en aquel enorme lugar
—¿Acaso esto es un sueño? — se preguntó la azabache una vez que cerró aquella puerta
Se dio un pellizco en el brazo, pero el dolor le dio la señal de que ni era un sueño y mucho menos estaba bajo los efectos de alguna maldición
Por un momento admiro aquel "nuevo hogar", aquel nuevo edén que apenas era iluminado por los primeros rayos del sol
Después de dormir un poco más, de desayunar y de tomar sus vitaminas
Utahime empezó a arreglar su ropa en aquel gran clóset
Noto que Gojo tenía muy poca ropa en aquel lugar
—¿Acaso esta es una señal de que Gojo solo estará aquí pocas veces a la semana? ¿Tal vez en algunas ocasiones él duerma fuera, no? O ¿Acaso se irá con otra mujer alguna de estas noches?...— suspiro un poco — No debo ilusionarme con esto — se decía Utahime mirando aquella ropa
— ¿Todo esto es fingido, no? ... se supone que solo estamos "jugando a la casita" — suspiro la azabache mientras acariciaba un poco su vientre y sacaba toda su ropa y zapatos de sus maletas
Se sentía confundida en aquel instante... ¿Habría sido buena idea el aceptar vivir con él bajo el mismo techo? Tal vez esa respuesta la encontrarían más adelante
—Además es mi primer día aquí, así que todo puede pasar en las siguientes semanas, igual ya lo decidí quiero criarte sola en Kioto— se decía Utahime mientras doblaba su ropa
Por ratos se ponía a cantar un poco y eso llenaba de vida aquel gran lugar
Cuando ya iba a terminar de arreglar toda su ropa en el closet
Sacó la camiseta negra que mencionaba Gojo y que hace seis meses atrás usó al despertar después de su noche de amantes...
Por un momento la abrazo y la olfateo un poco
Aunque ya la había lavado varias veces, sentía que seguía oliendo al perfume de este...
Por un momento le echó la culpa a sus hormonas
Tal vez estas eran las responsables de que su sentido del olfato le hiciera recordar ese perfume...
O quizás era porque realmente lo estaba extrañando en aquel momento
La miro con cuidado y tuvo la tentación de probársela como aquella vez...
—¿Acaso me seguiría quedando aún con mi vientre abultado? Bueno Gojo es un hombre muy alto así que literalmente sus camisetas me quedarían como vestidos... — se dijo a si misma mientras se miraba en el espejo
Poco a poco Utahime se quitó su ropa de pijama y usó con cuidado aquella camiseta negra
Para su sorpresa aún le quedaba y debajo de esta se asomaba su vientre abultado
Por un momento Utahime se admiró en aquel gran espejo...
Antes no se sentía tan insegura con su cuerpo, pero ahora se sentía extrañada por su aspecto ya que el embarazo estaba haciéndole cambios
Utahime recordó por un momento las palabras de Gojo
—Por cierto, aquella camiseta te hacía ver muy sexy en aquella ocasión —
—¿Acaso ya no soy sexy ni atractiva para él?—
Se cuestionó un poco al verse ahora con un vientre de seis meses y un poco más "llenita" de sus caderas y cintura...
Utahime mejor se quitó aquella camiseta, la aventó a la cama y mejor decidió ir a tomar un baño
Las hormonas la volverían loca si pensaba en cosas así
Dentro del baño y desnuda de nuevo admiro su cuerpo... noto las pequeñas estrías que se le estaban formando en lo que alguna vez fue su marcado abdomen
Miro sus senos, los eran un poco más grandes a lo que recordaba en un inicio
También miro sus piernas, las cuales aún se veían marcadas
El embarazo hacía que su rostro se viera más vivo y en sus ojos tenían un brillo especial
Admiro un poco las cicatrices que tenía en una pierna y en la espalda antes de que aquel espejo se empañara
—¿Mi bebé me amara con esta marca en el rostro?— Se preguntó Utahime quitando con su mano lo empañado del espejo
Acarició su vientre y toco suave la cicatriz de su rostro... de la cual se habían burlado muchas veces en el pasado...
—¿Acaso a Gojo nunca le dieron asco mis cicatrices? ¿Acaso aún embarazada en la veía atractiva?—
Eran preguntas que rodaban de nuevo por su cabeza en aquel momento...
Utahime movió un poco su cabeza
—¡Deben ser las hormonas! ¡Debo dejar de pensar en tonterías!— se dijo en voz alta y mejor se metió al agua
Aquel baño en aquella tina le ayudó mucho a relajarse...
Sentía las burbujas en todo su cuerpo y parecía que a su bebé le agradaba el baño ya que sentía como este se movía
Además, que se puso a cantar un poco mientras jugaba con las burbujas
—Todo esto es tan relajante y divertido — dijo en una sonrisa y se sumergió un poco más en el agua
Movió sus pies dentro de aquella tina y paso una vez más el jabón por todo su cuerpo
El aroma del shampoo era delicioso, se sentía como en el cielo...
Por un momento, Utahime miro al techo mientras seguía casi sumergida
—Ahora que lo recuerdo... Gojo y yo nunca tomamos un baño juntos... me pregunto si...— se decía mientras miraba las burbujas y tallaba su cabello
Por un momento recordó el toque de aquel hombre, Pero se maldigo al pensar en él en aquel estado de gravidez
—¡¿En qué diablos estoy pensando?!— se dijo a si misma en voz alta como si se regañara
—¿Por qué pienso en él en este jodido momento? ¡ash! ¡maldita sea! — se dijo sentándose con cuidado
—Además no debo acostumbrarme a todos estos lujos, una vez que nazcas y encuentre un mejor trabajo nos iremos a Kioto, lo he decidido — se decía a si misma mientras acariciaba su vientre
—Ni si quiera se si él siente algo por mi... incluso ese idiota lo dijo, solo viviremos juntos será hasta que tú nazcas— Utahime sabía que también ella debía aclarar su corazón
Después se salir de bañarse, Utahime se puso algo cómodo para estar en aquel departamento
Decidió ponerse aquella camiseta negra que había lanzado a la cama y trato de combinarlo un lindo overol en color azul... en definitiva sentía que ese color le quedaría bien a su bebé independientemente si era niño o niña
Utahime estuvo husmeando en la cocina por ratos
Abría la alacena y comía algunos de los dulces de Gojo
Abría el refrigerador y sacaba más cosas dulces
—En definitiva, eres su hijo o hija— decía Utahime sentada en el sillón y comiendo todos los chocolates que le había robado a Gojo
Pero no se arrepentía por eso
Las horas pasaban y por momentos Utahime y Gojo se mensajeaban
Gojo:
—¡Utahime mira esto! ¡No por algo soy el mejor maestro!—
Presumía Gojo
Gojo:
Envío una foto que se saco con sus alumnos
El albino le decía por mensaje que estaban haciendo o le mandaba leves vídeos y fotografías de sus alumnos haciendo tonterías
Utahime reía por aquellas imágenes, pero también le causaban algo de nostalgia... extrañaba a sus alumnos a pesar de ya haberse comunicado con ellos y asegurarse que estuvieran bien
—Chicos... como los extraño...— dijo la maestra con nostalgia mirando una foto de ella y sus alumnos
Utahime casi para el final del día, perdía el tiempo de vez en cuando tratando de mirar la TV pero no había nada que le agradaba...
—Para ser el primer día en este nuevo hogar ... ha sido un un tanto aburrido sin el aquí ... — se dijo con su rostro recargado en su mano
—Tal vez mañana sea mejor y menos aburrido— había algo de anhelo en su voz
Las horas siguieron pasando y cerca de las seis de la tarde empezó a preparar la cena
Por un momento la azabache recordó cuando Gojo iba a Kioto para cenar juntos
—¿Éramos amantes en ese momento, no? ¿O solo éramos dos personas que tenían un trato?— se cuestionaba Utahime mientras cortaba los vegetales
Utahime realmente se sentía confundida con todo aquello y sabía que debía aclarar sus sentimientos por aquel hechicero
—Claro que no lo amo... ni el me ama a mi— decía recordando cuando en Kioto ella mintió sobre sus sentimientos
—¿Acaso él llegó a amarme? No lo creo... él es de corazón fácil—
La azabache trataba de convencerse de que lo mejor era seguir aquel trato y dejar que el poco amor que le tuviera se fuera apagando poco a poco ... pero era Inútil lo quería demasiado que hasta lo extrañaba y anhelaba a cada rato
Utahime mejor se puso a cantar un poco mientras terminaba de preparar la cena... debía dejar de pensar en cosas como esas que tal vez solo el tiempo resolvería
Aunque su idea de ser madre soltera seguía siendo la principal
Cuando estaba a punto de terminar la cena, escucho la puerta abrirse y una voz la sacó de sus pensamientos
—¡Estoy en casa!— dijo Gojo sonriendo entrando a la cocina
En ese momento Utahime se giró, sintió una gran alegría al oír aquella voz que hasta su corazón latió rápidamente
Sabía que iba a ser inútil dejar de quererle
—¡Bienvenido a casa! ¡La cena está lista! — dijo Utahime sonriendo cariñosamente
En ese momento Gojo se quitó su venda negra y se acercó a abrazar a Utahime
En ese momento, el albino noto que Utahime traía puesta aquella camiseta negra con la que comenzó toda esta historia
—Me encanta cuando usas esta camiseta— sonrió Gojo mientras la seguía abrazando
Le dio unos besos en los hombros mientras esta sonreía en sus brazos
No querían admitirlo... querían estar juntos... pero el orgullo de ella quería hacerla aún huir
