Renuncia de derechos: Todo lo referido al universo de Jujutsu Kaisen le pertenece a Gege Akutami.

Y el universo de Re: Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu le pertenece a Tappei Nagatsuki, sin embargo toda la historia me pertenece.

Si hay algún fanático del anime/Manga/Novela del muertes locas que me hable por privado ya que me está costando aprenderme la historia y reglas de ese mundo.

Otra ayuda que necesito es el caso de alguien que este al día con la historia de peli-rosa de doble personalidad cual tiene múltiples hermanos.

Olvide mencionar que le gustan altas con un buen trasero.

Aclaración: Para que no se sienta raro ya que la mayoría vio ambos animes en japonés, usare los honoríficos de los mismos, aunque anticipo que seguramente me equivocare.

Comienzo del prólogo:

Maldiciones…

Cuando se piensa en esa palabra, todas las personas llegan interpretar rápidamente esa palabra a lo malo.

Sucesos o cosas extrañas que perjudican a las personas sean buenas o mala.

Y no estaban equivocados, solo que aún no conocían en gran parte lo que eran.

Todo ser humano posee en su interior energía maldita, a excepción de ciertos casos.

Lo peligroso de esta energía es cuando escapa gracias a las emociones negativas de los humanos.

Celos, odio, vergüenza, arrepentimiento y odio, cuando esto ocurre se forman lo que se denominan como maldiciones.

Su escala de peligro de por si es muy alta para una persona común, pero si esta "Maldición" escala de rango si puede actuar como un humano.

La única forma de combatir las maldiciones es con lo mismo que la crearon, La energía maldita, Fuego contra fuego.

Conocidos como Chamanes, usuarios entrenados debido a dos factores importantes, el primero que no es necesario en todos y es el control de la energía maldita.

El segundo y más importante de todos, un chamán siempre tiene que tener cierto grado de locura.

De lo contrario, su mente no sería capaz de durar mucho tiempo combatiendo contra las maldiciones.

Lo que podría terminar en algo mucho peor sin importar si cuentas con la habilidad necesaria.

Uno de esos chamanes es el protagonista de esta historia, Itadori Yuji, era un estudiante de la escuela secundaria Sugisawa.

De tan solo 15 años y midiendo 1,73 metros, actualmente vestía una sudadera negra con una capucha roja, pantalones negros.

Él estaba parado en medio de una calle algo desorientado, como si hubiera despertado de la siesta en tan solo segundos.

-Uhaaa, que sueño tengo….-

Sobándose los ojos con un poco de fuerza, los abrió lentamente y noto que una fuerte luz golpeaba su rostro.

Escucho el sonido de agua cayendo a su espalda por lo que rápidamente se dio la vuelta.

Notando una gran fuente, pero eso fue lo menos que le llamo la atención.

-¿Qué? Ehh… un momento, porque esas casas parecen de una época anterior.-

Su cara de sueño se transformó de inmediato en una cara de asombro y empezó a mirar por todos lados.

Para finalizar se miró a sí mismo, notando que tenía un uniforme diferente al que usaba de forma habitual.

-¿Y esta ropa? ¿Dónde estoy?-

Lentamente se estaba exaltando más de lo normal y su voz se incrementaba por cada segundo que pasaba.

Después volteo a mirar a las personas, notando que no solo había humanos, si no que había humanoides con apariencia de animales.

Desde personas con rasgos de perros, gatos, lagartos y unos cuantos más.

En vez de caballos había algo similar a los dragones tirando de carretas.

Todo para él era tan raro que no había nada normal a su vista.

-¿Qué está pasando?-

Eso último lo dijo mirando al cielo pero extrañamente no lo grito, ya que sintió que esto no era tan raro como él pensaba.

Por lo que solo empezó a caminar sin rumbo aparente, solo con el motivo de analizar lo que estaba pasando.

-Primero lo primero, ¿Porque estoy demasiado tranquilo? Segundo, ¿Cómo llegue aquí si estaba en la escuela?-

-Tercero ¿Estoy alucinando? esto parece la historia de un manga, animales actuando como humanos y… ¿Usando ropa?-

Siguió caminando con todo el ruido de las carretas y personas hasta que ocurrió un incidente.

Un niño se había tropezado, por ende su bolso con lo que parecía comida se cayó.

Notándose como claramente al niño le dolía la caída pero no se movía del lugar, lo que resultaría en que un carruaje le pasara por encima.

Como si fuera una reacción de su cuerpo, el peli-rosa salió disparado a una velocidad superior a la humana en una sola dirección.

Tomo al niño entre sus brazos y no se notó que también había agarrado la bolsa con todo el contenido caído.

Sabiendo que no tendría tiempo de frenarse debido a su velocidad, lo único que hizo fue clavar los pies en el suelo.

Para después girar y que su espalda recibiera todo el impacto, pero estaba seguro que el niño en sus brazos estaba a salvo.

Lo primero que hizo fue mirarlo y noto que estaba asustado e inclusive se le podía ver un par de lágrimas.

Entonces se paró y dejo al niño en el suelo mientras le entregaba su bolsa marrón.

-No te preocupes, ya estas a salvo.-

Esto lo decía mientras sonreía calmadamente.

Se escuchó como todas las personas a su alrededor le comenzaron a aplaudir, pero eso no le interesaba a él.

El niño miro lentamente al peli-rosa para seguidamente tomar su bolsa lentamente.

Aún seguía asustado pero eso está disminuyendo rápidamente, pero no decía palabra alguna.

-Por suerte no te lastimaste, te dirigías hacia el otro lado de la calle por lo que te ayudare a cruzar.-

Seguía sonriendo de forma tranquila y tomo la pequeña mano del niño como si fuera su padre.

Sorprendido, el pequeño solo asintió sin decir nada pero notablemente más calmado.

Cuando un grupo de carretas pasaron, el peli-rosa camino hasta el otro lado de la calle con el niño y su bolso.

-Bien, ya llegamos, ahora tendrás que seguir hasta casa, ¿Crees poder?-

Vio al niño y este le dio una leve sonrisa.

-Si...Muchas gracias por salvarme señor.-

Eso lo hizo sonreír y dio un pulgar hacia arriba, notando como el niño se alejaba a paso rápido extendiendo la mano en forma de saludo.

Al terminar dio un suspiro, al menos no había pasado nada malo, pero ahora tenía que saber dónde estaba.

Por suerte, su carisma le permitía hablar con las personas con gran confianza y solo le hacía falta una pregunta.

¿Dónde estoy?

Ahora mismo él estaba en el techo cerca de un callejón, pensando las respuestas que le dieron.

-Dijeron que estaba en el reino de Lugunica y cuando les mencione Japón me miraron de forma extraña.-

Chocando sus manos llego a una sola conclusión.

-Definitivamente estoy en el mundo de un manga, aunque no tengo ni idea de cuál será, no recuerdo uno parecido.-

No recuerdo cómo funcionaban esas historias, pero creo que si cumplo mi meta en este lugar poder volver a casa.

Sé que tardare pero veré a mi abuelo y el club.

La cara de él se puso blanca ya que se dio cuenta de algo.

-¡¿Y cuál se supone que es mi objetivo?!-

De repente noto como una niña peli rubia saltaba con gran agilidad edificio por edificio a la distancia y se acercaba hacia donde él estaba.

-Wow, esa niña realmente es ágil, este lugar cada vez se pone más raro.-

Su línea de pensamientos fue cortada debido a que escucho alguien llamarlo desde abajo.

Volteando la mirada, parecía un niño con un extraño peinado de tazón.

-¡Necesito ayuda por favor!-

Inmediatamente el peli-rosa se bajó con gran facilidad del techo y cayó frente al niño.

No tardo en tender la mano al pequeño niño pero no esperaba que recibiera un golpe desde su espalda.

Lo que lo mando a caerse aún más adentro del callejo, pero no le dolió mucho aunque lo tomaran por sorpresa.

Rápidamente se dio la vuelta con desconcierto, preguntándose qué estaba pasando.

El que perecía un niño se levantó del suelo sin decir nada y al lado de él estaban dos personas.

Por su aspecto y lo que emanaban se dio cuenta que le tendieron una trampa y que querían robarle, pero había un pequeño problema.

No tenía nada para robarle, solo su ropa y zapatos rojos.

Vio como uno de ellos lo tomaba del su sudadera para levantarlo.

-¡Si no quieres que te lastimemos, danos todo lo que tengas!-

Después de esas palabras se dieron cuenta que el chico que atraparon era un poco alto, lo que no le dieron importancia al final.

El peli-rosa levanto las manos en señal de rendición.

-Oh, lo siento, pero no tengo nada conmigo, por lo que es una pérdida de tiempo para ustedes.-

Los tres solo dijeron una palabra al unísono.

-¡¿Qué?!-

-Si, no tengo nada, en realidad aparecí de la nada, por lo que estoy peor que ustedes.-

De repente los cuatro tuvieron que voltear sus cabezas ya que una niña peli-rubia le decía que se apartaran.

-Es la niña ágil, ¿Acaso huye de algo?-

Los tres matones voltearon a verlo y la niña por un momento se detuvo al frente de todos

-¡Tu! Él peli rosa.-

Este solo se señaló con el dedo con duda.

-¡Defiéndete de una vez, pude ver como escalabas el edificio sin problemas!-

Sin decir nada más paso al lado de ellos y salto a otro edificio.

Lo que fue olvidado por los cuatro, por lo que seguían en sus asuntos.

-Ahora que saben que no tengo nada, ¿Me podrían soltar?-

El que lo estaba agarrando solo le salió una vena en su cien, a su lado otro contesto por él.

-¡No, ahora solo estamos más molestos y te golpearemos…!-

Con esa frase dicha, se vio como en la entrada del callejón solo se empezaron a escuchar golpes y como algo chocaba contra el piso.

Cuando se pudo ver lo que sucedió, estaba el peli-rosa parado sin ningún rascuño.

Mientras que los demás estaban en el suelo claramente inconscientes y en la cara se le veían marcas de golpes.

-Espero que esto los ayude a recapacitar, no tienen que robarle a la gente.-

Se estaba por machar pero escucho como alguien lo llamaba.

-¡Oye tú! ¡¿Qué les hiciste a esas personas?!-

Dándose la vuelta, vio a una peli-plateada con orejas puntiagudas, resaltando bastante entre las personas.

-¡Espera un momento, ellos trataron de robarme y solo me defendí!-

Lo decía exaltado ya que si veía de lejos el asaltante era él.

-¡Pues eso no es lo que veo! ¿Me estas mintiendo?-

El peli-rosa no sabía qué hacer, hasta que otra voz se hizo presente.

-Espera Lia, no noto que el este mintiendo.-

De la mano de la chica apareció un gato pequeño, lo que sorprendió al chico notablemente.

-¡Un gato apareció en tu mano! ¡Eres una maga!-

-No me confundas chico, soy espíritu que es diferente a la magia.-

Esto lo decía mientras hacía gestos adorables lo que cautivo de inmediato al muchacho.

La chica rápidamente decidió preguntar el tema más importante.

-Entonces, Por favor devuélveme la ins..-

-Un gatito… ¡Qué lindo!-

Extrañamente para la chica y el espíritu no lograron ver bien como el chico se acercó tan rápido.

Con sus dedos masajeaba la cabeza del felino y este no se opuso mucho.

-¡Oye, respóndeme la pregunta!-

La chica se quejaba mientras agitaba los brazos de forma rápida mientras veían como acariciaban a su espíritu.

-No soy un gato pero disfrutare las caricias.-

Mientras pasaba eso, el peli-rosa miro a la peli-plateada y con una sonrisa respondió la pregunta.

-Yo no robe nada, vi a una niña corría con mucha prisa en esa dirección hace unos minutos.-

Ella miro fijamente el lugar que señalo el chico por lo que no podía perder tiempo.

Pero a ella le quedaba una sensación de disconformidad y era porque acuso al chico de ladro y ahora la ayudaba con su búsqueda.

-Oye, lo siento por acusarte de ladrón y no sé cómo agradecerte este favor.-

-No hay de que, por lo que no tienes que agradecerme.-

-No, me hiciste un favor por lo que tengo que devolvértelo, lastimosamente no tengo nada valioso conmigo.-

-Ya lo dije, no hace falta.-

Agitaba las manos en señal de negación ante la insistencia de la chica.

-Ella no se rendirá, por lo que tendrás que pedirle algo.-

El miro con pesadez la situación ya que sabía que su hija no se rendía en cuestión de favores.

-¡Si lo es!-

Ella se acercó al chico de golpe con clara molestia a lo que él se rindió y pensó en que podía pedirle a ella.

Puso su dedo en el mentón y cerró los ojos para pensar, hasta que le vino una idea.

-Ohh, ya se, entonces como favor te pido que me digas tu nombre.-

Eso sorprendió a la chica ya que era un favor muy simple.

-Lia, él te está pidiendo algo por lo que ahora puedes devolverle el favor.-

Ella miro al espíritu y sabía que tenía razón pero dudaba algo con respecto a su nombre.

-Mi nombre es Satella, solo eso ya que no tengo apellido.-

El gato se la quedo viendo con duda de ese nombre ya que era una mentira, pero no la juzgaría.

-Y ya que estamos con los nombres, mi nombre es Puck, mucho gusto.-

-Son buenos nombres y con esto estamos a mano ¿No?

Ambos se sorprendieron que le gustara el nombre de ella por una razón que todo el mundo sabía.

-Bien ¿Y cuál es...?-

No pudo terminar de hablar ya que fue tomado por la semi-elfa

-¡No tenemos tiempo que perder Puck! ¡Tenemos que recuperar mí insignia!-

El peli-rosa solo se reía al ver cómo ambos se alejaban a la distancia.

Iba a seguir explorando el lugar pero de repente escucho una voz en su cabeza.

-Eres un chico muy fuerte, así que... ayuda a las personas.-

Esa voz la reconocería en cualquier lado, era la voz de su abuelo, Wasuke Itadori.

-No tienes que ayudar a todo el mundo, pero hazlo cuando puedas. -

No entendía por qué en ese momento escuchaba la voz de su abuelo, pero por alguna razón sentía como se le oprimía el pecho.

-Quizás te sientas perdido, pero no esperes gratitud.-

Unas pequeñas lágrimas empezaron a salir de sus ojos, algo lo estaba haciendo llorar.

-Solo ayúdalos, cuando llegue tu momento de irte, asegúrate que estés rodeado por otros, no termines como yo.-

El peli-rosa solo se quedó parado mirando al cielo mientras se sobaba los ojos con fuerza.

No tenía ni idea de que significaba eso pero era claramente su abuelo, por lo que una cosa se le vino a la mente.

Y era que esa chica llamada Satella necesitaba ayuda.

Sin pensarlo mucho empezó a escalar con su agilidad y fuerza los edificios

-Lo hare Abuelo...-

Con sus habilidades físicas empezó a correr edificio por edificio y no lo cansaba en lo más mínimo.

Miraba por todas las calles en búsqueda de pelo plateado el cual era bastante único en el lugar.

Las personas lo veían con intriga pero no le dieron mucha importancia ya que no era extraño ese tipo de cosas.

Pasaron varios minutos y aun no tenía resultados por lo que se estaba frustrando un poco.

Al menos eso sentía hasta que a la distancia pudo ver una niña peliverde que estaba al borde de las lágrimas.

Entonces reacciono y dio un salto acrobático y cayó cerca de ella, lo que la asusto un poco.

Lo que solo alarmo al chico por lo que empezó a hacer gestos ridículos ante la niña.

Hasta el punto de que se resbalo y su frente choco contra el piso.

-O-oye, lo siento, no era mi intención asustarte.-

Ella no sabía si llorar más o reírse un poco de lo ridículo que se veía la persona que apareció desde el cielo.

Hasta vio la marca del suelo en la frente del chico.

-Supongo que estas perdida por lo que buscaremos a tu familia ¿Te parece?-

Se agacho para igualar la altura con la de la peli-verde y dio una pequeña sonrisa

-Soy alto por lo que si te llevo en mis hombros podrás encontrarlos al instante.-

-Eh-hh gracias...-

Con cuidado la agarro de los hombros y puso a la niña en sus hombros

Estaban por empezar a moverse pero una voz los llamo a ambos, por lo que se dieron la vuelta para ver quién era, lo que hizo sonreír al chico.

-¡Yo la ayudare también!-

-Ohh…justo te estaba buscando Satella-san.-

Algunas personas a su alrededor voltearon la cabeza con nerviosismo ante la mención de ese nombre.

-Shhh, no digas mi nombre en voz alta.-

Ambos empezaron a caminar con la niña encima de los hombros del chico.

-¿Por qué decías que me estabas buscando?-

-Es que dijiste que te robaron algo ¿No?-

-Sí, una insignia que es muy importante para mí.-

-Entonces te ayudaré a buscarla cuando encontremos la familia de esta niña.-

Esa afirmación sorprendió a la peli-plateada.

-Pero...no tengo nada con que pagarte.-

-No hay necesidad de eso, lo hago simplemente por qué quiero.-

Tras esas palabras la niña señaló al frente de ambos jóvenes, viendo como una señora miraba con gran alivio a la pequeña.

-¡Es mamá! ¡Es mamá!-

-Ya veo, ahora te bajo.-

Tomando con sus manos, lentamente la dejo en el suelo y está última fue corriendo a los brazos de la mujer.

Ambas parecían muy contentas.

-Con esto terminado podemos ir a buscar tu insignia.-

Ella solo asintió y comenzaron a caminar.

Mientras que en la mente del joven pensaba en donde se podría dirigir la niña peli-rubia.

Extrañamente para él no le fue muy difícil llegar a una conclusión.

-¿Sabes dónde podría haber un lugar donde hay pobreza o que sea un lugar peligroso?-

Ella y el espíritu que finalmente había salido se quedaron un poco pensativos por la pregunta.

-Si, conozco ese lugar, los barrios bajos ¿Por qué la pregunta?-

-Posiblemente la persona que te robo la insignia viva por ese lugar ya que si es valiosa podrían usarla.-

-Eres bueno deduciendo niño, veremos si tienes razón.-

Con ese nuevo rumbo los tres se dirigieron a cierta parte en la cual la pobreza se podía ver a lo lejos.

Casas a medio construir, lugares abandonados entre otras cosas más.

-Definitivamente este lugar parece peligroso.-

-No te preocupes, yo los protegeré aunque tengo mis límites.-

-Si...deberíamos tener cuid...-

No termino de hablar ya que vio al peli-rosa hablar con uno de los lugareños.

-Oye amigo, ¿Sabes dónde vive una niña con el pelo rubio y que es muy ágil?-

-¡Le pregunto sin miedo alguno!-

-Ohh te refieres al Felt, ella es muy conocida en este lugar, su hogar está en esta dirección.-

Esto hizo sacar una gota de sudor a la medio-elfa y espíritu.

-No puedo creer que nos dieran su ubicación tan fácil.-

El peli-rosa dio un pulgar arriba con una sonrisa, por lo que se pusieron en marcha al hogar de la posible ladrona.

Cuando llegaron, era un lugar similar al resto y se notaba que la niña vivía como podía.

Pero no había nadie.

-Ahora solo nos queda esperar a que llegue.-

Este sin ningún problema se sentó y comenzó a mirar al cielo.

-No falta mucho para que sean las 5...-

-No te preocupes Lía, tengo tiempo suficiente para ayudarte aún.-

Tras unos minutos escucharon pequeños pasos.

Y lograron ver qué era efectivamente la niña peli-rubia, lo primero que vio ella fue que un peli-rosa estaba cerca de donde ella dormía.

Entendiendo erróneamente que querían robarle.

-No hay nada de valor que puedas robar... ¡Así que lárgate!-

-Oye oye, no he venido para eso.-

Tras esas palabras, la niña finalmente vio a la medio elfa.

Lo que la puso notablemente nerviosa, siendo notado por los presentes.

-¿¡Tú...tu qué haces aquí!?-

-Así que tú fuiste quien me robo, por favor, si me devuelves la insignia podrás marcharte sin ningún problema.-

La niña tembló por eso y se le ocurrió una idea rápidamente.

-Yo...Yo ya no la tengo, la dejé en mí escondite.-

-¿A qué te refieres?-

-Lo deje en el Bazar, ya que ahí lo voy a vender.-

Ella entendía que el chico era sumamente fuerte y no sabía de las capacidades de la medio-elfa.

Por los que tendría que pedir ayuda de alguien que consideraba su abuelo.

-Te seguiremos niña, así que llévanos a ese bazar.-

Esas palabras hicieron enojar a la ladrona ya que le dijeron niña.

-¡Oye no soy una niña! ¡Tengo 14 años casi 15!-

-Eso me sorprende, yo tengo 15 años.-

Esa afirmación dejo de piedra a la conocida como Felt, ya que el chico tenía casi su misma edad pero su tamaño era simplemente sorprendente.

-¡15 años! ¡¿Cómo es posible que seas tan alto?!-

-Supongo que es de familia.-

Mientras ellos dos charlaban, el espíritu se comunicaba con la medio-elfa.

-Ella nos está mintiendo Lía y está planeando algo.-

-Entiendo, por cualquier cosa nos protegerás a ambos ¿No?-

Ahora que ambos estaban un poco tranquilos, el espíritu se acordó de algo.

-Ahora que lo pienso, no le preguntamos el nombre a ese chico.-

Esto hizo sonrojar de la vergüenza a la chica ya que se olvidó de preguntar algo tan importante como el nombre.

-No puedo creer que te hayas olvidado de eso a pesar de que le dieras un nombre falso.-

-L-lo siento, lo hare de inmediato.-

Caminaron un poco más y finalmente llegaron al bazar.

Y la primera en entrar fue Felt, el siguiente iba a ser el peli-rosa, pero logro escuchar cómo lo llamaban.

-Espera un momento...necesito saber algo antes de entrar.-

-Claro, ¿cuál es tu duda?-

-¿Por qué insistes tanto en ayudarme si no ganas nada con ello?-

-Simplemente por qué puedo ayudar y tengo la fuerza para hacerlo.-

El espíritu y la media-elfa se miraron entre ellos e hicieron una última pregunta cuando estaban por pasar por la puerta.

-¿Cuál es tu nombre? Discúlpame por no preguntártelo antes.-

Se alegró un poco por esa pregunta y empezó a mover su boca para hablar.

-Mi nombre es….-

Pero por alguna extraña razón se movieron para decir otra cosa, quería decir Yuji Itadori, pero fue otro nombre que lo extraño mucho.

-….Ryomen Sukuna.-

Fin del prólogo: -_