Disclaimer: Los Personajes no me pertenecen. Son obra de Akira Toriyama.
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Nieve en las Montañas
Por
Kuraudea.
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«En mi mundo somos tú y yo... & que la nieve en las montañas sea testigo de mi amor por ti»
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—Solo falta un poco más ...
Los minutos se hacían tan eternos justo cuando faltaba poco para culminar las clases. Los luceros negros, impacientes por salir del aula, apreciaron por el cristal de la ventana el cómo resoplaba el aire fresco. En él, un oleaje de hojas secas le acompañaban como si éstas fuesen partituras de una bella pieza musical entre guitarra acústica & violín. Ese era el aviso: las festividades navideñas se acercaban. Pues tras observar que un copo de nieve se adhirió en el cristal de la ventana, se le dibujó una sonrisa en los labios; era el sello auténtico de que el invierno estaba a punto de llegar a la Capital del Oeste.
El clásico sonido del «Ding-dong» se escuchó sonoro en toda la preparatoria Blue Hal. Y la ilusión de la mocedad manifestaba alegría en sus rostros. Pues las vacaciones ya habían comenzado & la juventud estaba deseosa de gozar la estación.
—Que tengan felices vacaciones, muchachos—expresó, el profesor de baja estatura & bigote—No olviden darle de vez en cuando una leída a sus apuntes.
»¡SÍ!—contestaron en una sola voz grupal, aunque con claros signos de desinterés.
Tras cerrar sus libros & depositarlos en el maletín; la azabache se disponía en salir del salón—Felices vacaciones decembrinas, profesor—se despidió del docente con el ligero asentir de su cabeza.
—Igual para ti, Mai.
Y la chica partió sin mirar atrás; esta vez le tocaría caminar a casa sola. No esperaría a Trunks. No lo haría. Parecía muy entretenido al platicar con los otros chicos, seguro armaban algún plan, a lo cual no le interesaba. Menos si tenía que ir a lado de él—Eres un tonto, Trunks ...—susurró mientras caminaba por la banqueta.
—Un tonto ...—volvió a repetir. Pues el recuerdo agridulce de aquel día la volvía a invadir—¿Por qué lo hiciste?
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»¡Observen esto queridos televidentes! ¡El Saiyaman X1 acaba de salvar a una linda chica de ser asaltada por un grupo de rufianes!
—¡Mira esto, Mai!—exclamó Pilaf, al ver la televisión —¡Es el Señorito Trun...! —se retractó de inmediato—Quise decir: ¡Es el Saiyaman X1!—aunque Mai ya sabía de su identidad. Sin embargo, para no meterlo en problemas con Bulma, era mejor ser cuidadosos.
—¿Pero qué fue lo que pasó...?—preguntó la del flequillo recto tras observar la pantalla del televisor.—Más vale que sea algo importante, Pilaf; estoy arreglando un motor.
—No seas impaciente, solo hay que esperar un momento.
El reportero abordó inmediatamente al superhéroe:—Disculpe, Saiyaman X1—le acercó el micrófono a los labios—Ha hecho un acto heroico al salvar a esta damisela, ¿cómo se siente al respecto?
»Estoy satisfecho. Ese es mi deber: cuidar a la ciudadanía de la Capital del Oeste & limpiar toda mancha de maldad.
»¡Estupendo! ¡Grandioso! —el reportero se dirigió a la chica, y al verle al rostro, le reconoció—¡Señorita Kashmira, es usted!
La de cabellos castaños, asintió al responder—Me temo que sí
El reportero se acercó a Trunks para cuchichear muy cerca de su oído »Joven Saiyaman, usted acaba de salvar a la hija del ministro, ¿lo sabía?
»Bueno, a decir verdad yo...—la verdad era que ni estaba por enterado, solo había sido una coincidencia porque justo él iba a entrar al cajero automático del banco cuando sucedió el atentado, a lo que decidió intervenir en escena. Fue así, que se vió interrumpido por la mujer.
»Mi padre seguramente gratificará su heroico acto, joven Saiyaman.
»A-Ah...Gracias, Señorita Kashmira. Aunque no es necesario...
»Pero yo también te gratificaré.
»¿Eh...? ¿C-Cómo dice...?
La mujer se acercó al de capa, con sus brazos rodeó su cuello & bajo el lente de miles de cámaras, besó al muchacho. El bullicio no se hizo esperar, pues Trunks sin tener más alternativas correspondió el beso al sujetar a la mujer de la cintura; llovían los flachazos de las cámaras & demás gente del espectáculo comenzó a titular el acto como: «El Saiyaman X1 se besó con la hija del ministro»
Sin embargo, mientras la multitud festejaba, la mujer que se encontraba trabajando en el laboratorio, estaba furiosa. Tanto así, que sus manos apretaban con fuerza las pinzas que sujetaba—Ese maldito...—dijo con recelo, pues en qué rayos estaba pensando, Trunks.
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—¡¿Cómo te atreves a dirigirme la palabra después de lo que hiciste?! ¡TODO EL MUNDO LO VIÓ!.
—Por favor, no te pongas así, Mai. Te juro que ni siquiera yo sabía que algo así ocurriría.
—No te comprendo, sabes...—le miró a los ojos sentidamente—Se supone que tú & yo ...—guardó un silencio & continuó—...desde que éramos unos niños tenía la esperanza de tener un momento especial así contigo.
—Y te juro que también he deseado besarte con toda mi alma. Debes de comprender que esto está muy fuera de lo que tú significas para mí.
—De ser así no lo hubieras hecho, Trunks.
—Tal vez fue por cosa del momento. Soy un idiota, lo lamento. Pero... si fueras un poco más cercana a mí, probablemente a ti te hubiese besado primero.
—¿Vas a echarme la culpa de esto?
—No. Ya te dije que lo siento.
—¿Entonces...?
—Solo trato de decir que tú siempre has tenido mi atención por completo. Tal & como lo dices: "desde que éramos unos niños". Es solo que a veces yo tampoco te comprendo a ti. Es como estar constantemente entre el "Sí & el No". Es cansado, Mai...
—Pues si tan cansado estás de mi ...adelante, haz lo que quieras.
—No, no es así ...
—Yo sola puedo estar bien.
—P-Pero Mai...
—¡DIJE QUE QUIERO ESTAR SOLA!—le alzó la voz a lo que provocó en Trunks molestia.
—Si así lo deseas, por mi está bien.
—¡BIEN!
—¡BIEN!
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Mientras se centraba en el recuerdo, el umbral de su mirada reflejaba su antigua versión enfrascada con su nueva imagen. Pues reconocía que gracias a los Briefs, había tenido una segunda oportunidad de vida con mayores comodidades & ciertos privilegios, como el experimentar sensaciones de las cuáles siempre vivió limitada.
Sin ponerle la debida atención al semáforo, intentó cruzar totalmente distraída en sus pensamientos. Fue así, que una mano oportuna le jaló del hombro para regresarla a la banqueta, pues estaba a punto de ser arrollada por un automóvil.
—Estás en las nubes, Mai.
—¿Eh...?—asustada volvió en sí. Al dirigirse hacia atrás descubrió que su salvador había sido el chico rubio—B-Beta...eres tu...
—¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien?
—S-Sí, estoy bien—se aferró a su bolso con ambas manos—Gracias por tu ayuda.
—No fue nada—mostró media sonrisa— En realidad tuve que correr para alcanzarte. Saliste del salón sin decir nada.
—Es que, yo...
—Verás...este fin de semana iremos a celebrar las vacaciones decembrinas en el centro de esquí.
—¿Centro de esquí...?
—Supongo que no estabas ni por enterada. Iremos todos & ...sí me lo permites quisiera que fueras mi compañera de viaje.
—Bueno, yo...—no sabía qué contestar al respecto; técnicamente con el único que había salido siempre era con Trunks. Pero debido a que cada quién decidió estar solos, quizá era la oportunidad perfecta para empezar a relacionarse con alguien más & que la tomaran en cuenta en forma independiente por ser ella y no por ser "la supuesta novia del Brief"
—¿Entonces aceptas?
—De acuerdo...—asintió lento.
—Eso es. No te arrepentirás, la pasaremos muy bien—sonrió engreído debido a que sabía a la perfección que sería un golpe bajo para el azul.
—Nos veremos en la central de trenes. Sé puntual—se despidió el joven—Hasta mañana.
—C-Claro. Hasta mañana.
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Al día siguiente había amanecido bastante fresca la Capital del Oeste. Mai, después de haber bajado del bus, caminó un poco para entrar a la Central de trenes. La azabache vestía un overol de mezclilla. En el fondo de sus tirantes, resaltaba un suéter en color amarillo; su nuca se cubría por un gorro blanco quien coqueto lucía en su punta una bola de estambre en colores café. Mochila, guantes & bufanda, fueron los otros complementos necesarios que le acompañarían durante la excursión. Fue así, que al ver al resto de los chicos de su grupo, saludó:—Buenos días...
—Qué bueno que llegaste, Mai—expresó alegre la de cabello afro.
—Gracias por esperarme, Rulah.
—Nos iremos en el próximo tren, no te preocupes.
En eso, la rubia Fayra, se acercó para cuestionar:—¿Por qué Trunks no llegó contigo, Mai? ¿Qué no se supone que viven en la misma casa?
—Bueno, pues...—pero justo cuando iba a buscar una respuesta para Fayra, escuchó su voz.
—Hola, chicos. Buenos días.
La rubia saludó de inmediato al alzar su brazo—¡Buenos días, Trunks!—pues se vió tan entusiasmada que su pareja de viaje al fin había llegado. Y no solo él, sino su amigo Goten le acompañaba. Entonces, la chica se dirigió nuevamente con Mai—Ya veo, llegaron separados porque seguro se fue a encontrar con Goten.
—S-Sí...—solo aceptó para que la dejara en paz.
—¡Ya ves! Y tú de intrigosa, Fayra.—agregó con una expresión de fastidio la morena.
Entonces, el tren llegó. Y todo el grupo de amigos vestidos adecuadamente para la aventura, abordaron el transporte. Cuando Mai quiso entrar al vagón, chocó de hombro con Trunks; se dirigieron pocos segundos la mirada, pero en eso, sus respectivos acompañantes les aclamaron:
—Por aquí, Mai—indicó, Beta, con una mirada retadora hacia el azul.
—Trunks, te dejé el lado de la ventana—añadió la rubia. Por lo que tuvieron que tomar direcciones separadas. Entretanto, Rulah fue la compañera de asiento de Goten.
El joven de provincia mostró modales al ofrecerle un poco de su lunch a su compañera—Toma.
—¿Eh...? ¿Y esto?—la morena observaba el paquete.
—Mi madre me preparó estos sándwiches para el camino; ella cocina delicioso. Adelante, pruébalo.
—De acuerdo... probaré un poco—y justo cuando le dió la primera mordida quedó fascinada—¡Mmm, está delicioso!
—Te lo dije. Mi madre nunca falla con su receta secreta de huevo de Pterosaurios.
—¡¿H-Huevo de qué...?!—expresó perpleja.
Entretanto, Skale, Kompas & Chok, se ajustaron para caber en un asiento los tres.
—Si no estuvieras tan gordo, seguro podría respirar mejor—se quejó Kompas con su amigo Skale
—Creo que esta vez Kompas tiene razón—se unió Chok al anuncio, pues casi iba adherido al vidrio.
El nombrado solo rió sin ni una pizca de vergüenza «Je,je,je», a lo que les contestó:—Vamos, chicos, no sean tan exagerados. Además, el viaje no es tan largo. Mejor hay que repartir las cartas de "Boku-mon" para iniciar con el juego, ¿qué dicen, eh?—;las cartitas se basaban en un juego de técnicas & poderes con diversos personajes cibernéticos; más que nada era un juego de estrategia como de conocedores del animé en mención. Por lo que seguro iba a ser un rudo torneo de habilidades para el trío de amigos.
Mientras iniciaba el poderoso torneo de "Boku-mon", Beta, le obsequió un vaso de café Capuccino a Mai—Toma, esto es para que disfrutes del camino.
—Gracias...—asintió la chica al recibir la bebida caliente, mientras que el rubio se dispuso a leer un libro sobre temas de tecnología.
Trunks, por su parte, escuchaba música con los auriculares mientras dirigía su mirada a la ventana, pues su brazo se había convertido en la almohada de la rubia; no lo soltaba ni un instante.
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—¡Hemos llegado!—expresaron en conjunto los muchachos mientras salían del tren para dirigirse al centro de esquí. Entre risas corrían & ascendía hacia la ruta decorada de blanca nieve. No faltó que Trunks hiciera una bola de nieve para lanzársela a Beta.
—Pero qué reflejos tan torpes tienes...—soltó una risilla el joven azul.
—¿Muy gracioso, no?—fue así, que al sacudirse los hombros, volteó hacia él y con un gesto engreído le echó el brazo a Mai con toda la intensión de hacerlo rabiar.
Lastimosamente, lo consiguió—Ese maldito ... cómo se atreve ...—dijo, entre dientes. Más luego sintió que Fayra se aferró a su brazo.
—Soy un poco torpe al caminar sobre la nieve, no quiero caer—justificó su acción de alguna manera, aunque lo que realmente quería era estar cerca de él. Entretanto, Mai disimuló: «Haz lo que quieras» murmuró & regresó la mirada hacia enfrente.
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Habían llegado a una de las cabañas que estaban alrededor del centro de esquí. Pinos altos había por doquier; los paisajes realmente eran hermosos. Y en conjunto podía percibirse el cálido aroma a navidad como el del fresco aire del amor.
—Pero Rulah, mañana nos vamos, no le veo el caso que quieran adornar la estancia—expresó, el joven regordete.
—¡No seas como el Grinch!—le dijo Rulah a Skull un tanto irritada—¿Dónde está tu espíritu navideño, eh? Además, nosotras nos encargaremos de la decoración—asintió Fayra y un poco más distante Mai observaba la escena— Así que anda, ve por leña—le ordenó con carácter.
—¿P-P-Pero...?
—PERO NADA. Choc & Kompas también te acompañarán —& a lo lejos solo se escuchó el quejido de ambos chicos: «¿Pero nosotros por qué?» pues tendrían que parar de momento su grandioso torneo de Boku-mon.
—Yo iré a conseguir un pino, ¿qué te parece?—Goten se había ofrecido a realizar tal labor. Seguro que sin moros en la costa podría usar sus grandiosas habilidades saiyajin para conseguir un buen tronco.
—Me parece fabuloso. ¡Tendremos un festejo navideño muy hermoso!.—dijo, la morena emocionada.
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El crujir de la leña en la chimenea se escuchaba de fondo e irradiaba calor a los muchachos. Beta, para el asombro de todos, poseía grandes habilidades culinarias, pues estaba en preparativos de un rico banquete para su grupo de amigos. «Huele exquisito» se escuchaban los murmullos joviales; el rubio se estaba esmerando para todos, pero en realidad a quien quería impresionar era a Mai.
La azabache, entretanto, se entretuvo colgando algunos adornos al árbol frondoso que había conseguido Goten. Dentro del interior de la cabaña, además del crujir de la leña & olor al rico manjar, quedó impregnado el sutil aroma a pino; realmente todo estaba llegando a un punto bastante encantador, como en aquellas películas navideñas.
La de overol se esmeraba por decorar lo mejor posible. Quizá ella se consideraba no muy agraciada para tal labor, pero dándole un visto bueno a su creación, se sintió un poco satisfecha. Fue entonces, que al querer colocar una esfera roja, divisó dentro de las entrañas del pino, una mirada azul penetrante que observaba cada detalle de ella desde el otro lado del madero. Se sintió intimidada ante el joven. Y se preguntó a sí misma: «¿Desde cuándo me estará observando?» Pero de pronto, ubicó un cigarrillo en sus labios, y por motivo a ello, frunció la mirada y se abrumó ante el hallazgo: «¡¿P-Pero qué demonios está haciendo..?!» Sin embargo, trató de rectificar sus dudas, y después de observar a detalle, aseguró: «¡Está fumando!» Así, que de manera veloz, terminó de colocar una guirlanda navideña conformada por varios colores metálicos, y rápidamente, se fue a la cocina a ayudarle a Beta, pues no toleró haber visto al azul de tal manera. E incluso, hasta pensó que qué sería de Trunks el día que sus padres se enteraran de aquel mal hábito que escondía; de cualquier manera, lo mejor que había hecho era retirarse, ya que Fayra había llegado a colocar más adornos al árbol.
—¿Qué te parece este adorno, Trunks? —le mostró un colgije con dos ositos abrazados; ambos con sus respectivos gorritos navideños.
—Es muy lindo—contestó, cortante.
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Entre adorno & adorno, la rubia estaba por finalizar. Mai, desde la cocina, observaba disimuladamente la escena, aunque luego se centró a lo suyo al ayudarle a Beta a partir unas patatas y algunas rodajas de zanahoria para complementar los ingredientes del pavo antes de meterlo al horno.
—Trunks, ya está todo listo—se dirigió la rubia al Brief—Hay que apagar las luces para ver qué tal quedó.
—De acuerdo—el azul obedeció la orden. Con las luces apagadas se acercó a la rubia, y ambos, observaban esplendorosos el pino de navidad.
—Es hermoso, ¿no lo crees?
—Sí. Lo es.—en sus pupilas se reflejaba el colorido parpadear de las luces de colores. En eso, Fayra, decidió que era el momento adecuado para mostrar el Muérdago que tenía en sus manos. Pues la famosa leyenda decía que la chica que fuera besada en Nochebuena iba a conservar el amor del hombre de su interés & la suerte los acompañaría por siempre.
—Trunks...yo...—le mostró el adorno—Mira...—lo que pretendía era colocarlo con su mano arriba de ambos para que él la besara.
—¿Un Muérdago?
—Sí.—contestó sonrojada & lo colocó justo arriba de ambos. Debido a la propia acción, cerró los ojos en espera del beso.
El azul algo conocía sobre la leyenda del Muérdago, pero estaba entre la espada y la pared; no sabía si hacerlo o no. Pensaba en Mai, aunque ya no debería de hacerlo porque ambos habían decidido tomar caminos separados. Así que viéndolo bajo otra perspectiva, era el momento adecuado para abrirse con alguien más; aunque las dudas lo seguían abordando. Por lo que sin muchos deseos de hacer quedar mal a Fayra se fue acercando poco a poco a sus labios. Sin embargo, el impacto de un cuchillo que había sido encajado en la tabla de madera, lo hizo voltear hacia la cocina.
—¿Sucede algo, Mai?—preguntó, Beta. El joven estaba un poco anonadado por su reacción.
—Yo...yo necesito salir a tomar un poco de aire fresco—se quitó el mandil y lo arrojó a la barra.
—Oye, pero está nevando. Deberías de quedarte aquí adentro, puede ser peligroso.
—Estaré bien, descuida—tomó una chamarra & salió.
Entretanto, Fayra, seguía en espera del beso. Tras no sentir nada abrió uno de sus ojos y preguntó:—¿Qué pasa, Trunks?—pues observó al nombrado con la mirada fija hacia la puerta principal.
—Nada... discúlpame por favor. Iré a platicar un rato con Goten.
—D-De acuerdo—la rubia se sintió un poco apenada. Pensó incluso que su acción lo había hecho molestar por tomarse la libertad de comprometerlo de esa manera. «No debí hacerlo...»pensó para sí misma.
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Pretendía ir al centro de esquí a tomar un café. Todo sería mejor que estar viendo cómo Trunks pretendía besar a Fayra. Y de nuevo se sintió abrumada como aquel día que vió las noticias matutinas, en dónde el corazón parecía que le iba a estallar. Pues no conforme, ahora se iba a repetir lo mismo con la rubia. Por lo que más que molesta, se sintió decepcionada.
Fue así, que aferrándose bien a su chamarra, caminaba a pasos lentos debido a que el viento resoplaba fuerte & violento; el frío era crudo. Entonces, al dirigir su mirada al horizonte, observó el lugar con las luces apagadas—Lo que me faltaba...—desvió la mirada hacia un lado & sin ánimos de regresar a la cabaña, decidió solo caminar por ahí. Era imprudente por la tormenta, sí, más no quería ver más escenas con esos dos.
Y caminó.
Caminó por un largo trecho para que la mente se le enfriara, y así, tomar las fuerzas necesarias para poder continuar "sola" & que el Brief ya no le importara más. Sin embargo, el dar un mal paso, provocó que cayera sobre un trecho empinado «¡Ah!». Tras incorporarse & sacudir su ropa, se quejaba—Maldición...—al menos corrió con suerte y por fortuna no había sido algo grave. Pero, al querer dar su primer paso, se dió cuenta que uno de sus pies había quedado atorado entre dos rocas.—No...no puede ser...—su terquedad la llevó a estar en medio de la nada. Así que por más que gritara, por más que hiciera fuerza para zafar su pierna, todo le resultaría imposible.
—¿Y ahora qué voy a hacer?—cuestionó, angustiada. Por lo que al mirar el cielo estrellado, lo único que se le ocurrió fue sentarse, flexionar la pierna libre y tomarla de apoyo para abrazarse a ella & cubrirse de la nieve.
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Había pasado una hora aproximadamente desde que Mai había salido. Mientras Trunks platicaba con Goten cerca de la chimenea, el rubio Beta dijo en voz alta—Ya casi está la cena, chicos—todos había murmurado ansiosos por probar el manjar. Sin embargo, el mismo joven, les preguntó:—¿No ha regresado, Mai?—; eso alertó al grupo de amigos.
—¡Es verdad!—expresó Rulah con preocupación en su faz—Mai no ha regresado.
—Iré a buscarla—añadió Beta al ir a la entrada principal. Tomó una chamarra, una linterna de mano y salió en su búsqueda. Entretanto, Trunks estaba abrumado, fue así, que volteó a ver a su amigo y éste asintió:
—Deberíamos de salir a buscarla, Trunks.
El azul respondió en un hilo de voz ante su preocupación—Sí...
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La búsqueda comenzó. Entre gritos, sus amigos le aclamaban: «¿¡DONDE ESTÁS MAI?!» «¡MAIIII!» «¡¿ESTÁS BIEN, MAI?!
»Maiii
»Maiii
Sin embargo, la nombrada, se resistía al frío. E incluso lloraba debido a que pensaba que moriría de hipotermia. Y se culpó por haber sido tan infantil, debió de haberse quedado al lado de Beta en el calor de la cabaña.—Soy una tonta...una tonta...—por otro lado su corazón le aclamaban por el joven azul. Pero quizá por el altercado que había tenido con él, ni cuenta se había dado de su presencia, quizá seguro estaba en los brazos de Fayra, como también era seguro que se estuviesen besando. Y esos besos le pertenecían a ella. Esos cariños y demás detalles eran para ella, ¿Y por qué estaba pasando todo esto?—Por mi terquedad...—se contestó a sí misma. Así que sin más, solo le quedaba soportar lo más que pudiese el frío. Y si no resistía, esperaría el fin.
Se acurrucó en su pierna, cerró los ojos e imaginó lo hermoso que hubiese sido estar a su lado; susurró su nombre—Trunks...—Fue así, que entre frío, lágrimas y resignación, entreabrió sus orbes, aunque se sintió encandilada de momento por la luz led de la lámpara de mano.
—¿Mai? ¿Mai estás bien?—poco a poco fue escuchando con mayor claridad—¡Por favor respóndeme!
Fue así, que enfocó la mirada y descubrió que se trataba del joven que aclamaba su corazón—¿Trunks...eres tú...?
—Por todos los cielos, aquí estás, Mai—le abrazó de inmediato el azul—¿Qué te pasó? ¡¿En qué rayos estabas pensando?!—le llamó la atención.
—Yo...yo...
—Bueno, ahora no importa. Estás hecha un tempano de hielo—se sentó a un lado de ella; la cubrió con una frazada y fue su KI que se encargó de darle el calor necesario para que su temperatura volviera a la normalidad—Cuando te sientas mejor, te llevaré de regreso. Solo aguarda un poco, por favor.
—Mi pie se atascó—trataba de explicarle al muchacho—Por eso ya no pude regresar.
—Ya veo. No te preocupes; me encargaré de solucionarlo— así que solo bastó con dos de sus dedos tocar la superficie rocosa para que ésta se hiciera añicos—Eso es. Ahora trata de sacar despacio tu pierna.
—Gracias, Trunks.
El sentirse liberada le había caído bien; entonces volvió agradecer—Gracias.
—Ya sabes que yo haría todo lo que está en mis manos para que estés bien.
Y ahora más que nunca sus palabras cobraron más valor—Lo sé...—contestó. Luego guardó un silencio & sin esperárselo ambos se regalaron un: «Lo siento»
—Por favor discúlpame, Mai. He sido un tonto.
—No. Discúlpame tu a mi. A veces soy bastante testaruda.
—Oye...—buscó su mirada—Aprovechando este momento a solas...yo...quiero decirte que...
—Dime...
—Que solo tengo ojos para ti. Yo necesito estar a tu lado...
—Trunks...—se sonrojó.
—Y debido a la discusión que tuvimos, deseo enmendarlo. Así que me traje esto conmigo—abrió la palma de su mano dejando en descubierto el Muérdago.
—¿Qué significa esto?—no comprendía la mujer.
—Significa que si lo coloco arriba de ambos, nos tendremos que besar.
—P-P-Pero...—Mai se ruborizó sobremanera.
El Muérdago adornó sus cabezas como si fuese una aureola, pues bajo la Luna invernal, parecían unos bellos angeles regocijantes de amor. Pese a los nervios, ella sabía, o más bien, ambos sabían, que sus labios solo pertenecían únicamente a ellos, aunque hubiesen contingencias, distractores: sus labios encajarían como rompecabezas hasta la eternidad; estaban hechos el uno para el otro. Lo sabían. E incluso, desde el inicio de su historia o en cualquier otra línea temporal, estaban destinados a terminar por algún motivo juntos. Sin importar el escenario, sin importar el lugar, y sin importar que la nieve de las montañas les cubriera con sus copos de nieve, ellos expresaría sus sentimientos con el anhelado beso que habían deseado darse desde siempre, asegurando así, que sería el primero de muchos.
—Te quiero solo a ti ...—le susurró en los labios al menguar el cariño.
Bien sabían, que durante toda su vida, estarían expuestos a muchas experiencias personales, a muchos momentos familiares, como a muchas otras navidades y proyectos profesionales. Pero mientras estuviesen en su etapa de juventud, lo disfrutarían. Así que lo importante, no era el prometerse quererse con el corazón, porque al cabo de los años éste dejaría de latir; lo mejor de ahora en adelante, sería amar con el alma, pues ésta sería eterna como su propio amor.
—¿Regresamos a la cabaña?
—Sí.
De la mano, con el malentendido resuelto, y con la nieve en las montañas a sus espaldas, pasarían las fechas decembrinas como su historia lo marcaba: JUNTOS. Aunque ciertamente, no solo bastaba quererse en Nochebuena, o en Navidad, o en cualquier otra fecha especial, sino dejar huella en todo momento a través de los años.
—Prométeme que nunca más nos separaremos, Mai
—Te lo prometo, Trunks.
Fin.
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Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, querido lector. Les mando un fuerte abrazo y espero que todos pasemos en familia una lindas fechas decembrinas. Por ello, me adelanto en desearles una muy feliz Navidad y un próspero 2024 lleno de bendiciones & salud. Seguro nos estaremos leyendo con más historias.
Besos & cariños
Kuraudea.
