Saludos lectores, he regresado de entre los muertos y les traigo un capítulo de cada historia aun en progreso, espero que lo disfruten, es un pequeño especial.

Aunque lastimosamente la cantidad de palabras se verá reducido por la mitad ya que estoy bastante ocupado e imaginar todo para seguir escribiendo me toma tiempo que a veces no logro tener.

Espero que lo disfruten y vere si revivo más rápido esta vez jaja, buenas noches.

Renuncia de derechos: Todo lo referido al universo de Jujutsu Kaisen le pertenece a Gege Akutami.

Y el universo de Re: Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu le pertenece a Tappei Nagatsuki, sin embargo, toda la historia me pertenece.

Aclaración: Para que no se sienta raro ya que la mayoría vio ambos animes en japonés, usare los honoríficos de los mismos, aunque anticipo que seguramente me equivocare.

En el capítulo anterior: -

Todos empezaron a discutir fuertemente y debido a eso, no se dieron cuenta de que algo sucedía atrás.

El cuerpo de Itadori se regenero por completo en unos segundos, inclusive su mano faltante regreso.

Su pelo se erizo y sus ojos volvieron a tener vida, siendo ahora de un color rojo profundo.

Junto con unos extraños tatuajes de color negro aparecieron en su cuerpo.

Escuchándose algo proveniente de el…una risa que no era la de un chico.

-JEJEJE…-

Todo se congelo de repente y como si fuera una película, el tiempo empezó a retroceder a gran velocidad.

Cada suceso, cada palabra fue olvidada, todo se volvió oscuro.

Comienzo del capítulo 2-1: -

Los ojos rojos miraron a su alrededor y se sentía tan bien, que incluso un estallido risa sonó en la oscura mansión.

Todo lo demás estaba en silencio y voltearon al dueño esa risa maniática.

- ¡Lo sabía! ¡JAJAJA! -

Dio un salto y se levantó mientras rompía la parte superior de su ropa sin esfuerzo alguno.

Claramente tal hecho dejo sin palabras y sentimientos diferentes en cada uno de ellos.

Pero el extraño ser que tenía el cuerpo de Itadori tenía un único sentimiento, una gran felicidad y éxtasis por estar vivo nuevamente.

Extendió su mano hacia la pared y de la nada, múltiples cortes hicieron que se derrumbara esa parte, exponiendo a todos los presentes a la luz de la luna.

- ¡Que bien se siente la luz contra mi piel! -

Todos notaron como estaba sin heridas, pero algo estaba claro, su presencia había cambiado demasiado.

-Itadori…-

La incrédula voz de la semi-elfa salió y fue escuchada claramente por el peli-rosa, solo causándole una pequeña risa.

-Jeje, el mocoso está muerto, esas dos lo mataron y gracias ello yo estoy aquí. -

Se concentro y noto muchas cosas nuevas ahora que podía ver a través de sus propios ojos.

Todo era tan extraño…una mocosa con orejas largas, dos que podía sentir un poder que tampoco conocía, una que sabía que no era humana en lo más mínimo y un payaso que tenía una buena cantidad de energía en su interior.

Pero todos ellos tenían algo en común, no usaban energía maldita, todo esto lo alegro ya que podría divertirse mucho.

Beatrice noto como el extraño ser los estaba analizando y hace mucho que no siente una presión y miedo similar a esta.

- ¡¿Quién eres?! ¡Se que no eres alguien bueno supongo! -

Dejando pasar el tono de voz debido a su gran buen humor, solo respondió con dos cosas.

-Primero, mi nombre es Ryomen Sukuna y como soy tan generoso, les daré un minuto para que escapen o los matare a todos, quizás juegue con algunos de ustedes, se me hacen curiosos. -

Emilia solo pudo dar un paso atrás, ya que el que les estaba hablando no era su amigo que falleció, era un ser que le hacía temblar con solo verlo.

Pero la única persona que no retrocedió ante tal amenaza fue el hechicero más fuerte de Lugunica.

-Se que no eres el joven Itadori, ¡¿Pero te atreves a amenazarme en mi propia mansión?! -

Todos los demás se pusieron atrás de el por reflejo, lo que Sukuna sonrió ante este hecho.

-Veo que tú eres el más fuerte de aquí, ¿Cuál es tu nombre? -

-Soy Roswaal L. Mathers, soy el hechicero más fuerte de Lugunica. -

Tal afirmación hizo sacarle una risa burlona que ni si quiera se molestó en responder ya que era algo ridículo.

Pero eso molesto mucho al señor de la mansión por lo que no espero y empezó a atacar.

- ¡Ur Goa! -

De sus manos salió una ráfaga de fuego que se dirigieron al recién resucitado, causando un gran brote de fuego en donde se produjo el impacto.

Todos miraron el lugar y no había rastro ninguno del chico, pero la calma solo duro un segundo ya que atrás de ellos estaba Sukuna con los brazos sosteniendo su cabeza con pereza.

-Ohhhaaa…eso sí que me dio sueño, pensé que al ser el más fuerte mínimo podrías hacer ataques rápidos, pero fue una decepción. -

Los pensamientos de todos fueron lo mismo, no sabían en qué momento se había movido.

-Parece que ese título que tienes es solo decoración, pero como reviví estoy dispuesto a mostrarte el pináculo de la hechicería. -

Su cuerpo se puso al frente de ellos mientras sus manos se juntaban y hacían una seña particular.

-Expansión de dominio…-

Un templo budista decorado de calaveras surgió de la nada y claramente emitía un aura que asustaría al más valiente.

-Templo del mal…-

Nadie pudo hacer un paso, no sin antes sentir como un corte provoco que todos los presentes se arrodillaran con excepción del dueño de la mansión.

- ¡Ahhhh! -

- ¡Grrr…! –

Tanto como Emilia, como Beatrice, Ram y Rem, ninguna de las cuatro pudo evitar arrodillarse ante el dolor que sentían por ese corte que les llego de la nada.

- De esa manera están en la posición correcta, tienen la cabeza muy en alto…. -

- ¡Tenemos que escapar de aquí supongo! ¡No podemos contra el! -

Beatrice lucia claramente preocupada pero no pudo evitar mirar con horror lo que estaba pasando.

Sukuna sonrió y solo apunto con su dedo al vestido de payaso.

-Eres solo un pez en mi tabla de cortar. -

Con eso dicho, más de diez cortes verticales impactaron en el hechicero, que no pude ver nada más que su vida escapándose de sus manos.

Fue un espectáculo sangriento ya que quedo dividido en más de diez partes.

-Solo tenía planeado que fueran unos cinco cortes, pero eres demasiado débil. -

Miro con satisfacción como el que se nombraba el hechicero más fuerte estaba descuartizado reducido a menos que trozos de carne.

Mientras que miraba la expresión de los demás presentes se tornaba en terror y desesperación, lo que hizo que su expresión de satisfacción aumentara.

- ¡Roswaal-sama! -

Ram solo pudo gritar con furia y horror combinada al ver a la persona con la que tenía sentimientos morir frente a sus ojos.

Un cuerno rosado de energía surgió de su cabeza y no dudo en lanzar un ataque lo más fuerte que se podía.

- ¡Nee-sama! -

La peli-azul se dio cuenta que su hermana estaba a punto de hacer una locura.

- ¡Fura! -

Ram lanzo un corte gracias a su magia de viento, lo que llamó la atención del Caído.

Y para probar tal ataque, este solo puso su brazo para recibir el impacto.

Generándole un corte medio en su brazo e impresionándose por el hecho.

-Interesante, no usan energía maldita, pero es otra cosa, una energía diferente, puede ser divertido. -

Le mostro la herida a todos y como se curó en un instante, decidiendo cancelar el ataque seguro de su domino, ya que le demostraría su forma de atacar.

-Nada mal mocosa, pero déjame mostrarte como se hace un verdadero corte. -

Ella retrocedió un poco, a pesar de que le dolía por el corte del principio, la furia aún seguía en su mente y le daba la fuerza suficiente para pelear.

-Escamas de dragón…-

No dudo en atacar a Sukuna cuerpo a cuerpo y este sencillamente la esquivaba con una sonrisa mientras estaba diciendo unas palabras.

-Repulsión…-

- ¡Grooooaaah! ¡El Fura! -

Ella dio un puñetazo a la vez que liberaba su magia de viento en una explosión extrema que debería a ver impactado en su enemigo.

-Lluvia de meteoros…-

Sukuna había saltado y estaba a unos metros de distancia, extendió su mano abierta en dirección de ella.

-Partir…-

Un corte invisible fue lanzado y Ram solo pudo caer hacia atrás, sin poder reaccionar a lo que había pasado.

Estaba partida por la mitad, desde la parte más baja de la cintura hasta un poco más debajo del pecho.

Atrás de ella se podía ver como un corte gigantesco atravesó todo lo que tenía por delante.

- ¡Nee-samaaa! -

Rem soltó un grito desgarrador y Sukuna solo sonrió, ya que ellas eran las siguientes, aunque de la nada sintió un escalofrío.

Por lo que solo dio un salto que atravesó el techo y se paró arriba de él, viendo lo que su cuerpo le decía.

-Esto no deja de ponerse más interesante ehhh…-

Su instinto tenía razón, una gran sombra estaba envolviendo el lugar donde se encontraba y la presencia claramente emitía mucho poder.

Hizo sonar sus dedos y se preparaba para enfrentar la causa de todo a su alrededor.

Pero de la nada escupió un chorro de sangre, que lo hizo quedarse confundido.

Sintió como su corazón era destrozado, por lo que empezó a sonreír ya que no entendía lo que estaba pasando, pero no dudaba que era causado por esas mismas sombras.

-Jejeje vas a necesitar algo más que eso para vencerme. -

Su corazón se regenero al instante e iba a usar su dominio para ver si funcionaba, pero algo más paso.

El cuerpo entero quedo paralizado, la sensación era igual al…no sabía que era, pero estaba seguro que algo lo paralizo de la misma manera en el pasado.

Solo pudo ver como la sombra lentamente lo envolvía y se dio cuenta lo que estaba pasando.

-Era eso…nunca moriste mocoso, ¿Cómo reviviste? -

Debido a la parálisis, no logro evitar que la oscuridad lo tragara, dejando todo a la imaginación del universo.

- ¡Ahhhhhh! -

El chico soltó un grito y se notaba claramente agitado, mientras veía a su frente como las dos gemelas se acercaban a él con preocupación.

- ¿Te encuentras bien señor? -

- ¿Le duele algo señor? -

Itadori miro en todas direcciones y vio como él estaba acostado en una cama, su cuerpo estaba perfecto.

- ¡¿Qué está pasando?!-

Todos los sucesos que pasaron circularon por su mente, pudo ver como alguien que usaba su cuerpo destrozaba al dueño de la mansión y como asesino a una de las sirvientas, realmente le horrorizaba todo lo que vio.

Pero escucho como unas voces le llamaban por lo que sus pensamientos se cortaron.

Sus ojos se abrieron con incredulidad al ver a la peli-rosa viva y sin ningún rasguño.

- ¿Necesita algo Señor? -

- ¿Estas viva…? -

Tal pregunta hizo pestañar un poco a la sirvienta ya que no entendía a lo que se estaba refiriendo.

Itadori solo miro sus manos y agarraba fuerte las sábanas, ya que no entendía que estaba pasando, no era posible que todo eso fuera un sueño.

La puerta se abrió y se mostró a la semi-elfa con su pijama, y al parecer recién acababa despertar.

-Escuche algo fuerte de mi habitación… ¿Están bien? -

Sobándose el ojo, miro a las sirvientas que estaban cerca de Itadori, lo que la extraño y se acercó aún más para observarlo.

Aunque ella para nada esperaba la cara que tenía el chico que era de incredulidad, ya que todo para él fue tan real, sintió que todo fue real.

- ¿Sucede algo Itadori? -

Reaccionando de una vez por todas, el chico se convenció que todo era solo una pesadilla, que todo fue a causa de su imaginación.

-Si…sí, estoy bien, solo tuve una pesadilla. -

Ella sonrió un poco y después les dijo a las sirvientas que trajeran su ropa, pero antes de eso le avisaron de algo al chico que le pusieron los pelos de punta.

-Querido huésped, en esto momentos son las siete en tiempo solar. -

En la mente de Itadori se le vino a la mente todos lo que había vivido hasta la tragedia en la algo se apoderaba de su cuerpo.

Cada suceso, la conversación que tuvo a la mañana con las sirvientas, todo lo que le habían enseñado.

No quería pensar, por lo que solo se quedó en cama hasta que las sirvientas le trajeron finalmente su vestimenta, mencionando que la habían reparado.

A lo que el agradeció y le dieron su espacio para que se vistiera, lo que se tomó el tiempo mientras repasaba lo que estaba pasando.

-No lo creo…es como si hubiera regresado al pasado, las sirvientas no me reconocieron, todo está sucediendo como al inicio… ¿Qué está pasando? -

Se golpeo la cabeza y no dejo que sus pensamientos negativos le afectasen, respiro fuertemente mientras daba una sonrisa, estaban todos vivos después de todo.

Pero algo extraño que vio, fue que en su brazo izquierdo había dos líneas negras, pero estas lentamente desaparecieron, sabe que significa algo, pero no más allá de eso.

Salió de su habitación y empezó a caminar por los pasillos de la gran mansión, apuntando a ver si su hipótesis era correcta.

Por lo que se dirigió hacia el gran patio y justo vio a Emilia tal como recordaba, tomo aire y repito las mismas palabras que había dicho la misma vez.

- ¡Oye Emilia, este lugar es realmente asombroso! -

Se acerco a ella y vio que esta le sonreía.

-Ya te veo mejor, debió ser una pesadilla muy fuerte, parecías muy aterrado. -

-Lo siento por eso, me dejo pensando ese sueño, eso es todo. -

De la nada, Puck apareció encima de la cabeza de la semi-elfa, estirándose después de su largo sueño.

- ¡Hola Sukuna, gran mañana ¿No? -

Esas palabras le trajeron otro recuerdo.

-Primero, mi nombre es Ryomen Sukuna…-

A la vez que le llegaba a la memoria la muerte de la sirvienta y su señor, pero se sacudió la cabeza rápidamente.

Atrapo al "gato" con sus manos y empezó a acariciarlo con suavidad.

-Ojalá pudiera tener un gato que habla, eso realmente es muy tierno. -

-Jajaja, no rechazare tus caricias, aunque no lo sea en realidad. -

No pudo evitar querer aclarar el asunto con su nombre, todavía no confeso que ese no era su nombre.

-Lo siento Puck, pero mi nombre verdadero es Itadori Yuji, no el que te dije con anterioridad.

Esas palabras confundieron un poco al espíritu, ya que él tenía en claro algo.

-Ehh…es extraño, no sentí que mentías en ese momento y ahora tampoco siento lo mismo. -

Todo se estaba repitiendo, temía que eso fuera verdad, pero parece que no fue un sueño común y corriente.

Si seguía así, llegaría al mismo final y todo terminaría mal, tenía que hacer algo.

Si era una premonición o cualquier otra cosa, no dejaría que las cosas terminaran ahí.

-Buenos días Puck, lamento haberte hecho pasar por tanto ayer. -

-Buenos días Lia, casi te pierdo ayer, nunca podre agradecer a Itadori lo suficiente, debo hacer algo por él. -

Ambos miraron al peli-rosa que puso sus manos en la nuca con tranquilidad, aunque no tanto como la primera vez.

-No te preocupes por eso, dije que la iba proteger, aunque no me lo pidieras. -

Escuchándose un pequeño suspiro por parte del espíritu.

-Bueno, acepto tu ayuda desinteresada y solo diré, gracias por todo chico. -

Todo siguió con su rumbo normal tal y como él esperaba, muchos sucesos se repetirían y posiblemente el final sería igual si no hacia algo.

No hablo mucho con Emilia esta vez, le dijo que tenía que hacer algo y se encontraba apoyado en la pared, en uno de los pasillos de la gran mansión, repasando lo que había "Soñado".

Lo que los atacaron fueron las dos sirvientas, pero el señor de la mansión las apoyaba, lo que significa que el no planeo nada.

Mientras que Emilia y la pequeña lo protegieron, aunque recuerda el motivo por el que lo atacaron supuestamente.

-Estábamos haciendo nuestro trabajo Emilia-sama, él es un intruso y emana el aroma de la bruja. -

- ¿A qué se referirá con el aroma de la bruja? -

Por lo que él se acuerda, se dio un baño entre ese tiempo que paso por lo que no podría tener eso, por lo que preguntaría a Betty.

Otra cosa que es importante que recuerda, ella misma menciono que estaba maldito, pero que se activaron hace no mucho.

-Tiene muchas maldiciones, Betty no puede con eso y ya se han activado desde hace tiempo. -

Otra duda que tenía era esa, pero solamente ella le daría las respuestas, vivía en una biblioteca ¿No? -

Y por último…era lo que había sucedido en el pueblo, era algo que su cuerpo le gritaba, tenía que actuar.

-Estoy agotado…realmente todo es complicado, no entiendo nada de lo que está pasando. -

Se acaricio la cabeza y vio la primera puerta que era la más cercana y a paso lento camino para entrar en ella.

Lo que resulto en que entrara en la biblioteca prohibida, al menos logro el primer paso para empezar a comprender todo.

- ¡Hola Betty! ¡¿Estás aquí?!-

No paso ni un segundo hasta que un libro se estrelló en su cara con una pequeña fuerza, pero si asusto un poco al chico.

- ¡No perturbes mi silencio con tus quejidos! Betty siempre está aquí supongo. -

-Eso dolió, lo siento, pero necesitaba encontrarte ya que muchas dudas llegaron a mi mente. -

Ella dio un suspiro y se tranquilizó un poco, mientras más conociera del chico mejor para ella, necesitaba asegurarse de algo después de todo.

-Supongo que puedo escucharte un poco, mientras seas rápido te contestare. -

Acomodando sus ideas, el peli-rosa respiro un poco y se preparó, ya que tenía varias preguntas para ella.

- ¿Qué son las maldiciones y que es el olor de la bruja? -

Fin del capítulo 3-1: -