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Epílogo
10 años después
2 de octubre
En el cementerio Yanaka Reien se encontraba la familia Okusawa visitando la tumba de los señores Tsurumaki. Misaki tenía puesto sus manos sobre los hombros de la pequeña Sakura mientras observaban como Kokoro ponía un ramo de flores sobre la tumba y se quedó ahí, arrodillada viendo la lápida con los nombres de sus padres. Finalmente, ambos se reencontraron en el otro lado del mundo terrenal, y descansaban juntos.
Dos años después de la revelación de la verdad sobre la vida de Kokoro y Kaoru ante los demás miembros de la gran familia de bandas que lograron consolidar, la señora Tsurumaki fallecía en el psiquiátrico mientras dormía plácidamente. Ese día Kokoro la había ido visitar como lo hacía cada viernes desde que fue internada, y al llegar, le comunicaron que esperara un momento en la sala porque, como le habían explicado días anteriores, la señora Tsurumaki había empeorado tanto en su salud que apenas salía a recibir la visita. Aún recordaba a Kokoro, sin saber que era su hija. Sólo la recordaba como: "la chica de buen corazón que la visitaba con cariño". Minutos después, la enfermera salió a comunicarle a Kokoro que su madre no respondía al llamado…
Kokoro fue hasta la habitación y entro con las enfermeras y una doctora. Encontró a su querida madre ya fallecida. Llamó a Misaki para comunicarle la noticia, y la DJ decidió informar a Kaoru y Hagumi la triste noticia. Y como era costumbre de la familia, todas estaban reunidas en la mansión Tsurumaki en la noche para hacerle compañía a la heredera y ayudarle en cualquier necesidad que requiera. La siguiente persona en saber sobre el fallecimiento fue su cuidadora, mentora, amiga y mano derecha Ima Nagai.
Y así como se hizo con su padre, lo hizo con su madre. La heredera salió de la habitación para ir a la sala de espera. Su mirada se enfocó en un punto fijo, y aguantó el deseo de llorar. Sabía que su madre se iría en cualquier momento, y se había preparado psicológicamente para eso; simplemente no pudo con el dolor. Sin embargo, estaba tranquila de que finalmente sus padres se pudiesen reencontrar en el más allá. Levantó el rostro cuando vio al resto de la banda llegar para estar a su lado. Sólo una persona ajena a la misma estaba en el lugar y esa era Chisato que acompañaba a Kaoru cuando se enteró por su misma novia del fallecimiento de la señora Tsurumaki. Chisato le comunicó que iría con ella a ver a Kokoro al psiquiátrico y estar a su lado para cualquier necesidad que tuviese; aunque sabía que no sería necesario. Kokoro sólo quería compañía en ese momento de dolor.
Después de unas horas y declarada oficialmente fallecida por paro respiratorio, Sakura Tsurumaki sería enterrada en el cementerio Yanaka Reien, al lado de la tumba de su esposo…
—Te fuiste a tu estilo, ¿verdad, mamá? Nunca cambiaste tu forma de ser, incluso cuando ya…
—¿Mami? —Kokoro giro su cabeza en la dirección de su hija, sólo para ver como caminaba de manera lenta hacía la tumba. Cuando se puso frente a la tumba de sus abuelos, les dejó unas pequeñas hojas del árbol Sakura que había cogido cuando este árbol estaba frondoso en su periodo de crecimiento. Las había guardado en un frasco con apenas de agua, sólo para que flotasen y no murieran en el transcurso de los días, pero…
—Llevas el nombre de tu abuela, cariño —comentó Kokoro poniendo su barbilla de manera sutil sobre el hombro de su pequeña hija. Atrás, en silencio, observaba Misaki con una mezcla de sentimientos. Kokoro abrazó con cariño por la cintura a su pequeña. Se quedaron en silencio, recibiendo la brisa suave del viento en sus rostros, removiendo apenas sus cabellos.
—Siempre me lo dices, mami. Abuela debió ser increíble al igual que el abuelo…
—Lo era, cariño… Ambos, lo eran.
—¿Vamos a desayunar en la cafetería de la tía Sugu?
—Es Tsugu, amor. Y sí, vamos a desayunar allá con tus tías y primas —Kokoro giro la cabeza hacia su esposa y con la mirada ambas se hablaron todo lo que tenían que decir.
Finalmente, la pequeña familia Okusawa emprendía la caminata hacia el auto Nissan Rogue color verde olivo familiar. El Mazda 6 sedan que alguna vez tuvo, se lo vendió a Kaoru a un buen precio, después de todo, Kaoru no iba a permitir que se lo diera sin recibir nada a cambio. Kaoru y Chisato decidieron que aquel automóvil tipo sedan sería ideal para su pequeña familia. Misaki decidió comprar el Nissan Rogue porque quería llevar a su esposa y a su hija a la playa a disfrutar de un agradable viaje. Después de todo, a Sakura le gusta mucho el mar como a Kokoro.
Kokoro se levantó y le cogió la mano de su hija, para empezar a emprender la caminata hacia el automóvil familiar. HaroHappy y PasuPare decidieron reunirse en la cafetería de Tsugumi para desayunar todas juntas con sus respectivas hijas. La única pareja que no pertenecía a ese grupo era Tsugumi con Sayo, ya que Tsugumi decidió ir a verificar que todo funcionara bien en el local principal. Cabe decir que el local se agrandó incorporando dos pisos más e hicieron un pequeño jardín para los pequeños puedan disfrutar del momento al aire libre. La familia Hazawa también incorporó otro local al sureste de la ciudad, al igual que la panadería de Saaya y la carnecería de Hagumi. De hecho, Kokoro puso el capital de inversión en la construcción de un centro comercial "todo en un solo lugar", y Misaki realizó el diseño arquitectónico del mismo. En el centro comercial habría desde cafeterías hasta bancos, los más principales del país, locales para mascotas incluido un consultorio de veterinaria, agencia de fotografía y de diseño de modas, además los locales comerciales tradicionales.
En diez años, han pasado muchas cosas. Las chicas fueron formando su propia familia. Las primeras en dar la noticia, y que fue sorpresa para propias y extraños, fueron Lisa y Rimi que anunciaban que Lisa estaba embaraza y Roselia suspendía sus actividades por un tiempo. Luego llegaría la noticia de Rinko esperando también a su primer hijo con Ako, además que ellas tenían planificado de tener dos hijos; Ako quería que sus hijos vivieran lo que ella ha vivido con Tomoe y tuviesen confianza de hermanos, y Rinko estaba de acuerdo con eso.
La tercera pareja que anuncio el embarazo fue Sayo y Tsugumi dando una sorpresa: tendrían gemelos. Pero no fueron las únicas, Hina y Aya también esperaban gemelos. La mansión Tsurumaki quedó como un espacio para compartir fechas festivas, porque finalmente el barrio residencial se materializó un año y medio después de las confesiones de Kokoro y Kaoru. Los negocios de Tsugumi, Hagumi y Saaya iban por su tercera sucursal en aquel centro comercial "todo en un solo lugar". Tae era dueña, finalmente de la veterinaria donde había trabajado prácticamente desde que era estudiante de veterinaria. El dueño no tenía herederos y quería mucho a O-Tae, así que al retirarse se lo dejó a ella.
—Mami, después de desayunar donde la tía Sugu, ¿podemos ir a casa?
—¿No te sientes bien, cariño?
—No… —la pequeña Sakura había heredado aquello de quedarse guardada las cosas como su madre Misaki. Y la DJ dio un suspiro resignado porque por más que le explicara que debía decirle las cosas, ella seguía empeñada en hacerlo. Kokoro sonrió afablemente, y dio el visto bueno. Sabía que había algo más de aquel malestar. Sakura siempre se ponía así cuando visitaba la tumba de sus abuelos.
Kokoro le puso su mano izquierda en el muslo de su esposa y le dio unas suave acaricias. La estaba tranquilizando, y si era sincera, quería pasar ese domingo de manera calmada. Si su hija no quería ir, no se iba. Pero hablaría con ella, porque le preocupaba que tuviera esas reacciones de quedarse callada sobre sus emociones. Y como psicóloga, lo sabía perfectamente que eso la lastimaban y enfermaba.
Al llegar al local, observaron que los autos de las demás ya estaban ahí, incluido el auto de Sayo. Y si estaba Sayo ahí era porque Tsugu fue a verificar que todo estuviese en orden y sin mayores novedades la cafetería. Al llegar se esperaron unos minutos para calmar un poco las emociones que tuviesen las tres. Kokoro hacia de intermediaria entre el carácter de su hija y de su esposa, logrando llegar a un acuerdo. Ambas lo aceptaban, aunque a veces lo hacían a regañadientes. Sakura puede ser tan testaruda como Misaki.
—No sé cómo haces para aguantar a ese par de mulas tercas… —le solía decir Hina en medio de una carcajada. Kokoro sólo se reía, y le contestaba que eso era un secreto —Es que son de tal palito tal astillita…
—No pidas mucho, Hina. Es que es la pequeña astillita del palito…
—Kokoro, ¿no querrás decir de tal palo tal astilla? —trato de corregir Kanon.
—No. Sakura es la astillita necia del palito de Misaki. Lo que se hereda no se hurta….
Misaki y Sakura sólo miraban interactuar a Kokoro con sus tías haciendo burlas de ellas porque ambas tienen el mismo carácter terco, serio y responsable. Lo responsable no se lo negaba, pero la terquedad de ambas sí que le solía traer ciertos dolores de cabeza a Kokoro, pero como la heredera del emporio Tsurumaki es psicóloga y tiene un carácter afable y cálido, lo sabía sobrellevar bien. En la noche solía hablar con Misaki sobre aquello y quería que no se sintiera mal. También lo hacía con su pequeña hija, y le explicaba que a veces había que ceder a ciertas situaciones, que no todo en la vida es rígido.
Sayo buscaba con mucha preocupación a su gemela menor. Esa que le solía traer de vez en cuando dolores de cabeza al tener el mismo carácter libre que su tía Hina. Su hija gemela mayor era como ella cuando era adolescente, pero su otra gemela heredó aquel espíritu libre y honesto de Hina. Algo curioso porque las gemelas de Hina, las dos son serias y tienen más parecido a Aya que a ella.
—Hina Hikawa… ¡Baja ahora mismo a mi hija! —Sayo las encontró en el pequeño jardín de la cafetería. Hina la tenía colgada de una pierna boca abajo a su sobrina y ella se reía alegremente de las ocurrencias de su tía querida. Ante el grito de Sayo, Aya y Tsugumi salieron apresurada hasta donde estaba ella y se asombraron de la escena que tenía enfrente. Hina mecía de un lado a otro a su sobrina, mientras ella reía y sus hijas saltaban queriendo alcanzar a su prima. Según las niñas, queriendo salvar a su prima.
—Hina Hikawa…
La pequeña hizo una pirueta dando giros en el aire aflojándose de la fuerza de su tía y cayó de pie abriendo los brazos como si pidiese un abrazo de oso. Tsugumi camino despacio hasta su hija y la cargo en brazo. No le dijo nada a Hina, porque sabía que Sayo lo haría. Aunque esperaba que no fuese tan dura. Después de todo, ambas aún tienen sus diferencias, y todavía no han podido arreglar aquello de hace más de diez años.
Hina les ordenó a sus gemelas que entraran con Aya a la cafetería para que vayan pidiendo el desayuno. Sayo e Hina se quedaron afuera en el jardín un momento a solas. Hina guardó sus manos en los bolsillos de su pantalón, y se quedó en silencio. Prefirió eso a dañar el buen momento que se había generado. Sayo no había cambiado mucho en todos estos años, tampoco lo haría porque esa era su esencia y así la quería a su gemela mayor.
—No vuelvas hacerlo con mi hija, por favor Hina. No me quiero…
—No te preocupes, no volverá pasar —"porque no volveré a ver a mi sobrina." Pensó con cierta tristeza, pero en su expresión facial no lo demostró.
Sayo no se movió. Sentía que estaba siendo dura con su gemela, conocía bien a Hina, y no sería capaz de hacerle daño a su hija, pero no podía evitar preocuparse de esa manera. El silencio fue roto por la campanilla de la puerta e intuitivamente ambas gemelas vieron entrar a la familia Okusawa. Hina le alentó a su gemela mayor que vaya avanzando para el segundo piso que ella subiría en unos minutos. Mintió diciendo que primero iría al baño. Cuando Kokoro, Misaki y su pequeña hija subieron junto a Sayo, Hina salió de la cafetería y camino hasta donde tenía parqueado el automóvil. Entró, y se quedó ahí, llorando unos minutos.
Hina era la que mejor comprendía a su sobrina y sabía que su sobrina estaba siendo apartada por su gemela y sus hijas, ya que ellas no la comprendían del todo. Su móvil sonó, y vio en el identificador de llamada que era Aya quién llamaba, pero decidió no contestar. No quería preocuparla si la escuchaba en ese estado. Además, ese día Kokoro tampoco estaría tan bien emocionalmente porque es el aniversario de fallecimiento de sus padres. Cerró los ojos por un momento y la idea de dejar este mundo volvió con más fuerza. No podía involucrarse con la educación de sus sobrinas porque Sayo lo hacía bien, a excepción de las pequeñas diferencias con su hija menor. Además, Tsugumi era una buena madre y esposa. La pequeña familia de su gemela era una hermosa familia al igual que la suya.
Respiró varias veces hasta calmarse, salió del vehículo y volvió a la cafetería. Al entrar, observó que en el jardín estaba su sobrina y eso le extraño. Todas ya deberían estar desayunando. Hina decidió sólo tomar café americano y nada más. No tenía tanta hambre.
—¿Por qué estás aquí, pequeña? —la pequeña dio un brinco del susto. No se imaginó que su tía estaría ahí de nuevo.
—Quería pedirte disculpas, tía — la pequeña no sabía cómo expresar sus pensamientos por lo sucedido minutos atrás. Lo que no sabía ninguna de las dos era que atrás de ellas estaban Aya, Sayo y Chisato como hace diez años cuando escucharon sin querer a Hina hablar con Kaoru —. No quiero que tengas problemas con mamá… sé lo que ha pasado entre ustedes en el…
—Escúchame pequeña —puso su rodilla izquierda en el suelo, dejando la pierna derecha flexionada y apoyo sus brazos sobre esta —, no ha pasado nada, ¿sí? Todo estará bien y todo está bien entre las dos. Tu mamá sólo se asustó que hicieras un mal movimiento y te lesionaras, y es comprensible. ¿Entiendes eso?
—Sí tía, pero en realidad la única persona que me comprende y me sigue en los juegos eres tú. Ni mi hermana ni mis primas pueden seguirme. Me siento algo excluida, además de que tengo la sensación de que molesto mucho.
—¿Tienes problemas con tu hermana?
—No… Ella está en su cuarto y yo en el mío. Después de esa discusión en donde me dijo que no me quería ver ni en pintura porque saco buenas notas y soy la mejor sin estudiar ni poner mucho esfuerzo, evito cruzarme con ella en casa —Hina abrió los brazos para que su sobrina le abrazara y darle algo de calidez. Las siguientes palabras partió el corazón de todas, sobre todo el de Sayo —. Hubiera preferido no nacer…
Hina sólo la abrazó un poco más fuerte y le preguntó si tenía esa clase de pensamientos muy recurrentes. La pequeña le dijo que en los últimos meses se le ha venido en la cabeza, sobre todo en la noche y ha investigado un poco los termino de cada palabra y su significado. Hina le explicó que ella es única en su esencia y que es una bendición que esté aquí en la tierra con sus madres y hermana. Que todas las familias tienen siempre diferencias, porque son seres humanos diferentes, pero cuando hay comunicación y transparencia, todo es más llevadero.
—¿Puedo hablarte cuando esté mal? Siento que, si le cuento a mamá, no me va a entender.
—¿Por qué no hablas con Tsugu?
—Ella pasa muy ocupada con el negocio familiar, y no quiero preocuparla…
—Llámame si necesitas desahogarte, ¿sí, cariño?
La pequeña asintió la cabeza. Hina se levantó para cogerle la mano e ir al piso de arriba donde estarían todas. Cuando se dio vuelta sólo estaba Aya parada en la puerta que separa al local del jardín, y su esposa le dijo que bajó a buscarla porque no la encontraba por ningún lado y tampoco le había respondido la llamada al móvil. Pero la mirada de Aya le dio a entender a Hina que había escuchado la última parte de la conversación de ambas. No quería angustiarla más de lo necesario. Aya sabía que Hina estaba luchando de nuevo con sus demonios. Y ella estaría ahí siempre para su esposa y ayudarla, apoyarla en esa lucha. Ya buscaría el tiempo para hablar de aquello.
Lo hicieron hace diez años, lo pueden volver hacer.
Cuando llegaron al segundo piso todas la miraron llegar de la mano de la pequeña hija de Sayo. Sayo ocultó sus emociones y estaba dejando pasar el día para después hablar con su hija y luego con Hina. Su gemela menor hacia un buen papel como madre y tía. Era la tía relajada y cómica del grupo. Pero sabía también que estaba mintiendo y se estaba ocultando para no molestar y preocupar a las demás, sobre todo a Aya. Cuando subió con Chisato, ambas le contaron a manera de resumen lo que había pasado, y sin querer, su hija y sus sobrinas escucharon la conversación. Ahora las niñas tenían algo de culpa, y sentían que iban a recibir el sermón de sus vidas.
Y antes de que Kokoro les explicara la situación, Hina, Aya y la gemela menor de Sayo hacían acto de aparición en el piso. Hina y Aya fueron hacia su lado izquierdo donde las esperaba sus hijas junto a Kaoru, Chisato y la pequeña hija de ambas, también estaban Maya, Eve y sus dos hijas. En el lugar reinaba el silencio, y aunque Hina quiso hacer alguna de sus bromas, leyó el ambiente y prefirió guardar silencio.
Cuando llego una de las camareras a pedir la orden, la gemela menor de Sayo pidió solamente un milshake de chocolate con crema, e Hina pidió solamente un café americano. Nadie dijo nada, y Kokoro empezó hablar de temas triviales para aligerar el ambiente. Ya hablaría con Hina y la gemela menor de Sayo.
29 de octubre
Hogar de la familia Okusawa
Misaki había salido para la oficina. Ese día tenía que entregar algunos planos para algunos clientes que habían solicitado expresamente que ella diseñará la arquitectura de su nuevo hogar, para unos, y otro que quería el diseño de un mini centro comercial. Kokoro decidió trabajar desde casa, y la familia había decido realizar la fiesta en la mansión de Esora. Bueno, en realidad le tocaba a ella ser de anfitriona ese año.
Con el paso del tiempo, las festividades por los cumpleaños del mes se lo realizaban turnando en algunas de las mansiones. Primero había sido en la mansión Togetsu, luego en la mansión Yamanaka (Mugi cariñosamente les ofrecía su mansión para realizar las fiestas ya que a sus nietas les gusta mucho Halloween), otro año en la mansión de Kokoro y así.
Ese año le tocaba a Esora y conociendo como es, sabían que el lugar sería cálido y acogedor para recibirlas y realizar la celebración. Desde que nacieran sus hijas, había decidió disfrazarse y al mismo tiempo celebrar los cumpleaños. Arisa que no era muy amante del disfraz, lo hacía con cariño por sus hijas. Aunque Kasumi le insistía en que, si no estaba a gusto, no lo hiciera.
Kokoro escucho unos golpes en la puerta y salió abrir. Su hija estaba en la escuela y su esposa en la oficina. Cuando abrió la puerta, no se sorprendió de ver parada ahí a Sayo. En los últimos días, Sayo estaba yendo a su casa para hablar sobre su hija menor. Necesita a un consejo, o si no se volvería loca.
Kokoro le sirvió un vaso de jugo de naranja y se sentaron a conversar. Sayo le hablaba como madre preocupada de la educación de su hija. Le comentó que había puesto más atención al comportamiento de sus hijas, y evidentemente, su gemela mayor no quería saber nada de su hermana. La diferencia entre su hija menor e Hina, es que Hina fue muy insistente hasta el último año de instituto en donde cambio radicalmente su comportamiento.
Sayo pensando que su hermana gemela había desistido de seguir buscándola ante el evidente rechazo, sin saber en realidad que ese cambio se produjo por el bulling que recibía. A Sayo le preocupaba que su hija menor terminará por tomar alguna decisión drástica y no sabía cómo llegar a ella. Se encerraba y ocultaba sus emociones. Apenas se mostraba abierta con Tsugumi, pero era muy pequeña esa apertura.
Kokoro la escucho paciente y luego le pregunto si había ideado alguna manera de llegar a sus dos hijas, o, si había hablado con Hina sobre toda la situación. Sayo pensó en la última petición de su hija menor, y se la comentó a la heredera del emporio Tsurumaki. Su pequeña hija no quería estar presente en la fiesta de Halloween, y simplemente rompió a llorar.
Kokoro la abrazo con cariño. Jamás había visto a la guitarrista de Roselia tan frágil y vulnerable como ese día. Le recordó su propia infancia con sus padres, y luego con su amiga. Kokoro haría lo que fuere porque sus sobrinas estén bien. Agradecía que Sakura no estuviera tan al tanto de la situación de sus primas, porque conociéndola como la conoce, es capaz de mandarlas a zumbar a las hijas de Hina y a la hija mayor de Sayo.
Después de haber hablado un par de horas con Kokoro, Sayo decidió ir a casa. Se tomó el día libre de la oficina alegando que tenía chequeos médicos. En el trayecto, decidió ir a la casa Hina. Sus casas eran vecinas porque vivían en el barrio residencial que construyó Kokoro en los años anteriores. Y el diseño que hizo Misaki era sobrio y relajado al mismo tiempo.
Al llegar le atendió Aya y le dijo que Hina salió a la oficina. Ese día iba a trabajar poniéndose al día en unos pendientes y luego regresaría a casa, pasando primero por la escuela de las niñas. Sayo le agradeció y finalmente se fue a su casa. Al llegar la sintió vacía y sola, así como se sentía ella en ciertos días. Pensaba que hizo mal para que sus hijas estuvieran así, y luego recordaba que ella fue así misma con Hina.
Ahora vivía en carne propia lo que su gemela menor sentía al ser rechazada por ella por su baja autoestima. Hina ha demostrado ser una excelente hermana. Ha estado ahí para ella, e incluso la ha esperado el tiempo necesario para emprender juntas la caminata a su destino.
—¿Mamá? —preguntó su hija menor. Sayo no esperaba verla en casa.
—¿Sí? ¿Quieres comer algo? — otra cosa que había notado es que su hija menor apenas comía con el resto de la familia. Alegaba que se sentía llena, o que estaba indispuesta, agradecía y se iba para su cuarto. Su herma a mayor actuaba como si no le importase.
—Ya comí, mamá. Solo que me extraño que estés aquí en casa temprano. Iré a mi habitación.
—Vístete. Vamos a salir
Su hija gemela menor no dijo nada y se fue para el cuarto a cambiarse de ropa. Sabía que en dos días sería la fiesta de los cumpleaños de sus tías y al mismo tiempo sería Halloween, pero ella no estaba de ánimos para ir. Podía alegar que era responsable y si podía convencer a sus madres de dejarla sola en casa, sería lo mejor. Pero sabía que ellas no la iban a dejar, y tampoco podía involucrar a su tía Hina, porque ya le debe estar ocasionando problemas con sus primas.
Se sentía sola.
Bajo después de unos minutos ya cambiada como su madre le indicó. Ambas salieron y se dirigieron al pequeño centro comercial que queda a cerca la urbanización. Irían a la tienda de costura de Rinko y Toko. Cuando llegaron, Rinko salió atenderlas, y Sayo le dijo a su pequeña hija que le diga a Rinko que disfraz quería para la fiesta de Halloween. Ella sabía que no podía discutir con su madre, y tampoco quería estar en esa fiesta, pero como era en la mansión de Esora y quedaba algo lejos de la urbanización, no la dejarían sola y tampoco nadie se quedaría con ella para hacerle compañía y cuidarla.
El disfraz debía ser uno en donde pasaría de desapercibida y así se lo hizo saber a Rinko. Rinko que estaba al tanto de lo que pasaba, le prometió que le haría un bonito disfraz. Sayo hablaba por teléfono con Esora y Esora le dijo que ya había asignado una habitación para su pequeña hija con todas las comodidades.
Si ella no fuera así, ¿hubiera tenido ese mismo problema con sus hijas?
31 de octubre
Mansión Shizimu
La mansión Shizimu se encontraba decorada con los colores naranja y negro, representando la pintura clásica de las fiestas de Halloween. Por ser festivo, se pensaría que el ambiente era de lo más llamativo y alegre, pero no. No lo era. Era un día festivo, sí, pero con los problemas familiares de la familia de Sayo.
Esora y las demás harían lo que fuere para que este bien solamente ese día. Maho se encargaría de la música junto a Shinobu y Rinku buscaría la manera de tener entretenidos a los niños. En ese punto de sus vidas, nadie se imaginó que estarían casadas y con hijos, haciendo lo que más aman hacer, música y presentaciones, además de trabajar en sus respectivas profesiones.
Diez años. Y ha sido un largo viaje desde aquel primero de octubre, cuando Misaki cumplía veinticinco años. Misaki y Kokoro lograron consolidarse como pareja y luego como familia cuando llegó Sakura. De hecho, es una de las parejas favoritas del fandom, casi a la par de Kaoru y Chisato, Hina y Aya, Esora y Yuka, Kyoko y Saki. Y hablando de parejas, finalmente Noa descubrió sus verdaderos sentimientos hacia Towa y en diciembre, antes de la noche buena, ella le confesó lo que le producía en su vida y cuán importante es ella. Fueron casi una de las últimas parejas en salir al público.
La que dio sorpresas fue Ibuki con Shinobu. Aunque ninguna dijo como se dio aquel romance, sus amigas estaban felices por ambas. Todas han tenido altos y bajos, como cualquier ser humano, pero las que más han presentado esos bajos ha sido Sayo con sus gemelas e Hina, que ha tenido una recaída en su crisis, a pesar de haber estado yendo terapia, incluso cuando nació sus pequeñas gemelas.
Los primeros invitados empezaban a llegar, y Esora como buena anfitriona que es, los recibía con cariño. Los niños iban disfrazados juntos a sus madres. De hecho, Arisa se disfrazó de Morticia Adams y Kasumi de Joker, mientras que su hija mayor se disfrazó de Merlinda y su hija menor del tío cosas.
Las penúltimas en llegar fue Sayo y su familia. Su hija mayor corrió enseguida hacia donde sus primos y su hija menor se quedó parada a un lado de la puerta principal. Esora con cariño le dijo que había arreglado un cuarto para que pase la noche ahí, y había televisión y otras comodidades. La pequeña le agradeció y se dirigió hacia allá. Minutos después llegaba Hina con su familia.
Sakura tiene un carácter fuerte, y cuando no le gusta algo, no le gusta y lo hace saber así. Ya venía dándose cuenta de cómo la estaban tratando a la gemela menor de Sayo y Tsugumi y esa noche ella zanjaba todo. Así que le pregunto a su tía Esora donde estaba su prima, y fue para la habitación. Al entrar la encontró llorando en silencio y decidió acostarse a su lado para consolarla.
La pequeña hija de Kokoro y Misaki se estaba durmiendo cuando sintió que la puerta se abría. Vio que era su tía Hina la que ingresaba y le dijo que ella se quedaría con su prima haciéndole compañía. Si tenía que faltar a la fiesta, faltaría, pero su prima no se quedaría sola.
Hina regreso al jardín donde se llevaba a cabo la fiesta con las manos en los bolsillos de su pantalón de disfraz. Misaki la interceptó y le preguntó si había visto a su hija, a lo que Hina contestó que sí. Estaba en el cuarto haciendo compañía a la hija menor de Sayo.
—¿Vas a ir al auto a llorar? —la voz de Aya la detuvo en seco, sin saber que no muy lejos de ahí estaba Sayo, Kokoro y sus hijas —Lo sé todo, Hina. ¿Por qué me lo ocultas? ¿Desde cuándo?
Hina no sabía que decir, y tampoco era el lugar para abrirse. Pero no podía seguir así, y lo sabía. Estaba muy consciente de ello, y lo tenía presente cada día que pasaba.
—Hina, juramos estar en todos los momentos de nuestras vidas el día que nos casamos, y pareciera que estas huyendo de mí, de nuestra familia. ¿Desde cuándo tuviste la recaída?
—No lo sé, la verdad. Supongo que desde el día en que nuestras hijas empezaron a tratar mal a nuestra sobrina. Me parte el corazón que la aparten solo porque es una genio como yo. Y que su propia hermana gemela se lo haga… son mis hijas y son mis sobrinas, y no es justo. Sayo jamás se portó así conmigo y yo jamás renuncie a estar a su lado. Sabía que mi deber como su hermana gemela era de ser su soporte y de ayuda, y lo hice, antes de…
—Esta situación te ha descontrolado en esta crisis, ¿verdad?
—No hay día en que me pregunte: ¿Qué hice mal en la educación de nuestras hijas? ¿En qué estoy fallando? Soy la única que comprende a nuestra sobrina y trato de jugar y estar al pendiente de ella, pero sé también, que no debo meterme mucho. Es hija de Sayo y Tsugumi y ambas son buenas madres y hacen lo que está en sus manos. Me da miedo que…
—Qué la bebé cometa alguna locura estando en ese estado, ¿verdad? —Aya se acercó a su esposa y le puso sus manos en su abdomen tonificado
—Sí. No sabes lo que me dice. Son cosas que no debería decir una niña de ¿Cuántos años? ¿Siete? ¿Ocho? Es niña, debería pensar en jugar, en compartir, en estar con sus madres, con sus tías. ¿Y dónde está hoy? Encerrada en el cuarto que Esora le preparo para no estar aquí con nosotros. Esta situación la está matando a mi gemela también. Sayo está sufriendo, y lo sé —Hina estaba sufriendo porque su familia sufría. Y todas lo percibían de esa manera —. Sakura tampoco está aquí para hacerle compañía, ¿te parece justo, nena?
Aya entendía muy bien a su esposa. Iba a decir algo cuando de repente vio que se movía el macetero y observo que era una de sus gemelas. La llamo inmediatamente, e Hina se giró para ver a quien llamaba su esposa. Sus hijas iban con la cabeza gacha y las ganas de llorar. Hina se puso en cuclillas y las miró detenidamente. Estaban tristes porque no sabía que sus acciones estaban lastimando a los demás.
—Su madre y yo las hemos criado, y las seguimos criando con amor. No entiendo porque se portan así con su prima. Ellas son sus primas de sangre, son hijas de mi hermana gemela y al menos una de ellas no se merece ese trato que le están dando. Ella es diferente, sí, pero es una persona con sentimientos.
—Pero es que ella saca todo bien sin hacer esfuerzo…
—A mí me paso igual, y aun me sigue pasando. Mi IQ es alto, y el de ella también. Pero no somos las únicas. Tía Kokoro también es genio y su prima Sakura también, y ustedes no la tratan así. Al menos que estén…
—Nooooo, mamá. No es por el dinero.
—Entendieron la frase sin terminarla. Así que ustedes también son inteligentes. Entonces, ¿por qué?
—Tía, hay una niña en la escuela que siempre nos dice que mi hermana al ser genio y diferente nos va a dejar. Que todas ustedes le van a dar más atención a ella que a nosotras —la hija gemela mayor de Sayo salió a defender a sus primas. Pero Hina, ya había escuchado esa frase en algún momento de su vida.
—Déjenme adivinar: la niña es del mismo porte de ustedes, tiene ojos color avellana, cabellos color castaño oscuro y siempre anda con una mujer de vestimenta elegante, ¿verdad?
—¿Cómo lo supiste, mamá?
—Conozco a la mujer. A la mamá de esa niña. Ella es mi medio hermana —Kaoru estaba cerca y había escuchado todo. Decidió intervenir y dejar zanjado el asunto —. Ella estudio con su tía Hina y conmigo en el instituto. Siempre nos tuvo envidia porque éramos populares, y estábamos forjando ya nuestro camino. Yo era actriz de teatro y su tía Chisato era actriz de cine y televisión. Muy reconocida, por cierto. Hina era una maravillosa guitarrista. Mi banda y la banda de su tía Hina eran, y aún siguen siendo populares. Mi media hermana jamás conoció lo que era trabajar y sacrificar, papá le deba todo a pedir de boca. ¿Dónde está ella y donde estamos nosotras? Miren a Sayo, por ejemplo. Roselia está en la cúspide gracias a la perseverancia y al trabajo. Son reconocidas por su talento. Si bien es cierto Hina es diferente de Sayo, son hermanas. Y cada una tiene sus cualidades. Sayo es más técnica en la guitarra, y con un sonido melancólico. Hina es más espíritu libre y hace unas improvisaciones que solo tía Maya la puede seguir en la batería. Lo que les quiero decir es que ambas son hermanas gemelas y se apoyan y se quieren a pesar de sus diferencias. Y ustedes deberían ser más honestas con nosotras y no actuar de esta manera, porque lastima. Y que yo sepa, ninguna de nosotras la hemos estado criando así. Le hemos inculcado valores, principios y unidad. Su prima y tu gemela no debería estar sintiendo emociones negativas solo porque una niña envidiosa y de mala educación se los dice.
—Perdónanos, mamá. No quisimos... —las niñas iban a llorar, pero Hina salió con sus clásicas bromas para que se tranquilicen. Las abrazó con mucho amor y les dijo que apenas tengan oportunidad, vayan a hablar con su prima y la integren con las demás.
La hija mayor de Sayo también se acercó a Hina y la abrazo con fuerza pidiendo disculpas. Y que hablaría con su mamá para salir ambas familias en otro momento.
—Saku. Aquí, estamos aquí —gritó una de las Gemelas de Hina. Pero Sakura no iba sola. Iba con la gemela menor de Sayo y el ceño fruncido. Pero al ver a sus primas que estaban a punto de llorar y a sus tías Hina, Aya y Kaoru, supo que habían tenido alguna conversación.
—Perdóname, hermana. Me dejé llevar por mis miedos a lo que decía esa niña —la gemela mayor le pedía disculpas a su gemela menor con sinceridad. Y la gemela menor la abrazo con cariño y le dijo que era su hermana y que jamás la iba a dejar. Sus primas también le pidieron disculpas y Sakura no tuvo que intervenir. Las cinco niñas se fueron corriendo al jardín para unirse con sus demás primas, porque pronto cantaría el "Happy Birthday" a las cumpleañeras del mes.
—Te debo una, Kaoru
—No me debes nada, Hina. A mí también me estaba partiendo el corazón al ver lo que pasaba. Deberías hablar con Sayo. Sé que aún tienen sus diferencias, pero es normal.
—Pensaba invitarla mañana a desayunar y hablar un poco con ella…
—¿Por qué mejor vamos con nuestras familias a desayunar y pasamos el día, Hina? —Sayo apareció casi por detrás de Kaoru, y abrazo con cariño a su gemela —gracias por no renunciar a mí. Y gracias por cuidar de mis hijas.
—Claro —Hina miro a su esposa quien sonreía con cariño, y le cogió la mano para caminar hacia la mesa grande donde estaba las tortas y las cumpleañeras.
Ese 31 de octubre sería el inicio de una nueva generación de músicas y la familia mostraba una vez más porque era familia. Eran unidas y todas se apoyaban entre sí.
Sayo e Hina empezaron de nuevo su relación de hermanas, y Sayo inició una nueva etapa con su gemela siendo un poco más abierta que antes. Pasarán los años, pero ellas seguirán siendo ellas, en su esencia.
Nota de autora: Finalmente el epílogo de Festober. Perdón por la tardanza, pero pasaron muchas situaciones en mi vida que fueron retrasando la publicación de este. Con esto se cierra este mini fic crossover entre Bang Dream y D4DJ con mención de K-On! Espero que disfruten de la lectura y espero que les guste la historia. Nos vemos en el nuevo proyecto fanfic de Bandori con D4DJ: The performance theater que ya está publicado su prólogo y primer capítulo. Por ahora, me retiro.
¡Nos leemos!
