Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

La Heredera del Clan

Por Mayra Exitosa

Casi no había pegado el ojo, el señor Legan trataba de traducir todo de una lengua a la suya, más los documentos de la joven manifestaban que era mayor que su hijo por cinco años, aunque no se notaba por lo delgada y su físico, más no hubo ningún anexo para la herencia, suponía que debía de ser cuando la embarazara, para que la herencia que llamaban de sangre fuera tal, que no se pudiera rechazar. Por lo que ninguno se oponía, la familia de la joven fue avisada que se dio un enlace en matrimonio discreto, la cocinera, estaba muy agradecida con Candy, pues cada persona que se había hecho pasar por ella, siempre le había ido bien, el detalle es que esta ocasión era la primera vez que se cruzaba un ingles entre los escoceses y Candy al escuchar las interpretaciones de lo que creían los Legan ajustaba sus labios en no decir nada, pues la ambición era tan notoria como la de cualquiera que buscaba atraparla.

- niña, mi sobrina dice que vivirá aquí todo el tiempo, - vamos a darle un poco más de tiempo a ellos, para que se enteren que Romina no es la hija de los McKenzie, la tratan tan bien que solo estaremos dándole un poco más de tiempo, ya ve que el joven habla muy bien nuestra lengua, mientras que la señora y su hija no lo hacen. - Si, dice que le ha preguntado mucho por los pergaminos de la propiedad. - Solo la puede reclamar mi hermano Walter o Alexander, pero… ustedes saben que la propiedad es mía ahora y, no están los pergaminos a la vista. - Y si cuando se enteren, se molestan y deja a mi sobrina. - No lo creo, perdería todos los negocios que tiene aquí. Es mucho riesgo, se casó con el clérigo y todos se dieron cuenta. - y si les dicen que Romina no es la McKenzie. - Entonces no haremos nada, dejaremos que todo caiga por su propio peso.

Candy realmente estaba preocupada, todavía meditaba que su padre le había dicho que debía tener un hijo y registrarlo como suyo para que fuera un descendiente de sangre, por lo que, si aceptaba hacerse pasar por la hija de ese hombre, corría el riesgo de ser rechazada, pero a la vez, podría tener un hijo de ese hombre y… sería escoces y no un inglés, como todos los que estaban llegando a las tierras escocesas.

En el clan Andrew, todavía había renegados molestos por el trato de esos tipos, pero cuando William acepto la reunión de los jefes que iban llegado para ver el asunto de la venta de lana de sus tierras al precio más elevado jamás mostrado, todos se entusiasmaron y la charla tomo un curso diferente.

- Entonces William se esta sacrificando por todos nosotros, si se casa con esa mujer, tendremos al padre pagando la cantidad que deseamos solo porque su hija esta en manos de los escoceses. - Algo así, aunque todavía no me cabe la idea, supe que ningún inglés tiene permitido casar a sus hijas con los barbaros, temen que las lastimemos como venganza por la muerte de nuestros hombres y… William perdió a su padre en manos de los ingleses, estoy seguro de que no tendrá hijos con ella, solo será para honrar el trato y… - ¿y no se casará ante Dios? - no lo sabemos, llegara pronto, pero debemos estar al pendiente para saber si cumplen o no.

Muchos de los hombres rumoreaban y hablaban, ahora creían que William se estaba sacrificando por ellos, algunos tenían planes de matar ala inglesa en cuanto se acercara a tierras Andrew, otros querían saber si se casaría o si la devolvería, el caso es que las cosas se estaban dividiendo y cada vez estaba más entramado y enredado William con la decisión, pues su propia gente estaba enterándose de los rumores y cada uno de ellos, mencionaba que no debían preocuparse no llegaría la mujer esa, sin antes darle su merecido.

William al igual que sus mas allegados tomaron por ver una solución más tranquila, los negocios después de tantas guerras eran necesarios, el orgullo no daría de comer. Así los carruajes que tenía en su propiedad fueron enviados a tierras McKenzie, para traer a la dama con mayor seguridad y que esta no se notara que venía a ser tratada y aprobada por el jefe del clan Andrew.

Candy por su parte, era entrenada por Elizabeth y su madre, diciendo como debía de comportarse y algunas cosas, ella nunca se las hubiera imaginado, escucharlas fue tan deleitante para la rubia.

- Nunca hablaste con tu madre de la noche después del matrimonio, aquí estos barbaros, no respetan la noche después del matrimonio, sino la realizan antes, por lo que son desconfiados y querrán probar la mercancía antes de firmar el trato, si es así, para que no se eche atrás dirás que ya estas retrasada y que no te devuelvan, ningún hombre te querrá luego de haber yacido con ese hombre. Candy notaba como era el odio tan natural de parte de las inglesas por todos los hombres escoceses, incluso los creían menos caballeros y solo recordar como el hijo de esa mujer se llevo de manera obligada a Romina, cubriéndole la boca y cerrando las puertas para que no se le escapara, dejaba mucho más de salvaje en su familia que en los hombres de todo el clan que ella conocía.

El trato lo estaban dando solo de palabra, la hija sería enviada y el aviso lo echaba en la chimenea para que nadie supiera que ya venía en camino la inglesa a su castillo, le habían preparado la habitación que creían de él, en lo alto de la torre, cuando él nunca se había movido de las habitaciones que le correspondían. William estaba muy ansioso, los movimientos de muchos hombres de otros clanes continuaban frecuentándolo para enterase hasta del más mínimo cambio, temía que mataran a la mujer, se dio cuenta esa tarde que cada carruaje estaba siendo detenido en los caminos, para ver si hablaban en otra lengua y así evitar la llegada de la joven a tierras Andrew.

Candy por su parte, llevaba un equipaje que le pertenecía a la señorita Elizabeth, más ella había puesto sus prendas y sus valijas en el carruaje después de que se creía que se vestiría con esos trapos que le quedaban demasiado largos.

- Niña nos iremos con usted. - No puedo dejar el castillo, ustedes tienen que quedarse, si mies hermanos vuelven, podrían matar a todos ellos, tienen que quedarse, no se preocupen, regresare pronto.

Continuará…


Gracias por leer y comentar, esperando sea de su agrado y continuemos esta y otras historias, hasta culminarlas.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa